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Pontificia Universidad Católica de Chile

Facultad de Derecho
Derecho Internacional Público
Prof. Hernán Salinas Burgos

Comentario jurisprudencial
Diferendo marítimo Perú c. Chile
Matías Rivera Sanguino, Nicolás Rodó González, Catalina Rojas Cueva y Pía Rojas Urzúa.

Perú y Chile se localizan en la región occidental de América del Sur y sus costas
continentales están situadas frente al Océano Pacífico. Perú comparte una frontera terrestre
con Chile en el sur, la que fue delimitada en virtud del Tratado de Lima de 19291.

Ambos Estados corresponden a estados soberanos miembros del Tratado Americano


de Soluciones Pacíficas ("Pacto De Bogotá")2. Debido a ello, el 16 de enero de 2008, la
República de Perú interpuso en la Secretaría de la Corte Internacional de Justicia una
demanda para iniciar un juicio en contra de la República de Chile con respecto a una
controversia relativa. Por una parte, Perú solicitó la delimitación de la frontera entre las zonas
marítimas de los dos Estados en el Océano Pacífico, y por la otra, el reconocimiento en su
favor de una “zona marítima situada dentro de las 200 millas marinas medidas desde la costa
del Perú”3.

La Corte utilizó para su fallo una metodología focalizada en la búsqueda de una


solución equitativa que comprende tres etapas. En primer lugar, la construcción de una línea
equidistante provisional. En segundo lugar, la consideración de la existencia de
circunstancias relevantes que puedan requerir un ajuste de esa línea para alcanzar un
resultado equitativo. En tercer lugar, la realización de un test de proporcionalidad que evalúe
el efecto de la línea4. El resultado fue catalogado por diversos medios de comunicación como
un “fallo salomónico”5, ya que la Corte falló en equidad y no en derecho.

El presente comentario jurisprudencial consiste en un análisis del diferendo marítimo


entre Perú y Chile a partir de las fuentes del derecho internacional, particularmente las
contenidas en las letras a) y d) del número 1 del artículo 38 del Estatuto de la Corte
Internacional de Justicia. Asimismo, el comentario pretende evaluar la congruencia de la
argumentación chilena y la idoneidad el fallo en equidad de la Corte.

1
Fallo Corte Internacional de Justicia, numero 18
2 http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-42.html
3 Fallo Corte Internacional de Justicia, numero 1
4 Ídem, numero 180
5 https://www.lanacion.com.ar/1659158-con-un-fallo-salomonico-la-haya-puso-fin-a-la-disputa-entre-chile-y-peru
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Con respecto al fallo de la Corte, la doctrina ha calificado que este oscila entre lo que
corresponde a los principios generales del derecho internacional y lo que implica el número
2 del artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Según Parodi6:

“la Corte enmarcó dentro de los principios generales del derecho internacional los
“principios equitativos”, es decir conceptualizó la equidad como principio y de esa
forma se autorizó a sí misma para fallar de una forma que parece ser más cercana al
numeral segundo que al primero del artículo 38 de su Estatuto”.

En virtud de lo anterior, y desde la óptica del autor anteriormente citado, el fallo de la


Corte no se condice con el rol auxiliar que la equidad debiese tener como elemento
informante del derecho internacional, puesto que Perú y Chile no convinieron que la Corte
decidiera el litigio ex aequo et bono, por lo que esta estaba en la obligación de acudir a las
consideraciones propiamente jurídicas.

A lo largo del juicio que se llevó en la Corte Internacional de Justicia, el equipo peruano
intentó desacreditar constantemente el poder vinculante de la Declaración de Santiago de
1952. Su primer intento fue mencionar que La Declaración ni siquiera tenía el carácter de
Tratado Internacional, cosa que fue descartada por la Corte Internacional de Justicia en el
párrafo 48 del fallo. Posteriormente, procedió a criticar que la misma no contaba con el
carácter formal de un tratado de delimitación marítima, cosa que se contraargumentó
afirmando que un tratado de delimitación marítima podía adoptar cualquier forma.7 Ahora el
debate se reducía principalmente a un punto: si el “parágrafo IV delimitaba tanto las zonas
marítimas generales como las zonas marítimas insulares de los Estados Partes” 8 o si solo
delimitaba las insulares.

“En apoyo de su reclamación, Chile invoca las Actas de la Conferencia de 1952 de


fecha 11 de agosto de 1952, afirmando que el delegado ecuatoriano solicitó una
aclaración en el sentido de que la línea del límite de la zona jurisdiccional de cada
país era el respectivo paralelo del punto en que la frontera de los países toca o llega
al mar y que todos los Estados expresaron su consentimiento mutuo respecto de ese
entendimiento”9.

Entonces, si todos los Estados consintieron en una línea paralela para fijar los límites
marítimos entre ellos, no habría más discusión respecto a los puntos controvertidos, pero
Perú fue más allá y expresó que las actas invocadas solo constituían travaux préparatoires,
cosa que tenía implicancias prácticas se tratarán a lo largo del trabajo. La Corte Internacional

6 P PARODI, Daniel (2014), pp. 497


7 Fallo Corte Internacional de Justicia
8 Ídem
9 Ídem, numero 51
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de Justicia, desafortunadamente según lo que se expondrá, estuvo a favor del


contraargumento peruano.

Lo primero que cabe mencionar es el hecho de que más que travaux préparatoires,
estamos ante la hipótesis del artículo 31 párrafo 2 letra A de la Convención de Viena sobre
el derecho de los tratados, que dice que para interpretar tratados hay que acudir al contexto,
en el que se incluye “todo acuerdo que se refiera al tratado y haya sido concertado entre todas
las partes con motivo de la celebración del tratado”.

Lo que caracteriza a los travaux préparatoires es el hecho de que simplemente


reflejan oficialmente “las negociaciones y discusiones que se producen durante el proceso de
formación de un tratado”10, oponiéndose el término discusión al término acuerdo. En este
caso se puede argumentar que por mucho que una fuente de Derecho Internacional esté dentro
de un continente que tiene la denominación de una fuente que comúnmente no es vinculante
ni refleja acuerdo alguno, tal como lo sería el nombre Acta o Minuta, hay que observar
elementos como “los términos empleados y las circunstancias particulares en las cuales ha
sido redactado”11 para establecer si efectivamente hay un acuerdo. Este argumento también
es sustentado con el art. 2.1 (a) de la Convención de Viena en la parte que dice “cualquiera
que sea su denominación particular”12 y art. 3 de la misma convención. Tal como cita Chile
(y no objeta Perú), en las actas los Estados “expresaron su consentimiento mutuo”, cosa que
evidencia absolutamente una intención de acuerdo, que si bien difícilmente puede llegar a ser
tomada como un tratado internacional con todas sus formalidades (tales como la firma y la
ratificación), podría ser por lo menos atendida bajo el presupuesto de acuerdo del artículo 31
párrafo 2 letra A de la Convención de Viena. Reafirma esto la circunstancia en que Perú
expresó su consentimiento, que era la de Ecuador pretendiendo dejar claro el asunto tratado
en este argumento, para evitar futuras discusiones como la que se dio ante La Corte.

Sin embargo, aun cuando no se considerase lo antes mencionado, la Corte


Internacional de Justicia ve las actas como travaux préparatoires, por lo que, es inentendible
que la Corte Internacional de Justicia decida no acudir a ellas para apoyar la labor
interpretativa, comprendido el art. 32 de la convención referida, el cual contempla los

10Harrington, Ryan.
11 (CASO QATAR BAHREIN, CONSIDERANDOS 23/25). La Corte analiza el art. 2.1 (a) de la Convención de Viena de
1969 sobre el Derecho de los Tratados (concepto de tratado), destacando que no importa las denominaciones que pueda
tener el instrumento a los efectos de ser considerado un tratado. Para establecer si efectivamente se ha celebrado un
"acuerdo", observa todos los términos empleados y las circunstancias particulares en las cuales ha sido redactado. Nota
que la Minuta no es un simple registro de las discusiones de la reunión, sino que enumera los compromisos que las partes
han consentido (seguir con los buenos oficios hasta mayo de 1991, si no se arriba a un acuerdo someter la disputa a la
Corte Internacional de Justicia, excluye el sometimiento a la Corte con antelación a dicha fecha, etc.), por lo tanto crea
derechos y obligaciones para las partes y constituye un acuerdo internacional (Consid. 23/25).
12 Convención de Viena sobre los tratados, Viena (23 de mayo de 1969)
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supuestos de si, “la interpretación dada de conformidad con el artículo 31 deje ambiguo u
oscuro el sentido; o conduzca a un resultado manifiestamente absurdo o irrazonable”13.

Sería bastante fácil postular que hay un sentido oscuro y ambiguo por el hecho de que
Chile entiende otra cosa a partir de la lectura del tratado, pero dado que a Chile no le toca
interpretar, hacer esta afirmación le corresponde a la Corte Internacional de Justicia. La gran
forma a través de la cual la Corte Internacional de Justicia puede demostrar que de la
interpretación del tratado surgió ambigüedad es a través de los llamados votos disidentes y
votos separados, siendo los primeros más claros a la hora de mostrar esta ambigüedad porque
no solo pretenden aclarar el fallo (es el caso de los votos separados), sino que además
pretenden dejar claro que no están de acuerdo la decisión tomada por la Corte Internacional
de Justicia14. En este sentido, al detenernos a revisar los votos disidentes respecto a lo que la
Corte Internacional de Justicia decidió para este tratado, nos percataremos de que la
controversia producida por esta decisión es considerable, ya que cuatro de los jueces de la
Corte Internacional de Justicia entendieron algo absolutamente opuesto a lo reflejado en el
fallo, cosa que se demuestra en el párrafo 19 del voto disidente del juez Orrego-Vicuña
cuando dice “The 1952 Santiago Declaration was still more explicit on the establishment of
the boundary”15 y también en el párrafo 5 del voto disidente conjunto de los jueces Xue, Gaja,
Bhandari y Orrego Vicuña, que expone “when paragraph IV refers to an island or a group of
islands at a distance less than 200 nautical miles from the general maritime zone of another
State, it implies that some criterion has also been adopted for delimiting that general maritime
zone”16.

Al comprobar en el párrafo anterior la ambigüedad que se presenta tras la


interpretación del tratado, se puede afirmar que es inentendible que la Corte Internacional de
Justicia no haya atendido a las actas, que eran bastante claras en afirmar lo que Chile intenta
probar, bajo la excusa de que los travaux préparatoires son un medio exclusivamente
auxiliar.

Un tercer argumento es posible exponer surge luego de revisar los límites marítimos
entre Ecuador y Perú. Es de público conocimiento que con tal de que Ecuador no uniera
fuerzas con Chile en contra de Perú ante la Corte Internacional de Justicia en el presente caso,
Perú llegó a un acuerdo en el que se comprometía a respaldar el documento que Ecuador
presentó ante la ONU con motivo de fijar los límites marítimos generales entre ambos
países17. Curiosamente las cartas náuticas que Ecuador envió a la ONU y que Perú respaldó

13 Ídem, art. 32.


14Thirlway, Hugh (2016
15 http://www.icj-Corte Internacional de Justicia.org/files/case-related/137/137-20140127-JUD-01-10-EN.pdf
16 http://www.icj-Corte Internacional de Justicia.org/files/case-related/137/137-20140127-JUD-01-05-EN.pdf
17Emol (02/05/2011)
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se basaban única y exclusivamente, tal como lo confirman la Cancillería de Ecuador 18 y la


nota recibida por la ONU con este motivo19, en la Declaración de Santiago de 1952 y en el
Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima del año 1954, tratados que Perú
desconoce a Chile a lo largo del juicio llevado ante la Corte Internacional de Justicia. Ahora
surge la pregunta ¿Cómo es posible que Perú desconozca los tratados para una parte pero los
reconozca para otra respecto de la misma materia? Esta evidente contradicción nos hace
recordar el adagio venire contra factum proprium non valet que en español se conoce bajo el
nombre Doctrina de los actos propios, que afirma que ir contra hecho propio no vale/es
inadmisible, y eso sería justamente lo que Perú estaría haciendo.

Por todo lo anterio es posible demostrar la debilidad del sustento jurídico de ciertos
argumentos que fue expuesta por la doctrina, los votos disidentes y nuestra argumentación,
permite concluir la hipótesis.

18http://www.cancilleria.gob.ec/ecuador-y-peru-ratifican-sus-limites-maritimos/
19Patiño, Ricardo (2011) “”. Disponible en:
http://www.un.org/depts/los/LEGISLATIONANDTREATIES/PDFFILES/ecu_2010_decreto_esp.pdf. Fecha de consulta
23 de ocutubre de 2018
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Bibliografía
Convención de Viena sobre los tratados, Viena (23 de mayo de 1969)
CASO QATAR BAHREIN, CONSIDERANDOS 23/25).
Emol (02/05/2011)
Fallo Corte Internacional de Justicia

LÓPEZ, Sebastián (2014): “La disputa marítima entre Perú y Chile: comentario de la sentencia
de la Corte Internacional de Justicia, de fecha 27 de enero de 2014”, Revista Chilena de
Derecho, vol. 41, Nº 3: pp. 1133 – 1153.

PARODI, Daniel (2014): “Extensión de la frontera marítima entre Perú y Chile. La equidad
como concepto decisorio. Disputa marítima, Perú v. Chile Corte Internacional de Justicia”,
Revista de Derecho Universidad Católica del Norte, vol. 21, N°2: pp. 495-510.
PATIÑO, Ricardo (2011) “”. Disponible en:
http://www.un.org/depts/los/LEGISLATIONANDTREATIES/PDFFILES/ecu_2010_decre
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TRIRLWAY, Hugh (2016): "V The Decision, 12 Judges’ Separate and Dissenting
Opinions". DISPONIBLE en:
http://opil.ouplaw.com/view/10.1093/law/9780198779070.001.0001/law-9780198779070-
chapter-12. Fecha de consulta: 23 de octubre de 2018.
http://www.icj-Corte Internacional de Justicia.org/files/case-related/137/137-20140127-
JUD-01-10-EN.pdf

http://www.icj-Corte Internacional de Justicia.org/files/case-related/137/137-20140127-


JUD-01-05-EN.pdf
http://www.cancilleria.gob.ec/ecuador-y-peru-ratifican-sus-limites-maritimos/

http://www.oas.org/juridico/spanish/firmas/a-42.html
https://www.lanacion.com.ar/1659158-con-un-fallo-salomonico-la-haya-puso-fin-a-la-
disputa-entre-chile-y-peru
Harrington, Ryan: “Collected Travux preparatoires” Disponible en:
https://library.law.yale.edu/collected-travaux-preparatoires. fecha de consulta: 23 de octubre
de 2018