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DISCURSO DE DESPEDIDA DE LOS ALUMNOS DE SEXTO GRADO

¡Muy buenas tardes!, respetables autoridades educativas y cívicas


que nos honran con su presencia, mesa del presídium, queridos
padres de familia, apreciables maestras y maestros, compañeros
alumnos y público en general.

Es para mí un gran honor y una verdadera satisfacción el compartir


un mensaje, a nombre de los alumnos de sexto grado de la generación
2011 -2017.

En este día tan significativo, que culminamos la educación primaria, y en


el cual nos despedimos de nuestra querida escuela, que nos cobijó
como aves en su nido, durante seis años y en los que vivimos
diversas emociones, entre ellas felicidad y tristeza.

Es cierto que al ingresar a esta escuela por primera vez, traíamos un


cumulo de incertidumbre, miedos e ilusiones, junto con nuestros
padres, que a través de los días nos sentimos como en casa porque
encontramos maestras y maestros buenos y cariñosos, que nos hicieron
sentir queridos y protegidos.
Hoy terminamos una etapa en nuestra formación académica, pero
iniciamos otra para continuar nuestra preparación para obtener una
vida mejor.
Agradecemos a los maestros y maestras que a lo largo de seis años
nos compartieron sus enseñanzas, su atención, su apoyo, paciencia
y también su cariño, pero sobre todo nos alimentaron con buenos
ejemplos y valores, que si bien es cierto algunos ya traíamos de casa
pero que aquí reafirmamos día tras día, conjuntamente colaboraron
para hacer de nosotros lo que hoy somos, jóvenes entusiastas con
deseos inmensos de seguir superándose, luchando por un mejor futuro en
estos tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir y que sin la base de la
educación no podremos llegar a ser ciudadanos, con valores firmes,
conscientes de las necesidades de nuestro país
Gracias a mis compañeros y amigos, que nos dieron la oportunidad,
de convivir y compartir, desde juegos, conversaciones, lonches,
materiales y muchas cosas más.
Gracias a nuestros padres ya que su apoyo incondicional nos
permitio obtener los logros que hoy tenemos y sin ellos no lo
hubiéramos logrado.
También es cierto que nos embarga una gran tristeza porque
las despedidas son tristes, como cuando alguna vez tenemos que
dejar a nuestras familias, en busca de mejores condiciones de vida,
pero no es menos cuando dejamos a nuestra escuela, a nuestros
compañeros, a nuestras maestras y maestros, que nos brindaron sus
enseñanzas sabiéndonos conducir, esta tristeza se reconforta al
pensar que donde quiera que vayamos, sabremos colocar en alto
el nombre de nuestra querida escuela “Profesor Jacinto Maldonado
Villaverde”.

Esto no es un adiós sino hasta pronto, los exhorto a continuar con


nuestros esfuerzos y metas, para que el día de mañana
obtengamos un título profesional y servir a nuestra sociedad, siendo
hombres y mujeres felices y construyamos un mundo mejor.
¡Por su atención muchas gracias!

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