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La construcción de la Nación a través de la generación del 37’

Universidad Nacional de Salta – Argentina

Facultad de Humanidades

Cátedra de: Historia Argentina II

Equipo de cátedra: Lic. Rubén Correa

Prof. Rosana Flores (Auxiliar Docente)

Alumno: Vargas Carlos Federico

Año: 2017
1
Introducción
A partir de 1838 el régimen de coerción impuesto por el gobernador de Buenos Aires, Juan
Manuel de Rosas, no alcanzó a erradicar las resistencias que surgieron desde el principio de
su mandato. La acción de los opositores en el exilio se volvió cada vez más activa, aunque
el régimen rosista parecía salir siempre consolidado a los diferentes asedios. También por
esos años se desarrollo una importante cuestión intelectual en vista a definir la problemática
de la nueva Nación. El Estado institucionalizador surgido de las reformas rivadavianas tuvo
como objetivos principales: el orden social y el orden de las ideas “esta nueva legitimación
cultural impulsada por un estado que deseaba consolidar los mecanismos institucionales
de reproducción del poder social se prolongaron en los primeros años de la etapa
rosista”1. No obstante hacia 1850 la vieja realidad de Buenos Aires y el litoral se
reavivaron. Desde la provincia de Entre Ríos justo José de Urquiza lideró una alianza que
terminó con el largo periodo de hegemonía de Rosas, logrando así derrotarlo en la batalla
de Caseros.

Desde las ideas a la búsqueda de un Estado


Ya en las últimas décadas del gobierno de rosas, la confederación parecía asediada
militarmente e ideológicamente. Desde el exterior diferentes intelectuales libraron su propia
batalla contra la despótica Buenos Aires rosista. Desde Uruguay y Chile la propaganda anti
rosista estuvo liderada en un principio por los exiliados unitarios e incluso por federales
cismáticos, el protagonismo que fueron obteniendo estos intelectuales, fue en base a la
condena de la herencia española ya que procuraban diferenciarse de la generación
precedente de intelectuales del viejo sistema virreinal. Las nuevas ideas que absorbieron los
intelectuales fueron el romanticismo, socialismo, sansimonismo y eclecticismo. Estas
nuevas ideas pretendían superar las rivalidades entre unitarios y federales para proponer
una nueva concepción de lo que debería ser la nación.

El tema de la nación fue central para esta generación, puesto que entre sus principales
objetivos y en sintonía con los movimientos ideológicos europeos, se buscaba alcanzar un
conocimiento en profundidad sobre la realidad local en todas las variaciones posibles para
lograr un parámetro de identidad nacional, esto sería la base de sustentación del nuevo
estado y de un nuevo país qué debía emerger a raíz de la revolución de mayo. Las primeras
publicaciones de la generación romántica preceden de 1830, en donde se redacta a través de
los periódicos un temario de problemáticas centrales relacionados a la conformación del
estado.

Esteban Echeverría fue el primer poeta romántico de La Nueva corriente que permitió hacer
latente el romanticismo en la Esfera pública, “el joven Echevarría era un producto de la

1
Myres Jorge (1998) “La revolución de las ideas: la generación romántica del 37’ en la cultura y la política
Argentina” en Nueva Historia Argentina, tomo III. pp391.

2
renovación educativa promovida por el presidente Bernardino Rivadavia”2 el cual tuvo la
oportunidad de vivir cinco años en Francia, en dónde conoció las ideas iluministas del
noble francés, Saint-Simón. El sansimonismo se extendió por toda Europa con mucha
rapidez y no tardo en llegar al Rio de la Plata de la mano de Echevarría cuando este
regresaba de Francia. Rápidamente las ideas de Saint-Simón se insertan en el interior de la
nueva nación. Domingo Faustino Sarmiento relata que, “los jóvenes de provincia recibían
con semejante entusiasmo las nuevas ideas que traían los libros y las revistas de Paris”3
pues así se percibió una juventud interesada por el movimiento político y literario de
Europa, el romanticismo, el eclecticismo, el socialismo, todos tenían numerosos adeptos.

Luego de 1839 la joven generación estuvo involucrada en las disputas facciosas y cooperó
con los movimientos armados para derrocar a Rosas. Desde el exilio ya sea en Chile,
Uruguay o Europa, todas esas experiencias fueron cruciales para obtener novedosas ideas
que no dudaron en adoptarlas para aquellos fines funcionales que requerían sus proyectos.

Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi y Juan María Gutiérrez luego de haber
recorrido diferentes puntos en Europa y Estados Unidos, hacia 1842 se encontraban insertos
en el aparato burocrático chileno y ejerciendo la actividad periodística para difundir las
ideas modernas que los llevó aganar cierto prestigio. Aunque muchas veces estas ideas
chocaron con el tradicionalismo católico.

En medio de la década de 1840, las ideas de constituir una nación era lo más urgente para
esta generación intelectual, pero ante la adversidad el régimen rosista, esta idea parecía
inviable. Rosas habían fundado un orden en un consenso que se volvió difícil de explicar
aún hoy en día. Sarmiento pudo advertir esta complicación mencionando que el gobernador
de Buenos Aires era un republicano que puso en juego todos los mecanismos del aparato
representativo. Se mencionó que fue la voluntad del pueblo lo que les dio el poder a Rosas,
esto se demostraba a través de las elecciones celebradas. Sarmiento concluyó que para estos
momentos Rosas había simbolizado la astucia sofisticada de la civilización, engendrada en
un híbrido que funcionaba la ciudad y el campo, sobre ese legado debía construirse el país
futuro.

En 1852 luego de la caída de Rosas, Juan Bautista Alberdi público en Chile, Bases y puntos
de partida para la organización política de la República Argentina, en esta obra se
afirmaba que ya no era posible continuar con la disyuntiva entre federales y unitarios y que,
“al derrumbar aquel sistema de poder creado por Rosas.., Alberdi confiaba en heredar (el

2
Tarcus Horacio (2016) “Del lado de acá. El socialismo romántico en la generación del 37’” en El socialismo
romantico en el Rio de la Plata. Bs As, F.C.E pp101.
3
Tarcus Horacio (2016) “Del lado de acá. El socialismo romántico en la generación del 37’” en El socialismo
romantico en el Rio de la Plata. Bs As, F.C.E pp121.

3
poder) para la siguiente etapa de construcción de la nueva nación”4. Era hora de llegar a
una conciliación a través de los mecanismos constitucionales, Alberdi postulaba que la
Argentina no podrá ser menos que un estado federativo sino una república Nacional
compuestas de varias provincias a la vez independientes y subordinadas al gobierno general
creado por ellas. Este modelo de Alberdi tenía semejanzas con el modelo constitucional
Federal de los Estados Unidos. Alberdi no fue ajeno a las fuertes influencias del
pensamiento francés, este pensador se apropia del esquema sansimoniano para pensar la
realidad americana y argentina. Los nuevos intelectuales demarcaban que la revolución
argentina era una manifestación local de un proceso revolucionario más amplio. “Para
Alberdi la revolución argentina no había terminado, sino que había entrado en una etapa
superior de su desarrollo, donde la tarea más urgente era la de dotarla de un pensamiento
propio"5. Tampoco dejo de lado sus intereses por la sociedad que a su pensar constituía la
base de la Nación.

Sin dejar de lado, la generación del 37’ y las ideas de Alberdi revitalizaron una
considerable actividad periodística, en donde se manejaron diferentes argumentos e ideas
que debían influir en la opinión pública en palabras de Alberdi, dotarla de pensamiento.
Los enfrentamientos de opiniones fueron muy comunes a través de la prensa y daban vida a
diferentes polémicas que hacían al gobierno y la política. Tampoco la prensa fue ajena a la
violencia cotidianamente se buscaba defender una posición y muchas veces se usaba
argumentos muy violentos que ponían en cuestión la paz social y la propia actividad
periodística. Sin embargo desde sectores del poder muchas veces se tomaron medidas de
coerción induciendo o censurando directamente aquellas posiciones ajenas al grupo del
poder. Este “papel creciente protagónico.., que esa prensa facciosa comenzaba a
desempeñar como formadora y articuladora de la opinión pública en la etapa que se
iniciaba”6.

Se abrió así también en el rio de la plata una manera más compleja de hacer política, en
donde las clases dirigentes y sectores en disputas del poder, buscaban interpretar una
opinión pública que sea a fin a su posición política para lograr así una legitimidad muy
importante a la hora de enfrentar a sus enemigos. Entonces desde tiempo de la revolución
calar en las mentalidades de las masas fue una tarea muy importante que se lo llevo a través
de la prensa, con la diferencia que en tiempos de la revolución el discurso era uno, pero en
mediados del siglo XIX, los discursos son múltiples y los intereses variados y cada sector
político busca establecerse en la recién emancipada nación y “Cada opinión es libre para
atacar al gobierno rival en defensa del gobierno propio, es decir, que ambas son oficiales.

4
Lettieri Alberto (1999) “De la República de la opinión a la república de las instituciones” en Nueva Historia
Argentina, Tomo IV pp108
5
Myres Jorge (1998) “La revolución de las ideas: la generación romántica del 37’ en la cultura y la política
Argentina” en Nueva Historia Argentina, tomo III. pp424.
6
Lettieri Alberto (1999) “De la República de la opinión a la república de las instituciones” en Nueva Historia
Argentina, Tomo IV pp 115

4
Nadie es libre para atacar a los dos gobiernos en defensa de la nación explotada por
ambos”7.

Dominar la opinión pública se convirtió en una tarea llena de polémicas y de juego sucio en
la política, debido a que se podían hacer circular un sinfín de mentiras y rumores
maliciosos. Vicente Fidel López empezó a sostener que esta actividad debía ser regulada en
defensa de una palabra libre y publica que lleve a construir actos de gobiernos y no en
detrimentos y prejuicios. De tal manera se comenzó a buscar un sistema adecuado en donde
la interacción entre la opinión pública y sus representantes sea en clave republicana. Pero
esto parecía muy difícil ya que no existían mecanismos de control que ayudaran a una justa
discusión política, por ello muchas veces esa opinión pública maleable pasaba a convertirse
en una única dirección a fin a un sector político o personalista. López agregaba que debido
a esta falacia sobre la regulación de opiniones, fue imposible llevar a cabo acuerdos
constitucionales y asambleas que dieran forma de manera rápida a la nueva nación.

Retomando las novedosas ideas traídas de Europa y la inquieta actividad intelectual del rio
de la plata, aún permanecía abierta la pregunta en; ¿cómo establecer un orden estable y
evitar al mismo tiempo los abusos de la superioridad del poder? El desafío estaba en cómo
llegar a unificar las provincias respetando sus atribuciones individuales. Buenos Aires
representaba la principal problemática en el sistema de organización nacional, luego de la
caída de rosas se debió buscar nuevos mecanismos de negociación política.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se inserta otro factor que ya había empezado a
difundirse con la revolución de mayo, la noción de “individuo”, basado en jerarquías
corporativas, naturales e inmutables, en el que los territorios eran concebidos como cuerpos
con sus propios derechos y privilegios, y en donde la noción de libertad individual resultaba
inimaginable. Durante el gobierno de Rosas este término sufrió una gradual y silenciosa
mutación, el mismo rosas negaba las libertades individuales, pero sin embargo los
mecanismos utilizados por el régimen fueron en base al consenso y la obediencia, basados
en la concepción del gobierno como control de individuos. Pero desde el punto de vista de
la generación de intelectuales románticos, será justamente la crítica del individualismo la
que conducirá años después a colocar el término antagonista de “socialismo”. Este
movimiento pregonaba “el mejoramiento de la suerte moral, física e intelectual de la clase
más numerosa y pobre”8 según la corriente de Saint-Simón, “su ideario colocaba por ende
la solidaridad colectiva en un plano principal, hacia de los intereses del grupo- de la
nación, del pueblo, de la propia Nueva Generación- un valor superior a los intereses del

7
Lettieri Alberto (1999) “De la República de la opinión a la república de las instituciones” en Nueva Historia
Argentina, Tomo IV pp 121
8
Tarcus Horacio (2016) “Del lado de acá. El socialismo romántico en la generación del 37’” en El socialismo
romantico en el Rio de la Plata. Bs As, F.C.E pp127.

5
individuo”9. A la par se encontraban las ideas de Pierre Leroux, que al alejarse del
sansimonismo traza un camino diferente de socialismo, alineado con el republicanismo, el
humanismo y lo democrático. Leroux mencionaba que el humanismo seria la base para
reconciliar los polos opuestos y que la organización social dependía de su propia auto
organización.

Estas y otras ideas fueron debatidas en diferentes bibliotecas de la ciudad de buenos Aires.
Y tuvo mencionada importancia en el Salón Literario (1836), creado por Marcos Sastre,
que atrajo a muchos jóvenes universitarios, como Alberdi, M Gutiérrez, Echevarría, Fidel
López y M Cané. Aunque el salón tuvo una corta vida de un año, logro influir en las mentes
de la renovada generación, constituyendo una cultura política que buscaba organizar la
política del nuevo país.

Este movimiento romántico de los primeros años del 1830, no dudo en expandirse por el
conjunto del territorio rioplatense en lucha contra el enemigo común, Juan Manuel de
Rosas.

Luego de la reactivación de la vida política post rosista, resurge una recomposición de las
élites provinciales que sostenían sus propias dinámicas, que a pesar de coincidir con el
proyecto constitucional, no faltaron aquellas posiciones más conservadoras y tradicionales.
En las filas del federalismo afloraron nuevas diferencias, surgieron grupos identificados
como liberales, que pregonaban un anti rosismo auténtico y se presentaba como el
verdadero orden.

A partir del tratado de San Nicolás de Los Arroyos de Los Arroyos (1852), se levantó una
oposición dirigente porteña muy enfurecida, “quienes veían en él (tratado) una amenaza a
los tradicionales privilegios de la provincia, (Buenos Aires) sobre todo el manejo de la
aduana y sus cuantiosos recursos”10. Otra característica el gobierno de Buenos Aires fue en
qué tampoco se mostraba dispuesta a conceder la igualdad de representación a las otras
provincias. Así es como la legislatura porteña rechaza el acuerdo de San Nicolás y el 11 de
septiembre de 1852 Buenos Aires se separa de la confederación Argentina. Urquiza reunió
las provincias restantes en Santa Fe y sancionan una constitución el primero de mayo de
1853.

Buenos Aires en 1854 sancionaba su propia constitución, aunque dentro de la provincia


existieron dos facciones, estaban los autonomistas qué buscaban la secesión completa de
Buenos Aires del resto de las provincias liderados por Valentín Alsina, y por el contrario
los partidarios de la unificación a la confederación, los nacionalistas, liderados por
Bartolomé mitre. Fue evidente el poder económico del que gozaba Buenos Aires sobre la
9
Myres Jorge (1998) “La revolución de las ideas: la generación romántica del 37’ en la cultura y la política
Argentina” en Nueva Historia Argentina, tomo III. pp427.
10
Paz Gustavo (2011) “La vida política” en Argentina la Construcción nacional 1830/1880, tomo 2. ED
Fundación Mapfre. pp. 53.

6
confederación Argentina. Las tensiones entre los dos bloques libraron batallas en 1859, las
fuerzas de la confederación derrotan a las de Buenos Aires en la batalla de Cepeda, al año
siguiente. Así la derrotada provincia juraba fidelidad a la constitución de 1853 pero con la
condición de introducirle diferentes reformas. La provincia porteña rechazó la
federalización de la ciudad de Buenos Aires y la nacionalización de la aduana, quedando de
nuevo así no resuelta la cuestión de la capital de la nueva nación.

1860 fue una etapa de cambios en donde la llegada de Santiago Derqui a la presidencia de
la confederación seguida de Bartolomé mitre como gobernador de Buenos Aires, parecía
aflorar en una política convergente. Sin embargo la legislatura porteña se mantuvo reacia a
los proyectos de Santiago Derqui y de Urquiza. Ante las demasiadas exigencias de Buenos
Aires, los conflictos no tardaron en estallar en 1861. Una nueva guerra estalló en dónde la
batalla de Pavón, resultó victoriosa para los ejércitos de Buenos Aires liderado por Mitre, el
cual se impuso a la confederación. Desde la provincia triunfante, “las tropas porteñas
convertidas en ejército nacional se lanzaron a la conquista del interior”11.

El 25 de mayo de 1862 un nuevo Congreso Nacional se reunión en Buenos Aires, en donde


Bartolomé Mitre fue elegido encargado provisional del gobierno nacional. Mitre apuntaba
aplicar el programa de la Constitución de 1853 en todos sus aspectos, entre sus puntos la
nacionalización de la aduana de Buenos Aires y la federalización de esa ciudad para
convertirla en la capital nacional. Mitre no fue ajeno a las resistencias provinciales,
enfrentó a la clase dirigente de Buenos Aires que resistían a la política federal y las
provincias del interior gobernadas en su mayoría por federales que desconfiaban del nuevo
orden liberal de Buenos Aires.

La constante negativa de la legislatura porteña ante de la federalización de Buenos Aires,


creo una situación de constante conflicto sin definir la organización de la nación. En el
interior la causa liberal tuvo que ser constantemente reforzada por la intervención de las
tropas nacionales, ya que en el interior el federalismo era una opción política de la mayoría.
Las provincias del nordeste fueron las que más resistieron vigorosamente. “Federales y anti
porteños se movilizaron en defensa de sus provincias frente al ataque de los ejércitos de
Buenos Aires y de la religión católica a la que creían amenazada por los masones del
puerto”12.

En esta etapa de violencia cabe destacar la acción de Domingo Faustino Sarmiento un


fuerte opositor de las montoneras federales. Los federales del interior ansiaban un plan
político liderado por Urquiza que pusiera fin a Mitre y a la hegemónica Buenos Aires, pero
el apoyo de Urquiza nunca se hizo efectivo.

11
Paz Gustavo (2011) “La vida política” en Argentina la Construcción nacional 1830/1880, tomo 2. ED
Fundación Mapfre.pp59.
12
Ibídem..., pp62.

7
Entre 1866 y 1867 se sucedieron alzamiento federales en Mendoza, San Juan, San Luis, La
Rioja, y Catamarca. A esto se le sumó la guerra de la Triple Alianza entre 1865 y 1870,
rechazada fuertemente por los caudillos federales.

En 1870 López Jordán se puso al frente de un movimiento para desplazar a Urquiza del
gobierno y de la escena política provincial de Entre Ríos. Urquiza fue asesinado en su
propia residencia. Jordán asume al gobierno provincial, Sarmiento declara a este, jefe
rebelde, y envío la intervención de tropas nacionales sobre Entre Ríos. Jordán resiste ante
las preparadas tropas nacionales pero finalmente es derrotado en enero de 1871.

Durante este periodo es destacable la expansión de las agencias estatales, que implicó en
cierto grado conflictos con los poderes provinciales, pero que también involucro un
importante avance en materia de negociación con las clases dirigentes de cada provincia. La
participación política de las élites provinciales marco la presencia del Estado Nacional en
cada provincia y su capacidad para controlar las cambiantes situaciones que surgían en
ellas. La “élite letrada” como la de nómina Halperín, proveyó a las instituciones nacionales
interlocutores entre la provincia y la nación, a través la expansión de la burocracia nacional.

Una notable estrategia del poder nacional, fue el envío constante de subsidios a aquellas
provincias que tenía necesidades mayores, esto las hacían más dependientes del gobierno
central. Es así como se logra conformar en cada provincia una influencia del partido liberal
nacionalista, que debió enfrentar aquellos clanes de familia y caudillos opuestos el poder de
Buenos Aires.

“La formación de un ejército nacional fue la clave para la expansión de la injerencia de


las autoridades nacionales sobre las situaciones provinciales”13 la fundación del colegio
militar de la nación fue clave dentro de la política mitrista, lo que permitió una intervención
política más rápida y efectiva en cada provincia. Así se logró dibujar una situación en
donde ningún candidato con base en Buenos Aires podría hacerse con la presidencia sin el
apoyo de las provincias y sus jefes, pero a la vez tampoco a los gobernadores provinciales
les era posible que su candidato a presidente triunfará sin contar con algún apoyo partidario
en Buenos Aires.

“La derrota de mitre en las elecciones presidenciales de 1874 provocó una revuelta
armada en Buenos Aires y algunas provincias del interior donde el mitrismo todavía tenía
apoyos (Mendoza, Corrientes), que las tropas nacionales no tardaron en reprimir”14 luego
de estas adversidades Bartolomé Mitre se ve obligado a retirarse de la escena política.
Buenos Aires regresa la defensa de su autonomía renunciando a someterse ante las
instituciones nacionales. En 1879, la aparición en escena política de Julio Argentino Roca,

13
Paz Gustavo (2011) “La vida política” en Argentina la Construcción nacional 1830/1880, tomo 2. ED
Fundación Mapfre.pp75.
14
Ibídem., pp78.

8
marcó un nuevo revés a la conflictiva provincia de Buenos Aires, y a los avances
definitivos de imponer la federalización de la ciudad de Buenos Aires, convertida por ley
en capital de la nación Argentina, se creyó así cerrar una larga época de enfrentamientos
políticos.

Conclusión
Recorrer la generación del 37` y su contexto social, político y económico nos traslada a
pensar en el proceso de transformación a la que es sometida los diferentes sectores del Rio
de la Plata. Cabe mencionar que este nuevo estado en vías de construcción se ve influido
por el movimiento mundial del sistema capitalista, se trata de implementar sistemas creados
en otros países, principalmente de Europa y EE. UU, en este sentido los cambios adoptados
fueron acomodándose al contexto del Plata y cristalizándose una sociedad más acorde a las
instituciones que se fueron creando. La guerra fue una particularidad que se desato por
diferencias sobre todo ideológicas y económicas, y que en el centro el principal problema
fue la provincia de Buenos Aires que tuvo su indudable preeminencia desde fines del
periodo colonial.

Cabe mencionar también la particularidad en el manejo de las ideas por diferentes sectores
sociales, y la novedosa actividad periodística que jugó un papel muy importante a la hora
de establecer un discurso legitimador a fin de cierto grupo político y social. La guerra
también se hizo en las letras y fue un vaivén de calumnias y rumores que desestabilizaban
al enemigo o lo ponían en la crítica. Las diferentes luchas parecían no aportar a la
construcción de la nación y siempre quedaba de manera pendiente pareciera que en este
periodo las ideas introducidas desataban políticas de prueba y error que causaba
incertidumbres e inestabilidad política. Buenos Aires como principal problema para la
conformación del país, también jugó como ordenador de la nueva nación, ya que pareciera
que solo desde ella se podía ordenar a las demás provincias.

Sin embargo las bases ya estaban dadas existía una constitución que en la década de 1850
fue creada para organizar el territorio en base a un sistema representativo y se afirmaba el
poder del Estado. En este periodo sinuoso y conflictivo producto de las contingencias de
cada momento solo llega a un descanso en 1880, o más bien a un acuerdo político debido a
la extensión de los aparatos institucionales sobre las demás provincias que conformaban al
nuevo país, esto no quiso decir que se cerraba una etapa exitosa de organización sino que se
abría una etapa de consolidación del Estado con la presidencia de Julio A Roca.

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Bibliografía:

 Gustavo (2011) “La vida política” en Argentina la Construcción nacional


1830/1880, tomo 2. ED Fundación Mapfre.
 Myres Jorge (1998) “La revolución de las ideas: la generación romántica del 37’
en la cultura y la política Argentina” en Nueva Historia Argentina, tomo III.
 Lettieri Alberto (1999) “De la República de la opinión a la república de las
instituciones” en Nueva Historia Argentina, Tomo IV
 Tarcus Horacio (2016) “Del lado de acá. El socialismo romántico en la generación
del 37’” en El socialismo romantico en el Rio de la Plata. Bs As, F.C.E.

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