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El estructuralismo en Los gatos” de Charles Baudelaire

Los estructuralistas construyen una ciencia con normas ligadas a los estudios lingüísticos de
Ferdinand de Saussure. Dicha delimitación les permite acercarse a los textos literarios con
un enfoque objetivo y claro. En “Los gatos” de Charles Baudelaire, Roman Jakobson y
Claude Lévi-Strauss analizan el poema cuyo nombre titula el estudio. Su focalización para el
análisis es puramente estructuralista, por eso, abrazan normas que distinguen la metodología
de dicha escuela; a continuación se explicarán algunas de ellas.
En primera instancia está el repudio del material historicista y biográfico. El lenguaje
literario es el único punto de interés para el estructuralista, porque al establecer distancia
entre dichos elementos, elimina el riesgo de contaminación en el enfoque estrictamente
lingüístico. Así lo confirma Jakobson y Lévi-Strauss en Los gatos…, donde el contexto social
y la biografía del autor son excluidas totalmente del análisis, para interesarse en nada más
que la estructura.
La premisa fundamental del estudio de “Los gatos” y el estructuralismo está resumida
en la siguiente frase mencionada en el prólogo: “si un lingüista y un etnólogo juzgaron
oportuno unir sus esfuerzos para tratar de comprender cómo está hecho un soneto de
Baudelaire”. Aquí, se estable una simbiosis entre las relaciones sintagmáticas y
paradigmáticas del lenguaje. Cuando Lévi-Strauss menciona al lingüista hace referencia a la
primera de dichas relaciones, es decir, las categorías gramaticales que forman el armazón
lingüístico del texto. El mito está relacionado con significado que emite la sucesión de
términos, tal característica lo posiciona en el eje paradigmático.
Encontrar la forma de interacción entre ambos ejes determina la función poética del
texto. Viñas-Piquer menciona que la literariedad de un discurso consiste en “una sucesión
elementos que están relacionados fonológica o gramaticalmente y, por tanto, son elementos
similares que, a medida que van apareciendo en la secuencia, causan una ligera impresión de
repetición”. El fenómeno de recurrencia posee el nombre de equivalencias, que además de
referirse a términos semejantes, apela a opuestos.
Existen equivalencias fonéticas, sintácticas y semánticas. Cuando en Los gatos… se
describe la formación de rimas o, “el carácter áspero de la /r/” tiene lugar el análisis de los
sonidos, es decir, poseen una equivalencia fonética. En el nivel sintáctico, las hay en el
estudio de la transformación del objeto directo “the chast” a sujeto sobreentendido. En
cuanto al semántico, la mayoría apoyadas en el carácter metafórico y analógico (gato-mujer)
del poema.
La convergencia entre equivalencias de categorías diferentes, se denomina
emparejamiento. Por ejemplo, un emparejamiento semántico-fonético tiene lugar en el
efecto fónico de la /r/ como acompañante “elocuentemente del paso felino”. Dicho maridaje
no contempla al sujeto solamente en su carácter lingüístico, sino que lo extiende a un estado
contextual.
Además, en el texto pueden encontrarse emparejamientos sintáctico-semánticos, esto
tiene lugar en la mención del etnólogo y el lingüista, expuesta en el prólogo. De igual manera,
en el análisis de la estructura del soneto donde confluyen la gramática (lenguaje) y la rima
(sonido), el fenómeno en cuestión puede funcionar en un nivel fonético-sintáctico. Entre cada
equivalencia y emparejamiento, debe existir una sensación de complementariedad, puesto
que la interacción coordinada de ellas desemboca en la literariedad del texto.