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Conoce quienes son los

culpables de los siete


pecados capitales, según la
Biblia
Alvaro Real | Nov 15, 2017

José Guadalupe Posada-PD


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Reales o míticos, estos demonios han sido utilizados en la


literatura universal para poner "rostro" al mal

En la Biblia aparecen siete demonios. Cada uno tiene un nombre y


están unidos a cada uno de los pecados capitales. Para algunos, estos
demonios son reales y están detrás de cada uno de los pecados y
problemas del hombre; para otros estos demonios son algo simbólico y
simplemente representarían el mal y pondrían rostro a cada uno de
estos pecados.

Reales o simbólicos… lo cierto es que muchos de ellos han llenado


páginas y páginas en la literatura universal.

© Fred DE NOYELLE / GODONG

Asmodeo y la lujuria
Asmodeo aparece en el libro de Tobías. La Biblia muestra su historia.
El demonio Asmodeo se enamora de Sarra, hija de Raguel, y cada vez
que aquella contrae matrimonio, mata al marido durante la noche de
bodas.

Llega a matar a siete hombres. Sarra se promete entonces a Tobías.


Asmodeo quiere matarle pero con la ayuda del arcángel Rafael
consigue librarse de él. Tobías toma un pez, le arranca el corazón, los
riñones y el hígado, colocándolos sobre brasas. Asmodeo no puede
soportar los vapores así desprendidos, y huye a Egipto, en donde
Rafael lo encadena.

El diablo Asmodeo está relacionado con la lujuria. Es el pecado de los


pensamientos posesivos hacia otra persona (los que Asmodeo tenía
sobre Sarra) y también está relacionado con todo tipo de compulsiones
sexuales y adicciones al sexo.

En el arte Francisco de Goya lo representaría en el cuadro Asmodea.

© Daniel Lobo

Mammon y la avaricia
Mammon es hijo de Lucifer y príncipe de los Infiernos. Aparece en el
Nuevo Testamento y será Mateo quien hable de él:

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen


y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni
hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón […] Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá
al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No
podéis servir a Dios y a Mammón”. Mateo 6,19-21.24.2

Mammon está unido a la avaricia, a la obsesión por las riquezas, pero


también a la deslealtad, a la traición para beneficio personal, al
soborno, a los engaños o la manipulación.

Benedicto XVI hablaría de él en su homilía de la catedral de Velletri,


(23 de septiembre de 2007): “La palabra que usa el evangelio de
Lucas 16.13, para decir dinero – Mammona- es de origen fenicio y
evoca seguridad económica y éxito en los negocios. En definitiva -dice
Jesús— hay que decidirse: “No podéis servir a Dios y al dinero”. Por
consiguiente es necesario una decisión fundamental para elegir entre
Dios y mammona, es preciso elegir entre la lógica del lucro como
criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la
solidaridad”.

© Orin Zebest

Belcebú y la Gula
Belcebú etimológicamente significa “El Señor de las Moscas” y también
era usado por los hebreos para burlarse de los adoradores de Baal.
Aparece lleno de moscas, con rostro hinchado, con una cita de fuego,
cornudo negro y amenazante, peludo y con alas de murciélago.

Está relacionado con el apetito desmedido a comer y beber. Aparece en


numerosas ocasiones en el Nuevo Testamento y es usado directamente
como otro de los hombres del demonio, un nuevo nombre de Satanás.
(Mt. 12,24-29; Lc. 11,15-22).

El Premio Nobel de Literatura en 1983 William Golding, escribió una


novela alegórica de la condición del hombre. La novela se titula El
señor de las moscas (epíteto de Belcebú). Su representación es similar
a la que parece en la Biblia: La cabeza de un jabalí clavada en una pica
en un claro de un bosque y cortejada por miles de moscas que
revolotean a su alrededor mientras se va pudriendo.

© Public Domain

Belfegor y la Pereza
El nombre de Belfegor también está relacionado con una divinidad del
tiempo bíblico. Se trata de un dios asirio Baal-Peor que los moabitas
adoraban en el monte Fegor. Le llamaban el Baal del Monte Fegor y de
ahí su nombre.

En la Biblia aparecerá como “Baal el Peor”: “Moraba Israel en Sitim; y


el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales
invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y
se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de
Yaveh se encendió contra Israel. Y Yaveh dijo a Moisés: Toma a todos
los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Yaveh delante del sol, y el
ardor de la ira de Yaveh se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a
los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se
han juntado con Baal-peor” (Números 25, 1-5)

Este demonio está relacionado con la pereza y todo lo relacionado con


este pecado. Engaña a los hombres para que estos no hagan nada. Los
seduce con inventos que le propondrán grandes riquezas. Se le
representa como un demonio musculoso, de varios metros de estatura,
con una barba larga, cuernos, unos pies de lobo y unas garras sucias y
largas.

En la literatura, Nicolás Maquiavelo lo describirá en su obra: “El


archidiablo Belfegor”, aunque su descripción es más burlesca e irónica
y con ella quiere criticar los vicios y problemas de la época.

Public Domain

Amon y la Ira
Amon es un marqués del infierno el cual comanda cuarenta legiones de
demonios. Se le describe como un lobo con cola de serpiente que arroja
fuego, un hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro o
simplemente un hombre con cabeza de cuervo.

No hay alusión directa en la Biblia, aunque su nombre podría


relacionarse con Amón o Ben-Amí. Su nombre, Amon, y su presencia
no está muy clara pero está relacionado con la ira, con el sentimiento
no ordenado ni controlado. Se le relaciona con la negación de la verdad
y sus grandes acciones son el homicidio, asalto, discriminación y en
casos extremos el genocidio.

Godong

Leviatán y la envidia
Leviatán es una bestia marina del Antiguo Testamento. Aparecerá,
entre otros lugares en el libro de Job: “Y a Leviatán, ¿lo pescas tú con
anzuelo, y con una cuerda lo sujetas de la lengua?”.

Está relacionado con los monstruos marinos y fue creado por Dios el
quinto día de la creación. En la literatura ha sido utilizado como
nombre para numerosos monstruos y se el ha asimilado a la envida: un
deseo insaciable, como esta bestia.

Es una serpiente marina y terrorífica, origina tormentas y oleajes y


tienen una capacidad destructiva ilimitada. Sus ataques eran temidos
por los marineros de la antigüedad. Un monstruo aterrador que
aparecerá en la literatura y en el arte. Un sólo ejemplo: en Moby Dick
se asimila su nombre al del cachalote e incluso en Perú se puso su
nombre a un pez: “Leviathan melvillei”.

Leviatán es un ser que durante siglos ha sido reconocido como


monstruoso y aterrador.
Duccio di

Buoninsegna, "A tentação no monte" - Domínio Público La tentación en el monte

Lucifer y la soberbia
Lucifer es el más conocido de los demonios porque comete el primer y
original pecado: quiere ser igual que Dios. La tradición lo muestra
como un ángel muy hermoso que por soberbia se rebeló contra Dios,
queriendo ser como Él, por lo que fue confinado al ámbito terrestre

Su nombre aparecerá en numerosas ocasiones en la Biblia. Por poner


un sólo ejemplo, (Is 14.12-14)

“¡Cómo has caído del cielo, Lucero (Lucifer), hijo de la Aurora! Has
sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú decías en tu
corazón: “escalaré los cielos; elevaré mi trono por encima de las
estrellas de Dios; me sentaré en el monte de la divina asamblea, en el
confín del septentrión escalaré las cimas de las nubes, seré semejante
al Altísimo” (Is 14.12-14).
Es el encargado de la vanidad, de la prepotencia, de la soberbia y de
creerse superior a todo y a todos. En la literatura ha sido un tema muy
tratado, el de querer ser Dios. Por poner un sólo ejemplo: John Milton
en Paradise Lost (El paraíso perdido) lo usa como protagonista de su
poema, en lo que se convirtió en un clásico de la literatura inglesa.

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