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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA SAN FRANCISCO

FACULTAD DE INGENIERÍAS
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
FACULYAD DE CIENCIAS SOCIALES Y EMPRESARIALES

ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA COMERCIAL Y FINANCIERA


ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA INDUSTRIAL
ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA MECÁNICA
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
ESCUELA PROFESIONAL DE TURISMO

ASIGNATURA: ÉTICA

DOCENTE RESPONSABLE: ÁNGELA CAROL TAMAYO ARANÍBAR

5TA SEPARATA : LA ÉTUCA ACADÉMICA

AREQUIPA – PERÚ

2018

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ÍNDICE

Índice…………………………………………………………………………………………. pág. 2

1- Introducción……………………………………………………………… …...........pág. 3
2- Ética académica……………………………………………………………… ….....pág. 3
3- Principales actividades de la ética académica………………………………pág. 5

4- Códigos de ética………………………………………………………………….pág. 11

5- Conclusiones………………………………………………………………………pág. 12
6- Referencias bibliográficas y digitales………………………………… ……. …pág. 13

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5TA SEPARATA: LA ÉTUCA ACADÉMICA

DESARROLLO

1. INTRODUCCIÓN

La ÉTICA ACADÉMICA, como la de


cualquier otro grupo humano, está
regida por una serie de normas y
convenciones que articulan su
funcionamiento interno. Los científicos y
profesores, también como cualquier otro
grupo humano, tienen sus ritos
iniciáticos y de promoción interna, sus
propios mecanismos de aceptación, movilidad y meritoriaje. Aunque nos
gusta pensar que todas nuestras normas tienen un origen racional, lo cierto
es que muchas de ellas son fruto de la convención o del prejuicio; aunque
nos gusta pensar que somos una comunidad abierta al cambio, lo cierto es
que muchos de nuestros comportamientos revelan lo contrario: una
tendencia conservadora ante los cambios. Los sociólogos e historiadores de
la ciencia han dejado al descubierto muchas de estas circunstancias. Lejos
de considerarnos como en ocasiones tendemos a vernos como un grupo
liberado de las miserias humanas a las que se ven sometidos otros grupos
humanos por nuestra búsqueda de la verdad, sociólogos e historiadores
nos muestran como un grupo humano en el que, al igual que el resto, los
intereses humanos, demasiado humanos afloran con igual frecuencia.

2. ETICA ACADEMICA

A lo largo de nuestra vida académica nos damos cuenta de muchos


aspectos en los que deseamos ver ética en un profesor, en un alumno, en
ambos, en un trabajador de la escuela, etc. Para el trabajo académico y el
desempeño del alumno la ética académica desempeña un papel muy
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importante, un pilar
fundamental. La enseñanza
que el profesor dé a su alumno
no solo transmite un cúmulo
de conocimientos, si no, una
actitud ante la vida y sus
semejantes. El trato de respeto
entre profesor y alumno
es esencial para la relación que estos dos seres compartirán. No es otra
cosa más que realizar actos deseados en lo que respecta al ámbito escolar.
Por ejemplo, Llegamos a cierto caso cuando el profesor empieza a fumar
en el salón. O tal vez exige llegar tempranísimo a los alumnos cuando
él acostumbra llegar tarde. Desde la primaria a veces observamos el típico
niño que lleva una manzana a su maestro (a). O en la Secundaria cuando
intentan ganarse el favor del profesor al cargarle el maletín. Cabe señalar
que el profesor demuestra o no ética al poner la calificación y mostrar
favoritismo o no. Sin embargo, no quiero decir con esto que todo eso sea a
causa de una mala ética, pudiera haber casos en que los alumnos que
hacen estos actos de regalos o favores es porque verdaderamente
aprecian al profesor. Es peor aun cuando un alumno ve actos depravados
de sexualidad entre profesores -profesores o profesores - alumnos. En el
caso de los alumnos cuando no responden con sus tareas académicas y
solo se excusan en pretextos para tratar de remediar su error, o tal vez
quieran tomar la clase con gorra demuestran falta de ética académica.

La ética académica habla mucho de la persona, sin embargo se ha ido


debilitando por lo que requiere reflexionar en torno a principios éticos y
morales agrandándose la confianza en lo académico. Pero para que esta
sea intachable y marche bien tienen que trabajar todos los que en
ella participen, desde el más pequeño e insignificante hasta el más grande
ysignificativo ser que tenga que ver con esta. Al hablar de ética académica
se aborda un tema demasiado largo ya que de sus reglas y normas a
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respetar y seguir, se mencionan casos que te llevan a
otros y otros y así consecutivamente. La ética
académica es seguir una serie de reglas y normas que
involucran tanto a los profesores y personal docente de
las instituciones educativas, como a los alumnos y
padres de familia directa o indirectamente; ya que desempeña un papel mu
yimportante en la relacione que existe entre maestro y alumno donde debe
haber aplicación de valores mutuamente. Esto se ve cuando el maestro
imparte una clase, si el demuestra una serie de buenos modales y/o
actitudes que agrade a los alumnos, estos lo tratan de seguir; esto también
ocurre en su contrario, si el profesor llega tarde, es irrespetuoso o muestra
desinterés los alumnos no querrán estar en clase o hasta se trasmitirá a
ellos el comportamiento del profesor.

3. PRINCIPALES ACTIVIDADES DE LA ÉTICA ACADÉMICA

La actividad académica comprende tres elementos


que son a la vez diferentes e inseparables: la
enseñanza, la investigación y la divulgación. Para
el trabajo académico, la ética es un pilar
fundamental que lo posibilita y constituye la base
de su reproducción.

El que hacer académico es un proceso tanto individual como social. Cada


investigador impone el sello particular de su saber acumulado y de la pasión
por su trabajo pero, aun cuando esté aislado en su laboratorio, el
investigador delimita su objeto de investigación en términos de una
problemática compartida en su área de conocimiento, se apoya en los
resultados obtenidos por otros investigadores, finca sus hipótesis en
términos del estado del conocimiento en un momento dado, cuantifica sus
datos con base en los instrumentos y en la información disponibles. Además
una parte de sus manipulaciones metodológicas las aprendió, al menos, de
otras experiencias y, finalmente, compara sus resultados con los obtenidos
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por otros investigadores. En el proceso de enseñanza y de divulgación
sucede otro tanto: la personalidad y el conocimiento del profesor o del
divulgador se conjugan con el sistema colectivo del conocimiento trasmitido
y de la comunidad social.

La enseñanza es un proceso de comunicación con las nuevas generaciones


a las que no sólo se les trasmite un determinado cúmulo de conocimientos
sino también una actitud ante la vida y ante sus semejantes, es un trato de
respeto y confianza del profesor al alumno y del alumno al profesor, es una
relación humana que configura un honor. La investigación implica una
relación con el mundo físico y social en la que se requiere de creatividad
humana, de apertura del espíritu a nuevas contribuciones. Se precisa,
además, como en el caso de la enseñanza y la divulgación, de confianza,
respeto y honor. Tanto en la ciencia como en la enseñanza, la ética es un
pilar fundamental de ambas.

A. LA INVESTIGACIÓN: En referencia
específica a la investigación se puede
decir que ésta implica común acuerdo y
comunicación. Es común acuerdo,
porque tanto la información como los
métodos se basan en los procesos
experimentados y aceptados como
válidos por la comunidad científica en cada área de investigación
e incluso, en el caso de innovaciones referentes al objeto o al
método, el nuevo punto de partida o de ruptura requiere de
experimentación y de reconocimiento del nuevo paradigma. Es
comunicación, en virtud de que para realizar una investigación se
requirió de un proceso de comunicación previo y para presentar
los resultados se realiza otra comunicación. Además, hoy en día,
el mismo proceso de investigación se encuentra impregnado de
múltiples comunicaciones científicas.

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B. LA ENSEÑANZA: En cuanto a la enseñanza, el común acuerdo
social conduce al reconocimiento público de que los títulos
otorgados en la academia representan un curriculum de
instrucción y cultura que capacitan a la persona que recibe el
título para un desempeño profesional o de investigación
específico.

La investigación es, a la vez, acumulativa e integrativa y por eso la


comunicación y el común acuerdo de la comunidad académica es vital. En
este proceso social se requiere de un tipo especial de comunicación y de
común acuerdo que deje de lado intereses políticos, de grupo o personales,
y que, por el contrario, se finque esencialmente en una relación ética
académica. Cuando se habla de ética en actividades académicas hay dos
elementos que resaltan: la confianza y el respeto.

a. LA CONFIANZA: Confianza, puesto que sin ella la ubicación,


configuración y orientación del trabajo de un investigador individual,
no se podría fincar en los trabajos realizados por otros
investigadores.

b. EL RESPETO: Respeto, puesto que en ausencia de reconocimiento


al autor original, no habría posibilidad de mantener una sana
comunicación ni de establecer los acuerdos académicos en común.

Además, en ausencia de reconocimiento a la capacidad del trabajo de


investigación, la organización interna de la propia investigación se
encontraría ante escollos muy graves. El respeto es la base de toda
convivencia social y éste es un hecho del que no puede escapar la
comunidad científica.

En la enseñanza el alumno requiere de confianza en las comunicaciones


que recibe del maestro. La comunidad, por su parte, debería poder confiar
en que los títulos, grados o diplomas otorgados por las instituciones
académicas corresponden efectivamente a un conocer y a un saber hacer
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efectivos por parte del titulado. El respeto a los alumnos implica comunicar
conocimientos válidos, el respeto a la comunidad conduce a garantizar el
saber del titulado. En toda enseñanza hay una ética interna en el proceso
de comunicación del conocimiento y una ética de la institución hacia la
sociedad que le da vida. El investigador debe tener confianza en las
investigaciones de sus colegas, debe creer que las observaciones
realizadas son adecuadas, que el manejo de datos se efectuó de acuerdo a
las normas científicas aceptadas y que, por lo tanto, puede tomar como
punto de partida los resultados obtenidos por otros. La confianza es básica
no sólo para poder usar los resultados de otras investigaciones sino
también para que los otros puedan usar las conclusiones propias.

El alumno debe tener confianza en su aprendizaje y la sociedad debe tener


confianza en que al momento de contratar los servicios del titulado, éste
tiene una capacidad adecuada.

La confianza debe conducir al reconocimiento. Se requiere el


reconocimiento del autor de cada investigación y de la competencia y
esfuerzo del maestro y del divulgador. Este reconocimiento recae sobre
tres áreas:

a) El honor merecido por los logros alcanzados,


b) las retribuciones y premios pecuniarios que se asocian al trabajo
académico y
c) la necesidad de establecer referencias claras sobre los fundamentos del
trabajo académico y de otros resultados semejantes o diferentes en el
proceso de comunicación académica.
Se requiere que los títulos otorgados por las instituciones académicas sean
reconocidos por la sociedad. Así, la ética es también una responsabilidad,
del investigador ante sí mismo y ante sus colegas, de la academia ante el
trabajo realizado y de las instituciones ante la sociedad.

El honor es un valor ético producto del reconocimiento y ligado a la


confianza y al respeto. El honor es una relación de doble vía, es una
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distinción por el mérito obtenido y es una obligación de quien posee ese
honor de adquirir un comportamiento que dignifique a la persona que lo
adquiere.

La investigación tiene tanto un contenido


individual como otro de tipo colectivo. Hay
muchas investigaciones que requieren el trabajo
de grupo y, en ellas, la confianza y respeto
juegan papeles claves en la organización del
trabajo, en el reparto de tareas, en la asignación
de los recursos técnicos y monetarios
disponibles y en el espíritu de grupo que siempre
es indispensable.

El grueso de las investigaciones en la actualidad requiere equipos y costos


monetarios crecientes. En ausencia de confianza y de respeto a la
institución a la que se le solicitan los recursos y de auto-respeto que marca
el honor de los solicitantes, los papeles y trámites que habría que llenar y
los documentos que ofrecer son tanto mayores cuanto la carencia de
confianza y respeto es mayor.

A los investigadores se les ha ido exigiendo cada vez más informes de su


trabajo de investigación. En un ambiente ético de confianza, respeto y
honor, estos informes deberían ser sencillos, y aceptable lo dicho por el
investigador. Cuando hay duda acerca de los tres elementos éticos
mencionados, los trámites suelen requerir un número creciente de papeles
y firmas.

El académico requiere de un salario justo y necesita de recursos monetarios


para la realización de su trabajo. En términos generales la academia puede
estar ligada a necesidades sociales, empresariales o meramente a las que
son producto de su propio quehacer. La orientación de la investigación
tiende a estar dominada cada vez más por elementos pecuniarios. El

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problema no es la presencia de un interés monetario (que en muchas
ocasiones no sólo es válido sino necesario) sino el hecho de una posible
subordinación al mero interés monetario sobre las necesidades y
obligaciones académicas de tipo social o las provenientes del propio trabajo
del conocimiento y de la enseñanza.

En la actualidad se pueden observar algunas tendencias hacia un


debilitamiento relativo de la ética académica y, por eso, son necesarias
nuevas reflexiones en torno a los principios éticos, ya que el trabajo
académico se encuentra sujeto a una serie de tensiones sociales y
personales cada vez más fuertes. Hay una proliferación de trabajos y de
publicaciones, hay una tendencia a un mayor control de las actividades que,
aunque en muchas ocasiones se encuentra justificado, en otras no lo está.
Se ha desarrollado una competencia exacerbada entre académicos e
instituciones. El trabajo se hace cada vez más complejo. Estas tensiones
provocan un conjunto de impulsos hacia una ansiedad creciente y
favorecen las conductas no éticas. Los procesos más comunes de las
conductas no éticas, impulsadas por la ansiedad creciente son: la
fabricación y falsificación de datos o resultados, el plagio y el engaño en
cualquiera de sus formas.

Estas conductas no éticas pueden permear todos los ámbitos del quehacer
académico, en la transmisión de los conocimientos a los estudiantes, en las
publicaciones científicas y de divulgación, en los procesos de evaluación y
dictaminación, en la presentación del propio curriculum vitae, en las
relaciones con otras instituciones y en la transferencia de tecnología.

En términos colectivos, el investigador que miente o falsea datos al solicitar


recursos o al presentar sus informes de trabajo no solamente le causa un
daño a la institución a la cual se dirige sino que afecta sensible y
negativamente a toda la comunidad académica. La acción de uno o de unos
pocos rompe con el ambiente que debe prevalecer de confianza, respeto y

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honor que es indispensable tanto para el propio proceso de investigación
como para la organización del mismo.

Finalmente, uno de los valores claves de la academia en cuanto a


investigación y docencia, es el que corresponde a la libertad de cátedra y
de investigación. La libertad es el producto de una comunidad que
requiere pocos controles y amenazas en virtud de su adecuado
funcionamiento interno. En términos de una ética basada en la confianza, el
respeto y el honor, los controles deberían ser mínimos y vastos el ejercicio
libre del espíritu académico y científico. Sin confianza, los mecanismos de
control tienden a crecer. Sin respeto, no sólo no habrá forma de lograr una
identidad individual propia en la comunidad académica sino que crecerá la
intolerancia ante la diferencia, intolerancia que es la enemiga de los
espíritus abiertos y libres que requieren los retos de la academia actual. Sin
honor, el trato y la convivencia entre académicos se tornan irritantes y
carentes del espíritu de trabajo que le es indispensable. El honor de los
académicos conduce al respeto a las personas y a la comunidad de ideas
diferentes. Para que haya libertad que se use y se goce en términos
individuales, debe haber procesos sociales que la permitan y la impulsen.

4. CÓDIGOS DE ÉTICA

Los códigos de ética, en general, tienen la


misión de mantener la cohesión interna del
grupo por medio de reglas de etiqueta y de
relacionarse con las personas que no son los
expertos, de una manera que respete al menos
tres cosas: las metas de la profesión, los
deberes que los miembros se han auto
impuesto, los derechos de las personas que
tratan con esa profesión. En inglés hablan de goals, duties, rights; son las
tres características que tiene la conducta de los profesionales en las

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sociedades contemporáneas, las que son al mismo tiempo fuente de los
conflicto.

La ética académica es seguir una serie de reglas y normas que involucran


tanto a los profesores y personal docente de las instituciones educativas,
como a los alumnos y padres de familia directa o indirectamente; ya que
desempeña un papel muy importante en la relacione que existe entre
maestro y alumno donde debe haber aplicación de valores mutuamente.

Actualmente la falta de ética académica es muy notoria las personas han


olvidado lo importante que es aplicar los valores en nuestra vida diaria, lo
único que debemos hacer es aplicarnos cambiar nuestros hábitos para bien
y poner de nuestra parte para así tener una vida mejor y que en un futuro
nuestras generaciones puedan vivir sin tener que lidiar o mejor aun sin
tener que mencionar la palabra corrupción.

CONCLUSIONES

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La ética académica implica un conjunto de principios y normas que conducen a
una práctica académica responsable, íntegra, justa y rigurosa en el ámbito
universitario y profesional.

La ética académica es inherente a las actividades sustantivas de la Universidad:


docencia, investigación y difusión de la cultura. También se denomina “integridad”
científica o académica y se basa en la honestidad intelectual con que debe
realizarse cualquier trabajo académico

La ética académica se ha extendido globalmente como una respuesta a los


problemas de faltas a la integridad que se presentan en todos los países. En todo
el mundo, las universidades han establecido códigos de ética, de integridad
académica o de buenas prácticas científicas con diferentes formatos, conceptos,
nomenclatura y sistemas de investigación de faltas y sanciones, pero mantienen
en común los principios que deben regir a las actividades académicas

REFERENCIAS

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A. BIBLIOGRÁFICAS

Hortal, A. (2005),”Ética general de las profesiones” capítulo 1 (p.23.32), capítulo 3


(p.55-86). Desclée dB. Bilbao

Hortal, A. (2007), “La profesión, lugar cotidiano del compromiso cristiano” Ponencia
dictada en la VII Asamblea de Profesionales Cristianos. Loeches (Madrid), junio
de 2007.

Martinez Navarro, E. (2006), “Ética de la profesión: proyecto personal y


compromise de ciudadanía” en Revista VERITAS (Valparaíso, Chile) nº 14 p.121-
139.
B. DIGITALES

www.graduats.org/curso2007-2008/seminario/textopatrici.htm
www.mitecnologico.com/Main/laeticaacademica.html

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