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319-2009

Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: San Salvador, a las nueve


horas con cuarenta y dos minutos del día cuatro de junio de dos mil diez.
A sus antecedentes el escrito firmado por el señor Carlos Humberto Recinos
Hernández, por medio del cual evacúa la prevención que le fue formulada en el folio seis de
este expediente.
Examinada la demanda de amparo y el escrito antes relacionado, se estima
pertinente efectuar las siguientes consideraciones:
I. Mediante auto de fecha 13-X-2009, se previno al señor Recinos Hernández que
señalara con toda claridad: (i) los motivos por los que estimaba que debió haber
comparecido a la audiencia en la que se acordó su destitución, no obstante que el artículo
94 del Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional Civil vigente en aquel momento
habilitaba al Tribunal Disciplinario de esa corporación policial a imponer una sanción de
ese tipo con la sola vista del expediente; (ii) las razones por las que aseveraba que no tuvo
conocimiento del procedimiento disciplinario seguido en su contra, pese a que en la
documentación adjuntada a su demanda se apreciaba que sí había participado en la
celebración de determinadas diligencias; (iii) si se le comunicó la resolución en la que se
determinó su despido de la Policía Nacional Civil; y (iv) si solicitó a la autoridad
demandada certificación del expediente del procedimiento incoado en su contra, conforme
con lo estipulado en el artículo 82 de la Ley de Procedimientos Constitucionales.
II. 1. Al corregir las observaciones efectuadas, el actor señala que no obstante el
artículo 94 del Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional Civil vigente en aquel
momento efectivamente habilitaba a la autoridad demandada a imponer una sanción en la
forma ya descrita, aquella autoridad debió haber aplicado esa disposición conforme con lo
establecido en la Constitución respecto a los derechos constitucionales de audiencia y
defensa, entendidos ambos como manifestaciones del debido proceso.
Asimismo, sostiene que no tuvo conocimiento del procedimiento administrativo
sancionador tramitado en su contra por la autoridad demandada, pues nunca se le informó
debidamente de la existencia de su diligenciamiento, sino que sólo se le conminó a firmar
una serie de documentos cuya lectura le fue vedada.
Finalmente, apunta que sí solicitó a la autoridad demandada la documentación
relacionada en su demanda, pero omitió hacer constar de manera fehaciente la formulación
de tal solicitud.
2. En ese sentido, el demandante sostiene que el acto contra el que dirige su reclamo
es la resolución emitida por el Tribunal Disciplinario de la Policía Nacional Civil el 9-IX-

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1999, por medio de la cual fue destituido del cargo que desempeñaba como agente de esa
corporación policial, en virtud de una causa disciplinaria tramitada en su contra.
Al respecto, el impetrante afirma que le han sido vulnerados sus derechos
constitucionales de estabilidad laboral, audiencia y defensa, entendidos estos dos últimos
como manifestaciones del debido proceso, ya que, según alega, su destitución se produjo
sin que hubiese estado presente en la audiencia en la que se acordó imponerle esa sanción,
sin que se le nombrara un representante para que lo asistiera durante la tramitación del
proceso y durante el desarrollo de esa audiencia y, finalmente, sin que se le hubiese
notificado el resultado de esa última diligencia.
III. Determinados los argumentos fácticos esbozados por el pretensor, resulta
pertinente, en atención al principio iura novit curia –el Derecho es conocido por el
Tribunal– y al artículo 80 de la Ley de Procedimientos Constitucionales, realizar ciertas
consideraciones referidas a los términos en que ha sido planteada esta queja.
Así, se advierte que si bien el peticionario únicamente ha señalado de manera
expresa la supuesta vulneración a sus derechos de estabilidad laboral, audiencia y defensa,
los alegatos esgrimidos en su demanda y en su escrito de cumplimiento de prevención
también aluden a una presumible vulneración a su derecho a recurrir. Ello, concretamente,
debido a que afirma que no pudo apelar la decisión contraria a sus intereses, al no haber
tenido conocimiento del acto presuntamente inconstitucional dictado por la autoridad
demandada en su contra.
En razón de lo planteado y con fundamento en el principio antes invocado, se
advierte que, para el caso que nos ocupa, deberá entenderse que el derecho a recurrir
también habría sido aparentemente afectado por el acto impugnado en el presente amparo.
IV. Esbozadas las consideraciones que preceden y habiéndose constatado que la
demanda cumple con los requisitos mínimos de admisibilidad y procedencia establecidos
por la jurisprudencia y la legislación procesal aplicable, se advierte que su admisión se
circunscribirá al control de constitucionalidad del acuerdo emitido por el Tribunal
Disciplinario de la Policía Nacional Civil, por medio del cual el actor fue destituido del
cargo que desempeñaba como agente de esa corporación policial.
Dicha admisión obedece a que, según lo expuesto por el demandante, esa decisión
fue adoptada sin que hubiese estado presente en la audiencia en la que se acordó imponerle
esa sanción, sin que se le nombrara un representante para que lo asistiera durante la
tramitación del proceso y durante el desarrollo de esa audiencia y, finalmente, sin que se le
hubiera notificado el resultado de esa última diligencia.
En ese sentido, según afirma el impetrante, esa decisión afectaría sus derechos
fundamentales de audiencia, defensa y a recurrir, como manifestaciones concretas del
debido proceso, así como también su derecho constitucional a la estabilidad laboral.

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Ahora bien, se advierte que actualmente en el Reglamento Disciplinario de la
Policía Nacional Civil se regulan tres tipos de tribunales disciplinarios, a saber: Regional,
Nacional y Especial. Sin embargo, en el Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional
Civil vigente al momento de emitirse la resolución impugnada, se establecía un único
Tribunal Disciplinario, con sede en San Salvador, como órgano competente para conocer en
primera instancia de los procedimientos seguidos contra el personal policial por supuestas
faltas graves y muy graves, el cual, además, era competente para imponer las respectivas
sanciones. Por tanto, es necesario aclarar que esta Sala deberá tener como sujeto pasivo de
la pretensión a aquel Tribunal Disciplinario que actualmente tenga competencia para
pronunciarse respecto de los asuntos ventilados ante el órgano legitimado por el derogado
Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional Civil.
V. En otro orden, corresponde en este apartado examinar la posibilidad de decretar
una medida precautoria en el presente amparo, para lo cual resulta necesario señalar que ese
tipo de medidas se encuentran condicionadas por la naturaleza del acto reclamado, ya que
aquellas deben ser susceptibles de paralizar o suspender los efectos que se estimen
contrarios al orden constitucional.
Con relación a ello, es menester aclarar que la suspensión resulta inoperante cuando
la acción o la omisión impugnada se ha consumado a la fecha de incoarse un proceso de
amparo, es decir, cuando se han cumplido total o íntegramente los efectos del acto
reclamado.
En el presente caso, los efectos del acto cuya inconstitucionalidad se pretende
controvertir se han consumado plenamente, pues de la lectura de la demanda y de la
documentación adjuntada a ella se advierte que el pretensor ya fue despedido de su cargo
de agente policial.
VI. Con relación a la solicitud planteada por el señor Recinos Hernández, en el
sentido de que se ordene al Tribunal Disciplinario de la Policía Nacional Civil que remita la
certificación del expediente del procedimiento administrativo sancionador incoado en su
contra, debe recordarse lo señalado en el artículo 82 de la Ley de Procedimientos
Constitucionales, el cual dispone: “Todo funcionario o autoridad está en la obligación de
ordenar dentro de tercero día que se extiendan las certificaciones que se les pidiere, siempre
que en la solicitud se exprese que el objeto de la certificación es para que pueda surtir
efecto en un proceso constitucional; y aún cuando la persona solicitare certificación de
expedientes, procesos o archivos relativos a ella misma, o a sus bienes, que por leyes
especiales tengan carácter de secreto o reservado. El funcionario o autoridad, una vez
extendida la certificación solicitada, la remitirá directamente y sin dilación al tribunal que
esté conociendo en el proceso constitucional”.

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Al respecto, es necesario acotar que para que se pueda requerir a las autoridades
respectivas que extiendan certificaciones de los documentos que custodian, es necesario
que el interesado las haya solicitado previamente.
En el presente caso, se advierte que el pretensor no ha cumplido con los requisitos
que establece el artículo 82 de la Ley de Procedimientos Constitucionales para estos casos,
ya que –pese a afirmar que realizó dicha actuación– no comprueba que previamente haya
dirigido su solicitud a la autoridad competente, razón por la cual, deberá declararse sin
lugar dicha petición.
Por todo lo expuesto y de conformidad a los artículos 12, 19, 20, 21, 22, 79 inciso 2º
y 80 de la Ley de Procedimientos Constitucionales, esta Sala RESUELVE:
1. Admítese la demanda presentada por el señor Carlos Humberto Recinos
Hernández, a quien se tiene por parte, contra la resolución emitida por el Tribunal
Disciplinario de la Policía Nacional Civil, por medio de la cual fue destituido del cargo que
desempeñaba como agente policial, en los términos expuestos en el considerando IV de este
proveído.
Ello, por la presunta violación a sus derechos fundamentales de audiencia, defensa y
a recurrir, como manifestaciones concretas del debido proceso, así como también a su
derecho constitucional a la estabilidad laboral, consagrados en los artículos 11, 12 y 219
inciso 2° de la Constitución.
2. Sin lugar la suspensión del acto reclamado, por haberse ya ejecutado y
consumado plenamente sus efectos.
3. Sin lugar la solicitud formulada por el impetrante, dirigida a que se requiriera a
la autoridad demandada la certificación del expediente descrito en su demanda, por no
haber acreditado de manera fehaciente que haya solicitado previamente esa documentación.
4. Informe dentro de veinticuatro horas el Tribunal Disciplinario de la Policía
Nacional Civil que actualmente tenga competencia para pronunciarse respecto de los
asuntos ventilados ante el órgano legitimado por el Reglamento Disciplinario de la Policía
Nacional Civil vigente al momento de emitirse la destitución cuya constitucionalidad se
cuestiona en este amparo, si son ciertos los hechos que se le atribuyen en la demanda.
5. Identifique la autoridad demandada el medio técnico por el cual desea recibir los
actos de comunicación.
6. Notifíquese.
---J. B. JAIME---F. MELÉNDEZ---J. N. CASTANEDA S.---E. S. BLANCO R.---R. E.
GONZÁLEZ B.---PRONUNCIADO POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LO
SUSCRIBEN---E. SOCORRO C.---RUBRICADAS.