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Por Que Debemos Meditar en la

Palabra de Dios
AUTOR: CHARLES STANLEY

Si queremos ser creyentes maduros y productivos, debemos hacer de la


meditación un hábito permanente. La meditación bíblica implica llenar la
mente con la Palabra de Dios y reflexionar sobre sus verdades

Si queremos ser creyentes maduros y productivos, debemos hacer de la


meditación un hábito permanente. Pero la meditación descrita en la Biblia
es muy diferente de otras formas que requieren el vaciamiento de
nuestra mente. Al contrario, la meditación bíblica implica llenar la mente
con la Palabra de Dios y reflexionar sobre sus verdades.
Leamos Josué 1.6-8 para aprender más acerca de la meditación
piadosa.

“Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad


la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente
esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley
que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a
siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que
emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino
que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás
prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Después de la muerte de Moisés, el Señor le dio a Josué su plan para la


conquista de la tierra prometida, y ese plan no implicaba estrategias
militares tradicionales.

Dios le dijo a Josué que se concentrara únicamente en la ley de Moisés


(los primeros cinco libros de nuestra Biblia). El éxito de la conquista
vendría como resultado de la promesa de Dios, de su presencia
poderosa y de la cuidadosa obediencia de Josué a todo lo que estaba
escrito en los textos sagrados. Un aspecto esencial de su obediencia era
la meditación en la Palabra de Dios. Ésta tenía que llenar siempre su
mente, determinar sus palabras y guiar sus acciones.

¿POR QUÉ NECESITAMOS MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS


HOY?
Al igual que Josué, mantener nuestra mente llena de la Palabra de Dios
nos ayuda a recordar las ordenanzas de Dios para que hagamos el
esfuerzo de obedecerlo. Es la protección que tenemos para no caer en el
pecado (Salmo 119.11), y el medio para entender los caminos de Dios
(Salmo 119.15). Cuando meditamos constantemente en las Sagradas
Escrituras, nuestro conocimiento del Señor y el amor que sentimos por Él
crecen, de manera que nos volvemos cada vez más parecidos a Cristo.

¿QUÉ ES LA MEDITACIÓN?
La meditación es un tiempo que se pasa a solas, inmerso en Dios y
en su Palabra. Es dar vueltas a las cosas en nuestra mente, tratando de
comprender y aplicar las verdades de Dios. Pero, ¿cómo puede usted
comenzar esta importante práctica? Al leer la Biblia, enfóquese en los
siguientes aspectos de Dios:

Su Persona: Busque las descripciones en cuanto al Señor, y piense en


cómo pueden sus atributos ayudarle a entender quién es Él. La
meditación implica, también, recordar las verdades que ha aprendido
(Salmo 63.6). El Espíritu Santo le ayudará a logralo. Su tarea es
recordarle todo lo que le ha enseñado (Juan 14.26) y guiarle en toda
verdad (Juan 16.13).

Sus obras: Enfóquese en las acciones de Dios en un pasaje (Salmo


77.12). ¿Cómo muestran sus acciones su poder, sabiduría, justicia,
santidad, amor, gracia y compasión? Piense en sus maravillas (Salmo
145.5). ¿Cómo afectan las acciones de Dios su fe, sus temores y sus
esperanzas? Pidale a Dios que le ayude a entender todo lo que sea
necesario.

Sus ordenanzas. Al igual que Josué, preste mucha atención a los


mandamientos de Dios, y piense en qué requiere Él de usted (Salmo
119.15). ¿Qué le exige en cuanto a sus pensamientos, palabras,
interacción con otros, costumbres personales y opciones? ¿Cómo le
protegen sus mandamientos?

PREGUNTAS
¿Qué tienen en común la preocupación y la meditación? ¿Qué sucedería
si usted sustituyera sus pensamientos de ansiedad por las verdades de
la Palabra de Dios?
La meditación es como un ancla para el alma. ¿Qué aspectos de su
vida necesitan estar ancladas a la Palabra de Dios?

ADEMÁS:
"El hábito constante de leer libros centrados en Cristo es tan necesario,
que se ha llamado a esto, con mucha propiedad, el aceite de la lámpara
de la oración. Sin embargo, demasiada lectura y poca meditación pueden
producir el efecto de una lámpara volcada, que se apaga por el exceso
de ese aceite cuya propiedad es alimentarla”. —Hannah More

Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento se conocen como


el Pentateuco, del término griego pentáteuchos, que significa “los
cinco quintos de la ley". También se conoce como “Torá”, una palabra
hebrea que significa “dirección, ordenanza o ley”.

En Josué 1.8, la palabra hebrea hagah, que traducimos comúnmente


como meditar, significa “gemir, gruñir, proferir, hablar o cavilar”. En
esencia, debemos monologar o hablarnos en voz alta a nosotros mismos
al procurar entender la Palabra de Dios. Este término también puede
encontrarse en otros veinticuatro pasajes del Antiguo Testamento, entre
ellos Salmo 1.2; Salmo 63.6; Salmo 77.12 y Salmo 143.5.

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