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SENTIRLO PARA VIVIRLO

Julio Bevione

A menudo, cuando quiero algo o que suceda alguna idea, me pregunto: ¿qué
quiero experimentar con esto? Y busco crear la experiencia en mí antes de
mover energía para crearlo.

Le pregunté a una amiga: ¿Para qué deseas tomarte el fin de semana en la


playa? Me respondió que para estar más tranquila. Le propuse que ese mismo
día, en su casa, se sentara en quietud y visitara la playa con su imaginación.
Seguramente iba a encontrar la sensación que estaba postergando hasta llegar
a ese lugar soñado. Luego, la seguí interrogando: ¿Para qué necesitas estar
tranquila? “Para tomar una decisión importante”, me reveló. Le sugerí que luego
de dedicar un tiempo a observarse en ese lugar hasta sentirlo, desde esa
quietud, reflexionara sobre esa decisión. Finalmente, en dos días pudo tomar
acción y dejar de postergar algo importante por un viaje que le generaba más
ansiedad sobre su ya existente cansancio y preocupación.

Muchas veces escucho que queremos no solo viajar, sino concretar muchos
planes para vivir una experiencia que tiene que ver con nuestro mundo interno,
no con la situación en sí. Desde sentirnos más valiosos, más importantes, más
de algo que creemos no tener y que si no lo vivimos, no lo sentimos, y sin
sentirlo no lo creemos.

Aclaro que no estoy diciendo que nos quedemos inactivos y dejemos de disfrutar
de las experiencias del mundo. Mi invitación es invertir nuestra energía en lo que
realmente es importante y descartar aquellas que solo buscan reforzar algo que
con dos preguntas sencillas podríamos resolver.

Fuente: http://www.inspirulina.com/

http://www.solocrecer.com/2015/06/14/sentirlo-para-vivirlo/