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¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA?

JORGE GILBERT CEBALLOS.


CAPÍTULO I

Para muchas personas la sociología es algo confuso, amplio y a veces ambiguo. Para otros, la
sociología es una disciplina interesante, coherente e importante para entender las formas y
modalidades de vida de los seres humanos en este planeta. La sociología es una disciplina nueva la
cual se inició a mediados del siglo diecinueve. Como en todo proceso, la sociología emergió como
una ciencia dinámica, con energía y muy prometedora en términos de explicar la complejidad social
y humana de nuestra sociedad y sus acciones productivas, políticas, cultura-les y sociales. La
sociología en sí es importante debido a que estudia y analiza los acontecimientos de la vida diaria,
pero en una forma nueva. Prácticamente, la totalidad de los seres humanos tienen algo que decir y
opinar acerca de las conductas sociales de los miembros de una sociedad; total, todos somos actores
del quehacer social. Sin embargo, vivir en una familia, ser miembro de un determinado partido
político o trabajar en una organización religiosa no nos convierte automáticamente en sociólogos,
de la misma manera, que no todo aquel que siembra tomates es un campesino o un ingeniero
agrónomo. En ese sentido, los sociólogos tienen formas especiales para observar la conducta
humana y cuentan con instrumentos de análisis especialmente diseñados para el estudio de nuestra
sociedad.
El entendimiento de la realidad social es fundamental. Como individuos, no sólo influenciamos la
sociedad, pero la sociedad también influencia a los individuos. Esto que puede parecer superfluo, es
muy importante. También es importante el esfuerzo individual. La mayoría de los individuos
trabajan duro para sobrevivir en sus comunidades, juntos a sus familias, para alcanzar ciertos
niveles de educación, salud y una habitación digna. Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos
individuales se llevan a cabo a través de grupos sociales tales como fabricas, escuelas, empresas y
organizaciones similares. No todos los individuos que actúan colectivamente en nuestra sociedad
logran sus objetivos individuales. La realidad también nos muestra que algunos individuos logran
más o menos que otros, independientemente de sus esfuerzos individuales. Si observamos alrededor
de nuestros grupos sociales surgen muy claramente ante nuestros ojos algunas interrogantes:
¿Cuántos niños aprenden a leer y a escribir?, ¿cuántos de esos niños que aprendieron a leer y
escribir terminan la escuela básica, secundaria y universitaria?, ¿tienen las mujeres las mismas
oportunidades que los hombres en términos de empleos, estudios y derechos sociales?, ¿por qué
hablamos de minorías religiosas, sexuales o étnicas cuando nos estamos refiriendo a ciertos grupos
de seres humanos?
Para algunos, estas interrogantes pueden parecer triviales. Esto es entendible debidos que la
sociedad nos influencia hasta los más profundo de nuestro ser social. En muchas formas, la esencia
misma de la sociología y gran parte de sus explicaciones se interpretan despectivamente como un
producto de sentido común más que científico. El sentido común, por ejemplo, nos indica que si
trabajamos muy fuerte seremos ricos o por lo menos viviremos bien. El sentido común también nos
indica que si tenemos una sociedad autoritaria que castigue severamente el crimen y el robo
viviremos en paz y en armonía. El mismo sentido común sugiere que legalizando la pena capital las
acciones criminales disminuirán en nuestra sociedad. El sentido común promueve que un trabajador
feliz es un trabajador productivo. El sentido común nos lleva a creer que todos estos planteamientos
son obvios. Sin embargo, no es tan obvio que cada una de estas aseveraciones son falsas. Evitando
caer en trivialidades, la sociología con su énfasis en los grupos humanos y sus interacciones
sociales, contribuye al conocimiento humano, extiende nuestro entendimiento y preocupación por
nosotros mismos y puede ayudarnos tomar un mejor destino para nuestras acciones.
Cada uno de los capítulos que siguen pretenden agregar los elementos necesarios para conocer las
fuerzas sociales que controlan nuestros destinos. De esta manera, encontraremos una variedad de
importantes hechos sociales tales como procesos políticos y poder, culturas y sociedad, educación,
crimen, pobreza, discriminación, religión y muchos otros.
Ahora bien, la mayoría de los sociólogos concuerdan en la importancia del trabajo sociológico; sin
embargo, no todas las interpretaciones o explicaciones sociológicas concuerdan entre si. Por el
contrario, muchas de ellas son antagónicas, contradictorias e incluso conflictivas. Todo depende del
cristal con se mire, dice el refrán. El problema reside en que muchas de nuestras acciones ocurren
porque los seres humanos nos distinguimos del resto de los seres vivientes del planeta por la
capacidad que tenemos para razonar, pensar y reflexionar. En otras palabras, los seres humanos
poseen el don de la inteligencia, a la cual recurrimos para resolver nuestros problemas cotidianos.
Hombres y mujeres requieren transformar nuestro medio ambiente para producir los elementos

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indispensables para sobrevivir tales como los alimentos, el vestuario y La vivienda. La inteligencia
humana juega un papel importante en ese sentido al permitirnos crear y recrear los instrumentos de
trabajo, la tecnología y el conocimiento productivo, los cuales se transmiten a las nuevas
generaciones por medio de la educación y las pautas culturales. Grupos sociales, comunidades,
países, se organizan bajo diversas normas productivas aunque no todos los humanos tienen el
mismo nivel de acceso al conocimiento como a los productos creados u obtenidos de la naturaleza.
La interpretación, justificación o desacuerdo con nuestros sistemas sociales no es homogéneo y
varía de acuerdo a los intereses particulares de los individuos y al lugar que estos ocupan en el
sistema productivo.
En otras palabras, la interpretación sociológica representa las conductas productivas-sociales de los
diferentes grupos envueltos en el proceso de la producción material de la sociedad. En ese sentido,
los procesos políticos, sociales y económicos serán interpretados de acuerdo a estas características,
lo que permite a los sociólogos formular sus interpretaciones o formulaciones a partir de algunas de
estas perspectivas. De este modo, podemos concl ui r que las formulaciones más importantes de las
ciencias sociales se nutren de la interacción conflictiva que ocurren en las diferentes facciones que
operan dentro de estas disciplinas.
Antes de adentramos en el estudio clásico de las diferentes interpretaciones sociológicas,
necesitamos revisar y proponer una definición de esta disciplina. La solución usual en los textos de
sociología ha consistido en proporcionar definiciones cortas, acompañadas de señales precautorias
indicando que ellas no son realmente exhaustivas ni suficientes. Theodore Caplow (1971), por
ejemplo, sugiere que la sociología es "el estudio científico de las relaciones humanas y sus
consecuencias." lan Robertson (1977) sostiene que la sociología "es el estudio de la sociedad
humana y la conducta social." Horton y Hunt (1972), por su parte, dicen que "la sociología es el
estudio científico de la vida social de los hombres". Finalmente, Robert Hagedorn (1986) sostiene
que la sociología "es la descripción y explicación de la conducta social, estructuras sociales, e
interacciones sociales en términos de dichas estructuras sociales , e interacciones sociales en
términos de dicha estructura y/o en términos de la percepción de las personas de su ambiente
social.
La mayoría de las definiciones propuestas son correctas en términos generales, sin embargo ninguna
de ellas incluye el elemento de la producción material de bienes en la sociedad. Este es un elemento
fundamental para muchos sociólogos, debido a que antes de entender como pensamos o nos
educamos o reaccionamos política o socialmente es necesario entender cómo los diversos grupos
humanos se organizan en nuestras sociedades. Sin lugar a dudas, los grupos sociales se organizan al
nivel de la producción. El resto, es decir la organización social, religiosa, política, cultural y otras
guardan una estrecha relación con el nivel productivo de nuestra sociedad. De este modo diremos
que la sociología es el estudio de los procesos productivos de los seres humanos y las respectivas
interacciones, conflictos, patrones de conductas y relaciones que los humanos establecen en dichos
procesos.

ORÍGENES DE LA SOCIOLOGÍA.

La sociología tiene una corta historia, aunque sin lugar a dudas, siglos antes que naciera Jesucristo,
pensadores clásicos tales como Platón, Sócrates y Aristóteles plantearon importantes interrogantes
acerca de la conducta social, aunque nunca realizaron observaciones sistemáticas de la realidad para
evaluar sus formulaciones. Dichos pensadores eran filósofos, no sociólogos. El terreno de la
sociología se desarrolla plenamente durante el siglo diecinueve, como resultado de la introducción
del método científico en los estudios de la sociedad por parte de algunos filósofos. Dos importantes
factores promovieron la transformación de los filósofos en sociólogos. El primer elemento fue la
llamada Revolución Industrial, ocurrida en Europa durante el siglo diecinueve, la cual se considera
como el período clásico del sistema capitalista junto a su proceso de acumulación a escala mundial.
El mundo oriental cambió drásticamente durante este período y la Revolución Industrial promovió
nuevas industrias y tecnologías, como a la vez, nuevos estilos de vida. De la noche a la mañana, las
antiguas sociedades rurales se transformaron en centros urbanos industrializados con grandes
concentraciones de población en donde las emergentes ciudades debieron enfrentar nuevos
problemas tales como las migraciones del campo a la ciudad, el desarrollo de una poderosa clase
obrera, conflictos laborales, congestión y pobreza, falta de habitaciones adecuadas, crímenes y
delincuencia. Simultáneamente, el orden político de Europa fue estremecido por una serie de
importantes movimientos sociales y como resultado de la Revolución Francesa, por ejemplo, se
produce un cuestionando general del poder político de las monarquías absolutistas y del poder de la

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iglesia. Lo anterior lleva a los actores sociales de la época a exigir mayores libertades individuales,
derechos sociales, políticos y económicos. Por esta razón, muchos pensadores sociales de la época
debieron enfrentar el desafío de encontrar soluciones a los problemas de sus sociedades, como al
mismo tiempo, entender y explicara los motivos de dichos cambios radicales.

El segundo elemento importante en el desarrollo de la sociología fueron los increíbles avances


alcanzados por las ciencias naturales durante este período. En efecto, las ciencias naturales eran
considerablemente respetadas debido a su habilidad para proporcionar explicaciones lógicas, como
a la vez, los elementos para entender los diversos aspectos del mundo físico y del mundo material.
En ese sentido, ciertos filósofos sociales comienzan a observar las ciencias naturales como el
modelo que ellos necesitan para entender y controlar el mundo social.

Podemos sostener entonces, que la sociología se desarrolla durante el siglo diecinueve basada en la
necesidad de entender y mejorar nuestra sociedad. Al mismo tiempo, la sociología reconoce la
dramática necesidad de aplicar métodos científicos para estudiar dichas sociedades y sus grupos
sociales. La motivación social de los precursores de la sociología evolucionó rápidamente y el valor
de sus formulaciones y estudios le dieron un impulso avasallador a esta disciplina La sociología
moderna, aún mantiene sus conexiones intactas con sus precursores. Cualquier intento de
adentrarse en los terrenos del análisis sociológico actualmente requiere, sin lugar a discusión, un
estudio de sus clásicos. La originalidad, profundidad, diversidad e influencia de dichos estudios nos
llevan a enfatizar la enorme importancia alcanzada por el análisis sociológico.
Lo que sigue, es una descripción general de cómo los precursores de la sociología veían el mundo
social, enfatizando como dichas formulaciones han influenciado la sociología actual. A medida que
el lector se adentra en las diferentes interpretaciones es necesario mencionar que más que
preocuparnos si dichas formulaciones son correctas o equivocadas, nuestra intención es describir y
facilitar el conocimiento del pensamiento de los precursores de la sociología. La validez o no de sus
planteamientos los dejamos planteados como desafío intelectual o necesidad social a nuestros
lectores.
Sin lugar a dudas, muy pocos disputarían que los precursores del pensamiento sociológico son los
franceses Auguste Comte y Ernile Durkheim, el inglés Herbert Spencer, el alemán Max Weber y el
judío-alemán Karl Marx. Veamos pues, el significado y relevancia del trabajo de cada uno de estos
pioneros de la sociología.