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CONFIRMACION DEL ACTO JURIDICO

La confirmación, o ratificación, puede ser definida en un sentido amplio, comprensivo de las


modalidades que puede abarcar, como aquella declaración de voluntad unilateral, procedente de
la parte que puede instar la nulidad del contrato, quien, no obstante, busca a través de esta figura,
la subsanación del defecto de que aquél adolece para el aprovechamiento de sus efectos. En
concreto, el Tribunal Supremo afirma que "al ser la ratificación una simple manifestación de
voluntad, puede realizarse de forma expresa o tácita, y la expresión más elemental de ésta es el
aprovechamiento de los efectos de lo convenido en el contrato" (Sentencia de 26 de octubre de
1999).

De otro lado, dos son los supuestos en que, principalmente, puede darse la confirmación; bien
entre las propias partes que otorgaron el contrato, bien en el ámbito de la representación, pues,
en principio, cuando el representante actúa fuera de la esfera para la que ha sido expresamente
facultado el contrato no produce efectos entre el representado y el tercero contratante.

I. CONFIRMACIÓN EN CASO DE REPRESENTACIÓN


Establece en este punto, el artículo 1259 del Código Civil, la regla general de que "ninguno puede
contratar a nombre de otro sin estar por éste autorizado o sin que tenga por Ley su representación
legal"; principio que encuentra luego expresa aplicación en otras instituciones donde puede entrar
en juego la figura de la representación, como en el matrimonio, donde el artículo 71 afirma
igualmente que "ninguno de los cónyuges puede atribuirse la representación del otro sin que le
hubiera sido conferida".

Por tanto, admitida en nuestro Derecho la validez de los actos y contratos realizados en nombre y
por cuenta ajena, ya por autorización, ya por disposición de la Ley, es decir, por representación
voluntaria o legal, establece a continuación el artículo 1259, en su apartado segundo, que "el
contrato celebrado a nombre de otro por quien no tenga su autorización o representación legal
será nulo, a no ser que lo ratifique la persona a cuyo nombre se otorgue antes de ser revocado por
la otra parte contratante". Critican Doctrina y Jurisprudencia la imprecisión terminológica del
Código Civil en este punto pues es evidente que el defecto a que se refiere el precepto citado no
es la estricta nulidad (véase "contrato"), como acto que va contra norma imperativa o
prohibitiva, artículo 6.3 del Código Civil; sino un supuesto de inexistencia, pues el negocio jurídico
representativo, sin poder de representación o efectuado con poder insuficiente, es inexistente por
falta del elemento esencial de la declaración de voluntad válida, pues se entiende que el
representante ni ha declarado para sí, ni ha podido declarar para el representado.

No obstante, "el negocio concluido en nombre del representado sin poder de representación o con
extralimitación del poder, puede ser ratificado por la persona en cuyo nombre se otorgó,
purificando dicha ratificación el negocio y lo hace válido desde su origen; por lo que "a sensu
contrario", ante la falta de poder suficiente, si posteriormente el mandante no ratifica lo actuado
por el mandatario, es nulo el contrato celebrado" (Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de
diciembre de 1995). Y en este sentido, como expresión concreta del principio general consagrado
por el artículo 1259, en el ámbito del contrato de mandato, el artículo 1727 del Código Civil, afirma

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que "en lo que el mandatario se haya excedido, no queda obligado el mandante sino cuando lo
ratifica expresa o tácitamente"; habiendo declarado en reiteradas ocasiones nuestro Tribunal
Supremo que al supuesto ahora contemplado "le es de aplicar la reiterada doctrina de esta Sala,
interpretativa del párrafo 2 del artículo 1727 del Código Civil, cuando aclara que "si el mandante
se aprovecha de los actos ejecutados por el mandatario sin la autorización necesaria es evidente
que los ratifica tácitamente, y ya no podrá ejercitar las acciones de inexistencia de los referidos
contratos", "y la ratificación posterior, expresa o tácita del representado, purifica el negocio desde
su origen, según el contenido del párrafo 2 del artículo 1259 del Código Civil" (Sentencias de 5 de
abril de 1950; 27 de mayo de 1958; 10 de octubre de 1963; 14 de junio de 1974; 10 de mayo de
1984; o 5 de noviembre de 1993). Desde luego que no cabe confundir el mandato y la
representación, "puesto que como tiene sancionado la Jurisprudencia y una prevalente Doctrina
científica, mientras que el mandato afecta primordialmente a las relaciones materiales internas
entre el mandante y el mandatario; el apoderamiento es un concepto de ligar, más bien formal,
que transciende a lo externo y va dirigido a ligar al representado con los terceros, siempre que el
representante actúe dentro de los límites del poder" (Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de
febrero de 1995). Esto es evidente, por cuanto la representación no sólo se confiere a través del
mandato y no todo mandato es representativo; se presentan como figuras autónomas, pero cuando
ambas convergen sus efectos son enteramente coincidentes. Siendo, por lo demás, el poder de
representación previo al acto o negocio, mientras que la confirmación se efectúa "a posteriori",
una vez celebrado el mismo, con un único límite, que ha de producirse antes de que el contrato
sea revocado por la otra parte contratante.

Finalmente, cabe destacar, a propósito de la ratificación tácita que, frente a la declaración expresa
de tal voluntad de confirmación, se deriva de actos concluyentes, es decir, que "ha de resultar de
hechos que impliquen necesariamente una probación del "dominus", y así ha declarado la
Jurisprudencia, que tiene lugar, cuando sin hacer uso el mandante de la acción de nulidad por él
ejercitable, acepta en su provecho los efectos de lo ejecutado sin su autorización, poniendo con
ello de manifiesto su consentimiento concordante con el del tercero, con lo que el contrato no
puede reputarse inexistente y queda dotado de validez si no se hallase viciado por alguna de las
causas que pueden determinar su nulidad con arreglo a Derecho o hacer procedente su
revisión" (Sentencias del Tribunal Supremo de 5 de abril de 1950; 25 de marzo de 1968; 6 de febrero
de 1996; y 14 de octubre de 1998). Así como que "la expresión más elemental de ésta es el
aprovechamiento de los efectos de lo convenido en el contrato" (Sentencia del Tribunal Supremo
de 4 de febrero de 2005), sin olvidar que, en ocasiones, es la propia Ley la que impone una
ratificación forzosa, como sucede, por ejemplo, en la figura del cuasicontrato de gestión del
negocio ajeno es decir, cuando alguien espontáneamente y sin poder, asume la gestión de los
negocios de otra persona que será válida, no mediando prohibición expresa, y en cuanto aproveche
las ventajas de la citada gestión (artículo 1893 del Código Civil).

II. CONFIRMACIÓN "INTER PARTES"


También en la contratación ordinaria, o sin representación, pueden darse casos de confirmación,
entendida como declaración de voluntad, expresa o tácita, constitutiva de negocio jurídico

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unilateral, que determina la convalidación del negocio anulable, manteniendo sus efectos como
definitivos pese a la causa de anulabilidad, no necesitada de forma especial.

A estos efectos resulta trascendental la distinción doctrinalmente apuntada entre los defectos del
contrato determinantes de su nulidad radical, por absoluta falta de sus elementos esenciales; de
los que determinan su posible anulación (véase "contrato"). Su diferencia esencial radica en el
hecho de que, mientras el contrato nulo, viciado desde su origen, no produce efecto ninguno desde
su celebración y en caso de declaración de tal nulidad su principal efecto será, precisamente, hacer
que las cosas vuelvan a su estado primitivo, como si nunca hubiese existido; en el contrato anulable,
que en principio es válido, pues reúne los elementos esenciales de validez del artículo 1261 del
Código Civil (artículo 1300) se produce algún vicio subsanable y para el caso de ser declarado nulo,
únicamente se proyectan hacia el futuro las consecuencias de su ineficacia, pero se mantendrán
subsistentes y válidos los efectos producidos hasta tal declaración.

Principal consecuencia es que, como establece claramente el artículo 1310 del Código Civil, "sólo
son confirmables los contratos que reúnan los requisitos expresados en el artículo 1261", es decir,
los meramente anulables; lo que, a su vez, justifica el hecho de que únicamente las acciones
encaminadas a lograr la declaración de invalidez del contrato anulable se vea sometida a plazo
determinado (de cuatro años, según el artículo 1301 del Código Civil), y que trascurrido éste la
validez del contrato no pueda ser atacada. Por el contrario, la doctrina Jurisprudencial "viene
reiterando que los vicios de inexistencia y nulidad radical de los actos o negocios jurídicos no son
susceptibles de sanación por el transcurso del tiempo de conformidad con el principio "quod ad
initium vitiosum est non potest tractu tempori convaleceré" (Sentencias, entre otras, de 19
diciembre 1951, 20 diciembre 1975, 13 febrero 1985, 6 junio 1986, 14 noviembre 1991, 30
septiembre 1992, 8 marzo y 15 junio 1994, 29 abril 1997, 14 marzo y 5 junio 2000), por lo que las
acciones correspondientes son imprescriptibles".

Por lo demás, la confirmación no requiere de forma especial alguna, pudiendo hacerse expresa o
tácitamente, entendiendo el artículo 1311 del Código Civil, que hay confirmación tácita cuando,
con conocimiento de la causa de nulidad y habiendo ésta cesado, el que tuviere derecho a invocarla
ejecutase un acto que implique necesariamente la voluntad de renunciar al derecho a ejercitar la
acción de nulidad. "El consentimiento tácito ha de resultar de actos inequívocos que demuestren
de manera segura el pensamiento de conformidad del agente, sin que se pueda atribuir esa
aceptación al mero conocimiento, por requerirse actos de positivo valor demostrativo de una
voluntad determinada en tal sentido" (Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de julio de 2006), es
decir, que la confirmación tácita no es mera inactividad del legitimado para instar la declaración
de ineficacia, o simple trascurso del tiempo (de los cuatro años de caducidad) sin ejercer la acción
de anulabilidad. Por tanto, la confirmación tácita es aquella que se efectúa con conocimiento de
la causa de invalidez, por el que tuviera derecho a invocarla, ejercitando un acto que implique de
forma concluyente la voluntad de renunciar a este derecho. De lo que, igualmente se desprende
que la confirmación de los contratos no es posible por acto unilateral de cualquiera de los
obligados, sino que únicamente la parte que tuviere derecho a invocar la causa de anulabilidad es
quien puede realizar una confirmación, expresa o tácita, no necesitando la misma (artículo 1312)

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de la intervención de aquél de los contratantes que no puede acudir a los Tribunales para solicitar
la declaración de ineficacia.

Los concretos efectos de la confirmación vienen establecidos legalmente por los artículos 1309 y
1313 del Código Civil cuando afirman que "la confirmación purifica al contrato de los vicios de que
adoleciera desde el momento de su celebración", es decir, supone la convalidación del negocio y,
en consecuencia, "la acción de nulidad queda extinguida desde el momento en que el contrato
haya sido confirmado válidamente". El efecto, por tanto, de la confirmación es que el contrato
anulable producirá los efectos que le son propios, sin que se pueda ver amenazado por la anulación.
Aunque, en puridad de sentido, no es que desaparezca la causa de anulabilidad materialmente (en
el consentimiento prestado por error, el error subsiste aún mediando confirmación, lo que no
impide al que lo padeció que, con pleno conocimiento del mismo, proceda a convalidar o confirmar
el negocio), aunque la hace desaparecer jurídicamente pues el contrato deja desde ese momento
de ser anulable, queda "purificado" o subsanado.

Obsérvese, por lo demás, como sus efectos son enteramente coincidentes a los de la ratificación
antes apuntada, habiendo generalizado la Jurisprudencia la aplicación analógica de los artículos
1309 y 1313 del Código Civil a los supuestos de ratificación. Siendo su diferencia, por tanto,
estrictamente terminológica, por cuanto la ratificación supone la convalidación de lo actuado por
otro, mientras que la confirmación supone la subsanación de lo actuado por uno mismo.

III. CONFIRMACIÓN LEGAL


Se habla de confirmación legal, o por disposición de Ley, cuando ésta no opera como un negocio
jurídico, sino como acto jurídico, donde la Ley atribuye a un acto un determinado efecto jurídico.

En concreto, por disposición del artículo 1314 del Código Civil, también se extinguirá la acción de
anulabilidad del contrato por la pérdida de la cosa objeto del mismo, a causa de la conducta del
que pudiera ejercitar aquélla, determinante de la pérdida, ya intencionadamente o por simple
negligencia. Se afirma que nos encontramos ante una confirmación legal cuando la cosa objeto del
contrato anulable se hubiese perdido por falta de diligencia o directa intencionalidad de quien
únicamente podía ejercitar la acción de anulabilidad, quedando desde ese momento privado
legalmente de su ejercicio.

Sin embargo, excepcionalmente, y en defensa de los menores e incapacitados, se establece en el


apartado segundo de este artículo 1314, la expresa inoperatividad de esta regla cuando la causa
de anulabilidad sea precisamente la incapacidad de alguno de los contratantes. Así, la pérdida de
la cosa no será obstáculo para el ejercicio de la acción de anulabilidad que, además, en esta
concreta causa no puede ser ejercitada mas que por el incapaz (artículo 1302 del Código Civil); a
no ser que éste hubiese sido, por dolo o culpa, el que propició la pérdida de la cosa una vez
adquirida plena capacidad, es decir, bien alcanzada la mayoría de edad, bien declarada en virtud
de sentencia para los casos de incapacidad en sentido estricto.

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LA CONFIRMACION DE LOS ACTOS JURIDICOS

CONFIRMACIÓN DE LOS ACTOS JURÍDICOS.

Autor: Castillo, Federico Carlos, 5/VI/2.001

PRESENTACIÓN : El presente trabajo está referido a la confirmación de los actos jurídicos, institución
jurídica de nuestro derecho actual, que rige en el Código Civil Argentino, obra legada por Don
Dalmacio Vélez Sársfield, en el Libro Segundo – Sección Segunda – Título VII “De la confirmación de
los actos nulos y anulables” (arts. 1059 a 1065 CC), y que en la Doctrina Civil, se encuentra
integrando el tema de las Nulidades.

La monografía en que nos adentraremos a continuación, ha sido desarrollada con la intención


reproducir lo mas destacable que -sobre éste tema- han escrito los autores mas importantes
civilistas, agregando importante jurisprudencia, o lo que Goldshmidt enseñaba como el aspecto
“sociológico” del derecho.

DESARROLLO

CONCEPTO:

Según Llambías: “la confirmación es un acto jurídico mediante el cual se expurga a otro acto jurídico
inválido del vicio que adolecía y en razón del cual era pasible de nulidad ”; concepto expresado en
el art. 1059 del Cód. Civ. : “La confirmación es el acto jurídico por el cual una persona hace
desaparecer los vicios de otro acto que se halla sujeto a una acción de nulidad ”.

En la nota al mismo artículo el codificador explica que “la confirmación contiene virtualmente
renuncia de la acción de nulidad; pero toda renuncia no constituye una confirmación...” Salvat en
su Tratado explica que la renuncia es el genero y la confirmación una de sus especies.

Jurisprudencia: La confirmación del acto viciado no es otra cosa que la renuncia del derecho que la
ley le otorga para hacer que se declare ineficaz el acto. (CFLPl., 18/11/38, JA 64-450 y STSFe,
17/12/43, LL 33-382).

Cuando el menor alcanza la mayoridad y confirma el acto afectado de nulidad relativa, éste queda
convalidado desde su origen, no pudiendo ser ya impugnado.(C Civ. D, 29/6/54, JA 1954-IV-359).

En la misma nota se advierte que debe distinguirse a la confirmación de la novación, porque la


confirmación no hace nacer una obligación nueva, sino que repara los vicios de la misma; y asimismo
de la ratificación, porque la confirmación no implica asumir obligaciones contraídas por otro sin
poder suficiente, sino un acto que, como explica Borda, ha sido realmente otorgado (por el mismo
interesado o su representante) “pero que adolece un vicio susceptible de provocar la invalidez ”.

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Jurisprudencia: La confirmación se refiere a los actos jurídicos en los cuales la convalidación emana
de quien ha sido parte en él; la ratificación supone la realización de un acto a nombre de otro, sin
tener poderes o con poderes insuficientes de éste, quien mediante dicha ratificación hace suyos los
efectos del celebrado por falsus procurator. (SCBA, 24/4/45, LL 39-231 y CCiv.E, 24/12/69, LL 139-
635, f. 65.658).

La confirmación debe distinguirse del reconocimiento, ya que éste “no equivale siempre ni puede
confundirse con la confirmación, de modo que si el título era originariamente nulo, el vicio
subsistiría a pesar de habérselo reconocido, mientras no concurra la intención de convalidarlo
haciéndolo desaparecer” según lo resuelto por la SCBA, el 1/4/52, JA 1952-II-288. Para Salvat “en la
confirmación, por el contrario (al reconocimiento), se reconoce la validez de la obligación (en el
reconocimiento puede desconocerse, mas allá de confesar que la obligación se ha formado). Puede
decirse, agregamos aún, que la confirmación implica un reconocimiento; pero el reconocimiento,
por el contrario, no implica una confirmación” (Conf.: Salvat - Gac. for.,63, pág. 103, de la Cám.
Civ.2°, 2/7/26).

ACTOS SUSCEPTIBLES DE CONFIRMACIÓN

Los actos susceptibles de confirmación son los que padecen una mera nulidad relativa. Así resulta
del art. 1058: “La nulidad relativa puede ser cubierta por confirmación del acto”. (Conc.: artículos
del Cód. Civ.: 1047 a 1049 y 1060 a 1065). Porque, es una nulidad de protección que tiene siempre
un destinatario - la persona en cuyo beneficio se ha establecido la sanción de nulidad – lógicamente
el particular beneficiado puede renunciar al beneficio y confirmar el acto. (Llambías – Conf. Salvat y
Borda). La nulidad relativa lo es en sentido estricto, porque casi siempre hay un interés público de
la comunidad.

Por el contrario el art. 1047 in fine, dispone “...la nulidad absoluta no es susceptible de
confirmación”. Vélez Sársfield adhirió a la idea de no confirmabilidad y de imprescriptibilidad de la
nulidad absoluta (manifiesta o no), ya que de lo contrario se hubiera habilitado la realización de
actos ilícitos, contrarios al interés general.

Jurisprudencia: El acto viciado de nulidad absoluta no puede ser confirmado. (CCiv.1°, 12/8/35, JA
51-503; - CCiv. 2°, 16/11/39 JA 68-707; - STSFe, 17/12/43, LL 33-382).

Pero necesita ser invalidado, mientras su nulidad no sea declarada judicialmente, tiene una especie
de vida superficial. (CCiv. 1° (12/6/44, JA 1944-II-777).

Sin embargo aunque no puede ser confirmado puede ser reproducido, salvándose en esta
oportunidad el vicio que afectaba al anterior, si su naturaleza lo permite, en cuyo caso la pretendida
confirmación vale por si misma como un nuevo acto. (STSFe, 12/3/59, LL 99-157).

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NATURALEZA JURÍDICA DE LA CONFIRMACIÓN

Es un acto jurídico porque su autor lo realiza con el fin inmediato de establecer una relación jurídica
válida (Conf. Art. 944), o mejor dicho, de liberar a la relación existente del peligro de aniquilación.
(Llambías).

Es unilateral , porque basta para crearla la voluntad de una sola persona, que para el caso es el
titular de la acción de nulidad relativa. Acerca de esto dice el art. 1064: “La confirmación sea expresa
o tácita, no exige el concurso de la parte a cuyo favor se hace”. (Conc.: artículos 946 y 1024 del Cód.
Civ.). La razón es – dice el codificador en su nota, tomada de Aubry y Rau, lo mismo que el texto del
artículo - porque se presume que esta parte hubiese ya dado con anticipación su adhesión a la
confirmación, en el momento en que el acto fue celebrado. De aquí estas dos consecuencias
prácticas: 1° la confirmación no puede ser revocada bajo pretexto de que la otra parte no la hubiese
aceptado; 2° si se otorga por instrumento privado, no es necesario que lo sea por doble ejemplar.
(Llambías – Salvat; Conf. Borda).

ESPECIES DE CONFIRMACIÓN

Según el art.1061 “La confirmación puede ser expresa o tácita...”

CONFIRMACIÓN EXPRESA: Es la que se realiza por escrito. La confirmación expresa se constituye en


un acto formal, ya que ella debe hacerse por escrito, con los requisitos exigidos por el art. 1061 CC,
que continua diciendo: El instrumento de confirmación expresa, debe contener bajo pena de
nulidad: - 1) la sustancia del acto que se quiere confirmar, las indicaciones precisas para
individualizarlo. – 2) el vicio que adolecía, la indispensable mención de todos los vicios. – 3) la
manifestación de la intención de repararlo, es decir el propósito deliberado de renunciar al derecho
de demandar su nulidad. De aquí se sigue que la forma necesaria de la confirmación expresa es la
escritura con las indicaciones señaladas, todo ello bajo pena de nulidad. Según Rabinovich “...la
jurisprudencia no debe ser severa en la evaluación de estos recaudos, y ha de conformarse con que
surjan, siquiera someramente, del acto de marras...”. – 4) El articulo 1062 CC dispone: “La forma
debe ser la misma y con las mismas solemnidades que estén exclusivamente establecidas para el
acto que se confirma”. Borda observa que la condición se refiere entonces exclusivamente a la
formas impuestas ad solemnitatem (“para la solemnidad” o sea equivalente a los actos formales
solemnes), puesto que, admitiéndose la confirmación tácita, es obvio que el instrumento de
confirmación no tiene por qué ser solemne salvo este caso especial; bajo la forma instrumental
determinada, explica Llambías. Según Rabinovich este extremo, al que califica de exagerado, debe
respetarse en los casos en que hay forma solemne de solemnidad absoluta.

¿Puede confirmarse verbalmente un acto jurídico? Borda entiende que no hay confirmación expresa
verbal (coincide Llambías), sino que “solo de instrumentos habla la ley”, por lo tanto “si optan las
partes hacerlo expresamente, es necesaria la forma escrita que da precisión al objeto concreto del
nuevo acto y evita los inconvenientes y la inseguridad de la prueba testimonial...” Tampoco es

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necesario el doble ejemplar, Borda cita que sobre la cuestión de marras “en el derecho extranjero
prevalece no si vacilaciones, la tesis de que no es esencial la forma escrita; Planiol-Ripert-
Boulanger... Guillén...”.

CONFIRMACIÓN TÁCITA : Según el art. 1063 CC: “La confirmación tácita es la que resulta de la
ejecución voluntaria, total o parcial, del acto sujeto a una acción de nulidad”, una vez desaparecido
el vicio que lo invalidaba. Por lo tanto para que el efecto convalidatorio se produzca es necesario
que la ejecución del acto inválido sea la expresión de una voluntad libre y capaz, o sea que la
ejecución forzada, por medio de un procedimiento judicial o por cualquier vicio, no obtiene ese
resultado.

Jurisprudencia: El menor emancipado que contrajo una deuda superior a m$n. 500 (art. 135) y al
contestar la demanda, llegado ya a la mayoridad, manifiesta haberla pagado, confirma con ello la
obligación contraída, por lo que debe probar el pago. (C Paz IV. 20/3/56, JA 1956-III-224).

El artículo indica, además, la forma típica de confirmación tácita (la ejecución total o parcial del acto)
pero no excluye otras que permitan inducir asertivamente la intención de confirmar el acto inválido
mas allá de la letra del artículo, como pueden ser otros hechos que no podrían explicarse, sin
admitir, que la confirmación tácita existe. Al respecto Borda cita: - C.Civil Cap., Sala B, 12/12/1958,
LL, t. 94, p. 150. “actos que envuelven una voluntad inequívoca”, tal es el caso de quien ha adquirido
un inmueble, engañado por el vendedor, y luego lo enajena a un tercero o realiza otro acto de
disposición.

Llambías lo explica directamente como “la venta de una cosa adquirida por un título nulo o anulable
… En general se estima que los actos de disposición en tales circunstancias importan confirmación
”. No se concebirían ciertos actos, enseñaba Salvat, si esa persona “no hubiese entendido renunciar
al derecho de demandar la nulidad de su compra” (Comp.: Cám. Com., 28 nov. 1918, Gac. for., 17,
pág. 209).

En cambio los actos de administración no siempre importan una confirmación tácita, es ésta una
cuestión de hecho que debe quedar librada en cada caso a la apreciación de los tribunales, pero, en
principio, no tienen efectos confirmatorios. (Salvat.- Borda.- Baudry Lacantinerie y Barde).

Rabinovich explica que la informalidad de la confirmación tácita contrasta con el rigor solemne de
la expresa, razón por la cual es muy raro que se opte por ésta, calificando de contradictorio el
imponer tal estrictez formal.

PRUEBA DE LA CONFIRMACIÓN

Al igual que las reglas generales, quien alega la confirmación soporta el peso de cargar con la prueba
“onus probandi”, que puede ofrecerse por cualquier medio, cumpliendo todas las condiciones que
la ley exige. Salvo el caso de confirmación expresa, donde el instrumento debe suministrar la prueba,

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de acuerdo a los requisitos establecidos por el art. 1061 CC (arg. de las palabras bajo pana de
nulidad).

A su vez, probada la existencia de la confirmación, quien invoque la carencia de eficacia


convalidatoria por falla de la forma adecuada deberá rendir la prueba de su aserción. (Llambías)

REQUISITOS DE FONDO

Para que la confirmación produzca su efecto variante, no basta que ella revista las condiciones de
formas adecuadas, sino que es indispensable la concurrencia de los dos requisitos de fondo que
establece el art. 1060 CC -para que la confirmación sea eficaz en cuanto al tiempo en el cual puede
tener lugar-:

a) Es necesario, en primer lugar, que haya cesado la incapacidad o vicio que daba lugar a la nulidad,
o en otros términos, la causa que lo producía.

b) Para que la confirmación pueda tener lugar es necesario, en segundo término, que no concurra
ninguna otra causa que pueda producir la nulidad del acto de confirmación, es lógico que el mismo
deba ser válido.

EFECTOS DE LA CONFIRMACIÓN ENTRE LAS PARTES Y CON TERCEROS

ENTRE LAS PARTES; el acto invalido remonta sus efectos expurgatorios del vicio causante de nulidad,
a la fecha de celebración de dicho acto.

El art. 1065 CC expresa: “La confirmación tiene efectos retroactivos al día en que tuvo lugar el acto
entre vivos, o al día de fallecimiento del disponente en los actos de última voluntad”.

La confirmación se identifica con el acto inválido precedente, cuyo efecto consiste, justamente, en
sacarle el vicio que lo invalidaba, haciendo proyectar su influencia desde que dicho acto pudo ser
eficaz.

Advierte Borda un “evidente error” en el supuesto de los actos de última voluntad en que la
confirmación, según la redacción del artículo, tiene efectos retroactivos al día del fallecimiento del
causante; donde “lejos de haber retroactividad, hay postergación de los efectos de la confirmación
hasta el momento de la muerte del causante, lo que es propio de todos los actos de última
voluntad”.

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CON RESPECTO A TERCEROS; previene el art. 1065 CC, cláusula final que “...este efecto retroactivo
no perjudicará los derechos de terceros”. Ello significa que si en el intervalo transcurrido entre la
celebración del acto inválido y la confirmación, se ha constituido un derecho a favor de un tercero,
que es enteramente válido en vista de la nulidad del acto primitivo, la confirmación ulterior de este
primer acto, no obstante su natural efecto retroactivo entre las partes no afecta para nada la
situación del tercero.

CONCLUSIÓN

Con relación al tema expuesto, considero que lo esencial del mismo es la bondad abstracta con que
los artículos del Código Civil le dan tratamiento, demostrándose el beneficio de la confirmación para
sanear el vicio del acto primitivo y el modo de hacer a su vez que no se pierdan sus efectos. Y
asimismo se advierte en su análisis, un esfuerzo en la búsqueda de su utilidad práctica para intentar
hacer de esta herramienta jurídica algo comprensible y concreto, tanto desde la doctrina como
desde la jurisprudencia.

Introducción

Desde la concepción hasta su fallecimiento, el ser humano, en ese proceso de interacción se


encuentra involucrado en un sin número de actos jurídicos que van a influir en su desarrollo
personal dentro de la sociedad en que se desenvuelven. De ahí que resulte algo necesario tener un
panorama general de los elementos que son indispensables para que dichos actos;
llámemos contratos o convenios, unilaterales o plurilaterales, surtan efectos que beneficien a
ambas partes y no que se celebren bajo el influjo de alguna causa que pueda generar su inasistencia
o invalidez.

Para conocer más profundamente la confirmación del acto jurídico comenzaremos por desarrollar
el concepto de anulabilidad que se fundamenta en la protección del interés privado del legitimado
para accionar, de ahí que frente al acto anulable, la parte afectada puede optar, si tiene necesidad
en la protección, por demandar judicialmente para que se declare su nulidad, o , si ya no tiene
necesidad de protección, puede convalidarlo mediante confirmación o puede dejar que transcurra
el plazo de prescripción para ejercer la acción de anulación (prescripción extintiva o liberatoria o
sanatoria), o renunciar a la acción una vez que ha cesado la causal de anulabilidad.

Una vez vislumbrado el concepto de anulabilidad podemos entender mejor que es la confirmación.
Que se define como una forma de convalidación de un acto anulable, por medio de la cual el titular
de la acción de anulabilidad manifiesta expresa o tácitamente su deseo de querer la validez
y eficacia definitiva del acto anulable. La confirmación encuentra su fundamento en el principio de
conservación del acto jurídico.

La confirmación implica la renuncia a la acción de anulabilidad (acto negativo), pero es algo más que
una simple renuncia, es una manifestación de la voluntad expresa o tacita de que se quiere
mantener el acto libre de toda amenaza de destrucción (acto positivo).

El acto anulable es eficaz desde su celebración, produce los efectos que le son propios como si se
tratara de un acto sano sin defectos o vicios que afecte su validez, aunque está amenazado de

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anulabilidad, la confirmación suprime la amenaza de anulación y asegura la validez y eficacia
definitiva del acto que ya no podrá ser impugnado de anulabilidad; la extinción de la amenaza de
destrucción del acto no significa que la confirmación tiene efectos retroactivos, sino que
simplemente el acto y sus efectos ya producidos dejan de estar amenazados de ser destruidos
mediante anulación.

La confirmación del acto jurídico

Delimitación Conceptual De La Confirmación Del Acto Jurídico:

 La confirmación es una modalidad de la convalidación, la más importante en la práctica y la


única con disciplina legal. Entendiendo por convalidación el fenómeno por el cual las partes
quedan vinculadas por un contrato originariamente inválido, en virtud de un hecho
posterior, la confirmación podría definirse como aquella convalidación operada por una
posterior declaración de voluntad de quien podía invocar la causa de invalidez.

También se llama confirmación al acto que produce el efectum iuris convalidatorio, con lo que
podría definirse (atendiendo a varios aspectos de su regulación legal) como "la declaración de
voluntad unilateral realizada por la parte legitimada para hacerlo, concurriendo los requisitos
exigidos por la ley, y en virtud de la cual un negocio afectado de vicios que lo invalidan se convierte
en válido y eficaz como si jamás hubiera estado afectado por vicio alguno" (Serrano Alonso, E. 1976,
38).

 Según Llambías: "La confirmación es un acto jurídico mediante el cual se expurga a otro
acto jurídico inválido del vicio que adolecía y en razón del cual era pasible de nulidad";
concepto expresado en el art. 1059 del Cód. Civil: "La confirmación es el acto jurídico por el
cual una persona hace desaparecer los vicios de otro acto que se halla sujeto a una acción
de nulidad".

En la nota al mismo artículo el codificador explica que "la confirmación contiene virtualmente
renuncia de la acción de nulidad; pero toda renuncia no constituye una confirmación..."

 La anulabilidad se fundamenta en la protección del interés privado del legitimado para


accionar; de ahí que frente al acto anulable, la parte afectada puede optar, si tiene
necesidad en la protección, por demandar judicialmente para que se declare su nulidad, o,
si ya no tiene necesidad de protección, puede convalidarlo mediante confirmación, o puede
dejar que transcurra el plazo de prescripción para ejercer la acción de anulación
(prescripción extintiva o liberatoria o sanatoria), o renunciar a la acción una vez que ha
cesado la causal de anulabilidad.

La confirmación es una forma de convalidación de un acto anulable, por medio de la cual el titular
de la acción de anulabilidad manifiesta expresa o tácitamente su deseo de querer la validez y eficacia
definitiva del acto anulable. La confirmación, encuentra su fundamento en el principio de
conservación del acto jurídico.

La confirmación implica la renuncia a la acción de anulabilidad (acto negativo), pero es algo más que
una simple renuncia, es una manifestación de voluntad expresa o tácita de que se quiere mantener
el acto libre de toda amenaza de destrucción (acto positivo).

11
El acto anulable es eficaz desde su celebración, produce los efectos que le son propios como si se
tratara de un acto sano sin defectos o vicios que afecten su validez, aunque está amenazado de
anulabilidad. La confirmación suprime la amenaza de anulación y asegura la validez y eficacia
definitiva del acto que ya no podrá ser impugnado de anulabilidad; la extinción de la amenaza de
destrucción del acto no significa que la confirmación tiene efectos retroactivos, sino que
simplemente el acto y sus efectos ya productos dejan de estar amenazados de ser destruidos
mediante anulación.

 La confirmación requiere que el confirmante tenga conocimiento:

 a. Del vicio de anulabilidad de acto, y

 b. Del derecho a anularlo.

 Para que la confirmación sea válida se deben dar dos condiciones:

 a. Que haya desaparecido la causa de invalidez.

 b. Que en el acto de confirmación, no concurra ninguna causal de nulidad.

Ejemplo: Si un menor celebró un acto, "solo podrá confirmarlo cuando deje de ser menor".

La distinta conceptuación de la anulabilidad por los autores (contrato inválido, pero eficaz; inválido
e ineficaz; con validez y eficacia -o una de ellas- claudicante o precaria, etc.) condiciona el concepto
de confirmación. Remontándonos aún más, es claro que distintos conceptos teóricos de validez,
nulidad e ineficacia pueden conducir a una conceptuación distinta

Antecedentes Y Evolución De La Confirmación Del Acto Jurídico

El derecho romano que no conoció el acto jurídico en una formulación sistematizada y en su


abstracción, tampoco consiguió la figura de la confirmación con un concepto general,
el pensamiento jurídico romano, lo hemos ya enfatizado, no fue dado a la abstracción y sus
formulaciones buscaban situaciones concretas. La subsanación acto viciado se producía mediante
hechos convalidatorio y mediante excepciones que el derecho pretoriano creaba y reconocía.

Nuestro código civil de 1852, que adopto en buena medida el modelo napoleónico, legislo también
sobre la confirmación en relación a los contratos y su nulidad, pero la llamo ratificación (art. 2283).

En el código civil de 1936 que incorporo la teoría del acto jurídico, incorporo también la figura de la
confirmación, con ese nomen iuris y tomando como fuente el artículo 148 de C. Civil de 1916 la
refirió a solo los actos anulables el código civil en vigor a recetado la figura de la confirmación con
la misma noción inomen iuris que su código antecedente.

Fundamento De La Confirmación Del Acto Jurídico

 La confirmación se fundamenta en el principio de confirmación del acto jurídico ya que


busca mantener su eficacia y preservar el fin práctico perseguido por las partes.

El principio de conservación del Acto Jurídico, en el caso de la confirmación orienta su aplicación a


la estabilidad de las relaciones jurídicas por actos o negocios jurídicos que en cuya formación se ha
incurrido en vicios o causales que no lesionan al orden público, que si lo afectan su magnitud a ser

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preferible el mantenimiento del acto, precisamente, mediante el acto confirmatorio. Se trata de un
principio en favor negoti.

Características Del Acto Confirmatorio

El acto confirmatorio constituye una convalidación ex voluntate de un acto jurídico que se encuentra
en la posibilidad de ser anulado y que tiene como características principales las siguientes:

 Es un acto unilateral recepticio, porque solo lo puede celebrar la parte a quien le


corresponde la acción anulatoria y porque su manifestación de voluntad la dirige a quienes
tienen interés en el mantenimiento del acto anulable.

 Es un acto aplicativo, porque implica renuncia al ejercicio de la acción anulatoria.

 Es un acto irrevocable por que tiene la finalidad de convalidar un acto anulable

 Es un acto declarativo porque su finalidad convalidatorio produce efectos ex tunc respecto


del acto confirmado al que le permite producir sus efectos de manera retroactiva, definitiva
y a plenitud.

La doctrina le asigna otras características como por ejemplo la de ser un acto integrativo, como
indica garivotto de segundo grado, pues requiere de un acto pre existente afectado de nulidad
relativa ya que se integra con la finalidad de sanear sus vicios

Clases De La Confirmación

 Confirmación expresa. Art. 230 del código civil.

Salvo el derecho de tercero, el acto anulable puede ser confirmado por la parte a quien
corresponda la acción de anulación mediante instrumento que contenga la mención del acto que
se quiere confirmar, la causal de anulabilidad y la manifestación expresa de confirmarlo.

Es expresa la confirmación cuando en forma directa se manifiesta la voluntad de dar validez al acto
jurídico. En la confirmación expresa, el vicio y el derecho a la anulación aparece de la manifestación
de voluntad de confirmar, puesto que el agente debe hacer referencia a la causal de anulabilidad y
su deseo de confirmarlo.

La confirmación expresa es el acto jurídico unilateral (porque es realizado por aquel a quien
corresponde el derecho de instar la anulación, sin que sea necesario el concurso de la otra parte
cuando el acto anulable no es unilateral) y accesorio por el cual la parte a quien corresponde la
acción de anulación declara querer la validez definitiva del acto anulable, con conocimiento de la
causal de anulación y habiendo esta cesado.

La confirmación expresa está subordinada a los siguientes requisitos:

 Que la confirmación la ejercite la parte a quien corresponde la acción de anulación.

 Que sea mediante instrumento, en que deberá expresarse:

 Mención del acto que se quiere confirmar.

 La causal de anulabilidad que amenaza al acto.

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 La manifestación expresa de confirmar el acto anulable.

Como nos lo dicen Fernando Vidal Ramírez y Aníbal Torres Vásquez, la forma prescrita para el acto
confirmatorio tiene sólo el carácter de ad probationem, debido a que el Código Civil nos provee de
una confirmación carente de formalidades en los artículos 230º y 231º. Sin embargo, Torres Vásquez
dice que la conveniencia de asegurar que la confirmación ha tenido lugar con conocimiento del
motivo de anulabilidad, exige que sea celebrada por escrito.

 Confirmación tácita: Art. 231 del código civil.

El acto queda tambien confirmado si la parte a quien correspondia la acción de anulación,


conociendo la causal, lo hubiese ejecutado en forma total o parcial, o si existe echos que
inequívocamente pongan de manifiesto la intención de renunciar a la acción de anulabilidad.

La confirmación tácita es la que resulta de la ejecución voluntaria, total o parcial, del acto sujeto a
una acción de nulidad, una vez desaparecido el vicio que lo invalidaba. Por lo tanto para que el
efecto convalidatorio se produzca es necesario que la ejecución del acto inválido sea la expresión
de una voluntad libre y capaz, o sea que la ejecución forzada, por medio de
un procedimiento judicial o por cualquier vicio, no obtiene ese resultado.

Jurisprudencia:

El menor emancipado que contrajo una deuda superior a $ 500 (art. 135) y al contestar la demanda,
llegado ya a la mayoridad, manifiesta haberla pagado, confirma con ello la obligación contraída, por
lo que debe probar el pago. (C Paz IV. 20/3/56, JA 1956-III-224).

El artículo indica, además, la forma típica de confirmación tácita (la ejecución total o parcial del acto)
pero no excluye otras que permitan inducir asertivamente la intención de confirmar el acto inválido
más allá de la letra del artículo, como pueden ser otros hechos que no podrían explicarse, sin
admitir, que la confirmación tácita existe. Al respecto Borda cita: - Código Civil Cap., Sala B,
12/12/1958, LL, t. 94, p. 150. "actos que envuelven una voluntad inequívoca", tal es el caso de quien
ha adquirido un inmueble, engañado por el vendedor, y luego lo enajena a un tercero o realiza otro
acto de disposición.

 Llambías lo explica directamente como "La venta de una cosa adquirida por un título nulo
o anulable… En general se estima que los actos de disposición en tales circunstancias
importan confirmación". No se concebirían ciertos actos, enseñaba Salvat, si esa persona
"no hubiese entendido renunciar al derecho de demandar la nulidad de su compra" (Comp.:
Cám. Com., 28 nov. 1918, Gac. for., 17, pág. 209).

En cambio los actos de administración no siempre importan una confirmación tácita, es ésta una
cuestión de hecho que debe quedar librada en cada caso a la apreciación de los tribunales, pero, en
principio, no tienen efectos confirmatorios. (Salvat, Borda, Baudry Lacantinerie y Barde).

 Rabinovich explica que la informalidad de la confirmación tácita contrasta con el rigor


solemne de la expresa, razón por la cual es muy raro que se opte por ésta, calificando de
contradictorio el imponer tal estrictez formal.

 Fomalidad de la confirmación: Art 232 de Codigo Civil.

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La forma del instrumento de confirmación debe tener iguales solemnidades a las establecidas para
la validez del acto que se confirmo.

Esta norma se conecta directamente con el artículo 230 del Código Civil relativo a la confirmación
expresa, pues la confirmación tácita, según se expresó al comentar el artículo 231, no se
instrumental iza ya que se da por vía de ejecución total o parcial del acto viciado.

Esta norma se conecta directamente con el artículo 230 del Código Civil relativo a la confirmación
expresa, pues la confirmación tácita, según se expresó al comentar el artículo 231, no se
instrumental iza ya que se da por vía de ejecución total o parcial del acto viciado.

En ese sentido, la norma del artículo 232 -en concordancia con la del artículo 230- sugiere que la
confirmación expresa siempre ha de constar documentalmente. En efecto, el artículo 230 dispone
que la confirmación se realiza "mediante instru¬mento que contenga (…)", esto es, que conste por
escrito o por cualquier otro medio que patentice la declaración de voluntad confirmatoria. Y el
artículo 232 complemen¬ta esta regla señalando que la forma (formalidad) de dicho instrumento
(el de confir¬mación) debe tener las mismas solemnidades exigidas (por la ley) para la validez del
acto que se confirma.

Cabe precisar que la propia formalidad del acto confirmatorio que se menciona en el artículo 232 es
una de carácter ad probationem, pues, en armonía con lo señalado en el artículo 230, no se sanciona
con nulidad su inobservancia, de modo que si esto último ocurre, el acto confirmatorio pese a todo
mantiene plena validez. Como ejem¬plo se cita el caso de un contrato de compraventa respecto del
cual las partes pueden elegir la forma que estimen conveniente, y si lo celebraron
por escritura pública y la compraventa debe ser confirmada porque adolece de algún vicio, entonces
el acto confirmatorio debe igualmente constar en escritura pública; de no ser así el acto
confirmatorio subsiste, no es nulo, y puede ser acreditado con los medios de prueba reconocidos
por el Código Procesal Civil.

En cambio, al acto viciado puede haberle correspondido, según mandato de la ley, formalidad ad
solemnitatem o ad probationem, o puede haberse tratado de un acto con libertad de forma. Está
claro que si el vicio es por el incumplimiento de la forma¬lidad ad solemnitatem el acto es nulo y no
puede ser confirmado; pero si se ha cum¬plido la formalidad ad solemnitatem y el vicio es de otra
índole, al confirmar el acto debe observarse la misma formalidad solemne que le corresponde, pues
así lo man¬da el artículo 232 del Código Civil.

Si, por ejemplo, se constituye una hipoteca o se efectúa una donación de bien inmueble, en ambos
casos observando la formalidad solemne de escritura pública que le corresponde por prescripción
de los artículos 1098 Y 1625 del Código Civil, respectivamente; pero esos actos adolecen de un vicio
como el error o el dolo, el acto confirmatorio debe celebrarse con la misma solemnidad antes
mencionada (escritu¬ra pública), empero, como se dijo antes, de no hacerse así la confirmación se
consi¬dera efectuada, ya que no hay sanción de nulidad.

En tema de formalidad de la confirmación mayor discusión genera el artículo 230, antes comentado,
pues en éste se expresa que la confirmación se efectúa "mediante instrumento", lo que da lugar a
que se interprete como que la confirmación siempre y necesariamente se instrumentaliza, inclusive
para el acto anulable respecto del cual la ley no ha exigido formalidad alguna para su celebración,
en cuyo caso en el acto confirmatorio se empleará cualquier tipo de instrumento. Por ejemplo, si la

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ley no imponía al acto de compraventa viciado una formalidad específica y las partes usa¬ron la
verbal, la confirmación de todos modos debe ser documentada, por aplicación del artículo 230, pero
con libertad para escoger el tipo de instrumento. Puede pensar¬se que este acto no tendría por qué
ser instrumental izado, ya que el artículo 232 -que complementa al artículo 230- solo opera para
actos formales, sin embargo, parece plausible documentar la confirmación en casos como éste,
puesto que no solo supone mayor seguridad, sino que permite dejar constancia indubitable de la
declaración de voluntad confirmatoria, así como de la identificación del acto que se confirma y de
la causal de anulabilidad que lo afecta y que el declarante manifiesta conocer y convalidar, todas
estas exigencias contempladas en el artículo 230 del Código Civil.

Prueba De La Confirmación

Al igual que las reglas generales, quien alega la confirmación soporta el peso de cargar con la
prueba "onusprobandi", que puede ofrecerse por cualquier medio, cumpliendo todas las
condiciones que la ley exige. Salvo el caso de confirmación expresa, donde el instrumento debe
suministrar la prueba, de acuerdo a los requisitos establecidos.

Requisitos De Fondo

 Para que la confirmación produzca su efecto variante, no basta que ella revista las
condiciones de formas adecuadas, sino que es indispensable la concurrencia de los dos
requisitos de fondo que establece, los dos artículos; para que la confirmación sea eficaz en
cuanto al tiempo en el cual puede tener lugar:

 Es necesario, en primer lugar, que haya cesado la incapacidad o vicio que daba lugar a la
nulidad, o en otros términos, la causa que lo producía.

 Para que la confirmación pueda tener lugar es necesario, en segundo término, que no
concurra ninguna otra causa que pueda producir la nulidad del acto de confirmación, es
lógico que el mismo deba ser válido.

Efectos De La Confirmación

La confirmación sanea el acto, hace desaparecer el vicio con efecto retroactivo al día de la
celebración del acto (si se trata de actos entre vivos) o al día de fallecimiento del causante (si se
trata de actos de última voluntad). Pero este efecto retroactivo no puede perjudicar los derechos de
terceros

Entre Las Partes:

El acto invalido remonta sus efectos expurgatorios del vicio causante de nulidad, a la fecha de
celebración de dicho acto. Retroactivamente, como si el acto no hubiera nacido con vicios.

"La confirmación tiene efectos retroactivos al día en que tuvo lugar el acto entre vivos, o al día de
fallecimiento del disponente en los actos de última voluntad".

La confirmación se identifica con el acto inválido precedente, cuyo efecto consiste, justamente, en
sacarle el vicio que lo invalidaba, haciendo proyectar su influencia desde que dicho acto pudo ser
eficaz.

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Advierte Borda un "evidente error" en el supuesto de los actos de última voluntad en que la
confirmación, según la redacción del artículo, tiene efectos retroactivos al día del fallecimiento del
causante; donde "lejos de haber retroactividad, hay postergación de los efectos de la confirmación
hasta el momento de la muerte del causante, lo que es propio de todos los actos de última
voluntad".

Con Respecto A Terceros:

"...este efecto retroactivo no perjudicará los derechos de terceros".

Ello significa que si en el intervalo transcurrido entre la celebración del acto inválido y la
confirmación, se ha constituido un derecho a favor de un tercero, que es enteramente válido en
vista de la nulidad del acto primitivo, la confirmación ulterior de este primer acto, no obstante su
natural efecto retroactivo entre las partes no afecta para nada la situación del tercero.

Ejemplo: Si un menor vende a una persona mayor de edad, pero este no lo inscribe en
el registro de derechos reales. Luego el vendedor, ya en su mayoría vuelve a vender a un tercero el
mismo bien, y confirma para el primero, pero es ineficaz; el título del primero es inoponible.

En la confirmación la misma persona subsana los defectos. En la ratificación la persona da por bien
hecho lo realizado por un tercero a su nombre que no tenía poder o mandato para hacer ese acto.

Figuras A Fines De La Confirmación

 Ratificación

 Reconocimiento

 Transacción

Entre estas figuras tenemos:

 La Ratificación

Es un acto jurídico que unilateralmente representa el representado para aceptar o aprobar el acto
celebrado por su representado en exceso o en violación de las facultades de lo que no había
envestido o del acto que celebro quien se arrogo su representación sin tenerla.

También la ratificación se presenta en la gestión de negocios, cuando quien careciendo de


facultades de presentación y sin estar obligado, asume conscientemente la gestión de los negocios
o la administración de los bienes de otro, que lo ignora (art 1950) correspondiendo al dueño del
negocio ratificar o no la gestión (art. 1952).

La confirmación es un acto que se celebra con la finalidad de subsanar los vicios o defectos de un
acto anulable, mientras que en la ratificación es un acto jurídico que se celebra con la finalidad de
convalidar la actuación de quien ejercicio la representación excediendo las facultades que le habían
sido conferidas, o violándolas o de quien se arrojó una representación que no le había sido
conferida, o de quien asumió la función de gestor sin conocimiento del dueño del negocio.

 El Reconocimiento

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Es un acto jurídico mediante el cual se admite la existencia de una obligación pre existente. Se trata,
desde luego, de una obligación nacida de un acto valido, porque si no lo fuera por causa de nulidad
relativa, sería una confirmación. En ello radica la diferencia y de este modo, en el reconocimiento la
obligación que se reconoce emerge de un acto valido, mientras que la confirmación se está frente a
un acto anulable, que se convalida, precisamente, con el acto confirmatorio.

En el código civil se ocupa del reconocimiento en el artículo 1205 que precisa que "el
reconocimiento" puede efectuarse por testamento o por acto entre vivos. En este último caso, si
para constituir la obligación primitiva se hubiera prescrito alguna forma determinada, el
reconocimiento deberá practicarse en la misma forma.

 La Transacción

La transacción es un acto jurídico mediante el cual, las partes, haciéndose concepciones reciprocas
deciden sobre algún aspecto dudoso o litigioso emergido, a su vez de un acto jurídico que ha dado
lugar al entablamiento de un vínculo obligacional contractual, a fin de evitar un pleito que podría
promoverse o ponerle fin a uno ya promovido.

La transacción viene hacer un acto abdicativo de derechos para las partes que lo celebran y mientras
que la confirmación es abdicativa solo para quien está en la posibilidad de ejercer la acción
anulatoria por causal que lo legitima y sin estipular nada, por su finalidad no es otra de la que
permitir la eficacia abinitio y definitiva del acto jurídico anulado anteriormente celebrado.

Con las concesiones reciprocas también se pueden crear, regular, modificar o extinguir relaciones
diversas ya que ellas ha constituido objeto de controversia de las partes según la transacción
tiene valor de cosa juzgada1 y según el artículo 1303; la transacción debe contener la renuncia de
las partes a cualquier acción que tenga una contra otra sobre el objeto de dicha transacción".

Como puede apreciarse la transacción es como, pues, un acto jurídico que difiere sustancialmente
del acto confirmatorio. Al extremo, que ella misma puede ser confirmables, pues según el artículo
1308, in fine, si la obligación dudosa o litigiosa fuera anulable y las partes, conociendo el vicio, la
celebra tiene validez la transacción.

Es más, el artículo 1309 permite también transigir "Si la cuestión dudosa o litigiosa versara sobre la
nulidad o anulabilidad de la obligación, y las partes así lo manifestaran expresamente, la transacción
será válida", aunque en relación con esta norma debemos precisar que si se trata de una relación
con esta norma en relación con esta norma debemos precisar que si se trata de una obligación nula
lo que se configura no es una confirmación si no una conversión.

Conclusión

 Con relación al tema expuesto, considero que lo esencial del mismo es la bondad abstracta
con que los artículos del Código Civil le dan tratamiento, demostrándose el beneficio de la
confirmación para sanear el vicio del acto primitivo y el modo de hacer a su vez que no se
pierdan sus efectos. Y asimismo se advierte en su análisis, un esfuerzo en la búsqueda de
su utilidad práctica para intentar hacer de esta herramienta jurídica algo comprensible y
concreta, tanto desde la doctrina como desde la jurisprudencia.

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 La ineficacia de un acto o negocio jurídico hace referencia a la falta de producción de los
efectos queridos por las partes o señalados por ley debido a un defecto en su conformación
o por un evento posterior a dicha celebración.

 La nulidad es un supuesto de ineficacia estructural o invalidez de los actos o negocios


jurídicos consistente en la falta de uno de los elementos, presupuestos o requisitos
conformantes del acto o negocio jurídico al momento de su celebración.

 Los supuestos de nulidad pueden ser expresos o tácitos. En los primeros la causal está
expresamente señalada en la ley; en los segundos, la causal tiene que ser inferida por el
juzgador valorando la ilicitud del acto por contravenir al orden público o a las buenas
costumbres.

 La nulidad difiere realmente de la inexistencia de un acto jurídico, no obstante, para


nuestra codificación los efectos son los mismos, por lo que se puede decir que la
inexistencia de un negocio jurídico ha sido asimilada a la nulidad del mismo.

 La confirmación es un acto jurídico unilateral, mediante el cual, la persona interesada en la


anulación de un acto de tal naturaleza, manifiesta tenerlo por válido expresa o tácitamente,
produciéndose, en consecuencia, su convalidación.

La palabra confirmación es utilizada o conocida con diversos sinónimos: corroborar, subsanar,


remediar, revalidar o ratificar.

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LA CONFIRMACIÓN DEL ACTO JURÍDICO

Es aquella forma mediante la cual se convalida, reafirma o se solidifica los efectos de determinado
acto jurídico, que inicialmente estuvo incurso o llevaba consigo determinada causal de anulabilidad,
es decir, nulidad relativa.

Como se ha señalado, sólo es factible la confirmación de los actos anulables, mas no se puede hacer
extensiva esta figura jurídica respecto a aquellos actos que cuentan con una causal de nulidad
absoluta.

Características de la Confirmación

Son las siguientes:

1) Es unilateral y recepticia, por cuanto el acto ratificatorio es potestad de quién puede ejercer la
acción de anulabilidad del acto jurídico y, además la voluntad confirmatoria debe estar dirigida a
todo aquel que tenga el legítimo interés en mantener o conservar vigente el acto jurídico.

2) Una vez realizada la confirmación, el que lo hace renuncia a cualquier acción posterior tendiente
a cuestionar la validez del acto jurídico vía la anulabilidad del mismo.

3) La confirmación, al convalidar el acto anulable, se convierte en un acto irrevocable, es decir,


inevitablemente se subsanan los defectos que inicialmente mantuvo el acto jurídico.

4) Genera efecto ex-tunc, es decir se convierte en un acto declarativo, por cuanto la confirmación
retrotrae sus efectos al momento de la celebración del acto jurídico.

Clases de confirmación

Son dos las clases de confirmación expresa y tácita:

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a) Confirmación Expresa

Es aquella convalidación que se hace del acto jurídico anulable, de manera verbal o escrita, o a través
de cualquier medio directo.

Ejemplo:

 Si Juan a la edad de 17 años le compra una casa a Pedro y, después de dos años desea
convalidar el acto jurídico que celebró (por cuanto era anulable al ser incapaz relativo) y,
con tal fin de manera escrita, mediante un documento exterioriza tal voluntad, en este caso
estaremos ante una confirmación expresa.

b) Confirmación tácita

En este caso, el acto confirmatorio es exteriorizado por la persona mediante ciertos


comportamientos, actitudes o hechos fácticos que denotan de manera inequívoca su voluntad de
ratificar el acto jurídico. En suma, estamos ante la facta concludentia como forma y modo de
ratificar el acto anulable.

Ejemplo:

 Juan teniendo 17 años adquiere una casa a Pedro, la misma que es tomada en posesión por
Juan, sin embargo transcurrido dos años de la celebración del acto jurídico, esta persona
decide tomar la posesión del inmueble, por lo que, esta situación fáctica, estará indicando
que Juan de manera tácita está confirmando el acto jurídico.

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