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EL MUNDO FARMACEUTICO Y SU TENDENCIAS ACTUALES

El mundo farmacéutico y sus tendencias actuales3

Los medicamentos son utilizados de forma masiva tanto por los médicos como por la población
en aquellas regiones del mundo donde se ha alcanzado accesibilidad a ellos. Es un bien de
consumo no sólo costoso sino peligroso; su uso irracional y excesivo es una práctica extendida
con independencia del poder adquisitivo de los individuos

Son los medicamentos las sustancias terapéuticas de mayor valoración por el mundo
contemporáneo, aunque han constituido dimensiones culturales de la medicina tan antiguas
como la humanidad.

No obstante ello, ninguna de las epidemias que azotaron a la humanidad fue resuelta por el
uso de medicamentos. Se puede inferir que el mecanismo causal de las enfermedades tiene
determinantes económicas, sociales, ecológicas y culturales, lo que evidencia que el desarrollo
humano ha elevado más la esperanza de vida que las acciones de la medicina y los
medicamentos.

Todo ello explica que muchos sectores de la población han comenzado a comprender el valor
de los estilos de vida saludables, como hábitos alimentarios higiénicos, práctica de ejercicios,
no consumo de alcohol y tabaco y el control del estrés, que son muy importantes para la salud
individual y colectiva. Sus cambios positivos están relacionados también con acciones sociales
como la solidaridad, el entorno ambiental y la erradicación de la pobreza.

A pesar de lo anterior, se sigue hiperbolizando el efecto de la medicina moderna atribuida al


uso de medicamentos y no se comprende el bienestar y la calidad de vida sin analgésicos,
antiinflamatorios, antiácidos, etc., con independencia de su efecto “ silencioso” que no
aparece en las estadísticas de morbilidad y mortalidad.

Debe además señalarse que dos tercios del gasto en salud en los países están implicados en el
consumo de bienes y servicios terapéuticos, producidos por un poderoso complejo industrial
con enormes ganancias. Esta industria mundialmente consume una parte importante del
esfuerzo económico de las sociedades (entre el 6 y 14% del PBI). La necesidad de políticas
farmacéuticas adecuadas capaces de encontrar el equilibrio entre calidad y equidad de acceso
a los medicamentos, evitaría afectaciones del bienestar de una sociedad tanto en el orden
social como económico.

En las últimas 4 décadas se ha puesto de manifiesto un importante conflicto sanitario: los


mercados no protegen debidamente a los consumidores de medicamentos. Desde la catástrofe
de la talidomida hasta el presente, se han producido problemas con el uso de los
medicamentos que van desde la inaccesibilidad a un bien indispensable, hasta los
inconvenientes generados por un uso excesivo e indicaciones incorrectas.

Alternativas como la Lista de Medicamentos Esenciales y la utilización de genéricos, están


convirtiéndose en una preocupación de la poderosa industria farmacéutica.4

En la cultura contemporánea, se perciben los medicamentos como representante de la


empresa terapéutica convertidos en la actualidad en objetos de “ vigilancia especial” cuya
valoración responde a su eficacia, riesgo/beneficio y costo/beneficio.
La posibilidad en la práctica médica de ser utilizados incorrectamente y su alta potencialidad
de modificar funciones fisiológicas y bioquímicas, hacen mayores los efectos iatrogénicos, lo
cual exige control social en los procesos de producción, comercialización y utilización.

Los medicamentos y sus regulaciones multilaterales (Acuerdos sobre derechos de la propiedad


industrial, OMC) merecen atención. La existencia de acuerdos de ampliaciones de producción y
consumo de medicamentos, también en relación con las patentes de invención (Acuerdo
TRIPS) inciden sobre los medicamentos. Las justas demandas de los países pobres ya tienen
fuerza sobre el derecho de la propiedad intelectual con respecto al comercio.5

Bioética en la formación del profesional farmacéutico

Dentro de los profesionales de la salud, el farmacéutico debe ser uno de los pilares
fundamentales en el equipo de salud junto al médico y la enfermera, con su presencia y activa
participación en el enfoque multidisciplinario de la atención a la salud de las personas.

Entre sus funciones en los servicios farmacéuticos, la dispensación constituye una


fundamental, independientemente de otras (administración, fabricación, suministro de
medicamentos, etcétera).

Por su formación y preparación son funciones inherentes al farmacéutico las referidas al


registro y regulación de medicamentos; están dentro de sus responsabilidades las exigencias
de normas y control de los productos (inocuidad y eficacia probadas).

Además este profesional en su responsabilidad con la salud, tanto en los establecimientos de


farmacia como en la comunidad, deberá procurar el bienestar de los pacientes. Su amplio
conocimiento sobre las propiedades y manejo de los medicamentos lo aproximan tanto al
médico, como a los pacientes en la comunidad; en el primer caso, como fuente de información
de alternativas terapéuticas y sus consecuencias, y en el segundo caso, no solo como
dispensadores, sino por la información de todo lo relacionado con la salud y la utilización de
medicamentos.

Todo ello explica que en la formación del farmacéutico, se requieran conocimientos de las
ciencias farmacéuticas junto a los que se deben introducir tempranamente, temas del ejercicio
de la profesión tales como ciencias del comportamiento, técnicas de comunicación y educación,
etcétera.

Tanto el conocimiento de aquellos principios generales del uso racional de medicamentos con
recomendaciones a médicos y pacientes, la supervisión de las recetas, notificación de
reacciones adversas a los medicamentos e interacciones medicamentosas son también de su
responsabilidad.

El desarrollo científico-tecnológico producido en las últimas décadas, no solo ha abierto


infinitas posibilidades al mejoramiento de la atención de la salud, sino que también, le ha dado
al hombre un enorme poder sobre la naturaleza humana que no bien orientado y utilizado,
puede dañarla con consecuencias imprevisibles. Aquí está el fundamento de la necesidad de la
incorporación de la Bioética como disciplina en la formación de este profesional, por
considerarlo como un puente de unión entre las ciencias farmacéuticas y los valores humanos.

Llama la atención notablemente el hecho de la escasez de personal farmacéutico con


formación bioética, lo cual constituye una preocupación de organismos internacionales que
tienen que ver con el cuidado de la salud como la OMS y la OPS.
También resulta muy significativo que la poderosa industria farmacéutica no se proponga
dedicar dentro de sus cuantiosas ganancias, recursos para el desarrollo de programas que
proporcionen la formación y desarrollo bioético de estos profesionales.

En relación con lo anteriormente señalado, se considera que cobra mayor peso la función que
deben desempeñar las universidades en la preparación y formación de estos profesionales, ya
que las universidades no deben tener en cuenta solo las necesidades del presente, sino su
responsabilidad casi exclusiva en considerar las demandas futuras.

Cosideraciones finales

Son las universidades, las instituciones cuya responsabilidad no es solo la formación


profesional atendiendo a las necesidades del presente, sino también considerando las
exigencias previsibles del futuro. Esta es su misión fundamental.

La investigación científica en salud cada día más, debe vincular la búsqueda de nuevos
conocimientos con los valores éticos relacionados con el bienestar y la dignidad del hombre.

La poderosa industria farmacéutica mundial dedica sus mayores inversiones a la búsqueda de


nuevos fármacos y la obtención de superganancias, de manera que muestra poco interés en la
preparación bioética de sus profesionales.

El uso racional de medicamentos implica, que este bien de consumo indispensable esté
disponible en tiempo y forma para quien lo requiera. Esto no se cumple en buena parte del
planeta dominado por las leyes ciegas del mercado y la falta de orientación humanista de las
transnacionales farmacéuticas.

La inclusión de la Bioética como disciplina en la formación del profesional farmacéutico es una


exigencia actual, como también lo es la necesidad de que los valores morales que la sustentan,
formen parte de la manera de pensar y actuar de estos profesionales.