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Importante:

Tiempo material para ejercer la defensa

07/ 08/ 2004

Jurisprudencia que cita a la presente Doctrina que cita a la presente Ver otros sumarios y
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Citar Lexis Nº 04_310V2T051

Tribunal: Corte Sup.


Fecha: 29/09/1987
Partes: Gordillo, Raúl Hilario.
Publicado: JA 1988-I-186. Fallos 310:1934.

FALLO IN EXTENSO

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 29 de septiembre de 1987.

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por el defensor de oficio de la Asesoría
Letrada del 9º turno del Poder Judicial de Córdoba en la causa Gordillo, Raúl Hilario
s/corrupción calificada, etc.", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1º) Que la Cámara Novena en lo Criminal de Córdoba declaró a Raúl Hilario Gordillo
responsable de los delitos de corrupción calificada (en perjuicio de Stella Maris
Gordillo) y violación calificada continuada (en perjuicio de Silvia Yolanda Gordillo) en
concurso real, en los términos de los arts. 125, último párrafo Ver Texto , 122 Ver Texto
en función del 119 Ver Texto , inc. 3º, y 55 Ver Texto del Código Penal y condenarlo a
la pena de trece años de prisión, con costas y accesorias de ley (arts. 572 y 573 del
Código Procesal Penal y 9º Ver Texto y 12 Ver Texto del Código Penal). Contra la
denegatoria del recurso extraordinario interpuesto por el procesado, el defensor del
nombrado ha recurrido en queja ante esta Corte.

2º) Que es correcto lo afirmado por el a quo que cita el fallo dictado por esta Corte in re:
"Strada, Juan Luis c/ocupantes del perímetro ubicado entre las calles Deán Funes, etc.",
S.168.XX y S.436.XX, Recursos de Hecho del 8 de abril de 1986, en el sentido de que
el recurso extraordinario de apelación posee como requisito inexcusable el fenecimiento
de las disputas en sede local, lo que implica el agotamiento de todas las instancias
hábiles allí establecidas. Tal circunstancia, evidentemente, no se ha producido en autos,
dado que no es posible considerar como "Superior Tribunal de Provincia" (art. 14 Ver
Texto de la ley 48) al tribunal cuya sentencia se impugna.

3º) Que, no obstante, esta Corte advierte que la razón por la cual no se han agotado
todas las instancias locales debe buscarse en actos procesales atribuibles al tribunal de
grado. En efecto: según consta a fs. 172 y 173 de la causa principal, agregada por
cuerda, el acusado presentó ante el tribunal una carta manuscrita donde solicitaba la
casación de la sentencia condenatoria y designaba además como abogado defensor al
asesor letrado. En un escrito de fs. 174, este último manifestó ante el tribunal que no
aceptaba la mencionada designación ya que no se encontraba en condiciones de fundar
los agravios del imputado, teniendo en cuenta que sólo restaban menos de veinticuatro
horas para el vencimiento del término para la imposición del recurso. Es así que a fs.
176, el Tribunal revocó la designación del nombrado letrado por considerar que eran
atendibles las razones expuestas por aquél. En consecuencia, el a quo dictó a fs. 177 una
resolución donde declaraba formalmente inadmisible el recurso de casación interpuesto
por el imputado Gordillo en razón de adolecer aquél de defectos formales, entre los que
se encontraban la falta de firma de letrado y el haber omitido citar las disposiciones
legales que considerara violadas o erróneamente aplicadas.

4º) Que la Corte ha dejado sentado, desde los inicios de su actividad, que era de equidad
y aun de justicia apartarse del rigor del derecho para reparar los efectos de la ignorancia
de las leyes por parte del acusado o del descuido de su defensor (Fallos: 5:549,
sentencia del 25 de julio de 1868). Conforme a estos principios, es práctica considerar
bien establecido las peticiones informales presentadas por personas detenidas como
recursos extraordinarios in forma pauperis de cuya debida tramitación, con la pertinente
asistencia letrada, han de realizar los tribunales de la causa. Analizado el
comportamiento del a quo, a la luz de estas exigencias, parece claro que aquél tenía el
deber ineludible -ante la manifestación del letrado de no poder cumplir con su cometido
por no contar con tiempo material- de darle la posibilidad real para ello, y si hubiese
sido necesario, reemplazarlo por otro defensor. La omisión del tribunal en cumplir con
estos extremos constituye una violación al derecho de defensa en juicio que le
corresponde al acusado, dado que ha tenido como consecuencia que el letrado
designado no haya dicho una sola palabra en su defensa (Fallos: 189:34), por lo menos
en el ordenamiento recursivo local. Es decir, no basta para cumplir con las exigencias
básicas del debido proceso que el acusado haya tenido patrocinio letrado de manera
formal, sino que es menester además que aquél haya recibido una efectiva y sustancial
asistencia de parte de su defensor (Fallos: 304:1886 y los pronunciamientos dictados in
re "Fernández, Jorge N.", F.543.XX y "Avenida Independencia 2131 S.R.L. s/ley
20680", A.625.XX, del 28 de agosto y 2 de septiembre, respectivamente, y "Powel v.
Alabama", 287 U.S. 45, esp. pág. 58, 1932). Esta Corte debe señalar que los mismos
principios que ella aplica para sí en los casos de los recursos in forma pauperis ya
citados, también deben ser cumplidos por los tribunales locales al conocer respecto de la
procedencia de los recursos previstos por los ordenamientos provinciales. En caso
contrario, atento lo resuelto en el mencionado caso "Strada", la declaración de
improcedencia respecto de los recursos locales impediría también al procesado acceder
a esta Corte, lo que configuraría una clara violación del derecho que todo individuo
tiene de apelar ante la Corte Suprema, mediante el recurso extraordinario, en el caso que
estime conculcados los derechos que la Constitución reconoce (Fallos: 279:40; 297:338
Ver Texto y el pronunciamiento dictado in re "Lanci, Oscar Rafael y otros s/privación
ilegal de la libertad, etc.", L.3.XX, Recurso de Hecho, del 26 de noviembre de 1985).
En consecuencia, una vez devueltos los autos al tribunal de origen, este último deberá
arbitrar los medios para que el abogado defensor de Raúl Hilario Gordillo tenga la
oportunidad de fundar debidamente el recurso de casación local.
Por ello, se hace lugar a la queja en lo concerniente a la cuestión aquí considerada,
declarándose insuficiente, a los fines de la denegación del recurso extraordinario
interpuesto, los fundamentos del a quo referentes a la falta de agotamiento de las vías de
impugnación locales. Devuélvase al tribunal de origen para que proceda conforme a lo
establecido en el último considerando. Agréguese la queja al principal.

JOSÉ SEVERO CABALLERO (según mi voto) - AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO


(según su voto) - CARLOS S. FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - JORGE
ANTONIO BACQUÉ.

VOTO DEL SEÑOR PRESIDENTE DOCTOR DON JOSÉ SEVERO CABALLERO Y


DEL SEÑOR MINISTRO DOCTOR DON AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO

Considerando:

1º) Que la Cámara Novena en lo Criminal de Córdoba declaró a Raúl Hilario Gordillo
culpable como autor responsable de los delitos de corrupción calificada y violación
calificada continuada en concurso real, y lo condenó a la pena de trece años de prisión,
accesorias legales y costas. Antes de los diez días de notificado, el procesado, que se
encontraba privado de la libertad, dijo que revocaba el poder otorgado a su abogado
defensor particular, e hizo entrega de un escrito titulado "recurso de casación", donde
también expresaba su deseo de recurrir por ante esta Corte Suprema, conforme al art. 14
Ver Texto de la ley 48. El Tribunal dio intervención al asesor letrado para que se hiciera
cargo de la defensa (fs. 171/173 del expediente principal, a cuya foliatura se remitirá en
lo sucesivo).

2º) Que este funcionario expresó que restaban menos de 24 horas para el vencimiento
del término, por lo que le resultaba imposible estudiar responsablemente el caso, en el
que antes no había participado. Por ello, al no estar contemplada en el Código de
Procedimientos la suspensión del término para interponer la casación, "lo que así
debería ser", y tratándose de un supuesto de designación voluntaria, no aceptó el cargo
conferido, ya que entendió que no podría ejercer seriamente su tarea, y que se daba un
caso de excusación atendible (fs. 174).

3º) Que la Cámara consideró válidas tales razones, revocó la designación, y notificó al
procesado para que propusiese nuevo defensor. Gordillo expresó que no tenía a quién
nombrar y que asumía provisoriamente, por derecho propio, su defensa, a lo que el
Tribunal no hizo lugar, pues ello podría ser perjudicial para el interesado. Acto seguido,
designó de oficio para la asistencia técnica al asesor letrado, quien -tras aceptar el cargo
por imposición legal- reiteró sus expresiones en el sentido de la imposibilidad material
de ejercer adecuadamente la defensa mediante la casación, máxime cuando había
vencido el término para interponer recurso (fs. 176).

4º) Que, entonces, la Cámara Novena declaró formalmente inadmisible el recurso de


casación interpuesto por el imputado. Para así decidir, ponderó que el escrito carecía de
firma de letrado, que no se habían citado las disposiciones legales violadas o
erróneamente aplicadas, ni especificado los puntos de la decisión que se impugnaban, ni
expresado en forma concreta la solución que se pretendía y la disposición legal que
debía aplicarse, ni señalado como motivo de interposición alguno de los contemplados
en el art. 490 del Código Procesal, ni indicado separadamente cada motivo de
impugnación con su respectiva fundamentación. El defensor se notificó y lo mismo hizo
el procesado, quien expresó que revocaba la designación del asesor letrado, y que
presentaría un nuevo escrito. De tal modo, interpuso otro recurso de casación, e hizo
nueva reserva de acudir ante la Corte Suprema de Justicia, el que fue declarado
formalmente inadmisible, por estar presentado fuera de término y reiterar los vicios del
anterior (fs. 177/178, 182/184 y 186).

5º) Que el causante finalmente presentó un escrito ante este Tribunal, fundado en el art.
14 Ver Texto de la ley 48, contra la decisión que lo había condenado. Al poder
considerárselo como recurso extraordinario interpuesto in forma pauperis, fue enviado a
la Cámara antedicha para que se le imprimiese el trámite de ley. El asesor letrado lo
fundó, los jueces se excusaron en virtud de los términos empleados por el imputado, y,
finalmente, la Cámara Segunda en lo Criminal de Córdoba rechazó el remedio, por no
estar interpuesto contra el fallo definitivo del Superior Tribunal de la causa en los
términos de la doctrina del caso "Strada", fallado por esta Corte el 8 de abril de 1986
(fs. 189, 191, 192, 193/204 y las numeradas como 136/137). Contra tal decisión la
defensa interpuso la presente queja.

6º) Que, sin perjuicio de los reparos de naturaleza procesal que pudiera merecer la
presentación ante este Tribunal, y las anteriores -que le dieron origen- lo cierto es que,
en definitiva, el procesado hizo saber en tiempo oportuno, dentro de las reducidas
posibilidades que le daban sus conocimientos técnicos y su situación de encierro, que
deseaba recurrir por la vía extraordinaria local y federal (doctrina a contrario sensu de la
causa: P.498.XXI "Puccio, Domingo Carlos s/robo", fallada el 30 de diciembre de
1986); frente a lo cual el a quo tenía el deber -en virtud de la manifestación del letrado
de no poder cumplir con su cometido por no contar con tiempo material- de darle la
posibilidad real para ello, y, si hubiese sido necesario, de reemplazarlo por otro
defensor. La omisión del Tribunal en cumplir con estos extremos constituye, así, una
violación al derecho de defensa en juicio que le corresponde al acusado, ya que en
virtud de un excesivo rigorismo formal el letrado designado no lo defendió, por lo
menos en el ordenamiento recursivo local.

7º) Que, en efecto, el proceder del a quo ha menoscabado la garantía de la defensa en


juicio del acusado, consagrada por el art. 18 Ver Texto de la Constitución Nacional, que
lleva implícita la de que quien se encuentra sometido a enjuiciamiento pueda contar con
asistencia profesional ante los tribunales de justicia, y que exige que en materia criminal
se respeten las formas sustanciales del juicio relativas a la acusación, defensa, prueba y
sentencia dictadas por los jueces naturales, como así también que se haya dado al
imputado la oportunidad de ser oído, sin privar al defensor designado de toda
oportunidad de actuar, dándole una intervención que no sea tan sólo formal. De otro
modo, no se garantiza un verdadero juicio contradictorio (Fallos: 304:830; 306:821;
causa N.134.XX "Nájera, Alfredo Guillermo; Ajo, Jorge D.; Rodríguez, Omar A.
s/tenencia de armas de guerra", fallada el 18 de noviembre de 1986).

8º) Que ello es así, pues la garantía de la defensa en juicio -en materia penal- no se
reduce al otorgamiento de facultades para el ejercicio del poder de defensa, sino que se
extiende, según los casos, a la provisión por el Estado de los medios necesarios para que
el juicio al que se refiere el art. 18 Ver Texto de la Constitución Nacional se desarrolle
en paridad de condiciones respecto de quien ejerce la acción pública y quien debe
soportar la imputación, mediante la efectiva intervención de la defensa (causa F. 543.
XX "Fernández, Jorge Norberto s/causa nº 11.299", fallada el 28 de agosto de 1986, y
sus citas). En consecuencia, una vez devueltos los autos al tribunal de origen, éste
deberá arbitrar los medios para que el abogado defensor de Raúl Hilario Gordillo tenga
la oportunidad de fundar debidamente el recurso de casación.

Por ello, se hace lugar a la queja en lo concerniente a la cuestión aquí considerada.


Agréguese la queja al principal, hágase saber y devuélvase al tribunal de origen para
que proceda conforme a lo establecido.

JOSÉ SEVERO CABALLERO- AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO.


FALLO IN EXTENSO AR_JA004 JJTextoCompleto CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA DE LA NACIÓN

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