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La estructura de las

revoluciones científicas
Primera edición t;i inglés, 1962
por Primera edición en español (FCE, México), 1971
Quinta reimpresión (FCE Argentina), 1996
THOMAS S. KUHN
Título original:
The structure of scientific revo/11tions
© 1962, University of Chicago Press
DR.© 1971 FoNDO DE Cm.TURA EcoNóMICA S.A. DE C.V.
Av. Picacho Ajusco 227; 14 200 México D.F.
D.R. © 1988, fONDO DE CULTURA ECONÓMICA DE ARGENTINA S.A.
Suipacha 617; 1008 Buenos Aires
ISBN: 950·557-113-5
FONDO DE CULTURA ECONóMICA
Impreso en Argentina
M.I:.XICO Hecho el depósito que previene la ley 11.723
UN PAPEL PARA LA HISTORIA 21

vaciones, leyes y teorías que se describen en sus


páginas. De manera casi igual de regular, los
mismos libros se interpretan como si dijeran que
l. INTRODUCCióN: UN PAPEL PARA LA Jos métodos científicos son simplemente los ilus-
HISTORIA trados por las técnicas .de manipulación
das en la reunión de datos para el texto, Junto
S1 SE a la historia como algo más que con las operacionei; lógicas empleadas para rela-
un de anécdotas o cronología, puede pro- cionar esos datos con las generafü.aciones teó-
ducir una transformación decisiva de la imagen ricas del libro de texto en cuestión. El resultado
que tenemos actualmente de la ciencia. Esa ima- ha sido un concepto de la ciencia con profundas
gen previamente, incluso por los mis- implicaciones sobre su naturaleza y su desarrollo.
n.os científicos, sobre todo a partir del estudio Si la ciencia es la constelación de hechos, teo-
de los logros científicos llevados a cabo, que se rías y métodos reunidos en los libros de te:r.to
encuentran en las lecturas clásicas y, más recien- actuales, entonces los científicos son hombres
temente, en los libros de texto con los que cada que, obteniendo o no buenos resultados, se han
una de las generaciones de científicos esforzado en contribuir coh alguno que otro ele-
a practicar s.u P.rofesión. Sin embargo, mento a esa constelación particular. El desarro-
es meVItable que la finalidad de esos libros sea llo científico se convierte en el proceso gradual
P.ersuasiva y pedagógica; un concepto de la cien- mediante el que esos conceptos han sido añadi-
que se obtenga de ellos no tendrá más proba- dos, solos y en combinación, al caudal creciente
de ajustarse al ideal que los produjo, de la técnica y de los conocimientos científicos,
que la imagen qut! pueda obtenerse de una cul- y la historia de la ciencia se convierte en una
tura nacional mediante un folleto turístico o un disciplina que relata y registra esos incrementos
texto para el aprendizaje del idioma. En este sucesivos y los obstáculos que han inhibido su
ensayo .tratamos de mostrar que hemos sido mal acumulación. __
por ellos en aspectos fundamentales. científico1...tlllisto.ria®r tener
Su finalidad es un bosquejo del concepto __ .de.be. de-
ciencia que puede
de. los. registros históncos de la actividad
de mvest1gac1ón misma.
Sin embargo, incluso a partir de la historia,
ese nuevo concepto no surgiría si continuáramos
.Y estudiando los datos históricos con . mas rápida ci-e-Iorcom:lfQP..elltes-:::-del caudal cien-
el .imco fin de
1
a las preguntas plan- tífico -mooerño:-Muéiías investigaciones han sido
por. el estereotipo no histórico que proce- encamiñadas'iiacia estos fines y todavía hay al-
de de hbros de texto científicos. Por ejemplo, gunas que lo son.
esc.s de. texto dan con frecuencia Ja sen- Sin embargo, durante los últimos años, unos
ón. de que el conteilido de la ciencia cuantos historiadores de la ciencia han descubier-
este"< e1empliflcado solamente mediante las obser-
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UN PAPEL PARA LA HISTORIA
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c1on hace difícil poder considerar el desarrollo
to q1:1e les es cada vez más difícil desempeñar las científico como un proceso de acumulación. La
funcio?es que el concepto del desarrollo por acu- investigación histórica que .las
mulación les asigna. Como narradores de un dificultades para aislar inventos y descubnm1en-
proceso en incremento, descubren que las inves- tos individuales proporciona bases para abrigar
adicionales hacen que resulte más di- dudas profundas sobre el proceso de
fi,cil, no más sencillo, el responder a preguntas ción, por medio del que se creía que habian
como:. se descubrió el oxígeno? surgido esas contribuciones individuales a la
¿Quién concibió pnmerarp.ente la conservación de
la et?-ergía? Cada vez más, unos cuantos de ellos ciencia.
El resultado de todas estas dudas y dificultades
comienzan a sospechar que constituye un error es una revolución en el _de
plantear ese tipo de preguntas. Quizá la_ cien- la cienqa, "aiinqúe una revolución gye__se.
cia no se desarrolla por medio de la acumulación
de descubrimientos e inventos individuales. Si-
tra ·foaavía en sus primeras etapas. Gradualmen-
te, y a menudo sin darse de que
multáneamente, esos mismos historiadores se en- lo están haciendo así, algunos h1stonadores de
. a dificultades cada vez mayores para las ciencias han comenzado a plantear nuevos
el componente "científico" de las ob- tipos de preguntas y a trazar líneas diferentes de
servaciones pasadas, y las creencias de lo que sus desarrollo para las ciencias que, frecuentemen-
predecesores se apresuraron a tachar üe "error" te, nada tienen de acumulativas. En lugar de
o Cuanto_ más cuidadosamente buscar las contribuciones permanentes de una
por la ginámica.._aris.totéJjca, ciencia más antigua a nuestro caudal de conocí·
laJlYlIIU(&tflomsti""
t "'la...te:i::mrulinámic •...;
mientos tratan de· poner de manifiesto la inte·
anto s se sienten de que esas anti· gridad histórica de esa ciencia en su propia época.
visiones comentes de la naturaleza, en con- Por ejemplo, no se hacen preguntas respecto a la
Junto, no son ni menos científicos, ni más el relación de l,as opin,iones de Galileo con las de
producto. de la humana, que las ac- la ciencia moderna, sino, más bien, sobre la rela-
Si. creencias ru;iticuadas deben deno- ción existente entre sus opiniones y las de su
minarse éstos se pueden producir grupo, o sea: sus maestros, contemporáneos y .
por medio de los mismos tipos de métodos y ser sucesores inmediatos en las ciencias. Además,·
respaldados por los mi.smos tipos de razones que insisten en estudiar las opiniones de ese grupo
en la actualidad, al conocimiento cien- '1.
y de otros similares, desde el punto de vista
tífico. ?tra parte,_ si __dg_P.emos._c.QD.siderarlos -a menudo muy diferente del de la ciencia mo·
· derna- que concede a esas opiniones la máxima
de creencias ahsoJutamente..ini:;.o..mpatil>les coherencia interna y el ajuste más estrecho posi-
Ja ..ac.tualidad. Entre esas ble con la naturaleza. Vista a través de las obras
posibilidades, el historiador debe escoger la últi- resultantes, que, quizá, estén mejor representa·
m?. de. ellas. En principio, las teorías anticuadas das en los escritos de Alexandre Koyré, la ciencia .
.•o de1an de ser científicas por el hecho de que no parece en absoluto la misma empresa discu-
hayan sido descartadas. Sin embargo, dicha op·
•;

·!
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l UN PAPEL PARA LA HISTORIA 25
tida por los escritores pertenecientes a la antigua
tradición historiográfica. P.or implicación al me- ciencias se han caracterizado por una c.ompete.n-
nos, esos estudios históri&ds sugieren la posibili- cia continua entre una serie de concepciones dis-
dad de -gna _19 ciencil!,- En este tintas de la naturaleza, cada una de cuales
ensayo vamos aJ;ratar .de •• se derivaba parcialmente de observación Y del
..ª!IDJJ1ª$••. método científicos y, hasta cierto t?das
_.QisJ:oriográficas. eran compatibles con ellos. Lo que diferenciaba
¿Qué aspecto de la ciencia será. el más desta- a esas escuelas no era uno u otro error de méto-
cado durante ese esfuerzo? El primero, al menos do -todos eran "científicos"- sino lo que llega-
en orden de presentación, es el de la insuficien- remos a denominar. sus modos
cia de las directrices metodológicas, para dictar, de ver el mundo y de practicar en él las ciencias.
por sí mismas, una conclusión substantiva única La observación y la experien'cia pueden y deb.en
a muchos tipos de preguntas científicas. Si se le limitar drásticamente la gama de las. creencias
dan instrucciones para que .examine fenómenos científicas admisibles o, de lo contrano, no ha-
eléctricos o químicos, el hombre que no tiene co- bría ciencia. Pero, por sí solas, no pueden de!er-
nocimientos en esos campos, pero que sabe qué minar un cuerpo particular de. creencias.
es ser científico, puede llegar, de manera legíti- Un elemento apá:i;entemente arbitrano, comp.ues-
ma, a cmµquiera de una serie de. conclusiones to de incidentes personales e es s1em-
incompatibles. Entre esas posibilidades acepta- . pre uno de los ingredientes de las
bles, las conclusiones particulares a que llegue creencias sostenidas por una comurudad cientí-
estarán determinadas, probablemente, por su ex- fica dada en un momento determinad.o. . .
periencia anterior en otros campos, por los acci- Sin embargo, este no
dentes de su investigación y por su propia pre- ca que cualquier grupo podría practi-
paración individual. ¿Qué creencias sobre las car su profesión sin un conjunto dad<;> de creen-
estrellas, por ejemplo, trae al estudio de la quí- cias recibidas. Ni hace que sea menos importa?te
mica o la electricidad? ¿Cuál de los muchos la constelación particular que profese efe.ctiva-
experimentos. concebibles apropiados al nuevo mente el grupo, en un dado. La mves-
campo elige pará llevarlo a cabo antes que los tigación efectiva apenas comienza antes de que
demás? ¿Y qué aspectos del fenómeno comple- una comunidad científica crea haber encontrad?
jo que resulta le parecen partiGularmente im- respuestas firmes a tales como las si-
portantes para elucidar la naturaleza del cambio guientes: ¿Cuáles son las en!1dades
químico o de la afinidad eléctrica? Para el indi- les de que se compone el Uruverso? c. Cómo mter-
viduo al menos, y a veces.también para.la comu- actúan esas entidades, unas con otras Y con los
nidad científica, las respuestas a preguntas tales sentidos? ¿Qué preguntas pueden I.egí-
como ésos son, frecuentemente, determinantes timamente sobre esas entidades y qué. tecn;cas
esenciales del desarrollo científico. Debemos no- pueden emplearse para buscar las soluciones. Al
tar, por ejemplo, en la Sección 11, que las prime- menos en las ciencias maduras,. la.§,,,!".!:$.p.uestas (o
ras etapas de desarrollo de la mayoría de las ª
substitutos completos de ellas) P.reguntas como
ésas se encuentran enclavadas firmeme11te en la
:_7 /.
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in!c;iacióD: que prepara y da a no será suprimida durante mucho


estudiantes para la práctica profesional. De- !',!/:'tiempo. A veces, un problema normal, que debe-
a que esta educación es tanto rigurosa cam·o resolverse por medio de reglas y procedimien-
rígida •. esas respuestas llegan a ejercer uria in- conocidos, opone resistencia a los esfuerzos
profunda sobre la mentalidad científlca. de los miembros más capaces del gru-
El que .hacerlo, .justifica en gran parte dentro de cuya competencia entra. Otras ve-
la efic1enc1a peculiar de la actividad inves- ' '.P ces, una pieza de equipo, diseñada y construida
tigadora normal. como la de la dirección que siga fines de investigación normal, no da los
ésta en cual.qwer momento dado. Finalmente resultados esperados, revelando una anomalía que,
exammemos la ciencia normal en las ::.<if'a pesar de los esfuerzos repetidos, no responde a
IV Y V, nos gustalia describir esta :;r las esperanzas profesionales. En esas y en otras
1J:?-Vestigac10n . como una tentativa tenaz y fer- ciencia normal se· extraVía ·repeücfa-
viente de obligar a la naturaleza a entrar en los , ti.· mente. Y cuando lo hace -o sea, .cüanda·tª pro..
proporcionados por la· edu- . § resi.ón.::fló puede pasar por altó yiLlas .. ªn()malías
cac10n profes1o;ial. .Al m!smo tiempo, podemos 1
la traclición ezj_stente de prácHéas
pregunta:r:zios s1 la mvest1gación podria llevarse ¡ (7.cienJ.ífi.Qas-=- se inician las irwestfgacibnes·--ex:tra-
a cabo sm esos cuadros, sea cual fuere el ele- . ) ordinarias que conducen por fin a la profesión
mento de arbitrariedad que forme parte de sus { a uilñuevó. conjunto de compromisoi;i, uria base
históricos y, a veces, de su desarrollo ¡ ., nueva para la--'práctica de la ciencia.
subs1gu1ente. S ·. dios en que tienen,Jugai:º" esos
Sin embargo, ese elemento de arbitrariedad se · --cañít?Jos de compromisos profesionªles sp:q. los
encuentra presente y tiene también un efecto im- , · que se denominan en este ensayo revolu,c::iones
portante en el desarrollo científico, que exami- \ científicas. Son los _g@ .. .f..Qmpen
naremos en las Secciones VI, VII { } Ja trádición a la que está ligª9,a la aGJMdad.dt;: la
y La cwncia normal, la actividad en que ciencia normal.
la·mayoría de los científicos Los .. ejemplos mf1s evidentes de revoluciones
s1;1men casi todo su tiempo, se predica supo- científicas son los episodios famosos del desarro-
niendo que la comunidad científica sabe cómo llo científico que, con frecuencia, han sido llama-
es el mundo. Gran parte del éxito de la empresa dos anteriormente revoluciones. Por consiguiente,
se debe a que la comunidad se encuentra dis- en las Secciones IX y X, donde examinaremos
puesta a defender esa suposición, si es necesario directamente, por primera vez, la naturaleza de
a un elevado. Por ejemplo, las revoluciones científicas, nos ocuparemos re-
!!1ª1 supnme frecuentemente imwvaciones funda- petidas veces de los principales puntos de viraje
!!!_entale.s, debido a que resultan del desarrollo científico, asociados a los nombres
para sus comprQrnis.os, .. básicos. Sb de,_ Copérnico, Newton, Lavoisier y Einstéin. De
embargo, en tanto esos compromisos conservan manera más clara que la mayoría de los demás
un elemento de arbitrariedad, la naturaleza mis- episodios de la historia de, al menos, las cien-
ma de la investigación normal, asegura que la cias físicas, éstos muestran lo que significan todas
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las revoluciones, científicas. Cada una de ellas .ne- raramente, o nunca, constituye 761?
· incremento de lo que ya se conoce. Su as1m1-
e 11na te..Qna -para . jón requiere la reconstrucción de an-
adofilm:.Jltra . Cada una de ltj.or y la reevaluación de hecho7 ant7nores; un
ellas cambio consiguiente en los pro- _!J;¡pceso intrínsecamente revoluc1onano, que es
blemas d1spombles para el análisis científico y que pueda llevar a c:ibo por completo un
en las normas por las que la profesión determi- '" bre solo y que nunca tiene lugar de la noche
_qué ,debería considerarse como problema a mañana. No es extraño que los historiadores
admmble o como solución legítima de un pro- . an tenido dificultades para atribuir fechas
blema. Y cada una de ellas transformaba la ima- pisas a este proceso amplio que su
ginación científica en modos que, eventualmente .. Ies impele a considerar un suceso ais-
deberemos describir como una do.
d_el en que se llevaba a cabo el trabajo invenciones. de ,t7orías no tam-
c1en!1f1co. Esos i;:ambios, junto... con,,las contro- . oco los úmcos sucesos cientif1cos que tienen un
. <J_u7Jos acompañan .. son las revolucionario sobre Jos especialistas en
que definen las revoluciones cien- ,·:'¡'.:gyo campo tienen lugar. que ri-
tificas.
la __ qué
características surgen, con una claridad ..contiene. ,el Universo, tam-
paz:t1cular,. por ejemplo, de un estudio de la revo- por jmp.Jkación, __ De
lución de Newton o de la de la química. Sin em- :tel!o se desprende, aunque punto puede
es tesis fundamental de este ensayo que . <glierir una exposición ampha, que uu...
podemos encontrarlas por medio del es- ·. :riÍiento como el del oxígeno o el de los rayos X
tu.dio muchos otros episodios que no fueron .. - :no seum r 't a a - d' · to _______
nuevo .. a.., lapo-
tan revolucionarios. Para el gru- d.e JQ§.. dentífi.s2s. T.e.uc}rn .ese
po profesional, mucho más reducido, que fue .. pero l!P que
afectado por ellas, las ecuaciones de Maxwell .. haya pro-
fueron tan revolucionarias como las de Einstein y .\cedimientos..• .e:xpenmentales tradicionales, altera-
enco:itrai::on uná resistencia concordante. La in- su las !'!ntidades coD: las que ha
vención de otras nuevas teorías provoca, de ma- ;estado familiarizada durante largo tiempo y, en
nera regular y apropiada, Ja misma respuesta por curs"o .del proceso, modificado el sistema-teó-
P.arte de algunos de los especialistas cuyo espe- .. rico.. po.r ·medio del que se ocupa-,..,.del-·mundo.
cial campo de competencia infringen. Para esos . IOS:heéhos y las teorías científicas no son cate-
hombres, la nueva teoria jmplica un cambio en \ góricamente separables, excepto .de
r7glas que regían la práctica anterior de la ; •· uria tradición única de una práctica científica
c1enc1a normal. Por consiguiente, se refleja inevita- •· ·normal. Por eso el descubrimiento inesperado no
blemente e·· gran parte del trabajo científico que · e!i simplemente real en su importancia y por es.o
ya han realizado c;on éxito. E_s por esto por lo ·,el mundo científico es transformado desde el
que una nueva teona, por especial que sea su gama ;): de vista cualitativo y enriquecido cuanti-
30 UN PAPEL PARA LA HISTORIA
UN PAPEL PARA LA HISTORIA 31
tativamente por las novedades fundamentales
aportadas por hecho o teoría. ·' e las características de la comunidad científica
Está concepción amplia de la naturaleza de las ; que requiere mucha exploración y estudio com-
revoluciones científicas es la que delineamos en
las páginas siguientes. Desde luego, la extensión . Indudablemente, algunos lectores se habrán
el u.so habitual. Sin embargo, continua- ya si el estudio histórico puede efec-
re hablando mcluso de los descubrimientos como . ar el tipo de transformación conceptual hacia
porque es precisamente la posi- que tendemos en esta obra. Se encuentra dis-
de relacionar su estructura con la de, por 'nible todo un arsenal de dicotomías, que su-
ejemplo, la revolución de Copérnico, lo que hace .er,en _que ello no puede tener lugar de manera
que la concepción amplia me parezca tan impor- ropiada. Con demasiada frecuencia, decimos que
tante. La exposición anterior indica cómo van a historia es una disciplina puramente descrip·
las nociones complementarias de la . ,a. Sin embargo, las tesis que hemos sugerido
c1enc1a normal y de las revoluciones científicas a menudo, interpretativas y, a veces, norma-
en las nueve secciones que siguen tlt?xas .. Además, muchas de mis generalizaciones
te. El resto del ensayo trata de vérselas con tres ;J'.{Se refieren a la sociología o a la psicología social
cuestiones centrales que quedan. La Sección XI los científicos; sin embargo, al menos unas
al examinar la tradición del libro de texto, de mis conclusiones, corresponden tradi-
dera por qué han sido tan difíciles de comprender :.::ti<::ionalmente a la lógica o a la epistemología. En
ª!1.tenormente las revoluciones científicas. La Sec- párrafo precedente puede parecer incluso que
c10n XII describe la competencia revolucionaria violado la distinción contemporánea, muy in-
los partidarios de la antigua tradición cien- entre "el contexto del descubrimiento"
tlf1ca normai y los de la nueva. Así, examina el ,"\1,y "el contexto de la justificación". ¿Puede indicar
proceso que, en ciertó modo, debe reemplazar en sino una profunda confusión, esta mezcla
una de la investigación científica, a 'los campos e intereses diversos?
de confirmación o denegación que : Habiendo estado intelectualmente formado en
resultan a causa de nuestra imagen distinciones y otras similares, diñcilmente
u.sual de la c1enc1a. competencia entre. frac- ,podria resultarnie más evidente su importancia
cmn(:!s .c;l.e.' la es" el único .;;s su fuerza. Durante muchos años las consideré
.. resultaéJ.9, e11 rea· :f,casi como la naturaleza del conocimiento y creo
hdacLel rechazo teoría.previamente acep- '1:1 todavía que, reformuladas de manera i¡lpropiada,
)a ..adopc10n de --.otrª'· Finalmente, en la, :_;_¡tienen algo importante que comunicarnos. Sin
Secc1on XIII, planteamos la ·pregunta de _cómo,' ; mis tentativas para aplicarlas, incluso
el nwdo, a las situaciones reales en que se
cará<::,Y!.i;: obtienen, se ;;\Ceptan y se asimilan los conoci-
Sin emb.argo, para ':f:t,rnientos, han hecho que parezcan extraordinaria-
esta pregunta, e1 ensayo sólo proporcionará los , ·mente problemáticas. En lugar de ser distincio-
trazos generales de una respuesta, que depende nes lógicas o metodológicas elementales que, por
_ello, serían anteriores al análisis del conocimien-
32 UN PAPEL PARA LA HISTORIA

to científico, parecen ser, actualmente, partes


integrantes de un conjunto tradicional de_ res-
puestas substantivas a las preguntas mismas so-' EL CAMINO HACIA LA CIENCIA NORMAL
bre las que han sido desplegadas. Esta circula-
ridad no las invalida en absoluto, sino que las ·N ESTE ensayo, 'ciencia normal' significa ..inves-
convierte en partes de una teoría y, al hacerlo, ; firmemente en u.na o ...más reali-
las sujeta al mismo -escrutinio aplicado regular- ! científicas pasadas, rea,lizaciones_ .qiil:!Jil- -
mente a las teorías en otros campos. Para que su · científica
contenido sea alg(,) más que pura abstracción, cierto tiempo, como ___ ...para
ese contenido deberá descubrirse, observándolaG . pr:áctica posterior. En la actqalidad, esas rea-
en su aplicación a los datos que se supone que adones son relatadas, aunque raramente en su
deben elucidar. ¿Cómo podría dejar de ser la · a original, por los libros de texto científicos
historia de la ciencia una fuente de fenóm:enos .;:;;...@to elementales como avanzados. Esos
a los que nuede pedirse legítimamente que se apli- .-gge texto exponen el cuerpo de la teoría aceptada,
quen las teorías sobre el conocimiento? '.Jlpstran muchas o todas .sus aplicaciones apropia-
y comparan éstas éon experimentos y obser-
condición ejemplar. Antes de que esos
se a comienzos del siglo XIX
mcluso en tiempos más recientes, en las cien-
que han madurado últimamente) muchos
los libros clásicos famosos de ciencia desem-
·;· ;:p,e,ñaban una función similar. La Física de Aristó-
Almagesto de Tolomeo, los Principios y
óptica de Newton, la Electricidad de Franklin
Química de Lavoisier y la Geología de LyeIÍ
Y rnuchFts otras obras sirvieron implici-
·. mente, durante cierto tiempo, para definir los;
y métodos legítimos de un campo de lai
vestigación para generaciones sucesivas de cien-
icos. Estaban en condiciones de hacerlo así
·bido a que compartían dos características
les. Su logro carecía suficientemente de pre-
como para haber podido atraer a un
. po duradero de partidarios, alejándolos de los
,ectos de competencia de la actividad científica.
ínultánearnente, eran lo bastante incompletas
ra dejar muchos problemas para ser resueltos
,or el redelimitado grupo de científicos.
33
34 HACIA LA CIENCIA NORMAL HACIA LA CIENCIA NORMAL 35
Voy a llamar, de ahora en adelante, a las reali-
zaciones que comparten esas dos características,
'> teoríasella?
y puntos de vista que pueden abs-
qué sentido es el paradigma
'paradigmas', término que se relaciona estrecha- una urudad fundamental para el es-
mente con 'ciencia normal'. Al elegirlo, deseo su- del Científico, una unidad que
gerir que algunos ejemplos aceptados de la prác- a componentes
tica científica real --ejemplos que incluyen, al logicos que pudieran aplicarse en su
mismo tiempo, ley, teoría, aplicación e instru- . Cuando las encontremos en la Sección V,
mentación- proporcionan modelos de los que respuest,as a preguntas y a simila-
surgen tradiciones particularmente coherentes de básicas para la comprensión tanto
investigación científica. Ésas son las :la c1enc1a normal como del concepto aso-
que describen los historiadores bajo rubros táles . cio los paradigmas. Sin embargo, esa discu-
como: 'astronomía tolemaica' (o 'de Copérnico'), · "' .. .mas dependerá de una exposición
'dinámica aristotélica' (o 'newtoniana'), 'óptica de ejemplos de la ciencia normal o de los
corpuscular' (u 'óptica de las ondas'), etc. El es-• en acción. En particular, aclarare-
tudio de los paradigmas, incluyendo mu.chas de s· esos dos conceptos relacionados, haciendo
los enumerados antes como ilustración, es lo que 51ue ,I?uedC:: haber cierto tipo ge investiga-
prepara principalmente al· estudiante para entrar c1eI?-tlf1ca s1?- o, menos, sin
a formar parte como miembro de la comunidad ' tipo tan meqwvoco y estrecho como los
científica particular i;On la que trabajará más con La adquisición de un
tarde. Debido a que se reúne con hombres que _d1gma. Y del tipo más esotérico de investiga-
aprenden las bases de su campo científico a par- · . que dicho paradigma permite es un signo de
tir de los mismos modelos concretos, su práctica ,urez en el qesarrollo de cualquier campo cien-
subsiguiente raramente despertará desacuerdos .ca dado.
sobre los fundamentos claramente expresados. , } · el la pista en el tiempo
Los hombres cuya investigación se basa en para- c1ent1fico de cualquier grupo se-
digÍnas compa.rtidos están sujetos a las mismas · de fenómenos relacionados, tendrá
reglas y normas para la práctica científica. Este ibab1hdades de encontrarse con alguna varían-
compromiso y el consentimiento aparente que . enor de. un .Patrón que ilustramos aquí a
provoca son requisitos previos para la ciencia ir de la de la óptica física. Los libros
normal, es decir, para la génesis y la continua- .te?'to de física, en la actualidad, indican al
ción de una tradición particular de la investigación . .que h7z es. fotones, es decir; entida-
científica. ; que muestran ciertas ca-
Debido a que en este ensayo el concepto de , de ondas y otras de partículas. La
paradigma reemplazará frecuentemente a diversas se a, cabo de acuerdo con ello
nociones familiares,. será preciso añadir algo más .. ás bien, la caracterización más elabo-
respecto a su introducción. ¿Por qué la realiza- matemáti.ca de la que se deriva esa verba-
ción científica concreta, como foco de entrega pro- " i;:1ón Sin embargo, esta caracterización
fesional, es anterior a los diversos conceptos, le- · )ª luz tiene, apenas, medio siglo de antigüedad.
HACIA LA CIENCIA NOR.l\/lAL HACIA LA CIENCIA NORMAL 37
36
Antes de que fuera desarrollada po: Planck, Eins- ·. del medio existente entre el objeto y el
tein y otros, a comienzos de este siglo, qjo; todavía otro explicaba la luz en términos
. . dicaban que la luz era
. un mov1m1ento · ..·. \c;J.J;i_, µna interacción entre el medio y una emana-
d e fí sica m d
ondulante transversal, a en un . del ojo; además, había otras combinaciones
paradigma, derivado, en ultima mstancia, de los : Cada una de las escuelas corres-
escritos sobre óptica de Young y Fresnel, ? co- . ;-.P,Qndientes tomaba fuerza de su relación con
mienzos del siglo XIX. Tampoco fue teona de . :_aj.gima metafísica particular -y todas realzaban,
las ondas la primera adop_tada P?r casi todos observaciones paradigmáticas, el conjunto
profesionales de la. ciencia óptica. Durante e - '. de fenómenos ópticos que mejor podía
siglo XVIII, el paradigma para ese campo fue pro . •. su propia teoría. Otras observaciones
orcionado por la óptica, de Newton, que. ense- : .resueltas por medio de elaboraciones ad 1wc
ba que la luz era corpusculos de materia. En . como problemas al margen para
época, los físicos busca:on _pruebas, . ·investigación posterior.2·
al no hicieron los primeros partidanos de la teo- . :·,i,l:En varias épocas, todas esas escuelas llevaron
de las ondas, de la presión ejercida por ' :_¡l,icabo contribuciones importantes al cuerpo de
partículas lumínicas al chocar con cuerpos so-. Ql)ceptos, fenómenos y técnicas del que sacó
lidos. 1
d" de la .. el primer paradigma casi uniformemente
Estas transformaciones de los igmas : para la óptica física. Cualquier defini-
ó tica física son revoluciones cientificas y la tran- • ;{At;J,• del científico que excluya al menos a los
sfuión sucesiva de un paradigma a otro por me- , · · · bros más creadores· de esas diversas escue-
dio de una revolución es el usual de. . ;Lexcluirá asimismo a sus sucesores modernos.
rrollo de una ciencia madura. Sm. embargo, ?º ·. s hombres eran científicos. Sin embargo, cual-
es el patrón característico del penado antenor::. iera qlie'examine una investigación de la óptica
a la obra de Newton, y tal es el qmt. '.ca anterior a Newton, puede llegar fácilmen-
nos interesa en este caso. No hubo nmgun pe- . - la conclusión de que, aunque los profesio-
. d desde la antigüedad más remota . s de ese campo eran científicos, el resultado
del sigio XVII, en que .e?tistiera una op1- .. de su actividad era algo que no llegaba a
"ó única generalmente aceptada sobre la na- . ; ciencia. Al tener, la posibilidad de no dar
de la luz. En lugar de ello, nu- . ; sentado ningún caudal común de creencias,
merosas escuelas y subescuelas competidoras, la . escritor de óptica física se sentía obligado
mayoría de las cuales aceptaba;n una. u .otra va- . .nstruir su propio campo completamente, des-
riante de la teoría epicúrea, anstotélica o plató- ,los cimientos. Al hacerlo así, su elección de
. Uno de los grupos consideraba que la luz . ervaciones y de experimentos que lo sostu-
compuesta de partículas que emanan ran era relativamente libre, debido a que no
cuerpos materiales ; para otro, era una modifi· stía ningún conjunto ordinario de métodos o
1 The Histor,• and Present State Gf Discoveries Relating •
_ómenos que cada escritor sobre la óptica se
to Vision, Light, and Colours (Londres, 1772}, PP· 385-90, o.Histoire de la lumiere, de Vasco Ronchi, traducción
de Joseph Priestley. Taton (París, 1956), capítulos I-IV.
HACIA LA CIENCIA NORMAL 39
HACIA LA CIENCIA NORMAL
38
Un .grupo te;cnprano de teorías, seguidoras de la
sintiera obligado a emplear y explicar. En esas .práctica del siglo XVII, consideraban la atracción
circunstancias, el diálogo de los libros Y·!ª generación friccional como el fenómeno eléc-
frecuentemente iba dirigido tanto a los rmem- ;t.nco. fundamental. grupo tenía tendencia a
bros de otras escuelas como a la naturaleza. Este la repulsión como un efecto secunda-
patrón no es desconocido, en la actualidad, en d.eb1do a alguna clase de rebote mecánico y,
numerosos campos creadores, ni es incompatible a aplazar cuanto fuera posible tanto
con descubrimientos e inventos importantes. Sin la discus1on como la investigación sistemática del
embargo, no es el patrón de desarrollo que ad· descubierto efecto de Gray, la conducción
quirió la óptica física después de Newton y que, eléctnca. "electricistas" (el término es de
hoy en día, reconocen otras ciencias naturales. ellos. mismos) consideraron la atracción y la re-
La historia de la investigación eléctrica duran- pulsión como manifestaciones igualmente ele-
te la primera mitad del siglo XVIII. proporci<: :µientales la electricidad y modificaron en
na un ejemplo más concreto y me1or conoci- sus teorías e investigaciones. (En
do del modo como se desarrolla una ciencia, •.· este es notablemente pequeño: ni
antes de que cuente con su primer pru:adigrna . ,s1qmera la teona de Franklin justificó nunca
universalmente aceptado. Durante ese penado ha· . :cpmpletamente la repulsión mutua de dos cuer-
bía . casi tantas opiniones sobre la naturaleza de .pos negativamente). Pero tuvieron tan-
la electricidad como experimentadores importan· dificultad como el primer grupo para expHcar
tes hombres como Hauksbee, Gray, Desaguliers, cualesquiera efectos que no fue-
nu' Fay Nollett Watson, Franklin y otros. Todos ;JWI los nías simples de la conducción. Sin em-
sus conceptos sobre la electricidad esos efectos proporcionaron el punto de
tenían algo en común: se derivaban, . para un tercer grupo, que tenía tendencia
te de una u otra versión de la filosofía mecámco-
que guiaba todas las investigaciones
ªc;ons1derar a la electricidad como un "fluido"
.gµe podía circular a tr!l\rés de conductores, en
científicas de aquellos tiempos. Ademá$, todos
eran componentes de teorías científicas reales, Science", Caso 8; Mass., 1954); y
que en parte habían sido por medi? \,:· ra'!klin and. Newton: ;in Inquiry into Speculative New-
de experimentos y observa71ones, Y. que deter:1?1· ;, }'?!1-1.an Experimental Sctence and Frimklin's Work in Elec-
naron parcialmente la elección y la mterpretac1on ..tru;1ty as Example Thereof (Filadelfia, 1956), de I. B.
..Pc:>h.en, capitulos Algunos de los detalles analíti-
de problemas adicionales a los que se enfrenta· ' ·,\(?$ párrafo que en el texto debo agradecérselos
ban las investigaciones. No obstante, aunque to- mi J ohn L. Heilbron, puesto que los tomé de un
dos los experimentos eran eléctricos y la mayoría ' : todavía publicado. Pendiente de publica-
de los e:imerimentadores leían las obras de los . ;Cl n, un. in_forme en cierto modo más extenso y preciso
.surgimiento del paradigma de Franklin va incluido
demás, teorías no tenían sino un mero aire la de T. S. Kuhn, "The Function of Dogma in
de familia.8 . Research ', en A. C. Crombie (red.), "Symposium
History of University of Oxford, Julv 9-15,
s The Development of the Concept of Blectric Charge: ,'1-961 , que .será publicada por Heinemann Educational
Blectricity from the Greeks to Coulomb, de Duane Roller poks, Ltd.
y Duane H. D. Roller ("Harvard Case Histories in


40 HACIA LA CIENCIA NORMAL HACIA LA CIENCIA NORMAL 41
lugar de un "efluvio" que emanaba de los no encontradas. A falta de un paradigma o de
conductores. Este grupo, a su vez, tenía dificul· •. ªlgún candidato a paradigma, todos los hechos
tades para reconciliar su teoría con numerosos · pudieran ser pertinentes para el desarrollo
efectos de atracción y repulsión. Sólp por medio · Q.e. una ciencia dada tienen probabilidades de pa·
de los trabajos de Franklin"'y de sus seguidores i:ecer igualmente importantes. Como resultado de
inmediatos surgió una teoría que podía explicar, . ; la primera reunión de hechos es una activi-
casi con la misma facilidad, casi todos esos efec• · ·• dad mucho más fortuita que la que resulta fami-
tos y que, por consiguiente, podía proporcionar · ::q!:\r, después del desarrollo científico subsiguiente.
y proporcionó a una generación subsiguiente de '·Además, a falta de una razón para buscar algu-
"electricistas" un paradigma común para sus in· '· '. OJ! .forma particular de información más recón-
vestigaciones. la prim7ra reunión de hechos y datos queda
Excluyendo los campos, tales como las mate·' habitualmente al caudal de datos de que
máticas y la astronomía, en los que los primeros l :i $e 3dispone. El instrumental resultante de hechos
paradigmas firmes datan de la :prehistor!a, y f los accesibles a la observ.ación y la
bién los que, como la bioquírmca, surgieron por -¡ , casual, junto con algunos de los
la división o la combinación de especialidades ya ; : más esotéricos procedentes de artesanías
maduras, las situaciones mencionadas antes son · :'_e_sJablecidas, tales como la medicina, la confección
típicas desde el punto de vista histórico.. Aun· . ;; y la metalurgia. Debido a qué las
que ello significa que debo continuar empleando •·. :.· ªrtesanías son una fuente accesible de hechos
la simplificación desafortunada que marca un q),ie fortuitamente no podrían descubrirse, la tec-
episodio histórico amplio con un nombre único . ll.f>lOgía ha desei:ip.eñado frecuentemer:ite un papel
y en cierto modo escogido arbitrariamente (v.gr., en el surg1m1ento de nuevas ciencias.
Newton o Franklin), sugiero que desacuerdos•. '•r::¡_Bero, aunque este tipo de reunión de datos ha
fundamentales similares caracterizaron, por ejem· . :sido esencial para el origen de muchas ciencias
plo, al e'studio del antes de Aristóte- ¡ importantes, cualquiera que examine, por ejem-
les, de la estática antes de Arquímedes, del calor Pl9¡ los escritos enciclopédicos de Plinio o las
antés de Black, de la química antes de Boyle y •· naturales baconianas del siglo XVII, des-
Boerhaave y de la geología histórica antes de ·, !!Z!,!pnrá que el producto es un marasmo. En
Hutton. En ciertas partes de la biología -por ,. .. modo, uno duda en llamar científica a la
ejemplo, el estudio de la herencia- los primeros resultante. Las "historias" baconianas
paradigmas universalriiente aceptados son el calor, el color; el viento, la minería, etc.,
vía más recientes ; y.....queda-tQfl.av_!a, .. en . la . "tán ·llenas de informes, algunos de ellos recón-
de.19:s ciencias .. tos. Pero yuxtaponen hechos que más tarde
han adquirido ya tales paradigmas. La ;:;esµltarán reveladores (por ejemplo, el calenta-
muestra que el camino hacia un consenso firme ' :;n,iiento por mezcla), junto con otros (v.gr., el ca-
de investigación es muy arduo. 1
;lor de los montones de estiércol) que durante
Sin embargo, la historia sugiere también. tiempo continuarán siendo demasiado com-
tas razones que explican el p9rqué de las dificul- Iejos como para poder integrarlos en una teoría
42 HACIA LA CIENCIA NORMAL HACIA. LA CIENCIA NORMAL 43

?efinida.4 Además, ..9.!:Je cualguie:i;:. des- de una ciencia. No puede interpretan:P, ninguna
Sf1pc;1(>r1 historia natural sin, al menos, cierto caudal im-
OIJ1!t_e,_ plícito de creencias metodológicas y teóricas en-
__ trelazadas, que permite la selección, la evaluación
que_ c1e11tifo:os p()ste:riores considerarán-.-como
0
y la crítica. Si este caudal de creencias no se en-
de irÍforl:nes" cuentra ya implícito en la colección de hechos
Por ejeñ1p10; casi p:i:imeras
''histo- -en cuyo caso· tendremos a mano algo más que
rias" de, la electricidad, menciona que las gran- "hechos simples"- deberá ser proporcionado del
zas, atra1das a una varilla de vidrio frotada son exterior, quizá por una metafísica corriente, por
Ese efecto parecía' me- otra ciencia o por incidentes personales o histó-
ca1!'1co, no electnco.6 Además, puesto que quien ricos. Por- consiguiente, no es extraño que, en las
reune datos raramente posee el tiempo primeras etapas del desarrollo de cualquier cien-
o la preparac10n para ser crítico, las historias cia, diferentes hombres, ante la misma gama de
naturales yuxtaponen, a menudo, descripciones fenómenos -pero, habitualmente, no los mismos
como las anteriores con otras como, por ejemplo, partiCulares- los describan y loti in-
el. calentamiento por antiperístasis (o por enfria- terpreten de modos diferentes. Lo que es sor-
nuento) ,- que en la actualidad nos sentimos abso- prendente, y quizá también único en este grado
lutamente incapaces de confirmar.s Sólo de vez en los campos que llamamos ciencia, es que esas
en cuaµdo, como en los casos de la estática la divergencias iniciales puedan llegar a desaparecer
dinámica y .la óptica geométrica antiguas, 'los en gran parte alguna vez.
hechos reunidos con tan poca guía de una teo- Pero desaparecen hasta un punto muy consi-
ría preestablecida hablan con suficiente claridad derable y, aparentemente, de una vez por todas.
como para permitir el surgimiento de un primer Además, su desaparición es causada, habitual-
paradigma. mente, por el triunfo de una de las escuelas ante-
Ésta . es la .situaéión qu.e crea las escuelas ca- riores al paradigma, que a causa de sus propias
racterísticas de lás primeras etapas del desarrollo creencias y preconcepciones características, ha:ce
hincapié sólo en alguna parte especial del con-
4 Compárese el bosquejo de una historia natural del junto demasiado gr.ande e incoado de informes.
calor en Novum Organum, de Bacon, vol. VIII de The Los electricistas que creyeron que la electricidad
Works af Francis Bacon, ed. J. Spedding. R. L. Ellis y
D. D.·Heath (Nueva York, 1869), pp. 179-203. era un fluido y que, por consiguiente, concedie-
5 Roller y Roller, op. cit., pp. 14, 22, 28, 43. Sólo des- ron una importancia especial a la conducción,
pués del trabajo registrado en la última de esas citas proporcionan un ejemplo excelente. Conducidos
obtuvieron los efectos repulsivos el reconocimiento gene- por esa creencia, que apenas podía explicar la
ral como inequívocamente eléctricos.
6 Bacon, op, cit., pp. 235, 337, dice: "Ei agua ligera- '1 conocida multiplicidad de los efectos de atrac-
mente tibia es más fácil de congelar que la que "se en- lJ: • ción y repulsión, varios_ de ellos tuvieron la idea
cuentra completamente fría." Para un informe parcial ::, de embotellar el fluido eléctrico. El fruto inme-
de la primera historia de esta extraña. observación, véase diato de sus esfuerzos fue la botella de Leyden,
Marshall Clagett, Giovanni Marliani cind Late Medieval
Physics (Nueva York, 1941), capítulo IV. un artefacto que nunca hubiera podido se:r descu-

c3
44 HACIA LA CIENCIA HACIA LA CIENCIA NORMAL 45

bierto por un hombre que-explorara Ia naturaleza fenómeno eléctrico y por todos a la vez_. el grupo
fortuitamente o al azar, pero que,- en efecto, fue unido de electricistas podía ocuparse de fenóme-
descubierto independientemente al menos por dos nos seleccionados de una manera mucho más de-
investigadores, en los primeros -años de la dé- tallada, diseñando mucho equipo para .la
cada de 1740.7 Casi desde el comienzo de sus tarea y empleándolo de manera mas tenaz y sis-
investigaciones sobre la electricidad, franklin se temática de lo que lo habían hecho hasta enton-
interesó particularmente en explicar el extraño ces los electricistas. Tanto la reunión de datos
y, en aquellos tiempos, muy revelador aparato y hechos como la formulación de teorías
especial. El éxito que tuvo al hacerlo proporcionó virtieron en actividades dirigidas. La efectividad
el más efectivo de los argumentos para convertir y la eficiencia de la investigacióµ eléctrica au-
s4 teoría en un paradigma, aunque éste todavía mentaron consecuentemente, proporcionando evi-
no podía explicar tod9s los conocidos de dencia al apoyo de una versión societaria del
repulsión elédtrica.SZ__Para ser aceptada __como agudo aforismo metodológico de Francjs Bacon:
paradigma, una teqría - debe mejor que "La verdad surge más fácilmente del error que
sus competidoras; pero no necesita explicar y, __de_ la confusión".1º
en efecto, nunca lo hace, todos los hechos que se la naturaleza de esta investiga-
puedan· confrontar con ella;', - ción dirigida o basada en paradigmas en la sec-
Lo que hizo la teoría dél fluido eléctrico por ción siguiente; pero antes, debemos hacer notar
el subgrupo que la sostenía, lo hizo el brevemente cómo el snrgjmiento.J.leJllLpai:adigma
paradigma de Franklin por todo el grupo de los estructura ___ que__ ,practica.en
electricistas. Sugirió qué experimentos valía la En el desarrollo de una ciencia na-
pena llevaf a cabo y cuáles no, porque iban en- tural, cuando un individuo o grupo produce, por
caminados hacia manifestaciones secundarias o .. ..
·
primera vez, una síntesis capaz de atraer a la
demasiado complejas de la electricidad. Sólo que mayoría de los profesionales de la generación
el paradigma hizo su trabajo de manera mucho siguiente, las escuelas más antiguas desaparecen
más eficaz, en parte debido a que la -conclusión gradualmente. Su desaparición se debe, en parte,
del debate interescolar puso punto final a la reite-
ración constante de fundamentos y, en parte, de-
bido a que la confianza de que se encontraban
en el buen camino animó a los científicos a em-
prender trabajos más precisos, esotéricos' y con-
suntivos.9 Libre de la preocupación por cualquier
Roller y Roller, op.. cit., pp. 51-54,
7
El caso más molesto era el de la -repulsión mutua
B
de cuerpos cargados negativamente. Véase ,.<;:ohen, qp; cit.,
pp. 491-94, 531-43. . - ·- ; ;,- : '' -
9Debe hacerse notar que la ,a¡:;eptació.J,l .:!ir _ la }eori;i de
Franklin no totalmente el' debá!e;_-_ Ro-
ber.t Symmer pre ·1so una versión· dé dos --flúidos de la
46 HACIA LA CIENCIA NORMAL HACIA LA CIENCIA NORMAJ, 47

a la conversión de sus miembros al nuevo para·· cos especializados, la fundación de sociedades de


digma. Pero hay siempre hombres que se aferran especialistas y la exigencia de un lugar especial
a alguna de las viejas opiniones y, simplemente, en el conjunto, se han asociado, habitualmente,
se les excluye de la profesión que, a partir de con la primera aceptación por un grupo de un
entonces, pasa por alto sus paradigma simple. Al menos, ése era el caso entre
p<\.rt;\digma _i.mpfü;_a ...-una.. definición nueva y más el momento, hace siglo y medio, en que se desa-
i:"ígida del campo. Quienes no deseen o no sean rrolló por primera vez e1 patrón institucional de
capaces de ajustar su, trabajo a ella deberán conti- la especialización científica y la época muy re-
nuar en aislamiento o unirse a algún otro grupo.11 ciente en que la especialización adquirió un pres·
Históricamente, a menudo se han limitado a per- tigio propio.
manecer en los departamentos de la filosofía de La definición más rígida del, grupo científico
los que han surgido tantas ciencias especiales. tiene otras consecuencias. Cuando un científi·
Corno sugieren esas indicaciones, es a veces sólo co individual puede dar por sentado un paradig-
la recepción de un paradigma la que transforma ma, no necesita ya, en sus trabajos principales, tra-
a un grupo interesado previamente en el estudio tar de reconstruir completamente su campo, desde
de la naturaleza en una profesión o, al menos, sus principios, y justificar el uso de cada con-
en una disciplina. En las ciencias (aunque no en cepto presentado. Esto puede quedar a cargo del
campos tales como la medicina, la tecnología y escritor de libros de texto. Sin embargo, con
el derecho, cuya. principal razón de ser es una ne- un libro de texto, el investigador creador puede
cesidad social externa), la formación de periódi- iniciar su investigación donde la abandona el libro
y así concentrarse exclusivamente en los aspee·
11 La historia de la electricidad proporciona un ejem-
plo excelente, que podría duplicarse a partir de las carre- tos más sutiles y esotéricos de los fenómenos na-
ras de Priestley, Kelvin y otros. Franklin señala que turales que interesan a su grupo. Y al hacerlo
Nollet, quien, a mitades del siglo, era el más influyente así, sus comunicados de investigación comenza-
de los electricistas continentales, "vivió lo bastante como rán a cambiar en formas cuya evolución ha sido
para verse como el último miembro de su secta, con
excepción del Señor B.- su alumno y discípulo inmedia- muy poco estudiada, pero cuyos productos finales
to" (Max Farrand [ed.], Benjamin Franklin's Memoirs modernos son evidentes para todos y abrumado-
[Berkeley, Calif., 1949], pp. 384-86). Sin embargo es más res para muchos. Sus investigaciones no tendrán
interesante la resistencia de escuelas enteras, vez que ser ya incluidas habitualmente en un libro
más aisladas de la ciencia profesional. Tómese en consi-
deración, por ejemplo, el caso de la astrología, que anti- dirigido, como Experimentos. . . sobre electrici-
guamente era parte integrante de la astronomía. O pién- dad, de Franklin, o el Origen de las especies, de
sese en la c9ntinuación, a fines deLsiglo .XVUI y princi- Darwin, a cualquiera que pudiera interesarse por
pios del XIX, de una tradición previamerité. respetada de el tema principal del campo. En lugar de ello
química "romántica". Jlsta es -la tradjción ciiscútida por
Charles C. Gillispie en "The and the Jacobin se presentarán normalmente como artículos bre-
Philosophy of Science: A Study in Consequen- ves dirigidos sólo a los colegas profesionales, a
ces", Critical Problems in _the Histo_ry Science, ed. los hombres cuyo conocimiento del paradigma
Marshall Clagett (Madison, Wis., 'PP· 255-89; y ºThe compartido puede presumirse y que son los únicos
Fonnation of Lamarck's Evolutionary '.fheocy",. Arc1Jives
internationales d'histoire des :x:xxvn(1956), 323-38. capaces de leer los escritos a ellos dirigidos.
48 HACIA LA CIENCIA NORMAL HACIA LA CIENCIA NORMAL 49

En la actualidad, en las ciencias, los libros son profesional de sus colegas en otros campos, se
habitualmente textos o reflexiones retrospectivas dedica demasiado poca atención a la relación
sobre algún aspecto de la vida científica .. El cien- esencial entre ese abismo y los mecanismos in-
tífico que escribe uno de esos libros tiene ma- trínsecos del progreso científico.
yores probabilidades de que su reputación pro- Desde la Antigüedad prehistórica, un campo de
fesional sea dañada que realzada. Sólo en las estudio tras otro han ido cruzando la línea divi-
primeras etapas del desarrollo de las diversas soria entre lo que un historiador podría llamar
ciencias, anteriores al paradigma, posee el libro su prehistoria como ciencia y su histori;;l propia-
ordinariamente la misma relación con la realiza- mente diclia. Esas transiciones a la madurez ra-
ción profesional que conserva todavía en otros ramente han sido tan repentinas e inequívocas
campos creativos. Y sólo en los campos que to- como mi exposición, necesariameµte esquemática,
davía conservan el libro, con o sin el artículo, pudiera implicar. Pero tampoco han sido histó-
como vehículo para la comunicación de las in- ricamente graduales, o sea, coextensivas con el '
vestigaciones, se encuentran tan ligeramente tra- desarrollo total de los campos en cuyo interior
zadas las líneas de la profesionalización que pue- tuvieron lugar. Los escritores sobre la electrici-
de esperar un profano seguir el progreso, leyendo dad, durante las cuatro primeras décadas del
los informes originales de los profesionales. Tan- siglo XVIII, poseían muchos más informes sobre
to en la matemática como en· la astronomía, ya los fenómenos eléctricos que sus predecesores
desde la Anti&{iedad los infomies de investiga- del siglo XVI. Durante el medio siglo posterior a
ciones habían :ejado de ser inteligibles para un 1740, se añadieron a sus listas muy pocos tipos
auditorio de cultura general. En la dinámica, la nuevos de fenómenos eléctricos. Sin embargo,
investigación se hizo similarmente esotérica a en ciertos aspectos importantes, los escritos de
fines de la Edad Media y volvió a recuperar su Cavendish, Coulomb y Volta sobre la electrici-
inteligibilidad, de manera breve,' a comienzos del dad, en el último tercio del siglo XVIII parecen
siglo XVII, cuando un nuevo paradigma reemplazó más separados de los de Gray, Du Fay e, incluso,
al que había guiado las investigaciones medie- Franklin, que los escritos de los primeros descu-
vales. Las investigaciones eléctricas comenzaron bridores eléctricos del siglo XVIII de aquellos del
a requerir ser traducidas para los- legos en la ma- siglo xvr.12 En algún momento, entre 1740 y 1780,
teria a fines del siglo XVIII y la mayoría de los 12 Los desarrollos posteriores a Franklin incluyeu un
campos restantes de las cienciai; físicas deja:ron aumento inmenso de la sensibilidad de los detectores de
de ser generalmente accesibles.. dur¡µJ,te .et si- cargas, las primeras técnicas· dignas de confianza y difun·
glo XIX. Durante esos mismo.s dos.. siglos,.pue.clen didas generalmente para medir la carga, la evolución del
concepto de capacidad y su relación con una noción nue-
señalarse transiciones similares .enJas; diversas vamen te refinada de la tensión eléctrica, y la cuantifica-
partes de las ciencias biológicas; en ciertas par- ción de la fuerza electrostática. Con respecto a todos
tes de las ciencias sóciales pueden estar1>e regis- esos puntos, véase Roller y Roller, op. cit., pp. 66-81; \V.
trando en la actualidad. Aunque se ha hecho ha- C. Walker, "Thf" Dctection and Estimation of Electric
Charges in the Eighteenth Contury", Annals of Science,
bitual y es seguramente apropiado deplorar el I (1936), 6f>.HJO; y Edmund Hoppe, Geschichte der Elek·
abism9 cada vez mayor que separa ál Científico trizitiit (Leipzig, 1884), Primera Parte, capítulos Ill·IV.
so HACIA LA CIENCIA NORMAL

pudieron los electricistas, por primera vez, dar


por sentadas )as bases de su campo. A partir de
ese punto, continuaron hacia problemas más con- III. NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL
cretos y recónditos e informaron cada vez más
de los resultados obtenidos en sus investigacio- ¿ CO,ÁL es pues la naturaleza de la investigación
nes en artículos dirigidos a· otros electricistas, más profesional y esotérica que permite la acep-
más que en libros dirigidos al mundo instruido tación püf un grupo de un paradigma único] Si
en general. Como grupo, alcanzaron lo que ha- el paradigma representa un trabajo que ha sido
bían logrado los astrónomos en la Antigüedad y realizado de una vez por todas, ¿qué otros pro-
los estudiosos del movimiento en la Edad Me- blemas deja para que sean resueltos por el grupo
dia, los de la óptica física a fines del siglo xvn unido? Estas preguntas parecerán todavía más
y los de la geología histórica a principios del apremiantes, si hacemos notar ahora un aspecto
siglo XIX. O sea, habían obtenido un paradigma en el que los términos utilizados hasta aquí pue-
capaz de gajar las de todo .tlgrµpo. den conducir a errores. En su uso establecido,
Excepto con la ventaja de la visión retrospectiva, un paradigma es un modelo o patrón aceptado y
es difícil encontrar otro criterio que proclame este aspecto de su significado me ha permitido
con tanta claridad a un campo dado como ciencia, apropiarme la palabra 'paradigma', a falta de otro
término mejor; pronto veremos claramente que
el sentido de 'modelo' y 'patrón', que permiten la
apropiación, no es enteramente el usual para defi-
nir 'paradigma'. En la gramática, por ejemplo,
'anw, amas, amat' es un paradigma, debido a
que muestra el patrón o modelo que debe utili-
zarse para conjugar gran número de otros ver-
bos latinos, v.gr.: para producir 'laudo, laudas,
laudat' .. En esta aplicación común, el paradigma
funciona, permitiendo la renovación de ejemplos
cada lmo de los cuales podría servir para reem-
plazarlo. Por otra parte, en una ciencia, un para-
digma es raramente un objeto para renovación.
En lugar de ello, tal y como una decisión judicial
aceptada en el derecho común, es un objeto para
una mayor articulación y especificación, en con-
diciones nuevas o más rigurosas.
Para comprender cómo puede suceder esto,
debemos reconocer lo muy limitado que puede
ser un paradigma en alcance y precisión en el
momento de su primera aparición. Los paradig-
51
52 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 53

status como tales, debido a que el paradigma. Ninguna parte del objetivo de la
tienen más exito que sus competidores para re- ciencia normal está encaminada a provocar nue-
solver unos cuantos problemas que el grupo de vos tipos de fenómenos; en realidad, a los fenó-
profesi.onales ha llegado a reconocer como agu- menos que no encajarían dentro de los limites
dos: Sm embargo, el tener más éxito no quiere mencionados frecuentemente ni siquiera se los ve.
d.e,cir que tenv,a un éxito completo en la resolu- Tampoco tienden normalmente los científicos a
c1on de un pruolema determinado o que dé resul- descubrir nuevas teorías y a menudo se mues-
tados suficientemente satisfactorios con un nú- tran intolerantes con las formuladas por otros.1
mero considerable de problemas. El éxito de un Es posible que sean defectos. Por supuesto, las
paradigma -ya sea el análisis del movimiento zonas investigadas por la ciencia normal son
de .Aristóteles, los cálculos hechos por Tolomeo minúsculas; la empresa que está siendo discu-
de la. J?Osición planetaria, la aplicación hecha por tida ha restringido drásticamente la visión. Pero
LavolSler de la balanza o la matematización del esas restricciones, nacidas de la confianza en un
electromagnético por Maxwell- es al prin- paradigma, resultan esenciales para el desarrollo
c1p10, en gran parte, una promesa de éxito discer- de una ciencia. Al enfocar la atención sobre un
nible en ejemplos seleccionados y todavía incom- cuadro pequeño de problemas relativamente eso-
pletos. k.ciencia. normaLconsiste la realización téricos, el paradigma obliga a los científicos a
de _promesa,· una realización lograda median- investigar alguna parte de la naturaleza de una
te I.a ampliación del conocimiento· de aquellos manera tan detallada y profunda que seria inima-
hecltos qµe el pª;radigma como particu- ginable en otras condiciones. Y la ciencia normal
larmente revc!::idore.s, extensión posee un mecanismo interno que siempre que el
acoplari;liento entre esos hechos y-fiis predic- paradigma del que proceden deja de funcionar
.c10nes del paradigma y por medio de_la articu- de manera efectiva, asegura el relajamiento de
.·c 1ación ulterior del paradigma mismo. --- las restricciones que atan a la investigación. En
. Pocas q:1e no sean realmente prac- ese punto, los científicos comienzan a compor-
ticantes de una c1enc1a madura llegan a compren- tarse de manera diferente, al mismo tiempo que
de: cuánto de limpieza de esta especie cambia la naturaleza de sus problemas de inves-
deja un paradigma para hacer, o cuán atrayente tigación. Sin embargo, mientras tanto, durante
puede la ejecución de dicho trabajo. y el periodo en que el paradigma se aplica con
es preciso comprender esos puntos. Las operacio- éxito, la profesión resolverá problemas que es
nes de limpieza son las que ocupan a la mayoría raro que sus miembros hubieran podido imagi-
de los científicos durante todas sus carreras. narse y que nunca hubieran emprendido sin él.
Constituyen lo que llamo aquí ciencia normal. En lugar d.e ello, la investigación científica nor-
Examinada de cerca, tanto históricamente como mal va dirigida a la articulación de aquellos fe-
en el laboratorio contemporáneo, esa empresa nómenos y teorías que ya proporciona el pa-
parece ser un intento de obligar a la naturaleza radigma.
a que encaje dentro de los límites preestableci- 1 Bemard Barber, "Resistance by Scientists to Scien-
dos y relativamente inflexible que proporciona tific Discovery", Science, cxxxrv (1961), 5%-602.
54 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 55

Para mostrar de manera más clara lo que en- Los esfuerzos por aumentar la exactitud y el
tendemos por investJgación normal o basada en alcance con que se conocen hechos como ésos,
un paradigma, trataré ahora de clasificar e ilus- ocupan una fracción importante de
trar los problemas en los que consiste principal- de la ciencia de observación y expenmentac10n.
mente la ciencia normal. Por conveniencia, pos- Repetidas veces se han espe-
pongo la actividad teórica y comienzo con la ciales y complejos para esos fmes, y el mvento,
reunión de datos o hechos, o sea, con los experi- la construcción y el despliegue de esos aparatos
mentos y las observaciones que se describen en han exigido un talento de primera categoría, mu-
los periódicos técnicos por medio de los _que los cho tiempo y un respaldo c?nsiderable.
científicos informan a sus colegas profesionales Los .sincrotrones y los rad10telescop1os son tan
de los resultados del progreso de sus investiga- sólo los ejemplos más recientes de hasta dónde
ciones. ¿Sobre qué aspectos de la in- están dispuestos a· ir los investigadores, cuando
forman normalmente los científicos? ¿Qué deter- un paradigma les asegura que los hechos que
mina su elección? Y, puesto que la mayoría de buscan son importantes. Desde Tycho Brahe has-
las observaciones científicas toman tiempo, equi- . ta E. O. Lawrence, algunos científicos han adqui-
po y dinero, ¿qué es lo que incita a los científicos rido grandes reputaciones, no por la novedad de
a llevar esa elección hasta su conclusión? sus descubrimientos, sino por la precisión, la se-
Creo que hay sólo tres focos normales para la guridad y el alcance de los métodos que desarro-
investigación científica fáctica y no son siempre llaron para la redeterminación de algún tipo de
ni permanentemente, distintos. Primeramente, en- hecho previamente conocido.
contramos la clase de hechos que el paradigma Una segunda clase habitual, aunque menor, de
ha mostrado que son particularmente reveladores determinaciones fácticas se dirige hacia los he-
de la naturaleza de las e.osas. Al emplearlos para chos que, aunque no tengan a menudo
resolver problemas, el paradigma ha hecho que interés intrínseco, pueden compararse directa-
valga la pena det¡erminarlos con mayor precisión mente con predicciones de la teoría del para-
y en una mayor variedad de situaciones. En un digma. Como veremos un poco más adelante,
momento u otro, esas determinaciones fácticas cuando pasemos de los problemas experimenta-
importantes han incluido: en astronomía, la po- les a los problemas teóricos de la ciencia normal,
sición y magnitud de las estrellas, los. periodos es raro que haya muchos campos en los que una
de eclipses binarios de los planetas; en física, teoría científica, sobre todo si es formulada en
las gravedades y compresibilidades específicas de una forma predominantemente matemática, pue-
los materiales, las longitudes de onda y las in- da compararse directamente con la naturaleza.
tensidades espectrales, las conductividades eléc- No más de tres de tales campos son accesibles,
tricas y los potenciales de contacto; y en química, hasta ahora, a la teoría general de la relatividad
la composición y la combinación de pesos, los de Einstein.2 Además, incluso en los campos en
puntos de ebullición y la acidez de las solucio- que es posible la aplicación, exige a menudo,
nes, las fórmulas estructurales y actividades óp- 2 El único punto duradero de comprobación que es
ticas. reconocido todavía en la actualidad es el de la precesión
56 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 57

aproximaciones teóricas e instrumentales que li· experimental normal y depende de un paradig-


mitan severamente el acuerdo que pudiera espe· ma de manera todavía más evidente que el an-
rarse. El mejoramiento de ese acuerdo o el des- terior. La existencia del paradigma establece el
cubrimiento de nuevos campos en los que el problema que debe resolverse; con frecuencia, la
acuerdo pueda demostrarse, representan un desa· teoría del paradigma se encuentra implicada di-
fío constante para la habilidad y la imaginación rectamente en el diseño del aparato capaz de
de los experimentadores y los observadores. Los resolver el problema. Por ejemplo, sin los Prin-
telescopios especiales para demostrar la predic· cipia, las mediciones realizadas con la máquina
ción de Copérnico sobre la paralaje anual; la de Atwood no hubieran podido significar nada en
máquina de Atwood, inventada casi un siglo des- absoluto.
pués de los Principia, para proporcionar la pri· Una tercera clase de experimentos y observa-
mera demostración inequívoca de la segunda ley ciones agota, creo yo, las tareas de reunión de
de Newtón; el aparato de Foucault, para demos- hechos de la ciencia normal. Consiste en el tra-
trar que la velocidad de la luz es mayor en el bajo empírico emprendido para articular la teo-
aire que en el agua; o el gigantesco contador de ría del paradigma, resolviendo algunas de sus
centelleo, diseñado para demostrar la existencia ambigüedades residuales y permitiendo resolver
del neutrino -esos aparatos especiales y muchos problemas hacia los que anteriormente sólo se
otros como ellos- ilustran el esfuerzo y el inge· había llamado la atención. Esta clase resulta la
nio inmensos que han sido necesarios para hacer más importante de todas y su descripción exige
que la naturaleza y la lleguen a un acuerdo una subdivisión. En las ciencias de carácter más
cada vez más estrecho.8 Este intento de demos- matemático, algunos de los experimentos cuya
trar el acúerdo es un segundo tipo de trabajo finalidad es la articulación, van encaminados ha-
cia la determinación de constantes físicas. Por
del perihelio de Mercurio. El corrimiento hacia el rojo ejemplo: el trabajo de Newton indicó que la fuer-
del espectro de la luz de las estrellas distantes puede
deducirse a partir de consideraciones más elementales za entre dos unidades de masa a la unidad de
que la relatividad generar y lo mismo puede ser posible distancia sería la misma para todos los tipos
para la curvatura de la luz en torno al Sol, un punto de materia en todas las posiciones, en el Uni-
que en la actualidad está a discusión. En cualqt.tier caso, verso. Pero sus propios problemas podían resol-
las mediciones de este último fenómeno continúan sien- verse sin calcular siquiera el tamaño de esa
do equívocas. Es posible que se haya establecido; hace
muy poco tiempo, otro punto complementario ·de compro- atracción, la constante gravitacional universal; y
bación: el corrimiento gravitacional ..4e la · de
Mossbauer. Quizás haya pronto otros e11 ac-: Abraham Wolf. Sobre la máquina Atwood, véase Patterns
tualmente activo, pero que durante tanto tíen1po penna· of Discovery, de N. R. Hanson (Cambridge, 1958), pp. 100-
neció aletargado. Para obtener un informe breve y al día 102, 207-8. Para los últimos dos aparatos especiales, véase
sobre ese problema, véase "A Report on the NASA• Con- "Méthode génerale pour mesurer la vitesse de la lumiere
ference on Experimental Tests of Theories of Relativity", dans l'air et les milieux transparents. Vitesses relatives
de L. I. Schiff, Physics Today, XIV (1961), 42-48. de la lumiere dans l'air et dans l'eau ... ", de M. L. Fou-
s Sobre dos de los telescopios de paralaje, véase A cault, Comptes rendus •.. de l'Académie des sciences, XXX
History of Science, Technology, and Philosophy in the (1850), 551-60; y "Detection of the Free Neutrino: A Con-
Eighteenth Century ed., Londres, 1952), pp. 103-5, de finnation", de C. L. Cowan, Science, CXXIV (1956), 103-4.
58 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 59
nadie diseñó un aparato capaz de determinarla vamente baconiano. Los experimentos de Boyle
durante todo el siglo que siguió a la aparición no eran concebibles (y si se hubieran concebido
de los Principia. La famosa determinación de hubieran recibido otra interpretación o ninguna
Cavendish, en 1790, tampoco fue la última. A cau- en absoluto) hasta que se reconoció que el aire
sa de su posición central en la teoría física, los era un fluido elástico al que podían aplicarse
valores perfeccionados de la constante gravita- todos los conceptos complejos de la hidrostática.5
cional han sido desde entonces objeto de esfuer- El éxito de Coulomb dependió de que constru-
zos repetidos por parte de experimentadores ex- yera un aparato especial para medir la fuerza
traordinarios.4 Otros ejemplos del mismo tipo de entre dos cargas extremas. (Quienes habían me-
trabajo continuo incluirían la determinación de la dido previamente las fuerzas eléctricas, utilizando
unidad astronómica, el número de Avogadro, el balanzas de platillo, etc., no 4escubrieron nin-
coeficiente de Joule, la carga electrónica, etc. guna consistencia o regularidad simple.) Pero a
Pocos de esos esfuerzos complejos hubieran sido su vez, ese diseño dependió del reconocimiento
concebidos y ninguno se habría llevado a cabo previo de que cada partícula del fluido eléctrico
sin una teoría de paradigma que definiera el actúa sobre cada una de las otras a cierta dis-
problema y garantizara la existencia de una so-lu- tancia. Era la fuerza entre esas partículas -la
ción estable. única fuerza que con seguridad podía suponerse
Los esfuerzos para articular un paradigma, sin una función simple de la distancia- la que bus-
embargo, no se limitan a la determinación de caba Coulomb.6 También los experimentos de
constantes universales. Por ejemplo, pueden te- Joule pueden utilizarse para ilustrar cómo de la
ner también como meta leyes cuantitativas: la articulación de un paradigma, surgen leyes cuan-
Ley de Boyle que relaciona la presión del gas con titativas. En efecto, la relación existente entre
el volumen, la Ley de Coulomb sobre la atracción el paradigma cualitativo y la cuantitativa es
eléctrica y la fórmula de Joule que relaciona el
calor generado con la resistencia eléctrica y con tan general y cercana que, desde Ga1ileo, tales
la corriente, se encuentran en esta categoría. leyes han sido con frecuencia adivinadas correc-
Quizá no reswte evidente el hecho de que sea tamente, con ayuda de un paradigma, muchos
necesario uri p::tradigma,, como requisito previo
5 Para la conversión plena de conceptos hidrostáticos
para el descubrimiento de leyes como ésas. Con a la neumática, véase The Physical Treatises of Pascal,
frecuencia se oye decir que son descubienas exa- trad. de l. Jt. B. Spiers y A. G. H. Spiers, con una intro-
minando mediciones tomadas por su propia cuen- ducción y notas de F. Barry (Nueva York, 1937). La pre-
ta y sin compromiso teórico, pero la historia no sentación original que hizo Torricelli del paralelismo
ofrece ningún respaldo a un método tan excesi- ("Vivimos sumergidos en el fondo de un océano del ele-
mento aire") se presenta en la p. 164. Su rápido desarrollo
se muestra en los dos tratados principales.
4 J. H. Poynting revisa unas dos docenas de medicio- 6 Duane Roller y Duane H. D. Roller, The Development
nes de la constante gravitacional 1741 y 1901, en of the Concept of Electric Charge: Electricity from the
"Gravltation Constant and Mean Density of the Earth", Greeks to Coulomb ("Harvard Case Histories in Experi-
Encyclopaedia Britannica (W ed.; Cambridge, 1910-11); mental Science", Caso 8; Cambridge, Mass., 1954), pági-
XII, 385-89. nas 66-80.


.. ,,.-¡\\.
•.
60 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL LA CIENCIA NORMAL 61
...... -.
. ,·,;,\ .

años antes de pudiera diseñarse un aparato diseño de y en la interpretación


para su determinación experimental.7 de los res'Ulta'dos.s Una vez establecido el fenó-
Finalmente, existe un tercer tipo de experi- meno del calentamiento por compresión, todos
mento encaminado hacia la articulación de un los exp,'érimentos ulteriores en ese campo fueron,
paradigma. Estos experimentos, más que otros, en forma, dependientes del paradigma. Dado
pueden asemejarse a la exploración y sóbre todo el fl\'.Ilómeno, ¿de qué otra forma hubiera podido
prevalecen en los periodos y en las ciencias que sele<X:ionarse un experimento para elucidarlo?
se ocupan más de los aspectos cualitativos que de ahora los problemas teóricos de la cien-
los cuantitativos relativos a la regularidad de la cia normal, que caen muy aproximadamente den-
naturaleza. Con frecuencia un paradigma, desa- tro de las mismas clases que los experimentales
rrollado para un conjunto de fenómenos, n;sulta o de observación. !lmLPru:.te....dtl trabajo t¡;:órico
ambiguo al aplicarse a otro estrechamente rela- normal,, ªllQgue_s,,ó]D . una-pai;te,f)equeña;-consiste
cionado. Entonces son necesarios experimentos l!§Q . .Qe Ja teoria.existente.. parn
para escoger entre los métodos alternativos, a jQf fáctica... p.
efecto de aplicar el paradigma al nuevo campo Efestablecimiento de efemérides astronómicas,
de interés. Por ejemplo, las aplicaciones del pa- el cálculo de las características de las lentes y la
radigma de la teoría calórica, fueron el calenta- producción de curvas de propagación de radio
miento y el enfriamiento por medio de mezclas son ejemplos de problemas de ese tip.o. Sin em-
y del cambio de estado. Pero el calor podía ser bargo, los científicos los consideran generalmente
soltado o absorbido de muchas otras maneras como trabajos de poca monta que deben dejarse
-p. ej. por medié:> de combinaciones químicas, a los ingenieros y a los técnicos. Muchos de
por fricción y por compresión o absorción de ellos en ningún momento aparecen en periódicos
un gas- y la teoría podía aplicarse a cada uno científicos importantes. Pero esos mismos perió-
de esos otros fenómenos de varias formas;. Si dicos contienen numerosas discusiones teóricas
por ejemplo, el vacío tuviera una capacidad tér- de problemas que, a los no científicos, deben pa-
mica, el calentamiento por compresión podría ex- recerles casi idénticos. Son las manipulaciones
plicarse como el resultado de fa mezcla de gas de teoría emprendidas ri.o debido a que las pre-
con vacío. O podría deberse. a urr: cambio en el dicciones que resultan sean intrínsecamente va-
calor específico de los gases con una presión va- liosas, sino porque pueden confrontarse directa-
riable. Además, había varias otras explicaciones.' mente con experimentos. Su fin es mostrar una
posibles. Se emprendieron experimentns nueva aplicación del paradigma o aumentar la
para elaborar esas diversas posibilidades y. para precisión de una aplicación que ya se haya hecho.
hacer una distinción entre ellas; todos esos 'expe- La necesidad de este tipo de trabajo nace de
rimentos procedían de la . teoría calórica como las enormes dificultades que frecuentemente se
paradigma y todos se aprovecharon de ella en el encuentran para desarrollar puntos de contacto
7 Para obtener ejempl.?,s, véa,se "The Function of Mea-
surement in Modern Pliysical Science", de T. S. Kuhn, s T .. S. Kuhn, "The Caloric Theory of Adiaba tic Com·
lsis, r.n (1961), .. pression", lsis, XLIX (1958), 132-40.

CI?
62 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 63

entre una teoría y la naturaleza. Estas dificul- aplicaciones concretas del paradigma de Newton.
tades pueden ilustrarse brevemente por medio de Del lado de la teoría existían dificultades simi-
un examen de la historia de la dinámica des- lares para obtener el acuerdo. Al aplicar sus leyes
pués de Newton. A principios del siglo a los péndulos, por ejemplo, Newton se vio obli-
aquellos científicos que hallaron un par:id1gma gado a considerar el disco como un punto de
en Principia dieron por sentada la generalidad de masa, con el fin de proporcionar una definición
sus conclusiones y tenían todas las razones para única de la longitud del péndulo. La mayoría de
hacerlo así. Ningún otro trabajo conocido en la sus teoremas, siendo las escasas excepciones hi-
historia de la ciencia ha permitido simultánea- potéticas y preliminares, pasaban también por
mente un aumeTito tan grande tanto en el alcance alto el efecto de la resistencra del aire. Eran
como en la p . ;cisión de la investigación. En aproximaciones físicas que te:i;iían solidez. Sin
cuanto al cielo, Newton había derivado Leyes embargo, como aproximaciones restringían el
de Kepler sobre el movimiento planetano y ha- acuerdo que podía esperarse entre las prediccio-
bía explicado, asimismo, algunos de los aspectos nes de Newton y los experimentos reales. Las
observados en los que la Luna no se conformaba mismas dificultades aparecieron, de manera to-
a ellas. En cuanto a la Tierra, había derivado los davía más clara, en la aplicación de la teoría de
resultados de ciertas observaeiones dispersas so- Newton al firmamento. Las simples observacio-
bre los péndulos, los planos inclinados y las ma- nes telescópicas cuantitativas indican que los pla-
reas. Con la ayuda de suposiciones complemen-. netas no obedecen completamente a las Leyes
había sido capaz tamb!én de de Kepler, y la teoría de Newton indica que no
derivar la Ley de Boyle y una fónnula impor- deberían- hacerlo. Para derivar esas leyes, New-
tante para la velocidad del sonido en el aire. ton se había visto obligado a desdeñar toda la
Dado el estado de las ciencias en esa época, el atracción gravitacional, excepto la que existe en-
éxito de estas demostraciones fue extraordinaria- tre los planetas individuales y el Sol. Puesto que
mente impresionante. Sin embargo, dada la ge- los planetas se atraen también unos a otros, sólo
neralidad presuntiva de las Leyes de Newt?n, el esperarse un acuerd_? aproximado entre la
numero de esas aplicaciones no era grande Y teoría aplicada y la observación telescópica.9
Newton casi no desarrolló otras. Además, en Como en el caso de los péndulos, la confirma-
comparación con lo que cualquier graduado de ción obtenida fue más que satisfactoria para quie-
física puede lograr hoy en día con esas mismas nes la obtuvieron. No existía ninguna otra teoría
leyes, las pocas aplicaciones de Newtl?n. no fue- que se acercara tanto a la realidad. Ninguno de
ron ni siquiera desarrolladas con prec1s1ón. los que pusieron en tela de juicio la validez del
Limitemos la atención por el momento, al pro- trabajo de Newton, lo hizo a causa de su. limitado
blema de la precisión. Ya hemos su acuerdo con el expefimento y la observación. Sin
aspecto empírico. Fue necesario un equipo espe- embargo, esas limiraciones de concordancia de-
cial -el aparato de Cavendish, la máquina de
9 Wolf, op. cit., pp. 75-81, %-101; y William Whewell,
Atwood o los telescopios perfeccionados- para Hístory of the Inductive Sciences (ed. rev.; Londres,
proporcionar los datos especiales que exigían las 1847), II, 213-71.
64 NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 65

jaron muchos problemas teóricos fascinantes a más cuantitativas como en las más cualitativas,
los sucesores de Newton. Fueron necesarias téc- tienden simplemente a la aclaración por medio
nicas teóricas para determinar, por ejemplo, la de la reformulación. Por ejemplo, los Principia
"longitud equivalente" de un péndulo masivo. no siempre resultaron un trabajo sencillo de apli-
Fueron necesarias asimismo técnicas, para ocu- cación, en parte debido a que conservaban algo
parse de los movimientos simultáneos de más de de la tosquedad inevitable en un primer intento
dos cuerpos que se atraen mutuamente. Esos pro- y en parte debido a que una fracción considerable
blemas y muchos otros similares ocuparon a mu- de su significado sólo se encontraba implícito en
chos de los mejores matemáticos de Europa du- sus aplicaciones. Por consiguiente, de los Ber-
rante el siglo XVIII y los primeros años del XIX. noulli, d'Alembert y Lagrange, en el siglo xvm.
Los Bernoulli, Euler, Lagrange, Laplace y Gauss, a los Hamilton, Jacobi y Hertz, en el XIX, muchos
realizaron todos ellos parte de sus trabajos más de los físicos matemáticos más brillantes de Euro-
brillantes en problemas destinados a mejorar la pa se dieron repetidamente a la tarea de reformu·
concordancia entre el paradigma de Newton y lar la teoría de Newton en una forma equivalente.
la naturaleza. Muchas de esas mismas figuras pero más satisfactoria lógica y estéticamente. O
trabajaron simultáneamente en el desarrollo de sea, deseaban mostrar las leccionés implícitas y
las matemáticas necesarias para aplicaciones que explícitas de los Principia en UJ?a versión más
Newton ni siquiera había intentado produciendo, coherente, desde el punto de vista de la lógica, y
por ejemplo, una inmensa literatura y varias téc- que fuera menos equívoca en sus aplicaciones a
nicas matemáticas muy poderosas para la hidro- los problemas recién planteados por la mecánica.rn
dinámica y para el problema de las cuerdas vibra- En todas las ciencias han tenido lugar, repetí·
torias. Esos problemas de .aplicación representan, damente, reformulaciones similares de un para-
probablemente, el trabajo científico más brillan- digma; pero la mayoría de ellas han producido
te y complejo del siglo XVIII. Podrían cambios más substanciales del paradigma que las
otros ejemplos por medio de un examen del pe- refonnuladones de los Principia q11e hemos ci-
riodo posterior al paradigma, en el desarrollo de tado. Tales cambios son el resultado del trabajo
la termodinámica, la teoría ondulatoria de la empírico previamente descrito como encaminado
luz, la teoría electromagnética o cualquier otra a la articulación de tin paradigma. .En realidad,
rama científica cuyas leyes fundamentales la clasificación de ese tipo de trabajo como em-
totalmente cuantitativas. Al menos en las cien- pírico fue arbitraria. Más que cualquier otro
cias de un mayor carácter matemático, la mayo- tipo de investigación n<;>nnal, los próblemas de
ría del trabajo teórico es de ese tipo. la articulación de· paradigmas son a la vez teóri·
Pero no todo es así. Incluso en las ciencias cos y experimentales; los ejemplos dados antes
matemáticas hay también problemas teóricos de servirán igualmente bien en este caso. Antes de
articulación de paradigmas y durante los perio- que pudiera construir su equipo y realizar medi-
dos en que el desarrollo científico fue predominan-
temente cualitativo, dominaron estos problemas. 10 René Dugas, Histoire de la Mecanique (Neuchfltel,
Algunos de los problemas, tanto en las ciencias 1950), Llbros IV-v.
NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL
NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL 67
'dones con él, Coulomb tuvo que emplear teoría
eléctrica para determinar cómo debía construir Son los. de, sobre los que giran ias
dicho equipo. La consecuencia de sus medicio- científicas. Pero antes de comenzar
nes fue un refinamiento de esa teoría. O también, de esas revoluciones, necesitamos una
los hombres que idearon los experimentos que VlSIÓn más panorámica de las empresas científi-
cas normales que preparan el camino.
debían establecer la distinción entre las diversas
teorías del calentamiento por compresión fueron
generalmente los mismos que habían formulado
Jas versiones que iban a ser comparadas ..Iraba,-
jabaIJ.J"ª-llliLcon. Y-Sil
.simplemente una-nueva infor-
mación sino un paradigma más preciso, obtenido
mediante la eliminación de amqigü_edades '!lle
había retenido el original a partir .del que traba-
jaban. En casi todas las ciencias., Ja mayor parte
del trabajo nórmal es. de este tipo.
Estas tres clases de problemas -la determina-
ción del hecho significativo, el acoplamieoto__¡;le
los hechos con lª-._.teoría y articulación de )a
teoría- agotan, creo yo, la literatura de la ciéñ-
cia normal, tanto empírica como teórica. Por
supuesto, no agotan completamente toda la lite-
ratura de Ja ciencia. · Hay también problemas
extraordinarios y su resolución puede ser la que
hace que fa empresa científica como un todo re-
sulte tan partkularmeilte valiosa. Pero los pro-
blemas extraordinarios no pueden tenerse a
petición; surgen sólo en ocasiones especiales, oca·
sionados por el progreso de la investigación nor-
mal. Por consiguiente, es inevitable que una ma-
yoría de los problemas de que se
ocupan incluso los mejores científicos, caigan ha-
bitualmente dentro de una de las tres categorías
que hemos mencionado. El trabajo bajo el para·
digma no puede llevarse a cabo en ninguna otra
y la deserción del paradigma significa de·
jar de practicar la ciencia que se define. Pronto
descubriremos que esas deserciones tienen lugar.
POSDATA: 1969

Algunas de las principales dificultades de mi


texto original se centran en el concepto de un
POSDATA: 1969 paradigma, y mi análisis empieza con ellas.4 En
la subsección que sigue, haré ver lo deseable de
HAN TRANSCURRIDO casi siete años desde la prime- aisiar tal concepto apartándolo de la noción
ra publicación de este libro.1 En el ínterin, tanto de una comunidad científica, indico cómo puede
la respuesta de la crítica como mi propio trabajo hacerse esto y elucido aigunas consecuencias con·
nuevo han aumentado mi comprensión de un siderables de la resultante separación analítica.
buen número de los asuntos en cuestión. En lo Después considero lo que ocurre cuando se bus-
fundamental, mi punto de vista casi no ha carnr can paradigmas examinando el comportamiento
biado, pero hoy reconozco aspectos de su formu· de los miembros de una comunidad científica pre·
lación inicial que crean dificultades y equívocos viamente determinada. Ese procedimiento revela,
gratuitos. Como algunos de esos equívocos han al punto, que en gran parte del libro me he va-
sido de mi propia cosecha, su eliminación me per- Íido del término "paradigma" en dos sentidos
mite ganar un terreno que, a la postre, podrá distintos. Por una parte, significa toda la cons-
constituir la base de una nueva versión del libro.2 telación de creehcias, valores, técnicas, etc., que
Mientras tanto, aprovecho la oportunidad para comparten los miembros de una comunidad dada.
esbozar algunas revisiones necesarias, comentar Por otra parte, denota una especie de elemento
algunas críticas reiteradas y esbozar las direccio- de tal constelación, las concretas soluciones de
nes que hoy . está siguiendo mi propio pensa- problemas que, empleadas corno modelos o ejem·
miento.ª plos, pueden remplazar reglas explícitas como
base de la solución de los restantes problemas
1 Esta posdata fue preparada originalmente a sugeren-
cia del que fue mi alumno y por mucho tiempo mi amigo de la ciencia normal. El primer se)ltido del tér·
Dr. Shigeru Nakayama, de la Universidad de Tokio mino, al que podremos llamar sociológico, es el
incluirla en la versión japonesa de este libro. Le' estoy tema de la Subsección 2, más adelante; la Sub-
agradecido por su idea, por su paciencia al esperar sus sección 3 está dedicada a los paradigmas como
resultados y por su permiso para incluir su resultado en
la edición en idioma inglés. ejemplares logros del pasado.
2 Para esta edición he procurado limitar las alterado.. Al menos en el aspecto filosófico este segundo
nes a unos -cuantos errores tipográficos, dos pasajes que sentido de "paradigma" es el más profundo de
contienen errores aislados, y no dar una nueva versión. los dos, y las afirmaciones que he hecho en su
Uno de estos errores es la descripción del papel de los
Principia de Newton en el desarrollo de la mecánica del
siglo XVIll, de las pp. 62-65. Los otros se refieren a las flections" y al volumen en que aparece como Grawth of
respuestas a la crisis, en la pp. 138. Knowledge; el segundo ensayo será mencionado como
a Otras indicaciones podrán encontrarse en dos de mis "Second Thoughts". . .
recientes ensayos: "Reflections on My Critics", editado por 4 Para una crítica particularmente convincente de m1
Irme Lakatos y Alan Musgrave, Criticism and the Growth presentación inicial de los paradigmas véase: "The Na-
of Knawledge (Cambridge, 1970); y "Second Thoughts on ture of a Paradigm" en Growth of Knawledge, de Mar-
Paradigms", editado por Frederick Suppe, The Structure garet Masterman; y "The Structure of Scientific Revolu-
of Scientific Theories (Urbana, III, 1970 o 1971). Más tions", de Dudley Shapere, en Philosophical Review,
adelante citaré el primero de estos ensayos como "Re- LXXIII ( 1964 ), 383-94.
268
270 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 271
nombre son las principales causas de las contro- Un paradigma es lo que comparten los miembros
versias y equívocos que ha producido el libro, de una comunidad científica y, a la inversa una
particularmente la acusación de que yo he hecho counidad científica consiste en unas personas que
de la ciencia una empresa subjetiva e irracional. comparten un paradigma. No todas las circulari-
Estos temas se consideran en las Subsecciones 4 dades son viciosas (defenderé más adelante, en
y S. En la primera se sostiene que términos como este escrito, un argumento de estructura similar),
"subjetivo" e "intuitivo" no pueden aplicarse con pero ésta es causa de verdaderas dificultades. Las
propiedad a los componentes del conocimiento comunidades científicas pueden aislarse sin recu-
que, según mi decisión, están tácitamente empo- rrir previamente a paradigmas; éstos pueden ser
trados en ejemplos compartidos . .Aunque tal co- descubiertos, entonces, analizando el comporta-
nocimiento no está sujeto a la paráfrasis -sin miento de los miembros de una 'comunidad dada.
cambios esenciales- por lo que respecta a reglas Si estuviera reescribiendo este libro, por lo tanto,
y cánones, sin embargt> resulta sistemático, ha empezaría con un análisis de la estructura comu-
resistido el paso del tiempo, y en cierto sentido nitaria de la ciencia, tema que recientemente se
es corregible. La Subsección 5 aplica tal argu- ha convertido en importante objeto de la investi-
mento al problema de elección entre dos teorías gación sociológica, y que también empiezan a to-
incompatibles, y pide, en breve conclusión, que mar en serio los historiadores de la ciencia. Los
quienes sostienen puntos de vista inconmensura- resultados preliminares, muchos de ellos aún iné-
bles sean considerados como miembros de dife- ditos, indican que las técnicas empíricas necesa-
rentes comunidades lingilisticas, y que sus pro- rias para su exploración son no-triviales, pero al-
blemas de comunicación sean analizados como gunas están en embrión y otros seguramente se
problemas de traducción. Los asuntos restantes desl,lrrollarán. 5 La mayoría de los científicos en
se analizan en las siguientes Subsecciones 6 y 7. funciones responden inmediatamente a las pre-
La primera considera la acusación de que el con- guntas acerca de sus afiliaciones comunitarias,
cepto de ciencia desarrollado en este libro es in- dando por sentado que la responsabilidad por las
tegralmente relativista. La segunda comienza pre- varias especialidades actuales está distribuida en-
guntando si mi argumento realmente adolece, tre grupos de un número de miembros al menos
como se ha dicho, de una confusión los mo- generalmente determinado. Por tanto, supondré
dos descriptivo y normativo; concluye con unas
breves observaciones sobre un tema que merece ó The Scientific Community, de W. O. Hagstrom (Nueva
un ensayo aparte: el grado en que las principales York 1965), caps. IV y V; "Collaboration in an Invisible
College", de D. J. Price y D. de B. Beaver, American
tesis del libro pueden aplicarse legítimamente a Psychologist, XXI (1966), 1011-18; "Social Structure in a
otros campos, aparte de la ciencia. Group of Scientists: A Test of the 'Invisible' College
Hypothesis" de Diana Crane. American Sociological Re-
view, XXXIV (1969), 335-52; Social Networks among Bio-
1. Paradigmas y estructura comunitaria logical Scientists de N. C. Mullins (Ph. D. Diss Harvard
University, 1966) y "The Micro-Structure of an Invisible
El término "paradigma" aparece pronto en las College: Tbe Phage Group" (artículo presentado en la
páginas anteriores, y es, circular. reunión anual de la American Sociological Association,
Boston, 1968).
272 POSDATA: 1969 POSDATA: 1%9 273

aquí que ya se encontrarán medios más sistemáti· ese sentido, las comuf!.idades, desde luego,
cos para su identificación. En lugar de presentar existen. en muchos niveles. La más global es la
los resultados de la investigación preliminar, per- comum.dad de todos los científicos naturalistas.
mítaseme explicar brevemente la noción intuitiva A apenas los principales grupos
de comunidad, subyacente en gran parte de los de c1entif1cos profesionales son comunidades· mé·
capítulos anteriores de este libro. Es una idea dicos, químiéos, astrónomos, zoólogos y simiiares.
que comparten extensamente científicos, sociólo- Para grandes grupos, la pertenencia a una
gos y numerosos historiadores de la ciencia. comumdad "queda inmediatamente establecida
Según esta opinión, una comunidad científica excepto límites. de la mayor
consiste en quienes practican una especialidad cultad, afihac1on a las sociedades profesionales y
científica. Hasta un grado no igualado en la ma· leídas son, por lo general, más que
yoría de los •)tros ámbitos, han tenido una edu· Las similares también pue-
cación y una iniciación profesional similares. En 4en aislar a los pnncipales subgrupos: químicos
el proceso, h.m absorbido la misma bibliografía orgánicos, quizás los químicos de las proteínas
técnica y sacado muchas locciones idénticas de entre ellos, físicos especializados en transistores
ella. Habitualmente los límites de esa bibliografía a'str?nomos, etc. Sólo es en el
general constituyen las fronteras de un tema cien· mvel mfenor donde surgen problemas empíricos.
tífico, y cada unidad habitualmente tiene un tema Para tomar un ejemplo contemporáneo, ¿cómo se
propio. En las ciencias hay escuelas, es decir, habría podido aislar el grupo "fago", antes de ser
comunidades que enfocan el mismo tema desde aclamado por el público? Con este fin se debe
puntos de vista incompatibles. Pero aquí son mu· asistir a conferencias especiales, se debe recurrir
cho más escasas que en otros campos. Siempre a la distribución de manuscritos o galeras antes
están en competencia, y su competencia por lo de su publicación y ante todo, a las redes oficia-
general termina pronto; como resultado, los o extraoficiales de CO!llunicación, incluso las
miembros de una comunidad científica se ven a hayan sido descubiertas en la corresponden·
sí mismos, y son considerados por otros como c1a y en los nexos establecidos entre las refe·
los hombres exclusivamente responsables de la rencias. 6 Yo sostengo que esa labor puede y debe
investigación de todo un conjunto de objetivos hacerse, al menos en el escenario contemporáneo,
comunes, que incluyen la preparación de sus pro· Y en las partes más recientes del escenario histó-
pios sucesores. Dentro de tales grupos, la comu- rico. Lo característico es que -ofrezca comunida·
nicación es casi plena, y el juicio profesional es, des hasta, quizá, de cien miembros, ocasionalmen·
relativamente, unánime. Como, por otra parte, te bastante menos. Por lo general los científicos
la ateneión de diferentes comunidades científicas 6. The Use of Citation. Data _in W'!ting the History of
enfoca diferentes problemas, la comunicación pro· de (Filadelfia: IIistitute of Scien·
fesional entre los límites de los grupos a veces Inforn;at10n, 1?64); 'Comparison of the Results of
es ardua, a menudo resulta en equívocos, y de Bibhograph1c Couplmg and Analytic Subjetc Indexing"
de M. M. Kessler, American Documentation XVI (1965)
seguir adelante, puede conducir a un considera· 223;-33; "Networks of Scientific Papers", de'D. J. Price
ble y antes insospechado desacueqio. Sc1ence, CIL (1965), 510-15. '
274 POSDATA: 1969
POSDATA: 1%9 275
individuales, particularmente los más capaces,
pertenecerán a varios de tales gn1pos, sea simul- ciada {ahora creo que no debe estarlo) con la
táneamente, sea en sucesión. primera adquisición de un paradigma. Los miem-
Las comunidades de esta índole son las unida- bros de todas las comunidades científicas, incluso
des que este libro ha presentado como producto- de las escuelas del periodo "preparadigma" com-
ras y validadoras del conocimiento científico. A parten las clases de elementos que, colectivamen-
veces los paradigmas son compartidos por miem- te, he llamado un "paradigma". Lo que cambia
bros de tales gnipos. Si no se hace referencia a con la transición a la madurez no es la presencia
la naturaleza de estos elementos compartidos, de un paradigma, sino, antes bien, su naturaleza.
muchos aspectos de la ciencia descritos en las S?lo después del cambio es posible una investiga-
páginas anteriores difícilmente se podrán enten- ción normal de la solución de· enigmas. Muchos
der. Pero otros aspectos sí, aunque no hayan sido de los atributos de una ciencia desarrollada, que
presentados independientemente en mi texto ori- antes he asociado con la adquisición de un para-
ginal. Por tanto, vale la pena notar, antes de vol- digma, serán considerados, por tanto, como con-
verse direct'amente a los paradigmas, una serie la de la clase de
de asuntos que requieren su referencia a la es- digmas que identifica los enigmas más
tructura de la corr;mnidad, exclusivamente. tes, q17e aporta claves para su solución y que·
Probablemente el más notable de éstos es lo garantiza el triunfo del practicante verdadera-
que antes he llamado la transición .del periodo mente capaz. Sólo quienes han cobrado ánimo
pre-paradigma al post-paradigma en el desarrollo observando que su propio campo (o escuela) tie-
de un campo científico. Tal transición es la que ne sentirán, probablemente, que el
fue esbozada antes, en la Sección II. Antes de que cambio sacnfica algo importante.
ocurra, un buen número de escuelas estarán cornr Un segundo asunto, más importante al menos
pitiendo por el dominio de un ámbito dado. Des- para los historiadores, implica la identificación
pués, en la secuela de algún notable logro Cien- hecha en este libro, de las comunidades científi-
tífico, el núméro de escuelas se reduce grande- cas, una a una, con las materias científicas. Es
mente, ordinariamente a una, y c;omienza enton- decir, repetidamente he actuado como si, por
ces un modo más eficiente de práctica científica. ejemplo, la "óptica física", la "electricidad" y el
Este último generalmente es esot<:!rico, orientado "calor" debieran señalar comunidades científicas
hacia la solución de enigmas, como el trabajo de porque designan materias de investigación. La
un gnipo puede ser cuando sus miembros dan por única alternativa que mi texto ha parecido dejar
sentadas las bases de su estudio. consiste en que todos estos temas han perteneci-
La naturaleza de esa transición a la madurez do a la comunidad científica. Sin embargo, las
merece un análisis más completo del que ha re- identificaciones de tal índole no resisten un exa-
en este libro, particularmente de aquellos men, como repetidas veces lo han señalado mis
mteresados en el avance de las ciencias sociales · ' colegas en materia de historia. Por ejemplo, no
contemporáneas. Con ese fin puede ser útil in- hubo una comunidad de físicos antes de media·
dicar que la transición no tiene que estar aso- dos del siglo XIX, y entonces fue formada por una
amalgamación de partes de dos comunidades an-
í1r.,
T76 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 277
tes separadas: las matemáticas y la filosofía natu- es la clase de tema en que los miembros siquiera
ral (physique l..o hoy es ma- de una sola comunidad necesariamente deben con-
teria para una sola extensa comunidad ha estado venir. La necesidad de un acuerdo depende de lo
distribuido de varios modos, en el pasado, entre que hace la comunidad. La química de la prime-
diversas comunidades. Otros temas de estudio ra mitad del siglo XIX resulta un caso oportuno.
más reducidos, por ejemplo el calor y la de Aunque varios de los útiles fundamentales de la
la materia han existido durante largos penodos -proporción constante, proporción
sin llegar 'a con:vertii-se en campo exclusivo de multiple y pesos combinados- se han vtielto del
ninguna comunidad científica en especial. Sin em- dominio público como resultado de la teoría ató-
bargo, tanto la ciencia normal como las mica de Dalton, era absolutame:q.te posible que
ciones son actividades basadas en comurudades. los químicos, ante el hecho consumado, basaran
Para descubrirlas y analizarlas es preciso desen- su labor en aquellos útiles y expresaran su desa-
trañar la cambiante estructura de las ciencias con cuerdo, a veces con vehemencia, con respecto a
el paso del tiempo. En primer W: paradig- la existencia de los átomos.
ma no gobierna un tema de estudio, smo, antes Creo que de la misma manera podrán disiparse
bien, un grupo de practicantes. Todo de algunas otras dificultades y equívocos. En parte
una investigación dirigida a los paradigmas o a a causa de los ejemplos que he escogido y en par-
.• destruir paradigmas debe comenzar por localizar te a causa de mi vaguedad con respecto a la na-
\ al grupo o los grupos responsables. turaleza y las proporciones de las comunidades
Cuando se enfoca de este modo el análisis del en cuestión, unos cuantos lectores de este libro
desarrollo científico, es probable que se desvanez- han conc;:luido que mi interés se basa fundamen-
can algunas dificultades que habían sido focos de tal y exclusivamente en las grandes revoluciones,
la atención de los críticos. Por ejemplo, un gran como las que suelen asociarse a los nombres de
número de comentadores se han de la teo- Copérnico, Newton, Darwin o Einstein. Sin em-
ria de la materia para indicar que yo exageré bargo, yo creo que una más clara de
radicalmente la unanimidad de los científicos en la estructura comunitaria ayudaría a iluminar la
su fe en un paradigma. Hasta hace poco, señalan, impresión bastante distinta que yo he
esas teorías habían sido materia de continuo de- Para mí, una revolución es una clase espt,.j.'
sacuerdo y debate. Yo convengo con la descrip- cial de cambio, que abarca cierta índole de re1',
ción, pero no creo que sea un ejemplo de lo con- constmcción de los compromisos de cada grupo: i
trario. Al menos hasta 1920, las teorías de lama- Pero no tiene que ser un gran cambio, ni siquiera\
teria no fueron dominio especial ni objeto de parecer un cambio revolucionario a quienes se
estudio de ninguna comunidad científica. En hallen fuera una comunidad determinada, que
cambio, fueron útiles de un buen número de gru- acaso no consista más que en unas veinticinco
pos de especialistas. Los miembros de diferentes personas. Y simplemente porque este tipo de
comunidades científicas a· veces escogen útiles dis- ·cambio, poco reconocido o analizado en la biblio-
tintos y critican la elección hecha por otros. Algo grafía de la filosofía de la ciencia, ocurre tan
aún más importante: una teoría de la materia no regularmente en esta escala menor, es tan urgente

lOO
278 POSDATA: 1969 POSDATA: 1%9 279
comprender el cambio revolucionario, en contras- parado un índice analítico pai;cial, y ha concluido
te con el acumulativo. · que el término ha sido aplicado al menos de
Una última alteración, íntimamente relacionada modos distintos.7 Creo ahora que la
con la anterior, puede ayudarnos a hacer más mayor parte de esas diferencias se deben a incon-
fácil esa comprensión. Un buen número de criti· gruencias de estilo (por ejemplo, las leyes de
cos han dudado de que una crisis, la observación Newton a son un paradigi:na, a veces partes
común de que algo anda mal, preceda tan invari'a- de un paradigma y a veces son paradigmáticas),
blemente las revoluciones como yo lo he dicho, y pueden ser eliminadas con relativa facilidad.
implícitamente, en mi texto original. Sin embar- Pero, una vez hecha 'tal labor de corrección, aún
go, nada de importancia en mi argumento depen- quedarían dos usos muy distintos del término
4e de que las crisis sean un requisito absoluto que requieren una completa separación. El
la revolución. Tan solo necesitan ser el pre- más gfobal es el tema de esta subsección ; el otro
ludio habitual, que aporte, por decirlo así, un será considerado en la siguiente.
de que asegure que la Habiendo aislado una particular comunidad de
rigidez de la ciencia nonnal no siga indefinida- especialistas mediante técnicas como las que aca-
mente dudª. También pueden de analizar, resultaría útil plantearse la
inducirse de otras maneras las revoluciones, aun- s1gmente pregunta: ¿qué comparten sus miem-
que creo que ello ocurra raras veces. Además, bros que explique la relativa plenitud de su comu-
deseo señalar ahora lo que ha quedado oscureci- nicación profesional y la relativa unanimidad
do antes por falta de un adecuado análisis de la de sus juicios profesionales? A esta pregunta mi
estructura comunitaria: las crisis no tienen que texto responde : un paradigma o conjunto
ser generadas por la labor de la comunidad de paradigmas. Pero para el caso, a diferencia
que las experimenta y que a veces, como resul- del que hemos visto antes, el término resulta ina-
tado, pasa por una revolución. Nuevos instru- propiado. Los propios científicos dirían que com-
mentos como el microscopio electrónico o leyes parten una teoría o conjunto de teorías, y yo que-
nuevas como la de Maxwell pueden desarrollarse daré satisfecho si el término, a fin de cuentas,
en una especialidad, y su asimilación puede crear puede volver a aplicarse para ese uso. Sin em-
crisis en otras. bargo, tal como se emplea en la filosofía de la
ciencia el término "teoría", da a entender una
2. Los paradigmas como constelación de estructura muoJlo más limitada en naturaleza y
compromisos del grupo dimensiones de la que requerimos aquí. Mientras
el término no quede libre de sus actuales impli-
Volvámonos ahoi::a a los paradigmas y pregun- cacion7s, resultará útil adoptar otro, para evitar •
temos que pueden s_er. Mi texto original no deja confusiones. Para nuestros propósitos presentes
ninguna cuestión más oscura o más importante. sugiero "disciplinaria" por-
Un lector partidario de mis ideas, quien compar- que se refiere a la posesión común de quienes
te nú convicción de que "paradigma" indica los practican una discipli,na particular; "matriz" por-
elementos filosóficos centrales del libro, ha pre- 7 Masterma11, op. cit:
/ \

1"
l 01
280 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 281

qu,e está compuesta por elementos ordenados. de número de generalizaciones simbólicas que tienen
varias índoles, cada uno de los cuales reqmere a su disposición quienes la practican.
una ulterior especificación. Todos o la mayor Estas generalizaciones parecen leyes de la na-
parte de los objetos de los compromisos grupo turaleza, pero para los miembros del grupo, su
que en mi texto original o función, a menudo, no es tan sólo ésa. Es a ve-
partes de paradigmas, o so:Q.. par- ces, por ejemplo, la Ley de Joule-Lenz, H = R/2.
tes constituyentes de la matnz disciplmana, Y Cuando se descubrió e.sa ley, los miembros de la
como tales forman un todo y funcionan en con- comunidad ya sabían lo que representaban H,
junto. . R e I; estas generalizaciones simplemente les en-
No obstante lo anterior, no se les debe anah· señaban algo acerca de cómo proceden el calor, la
zar como si fueran todos de una sola pieza. corriente y la resistencia, algo que no habían sa-
intentaré esbozar una lista completa, pero hare bido antes. Pero más a menudo, como lo indica
notar cuáles son las principales clases de com- un análisis anterior de este mismo libro, las ge-
ponentes de una matriz disciplinaria y aclararé neralizaciones simbólicas, simultáneamente, sirven
así tanto la naturaleza de mi actual enfoque, lo a una segunda función, que habitualmente es cla-
que nos preparará, simultáneamente, para mi si· ramente separada en los análisis de los filósofos
guiente argumento importante. de la ciencia. Así, f = ma, o IV /R, funcionan
Una clase importante de componente al que lla- .en parte también en parte como
maré de los símffólos que :ómes-
mente tales expresiones, des¡)legadas sm duda tlfaIL- 7( mayor abundamiento, el equilibrio entre
disensión por unos miembros del grupo, fácil- su inseparable fuerza legislativa y definidora cam-
mente puede presentarse en una bia con el tiempo. En otro contexto, estos argu-
como (x) (y) (z) (x, y, z). Tales los C:ºIll: mentos valdrían la pena de hacer un análisis de-
ponentes formi:tles, o.fácilmente de tallado, pues la naturaleza del compromiso con
lamatriz disdplinaria. En algunas ocasiones ya una ley es muy distinta 4e la del compromiso
se les encuentra en una forma simbólica: f = ma con una definición. A menudo las leyes pueden co-
0 I = V/ R. Otras habitualmente se expresan en
rregirse parte por parte, pero las definiciones, al
"los elementos propor- ser tautologías, no se pueden corregir. Por ejem-
ción ·constante por el peso o acción igual reac- plo, una parte de lo que exigía la aceptación de
ción". De no ser por la aceptación general de ex· la Ley de Ohm era una redefinición tanto de "co-
presiones como éstas, no habría puntos en que los rriente" como de "resistencia"; si tales términos
miembros del grupo pudieran basar las podero· ·hubieran seguido significando lo que antes signi-
sas técnicas de la manipulación lógica Y matemá- ·• ·ficaban, la Ley de Ohm no habría podido ser cier-
tica en su empresa de solución de problemas. , ta; tal es la razón por la que encontró rma oposi-
Aunque el ejemplo de la taxonomía parece indi- . dón tan enconada, a diferencia de la Ley de Joule-
car que la ciencia normal puede proceder con . Lenz.8 Probablemente tal situación es caracte-
pocas expresiones semejantes, ei poder de una 8 Para conocer partes significativas de este episodio
ciencia, generalmente, parece aumentar con el véase "The Electric Curient in Early Nineteenth-Century
282 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 283
rística. Ahora yo sospecho que todas las revolu- dan a!_ sus analogías y_ pre-
ciones, entre otras cosas, implican el abandono fendas. o perm1s1bler.-y-al--háter esto ayudan a
de generalizaciones cuya fuerza, previamente, ha- aceptado como explicación
bía sido la fuerza de las tautologías. ¿Demostró ayu-
Einstein que la simultaneidad era relativ·a, o bien dan en la .de.Ja.lista-de-eriigmasno
alteró la propia noción de simultaneidad? ¿Sim- Y. e.n_ evaluación .d.e. la de
plemente estaban equivocados quienes encontra- Sm embargo, obsérvese que los miem-
ron una paradoja en la frase "relatividad de la bros de las comunidades científi4:lls acaso no
simultaneidad"? compartan ni siquiera los modelos heurísticos
Consideremos ahora un segundo tipo de com- aunque habitualmente sí lo hacen. Ya he
\-:::) ponente de lá matriz disciplinaria, componente do que durante la primera parte del siglo xrx se
'-- acerca del cu"ll se ha dicho ya bastante en mi texto podía pertenecer a la comunidad de los químicos
original, baje. como el sin creer por ello, necesariamente, en los átomos. ..
. físico'.'._ o -"l.as partes metafísicas de Ahora describiré aquí coma valores a una ter- <c-
Estoy- pensando en ·compromisos compar- cera. clase de elementos deTumatriz disciplinaria.
-fidos con creencias tales como: el calor es la Habitualmente se les comparte entre diferentes
energía kinética de las partes constituyentes de comunidades, más generalmente que las generali-
los cuerpos ; todos los fenómenos perceptibles se zaciones simbólicas o los modelos, y hacen mu-
deben a la interacción de átomos cualitativamente cho para dar un sentido de comunidad a los cien-
neutrales en el vacío o bien, en cambio, a la ma· tíficos naturalistas en conjunto. Aunque funcio-
teria y la fuerza, o a los campos. Al reescribir el nan en todo momento, su importancia particular
libro describiría yo ahora tales compromisos surge cuando los miembros de una comunidad
como creencias en modelos particulares, y exten· particular deben identificar una crisis o, después,
dería los modelos de categorías para que también escoger entre formas incompatibles de practicar
incluyeran una variedad relativamente heurística: su disciplina. Probablemente los valores más pro-
el circuito eléctrico puede ser considerado fundamente sostenidos se refieren a las prediccio-
un sistema hidrodinámico de estado estacionario; nes : deben ser exactas; las predicciones cuanti-
las moléculas de un gas actúan como minúsculas tativas son preferibles a las cualitativas ; sea cual
bolas de billar, elásticas, en un movimiento pro- fuere el margen de error admisible, debe ser con-
ducido al azar. Aunque varía Ja fuerza de los com· tinuamente respetado en un campo determinado,
promisos del grupo, con consecuencias no tri· y así por el estilo. Sin embargo, también hay
viales, a lo largo del espectro de los modelos valores que deben aplicarse al juzgar teorías en-
heurístico a ontológico, sin embargo todos los.,..!!!Q"' teras: antes que nada, deben permitir la formu-
delos tienen funciones similares. Entre otras co- lación y solución de enigmas ; cuando sea posible
=-- deb_en ser coherentes y probables, es
French Physics", de T. M. Brown, Historical Studies in
the Physical Sciencies, I ( 1969), 61-103 y "R.esistence to decir, compatibles con otras teorías habitualmen-
Ohm's Law", de Morton Schagrin, American Journal of te sostenidas. (Considero ahora como una fla.
Prysics, XXI (1963), 53647. . queza de mi texto original el haber prestado poca

[0.]
-284 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969

atención a valores tales como la Para muchos lectores de los anteriores capítu-
los, esta característica de la operación de los va-
y factores de elección de teorías). Tamfoen exis- lores compartidos ha parecido una considerable
ten otras clases de valores, por ejemplo, la cien· flaqueza de la posición que he adoptado. Como
cia debe ser ÍQ I!QJie.!l_e que serlo insisto en que aquello que comparten los hom-
Ufil para la sociedad, pero-Ioaiiteriorfüili.ca aque- bres de ciencia no es suficiente para imponer un
'110 qúe tengo en mente. - --- -- -- ----- acuerdo uniforme acerca de cuestiones tales como
Sin embargo, un aspecto de los valore!) com- la opción entre teorías competitivas o la distin-
partidos requiere en este punto una mención par- ción entre una anomalía ordinaria y otra que pro-
ticular. Er¡. un grado más considerable que otras voca crisis, ocasionalmente se me ha acusado de
clases de componentes de la matriz disciplinaria, glorificar la subjetividad y aun la irracionalidad.ll
__ Pero tal reacción ha pasado por alto dos caracte-
ql1e sµ _aplicaciQn. Los juicios de pre- rísticas que muestran los juicios de valor en
cisión y exactitud son relativamente estables, aun· quier campo. En primer lugar, los valores com-
que rio enteramente, de una vez a otra y de un partidos pueden ser importantes y determinan·
miembro a otro en. un grupo particular. Pero los tes del comportamiento del grupo, aun cuando los
juicios de sencillez, coherencia, probabilidad y miembros grupo no los apliquen todos de la
similares a menudo varían grandemente de indi- misma manera: (Si tal no fuera el caso, no ha-
viduo a individuo. Lo que para Einstein resulta- bría especiales problemas filosóficos acerca de la
ba una incoherencia insoportable en la antigua teoría del valor o la estética). No todos los hom-
teoría de los quanta, incoherencia tal que hacía bres pintaron de la misma manera durante los
imposible la investigación de una ciencia normal, periodos en que la representación era un valor
fue para Bohr y para otros sólo una ·dificultad , primario, la pauta de desarrollo de las artes
que, por los medios normales, podía resolverse. plásticas qambió radicalmente al ser abandonado
Algo más importante aún: en aquellas situaciones tal valor.10 Imagínese lo que ocurriría en las cien¡
en que hay que aplicar valores, los diferentes cias si la coherencia dejase de ser un valor fun
valores, tomados por separado, a menudo obliga- damental. En segundo lugar, la variabilidad in
rán a hacer diferentes elecciones. Una teoría pue- dividual en la aplicación de los valores comparti·
de resultar más precisa pero menos coherente o dos puede servir a funciones esenciales para la
probable que otra; asimismo, la antigua teoría ciencia. Los puntos eri que deben aplicarse 10s
de los quanta nos ofrece un ejemplo. En suma, 'valores son invariablemer¡te aquellos en que de-
aunque los valores sean generalmente compartí·
o Véase particularmente: "Meaning and Scientific Chan-
dos por los hombres de ciencia y aunque el com· de Dudley Shapere, en Mitz!1 and Cosmos: Essays
promiso con ellos sea a la _vez profundo y cóns- in Contemporary Scumce and Phrlosophy, The University
titutivo de la ciencia, la aplicación de valores a_ of Pittsburgh Series in the Philosophy of Science, III
menudo se ve considerablemente afectada por los_ (Pittsburgh, 1966), 41-85; Science and Subjectivity, de Is-
rael Scheffler (Nueva York, 1967); y el ensayo de Sir Karl
rasgos de la personalidad individual que diferen: Popper de Imre Lakatos en Growth of Knowledge.
cia a los miembros del grupo. io Véase la discusión al principio de la sección XIII.

i 1í(
286 POSDATA: 1969
POSDATA: 1969 287
ben correrse riesgos. La mayor parte de las
anomalías se resuelve por medios normales; la .Q!p1s. matriz disci-
mayoría de las proposiciones de nuevas teorías _e:r1Jre conjuntos de ejem-
resultan erróneas. _§i todos los miembros de una plar.e.s. ®!l a la comunidad· una finísima estruc-
comunidad a· . !yrª_de la ..C"ienéia-:-Por ejemplo, todos los físicos
o abrazaran empiezan aprendiendo los mismos ejemplares :
puesta por_ un colega, la ciencia dejaría.de exis- problemas tales como el plano inclinado, el pén-
En cambio, si nadie reaC.cionara a las anoma- dulo cónico y las órbitas keplerianas, instrumen-
_lf¡is o flamantes de tal manera que tos como el vernier, el calorímetro y el puente de
se_ corrieran grandes nesgos, habría pocas o nin- Sin embargo, al avanzar su prepa-
guna revoh,1ciones. En asuntos como estos el re- ración, las generalizaciones simbólicas que com-
currir a los valores compartidos, antes que a las parten se ven ilustradas cada vez más a menudo
reglas compartidas que gobiernan la elección in- por diferentes ejemplares. Aunque tanto los físi-
dividual, puede ser el medio del que se vale la co- cos especializados en transistores como los físicos
munidad para distribuir los riesgos y asegurar teóricos de un campo comparten y aceptan la
a la larga, el éxito de su empresa. ' ecuación de Schrodinger, tan solo sus aplicacio-
Volvámonos ahora a una cuarta especie de ele- nes más elementales son comunes a ambos grupos.
mento de la matriz disciplinaria, no la únicá res-
tante, pero sí la última que analizaré aquí. Para 3. Los paradigmas romo ejempws compartidos
ella resultaría perfectamente apropiado el térmi-
no "paradigma", tanto en lo filológico como en lo El paradigma como ejemplo compartido es el
se trata del componente de los elemento central de lo que hoy considera como
c?mprormsos compartidos por un grµpP, que ini- el aspecto más novedoso y menos comprendido de
cialmente me llevaron a elegir tal palabra. Sin este libro. Por lo tanto, sus ejemplares requieren
embargo, como el término ha cobrado una vida más atención que las otras clases de componen-
propia, lo sustituiré aquí por "ejemp.1ªr.es". Con tes de la matriz disciplinaria, Los filósofos de la
él quiero decir, inicialmente, concretas solu- ciencia habitualmente no han elucidado los pro-
ciones de problemas que los estudiantes encuen- blemas que encuentra el estudiante en los labo-
tran desde el principio de su educación científica ratorios o en los textos de ciencia, pues se supone
sea en los laboratorios, en los exámenes, o al finaÍ que éstos tan solo aportan una práctica en la
de los capítulos de los textos de ciencia. Sin em- aplicación de aquello que ya sabe el estudiante.
bargo, a estos ejemplos compartidos deben aña- Se dice que no puede resolver problemas a me-
dirse al menos algunas de las soluciones de nos que ya conozca la .teoría y algunas reglas
técnicos que hay en la bibliografía pe- para su aplicación. El conocimiento científico se
nódica que los hombres de ciencia encuentran halla como en la teoría y la regla;
durante su carrera de investigación post-estudian- se ofrecen problemas para darle facilidad a su apli-
til, y que también les enseñan, mediante el ejem- cación. Sin embargo, yo he tratado de sostener
plo, cómo deben realizar su tarea. (Más que que esta localización del conocimiento cognos-
citivo de la ciencia es un error. Después que

L05
288 POSDATA: 1969 POSDATA; 1969 289

el estudiante ha resuelto muchos problemas, t::1n manipulación lógjca y matemática se aplique di·
solo podrá lograr más facilidad si resuelve más rectamente a f = ma. Una ve1. examinada, la ex-
aún. Pero al principio y durante cierto tiempo, presión resulta un e¡,bozo de ley o un esquema
resolver problemas es aprender cosas de ley. Cuando el estudiante o el científico prac-
vas acerca de la naturaleza. A falta de tales ticante pasa de una situación problemática a la
ejemplares, las leyes y teorías que previamente siguiente, cambia la generalización simbólica a
haya aprendido tendrán muy escaso contenido la que se aplican tales manipulaciones. Para el
empírico. caso de la caída libre, f = ma se convierte en
Para indicar lo que tengo eri mente volveré por
mg = m !Fs ; para el pe'ndulo simple se transfor-
un momento a las generalizaciones simbólicas. Un dt2 ' .
ejemplo muy extensamente compartido es la Se- ·d20 '
gunda Ley del Movimiento, de Newton, general- ma en mg sen 0 =- m1 dt 2 ; para una pare1a de
mente escrita como f = ma. Los sociólogos, por
ejemplo, o los lingüistas que descubren que la ex- osciladores armónicos que actúan uno sobre otro
presión correspondiente ha sido proferida y reci- se convierte en dos ecuaciones, la primera de las
bida sin problemas por los miembros de una co- cuales puede escribirse así: m1
1
d(J:Sd
t.2
+ kis1 =
munidad dada, no habrán aprendido mucho, sin
gran investigación adicional, acerca de lo que (s12 - s 1 + d); y para situaciones más complejas,
significa la expresión o los términos que la for- tales como las del giróscopo, torna otras formas,
man, acerca de cómo los científicos de la comu- cuyo parecido familiar con f = ma es todavía
nidad relacionan lá. expresión con la naturaleza. más difícil de descubrir. Sin embargo, mientras
En realidad, el hecho de que la acepten sin poner- aprende a identificar fuerza:;, masas y aceleracio-
la en tela de duda y que la utilicen en un punto nes en toda una variedad de situaciones físicas
en el cual. introducen la manipulación lógica y nunca antes encontradas, el estudiante también
matemática, ·n.o iniplica'por sí mismo que todos ha aprendido a diseñar la versión adecuada de
convengan cosas tales como significado y apli- f = ma a través de la cual puede interrelacionar-
cación. Desde luego, convienen hasta un grado las, y a menudo una versión para la cual nunca
considerable, o el hecho rápidamente saldría a la ha encontrado un equivalente literal. ¿Cómo ha
luz a partir de sus subsiguientes conversaciones. aprendido a hacer todo esto?
Pero bien podemos preguntar en qué punto y por Un fenómeno conocido tanto de los estudiantes
qué medio han llegado a ello. ¿Cómo han apren- de la ciencia como de sus hístoriadores nos ofrece
dido, ante una situación experimental dada, a es· una clave. Los primeros habitualmente informan
coger las fuerzas, masa$ y aceleraciones perti- que han seguido de punta a cabo un capítulo de
nentes? su texto, que lo han comprendido a la perfección,
En la práctica, aunque este aspecto de la si- pero que sin embargo tienen dificultades para
tuación pocas veces o nunca se nota, lo que los resolver muchos de los problemás colocados al
estudiantes tienen que aprender es aún más com- final del capítulo. Por lo general, asimismo, estas
plejo que todo eso. No es exactamente que la dificultades se disuelven de la misma manera.
1 /)í
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290 POSDATA: 1969
puntual como lenteja. Huyghens resolvió enton-
Con o sin ayuda de su instructor, el estudiante, ces el problema de la oscilación de péndulo
descubre una manera de ver su problema, como físico imaginando que el cuerpo extendido de este
un problema que ya había encontrado antes. Una último se componía de unos péndulos
vez captada la similitud, percibida la analogía en- galileicos, y que los nexos entre podían
tre dos o más problemas distintos, puede interre- soltarse instantáneamente en cualqwer punto de
lacionar símbolos y relacionarlos con la natura· su vaivén. Una vez sueltos los vínculos, podrian
leza de las maneras que ya han resultado efecti· balancearse libremente los péndulos puntuales,
vas antes. El esbozo de ley, como por ejemplo pero su colectivo centro de gravedad cuando cada
f = ma, ha funcionado como instrumento, infer· uno llegara a su punto más alto, como el del pén·
mando al estudiante de las similitudes que debe dulo de Galileo, tan sólo subiría a la altura desde
buscar, mostrándole la Gestalt en que puede ver- la cual había empezado a caer centro de
se la situación. La resultante capacidad para per- dad del péndulo extendido. Fmalmente,
cibir toda una variedad de situaciones como si- Bemoulli descubrió cómo hacer que el flu10 de
milares, como sujeto para f = ma o para alguna agua que pasa por un orificio se pareciera al pén·
otra generalización simbólica es, en mi opinión, dulo de Huyghens. Determínese el descenso del
lo principal ·que adquiere un estudiante al resol- centro de gravedad del agua <;J.U<: en tan·
ver problemas ejemplares, sea con papel y lápiz que y del chorro durante un mfinitesunal mter-
o en un laboratorio bien provisto. Después de valo de tiempo. Luego imagínese que cada par-
completar un cierto número, que puede variar tícula de agua después avanza separadamente, ha·
extensamente de un individuo al siguiente, con- cia arriba, hasta la máxima altura alcanzable con
templa la situación a la que se enfrenta como un la velocidad adquirida durante el intervalo. El
científico en la misma Gestalt que otros miem· ascenso del centro de gravedad de las partículas
bros de su grupo de especialistas. Para él ya no individuales entonces debe equipararse con el des-
- son las misµias situaciones que había encontrado censo del centro de gravedad del agua que hay en
al comenzar su preparación. En el ínterin ha asi- el tanque y el chorro. Desde tal la tan la;·
milado una manera de ver las cosas, comprobada gamente buscada velocidad del efluvio apareció
por el tiempo y sancionada por su grupo. inmediatamente.u Este ejemplo debe empezar a
El papel de las relaciones de similitud adquiri- poner en claro lo que quiero decir con aprender
das también se muestra claramente en la historia
11 Véase un ejemplo en: A History of Mechanics, de
de las ciencias. Los científicos resuelven los enig- René Dugas traducción al inglés de J. R. Maddox (Neu·
mas modelándolos sobre anteriores soluciones de cbatel, 1955) pp. 13!>-36, 186-93, e sive dt;
enigmas, a m,enµdo recurrieIJ.do apenas a las ge- ' viribus et motibus fluidorum, commentan.i opus academi·
nenJ}izac;iones. simbólicas. Galileo descubrió que cum de Daniel Bernoulli (Estrasburgo, 1738), 3.
ver el grado de desarrollo alcanzado por la mecá·
una vola que rueda por una pendiente adquiere la nica durante la primera mitad .del siglo XVIII, modelando
velocidad exactamente necesaria para volver a una solución sobre otra, véase: "Reactions of Late
la misma altura vertical en una segunda pendien- que Mechanics to Success, Conjecture, Error, and Failure
in Newton's Principia", de Clifford Truesdell, Texas Quar.
ae de cualquier cuesta, y aprendió a ver tal situa- ·, terly, X (1967), pp. 238-58.
ción experimental como el péndulo con una masa
292 POSDATA: 196Q POSDATA: 1969 293

a partir de Jos prnhlern;:ts, a ver situaciones c.omn 4. Conocimiento tácito e intuición


similares, c0mo sujetas a Ja aplknción de la mjs-
ma ley o esbozo de ley científica. Simultáneamen- Tal referencia al conocimiento tácito y el con-
te, debe mostrar por me refiero al conoci- secuente rechazo de las reglas ponen en relieve
consecuencia! de la naturaleza, adquirido otro problema que ha interesado a muchos de
mientras se aprendía la relación de similitud y mis críticos y que pareció aportar una base para
después, incorporado a una forma de ver las acusarme de subjetividad e irracionalidad. Algu-
tuaciones físicas, que no en reglas o leyes. Los nos lectores han considerado que yo estaba tra-
tres problemas del ejemplo, todos ellos ejempla- tando de hacer que la ciencia se basara en in-
res para los mecánkos del siglo XVIII, muestran tuiciones individuales inanalizables, antes que en
tan solo un;· ley de la naturaleza. Conocida como la ley y en la lógica. Pero tal interpretación re-
el Principio de vis i'Íva, habitualmente se plantea- sulta desviada en dos aspectos esenciales. En pri·
ba real igual a ascenso potencial". mer lugar, si estoy hablando siquiera acerca de
La aplicación hecha por Bernoulli de tal ley debe intuiciones, no son individuales. Antes bien,· son
mostramos cuán consecuencia! era. Y sin embar- las posesiones, probadas y compartidas, de los
go, t;l planteamiento verbal de la ley, en sí mismo, miembros de un grupo que han logrado éxito, y el
es virtualmente impotente. Preséntesele a un ac- practicante bisoño las adquiere mediante su pre-
tual estudiante de física, que conozca las palabras paración, como parte de su aprendizaje para lle-
y que puede resolver todos sus problemas, pero gar a pertenecer a un grupo. En segundo lugar,
que hoy se vale de medios distintos. Luego ima- en principio no son inanalizables. Por el contra-
gínese lo que las palabras, aunque bien conocidas rio, actualmente estoy experimentando con un
puederi haber dicho a un hombre que no programa de computadoras destinado a investigar
ciera siqufora los problemas. Para él la generali- sus propiedades a un nivel elemental. Acerca de
uición podía empeuir a funcionar tan solo cuando tal programa no tengo nada que decir aquí,1 2 pero
aprendiera a reconocer los "descensos reales" y hasta una mención de él debe probar mi punto
los "ascensos potenciales" como ingredientes de más esencial. Cuando hablo de un conocimiento
la y ello ya es aprender algo, anterior incorporado a unos ejemplos compartidos, no es-
a la ley, acerca de las situaciones que la natura- toy refiriéndome a un modo de conocimiento que
leza presenta y no presenta. Tal suerte de apren- sea menos sistemático o menos analiuible que el
dizaje no se adquiere exclusivamente por medios conocimiento incorporado a las reglas, leyes o
verbales; antes bien, surge cuando se unen las normas de la ejemplificación. En cambio, tengo
palabras con los ejemplos concretos de cómo fun- en mente un modo de conocer deficienteinente
cionan en su uso; naturaleza y palabra se apren- , construido, aunque haya sido reconstruido de
den al unísono. Utilizando una vez más una útil acuerdo con las reglas tomadas de ejemplares, y
frase de Michael Polanyi,_ lo que resulta de este que después han funcionado en lugar de estos.
proceso es un "eonocimiento tácito" que se ob- O, para decir la misma cosa de otro .modo, cuan-
tiene practicando la ciencia, no adquiriendo re- l!l Alguna información sobre este tema puede encontrar-
glas para practicarla. se en "Second Thoughts".

{
294 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 295

do hablo de adquirir de unos paradigmas la ca- tes estímulos pueden producir las mismas sensa-
pacidad de reconocer una situación dada como ciones ; que el mismo estímulo puede producir
parecida o no parecida a otras antes vistas, no muy distintas sensaciones, y, finalmente que el
estoy indicando un progreso que no sea, poten- camino del estímulo a la sensación está condi-
cialmente, del todo explicable en términos del cionado, en parte, por la educación. Individuos
mecanismo neuro-cerebral. En cambio, estoy afir- educados en distintas sociedades se comportan
mando que la explicación, por su naturaleza, no en algunas ocasiones como si vieran diferentes
responderá a la pregunta "¿similar con respecto cosas. Si no tuviéramos la tentación de identificar
a qué?" Tal pregunta es una petición de una re- los estípmlos, uno a uno, con las sensaciones, po-
gla, en este caso de unas normas por las cuales dríamos reconocer que en realidad hacen eso.
unas situacioJ?.es particulares se agrupen en c.on- Nótese ahora que dos grupos, cuyos miembros
juntos de similitud, y estoy afirmando que la ten- tienen sensaciones sistemáticame'nte distintas al
tación de buscar normas (o al menos un conjunto recibir los mismos estímulos, en cierto sentido
completo) debe resistirse en este caso. Sin em- viven en diferentes mundos. Suponemos la exis-
bargo, no es al sistema al que me estoy oponien- tencia de los estímulos. para explicar nuestras
do, sino a una clase particular de sistema. percepciones del mundo y suponemos su inmuta-
Para. dar más sustancia a mi argumento, tendrá bilidad para evitar el solipsismo, tanto individual
que hacer uha breve digresión. Lo que sigue me como social. No tengo la menor reserva ante nin-
parece obvio en la actualidad, pero el constante guna de fas dos suposiciones. Pero nuestro mun-
recurrir en mi texto original a frases como "el do está \loblado, en primer lugar, no por estímu-
mundo cambia" parece indicar que no siempre ios, sino por los objetos de nuestras sensaciones,
fue así. Si dos personas se encuentran en el mis- y éstos no tienen que ser los mismos, de un indi-
mo lugar y miran en la misma dirección, qebe- viduo a otro, o de un grupo a otro. Por supuesto,
mos, bajo pena de caer en un solipsismo, concluir, hasta el grado en que los individuos pertenecen
que reciben unos estímulos muy similares. (Si al mismo grupo y comparten así educación, idio-
ambos pudieran fijar su mirada en el mismo lu- ma, experiencias y cultura, tenemos buenas razo-
gar, los estímulos serían idénticos). Pero la gente nes para suponer que sus sensaciones son las mis-
no ve estímulos; nuestro conocimiento de éstos . µias. ¿De qué otro modo deberíamos comprender
es sumamente teórico y abstracto. En cambio, · ··la plenitud de su comunicación y lo común de sus
tienen sensaciones, y nada nos obliga a suponer ·respµestas conductistas a su medio? Deben de
que las sensaciones de nuestras dos personas sean : .ver cosas, estímulos de procesos, de manera muy
las mismas. (Los escépticos acaso recordarán que , ºparecida. Pero donde empiezan las diferenciacio-
la ceguera al color nunca fue advertida hasta que ,P,es y la especialización de los grupos, ya no te-
John Dalton la describió en 1794). Por el contra- · '.;i:J.emos una prueba similar de la inmutabilidad
rio, muchos procesos neurales ocurren entre la . :qe las sensaciones. Sospecho que un mero provin-
recepción de un estímulo y la conciencia de una .'"cianismo nos hace suponer que el camino de los
sensación. Entre las otras cosas que sabemos con '<estímulos a la sensa:ción es el mismo para los
seguridad acerca de ello están: que muy diferen- .'}:niembros de todos los grupos.
296 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969

Si volvemos ahora a los ejemplares y reglas, Pero ese paralelo mismo nos sugiere que el reco-
lo que he estado tratando de decir, por muy pro- nocimiento también puede ser involuntario, un
visional que haya sido mi manera de hacerlo, es proceso sobre el cual no tenemos ningún domi-
esto: una de las técnicas fundamentales por las nio. Si es así, entonces no debemos concebirlo
que los miembros de un grupo, ya sea toda una propiamente como algo que logramos mediante
cultura o una subcomunidad de especialist;;ts den- la aplicación de reglas y normas. Hablar de-él en
tro de ella, aprenden a ver las mismas cosas cuan- estos términos implica que tenemos acceso a op-
do se encuentran ante los mismos estímulos, es ciones; por ejemplo, acaso hayamos desobede-
al verse ante ejemplos de situaciones que sus pre- cido una regla, o aplicado mal una norma, expe-
decesores en el mismo grupo ya habían aprendido rimentado con otra forma de ver.1 3 Esas, lo acep-
a ver como similares y como diferentes de otras to, son las_ clases de cosas que no podemos hacer.
especies de situaciones. Estas situaciones simila- O, más precisamente, son cosas tales que no
res pueden ser sucesivas presentaciones sensorias podemos hacer hasta que hayamos tenido una sen-
del mismo individuo, digamos de una madre, bá- sación, que hayamos percibido algo; entonces a
sicamente reconocida de vista como lo que es, y menudo buscamos normas y las ponemos en uso.
como diferente del padre o de la hermana. Pue- Entonces podem()s embarcarnos en una interpre-
den ser presentaciones de los miembros de fami- tación, proceso deliberativo por el cual escogemos
lias naturales, digamos de cisnes por una parte entre alternativas, como no lo hacemos en la per-
y de gansos por la otra. O bien, para los miem- cepción misma. Quizás, por ejt-mplo, haya algo
bros de grupos más especializados, pueden ser raro en lo que hemos visto (recuérdense unas
ejemplos de la situación newtoniana, o de sus barajas anormales). Al dar vuelta a una esquina
situaciones; es decir, que todos son similares ya vemos a mamá entrando en una tienda del centro
que están sujetos a una versión de la forma sim- en un momento en que creíamos que se encontra-
bólica f = ma y que son distintos de las situa- ba en casa. Al contemplar lo que hemos visto, de
ciones a las que, por ejemplo, se aplican los pro- pronto exclamamos: ¡"Esa no era mamá, pues
yectos de ley de la óptica. tenía el cabello rojo!" Al entrar en la tienda ve-
Admitamos por el momento que pueda ocurrir mos de nuevo a esa señora y no podemos enten-
algo de esta índole. ¿Debemos decir que lo que der cómo pudimos confundirla con mamá. O,
se ha adquirido de unos ejemplares son las re· quiz;í vemos las plumas de la cola de un ave que
glas y la capacidad de aplicarlas? Esta, descrip- está tomando sus alimentos del fondo de una pis-
ción es tentadora porque el hecho de que veamos cina. ¿Se trata de un cisne o un ganso? Contero-
una situación como parecida a las que hemos en-·
13 Nunca hubiera sido necesario establecer este punto
contrado antes tiene que ser el resultado de un si todas las leyes fueran como las de Newton y todas las
procesamiento neural, gobernado absolutamente reglas como los Diez Mandamiento5. En tal caso, la frase
por leyes físicas y químicas. En este sentido, en "quebrantar una ley", no tendria sentido y un rechazo
cuanto hemos aprendido a hacerlo, el reconocí· de las reglas no parecerla implicar un proceso no gober-
nado por leyes. Por desgracia las leyes de tránsito y pro-
miento de la similitud debe ser tan totalmente ductos similares de la legislación sí pueden quebrantarse,
sistemático como el latir de nuestros corazones.,· facilitando la confusión.
298 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969

piamos lo que hemos visto y mentalmente com· tos grupos pueden tener distintas percepciones
paramos las plumas de la cola con las de los cis- cuando se encuentran ante los mismos estímulos
nes y gansos que antes hemos visto. O quizás, si no es implicar que tengan percepciones en abs<>
nos inclinamos hacia la ciencia, tan sólo quere- luto. En muchos medios, el grupo que no podía
mos saber algunas características generales (la diferenciar los perros de los lobos, nó pudo sub-
blancura de los cisnes, por ejemplo) de los miem- sistir. Tampoco podría Wl grupo de físicos _nu·
bros de wia familia zoológica que fácilmente po- cleares de hoy sobrevivir como hombres de cien·
damos reconocer. Una vez más, contemplamos lo cia si no pudieran reconocer las de las
que antes habíamos percibido, buscando lo que partículas y los electrones alfa. Es precisamente
tengan en común los miembros de la familia dada. porque hay tan pocas maneras de ver por lo que
Todos estos son procesos deliberativos, y en aquellas que han pasado por las pruebas de uso
ellos buscamos y desplegamos normas y reglas. del grupo son dignas de ser transmitidas de ge-
Es decir, tratamos de interpretar las sensaciones neración en generación. Asimismo, es han
que ya tenemos, de analizar qué es lo dado para sido seleccionadas por su triunfo sobre el tiempo
nosotros. Por mucho que hagamos eso, los proce- histórico por lo que tenemos que hablar de _la
sos en •cuestión finalmente deben ser neurales, experiencia y el conocimiento de la naturaleza m·
y por tanto están gobernados por las mismas leyes corporados en el camino del estímulo a la sensa-
ñsico-químicas que gobiernan la percepción, por ción.
una parte, y el latido de nuestros corazones, Quizás "conocimiento" no sea la palabra ade-
por la otra. Pero el hecho de que el sistema obe- cuada, pero hay razones para valernos de ella.
dezca las mismas leyes en los tres casos no es Lo que está incluido en el neu:al que
una razón para suponer que nuestro aparato neu- transforma los estímulos en sensaciones tiene las
ral está programado para operar de la misma ma· características siguientes: ha sido transmitido por
nera en la interpretación como en la percepción medio de la educación; tentativamente, ha resul-
o en ambas como en el latir de nuestros corazo- tado más efectivo que sus competidores históri·
nes. A lo que hemos estado oponiéndonos en este cosen el medio actual de un grupo; y, finalmente,
libro es, por tanto, al intento, tradicional desde está sujeto a cambio, tanto por. medio de 1
Descartes, pero no antes, de analizar la percep- nueva educación como por medio del descubn-
ción como un proceso interpretativo, corno wia miento de incompatibilidad con el medio.
versión inconuciente de lo que hacemos después son características del conocimiento, y ello exph·
de haber percibido. ca por qué aplico yo ese término. es un uso
Lo que hace que la i.ntegridad de la percepción extraño, porque falta otra caractenst1ca. No te-
valga la pena de subrayarse es, por supuesto, que nemos acceso directo a lo que es. aquello que sa-
tanta experiencia pasada se encuentre incorpora- bemos, no tenemos reglas de generalización con
da en el aparato neural que transforma los es- que expresar este conocimiento. Las. reglas que
tímulos en sensaciones. Un mecanismo percep- pudieran darnos. tal acceso se referían a los es-
tual apropiadamente programado tiene valor de tímulos, no a las' sensaciones. Y solo podemos
supervivencia. Decir que los miembros de distin- conocer los estímulos mediante una elaborada

11 /
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300 POSDATA: 1969

teoría. A falta de ella, el conocimiento incluido mente trat::iré rle sostenerla. Ver unas gotitas de
en el· camino del estímulo de sensación sigue agua o uDa aguja contra una escala numérica es
siendo tácito. una primitiva experiencia perceptual para el hom-
Lo que antes se ha dicho acerca de la sensación, bre que no está acostumbrado a anubla-
aunque obviamente preliminar, y que por ello no das y amperímetros. Por ello, reqwere coi:item·
tiene que ser exacto en todos sus detalles, ha sido plación, análisis e (o bien la mter-
considerado literalmente. Por lo menos, es una vención de una autondad extenor) antes de que
hipótesis acerca de la visión que debe someterse pueda llegarse a conclusiones de elect.ro-
la in:vestigación"ie:i¡;perimental, aunque, probable- nes o de corrientes. Pero la pos1c1ón de qmen
mente, no a una verificación directa. Pero hablar ha aprendido acerca de tales in.strumentos y ha
así de ver y de sensaciones también sirve aquí a tenido una gran experiencia con tales ejemplos
unas funciones metafóricas, como en todo el cuer- es muy distinta, y hay una diferencia corr,espon·
po de este libro. No vemos los electrones, sino diente en la forma en que procesa los estimulos
antes bien su recorrido, o bien burbujas de va- que le llegan a partir de aquellos.,
por en una cámara anublada. No vemos para el vapor de su aliento en una fna. noche de in-
nada las corrientes eléctricas, sino, antes bien, vierno, su sensación puede ser la nusma de}
la aguja de un amperímetro o de un galvanóme- pero al ver una cámara anublada ve ( aqm s1 li-
tro. Sin embargo, en las páginas anteriores, par- teralmente) no gotitas sino el rastro de electro-
ticularmente en la Sección X, repetidas veces he nes partículas alfa, etc. Tales pistas, si el lector
procedido como si en realidad percibiéramos en- son las normas que él interpreta como ín·
tidades teóricas, como corrientes, electrones y dices 'de la presencia de las partículas correspon-
campos, como si aprendiésemos a hacerlo exami- dientes, pero tal camino es a la vez más breve Y
nando ejemplos, y como si en todos estos casos distinto del que sigue aquél que interpreta las
fuese erróneo dejar de hablar de "ver". La me- gotitas.
táfora que transfiere "ver" a contextos similares.
por ejemplo, hubiera un continuo percibido de las c;lases
apenas base suficiente para tales afirma- de aves acuáticas, desde los gansos hasta los cisnes,
ciones. A la larga, te·ndrá que ser eliminada en estaríamos obligados a introducir un criti;:rio especifiC?
favor de un modo de discurso más literal. para distinguirlos. Algo similar puede decirse para enti-
El programa de computadoras antes referido dades no observables. Si una teoría física sólo admite la
existencia de una corriente eléctrica, entonces un peque-
empieza a indicar las maneras en que esto pueda ño número de normas que pueden variar considerable-·
hacerse, pero ni el espacio de que disponemos ni mente de un caso a otro, serla suficiente para identificar
el grado de mi actual comprensión me permiten la corriente 1 aun cuando no haya un conjunto de reglas
eliminar aquí la rnetáfora.14 En cambio, breve- que especifi quen las condiciones nt:cesarias y suf!cientes
para Ja identificación. El punto sugiere un corolano plau-
14 Para los lectores de "Second Thoughts", las siguien- sible, que puede ser más Dado un; conJl.!llto
tes observaciones crípticas pueden servir de guía. La po- de condiciones y suficientes para .1di;nt1f1car
sibilidad de un reconocimiento inmediato de los miem- una entidad teórica, esa entidad puede ser .a
bros de las familias naturales depende de la existencia, partir de la ontología de una teoría por sust1tu.c1ón. Sm
después del procesamiento neura), del espacio perceptual embargo, en ausencia de tales reglas,. esas no
vacío entre las familias que deben ser discriminadas. Si son eliminables; la teoría, entonces, exige su ex1stenc1a.
POSDATA: 1969 303
302 POSDATA: 1969
les u observacionales a las que tienen acteso. Sin
O bien, consideremos al científico que inspec- embargo, como los vocabularios en que discuten
ciona un amperímetro para detenninar el núme- de tales situaciones constan predommantemente
ro ante el cual se ha detenido la aguja. Su sensa- de los mismos términos, tienen que estar remi·
ción probablemente sea la misma que la del tiendo algunos de tales términos a
profano, particularmente si este último ha leído de una manera distinta, y su comurucac1ón, me-
antes otras clases de metros. Pero ha visto el vitablemente, resulta sólo parcial. resulta·
metro (una vez más, a menudo literalmente) en do, la superioridad de una teoría soore otra es
el contexto de todo el circuito, y sabe algo acer- algo que no puede demostrarse en el debate: En
ca de su estructura interna. Para él, la posición cambio como he insistido, cada bando, mediante
de la aguja es una norma, pero tan solo del va- la debe tratar de convertir al otro.
lor de la CO'-i:i.ente. Para interpretarla sólo tiene Tan solo los filósofos han interpretado con gra-
que determinar en qué escala debe leerse el me- ves errores la intención de estas partes de mi
trd. En cambio, para el profano la posición de la argumento. Sin embargo, muchos de ellos han
aguja no es una norma de nada, excepto de si asegurado que yo creo lo siguiente: 16 los defen-
misma. Para interpretarla, tendrá. que examinar sores de teorías inconmensurables no pueden co-
toda la posición de los alambres, intemos y ex- municarse entre sí, en absoluto; como resultado,
ternos, experimentar con baterías e imánes, etc. en un debate sobre la elección de teorías no pue-
En el uso metafórico tanto como en el literal de de recurrirse a buenas razones : en cambio la teo-
"ver", la interpretación empieza donde la percep- ría habrá de escogerse por razones que, a fin de
ción termina. Los dos procesos no son uno mis- cue!)tas, son personales y subjetivas; alguna es-
mo, y lo qae la percepción deja para que la in- pecie de percepción mística es la responsable ?e
terpretación lo compiete depende radicalmente la decisión a que al final se llegue. Más que nm-
de la naturaleza y de la cantidad de la anterior guna otra parte de este libro, los pasajes en que
experiencia y preparación. se basan estas erróneas interpretaciones han sido
responsables de las acusaciones de irracionalidad.
S. Ejemplares, inconmensurabilidad .Considérense primero mis observaciones sobre
y revoluciones la prueba. Lo que he estado tratando de explicar
es un argumento sencillo, con el que desde hace
Lo que hemos dicho antes nos ofrece una base. largo tiempo están familiarizados los de
para aclarar un aspecto más del libro: mis obser- la ciencia. Los· debates sobre la elecc1on de teo-
vaciones sobre la inconmensurabilidad y sus con- rías no pueden tener una forma que se parezca
secuencias para los científicos que han debatido por completo a la prueba . o matemát.ica.
la opción entre teorías sucesivas.16 En las Seccio- En esta última, de;sde el pnnc1p10 quedan estipu-
nes X y XII yo he afinnado que en tales debates, ladas las premisas y reglas de inferencia. Si hay
uno y otro bando inevitablemente ven de manera desacuerdo acerca de las conclusiones, los bandos
diferente algunas de las situaciones experimenta-
16 Ver los trabajos citados en la nota 9 y, también el
16 Los puntos que siguen son tratados con mayor deta- ensayo de Stephen Toulnún en Growth af Knowtedge.
lle en las secciones 5 y 6 de "Reflectíons".

ll3
304 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969 305
que participen en el siguiente debate podrán vol· deba conducir a cada individuo del grupo a la
ver sobre sus pasos, uno por uno, revisando cada misma decisión.
uno contra toda estipulación anterior. Al final de de los .. rmembros mdivi· ·
cada proceso, uno u otro tendrán que admitir que .hªce- detjsi?n ... Para
han cometido un error, que han violado una regla romprender por qué se desarrolla la crencia tal
previamente aceptada. Después de tal admisión como lo hace, no es necesario desentrañar los de-
no tendrán a quien recurrir, y la prueba de su talles de biografía y personalidad que llevan a
oponente resultará decisiva. En cambio, sólo si cada individuo a una elección particular, aunque
los dos descubren que difieren acerca del signi- esto ejerza una notable fascinación. Lo que debe
ficado o de la aplicación de las reglas estipuladas, comprenderse, en cambio, es el modo :n un
que el acuerdo anterior no ofrece una base sufi- conjunto particular de valores compartidos mter· .
ciente para la prueba, sólo entonces continúa el actúa con las expenencias particulares que com- ¡'
debate en la forma que inevitablemente toma du·
rante las revolúciones científicas. Tal deb.fite es
parte toda una comunidad de especi.alistas para
determinar que la mayoría de los miembros del
I
acerca de las premisas, y recurre a la persuasión grupo a fin de cuentas encuent.ren decisivo un¡
como preludio de la posibilidad de conjunto de argumentos por encima de otro. Tal
En esta tesis, relativamente familiar, no hay procesff es la persuasión, pero presenta un pro-
nada que implique que no hay buenas razones blema más profundo aún. Dos que per·
para quedar persuadido, o que tales razones a fin ciben la misma situación de modo diferente pero
de cuentas no son decisivas para el grupo. Tam· que sin embargo no se yalen del misr:io vocabu·
poco implica siquiera que las razones para la elec· lario, al discutirlo tienen que estar valiéndose de
ción son distintas de aquellas que habitualmente las palabras d.e un modo distinto. Es decir, ha-
catalogan los filósofos de la ciencia: precisión, blan de lo que yo he llamado puntos vista in·
sencillez, utilidad y similares. Sin embargo, lo conmensurables. ¿Cómo pueden tener esperanzas
que debe indicar es que tales razones funcionan de entenderse y :rhucho menos de ser persuasivos?
como valores y que así pueden aplicarse de ma· Hasta una respuesta preliminar a tal pregunta
nera diferente, individual y colectivamente, por requiere una mayor espeeificación de la natura-
los hombres que convienen ·en aceptarlas. Por le:za de la dificultad. Supongo que, al menos en
ejemplo, si dos hombres no están de acuerdo parte, tal especificación toma la forma siguiente.
acerca de la utilidad relativa de sus teorias, o si La práctica de la ciencia normal depende de la
convienen en ellas pero no en la importancia re- capacidad, adquirida a partir de ejemplares •.
lativa de la utilidad y, digamos, en el ámbito que agrupar objetos y situaciones en conjuntos simi·
ofrecen para llegar a una decisión, ninguno podrá lares que son primitivos en el sentido en que el
quedar convencido de haberse equivocado. Tam- agrupamiento se hace sin contestar a la pregunta:
poco estará siendo anticientífico ninguno de los "¿Similar con respecto a qué?" Un aspecto <711-
dos. No hay un algoritmo neutral para la elección tral de toda evolución es, que cambien
de teorías, no hay ningún procedimiento sistemá- algúnas de las relaciones de símilitud. Objetos
tico de decisión que, aplicado adecuadamente, que fueron agrupados en el mismo conjunto con

11 L,
306 POSDATA: 1969 POSDATA: 1969
anterioridad se agrupan de diferentes maneras terrupción de la comunicación no pueden decir:
después, y viceversa. Piénsese en el Sol, la 'Yo uso la palabra 'elemento' (o 'mezcla' o
Marte y la Tierra antes y después de Copérruco; 'planeta' o 'movimiento incontrolado') de ma-
de la caída libre, del movimiento pendular y pla- nera determinada por las siguientes normas". Es
netario antes y después de Galileo; o en sales, decir, no pueden recurrir a un lenguaje neutro
aleaciones y mezclas de hierros azufrados antes que ambos apliquen de la misma manera y que
y después de Dalton. Como la mayor parte de los sea adecuado al planteamiento de sus teorías o
objetos, aun dentro de los conjuntos alterados, siquiera a las de las
continúan agrupados, habitualmente se conservan rias. Parte de la diferencia es anterior a la apli-
los nombres de los conjuntos. No obstante, la cación de los idiomas en que, sin embargo, se
transferencia de un subconjunto forma parte de refleja.
un cambio crítico en la red de sus interrelaciones. Los hombres que experimentan tales interrup·
Transferir los metales del conjunto de compues- dones a la comunicación, por lo tanto, deben con-
tos al conjunto de elementos desempeñó un pa· servar algún recurso. Los estímulos que actúan
pel esencial en el surgimiento de una nueva teo- sobre ellos son los mismos. Y también su aparato
ría de la combustión, de la acidez, y de la com- neural general, por muy distintamente programa-
binación física y química. En poco tiempo tales do que esté. A mayor abundamiento, excepto en
cambios habíanse extendido por todo el campo una pequeña zona del conocimiento (aunque im-
de la química. Por tanto, no es de sorprender portantísima) aun su debe
que cuando ocurren tales dos estar muy cerca de ser la misma, pues. en
hombres cuyo discurso previamente había proce- común una historia, excepto el pasado mmediato.
dido con. una comprensión aparentemente co;m· Como resultado, tant<;> su mundo como su lengua-
pleta, de pronto puedan encontrarse respondien· je científicos son comunes. Dado todo eso en
do a un mismo estímulo con descripciones y ge- común, debe poder descubrir mucho acerca
neralizaciones incompatibles. Esas dificultades aquello en que difieren. Sin embargo, las técm·
no se harán sentir en todos los campos, ni si· cas requeridas no son ni directas ni confortables,
quiera de su mismo discurso científico, pero sí se ni partes del arsenal normal del científico. Los
plantearán y se agruparán luego más científicos rara vez las reconocen por lo que son,
alrededor de los fenómenos de los cuales depen· y rara vez las utilizan durante más tiempo del
de más la elección de una teoría. requerido para tratar de inducir á. una conversión
Tales problemas, aun cuando por primera vez o para convencerse a sí mismos de que no podrán
se hacen evidentes en la comunicación, no son obtenerla.
meramente lingüísticos, y no pueden resolverse En resumen, lo que pueden hacer quienes par-
simplemente estipulando la definición de los tér- ticipan en una interrupción de la comunicación
minos "más difíciles. Como las palabICiS alrede- es reconocerse unos a otros como ·de
dor de las cuales se agrui>an las dificultades han diferentes comunidades lingüísticas, y entonces se
sido aprendidas, en por directa aplic;:a- convierten en traductores.17 Tomanqo como ob-
ción a ejemplares, qwenes part1c1pan en una m- 11 La ya clásica fuente para la mayor parte de los as·

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jeto de estudio las diferencias entre su propio municación experimentar vicariamente algun?s
discurso intragrupal e intergrupal, pueden, en pri· de los méritos y defectos de los puntos vis·
mer lugar, tratar de descubrir los términos y lo- ta de los otros, ésta es una potente herram1<=:nta
cuciones ·que, usados sin problemas dentro de la tanto de transformación como de persuasión.
comunidad son, no obstante, focos de disturbio Pero ni aun la persti.asión tiene que tener buen
para las discusiones intergrupales. (Las locucio- éxito, y si lo tiene, no irá .acom·
nes que no presentan tales dificultades pueden p'!iíada o seguida por la con".ers1on. Una impor·
traducirse hornofónicamente). Habiendo aislado tante distinción que sólo recientemente he reco-
de la comunidad científica tales ámbitos de difi- nocido por completo es que las dos experiencias
cultad, en un esfuerzo más por dilucidar sus per- de ninguna manera son las mismas.
turbaciones, pueden valerse del vocabulario que Persuadir a alguien es, convepgo en ello, con·
diariamente comparten. Es decir, cada uno pue- vencerlo de que nuestra opinión es mejor que la
de hacer un intento de descubrir lo que el otro suya, y por lo tanto debe Esto se
mundo ve y dice cuando se le presenta un estímu- logra,· ocasionalmente, sin recurnr a nada pare-
lo que pudiera ser distinto de su .propia respuesta cido a la traducción. En su ausencia, muchas de
verbal. Si pueden contenerse lo suficiente para las explicaciones y enunciados de
no explicar un comportamiento anormal como critos por los miembros de un grupo c1ent1fico
consecuencia de un simple error o de locura, con resultarán opacos para 61 otro. Pero cada COID;U·
el tiempo pueden volverse muy buenos pronosti- nidad lingüística habitualmente puede producir,
cadores del comportamiento del otro bando. Cada desde el -principio, unos resultados de
uno habrá aprendido a traducir la teoría del otro su investigación que, aunque .sean descnptlbles
y sus consecuencias a su propio lenguaje y, si- en frases comprendidas de la misma manera por
multáneamente, a describir en su idioma el mun- los dos grupos, no pueden expliC8;dos la
do al cual· aplica tal teoría. Eso es 10 que re- otra comuniflad en sus prap1os términos. el
gularmente hacen (o debieran hacer) los histo- nuevo punto de vista se sostiene durante un .tiem-
riadores de la ciencia cuando se enfrentan a po y sigue siendo útil, los resultados de la mves-
teorías científicas anticuadas. tigación verbalizables de esta manera probable-
Como la traducción, si se continúa, permite a mente crecerán en número. Para algunos hom-
quienes participen en una interrupción la co- bres, tales resultados, por sí mismos, serán deci-
pectos pertinentes de la traducción es Word and Object, sivos. Pueden decir: no se cómo lo lograron los
de W. V. O. Quine (Cambridge, Mass., y Nueva York, partidarios de la nueva opinión, pero yo debo
1969). Caps., 1 y 11. Pero Quine parece considerar que dos aprenderlo; sea lo que fuere lo que hacien-
hombres que reciben el mismo estímulo deben tener la do, claramente tienen razón. Tal reacción resulta
misma sensación, y por lo tanto tiene poco que decir
sobre el grado que debe alcanzar un traductor para des- particularmente fácil para los que
cribir el mundo al que se aplica el lenguaje interpretado. nas están ingresando en la profes1on, pues aun
Para ese último punto véase "Llnguístics and Ethnology no han adquirido los vocabularios y compromisos
in Translation Problems", de E. A. Nida en Del
Hymes, Language and Culture in Society (Nueva York, especiales de uno u otro grupo.
1964), pp. 90-'ll. Los argumentos que pueden presentarse en el
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vocabulaiio del que se valen ambos grupos, de la idioma que antes era extranjero; no
misma manera, sin embargo, gener.tlmente no son traduciéndolo; sin embargo, tal trans1c1on no .es
decisivos, al menos no lo son hasta tµla etapa una que un individuo pueda hacer o pueda de1ar
muy tardía de la evolución de las opiniones de hacer por deliberación y gusto, por buena;;
opuestas. que sean sus razones para desear hacerla as1.
Entre aquellos ya admitidos en la profesión po- En cambio, en algún momento del proceso de
cos quedarán persuadidos sin recurrir un poco a aprender a traducir, el individuo encuentra
las comparaciones más gener¡µes que permite la ya ha ocurrido la transición, que él se desh·
traducción. Aunque el precio que hay que pagar zado al nuevo idioma sin haber tomado mnguna
habitualmente consiste en frases de gran longitud decisión. O bien, como muchos de quienes
y complejidad (recuérdese la controversia Proust· traron por primera vez, digamos, la relat1i.;dad
Berthollet, que se llevó a cabo sin recurrir al tér· 0 la mecánica cuántica siendo ya de mechana,
mino "elemento"), muchos resultados adicionales edad se encuentra totalmente persuadido de la
de la investigación pueden ser traducidos del idio- opinión, pero, sin embargo, incapaz de in-
ma de una comunidad al de la otra. Además, al ternalizarla y de sentirse a gusto en el mundo al
avanzar la traducción, algunos miembros de cada que ayuda .a dar forma. Intelectualmente, tal
comunidad también pueden empezar vicariamen· hombre ya ha h:cho su elección! la conver-
te a comprender cómo una afirmación antes con· sión requerida, s1 ha de ser efectiva, aun lo
fusa pudo parecer una explicación a los miem- No obstante, puede valerse de la nueva teona,
del grupo opuesto. La disponibilidad de téc· pero lo hará así como un extranjero que ha·
nicas como éstas no garantiza, desde luego, la llara en un medio ajeno, como una alternativa de
persuasión. Para la mayoría de la gente, la tra· la que dispone tan sólo po:rique se encuentran allí
ducción es un proceso amenazante, totalmente algunos "indígenas" La labor del hombre es pa·
ajeno a la ciencia normal. En todo caso, siempre rasitaria de la de ellos, pues aquél carece de
se dispone de contra argumentos y ninguna regla la constelación de conjuntos mentales que por
prescribe cómo debe llegarse a un equilibrio. No medio de la educación adquirirán los futuros
obstante, conforme un argumento se apila s9bre miembros de la comunidad. La experiencia de la
otro argumento y cuando alguien ha recogido con conversión que yo he comparado a un c_ambio
éxito un reto tras otro, sólo la más ciega obstina- Gestalt permanece, por lo tanto, en el nucleo mis-
náción podría explicar finalmente una resistencia mo del proceso revolucionario. Buenas razones
continuada. para la elección ofrecen motivos para la conver·
Siendo tal el caso, llega a ser de una importan· sión y el clima en que más probablemente ocu·
cia decisiva un segundo aspecto de la traducción, rrirá ésta. Además, la traducción puede aportar
muy familiar tanto a lingüistas como a historia- puntos de entrada para la reprogramación neu·
dores. Traducir una teoría o visión del mundo ral, que por inescrutable que sea en
al p'ropio lenguaje no es hacerla propia. Para ello to, debe hallarse subyacente en. la convers1?!1·
hay que volverse "completamente indígena", des· Pero ni unas buenas razones m la traduccion
cubrir que se está pensando y trabajando en un constituyen la conversión y es este proceso el que

,, '
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tenemos que explicar para comprender una ín· preeminente será muy distinto del de aquella co-
dole esencial de cambio científico. munidad que no lo haga. Creo yo que en las cien·
cias el alto valor atribuido a la capacidad de re-
6. Las revoluciones y el relativismo solver enigmas tiene las consecuencias siguientes ;
imagínese un árbol evolutivo que represente el
Una consecnencia de la posición antes delinea- desarrollo de las modernas especialidades cientí-
da ha molestf' lo particularmente a varios de mis ficas a partir de sus orígenes comunes, digamos
críticos.18 Encuentran relativista mi perspectiva, en la primitiva filosoña naturalista y en las téc-
particularmente como está desarrollada en la úl- nicas. Una línea que suba por ese árbol, sin vol-
tima sección de este libro. Mis observaciones so- ver nunca atrás, desde el tronco hasta la punta
bre la traducción ponen en relieve las razones de de alguna rama, podría seguir una sucesión de
esta acusación. Los partidarios de distintas teo- teórías de ascendencia común. Considerando cua-
rías son como los miembros de comunidades dis- lesquiera dos de tales teorías elegidas a partir de
tintas de cultura-lenguaje. El reconocer el para- puntos no demasiado cercanos a su origen, debe
lelismo sugiere que en algún sentido ambos gru- ser fácil establecer una lista de normas que pue-
pos pueden estar en lo cierto. Aplic.a.da a la dan capacitar a un observador no comprometido
cultura y a su desarrollo, tal posición es relati- a distinguir las anteriores de la teoría más recien-
vista. te, una y otra vea.. Entre las más útiles se encon·
Pero aplicada a la ciencia puede no serlo,. y en trarán la en la predicción, particular-
todo caso está muy lejos del mero relativismo mente en la predicción cuantitativa; el equilibrio
en un respecto que mis críticos no han visto. To- entre ternas esotéricos y cotidianos, y el número
mados corno grupo o en grupos, los practicantes de diferentes problemas resueltos. Menos útiles
de las ciencias desarrolladas son, como yo he afir- para este propósito, aunque considerables deter-
mado, fundamentalmente, resolvedores de enig- minantes de la vida científica, serían valores ta·
mas. Aunque los valores que a veces despliegan, les como simplicidad, dimensiones y compatibili-
de elección de teorías se derivan también de otros dad con otras especialidades. Tales listas aún no
aspectos de su trabajo; la demostrada capacidad son las requeridas, pero no tengo duda de que se
para plantear y para resolver enigmas dados por la las puede completar. De ser esto posible, enton-
naturaleza es, en caso de conflicto de valores, ces el desarrollo científico, como el biológico,
la norma dominante para la mayoría de los miem- constituye un proceso unidireccional e irreversi-
bros dé un grupo científico. Como cualquier otro ble. Las teorías científicas posteriores son mejo-
valor, la capacidad de resolver enigmas resulta res que las anteriores para resolver enigmas en
equívoca en su aplicación. Los hombres que la los medios a menudo totalmente distintos a los
comparten pueden diferir, no obstante, en los que se aplican. Tal no es una posición relativista,
juicios que hacen basados en su utilización. Pero y muestra el sentido en el cual sí soy un conven-
el comportamiento de una comunidad que la hace cido creyente en el progreso científico.
is "Structure of Scientific Revolutions", de Shapere y Sin embargo, comparada esta posición con la
Popper en Growth of Knowledge. idea de progreso que hoy prevaJ,ece tanto entre

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Y, a la inversa, si tal posición es relativismo no
los filósofos de la ciencia como entre los profa· puedo ver que el relativista pierda nada necesa-
nos, la posición carece de un elemento esencial. rio para explicar la naturaleza y el desarrollo de
A menudo se considera que una teoría científica
es mejor que sus predecesoras, no tan solo en el las ciencias.rn
senti.do en que es un instrumento mejor para des-
Cl,lbnr y resolver enigmas, sino también porque, 7. fo naturaleza de la ciencia
,de alguna manera, constituye una representación Concluirá con un breve análisis de· dos reaccio-
mejor de lo que en realidad es la naturaleza. A nes recurrentes a mi texto original, la primera
menudo se oye decir que las teorías sucesivas crítica, la segunda favorable y, creo yo, ninguna
crecen aproximándose cada vez más a la verdad. de las dos correcta. Aunque ·pinguna de las dos
Generalizaciones aparentes como esa no sólo se se relaciona con lo que se ha dicho, ni entre sí,
refieren a la solución de enigmas y a las predic- ambas han prevalecido lo suficiente para exigir
ciones concretas derivadas de una teoría sino
antes bien, a su ontología, es decir a la al menos alguna respuesta.
Unos pocos lectores de mi texto original han
de las entidades con que la teoría la natu- notado que yo repetidas veces he pasado del mo-
raleza y lo que "realmente· está allí".
do descriptivo al modo normativo, transición par-
Quizás haya alguna manera de salvar la idea ticularmente marcada en ocasionales
de "verdad" para su aplicación a teorías comple· que empiezan con "pero eso no es lo que hacen
tas, pero ésta no funcionará. Creo yo que no hay los científicos", y que terminan afirmando que los
un medio, independiente de teorías, para recons- científicos no deben hacerlo. Algunos críticos
truir frases como "realmente está allí"· la idea de afirman que yo he estado confundiendo la des--
una unión de la ontología de una teorla y su co- cripción con la prescripción, violando así el anti·
rrespondiente "verdadero" en la naturaleza me guo y honorable teorema filosófico según el cual
parece ahora, en principio, una ilusión · además "es" no puede implicar "debe ser".2º
como historiador, estoy impresionado P<>r lo Sin embargo, tal teorema, en la práctica, ha pa·
probable de opinión. Por ejemplo, no dudo de sado a no ser más que un marbete, y ya no se le
que la IX?-ecánica de Newton es una mejora sobre respeta en ninguna parte. Un buen número de
la de Anstóteles, y que la de Einstein es una me- filósofos contemporáneos han descubierto impor-
jora sobre }a de Newton como instrumento para tantes contextos en que lo normativo y lo des-
resolver emgmas. Pero en su sucesión no puedo criptivo quedan· inextricablemente entrelazados.
ver una dirección coherente de desarrollo onto- "Es" y "debe ser" están lejos de hallarse siempre
"· lógico. Por el contrario, en algunos aspectos im- tan separados como parece. Pero no es necesa-
portantes, aunque, desde luego, no en todos, la rio recurrir a las sutilezas de la actual filosofía
teoría general de la relatiyidad, de Einstein, está
más cerca de la de Aristóteles que ninguna de las 1.ll Para uno de los muchos ejemplos véase el ensayo
de la de Newton. Aunque resulta compren- de P. K. Feyerabend en Grawth of Knowledge.
20 Must We Mean What We Say? de Stanley Cavell
sible la tentación de tildar a tal posición de rela-
tivista, a mí tal descripción me resulta errónea. (Nueva York, 1969), cap. I.
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lingüística para desentrañar lo que ha parecido tesis aplicables también a muchos otros campos.
c?nfuso en .este aspecto de mi posición. Las pá- Veo lo que quie:ren decir, y no desearía desalen-
gmas antenores presentan un punto de vista o tar sus esfuerzos de extender la posición; pero,
una teoría acerca de la naturaleza de la ciencia no obstante, su reacción me ha intrigado. En el
Y,• como otras filosofías de la ciencia, la teoría grado en que mi libro retrata el desarrollo cien-
tiene consecuencias para el modo en que deben tífico como una sucesión de periodos estableci-
proceder los científicos si quieren que su empre- dos por al tradición, puntuados por intern1pcio-
sa triunfe. Aunque no tiene que ser correcta nes no acumulativas, sus tesis indudablemente
como ninguna otra teoría, sí aporta una base son de extensa aplicabilidad. Pero así tenían que
gítima para reiterados "debe ser" y "tiene que serlo, porque son tomadas de otros campos. Los
ser". A la un de razones. para historiadores de la literatura, de la música, de las
tomar en seno la teona es que los científicos artes, del desarrollo político y 'de muchas otras
cuyos métodos h¡:,in sido desarrollados y actividades humanas han descrito de la misma
nados de acuerdo con su éxito, en realidad sí se manera sus temas. La periodización de acuerdo
la teoría dice que deben hacerlo. con interrupciones revolucionarias. de estilo, gus-
Mis descriptivas son prueba de to y estructura institucional, ha estado siempre
la teoría precisamente, porque también pueden entre sus útiles normales. Si yo he sido original
haberse derivado de ella, en tanto que según1
con respecto a conceptos corno éaj:os, ello ha sido,
otras. opiniones de la naturaleza de la ciencia, principalmente, por aplicarlos a las ciencias, cam-
const1tu)_'en un comportamiento anómalo. po que por lo general, se había supuesto que se
Creo yo la circularidad de tal argumento desarrollaba de manera distinta. Es concebible
no l? hace vic10so. Las consecuencias del punto que la noción· de un paradigma como una realiza-
de vista que estamos examinando no quedan ago- ción concreta, un ejemplar, sea una segunda con-
p;>r las observaciones en las que se basó al tribución. Por ejemplo, yo sospechaba que algu-
px:incip10. antes de que el libro fuera pu- nas de lFts notorias dificultades que rodean a la
b,hcado por pnmera vez, algunas partes de la teo- noción de estilo en las artes plásticas podrán des-
que habían sido para mí una herra- vanecerse si puede verse que las pinturas están
mienta de utilidad para la exploración del modeladas unas a partir de otras, y no produci-
comportanuento y el desarrollo científico. La das de conformidad con algunos abstractos cá-
comparación de esta posdata con las páginas del nones de estilo.21
texto acaso indique que ha seguido de- Sin embargo, también pretende este libro esta-
sempenando tal papel. Ningún punto de vista me- blecer otra clase de argumento, que ha resultado
ramente singular puede ofrecer tal guía. menos claramente visible para muchos de mis
A _una última reacción a este libro, mi respues- lectores. Aunque el desarrollo científico puede
ta tiene que ser de índole distinta. Muchos de 21 Para este punto así como para un arn\lisis más am-
quienes han encontrado un placer en él lo han plio de lo que es especial en las ciencias, ver: "Comment
[on the Relations of Science and Artl", de T. S. Kuhn, en
encontrado no tanto porque ilumine la ciencia Comparative Studies in Philosophy and History. XI (1969),
cuanto porque han considerado sus principales pp. 4-03-12.
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la ciencia dependerá de las respuestas ·a otras cla-
parecerse al de otros campos más de lo que a ses de preguntas, así como a éstas, pero n<;> hay
menudo se ha supuesto, también es notablemente campo en que se c:on má.s un
distinto. Por ejemplo, decir que la ciencia, al trabajo ulterior. El conoc1m1ento como
menos después de cierto punto de su desarrollo, el idioma, es, intrínsecamente, la propiedad co-
progresa de una manera en que no lo hacen mún de un grupo, o no es nada en absoluto. Para
otros campos, puede ser completamente erróneo, comprender esto necesitaremos conocer las farac-
cualquiera que sea tal progreso. Uno de los obje- terísticas especiales de los grupos que lo crean
tos del libro fue examinar tales diferencias y em- y que se valen de él.
pezar a explicarlas. Considerése, por ejemplo, el
reiterado hincapié anterior en la ausencia o, como
diría yo ahora, en la relativa escasez de escuelas
en competencia en la ciencia del desarrollo. O
recuérdense mis observaciones acerca del grado
en que los miembros de una comunidad científica
dada constituyen el único público y son los úni·
cos jueces del trabajo de la comunidad. O pién·
sese, asimismo, en la naturaleza especial de la
educación científica, en la solución de enigmas
como objetivo y en el sistema dt? valores que el
grupó de científicos muestra en los periodos de
crisis y decisión. El libro aísla otros rasgos de la
misma índole, no necesariamente exclusivos de
la ciencia pero que, en conjunción, sí colocan
aparte tal actividt
Acerca de todos estos rasgos de la ciencia hay
mucho más por aprender.. Habiendo iniciado esta
posdata subrayando la necesidad de estudiar la
estructura comunitaria de la ciencia, la terminaré
subrayando la necesidad de un estudio similar y,
sobre todo, comparativo de las correspondientes
comunidades en otros ámbitos. ¿Cómo se elige y
cómo se es elegido para miembro de una comu-
nidad particular, sea científica o no? ¿Cuál es el
proceso y cuáles son las etapas de la socialización
del grupo? ¿Qué ve el grupo, colectivamente,
como sus metas? ¿Qué desviaciones, individuales
o colectivas, tolerará, y cómo controla la aberra-
ción impermisible? una mayor comprensión de

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