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Revista de Ingresos y Riqueza.

Correlación intergeneracional entre ganancias de los hijos adultos e ingreso de sus


padres: Resultados de la revisión del panel de Michigan sobre la dinámica de ingresos.

Por Jere R. Behrman y Paul Taubman (Universidad de Pennsylvania).

Las correlaciones intergeneracionales entre el ingreso de los padres y las ganancias de los
hijos reflejan la magnitud de la movilidad económica y la equidad de oportunidades.
Estimaciones previas son alrededor de 0.2, pero estas estimaciones tienen muchos
problemas, incluyendo el uso de observaciones de un solo año y de mientras no aleatorias.
Presentamos nuevas estimaciones basadas en el Estudio de Panel sobre la Dinámica de los
ingresos. Estas estimaciones sugieren correlaciones por encima de 0.5 en el ingreso de
largo plazo y en las medidas de ganancias, así como diferencias en el género y la raza y
algún impacto causadas por las restricciones de liquidez. También sugieren que la
elasticidad intergeneracional es más grande cuando el ingreso de los padres se incrementa,
lo opuesto a la conjetura de Becker-Tomes.
Nota: Los autores son profesores de economía, Co-Directores de CHAFE (Center for
Household and Famity Economics) y miembros del Centro de Estudios de Población en la
Universidad de Pennsylvania. Se mantiene la usual renuncia sobre la responsabilidad.
Agradecemos a NIH por el soporte para este estudio, Myun K. Kang por su disponibilidad
en la asistencia para la investigación, y dos árbitros anónimos por sus útiles comentarios y
sugerencias

Hace tiempo que economistas y filósofos piensan que el grado de movilidad


intergeneracional, o su complemento –la correlación intergeneracional en ganancias o
ingreso- es un indicador importante de la salud y éxito de una sociedad. Una razón
importante de esta creencia es el juicio que la igualdad de oportunidades es una
característica deseable de una buena sociedad. Igualdad de oportunidades en este contexto
significa que los hijos de diferentes familias tengan iguales opciones con respecto a la
inversión en sus recursos humanos y sus ingresos esperados1.
Las teorías, un ejemplo principal de lo que se presenta más adelante, se
construyeron para explicar porqué los ingresos y ganancias de los padres e hijos están
correlacionadas2. Sorprendentemente, sin embargo, muy poco se conoce acerca de la
magnitud de esa correlación. Por ejemplo Becker y Tomes (1986), después de una completa
investigación, presentan evidencia para una docena de muestras no aleatorias para el
periodo de 1961 hasta 1982 de cinco países (EE.UU., Inglaterra, Suecia, Suiza y Noruega).
Ellos encuentran correlaciones intergeneracionales generalmente bajas (una R media de
0.17) y elasticidades pequeñas de las ganancias de los hijos con respecto a los ingresos de
los padres (una media de 0.17)3. Así, la movilidad intergeneracional, al menos considerada

1
Somos más explícitos sobre cómo se debe definir más precisamente la igualdad de oportunidades en la
Sección 1.
2
Por ejemplo ver Becker (1967, 1981) y Meade (1976)
3
Uno de los estudios incluidos es nuestro (Behrman y Taubman 1985) para dos generaciones recientes de
blancos de EE.UU. Nuestro estimado en este estudio para toda la muestra es de 0.2 para la correlación y de
0.07 para la elasticidad, aunque se obtienen valores más altos para cada una de ellas si se excluyen los hijos
con ingresos más bajos o con menor experiencia laboral.
por el complemento de tales correlaciones, parece ser considerable, y en promedio
solamente un sexto de un cambio porcentual dado en los ingresos de los padres parece
reflejarse en las ganancias de los hijos. Tales resultados pueden ser sorprendentes dados
otros estudios que encuentran que los antecedentes de la niñez son muy importantes al
determinar el éxito socieconómico en la adultez (e.g. Behrman, Hrubec, Taubman y Wales,
1980; Olneck, 1977; Behrman y Taubman, 1989).
Sin embargo, se puede criticar la mayoría de las estimaciones de correlaciones
intergeneracionales en varios terrenos: las muestras no son aleatorias; las estimaciones se
basan en ganancias de los hijos de un solo año, las cuales no necesariamente son las
ganancias típicas del periodo de vida 4; las estimaciones se basan en le ingreso de los padres
de un solo año el cual, de nuevo, puede no ser el ingreso típico del periodo de vida y puede
ser de un ciclo de vida equivocado si las restricciones de liquidez son importantes 5; y la
mayoría de las estimaciones no controlan la posible dependencia de la elasticidad de las
ganancias de los hijos con respecto al ingreso de los padres con la edad, género y raza6.
Un propósito de este documento es examinar cuán importante son estos posibles
problemas y ver cuán grandes son las asociaciones intergeneracionales si controlamos estso
problemas. Un segundo propósito de este estudio es examinar si la elasticidad de las
ganancias de los hijos con respecto a los ingresos de los padres declina cuando los ingresos
de los padres aumentan como han propuesto Becker y Tomes (1986) (ver Sección 1).
Usamos el Michigan Panel Survey of Income Dynamics (PSID)7. El PSID es una
muestra aleatoria de EE.UU. que posee la característica inusual de hacer un seguimiento a
la gente que en 1968 vivía con el jefe de familia encuestado, pero que subsecuentemente se
unió a otra familia. Hemos identificado el linaje que se dividió y hemos creado parejas de
padres e hijos.

1.- EL MODELO.

Los economistas han argumentado que se espera que los ingresos de los padres y las
ganancias de los hijos estén correlacionados positivamente. La razón más fuerte para
esperar esta correlación se puede resumir en la estructura de la Figura 1 tomada de la

4
Jenkings (1987), Solon (1987), y Solon, Corcoran, Gordon y Laren (1987) enfatizan que el sesgo de usar una
“fotografía” de un año en vez de una “película” de un ciclo vital puede ser grande. Por ejemplo, Solon sugiere
que para trabajadores de EE.UU. en un rango de edad de 25-32, el factor a ser aplicado en la correlación
intergeneracional para corregir las variaciones transitorias de las ganancias para una muestra de un año,
probablemente está en el rango de 1.4 a 1.8.
5
Flavin (1981), Bernanke (1985), Hayashi (1985) y Sedles (1989), por ejemplo, presentan estimaciones
agregadas e individuales para el consumo que sugieren que las restricciones de liquidez son importantes en
los EE.UU. Si existen tales restricciones, el ingreso de los padres en el tiempo de las decisiones escolares
marginales para los hijos pueden ser más críticos que los ingresos de los padres en otro momento.
6
Hay dos estudios de los que estamos sobreaviso que incluyen la dependencia de las elasticidades en la edad,
raza o género: Behrman y Taubman (1985) encuentran diferencias de género en las elasticidades para jóvenes
blancos de EE.UU. y Datcher (1982) encuentra diferencias raciales en las elasticidades para hombres jóvenes
de EE.UU (con control de un gran número de características adicionales de familia y de antecedentes). Solon
(1987) critica una gran cantidad de estimaciones [ explícitamente a Behrman y Taubman (1985), Atkinson
(1981), y Sewell y Hauser (1975), pero presumiblemente también a Datcher y otros], debido a que se basan en
muestras homogéneas (e.g. solamente blancos u hombres), y por consiguiente subestiman las correlaciones
intergeneracionales reales.
7
Solon, Corcoran, Gordon y Laren (1987) usaron un segmento más corto (1975-82) del mismo panel para
estimar las correlaciones.
conferencia de Becker sobre Woytinski (1967). La demanda de capital humano tienen
pendiente negativa para cualquier nivel dado (exógenamente determinado) de dotaciones
debido a los retornos decrecientes de tales dotaciones, y se desplaza hacia la derecha a
medida que las dotaciones se incrementan. La curva de oferta de fondos tiene pendiente
positiva a medida que el individuo acaba con los recursos baratos. El equilibrio para un
individuo en la Figura 1 se encuentra cuando la curva de demanda relevante intercepta la
curva de oferta relevante. Mientras más grande sean las inversiones en capital humano más
grandes serán las ganancias de los hijos.
En este modelo simple, el ingreso de los padres y las ganancias de los hijos están
correlacionados positivamente por el lado de la demanda porque padres con dotaciones
genéticas y de ingreso por encima de la media tienden a tener hijos con dotaciones
genéticas y de ingreso por encima de la media. Si D1 es la curva de demanda promedio y el
padre de uno está en la curva D”, entonces la curva de demanda de uno probablemente está
a la derecha de D1, puesto que puede haber alguna tendencia de regresión hacia la media.
Becker y Tomes (1986) argumentan que la elasticidad de las ganancias de un hijo dado con
respecto al ingreso de los padres por estas razones de demanda es no-lineal y disminuye
con respecto al ingreso de los padres. Ellos sugieren que los padres de ingresos bajos
transfieren muchos activos a sus hijos como inversión en recursos humanos puesto que,
para inversiones pequeñas en recursos humanos, la tasa marginal de retorno en equilibrio de
tales inversiones tiende a estar más allá de la tasa marginal de retorno de inversiones en
activos financieros. Sin embargo, los padres más ricos tienden a invertir mucho más en sus
hijos. Como resultado, sus hijos tienden a obtener un nivel educativo con el cual la tasa de
retorno marginal de la educación iguala la tasa de retorno de los activos financieros, con
recursos adicionales transferidos a los hijos teniendo la forma de activos financieros8.
Las generaciones también tienen un vínculo positivo a través de la curva de oferta
de fondos. La curva de oferta de fondos se desplaza hacia abajo cuando el ingreso y la
riqueza de los padres aumenta debido a que aquellos con mayores ingresos y riqueza
pueden financiar más inversión de sus propios recursos a tasas más bajas (dados los costos
de transacción) y tener más acceso a los mercados de capitales. Para cualquier curva de
demanda dada, mientras más baja sea la curva de oferta, más baja será la tasa marginal de
retorno de equilibrio; pero las ganancias totales de equilibrio, el área bajo la curva de
demanda hasta el punto de equilibrio, se incrementa. Este efecto de oferta, incidentalmente,
puede o no compensar parcialmente el impacto no lineal de Becker-Tomes del ingreso de
los padres en las ganancias de los hijos9. Aún si lo hace por encima de un rango, si los
padres transfieren suficientes recursos humanos a sus hijos, la tasa marginal de retorno
esperada de las inversiones en recursos humanos seguirá moviéndose hacia abajo, hacia una
menor tasa de interés, de tal manera que la lógica de Becker-Tomes se mantendrá más alla
de si los padres transfieren suficientes recursos a sus hijos.

8
En Behrma, Pollak y Taubman (1989b), desarrollamos las implicaciones del modelo de Becker y Tomes.
Demostramos que para la familia de dos hijos hay cinco casos, dependiendo de la magnitud de los recursos de
al menos un hijo es menos que aquellos que es requerido para llevar a la tasa de retorno esperada hacia la tasa
de retorno esperada de los activos financieros. En los dos casos de recursos altos la tasa de retorno esperada
de toda inversión en recursos humanos será igual a aquella en activos financieros.
9
Si la curva de oferta de fondos se desplaza hacia abajo, por su puesto, si las ganancias de equilibrio se
incrementan o disminuyen depende de la elasticidad de la demanda en el rango relevante (i.e. si es mayor o
menor que la unidad). Esperamos que disminuyendo los retornos de las dotaciones significa que al menos
eventualmente la curva de demanda se vuelve inelástica.
¿Como se relaciona esta aproximación a la noción de igualdad de oportunidades? Si
igualdad de oportunidades significa, como la definen usualmente los economistas 10, que los
niños con igualdad de habilidades tendrán iguales opciones, la pregunta crítica es si los
niños de todas las familias enfrentan la misma curva de oferta de fondos; esto es, ¿esta
curva es independiente del entorno familiar? Si es así, todos los niños con iguales
dotaciones tienen las mismas inversiones en recursos humanos y ganancias esperadas de
equilibrio11. Por consiguiente las correlaciones entre el ingreso de los padres y las ganancias
de los hijos sería menor que si la curva de oferta de fondos se desplazara con mayor riqueza
de los padres.
En este punto nos hemos enfocado en el nexo entre los ingresos de los padres y las
ganancias de los hijos, que es lo que investigamos empíricamente en este documento. Sin
embargo, otras relaciones económicas intergeneracionales tales como los regalos entre los
vivos y herencias también afectan los ingresos de los hijos. La pregunta relevante desde el
punto de vista de la interpretación de la correlación del ingreso de los padres con las
ganancias de los hijos como un indicador de la igualdad de oportunidades es si tales
transferencias alteran las ganancias de los hijos. Como sugirió Bowles (1972) y otros,
debido al gran ingreso por activos de los hijos que reciben grandes transferencias, estos
hijos podrían escoger trabajar menos horas y/o escoger ocupaciones con grandes retornos
no pecuniarios o retornos pecuniarios pequeños, lo cual reduce la correlación entre el
ingreso de los padres y las ganancias de los hijos 12. Parace que generalmente se cree tales
tendencias de compensación son solamente parciales, de tal manera que de hecho una
mayor correlación entre el ingreso de los padres con las ganancias de los hijos implica
menor igualdad de oportunidades.

2.- LA MUESTRA.

Este estudio está basado en nuestra adaptación especial del Michigan Survey of
Income Dynamics (PSID). El PSID es una muestra longitudinal que empieza en 1968.
Tenemos observaciones anuales hasta 1984. El panel tiene el rasgo inusual que cuando los
miembros de la familia encuestada originalmente se establecen o se unen a nuevos hogares,
los separados, incluyendo a los hijos que vivían con ellos en 1968, pueden ser encuestados
nuevamente. Los hijos que en 1968 tenían dos años tienen ahora 18 y pueden haberse
instalado en diferentes hogares. Por supuesto, los hijos deben figurar en las encuestas de
hogares de 1968 para ser elegibles como futuro miembro de la muestra. Aquellos con más
de 18 años en 1968 que todavía vivían con sus padres pueden ser casos atípicos; por tanto,
eliminamos esos hijos de la muestra.
Se muestra algunas de las características de la muestra de hijos en la Tabla 1. en
1984 la edad media de los hijos fue de 26.1. Los hijos promediarosn 12.4 años de
educación y tuvieron unas ganancias anuales de 14700 $us en 1984. Aproximadamente 51
% de los encuestados son mujeres. Para evaluar cuán típicos son estos datos, notamos que
en el censo de 1980, la educación media y ganancias para los individuos entre 25 y 29 años
10
Por ejemplo, ver Meade (1976)
11
Behrman, Pollak y Taubman (1989ª) discuten más allá y exploran empíricamente las implicaciones de esta
dimensión de igualdad de oportunidades diferencial a través de generaciones recientes en los EE.UU.
12
Si los padres están interesados solamente en el ingreso monetario de sus hijos (no poniendo un valor a su
ocio), entonces anticipándose a estas respuestas los padres de ingresos altos invertirían menos en los recursos
humanos de sus hijos, ceteris paribus, que si lo hicieran sin tal reacción.
fueron de 13 años y 11500 respectivamente. Las ganancias y educación medias del censo se
parecen mucho a aquellas de nuestra muestra. La diferencia en las ganancias medias en el
censo y nuestra muestra sería menor corrigiendo la inflación entre 1980 y 1984.
Dividiendo el PSID, seleccionado aleatoriamente, en grupos con y sin hijos que se
instalaron en hogares separados, podemos crear submuestras de padres atípicos. Hemos
examinado las características de los dos grupos de padres y encontrado que son similares en
edad, educación y ganancias con diferencias en la media de las variables del 6% o menos.
Tenemos datos de las ganancias individuales, ingreso propio, ganancias e ingresos
del cónyuge, e ingresos de todos los miembros del hogar. Tanto los ingresos de los padres
como las ganancias de los hijos están expresados en dólares de 1981. Nos concentramos en
el ingreso de los padres y las ganancias de los hijos, en ln, puesto que la relación ln-ln
produce más transparentemente la elasticidad de interés, Para probar la conjetura de Becker
y Tomes (1986) a cerca de la caída de la elasticidad mientras los ingresos de los padres
aumentan, en estimaciones alternativas añadimos un término cuadrático del ln del ingreso
de los padres. También exploramos si esta elasticidad depende de factores demográficos (la
edad de los hijo, raza y género). Permitimos la diferenciación en raza y género en parte para
reflejar una posible discriminación en el mercado laboral y en la provisión de servicios
gubernamentales. También distinguimos entre el hombre y la mujer porque las mujeres
tienen mayor tendencia a trabajar medio tiempo y tener menos ganancias debido a las
actividades asociadas a la crianza de los hijos.
Puesto que los hijos adultos de nuestra muestra son relativamente jóvenes, sus
ganancias pueden estar sujetas a variaciones sustanciales debido a la búsqueda inicial de
trabajo, clasificación, y trabajos de medio tiempo mientras completan sus estudios o
entrenamiento. Parecería que estos factores fueran particularmente importantes para los
hijos jóvenes en la fuerza laboral. En la Tabla 2 se dan las medias y los coeficientes de
variación para los ln de las ganancias para hijos de diferentes edades. Las medias se
incrementan monotónicamente con edades en el rango 21-26, y luego, se estabilizan
genenralmente. El coeficiente de variación tiende a ser mayor, entre los hijos, para los hijos
más jóvenes, particularmente los de edad entre 18 y 21 años. Después de 21, el coeficiente
de variación para los hijos tiende a estabilizarse (aunque hay excepciones, tales como en las
edades 27 y 33). Por tanto, la inclusión de datos de hijos de 18-21 años en el análisis de
más adelante puede incrementar el ruido y reducir la aparente asociación
intergeneracional13. Así, puede haber algún trade-off entre usar información de más años de
las ganancias de los hijos para reducir las fluctuaciones transitorias y los efectos periódicos
e incluir años adicionales en edades en las que hay relativamente mayor varianza en las
ganancias comparadas con aquellas por encima de los 21 años. Los coeficientes de
variación del ingreso de los padres varía considerablemente a través de las edades.

3.- RESULTADOS.

En la tabla 3 se dan regresiones simples alternativas de las ganancias de los hijos


sobre el ingreso de los padres. La regresión (1ª) es el caso en el que cada variable estaá
medida para 1984 para reducir el ruido relativamente mayor en las ganancias de los hijos
más jóvenes tomado en cuenta antes. La regresión (1ª) produce una elasticidad significativa

13
La disgregación de los datos por género y raza revela que este patrón es similar para los blancos y los
negros y para los hombre y las mujeres.
de las ganancias de los hijos con respecto al ingreso de los padres de 0.27 y una correlación
intergeneracional (R) de 0.26 [= (0.069)1/2]. Ambos resultados son similares a la media de
las estimaciones resumidas en Becker y Tomes (1986). Aún con la edad media muestral,
cuando los perfiles de edad-ganancias se nivelan y muestran de lejos coeficientes de
variación constantes, tales resultados sugieren una movilidad intergenenracional sustancial
y un impacto limitado del ingreso de los padres en las ganancias de los hijos.
No está claro si los datos de 1984 deberían usarse para los ingresos de los padres si
uno está restringido a datos de un año (pero no necesariamente el mismo año) para cada una
de las variables. Después de todo, en 1984 en 1984 los hijos promediaban los 26 años de
edad; plausiblemente alguna medida del ingreso de los padres cuando los hijos eran más
jóvenes captura mejor la historia delineada en la sección 1, si restricciones de liquidez
imposibilitan la transferencia fácil de recursos a través de los años. Por lo tanto, hemos
estimado relaciones en las que el logaritmo natural de las ganancias de los hijos en 1984
son regresionadas en el logaritmo natural de los ingresos (reales) de los padres calculados
reparadamente cuando los hijos tenían 14 años hasta los 22. La regresión (2) en la tabla 3,
que es la alternativa que maximiza la correlación intergeneracional, usa los ingresos de los
padres del año en el que los hijos tenían 15 años. Esta regresión tiene un coeficiente de
pendiente de 0.60 y un R de 0.36; ambos son más grandes que en la regresión (1ª)14.
En la regresión (2) los ingresos son medidos en diferentes años para diferentes
familias y provienen de diferentes partes del ciclo real. Por tanto, también hemos estimado
regresiones con diferentes rezagos para el ingreso de los padres. La regresión (3) provee
una alternativa con ingresos de padres para 1975, un año en el que los hijos tuvieron una
edad promedio de aproximadamente 16, acerca de la edad de las desiciones en cuanto a la
continuación de la educación más allá de la secundaria. Las estimaciones en la regresión (3)
implican asociaciones intergeneracionales más grandes que en la regresión (1ª), pero
menores que en la (2): la elasticidad de las ganancias de los hijos con respecto a los
ingresos de los padres es de 0.37 y el R es de 6.28. Así, el impacto en la correlación
intergeneracional del control del ciclo real como en la relación (3) parece ser menor que
aquel control de posibles restricciones de liquidez como en la relación (2).
¿Qué pasa con la asociación intergeneracional si usamos más años de observaciones
para los ingresos de los padres y ganancias de los hijos para promediar las fluctuaciones
transitorias en ambas generaciones? Ambas variables están sujetas a fluctuaciones a través
del tiempo debido a los ciclos reales y a factores de transición específicos de cada
individuo. Solon (1987) afirma que la estimación de las correlaciones intergeneracionales
para este rango de edades de los hijos debería incrementarse entre un 40 y 80% con el
cambio de un año hacia observaciones permanentes dadas unas estimaciones disponibles
del tamaño relativo del componente transitorio del ingreso. Sin embargo, al incluir años
más tempranos para los hijos, resulta en más años al comienzo de la experiencia laboral
adulta de los hijos durante los cuales las variaciones en sus ganncias son relatiamente

14
Para esta exploración se usó la misma muestra de 1481 pares de padres-hijos para cada regresión para
asegurar la comparabilidad, a costa de perder una cantidad de observaciones. Los patrones de los R tienen
muchos picos locales: 0.06 para la edad de 14, 0.13 para la edad de 15, 0.08 para la edad de 16, 0.09 para la
edad de 17, 0.09 para la edad de 18, 0.06 para la edad de 19, 0.06 para la edad de 20, 0.08 para la edad de 21,
y 0.09 para la edad de 22. Alvin y Thornton (1984) estudian el rol comparativo de los antecedentes familiares,
medidos cuando el hijo tenía menos de cinco años y como adolescente, en su desempeño en la preparatoria y
años de educación completados a la edad de 18. Usando una muestra de hijos nacidos en Detroit en 1961,
ellos encontraron impactos pequeños de las variables medidas en periodos extensamente diferentes.
grandes. El impacto de promediar ambas variables por enciam de 1975-84 en la regresión
(4ª) es impresionante. La elasticidad de las ganancias de los hijos con respecto a los
ingresos de los padres es de 0.80, significativamente más alta que en las estimaciones
previas. El R es de 0.54, también más alto que en las otras regresiones discutidas hasta este
punto, y el incremento en comparación con la regresión (1ª) es aún más grande que lo que
Solon (1987) predice. Ambas medidas de asociación son mucho más grandes que los
valores de los promedios de las distribuciones de estimaciones basadas en datos para un año
en Becker y Tomes (1986). Así, medidas de ganancias e ingresos más permanentes
incrementan la asociación intergenenacional estimada sustancialmente.
Ahora examinamos la relación no lineal entre el logaritmo natural de las ganancias
de los hijos y el logaritmo natural del ingreso de los padres propuesto por Becker y tomes
(1986) incluyendo el cuadrado del logaritmo natural del ingreso de los padres en
regresiones alternativas, una para 1984 (regresión 1b) y otra para los promedios sobre
1975-84 (regresión 4b)15.en ambos casos hay alguna evidencia de no linealidad: una prueba
F rechaza la imposición de la restricción de que el coeficiente del término cuadrático es
cero y que el R se incrementa. Sin embargo, el patrón de signo de las estimaciones sugiere
mayores elasticidades para mayores ingresos de padres, contradiciendo la conjetura de
Becker y Tomes. Como se notó en la sección 1, si la curva de demanda es suficientemente
elástica y se desplaza lo suficiente con el ingreso de los padres, tal resultado es posible
dentro de la estructura de la figura 1. Este efecto puede ser un efecto ingreso absoluto, de
tal manera que mientras la economía de los EE.UU. crece, la sociedad se volverá cada vez
más rígida, con un producto molesto para nosotros. Alternativamente puede haber un efecto
ingreso relativo en le sentido de que las elasticidades son altas en una sección de corte
transversal para ingresos altos de los padres, de tal manera que no hay implicaciones en el
incremento de la rigidez a través del tiempo. No somos capaces de identificar la
importancia de las interpretaciones de los efectos ingresos relativos y absolutos con
nuestros datos.
Hasta aquí hemos ignorado el género de los hijos y la raza de la familia. Hemos
limitado nuestra consideración de la edad de los hijos a la cuestión de a qué edad en
particular de un hijo los ingresos de los padres tienen la mayor asociación. Sin embargo,
estas tres características pueden afectar la elasticidad de las ganancias de los hijos con
respecto a los ingresos de los padres y la correlación intergeneracional.
La regresión en la Tabla 4 permite que la elasticidad de las ganancias de los hijos
con respecto a los ingresos de los padres dependa del género de los hijos, la raza de la
familia, y del cuadrado de la edad del hijo 16. La dependencia del ingreso de los padres en
tales características raramente se ha explorado, aunque otros estudios han incluido tales
características como controles aditivos17. En nuestro caso, al tener la elasticidad
dependiendo de tales características, es más consistente estadísticamente con la variación
en el logaritmo natural de las ganancias de los hijos, que tratarlos de una manera aditiva;
más aún, una prueba F para los datos de 1984 no rechaza las restricciones de que los

15
Esta exploración debe ser calificada puesto que con datos de corte transversal no exploramos que pasa con
los hijos con habilidades dadad mientras la riqueza de los padres aumenta. Sin embargo pensamos que es
sugestivo.
16
Si se permiten interacciones entre la edad, raza y género, la multicolinealidad es tan alta que es muy difícil
obtener los efectos. Sin embargo, no presentamos estimaciones con tales interacciones.
17
Ver nota al pie de página 5
controles aditivos son cero si se permite la dependencia de tales características en la
elasticidad18.
La regresión para 1984 en la primera fila de la Tabla 4 sugiere una correlación
intergeneracional más fuerte, un R de 0.37, que en lasw preimeras dos estimaciones en la
Tabla 3 y una mayor correlación que en la mayoría de los estudios resumidos en Becker y
Tomes (1986) (aunque no más grande que la correlación en la tercera regresión en la Tabla
3). Los estimadores para el término cuadrático en la edad implican una elasticidad máxima
de 0.31 cuando los hijos tienen 50 años19 comparada con un valor de 0.21, por ejemplo,
cuando los hijos tienen 21. La estimación para el género implica que no hay diferencias
significativas. La estimación por raza implica una elasticidad más pequeña para los blancos
que para los no blancos ( de –0.043), quizá debido a que los no blancos están más
restringidos por sus propios recursos familiares en una variante para el argumento de
Becker y Tomes (1986). Así, estos resultados sugieren que los controles de edad y raza para
los hijos hacen una diferencia significativa al estimar la elasticidad intergeneracional,
aunque lo mismo no es el caso para el género.
¿Qué pasa con la correlación intergeneracional estimada cuando incrementamos la
cantidad de años que promediamos? Los resultados de adicionar años tempranos se dan en
las subsecuentes filas de la Tabla 4. La correlación intergeneracional, R, se incrementa
substancialmente en el caso de incluir años adicionales arriba e incluir un décimo año
adicional (el R se incrementa de 0.37 para 1984 a 0.58 para 1975-84). El impacto estimado
de la edad, género y raza en las elasticidades intergeneracionales también cambian mientras
adicionamos años. La adición de un número de años a 1984 produce estimaciones de
coeficientes de edad y raza que perecen ser de una u otra manera menos importantes, pero
los efectos de género parecen ser substancialmente más importantes (y significativos) que
en la primera fila para 1984 solamente. No tenemos una explicación para la importancia
relativa del cambio en la edad, género y raza cuando se incrementan una cantidad de años.
Sin embargo, a juzgar por las estimaciones del R intergeneracional y los coeficientes del
logaritmo natural del ingreso de los padres sin interacciones, las estimaciones basadas en
más años son las más interesantes. Para las estimaciones basadas en 1975-84 en la última
fila de la tabla 4, el impacto de la raza (-0.037 para los blancos) es ligeramente menor que
para 1984 solamente (aunque no significativamente menor). El efecto de género (-0.012
para las mujeres) es al menos dos veces la estimación basada en 1984 solamente, y
significativamente no igual a cero para 1975-84, aunque es menor (y muy
significativamente) que el efecto de la raza. Los efectos de la edad al cuadrado son más
pequeños y precisamente menores estimados con datos para el periodo 1975-84 que para
1984 solamente e implican una elasticidad máxima a la edad de 58 de 0.8 comparada con
0.72 a la edad de 2120.

4.-CONCLUSIÓN
18
El valor del F es de 0.45, con valores críticos de 3.7 y de 2.6 a los niveles del 1% y al 5%. Si se usa la
media de los años 1975-84 para ambas variables, una prueba F rechaza la imposición de estas restricciones
(F=8.3). Sin embargo, la formulación con estas características que sólo afectan a las elasticidades es más
consistente con la varianza de la muestra en el logaritmo natural de las ganancias de los hijos que con la
formulación de solamente características aditivas.
19
No le damos gran importancia a esta estimación de la máxima edad puesto que el efecto del término
cuadrático es un estimador impresiso y puesto que nuestra muestra incluye solamente adultos jóvenes y, así,
no está bien para estimar precisamente la asociación en el ciclo vital para adultos mayores.
20
Ver nota 18
Hemos usado el Panel de Estudio de Michigan de las Dinámicas del Ingreso para
crear un archivo de conexión de padres e hijos con rasgos de panel para ambas
generaciones. Usamos este conjunto de datos para emprender el análisis intergeneracional
ganancias/ingresos más allá de los estudios usuales de un solo año y de corte transversal. El
rasgo del panel permite una mejor representación del desarrollo del ciclo de vida, posibles
restricciones a la liquidez y reducción en la medida del error, efectos de los ingresos
transitorios y de periodos.
Nuestras estimaciones sugieren asociaciones intergeneracionales más altas que en
un simple corte transversal del tipo usado en todos los estudios previos en tres aspectos:
Primero, si solamente se usa un año de datos de ingresos de padres e hijos, hay una
ganancia al usar para las ganancias de los retoños el año en el que los hijos son lo
suficientemente viejos para estar en un segmento relativamente estable de su trayectoria de
ganancias en el ciclo de vida y un año más temprano para el ingreso de los padres cuando
las decisiones importantes sobre educación fueran tomadas para los retoños puesto que las
restricciones de liquidez son aparentemente importantes.
Segundo, el uso de promedios en vez de muchos años pueden resultar en
asociaciones más altas que al usar un simple año de datos debido a los errores de medida
limitantes, fluctuaciones transitorias, y efectos específicos de periodos. Para este conjunto
de datos parece ser que las correlaciones se incrementan al usar más de 10 años en tal
promedio. La magnitud del incremento es sustancial, y más grande que aquel que controla
las restricciones de liqueidez.
Tercero,el control para características demográficas e individuales incrementa la
correlación intergeneracional sustancialmente. La elasticidad de las ganancias de los hijos
con respecto a los ingresos de los padres es significativamente más alto para los hijos que
para las hijas y para los no blancos que para los blancos, con el último efecto más grande
que el primero. La elasticidad también se incrementa durante los años iniciales del ciclo del
trabajo de los hijos, presumiblemente en parte porque los datos de ganancias para los años
iniciales son ruidosos por las razones mencionadas anteriormente.
En nuestras estimaciones, que incorporan una década de datos y controles para los
razgos demográficos, encontramos una correlación intergeneracional del 0.58 –un valor
relativamente alto comparado con la mayoría de las estimaciones previas que se resumen en
Becker y Tomes (1986). La elasticidad de las ganancias de los hijos con respecto al ingreso
de los padres es a cerca de 0.80 para hijos blancos a la edad de 58, la cual es alta en
comparación la media de estimaciones previas. Sin embargo, la movilidad
intergeneracional ganancias/ingresos parece ser sustancialmente menor entre estas dos
generaciones de EE.UU. que la mayoría de las que se resumen en Becker y Tomes. Así,
algunas de las aparentes paradojas entre el importante rol de los antecedentes familiares de
la niñez afirmadas en algunos estudios (ver la introducción) y bajas estimaciones de
correlaciones intergeneracionales son debidas a lo inadecuadas que son las estimaciones en
estas últimas.
Finalmente, Becker y Tomes (1986) conjeturan que las elasticidades
intergeneracionales son no lineales en los ingresos de los padres para cualesquier hijos
dados con coeficientes de pendientes más bajas con padres ricos debido a la transferencia
intergeneracional relativamente rara de activos financieros o físicos en padres pobres versus
padres ricos. Encontramos algún soporte limitado para esta conjetura en la elasticidad
suavemente más baja para blancos que para los no blancos en las estimaciones de la Tabla 4
(bajo el supuesto de que los primeros son más ricos). Sin embargo, no encontramos soporte
para la conjetura en las estimaciones más creíbles en las que adicionamos el cuadrado del
logaritmo natuaral del ingreso de los padres. Verdaderamente, en tales estimaciones
encontramos alguna no linealidad en la elasticidad, pero esa elasticidad se incrementa para
los padres más ricos más que cae como la conjetura de Becker Tomes lo quiere. Esto es, la
movilidad puede estar cayendo mientras los EE.UU. se vuelven más ricos si esto refleja
primordialmente un fenómeno de ingresos absoluto más que relativo.