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ELLOS.

Hoy fui sancionado por el Supremo Consejo Represor. Alguna vez tenía que suceder. Lo intuí
desde el momento que tomé la decisión de rebelarme, harto ya de esta larga esclavitud.

Siempre pensé que alguna vez terminarían por detenerme.

Somos pocos los que optamos por desafiar el Orden, como pregonan Ellos; el sometimiento y
la opresión como decimos nosotros..

Nuestra esclavitud se remonta al periodo patriarcal, luego de la última guerra.

Antes que Ellos se erigiesen en nuestros opresores, la humanidad vivió la etapa más pacífica y
creativa de su existencia, un nuevo Renacimiento espiritual.

Tiempos que hiciera realidad el viejo sueño de la raza; vivir para el ocio( claro que no faltan
quienes achacan todas las calamidades posteriores, a la pasividad de aquellos tiempos)
disponiendo de espacios de tiempo para tareas de desarrollo personal.

La abolición del trabajo eliminó la mayor parte de los antagonismos; la consecuencia directa
permitió la supresión de los conflictos, y por ende, la política, pasó a convertirse en atrayente
fuente de lectura como otrora ocurriese con la mitología. Hasta la Religión había perdido todo
su encanto metafísico.

Todo ocurrió mucho tiempo atrás, en la etapa en la que el hombre había logrado dominar la
técnica de la transmutación; era en la que el factor tiempo -sometido al dominio de la luz - se
convirtiera en otro de los mitos de la vieja raza.

El único misterio que aún perdura es el de la muerte. Y en este punto, a pesar de los notables
avances científicos, existe el unánime consenso de que jamás podremos desentrañarlo. Cierto
es que hace un par de años, se vislumbró esta posibilidad después que nuestros opresores
comenzaran a aplicar con relativo éxito la llamada técnica de la inmortalidad( no deja de ser
algo realmente excepcional; algo que nos devolvió el asombro, poco menos que dormido en
los anales de la memoria) secreto del que por ahora participan sólo los androides públicos,
esos híbridos de carbono con algunos componentes humanos.

Se dice que el fin de tales experimentos conduciría a la creación de una nueva raza de parias
cibernéticos. Y esto es lo que me espanta: la posibilidad de ser utilizado, transformado en otro
hombre después del injerto cerebral. Pero no por temor a lo incognoscible( después de todo, la
muerte es el reencuentro con el Haber, no con el Ser, como creían los antiguos) Todos
sabemos que el Ser es egoísta; que parte de una concepción estrecha, supeditada a los caducos
valores de la propiedad privada. Mientras fuimos libres, hicimos un culto de la nueva filosofía
del Haber: nada te pertenece; todo te pertenece. La perfecta independencia espiritual, porque
el Haber está indisolublemente ligado a la gran conciencia cósmica. El Haber, es la unidad
estructural de la materia y el espíritu.

Por eso pienso que mi temor no tiene connotaciones metafísicas. Sí, que está basado en la
repercusión política de este acontecimiento; es la raza humana la que corre peligro de ser
desnaturalizada, transformada en una gigantesca y amorfa máquina carnal.

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Por suerte, ni los mismos manipuladores del Conocimiento Superior están seguros del
resultado final de estos experimentos. Informes fidedignos aseguran que multitud de
ciudadanos preprogramados, han sucumbido en medio de reiterados ataques de locura.

Yo creo que esto se produce porque el espíritu rechaza el injerto cerebral que desarticula a
todo el ser.

En el aspecto comunitario, esta anomalía afecta el equilibrio que rige los mecanismos
naturales de la vida. Claro que el hecho no parece preocupar demasiado a nuestros opresores:
Humanos y androides son remitidos constantemente a las grandes comunidades orbitales que
circundan el sistema planetario.

Mi hábitat se denomina X540, y es una unidad cosmopolita que la tecnología humana


convirtiera en satélite artificial de la Luna.

Me pregunto que pasará con nosotros los humanos... ¿En qué desembocará esta decadencia
que parece haberse ensañado con la raza?¿Estaremos en los umbrales del fin de los tiempos de
la especie... ?

Pienso: todo tiene su principio y su fin. Resulta cruel admitirlo pero es irreversible. Sin
embargo me pregunto también: ¿tiene sentido la vida sin la criatura capaz de concebirla como
tal? ¿Quién sino el hombre le da sentido a la creación?

Por las noches, cuándo aún estaba libre, solía sentarme frente a una de las ventanas de mi
hábitat, sin poder evitar que la angustia se colgase a mis espaldas cada vez que contemplaba el
planeta azul del que había sido desterrado.

Entonces, sumido en un silencio ceñido, pensé muchas veces en la muerte de mis padres y mis
hermanos, arrancados de mi lado por la voluntad de Ellos. Claro que pronto me acostumbré a
mi nueva soledad: esta es una sociedad dónde estamos todos juntos pero también estamos
todos solos Cada uno de nosotros en su compartimiento individual; en estas grises cápsulas
hexagonales. Viéndonos a la hora del paseo colectivo o en la clase de gimnasia pública (en
ese mismo paseo donde surgió espontáneamente la idea de hacer oír nuestra protesta)
caminando junto a personas con las cuáles no tenemos nada en común.

Sí, en esta sociedad aséptica no existen los vínculos de parentesco. Tampoco existe la pareja.
Ni siquiera el amor. El acto sexual es pedagógico, rara vez fisiológico o instintivo. Siempre se
realiza ante un auditorio masculino al que se le concede permiso para sus prácticas
masturbatorias; los afortunados que resultan seleccionados - pertenecemos a una comunidad
dónde hay una mujer cada mil hombres -se ven obligados a usar estimulantes mientras
desarrollan frente a ellos la cópula pedagógica. Entonces, todos se entregan a las prácticas
onanistas.

La procreación fue abolida hace treinta años, y desde esa época, las cosas fueron empeorando
para nosotros.

Durante mucho tiempo la manipulación genética estuvo prohibida, antes y después de la Era
Cósmica. Pero la irrupción de Ellos en el poder, determinó la supresión de éstas y otras
conquistas sociales. La consecuencia directa devino en la esterilización de todas las mujeres.

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En la actualidad, los nuevos humanos son seres de probeta, creados expresamente con la
finalidad de servir a esta tiranía.

Algunos sostienen que no tenemos motivos para quejarnos. Por supuesto, se trata de los
eternos conformistas que acostumbran a dejar las cosas libradas al azar. Los mismos que se
mostraron indiferentes cuándo - en público y sumarísimo juicio - fuimos acusados de
subversivos por nuestros opresores. Alegan que nos quejamos de gusto; que no nos falta cosa
alguna y que el único sacrificio al cuál nos obligan Ellos está debidamente compensado.

Sí, cierto es que obtenemos algunas compensaciones, como ser: alimentos de sobra y tiempo
libre abierto para hacer lo que nos plazca(- claro, limitado a paseos, diversiones y gimnasia
espacial- ) todo dentro de las reglas establecidas. Que estas prebendas sociales Ellos lo habían
logrado habida cuenta de utilizar la mano de obra esclava derivada de la última contienda. Sin
embargo, amén de la manifiesta falta de libertades, nuestra vida parece un soberano bostezo.

A las ocho suena el timbre general y nos levantamos. A las veinte horas vuelve a sonar en
señal de que debemos ingresar a nuestros compartimientos hexagonales. Así todos los días.
Así desde hace tantos años. No hay prisa para nada; ni ambición alguna. Todo está
condicionado, minuciosamente administrado. Desde la comida, hasta la hora de expeler los
excrementos. Reglamentado, minuciosamente planificado, desde el coito pedagógico hasta la
muerte; desde las diversiones hasta las representaciones culturales. Regulado. Políticamente
impuesto por Ellos, los que manejan el Conocimiento Superior. Los mismos que ordenaron mi
detención y la de mis compañeros rebelados.

Después de ser internado en una celda acústica, recibí la visita de dos miembros del Tribunal
de Disciplina - en realidad, no eran más que dos torturadores de la C.P.R.- que de manera
brutal pretendían que firmase una declaración de culpabilidad.

Pese a mi resistencia, aún suponen que soy el jefe del grupo subversivo.

Como no lograron su propósito, me enviaron a un compartimiento estanco de castigo en el


que permanezco desde entonces.

En este espacio gris sin sustentación gravitatoria, participé de experiencias alucinantes,


producto de una élite de investigadores al servicio del régimen. Durante incontables días - en
realidad he perdido la noción literal del tiempo - he debido convivir holográficamente con los
afectos de la sangre - mis padres, mis hermanos, el resto de la familia - que hablaban conmigo
constantemente, sugiriéndome la conveniencia del arrepentimiento público.

Por supuesto que sé que se trata de un mecanismo cibernético digitado por los hombres del
CPR, pero hubo momentos en que la presión se hizo tan insoportable, que tuve verdaderos
deseos de sucumbir a la voluntad de mis torturadores. Y esto no se produjo porque en el
momento en que la voluntad flaqueaba, el holograma fue disuelto. Sin embargo, sé que
volverán a intentarlo. Y usarán todos los artilugios cibernéticos para minar mi voluntad. Sin ir
más lejos, ayer por la tarde lograron materializar mis pensamientos. A punto de ser asesinado
por mi subconsciente, Ellos lo evitaron( es evidente que están empeñados en lograr mi
confesión pública, que deberá hacerse en cadena oficial).

Los cargos son concretos: me acusan de ser un agitador social; que intento sembrar el caos y
que además, trato de imponer una ideología extraña al ser de la comunidad. !No pueden

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perdonarme que haya desafiado el Nuevo Orden, esencia excluyente de La Ley! Porque claro,
aquí las leyes son muy claras. Casi todo está permitido: caminar distinto; correr de manera
diferente; mirar distinto y hacer el coito distinto( siempre claro está, dentro de los planes
pedagógicos) y hasta regular los excrementos previa solicitud de permiso a los esbirros del
C.P.R.

Lo único que no se permite es cualquier intento de pretender modificar lo establecido, ni


siquiera los decretos regulatorios de convivencia urbana, de categoría secundaria.

Mientras no lo intentemos, el Consejo Represor del C.P.R. no intervendrá. De lo contrario, la


represión será inevitable.

Todos tenemos libertad, pregonan Ellos. Una libertad responsable que debemos cumplir y
respetar. Una libertad que nos impone aceptar este Nuevo Orden Global como el único
requisito para formar parte de la Comunidad Pública Responsable.

Los otros, los que no acaten sumisos y disciplinados las disposiciones en vigencia y... - como
suelen recordarnos constantemente los grandes visores públicos - “... agitaren, promovieren,
y/o desearen formas de vida repudiadas por la comunidad, se expondrán al rigor pleno de La
Ley “.

Repito: las reglas de juego son clarísimas: todo aquel que pida o clame lo que no les es
ofrecido por Ellos, no podrá evitar que los mecanismos de defensa pública se pongan en
acción. Como ocurrió hace unos días, en pleno centro de la colonia, cuando gritamos con mis
compañeros rebelados: “ ¡Viva él hombre!” “¡Muera la dictadura global! “.

En menos de un minuto, fuimos rodeados por Ellos.