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Parte 3: Juventud. “Juventud y adolescencia”.

Barrionuevo
Con juventud nos referimos al tiempo lógico que se extiende desde el momento en el cual el
sujeto se desprende de lo endogámico que lo familiar le provee como espacio protector, y
se enfrenta a las exigencias de un mundo complejo, sin la seguridad que provee la
incondicionalidad, en lo esperable o en términos de normalidad, del ámbito de la familia. En
ella por lo tanto se produce la salida exogámica de un sujeto que se inserta en la dinámica
de las relaciones sociales y económicas que caracterizan al momento histórico-socio-
cultural en el cual se encuentra viviendo, con el “hallazgo del objeto”, compañero sexual, y
la construcción de proyectos: en lo laboral, profesional y en lo referido a la propia
maternidad o paternidad.
En la juventud se está en posesión de un excedente temporal, un crédito o un plus, como
algo que se tiene sobrante y de lo cual se puede disponer como capital temporal.
Ser joven posee hoy un alto valor social y positivo.
Se define la juventud por tanto como el momento lógico en el cual es sujeto se encuentra en
condiciones de abandonar el espacio endogámico familiar, y su prolongación en
instituciones que son extensibles del mismo, reconociendo, definiendo y haciéndose cargo
de su propio deseo, identificándose con proyectos propios que tienen un grado de
realización o concreción diferente al de aquellos del tiempo de la niñez o de la adolescencia
marcados por la ilusión de omnipotencia narcisística.
Se debe enfrentar a un proyecto de vida propio, inserción laboral, estudios universitarios,
etc. Esta compleja tarea de construir un proyecto propio plantea doble trabajo: desasirse
del deseo del otro que se manifiesta o veladamente se desliza en decires respecto de que
seria lo mejor o aconsejable para él y enfrentar una realidad del mercado o sistema
productivo con escasas posibilidades para la juventud y para un cada vez mayor número de
desempleados o despedidos.
Por otro lado el discurso capitalista como salvaje que impone el mandato de consumir
porque todos pueden, porque el goce es supuestamente para todos, produce así sus
propios excluidos, exige marginación y desocupación, siendo los jóvenes la franja etaria
más vulnerable de la violencia que ello supone.
Cuando el trabajo de duelo que caracteriza la adolescencia comienza a entrar en su fase
final, se presenta otro duelo en puerta que reactiva el duelo por los padres infantiles. La
caída de los padres se desarrolla con un inicio al reconocimiento y desautorización del juicio
que decreta la pérdida, con posterior sobreinvestidura de recuerdos y nostalgia, y luego el
momento de desasimiento propiamente dicho, lento y puntual en tanto la constitución del
objeto fue producto de sucesivas inscripciones o puntos de enlace del sujeto con aquel
(trabajo de duelo). Implica dolor, pues se debe renunciar a una ilusión y afrontar el
desamparo ante la desaparición, como “ideales” , de aquellos que con su valores y su
autoridad garantizaran la ilusión de la propia omnipotencia narcisista.
En un comienzo el niño coloca a su padre en el lugar desde el cual provienen sus propios
pensamientos, como referente permanente, como garante de su ser. Luego, en la
adolescencia con la caída del padre del lugar omnipotente, una idea, una institución o un
líder determinado, en conjunto con la identidad sostenida por el grupo de pares, servirán de
respaldo para la construcción de valores e ideales propias y toma de decisiones.
Freud da el nombre de “ambivalencia afectiva” a la coexistencia de mociones cariñosas y
hostiles hacia el padre, primero amado y admirado y luego reconocido como molesto
perturbador de la propia vida pulsional.
Los procesos identificatorios que unieron al sujeto con los padres de la infancia y de la
adolescencia no desaparecen sino que forman parte constitutiva del carácter. Ya en la
juventud, la construcción de un lugar propio como sujeto, ser, ya no solo como sinónimo de
“hijo”, tiene relación con la posibilidad de “pensar”, de tomar decisiones, en lo referente a la
elaboración de un proyecto de vida. Y en la misma se plantea un doble proceso de duelo:
1-En cuanto al lugar del propio padre: El joven entrevé la posibilidad de equipararse e
incluso, llegar a superar a quien fuera el “rey” inalcanzable en sus años infantiles.
2-En tanto al definirse por una dirección otros caminos deben quedar a sus espaldas,
desechados, o bien ser definidos como secundarios.
La construcción de un proyecto de vida se realiza en un terreno de muertes, propias y
ajenas, en una encrucijada angustiante ante lo irreductible de lo real representado por el
futuro, debiéndose afrontar la tarea de destitución de viejas identificaciones, como proceso
de desidentificación y consolidación de nuevas identificaciones.
Elección de carrera u ocupación laboral.
La desorientación en cuanto a la elección vocacional sería un equivalente al desorden que
en la adolescencia se produce en todo terreno y no entra por cierto en el campo de la
patología. En el tiempo de la globalización de la sociedad de mercado la elección de una
carrera o de una ocupación laboral enfrenta a lo incierto, con la inseguridad, a diferencia de
lo que sucedía décadas atrás en las cuales la educación y el trabajo poseían y otorgaban
estabilidad tranquilizadora. Hoy en dia es lo contrario, algo del orden de la violencia es la
forma que adquiere uno de los malestares en la cultura según Freud, el producido por las
condiciones de vida que ofrece el mundo exterior manifestándose en furia y poder
destructivo con que cae sobre el sujeto y que hoy se expresa en las condiciones de maltrato
y exclusión.
El joven se encuentra hoy ante un panorama socio-político-económico en el cual la
incertidumbre y el azar se integran a las variables que el sujeto debe considerar para la
construcción de proyectos y elección de trabajo y/o estudio.
No es sencillo por cierto elegir una carrera y la desprotección de representifica ahora en el
orden de lo social como en otro momento fuera ante la pérdida de los padres de la infancia.
En la relación a las condiciones con las que el joven se encuentra al salir del colegio
secundario y al interrogarse sobre caminos futuros posibles. Comienza el joven a re-
considerar su posición en relación a los otros y en cuento a un futuro en el contexto en el
que le ha tocado vivir.
La metamorfosis en el “hallazgo de objeto”
Se toma hallazgo de objeto al establecimiento de un vínculo amoroso de cierta o relativa
estabilidad. El hallazgo de objeto es propiamente un reencuentro. Existen dos caminos
para el mismo: El que se realiza por “apuntalamiento” en los modelos de la temprana
infancia o el “narcisista” que busca al yo propio y lo encuentra en otros.
En la construcción de proyectos para un futuro se incluye como posibilidad la elección de
pareja sexual a quien amar, aceptando las diferencias y limitaciones o distancias respecto
de ideales inalcanzables. En la juventud se logra la capacidad de amar que posibilita el
reemplazo de la elección narcisista de objeto por el “hallazgo” de un objeto de amor
exogámico.
Freud propone el logro del amor y de una vida activa laboral como indicios de una vida
“saludable”. Trabajar supone el sostenimiento de una actividad con cierto grado de
creatividad o productividad, y no una tarea alientante-alienada que empobrece al sujeto en
lugar de enriquecerlo y afianzar su vida afectiva y social. Y considera al amor que no es lo
mismo que enamoramiento, para referirse al genuino y verdadero amor. Amar
verdaderamente implicaría poder aceptar al otro con sus virtudes y limitaciones, supone
reconocer las diferencias entre el sujeto y el objeto de amor, confluyendo corrientes tierna y
sexual en un vínculo que adquiere cierta permanencia o estabilidad superando e integrando
el propio narcisismo en un vínculo de amor con otro u otros.
En la juventud, se produce una especial relación complejo de edipo- complejo de castración
que permite que se pueda llegar a resignar ser el falo para poder tenerlo y por lo tanto
“poder hacer con él”. Lacan afirmaba respecto al falo que era preciso que el sujeto acepte
tenerlo y no tenerlo, a partir del descubrimiento de que no lo es. Podemos referirnos a
juventud como el momento en que ello es posible en tanto la ilusión de ser el falo deja lugar
a la posibilidad de tenerlo y no tenerlo y poder ofrecerlo al otro. Junto con el amor y la
elección de partenaire, se presenta la posibilidad de concretar la maternidad o paternidad
inserta en un proyecto de vida. Ser padre o madre implica reconocer la inevitabilidad de la
propia muerte al ubicar al hijo como continuidad de la vida en otro ser en el que se introduce
el propio narcisismo, enfrentando al mismo tiempo el duelo por la muerte de los propios
padres al desplazarlos hacia el lugar de los abuelos. Poder llegar en la paternidad a igualar
o sobrepasar al propio padre puede provocar desde fuertes sentimientos inconscientes de
culpa, como derivación de la fantasía de asesinato como propia de la adolescencia, hacia
difusa “moción de piedad” hacia el padre, al decir de Freud.
Carácter
El carácter es la forma en que en el sujeto adquiere expresión en el yo la relación entre los
sistemas yo-ello-superyó, como producto de identificaciones diversas que marcaron la
historia de la constitución subjetiva en su conjunción con formaciones reactivas y
sublimación. El carácter hace al sujeto reconocible a través de sus manifestaciones que le
dan un “sello” o “marca” diferenciable, peculiar, en cuanto a su forma de “ser” en el mundo y
en sus relaciones con los otros. Lo que llamamos caracter de un hombre esta construido en
buena parte con el material de las excitaciones sexuales, y se compone de pulsiones fijadas
desde la infancia, de otras adquiridas por sublimación y de construcciones destinadas a
sofrenar unas mociones perversas, reconocidas como inaplicables.
Tambien el caracter esta formado por procesos identificatorios y formaciones reactivas.
Identificaciones con figuras significativas de distintos momentos de la vida y también
aquellas que se produjeron en vínculos que se rompieron o disolvieron pero dejaron su
marca, “como precipitados”, en el carácter del sujeto. A todo esto se suma la sublimacion,
componente del carácter que adquiere especial dimension en la juventud en cuanto a la
eleccion de actividades laborales,artísticas y cinetíficas, si bien está presente en el sujeto
desde sus primeros pasos en experiencias de vida.
Pulsión.
“Concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como representante psíquico de los
estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma como una medida de la
exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo
corporal. Las pulsiones sexuales son numerosas y al comienzo actúan independientemente
para luego poder reunirse en síntesis más o menos acabada.
-Esfuerzo o empuje: es el factor del motor de la pulsión, medida de exigencia de trabajo.
-Meta o fin: es la satisfacción que solo puede alcanzarse cancelando el estado de
estimulación en la fuente de la pulsión.
-Objeto: es aquello en o por lo cual la pulsión puede alcanzar su meta o satisfacción
pulsional.
-Fuente: Proceso somático, de un órgano o de una parte del cuerpo, cuyo estímulo es
representado en la vida anímica por la pulsión.
La pulsión necesita del objeto como condición pero no se satisface en dicho objeto sino que
vuelve a la fuente para satisfacerse, por lo cual el objeto puede ser reemplazado por
cualquier otro que ocupe lugar de vacío del objeto “perdido”. La pulsión reprimida nunca
cesa de aspirar a la satisfacción plena, o vivencia primaria de satisfacción y todas las
formaciones sustitutivas, reactivas o sublimaciones son insuficientes para cancelar su
tensión acuciante.
Con la segunda tópica, Freud enuncia la hipótesis de que la pulsión de muerte se opone a
la de vida, corroborando la importancia a volver a un estado primitivo, como expresión de la
desorganización, retorno a la muerte, proponiendo en tal circunstancia al principio de
Nirvana-Represión
Los destinos posibles de la pulsión son:
-Trastorno hacia lo contrario.
-Vuelta hacia la propia persona.
-Represión.
-Sublimación.
Sublimación
Proceso postulado por Freud “para explicar ciertas actividades humanas que
aparentemente no guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la
fuerza de la pulsión sexual”.
Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no
sexual, y apunta hacia objetos socialmente valorados tales como creación artística y trabajo
intelectual.
La sublimación de las pulsiones es un rasgo particularmente destacado del desarrollo
cultural: posibilita que actividades psíquicas superiores- científicas, artísticas, ideológicas-
desempeñen un papel tan sustantivo en la vida cultural.
Si el fin de la pulsión es la satisfacción, la capacidad de sublimación, que implica el cambio
de objeto, permite el pasaje a otra satisfacción, distinta o diferente de la sexual, pero
satisfacción al fin.
Según Lacan la satisfacción que se obtiene de la sublimación es paradójica, pues entra allí
en juego algo del orden de lo imposible, en tanto: así como la pulsión que no encuentra su
objeto, en tanto perdido, y de tal forma colisiona o choca con lo imposible, con lo real, la
sublimación también obtiene satisfacción paradójicamente como así lo hace la pulsión
misma. El obstáculo que encuentra el principio de placer, el “tropiezo”, el hecho de que no
es fácil el logro de la satisfacción, marcaría que hay algo de lo real puesto en juego.
Entonces, en tanto enlace de la satisfacción y lo real (este último como imposible), al decir
de Lacan, la sublimación es goce. Lacan entiende la sublimación en su relación con el
padre simbólico derivado del desarrollo freudiano de Tótem y Tabú, de asesinato del padre,
como condición de la cultura, de la legalidad y de las condiciones del intercambio amoroso.
El asesinato del padre primitivo pone obstáculo al goce, cierra la vía de acceder al mismo, y
de tal forma se consolida la prohibición.
Lacan sugiere la existencia de un goce que no conviene, que impide al sujeto avanzar su
deseo. (cuando lacan habla de goce no se refiere a un solo goce, sino que implica, goce del
cuerpo, goce del ser, de un goce de saber producido, goce por sublimación). Para lacan lo
que cambiaria no es el objeto sino su posición en la estructura del fantasma. Es decir que
cambia la naturaleza del objeto al que la pulsión se dirigía, un “cambio de objeto en sí”, lo
cual sería posible porque la pulsión estaría ya desde antes “profundamente marcada por la
articulación del significante”.
Sinthome
“El sinthome” según Lacan, es una forma arcaica de escribir lo que luego fue designado con
el nombre “síntoma” en psicoanálisis y los diferencia, proponiendo un nuevo concepto.
El sujeto, está triplemente determinado, por lo real, lo simbólico y lo imaginario,
manteniendo en lo ideal una ubicación armónica entre sí, sin anularse, en tanto uno no es
sin los otros.
Lo imposible como tal, lo “real” es “lo” imposible, es aquello que escapa a las posibilidades
de ser pensado, de ser puesto en palabras, irrumpe de pronto y resiste a los esfuerzos del
sujeto de tratar de asirlo, de ponerle significación. Y ante lo real el sujeto puede responder
en lo real o en lo imaginario. “Imaginario” refiere al primer efecto de la estructuración del
sujeto, en la “fase del espejo”. Lo imaginario alude a la fascinación o captación especular en
el niño de la propia imagen como unificada, en el contexto de la experiencia del espejo,
mientras que el registro imaginario en el nudo borromeo, como consecuencia de la fase,
corresponderia a la dimensión de “ilusión” que caracteriza a la dialéctica de identificaciones
que se producen en el yo. El orden simbólico opera como determinante, legalidad, en
cuanto a la posición del sujeto en relación al Otro, y como consecuencia en cuanto a los
otros que está regulada o mediada por un código o sistema de reglas y convenciones del
orden simbólico que permiten estructurar el intercambio en el lazo social a partir del
lenguaje.Otro con mayúsculas refiere al lugar de la convención significante que determina
simbólicamente al sujeto.
El cuarto anillo propuesto por lacan, el “sinthome”, es lo que le permite a lo simbólico,
imaginario y lo real, mantenerse unidos, garantiza la cohesión del nudo, a través de la
compensación o suplencia de la falta o dimisión de la función paterna.
El “Sinthome” como artificio dice Lacan, como arte-oficio, como suplencia, tiene por función
reparar el nudo en el lugar que falla. Solo un “saber hacer allí con” puede ser sinthome si
cumple función de anudamiento en el lugar de falta o como reforzamiento de la debilidad
como podríamos considerarlo en las neurosis, en las perversiones o patologías del acto. Y,
fundamentalmente, en tanto el sujeto pueda nombrarse como “siendo” por su quehacer
“algo” que lo identifique, haciendo referencia al sentimiento de sí sostenido en el “ser”
alguien que “sabe hacer con…”, como producto de identificación simbólica.
El sinthome es también el padre, y el cuarto elemento es el Nombre del Padre, que
garantiza la cohesión del nudo.
Algunas reflexiones acerca del Sinthome en la clínica
En dirección a la cura, se podría ir descubriendo, cómo y dónde podrá construirse un
Sinthome que sea propio, porque cada uno es responsable en su “saber hacer”. Y en la
dirección de la cura el fin de análisis se podría definir, teniendo en cuenta la propuesta de
Lacan del cuarto anillo, como identificación al Sinthome.

Juventud en tiempos del capitalismo tardío


El tiempo del capitalismo tardío puede ser definido como un sistema económico que abre
los mercados hacia todo el mundo con libre tránsito de capitales, nueva realidad o imperio
controlado monopolicamente por las grandes compañías, en un vertiginoso ritmo de vida
que estimula el consumo.
Estimulandose el presente y la inmediatez, el sujeto alienado es un frenético universo de
compra-venta y consumo, suele vivir expectante y ansioso, sin poder disfrutar de lo que
logra en tanto al momento mismo de la compra ya se encuentra otro producto de “última
generación” en puerta que debería adquirir para estar a ritmo o en concordancia con lo que
la moda exige. Este modelo económico genera exclusión y marginación que lo sufren
especialmente jóvenes y adultos de la tercera edad. Con preocupación por la incertidumbre
laboral, los jóvenes saben que la estabilidad laboral no existe y que, en poco tiempo,
cualquier puede ser reemplazado por otro.
Se les pide experiencia cuando se encuentran buscando tenerla, y pasados los veintisiete
años saben que en poco tiempo más ya no se los tendrá en cuenta en tanto en los avisos
pidiendo personal se aclara “menor de treinta y cinco años”. El joven capitalino enfrenta la
inestabilidad laboral como variable permanente, lo cual no le permite construir fácilmente
proyectos de vida a largo plazo. Simultáneamente la sociedad de consumo ofrece al sujeto,
amplia gama de recursos que otorgan masivamente goce solitario, en encierro narcisístico
que aísla y debilita los lazos sociales. El sujeto pierde parte de su identidad, de su ser.
El joven en la actualidad se encuentra sufriendo las consecuencias de vivir en una sociedad
de consumo que debilita la posición del sujeto independientemente de su edad cronológica.
El límite entre juventud y adultez propiamente dichas se vuelve difuso.
Las circunstancias en las que se vive, en un inmenso mercado que tiene como horizonte la
producción de riqueza, otorgan gran fuerza a uno de los lugares desde donde el sufrimiento
amenaza al hombre: el mundo exterior.
Las fuerzas del capitalismo salvaje empuja hacia la destitución subjetiva, debilitamiento del
lazo social, encierro narcisista, arrojando al sujeto de nuestra sociedad de consumo al lugar
de objeto, en expresiones que grafican un panorama en el cual la adolescencia y juventud
transcurren y cuya descripción en páginas iniciales podrían haber parecido una
exageración, o intención de pretendido impacto.
Adolescentes que se autolesionan. Belçaguy.
En los últimos años, empezaron a ser frecuentes conductas autolesivas voluntarias, como
cortes, mordeduras y quemaduras entre otras.
Estas conductas se articulan con un tipo de masoquismo, el masoquismo erógeno. Placer y
dolor se ligan, tomando en este caso como soporte la piel, una zona erógena privilegiada
dada su gran sensibilidad.
En estos casos encontramos un déficit en la disponibilidad de recursos psíquicos de mayor
nivel de complejidad para hacer frente al conflicto y la angustia. En consecuencia, la
agresión hacia el objeto, se dirige hacia el sujeto, como Freud describe la vuelta hacia la
persona propia; aquí el masoquismo es un sadismo vuelto hacia el yo, lo esencial es el
cambio de vía del objeto, manteniendose inalterada la meta. En el marco de vínculos muy
ambivalentes, el objeto externo es preservado no así el cuerpo que es martirizado.
Se trata de un modo de funcionamiento muy primario, en que el psiquismo no parece
disponer de defensas más complejas y eficaces.

Ante la imposibilidad de tolerar los propios afectos, en especial, la tristeza, el dolor físico es
utilizado, en estos casos, para aliviar o anestesiar el sufrimiento psíquico.
En adolescentes gravemente perturbados, los cortes en la piel serían modos de hacer borde
donde no lo hay o donde es precario, intentos de sentirse a sí mismos cuando la identidad
subjetiva o aun los parámetros de la realidad externa compartida se desvanecen. Tratan de
llenar con sus conductas masoquistas un sentimiento de vacío, de déficit de autoestima, de
pánico.
Desde el comienzo de la vida, el juicio de existencia está soldado a las sensaciones de
placer y dolor, una relación que se mantiene aun cuando el psiquismo se haga complejo y
ambos, placer y dolor, procedan no solo de receptores somáticos sino también de la
significación. “Si algo duele o produce placer entonces existe, y cuanto más intensos sean
aquellos, tanto mayor será la convicción sobre la realidad de lo que está dotado de esas
cualidades”.
En este grupo de jóvenes, la búsqueda de estímulos dolorosos hiperintensos como signos
de realidad, se corresponde con esta modalidad primaria de captación de realidad.
Lo que se encuentra en comun es lo siguiente: El elemento que debió ser sentido y
pensado, sostenido en el ámbito de la mente, escapa a la simbolización y se convierte en
una acción ejecutada sobre la piel. Se piensa estas acciones como resultado de una falla o
un fracaso en la mentalización. Cuando la capacidad de mentalización es insuficiente, el
individuo no puede representar en forma de símbolos y palabras sus estados emocionales
ni experimentar sus efectos como propios ni se relaciona bien consigo mismo. Por ello es
que se produce la descarga directa a través del cuerpo, como en las enfermedades
psicosomáticas, o a través de la acción motriz.
En los orígenes de estas patologías se encuentra una insuficiente empatía de la madre o
sustituto, que no le permite decodificar las sensaciones y desarrollos de afecto del bebé.
Por lo tanto se le va a dificultar pensarse y sentirse a sí mismo y solo le quedará abierta, la
vía de descarga a través de la motricidad. Otra de las características del vínculo temprano
de estos sujetos, relacionada con la anterior, es el aporte insuficiente del asistente externo
en la instauración de una de las funciones del yo que es la capacidad de auto apaciguar la
angustia. En consecuencia ante el ingreso de un estímulo displacentero tienen dificultad
para abrir un compás de espera en el que sea posible la tramitación psíquica del estímulo.
Por la identificación con la madre, el sujeto adquiere sobre sí la capacidad de ejercer el
cuidado amoroso de la superficie de su cuerpo (huella mnémica del dolor se inscribe con la
huella del alivio producido por la palabra y el contacto).
Los síntomas también se construyen con materiales procedentes de las coordenadas
históricas y sociales que atraviesan el proceso adolescente y la oferta que proviene de la
cultura de pertenencia se combina con dos características propias de la adolescencia:
- La necesidad de adquirir y afianzar su identidad se apoya en la identificación a un
rasgo, las autoinjurias pueden configurarse como señas de identidad, generadas a
través de esta modalidad de identificación a un rasgo con un determinado grupo de
pares con los que comparte estas marcas.
- Siempre hay en la adolescencia un déficit de tramitación: lo pulsional, la angustia, la
tristeza, rebasan la capacidad de elaboración de psiquismo y , en consecuencia,
siempre habrá un plus que queda sin representación y busca la vía de la acción.

Anorexia y bulimia. Vega.


La sociedad actual
Se caracteriza por la caída de una serie de certezas que en la modernidad servían de
apoyatura a un conjunto de ideales que se ofrecían como sostén y anclaje de los hombres y
sus sociedades. Esta caída genera un clima de incertidumbre, surgen vivencias de vacío,
fragilidad, se privilegia la dimensión narcisista y el goce solitario, ilusionando al hombre con
la idea de una completud o satisfacción total con metas posibles.
Los jóvenes de hoy se enfrentan a un doble desborde: (1) No hallan bordes en lo social (por
la caída de ideales), (2) Existe un desborde pulsional por la irrupción de la tensión genital,
que corta ligaduras representacionales y ocasiona un trauma psíquico en donde faltan
palabras. El desenfreno pulsional se ve así reforzado por los mandatos sociales, por un
superyó sádico cultural que ordena el goce “mientras el mundo dure”.
La alimentación
Es ante todo una actividad vincular. La comida introduce al bebé en una sociedad madre-
hijo y a esa sociedad el bebé ingresa y pertenece por y con la madre adquiriendo una
identidad especular vía identificación.
Por medio del alimento el bebé descubre también el mundo, juega y goza de la relación con
su madre. En ese acto de alimentarse, la mirada de ese Otro es fundamental.
Breve descripción de la anorexia y bulimia
El significado de “anorexia” es falta de apetito, lo cual no se evidencia en la clínica hasta
luego de haberse instalada fuertemente la enfermedad. Lo que se observa es una gran
oposición a la ingesta de alimentos. La delgadez en la anorexia es una concepto ontológico.
Lo que determina a la paciente anoréxica a dejar de comer es descorporizarse, distorsionar
la imagen corporal. La paciente anoréxica aspira a una utopía, la de ser un esqueleto
viviente, ideal puramente especular y virtual, que actúa en sintonía con el discurso del
capitalismo tardío y se vuelve una trampa en la cual la anoréxica cree tener acceso a la
respuesta sobre las transformaciones del cuerpo y sexualidad, a la vez que se constituye en
alguien, la enfermedad le otorga una identidad “soy anoréxica”. Mejor ser anorexica, que no
ser.
La anorexia es un intento de control de los impulsos de voracidad. Se produce por una
identificación con un padre o madre que teme a la gordura y evidencian un repliegue de la
sexualidad hacia una característica infantil. Hay una fuga de la sexualidad adulta
acompañada de una regresión a defensas primitivas.
La bulimia nerviosa es un cuadro patológico donde se alternan períodos de restricción
alimentario con episodios de grandes ingestas: seguidos por conductas compensatorias
inapropiadas para anular la ganancia de peso ( ejercicio físico intenso, ayuno, purgas). El
patrón común en la bulimia nerviosa es la sensación de descontrol. Este descontrol
determina el atracón. En el atracón el objeto alimentario no es objeto de necesidad, ni de
placer, sino de goce.
La búsqueda de la delgadez significa una manera de controlar a ese nuevo cuerpo (de la
pubertad) que no puede dominarse.
La relación temprana con la madre en la construcción de la subjetividad.
Al comienzo no hay un “yo” psíquico,el psiquismo nace luego con posterioridad al
nacimiento biológico.El lactante es incapaz de conservar su propia vida si no es a través de
las acciones de un agente externo (madre) que las regule. Es la madre, investida como
modelo, la que garantiza el sentimiento de existencia y también aquella que otorga
cualidades y matices.
Freud afirma que dado que las pulsiones autoeróticas son primordiales, algo debe
agregarse al autoerotismo para que el narcisismo se constituya, esta acción psíquica se la
llama identificación primaria. Y la define como el primer enlace afectivo con otro investido
como modelo o ideal, al cual el yo aspira a fusionarse. Estas identificaciones atañen al ser y
su desarrollo implica que el yo ha alcanzado un sentimiento de existencia, de ser un sujeto
para el otro. Cuando este proceso fracasa, el goce que obtiene del atracón y el vómito lo
fijan en esa posición, donde encuentra algo que lo asegura y por lo cual “es”.
El yo es pasivo ante las pulsiones y su modo de salir de tal inermidad es volver activo
respecto de los objetos del mundo, lo que puede ocurrir es que el yo no se coloque en la
posición de sujeto, posición activa, y que no alcance la identificación con un modelo/ideal
del yo.
La subjetividad se construye a partir de la relación con otro(la madre).
Lacan dice en relación a la anorexia: “ la madre confunde sus cuidados con el don de su
amor” y por lo tanto, se entromete, ahoga al niño con su “papilla asfixiante”. Esto es una
madre que lejos de dar lo que no tiene (la falta) suministra lo que si tiene (la comida) y el
bebé al negarse a satisfacer la demanda de la madre, intenta exigirle a la madre que tenga
un deseo fuera de él.
La madre de la anoréxica confunde el don de amor con la satisfacción de la necesidad y
alimenta más por la satisfacción de la necesidad que por amor, y así no transmite la
dimensión de la falta. Eso es porque a la madre le falta. Solo desde la dimensión del deseo
la madre tiene la posibilidad de dar un amor que transmita falta. Estas madres angustiadas,
deprimidas rehúsan el contacto con sus hijos y restringen la satisfacción de la necesidad
dificultando el proceso identificatorio o bien asfixian al bebé con una omnipresencia en la
cual la dimensión de falta deja de existir.
Winnicott sostiene que para el advenimiento de un verdadero self es requisito que el bebé
cuente con una madre empática y un ambiente facilitador que lo sostenga frente a la no
integración y desorganización primitiva. El “sostén” permite integrar mecanismos psíquicos y
constituir una relación de objeto. El vacío primario es un requisito previo al anhelo de recibir
algo dentro de sí, de ser “llenado”. Cuando no se cuenta con una madre suficientemente
buena, se establecen vínculos adhesivos(no objetales) como manera de enfrentar el vacío y
se busca compulsivamente la muerte física, ya que la psíquica ya ocurrió. Estos pacientes
poseen “miedo al derrumbe”, entendido como una falla de defensa del “self”.
Las pacientes con anorexia y bulimia sienten el terror al vacío ya experimentado y
vivenciado como agujero que se intenta controlar mediante el no comer (anorexia) y que
fracasa en el des-control de un atracón (bulimia). Así se repite una actitud materna en la
cual el sujeto se tapa, se ahoga.
Suicidio e intentos de suicidio.
Es posible diferenciar:
A. Suicidio social o institucional, en el cual se encuentran presentes factores familiares
o situacionales.
B. Suicidio personal o individual, en tanto fenómeno subjetivo, si bien tiene relación por
cierto con lo familiar y lo social.
Desde la sociología Durkheim considera al suicidio como consecuencia de un estado de
enfermedad de la sociedad. Y clasifica 3 formas de expresion del suicidio:
1. Altruista: Cuando el sujeto asume la necesidad de su muerte como acto heróico por
el bien de la sociedad o del grupo que forma parte.
2. Egoísta: Terreno de una decisión individual, que no considera a los otros, y que
presenta cuando hay disgregación o pérdida de cohesión de una sociedad y fallas
en su función de sostén social.
3. Anómico: Se podría enlazar con ausencia de ley y desprotección total para los
sujetos que se encontraría entonces en total desamparo.
El mismo plantea que cada sociedad tiene una aptitud para el suicidio y que es esta misma
la que influye en mayor o menor grado en los individuos. Los actos individuales serían una
prolongación del estado social. Sostiene que el incremento de suicidios en el tiempo actual
es fruto de la miseria moral que reina en la sociedad.
Desde la psiquiatría
Las conductas suicidas a menudo ocurren como respuesta a una situación que la persona
ve como abrumadora, ej de esto: aislamiento social, muerte de un ser querido, trauma
emocional, enfermedades físicas graves, envejecimiento, empleo o problemas
económicos,sentimiento de culpa o dependencia de drogas o alcohol.
Los métodos de intento de suicidio varían desde los relativamente no violentos:
envenenamiento o sobredosis, hasta los violentos: como dispararse a sí mismo con un arma
o ahorcarse, entre otros. Por otro lado están los suicidios patológicos que son llevado a
cabo por medios triviales: sumersión, precipitación, ahorcamiento, gas, veneno, arma de
fuego, etc.
Clasificación de los suicidios:
1. El suicidio propiamente dicho, que termina con la muerte.
2. El intento suicida, acto con daño físico pero sin muerte.
3. Las ideas suicidas, que expresan pérdida del deseo de vivir.
Suicidio y psicoanálisis
Freud vincula el suicidio adolescente a los traumas que encuentran en la vida y que tanto la
familia como la escuela, que se vuelve sustituto de aquella, no puede ayudar a superar a
través de una labor de contención para que el sujeto pueda disfrutar de la vida que sólo se
puede soportar. Para Freud hay una relación que existe entre suicidio y un estado de duelo
en la dimensión de melancolía. El automartirio, la denigración de sí mismo,
inequívocamente gozoso, importaría la satisfacción de tendencias sádicas y de odio que
recaen primariamente sobre el objeto y que experimentaría una vuelta hacia la propia
persona. Destaca que la energía psíquica para matarse derivaría del deseo de matar a
alguien con quien se ha identificado, volviendo hacia sí dicho deseo de muerte.
Considera el problema de la reversión del sadismo hacia la propia persona como
consecuencia de la sofocación cultural de las pulsiones. Y en lo que respecta a la pulsión de
muerte actuante en el organismo la asimila al masoquismo y la explica: después que la
parte principal del sadismo primordial fue trasladada afuera, sobre los objetos, en el interior
permanece, como residuo, el genuino masoquismo erógeno. El sadismo entonces, bajo
ciertas condiciones, puede ser introyectado de nuevo, vuelvo hacia adentro, como
masoquismo secundario, dando nuevas fuerzas a la pulsión de muerte que puede volver
contra la propia persona en el intento de suicidio.
Menninger sostiene que en la idea de suicidio se encuentran:
● Deseo de muerte propia: El ser humano buscaría reposo, entregarse a dormir.
● Deseo de matar: idea de que en el deseo de matarse subyace la intención de matar
a otro.
● Y deseo de ser matado: búsqueda de un castigo que se debe sufrir o que uno mismo
se infringe.
Además, marca la existencia del deseo de promover cambios en los sentimientos de los
otros, que la muerte del suicida los afecte.
Existen tres etapas en el proceso clínico del suicidio:
1. De consideración: al definirse la autoeliminación como única posibilidad de resolver
problemas.
2. De ambivalencia: es momento de indecisión, de pugna de tendencias contrapuestas.
3. De decisión: momento en el que el sujeto “define” llevar a cabo el acto suicida. Se
manifiestan en esta etapa cambios bruscos de actitud (de angustia o estado
depresivo a aparente tranquilidad o buen ánimo).

En los casos de suicidios frustrados ,sería posible pensarlos como desesperados llamados
de ayuda o auxilio. Pese a la intensa depresión, habría una esperanza suficiente que
paraliza o desvía el golpe mortal. Ubica como central a la desesperanza.
Existen tres tipos de intentos que llegan compo urgencias subjetivas que derivan del decir
del sujeto como explicaciones a su acción.
1- En algunos casos de intentos de suicidio, con cuota de dramatismo e impacto estético, se
puede considerar la existencia de un llamado Otro.
2- Hay otros intentos que tienen su base en la desesperanza o intensa desilusión.
3- Podemos encontrar finalmente intentos que ocurren ante intenso panico desbordante y
sin palabras, como un estado afectivo que desmantela toda posibilidad de pensar y
mantener algo de la esperanza.
¿Qué decir de la muerte?
La muerte es un proceso el cual en un determinado momento, se torna irreversible. Algunas
personas, en momentos determinados de su vida, experimentan un “sentimiento
autodestructivo” de terminar su existencia.
La representación de la muerte es tardía, y se la admite sólo con vacilaciones, aun para
nosotros sigue siendo vacía de contenido y no la podemos consumar.
Intelectualmente, desde el saber consciente, todos aceptamos la posibilidad de muerte
propia, pero hay renuencia a reconocer que puede ocurrir, estamos en el terreno de la
desmentida. La propia muerte no se puede concebir, es inimaginable e inverosímil, en el
fondo nadie cree en su propia muerte. Nadie sabe nada de la experiencia de la muerte.
El acto o pasaje al acto suicida:
Este acto cuenta con una ideación suicida, un plan y herramientas para llevarla a cabo.
El deseo de muerte está ligado a la agresión que alguien ejerce sobre sí mismo.
El acto se sitúa por fuera de la dimensión del lenguaje. La angustia no puede ser tramitada
por la vía del síntoma o procesada para pensar. El “llevar a la acción” de Freud hace
referencia a la tendencia de un sujeto en análisis a actuar movimientos pulsionales que se
exteriorizan en el análisis. Actuar y recordar son medios de retorno del pasado en el
presente. El paciente en análisis actuaría pues, en la transferencia.
Lacan postula por su parte al acto lo ubica lindante con la angustia, en tanto habría cierto
intento de tramitación de la misma por medio de la acción. “Un acto es una acción en
medida en que en él se manifiesta el deseo mismo que habría estado destinado a inhibirlo.
Existen dos modalidades del acto:
● Acting out: Como interpelación al analista a través de la acción, en un exigir
respuesta faltante o una respuesta diferente a la otorgada y que derivaría de las
dificultades del analista en cuanto a su posición respecto de su lugar. La ubicamos
en el contexto del análisis y supone cierto nivel de transferencia.
● Pasaje al acto: Como un movimiento de salida de la escena, suponiendo el sujeto
que no hay Otro que lo sostenga en la angustia. Hay un intento de salida de la red
simbólica hacia lo real.
El acting out es un mensaje simbólico dirigido al gran Otro, mientras que un pasaje al acto
es una huída respecto del otro, hacia la dimensión de los real. En el acto, y no en el acting
out, en el pasaje al acto suicida, el sujeto intenta librarse de los efectos del significante.
El intento de suicidio, como pasaje al acto, situaría del lado de lo irrecuperable, lo
irreversible en tanto, como define Lacan, habría traspaso de la escena al encuentro de lo
real, como defenestración del sujeto, ubicado este último como desecho a evacuar ese
“caer” a la dimensión de lo deshumanizante, como resto.
Desde el psicoanálisis encontramos que la muerte es, para el sujeto de la palabra, simple y
llana supresión o ausencia de toda palabra. Lacan sostiene que en el intento de suicidio el
sujeto pretendería rechazar el lugar simbólico en el cual el otro lo ubica. En el pasaje al acto
suicida habría desestimación de la red simbólica a través de la acción. Así, en psicoanálisis,
retomando las afirmaciones que sostenian que en el suicidio habría un deseo de matar a
otro, es evidente que el suicida supone triunfar sobre ese Otro inconsistente, herirlo de
muerte o matarlo, con su propia muerte, como recurso último, ofreciendo su desaparición
como sujeto y quedando como resto, como cosa, definitivamente, sin pretender un después.
Identidad de género, construcción subjetiva de la adolescencia.
¿Que define a un hombre o a una mujer como tal? La cuestión anatómica ya no es una
categoría útil, esta sólo nos indicaría si es macho-hembra.
La identidad sexual es una construcción gradual que depende de varios factores: la relación
con la madre, el padre, ambos entre sí, la escuela, los pares, los medios de comunicación,
en sí, el ambiente socio-cultural en el que se vive. El discurso sobre lo sexual establece
diferencias y desigualdades en sustento de intereses político-económicos, criterios morales
e ideológicos, y objetivos hetero-normativos.
La noción de Freud al vincular a la mujer con el narcisismo, la pasividad y el masoquismo
demuestra cómo se encarnaba a la mujer en la edad moderna y contemporánea. El sujeto
de derechos de la modernidad era el hombre blanco heterosexual vinculado con la vida
pública, mientras la mujer quedaba atada al lugar de lo privado.
El lugar de la mujer moderna estaba vinculado a 3 mitos:
1. La maternidad natural (instinto maternal).
2. La pasividad en la erótica femenina.
3. Y el amor romántico.
A la vez estos tenían su correlato en los varones:
1. Seres proveedores en lo económico
2. Racionales
3. Y conquistadores.
Así es como se legitimaban los lugares de los actores de la desigualdad de género: donde
se sostenía la importancia del lugar del varón en el régimen patriarcal y ubicando a la mujer
en inferioridad de condiciones respecto del varón, delegandola a determinados ámbitos
privados y no permitiéndole de muchos protagonismos sociales.
Una de las características de este orden es configurar el “dispositivo de la sexualidad
moderna” donde se entrelazan nociones de: heterosexualidad,homosexualidad y
bisexualidad al sexo biológico, al deseo y género. Se trata de un sistema binario (hombre-
mujer, público -privado, fálico- castrado, masculino-femenino) que de esta forma asigna
categorìas y roles específicos según su sexo biológico y su práctica sexual.
Con la posmodernidad se introducen cambios tanto en las dimensiones para lo público, lo
privado, las nuevas formas de sexualidad y de familias. Por ello cobra importancia el
Género. El mismo, se trata de una construcción social y no es resultante de la separación
natural de roles inherentes a la condición biológica de los sujetos. La diferenciación entre
los géneros es configurada y delimitada por la estrategia histórico-política de las
sociedades. Entre ellos: el discurso patriarcal y capitalista, las religiones, y todo un conjunto
de representaciones colectivas, reproducen el marco que legitima la dinámica de las
relaciones entre mujeres y hombres.
El género de una persona por tanto sería el resultado de la lógica binaria impuesta
culturalmente, en donde el varón discrimina de la representación que tiene de si mismo
todos los aspectos asociados a la fragilidad,debilidad, etc y proyecta esas cualidades al
campo de lo femenino, de esta manera los estigmas de la pasividad, debilidad, hacen a la
castración y por ende al campo femenino. De esta forma se perfila lo que tradicionalmente
fue esperable de cada género.
En tiempos de globalización la sexuación propia de la adolescencia constituye un aspecto
de los más importantes de la identidad, y esta construcción de la identidad de género actual
ya no se trata de una cuestión binaria, sino de otra dimensión determinada por el discurso
de lo femenino y masculino.
Sobre la adolescencia:
Cuando se produce el despertar del erotismo genital el sujeto se enfrenta a una definición
respecto de una posición sexuada. El “saber hacer con la sexualidad” vacilará en la
adolescencia, se reformulará y habrá que construir en el mejor de los casos un nuevo
“saber hacer” al respecto.
Existe una gran complejidad en la adolescencia con respecto a la elección sexual ya que
significa “desasirse” no solo del Otro familiar sino también del Otro social/cultural y todos los
entramados simbólicos que antecedieron y persistieron junto al sujeto.
En el transitar del adolescente actual, la sexualidad ya no es un terreno dominado o
reservado únicamente para los varones o para los adultos como en la modernidad. El
acceso a educación,información, y la globalización son recursos simbólicos que habilitan a
los adolescentes al cuestionamiento respecto de su posición sexuada. La nueva
representación sexual está re-novada y renombrada y esto es posible porque está habilitada
institucionalmente. Las “nuevas subjetividades” de nuestros tiempos remiten a una nueva
ley, ley del deseo, proveniente del Otro-Estado que sostiene un orden legal simbólico para
su inscripción ( ej: Argentina con la ley de matrimonio igualitario, ley de identidad de
género).