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Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

Otra mudanza. Nómade. Migrante. De un coto físico a otro. Como siempre. Como los
ancestros, un tiempo en uno; un tiempo en otro. Hasta que Dios decida el otro tiempo, el del
eterno sueño, la inevitable muerte.

Una lápida para el espíritu.

Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

¿Cómo será el sueño eterno? ¿El de la muerte? El fin de la memoria. Los registros gastados de
la vida. Períodos inconclusos. Éxitos y triunfos. Algunos resonantes; también frustraciones y
fracasos. Momentos de rendir cuentas. El debe y el haber.

Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

Los recuerdos se apilan como mosaicos virtuales de ADN. Su carga inasible pesa toneladas.
¿Acaso es la hora del cansancio? Tal vez, sí. Muchas vidas en una. Incontables amigos que se
han muerto. Parientes que murieron y se mueren. Al final la muerte; siempre la maldita
muerte consumiendo todo.

Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

Atrás quedan las aventuras vividas; las incontables guerras (siempre en el bando obligado) :
África , Asia y Europa( brigadista en la defensa de Madrid). Magnate y campesino; hombre de
negocios y personaje vinculado al arte. Terrateniente de la caña con Fulgencio Batista.
Contradicciones ideológicas de un sino incontrolable que no le estaba permitido controlar.

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Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

Incontables amores. Mujeres de caderas ostentosas y espíritu frágil. De sudadas sábanas e


insaciable carne. Féminas de cerebro exuberante pero escaso fuego. Amores viscerales y de
los otros. Con hijos y sin hijos; algunas, con Dios en la oración; otras, con el demonio en las
entrañas.

Hora de partir.

Otro ciclo cumplido.

Una última recorrida por la casa. La biblioteca con los libros abiertos y cerrados. Los miasmas
pegajosos Los gritos del orgasmo último pegados a la cama. La cama dónde yace el hombre
de los ojos abiertos sin mirada. Hora de partir. Otro ciclo cumplido. El desgaste inevitable. Es
mentira que el espíritu no muere. Alguna vez vendrán por él. Por ahora, como siempre, la
muerte se ha cargado una vez más, el cuerpo de su última morada.

Seudónimo: 2+2=5