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ENSAYO

JUAN JOSE OPPIZZI


PROFECIAS
1

Métamorphose d'une larme d'or © Lukáš KÁNDL


ENSAYO

PROFECIAS
POR © JUAN JOSE OPPIZZI
2
E-Mail: luceroppizzi@yahoo.com.ar

H ay un ejercicio siempre recomendable, aunque no sea


practicado asiduamente: la comprobación de los dichos
proféticos a través del tiempo. Comprobación que suele
también resultar una desmentida. Me sucede con un libro
que vino a mis manos en este ahora de 2010 y que fuera
publicado en 1989.

Se trata de NO a la decadencia de la Argentina. Este


volumen reúne a dos hombres afines, aunque haya sido
hecho para lucimiento de uno de ellos: Guy Sorman. Se
subtitula Diálogos con Juan Carlos Casas. Lo curioso, en
principio, es que si uno consulta la biografía de
cualquiera de los dos, NO a la decadencia de la Argentina
es una obra asignada a ambos. Es la mágica
consecuencia de haberlo hecho en base a un reportaje
(parece que el periodista Casas creyó que titularlo
Diálogos... le daba a él algo más de jerarquía).

El subtítulo revela cierto academicismo pretencioso:


“Una visión franca de las oportunidades y amenazas de la
hora actual, desde una perspectiva internacional”; es de
esas aclaraciones que contienen obviedades ridículas:
¿Qué libro diría “Una visión hipócrita...?”

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Conviene recordar que Guy Sorman, junto con


Francis Fukuyama, Milton Friedman y algún otro
plumífero mercenario, fue uno de los voceros más
destacados y sutiles de la “Revolución
Conservadora” impulsada por el trío
Reagan–Thatcher–Wojtyla en la década de 1980,
cuya onda expansiva nos alcanzara a los argentinos
en la siniestra década de 1990. Y asimismo conviene
mencionar que Juan Carlos Casas fue un periodista Conviene recordar
que trabajó en el diario La Nación, que realizó un
periplo europeo en la década en que se le puso el que Guy Sorman, 3
nombre de “Liberalismo” a la reedición furiosa del
viejo conservadorismo, y que a la vuelta de ese viaje junto con Francis
trajo en sus bolsos un ejemplar del libreto neoliberal
para desparramarlo aquí.
Fukuyama, Milton
El libro en cuestión, editado (¡Claro!) por Atlántida,
Friedman y algún
comienza con dos introducciones: una de Juan otro plumífero
Carlos Casas y otra de Guy Sorman. Es interesante
consignar la diferencia de estilos que hay entre mercenario, fue uno
ambos: Casas es un reaccionario que hace un
esfuerzo por parecer moderado; Sorman (no menos de los voceros más
reaccionario) es un fino malabarista dialéctico. La
introducción de Casas menciona la preocupación de
destacados y sutiles
éste por la “decadencia argentina” que nace en 1930,
con el golpe de estado uriburista. Según él, antes de
de la “Revolución
ese hecho la Argentina “era uno de los países más Conservadora”
ricos y prósperos del mundo (y no sólo para unas
pocas familias privilegiadas como cree Guy impulsada por el trío
Sorman)...”
Reagan/Thatcher/Woj
Extraña disidencia entre dos popes de la reacción
político -económica, que se explica por la
tyla en la década de
infinitamente más grande sutileza de Sorman.
Casas sostiene que la decadencia de la vieja élite
1980
política entronizó a los mayores enemigos del país:
los sindicalistas. Nombra a Vandor, Rucci, Alonso,
Miguel, Ubaldini, Rodríguez, Triaca, Cavalieri...
Y luego hace una lista de los que fueron
reemplazados (se supone que los que considera
“Buenos”), y aquí viene lo asombroso: Irigoyen,
Juan B. Justo, Agustín P. Justo, De la Torre,
Alvear, Santamarina, Iriondo, Pinedo y Patrón
Costas. ¡Chicha con limonada! La mezcla es tan
injusta como sarcástica. Juan B. Justo y De la
Torre, al lado de Agustín P. Justo, Alvear,
Santamarina, Pinedo y Patrón Costas.
¡Luchadores sinceros y avanzados junto a
cavernarios defensores del privilegio! Pero el
disparate no acaba ahí; a continuación hay una
condena a todo lo que huela a industrialización.
Según Casas, el máximo error argentino fue la
aspiración a dejar de ser país agroexportador a
través del armado de una industria propia.

La última parte del exordio no deja pasar por alto


una lisonja al flamante líder Menem, que en ese
1989 empezaba a halagar a los sectores oligárquicos
con los atisbos de lo que sería su catastrófico plan de

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privatizaciones. Y hay un ejercicio profético: dice


que “Chile, Bolivia, México y Venezuela están
mostrando el camino a seguir”. Antes de 2000,
Bolivia, México y Venezuela estallaron en
pedazos, y el último terremoto en Chile dejó bien en
claro cuál fue la auténtica índole de la experiencia
pinochetista: no había ni hospitales de campaña para Es decir que, en
atender las primeras necesidades. ¡Certera la visión
de Casas! opinión erudita de
Guy Sorman abre su prólogo con una referencia
Sorman, la humanidad 4
asombrada a la aceptación que sus libros han tenido
en nuestro país. La solución liberal y La nueva
ha vivido inmersa en
riqueza de las naciones (títulos que casi teorías que
transparentan lo que en ellos se dice) parecen best
sellers en las palabras de su propio autor, aunque no pretendieron fijar
hayan pasado de alguna circulación en la City
porteña o en los ambientes financieros del interior. pautas (científicas,
No falta, tampoco, el halago al “altísimo nivel
intelectual de los argentinos” (como si todos
filosóficas,
fuéramos privilegiados cerebrales, sin más ni más).
Aclara, por las dudas, que no lo mueve ningún fin
económicas, sociales,
partidista, ni aquí ni en Francia –su país de origen–, políticas), pero que
sino la condición de “simple militante del
liberalismo” (lo cual, en ese momento, lo esas pautas son
transformaba en un vehículo político internacional;
¿Para qué necesitaba un partido?). delirios de enfermos, y
Luego procura definir qué es el liberalismo, y –con
que el liberalismo, el
una sutileza de la que carecían y carecen sus émulos
de aquí–, dice que consiste en “una filosofía de la
humilde liberalismo, es
humildad” (¡Seguro!; véase, si no, cuán humildes el único sistema
fueron las cabezas del neoliberalismo argentino:
Álvaro y María Julia Alsogaray, Adelina Dalesio filosófico
de Viola, Adolfo Sturzenegger, Julio Ramos, etc.,
etc.). Afirma que “los mejores economistas liberales
son aquellos que admiten no saber nada”, en
contraposición a aquellos vinculados a “leyes
deterministas”.

Es decir que, en opinión erudita de Sorman, la


humanidad ha vivido inmersa en teorías que
pretendieron fijar pautas (científicas, filosóficas,
económicas, sociales, políticas), pero que esas
pautas son delirios de enfermos, y que el liberalismo,
el humilde liberalismo, es el único sistema filosófico
(¡Pero, cómo, Guy!, ¿No has dicho que ninguna
teoría racionalista es digna de crédito?) que puede
revalorizar “ese poder invisible que constituye la
capacidad creadora de cada individuo”. Párrafos
después, Sorman redondea el concepto de una
manera algo menos confusa: la sociedad debe
fundarse sobre dos pilares básicos, la democracia y
el capitalismo. ¡Menudo problema!; democracia y
capitalismo son antagónicos, aunque el bueno de
Guy ponga todos sus títulos y másteres al servicio de
una demostración en contrario. Entonces, la piel de
cordero se le desplaza un tanto y deja al descubierto
una de las premisas reaccionarias:

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“...los pueblos son mayoritariamente


Conservadores”. ¡Qué pequeño olvido conceptual!:
los conservadores no son los pueblos, Guy; las
conservadoras son las clases que dominan esos
pueblos, es decir las élites que determinan los
parámetros sociales. Como apoyo, Sorman recurre a
Octavio Paz y cita algo que éste dijo (o que dice
Sorman que dijo Octavio Paz): “ninguna mayoría
en el mundo eligió democráticamente la
Revolución”.
5
Oh, Guy, qué simplificación digna del peor “...Ninguna mayoría en
estudiante de la Sorbona!; la Revolución no tiene por
qué seguir las recetas de las democracias burguesas; el mundo eligió
si alguien la considera “no democrática”, habría que
ver en base a qué fundamentos; por otra parte, el democráticamente la
hecho de que sea “Revolución” indica que se halla al
margen de los criterios “democráticos” del propio
Revolución”.
Sorman, y por lo tanto jamás va a llenar los
requisitos que él le adjudica a un “sistema
democrático”. Además, pese a los berrinches Oh, Guy, qué
conservadores, la evidencia histórica muestra que
todas las revoluciones sociales contaron con la simplificación digna del
mayoritaria adhesión popular; sería absurdo
imaginar a Lenin, fundando la URSS con un peor estudiante de la
grupúsculo mínimo de exaltados; o a Mao Tsé Tung
al frente de sólo cien o doscientas personas,
Sorbona!; la Revolución
participando en la Larga Marcha; o a Fidel Castro,
tomando La Habana sin apoyo de masas. Alguna
no tiene por qué seguir
página más adelante, la piel de cordero vuelve a las recetas de las
dejar al descubierto los pelos lobunos; el pope liberal
le apunta a los enemigos más peligrosos del democracias burguesas.
liberalismo: “los intelectuales”. Argumenta de modo
canallesco: “...resulta comprensible que se opongan
a un mercado que no recompensa obligatoriamente
su obra, a una sociedad que no los encumbra por el
sólo mérito de pertenecer a la clase intelectual”.

Y advierte, con un criterio fascistoide, que “...es una


categoría de enemigos del liberalismo cuya fuerza
no conviene desestimar, porque la calidad de su
discurso puede impregnar fácilmente los medios de
comunicación y contaminar así a la opinión
general”. ¡Qué definición clara!; ya la tuvo Goebbels
en la Alemania nazi: la “opinión general” no debe ser
contaminada por intelectuales que le hagan abrir los
ojos a mucha gente; ¡Para el oscurantismo no hay
peor enemigo que el intelecto!

Y Guy sigue exponiendo teoría, sin importarle las


contradicciones: después de enfatizar que el
liberalismo plantea opciones muchísimo más
realistas que el socialismo, habla de la “utopía de
cambio” que marca la médula del moderno
liberalismo (¡Caramba!, ¿No era que al socialismo se
lo acusaba de utopista e irreal?). A renglón seguido,
se le escapa algo muy grueso: “...el liberalismo
propone entonces una utopía de cambio, una
contrafigura de la quimera destinada a invertir los

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valores clásicos establecidos”; es decir, una vulgar


táctica de sabotaje propagandístico, destinado a que
la gente crea novedoso lo archiconocido y fracasado.
¡Buen resultado le dieron esas herramientas!; En 1989, Menem aún no
¡tendremos que lamentarlo durante unos cincuenta
años por lo menos! había mostrado las garras
En 1989, Menem aún no había mostrado las garras
conservadoras en toda su
conservadoras en toda su arrasante magnitud. Pero
Sorman, viejo zorro en lides contrarrevolucionarias,
arrasante magnitud. Pero
advierte que es peligroso confiar el cambio a una sola Sorman, viejo zorro en lides6
persona; es preciso convertirlo en sistema
irreversible. Sugiere la conformación de un frente contrarrevolucionarias,
multisocial que abarque a las clases menos
favorecidas, “antes de que sean recuperadas por advierte que es peligroso
alguna corriente de izquierda”. La astucia del
francés lo lleva a decir (¡Insólitamente, para el
confiar el cambio a una sola
conservadorismo poco flexible del Plata!) que “el
terreno más difícil deconquistar será, por el
persona. Sugiere la
contrario, el de las élites argentinas...” conformación de un frente
El final de su introducción lleva una cláusula para multisocial que abarque a
justificar los desquicios que tanto disparate ha de
ocasionarle a las mayorías engañadas: “Si por una u
las clases menos
otra razón el discurso liberal no arroja enseguida los favorecidas, “antes de que
resultados previstos, todo el país dirigirá su dedo
acusador contra sus militantes, atribuyendo el sean recuperadas por
fracaso a su política privatizadora”. El final de la
farsa, en 2001, dejó contundentemente en evidencia alguna corriente de
que la política privatizadora no fue un fracaso para
sus beneficiarios, sino para la enorme cantidad de izquierda”.
gente que quedó fuera de la fiesta.

El corpus del libro es la sucesión de preguntas de


Juan Carlos Casas y de respuestas –enormes,
filosóficas, técnicas, astutas y mentirosas– de Guy
Sorman. La diferencia de estilos, mencionada al
principio, podría explicarse en que Casas tiene poco
ejercicio en el lavado de cara de sus principios
fascistoides; los años transcurridos desde que la élite
económica argentina aplaudía al Proceso eran, en
1989, pocos. En cambio, Sorman proviene de un
riñón conservador europeo que en esa época tenía
más de cuarenta años de reconversión argumental
respecto de sus compromisos con el nazismo.
Resumo aquí los “aciertos” proféticos de Sorman:

“...Se podría, quizá, imaginar una alianza económica


entre Argentina y Chile...” (pag. 44, donde
desaconseja la formación de un bloque económico
latinoamericano y especialmente con Brasil).

“Reitero la conveniencia de que la Argentina se


incorpore de nuevo al mundo occidental, en lugar de
encerrarse en un concepto de solidaridad geográfica
con los países vecinos” (pag. 47, ¡En donde sostiene
que la vecindad geográfica no es un factor de
importancia estratégica ni en lo económico ni en lo

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Político!). publicidadaportada directa o indirectamente por el


estado.” (Pag. 135. ¡Exacto, Guy! Papel Prensa es el
“El destino de la Argentina está en Europa...” (pag. ejemplo perfecto de cómo una empresa privada
47, a tener en cuenta hoy, cuando la Unión Europea, puede Reemplazar en ese rol al estado y ser un
gracias a las políticas “de mercado”, está con monopolio mil veces peor).
algunos de los integrantes al borde del remate).
“La fascinación por la industria pesada nació con
“Los principios de solidaridad latinoamericana ya Stalin, y el fascismo y el nazismo no hicieron más
no Funcionan” (pag. 48. ¿Expresión de deseos de que perseverar en ese prejuicio.” (pag. 150. ¡Sorman,
Sorman?). deberías leer un poco más sobre el tema! La
fascinación por la industria pesada nació con la 7
“...Observo la renovación de generaciones –de la Revolución Industrial, un tiempito antes de que
que el ascenso de las señoras María Julia Alsogaray Stalin naciera).
y Adelina Dalesio de Viola son dos ejemplos– ...”
(pag. 106. ¡Con ejemplos como esos, no hay nada “Si las fronteras estuvieran abiertas, podrían
más que hablar!). comprar productos de mejor calidad a más bajo
precio”. (pag. 159. Le falta una página a este libreto:
“Gracias a sus nuevos interlocutores, el liberalismo con las fronteras completamente abiertas, nadie –o
argentino ha recuperado su profundidad filosófica, muy pocos– pudieron comprar nada porque la
su autenticidad moral y su dimensión verdadera.” industria nacional –fuente de trabajo en cualquier
(pag. 106. ¡Sí, con los Alsogaray, Dalesio de Viola, sistema social– quebró, frente al poderío de
Macri, Redrado!). industrias extranjeras más desarrolladas).

“...así se lo comenté al gobernador de Córdoba, “Creo, pues, que es necesario aceptar –incluso
doctor Eduardo Angeloz, con quien tengo la celebrar– el individualismo excesivo, no solamente
impresión de compartir muchas ideas sobre política por razones culturales, sino también por motivos
y economía.” (pag. 108. ¡Dime con quién andas y te económicos”. “Los grandes pueblos prósperos serán
diré cómo terminas!). aquellos que tengan la cultura del individualismo...”
(pag. 218. Corrección, Guy: las grandes élites
“Sólo el liberalismo permitirá –y lo repito, prósperas (y chupasangres) serán aquellas de los
gradualmente– que el país funcione, que se reduzca pueblos que tengan la cultura del individualismo
la inflación, que se creen nuevos empleos...” (pag. excesivo. Ya lo vimos).
117). “A mi juicio, la privatización no creará
desempleo sino que, por el contrario, puede llegar a No sé qué fue de Guy Sorman en las últimas décadas.
generar ocupación”. (pag. 139. ¡Consultar las Tal vez siga dando conferencias para explicar que los
estadísticas de la década “liberal” de los noventa en fracasos estrepitosos del neoliberalismo se debieron
cuanto a niveles de desempleo!). a no haber leído la letra chica de sus libros, o que al
mundo le espera un neo-neoliberalismo, lleno de
“Debo decir que la privatización de las empresas “humildad” y de “consejos sabios”, al margen de las
públicas es, igualmente, un buen medio de “teorías deterministas” fundadas sobre las ideas de
consolidar la independencia de la prensa argentina, Freud, Marx y Lenin. ¿Quién sabe?
de manera que ésta no sea tributaria de la

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