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Las Fuerzas Armadas

Peronistas y el
Peronismo de Base

Cecilia Luvecce

BIBLIOTECA
POLITICA
ARGENTINA

CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA
Dirección: Oscar Troncoso AGRADECIMIENTOS
Secretaría de redacción: Osvaldo Goldberg
Diagram ación: Ricardo Pereyra, Adriana Martínez
El presente libro representa la primera etapa de una
C oordinación y producción: Marta Carrera,
Ariel O. Villalba investigación que continúo, actualmente, con otros ojos. A
pesar de que hoy me distancio del estilo excesivamente
académico de los capítulos, sigo suscribiendo el contenido
de lo que escribí hace ya casi dos años como requisito de
la primera parte (Diplome d’Etudes Approfondies) del
Doctorado en Sociología en la Ecole des Hautes Etudes en
Sciencies Sociales de París.
El origen del tema de investigación del cual este libro es
un primer fruto, y su recorrido posterior, están estrecha­
mente relacionados con mi reencuentro con Argentina
luego de 12 años en el extranjero y, también, con la
amistad.
Buscándome en mi tierra, encontré el pasado en
ÜNIVEKSID;·' : * . DE CORDOBA conversaciones que me devolvieron algunos de los añicos
FACULTAD De ... ECONOMICAS de mi identidad. Siguiendo la intuición, es decir, la "firasa",
SIB li o t e c a que es una palabra árabe que designa la capacidad de
pasar de manera inmediata de lo conocido a lo descono­
cido apoyándose en indicios — como los detectives— , fui
SIGNATURA construyendo un camino de investigación cuya rememora­
TOPO GRAFICA...i,. ción podría ser infinita. Situaré el origen en una conversa­
N® DE 1NV. ción inolvidable con Alejandro Isla en San Salvador de
L IB R E R IA ... .< Jujuy en 1988. En Córdoba, desde hace más de veinte
años, está Gerardo Márquez, con quien he compartido
momentos, conversaciones e ideas de enorme importan­
cia y riqueza. En Buenos Aires, está Rosana Guber, amiga
entrañable, tenaz y polémica interlocutora en quien he
encontrado siempre apoyo y orientación. María Seoane
me brindó generosamentey, en un santiamén, su amistad,
© 1993 Centro EÉfjtor de América Latina S.A. sus materiales, su ayuda y un diálogo fecundo. Dora
Tucum áiVl736, Buenos Aires Barrancos me dio un gran estímulo y me proporcionó
Hecho el depósito de ley, Libro de edición argentina. Impreso contactos muy valiosos, leyó, hizo críticas al original en
en Carybe, Udaondo 2646, Lanús O este, Prov. de Bs As
Encuadernado en Haley, Av. Mosconi 640, Lomas del Mirador,
francés y ha hecho posible esta publicación. Juan Ferran­
Prov. de Bs. As. Distribuidores en la República Argentina- tes abrió su memoria en los primeros momentos, cuando
Capital: Distribuidora Cancellaro S.R.L., Virrey del Pino 2639 mis conocimientos eran muy escasos y los indicios no
5 S “A”, Cap. Fed.; interior: Dipu S.R.L., Azara 225, Capital aparecían. El Doctor José Nun, del Centro de Análisis para
Impreso en noviembre de 1993.
la Democracia, me orientó y me dio aliento cuando lo
ISBN: 950-25-2430-X · necesitaba. También Norma Giarraca. Eduardo Luis Du-
halde me permitió fotocopiar los documentos de las
PRESENTACION
Fuerzas Armadas Peronistas que tenía en su poder y me
ofreció su tiempo para conversar. Mi amiga Silvia Fernán­ Las paradojas recorren la experiencia del Peronismo de
dez Rabadán me contó su vida y me estimuló sistemática­ Base (PB) y las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) entre
mente. Alejandro y Nancy Villar creyeron, cuando yo no 1968 y 1973: ¿Peronista, pero de izquierda? ¿Proyecto
creía. Con Mónica Tacca compartí reflexiones muy prove­ alternativo o ilusión? ¿Un nuevo peronismo o el "mismo de
chosas. Oscar Anzorena me orientó y me ubicó. Julie siempre", el de antes? ¿Coherencia discursiva o impronta
Taylor compartió conmigo su mirada de la Argentina y de de valores y sentimientos definen los rasgos esenciales de
su pasado. Roberto Baschetti me alentó y ha puesto sus sus visiones del mundo? ¿Lealtad a Perón o intransigencia
ante el enemigo de la clase obrera? ¿Peronismo "de abajo"
conocimientos y materiales a mi disposición.
En París, Alberto Belloni y Estela Weissberg me honran o no peronismo? ¿Clasista o populista? ¿“Iluminados" u
"oscuros"? ¿Campeones de la cultura obrera o "grupos de
con su amistad, sus ideas, su interés, su estímulo y una
permanente disposición a ayudarme. Guillermo y Nélida clase media delirantes"?
Gómez me han acogido y ofrecido su invalorable experien­ Acaso la marginalidad de las FAP y el PB, en el
recuerdo, y en aquellos tiempos, puedan servir como
cia, sus comentarios críticos y su amistad. También Mario
pistas para intentar descubrir "lo que estos personajes
Rojas. También Píerina Gómez, junto a su lucidez fuera de
tenían en la cabeza" para actuar como actuaron. Acaso,
serie. El Doctor Daniel Pécaut, de l'Ecole des Hautes
también, para entender determinados valores e ideas que
Etudes en Sciences Sociales de París, supervisó esté
existían en la sociedad argentina de la época. En todo
trabajo ofreciéndome, además, ia posibilidad del diálogo.
caso, es la manera más directa de interrogar un pasado
Silvia Sigal, de la misma institución, leyó concienzudamen­
te la versión final en francés, con miras a la futura tesis. que no tiene historia escrita. Algunos de estos valores e
Juan Carlos Garavagglia leyó la versión en francés y me ideas que guiaron la acción política fueron reconocidos
como virtudes y guías de conducta personales y políticas,
sugirió caminos. Diana Quattrocchi aportó importantes
observaciones para el futuro de la investigación. Martha que se defendieron a muerte. En el caso del Peronismo
Alternativo, considero que los valores estructuraron sus
Luvecce me soportó en los difíciles momentos de la
escritura. Axel Gasquet asesoró la presente versión y lleva opciones políticas.
¿Qué podría significar estudiar la identidad política de
ahora el manuscrito a Buenos Aires. las organizaciones guerrilleras?
Gracias. Desde ya libero a todos de mis posiciones,
Para el futuro de la investigación imagino, en primer
deficiencias y errores, de los que solitariamente me hago
término, analizar la combinación, compleja, de visiones del
responsable. Y, gracias, también, a muchos otros.
mundo tradicionales al peronismo, las que provienen de
Cecilia Luvecce vertientes y experiencias locales del marxismo, que impri­
París, agosto de 1993 men un sello indiscutible a la época, y del “cristianismo de
los pobres“, entre otras, en el marco del conjunto de las
organizaciones armadas representativas del período. En
segundo lugar, pretendo analizar la participación de las
organizaciones más importantes en la historia de este
período, tratando de develar la manera en que la combina­
ción señalada anteriormente se tradujo en una sensibilidad
y prácticas políticas particulares definiendo el significado
del “compromiso político". Es posible que todo esto arroje,
además, alguna luz sobre la "agenda política" de la época.
algunos documentos de ambas organizaciones y entrevis­
En tercer término, deseo analizar con algún grado de
tas a personas que pertenecieron a ellas, o que estuvieron
profundidad la reinterpretación elaborada por los actores
cerca. Además, la compilación de testimonios de Oscar
y testigos en el presente. Anzorena y la recopilación de documentos de Roberto
Ahora bien, detengámonos u,n poco en el punto de
Baschetti me han sido de enorme utilidad.
partida. Este libro reúne el trabajo realizado desde 1988
Este libro es, además, una memoria fragmentaria —
hasta 1991, cuyo rasgo central es su índole provisoria. Se
como todas— , de un camino personal. Me parece que los
trata de la presentación de algunas pistas de análisis del
temas de investigación no son nunca azarosos porque
caso que podrán ser profundizadas, reformuladas o des­
expresan de cierta manera al investigador. Considero que
echadas en el futuro. Estas líneas interpretativas se
no será inútil para el lector saber que nací en Córdoba hace
refieren, por el momento, a aspectos ideológicos de los
33 años. Entre los 9 y los 15 años fui testigo y partícipe de
actores y de la época. La reconstrucción de los aconteci­
lo que podría denominarse "la euforia utópica" posterior al
mientos principales de la historia de las FAP y del PB, ha
Cordobazo (1969), que expresaba una negación rotunda
resultado particularmente difícil, dada la invisibilidad y
y romántica del orden existente: el orden político, la familia,
complejidad de ambas organizaciones, particularmente de
la escuela, las relaciones personales. En esos años nadie
la del PB. dudaba de "la promesa" de un futuro inminente y necesa­
El primer capítulo intenta analizar algunos de los
rio. Pocos cuestionaban “la metodología” escogida por
significados del peronismo en diferentes niveles e interpre­
diversos grupos: la lucha armada. Esa certeza de "la
taciones, en vista a la construcción de la problemática de felicidad a la vuelta de la esquina" marcó con sus huellas
estudio. El capítulo dos es una caracterización del período
contradictorias a, por lo menos, tres generaciones. Sin
1958-1969, sin la que resulta imposible entender el surgi­
embargo, en los hechos, el futuro real era incierto. A partir
miento de las FAP y el PB, así como la presentación de los
del año 1974, cuando murió Perón, comenzaron a instalar­
actores centrales en su transformación temporal. En el se el miedo cotidiano, las muertes anónimas y la muerte de
capítulo tres se presenta un análisis inicial, especialmente
seres cercanos. En 1975 tuvimos que huir de Córdoba ante
ideológico, de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y el el peligro ciego de la represión. Desde entonces a la fecha,
Peronismo de Base (PB), a partir de algunos documentos he vivido en Nueva York, en Londres, ocho años en
y entrevistas. Finalmente, el capítulo cuatro versa sobre la
México. En 1987 volví a Argentina y me quedé tres años.
fundam entaron del enfoque y la metodología a seguir en Desde septiembre de 1990 vivo en París.
el futuro. Al volver a Argentina luego de doce años en el
Los datos y análisis presentes en el conjunto de este
extranjero, me sentía al mismo tiempo extranjera y parte
trabajo plantean algunas ideas sobre el peronismo y los
del país. Me sorprendió, de manera particular, la negación
“años de la subversión" así como la reconstrucción de los
colectiva, cuando no el silencio, sobre "los años setenta".
acontecimientos centrales de las FAP y del PB. Para esa Con el tiempo, sin embargo, fueron haciéndose evidentes
discusión me he apoyado en fragmentos de la literatura algunas de sus huellas en diversas personas que conocí,
especializada sobre el tema, sin ninguna pretensión de y con algunas de las cuales hice amistad. A partir de esa
abarcarla toda. Me he apoyado principalmente en los impresión inicial, confrontando el silencio y la negación, fui
trabajos de los historiadores ingleses Richard Gillespie y interesándome en la época 1968-1976. Durante más de un
Daniel James, sobre los Montoneros, y el Peronismo y la año seguí pistas, entrevisté personas, viviendo el presente
clase trabajadora argentina 1946-1976, respectivamente. argentino con su "falta de futuro". Así di con "el caso del
Por otra parte, la reconstrucción inicial —fáctica y proble­ PB y las FAP, que fueron apareciendo como las organiza­
mática— de las FAP y el PB ha sido realizada a partir de ciones más raras, más silenciadas y más negadas de la
época. He tomado esos silencios y esas negaciones como caciones que he escuchado en el transcurso de'diversas
síntomas. Síntomas de un pasado que habita en el entrevistas, como los mitos, tienen una temporalidad
presente justamente por su negación. Considero, asimis­ repetitiva y fundante, situada fuera y más acá de la
mo, que ambas organizaciones del “Peronismo Alternati­ cronología temporal. En consecuencia, esta reinterpreta­
vo" permiten una óptica interesante para rastrear las ción implica una "creación” del pasado a partir de la
problemáticas propias de aquella época, en dos dimensio­ yuxtaposición de los recursos y de la situación presente del
nes temporales. Por un lado, en la reconstrucción de la "informante". Pasado y presente se "mezclan", o se
experiencia ideológica y política de los diversos grupos que confunden, de una manera particular que me parece
confluyeron en ellas. Paralelamente, en el testimonio que interesante dilucidar. En vez de tomar la memoria volunta­
se hace de ellas en el presente. Se trataría de un juego de ria que la situación de entrevista suscita como "simples"
superposiciones de reinterpretaciones acaecidas en aque­ recuerdos, "fácilmente transformables" en "datos", he
lla época, y en cada momento del presente. preferido considerarla, además, como expresión de la
En el camino de investigación transitado hasta ahora he manera en que el pasado se vive y forma parte del
podido constatar la manera vertiginosa en que el objeto de presente. Esta idea es tributaria de aquella de Vidal Nauet
investigación original — la reconstrucción histórica de la que destaca la tensión existente entre la memoria y la
identidad política de las FAP y el PB— parecía estallar en Verdad; más bien se trataría, entonces, de descubrir y
pedazos a medida que confrontaba los diferentes puntos analizar las diferentes verdades.
de vista surgidos de los documentos y, principalmente, de "Mito" es una palabra particularmente cargada de
las entrevistas. También hay versiones que representan a sentidos. El más frecuente de ellos es peyorativo y asocia
los diferentes sectores, tradiciones ideológicas y actores; el mito a la fábula, a la invención, a la ficción, descartándolo
todos ellos lenguajes que jamás se traducen en un "todo de la historia, es decir, de la noción de la historia como la
coherente". Así, el objetivo inicial comenzó no solamente reconstrucción de "los hechos verdaderos". Uno de los
a transformarse en una tarea extremadamente difícil, sino rasgos más simpáticos de "los argentinos", me parece, es
que parecía perder su interés original. En efecto, seguirlas justamente la fantasía, la imaginación con la que bordamos
huellas de las existencias invisibles, fragmentarias, despa­ y creamos "la realidad". Entonces, he preferido tomar al
rramadas, fugaces y reticentes de las organizaciones mito en serio, como lo hacían y continúan haciéndolo las
armadas (que, además, eran negadas en el presente) "sociedades arcaicas o primitivas" y las civilizaciones
otorgaba a las propias pistas de investigación una voz orientales que, en mucho, son bastante más sofisticadas
demasiado importante como para ser considt-rada como y sabías que las occidentales. Mi intención se dirige a mirar
un procedimiento "metodológico silencioso de laboratorio". al mito, en sus variados sentidos, partiendo de la idea de
En ese momento, tropecé con el problema del tiempo. que se trata de una historia "verdadera", bastando simple­
Reunirse con una persona —llamada, en el lenguaje mente la experiencia vivida del que habla o testimonia
técnico, "Informante"— , para evocar el pasado implica de como criterio de verdad. Bajo esa luz, espero poder ver, en
entrada un cierto reencuentro con el pasado, una reinter­ el futuro, las maneras en que el mito puede haber actuado
pretación, reencuentro a menudo vivido de forma traumá­ y estar actuando, ya sea revelando una verdad primordial,
tica, y narrado a menudo a la manera del discurso mítico. una tradición sagrada, o un modelo ejemplar. (Eliade,
Al recordar el pasado se construye frecuentemente una Mircea, Myth and Reality. 1975). Es decir, tratar de
narración que guarda en el presente un valor explicativo en desentrañar el mito viviente de las organizaciones arma­
la medida en que aclara y justifica los avatares del destino das, lo que deja traslucir del nuevo orden que pretendían
del hombre o de la sociedad (Girardet, Raoul. Mythes et construir y de las circunstancias históricas. En el mismo
mythologies politiques, 1986:13). Las narraciones y evo­ sentido, quisiera intentar descubrir ese lugar del pasado
"fabuloso y distante”, donde todos los actores comparten
el rasgo común de no pertenecer al mundo de “todos los EL LEGADO PERONISTA Y EL NACIMIENTO DE UN
días", en el cual el mito los atañe directamente en la medida “PERONISMO ALTERNATIVO". ESTADO DE LA
en que narra acontecimientos primordiales, que explican la CUESTION Y PRESENTACION DE LA
realidad de esos hombres y de esas mujeres en el PROBLEMATICA
presente.
Recordar el pasado podría ser entonces, también, El estudio del autodenominado "Peronismo Alternati­
revivir el mito, dejarse "capturar" por lo sagrado de los vo", del cual las Fuerzas Armadas Peronistas y el Peronis­
acontecimientos, narrados nuevamente. Esta experiencia mo de Base constituyeron las expresiones organizadas,
se vuelve, en cierto sentido, una "experiencia religiosa", en implica la comprensión del impacto y la persistencia del
la medida en que difiere de la vida de todos los días, y en peronismo en la experiencia y las visiones del mundo
dicha religiosidad se re-presentan lo fabuloso, lo exaltante, obreras a partir de la instauración del peronismo en el
los acontecimientos significativos. El mito es, pues, un poder (1946-1955).
elemento vital y una fuerza activa de la historia humana. En este capítulo presentaré algunos de los rasgos
Aún en el silencio, en la negación, o en la cercanía ideológicos y políticos del peronismo en su condición de
excesiva se produce un vacío donde pueden encontrarse, movimiento político, así como sus transformaciones inme­
algunos indicios de las múltiples, diversas y contradictorias diatamente después del derrocamiento de Perón en 1955.
visiones del mundo que otorgaron sentido a las acciones La represión del peronismo y su prohibición política y legal
de aquella época. La negación, omisión casual o silencio desde la denominada Resistencia Peronista (1955-1958)
voluntario, es ficción de olvido y malestar de nuestra crearon condiciones para el desarrollo de nuevas tenden­
sombra. Miramos el futuro sujetando la sombra del pasado cias y reinterpretaciones de la experiencia al interior del
que, nos persigue, silenciosa, atractiva y persistente. sindicalismo y del movimiento peronista, generando un
En el caso de las FAP y el PB esas visiones del mundo espacio para el nacimiento de un "Peronismo Alternativo"
actuaron en una "reinterpretación" del peronismo para en el período 1958-1958. Durante los diez años transcu­
integrar una estrategia de revolución social que se apoya­ rridos desde la elección de Frondizi, gracias al apoyo del
ba por un lado en la lucha armada y, por otro, en el trabajo electorado peronista, a la instalación del Primer destaca­
de base minucioso. Considero que en la confluencia de mento guerrillero de las FAP en Taco Ralo, Tucumán, el
visiones del mundo que el Peronismo de Base y las FAP peronismo produjo significados y acontecimientos signa­
procuraron materializar, pueden encontrarse algunas cla­ dos por su exclusión como fuerza política y representativa
ves para entender algunas de las razones por las que ese de diversas instituciones, entre los que sobresale el
período habita, hoy, entre la negación y el mito. desarrollo de una “Izquierda Peronista".
Cecilia Luvecce La denominación “Peronismo Alternativo" hace referen­
París, agosto de 1993. cia a las FAP y al PB. Las FAP fiieron la primera
organización armada del período 1968-1976, creadas para
lograr el retorno de Perón del exilio por medio de la lucha
contra los gobiernos anti-péronistas. El PB, su organiza­
ción de base, se desarrolló en los sindicatos y en los barrios
populares. Ambas fueron herederas particulares del lega­
do peronista en la clase trabajadora; es decir, se inspira­
ron, desde el principio, en una sensibilidad política marca­
da por valores como la dignidad y el orgullo obreros. Sin
ración de la “alternatividad" en sí misma parece subyacer
embargo, llevaron adelante un programa político que a tal análisis. En efecto, siguiendo esa línea de interpreta­
representó en la práctica una ruptura con respecto al ción, la importancia de una ideología alternativa dentro del
legado señalado. peronismo sólo podría probarse en sus triunfos políticos.
La comprensión del Peronismo Alternativo sólo puede Considero que una idea de origen similar recorre el análisis
emprenderse por medio de una mirada de vasto alcance de James de 1979 (aunque matiza esta posición en su
cronológico, en la medida en que resulta necesario esta­ interpretación posterior), cuando interpreta el origen de la
blecer algunos rasgos del “legado peronista" en los izquierda peronista como "acción refleja" o "izquierdismo
obreros, en diversos sectores de la sociedad argentina, y reflejo". Al interpretar el surgimiento de “una izquierda
sus reinterpretaciones a la luz de las experiencias vividas peronista de vertiente anticapitalista", durante el gobierno
en la proscripción. Uno de los rasgos sobresalientes, de Frondizi, como reacción a la creciente aceptación por
acaso el más importante, ha sido la herencia ambigua en parte de la dirigencia sindical de un modus vivendi con el
cuanto a las interpretaciones que se arraigaron socialmen­ sistema que excluía al peronismo del poder político y que
te sobre el papel de la clase trabajadora, la concepción ponía enjuego los logros obtenidos por los obreros, James
peronista de la política, el proyecto económico y nacional, asume una interpretación esquemática y de corto alcance
así como el papel otorgado al cambio social. Más bien, nos analítico y temporal. Baste señalar que la negociación del
encontramos ante un legado fragmentario y polisémico, vandorismo con el gobierno de Frondizi no resulta una
que recupera experiencias históricas previas a los años condición suficiente para explicar el surgimiento de una
1946-1955, reformulándolas e imprimiéndoles una matriz "izquierda peronista". Al afirmar que "este 'reflejo e izquier-
muy persistente. Las experiencias sociales y políticas de dismo' produjo escasa ideología alternativa y que tuvo
la ciudadanía, la forma de organización del Estado y de la escasa existencia independiente porque permanecía arrai­
sociedad y lo que podría denominarse "las bases de un gada en la dicotomía Perón-anti-Perón", se deja escapar
arraigo y sentimiento de pertenencia a la nación" cambia­ un intento de fusión de visiones del mundo extremadamen­
ron, o existieron por primera vez, a partir del peronismo. te heterogéneas. El hecho de que este intento haya
Pero, sobre todo, la experiencia social de la ciudadanía resultado un "fracaso“ y no haya constituido un programa
peronista en los sectores subalternos dejó impresos valo­ político coherente y eficiente revela, más bien, la comple­
res e ideas alrededor de los cuales se organizaron las jidad de sus determinaciones y, acasojustamente.su lugar
acciones políticas en los años posteriores. Por otra parte, contestatario en el programa político de la época.
la ambivalencia del contenido social y político fue marcada, Preferimos detenernos en el intento ideológico y político
desde su origen, por la existencia de un "discurso oficial” que el Peronismo Alternativo implicó, y también en la
del peronismo en el poder, que se fue diferenciando manera que su desarrollo pudo haber estado revelando, en
progresivamente después de la Resistencia Peronista, de negativo, las condiciones y los problemas que la sociedad
los significados del peronismo en tanto experiencia prác­ se planteaba en' aquella época. Consideramos que para
tica, conciencia de lo vivido por los trabajadores. En el decantar la importancia y el significado de dicha “alterna­
campo delimitado por estas ambigüedades se encuentra tividad", históricamente, es necesario partir del complejo y
el recorrido del Peronismo Alternativo. ambiguo legado de la experiencia peronista en los traba­
Las interpretaciones sobre el período posterior a 1955 jadores, su combinación o fusión con ideas y experiencias
consideran, generalmente, que el surgimiento y progresivo provenientes de otros sectores y otras vertientes ideológi­
desarrollo de tendencias de izquierda al interior del movi­ cas. Analizada desde ahora, puede representar una veta
miento peronista durante el gobierno de Frondizi no interesante para rastrear el programa político de una época
permitía considerarlas como expresiones de una "ideolo­ a partir de actores y propuestas que constituyeron un
gía alternativa” peronista. (James & Gillespie). La conside­
"sistema de rechazo”, es decir que condensaron las lógicos: “tradicional-moderno"; "elección digitada/manipu­
respuestas que rechazaban ideológica y políticamente la lación-autonomía"; “falsa conciencia-conciencia de clase"
"agenda política dominante“. y "resistencia-integración". La primera antinomia remite a
Glno Germani, que consideraba el éxito del peronismo en
Las particularidades del Peronismo la clase trabajadora como producto de la manipulación de
masas desarraigadas a raíz de un proceso de moderniza­
El análisis del peronismo plantea al menos dos proble­ ción incompleto. Las demás antinomias aluden a las
mas interpretativos paralelos: por un lado su originalidad interpretaciones provenientes del marxismo y del comunis­
y complejidad en tanto fenómeno político, con los conse­ mo, que consideraban a los trabajadores como “proletarios
cuentes desafíos interpretativos; por otro, su centralidad inexpertos incapaces de tomar conciencia de sus verdade­
política en la Argentina de los últimos 40 años lo ha ros intereses de clase“. En el mismo sentido, la llamada
transformado en un ejemplo de la superposición de Izquierda Peronista, así como sectores juveniles "radica­
categorías de análisis científico e ideológicas de la lucha lizados" de los años sesenta y setenta, los idealizaban y
política. Se han hecho innumerables estudios y observa­ mitologizaban como “proletarios ejemplares forjando un
ciones sobre el carácter del peronismo; se le han adjudi­ movimiento peculiarmente argentino hacía el socialismo y
cado diversas influencias y papeles sobre la clase traba­ la liberación nacional." (James, 1990:12-13).
jadora y la sociedad argentina en su conjunto y, sin Compartimos con James la idea de que los sistemas
embargo, el enigma y el desafío persisten en la medida en globales de interpretación han dejado escapar la experien­
que el peronismo continúa regenerándose y adquiriendo cia real de la relación de la clase trabajadora con el
nuevos significados. peronismo, y con esto al peronismo en tanto fenómeno
Analizaremos los temas propuestos apoyándonos casi político masivo. Estos sistemas globales de explicación no
exclusivamente en el trabajo del historiador inglés Daniel permiten asir lo ambiguo y lo contradictorio y, por qué no,
James (1990). Tres motivos explican esta elección: en las "formas específicas de la subjetividad“ producidas por
primer lugar, se trata de una investigación histórica minu­ este movimiento político.
ciosa de gran riqueza y sutileza interpretativas. En segun­ Los análisis científicos también hacen eco de las
do término, apunta a comprender el significado del pero­ reinterpretaciones de sucesos y símbolos surgidos de
nismo para la clase trabajadora argentina brindado conflictos del pasado que devinieron “mitologías que
interpretaciones abiertas que permiten desmitificar no sólo actúan como símbolos cuya función es racionalizar, justi­
al peronismo en tanto problema de estudio, sino también ficar y dar una coherencia emocional" a las necesidades
a las diversas interpretaciones al interior del peronismo — políticas presentes (Ibid). Valdría la pena rescatar la
de las cuales fueron protagonistas, entre otros, las FAP y pregunta de James: ¿Por qué en Argentina el pasado ha
el PB. Consideramos, asimismo, que James realiza una sido vivido como presente de una manera particularmente
interpretación propiamente "desde abajo" en la cual los intensa? Asimple vista, resalta una coincidencia entre las
actores reales tienen voces que los expresan, por lo que caracterizaciones del sentido común, las mitologías, la
se trata de una interpretación vivida, matizada, en la que “historia oficial" — no necesariamente escrita— y los
se puede rastrear la vivencia de un fenómeno político en "paradigmas ideológicos": Se trata, generalmente, de
toda su complejidad. versiones globales; abstractas, maniqueas y normativas.
Un conjunto de antinomias, según James, caracterizan Ante la profusión de versiones unívocas, resulta prudente
el debate sobre el peronismo — entendido como el caso "volver a los datos“, buscar documentos, hacer entrevistas,
argentino de populismo latinoamericano— y la clase “exotizar lo evidente".
trabajadora, insertándolo al interior de “paradigmas" ideo­ Este intento de volver a los protagonistas se funda en
la idea de que el peronismo en tanto movimiento político El peronismo en el poder
puede ser mejor comprendido si consideramos las expe­
riencias, las ideas y los valores que ligaron a los trabaja­ Veamos ahora algunos rasgos del peronismo en el
dores a este movimiento. Intentando tomar distancia de las poder (1946-1955) que permitan arrojar luz sobre su
categorías de análisis globales, optamos provisoriamente contenido e impacto ideológico en los trabajadores pero­
por la noción de "visión del mundo" para referirnos a las nistas.
ideas, representaciones, valores y sentimientos desde el En 1943 Perón se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo
punto de vista de los sujetos, y que deberían formar parte y, desde allí, atendió las preocupaciones de la emergente
legítima de la explicación de su involucramiento en la fuerza de trabajo, llevando a cabo una política laboral
acción política. Por el mismo motivo, no adoptamos la atractiva tanto para los sectores sindicalizados como para
noción de ideología en su acepción fuerte, que la asocia los no sindicalizados. Al mismo tiempo, comenzó a socavar
a la falsa conciencia y a las ideas pertenecientes a la influencia de fuerzas de izquierda que compartían el
diferentes clases sociales. mismo radio de influencia, de tal modo que la dirigencia
Acaso del origen de la complejidad del peronismo como sindical comenzó a visualizarlo como un interlocutor, de
movimiento político se encuentre en la otra cara de su cuyo futuro dependían para su propio porvenir. En 1945,
existencia histórica: como forma de organización estatal el 17 de octubre, una movilización obrera sin precedentes
legítima, fundada en la creación de un discurso político cristalizó el apoyo obrero a Perón al sacarlo del confina­
surgido de una experiencia real de instauración de la miento político al que había sido sometido, y ubicarlo en el
ciudadanía para las clases trabajadoras de Argentina. Muy camino de la victoria en las elecciones de febrero de 1946
probablemente, estos dos aspectos del peronismo subyaz- (Ibid: 21-22). Durante el primer gobierno peronista (1943-
can en la variación de sus significados según se trate de 1946) se concretaron numerosas mejoras en las condicio­
Perón, de la cúpula sindical, o de las bases obreras al nes laborales y la legislación social. Pero, el segundo
interior del movimiento peronista. Por otra parte, la incor­ gobierno, de la década 1946-1955, tuvo un efecto mucho
poración de los trabajadores a la vida nacional, su revalo­ más profundo sobre la posición política de la clase
rización de grandes sectores de la población — que hasta trabajadora argentina, acompañado del aumento de su
entonces habían permanecido al margen de la ciudadanía capacidad organizativa y de su peso social. Durante este
y de la nación, implicaron el fuerte rechazo por parte de período se extendió vertiginosamente la sindicalización.
sector oligárquicos y de la clase media. La perspectiva d<= Entre 1946 y 1951 el número de sindicalizados aumento de
clase, sin embargo, resulta insuficiente para comprender 520.000 a 2.334.000, fomentado por la política estatal
la reacción de los sectores tradicionales frente al peronis­ favorable hacia la organización sindical y el anhelo de
mo en el poder y su posterior ofensiva a partir de la obtener ventajas concretas a través del sistema global de
Resistencia Peronista. El peronismo, en realidad, había negociaciones colectivas que procuraba mejoras en los
reivindicado a los excluidos de la nación, "la chusma“, a los salarios, en las licencias por enfermedad, por maternidad
que no tenían derechos reales a una voz de representa­ y vacaciones.
ción, y su impugnación tenía el matiz de la negación del Una relación estrecha entre los trabajadores, el movi­
derecho a su existencia social y política en la nación. La miento y el Estado se consolidó a partir de la segunda
proscripción electoral estuvo acompañada por la prohibi­ presidencia de Perón. Generalmente, se ha considerado
ción de expresión, por la humillación social y la represión esta intimidad como definitoria del peronismo en tanto
política. fenómeno político, asociándola al poder de manipulación
de Perón. Diversas interpretaciones — Gino Germani,
izquierdistas y algunos peronistas— establecieron sucesi­
sistema, estipulando también el derecho del Estado para
vamente que los motivos de dichacercanía dependiente se
supervisar las tareas de la actividad sindical. Dicha estruc­
explicaban por el hecho de que obreros eran migrantes
tura legal aseguraba los derechos de negociación, la
recientes, sin experiencia, "disponibles", o bien “proleta­
protección de funcionarios sindicales, una estructura sin­
rios inmaduros". Los revisionistas, por otro lado, entendían
dical centralizada y unificada, así como la deducción
que el compromiso obrero con un proyecto reformista
automática de los sueldos y salarios de las cuotas
dirigido por el Estado se explicaba por el hecho de que éste
sindicales y su aplicación a planes importantes de
les ofrecía ventajas materiales concretas (Ibid: 26). Por el bienestar social.
contrario, James considera que todas las interpretaciones
Si bien dicha estructura implicó el reconocimiento de la
coinciden en considerar a la clase trabajadora como actriz clase trabajadora comofuerzasocialy su integración aúna
pasiva de dicho compromiso o, en todo caso, orientada por
coalición política emergente supervisada por el Estado, la
una especie de instrumentalismo que la instaba a adherir
forma particular de su incorporación política al régimen no
políticamente al peronismo como una forma "racional" de
se hizo inmediatamente evidente. Desde el punto de vista
acceder a ventajas materiales indiscutibles. El sentido de los trabajadores, entre 1946 y 1951 se produjo una
común, por otra parte, ha respaldado dicha visión al poner
gradual subordinación del movimiento sindical al Estado
en evidencia el significado material del peronismo en las
marcada por la eliminación de líderes de la vieja guardia
condiciones de vida de los trabajadores. Pero el peronismo
obrera. Aquellos que habían pertenecido al Partido Labo­
representó algo más que el compromiso pasivo por la
rista y que defendían la autonomía sindical y que, en
conveniencia de mejoras materiales. A este respecto el
consecuencia, habían prestado un apoyo condicional a
análisis de James se separa de la mayor parte de las Perón fueron destituidos. La subordinación por medio de
interpretaciones del fenómeno y las trasciende por intentar
la incorporación masiva de los sindicatos al Movimiento
comprender al peronismo desde el punto de vista de un
Peronista, desde el cual fueron instados a actuar como
"movimiento representativo de un cambio decisivo en la
agentes estatales ante la clase trabajadora, hacía vislum­
conducta y las lealtades políticas de la clase trabajadora"
brar claramente el perfil corporativista del Estado
(Ibid: 27). Es decir, pretende entenderlo como una visión lusticialista.
de realidad política diferente. Al partir de esta idea puede
El papel clave otorgado al movimiento sindical y la
comprenderse por que el peronismo fue el movimiento Incorporación de los trabajadores al Estado, reportaba
político que solucionó necesidades concretas que inspiró grandes atractivos a los dirigentes y a las bases. En
más confianza, rezagando a otras fuerzas políticas e particular, la dirigencia estaba habilitada para ocupar
ideológicas. bancas en el Congreso, para pertenecer al Cuerpo diplo­
La intimidad de la relación entre los trabajadores, el mático como agregados laborales y eran consultados
movimiento y el Estado se basaba en un modelo de
frecuentemente por el Gobierno. James afirma en este
organización estatal peronista que otorgaba un lugar nentido que "el legado crucial que los sindicalistas recibie-
político central al sindicalismo, cuya estructura organizati­ ton de la era peronista consistió en la integración de la
va que debía basarse en la unidad de actividad económica, clase trabajadora a una comunidad política nacional y un
antes que en el oficio o la empresa particular. La CGT se
correspondiente reconocimiento de su estatus cívico y
transformó en la única central nacional de trabajadores, político dentro de esa comunidad“ (Ibid: 25). Con el tiempo,
supervisada por el Ministerio de Trabajo, que representaba sin embargo, este modelo de reconocimiento que
la autoridad estatal que otorgaba reconocimiento oficial a nportaba un enorme grado de cohesión política al
los sindicatos y que los facultaba.para negociar con los
Interior del Movimiento y del Estado, habría de mostrar
empleadores. Recuérdese que en octubre de 1945 la Ley m us fisuras, según se tratara de los líderes sindicales
de Asociaciones Profesionales había establecido este y las bases trabajadoras.
Desde su origen el peronismo se perfiló como un su derrocamiento (1930-1943) se asistió a la reimposición
"movimiento político1', diferente de un partido político. El y al mantenimiento del poder de la élite conservadora
movimiento político, reunía al conjunto fuerzas que se mediante una sistema de fraude y corrupción instituciona­
consideraban peronistas: sindicatos, sectores sociales, lizados que alimentaba el cinismo público. Esto refundo en
grupos sociales diversos y a veces simplemente grupos de una crisis de confianza en las instituciones políticas y en
referencia cara a cara. Estos sectores, altamente hetero­ la creencia en su legitimidad, por lo que “elperonismo pudo
géneos se integraban "verticalmente" en función de las reunir un capital político denunciando la hipocresía de un
órdenes de Perón y, la condición de peronista resultaba sistema democrático formal que tenía escaso contenido
más bien una cuestión de identificación con una experien­ real" (James: 28) exigiendo el cumplimiento de derechos
cia histórica común, con valores y grupos de pertenencia reconocidos anteriormente. Sin embargo, la novedad que
que un problema de afiliación. Ser miembro del movimiento explicaría el éxito de la convocatoria de Perón a los
era un asunto de identificación con Perón y con la trabajadores residió en su capacidad para refundir el
Argentina de Perón (Gillespie: 43). Durante la proscripción, problema total de la ciudadanía en un molde nuevo de
el carácter “movimientista” del peronismo significó una carácter social que se separó del modelo liberal promovido
persistente debilidad organizativa e institucional, creando por el radicalismo:
un espacio propicio para lo que Cooke denominaba
“fanatismos tribales" y componendas articuladas según la "El discurso peronista negó la validez de la separación,
cercanía de diversos personajes respaldados por Perón formulada por el liberalismo, entre el Estado y la política por
desde el exilio en espacios extrainstitucionales. Es posible un lado y la sociedad civil por otro. La ciudadanía ya no debía
que esa forma organizativa que permitía la inclusión de ser definida simplemente en función de derechos individuales
y relaciones dentro de la sociedad política, sino redefinida en
sectores altamente heterogéneos al interior del movimien­
función de la esfera económica de la sociedad civil. En los
to haya creado un campo propicio para la persistencia del términos de su retórica, luchar por derechos en el orden de la
peronismo como sentimientos de pertenencia en función política implicaba inevitablemente cambio social...." (Ibid: 29-
de relaciones establecidas entre pares inmediatos. De allí, 30).
tal vez, la importancia que adquirieron los valores en
oposición a estrategias políticas, como formas de encarar "Tradicionalmente, al sistema político liberal en la Argentina,
las relaciones políticas, generando que los problemas como en otras partes, había reconocido la existencia política
"políticos" se superpusieran rápidamente con los proble­ de los trabajadores como atomizados ciudadanos individuales
dotados de una formal igualdad de derechos en el campo
mas y diferencias personales. político, pero al mismo tiempo había rechazado, u obstaculi­
zado, su constitución como clase social en ese campo" (Ibid:
La ciudadanía y la vivencia peronistas 31).

La interpretación de James considera que el atractivo El poder de convocatoria del peronismo se fundaba,
política central del peronismo residió en su capacidad para entonces, en el reconocimiento de la clase trabajadora
redefinir la ciudadanía. El acceso a la plenitud de derechos como fuerza autónoma que tenía acceso directo y privile­
políticos constituyó un aspecto fuerte de la “convocatoria" giado al Estado por intermedio de los sindicatos y, a través
peronista frente a la exclusión política de los trabajadores de éstos, a la vida política de la nación. Perón no se dirigía
durante la Década Infame. Pero la cuestión iba más allá de a los obreros como a individuos atomizados — como el
la reivindicación de los derechos "democráticos formales". caudillo o cacique tradicional— sino como a una fuerza
La reivindicación de la igualdad política formaba parte de social de la cual él mismo dependía para afirmar con éxito
un lenguaje instalado en la sociedad a partir de los años sus derechos en el plano del Estado. Así se constituía en
'30 con Yrígoyen. Durante la Década Infame que siguió a su vocero, que dependía de la unión y organización de los
cutores. Su vocabulario político tenía la capacidad para
trabajadores. Las continuas alusiones de Perón a la
inspirar esperanzas factibles y proponer medios para
fragilidad de los individuos y el carácter arbitrario del
realizarla. El lenguaje del peronismo en el poder resultaba,
destino humano reforzaban la idea de que los trabajadores
simultáneamente, visionario y creíble. Se arraigaba en la
sólo podían depender de su propia voluntad para materia­
experiencia inmediata y concreta de los trabajadores y
lizar sus derechos. El Estado, en este contexto, no era
contrastaba con el lenguaje abstracto empleado por los
representado como urr dispensador todopoderoso de
adversarios de Perón. Expresiones como "la oligarquía1'y
recursos, sino un espacio donde las clases actuaban
"el pueblo", de origen radical, y "la nación", que conserva­
política y socialmente para establecer conjuntamente
ban una connotación abstracta y casi mítica aparecían en
derechos y exigencias de orden corporativo. En este
los discursos de Perón despojadas de la abstracción y los
discurso, el arbitro final era el Estado y, más claramente,
elementos místicos de la ideología nacionalista previa. La
la figura de Perón a través de la identificación entre ambos
doctrina peronista tomaba los hábitos, la conciencia, los
(Ibid: 32-33). En este sentido, la consigna "Perón, Perón"
estilos de vida y los valores de laclase trabajadora tal como
del 17 de octubre de 1945 había puesto en evidencia el
los encontraba y los revaloraba, implicando la negación de
elemento personalista de la atracción peronista. Sin em­
sectores no peronistas: (Ibid: 36-37).
bargo, fue durante la segunda presidencia que este rasgo
tomo su expresión máxima, con el culto a Evita y al poder
“Glorificaba lo cotidiano y lo común como base suficiente para
personal de Perón. la rápida consecución de una sociedad justa, con tal de que
' Los trabajadores y su incorporación directa al manejo se alcanzaran ciertas metas fáciles de lograr y evidentes por
de la cuestión pública reconocieron su derecho a interesar­ sí mismas. Primordialmente esto significaba a p o yara Perón
se en el desarrollo económico de la nación y a participar como jefe de Estado y mantener un fuerte movimiento
en su rumbo. La industrialización y el nacionalismo econó­ sindical. En este sentido, la atracción política del peronismo
mico se transformaron en atractivos fuertes del peronismo era esencialmente plebeya; ignoraba la necesidad de una élite
política particularmente iluminada y reflejaba e inculcaba un
y no podrían ser comprendidos sin tener en cuenta este
profundo antiinteiectualismo” [Ib id : 37).
nuevo papel de la clase trabajadora. Perón fue identificado
con la creación de una Argentina industrial, al mantener un Esta glorificación del estilo de vida obrera se munió de
interés monopólico en ese programa. Expresiones tales
un estilo y de un idioma a tono con los hábitos populares,
como "cipayo" o ''vendepatria” fueron retomadas por el
y de gran afinidad con las letras del tango. Estas formas
lenguaje peronista para referirse a los que deseaban
de expresión se manifestaban sobretodo en los discursos,
mantener la incorporación de la Argentina al mercado
y tenían el poder de reconocer formas populares de
mundial como proveedora de productos agropecuarios. expresión y sentimiento, contrastando claramente con los
Sin embargo, la verdadera cuestión en la década 1940- llamamientos de otros partidos que habían representado a
1950 no era tanto la industrialización versus el desarrollo
la clase obrera entre 1940 y 1950. El Partido Socialista, por
agrario sino la intervención estatal versus el laissez-faire,
ejemplo, se había dirigido a los obreros en un tono
por lo que el desarrollo industrial promovido desde el
didáctico que parecía considerarlos como interlocutores
Estado se convirtió un arma política para defenderse de los intelectual y moralmente inferiores.
adversarios. El éxito de esta apropiación y de su impacto
La capacidad de Perón para recuperar el tono de la
en la clase trabajadora tuvo que ver con la consideración
sensibilidad de la clase trabajadora no impedía que la
de que aquel no era posible sin la plena participación de
retórica peronista oficial reconociera tácitamente la inmu­
la clase trabajadora en la vida pública y en la justicia social,
tabilidad de la desigualdad social, y vehiculizara un cierto
como lo había sido hasta 1943. (¡bid: 33-35). “sentido de los límites" (Bourdieu). Pero, al mismo tiempo,
Este, y otros temas, del discurso peronista oficial
se erigía como interlocutor que ofrecía remedios plausibles
generaron un gran poder de identificación en sus interlo­
e inmediatos para mitigar las desigualdades {Ibid: 38-39). dora, éste refleja un estado de ánimo marcado por la
De este modo, los "elementos de realismo plebeyo" del npatía, la resignación y la falta dé perspectivas sobre el
discurso peronista ofiojal provocaban una autoafirmación luturo que legado de la cultura obrera militante anarquista
controlada de los desposeídos al mismo tiempo que que también tuvo importancia en las luchas de la clase
contenían resonancias utópicas, como la reivindicación trabajadora durante la Década Infame, no pudo contrarres­
por la igualdad social que pusiera fin a la explotación. tar (Ibid: 44-45). Los sentimientos mencionados y el
Dichos ecos utópicos resultaron creíbles a una clase Impacto del peronismo pueden verse expresados en la
trabajadora imbuida de cierto cinismo frente a las prome­ conclusión de un testimonio de un obrero no militante que
sas políticas y las consignas abstractas. (Ibid: 39). se refería al significado de tas elecciones en,los años '30:
El denominado "contenido herético del peronismo“, es
decir, la creación de ideas y emociones que negaban el "Si uno armaba un escándalo te harían pagar de algún modo
orden político anterior, tiene que ver con emociones e (por oponerse a ellos) y no serviría para nada. Vos no tenías
ideas menos tangibles y más difíciles de cuantificar que los ninguna importancia para ellos. Pero, después con Perón todo
beneficios materiales que aportó el peronismo a los cambio. Voté por él. (— ¿Cómo cambió?— ). Bueno, con Perón
trabajadores. Su impacto fue correspondido por un recha­ todos éramos machos" (Ibid).
zo visceral de los sectores no peronistas, los "gorilas". Se
trataba de los sentimientos como el orgullo, el autorespeto Los fundamentos del poder herético del peronismo
y dignidad que el peronismo instaló en la vida de los oficial, asimismo, yacían en su capacidad de dar expresión
trabajadores de manera inédita y profunda (Ibid). Estos pública y articular experiencias que hasta entonces solo
sentimientos se transformaron en valores de la lucha habían sido internalizadas como experiencias privadas.
política, junto con el correspondiente reconocimiento al Dicho poder se reflejaba en su utilización del lenguaje, que
líder a través de la lealtad. invertía las acepciones que diversas palabras anteriores
El clima generalizado de declinación moral y de cinismo habían tenido en la época anterior. Términos como justicia
de la Década Infame hacía comprensible la importancia de social, equidad, decencia, anteriormente silenciados o
la diferencia entre las potencialidades del orgullo y la ridiculizados, ocuparon un lugar central en el lenguaje del
dignidad frente al universo sombrío que también se poder. Asimismo, términos que antes connotaban la humi­
encuentra reflejado en los tangos de 1930-1940. En los llación de los obreros adquirieron con el peronismo conno­
tangos de Enrique Santos Discépolo, por ejemplo, se taciones y valores opuestos. Por ejemplo, la palabra
expresa: "descamisado" era sinónimo de la afirmación del valor de
la clase trabajadora, invirtiendo la connotación de inferio­
“La imposibilidad una relación significativa entre un hombre y ridad social, política y moral que tenía antes del triunfo
una mujer llega a simbolizar la imposibilidad de cualquier electoral del Perón en 1946 (Ibid: 46-47).
relación social que se no se base en la codicia, el egoísmo y La experiencia peronista entre 1946 y 1955 definió una
una falta total de escrúpulos morales en un mundo basado en identidad de los trabajadores en tanto fuerza nacional.
la injusticia y el engaño." (Ibid: 42). Dicha identidad no se constituía solamente a partir del
trabajo en la fábrica sino que significó, de modo central,
Las letras de los tangos de aquella época promovían la una adhesión de tipo político acompañada de formas
aceptación de valores dominantes mediante el desengaño nuevas y particulares de movilización y de manifestación
de "güitos embanderados“, "de ilusos que tratan de vivir en espacios públicos que antes habían sido considerados
honestamente o que son lo suficientemente ingenuos como exclusivos de la “gente decente" (Ibid: 55). La
como para imaginarse la posibilidad de cambiar el mundo movilización del 17 de octubre del '45, por ejemplo, que
injusto". A pesar de la dificultad de extraer conclusiones culminó en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno,
directas del tango sobre las actitudes de la clase trabaja- marcó un hito particular de la “tradición peronista" de
28
este período munido de una visión reformista, le correspon­
“comunicación“ con Perón en el tugar políticamente más
día alcanzar una conciliación con los empleadores y.
simbólico de la ciudad, transformándose en un hito espa­
satisfacer las necesidades de los afiliados mediante una
cial de su constitución en fuerza política (Ibid: 49). James
relación íntima con el Estado. Así, la valoración del
va aún más lejos al sostener que el peronismo no
compromiso de los dirigentes sindicales tenía el sentido de
solamente significó la propia formación de la clase, en el
otorgar un marco y límites a la organización obrera (Ibid:
cual ésta lo "adoptó“ como la propuesta más conveniente,
56). La dirigencia sindical, entonces, había sido llamada a
sino que existió un proceso doble de interacción, en el que
jugar un papel de dique de contención de aquellos
la clase trabajadora fue constituida en gran parte por el
sentimientos de autovaloración que el propio peronismo
peronismo y este fue, al mismo tiempo, su creación (Ibid:
había desencadenado en los trabajadores. La eficacia de
55-56).
dicha estrategia, sin embargo, se encontró siempre limita­
Este doble proceso tal vez permita comprender uno de
da — en diversos grados, según el período— por el arraigo
los rasgos más persistentes del peronismo como ideolo­
de una cultura que valorizaba cotidianamente los derechos
gía: el conflicto y las tensiones entre el significado del
de los trabajadores tanto en el ámbito de trabajo, como en
peronismo como movimiento sociat y sus necesidades
la sociedad en su conjunto (Ibid: 57).
funcionales como forma específica del poder estatal, que
En “las bases”, pareció prevalecer el sentido del
explicarían el decurso del peronismo en los años subsi­
peronismo como movimiento social de oposición que
guientes {Ibid: 58). El legado ideológico del peronismo
negaba el poderal asociarlo a la corrupción, a los símbolos
oficial fue recibido socialmente de maneras diferentes, lo
y a los valores de la élite dominante, y como una voz
que no impidió que el contenido doctrinario y ortodoxo del
potencialmente herética que daba expresión a los recla­
peronismo oficial desde 1946 siguiera una lógica propensa
mos y esperanzas de los oprimidos (Ibid: 58). La vivencia
a la institucionalización y al control del mismo desafío
arraigada del sentimiento de la “dignidad“ permaneció
social y transformador que había provocado en la clase
como una amenaza constante de las bases hacia los
trabajadora. La misma ortodoxia patrocinada desde el
líderes sindicales y hacia los gobiernos antiperonistas. El
Estado puso progresivamente énfasis en la movilización
"Peronismo Alternativo” de fines de los años sesenta se
controlada y limitada a los trabajadores. El lema de Perón,
funda en una reinterpretación del componente herético y
"De casaaltrabajoy del trabajo a casa" y las ideas oficiales
“basista" de la ideología peronista "original" y de allí que
sobre la necesidad de armonizar los intereses del capital
su otro nombre, ."el peronismo de abajo" exprese una
y del trabajo al resguardo de un Estado árbitro, y de
contradicción latente que se manifestó primordialmente al
distinguir ente el capital explotador e inhumano, y el capital
interior del peronismo, una vez superada la proscripción.
progresista comprometido con el desarrollo de la econo­
mía nacional marcaban las tendencias cooptativas del
"Ni vencedores ni vencidos": La Resistencia
ejercicio del poder {Ibid: 51). En este sentido, la visión
Peronista, 1955-1958
peronista oficial presentaba al papel de la clase obrera con
respecto al Estado en los términos de “un idilio profunda­
"Resistencia Peronista" fue el nombre otorgado por los
mente soporífero donde los obreros se trasladaban satis­
peronistas a las luchas de oposición al gobierno militar que
fechos de un armonioso ámbito de trabajo al hotel de
derrocó a Perón en 1955. Las formas de lucha fueron
veraneo provisto por el sindicato y de allí a los organismos
variadas y comprendieron desde el terrorismo individual,
estatales que resolverían sus problemas personales y
los comandos más o menos dispersos, la oposición
sociales." La imagen de Perón como líder incuestionable
organizada en los sindicatos, a intentos de levantamientos
y supremo protector era la garantía última de esa visión
militares, como el fracasado alzamiento militar del general
(Ibid: 56). Valle en 1956.
En este contexto, al movimiento sindical, que salió de
Para los trabajadores de base que participaron activa­ de la CGT y la designación de supervisores militares en
mente, la Resistencia significó un tiempo de represión, de todos sus sindicatos que iban a preparar las elecciones de
cárcel y de tortura, y fue transformada posteriormente en nuevos dirigentes con "autoridad moral". En segundo
un punto de referencia dominante de la cultura política lugar, se desarrolló la represión e intimidación del sindica­
peronista militante (James, 1979). Durante la década 60- lismo, y finalmente, hubo un intento de concertación entre
70 El Peronismo Alternativo y algunos otros grupos de ia el gobierno y los empleadores en torno del tema de la
izquierda peronista la interpretaron como “período culmi­ productividad y la racionalización del trabajo, acompañado
nante de la militancia", que puso de manifiesto la comba­ de un esfuerzo de frenar los salarios y de reestructurar el
tividad de la clase trabajadora, a la que se le asignó un funcionamiento del sistema de negociaciones colectivas.
sentido revolucionario (James, 1990:128). El surgimiento El primer punto se cumplió fácilmente {Ibid: 82-83). El
de una camada de dirigentes nuevos con la recuperación segundo punto provocó en las fábricas un proceso de
de los gremios industriales por el peronismo, a partir de reorganización que apuntaba a defender las conquistas
1957 significó una ruptura con la dirigencia peronista ya logradas bajo el gobierno de Perón. Se trataba de agrupa­
burocratizada. Líderes como Benito Romano en FOTIA ciones semiclandestinas que actuaban por cuestiones
(Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria y del concretas y localizadamente. A fines de 1955 se hizo una
Azúcar), Sebastián Borro en el Frigorífico Lisandro de la huelga exitosa contra el despido de varios delegados
Torre, Gustavo Rearte en Jaboneros y Perfumistas, Julio gremiales en la planta metalúrgica Catita del Gran Buenos
Guíllán en el Sindicato Telefónico se forjaron en las luchas Aires. En abril de 1956 se realizaron una movilización y una
marcadas por la proscripción y la represión. Años más huelga exitosa en el Frigorífico Lisandro de la Torre contra
tarde, formaron parte del Peronismo Alternativo como el arresto de tres delegados por el interventor militar. En
líderes de los sectores más combativos del sindicalismo estas huelgas los protagonistas fueron ios militantes de
peronista gracias al apoyo de los trabajadores que los base, y hacia de mediados de 1956 había señales de una
reconocían como líderes honestos. creciente confianza obrera y la organización de comités
En el movimiento obrero la rebelión militar contra Perón semiclandestinos {Ibid: 94-95).
provocó una fuerte resistencia de las bases peronistas Las estadísticas de huelgas de los años 1956 y 1957
contra las nuevas autoridades. En primer lugar, esta evidencian un nivel de conflictos que no tenían punto de
oposición se centró en la toma de los sindicatos por los comparación hasta entonces en la historia argentina:
dirigentes libres en medio de una sensación generalizada durante el primer año, en la Capital Federal, se perdieron
de miedo, confusión e incertidumbre frente a la ofensiva más de cinco millones en días de trabajo; en el segundo
antiperonista para obtener el control de la estructura más de 3.300.000. Estas cifras reflejan conflictos por
sindical. El gobierno del general Pedro Eugenio Aramburu salarios pero también luchas destinadas a defender las
e Isaac Rojas fueron más allá que Lonardi en su política condiciones laborales y de organización, dirigidos en gran
antiperonista. El primero inauguró su gobierno con una medida por una nueva generación de líderes, surgidos de
agudización de la represión y puso en práctica el decreto (as bases {Ibid: 128-129),
ley 4.161 que prohibía toda actividad peronista electoral y A comienzos de 1957, se creó una Comisión Intersin-
sindical así como nombrar a Perón, cantar la marcha dical con el objetivo de promover el restablecimiento de
peronista, entre otras cosas. todos los sindicatos mediante elecciones libres, la suspen­
El intento de erradicar al peronismo de la sociedad sión de todas las restricciones legales que impedían la
argentino siguió tres ejes principales en el terreno sindical. intervención en cuestiones sindicales y la liberación de
En primer término, se intentó proscribir legalmente un todos los encarcelados por actividades gremiales. La
estrato entero de dirigentes sindicales para apartarlos de creciente influencia de la Intersindical avivó el antagonis­
toda actividad. A esto correspondió la nueva intervención mo entre los viejos líderes gremiales peronistas y los
profesionalismo, el espíritu de sacrificio, la participación
nuevos. Para los primeros, este nuevo poder representaba .ictiva de la gente común y la carencia de un grupo
una amenaza a sus esperanzas de recuperar sus antiguas burocrático que dirigiera la organización (Ibid: 115-116).
posiciones. En los grupos clandestinos del movimiento Por otra parte, el recambio generacional ocurrido duran-
peronista y particularmente en los argumentos de Cooke ln la Resistencia Peronista y el gobierno de Frondizi tuvo
se sostenía que era necesario combatirla pues los nuevos mpercusiones en el conjunto del movimiento peronista,
líderes eran "peronistas tibios", surgidos de elecciones creando condiciones para un cambio de los sentidos
fraudulentas. Estos, en cambio, sostenían que era nece­ originales en una dirección más radicalizada que se
sario utilizar la legalidad que la Intersindical representaba. Impregnaba de los aires y de las luchas de la época. El
Esta, de hecho, posibilitó alcanzar cierta coherencia en las testimonio de Rulli — creador de las FAP originales de
fuerzas peronistas antes atomizada, que también repercu­ comienzos de los años sesenta— refleja los efectos de esa
tió positivamente en el movimiento peronista clandestino. luptura en la nueva generación:
La importancia de la Intersindical se hizo más evidente
cuando se fundaron las 62 Organizaciones, en septiembre A m í y a mi generación nos separaron para siempre de todo
de 1957 en el marco de un congreso para normalizar la lo que habían sido los dirigentes peronistas del pasado y eso
CGT. Estas confirmaron la posición de los peronistas en los ayudó a que nos creáramos una imagen de que el peronismo
gremios y constituyeron una organización totalmente pe­ nacía con nosotros. Esto se fue afirmando con el tiempo,
ronista para presionar al gobierno en las esferas sindical éramos hijos de un nuevo peronismo que tenía poco que ver
con el que era antes del '55. El golpe militar habría de permitir
y política, asumiendo una política muy militante que
que naciéramos más puros, que naciéramos otros. Esa fue
reflejaba la posición de los trabajadores de base. De toda la ideología de la Juventud Peronista después. Eramos
hecho, organizaron huelgas muy importantes y desempe­ otra cosa, purificados por aquel trastocamiento. (Jorge Rulli,
ñaron un papel muy importante en la orientación del voto ex miembro de las FAP, citado en Anzorena, Historia de la
obrero en las elecciones presidenciales en las elecciones Juventud Peronista: 22).
que llevaron al poder a Arturo Frondizi en febrero de 1958
(Ibid: 109-112). Paralelamente, la fuerte represión del período y la
Otras formas de lucha típicas de la Resistencia fueron persecución virulenta humillaron a los peronistas y exacer­
los sabotajes en fábricas y formas de organización caóti­ baron a niveles desconocidos hasta entonces la división
cas basada en grupos locales, los comandos. Sobre todo nacional entre aquellos y sus enemigos: los “gorilas”.
en el caso de los ferroviarios en 1956 se estima que Jorge Rulli evoca "la batalla por el centro de Buenos
existían en el Gran Buenos Aires más de doscientos Aires", en 1957, haciendo alusión a los enfrentamientos
comandos que incluían a 10.000 hombres. En esa época entre los Comandos Civiles — antiperonistas— de la
estaban formados casi exclusivamente por obreros basa­ “Revolución Libertadora" y militantes peronistas de un
dos en unafábrica o en un grupo de ellas. Simultáneamen­ mismo barrio que se organizaban en pequeños grupos de
te, existían diversas células clandestinas que consistían en provocación:
grupos de amigos que vivían en el mismo barrio, y que
actuaban de manera circunscripta y a partir de una “Yo he visto por la calle Corrientes a un pobre tipo que, medio
organización débil. Esas células pintaban consignas y en pedo, se le ocurrió gritar 'Viva Perón', y que en forma
inmediata y espontánea se juntaran más de veinte personas
distribuían volantes (Ibid: 114-115).
a pegarle, la mayoría mujeres, a paragüazos y patadas. Era
En 1956 también se intensificó el empleo de bombas una cosa increíble, un odio visceral. La necesidad de imponer
contra objetivos militares y edificios públicos. La organiza­ el 'orden', de erradicar esta 'lacra' del peronismo. Era una
ción necesaria para la ejecución de estos atentados persecución ideológica, pero no en un sentido típico de la
produjo símbolos importantes de la resistencia al sintetizar palabra. No era que ser peronista fuera ser de izquierda, ser
una serie de virtudes que perduraron posteriormente: el no
peronista era una vergüenza, una lacra, algo que había que siguieran siendo leales a Perón y se rebelaran contra el
erradicar. Era ser basura, cosa de negros. Era el desprecio de Régimen. Hacia fines de 1955 y principios de 1956 Perón
los sectores dominantes al que se había sumado la clase
media. Era muchos más terrible que cuando te persiguen por contemplaba la adopción de una estrategia de "resistencia
marxista; no era ser subversivo, era ser una mierda. Entonces civil" que incluyera todas las formas de lucha. La estrategia
cuando nosotros agarrábamos uno de estos gorilas lo destro­ general era "ia guerra de guerrillas", en la cual la resisten­
zábamos, sin palabras, sin ideología. Y ese tipo de represalias cia civil desempeñaría un papel importante (Ibid: 118). En
sobre un compañero aislado no ocurrieron más..." (Ibid: 28). las "Directivas generales para todos los peronistas", enero
Rulli tenía 17 años en 1957 y su testimonio expresa el 1956, Perón comenzaba diciendo:
marco vivencial y situacional de los jóvenes, hijos de la
primera generación.de trabajadores peronistas. Las provo­ "El Justicialismo es una revolución social. En diez años de
caciones callejeras expresaban, sin mediaciones la violen­ realidades, su doctrina y su mística han mostrado los objetivos
cia del enfrentamiento y de la negación entre peronistas y que se pueden alcanzar y han indicado el camino para
no peronistas. Excluidos de la política institucional, discri­ lograrlos. Hemos cometido el error de creer que una revolu­
ción social podía realizarse incruentamente. La reacción nos
minados social y racialmente por la "otra sociedad argen­
ha demostrado que estábamos equivocados y hemos pagado
tina" recurrían a la provocación callejera y a formas de un caro precio por nuestro humanitarismo. (...) Este lapso de
lucha progresivamente violentas llevados por la "bronca". tiranía es lo indicado para salvar a la revolución social,
Enceguecidos de furia, los peronistas bufaban su exclu­ después del error inicial cometido por nosotros. Era lo único
sión y humillación de manera progresivamente inorgánica, que podía darle vigor, extendería y purificar. Es una 'poda' que
que reflejaba la naturaleza del movimiento peronista en nos devolverá la dinámica revolucionaria."
ese período, y que expresaba la vivencia de la negación
social. A mediados de 1958 comenzó a hacerse evidente una
Al mismo tiempo, es probable que estos jóvenes creciente diferenciación entre el movimiento de resistencia
sintieran una especie de "obligación moral” de defender y en los sindicatos y los comandos clandestinos de la
hacer honor al peronismo, cuyo sentido de pertenencia les ¡uventud alentados por Cooke. Dicha tendencia se
había sido transmitido por sus padres de maneras muy agudizó posteriormente provocando tanto un gran
palpables y cotidianas. Reivindicar a Perón por las calles desorden e inorganicidad en el peronismo como la
era, también, reivindicar una historia personal, familiar y amenaza de división.
social que se asociaba con la dignidad. Tanto la nostalgia Durante la Resistencia persistieron ciertos principios
y la idealización del pasado peronista que formaron parte Ideológicos del discurso del peronismo en el poder, sobre
de la reinterpretación de la juventud como los sentimientos todo en lo que concernía al nacionalismo económico y a la
de bronca e impotencia constituyeron experiencias sin las defensa del patrimonio nacional, la justicia social asociada
cuales resulta imposible comprender la radicalización .il concepto de "capital humanizado", en los cuales subya-
social y política de los años sesenta, ni el ánimo social en cía la idea del papel del Estado como garantía de la
el cual surgieron las organ¡zacio!?c-s guerrilleras. nplicación de tales principios. "La vuelta de Perón", en este
Las motivaciones de las dneientes formas de resisten­ contexto, implicaba la garantía de la continuidad de ese
cia al régimen militar tenían que ver con el rechazo pero Estado (Ibid: 129-131).
también con un sentimiento de desesperación e impoten­ Sin embargo, aparecieron fragmentos de lo que James
cia: los sabotajes, por ejemplo, representaban práctica­ denomina un "contradiscurso", surgido de las luchas de la
mente la única forma de expresar el rechazo al statu quo Resistencia. El enfrentamiento con el régimen involucró
(James: 116). Pero, sin duda, las directivas de Perón ciertos valores y opciones morales. La bronca estuvo
tuvieron un peso muy considerable. "Perón vuelve" con­ presente en todas las formas de lucha, y servía de punto
cluían los volantes en espera de que las fuerzas armadas de unión y solidaridad entre los trabajadores. Los conflictos
cotidianos reafirmaron los valores de orgullo, solidaridad y antes no se aniquila a la canalla dictatorial y dispersan sus
confianza en sus propias fuerzas. Uno de los más signifi­ fuerzas" ('Carta de Perón desde Caracas a los Compañeros
cativos, sin duda, era el rechazo de la política al asociarla Peronistas", Octubre de 1957, en Baschetti: 70).
con lo electoral. El recelo con respecto al sistema político
tenía que ver con la "Revolución Libertadora“ y su frágil La negación de la política institucional aumento al
credibilidad y legitimidad cuya retórica democrática se mismo tiempo que crecía la búsqueda de opciones política
asociaba a la hipocresía del régimen que en la realidad revolucionarias. La contribución ideológica y política de
proscribía y negaba al peronismo. {Ibid: 131-133). Uno de John William Cooke durante la Resistencia contribuyó a
resultados más importantes de dicho escepticismo político una reinterpretación clasista del peronismo que el Peronis­
fue la reafirmación de su existencia como obreros que mo de Base y las Fuerzas Armadas Peronistas intentaron
reforzaba el principio de autonomía y expresaba el aisla­ poner en práctica de manera mucho más clara que otras
miento con respecto a sectores que antes habían estado organizaciones de la izquierda peronista.
aliados a ellos: "los dirigentes nos han defraudado, los De origen radical, Cooke fue diputado peronista en
políticos nos han engañado, los intelectuales nos han 1946 a los 25 años, representante de Perón en la Argentina
olvidado” (Ibid: 133). y principal líder de la Resistencia entre 1955 y 1959. Se
Envar El Kadri, peronista de segunda generación y consideraba a s í mismo y al peronismo como parte de una
miembro de las FAP originales se refiere con particular tradición nacional y popular (Gillespie: 39), y esa valora­
elocuencia a los sentidos negativos de "la política" institu­ ción lo instó a desarrollar teóricamente los aspectos
cional que se reforzaron a partir de 1955: ambivalentes del peronismo con el fin de crear una
estrategia de toma del poder. La continuidad con el
"Para los jóvenes peronistas que luchábamos en la Resisten­ pasado, sin embargo, intentaba dar curso a ideas no había
cia por el retorno de Perón, el término 'política' tuvo una sido realmente parte del legado peronista “original". Se
connotación peyorativa (...) salvo honrosas pero contadas trataba de la interpretación revolucionaria del peronismo,
excepciones, los dirigentes brillaron por su ausencia en los
con un fuerte énfasis en la "solución insurreccional", en el
momentos aciagos de la represión gorila. (...) El hecho de que
el peronismo en lucha no tuviera formas clásicas de hacer
carácter de clase del peronismo y en la necesidad de
política, orgánicas o institucionalizadas, hizo que muchos superación de la forma "movimiento" en pos de una
(peronistas) creyeran que podrían suplantar esa supuesta organización eficiente (el partido revolucionario) para la
falta con grandes manijazos, 'trenzas' o 'aprietes1. La presen­ toma del poder.
cia de Perón barría esas pretensiones, y así se expresaba una Asimismo, Cooke instaló el debate sobre la revolución
forma natural, espontánea, directa, de haber política desde las en el interior del peronismo, criticó lo que denominaba “el
bases (Envar El Kadri en El Kadri & Rulli, 1984: 55). fetichismo del líder" y analizó "la burocracia político-
sindical" distanciándose del moralismo de la categoriza-
En una llamado a la unidad del Movimiento, Perón, ción de "traidores" y "leales". Según él, origen de la
promovía la salida insurreccional violenta al mismo tiempo burocracia yacía en la propia naturaleza del peronismo en
que negando la acción política, definiendo como "traido­ tanto alianza policlasista que debía ser disputada y recha­
res" a los que respaldaban una posición intransigente y a zada política e ideológicamente. Cooke, además, utilizó el
los que alentaban las divisiones internas del peronismo: período de su liderazgo para desarrollar los comandos y
recuperar el control de los sindicatos del control oficial, así
" 'Unidos Venceremos'. Nuestro Movimiento no puede ser
como para organizar las bases del movimiento.
destruido por la fuerza o el fraude, si mantiene la resistencia
insurreccional y extiende e intensifica su organización (...) La A partir de su viaje a Cuba en 1959 (o 1960), su
salida violenta es, pues, la única salida. Toda acción política desarrollo ideológico se profundizó en el sentido del
es contraproducente y confusionista. Nada se conseguirá, si foquismo y de la interpretación del peronismo como una
ttanaloniu'i an an«mlu» minino cuando a· dlatnnclnbu de
forma nacional de un movimiento de liberación nacional
loa trabn|nilni·· da bita· y negociaba con los gobiernos
que implicaba una revolución social.
antlperonlataa, En el período posterior a la Resistencia
los "burócrutus" y "traidores" fueron impugnados
El porvenir de una ilusión: la ambivalencia del
prácticamente al mismo nivel que los regímenes
legado peronista dictatoriales.
Estas tensiones y desplazamientos son interpretadas
Al analizar el legado del peronismo en la clase trabaja­
por James como "estructuras de sentimiento" (Raymond
dora James establece que existe una tensión entre los
Williams), que rehuyen una expresión ideológica y sin
elementos de la “ideología formal" y la "cultura de las
embargo definen una "cualidad particular de experiencia y
bases", el “sentido común" y las “formas específicas de la
relación sociales". Estos elementos f ueron particularmente
subjetividad“. Dicha tensión se distingue de u a separa­
claros en un cierto obrerismo y en la nostalgia por la era
ción de ambos elementos y, más bien, expresa un males­
peronista, que expresaba amargura y frustración frente a
tar, una presión y una latencia entre la "conciencia
la realidad y al mismo tiempo una reafirmación de un
práctica" y la "ideología formal". Durante la Fésistencia,
orgullo obrero. El pasado peronista, mientras tanto, fue
dicha tensión se manifestó de diversas maneras. Por un
vivido como una idealización del pasado "utópico" que
lado, la interpretación literal de la ideología formal de los
señalaba algunas sendas para atender las necesidades
principios "tradicionales" del peronismo oficial, la armonía
del presente y las bases para reclamar una sociedad futura
de clases y la justicia social, se tiñeron du alternativas
fundada en la justicia social y el fin de la explotación. En
morales con resonancias utópicas que reclamaban una
este contexto, lafigurade Perónfue mitificada durante este
sociedad mejor. Esto, a su vez, limitó y debiáitó la coheren­
período como la garantía fundamental que los protegería
cia de la "ideología formal" porque su interpretación literal
contra el poder opresor. La vuelta dé Perón implicaba
reflejaba una añoranza del pasado que había dejado de
una lealtad emocional y la reivindicación de cambios
corresponder con la realidad de la Resistencia. sociales y políticas.
Por otro lado, la ambivalencia generó nociones alterna­
Aunque la ideología de las FAP y del PB se desprende
tivas que surgieron de la experiencia de la clase trabaja­
del legado peronista en los trabajadores, fue transformada
dora durante esta época. El principio de autonomía,
sustancialmente por el contacto con otras tradiciones
manifestado sobre todo en el Programa de las 62 Organi­
ideológicas. Su autodenominación, “Peronismo Alternati­
zaciones de la Falda en 1957 reivindicaba el control de la
vo", refleja una elección a favor de los intereses de los
producción por parte de los trabajadores y la destrucción
trabajadores. Ahora bien, la lucha armada llevada a cabo
de la oligarquía. En el período siguiente, los sentimientos
por las FAP significó una ruptura en dos sentidos: con
de amargura' orgullo, sensación de solidaridad y poder de
respecto a los trabajadores, y en relación al “sentido de los
clase constituyeron la base de la oposición obrera a
límites" preconizado por la doctrina peronista oficial. El PB,
Frondizi y a la cúpula sindical en la medida en que
por su parte, parecía estar mucho más cercano a los
discrepaban con las ideas del desarrollismo y del Integra-
sentimientos de orgullo, de dignidad y de solidaridad de
cionismo. clase del legado original. Sin embargo, el énfasis que esta
La ambigüedad también estuvo presente en la identifi­
organización puso en el "principio de autonomía" de los
cación del enemigo. La división del país entre peronistas
trabajadores supuso la ruptura con respecto al modelo
y no peronistas cubría el conflicto entre las ciases, y la sindical peronista.
burguesía aparecía al mismo tiempo como enemiga y
como incapaz de comprender sus intereses en común con
los trabajadores. La cúpula sindical, por otra parte, se
EL GRAN RECHAZO Y LA EUFORIA UTOPICA: LAS definir un espacio extrainstitucional de negociaciones
FAP Y EL PB, Y SU TIEMPO 1958-1969 desde el cual ejercer su influencia. Se constituyó un
sistema político bastardo, de "parlamentarismo negro"
"Fueron años de aprendizaje. Leales a Perón, nos vimos cara (Nun), en el que Perón se esforzó para bloquear fórmulas
a cara con el enemigo común, comprendiendo que para de poder de sus adversarios militares y civiles {Ibid: 17).
superar las contradicciones internas del Movimiento, para Para el futuro Peronismo Alternativo y la Izquierda
dejar d e s e r usados ante el régimen por los burócratas, los Peronista en general, la resistencia y la represión más o
traidores, los reformistas, debíamos darle armas a nuestra menos continuas desde 1955 hasta 1962 hicieron clara,
bronca, organización a nuestro coraje, estrategia a nuestra
para la mayoría de la Izquierda Peronista, la necesidad de
confianza..." (FAP, fines de 1971, "Revista Nuevo Hombre",
desarrollar una crítica y un análisis de lo que había sido
noviembre, 1971, en Anzorena, Tiem pos de violencia y
utopía: 12).
hasta el entonces el peronismo. La importancia de Cooke
en la elaboración ideológica del Peronismo Alternativo ya
Con estas palabras las Fuerzas Armadas Peronistas ha sido señalada. En 1957, la tendencia cookista del
sintetizaban retrospectivamente el significado del período Comando Nacional Peronista había sostenido que el
1955-1969 en la constitución de su identidad como orga­ problema central del peronismo era la falta de liderazgo
nización armada del Peronismo Alternativo. El camino político revolucionario en el movimiento, ya que se desde­
recorrido por algunos de los que estarían a cargo de ñaba a los militares peronistas como líderes. Se produjo un
organizar las FAP durante el Integracionismo y de la enfriamiento posterior — 1961— de las relaciones entre
“Revolución Argentina'1resulta difícil de reconstruir, aun­ Perón y Cooke, a raíz de la estadía de Cooke en Cuba, a
que es posible establecer que representó, simultáneamen­ partir de la cual, Cooke intentó exhortar a Perón a que
te, una continuidad y una ruptura con respecto a la estableciera su exilio en Cuba, comprometiendo al pero­
experiencia previa y al legado peronista. Durante estos nismo con el modelo cubano de liberación del Tercer
años la radicalización de los contenidos del peronismo tuvo Mundo. A partir de 1960, las ideas de Cooke estuvieron
que ver con la Asociación de nuevos elementos, formas de marcadas por su participación en las milicias en Bahía de
lucha y la emergencia de nuevas identidades y actores Cochinos y los primeros años de la Revolución Cubana, e
políticos (De Riz: 13). Este proceso, sin duda, significó una identificaban ai peronismo con las luchas de liberación
tensión entre las fuerzas de restauración y de ruptura al nacional. A resultas de esto, Cooke insistió progresiva­
interior del peronismo, y constituye un aspecto central para mente en la necesidad de convertir al peronismo en un
entender el proceso político que permitió el retorno de partido revolucionario con una ideología adecuadamente
Perón en 1973 y el desenlace del gobierno peronista en el definida, en vez de la lealtad generalizada a un líder, que
mismo año (Ibid: 13). él denostaba como un sentimiento que cumplía el papel de
El período posterior a 1955 ha sido caracterizado como ideología. Alrededor de 1961, la influencia del Comando
de crisis política permanente, que impidió el establecimien­ Nacional Peronista era mínima en el peronismo, y con el
to de un orden político legítimo y estable. El peronismo triunfo del Plan CONINTES, muchos de los activistas de los
proscripto conservó todo el poder que se fundaba en la comandos abandonaron esa tarea o negociaron con el·
identificación política peronista de los sectores populares aparato del movimiento. (James: 206-207).
que le permitió convertirse en oposición implícita, y deter­ Parala Izquierda Peronista, mientras tanto, la dicotomía
minar el triunfo o la derrota de toda combinación política Perón-anti Perón que regía el panorama nacional transfor­
que intentara una salida legal a la crisis. El peso del maba al peronismo en izquierdista p e r se, anti-establish-
electorado peronista permitió al movimiento y a Perón ment y revolucionario. El valor de la lealtad al líder adquirió
tanta importancia que la lucha por el regreso de Perón
jugaba el papel de propuesta estratégica. Este proceso marxismo y tendencias de izquierda. La revolución pero­
continuó después de 1962 y las dictaduras posteriores a nista— la forma argentina del Socialismo Nacional— había
1966 lo reforzaron. La izquierda Peronista recurrió perma­ comenzado en las luchas de la Resistencia Peronista: en
nentemente aun vocabulario político esencialmente moral: el período posterior su consecución se volvió un impera­
la derecha eran aquellos que desvirtuaban la lucha contra tivo, en un marco ®n que la proscripción legal y política del
los gobiernos antiperonistas, aquellos que corrompían y peronismo expresaba en el sistema político la gran dico­
traicionaban la "esencia del peronismo" y, en última tomía nacional entre peronistas y antiperonistas instaura­
instancia, los que traicionaban a Perón. Términos como da desde 1946. La reactivación de una antigua exclusión
"lealtad", "traición", “dignidad" y "fe" formaron parte de la tuvo, entonces, el sello de la humillación y la bronca. Los
terminología tradicional de la Izquierda Peronista y la años siguientes estuvieron marcados por la sensación de
intransigencia laboral y política frente a sus enemigos la volver al pasado pre-peronista de exclusión social de los
consigna constitutiva de su identidad (James, 1979). En pobres. La rabia adquirió, además, un ingrediente de
este sentido, diversos contenidos de la herencia del desprecio por la política que se correspondió con una
peronismo en los trabajadores se radicalizaron a la luz de agudización de la definición moral de los enemigos políti­
la reactivación de una vieja exclusión, transformándose en cos. En este contexto podría decirse que la lucha armada
puntos de referencia y valores que siguió el Peronismo se inspiró en una "revuelta de la chusma", consecuencia
Alternativo. De hecho, tales contenidos sirvieron de punta "lógica" de la proscripción y la represión que habían
de lanza para el establecimiento de una identidad política transformado al peronismo en 'el hecho maldito del país
que, justamente, construía una versión nostálgica e idea­ burgués", en las palabras de Cooke.
lizada del pasado peronista, e intentaba transformarla en Sin embargo, la atracción ejercida por el foquismo en la
un instrumento de lucha por un cambio radical de la segunda mitad de la década del sesenta en los militantes
sociedad. En efecto, los sentimientos de orgullo y confian­ peronistas —que posteriormente confluyeron en el Pero­
za de los trabajadores aumentaron en sentido contestata­ nismo Alternativo— debería interpretarse como resultado
rio. La lealtad a Perón se vio reforzada, y la dignidad y la del proceso de desmovilización del movimiento de masas
solidaridad adquirieron el sentido de la negación del orden durante los primeros años de la década, y del consiguiente
existente. El obrerismo ya mencionado se consolidó a dominio ejercido por la dirigencia sindical y aislamiento de
través, de valores morales. En el mismo sentido, la fe que líderes y activistas combativos. El énfasis que la teoría de
anteriormente había sido depositada en los líderes, creció la guerrilla ponía en la "voluntad subjetiva sobre las
a la luz de un cierto “principio de autonomía’ reforzado por condiciones objetivas" permitía desafiar un desafío a una
los trabajadores, y estuvo fuertemente asociado a la realidad de aislamiento y desmovilización. La ¡dea de un
negación de la política institucional, es decir a los espacios grupo avocado a la acción en nombre de las masas
de participación y de representación del sistema político. encontró eco en militantes progresivamente desvinculados
Asimismo, la confianza surgida de la evaluación realizada de intervenir significativamente en las luchas obreras.
sobre el futuro y la potencialidad de las luchas obreras y Finalmente, la teoría de la guerrilla aporto una explicación
estudiantiles se munió de ideas utópicas sobre la inevita- y una solución convincentes a la insuficiencia de la
bilidad en el futuro cercano del Socialismo Nacional. Resistencia y la militancia de los trabajadores para abrir
El crecimiento de un contradiscurso de las bases — una brecha política. La respuesta era la falta de una
caracterizado por estos sentimientos— , no fue indepen­ vanguardia armada y la disciplina otorgada por una
diente del sentimiento de bronca por la exclusión política estrategia revolucionaria (James, 1990: 280-281).
y la represión, y actuó como catalizador de una interpre­ La crisis de las formas tradicionales de representación
tación del peronismo a la luz de varias corrientes del política también se manifestó en el período 1955-1969, a
través del surgimiento de una extraordinaria cantidad de Frondizi veía la consecuente concentración del poder
escisiones de partidos y conformación de nuevos grupos sindical como una manera de controlar a la clase trabaja­
y partidos, poniendo en evidencia una nueva búsqueda en dora a través de la dirigencia sindical. A partir de esta
el mismo sentido. A principios de los años sesenta se medida pretendía integrar al peronismo al sistema político.
desprendieron diversos sectores de la izquierda de la Desde el punto de vista del sistema político, el período
UCRI y de la Democracia Progresista en el interior, y de Frondizi puede ser interpretado como un intento fallido
grupos cristianos que se acercaron a núcleos organizati­ de solución política a la crisis provocada por la ruptura del
vos existentes, o a sectores de la izquierda del peronismo. modelo político peronista: los antagonismos sociales se
En la organización nacionalista-fascista Tacuara se produ­ agudizaron y, al no ser contenidos, redundaron en una
jo una escisión, el MNRT, que se acercó al peronismo, y doble crisis: crisis del bloque en el poder — debilitado en
de la cual surgieron, entre otros, los primeros Montoneros su cohesión interna a causa de su incapacidad de conver­
(Hilb & Lutsky: 18-19). ger en torno a una estrategia de desarrollo alternativa a la
Veamos algunos rasgos de lossubperíodos para hacer­ peronista— y crisis de las formas de acción de las clases
nos una ¡dea de la manera en que las condiciones se populares marcadas por una politización de los conflictos
entrelazaron para que la opción por la lucha armada sociales que hacían evidente la debilidad creciente de los
resultara convincente y fuera adoptada como forma prin­ grupos dominantes para dirigir a sus aliados (De Riz: 18).
cipal de acción política por el Peronismo Alternativo y Las señales de que el intento era fallido comenzaron a
diversas organizaciones de la Izquierda Peronista y la hacerse notar en enero de 1959, cuando Frondizi hizo
izquierda no peronista. marcha atrás en su política nacionalista y procedió a
desnacionalizar el Frigorífico Lisandro de la Torre. Esta
Frondizi y Guido: 1958-1963. El "Integracionismo": medida provocó un intento de "huelga general revoluciona­
una proscripción disimulada ria", liderada por Sebastián Borro y J.W. Cooke. Ante la
creciente oposición obrera Frondizi cedió a presiones
El 1- de mayo de 1958 Arturo Frondizi asumió la militares y declaró el Estado de Sitio y posteriormente en
presidencia a través del apoyo electoral del peronismo. El 1960, el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado)
porcentaje de votos que lo llevó al poder fue de 43%, con que sancionó la intervención de sindicatos, la detención y
un 10% de votos en blanco. El pacto Perón-Frondizi ofrecía tortura de huelguistas y militantes, y la militarización de
a cambio de ese apoyo del electorado el compromiso de zonas industriales como La Plata, Berisso y Ensenada
restablecer las conquistas logradas por los trabajadores, (Gillespie: 57-58). El año 1959, asimismo, se caracterizó
como la nacionalización de los depósitos bancarios, la por una enorme movilización obrera, con paros de los
elevación del nivel de vida de las clases populares, la trabajadores de Correos, Yacimientos Petrolíferos Fisca­
normalización de los sindicatos y la CGT, el reconocimien­ les, metalúrgicos, ferroviarios y bancarios. Estos factores,
to del partido Peronista y una amnistía general en los junto a la modificación del programa económico original,
primeros 90 días de gobierno. La estrategia política de provocaron la ruptura entre Frondizi y los peronistas, así
Frondizi pretendía integrar a la clase trabajadora peronista como el alejamiento de los sectores de la izquierda del
en la estructura política del país por medio de promesas y partido radical (Hilb & Lutsky: 16).
concesiones a los sindicatos. La piedra de toque del pacto Durante este período el movimiento peronista intentó
entre Perón y Frondizi había sido la sanción de la ley de reorganizarse a través del Comando Nacional Peronista
Asociaciones Profesionales en agosto de 1958, que ase­ que recibía órdenes y directivas de Perón. De aquel
guraba la unidad y el control de los trabajadores al dependía el Consejo Coordinador y Supervisor del Pero­
organizarlos en un sindicato único por rama de producción. nismo, a cargo de la Central de Operaciones de la
político (Ibid: 212). El gobierno de Frondizi anuló los
Resistencia. A mediados de 1959 Cooke, Suárez y otros
comicios, con lo que ponía fin al intento legalista del
militantes peronistas organizaron la primera guerrilla pero­
integracionismo. Frondizi fue destituido por un golpe
nista "Uturuncos11(hombres tigres, en Quechua) que tenía
militar, y se hizo cargo del poder Guido, que era vicepre­
por objetivo romper la dependencia con los militares
sidente del Senado, por la aplicación de la ley de Acefalía.
peronistas y desalojar a Frondizi del gobierno, anular los
Frondizi estaba "inhabilitado" al estar preso por decisión de
contratos petroleros y entregar la CGT los obreros. El
las Fuerzas Armadas.
Movimiento peronista apoyó la acción pero, en el seno del
Durante el gobierno de Guido se insinuaron las primeras
Partido Justicialista, ésta fue repudiada, por lo que los
diferencias en eL ejército entre “azules" y "colorados“. La
Uturuncos quedaron librados a su suerte por haber ligado
separación reflejaba posiciones divergentes sobre las
objetivos a la acción guerrillera (Baschetti: 25).
maneras de neutralizar al peronismo. Los “colorados"
En el movimiento sindical, al hacerse evidente el
pretendían proscribir a Perón y al peronismo definitivamen­
acuerdo de la dirigencia con Frondizi en 1959-1960, se
te, es decir, impedirles toda participación política; los
desarrollaron los 'línea dura', concentrados en los sindica­
"azules”, por el contrario, pugnaban por otorgarle un cauce
tos combativos que tenían una posición de intransigencia
electoral que impidiera que las masas peronistas en la
absoluta respecto al gobierno (James, 1979). La ‘línea
clandestinidad se volcasen a la izquierda por el influjo
dura' consistió formalmente en una mayoría que prevaleció
progresivo de la Revolución Cubana en la sociedad
en las 62 organizaciones durante todo el gobierno de
argentina. Con este análisis, además, los "azules" busca­
Frondizi, dirigida por Jorge Di Pascuale, Sebastián Borro,
ban una salida rápida al desgaste de las Fuerzas Armadas.
Juan Racchini y Juan Jonsch. Reconocían los signos de
Por otra parte, la represión violenta contra los peronistas
creciente desmoralización y tendencia al compromiso a
continuó, fomentando la creación de grupos y las activida­
partir de 'vicios morales' como la timidez, la vacilación, la
des clandestinas. En particular, el secuestro y desapari­
cobardía y la deshonestidad. Como-solución proponían
ción del obrero metalúrgico Felipe Valiese movilizó a
virtudes como el temple, la intransigencia y la lealtad, de
importantes sectores de la Juventud Peronista contra el
cumplir la palabra dada 'a los que han luchado' y ser leales
régimen. La reivindicación de la memoria de Valiese fue,
a Perón (James, 1990: 183).
más tarde, una de las consignas de lucha del Peronismo
En marzo de 1962 el peronismo se presentó con lista
Alternativo y el nombre de un destacamento de las FAP.
propia a las elecciones de gobernadores provinciales y
En el terreno sindical, el golpe militar y la formación de
venció en catorce provincias, incluida la de Buenos Aires,
un gabinete ministerial antiperonista parecieron anunciar
con lafórmula Framini-Angiada. Varias razones decidieron
un retorno a la situación antes de Frondizi. Formalmente
a los dirigentes gremiales a participar en las elecciones. En
los dirigentes de la “línea dura" como Di Pascuale y Borro
primer lugar, reflejaba un sentimiento de los peronistas de
seguían siendo la mayoría en la dirección de las 62
base como forma de protesta contra el gobierno de
Organizaciones. Esto, sin embargo, resultó engañoso en
Frondizi, intensificado junto con la crisis económica desde
la medida en que esa situación reflejaba, más bien, su
fines de 1961. Los 'línea dura', que aún, dominaban en las
prestigio personal en el movimiento que su peso dentro del
62 Organizaciones, consideraron a las elecciones como un
peronismo. Augusto Vandor fue, en realidad, quien salió
medio posible para derribar a Frondizi o, al menos, para
fortalecido a partir de su organización de la campaña de las
contrarrestar las tentaciones del integracionismo en los
Alecciones de diputados de la Capital Federal. De origen
sindicalistas. La mayoría de los líderes de las 62, incluso
trotskista, jefe de la Unión Obrera Metalúrgica — el sindi­
varios ‘línea dura1, consideraban que las elecciones ofre­
cato más fuerte del país— Vandor utilizó la campaña
cían una oportunidad para establecer el peso de los
olectoral para montar un aparato destinado a las eleccio­
sindicatos al interior del peronismo y dentro del sistema
nes de la Provincia de Buenos Aires y el posterior porque toda la producción teórica de la vieja izquierda no
"andamiaje polítifco del vandorismo" (Ibid: 214). había brindado respuestas a la crisis política y el peronis­
mo (Hilb & Lutsky: 17).
Illia: el peronismo proscripto nuevamente: La corriente sindical de la izquierda peronista, "los
1963-1966 duros", se encontraba hacia 1963 debilitada por la repre­
sión, el agotamiento y la deserción, cada vez más margi­
A mediados de 1963 Illia, de la Unión Cívica Radical del nados dentro de sus sindicatos particulares y en las 62
Pueblo, ganó las elecciones con aproximadamente el 25% Organizaciones. Tal marginación era inversamente pro­
de los votos y 21 % de votos en blanco. Su gobierno nació porcional al crecimiento de los espacios ocupados por
signado por un doble desafío: su legitimación dependía de Vandor y los "participacionistas". De hecho, en ese año, la
su capacidad para promover una salida electoral en las mayoría de los dirigentes había sido expulsado de esa
elecciones de 1967 pero, al mismotiempo, debía asegurar organización, y hacia mediados de la década, no desem­
que el peronismo no las ganaría. A esa altura, la proscrip­ peñaban ninguna función gremial, aunque gozaban de
ción lisa y llana no resultaba válida, pues desmentía la prestigio personal por su pasado. Conservaban, sin em­
legalidad que el gobierno radical esgrimía como fuente de bargo, cierta influencia en algunos sindicatos pequeños,
legitimidad. Diversos proyectos fueron estudiados pero como los trabajadores de la industria farmacéutica (Jorge
resultaron impracticables a medida que crecía la moviliza­ DI Pascuale), los Telefónicos (Julio Guillán), los obreros de
ción y la represión. Los actos peronistas y los dirigentes la construcción naval y sindicatos pequeños del interior. En
gremiales eran reprimidos; por ejemplo, se respondió al 1964 Jorge Di Pascuale dirigió la Confederación de
Plan de Lucha de la CGT de 1964 con el encarcelamiento Agrupaciones Peronistas Ortodoxas pero su repercusión
de 120 líderes gremiales y el embargo de sus bienes. En en el movimiento sindical fue escasa (James: 272-273).
octubre y noviembre de 1965 se hicieron manifestaciones En el movimiento peronista, en octubre de 1963, Perón
contra las intervenciones a los sindicatos. La policía dio instrucciones de reorganizar el movimiento que estaría
disparó dando muerte a tres obreros. En diciembre del a cargo de una Junta Reorganizadoraformada por Framini,
mismo año fue asesinado el obrero azucarero Camilo Hilda Pineda, Rubén Sosa y Julio Antun. Se trataba de una
González con la irrupción de la policía en una asamblea del medida contra el influjo de Vandor en el movimiento; así
ingenio de Bella Vista, Tucumán. Framini era el rival más importante de Vandor en la puja por
Simultáneamente, la represión creciente y la conse­ la jefatura del sector sindical y Pineda y Sosa estaban
cuente pérdida de legitimidad del gobierno profundizó la asociados a la línea Villalón, que preconizaba la insurrec­
crisis del reformismo que había comenzado durante el ción. La reacción de Vandor frente a las críticas de Sosa
gobierno de Frondizi y que se agudizó en los años 1964- fue retirar a la UOM de los organismos del Peronismo.
1965. Esta se manifestó particularmente en los partidos de Perón, entonces, dio marcha atrás y Sosa fue eliminado de
izquierda, donde comenzaron a darse fracturas de las que la Junta. La posición de Vandor fue más favorecida cuando
posteriormente surgieron grandes aportes de la Nueva Alberto Iturbe, colaborador estrecho de Perón, fue nombra­
Izquierda. Diversos acontecimientos internacionales des­ do delegado personal de Perón. En enero de 1964 se
empeñaron un papel catalizador: la Revolución Cubana, la destituyó la Junta, y Perón creó una comisión de siete
victoria del FLN en Argelia, la ruptura entre China y la Unión miembros presidida por Iturbe, a la que encomendó la
Soviéticay, posteriormente, la guerrilla del Che. El ejemplo reorganización del peronismo (James: 238).
de la Revolución Cubana, particularmente, instaló la
cuestión de la "toma del poder". La influencia del énfasis
de la acción sobre la teoría fue considerable, sobre todo
El Vandorismo (1962-1966) principio de lealtad a Perón (James: 277).
Paralelamente a este renacimiento de la corriente
Augusto Vandor, dirigente metalúrgico, fue la figura que sindical del futuro Peronismo Alternativo, la Juventud
simbolizó el proceso de integración del aparato sindical al Peronista y el movimiento peronista en su conjunto se
sistema político e institucional en las mentes de los reacomodaban en función de la estrategia insurreccional
militantes que le ofrecieron oposición al considerarlo un lanzada por Villalón, el delegado de Perón, para organizar
traidor del principio de la "intransigencia". En efecto, su retorno. En este proceso se ubican los orígenes de las
Vandor personificó el giro de una posición de franco FAP, como veremos a continuación.
antagonismo al statu quo posterior a 1955, a una actitud
de aceptación en la necesidad de llegar a un acuerdo con Los orígenes de tas FAP: el imperativo de la acción
esa situación y encontrar un espacio dentro de sus límites.
Así el vandorismo fue sinónimo de negociación y pragma­ Reconstruir los orígenes de las Fuerzas Armadas
tismo en el plano político y sindical. En el plano político Peronistas es tarea difícil. Hasta este momento solo
significó el empleo de la fuerza política y la representativi- contamos con algunos testimonios y datos fragmentarios.
dad que los sindicatos como fuerza dominante del peronis­ Su surgimiento clandestino y extrainstitucional así como
mo y por se el único sector legal para negociar con otros los procesos de reagrupamientos y divisiones al interior del
factores de poder (Ibid: 220). El vandorismo, asimismo, movimiento peronista y de la Juventud Peronista, en
representó la creación de un movimiento de base sindical particular, dificultan el conocimiento de sus discusiones
que expresaba el deseo de la mayoría de los líderes antes de su actuación pública. El testimonio de Jorge Rulli,
sindicales de establecerse como principal fuerza política sin embargo, puede permitirnos una mirada de cerca a
representativa de los trabajadores argentinos. La cuestión aspectos parciales pero significativos del proceso de
fundamental en juego era, el equilibrio interno de fuerzas discusión ideológica y de la conformación de grupos al
al interior del peronismo, que se intentó a partir dei planteo interior de la Juventud Peronista. Rulli fue un protagonista
de una relativa independencia con respecto a Perón, central y estuvo a cargo de la organización de las primeras
expresada en la evaluación de que el carácter de “columna FAP, constituidas alrededor de 1965-1966, cuyas acciones
vertebral“ del movimiento debería implicar una cierta no fueron reconocidas por la organización como tal. Su
libertad para determinar sus tácticas en la Argentina testimonio abarca desde 1963, cuando salió de la cárcel
(Ibid: 164). hasta 1967, en que volvió a caer preso. En losentretelones
El resurgimiento de la Izquierda Peronista a fines de del "despegue" de la lucha armada, se destacan en este
1965 y 1966 puede ser interpretada como una reacción a testimonio tres aspectos del proceso que resultan muy
la consolidación del vandorismo y la amenaza de transfor­ importantes para la futura identidad de la organización: el
mación del peronismo en un partido con base de apoyo en peso de lafigura de Perón, que instituyó y destituyó líderes
los sindicatos pero dentro del sistema tradicional. Pero, a la distancia (y cuyo retorno estructuró la estrategia del
también, es necesario destacar que dicho resurgimiento movimiento peronista); la presencia de Vandor como una
fue desencadenado por Perón como parte de su campaña figura sindical clave del período, que establece dos bandos
contra Vandor. Así, la corriente izquierdista se sumó a la dentro dei peronismo "los leales" y “los traidores" y,
derecha del movimiento obrero, dirigida por Alonso, y finalmente, los orígenes — acaso contingentes y azaro­
constituyó las 62 Organizaciones de pie junto a Perón, para sos— de las primeras FAP, que supusieron el traslado de
oponerse a la hegemonía de Vandor. La base de esta militante de base a las actividades previas al lanzamiento
alianza con una figura que los "duros“ habían considerado de la lucha armada.
como un traidor a la esencia del peronismo, residía en el La versión de Rulli señala que durante 1963 salieron
progresivamente de la cárcel los presos del Plan CONIN- A partir de entonces se abre un interregno sumamente
TES y entre ellos, el mismo, El Kadre y Caride. Su oscuro, signado por la formación, el enfrentamiento y la
liberación provocó una gran conmoción dentro de la JP que disolución de grupos al interior de la JP, en estrecha
dio lugar a una autoconvocación de todos los grupos en vinculación con el delegado insurreccional de Perón.
una asamblea que eligió a Rulli, El Kadri y Espina como Villalón nombra a Gustavo Rearte que forma la Juventud
dirección de la organización. Dicho triunvirato funcionó Revolucionaria Peronista, rezagando a El Kadri y Espina
muy poco tiempo por diferencias entre miembros de la que habían acudido a Vandor para que financiara un
dirección. Congreso de la JP en Tucumán, donde los tres se
Este proceso se dio paralelamente al comienzo de la enfrentan. Según Rulli, este enfrentamiento al interior de la
discusión sobre la función de la Juventud Peronista (JP) en JP "no era más que la expresión de las dos fracciones que
relación a la lucha armada. El Kadri consideraba que la JP entran en eclosión en el seno del peronismo en 1964: por
debería ser un ejército armado; Rulli la concebía como una un lado, Vandor y el aparato sindical y, por otro, Villalón que
organización de masas para la lucha de calles solamente. debía llevar a la práctica la estrategia insurreccional
A Espina, "que le gustaban los fierros (armas)11, adhería a elaborada desde Madrid para conseguir financiamiento de
la consigna de que “cada joven peronista debe tener un Cuba y montar este operativo, facilitándole contactos para
fusil". En este contexto, El Kadri y Espina viajaron a negocios la exportación de tabaco. Con ese dinero Villalón
Montevideo para entrevistarse con el Delegado Insurrec­ instala el Comando Insurreccional en Montevideo. Las
cional de Perón Héctor Villalón, sin avisarle a Rulli. primeras FAP, pues, actuaron como el aparato clandestino
Posteriormente, Villalón le comunica que se había entre­ del Movimiento Revolucionario Peronista — que dirigía
vistado con el triunvirato de la JP, y que este se "ha Pancho Gaitán— y tenían como objetivo poner en marcha
comprometido a tener una política armada al servicio de la la estrategia insurreccional de Villalón. Rulli era el encar­
nueva estrategia insurreccional que se está organizando gado de recibir toda la correspondencia de Argentina y
desde Madrid para el retorno de Perón en el año 1964." enviarla a Montevideo, desde donde ésta partía hacia
Rulli disiente y renuncia a la JP; viaja a Montevideo para Madrid. Al mismo tiempo, estaba a cargo de las FAP en
aclarar el malentendido con Villalón y le dice: Capital que empezó a recuperar y a reclutar gente con el
objetivo de lanzar la lucha armada, organizando entre
"Me parece criminal que se armen a los cuadros de la JP, si quince y veinte grupos compartimentados para darles
vamos a practicar la lucha armada tiene que haber un clase. En ese momento se elaboró un informe y un
organismo específico para la lucha armada, pero JP es otra presupuesto con las necesidades de las FAP que fue
cosa y por no serio fuimos ya a la cárcel, pasamos torturas y
enviado a Madrid.
esto no puede repetirse".

El viaje a China
Villalón es contundente en su respuesta estableciendo
que las FAP constituyen la organización peronista destina­
Pero las armas y el dinero no llegaban. Surgió, en
da a la lucha armada.
cambio, la posibilidad de hacer un viaje a China. Rulli
Rulli concluye: "...A mí me hubiera gustado trabajar en
decidió viajar para contrarrestar el poder que Joe Baxter—
JP, pero como Juventud Peronista quiere trabajar en la
salido del Movimiento Nacionalista Tacuara— había gana­
lucha armada, no me queda otra que trabajar en la lucha
do a partir de estar a cargo de las relaciones internaciona­
armada en serio y entonces paso a conducir FAP en
les del Comando en Montevideo. Entonces, Joe Baxter,
Capital Federal y Gran Buenos Aires" (Rulli en Anzorena:
José Luis Nell —también ex Tacuara— , Rulli y otros
81-82).
peronistas viajaron a China con la misión de establecer
relaciones diplomáticas y recibir entrenamiento. Rulli co­ '67, justamente actuando como FAP..." (Jorge Rulli, en
'< Anzorena, Historia de la Ju ve n tu d Peronista 1955-1988:
menta al respecto:
84-86).

"Vamos a representar al peronismo, a explicarlo a los más


Este testimonio resulta particularmente interesante
altos niveles de conducción (...), ellos nos cuentan todo el
proceso de la revolución China. Lo vivimos en la práctica, no porque pone de relieve tres aspectos que se profundizaran
como una ilustración teórica. Hacemos y ponemos en práctica en el período posterior. En primer lugar, las maniobras
todo lo que ellos hicieron de una manera rápida, y recorremos sucesivas de Perón de derecha a izquierda que tendían a
China en un par de meses de una forma muy intensa". aprovechar la división entre “leales” y “traidores” en el
. peronismo a favor de su poder incondicionado para dirimir
Al volver de China las disputas y dirigir al movimiento. Resulta interesante
notar que Rulli no cuestionaba el apoyo de Perón a Vandor
De regreso en Argentina, Rulli siguió desarrollando su
tarea en la Capital, constatando que ni el dinero ni las
armas llegan, y que la organización que ios recibe es, en
realidad, el MRP. Rulli entonces interpreta que el dinero
fomenta la lucha interna del peronismo y obedece al
Í y, más bien, responsabilizaba a Villalón de no haber
gestionado el dinero y las armas para comenzar la lucha
armada. En segundo lugar, se destaca la confusión dentro
de la Juventud Peronista sobre la identidad del enemigo;
Vandor y los militares aparecían alternativamente como el
sectarismo de Villalón. Posteriormente, Perón cambia de
posición y pone su regreso en manos de la dirigencia
sindical, las 62 Organizaciones, y el vandorismo organiza
el operativo retorno que fracasa cuando detienen el avión
Í blanco de la lucha que estaba por comenzarse. A pesar de
que Rulli consideraba a los militares, y no a Vandor, como
el enemigo principal, esta confusión prevaleció en el
: período posterior y se transformó en un signo de identidad

(
en el que venía Perón en Rio de Janeiro.
, de las FAP y el PB. Finalmente, resulta significativo apuntar
A esta altura Rulli evaluaba: i que ya en el año 1964 la lucha armada no sólo no era
cuestionada sino que convocaba a numerosos militantes
“Nunca hubo una real intención de iniciar la lucha armada;
de la JPA. En este sentido, es posible afirmar que la
Villalón tuvo solamente intenciones políticas personales (...) o
sea, armó un dispositivo de lucha armada nada más que para I reinterpretación de Cooke del peronismo a la luz de la
seleccionarla mejor gente del peronismo y volcarla a la interna : experiencia cubana ya habían sido acogidas por un sector
(disputa). Porque en ese momento vos levantabas la bandera ■ importante de la Juventud Peronista.
de la lucha arm aday venía la mejor gente. (...) Yo quería hacer í
la lucha armada contra los militares no contra Vandor, pero j Contra "burócratas” y militares: 1966-1973. La
también teníamos claro la consigna de la unidad en la acción, V "Revolución Argentina": Onganía, Levingston y
pensábamos que a Vandor los derrotábamos peleando contra
el enemigo común...". Entonces, Gaitán y su grupo se
r Lanusse
quedaron con Villalón, mientras nosotros seguimos trabajan­
do como FAP y logramos un desarrollo bastante importante, jf El 22 de junio de 1966 Onganía tomó el poder, una vez
aunque estas FAP nunca llegaron a actuar. Es decir, actuaron * que lllia fuera destituido por una "Junta Revolucionaria". La
pero nunca plantaron su sigla en ninguna pared. (A pesar de ■| dirigencia sindical apoyó el golpe militar con el lema: “Para
esto) tenía su reconocimiento en la militancia peronista. Tal salvar a Perón hay que estar contra Perón” buscando
vez por esto los compañeros más tarde se organizan y ] eliminar líderes enfrentados y reivindicando una concep-
deciden comenzar la lucha armada en los montes tucumanos, ; ción del sindicalismo como herramienta para adquirir un
en Taco Ralo, y retoman como propia esta sigla, que ya
pertenecía al patrimonio del Movimiento Peronista. Pero esto
t- mayo margen de negociación y fortalecimiento propios
es un proceso que yo no viví de cerca ya que caí preso en el ^ (Baschetti: 38). Asimismo, el apoyo de la dirigencia al golpe
hacia el mercado interno y nucleadas en la CGE se unieron
de O nganíasebasó en una profunda antipatía al gobierno al rechazo del plan (Ibid: 22).
de lllia por su carencia de legitimidad necesidades. Ade­ Por otra parte, hacia 1967 las bases del apoyo de la
más, los dirigentes sindicales simpatizaban con el análisis cúpula sindical al gobierno de Onganía comenzaron a
de Onganía sobre las soluciones que hacían falta para debilitarse a raíz del efecto desmovilizador de la política
resolver los problemas nacionales. racionalizadora de la economía y modernizadora del
La estrategia de Onganía tenía como objetivo principal Estado del régimen autoritario. Se abrió, entonces, un
llevar a la práctica el plan de Krieger Vasena cuyo principal enfrentamiento de la cúpula sindical con el régimen de
blanco buscaba reforzar la autoridad estatal frente a la Onganía que habría de sumir a la jerarquía sindical en una
clase trabajadora y el movimiento gremial. Este plan no crisis cada vez más honda que culminó luego de 1969.
suponía algo totalmente nuevo sino, más bien, una conti­ Esta crisis de la dirigencia gremial se caracterizó por los
nuación de las estrategias desarrollistas para modernizar siguientes rasgos: un creciente problema de credibilidad
la economía argentina. La modernización y la racionaliza­ con sus bases en momentos de conflicto social; divisiones
ción conducirían a desarrollar un sector de la economía cada vez más graves entre los gremialistas y, finalmente,
dominante y dinámico basado en aquellas industrias la percepción cada vez más evidente del peligro de quedar
establecidas en la primera ola desarrolüsta de 1950-1960, aislados dentro de un peronismo resurgente a medida que
y la creación de uno nuevo en el cual prevalecería el capital su tradicional dominio dentro del movimiento era desafiado
extranjero. Este moderno sector fabricante de bienes de por nuevos actores (James: 288-289). A su vez, el régimen
consumo duraderos y bienes de capital permitirían que situaba a la dirigencia sindical en el desafío de no resistir
Argentina compitiera en el mercado mundial. Dicho plan a la política salarial a riesgo de perder su peso como
implicaba una redistribución de los ingresos en detrimento institución y, al mismo tiempo, mantener la credibilidad de
de los asa-lariados y del sector agrario, en beneficio de los sus afiliados aún, cuando éstos sufrieran los impactos de
empleadores urbanos. El estado controlaría rigurosamen­ la política oficial (Ibid: 292).
te los salarios y las ganancias por las exportaciones a- Hubo, entonces, una pluralidad de oposiciones al
grarias. Asimismo, se buscaba racionalizar el sector esta­ régimen yen esa convergencia el hecho político importan­
tal y en especial el transporte, la burocracia gubernamental te fue la movilización desde abajo. La primera manifesta­
y las economías regionales subsidiadas (James: 290-291). ción de esta crisis de la cúpula sindical se produjo en el
El intento de reestructuración de la frágil relación entre congreso convocado para normalizar la CGT en marzo de
el Estado y la sociedad implicaba, pues, poner freno a la 1968. Allí fue elegido como nuevo secretario general
politización de los antagonismos sociales que se había Raimundo Ongaro, dirigente del Sindicato de Gráficos de
perfilado desde el gobierno de Frondizi y desarticular la Buenos Aires y, posteriormente, figura sindical importante
resistencia de los obreros; su resurgimiento después de la del Peronismo de Base. Una gran mayoría de los líderes
desmovilización y la derrota parcial desencadenó un sindicales cuestionaron a los dirigentes anteriores por su
desborde político del sindicalismo que resultó un obstáculo incapacidad de resistencia a las políticas del régimen.
al que los militares no pudieron hacer frente (De Ftiz: 21). Vandor y sus aliados se retiraron de ese cuerpo que tomó
De hecho, el cuestionamiento de la estrategia de el nombre de CGT de los Argentinos, y fundaron una
Onganía provino de diversos sectores sociales. La gran central rival, la CGT Azopardo que impulso la participación
burguesía agraria manifestó su oposición al intento de en el gobierno militar y la alianza con sectores del
reorganización de relaciones sociales en el campo promo­ neoperonismo ("Peronismo sin Perón”): Vandor (Unión
vida por Krieger Vasena en favor de la gran burguesía Obrera Metalúrgica), JoséTacone (Luzy Fuerza); Rogelio
financiera e industrial asociada al capital multinacional. La Coria (Construcción) y José Alonso (UOM).
pequeña y mediana burguesías industriales orientadas
La CGT de los Argentinos cosechadoras de caña mecánicas. En 1967 Onganía la
negó la personería jurídica a la FOTIA. El apoyo de la
La comisión directiva de la CGTA estaba encabezada CGTA contribuyó a limitar el cierre de ingenios a once, y
por Raimundo Ongaro (Gráficos) —católico y peronista— evitar el traslado de la industria azucarera al norte. Frente
e incluía a los sindicatos de Personal Civil de la Nación, a la caída de las organizaciones políticas los sindicatos
Asociación Trabajadores del Estado, Telefónicos, Traba­ tucumanos y, en particular, la FOTIA, cobraron gran
jadores navales, Ferroviarios, Farmacéuticos, entre otros. importancia.
Su programa tuvo un carácter antiimperialista y anticapita­ Sin embargo, la existencia del "sindicalismo de libera­
lista que superó el marco reivindicativo sindical, además de ción" que la CGTA representó tuvo corta vida institucional.
un contenido claramente antiburocrático y antidictatorial. El asesinato de Vandor— cometido por un grupo que más
Revalorizaba, también, la conducta moral de los dirigentes tarde entró a Montoneros— , en junio de 1969, permitió una
sindicales. El Programa del 12 de mayo de 1968, por ligera recuperación del régimen de Onganía, que lo utilizó
ejemplo, cuestionaba la sociedad capitalista "porque frus­ como pretexto para declarar a la CGTA fuera de la ley y
traba el desarrollo individual y de ella no podía nacer una posesionarse de todos los sindicatos que habían apoyado
sociedad justa ni cristiana”. La orientación peronista de la Ja convocatoria de huelga de la CGTA, declarar el estado
CGTA no impidió el impulso de un pluralismo ideológico y de sitio e imponer la ley marcial. Ongaro fue acusado de
la unidad de los trabajadores a partir de sus objetivos e la muerte de Vandor y encarcelado por el resto del año.
intereses ni la coordinación obrero-estudiantil que el propio
Ongaro promovió desde su sindicato y las publicaciones de El Cordobazo
la CGT A. La propuesta de la CGTA tuvo arraigo inmediato
en el interior del país que Ongaro recorrió llevando un En 1969 las masas irrumpieron en el escenario político,
nuevo mensaje de lucha y organización. Para esto contó cuestionando la estrategia sindical de sus dirigentes. Las
con el apoyo de Agustín Tosco, líder “clasista” del gremio luchas obreras contra la burocracia sindical volvían ingo­
de Luz y Fuerza de Córdoba. A mediados de mayo de 1968 bernable el conflicto entre capital y trabajo (De Riz: 20). A
la CGTA dio a publicidad un documento titulado “Unirse esa altura además, la oposición a la política económica de
desde abajo, organizarse combatiendo”, que llamaba a la Krieger Vasena abarcaba un amplio espectro social: los
lucha frontal contra el gobierno y a la organización más allá grandes propietarios rurales, los empresarios regionales,
de la estructura legal de los sindicatos, que puede consi­ los pequeños y medianos comerciantes urbanos y los
derarse un antecedente importante de la Alternativa Inde­ asalariados urbanos. Por otra parte, la intervención de las
pendiente de la Clase Obrera lanzada por las FAP y el PB universidades en 1966 las habían transformado en un
en 1971. importante centro de oposición al gobierno (James: 294-
La CGT tuvo gran influencia en el sindicato de trabaja­ 295).
dores del azúcar (FOTIA), a partir de su secretario general, En este contexto, el Cordobazo representó la combina­
Afilio Santillán. Las condiciones que hicieron propicio el ción del descontento gremial y las tensiones de la sociedad
desarrollo del PA en Tucumán tienen origen en las luchas civil en una ola de desobediencia generalizada que marcó
en los ingenios contra el Plan Salimei — ministro de el comienzo del fin de la “Revolución Argentina". Córdoba
Economía anterior a Krieger Vasena, en 1966, que consis­ era el centro geográfico de las industrias establecidas por
tió en el cierre de once ingenios azucareros para beneficiar Frondizi y, en especial, de la producción de automotores,
a la industria del norte. Al comienzo tuvieron una actitud de la siderurgia y al petroquímica, de las cuales muchas
autodefensa contra el cierre de fuentes de trabajo y el estaban en manos de multinacionales. Durante casi una
éxodo forzado de los trabajadores por la introducción de década los trabajadores se había mantenido tranquilos, en
gran medida porque tenían un régimen de negociación En la mañana del 29 se produjeron choques entre
colectiva pero descentralizada. Pero, después de 1969 se estudiantes y la policía en el barrio Clínicas, principal barrio
manifestó una consecuencia no deliberada de esa política: estudiantil de la ciudad. Los obreros en huelga de transpor­
el desplazamiento de las negociaciones sobre salarios y tes y de Luz y Fuerza intervinieron en los choques
condiciones de trabajo del nivel nacional al de la empresa, haciendo que estos se propagaran por el centro y se
que contribuyó a reavivar las secciones y sindicatos hicieran barricadas. Al mediodía una columna de 4000
locales en las fábricas (Ibid: 297-298). Estas condiciones obreros de la fábrica Renault — en la periferia de la
de movilización hicieron posible, posteriormente al Cordo- ciudad— llegaron al centro y lograron que la policía se
bazo, el surgimiento del Peronismo de Base en el seno del retirara. A la una de la tarde los obreros y estudiantes
sindicato de la empresa Fiat de Córdoba, el SITRAC- controlaban un área de 15 manzanas del centro. El
SITRAM, según el testimonio de un entrevistado. restablecimiento del orden estuvo a cargo del ejército,
La irrupción combinada de descontento gremial y las cuyos soldados se enfrentaron con los ciudadanos en las
tensiones de la sociedad civil en Córdoba se originó en calles de la ciudad el 31 de mayo. El saldo del Cordobazo
enfrentamientos entre estudiantes que protestaban por el fueron 300 personas detenidas, aproximadamente 20
aumento de los precios en los comedores estudiantiles y muertos y por lo menos 500 heridos. A nivel nacional, el
la política en Corrientes, La Plata, Rosario y Córdoba a Cordobazo provocó la renuncia de Krieger Vasena y el
principios de mayo de 1969. Las CGT regionales declara­ gabinete, destrozando la imagen de invencibilidad del
ron su solidaridad con los estudiantes. Las dos CGT régimen al poner fin a la apatía y a la sensación de
nacionales proclamaron una huelga general contra la impotencia inculcadas luego de tres años de "paz militar".
represión oficial y la política económica para ei 30 de mayo. Pero, tal vez lo más inquietante fueron la impredictibilidad,
En Córdoba estos hechos provocaron una reacción parti­ la ferocidad y la naturaleza descontrolada de la conmoción
cularmente intensa pues aglutinaron diversos desconten­ que desbordó los canales normales de protesta y oposi­
tos locales: la presencia de un gobernador sumamente ción. El Cordobazo forzó a las Fuerzas Armadas a buscar
impopular impuesto por el gobierno nacional, un descon­ una salida electoral, y sumió al liderazgo sindical peronista
tento estudiantil fuerte y el movimiento sindical que desde en una crisis al ser desafiado por nuevos actores y
comienzos del año se encontraba movilizado por la corrientes ideológicas {Ibid: 294-297).
abolición de los "descuentos zonales", que permitían a los
empleadores cordobeses pagar salarios inferiores (en un Los sacerdotes tercermundistas
11%) que los pagados en Buenos Aires, la abolición del
sábado inglés, etc. El 14 de mayo los obreros de la IKA- En 1968 se constituyó el "Movimiento de Sacerdotes
Renault, principal empresa de la ciudad, declararon una para el Tercer Mundo", que puso en evidencia el desarrollo
huelga de protesta por 48 horas; en el momento de de una corriente de la Iglesia preocupada por los proble­
disolverse la asamblea, los concurrentes fueron atacados mas sociales. A través de la influencia de este movimiento
por la policía, lo que provocó un paro de 48 horas de toda se acercaron al peronismo importantes grupos de la
la ciudad para protestar contra: la política salarial del juventud cristiana y del nacionalismo católico (Hilb &
gobierno, los "descuentos zonales", la abolición del sába­ Lutsky: 19-20). La importancia de dicho movimiento fue tal
do inglés y el aumento de las metas de producción en las que "la aceptación de la lucha armada y el florecimiento de
plantas automovilísticas. Ante esta movilización de las las expresiones de nacionalismo izquierdista y populares
bases, los sindicatos cordobeses proclamaron una huelga no habrían ocurrido nunca en la medida en que lo hicieran
general por 48 horas a iniciarse el 29 de mayo — la víspera sin el fuerte viento de cambio que soplo a través de la
de la huelga decretada por la CGT Nacional. Iglesia católica durante la misma década". En un país e
donde el 90% de la población estaba bautizada y el 70% actividades, pero muchos se negaron a condenarlas
había recibido la primera comunión, las ¡deas católicas públicamente e instaron a que se cuestionara al sistema,
radicales socavaron decisivamente la influencia conserva­ en el que situaban el origen de la violencia. Numerosos
dora que la jerarquía eclesiástica ejercía sobre los jóvenes, párrocos se incorporaron al Peronismo de Base y fueron
despertando la preocupación por los problemas y cambios responsables del prestigio que esta organización adquirió
sociales, legitimando la acción revolucionaria y encauzan­ en algunos lugares del interior a raíz de la calidad del
do a muchos hacia el movimiento peronista (Gillespie: 79). trabajo de base que realizaron. El párroco Juan Ferrantes,
La tarea de los sacerdotes que trabajaban con los pobres por ejemplo, formó parte de las luchas en los ingenios
no revistió un carácter manifiestamente político sino hasta azucareros y en los levantamientos de 1969 transformán­
la creación en 1967 del Movimiento de Sacerdotes del dose en una figura clave del desarrollo de la organización
Tercer Mundo, que presentaron un manifiesto en la en la región (Ibid: 84-85).
Conferencia de Medellín del Episcopado Latinoamericano
en 1968. Dicho documento diferenciaba la “injusta violen­ Las p'rimeras Fuerzas Armadas Peronistas visibles:
cia de los opresores" y "la justa violencia de los oprimidos", Taco Ralo, Tucumán, septiembre 1968
condenaba la violencia institucionalizada y las estructuras
sociales injustas y se oponían a la lucha armada (Gillepsie: La primera aparición pública de las FAP fue la instala­
80-83). ción de un foco guerrillero rural en Taco Ralo, Tucumán.
En Argentina, García Elorrio, director de la revista Hasta el momento sabemos que ese foco estuvo integrado
Cristianismo y revolución fue una figura clave para por Envar El Kadri y Carlos Caride — que habían sido
reconciliar los católicos argentinos con la lucha armada. fundadores de la primera JP en 1957— ; los exseminaristas
Originario de la derecha católica renunció joven a su ; católicos Arturo Ferre Gadea y Gerardo Ferrari; Juan
carrera eclesiástica; viajó a Cuba; en 1965 mantuvo Antonio Bertelli, comerciante; Amanda Beatriz Peralta,
diálogos con marxistas en la Facultad de Filosofía y Letras maestra y estudiante de literatura; Hernán Ceferino Lare-
en la Universidad de Buenos Aires y con Cooke. El do, empleado público; Edgardo Olivera, empleado de una
producto final de su evolución ideológica fue la revista r aerolínea; José Luis Rojas, ex-Uturunco y comerciante;
mencionada que apareció por primera vez en 1966 y , Samuel Leonardo Slutsky, médico; Néstor Raúl Verdinelli,
tomaba por consignas las figuras de Camilo Torres y del '■ empleado de seguros y Miguel Zavala que era abogado.
Che Guevara: “el deber de todo católico es el de ser Trece días después de comenzado el adiestramiento
revolucionario", "el deber de todo revolucionario es el de ;; militar para el foco, trece guerrilleros fueron capturados en
hacer la revolución". La revista se convirtió en una fuerza ' La Cañada. A pesar de las pérdidas sufridas, seguidas de
decisiva para la radicalización de cuatrocientos sacerdotes la detención y encarcelamiento de Caride en 1969, las FAP
y un grupos de obispos. Asimismo, se transformó en un .. se reorganizaron y llevaron a cabo una campaña sostenida
medio de expresión de las organizaciones armadas, y ’r en 1970 (Ibid). Más allá de la rápida derrota del foco
mantenía una línea editorial favorable a las posiciones del tucumano, Ja experiencia de Taco Ralo signó el camino de
Peronismo de Base y las FAP. A fines de los años sesenta .la lucha armada con un ejemplo práctico. Desde la cárcel
numerosos sacerdotes se incorporaron a la militancia se delinearon las bases de una nueva estrategia y, un año
política y a la práctica revolucionaria. A su vez, su más tarde, las FAP llevarían la delantera de las organiza-
concepción ideológica y su experiencia previa con los . ciones armadas.
pobres contribuyeron a desarrollar trabajo político de Así, pues la irrupción de las luchas obreras y de la clase
sectores en que no se había desarrollado, como los barrios media contra la dictadura pusieron de manifiesto la ingo-
pobres. Pocos ayudaron a las guerrillas o justificaron sus bernabilidad de la sociedad y hacia fines de los años
sesenta, pues, la crisis política, transformada en crisis dei
Esta reflexión de las FAP vinculaba con fervor la
poder del Estado, devolvió la iniciativa política a Perón (De
experiencia militante del Cordobazo con una propuesta
Riz: 18). Perón apareció como el único interlocutor válido
concreta para enfrentar al régimen militar: la lucha armada
para el movimiento obrero que amenazaba con desbordar
erigida en metodología, aparecía a fines del período
el estilo burocrático del encuadre sindical y que seguía
presentado como una “forma de acción" incuestionable
siendo peronista. Laentradade la juventud radicalizada de
frente a los desafíos acumulados desde la Resistencia.
los sectores medios en la escena política la modificó
Asimismo, implicó la aceptación manifiesta o implícita de
cualitativamente. Portadora de una utopía radical de
la violencia política en grandes sectores de la sociedad
cambio de la sociedad, definió los nuevos contenidos
argentina. Como señala Wieworka, la "violencia política"
desde dentro y desde fuera del movimiento peronista al
protagonizada por las organizaciones armadas y aceptada
constituir un factor clave tanto en la estrategia de Perón
por sectores de la clase media fue, sobretodo, la contra­
para organizar su retorno como en la de las Fuerzas
partida de un sistema político cerrado, de la impotencia de
Armadas para retirarse y buscar una salida política a la
mecanismos institucionales y de la inexistencia de espa­
crisis (Ibid: 23). Paralelamente, durante el gobierno de
cios de negociación. A partir de la dictadura de Onganía,
Levingston (mayo 1969-marzo 1971) se dio el triunfo
la violencia política alcanzó el nivel de Estado, que
progresivo de los oficiales, como Lanusse, veían la nece­
absorbía al sistema político, y sus objetivos se tornaron
sidad de una salida política urgente. Así, a partir de abril
ambiguos: reclamaban tanto el restablecimiento del régi­
1971, su gobierno descansó en una estrategia que enten­
men democrático y la democracia sindical, como la revo­
día la crisis política como una crisis del poder del Estado,
lución social que formaba parte de una estrategia de
como una crisis de legitimidad que había terminado
"socialismo nacional". Este carácter ambiguo de la violen­
desagregando el aparato estatal. De allí que su gobierno
cia político hizo que la acción de las FAP y otras organi­
privilegiara una salida política —y no la económica—
zaciones armadas no se apartara totalmente de las
promoviendo un diálogo con el peronismo. Este intento
demandas sindicales y estudiantiles. En todo caso, la
fracasó en julio de 1972. Posteriormente se abrió un
cuestión de los grados de adhesión a estas reivindicacio­
período de desafío abierto de Lanusse a Perón y de
nes resultaba menos visible y discernible toda vez que la
tentativas destinadas a condicionar el proceso electoral de
oposición feroz al régimen las unificaba (Wieworka: 463).
1973 (Ibid: 28).
En este sentido, la represión agudizó tanto la crisis política
como la carencia de legitimidad de la dictadura, al mismo
"Nada transforma tanto a las ideas como el hecho
tiempo que permitió la legitimación, adhesión y la simpatía
de tomarlas en serio" (I. Berlin)
hacia formas violentas de expresión de diversas reivindi­
caciones (Ibid: 45-46). Dicha legitimación no hubiera sido
"Nos preguntábamos cómo era posible que se hubiese dado
un fenómeno de masas como el Cordobazo sin que las posible, sin embargo, de no haber sido por una reinterpre­
organizaciones armadas estuvieran ahí presentes, transmi­ tación del peronismo y — en segundo lugar— por teorías
tiendo su metodología (...). (El eje de nuestra política es y experiencias históricas que legitimaban las formas
aportar)... cuadros con mentalidad político-militar al proceso violentas de lucha y, particularmente, la lucha armada. El
de lucha que se da en el nivel de masas y tratando de extender ambiente ideológico de la época, sin duda, favoreció en
la metodología de la organización armada a todos los niveles gran medida la adopción de la violencia a partir de
en que se da el enfrentamiento de las masas con el régimen
elaboraciones complejas. Es probable la fuerza que adqui­
(...) lo que necesita nuestro pueblo es que se le de una
metodología que le sirva para pelear..." (Reportaje a las FAP,
rió dicha combinación se debiera a cierta coincidencia
"Con las armas en la mano", en Cristianismo y revolución, Año entre los valores de un cierto "humanismo de izquierda" y
IV N.28, abril 1971). los valores radicalizados del contradiscurso peronista. En
cia Rolítica que se instaló en la sociedad argentina durante
todo caso, el caso del Peronismo Alternativo abre ese
camino de indagación. este período (Ibid: 179).
Es probable, también, que estas ¡deas hayan sido
La coincidencia entre las condiciones históricas que
recibidas y retomadas de una manera acrítica y mecánica.
hemos apuntado de manera general y la circulación de
El hecho de que la violencia fuera aceptada sin cuestiona-
ideas que justificaban la violencia como forma de acción
mientos radicó, en algún modo, como señala I. Berlín, en
política sobrepasaba el marco nacional. Se trataba de una
que existiera un "vacío" ideológico, creado por la falta de
época en la que la revolución de los países del Tercer
circulación de otras ideas, de ¡deas diferentes. Dicho vacío
Mundo era visualizada como la vanguardia de posteriores
se llenaba también con un gran sentimiento de rechazo al
revoluciones en los países desarrollados (Coletti), y eran
orden existente. La bronca reflejaba una actitud, una
numerosas las experiencias y fenómenos que revivían
predisposición. La adopción dogmática de la lucha armada
esta expectativa: ideas llegadas de afuera, viajes de
significó una respuesta "práctica” para enfrentar al sistema
intercambio, profusión de lecturas y un estado de ánimo
político. En este sentido, la reflexión de H. Arendt (181)
general. Además, la lucha armada implicaba una determi­
sobre el modo en que la burocratización de la vida pública
nada valoración del hombre y de la acción política, que
potencia el recurso a la violencia resulta sugerente si
tuvieron cierta acogida en el Peronismo Alternativo. El
consideramos al régimen dictatorial de Onganía y a los
humanismo de izquierda —sobre todo las ideas de Sorel,
líderes sindicales como opciones cerradas y rígidas,
Sartre y Fanón— proveyó una visión del mundo que
"burocratizadas". Esta percepción parece haberse fortale­
Hannah Arendt (114-115) califica como cercanas a "la
cido en el Peronismo Alternativo en la medida en que las
apología de la violencia”. Esta sé refería sobre todo, la
instituciones políticas no resultaban significativas y el
asociación entre la violencia y un proyecto político de gran
diálogo con ambos interlocutores era considerado como
alcance como la revolución. La violencia, así, era conce­
una traición: ambos factores suspendían la posibilidad de
bida como "consustancial" al proyecte transformador y,
la acción política "tradicional”. En este caso, sin embargo,
más profundamente, como el miedo por el cual el hombre
no se trataba de un poder anónimo sino de regímenes
se creaba a sí mismo. En el mismo sentido, la idea de que
políticos dictatoriales y líderes sindicales que, a fines, del
la acción violenta podía interrumpir el proceso automático
período se encontraban ya claramente identificados y,
de la historia, alentaba los valores de coraje y voluntarismo
acaso, fusionados como enemigos políticos y enemigos
de los cuales dependía la eficacia de la violencia para
de clase.
interrumpir la lógica de la historia (Arendt: 134). Por
Pero, sin duda, mayor peso tuvo el hecho que la lucha
ejemplo, la reivindicación de la acción por encima de la
armada fuera percibida como una respuesta práctica a
teoría constituía un componente del "realismo plebeyo" de
sentimiento de exclusión que habían estado presentes
la convocatoria peronista original que, durante este perío­
pero que no habían encontrado una respuesta "política"
do, se acercó a la idea que justifica la violencia en tanto
que superara a los ojos de los actores la propuesta
fundadora del actor (Sorel) y, progresivamente, a la idea
electoral o institucional. De algún modo, la afluencia
maoísta de que “se aprendía a hacer la guerra haciéndola",
unidireccional de visiones del mundo que favorecían la
es decir a través de la práctica.
aceptación de la lucha armada contribuyeron a que esta se
Sin embargo, esa violencia instrumental dejó de ser
transformara en una forma privilegiada de dirigir la acción
raciona! en la medida en que los fines previstos no se
y la combatividad de los descontentos. Si bien es cierto que
dieron y los objetivos que la justificaban no se cumplieron
desde la Resistencia Peronista el rechazo y la indignación
en un corto plazo. Muy por el contrario, la adopción
habían existido — como reacciones a las dictaduras o la
generalizada por parte de diversas organizaciones guerri­
hipocresía de los gobiernos democráticos que enmascara­
lleras contribuyó de manera primordial al espiral de violen­
ban la proscripción— , la guerra de guerrillas ofreció una
perspectiva que hacía creíble la posibilidad de un cambio VIOLENCIA Y MORAL: LAS FUERZAS ARMADAS
político (Ibid: 165-166). Como la convocatoria original del PERONISTAS Y EL PERONISMO DE BASE, 1969-
peronismo, diríamos, la guerra de guerrillas se erigió 1973. SEÑALES DE IDENTIFICACION IDEOLOGICAS
durante este período en una propuesta “visionaria y
creíble“. Al volverse al pasado y transformarlo en objeto de
Por otra parte, la negación de la política sobrepasó el conocimiento existe el riesgo de reconstruirlo y exponerlo
desprecio del sistema electoral, alcanzando en cierta de una manera unívoca y anacrónica. Para el caso de las
forma la acepción primera de la política, como convivencia Fuerzas Armadas Peronistas y el Peronismo de Base esto
y actuación de común acuerdo con los semejantes (Ibid: implicaría cubrir con un manto de certezay coherencia una
182). En efecto, a esta altura, el acuerdo con los "burócra­ experienciacomplejay atravesada de tensiones. La prime­
tas" y reformistas, internos y externos al peronismo estaba ra de ellas atañe a la historia y sus reinterpretaciones en
absolutamente descartado; más bien, la radicalización de el tiempo, y se origina· en la simplificación de las versiones
los contenidos del peronismo había favorecido la percep­ presentes de aquella época: "los años sesenta y setenta",
ción entre el Peronismo Alternativo de que el único acuerdo “la época de la 'violencia', de la 'subversión'", Una tensión
posible "entre semejantes" era la opción por la lucha entre el pasado, negado, y un presente esquematizadorse
armada, que se transformó en el criterio que definía los manifiesta a través de la presencia implícita de interpreta­
"semejantes" y los enemigos. La vía violenta se transfor­ ciones del presente que ejercen una presión sobre esta
mó, entonces, en el criterio estructurante de la acción investigación a partir de dos silencios. El primero se
política. Sin embargo, las consecuencias del lanzamiento relaciona con el tabú nacional — combinación de historia
del Gran Acuerdo Nacional por Lanusse en 1972 en las oficial y visión del sentido común— que no ha considerado
FAP marcarían los límites de dicha opción. Las elecciones sino hasta hace muy poco a los años sesenta y setenta
con participación del peronismo en 1973 actuaron como como objeto serio de reflexión académica. El segundo —
desencadenante de una crisis interna en las FAP que, tal vez subsidiario del tabú antes mencionado— se refiere
justamente, no contemplaba en su estrategia la participa­ a la versión que circula en el interior del peronismo, que
ción en espacios institucionales. descarta a las FAP y particularmente al PB, debido a su
Sin embargo, luego del Cordobazo y a pesar de la caída marginalidad política. En realidad, tanto las negaciones
del destacamento de las FAP en Taco Ralo (1968) la como las simplificaciones del presente contribuyen a una
guerra de guerrillas no solo no fue cuestionada, sino que versión anacrónica del pasado monolítica y simplista que
fue asumida masivamente portodas las organizaciones de traslada las disputas de aquel pasado —y otros— al
la izquierda peronista y no peronista. Al interior de las FAP presente. En el mismo sentido, resulta curioso constatar
se abrió, en cambio, un debate sobre la validez del que la visión del pasado reciente de Argentina coincide
foquismo, que tuvo como efecto inmediato la priorización peligrosamente con la vivencia y "entendimiento" que
de las ciudades como espacio estratégico de la "guerra tenemos del presente: desechamos el pasado por irracio­
revolucionaria del pueblo", de probable inspiración nal y vivimos el presente como una decadencia inmemorial
maoísta. que no resiste explicaciones. ¿Cómo explicar la actual falta
de ilusiones y de esperanzas?
Frente a algunas de las certezas ficticias del presente
argentino, he preferido detenerme en el conjunto de
tensiones-problemas que definieron, en aquellos tiempos,
la identidad del Peronismo Alternativo. En los capítulos
anteriores hemos trazado las líneas del proceso general
que acompañaron ta formación del PA. En este capítulo "ideología formal" del legado peronista y una "estructura
queremos presentar una mirada más de cerca, una de sentimientos". Cooke, por otra parte, hizo referencia al
especie de cióse up de algunos documentos de las FAP mismo problema; sobre todo, en su crítica a la calificación
y el PB, elaborando, de manera tentativa, algunas ideas peronista tradicional de la burocracia sindical como “traido­
para un futuro análisis más profundo de los valores, ra"; según él, la teoría de la guerra de guerrillas ofrecía un
sentimientos y representaciones que orientaron la acción marco de ideas orientadas a la acción que impedirían el
del Peronismo Alternativo. refugio en los "valores tradicionales del peronismo" y en la
Como señalamos, existen un conjunto de tensiones o retórica de la "lealtad". La propuesta de la época radicaba
relaciones problemáticas en diversos planos que caracte­ en transformar la heterogeneidad del movimiento en un
rizan la experiencia del PA, de la cuales queremos partido ideológicamente coherente y organizado de mane­
destacar la tensión entre el elemento vivencial y elementos ra disciplinada:
ideológicos "formales" en la constitución de su identidad
ideológica y política. Algunas preguntas orientan esta "El peronismo en tanto movimiento de masas es y ha sido
interrogación preliminar de algunos documentos y testimo­ siempre superior al peronismo en tanto estructura para las
masas; por esta razón, el espontaneísmo ha dominado
nios de las FAP y del PB: ¿Qué ideas y valores, sedimen­
siempre a la acción planificada de las masas" (Carta de Cooke
tados históricamente, inspiraron, simultáneamente, el en­ a los compañeros de la carne, Agrupación “Blanca y Negra"
frentamiento a muerte con "burócratas sindicales" y militares, de Rosario, 1965, m imeo, en James: 1976).
y la comunión con las bases? Qué valores, experiencias e
ideas confluyeron y predominaron en estas organizacio­ Sin duda, la reinterpretación de Cooke buscaba un
nes? ¿En qué radicaba su poder de convocatoria? ¿Por reforzamiento ideológico "formal", del cual asumía su fin
qué sectores de gran heterogeneidad social e ideológica prefigurado, la toma del poder político. En un artículo
confluyeron en las mismas organizaciones? escrito en 1966 Cooke desarrollaba este tema:
Una conjetura inicial establecería una relación entre la
persistencia y profundidad del arraigo de la adhesión al “Mientras el peronismo no se estructure como un partido
peronismo y, la capacidad de éste de generar un discurso político — i.e. con una política revolucionaria entendida como
y una práctica político productivos de valores existenciales la unidad de la teoría, de la acción y el método organizativo—
y sentimientos, es decir el aspecto de 'sensibilidad política1 continuará estando sujeto al espontaneísmo, a la yuxtaposi­
ción de tácticas que no se integran en una estrategia, en el
del peronismo como experiencia social. Para acercarse al
callejón sin salida que le aportan las sucesivas burocracias y
caso del Peronismo Alternativo es necesario, sin embargo, los líderes que no pueden concebir otras soluciones que
considerar dos aspectos relacionados: por un lado, su frentes electorales o golpes militares. Sin embargo, tanto el
condición de heredero del ambiguo legado peronista y por golpismo como los frentes electorales implican la renuncia a
otro, como un ejemplo de la combinación activa de ese la toma del poder". (C ristianism o y R evolución, Buenos Aires,
legado con la herencia de ¡deas y valores que provenían N2 2-3, octubre-noviembre 1966, James: 1976).
de otras tradiciones ideológicas.
Habiendo esbozado anteriormente los elementos cen­ Otra de las conjeturas de este trabajo establece que
trales del legado peronista y su transformación en la dicha tensión no sólo continuó, sino que se acentuó en el
década del '60, considero que resulta necesario notar la Peronismo Alternativo, poniendo de manifiesto la natura­
importancia de los sentimientos y valores en la reformula­ leza indisociable del elemento "afectivo-valorativo-viven-
ción del legado ideológico original. James se refiere a este cial" y el elemento "racional ideológico formal" en los
problema estableciendo una tensión entre elementos de la motivos que orientaron su acción. Al interior de las FAP y
el PB, esta tensión resultó particularmente clara pues
acción. En ese sentido, tomamos el trabajo James cons­
implicó, al mismo tiempo, el crecimiento y la radicalización tituye nuestro punto de partida pero, al mismo tiempo,
en los sentimientos y valores del peronismo paralelamente pensamos que es importante profundizar sobre los aspec­
al aumento de una influencia ajena al peronismo, de una tos más desconocidos —y más descuidados— en los
“ideología formal" —provenientes de versiones aggiorna- análisis que permitan comprender la parcialidad de los
tas del marxismo— que daban fundamento a la lucha actores, el marco de sus posibilidades de elección. Entre
armada como instrumento de la revolución. En este los aspectos menos estudiados se encuentra la interven­
sentido, el Peronismo Alternativo representaría un caso ción de valores y sentimientos forjados históricamente que
particular de desarrollo del legado peronista, en el cual la parecen tener una importancia que sobrepasa la discusión
acción política fue asumida en base a una caracterización de los planteos ideológicos en sí.
y valoración de la realidad muy cercanas a la moral, al
mismo tiempo que por una justificación ideológica particu­ ¿Uno o varios Peronismos Alternativos?
lar de la opción de la lucha armada para el logro de la "patria
socialista". Otra de las tensiones que llaman la atención en el caso
Considero que al establecer una separación entre los del Peronismo Alternativo se refiere a la relación entre la
aspectos formales-racionales, como supuestos rasgos de unicidad de la llamada "historia nacional" y la multiplicidad
la ideología, y los elementos afectivo-valorativos se proce­ de experiencias de la "historia regional". Esta tensión
de a simplificar elementos que actuaron conjuntamente en implica plantear la conjetura sobre la existencia de varios
las opciones del Peronismo Alternativo. Por estas razones, y diversos Peronismos Alternativos. El carácter fragmen­
nuestro interés de investigación se sitúa en un espectro tario e incierto de los datos a nuestro acceso en el presente
particularmente extremo y amplio de la combinación de no impiden que notemos y nos preguntemos sobre el
ideas, valores y sentimientos, que nos permitirán vislum­ significado de las diferencias entre el PB y las FAP, por un
brar algunas relaciones entre lo vivido y el involucramiento lado, y entre las diferencias regionales entre cada una de
en la acción política en un período histórico determinado. ellas, por otro. Dichas diferencias atañen a combinaciones
Resulta coherente, entonces, que este ejercicio de priori­ ideológicas y sus transformaciones, a formas de trabajo y
dad a las versiones y los motivos de los actores, para tomas de posición con respecto a las diferentes coyunturas
interpretar su “sensibilidad política", los "lados ocultos" que políticas de la época entre otros aspectos de la historia de
inspiraron su acción política. De allí que la expresión las FAP y el PB.
“visión del mundo" resulte adecuada a este propósito, al Con respecto a la articulación entre ambas organizacio­
destacar el punto de vista del sujeto en una interpretación nes a nivel local, regional y nacional la diversidad apuntada
de la historia de la cual fueron, justamente, sujetos. En se acreciente al considerar la influencia de configuraciones
realidad, las visiones del mundo constituyen formas de regionales específicas de las organizaciones. Entonces, la
saber enriquecido a través de lo vivido, en las que se interrogación sobre la posibilidad de dos historias diferen­
encuentran relacionados los sentimientos, los valores y las tes, es decir, de poder hablar de al menos dos, pero muy
ideas. Por el contrario, si consideráramos sólo los aspectos posiblemente, tres o cuatro peronismos alternativos según
formales y racionales de la "ideología", dejaríamos de lado la provincia resulta una veta de exploración importante
un conjunto de desplazamientos de sentidos y de procesos para el futuro. Una de las pistas que seguimos actualmente
inacabados que rehuyen una expresión ideológica formal es la mayor importancia del Peronismo de Base en
pero que definen una cualidad de experiencia y relación Córdoba y Tucumán, frente al mayor peso relativo de las
sociales. Asimismo, otorgaríamos todo el peso explicativo FAP en Buenos Aires. Es posible que en el Peronismo
a una "ideología formal", entendida como un conjunto, Alternativo se exprese una antigua fisura argentina: las
supuestamente sistemático, de ideas que orientan la
diferencias históricas entre el interior y la capital, y la
predominancia de ésta en el desarrollo y en las sucesivas mientos, sin duda, generan una fragmentación del conjun­
interpretaciones de historias regionales no unívocas con to de las organizaciones que llevaban a cabo la lucha I
una sola historia “nacional". armada. Veamos como se manifiesta el problema del
fraccionamiento en las FAP desde su orígenes, según un
Los enigmas de la relación entre las FAP y el PB testimonio: ¡
I
Hasta este momento la relación entre las FAP y el PB "(...) no ha existido una sola FAP (...) podían haber comandos
ha sido tomada como una "evidencia"; ambos conformaron independientes; incluso en el origen histórico ese nombre fue
el Peronismo Alternativo. La versión que establece que las reivindicado más de una vez. Hubo cortes, desaparición de la
FAP eran el grupo armado clandestino que dirigía al PB — organización; yo creo que la primera FAP es la que encabeza
entre otros Jorge Rulli, Bruno Cambareri, Manuel Belloni y *
"su" organización de base— proviene de la información
Diego Frondizi, Gerardo Ferrari. Yo creo que esa FAP (la
obtenida en varias entrevistas y diversos documentos. En primera) aunque tenga hombres en común, no es la misma
qué consistieron los pormenores de esa relación, y hasta que empieza a generarse con vistas a Taco Ralo, esa FAP de I
qué punto no se trató de historias relativamente paralelas, Taco Ralo (...) tiene un origen autónomo, porque ja primera l
diferentes, son preguntas centrales de la investigación, FAP se plantea la lucha urbana. La segunda realiza tareas |
cuyas respuestas pretendemos encarar en el futuro de urbanas, pero no son más que preparatorias para lanzar la
manera más profunda a medida que contemos con más guerrilla rural. Lo que pasa es que fracasa la experiencia de i
Taco Ralo, esos presos de las FAP que están varios años,
información.
empiezan a producir documentos, reflexiones, que sé publi- |
Para acercarnos a la experiencia del PA, resulta
can en C ristianism o y Revolución, y que al mismo tiempo se
pertinente señalar, junto con Michel Wieworka (40), que el engarzan con lo que se estaba formando afuera, dé FAP I
desdoblamiento "natural" de las organizaciones guerrille­ afuera, donde hay algunos que venían de las viejas FAP, pero !
ras en un grupo legal de superficie y otro clandestino en donde también había hombres de la Resistencia Peronista, j
función de las actividades armadas, puede ser interpretada como los Villaflor..." (Buenos Aires, 1 de agosto 1990). t
como producto de una escisión "original", consecuencia de I
escisiones y fraccionamientos al interior del sistema polí­ Sin embargo, los fraccionamientos y el surgimiento de 1
tico. Desde el punto de vista organizativo, el Peronismo nuevas alas y corrientes en las organizaciones vanguar- 1
Alternativo contenía una escisión elemental que se funda­ distas pueden expresar, en un nivel más profundo, lo que 1
mentaba en la naturaleza de las actividades de cada también Wieworka denomina la desestructuración de la ¡
organización desarrollaba. Al mismo tiempo, abría un matriz ideológica y política anterior, y del trabajo ideológico
territorio propicio para que las FAP y el PB tomaran rumbos realizado sobre el propio actor (Ibid: 110). Es posible que
divergentes, y para que se produjeran — o agudizaran— tanto las tensiones al interior de la matriz ideológica como
conflictos ideológicos que se impondrían necesariamente los fraccionamientos y escisiones organizativas coadyu- t
sus consecuencias a nivel organizativo. La impresión, al ven al desarrollo de una forma típica de representación i
mismo tiempo de "ruptura y de continuidad“ que generan política "escindida" por parte de las organizaciones guerri- *
las organización guerrilleras — según Wieworka— al plan­ lleras vanguardistas: la "inversión simple", entendida como ¡
tearse permanentemente la innovación y “la renovación el proceso sociológico de alejamiento del actor político de
fundamentalista y purificadora“, expresaría debates y la experiencia vivida por aquellos en nombre de quienes
conflictos, cuya forma típica de "resolución" son las salidas actúa (Ibid: 96-97). En el origen de dicha inversión nos
voluntarias y las expulsiones, o el surgimiento de fraccio­ encontraríamos con la afirmación voluntarista de un pro­
nes y corrientes internas. Las escisiones y los fracciona- yecto de gran alcance político que no corresponde de
hecho a las aspiraciones del actor social — la clase obrera
y el pueblo peronista— , por un lado, o el hecho la o de una absoluta identificación con los representados.
organización pretenda justamente representar a los secto­ ¿Qué ideas, sentimientos y valores inspiraron esta identi­
res “oscuros del movimiento social", es decir, la menos ficación tan cercana? Su trabajo político “con las bases”
integrada al sistema institucional, la más tentada de ruptura parecía estar inspirado por una especie de milenarismo
(Ibid: 97). cristiano que buscaba acortar la espera de un paraíso
En este sentido, considero que la idea de Michel terrenal a través de una identificación con los pobres, su
Wieworka sobre el proceso de inversión que es caracterís­ cultura, su forma de sentir y su conducta. La forma de
tico de los grupos armados resulta simultáneamente abordar el trabajo político del PB despreciaba los rótulos
apropiada e inadecuada para comprender el curso seguido y buscaba acercarse a la "humildad de los trabajadores”,
por el PB y las FAP durante el período. Es fructífera en la su forma de vida, su forma de acercarse a los problemas.
medida permite describir el proceso que sufrieron las FAP En la opción política del PB había algo de lo que señala
con el transcurso del tiempo, al alejarse progresivamente Wieworka como la elección de representar los sectores
de los sectores sociales que deseaban representar. Cómo oscuros, negados, los más tentados de ruptura y, sin duda,
se dio este proceso, a pesar de que su propia existencia aquellos que más conflictos tenían con las instituciones.
como organización se justificaba por el carácter genuino de Pero esta ¡dea no resulta suficiente para comprender
esa representación? En esa brecha se inserta el análisis porque el PB es conocido en el presente como “un
de sus discusiones ideológicas y de los rasgos de la sentimiento" más que como una organización revoluciona­
“fusión" de diversas visiones del mundo. Dicho análisis ria, valorado por la honestidad de sus militantes y denos­
pretende arrojar luz sobre las razones por las cuales las tado por su debilidad organizativa y su rechazo de los
FAP fueron transformándose en un aparato sumido en espacios institucionales. Los testimonios que hemos reco­
discusiones ideológicas, progresivamente más abstractas, gido hasta el momento dejan entrever la predominancia de
y alejadas de la experiencia de la gente común. En este los valores — como signos de virtud— en la definición de
contexto, la cárcel representó un espacio paradójicamente la conducta del "militante honesto", y en la “fidelidad" al
esencial para pensar y organizar la violencia de manera pueblo como parte importante del legado de esa experien­
aislada. La cárcel significó, sobre todo, un lugar de cia. Acerquémonos ahora a algunos rasgos de la combi­
reflexión y de producción ideológica, pero también de nación de visiones el mundo al interior del Peronismo
creación de estrategias de opinión pública y de recluta­ Alternativo.
miento de miembros (Ibid: 91-93). Sin embargo, habría que
resguardarse de una interpretación lineal del proceso Encarando una encrucijada
ideológico al interior de las FAP. Las discusiones ideoló­
gicas que acompañaron el alejamiento de las FAP del Como indicamos más arriba uno de los problemas de
"común de la gente" representaban también, en alguna estudio que plantea el Peronismo Alternativo se refiere al
medida, las características del encuentro entre visiones del encuentro y la combinación de ideas, valores y sentimien­
mundo de proveniencias diversas en un contexto de tos de raigambre diferente. Ahora intentaremos acercar­
agudización de los antagonismos sociales. nos a algunos rasgos que caracterizan a este proceso a
La misma idea sobre el proceso de alejamiento de los partir del análisis preliminar de algunos documentos del PB
grupos armados de los sectores sociales que pretenden y de las FAP, que nos permitan al mismo tiempo trazar las
representar resulta inadecuada para entender el desarrollo líneas más generales del desarrollo ideológico de ambas
del Peronismo de Base que surgió del auge del movimiento organizaciones. Michel Wieworka se ha referido a este
obrero y reivindicativo de fines de los años sesenta. El PB, proceso como a una "fusión", es decir, un trabajo ideoló­
más bien, podría caracterizarse como un ejemplo de fusión gico de sincretismo de ¡deas y experiencias que no
había que tratar con gente de todas las provincias. Aprovecha­
asegura una integración entre aquellas. Asimismo, ha mos la vieja estructura del Movimiento que era el MJP y
señalado que durante este proceso se desarrollan ideas de convocamos entonces a compañeros de las diversas provin­
un deseo por parte de las organizaciones armadas de cias para el retomo de Perón, con la idea de levantamos, en
permanecer "ellas mismas modificándose". armas con esa bandera. Nuestra principal consigna era "por
el retomo de Perón y el pueblo al poder". Comenzamos a
Este señalamiento no resulta ajeno a la idea de Eric realizar acciones acá en Buenos Aires para conseguir medios
Hobsbawm sobre la invención de "tradiciones" en la económicos y pertrechamos; nuestro objetivo era instalar un
historia. Estas cumplen una función ideológica al inculcar “foco" de guerrilla rural en los montes tucumanos. El lugar
determinados valores y normas de comportamiento me­ elegido fue Taco Ralo y hacia allí partieron compañeros de
diante la repetición construyendo simultáneamente una todo el país. La ¡dea era que en el monte estuvieran los
continuidad con un pasado "conveniente". Su función compañeros más representativos de cada provincia (...)"
ideológica sería responder a situaciones nuevas refirién­ (David Ramos en Anzorena, 1989:1 3 4 -1 3 5 ).
dose a viejas situaciones o estableciendo su propio
La asociación de ideas y experiencias diferentes en un
pasado a través de la repetición. En este sentido, las
contexto en el cual la coherencia y la totalidad parecen
revoluciones y los movimientos progresistas rompen con
volverse indispensables, ha sido interpretada como una
ei pasado y construyen referencias a un pasado relevante
situación que favorece contradicciones cuya salida suele
en función del presente, que establece una continuidad
ser el paso a la violencia. En este sentido, el recurso a la
entre ambos en gran medida ficticia. Por ejemplo, enten­
violencia estaría precedido por la elaboración de discursos
demos que la contingencia en el origen de las FAP, como
sincréticos que incorporan toda clase de ¡deas, sentimien­
se constata en el testimonio de Rulli, por ejemplo, contrasta
tos y valores sociales, culturales y políticos en una totalidad
con la necesariedad de la propuesta que la organización
cuya coherencia interna es generalmente provisoria
asume unos años más tarde. Esta disonancia constituye
(Wieworka). Sartre, por otra parte, entendía lafusión como
un indicio de "una invención de una tradición", que se
el momento de la “totalización" en un grupo, y consideraba
inspiraba en la lealtad a Perón y luchaba por su retorno al
que ésta resultaba una condición necesaria pero no
país desde el exilio, pero que surgió acompañada de una
suficiente del recurso a la violencia. Complementariamen­
voluntad arrolladora de cambio que justificaba su acción y
te, la fusión representaría una etapa en la que se conden­
su filosofía por el fin asequible en un futuro, cuyo plazo
san elementos de sentido contradictorio — o hasta enton­
había que acortar. Hubo un exacerbamiento de una
ces disociados en la práctica social y política— en un
especie de "valoración utópica" del futuro, como lugar
discurso y una práctica unificados (Ibid: 105-106). De este
inexorable de concreción de los objetivos políticos cuyo
modo, el encuentro ideológico entre ideas, valores y
impacto "ideológico" es necesario comprender el ordena­
sentimientos de diversos orígenes representa un rhomento
miento de las ideas y las decisiones prácticas. David
clave y permanentemente constitutivo de las organizacio­
Ramos, de las FAP de la Plata relata la antesala de la
nes armadas vanguardistas, de cuyo estudio depende la
formación del grupo de FAP de Taco Ralo de la siguiente
comprensión del sentido que dieron a sus acciones y las
manera:
consecuencias prácticas de concepciones aparentemente
"Cacho El Kadri se encuentra con Carlos Caride. Así surgen
abstractas del pensamiento. Las concepciones más abs­
las FAP, este nombre ya tenía historia dentro del peronismo. tractas no necesariamente aportan los elementos más
Venía de la época de Rulli, pero como siempre, en el coherentes y eficientes al proceso de fusión. Por otra parte,
peronismo nada es privativo de nadie: nosotros tomamos el éstas no anidan en el vacío sino que entran en contacto con
nombre como propio y le empezamos a meter. La idea nuestra el saber adquirido, con lo vivido por un grupo que les
era que, si éramos una organización que nos planteábamos imprimen un sello particular. Es posible al desentrañar
el retomo de Perón, teníamos que ser nacional y para eso
algunos contenidos de este momento de eclosión de los En el “marco interno", consideran que "el eje de
valores que sobreviven a la cronología política y que, convergencia de los distintos grupos (1967-1968) fue la
probablemente, actúan en la base de los motivos de las lucha armada como única vía hacia el poder, y el peronis­
adhesiones políticas particulares. mo como definición política". En ese mismo subperíodo "se
suman otros grupos que tienen en común experiencias
Las FAP según “la P". Algunos avatares de una anteriores de lucha armada, a los que se unen sectores
identidad peronizados del cristianismo". En relación al “método", se
señala que se intenta una síntesis del "concepto de
Casi cinco años después del foco de Taco Ralo, la guerrilla" entre la guerrilla rural — influenciado por la
Regional Buenos Aires de las FAP produjo un documento experiencia cubana— y el de guerrilla urbana, promovido
de análisis sin firma de 23 carillas fechado en julio y por la relación entre el Movimiento Nacionalista Revolucio­
septiembre de 1973. A partir de la primera parte, denomi­ nario Tacuaray los Tupamaros de Uruguay. Dicha síntesis
nada "Proceso de la organización. Ejes autocríticos" y es la llamada "teoría de las dos patas", según la cual el
"Propuestas políticas para la etapa" la organizacióri hace antagonismo entre ambas formas de lucha resultabafalso,
un análisis retrospectivo y crítico de su desarrollo en base por lo que era necesario desarrollar la guerra en ambos
a una periodización que hemos decidido respetar. En este frentes. Se definía, así, la creación de un grupo rural y
apartado presentaremos algunos documentos de las dos grupo urbano, bajo la dirección única y ya con la denomi­
primeras etapas. nación FAP (Abril 1968). La experiencia de Taco Ralo fue
1. Primera etapa: “de la gestación a Taco Ralo"; 2. evaluada como un debilitamiento político del conjunto “ya
“1969-1972: las guerrillas urbanas: 3. “Segunda ruptura: que en ese grupo se concentraba el grueso de la experien­
septiembre 1972“;y 4 . "Desde diciembre (1972) hasta julio cia del Movimiento" por lo que luego “aparecen algunas
1973". vacilaciones políticas de la Dirección y el esfuerzo unilate­
ral, técnico, que despolitiza al conjunto al aislarlo del
Primera Etapa: “De la gestación a Taco Ralo" Movimiento". A partir de entonces "el Movimiento en
general y los activistas se mueven en torno a la CGTA (...)
En el capítulo anterior nos hemos referido a esta época. y rescatarán la decisión de empuñar las armas".
Veamos ahora como las propias FAP caracterizaban el De estos señalamientos se desprende que la opción por
período de su formación. Del primero destacan como punto la lucha armada estaba ya tomada antes del Cordobazo y
de partida el golpe de Onganía en 1966, "acompañado por del auge las luchas populares que le siguieron. El foco de
la' entrada por la burocracia sindical", acompañado de un Taco Ralo expresó la decisión y la voluntad de "lanzar la
"repliegue del movimiento" porque hasta fines de 1967 lucha armada". Su fracaso no puso en duda la "metodolo­
"sólo ^ccionan pequeños grupos de activistas en relación gía" guerrillera, sino más bien el fracaso de la aplicación
a huelgas (...) y la resistencia estudiantil (...) es hegemo- mecánica del modelo cubano de guerrilla rural a las
nizada por la izquierda en las universidades“. Sin embargo, condiciones de Argentina (Reportaje a las FAP. "Con las
la idea de la lucha armada es retomada y consolidada armas en la mano", septiembre 1970). Además, el fracaso
como una opción de ciertos sectores del peronismo: "En el de Taco Ralo pareció llamar la atención de los activistas
seno del activismo peronista retoma fuerza un viejo sobre la importancia de la discusión ideológica y
proyecto: la lucha armada". La CGTAy el rol de Ongaro son estratégica.
vistas como las primeras expresiones de resistencia En el análisis que las FAP hacen en 1973 de su período
obrera y su carácter, en particular en el interior, es de gestación, ésta aparece asociada al proceso de cons­
"movilizador y antiburocrático“. titución de la CGTA, en el conjunto del movimiento
peronista. Recordemos que en junio de 1968, tres meses
antes de Taco Ralo, Perón había enviado una carta de de Perón hablan de la necesidad de establecer nexos con
apoyo a Raimundo Ongaro apoyando "el cambio radical en un pasado que, como el futuro, se vuelven necesarios e
la conducta de las filas de las organizaciones sindicales* indiscutibles. En este sentido, resalta la yuxtaposición de
a partir de que Ongaro se hiciera cargo de la conducción ideas y valoraciones de legado peronista y de experiencias
de la CGTA. del marxismo y del comunismo. En este contexto, el "hito
La discusión ideológica comenzada posteriormente a fundacional" es el año 1945 y, particularmente, el 17 de
Taco Ralo parece desenvolverse en los términos de una octubre. Ese encuentro, primero y definitivo, constituía una
“fusión" siempre renovada, a medida que se observa que especie de comunión esencial que la historia reciente
la decisión sobre la lucha armada no resulta suficiente para parecía haber interrumpido: "la primera acción masiva de
encarar la toma del poder. Posteriormente, durante el año la clase trabajadora argentina, es el despertar político de
1969, significó la constatación de la necesidad de la los descamisados, es el encuentro del Pueblo con su líder,
violencia organizada frente la violencia espontánea de las quien lo llevara a alcanzar el más»alto nivel de conciencia
luchas populares y la salida de las FAP a la sociedad. de su misión y destino histórico".
En este contexto, aun mes de la caída del Destacamen­ A continuación se elabora un diagnóstico de los motivos
to de Taco Ralo, en octubre de 1968, las FAP produjeron que habían provocado la dispersión del peronismo. Surge,
un documento particularmente significativo "Por qué so­ entonces, el propio tema de la ideología — entendida como
mos peronistas", en el que al reafirmar su identidad un conjunto "coherente" de ideas que orientan la acción—
peronista, transformaban el sentido del legado peronista. y la estrategia, incorporando dos nociones, el clasismo y
Dicho documento pretendía ganar el apoyo del sector el nacionalismo. En la explicación de la dispersión del
universitario, que luego sería "la cantera principal de peronismo, se advierte la influencia de las ideas de Cooke:
combatientes" — según un documento posterior (FAP de "La falta de una ideología coherente y de una estrategia
julio, 1973). revolucionaria que encuadraran los distintos métodos
desarticuladamente empleados, provocó la actual disper­
“¿Por qué somos peronistas?" sión del Peronismo, y fue lo que lo llevó una y otra vez al
fracaso...”.
Este documento puede ser interpretado como un hito de En el párrafo siguiente se instala "la revolución" como
la combinación de diversas experiencias y tradiciones para predicción inexorable, y se delimitan los territorios de los
definir una identidad ideológica que fundamentara las actores principales de la sociedad; por un lado la burgue­
acciones que se proponían emprender. La decisión por la sía, el "enemigo incapaz" y, por otro, el peronismo — sin
lucha armada — luego de la derrota de Tacó Ralo— parecía diferenciaciones internas— , que se había ganado históri­
reclamaban un trabajo ideológico más fino y una mayor camente la expresión de la clase trabajadora. Ambos se
continuidad con el pasado. Así, llama la atención, en primer encuentran frente a un proceso ineluctable que une dos
lugar, el esfuerzo de coherencia lógica en la interpretación consignas que provienen de fuentes diferentes: la revolu­
de la realidad bajo el supuesto de la necesariedad del ción social y la liberación nacional: “Hoy, que la burguesía
proceso h.jtórico, sin el cual la propuesta no resultaría es incapaz de encabezar ningún proceso histórico revolu­
comprensible. Una redacción “cientificista" y normativa cionario, hoy que el proceso se presenta bajo los términos
deja entrever, sin embargo, tensiones en la fusión ideoló­ inseparables de Revolución Social y Liberación Nacional,
gica: la reinterpretación de la historia del peronismo — que es innegable la vigencia histórica del Peronismo como
justifica la convocatoria de las FAP— ; la toma de posición expresión de la clase trabajadora".
por un "peronismo de abajo“; el reconocimiento a la figura La insistencia en la adhesión peronista de la clase
trabajadora y la lealtad a Perón pretenden explicar la
necesidad de transformar al peronismo: "Somos peronis­ La representación del pueblo era inspirada por la
tas, creyendo en la vigencia del Peronismo, debemos confianza los caminos y en la combatividad que el mismo
continuar y profundizar su acción de acuerdo con las había señalado, pero las FAP advertían ya el riesgo del
nuevas exigencias de la historia y de las nuevas coyuntu­ vanguardismo: "Somos peronistas y luchamos por el
ras nacionales e internacionales1'. Y la continuidad entre el retorno de Perón porque confiamos en el Pueblo, sentimos
pasado y el presente de lucha implica, nuevamente un con él y no lo consideramos como algo "arrastrable" por
cambio que aparece como una continuidad de sentido: una secta de iluminados. Nuestro método puede ser sólo
“Somos peronistas porque existe una clara continuidad uno: tomar las reivindicaciones populares como banderas
entre el camino de grandeza nacional que inició el Pero­ y avanzar con el Pueblo hacia otras superiores". En este
nismo en el Gobierno y el que se reabrirá con nuevas y párrafo se identifica "el idea!" organizativo que pretendía el
superiores formas de lucha pero integrando las banderas PA: una vanguardia "justa y equilibrada", de acuerdo a las
iniciales...". ¡deas del Che Guevara:" El Che planteaba que no se puede
El proceso revolucionario —entendido ya como una ir demasiado lejos del Pueblo ni confundirse totalmente
"guerra"— que se desarrollaba en la sociedad argentina con él, dejando de ser vanguardia. Hacer lo primero sería
tenía la "forma política" de la lucha armada y las preven­ no ver las necesidades reales del Pueblo y tomar otras que
ciones sobre el papel que Perón jugaría, deberían diluirse hasta el momento son pura teoría y el Pueblo no siente
ante la ineluctabilidad de un proceso comenzado en el '45: como suyas. Lo segundo sería aceptar que Perón tiene
"Los que ven en Perón un obstáculo para llevar adelante que venir para hacer la Revolución sin explicar que sólo
la lucha armada, no tienen claridad para ver la continuidad una Revolución en marcha puede traer a Perón. Somos
que existe históricamente entre el proceso de 1945-55, la peronistas y por eso afirmamos que del seno del peronismo
búsqueda del camino que llevase al Poder en estos últimos debe surgir la Vanguardia Revolucionaria capaz de condu­
14 años y el nuevo camino a través de la guerra revolucio­ cir al Pueblo hacia la única salida para el país y las clases
naria, que iniciara el Peronismo y que es la culminación de trabajadoras: la Toma del poder políticoy económico, para
esas dos etapas anteriores". la creación de una Argentina Justa, libre y soberana ''.
Sin embargo, a continuación, vuelve el tema de la Resulta interesante destacar, finalmente, que la conclu­
adhesión peronista que otorgaba sentido ala organización: sión del documento refleja nuevamente el carácter inevi­
la reivindicación popular del peronismo y de Perón. Dicho table de la toma del poder bajo la forma de una Argentina
énfasis en la significación del retorno de Perón para los futura que responde a los tres puntos centrales del
trabajadores establecía una de las primeras justificaciones discurso peronista oficial. Al mismo tiempo, llama la
de las FAP como organización peronista y popular; su atención el carácter indefinido del futuro en nombre del que
nacimiento formaba parte "natural" de un proceso de se luchaba. En este sentido, las FAP, observaban, poste­
radicalización del peronismo: "Somos peronistas y afirma­ riormente, que propugnaban por “la liberación total, la
mos la bandera del retorno de Perón porque es una creación del hombre nuevo" y no por formas de gobierno.
auténtica reivindicación popular. Más allá de la forma o la La estrategia se fundamentaba en la construcción de una
apariencia, el Pueblo no pide el retorno de un hombre sino organización político-militar (Reportaje a las FAP, Cristia­
lo que él encarnó, o sea, la participación en la conducción nismo y Revolución, Ns 25, septiembre 1970).
del país. Porque Perón es un fenómeno no encuadrable en
el sistema. Porque la posibilidad de negociación entre "Segunda etapa: las guerrillas urbanas, 1969-1972"
Perón y el régimen no tiene existencia real, pues el
significado de Perón en la Argentina son miles y miles de "(...) Como ustedes muy bien saben, el momento es para la
descamisados en la calle". lucha, no para la dialéctica política, porque la dictadura que
azota a la Patria no ha de ceder en su violencia sino ante otra
al desarrollo militar adquirido por la organización. Este,
violencia mayor. El pueblo esta en su derecho de luchar por además, logro que las FAP se convirtiera en la "vanguardia
su destino, hoy comprometido por la irresponsabilidad de de la Tendencia Revolucionaria" y a "peronizar las FAR"
estos traidores entregados al imperialismo yanqui. Los pue­ (Guevaristas) y fuera llamado “a jugar un importante rol en
blos que no son capaces o no quieren luchar por su liberación la formación de las Organizaciones Armadas Peronistas
merecen la esclavitud. Pero mientras haya hombres que. (OAP), tripartita de FAP, FAR y Montoneros". La violencia
como ustedes, están resueltos a esa lucha, la Nación no organizada era evaluada como un logro aunque se advir­
tendrá nada que temer y el Pueblo puede enorgullecerse de
tiera que "la organización clandestina (...) llevara como
contarlos en sus filas"... (Carta de Perón a las FAP, Madrid,
12 de febrero de 1970).
polo negativo el asilamiento de la lucha de masas,
producto de la falta de participación del proceso político".
Esta etapa representa el período de auge de las FAP Un apartado especial merece la llamada "crisis del
y el PB. En 1969 pero, sobre todo, a partir de 1970 las FAP foquismo como respuesta externa", condicionada por "la
se transformaron en la organización armada más importan­ caída de Onganía, el aumento del predicamento de las
te, que brindaba apoyo a las acciones de las otras OAP y la posible apertura electoral, la Hora del Pueblo y
organizaciones guerrilleras. Al finalizar la etapa de organi­ la presencia cada vez mayor de formas de lucha masiva.
zación comienza a desarticularse por la discusión y el Estos factores "marcan el fin de una forma de respuesta:
avance de Montoneros a partir de fines de 1971, así como el foquismo, la organización clandestina que sólo encuadra
por el enfrentamiento ideológico que desencadenó la a los mayores niveles de conciencia, individuales, sepa­
perspectiva de elecciones con participación del peronismo rándolos de la lucha de masas. La metodología guerrillera
en 1973. Los giros de la política nacional y las posiciones y la propaganda armada han logrado su objetivo explícito:
cambiantes de Perón se cuentan entre las condiciones que demostrar la vulnerabilidad del enemigo y la factibilidad de
acompañaron el "Proceso de Homogeneización Ideológi- la organización militar“.
ca-Compulsiva" al interior de las FAP, proceso que puso Las FAP señalan que la magnitud del problema a
de manifiesto dos líneas a su interior. El lanzamiento de la resolver desbordó totalmente a la Dirección, esencialmen­
"Alternativa Independiente de la clase obrera y el pueblo te organizativa-militar, de la etapa que concluía. Ese
peronista“. problema político era: dar una respuesta política-organiza-
En 1973 las FPA caracterizaban retrospectivamente su tiva-militar que superara el asilamiento político de las
segunda etapa como mucho más compleja que la primera, masas y que contuviera el cambio de relación de fuerzas
tanto en el “marco interno" como en el externo. En el que se insinuaba en las clases dominantes entre sí y con
primero se constató el ascenso de "la resistencia popular" el Pueblo".
en el Cordobazo y en las calles de Rosario y de Tucumán Al iniciarse esta etapa las FAP producen un documento
y el eclipse de'la CGTA. Se señala, además, que se estaba que pretendía encarar una solución estratégica alternativa
acelerando el agrupamiento de células de activistas en al foquismo
torno a la organización de la lucha armada y que nacía el
PB en Córdoba. Enero de 1969. "La Guerra Revolucionaria del
El año de auge de las FAP, 1970, fue inaugurado por Pueblo: sus tareas fundamentales"
el recibimiento de la carta de apoyo y felicitación de Perón
en febrero. En la misma carta éste se despedía evocando Este documento presenta a la guerra revolucionaria de
una consigna del Mayo Francés, que decía: "Ustedes son la siguiente manera: la "iniciación de la lucha superior y
las guerrillas que vienen a combatir a los que nos quieren definitiva del pueblo", producto de su confianza en sí
vender la muerte climatizada con el rótulo de porvenir". mismo por la experiencia de lucha hasta el momento. Pero,
Asimismo, esta etapa estuvo marcada por el paso de la
"violencia espontánea" a la "violencia organizada" gracias
en el interregno entre el auge de las luchas y la propuesta
de la guerra revolucionaria, "se da la desorientación, el Jorge Rulii, habían viajado a China y habían estado en
desánimo, la desconfianza en sí mismos, o en süs medios contacto con la experiencia de la revolución. En el marco
y, en definitiva, el peligro de retroceso". Por esto, la nueva de esta propuesta, aunque con aportes de otros sectores,
estrategia, como la organización revolucionaria esencial surge el Peronismo de Base.
para llevarla adelante, surgían en el contexto de “paz
militar" del régimen de Onganía, previo al Cordobazo. Siguiendo pistas al Peronismo de Base
La nueva propuesta estratégica, la guerra revoluciona­
ria, comenzaba con la aparición y acción de la vanguardia "La fe fue uno de nuestros más grandes errores. Cuando
“emergente del mismo pueblo y de sus luchas que a través soportábamos lo más arduo de la lucha, cuando estábamos
de acciones defensivas de tipo militar inicia el ataque al en huelga, cuando la clase obrera estaba pagando con
régimen, canalizay representa los anhelos más profundos torturas, tuvimos fe en nuestros líderes. ¿Qué fe podemos
de la clase trabajadora...“. Las líneas de la estrategia se tener ahora? Luego que ésta ha sido ultrajada el 11 de marzo
oponían a la teoría de la insurrección popular como vía y el 23 de septiembre... ese era el punto de partida y desde
donde comenzamos a darnos cuenta que la única confianza
revolucionaria y planteaban, én consecuencia, que el foco
que podríamos tener era en la clase obrera, la fe de los
deb ía contar con bases de apoyo y estar formado por gente explotados... tenemos que entender que debemos transfor­
del lugar, acompañado por la lucha urbana y la necesidad mar nuestras luchas en nuestra propia organización indepen­
del “trabajo de superficie". La idea que subyacía a este diente..." (1e de Mayo 1974, un militante sintetiza su experien­
planteo era la reformulación de la lucha armada en un cia desde la Resistencia hasta esa fecha. E n lucha, N9 16,
contexto diferente al del foquismo, en el cual la lucha junio 1974, en James, 1976: 288).
armada era concebida como única forma de lucha y como
un factor desencadenante de un proceso acelerado de Según la evaluación de 1973, cuando las FAP advierten
toma de conciencia que haría que la gente se uniera al foco que el foquismo como forma de lucha implicaba una
"para formar el ejército del pueblo". La guerra revoluciona­ contradicción en cuanto al objetivo de representar a las
ria que, en otros documentos aparece como la "guerra bases, surgen las primeras señales de una crisis interna de
popular prolongada1', se preveía de larga duración y, por lo la organización. La confusión resiente a la FAP — en ese
tanto, la estrategia planeaba cambios estratégicos y tácti­ momento la organización “de mayor desarrollo"— y se
cos. Al principio estaría definida por una "estrategia promueve la creación del PB, calificado como "columna de
defensiva" acompañada de una “ofensiva táctica perma­ superficie". Dicha creación representó un giro de "la
nente". Asimismo, la primera etapa se caracterizaba formación militar unilateral a la discusión político-estraté-
porque las "acciones de la Organización Revolucionaria se gica". Según el mismo documento (1973) el PB "se ligará
encuadran dentro de las luchas del pueblo" y la segunda a algunos frentes manteniendo una vieja visión; el recluta­
"porque las luchas del. pueblo se encuadran dentro de la miento individual de los mejores activistas". Es posible que
estrategia armada de la Organización revolucionaria". la parte que correspondió a las FAP de la creación del PB
Probablemente, en el origen maoísta de esta propuesta se se inserte en un marco de "ensayos" para evitar el proceso
encontraban las ideas que orientaron las posiciones que de inversión con respecto a los grupos que deseaban
en la práctica la lucha armada se volviera una definición representar.
estratégica, el énfasis creciente al interior de la organiza­ La experiencia del PB resulta aún más difícil de
ción en el desarrollo ideológico, y el aliento al "trabajo reconstruir e interpretar que la de FAP. Su existencia
político de superficie". Es probable, además, que el sesgo cercana a las bases lo mimetizó con ellas: como "columna
maoístaf uera incorporado en las FAP por gente que, como de superficie", "brazo político" de FAP o como corriente
interna al sindicalismo el PB tuvo un gran desprecio por la
I clasistas de SITRAC-SITRAM y los sindicalistas peronis-
"política superestructura!” —como le llamaban— es decir I tas combativos, siguieron una trayectoria mucho más
por la disputa de espacios políticos al interior del peronis­ I militante que la que realizó la CGT unificada y sus líderes
mo y en cualquier estructura institucional. La apuesta “en I en Buenos Aires (Gillespie: 104).
las bases como ámbito privilegiado para construir un poder I F. Géze y A. Labrousse señalan que el PB se formó en
alternativo" surgía, probablemente, de las experiencias I 1969, a partir de la unión de diferentes corrientes: una parte
sindicales del PB en SITRAC-SITRAM, Córdoba, y de i de militantes de las FAP que decidieron terminar con las
Tucumán. Será interesante estudiar el grado en que las acciones militares y, por otro lado, un gran número de
experiencias regionales fueron incorporadas por el PA. La pequeños grupos de base peronistas que trabajaban en las
cercanía del PB de Córdoba al "clasismo", encabezado por | fábricas, los barrios, las universidades, etc. (Géze &
Agustín Tosco, significó un aporte radical al PB, que | Labrousse, 1975: 251). Desde el punto de vista organiza­
reivindicaba los valores de la clase obrera. Desde este tivo, el PB — según estos autores— no era propiamente
punto de vista, se puede conjeturar que la lealtad de Perón . una organización política, sino más bien unafederación de
constituyó un valor relativizado por el Peronismo de Base, grupos, en la que cada uno guardaba relativa autonomía.
a medida que la interpretación clasista del peronismo y las 1 Por esto, "la dirección nacional” — compuesta por militan­
propias medidas de Perón reforzaban una especie de tes de las FAP y sindicalistas como Di Pascuale y Ongaro
"refugio en las bases" para defenderse de los "traidores”: e intelectuales— sólo ejercía funciones de coordinación y
"los burócratas sindicales", los militares, “la patronal" y el no de dirección. El grado de organicidad y la estructura
imperialismo. I. organizativa resulta, sin embargo, aún muy difícil de asir.
En esta valoración también será pertinente estudiar la En términos “formales" —según algunas entrevistas— las
medida en que el aporte de los sacerdotes del Tercer ■ FAP "estaba a cargo de la conducción y representaba una
Mundo le imprimió una identidad particular, a partir de una | estructura de cuadros en la clandestinidad, que constaba
especie de legado cristiano de los pobres que realzaba i. de un Comando Nacional, de la cual dependían destaca­
antes que nada los valores de la honestidad, la conducta mentos que estaban a cargo del primero; había también
"moral" y el respeto por los pobres. regionales y delegados y grupos de base. El PB dependía
Existen innumerables y diversas versiones sobre los formalmente del Comando Nacional de Buenos Aires pero
orígenes del PB; todas parecen coincidir en señalar que en la práctica tenía formas de coordinación local y regional
surgió del seno del sindicalismo clasista y de los "línea que actuaban muchas veces llevando adelante una política
dura" tratados en el capítulo anterior. A continuación más extrema como, por ejemplo, en las elecciones del 25
presentamos algunas de las versiones sobre sus orígenes. de mayo de 1973 cuando propulsaron el voto en banco,
James establece el origen de PB primeros años de la mientras que en Buenos Aires se decidió un "voto crítico"
década del ‘70, a raíz de que se presentaron más (Buenos Aires, 1 de agosto 1990).
oportunidades para que el Peronismo Revolucionario se Asimismo, la línea del PB se reflejaba en la revista
insertase en las bases del movimiento peronista, sobre semanal Militancia, dirigida por los abogados Rodolfo
todo del interior, formado en el período post-Cordobazo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, que hizo, progresi­
(James, 1990: 281). vamente, una mayor utilización del análisis marxista así
Gillespie, por otra parte, sostiene que después de Tacó como un trabajo crítico de las medidas gubernamentales,
Ralo, a pesar de que consideraba a la lucha armada como de información sobre las luchas y de reflexión crítica sobre
el único “medio político a disposición", Raimundo Ongaro los problemas del peronismo. Fue prohibida en abril de
y otros peronistas revolucionarios se concentraron a partir 1974 y fue reemplazada, posteriormente, por De Frente,
de 1970 en la creación del PB. Este surgió especialmente que dejó de aparecer algunos meses más tarde, después
en las fábricas de Córdoba, donde, junto con los sindicatos
del asesinato de Ortega Peña por la Alianza Anticomunista pesar de no ser peronista. Por otra parte, Toseo mantenía
Argentina (Géze & Labrousse). una relación de coordinación estrecha con Raimundo
Los mismos autores señalan que la ausencia de una Ongaro.
dirección política coherente representó una grave limita­ El respeto de los obreros de Córdoba por Tosco se
ción, a medida que su campo de acción era reducido por debía a su honestidad como figura sindical y al carácter de
la represión. Por otra parte, consideran que el movimiento las luchas que había conducido en su sindicato — Luz y
perdió poco a poco su carácter original y que, a fines de Fuerza— y en el sindicalismo clasista. Según un ex-
1974, se enfrentaban dos tendencias claramente diferen­ Montonero la figura de Tosco había generado “un senti­
ciadas al interior de la organización al punto de paralizar miento peronista independiente de la figura de Perón".
su acción. Una, que se podría calificar de "obrerista y Veamos la coincidencia entre Tosco, el PB y el cristia­
populista", compuesta mayoritariamente por obreros, daba nismo de los pobres en relacionó a importancia de los
prioridad absoluta al trabajo sindical de base y adoptaba valores morales como armas de la lucha política popular.
una posición política progresivamente más cerrada, reivin­ Al regresar a Córdoba a fines de enero de 1970, después
dicando los "mitos peronistas" y que creía expresar “el más de haber permanecido en el penal de Rawson desde su
alto nivel de conciencia de la clase trabajadora". La otra, encarcelamiento el día del Cordobazo, Agustín Tosco
parecía acercarse al PRT-ERP (trotskista) y reagruparse decía en su discurso:
en una "línea guerrillerista" alrededor de las FAP, que
retomaron la lucha armada en los últimos meses de 1974 ‘ No aceptamos el concepto de la pacificación en la sumisión.
ejecutando a varios cuadros superiores de empresas Coincidimos con la declaración del episcopado latinoamerica­
no en Medellín, cuando señaló con toda claridad que: 'la paz
extranjeras en conflicto con obreros (Renault, Fiat, etc.).
ante todo es obra de la justicia'. Y en este país, la justicia está
(Ibid: 251-252). atropellada (...) Nuestras armas, las armas del pueblo, son la
verdad, la libertad, la justicia, la nobleza y la dignidad. Esas
Clasismo o peronismo: El Peronismo de Base en son las armas morales con que hemos luchado nosotros.
Córdoba Hemos negado que nuestro objetivo sea la violencia, porque
somos hombres de Paz y de trabajo. De ahí que nuestro
El PB parece haber sido más importante en algunas propósito como trabajadores, que nuestras aspiraciones como
hombres, sea poder realizarnos en nuestra vida, sea poder
provincias como Córdoba, Tucumán y Santa Fe, aunque
realizar este país. Porque esta violencia que no se pregona
también existió en Buenos Aires. La impresión actual es todos los días, pero que tiene sus muertos todos los días; la
que la existencia del PB en Córdoba y Tucumán, por violencia del sistema del lucro, la violencia del sistema de
ejemplo, expresa la articulación de fenómenos políticos e explotación del hombre por el hombre está dada todos los días
ideológicos locales que probablemente no tuvieron la en aquel que no tiene pan para comer, que busca trabajo y no
misma significación en todo el país. Por esto, el PB lo encuentra; está en aquel que pasa toda su vida buscando
expresaría, en su conformación desigual, las diferencias y un techo donde guarecerse, está en aquel que tiene que
recurrir a los hospitales de beneficencia o tiene que morir de
distancias entre una historia porteña y otras del interior.
enfermedad por falta de tratamiento médico" (Agustín Tosco,
A pesar de que el rastreo del Peronismo de Base en
Revista Hechos y protagonistas de las luchas obreras a rg e n ­
Córdoba ha resultado muy difícil hasta la fecha, las tinas, N e 6, Agosto 1984, en Anzorena: 100).
versiones dispersas que hemos recogido permiten esta­
blecer que su desarrollo estuvo estrechamente ligado al de La cercanía del PB con Tosco y el sindicalismo clasista
los sindicatos clasistas, no peronistas. En este contexto, es — reforzada en los años posteriores— nos permite plan­
probable que el liderazgo de Agustín Toseo (Luz y Fuerza) tearnos la pregunta acerca de la relativización por parte
haya tenido una gran influencia en los militantes del PB, a del PB de Córdoba de la lealtad hacia Perón, y su
posible resignificación en el sentido de una lealtad a la
La cercanía del PB con el sindicalismo clasista, al
clase obrera.
mismo tiempo provocaba que las diferencias entre los
militantes del alternativismo y ios Sindicatos Combativos
Com ienzos de 1971: el Peronism o Base en SITRAC-
peronistas se hicieran evidentes luego de SITRAC-SI-
S1TRAM, Córdoba
TRAM. Particularmente, en el Plenario de Sindicatos y
Grupos Combativos, realizado en Córdoba en 1971, el
Según las versiones que hemos recogido hasta la fecha
Peronismo de Base estuvo del ladc de los sindicatos
el Peronismo de Base tuvo una enorme influencia en el
clasistas al llamar al lanzamiento de un “programa político
sindicato de la planta de FIAT de Córdoba. El SITRAC-
revolucionario“ y a la formación de un partido revoluciona­
SITRAM organizó un movimiento a principios el año 1971
rio, mientras que los sindicatos combativos sostuvieron
a raíz del despido de un delegado y un obrero; dos horas
flue bastaba con el movimiento peronista, que su ideología
después el sindicato decidió la ocupación de la fábrica con
era revolucionaria y que lo único que faltaba era el retorno
rehenes y dispositivos de seguridad para la defensa. En
de Perón. Los "combativos" habían respondido a la jugada
esa ocasión el PB distribuía un volante, en el que expre­
de Perón contra los participacionistas en 1968 nucleándo-
saba lo siguiente:
se en la CGTA, y los que siguieron las instrucciones de
"La toma de fábrica nos debe servir para consolidar nuestra Perón de retirarse de esa organización en 1969 y unificar
organización de bases, fortalecemos por abajo, aclarar nues­ el movimiento. Cuando la CGT fue devuelta a la alianza
tras ideas en la discusión fraternal entre compañeros. Noso­ formada por algunos de los herederos de Vandor y
tros ya habíamos planteado anteriormente que un sindicato participacionistas en 1970, los sindicatos combativos
con dirección clasista y revolucionaria tiene sus límites porque respetaron el pedido de Perón de permanecer en dicha
I? patronal y el gobierno no lo pueden permitir, por ello organización y posteriormente otorgar su apoyo al frente
debíamos preparamos para aguantar la represión, para que
electoral formado en 1972.
nuestra fuerza y claridad siguieran en la clandestinidad; por
eso es imprescindible la Organización política de las bases.
Aproximadamente al mismo tiempo que el PB reivindi­
(...) Por eso esta toma es un punto, es un paso, es una de las caba la organización política de las bases y la formación
formas que tiene la lucha del Pueblo y la clase trabajadora de un partido revolucionario, en el interior de las FAP se
para recuperar el poder. FIAT ha dado su ejemplo al combatir producía el enfrentamiento entre dos corrientes internas,
las direcciones sindicales traidoras, las que bajan sus cabe­ i. Dicho enfrentamiento fue denominado Proceso de Homo-
zas ante el poder nuestros enemigos y se venden, los que > geneización Político-Ideológico Compulsiva. Según rela­
nunca confiaron ni confían en las fuerzas de la unión y la tan algunos entrevistados, este proceso de inspiraba en
solidaridad de clase. Nosotros, compañeros, como peronistas
una versión de manual de la ¡dea de la práctica teórica de
de base no dejaremos de hacer la punta en contra de las
patronales, la burocracia, la opresión y el imperialismo;
i Louis Althusser.
nuestro lugar no está en la mesa de negociaciones. Sigue
estando como hasta ahora en la calle, en la fábrica, en los \ “Primera ruptura: origen de la crisis”: El Proceso de
ingenios, en la lucha por la organización de la clase obrera y ¡¡ Homogeneización Político-Ideológica Compulsiva,
una dirección consecuentemente revolucionaria para lograr í 1971.
una sociedad mejor, nueva, sin verdugos ni explotadores y si
ahora debemos quemar la fábrica con los gringos adentro: j¡ "(...) Debemos decirlo! Era algo tan irreal: fue en 1971, las FAP
más de 2500 voluntades son suficientes para continuar la 1 querían superar la visión foquista de la lucha armada y luego
lucha. Organizarse desde abajo para liberar la Patria. Revo­ de un largo debate interno, se impuso la línea de la alternativa
lución o Muerte. Libres o Muertos, nunca esclavos. Caiga independiente que retomaba la idea de la autonomía organi­
quien caiga, cueste lo que cueste. Peronismo de Base". zativa de la clase obrera peronista. Esta idea se expresaba a
(Anzorena, 1988:155-156). través de documentos farragosos, hechos en una mezcla de
marxismo gramsciano y peronismo clasista, y todos los
fueron dos de sus principales impulsores. Según las FAP
compañeros eran 'invitados' a aceptarlos o dejar la organiza­ (1973) tenían los siguientes aspectos positivos fun­
ción... Yo estaba preso y te aseguro que cuando recibíamos damentales:
esos documentos no los podía entender, porque estaban a. en lo "ideológico-estratégico": consideraban que la
hechos en un lenguaje esotérico... En esa época había una hegemonía de la clase obrera resultaba imprescindible en
especie de sarampión con ese librito de Marta Harnecker Para
el proceso de Liberación Nacional y Social y, por lo tanto,
co m p re n d er a l marxism o, que fue una especie de resumen
Leru para aprobar el examen de 'militante concientizado'..."
se debía priorizar la organización de la clase obrera
(Envar El Kadre en El Kadre, 1984: 49). peronista en fábricas y en "distintos niveles de violencia"
hacia la Guerra Popular Prolongada".
Las FAP de 1973 explican el origen de esta crisis "por Contenía, por otra parte, lossiguientes aspectos que las
el agotamiento de una herramienta que no da respuesta a FAP (1973) consideraban negativos:
la nueva etapa de ascenso de las masas y la reaparición a. en lo "político": "no proponía ninguna respuesta
de un frente antiimperialista, que comienza a formarse política a la nueva situación de las clases dominantes;
compuesto por los sectores medios, la burocracia y Perón negación de la existencia de una burguesía nacional;
como representantes de los trabajadores (que sería la negación de la importancia de las capas medias en nuestro
Hora del Pueblo) junto con el intento integracionista del país; subestimación de Perón, negando su rol como líder
sistema Gran Acuerdo Nacional)'1. En realidad, la apertura revolucionario". Probablemente éste era el grupo que
democrática ofrecida por Lanusse actuó como desencade­ relativizaba la importancia de Perón, al considerarlo como
nante de diversos procesos y reflexiones. A esta altura, "conductor".
resultaba evidente que el PA no consideraba su participa­ b. en lo “metodológico“: este grupo consideraba "toda
ción en un marco político-institucional, ya fuera, intra contradicción como antagónica" y "la resuelve negando
sistema o al interior del movimiento peronista. mecánicamente un polo“. Toda expresión política expresa
En las FAP se enfrentan dos visiones que la organiza­ mecánicamente a unaclase y, por lo tanto, a antagonismos
ción consideraba que no debían ser antagónicas, pero que de clase: "los 'oscuros' serán los pequebu, nosotros la
en realidad terminaron siéndolo. En 1973 las FAP soste­ clase obrera". Esta propuesta metodológica desencadenó,
nían que en la discusión de 1971 había una confusión del posteriormente, una cadena de rupturas “menores" en la
“momento ideológico-estratégico", el político y el “metodo­ "orga".
lógico" (manejo y resolución de las contradicciones)“. En Según relatan algunos “informantes”, éste grupo fue el
las visiones enfrentadas estaban contenidas, asimismo, que lanzó el PHPC (Proceso de Homogeneización Políti­
las futuras "la línea M-D" (Montoneros y Descamisados) y co-Ideológica Compulsiva), bajo la influencia arrolladora
“la línea P“ (FAP). De hecho, como resultado de la crisis de la versión de Martha Harnecker de Louis Althusser y
interna que generó este enfrentamiento, numerosos mili­ otros. Este grupo, además, podría parecer como el más
tantes de FAP se unieron a las otras Organizaciones distanciado de Perón, y el más “izquierdista"; el que impuso
armadas. En Córdoba, particularmente, se unieron al la llamada "Alternativa Independiente de la Clase Obrera"
Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista. Detengámo­ que posteriormente (fecha imprecisa) representó a las
nos ahora en las dos "visiones", y en la manera en que las FAP, pues los otros se fueron a Montoneros o a los
FAP las caracterizaron. Descamisados o al ERP, como ya señalamos.

"Los iluminados"

La primera fracción se denominaba "visión estrategis-


ta", "Grupo XX" y se los conoce actualmente como "los
uminados o encandilados". Jorge Caffati y Raúl Villaflor
“Los oscuros" i El Movimiento Nacionalista Revolucionario-Tacuara

La segunda "visión” era la denominada "visión movi- j El MNRT fue el desprendimiento "izquierdista" de su
mientista", "Desta (Destacamento?) universitario" o "los ; antecesor genealógico, el Tacuara, movimiento naciona-
oscuros". Según la evaluación de 1973, se destacan como ' i' lista de derecha, que había dominado el Sindicato Univer-
elementos positivos fundamentales: J sitario de Derecho. El MNRT surgió en 1962, a raíz del
a. en los “político-estratégico": "poseían una percepción j;¡: ingreso al Tacuara de jóvenes de origen peronista, y del
mayor del cambio de situación política nacional y recono­ ;j convencimiento de una facción de que los nacionalistas
cían la importancia de la burguesía nacional no-hegemó- \ tenían que llegar a conocer la vitalidad de la clase obrera
nica que constituía la oposición junto al peronismo. Para í por el peronismo. Esta facción dirigía su atención a éste
este grupo.la contradicción principal, Liberación o Depen­ j con miras a la realización de la idea falangista del
dencia, se planteaba en términos políticos como "un frente i sindicalismo nacional, y debido a la constatación de la
de clases" (el Movimiento Nacional). Por otra parte, este disolución de la retórica nacionalista de los gobiernos
grupo valoraba el rol de Perón como revolucionario activo. f posteriores a la disolución de la retórica nacionalista de los
b. en lo “metodológico": este grupo señalaba la nece­ ■ gobiernos posteriores a 1955. El MNRT estuvo dirigido por
sidad de no "antagonizar contradicciones internas plan­ | José Luis Nell y Joe Baxter — este último estudiante de
teando el desarrollo de conjunto como método de supera­ í derecho— , y creó lazos de unión con Organizaciones
ción de las contradicciones". í juveniles e izquierdistas y con algunos sindicatos. Definido
Entre los aspectos negativos fundamentales de esta 5 después como los "peronistas jóvenes que querían pelear"
"visión” se destacaban (FAP, 1973): } (Declaraciones de la Guardia Restauradora Nacionalista,
a. en lo "ideológico": "minimizaban la lucha de clases y, 1 citadas en Navarro Gerassi, p. 29, en Gillespie: 78), el
por lo tanto, la hegemonía de la clase obrera no era í movimiento tuvo dos alas o facciones: una dirigida por el
considerada fundamental. Al mismo tiempo, sobrevalora- ¡ seminarista Ezcurra admitía al peronismo, pero era hostil
ban a las capas medias como motor del proceso, por lo que í al marxismo; la segunda, dirigida por Nell, aceptó al
no priorizaban la organización fabril. Finalmente este í marxismo como método de análisis, sosteniendo la impo-
grupo poseía una “visión excesivamente superestructura! j sibilidad de la liberación nacional sin una revolución social,
de la política y confusión sobre el rol de la burocracia”. ¿ en la que la clase obrera actuaría como vanguardia
Según el relato de algunos informantes este grupo se i revolucionaria. Esta fue la facción que el 29 de agosto de
encontraba cercano al las posiciones de Montoneros. De t 1963 decidió la primera operación de guerrilla urbana
hecho, cuando las FAP se escinden luego del PHPC, los I digna de tal nombre. Aunque, según Gillespie, el blanco
"oscuros” pasaron a formar parte casi mayoritariamente a ji que eligieron era un reflejo de la ambigüedad de su
esa organización. \ radicalismo: en una ambulancia alquilada, se dirigieron al
| Policlínico de Empleados Bancarios, mataron a dos guar-
El perfil de algunos "iluminados" i dianes a balazos, hirieron a un policía y luego huyeron con
I 100.000 dólares, que equivalían a los sueldos del mes de
Jorae Caff ati desempeñó un papel central en el llamado

É
{ los empleados del centro médico sindical. Pensaban
le Homogeneización Ideológico Compulsiva”, 'j invertir sus fondos en una invasión de las Malvinas. El
interior de las FAP. Antes de integrarse a la { núcleo de la guerrilla fue destruido en 1964 con la
)n, Caffati era estudiante de la Facultad de ) detención de la mitad de sus miembros, incluido Caffati.
había pertenecido al Movimiento Nacionalista : Este comenzó a cumplir su sentencia por el operativo del
ario Tacuara — del cual también provinieron f "Policlínico Bancario1’— nombre con el que se recuerda la
los integrantes de Montoneros.
operación entre los militantes de las FAP— pero se escapó A fines d<? 1971 el grupo de los "iluminados” y,
dos veces; se unió a las FAP y contribuyó a propagar la probablemente, otros miembros de FAP que salían de la
idea de organizar grupos de trabajadores peronistas de cárcel lanzaron una propuesta que denominaron "la Alter­
base para oponerse a los elementos burgueses y burocrá­ nativa Independiente". Dicha propuesta tenía la intención
ticos del movimiento. Gillespie considera que la continua­ de promover la unificación de las FAP con las FAR y un
ción genealógica principal del MNRT fueron las FAP, sector de Montoneros. Los datos con los que contamos son
entendiendo que lo que los unía fundamentalmente eran muy imprecisos y no hemos podido obtener el documento
los métodos de la guerrilla urbana, más que la progresión de la "Alternativa". Sin embargo, según las versiones
ideológica del MNRT hacia la izquierda (Gillespie, op. cit., obtenidas hasta la fecha, ésta significó, en última instancia,
p. 77-79). una ruptura con cualquier tipo de participación en el
Raúl Villaflor, metalúrgico de Avellaneda y "líder duro movimiento peronista, afavor de una estrategia clasista de
del sindicalismo antiburocrático de la Resistencia", fue un creación de un "poder paralelo y autónomo de la clase
personaje muy importante de la historia de las FAP, obrera", totalmente prescindente de las estructuras institu­
particularmente a partir del PHPC, cuando se volvió líder cionales. No resultará sorprendente, entonces, que esta
de los "iluminados“. Diversos informantes coinciden, ade­ propuesta concluyera en una especie de automarginación
más, en que se trató de un personaje central de las FAP y aislamiento político del PA. Sin embargo, según la
en su desarrollo, y que representó "el esplendor de la versión de dos informantes, "la Alternativa" redundó en el
militancia revolucionaria del peronismo". La información aislamiento político de las FAP y el PB debido a que la
con la que contamos indica que Jorge Caffati y Raúl fusión con las otras organizaciones no pudo efectuarse por
Villaflor fueron los impulsores de la Alternativa Indepen­ la muerte de Olmedo. Esta era el líder de las FAR con quien
diente de la clase obrera de 1971. las FAP habían establecido las bases del acuerdo, así
como por otros factores “contingentes".
El lanzamiento de "Alternativa Independiente de la En relación a la "Alternativa" Oscar Anzorena señala
Clase Obrera y el Pueblo Peronista": 1971-1972 que, en julio de 1972, en pleno auge Montonero —
favorecido por el rompimiento de Perón con Lanusse y la
“La orga romperá bruscamente con su historia: el antifoquismo soledad política del delegado de Perón, Cámpora, que no
será el eje teórico y el clasismo como ideología reemplazará
era bien visto por la burocracia sindical— "las FAP era una
al clasismo como política en una etapa concreta de alianza
con los sectores no-hegemónicos de las clases dominantes.
cuarta organización guerrillera que planteaba algo diferen­
Se trataba de definir enemigos principales y secundarios, no te del resto. Elaboraron un proyecto que se planteó como
por su 'esencia explotadora' que les era común, sino por el objetivo la creación de una alternativa independiente,
estado de relación de fuerzas en la etapa, y con ellos dentro caracterizada por su autonomía del accionar táctico de
de una política contra el enemigo principal; organizar indepen­ Perón y su autoexclusión de las estructuras partidarias"
dientemente a la clase obrera peronista y al Pueblo, para que (Anzorena, 1988: 217-218).
disputen simultáneamente la hegemonía resistiendo a la Richard Gillespie, por otra parte, sostiene que el
integración. Sin em bargo, la desviación ideologista nos llevara
lanzamiento de la "Alternativa Independiente" obedeció a
al camino opuesto; nos quedaremos sin política como acción
práctica; la rotulación mecánica de la realidad reemplazará
que las FAP habían advertido "la deliberada ambigüedad
el aná lis is dialéctico; com bativo=pequebu; burócra- estratégica de Perón y (...) decidieron concentrarse en la
tas=burgueses; superestructura=sistema; movimiento=clase creación y desarrollo de Organizaciones de militantes de
obrera \ pueblo peronista; unidad básica=estructura del base, motivados por el objetivo final de relacionar a sus
sistema; Ferón=reflejo del movimiento bipolar, etc...11 (Las componentes con una "alternativa independiente de la
FAP evalúan los resultados del PHPC, en 1973). clase obrera" {Ibid: 217-218). Señala, además, que la
contradicción fundamental del PA radicaba entre su táctica En septiembre de 1972 se produce una ruptura, al
a corto plazo — apoyo a un Perón revolucionario— y su mismo tiempo que continuaba el proceso de discusión
estrategia a largo plazo — la construcción de un partido interna sobre la estrategia a construir frente a las eleccio­
revolucionario basado en los trabajadores (Ibid: 72). nes con participación del peronismo en 1973. Ya en julio
En 1973 las FAP evaluaban que la propuesta de los del mismo año, "la avalancha montonera" había comenza­
"iluminados" había sen/ido para dar respuesta al Gran do a desplazar a las FAP a la marginalidad en el conjunto
Acuerdo Nacional, partiendo de una formulación estratégi­ de las Organizaciones armadas, y al PB a una especie de
ca correcta: “(a partir de) un proceso de guerra popular “refugio" en las bases".
prolongada ir creando una alternativa independiente polí-
tico-ideológico-organizativo-militar de los sectores buro­ Del "bautismo con las bases" al "trotsko-
cráticos y burgueses". La Alternativa Inde,. jndiente fue peronismo": un testimonio sobre El Peronismo de
considerada, aún en 1973, y no como "un esquema Báse de Tucumán
ideológico al margen de la experiencia listórica y la
identidad política de los trabajadores argentinos". Sin Simultáneamente a este proceso, el Peronismo de
embargo, la misma evaluación destaca que derivó en una Base crecía en el interior, alentado por la misma propuesta.
"fórmula ideologista y estrategista". Los aspectos negati­ Considero importante presentar el testimonio de uno de los
vos de la visión “iluminada" original fueron (según consta miembros más importantes del Peronismo de Base en
en el documento de 1973), exacerbados por la nuevo Tucumán, donde expone la experiencia y realiza un
dirección: balance del Peronismo de Base en 1990.
"los ¡deologistas — “encandilados"— transformaron este pos­
"El PB surge en Tucumán de manera casi paralela al de
tulado en una alternativa ideológica que solo contenía como
Córdoba, de contactos con estudiantes del Integralismo
política total la falta de política. Se cayó así en una estrategia
(corriente Católica Universitaria) de Rosario y de Córdoba. El
abstracta, que llegó a desconocer la realidad, como si toda
PB de Córdoba surge con Conde Ramos. El PB 'unificado' de
estrategia revolucionaria no necesitara encarnarse en tácticas
1970-1971 tiene posiciones similares y trabaja conjuntamente
correctas que fuera dando respuestas a las situaciones en
con Montoneros y FAR, mientras que luego surge una nueva
cada momento histórico. Fue así como ante dos coyunturas
línea 'a partir de contactos con Córdoba' que tiene grandes
claves, cómo fueron el primer retomo de Perón y las eleccio­
divergencias con esas Organizaciones. También, el PB de
nes del 11 de marzo (1973), se nos vio fluctuar entre la
Tucumán tiene posiciones muy cercanas a la llamada “Colum­
negación de esos hechos o una participación seguidista.
na Sabino Navarro” de Montoneros, pero que estuvo muy
Además, estas carencias de políticas tácticas sirvieron para
cercana al PB y a las FAP. En general, en Tucumán, existieron
que nuestra concepción estratégica fuera tergiversada e
acuerdos de discusión con todas las Organizaciones. Allí no
impugnada desde afuera, e internamente acentuara la crisis
existió la P (FAP). Al principio, al PB lo rigen universitarios,
de la organización, exaltando la desconfianza, el escepticismo
luego hay contactos e incorporaciones de obreros y otros
V la crítica subjetivista entre compañeros.
trabajadores. Se hace hincapié en ser peronista y en tener sus
En vez de darnos una política para la clase obrera nos
propias Organizaciones: otros sostenían la postura inversa—
autoadjudicábamos la representatividad de los intereses de la
construir la organización y ser peronista. En Tucumán había
clases trabajadora. A la vez, contraponíamos la teoría con la
discusiones sobre la aceptación del liderazgo de Perón, como
práctica, sobrevalorando la primera y asumiendo la segunda
en Córdoba pero en Buenos Aires mucho menos.
como contradictoria (ejemplos: postulados de guerra popular
"El PBde Tucumán tuvo trabajo en ingenios como Esperanza,
prolongada vs. práctica foquista; proceso de homogeneiza-
Aguilares, Santa Lucía, Concepción y otros, así como en los
ción vsl práctica de bases o práctica militar, etc.)".
Ferroviarios de Tafí Viejo, en los Metalúrgicos (donde poste­
riormente trabajaron los de la Columna Sabino Navarro de
Montoneros), Municipales y en el barrio El Colmenar. También
"Así, el PB se planteaba como una opción sin aparato que,
durante la última lucha de FOTIA se organizaron actos en
ante la avalancha montonera y las elecciones, terminó siendo
todos los ingenios. Allí participaron conjuntamente el PB, los
una falta de opción pues no daba alternativa política a la gente.
Montoneros y el ERP. Luego vino la represión. En aquellos
Esto fue reforzado por la extracción de clase de algunos
actos, realizados ingenio por ingenio, hablaba un representan­
cuadros, pero, sobretodo, se explicaba por la tradición de
te de cada organización. En esos lugares se fue dando una
militancia en Resistencia y en la CGTA; entendida como una
discusión y dirección en conjunto con los trabajadores "que
estructura organizativa propia parque otros no se llevaran las
eran partícipes de la decisión". Las ideas de ios que trabaja­
cosas (los logros del trabajo de base).
ban en T afí Viejo y en los ingenios provenían de un marxismo
de postura independiente, un análisis marxista no público, y
a la vez peronista, como también sucedía en Córdoba.
El PB y la lucha armada
"La articulación a nivel nacional se daba a través del PB
Nacional, una confederación de regionales que no se reunían "El PB no compartía la teoría foquista ni su práctica. Mantenía
periódicamente ni de manera muy orgánica. En Buenos Aires con las Organizaciones Armadas Peronistas (FAP, FAR y
el PB era muy diverso; había una confluencia de muchos Montoneros) una relación de 'articulación', en el sentido que
sectores de los cuales apareció 'un núcleo muy ideologizado concebía que las luchas de diversos sectores podrían conver­
que surge de la vieja P y del PB'. (Es probable que se trate de ger con las luchas del movimiento obrero. En relación a las
la fracción de 'los iluminados' de las FAP que protagoniza la armas y la clase obrera, el PB consideraba que la función de
Alternativa Independiente de la Clase obrera (Ver supra ) ) . aquellas era su autodefensa, es decir, salvaguardar los
“En Córdoba había grandes discusiones y un obrerismo muy espacios internos que se ganaban, para hacerlos empalmar
fuerte que con el lema de 'la clase obrera y el pueblo peronista' con el proceso de reconversión de las FAP (período post-
se 'vuelca todo el laburo a las fábricas, se dejan los barrios, PHPC) las armas tenían la función de hacer crecer y defender
como uno muy importante, el San Martín. (La persona que el poder popular que se desarrollaba en consejos obreros,
testimonia no estaba de acuerdo con esa fórmula pero Organizaciones zonales, barrios, etc.
sostiene que su línea perdió a raíz de la represión en Tucumán "El crecimiento impresionante de Montoneros tomó al PB por
y que, a nivel nacional, hegemonizó la línea 'obrerista'). En sorpresa. En las grandes luchas de Córdoba los Montoneros
Buenos Aires, estaba representada por Raúl Villaflor. El y el PB se enfrentaron a cadenazos; también cuando salieron
Conde Ramos de Córdoba tuvo una posición diferente, viajaba los presos de la cárcel (Verdinelli, Amanda Peralta y El Kadri,
por todos lados haciendo contactos. Considera que este entre otros) se agarraron a palos disputándose el espacio y la
proceso (el PHC) 'desvirtuó los logros pues elitizó el trabajo autoría del logro. Por otra parte, los que salieron de la cárcel
político'. buscan hegemonizary lanzar el PB nacional, pero los viejos
"A partir de esto el PB íue derivando en un planteo muy basista PB, de Córdoba y Tucumán s«»apresuraron y realizaron un
de la acción política, que se demostró, por ejemplo, frente a congreso en Cosquín, Córdoba, en el cual hablaron Ongaroy
4a coyuntura de las elecciones en la cual el PB tuvo la posición Di Pascuale y que representó la instancia más fuerte de
axfavor del voto en blanco, cuando todos los peronistas articulación nacional, así como una llamada de atención sobre
votaban a Cámpora, los del PB consideraba las elecciones las consecuencias del basismo y del aparato.
como V u r g u e s a s '( C r e e que también en Córdoba impulsa­ "Pero el énfasis en la homogeneidad ideológica hizo a la
ron el voto en blanco. En la segunda vuelta, a raíz de las organización más cerrada, pero no trajo consigo el crecimien­
críticas a ésta posición, el PB adoptó la posición de votar por to, sino que actuó como un corset de arriba hacia abajo. La
el FREJULItaon apoyo crítico). Opina que el PB fue derivando disolución y la derrota del PB tuvo que ver con esto. Al PB lo
a una posición 'que se podría denominar trotskoperonismo', destrozó la represión en el Chaco (Ligas Agrarias), en Mar del
que él explica por la experiencia vivida en la Resistencia Plata y en Córdoba; en otras partes, más bien se autodisuelve
Peronista, la CGTA y las influencias de la Revolución Cubano porque un grupo había hegemonizado y homogeneizado. Sólo
y la de Vietnam. Más específicamente, 'una posición que quieren quedarse con los obreros y expulsan a la pequeña
buscaba superar la burocracia política y sindical a través de burguesía y se inspiran en los italianos como Toni Neri".
la construcción ae un poder paralelo, como una especie de
bautismo... y eméraer limpio v Duro por el trabajo de bases...'.
El trabajo de base del Peronismo de Base cia al sujeto social: las bases. De allí la postura anti-
aparatismo y anti-formación a partir de libros" (Buenos Aires,
"Se destacaba gente valiosa en el barrio y en la fábrica. Se noviembre 1989).
buscaba comprenderde manera muy profunda su situación de
trabajo y de vida. Se buscaban las contradicciones fundamen­ A modo de final
tales, e identificarlas reivindicaciones a partirde la comunica­
ción con los compañeros. En vez de imponer una línea, se
aspiraba a crear una política propia, específica, para cada
A continuación sugerimos algunas líneas de interpreta­
lugar. No se.trataba de la aplicación de determinados princi­ ción tentativas para profundizar o desechar en el futuro de
pios o políticas, sino de la creación de política. Esto fue uno la investigación. También en el futuro esperamos poder
de los logros más importantes del PB que, sin embargo, al tener mayor acceso a la experiencia del Peronismo de
estaivjescompensado, por el descuido y desprecio del trabajo Base que nos permitan reconstruir la combinación de
político superestructura!, se volvió una distorsión. visiones del mundo en el PB de Córdoba y de Tucumán.
"Por ejemplo, en el trabajo en los talleres ferroviarios, se Un mayor conocimiento sobre el PB, seguramente, dismi­
caracterizaba la empresa, su estructura, su funcionamiento, la
nuirá el desequilibrio actual de la interpretación sobre el PB
división del trabajo, la historia política de los trabajadores, la
estructura gremial. A partir de estas conocimientos se larga­ con respecto a las FAP. Al mismo tiempo, seguramente,
ban consignas y llamados a la organización, luego se preten­ matizará y complejizará las ideas que presentamos ahora.
día engarzarlo^ con la localidad y la zona. Lo que sucedía, a Frente a la experiencia de las FAP uno puede pregun­
veces, era que el trabajo se encerraba, se hacía excesivamen­ tarse si la práctica de la violencia generó una "cultura
te local, no se generalizaba. Sin embargo, en Tafí Viejo hubo terrorista", provocada por la socialización del grupo arma­
una política general y, también en los ingenios, hubo una do en la clandestinidad (Wieworka: 485). En efecto, resulta
política azucarera general. Es decir, la formación política se
comprensible que ésta, al haber obligado a los militantes
daba a partir de su propia situación (de los trabajadores) y de
allí se hacía una abstracción hacia lo más general.
a alejarse de los amigos y de la familia, y a formar un grupo
"Los rasgos de la militancia del PB provenían de énfasis consolidado, generara formas diferentes de estructurar la
promovidos desde la organización. Entre ellos se valoraba la vida al interior de la organización. En ese sentido, como
coherencia y la honestidad; el trabajo como obrero, la señala Arendt, la práctica de la violencia es totalizante:
frugalidad en la vida, el no —misticismo que no idealizara al cada acto representa un acto irreversible, en el que
guerrillero. Con respecto al dinóro se hacían aportes persona­ desaparece el valor del individualismo por un espíritu de
les y se ponía énfasis en compartir. Por otro lado, se grupo más fuerte y menos duradero que una amistad. La
idealizaba al obrero, negando otros valores que provenían del
cercaníafavorece la abnegación actuando como un factor
aporte de otros sectores, sobre todo al final.
"Muchos consideran hoy al PB 'como una síntesis superadora igualizador, en el que la vitalidad se aumenta al mismo
a partir de un marxismo creativo — no de manual— , en la cual tiempo que está presente la posibilidad de perder la vida
se trabajaba con los peronistas de igual a igual, desde el (Arendt: 166-167). Sin embargo, consideramos que la idea
marxismo. Se rescataba un peronismo, el peronismo antibu­ de una cultura terrorista remite a una "forma de ser" forjada
rocrático, de los trabajadores del pueblo peronista. Las formas por una cierta educación al interior de la organización que,
de organización fallaron, pero estábamos en contra del en el caso de las FAP, no parece haber sido particularmen­
leninismo por la disociación entre lo reivindicativo y lo político.
te larga. Por otra parte, en este momento no suscribiríamos
Asimismo, no sosteníamos una postura de izquierdización
ideológica como Jaime del FRP, Egurren del ARP y Gustavo
una interpretación de las FAP como un grupo "terrorista”,
Rearte, que tenían una radicalización muy ideológica que a pesar de que del análisis que hemos presentado podría
provenía del leninismo. Esa postura era más ideológica que desprenderse que las acciopes y discusiones al interior de
política. Con ellos teníamos fuertes contradicciones. El PB no las FAP se distanciaron progresivamente de los intereses
se consideraba parte del Peronismo Revolucionario, pues de los trabajadores. En ese sentido, consideramos que la
esta denominación priorizaba el discurso. El PB hacía referen­
verificación del proceso dé la inversión en las FAP no medio para acceder a la transformación de la sociedad que
resulta suficiente para calificarlas de “terroristas”. era emprendida en nombre de los trabajadores. Simultá­
Más bien, nos inclinamos por sugerir la conjetura de neamente, sobre todo en el caso del PB, ese fin era
que, en el caso de lasTAP, la opción por la lucha armada buscado a partir de una cercanía con los trabajadores,
fue probablemente^correspondida por una interpretación cuya existencia y conducta eran idealizados como ejem­
"moral" de la realidad de la acción política, que encontraba plos de la honestidad y la humildad que debían tener los
sus raíces enias transformaciones del legado peronista a militantes. En este sentido, los valores parecían expresar
la luz del pnaceso político del período 1955-1968. Asimis­ lo deseable, pero al mismo tiempo, actuaban como criterio
mo, la felía de significado de las opciones políticas de juicio, que daba sentido a la acción. En el mismoterreno
analizada en el capítulo anterior fue consolidando una el valor de la lealtad y el principio de la intransigencia frente
visión de los asuntos públicos como una cuestión de a la negociación política actuaban como definitorios del
códigos de conducta regidos por valores que los justifica­ enfrentamiento con los enemigos políticos. La prescinden-
ban y los normaban. cia de la lealtad y de la intransigencia en la acción revestía,
En este contexto, la lucha armada era justificada como inmediatamente, la connotación de “traición" y, por tanto,
un medio para acceder a una sociedad más justa, que daba curso al enfrentamiento. Planteadas así las cosas, es
contara a los "peronistas de abajo” como sus protagonis­ probable que la lealtad original del legado peronista —
tas. En este sentido, es posible que los sentimientos de concebida esencialmente como el sentimiento y el valor
orgullo y los valores de la dignidad y la confianza en la profesados hacia Perón en su condición de líder— hayan
fuerza de la clase trabajadora que fortalecieron el principio sido matizados por el reforzamiento de una lealtad hacia
de autonomía de ésta, hayan favorecido, también, su los trabajadores como clase. De hecho, este desplaza­
reinterpretación a la luz del clasismo y de las experiencias miento del sentido de la lealtad revela el lugar conflictivo
guerrilleras de América Latina y del Tercer Mundo. Consi­ elegido por el PA como organización peronista que busca­
deramos que dicho encuentro de experiencias e ideas ba representar a los trabajadores pero que, al mismo
puso, tal vez, de manifiesto, la importancia en ambos tiempo, dependía del liderazgo de Perón al reconocerlo al
legados de valores. Estos no eran necesariamente con- menos en tanto “conductor político“, y del propio sentimien­
cientes y, durante este período, contribuyeron a la radica- to de lealtad de los trabajadores, en nombre de quienes
lización y agudización del enfrentamiento con los enemi­ pretendían actuaban. En este contexto, parece advertirse
gos ("burócratas sindicales" y militares). Es probable que otro desplazamiento. La fe, que había sido reiteradamente
la conjunción de ambos legados en el contexto de dictadu­ depositada en los líderes sindicales, y que había sido
ra militar potenciara aún más la valoración moral de la tarea reiteradamente defraudada, parecía desplazarse enton­
emprendida, al mismo tiempo que los enemigos internos y ces hacia la clase obrera y hacia el sentido de una historia
externos eran visualizados como "traidores". La coinciden­ asequible en el futuro. En este sentido, consideramos que
cia hipotética que exploramos, entre la opción por la lucha este desplazamiento podría deberse, además, a la asun­
armada y una valoración moral de la política, remiten a ción de una premisa tácita de la tradición izquierdista: la
problemas muy vastos que, por el momento, deseamos idea de un fin alcanzable de la historia, a la que subyacía
solamente esbozar, en la medida en que consideramos la fe en el futuro y en la inexorabilidad del triunfo del
que revela un aspecto profundo del carácter de la combi­ proyecto emprendido. Es probable, también, que dicha fe
nación de visiones del mundo en el PA. en la historia sirviera de antídoto frente a la desesperanza
Cuando nos referimos a los valores que sustentaban de no haber podido articular una oposición efectiva a los
una doble opción, por la lucha armada y por las bases, militares y a los "burócratas sindicales".
debemos notar que la primera era visualizada como un Ante la injusticiay la hipocresía del régimen político, que
negaba al peronismo el derecho a la representación, y la “científica" de ia revolución, presente en todas ellas: el
traición de los líderes sindicales el planteo del Peronismo acrecentamiento de la “conciencia ideológica", la confu­
de Base parecía fundarse en una reorientación de la fe sión entre hechos y valores, “entre lo que es y nuestro
hacia "las bases" y en el carácter inevitable de la sociedad deseo" (Colleti: 49). Este aumento de la "conciencia
en la cual "los pobres" fueran reconocidos por su valor. La 1 ideológica" hizo que la ideología dejara de ser estrictamen­
fe pareció revestir, entonces, un significado parecido al te política y abarcara la totalidad de la comprensión de la
expresado por San Pablo: “La fe es la firme seguridad de ' realidad y del lugar del hombre en ella, como lo había
lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos" ¡ hecho anteriormente la práctica religiosa (Ibid: 50). Este
(Hebreos: 10,11). En este sentido, laprofundizacióndelos i factor, unido a la influencia de los cristianos separados de
aspectos de milenarismo cristiano que los sacerdotes del la iglesia como institución, parece haber, producido un
Tercer Mundo pudieron haber imprimido en el Peronismo proceso análogo a la secularización que, según Colleti,
de Base resulta crucial. Es posible que ésta haya contribui­ caracterizó a la Italia de los años setenta. Dicha seculari­
do a una prefiguración del futuro en función de un paraíso zación implicaba la liberación de energías espirituales,
terrenal fundada en una reinterpretación no conformista anteriormente orientadas hacia la trascendencia, hacia
dél Evangelio. Por otra parte, ese hipotético milenarismo otras direcciones. En los fundamentos de base del huma­
pudo haber coincidido con los elementos utópicos prove­ nismo de izquierda se encuentra la fe en la historia ubicada
nientes tanto de las ideas de izquierda, como del legado en el futuro que, al trascender el presente se convertía en
peronista en los trabajadores. En este sentido, se produjo un nuevo absoluto (Ibid: 51-52). En este sentido, es posible
una confluencia de visiones utópicas que actuaron en la que "la pasión por ideas ideológicas" haya estado impreg­
dirección de jun proyecto imaginario de otra realidad, que nada, de maneras más o menos evidentes y complejas —
funcionaron como una "imaginación constituyente". y en interacción con los sentimientos y valores del legado
Por otra parte, una cierta "pasión por ideas ideológicas" peronista— del fervor de una búsqueda del absoluto.
caracterizó al PA: las preguntas y disputas acerca de la Es posible que la interpretación de los documentos de
forma de abordar la vida, los reclamos de igualdad, de las FAP — atravesados de formulaciones abstractas inser­
justicia, de la creación del "hombre nuevo“, en la configu­ tas en construcciones teleológicas— a la luz de estas ideas
ración de un futuro de “liberación total". Según Isaiah permita esclarecer la articulación entre sentimientos, valo­
Berlín, esta pasión remite a la teoría de los valores, es res e ideas que tuvo lugar en el PA. En todo caso,
decir, a la confrontación con el hecho de que existen seguramente permitirá precisar las herramientas de aná­
valores diversos, diferentes y difíciles de conciliar. Estos lisis para ekplicar algunas de las razones por las que las
valores "terminales“ no constituyen medios para laconse- ’ FAP, a pesar de ser concientes — como lo revelan los
cusión de otros valores y, por lo tanto, no se viven como documentos— , de los riesgos de la separación de los
negociables. La impugnación del orden político y de la sectores que buscaban representar y de "la ideologiza-
política, en este contexto, parecían favorecer el enfrenta­ ción" que se apoderaba progresivamente de la organiza­
miento frontal, al no existir la posibilidad de un compromiso ción, volvían a caer en planteos y acciones que revelaban
a de reglas que resultaran valederas para todos. En este los propios riesgos que se pretendían evitar. Con respecto
contexto el valor de la traición parece haberse transforma­ al PB, considero que la interpretación de los rasgos de su
do en un valor terminal en el caso del PA. propuesta ideológica y política persiste aún hoy, en gran
En las versiones del marxismo que circularon en el PA medida, como un enigma. O tal vez, como señala un
— el guevarismo, la versión de Martha Harnecker de Louis "informante", se trató "sólo" de un sentimiento? Con estas
Althusser, el maoísmo— posiblemente se resentía la ideas tentativas y estas preguntas concluimos este mo­
impronta de un fenómeno que subyacía a la teoría mento de la búsqueda.
purificaban con los pobres". Pero, simultáneamente, eran
HACIA EL FUTURO: PERSPECTIVAS DE los "giles de la historia", "los que tenían buenas intenciones
INVESTIGACION Y FUNDAMENTACION DEL pero que no comprendieron la dinámica del poder”. El PB
ENFOQUE aparecía como una organización mítica y descartada de la
historia por su marginalidad política.
'E l paradigma ¡ndiciario puede transformarse en una herra­ Durante prácticamente dos años no pude justificar la
mienta para disiparlas brumas de la ideología, que oscurecen elección de estas organizaciones por otra razón que no
cada vez más las estructuras sociales complejas, como la del. fuera que la investigación contribuiría, en alguna medida,
capitalismo avanzado (...). La existencia de una conexión
profunda que explique los fenómenos superficiales se confir­
a llenar un vacío en los estudios especializados sobre la
ma al mismo tiempo que se afirma que no es posible el
temática y el período. La intención original de intentar
conocimiento directo de dicha conexión. Aunque la realidad escribir una historia no anacrónica del PB y de las FAP
sea opaca existen zonas privilegiadas — huellas, indicios— sigue vigente, pero llevarla a la práctica no resulta sencillo.
que permiten descifrarla... (mi traducción). Cario Guinzburg". Considero que mis tropiezos pasados y presentes para
1989. develar las problemáticas centrales de la investigación ha
tenido que ver con la dificultad qué he tenido y, tengo aún
La curiosidad intelectual suele bVotar de experiencias hoy, para distanciarme de las versiones oficiales de ese
áridas, de versiones monolíticas y unívocas sobre los período a las que me he referido en los capítulos anterio­
acontecimientos'pasados o presentes. En este caso surgió res. Pero, al mismo tiempo, esta dificultad ha actuado como
originalmente de una búsqueda retroactiva de identidad un incesante estímulo de búsquedas de interpretación, de
(1988), qtie me impulsaba a buscar un tema o un problema las cuales este libro representa un momento.
delIpefíodo 1968-1976. Siguiendo huellas, entrevistando ¿Por qué la preocupación de no anacronía como
personas, me llamaron la atención tres fenómenos diferen­ primera condición? Si partiéramos con las caracterizacio­
tes. El primero —previo a las entrevistas— fue la negación nes actuales del PA, no haríamos sino aplicarle la norma-
y el silencio de la mayor parte de la gente sobre aquella tividad del presente. La única manera, a mi alcance, de
época. El segundo sucedió cuando, luego de varios meses relativizar esa influencia ha sido tratar de reconstruir el
de tomar contacto con alguna gente, finalmente, accedí a punto de vista de los protagonistas o de gente cercana: sus
entrevistarlas. Entonces, no lograba establecer lo que experiencias, ideas, representaciones y sus valores sin los
resultaba más interesante o importante de las conversacio­ cuales los hechos que produjeron no resultan inteligibles.
nes: lal versión de los hechos, siempre imprecisa; la He intentado, mediante una especie de "empatia distante",
reinterpretación de lo vivido en aquel tiempo a través de los penetrar la complejidad de visiones del mundo. La adver­
cristales sucesivos de los diversos y contundentes "hechos tencia de Tafuri (1989) "Quien intenta evitar la apología del
nacionales” transcurridos desde entonces, o la actualidad presente y se vuelve al pasado para 'trabajarlo', para
de las emociones y de los temas abordados durante las liberarlo de las decisiones actuales, (...) deberá someter a
entrevistas. El tercer fenómeno, de índole más particular, crítica semejantes teologías..." me hizo tomar conciencia
se refería a la versión prevaleciente al interior del "peronis­ que el tiempo, el tiempo de la investigación y la idea del
mo de izquierda", actual, sobre el Peronismo de Base. tiempo de los actores, justamente, hacían del tiempo un
Nadie ponía en duda la importancia de las Fuerzas problema de búsqueda que podría resultar interesante
Armadas Peronistas, como la primera organización arma­ dilucidar. Generalmente se considera al tiempo como la
da peronista del período. Sin embargo, el PB — sus duración, la forma en que se devela el cambio en la historia,
compañeros de lucha— se encontraba envuelto de un aire pero no se lo concibe como una representación que actúa
diferente que recordaba a una existencia mítica: eran "los en la definición de la acción de los protagonistas. La
buenos", “ los que apostaron a las bases", los que "se observación de Tafuri puso en evidencia, además, que al
mismo tiempo que intentar asumir el punto de vista de los a los racionales y vivenciales (experiencias). En este
actores, era necesario tomar distancia de las posibles sentido, se ha concebido a la emoción como un juicio de
implicaciones teleológicas de los elementos utópicos de su valor que define la posición del sujeto con respecto a su
visión del mundo. experiencia:
Siguiendo los tres fenómenos que me impresionaron
originalmente descubrí que la problemática se dibujaba a “Una emoción no constituye un juicio aislado, sino un sistema
de juicios que, a su vez, es un subsistema de la totalidad de
medida que intentaba evitar la anacronía: la fundamenta-
nuestras maneras de concebir (ver) el mundo. Esto significa,
ción y justificación de la opción simultánea por "las bases" sobre todo, que las distinciones que establecemos entre las
y la lucha armada por parte del PB y las FAP, me fue emociones, como si se tratara de entidades mentales separa­
conduciendo a notar la importancia del encuentro ideoló­ das, no se justifican..." (Solomon, 1978, mi traducción).
gico de diversas tradiciones. Posteriormente, tomé con­ Comprender la vida emocional de otra persona no exige ni
ciencia de la importancia de los valores y sentimientos en más ni menos que una comprensión de la visión del mundo
dicha combinación ideológica. En este momento, tropecé como un todo. Cada emoción representa, en la medida en que
con la necesidad de encontrar una noción que me permi­ puede ser aislada del resto de la experiencia, un manera de
acercarse particular a las estructuras de juicio por medio de
tiera descifrar la relación entre las ideas, los valores y los
las cuales la persona construye su visión del mundo y le otorga
sentimientos, desde el punto de vista de los protagonistas. significado... (Ibid).
Entonces, la noción de visión del mundo parecía útil y, al
mismo tiempo, menos connotada que la de ideología. De este modo, los sentimientos podrían ser interpreta­
Permite captar los lados oscuros de las elecciones que dos como crisoles donde se funden los elementos que
forman parte legítima de la experiencia política. Por esto, construyen una imagen del mundo que tiene sentido para
'Ja noción de visión del mundo facilita la exploración de una el sujeto. Por otra parte, este señalamiento plantea el
tW iática generalmente soslayada en los estudios sobre los problema de la relación entre los criterios de juicio del
movimientos y las organizaciones políticos. Estimo que la sujeto y sus sentimientos.
noción de ideología no volvería inteligibles las representa­
ciones y las motivaciones de los protagonistas, debido a su "(...) las emociones forman parte de una red intrincada de
carácter abstracto y demasiado ligado al análisis de clase. experiencias y creencias, ligadas a otros criterios (por ejem­
En consecuencia, he utilizado el término "ideología" en el plo, los juicios morales, científicos y estéticos explícitos) por
medio de diversas relaciones...” (Ibid).
sentido\amplio y genérico, según las precisiones de K.
Mannheim que, justamente, la asocia a visión del mundo
En relación a la problemática de los valores, Georges
en tanto categoría adecuada para priorizar las propias
Duby ha señalado que éstos, junto a las identificaciones
interpretaciones del sujeto sobre su experiencia:
afectivas, orientan la acción al proporcionar a los hombres
“(...) el concepto global de ideología cuestiona la visión total
principios de acción, otorgando un significado a su historia
del mundo (die w eltanschauung) del adversario (incluido.su y una perspectiva desde la cual conciben el futuro. Isaiah
aparato conceptual) e intenta comprender estos conceptos Berlín (1982), por otra parte, ha señalado que los asuntos
como resultados de la vida colectiva en la que participa ideológicos remiten la axiología, es decir, a una teoría de
(Mannheim: 50, mi traducción). los valores en la que éstos se presentan como diversos y
diferenciados. A diferencia de los valores que admiten
Observamos, entonces, que el énfasis se sitúa en la compromisos, existen los valores “terminales” o absolutos
interpretación del actor. Por otra parte, esta noción permite a menudo sitúan los debates ideológicos en términos de
aprehender los elementos emocionales y valorativos que antagonismos. Así, la existencia de estos valores hace
intervienen en la construcción de las posiciones ideológi­ necesarias formas de compromiso que eviten la destruc­
cas y políticas sin disociarlos ni subestimarlos con respecto
116
ción de ambos lados. De allí la Importancia de las leyes, hecho de que Jas FAP pusieran progresivamente énfasis
de reglas, de controles y obstáculos a la libertad total (Ibid). en el desarrollo "ideológico" —comprensible por la incor­
Por otra parte, la problemática de los valores y, en poración de planteos maoístas y luego althusserianos—
particular, la crítica de los valores, ha sido entendida como posiblemente refleje algunos rasgos más profundas del
"la disciplina inteligente de las elecciones humanas" (Abag- fenómeno de "la ideología" en la época. La excesiva
nano, 1985). Dicha disciplina estudia las relaciones entre valoración de las ideas formales, el entendimiento preten­
medios y fines, estableciendo que no se puede juzgar los didamente científico de la realidad y del advenimiento de
fines sin evaluar, al mismo tiempo, los medios que sirven la revolución la realidad, de hecho parecen dejar vislum­
para alcanzarlos. Por otro lado, plantea la relación entre brar la existencia de un "impulso ideológico" que proven­
valores y situación histórica, es decir la configuración dría, tal vez, de orígenes menos “científicos y sistemáti­
histórica de los valores por la economía, la ley, las cos": la fe en el curso de la historia, la voluntad de
tradiciones, las creencias religiosas y diversas formas de transformación y la fuerza de elementos utópicos que
vida que trascienden a la ética y que han configurado permeaban y transformaban el sentido de las formulacio­
determinados valores morales. Veamos ahora algunos de nes ideológicas formalmente abstrusas. Por otra parte, la
los parámetros de análisis propuestos por esta visión: fuerza de estos elementos parecía incrementarse a medi­
1. El valor no es simplemente la preferencia o el objeto, da que las propuestas políticas institucionales eran nega­
sino lo preferible, lo deseable, el objeto de una anticipación das o imposibles en el contexto político argentino de la
o de una espera normativa. época. Por otra parte, tampoco habría que subestimar la
2. El valor no es simplemente un ideal, del que se influencia de valores cristianos en este proceso. La
pueden separar— en menor o mayor grado— las preferen­ profundización de estos temas, solamente enunciados
cias, los sentimientos y las elecciones, sino que constituye, ahora, resultará muy importante para comprender y expli­
más bien, la guía o la norma de las elecciones mismas y car lo que algunos "informantes“ han denominado la
su criterio de juicio. "ideologización de valores morales".
3. Por consiguiente, la teoría del valor como crítica de En este sentido, en el ambiente de la época parecía
los valores define las auténticas posibilidades de elección, darse una especie de un aumento de la "conciencia
o sea las elecciones que, pudiendo siempre volverse a ideológica". El análisis de Lucio Coletti en relación al
presentar como posibles, en las mismas circunstancias, impacto del incremento de "la conciencia ideológica" en el
constituyen la pretensión del valor a la universalidad y la clima ideológico y político de la izquierda italiana a partir
permanencia (Ibid). de 1970 nos aparece sugerente para plantear líneas de
El curso de la investigación que hemos emprendido indagación futuras (Coletti: 49). Con esto no pretendemos
sugiere, además, la indagación de la relación entre los sostener que el clima ideológico de Argentina a fines de la
valores y la ideología. Consideramos quelaprofundización década del 60 y principios de la del 70 es comprensible a
de dicha problemática resulta esencial para rastrear tanto partir del proceso italiano, sino más bien referirnos a estas
las formas particulares de la combinación de visiones del ¡deas en forma analógica, en la medida en que nos parecen
mundo en el PA, como para sopesar la importancia de los interesantes para interpretar provisoriamente las conse­
valores en su propuesta de acción. De allí que resulte cuencias de la predominancia de la "ideología" en el PB y,
necesario, en primer término, abordar el estudio de las sobre todo, en las FAP. Coletti señala que el aumento de
teorías de la revolución en boga en la época, y particular­ la "conciencia ideológica" significó un salto cualitativo de
mente, las versiones del guevarismo, el maoísmo y del la ideología, en la medida en que ésta penetró otras formas
estructuralismo que tuvieron acogida en las FAP y en el PB. de conciencia y de comportamiento práctico, dejando de
La misma tarea resulta necesaria para el caso de la . ser estrictamente política. La "conciencia ideológica" inva­
interpretación cristiana de la revolución. Asimismo, el dió todas las áreas de la vida que hasta entonces habían
permanecido fuera de su influencia, fieles a tradiciones y los motivos de la peronización de las clases medias, y
costumbres (Ibid: 50). Emergió por primera vez el “homo analizar en detalle las corrientes ideológicas de izquierda.
ideologicus", la encarnación plena y la realización comple­ Con esta agenda de trabajo continúo esta investigación
ta de lo que antes sólo había existido de formas parciales con la intención de comprender el compromiso político en
e incompletas. Lo interesante de destacar es que esta una época de radicalización política, como los años
expansión de la conciencia ideológica la hizo mostrarse 1968-1976.
omnipresente y total como había sido en otro tiempo la
conciencia religiosa (Ibid: 51). Al mismo tiempo, en el Bibliografía
cristianismo distanciado de la Iglesia como institución,
había producido un proceso de secularización. Este proce­ I. Historia, Antropología y Memoria
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mente general en la que he tratado de aislar el objeto de York, Basic Books.
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