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Las personas que habitan en lugares aislados, lejos de instituciones financieras formales,

o que requieren productos más flexibles y variados que los que ofrecen los proveedores
de servicios financieros a menudo recurren a métodos de financiamiento informales a
través de prestamistas, familiares o amigos. También existen asociaciones informales
que prestan servicios, como las asociaciones de ahorro y préstamo rotativos, los bancos
comunales, las asociaciones de ahorro y préstamo comunales y otras agrupaciones de
ahorro de base comunitaria. Estas últimas organizaciones suelen estar integradas por
hasta 30 miembros que reúnen sus ahorros para crear un fondo del cual pueden otorgar
individualmente pequeños préstamos a sus integrantes. Las transacciones son simples y
transparentes, y a menudo se realizan frente a todos los demás miembros.

Los servicios financieros informales existen desde hace mucho tiempo en las
comunidades pobres, ya que estas herramientas ayudan a las personas de bajos ingresos
a administrar sus complejas necesidades financieras. Sin embargo, al no tener
estructuras formales ni reglas, estos servicios pueden ser poco fiables, caros y riesgosos.
Los proveedores de servicios financieros están tratando de entender mejor las
necesidades financieras de los clientes de bajos ingresos para ofrecerles los productos y
servicios que requieren, pero de una manera rentable, previsible y segura.
En el Perú, sólo un reducido sector de la población puede tener acceso al dinero que
prestan los bancos “Formales”. El resto de personas también tiene necesidades de
capital de trabajo o de crédito de consumo de manera creciente, pero no tiene acceso
al crédito formal, o se inhibe de buscarlo. EL resultado de ello ha sido la aparición de un
variado y complejo sistema financiero “Informal” o “No Formal”, cuyas características
son poco conocidas. Un calificado equipo de economistas ha estudiado este importante
problema en sus diferentes modalidades, tanto desde el lado de las fuentes del crédito,
como del lado de la demanda y las características de sus usuarios. Microempresarios,
agricultores y hogares populares recurren a esta suerte de banca “alternativa”, pese a
carecer de un título de propiedad o de garantías reales que son normalmente exigidas
en la banca formal. Una minuciosa investigación en diversos puntos del país y en
diferentes sectores de la economía, permite a los autores de este volumen romper con
una serie de mitos sobre el sector informal, así como aclarar aspectos de un tema que
tiene una enorme importancia para el desarrollo y bienestar de los peruanos.