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HONESTIDAD

La honestidad es un valor moral positivo vinculado a la verdad y a la transparencia, y es lo contrario a


la mentira, la falsedad y la corrupción. Ser honesto es tener una actitud acorde con la verdad en
nuestras relaciones con los demás, incluyendo nuestra familia, amigos, compañeros de estudio o de
trabajo, vecinos, y todas las personas con las cuales nos relacionamos de una u otra forma. No solo
es un valor que debemos ejercer sino también es un valor que debemos exigir de los demás. La
honestidad es la base para otros valores que se desprenden del ser honesto, por ejemplo, ser leal,
actuar razonablemente, ser justo. El ser honesto supone no tener contradicciones entre lo que se
piensa, se sienta y se haga. Desde este punto de vista, la honestidad es el valor positivo que se
contrapone al valor negativo de la hipocresía.

FRATERNIDAD

Por extensión, y considerando que todos los hombres son hermanos, hijos de Dios, o de la misma
naturaleza creadora, es el amor entre todos los hombres. Religiosos y filósofos han impulsado la
intensificación de este sentimiento de unión y solidaridad con el prójimo. El cristianismo impulsó sobre
todo esta idea, llamando a los monjes con la denominación de frailes (hermanos) y sores (hermanas)
a las religiosas mujeres. La fraternidad de armas medieval, significaba una alianza entre caballeros
(guerreros) para ayudarse mutuamente.

RESPONSABILIDAD

La responsabilidad es un aprendizaje que cualquier ser humano adquiere a nivel de inteligencia


emocional a lo largo de los años. La responsabilidad no es algo exclusivo de los adultos ya que
cualquier persona, también los niños, pueden hacerse cargo de una actividad concreta de forma
acorde a su edad. Por ejemplo, los niños también pueden asumir la responsabilidad de colaborar con
algunas pequeñas tareas de la casa de forma acorde a su edad. De esta forma, el aprendizaje de la
responsabilidad se interioriza a través de la práctica.,
RESPETO

El respeto es reconocer el derecho ajeno; es el reconocimiento, consideración, atención o deferencia,


que se deben a las otras personas. Es una condición “sine qua non” para saber vivir y alcanzar la paz
y la tranquilidad. El respeto es un valor basado en la ética y en la moral. Una persona cuando es
respetuosa acepta y comprende las maneras de pensar y actuar distintas a las de ella, también trata
con sumo cuidado todo aquello que lo rodea.

PUNTUALIDAD

Se entiende por puntualidad la capacidad que tiene una persona para llegar en horario a sus tareas, a
los lugares a los que debe concurrir, etc. La noción de puntualidad es considerada una de las más
importantes y características de las sociedades modernas en las cuales el manejo del tiempo es de
gran relevancia. La puntualidad puede ser entendida como una actitud al mismo tiempo que como un
valor: por un lado es la consecuencia de actuar con puntualidad y de saber entonces cómo manejar
los tiempos mientras que por otro también es un valor muy apreciado sobre todo en el ámbito laboral.
Una persona puntual siempre da la idea de responsabilidad, respeto y organización al contrario de la
imagen que da una persona impuntual.

HUMILDAD

Entendemos por humildad a aquella cualidad del ser humano mediante la cual la persona es modesta
y no se preocupa por sí misma si no por los demás, por los que lo rodean. Virtud humana que inclina
a no presumir logros, asumir fracasos, y a procurar siempre el mejoramiento del bien común Se trata
de la actitud que observa una persona y que hace que no presuma de sus logros, que sea capaz de
reconocer cuando fracasa, y eventualmente sus debilidades, y también actúa sin orgullo.
GENEROSIDAD

Entendida como una de las virtudes más importantes e inherentes al ser humano, la generosidad
puede ser descripta como la actitud de dar o darse uno mismo por o para otro individuo o ser vivo. El
término generosidad proviene del latín, generosus, concepto que hace referencia a la procedencia
noble y virtuosa de un individuo. Si bien en la Antigüedad la palabra se relacionaba más que nada
con una cuestión de linaje y nobleza, hoy en día es utilizada para marcar la virtud de entregarse para
el beneficio de quien más lo necesita.

TOLERANCIA

La tolerancia podría ser descripta como una actitud, una manera de actuar, una forma de ser que se
basa en la idea de que todos los seres humanos somos iguales y que por lo tanto debemos
respetarnos, protegernos y aceptarnos tal cual somos sin generar divisiones que nos enfrenten, sin
agredir o discriminar. En términos más específicos o individuales, la tolerancia también puede ser
entendida como la actitud mediante la cual una persona tolera o acepta rasgos que no
necesariamente tengan que ver con cuestiones raciales, étnicas o religiosas de otra persona que
conoce (por ejemplo, tener tolerancia a que alguien sea impuntual, a que alguien sea desordenado,
etc.).
PERSEVERANCIA

Se conoce como perseverancia a aquel valor que disponen algunos seres humanos en su actuar y
que implica la constancia, la firmeza y la tesón en la consecución de algo, ya sea una meta
propuesta, como ser la de graduarse en la carrera de estudios que haya escogido, formar una familia
o en el logro de algún trabajo que quiere conseguir si o si por los réditos económicos y profesionales
que le puede dar. Es decir, la perseverancia es aquello que uno se propone alcanzar y por el cual
empleará los medios, las estrategias que sean necesarias para llegar a tal o cual fin.

VERACIDAD

El término veracidad se emplea cuando se quiere dar cuenta que alguna cuestión, un hecho, una
declaración, entre otras cuestiones, guardan estricta conformidad con la verdad. Es decir, la
veracidad es algo así como la condición que ostentará un juicio o un razonamiento, que expresará
fehacientemente lo que opina quien lo emite. La veracidad está estrechamente vinculada con
conceptos como la buena fe, la honestidad y la sinceridad y por ello es que además se opone
ciertamente a la hipocresía y a la mentira. La importancia de la veracidad en profesiones como el
periodismo y la medicina.