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2/5/2018 «Quechua» y el sistema inca de denominación de las lenguas

Mélanges de la Casa de
Velázquez
Nouvelle série

45-1 | 2015 :
Langues indiennes et empire dans l'Amérique du Sud coloniale
Dossier

«Quechua» y el sistema inca de


denominación de las lenguas
« Quechua » et le système inca de dénomination des langues
«Quechua» and the Incaic system of denominating languages

C I
p. 37-56

Résumés
Español Français English
Al referirse a la «lengua llamada quichua» o simplemente a la «lengua quichua», los españoles
reutilizaron el endónimo inca qhichwa simi o «lengua de los valles». Esta expresión designaba la
koiné quechua que se formó y propagó en los valles templados de los Andes donde los incas
habían instalado masivamente colonos de diversos orígenes lingüísticos. Qhichwa simi se oponía
a hawa simi o «lengua de arriba/de afuera» que designaba a los idiomas locales practicados por
la población asentada desde la época anterior en zonas más altas. Esta oposición semántica revela
el papel central del quechua «de los valles» en el sistema de comunicación inca.

En se référant à la « langue appelée quichua » ou simplement à la « langue quichua », les


Espagnols réemployèrent l’endonyme inca qhichwa simi ou « langue des vallées ». Cette
expression désignait la koinè quechua qui s’était formée et propagée dans les vallées tempérées
des Andes où les Incas avaient massivement installé des colons de diverses origines linguistiques.
Qhichwa simi s’opposait à hawa simi ou « langue d’en haut / du dehors » qui désignait les
langues locales pratiquées par la population installée dans des zones plus hautes depuis l’époque
antérieure. Cette opposition sémantique révèle le rôle central du quechua dans le système de
communication inca.

In speaking of the «tongue called Quichua» or simply the «Quichua tongue» the Spanish adopted
the Incaic endonym qhichwa simi or «language of the valleys». This expression designated the
Quechua koiné which took form and was propagated in the temperate valleys of the Andes where
the Incas had introduced large numbers of settlers from diverse linguistic backgrounds. Qhichwa
simi stood in opposition to hawa simi or the «tongue from above/from outside» which
designated the local languages used by the population inhabiting higher ground since an earlier

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period. This semantic opposition reveals the central role of the Quechua «of the valleys» in the
Incaic system of communication.

Entrées d’index
Mots clés : Bolivie, incas, langues, langue véhiculaire, Pérou, quechua
Keywords : Bolivia, Incas, Peru, Quechua, tongues, vehicular tongue
Palabras clave : Bolivia, incas, lengua vehicular, lenguas, Perú, quechua

Texte intégral
1 Los términos mediante los cuales los hablantes del quechua se refieren a su idioma
varían de una región a otra. Uno de los más difundidos es runasimi, «palabra» (simi)
«de la gente» (runa), utilizado en las regiones peruanas de Ayacucho y Cuzco, con su
variante runashimi en las provincias ecuatorianas de Imbabura y Cañar, y a lo largo del
río Napo en la Amazonía. En algunas zonas de Ecuador, como Otavalo, el quechua se
conoce también como yankashimi, «lengua vulgar»1. Inga o inga shimi, «lengua (del)
inca», es la expresión de uso común en el sur de Colombia, en las provincias
ecuatorianas de Chimborazo y Cotopaxi y, en el Oriente, a lo largo del río Pastaza.
Llaqwash, que designa la savia de la Puya Raimondi, es el nombre que la lengua lleva
en el norte del departamento peruano de Ancash2 y, bajo la forma llakwash, en la
vertiente oriental de los Andes del norte del Perú3; kechwa ~ kichwa (< esp. quechua)
lo es en muchos lugares del centro del Perú y qhiswa ~ qhishwa en la región del lago
Titicaca y en toda Bolivia. En las regiones norperuanas de Cajamarca y Ferreñafe, el
quechua es conocido como lingwa (< esp. lengua) y lingwaras (< esp. lenguaraz),
respectivamente (véase mapa 1). Hasta donde he podido constatar, estos nombres se
refieren al quechua por oposición al castellano y no al dialecto propio con respecto a
otras variedades de la misma lengua o familia lingüística. En efecto, pese a que la
variación dialectal es un elemento importante de las identidades locales, en la
actualidad los dialectos quechuas no suelen ser objetivados y distinguidos unos de otros
por sus hablantes mediante denominaciones específicas.

Mapa 1. — Los dialectos quechuas y sus denominaciones actuales

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Realización: Damien Rietz y César Itier según T , 2002, p. 49, modificado a partir de la bibliografía
posterior y datos etnográficos
2 Son pocos los estudios que tratan con base lingüística, filológica e histórica la
cuestión del origen de estas denominaciones. Rodolfo Cerrón-Palomino mostró que
runasimi ~ runashimi proviene de la transposición al quechua de una expresión común
en el castellano de la época colonial para referirse a la lengua indígena, la de «lengua de
los indios4». El problema del origen del glotónimo «quechua» ha sido abordado por
Bruce Mannheim5, Alfredo Torero6 y, más detalladamente, por Rodolfo Cerrón-
Palomino7. Estos autores han establecido que su étimo es /qiĉwa/ (en los dialectos
centrales) o /qhičwa/ (en la variedad cuzqueña) que designa los valles andinos de clima
templado, por oposición a los valles cálidos de la costa o de la vertiente oriental de los
Andes (yunka) o a las tierras frías situadas por encima de los 3500 o 3700 msnm
(sallqa o puna). Para B. Mannheim y A. Torero, la denominación de la lengua como
«quechua» es de origen indígena. Según A. Torero, «se habría aplicado a diversos
idiomas (aymara, mochica, quechua) que se hablaban en valles con similares
características climáticas8». Solo posteriormente y en español se habría convertido en el
nombre propio de un idioma, «la lengua quichua». En su estudio sobre el origen del
nombre «quechua», R. Cerrón-Palomino propone otra interpretación: los españoles

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habrían sido los primeros en atribuir a la lengua el nombre de <quichua>, y más tarde
<quechua>9, en referencia al grupo étnico del cual, según sus informantes, los incas
habrían aprendido la lengua, es decir los «quichuas» que ocupaban los valles templados
situados al oeste del Cuzco10. Los incas se habrían referido a esta lengua común
simplemente como a «la lengua» o a «nuestra palabra»11. Esta interpretación parece
gozar hoy de amplia aceptación. Mostraré a continuación que, como lo planteó A.
Torero, «quichua» o qhichwa fue un elemento del sistema inca de denominación de las
lenguas, el cual reflejaba un aspecto esencial del reordenamiento lingüístico que el
imperio cuzqueño suscitó en la región andina: la promoción de un idioma de amplia
comunicación, la «lengua quichua» o qhichwa simi, y la postergación de las lenguas
habladas en las zonas altas donde, en la época anterior, había vivido la mayoría de la
población.

Origen indígena de la denominación


qhichwa simi «lengua quichua»
3 La primera referencia a una «lengua quichua» parece ser la que se halla en la
Relación de la disposición y calidad de la provincia de Guamanga (1557) del
conquistador Damián de la Bandera, entonces corregidor de dicha provincia12. La
segunda atestación sería la que figura en los encabezamientos del «Vocabulario de la
lengua general de los Indios del Peru, llamada Quichua» y del «arte de la lengua general
del Peru, llamada, Quichua» de Domingo de Santo Tomás (1560). Puede considerarse,
sin embargo, como anterior a 1555, fecha en que el dominico dejó el Perú. El
conquistador Pedro Pizarro, en la crónica que redactó al final de su vida, en 1571, aporta
un dato esencial para determinar el origen del nombre de la lengua:

Su habla [de los Xauxas] es la comun que llaman quechuasimi, ques la lengua quel
señor mandava se hablase generalmente, porque cada prouinçia por si tenia
lenguas diferentes, y las de los señores e orexones [= los incas] hera la más escura
de todas13.

4 La lengua «de los orejones» no era el quechua ni una variedad de esta lengua sino el
idioma propio que los incas conservaron hasta la segunda mitad del s. . No existe
ambigüedad en la frase de Pedro Pizarro: quienes «llaman» la lengua común
<quechuasimi> son los indígenas y no los españoles, pues este sintagma es quechua y
no castellano. Los textos redactados en quechua en la época colonial, donde <quechua
simi>, <qquechua simi> o <qquechhua simi> es casi la única denominación de la
lengua, también abogan a favor del origen indígena de esta denominación14. Esto es lo
que explica que <quichua> aparezca tan a menudo en la documentación precedido de
«llamada» o «que llaman». Se sobreentiende «llamada por los indios» o «que los indios
llaman».
5 El que <quechua simi> ~ <qquechua simi> ~ <qquechhua simi> refleje un uso
indígena antiguo encuentra otra confirmación en la persistencia de esta denominación
en quechua bajo la forma qhiswa simi en un área que se extiende desde las llamadas
Provincias Altas de la región del Cuzco hasta el centro-sur de Bolivia. Allí, qhiswa simi
«palabra quechua», qhiswa rimay «habla quechua» o, simplemente, qhiswa es el
término que los quechua hablantes emplean comúnmente para referirse a su idioma. El
hecho de que no haya transitado por el español —pues habría producido la forma
kechwa utilizada en otras regiones— es un argumento fundamental a favor de un origen
no culto ni español sino tradicional del nombre «quechua»15. Actualmente, el quechua
se conoce asimismo como qhichwa o qhichwa aru («lengua quechua») en aimara. Esta
denominación ya existía en 1612, cuando Ludovico Bertonio registró en su Vocabulario
de la lengua aymara la forma <Quesua aro>, exactamente paralela a qhiswa simi.

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Un sistema de clasificación «ambiental»


de las lenguas
6 La denominación qhichwa simi, «lengua del valle», debe entenderse como parte de
un sistema inca de designación o de clasificación de los idiomas según el ámbito
geográfico en el que eran funcionales. Describiré ahora este sistema altamente
revelador de los estatus y roles que los incas reconocían a los idiomas de su imperio.
7 Los habitantes de los Andes distinguen fundamentalmente tres tipos de ecologías:
yunka, qichwa y sallqa o puna. La yunka, término a menudo traducido como «tierra
caliente» en la documentación histórica, abarca los ambientes situados debajo de 2500
msnm, en ambas vertientes de los Andes, y se caracteriza por una vegetación espesa y el
cultivo de la coca y el ají. /Qiĉwa/, /qičwa/ o /qhičwa/, según los dialectos, designa el
piso central del escalonamiento ecológico andino, el de los valles templados y
semiáridos donde se puede practicar una agricultura de riego, aproximadamente entre
2200-2500 y 3300-3500 msnm. La sallqa (como se dice en el norte y el centro del
Perú) o puna (según su denominación meridional) es la región frígida donde los
cultivos están expuestos a las heladas y cuyos habitantes se dedican esencialmente a la
producción de tubérculos y al pastoreo.
8 Esta tripartición ecológica ha dado lugar a un verdadero sistema clasificatorio de los
grupos humanos y los cultivos. En muchos lugares del Perú, es común distinguir a los
qichwa runa o qhiswa runa «gente de quebrada», que se dedican casi exclusivamente a
la agricultura en los valles templados, de los sallqa runa o puna runa «gente de puna»
que se dedican a la ganadería. En la región de Huánuco, la expresión qichwa mikuy
«alimento de la quebrada» designa asimismo los cultivos propios de la qichwa (maíz,
calabaza, etc.), mientras que los tubérculos pertenecen en su mayoría a la categoría de
hallqa mikuy «alimento de la puna»16. También se distingue el qichwa hara o «maíz de
quebrada», que abarca las variedades que crecen cerca de los ríos, del hallqa hara o
«maíz de la puna», que reúne las que trepan las faldas de los cerros17. Las distintas
variedades de papa se agrupan de igual modo en qichwa papa y hallqa papa. Este
sistema de clasificación se asienta probablemente en otro, más fundamental, el que
opone el principio húmedo y caliente antiguamente representado por Wari /
Wiraqucha, dios de los agricultores de maíz de los valles, al principio seco y frío otrora
personalizado en Lliwyaq / Illapa, dios de los pastores y agricultores de secano de la
puna18.
9 La denominación qhichwa simi debe entenderse en relación a este sistema como
«idioma de la tierra templada». Y de hecho tenía su contraparte en las otras dos
ecologías. En su Description del Reyno del Piru de 1597, Balthasar Ramírez menciona
«la lengua yunga» que «se trata en los llanos desde lima hasta guayaquil aunq(ue)
tambien en los valles ay lenguas particulares»19. Varios idiomas costeños reciben el
calificativo de «yunga» (< que. yunka) en las fuentes, en particular el que hoy solemos
llamar «mochica» antiguamente hablado en la costa norte del Perú. Esta lengua fue
designada de esta forma por su primer gramático, Fernando de la Carrera, en su Arte de
la lengua yunga de 1644 y así la calificó también Jaime Martínez Compañón, obispo de
Trujillo a fines del siglo , en su léxico comparado de una serie de idiomas de su
obispado, entre los cuales el de la «Lengua Yunga de las Provincias de Trugillo y
Saña»20. Sin embargo, bajo el rótulo de «yunga» no parece que Ramírez se refiriera al
mochica sino más bien al quingnam o «lengua pescadora» —el idioma de los chimúes—,
que también aparece a veces en la documentación como «yunga» y cuya función
vehicular en la costa es atestiguada por varias fuentes independientes21. Es probable
que los cronistas y los gramáticos de la colonia hayan retomado una manera inca de
referirse a las lenguas de la costa, designándolas en función de la ecología en la que
eran habladas de manera característica y no mediante su endónimo, es decir de manera
contextual y no unívoca.
10 A fines del siglo , Luis de Monzón, corregidor de los repartimientos de los Soras y
los Lucanas, en la provincia de Huamanga, observó que los indígenas llamaban «hahua
simi», es decir hawa simi22, las lenguas particulares de dichos repartimientos,

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expresión que interpretó como «lengua fuera de la general»23. En su Vocabulario de la


lengua general de todo el Perú llamada lengua qquichua o del Inca (1608), que
describe la variante cuzqueña de la lengua general, el jesuita Diego González Holguín
registra la expresión hawa simi con un significado distinto al que menciona Monzón:
«Hahua simiruna. Hombre cortés saludador, que a todos habla y haze amigos, claro,
desenfadado, que pide sin empacho, y se combida, conuersable, no encogido, no corto».
Aquí, «la persona de palabra exterior» (hawa simi runa) es la que se expresa de buena
gana y con facilidad, la que suele exteriorizarse y no guarda su «palabra» dentro de ella.
El lexicógrafo jesuita no registra el significado atestiguado por las Relaciones
geográficas, de modo que podemos suponer que este era propio de la provincia de
Huamanga.
11 En los dialectos meridionales actuales, es decir, los de Ayacucho (la antigua provincia
de Huamanga), Cuzco y el Collao, hawa también puede equivaler, según el contexto, al
castellano «arriba» o «alto». Este término es incluso uno de los que más comúnmente
se refieren a las alturas o punas. En el quechua cuzqueño, hawa pata «borde superior»,
por ejemplo, designa una zona plana que domina una quebrada desde la baja puna.
Hawata risaq «voy arriba» o «voy a las alturas» es la frase que se puede escuchar de
boca de los habitantes de los valles tropicales del Cuzco que están por viajar a las
«provincias altas», es decir a las punas de la región. La misma frase pronunciarán los
habitantes del alto valle del Vilcanota al momento de ir a las punas cercanas.
Correlativamente, ukhutan risaq «voy adentro» es lo que dice un habitante de las
estribaciones orientales de los Andes cuando sale a la selva baja, usando para referirse a
ella el término ukhu «interior», antónimo de hawa «exterior»24. ¿Hawa simi no
significaría entonces «lengua de las alturas» en vez de «lengua fuera de la general»?
12 Los sermones publicados en 1585 por el tercer concilio de Lima ofrecen un elemento
decisivo a favor de esta última interpretación. El sermón XXIII, que predica «contra las
borracheras», sostiene que el alcohol causa una alta mortalidad entre los «indios hatun
lunas» «porque no tienen comida». <Hatun luna> es un término que el español
peruano del siglo tomó prestado del quechua donde hatun runa «adulto» (lit.
«gente grande») designaba a los tributarios de los estados inca y colonial temprano. Los
hatun runa se distinguían de quienes estaban exentos de tributo: los yana o
auxiliares25, los kuraka o caciques y los incas del Cuzco. En la frase quechua
correspondiente, no aparece *<hatun runa> como equivalente del español «indios
hatun lunas», sino otros dos sintagmas tratados como sinónimos: <huaccha runa>
(wakcha runa «gente pobre») y <hahua runa>26. Asimismo, en el sermón XXIX,
«yndio hatu(n) luna» aparece traducido en quechua por <hatun runa, hahua runa>27.
No comentaré en detalles el significado de wakcha «pobre», aunque debo señalar que
designaba a la población del común por oposición a los miembros de las élites inca y
cacical (generalmente calificados de apu «señores» o qhapaq «ricos»).
13 En estos contextos, donde aparece como parasinónimo de wakcha runa, hawa runa
no puede interpretarse como «gente del exterior», es decir «foráneos», sino como
«gente de las alturas», es decir aquellas personas que, por vivir en una zona de
condiciones climáticas precarias, «no tienen comida».
14 En efecto, a fines del siglo , existían fundamentalmente dos categorías de
población rural india: por una parte, la población nativa de cada lugar, que residía
desde hacía varios siglos en pueblos situados en el límite entre los pisos ecológicos
qhichwa y puna, en la cumbre de cerros redondeados o sobre espolones rocosos,
dedicándose esencialmente al pastoreo y la agricultura de secano; por otra parte, los
yana y los mitma (colonos) instalados por el Estado inca en los valles previamente
subexplotados por la población nativa (véase mapa 2). Después de la conquista
española, muchos europeos se instalaron a su vez en estos valles e implantaron en ellos
cultivos mediterráneos. Numerosos indígenas se les unieron en calidad de yana, pues al
adquirir este estatus se liberaban del tributo y del servicio de la mita. La mayoría de las
reducciones también fueron fundadas en zonas de valle y los «pueblos viejos» situados
en las alturas fueron desocupados. Sin embargo, pese a la presión de la autoridad
colonial, gran parte de la población nativa y tributaria siguió residiendo cerca de sus
tierras de cultivo y sus pastizales, alrededor del límite entre qhichwa y puna. En los dos
sermones arriba citados, la expresión hawa runa debe entenderse dentro de este
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contexto: se refiere a los indios nativos de la provincia, es decir a los que residen
«arriba», por oposición a los yana y los mitma que viven y trabajan en el fondo de los
valles. Hacia 1600, el manuscrito de Huarochirí registra también la expresión hawa
llaqta28. Aunque Gerald Taylor, editor y traductor de este documento, interpretó hawa
llaqtakunapi como «en los pueblos de afuera», piensa ahora que esta expresión
designaba más bien los pueblos de las alturas (comunicación personal). Hawa simi
debe comprenderse en relación con hawa runa y hawa llaqta: era la «lengua de las
alturas», es decir, la de la población nativa de la provincia, por oposición a la «lengua
de los valles» practicada por los advenedizos.

M 2.— Yunka, qhichwa y puna en el centro y sur del Perú

Diseño y realización: Damien Rietz y César Itier con QuantumGis, a partir de P V , 2014 [1938],
p. 22
15 Es de observar, sin embargo, que si bien hawa simi puede traducirse por «lengua de
arriba» o «de las alturas», su significado literal no deja de ser el de «lengua de afuera»,
pues, en quechua, «fuera» y «arriba» no constituyen dos acepciones distintas de hawa
sino que el significado «afuera» abarca lo que el castellano distingue como «arriba».
Podríamos decir que, en quechua, la ubicación superior se incluye dentro de la
ubicación exterior, pues el contexto raras veces deja lugar a ambigüedades29. Por esta
razón, la zona que está «fuera» de los valles no es sino las alturas. Como lo vamos a ver
ahora, esta observación es esencial para entender la peculiar ecología lingüística que
subyace al sistema inca de denominación de los idiomas.
16 En efecto, como se ha visto, qhichwa simi «lengua de los climas templados» se
insertaba en un paradigma tripartito, entre *yunka simi «lengua de los climas
calientes» (expresión solo indirectamente atestiguada por su correspondiente
castellano «lengua yunga») y hawa simi «lengua de las alturas». Pero existía una
disimetría en este sistema onomástico: mientras que las dos grandes lenguas
vehiculares, la yunga y la quichua, eran designadas mediante términos que se referían a
pisos ecológicos (yunka y qhichwa), las lenguas «maternas» —como hubieran dicho los
españoles—, lo eran mediante una denominación puramente espacial («lengua(s) de

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arriba» [lit. «de afuera»]), cuando hubieran podido ser llamadas por ejemplo *puna
simi «lengua(s) de la puna». El sistema onomástico *yunka simi / qhichwa simi /
hawa simi conllevaba por lo tanto una oposición interna entre las lenguas «de arriba» o
«de afuera» y las otras dos, es decir, expresaba la idea de que las lenguas vehiculares
«yunga» y «quichua» se situaban al interior del espacio comunicacional inca, mientras
que las lenguas locales estaban relegadas fuera de él. En efecto, la colonización de las
quebradas y su crucial importancia para la economía política inca había convertido en
una parte superior y periférica la franja intermedia entre qhichwa y puna que era
anteriormente el centro de la vida andina y el espacio en el que las lenguas no quechuas
de la sierra eran funcionales.

¿Qué variedad del quechua era


calificada de qhichwa simi?
17 Siguiendo el uso general español que señalábamos al inicio, Huaman Poma (≈ 1615)
relaciona «quichua» y «lengua general» fusionando varias veces ambas expresiones en
una sola, la «lengua general de quichiua30». Bajo la pluma del cronista indígena, esta
expresión no designa a toda la familia lingüística. Huaman Poma distingue, en efecto,
de modo reiterado la «lengua general de quichiua» de otras dos variedades de la misma
familia, la lengua «ynga» y la lengua «chinchaysuyo»31. Al observar que Domingo de
Santo Tomás había compuesto su Lexicón de 1560 en «la lengua del Cuzco
chinchaysuyo quichiua todo rrebuelto32», diferencia tres tipos de quechua: «la lengua
del Cuzco», la lengua «chinchaysuyo» y la lengua «quichiua». A mi entender, la
primera variedad es la que él mismo llama en otras partes «lengua inga», es decir la
variedad de quechua propia de los incas33. La categoría de «chinchaysuyo» abarcaba
muy probablemente las variedades de lo que hoy llamaríamos «quechua I» actualmente
habladas en el centro y centro-norte del Perú y productos de una expansión de la lengua
muy anterior al imperio inca34. «Quichiua» designa a mi entender la forma de quechua
que se hablaba en los valles qhichwa (como por ejemplo los de Huamanga, del río
Pampas, de Abancay o de la región de Cuzco) poblados de mitma y de yana de diversas
procedencias que habían aprendido la «lengua del inga» transformándola e iniciando
de esa manera la formación de las variedades regionales que hoy llamamos
«quechua II»35. Esta variedad es precisamente la que los observadores españoles
llamaron «la lengua general». La Iglesia reunida en el tercer concilio de Lima (1582-83)
optó por hacer de la «lengua quichua», y no de la variedad elitista de los incas, la base
de un estándar de evangelización válido para todo el Perú. El sermo humilis elaborado
de esta manera por un equipo de quechuistas en gran parte jesuitas o afines a ellos no
dejó de suscitar resistencias en el clero secular criollo del Cuzco, que mantenía
estrechas relaciones con los incas36.
18 En la época de Huaman Poma, el proceso de absorción de «la lengua (del) inga»
propiamente dicha por «la lengua quichua» debía estar muy avanzado, de modo que
estas denominaciones figuran a veces en las fuentes españolas como equivalentes. Sin
embargo, el quechua que practicaban los incas parece haber mantenido todavía
suficientes rasgos propios como para que el autor de la Nueva coronica lo considerara
como una lengua específica, al contrario del jesuita González Holguín quien, en el título
de su Vocabulario, afirma describir la «lengua qquichua o del inca». A esta distinción
entre dos lenguas quechuas, el «ynga» y el «quichua» propiamente dicho, se refieren
los quechuistas del tercer concilio de Lima cuando observan

la demasiada curiosidad, con que algunos del Cuzco, y su comarca vsan de


vocablos, y modos de dezir tan exquisitos, y obscuros, que salen de los limites del
lenguaje, que propriamente se llama Quichua, introduziendo vocablos que por
ve(n)tura se vsauan antiguamente, y agora nò, o aprouechandose de los que
usauan los Ingas, y señores, o tomandolos de otras naciones con quien tratan37.

19 Y en efecto, Huaman Poma reconoció como «lengua quichiua» la variedad en que


estaban compuestos los textos conciliares: «cartella caticismo preparacion y libro

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confecionario y dotrina en la lengua quichiua aymara proveyda en el santo concilio38».


20 Es probable que la tardía emergencia del término «quichua» en las fuentes (1557)
para designar la lengua común se explique por la evolución sociolingüística entonces en
curso. Fue en esa época que la «lengua del inca» o «lengua del Cuzco» propiamente
dicha perdió su vigencia como lengua vehicular, pues había colapsado la estructura
estatal que aseguraba su transmisión y estabilidad en el seno del grupo «de los señores,
y gente principal» según la expresión de Domingo de Santo Tomás al referirse, en el
prólogo de su Lexicón, a sus hablantes más característicos. A partir de la década de
1550, el quechua de los colonos instalados en las quebradas reemplazaría, en la
conciencia lingüística de los observadores españoles y de indígenas como Huamán
Poma, a la lengua del inca como referente de una «lengua general», es decir, de una
variedad real o potencialmente común del quechua. Por eso, Juan de Betanzos, que
acabó su crónica antes de esa época, en 1551, se refiere todavía a la lengua vehicular
como a la «lengua general del Cuzco»39 y Cieza de León, que publicó la suya en 1553,
igualmente como a la «lengua del Cuzco»40. Por eso también, Garcilaso, que dejó el
Perú para marcharse a España en 1560, tampoco usó el glotónimo «quichua» en sus
escritos sino solamente el de «lengua general».
21 Cuarenta años más tarde, cuando Huaman Poma estaba escribiendo su Nueva
Coronica, la «lengua quichua» ya tendía a ocupar lo esencial de las funciones de
comunicación dentro de una sociedad lingüísticamente menos heterogénea. El colapso
demográfico, la rearticulación de las economías regionales alrededor de una red de
ciudades y de pueblos nuevos, la mita y la evangelización parecen haber empezado a
fragilizar las lenguas particulares y su transmisión a las nuevas generaciones. En la
provincia de Huamanga, las Relaciones geográficas de Indias muestran que la «lengua
de las quebradas» se practicaba ya muy ampliamente como segunda lengua entre las
poblaciones de las alturas. Cuando el quechua acabaría reemplazando las hawa simi en
las zonas altas —en una época que no podemos determinar con exactitud—, su nombre
de «lengua de las quebradas» perdería su pertinencia y sería sustituido por runasimi,
calco del español «lengua de los indios». Un proceso semejante parece haber ocurrido
en las provincias aledañas al Cuzco donde runasimi es en la actualidad el único nombre
bajo el cual se conoce la lengua. De modo revelador, este desplazamiento onomástico
no ocurrió en el quechua del Collao y Charcas donde, por razones que no he podido
dilucidar, se perdió el significado primigenio del término qhiswa («tierra templada»).
Desprovisto de una motivación semántica que entrara en contradicción con la
distribución ecológica real de la lengua, qhiswa simi pudo permanecer allí como el
nombre propio de la misma.
22 Es de notar que «quichua» siempre aparece en las fuentes como adjetivo («la lengua
quichua») y no como sustantivo independiente (*«el quichua»). A fines del siglo , en
español y, tal vez también en quechua, «quichua» calificaba la lengua común que era
por excelencia «la lengua de los valles». Pero, como lo señala A. Torero41, otras lenguas
también podían recibir el mismo calificativo. Todavía es posible encontrar en la
documentación española de fines del siglo algunos casos en los cuales el glotónimo
«quichua» no tiene por referente la lengua común sino otros dialectos de la misma
familia lingüística. En 1586, el corregidor de los Chumbivilcas, Francisco de Acuña,
observa que «los indios desta comarca [Condesuyo] hablan algunos dellos en su lengua
quichua y la mayor parte en lengua general del inga42» y que «en este pueblo [de Alca]
hay cantidad de ochocientos indios de tasa y hablan algunos dellos la lengua quichua y
otros la general del inga43». En estas frases, las expresiones «su lengua quichua» y «la
lengua quichua» se oponen a «la lengua general del inga» y designan dialectos
quechuas alejados de la lengua común. Percibimos claramente que «quichua» mantiene
aquí su sentido ecológico, pues el pueblo de Alca se encuentra en plena zona quechua, a
2750 msnm. Acuña, muy probablemente, se hace eco de una manera indígena de
referirse a las lenguas de las quebradas como «quichuas», por oposición a la lengua
aimara que se hablaba en las alturas. La pertinencia de esta designación estribaba muy
probablemente en el hecho, muy común en los Andes, de que los grupos que explotaban
las quebradas desde una época anterior al Tahuantinsuyo a menudo hablaban un
idioma distinto al de las poblaciones de las alturas. En el sur del Perú, estas lenguas de

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las quebradas pertenecían a menudo a la familia quechua, mientras que muchos


idiomas de las alturas pertenecían a la familia aimara44.

Origen histórico de la denominación


qhichwa simi
23 Según una tradición recogida por Cieza de León de boca de algunos incas del Cuzco,
el origen de la «lengua general», es decir, de la «lengua quichua», fue la provincia
llamada «de los quichuas»:

algunos de los orejones [= los incas] del Cuzco afirman que la lengua general que
se usó por todas las provincias, […] fue la que usavan y hablavan estos quichoas45.

24 Esta provincia llevaba dicho nombre porque abarcaba un conjunto de quebradas


templadas y cálidas que confluían en el curso medio del río Apurímac, a pocas decenas
de kilómetros del Cuzco. Hacia 1581, una fuente independiente de Cieza, la Instrucción
para descubrir todas las guacas del Pirú, de Cristóbal de Albornoz, se hizo eco de la
misma tradición al titular la sección dedicada a dicha provincia: «Provincia de
Quichuas, de donde tomó el inga la lengua general46». Más adelante, mencionó «los
quechuas de ciertas provincias de donde tomó el inga la lengua general que mandó
supiesen todos47». Como lo señala R. Cerrón-Palomino48, Luis Capoche (1585) y
Bernabé Cobo (1653) recogieron la misma memoria indígena acerca del origen de la
lengua general49. R. Cerrón-Palomino considera, a mi entender con razón, que estos
cuatro testimonios independientes constituyen los ecos de una memoria indígena de la
historia del origen de la variedad de quechua que servía de idioma vehicular en el
imperio inca. Sin embargo, discrepo de la interpretación que hace de los mismos. Según
él, estas frases revelan que los incas aprendieron el quechua de boca de los quichuas.
Por mi parte, observo que estos testimonios solo dicen que los incas tomaron de dicha
provincia la «lengua general» de su imperio. Si se acepta el deslinde que establecimos
entre «lengua quichua» (= «lengua general») y lengua «ynga» —como decía Huaman
Poma—, Cieza, Albornoz, Capoche y Cobo afirman que «la lengua quichua», es decir, la
lengua de los mitmas y los yanas, se originó en la provincia de los quichuas. Ni ellos ni
ningún otro testimonio que conozcamos dice nada del origen de la lengua «ynga», es
decir, de la procedencia de la variedad de quechua propia de los incas.
25 ¿A qué proceso histórico-lingüístico se refirieron los cuatro cronistas mencionados?
Según las fuentes históricas, la provincia de los quichuas formó parte del Estado
regional cuzqueño antes de la expansión imperial inca, por lo que sus habitantes eran
considerados como incas o «quichiua ynga», «incas de quebrada»50. No debemos ver
en «quichua» un etnónimo, pues no parece que los pobladores del valle medio del
Apurímac formaran una comunidad cohesionada51. Quienes recibían la denominación
general de «incas de quebrada» eran más probablemente un conjunto de formaciones
sociales diversas que eran, para los cuzqueños, «gente de clima templado», pues los
incas no pertenecían propiamente a la qhichwa dado que el valle del Cuzco se ubica en
la franja superior de ese piso ecológico, a 3450 msnm, casi en el límite con la puna. La
toponimia de la zona de Abancay, en el corazón de la antigua provincia de los quichuas,
sugiere que sus habitantes originales practicaban una variedad de quechua alejada del
cuzqueño que se habla actualmente en ella52. Podemos suponer que se hablaba en estos
valles, como en otros valles del sur —por ejemplo el de Alca o el de los Cabanas, como se
ha visto—, un dialecto quechua muy distinto al cuzqueño que se habla actualmente en
ellos.
26 Bajo la dominación inca, el valle de Abancay y las quebradas aledañas fueron una de
las zonas del Tahuantinsuyo que acogieron el mayor número de colonos forasteros, al
mismo tiempo que gran parte de sus habitantes originarios fueron dispersados en otras
regiones53. Muchos de estos colonos eran costeños encargados de implantar allí el
cultivo de la coca y de la saqapa —un arbusto cuyos frutos servían de sonajas—. Otros
venían de provincias serranas como Yauyos o Aimaraes, o de Sañoc, en el valle del

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Cuzco54. Los cambios muy profundos que se produjeron, durante la época inca, en la
composición étnica de la provincia de los quichuas dieron muy probablemente su
primer impulso al reemplazo del quechua de sus habitantes originarios por una koiné
que era de tipo cuzqueño pero no se confundía con el quechua «inga». Cuando Cieza
afirma que la lengua general que se usó en el imperio inca fue la de los quichuas y
cuando Albornoz apunta que «el inga» tomó de esta provincia la «lengua general»,
quieren decir, a mi entender, que la lengua que se difundió en el imperio como medio
de comunicación entre los incas y los mitma y yana instalados en los valles andinos fue
la que se forjó en lo que fue tal vez la primera experiencia inca de colonización masiva
de quebradas de clima templado. No se refieren a la variedad de quechua hablada por
los «ingas quichuas» originarios de los valles del curso medio del Apurímac. El valle de
Abancay y las quebradas aledañas, tan cercanos al Cuzco, debieron de ser para los incas
el ejemplo más familiar y representativo de los procesos de colonización multiétnica
que suscitaron la formación y propagación de una koiné quechua. Los testimonios de
Capoche y de Cobo también se pueden entender en el mismo sentido: los quichuas —es
decir, los habitantes advenedizos más que originarios de los valles del curso medio del
Apurímac— fueron el grupo epónimo de la «lengua general quichua»55.
27 Hasta ahora no he comentado una dimensión fundamental del semantismo de la
denominación qhichwa simi, dimensión que aboga a favor de su origen inca. Este
sintagma tiene por núcleo simi «boca», «palabra» y no rimay «hablar», «habla», que
es el término que los hablantes de los dialectos que descienden de la lengua general
privilegian hoy para referirse a un idioma (por ej. kastilla rimay «castellano» en las
variedades de Ayacucho y Cuzco, o qhiswa rimay «quechua» en el Collao).
Contrariamente a rimay, que se refiere a cualquier acto de habla, simi, cuyo significado
primario es «boca», conlleva las nociones de «instrucción», «consejo», «orden» o
«autorización»56. Es la palabra hecha objeto concreto y transmisible, la que una
persona entrega a otra para que actúe de acuerdo a ella. Podemos suponer que qhichwa
simi se refería a la palabra transmitida por los incas a los pobladores de las quebradas
para que estos produjeran las riquezas que eran estratégicas para el Estado. Para los
incas y sus súbditos, probablemente no existían sistemas u organismos lingüísticos de
contornos bien definidos, semejantes a lo que llamamos «lenguas». Es probable que la
«lengua quichua» consistía, en la conciencia de sus hablantes, en un repertorio de
«palabras» o «instrucciones» (simi) utilizadas para la comunicación política en las
quebradas andinas. Según esta lógica, la expresión hawasimi podría entenderse como
las «palabras de las alturas», es decir las traducciones en las lenguas locales que los
señores étnicos hacían de las «instrucciones» formuladas por los incas.
28 El Tahuantinsuyo fue una sociedad multiétnica y multilingüe integrada por un
Estado que desarrolló una verdadera política lingüística consistente en difundir un
idioma común, por lo menos en la sierra, más allá del reducido ámbito de las élites. El
sistema denominativo que he sacado a luz pertenecía al parecer a un registro
esencialmente administrativo, pues un medio geográfico era en última instancia un tipo
de actividades y de producción, y los incas seguramente debían tomar en cuenta y
nombrar el idioma que permitía la comunicación en cada zona productiva,
diferenciándolo de otros que se hablaban en otros ambientes. Aunque estas
denominaciones no fueron unívocas sino contextuales, sí permitían individualizar y
objetivar los idiomas a los que se referían. Debemos guardarnos de las representaciones
primitivistas difundidas por cierta antropología americanista de la segunda mitad del
siglo y de acuerdo a las cuales cada grupo amerindio, víctima de una especie de
etnocentrismo ingenuo y absoluto, se habría considerado a sí mismo como «los
humanos» hablantes de «la lengua»57.
29 El Estado colonial español sucedió al Estado inca y reutilizó «la lengua quichua» para
la comunicación con sus súbditos multilingües del Perú. Sin embargo, los agentes de la
administración civil y religiosa española se refirieron poco al quechua como a la
«lengua quichua» sino más bien como a la «lengua general (de los indios / del Perú / de
este reino)». Esta resistencia a adoptar el glotónimo «quichua», fuera del círculo de los
profesionales de la lengua —gramáticos, lexicógrafos y autores de textos de catequesis
—, se explica probablemente en gran parte por el hecho de que «lengua quichua» no era
una denominación transparente para quienes ignoraban el idioma, es decir, para el
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sector superior de la administración civil y eclesiástica colonial. En cambio, «lengua


general» presentaba la ventaja de expresar el valor instrumental que tenía este idioma
para dicha administración. En efecto, el binomio formado por las dos grandes lenguas
generales del Perú, el quechua y el aimara, definía un espacio político que, pese a su
fragmentación étnica y lingüística, era susceptible de ser gobernado mediante
instituciones comunes. Podemos decir que la «lengua general» o «quichua» fue, junto
con el curaca, la mita y los yanaconas, una de las instituciones cardinales de gestión
estatal creadas por los incas y reutilizadas por el régimen colonial.

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Notes
1 Yanka < *yanqa significa «vano, sin valor; gratuito». Califica aquí al quichua como lengua de la
gente común frente al castellano, idioma de prestigio y de los sectores pudientes de la sociedad.
2S , 2008, p. 250.
3T , 2006, p. 56.

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4C -P , 2008. Es de notar que los hablantes actuales de las regiones de Ayacucho y
Cuzco no le reconocen a esta expresión el mencionado significado. Hasta donde he podido
averiguarlo, para los miembros de las comunidades, runasimi evoca más bien la idea de «idioma
de la gente común».
5M , 1991, pp. 6-8.
6T , 1997, p. 275.
7C -P , 2008.
8T , 1997, p. 275.
9 Como lo observa C -P , 2008, pp. 37-38, la forma <quechua> que hoy se ha
impuesto en el castellano de Perú y Bolivia se origina en un intento, de parte de algunos
quechuistas cuzqueños del s. , de ajustar la transcripción del término a la pronunciación
criolla del mismo, es decir [qhɛčwa].
10 Ibid.
11 Ibid., pp. 48-49.
12 «La lengua que los Ingas hablan, y de que ellos se precian, es la lengua quichua, que es la
común y general que se habla en toda la tierra que los Ingas conquistaron» (B , Relacion
del origen e gobierno, p. 493).
13 P , Relación, p. 75.
14 Por ej.: <Quechua simicta, cairi aymaracta yachacchu carca, cairi manachu?> (P
B , Ritval formvlario, p. 140); <cay qquechhua çimipicca> «en lengua de los Yndios»
(Á , Segundo tomo de los sermones, p. 72); <runap qquechhuaçimimpi> «en la lengua de
Indio» (Á , Tratado de los evangelios, p. 59); <qquecchuaçimipi> «en lengua de los Yndios»
(ibid., p. 72); <Qquechhua simi> «la [lengua] Qquechhua» (A , Sermones de los
misterios de nvestra santa fe, fº 107rº). En la parte del mismo sermón dedicada al origen de la
diversidad de las lenguas, el limeño Fernando de Avendaño llama la lengua <Incap simin>
«lengua del Inca» (ibid., fos 108vº, 111vº, 112vº, 113rº, 114vº), tal vez porque el centro del Perú
casi no conoció en la época inca una colonización masiva de sus zonas de quebrada y una
implantación duradera de la variedad llamada más al sur qhichwa simi.
15 Es de notar que en la mayor parte de ese amplio espacio se desconoce el significado primario
de «valle templado» que qiĉwa ~ qičwa ~ qhiswa conserva en otras regiones, de modo que
qhiswa ha quedado allí verdaderamente como nombre propio de la lengua.
16 F M , 1973, p. 31.
17 Ibid.
18 D , 1973; I , 2013a. Recientemente, L R (2012, p. 249 sqq.) ha sacado a la luz la
actual vigencia de esta polaridad, en la región del Cuzco, para clasificar tipos de personas o
estados de la persona.
19 En T , 1936, p. 23.
20 Reproducido y analizado por T , 2002, pp. 206-213.
21 S G , 2010.
22 En el siglo , algunas de las variedades sureñas del quechua ostentaban un contraste de
sibilantes /s/ - /ŝ/ y es posible que <hahua simi> deba interpretarse como hawa ŝimi. Dado que
desconocemos la historia de la neutralización de dicho contraste en otras zonas que la del Cuzco,
he optado aquí por no tomar en cuenta esa posible oposición fonológica en la transliteración de
los términos quechuas al sistema gráfico actual (siempre en cursivas).
23 «Hay en este repartimiento [Lucanas] mucha diferencia de lenguas, porque los de la
parcialidad de Antamarca tienen una de por sí antiquísima, y los Apcaraes otra, y otra los
omapachas, otra los Huchucayllos, y estas lenguas no tienen nombre cada una de por sí, más que
todos ellos dicen a su propia lengua hahuasimi, que quiere decir lengua fuera de la general, que es
la del Inga, que en común usan della en esta provincia y repartimiento, y en la que todos se
entienden y hablan» (M , «Descripción de la tierra del repartimiento de los Rucanas
Antamarcas», p. 239). «Y en este repartimiento hay muchas diferencias de lenguas, porque casi
cada cacique [= cada linaje] tiene su lengua, aunque todos hablan y se entienden en la del Inga; y
a las lenguas diferentes de la del Inga en que se hablan y entienden, la llaman hahuasimi, que
quiere decir lengua fuera de la general, que es la del Inga, que todos en común usan desta lengua
general del Inga, y en la que tratan y hablan con los españoles y se entienden con los indios» ( .,
«Relación de la tierra del repartimiento de San Francisco de Atunrucana y Aramati», p. 228). En
la provincia de los Soras: «al presente hablan la lengua general quichua del Inga […] [pero]
tienen otra lengua natural suya, que es la lengua aymará […] tienen otras lenguas en que se
hablan y se entienden, que se llama [sic] hahuasimi, que quiere decir lengua fuera de la
general…» ( ., «Descripción de la tierra del repartimiento de Atunsora», p. 221).
24 Estos ejemplos me han sido proporcionados por Máximo Cama Ttito.
25 Es decir, los trabajadores especializados o no, destacados de sus grupos de origen y puestos al
servicio personal del soberano, de grandes señores de la élite inca o de curacas principales.
26 T , Doctrina christiana y catecismo, p. 633.
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27 Ibid., p. 715.
28 ¿T ?, Ritos y tradiciones de Huarochirí, p. 149 (primer suplemento).
29 Por ejemplo, punkup hawanpi, que significa literalmente «fuera de la puerta», se refiere a la
parte de la pared que está encima de una puerta y sobre la cual puede encontrarse, por ejemplo,
un letrero.
30 Por ejemplo: «Caciques principales sean desaminados la lengua de castilla y general de
quichiua» (G P , Nueva Corónica, p. 771); «Cada el día aunque tenga grandes trauajos
mayormente los yndios deste rreyno an de sauer en su lengua general de quichiua a de rrezar
primeramente a la sancticima trinidad medio rrozario que son…» (ibid., p. 826).
31 «Rebrendo rretor general de la conpañia de jesus los santos rrebrendos perlados y
predicadores y letrados coligiales maystros de artes y latines y predicadores lenguarases de la
lengua ynga quichiua aymara chinchaysuyo deste rreyno» (ibid., p. 479); «los dichos padres y
curas no son muy bien desaminados [= examinados] la lengua del Cuzco, quichiua, chinchaysuyo,
aymara» (ibid., p. 610).
32 Ibid., p. 1079.
33 I , 2013.
34 Las Relaciones geográficas de Indias sugieren que, en el siglo , la implantación de estos
dialectos llegaba mucho más al sur que hoy en día. Dado que la distribución geográfica de la
mayoría de ellos correspondía al sector septentrional del Tawantinsuyu —el Chinchaysuyu—
estos dialectos fueron llamados «chinchaysuyo» no sabemos si por los quechuistas españoles o
por los incas mismos.
35 I , 2011, 2012, 2013b.
36 I ., 2012; D , 2007, ha sacado a la luz y analizado una serie de diferencias entre los
quechuistas de Lima y los del Cuzco, en cuanto a la expresión de los conceptos del cristianismo en
quechua.
37 T L , Doctrina christiana y catecismo, p. 167, fº 74 (las cursivas son
nuestras).
38 G P , Nueva Corónica, p. 1079.
39 B , Suma y narración, p. 113.
40 C L , Crónica del Perú, pp. 68, 71, 72.
41 T , 1997, p. 275.
42 A , «Relación fecha por el corregidor de los Chunbivilcas», p. 310.
43 Ibid., p. 313.
44 En la meridional provincia de los Collaguas, por ejemplo, el grupo epónimo de los collaguas,
establecido en la parte alta del valle, era aimarahablante, mientras que los Cabanas, que poblaban
la parte baja, hablaban «la lengua general del Cuzco corruta y muy avillanada» (U
M , «Relación de la provincia de los collaguas», p. 328), es decir una variedad de
quechua muy alejada del cuzqueño y de los dialectos meridionales actuales.
45 C L , Crónica del Perú, p. 104, cap. .
46 En D , 1967, p. 27.
47 Ibid., p. 36.
48 C -P , 2008, pp. 44-45.
49 C (Relación de la Villa Imperial, p. 170) se refiere a «la lengua general, que es la que
llaman quichua (por decirse así el pueblo principal donde se habla y usaban de ella los incas en el
Cuzco, que era la cabeza del reino como hoy es, aunque no era la materna que la tierra tenía)».
C (Historia del Nuevo Mundo, - , p. 234) escribe: «Tratando de la lengua deste reino,
hablo solamente de la quichua, como general y común a todos los naturales y moradores dél; a la
cual damos este nombre, tomando de la nación de indios que la tenía propia y de donde se derivó
a los demás, que son los quichuas; como a la castellana la llamaron así, por ser la materna que
hablamos los castellanos».
50 G P , Nueva Corónica, pp. 337, 740.
51 Todavía es muy poco lo que se conoce de la arqueología de esa zona. Tras una investigación
preliminar en ella, S (2008, p. 556) observa: «la variabilidad de la estructuración del
espacio social evidenciaría la presencia de entidades socioculturales relativamente
independientes ocupando diferentes zonas del valle [del Apurímac] constituyéndose, entonces,
en un espacio multiétnico».
52 Ejemplo de ello es el nombre del último tambo que se encuentra en el camino inca antes de
Abancay, viniendo de Andahuaylas, Cochacaja < Quchakaša, «espinos de la laguna», cuyo
elemento kaša, «espino», es ajeno al quechua cuzqueño y a la lengua general y característico de
los dialectos del centro del Perú que hoy clasificamos como «quechua I». Asimismo, uno de los
distritos actuales de la provincia de Abancay se llama Circa, que no halla su interpretación en el
quechua cuzqueño sino en los dialectos del centro, como sirka ~ hirka «cerro». Los baños

https://journals.openedition.org/mcv/6113#bodyftn13 15/16
2/5/2018 «Quechua» y el sistema inca de denominación de las lenguas
termales de Cconocc, cerca del río Apurímac, también llevan un nombre que solo puede
interpretarse a partir de los actuales dialectos del centro, donde quñuq ~ qunuq significa «tibio»,
mientras que en quechua cuzqueño este nombre significaría «el que quema paja», interpretación
poco plausible para designar baños de agua caliente.
53 E S , 1973, p. 230.
54 Ibid.
55 Al referirse como a «la nación de indios» llamada quichua, Cobo no se refiere a un grupo
étnicamente constituido sino al conjunto de las personas nacidas en una provincia, según la
principal acepción del término «nación» en el siglo .
56 Como se percibe en los siguientes ejemplos que proceden de diversos lugares del sur del Perú:
Maytataq siqaykunku mana simiywan? / «¿Adónde se han ido sin mi permiso?» (Huanta);
Pichá qusayta siminchamun manaña llank’ay munananpaq? / «¿Quién le habrá inducido a mi
marido a que no quiera trabajar?» (Urubamba); Kunanqa munasqayman wayllusqayman
simita qan qararqunki kunan khayna wikch’unakunaykupaq / «Tú has aconsejado a mi
enamorada, a mi querida para que nos separáramos» (prov. de Carabaya).
57 R , 2011.

Table des illustrations


Titre Mapa 1. — Los dialectos quechuas y sus denominaciones actuales

Légende Realización: Damien Rietz y César Itier según Torero, 2002, p. 49,
modificado a partir de la bibliografía posterior y datos etnográficos
URL http://journals.openedition.org/mcv/docannexe/image/6113/img-1.jpg
Fichier image/jpeg, 1,0M
Titre Mapa 2.— Yunka, qhichwa y puna en el centro y sur del Perú

Légende Diseño y realización: Damien Rietz y César Itier con QuantumGis, a


partir de Pulgar Vidal, 2014 [1938], p. 22
URL http://journals.openedition.org/mcv/docannexe/image/6113/img-2.jpg
Fichier image/jpeg, 125k

Pour citer cet article


Référence papier
César Itier, « «Quechua» y el sistema inca de denominación de las lenguas »,Mélanges de la
Casa de Velázquez, 45-1 | 2015, 37-56.

Référence électronique
César Itier, « «Quechua» y el sistema inca de denominación de las lenguas », Mélanges de la
Casa de Velázquez [En ligne], 45-1 | 2015, mis en ligne le 01 janvier 2018, consulté le 02 mai
2018. URL : http://journals.openedition.org/mcv/6113 ; DOI : 10.4000/mcv.6113

Auteur
César Itier
Institut national des langues et civilisations orientales (proyecto LANGAS), Paris

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Présentation [Texte intégral]
Paru dans Mélanges de la Casa de Velázquez, 45-1 | 2015

Droits d’auteur
© Casa de Velázquez

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