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SENTENCIA CONSTITUCIONAL 1708/2011-R

Sucre, 21 de octubre de 2011

Expediente: 2009-21089-43-AAC
Distrito: Chuquisaca
Magistrada Relatora: Dra. Eve Carmen Mamani Roldán

En revisión la Resolución pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional, interpuesta por


Marcelina Aguirre de Loza contra José Luis Baptista Morales, Ángel Irusta Pérez, Ministros de la Sala
Penal Primera; Cristina del Rosario Canedo Justiniano, Ex Ministra, todos de la Corte Suprema de
Justicia.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la acción

Por memorial presentado el 10 de diciembre de 2009, cursante de fs. 71 a 77 vta., y el de subsanación


de 14 de ese mismo mes y año (fs. 81), la accionante manifestó lo siguiente:

I.1.1. Hechos que la motivan

Dentro del proceso penal seguido contra Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas Salazar, por la
comisión de los delitos de falsedad material y uso de instrumento falsificado, el Juez Segundo de Partido
y de Sentencia de El Alto del Distrito Judicial La Paz, dictó Sentencia Condenatoria 39/2003, fallo que fue
impugnado por ambas partes y remitido al Tribunal de alzada, habiéndose radicado la causa en la Sala
Penal Tercera de la Corte Superior del mismo Distrito Judicial, en esa instancia los procesados
interpusieron excepción de extinción de la acción penal por prescripción.

Refiere que, el Tribunal adquem, pronunció el Auto de Vista 86/2005 de 10 de junio, confirmando la
Sentencia impugnada en cuanto a la condena y modificó respecto de los daños civiles; ante la falta de
pronunciamiento respecto de la extinción de la acción por prescripción, de manera expresa se solicitó
vía complementación para que el Tribunal se pronuncie sobre dicho aspecto, mereciendo el Auto de
Vista Complementario 91/2005 de 28 de julio, por la que resuelve rechazar la excepción de la extinción
planteada por Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas Salazar.

Alega que contra las referidas resoluciones, los procesados Trinidad Murillo y Enrique Navajas,
interpusieron recurso de nulidad y casación contra el Auto de Vista 86/2005, sin cuestionar el Auto de
Vista 97/2005, de rechazo de la extinción de la acción por prescripción, causa que fue radicada en la Sala
Penal Primera de la Corte Suprema de Justicia, esta fue remitida a la Fiscalía General de la República,
quien emitiendo criterio solicitó que ambos recursos sean declarados infundados, asimismo, requirió
porque se rechace la extinción de la acción por prescripción, con este requerimiento la Sala Penal
Primera de la Corte Suprema de Justicia, dictó el Auto Supremo 292 de 7 de mayo de 2009, declarando
extinguida la acción penal por prescripción, decisión ilegal y ultra petita, porque no debió pronunciarse
sobre dicha excepción, toda vez que, la Sala Penal Tercera de la Corte Superior del Distrito Judicial de La
Paz, ya rechazó dicha solicitud, la misma que adquirió ejecutoria al no haber sido objeto del recurso de
casación por parte de los procesados.

Finalmente, señaló que las autoridades del Tribunal Supremo de Justicia con su accionar, vulneraron sus
derechos y garantías constitucionales, en el entendido de que no obraron bajo el principio de
imparcialidad, toda vez que se ha interrumpido la culminación del proceso penal sostenido durante
muchos años, y que el Auto de Vista 97/2005, que resuelve la extinción de la acción penal por
prescripción, no fue impugnado, lo que lesionó el principio de cosa juzgada.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

Indica como vulnerados sus derechos a la "seguridad jurídica", al debido proceso y a la tutela judicial
efectiva, citando al efecto los arts. 115.I y II y 120.I de la CPE.

I.1.3. Petitorio

Solicita se le conceda la acción de amparo constitucional; se deje sin efecto el Auto Supremo 292/2009,
y se disponga que resuelvan los recursos de nulidad y casación interpuesto contra el Auto de Vista
86/2005.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías

Efectuada la audiencia pública el 23 de diciembre de 2009, tal cual consta del acta cursante de fs. 127 a
129 vta., ocurrió lo siguiente:

I.2.1. Ratificación de la acción

La accionante mediante sus abogados reiteró y ratificó los términos esgrimidos en el memorial de
demanda, presentado como prueba de lo denunciado las solicitudes de los imputados ahora terceros
interesados de la extinción de la acción penal antes de la dictación del "Auto de Vista" que fue
rechazada, habiendo quedado ejecutoriada; sin embargo, la Corte Suprema de Justicia, admite y declara
procedente un fallo ejecutoriado.

Con el derecho a la réplica indicó que la Sentencia Constitucional señalada por el demandado José Luis
Baptista Morales, no es aplicable al caso, por tanto no debe ser considerada.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Mediante informe escrito cursante de fs. 87 a 89, José Luis Baptista Morales, Ministro de la Sala Penal
Segunda de la Corte Suprema de Justicia, señaló lo siguiente: 1) De antecedentes se evidenció que los
procesados por memoriales de 15 de agosto de 2006 y 28 de marzo de 2007, plantearon excepción de
prescripción de la acción penal respecto al proceso iniciado contra ellos; 2) Conforme a las normas del
CPP de 1972, es de aplicación al caso los arts. 187 y 188, que disponen por una parte que las
excepciones son de previo y especial pronunciamiento y por otra que deben ser resueltas por el juez o
tribunal que conozca la causa principal; en ese entendido obliga a las autoridades a resolver la excepción
con anterioridad a la causa principal, esas características han sido desarrolladas por la SC 0839/2007-R,
resolviendo una problemática similar; 3) La aseveración de la accionante en sentido que la Sala Penal
Primera de la Corte Suprema de Justicia, no podía resolver la solicitud de prescripción, porque ya había
sido resuelta por la Sala Penal Tercera de la Corte Superior de La Paz, no tiene asidero legal, más aún
cuando la prescripción de la acción está vinculada al derecho a ser juzgado dentro de un plazo
razonable, por tanto la excepción puede ser planteada en cualquier momento si el proceso penal se
sigue sustanciando.

Por otra parte, Ángel Irusta Pérez, Ministro de la Sala Penal Primera de la Corte Suprema de Justicia,
ahora demandado, presentó informe escrito que cursa a fs. 90, en el que aclaró que respecto del Auto
Supremo 292 de 7 de mayo de 2009, cuya supuesta ilegalidad se acusa a través de la presente acción de
amparo, fue de voto disidente, que consta en el mismo fallo, por tanto no tiene legitimación pasiva para
ser demandado.

Cristina del Rosario Canedo Justiniano, Ex Ministra de la Corte Suprema de Justicia, no asistió a la
audiencia ni presento informe escrito, pese de su legal notificación (107 vta.).

I.2.3. Intervención de los terceros interesados

Los terceros interesados no asistieron a la audiencia ni presentaron informe escrito, pese de su legal
notificación (fs. 107).

I.2.4. Resolución

La Sala Social y Administrativa de la Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca, constituida en
Tribunal de garantías, pronunció la Resolución 493/2009 de 23 de diciembre, cursante de fs. 130 a 132
vta., por la que deniega la tutela solicitada. Fundando su Resolución en lo siguiente: a) La forma de
Resolución emitida por el Tribunal de alzada respecto de la solicitud de extinción de la acción por
prescripción no es correcta, por ser de previo y especial pronunciamiento, debió ser resuelta antes de
resolver el recurso de apelación; empero, la demanda incidental fue interpuesta por los imputados,
entendiéndose que el rechazo afecta a ellos y no así a la demandante, por ende no afecta los derechos
de la accionante; b) Respecto al Auto Supremo 292 de 7 de mayo de 2009, fue resuelto con plena
jurisdicción y competencia; en la forma, si bien, en principio fue planteada irregularmente en un otrosí
en el recurso de casación, fue presentada nuevamente conforme se evidencia de obrados (fs. 51 a 53),
que mereció el requerimiento fiscal; c) En cuanto a la aludida excepción que al ser resuelta por el
Tribunal de alzada, ya no correspondía sea considerada por el Tribunal de Casación, toda vez que, no fue
objeto del recurso de casación y que dicha resolución adquirió la calidad de cosa juzgada; la excepción
por su naturaleza, sea por duración máxima del proceso o en los casos previstos por el art. 29 del CPP,
es una excepción que se plantea en cualquier instancia del proceso, antes de que adquiera ejecutoria el
fallo, siendo legal que sea presentada más de una vez; d) Además debe diferenciarse las tres formas y/o
posibilidades de extinción de la acción penal: i) La determinada en el art. 29 del CPP, prescripción por el
transcurso máximo del plazo para que se pueda accionar; ii) El art. 134 del CPP, que los procesos en el
nuevo sistema deben concluir en tres años; y iii) La parte transitoria del Código de Procedimiento Penal,
establece una tercera forma de extinción de la acción respecto a la duración máxima del plazo de cinco
años para los procesos antiguos; formas de extinción que confunde la accionante; e) La Sala Penal
Tercera de la Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, ha resuelto la tercera forma de extinción; por
cuanto solicitaron a los Vocales la extinción de la acción penal por el transcurso de más de cinco años,
conforme a las disposiciones transitorias, y lo que resolvieron los Ministros de la Corte Suprema, es de
acuerdo a la primera forma de extinción, por tanto no es que esas dos instancias (apelación y casación)
hayan resuelto lo mismo, advirtiéndose un error en el razonamiento de la accionante creyendo que los
Ministros volvieron a resolver algo que ya estaba resuelto.

I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional

Mediante Ley 040 de 1 de septiembre de 2010, se ampliaron las facultades otorgadas a este Tribunal
mediante Ley 003 de 13 de febrero de 2010, de Necesidad de Transición a los Nuevos Entes del Órgano
Judicial y Ministerio Público, a objeto de conocer y resolver las acciones de defensa de derechos
fundamentales presentadas a partir del 7 de febrero del año 2009; es decir, bajo el nuevo orden
constitucional; por lo que, mediante Acuerdo Jurisdiccional 001/2011 de 11 de enero, se procedió a la
reanudación de sorteo de causas.
II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se establecen las siguientes
conclusiones:

II.1.Mediante Auto de Vista 86/2005 de 10 de junio, la Sala Penal Tercera de la Corte Superior del
Distrito Judicial de La Paz, confirma la Sentencia condenatoria dictada en contra de Trinidad Murillo
Cárdenas y Enrique Navajas Salazar y modifica en lo relativo a los daños civiles (fs. 1 a 5 vta.).

II.2.A fs. 8 y vta., cursa el Auto Complementario 97/2005 de 28 de julio, que en el punto 2 de la parte
resolutiva señala: "De perfecto acuerdo con el Requerimiento Fiscal, se rechaza la solicitud de la
extinción de la acción planteada por Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas Salazar".

II.3. De fs. 17 a 33, cursa el recurso de casación interpuesto por Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique
Navajas Salazar contra el Auto de Vista 86/2005, que en la suma señala: "interpone recurso de nulidad y
casación, Otrosí.- extinción por prescripción", y en el petitorio solicitan la extinción de la acción penal
por prescripción seguida en su contra.

II.4.Mediante memorial de 15 de agosto de 2006, Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas Salazar,
se apersonan a la Corte Suprema de Justicia y aclaran fundamentos de forma y fondo planteados y en el
otrosí, aclara y precisa extinción por prescripción (fs. 45 a 48).

II.5.De fs. 51 a 53, cursa otro memorial de 28 de marzo de 2007, dirigido a la Sala Penal Primera de la
Corte Suprema de Justicia, solicitando la extinción de la acción por prescripción.

II.6.De fs. 56 a 57 cursa Requerimiento Fiscal de 24 de octubre de 2008, respecto de la solicitud de


extinción de la acción penal por prescripción, pedida por Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas
Salazar, requiriendo por que se rechace dicha pretensión.

II.7.Mediante Auto Supremo 292 de 7 de mayo de 2009, la Sala Penal Segunda de la Corte Suprema de
Justicia, a solicitud de los procesados Enrique Navajas Salazar y Trinidad Murillo Cárdenas, declaró
extinguida por prescripción la acción penal (fs. 63 y vta.).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

Como consecuencia de un proceso penal que siguió contra Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas
Salazar, se dicto Sentencia condenatoria, fallo que fue impugnado por ambas partes, en esa instancia los
procesados interpusieron excepción de extinción de la acción penal por prescripción, que fue resuelto
por la Sala Penal Tercera de la Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, mediante Auto de Vista
86/2005 y ante la falta de pronunciamiento sobre la extinción, solicitó expresamente, siendo resuelto
mediante Auto Complementario que resuelve rechazar la extinción de la acción; contra las referidas
resoluciones los procesados interponen recurso de nulidad y casación sin cuestionar el Auto
Complementario, causa que fue radicada en la Sala Penal Primera de la Corte Suprema de Justicia,
quienes mediante Auto Supremo 292 de 7 de mayo de 2009, declaran extinguida la acción penal por
prescripción, con ese accionar los Ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema, vulneraron sus
derechos, porque no correspondía que se pronuncien sobre la excepción de extinción, toda vez que, ya
lo hizo la Sala Penal Tercera de la Corte Superior, rechazando dicha solicitud, la misma que adquirió
ejecutoria al no haber sido objeto del recurso de casación por parte de los procesados. Corresponde
analizar en revisión, si tales extremos son evidentes y si constituyen actos lesivos de sus derechos a fin
de otorgar o denegar la tutela solicitada.
III.1.Respecto a la competencia para conocer y resolver la solicitud de extinción de la acción penal

El art. 308 inc. 4) del CPP, prevé la excepción de extinción de la acción penal y el art. 27 inc. 10) que la
misma se declara por vencimiento del plazo máximo de duración del proceso, y conforme el art. 133,
ambos del citado cuerpo legal, no podrá exceder los tres años contados desde el primer acto del
procedimiento, salvo caso de rebeldía.

El art. 44 del CPP, dispone, entre otros, que: "…El juez o tribunal que sea competente para conocer de
un proceso penal, lo será también para decidir todas las cuestiones e incidentes que se susciten en el
curso de su tramitación, así como para dictar las resoluciones respectivas y ejecutarlas"; con relación a
su trámite, el art. 314 del mismo Código adjetivo, prevé que: "Las excepciones y las peticiones o
planteamientos de las partes que, por su naturaleza o importancia, deban ser debatidas o requieran la
producción de prueba, se tramitarán por la vía incidental, sin interrumpir la investigación y serán
propuestas por escrito fundamentado en la etapa preparatoria y oralmente en el juicio, ofreciendo
prueba y acompañando la documentación correspondiente…".

Dentro de ese marco normativo, la SC 1716/2010-R de 25 de octubre, señaló que: "En ese contexto,
tenemos que el incidente es una cuestión distinta o diferente de la causa principal del proceso, aunque
relacionada directamente con él; puede ser planteado durante la tramitación del proceso o
sobreviniente en la fase de ejecución de la sentencia.

Al respecto, la SC 0036/2005 de 16 de junio, estableció que la solicitud de extinción de la acción penal


puede formularse: "…en cualquier estado del proceso puesto que una causal extintiva como la anotada
impide definitivamente toda actividad de los órganos jurisdiccionales una vez que estén acreditados los
extremos de la motivación a cuyo fin deberá confrontarse con los antecedentes que informan el
proceso, sea por el juez de la causa, de apelación o, de casación o nulidad en su caso, según donde esté
radicada la tramitación de la causa".

En cuanto a la forma de resolver una petición de extinción de la acción penal, la SC 0551/2010-R de 12


de julio, puntualiza: "…la aplicación de dichos preceptos legales por las autoridades
jurisdiccionales, requiere en cada caso concreto de una valoración integral de varios factores
que hacen a la defensa del debido proceso con relación al procesado, pero también al
resguardo de las garantías jurisdiccionales que asisten a las otras partes procesales, ya sea
Ministerio Público o el acusador particular (víctima), determinando y posibilitando de esa manera
que la potestad de impartir justicia efectivice los principios ordenadores del sistema de administración
de justicia.

(…) y que no esté supeditada única y exclusivamente al transcurso del tiempo…".

Sobre la oportunidad de su pronunciamiento, la SC 0430/2010-R, de 28 de junio, para resolver este


incidente, señaló: "…las referidas cuestiones, deben ser resueltas con anterioridad a
resolverse la causa principal por la naturaleza de las mismas, pues su objetivo es que
se declare extinguida la acción penal, de manera que sería contrario al principio de
economía procesal y a las normas del debido proceso, resolverlas con la causa
principal, si al final se llegará a la conclusión de que la acción debe declararse
extinguida, pues esta situación ya existía al momento de plantear la acción y no se
opera al momento de resolverse la causa en el fondo. Entendimiento reiterado en la
SC 0018/2006-R de 9 de enero".

A esta altura cabe precisar que el recurso de casación es un recurso extraordinario que tiene por
finalidad cuestionar la resolución judicial de fondo en virtud a un precedente contradictorio que el
recurrente considere contenga una incorrecta interpretación o aplicación de la ley (error in judicando) o
que ha sido emitida dentro de un procedimiento que no reúne los requisitos o condiciones de validez
(error in procedendo), su conocimiento y resolución de fondo está a cargo de la Corte Suprema de
Justicia; únicamente procede para impugnar autos de vista dictados por las cortes superiores en
ejercicio de la competencia reconocida por el art. 51 inc. 2) del CPP; es decir, en la sustanciación y
resolución del recurso de apelación restringida que a su vez procede respecto a sentencias emergentes
de juicios sustanciados ante el tribunal de sentencia y juez de sentencia o como consecuencia de la
aplicación del procedimiento abreviado por parte del juez de instrucción; y conforme el art. 416 del CPP,
el precedente contradictorio, como requisito para acceder al recurso de casación a que se refiere la ley,
no puede ser otro que un auto de vista o auto supremo emitido con anterioridad, al que la sentencia
impugnada contradice, en ese contexto se estableció que será exigible la invocación de dicho
precedente a tiempo de plantear la apelación restringida y en su caso cuando la sentencia no contradiga
ningún precedente anterior, sino que el auto de vista impugnado contradiga el precedente, cuya
invocación deberá incluirse en el planteamiento del recurso de casación.

En ese contexto, el tribunal de casación no tiene facultad para tramitar una petición de extinción de la
acción, que en su trámite implicaría la sustanciación de una excepción que en estricta observancia del
art. 50 del CPP, la Corte Suprema de Justicia, no tiene competencia para hacerlo, dado que el citado
precepto la limita a las tres situaciones específicas: "1) Los recursos de Casación; 2) Los recursos de
revisión de sentencia condenatoria ejecutoriada, y, 3) Las solicitudes de extradición". Al margen de esta
restricción legal insalvable, se agrega una imposibilidad fáctica, por cuanto el trámite de las excepciones
incluye la eventualidad de su impugnación conforme previene el art. 403 inc. 2) del código citado,
consagrado además en el art. 180.II de la CPE, debido a que si la petición de extinción de la acción sería
conocida y resuelta por el tribunal de casación, las partes que intervienen en el proceso no tendrían un
medio de impugnación contra dicho pronunciamiento que admita o rechace dicha solicitud,
convirtiéndola en una decisión indebidamente inapelable, pero además dictada por un órgano
incompetente, por más que se tratase del máximo Tribunal de Justicia, situación que por supuesto bajo
ningún concepto puede concebirse en un Estado de Derecho instituido por la misma Constitución
Política del Estado, en base también al principio de igualdad de las partes del proceso. De ello se infiere
que si bien la excepción de extinción de la acción penal puede oponerse en cualquier etapa del proceso,
ello no implica que se deba presentar ante la autoridad donde se encuentre la causa.

Este razonamiento implica un cambio de línea jurisprudencial en cuanto a la resolución de la solicitud de


extinción de la acción penal cuando es formulada en grado de casación, plasmado, entre otras, en las
SSCC 0305/2005-R 0245/2006-R, cuyo contenido fue reiterado en la SC 0430/2010-R de 28 de junio, que
se sustentó en el entendimiento jurisprudencial establecido en la SC 0101/2004 de 14 de septiembre. En
consecuencia, reiteramos el cambio de línea jurisprudencial en sentido de que el hecho que se pueda
solicitar en cualquier etapa del proceso no implica que el tribunal de casación tenga competencia para
conocer y resolver dicha petición, que como se tiene dicho en estricta aplicación de la competencia que
nace exclusivamente de la ley, corresponde a los jueces de instancia, con la eventualidad de su
impugnación en la vía incidental ante las cortes superiores de distrito en sujeción al art. 51 inc.1) del CPP
(las negrillas son nuestras).

III.1.2. Corresponde a los jueces de primera instancia, conocer las solicitudes y/o incidentes de extinción
de la acción penal.
Asimismo, la SC 1716/2010-R, ha establecido que corresponde a la autoridad de primera instancia y en
su caso, al Tribunal de Sentencia conformado únicamente por los jueces técnicos, quienes conocerán el
trámite de extinción de la acción penal, resguardando los principios a los cuales se rige el sistema
procesal penal, quienes antes de resolver dicho petitorio, deberán solicitar a la Corte Suprema de
Justicia, la remisión inmediata de todos los antecedentes procesales para que de esta forma, el Tribunal
de Sentencia pueda resolver la extinción de forma fundamentada y motivada; determinación que de la
misma forma debe ser comunicada a la Corte Suprema de Justicia para que se pronuncie según
corresponda; en este sentido la referida Sentencia señaló: "(…) conviene también resaltar que la
inmediación del juicio oral, se evidenciará en la participación directa del juez o tribunal de primera
instancia del conocimiento de la extinción, lo cual coadyuva a su vez a la economía y celeridad procesal
evitando que el tribunal de casación conozca situaciones incidentales al proceso y que no están
contempladas dentro de su competencia y facultades, siendo que respondiendo a la inmediatez y
alcance del juicio oral, es el juzgador de origen quien con mayor discernimiento al tener un contacto
directo con las partes procesales, debe realizar la valoración integral requerida, no siendo necesaria la
concurrencia de los jueces ciudadanos en el caso del tribunal de sentencia, al tratarse de un tema
eminentemente técnico jurídico. Queda entendido que el trámite se sujetará a los principios de
celeridad, oportunidad y economía procesal, que junto a otros no menos importantes hace a la actividad
procesal, pero que sin embargo en este tipo de circunstancia se hacen más imperiosos a los efectos de
evitar mayores dilaciones que las cuestionadas.

Finalmente, y no menos importante, se debe dejar claramente establecido, que para viabilizar
procesalmente la tramitación de la extinción de la acción penal, y con el objeto de no generar una
disfunción procesal, conocida la solicitud de extinción ante el juez o tribunal de instancia, éste tiene la
obligación -previa a resolver la excepción- de comunicar a la Corte Suprema de Justicia de esa situación,
solicitando además la inmediata remisión de antecedentes para la sustanciación y resolución de la
extinción, cuya determinación de igual forma debe ser comunicada en forma inmediata al
pronunciamiento a la Corte Suprema de Justicia, para que dicha instancia resuelva en función a ello lo
que fuere en derecho (las negrillas son nuestras) (entendimiento complementado por la SC 0318/2011-R
de 1 de abril).

III.2.Análisis del caso concreto

En la especie la accionante denuncia que las autoridades demandadas, no obraron bajo el principio de
imparcialidad, interrumpiendo la culminación del proceso penal sostenido durante muchos años contra
Trinidad Murillo Cárdenas y Enrique Navajas Salazar, por los delitos de falsedad material y uso de
instrumento falsificado, quienes tenían Sentencia Condenatoria, la que fue apelada por ambas partes, y
radicada la causa en la Sala Penal Tercera de la Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, en esa
instancia los procesados interpusieron excepción de extinción de la acción penal por prescripción,
resuelta la apelación mediante Auto de Vista 86/2005, y la extinción de la acción por Auto
Complementario 97/2005, la misma que fue rechazada, contra las referidas resoluciones los procesados
interponen recurso de nulidad y casación sin cuestionar el Auto Complementario; sin embargo, la Sala
Penal Primera de la Corte Suprema de Justicia, pronunció el Auto Supremo 292, declarando extinguida la
acción penal por prescripción y dispone el archivo de obrados, solicitud que no correspondía ser
considerada nuevamente por el Tribunal de Casación, al ser ya resuelta por la Sala Penal Tercera de la
Corte Superior.

Efectuadas las precisiones de orden legal y jurisprudencial, corresponde señalar que la presente acción
tutelar ha sido planteada en vigencia de la actual Constitución Política del Estado, solicitando la tutela
de sus derechos vulnerados por el Tribunal de casación, esta acción fue denegada por el Tribunal de
garantías; aplicando la jurisprudencia desarrollada anteriormente en la SC 101/2004-R; empero, si bien
dicho Tribunal no conocía a la fecha de resolver la causa el nuevo entendimiento asumido por el
Tribunal Constitucional con referencia a la petición y conocimiento de la extinción de la acción penal; no
obstante de ello, éste Tribunal debe aplicar la nueva línea jurisprudencial de carácter vinculante.

En este sentido, se constata que el Tribunal de casación, al resolver el incidente de excepción de la


extinción de la acción penal interpuesta por los procesados, pese a que, conforme a lo previsto por el
art. 50 del CPP, solamente tienen competencia para dilucidar tres situaciones: 1) Los recursos de
Casación; 2) Los recursos de revisión de sentencia condenatoria ejecutoriada, y, 3) Las solicitudes de
extradición; consiguientemente, la jurisprudencia citada en el Fundamento Jurídico III.1 de este fallo, es
aplicable en el presente caso, toda vez que la autoridad competente para conocer y resolver la extinción
de la acción, corresponde a los jueces de instancia, con la eventualidad de su impugnación en la vía
incidental ante las cortes superiores de distrito en sujeción al art. 51 inc.1) del CPP.

En consecuencia, las autoridades demandadas no tienen ni tenían competencia para pronunciarse sobre
la solicitud de la extinción de la acción, situación que imposibilita a éste Tribunal, conocer si el Auto
Supremo ahora impugnado, fue legal o ilegalmente pronunciado, debiendo en todo caso, aplicarse la
nueva línea jurisprudencial establecida en la SC 1716/2010-R.

Por lo expuesto precedentemente, el Tribunal de garantías, al haber denegado la tutela solicitada, dado
el entendimiento desarrollado precedentemente, no ha valorado adecuadamente los antecedentes del
caso y las normas aplicables al mismo.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le confiere el art. 3 de la Ley


040 de 1 de septiembre de 2010, que modifica el art. 4.I de la Ley 003 de 13 de febrero de 2010, en
revisión, resuelve: REVOCAR la Resolución 493/2009 de 23 de diciembre, cursante de fs. 130 a 132 vta.,
pronunciada por la Sala Social y Administrativa de la Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca,
en consecuencia CONCEDER la tutela solicitada, por ende, se deja sin efecto el Auto Supremo 292 de 7
de mayo de 2009, emitido por la Sala a la que pertenece el Ministro demandado.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.

No intervienen el Presidente Dr. Ernesto Félix Mur y el Magistrado Dr. Marco Antonio Baldivieso Jinés,
ambos por no haber conocido el asunto.

Fdo. Dr. Abigael Burgoa Ordóñez


DECANO

Fdo. Dra. Eve Carmen Mamani Roldán


MAGISTRADA

Fdo. Dra. Lily Marciana Tarquino López


MAGISTRADA
SENTENCIA CONSTITUCIONAL 0036/2005

Sucre, 16 de junio de 2005

Expediente: 2004-11098-23-RDN

Distrito: Santa Cruz

Magistrado Relator: Dr. Artemio Arias Romano

En el recurso directo de nulidad interpuesto por Jaime Humberto Paz Velasco contra Adhemar
Fernández Ripalda, Edgar Molina Aponte y Adolfo Gandarilla Suárez, vocales de
las Salas Penal Segunda y Civil Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa
Cruz, el último llamado a conformar Sala, demandando la nulidad del Auto de Vista de 31 de
enero de 2005, por haberse pronunciado presuntamente sin jurisdicción ni competencia.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido del recurso

I.1.1. Hechos que motivan el recurso

Por escrito de fs. 24 a 31 vta. de 4 de marzo de 2005, el recurrente interpone recurso directo de
nulidad del Auto de Vista de 31 de enero de 2005, pronunciado por la Sala Penal Segunda de la
Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, señalando lo siguiente:

En la tramitación del proceso penal seguido por su persona contra Jhonny Félix Terán Álvarez por la
presunta comisión del delito de despojo, se anuló obrados en varias oportunidades: primero por el
Juez Segundo de Partido en lo Penal a tiempo de resolver la apelación de la Sentencia pronunciada
por el Juez Cuarto de Instrucción en lo Penal que absolvió de pena y culpa al imputado, y respecto de
cuya determinación se declaró infundado el recurso de casación interpuesto; después, por el Juez
Cuarto de Partido en lo Penal a tiempo de resolver la apelación formulada contra la Sentencia
pronunciada por el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal mediante la cual se declaró autor y
culpable del delito de despojo al querellado; luego, por la Sala Penal Primera de la Corte de Distrito a
tiempo de resolver el recurso de casación interpuesto contra el Auto de Vista pronunciado por el
Juez Cuarto de Partido en lo Penal que confirmó la Sentencia dictada por el Juez Sexto de Instrucción
en lo Penal que también dictó Sentencia condenatoria; posteriormente, por el Juez Segundo de
Partido en lo Penal que anuló obrados al resolver la apelación formulada contra la Sentencia
pronunciada por el Juez Séptimo de Instrucción en lo Penal. Recurrida de casación y/o nulidad por el
querellante, el último Auto de Vista aludido, los antecedentes fueron radicados en la Sala Penal
Segunda de la Corte de Distrito, habiendo sido rechazada en el ínterin la solicitud de extinción de la
acción penal impetrada por el querellante ante el Juez de alzada porque -según sostuvo éste- había
perdido competencia, remitiendo el expediente ante el Tribunal de casación. En esta instancia, la Sala
Penal Segunda, en desacuerdo con el dictamen fiscal declaró extinguida la acción penal disponiendo
el archivo de obrados.

En efecto, una vez radicados los antecedentes en la Sala Penal Segunda para que resuelva el recurso
de casación interpuesto, el querellado se apersonó y ratificó la solicitud de extinción de la acción
penal, como también fueron ratificados los argumentos del recurso interpuesto, habiéndose
solicitado el rechazo de la petición de extinción de la acción penal. Mediante la Resolución ahora
impugnada, sin pronunciarse sobre el recurso interpuesto, declararon extinguida la acción penal pese
a que el pedido fue planteado ante el Tribunal ad quem, y, por otra parte, no fue motivo del recurso
que debió ser resuelto en forma previa, puesto que, además, la resolución que devenga de la misma,
afecta a la jurisdicción y competencia del órgano jurisdiccional.
El Tribunal de casación carecía y carece de jurisdicción y competencia para conocer de la extinción de
la acción penal puesto que no existe ninguna ley, decreto o resolución que lo faculte a ello; por otra
parte, no obstante de que la SC 101/2004 tampoco le da esa facultad, la Sala recurrida resolvió
declarar extinguida la acción “(…)en aplicación a lo establecido en la Disposición Transitoria Tercera
del Código de Procedimiento Penal; y el art. 44 de la Ley del Tribunal Constitucional…”. Al respecto el
Tribunal Constitucional ha especificado claramente quién tiene la facultad de conocer y resolver el
pedido de extinción de la acción penal refiriéndose a los jueces o tribunales del proceso y no así los
Tribunales de casación; así también señala la circular 27/04 emitida por la Corte Suprema de Justicia
que textualmente señala que: “la extinción será resuelta a pedido de parte y en la instancia donde se
encuentre la causa”.

En todo caso, las autoridades recurridas al haber obrado en la forma descrita, han usurpado
jurisdicción y competencia que no les compete, siendo por tanto, nulo el acto impugnado.

I.1.2. Autoridades recurridas y petitorio

Con estos antecedentes, el recurrente interpone el presente recurso contra Adhemar Fernández
Ripalda, Edgar Molina Aponte y Adolfo Gandarilla Suárez, vocales de la Sala Penal Segunda de la
Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz y de la Sala Civil Primera el último, llamado a
conformar Sala, demandando la nulidad del Auto de Vista de 31 de mayo de 2005.

I.2. Admisión y citaciones

Mediante AC 113/2005-CA, de 14 de marzo de 2005, se admite el recurso directo de nulidad


interpuesto, habiéndose citado a las autoridades recurridas el 22 de marzo de 2005 con la
correspondiente provisión citatoria de fs. 51 a 63 (fs. 64 y vta.).

I.3. Alegaciones de las autoridades recurridas

A través del escrito de fs. 401 a 402 remitido el 28 de marzo de 2005 (fs. 403 vta.) junto al expediente
relativo al proceso penal aludido en la demanda, las autoridades recurridas señalan lo siguiente:

El expediente relativo al proceso penal seguido por Jaime Hurtado Paz Velasco contra Jhonny Félix
Terán Álvarez por el delito de despojo, fue remitido a la Sala Penal Segunda en grado de nulidad o
casación interpuesto por el nombrado querellante contra el Auto de Vista de 27 de agosto de 2004,
dictado por el Juez Segundo de Partido en lo Penal de la Capital, mediante el cual dispuso la nulidad
de obrados. Después de radicado el expediente, el imputado ratificó su solicitud de declaración de
extinción de la acción penal que había presentado ante el Tribunal ad quem, la misma que no fue
resuelta por dicha autoridad con el argumento de haber cesado su competencia por haber dictado el
Auto de Vista recurrido; resultando en consecuencia que en el citado proceso existían dos cosas
pendientes de resolución, que son, primero el recurso de nulidad o casación, y también la solicitud
de extinción de la acción penal, habiendo optado el Tribunal por razones obvias, por la Resolución
previa de la solicitud de extinción, la misma que fue resuelta mediante Auto de 31 de enero de 2005.

Respecto a los fundamentos del recurso, conocieron y resolvieron previamente la solicitud de


extinción de la acción penal en mérito de la competencia que surge de la línea jurisprudencial
trazada, mediante SC 0101/2004, de 14 de septiembre y AC 0079/2004, de 29 de septiembre,
resoluciones que por prescripción del art. 44 de la Ley del Tribunal Constitucional (LTC) tienen
carácter vinculante. Pues el último parágrafo de los fundamentos jurídicos del fallo de la referida
Sentencia se establece que “el juez o el Tribunal del proceso, de oficio o a petición de parte,
declarará extinguida la extinción de la acción penal…”, de donde se extrae que el Tribunal de casación
es también competente para resolver las cuestiones relativas a la extinción de la acción penal, lo
contrario significaría que las salas penales de la Corte Suprema de Justicia estarían actuando sin
competencia al resolver dichas cuestiones.

I.4. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional

Por requerir de mayor análisis y amplio estudio, de conformidad a lo establecido en el art. 2 de la Ley
1979 de 24 de mayo de 1999, mediante Acuerdo Jurisdiccional 049/2005, de 2 de junio, se amplió
el plazo procesal para dictar resolución hasta el 23 de junio de 2005, por lo que la presente sentencia
es pronunciada dentro del plazo legalmente establecido.

II. CONCLUSIONES

De la compulsa del expediente y del análisis de las normas aplicables en este recurso, se llega a las
siguientes conclusiones:

II.1. Dentro del proceso penal seguido por Jaime Humberto Paz Velasco contra Jhonny Félix Terán
Álvarez, el Juez Segundo de Partido en lo Penal de la Capital pronunció el Auto de Vista de 27 de
agosto de 2004, por el que en grado de apelación de la Sentencia dictada por el Juez Séptimo de
Instrucción en lo Penal de la Capital, anula obrados hasta el vicio más antiguo, debiendo dictarse
nueva sentencia (fs. 339 y vta.).

II.2. Interpuesto recurso de casación o nulidad por el querellante y concedido el mismo, los
antecedentes fueron radicados en la Sala Penal Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de
Santa Cruz mediante decreto de 29 de septiembre de 2004 (fs. 365 vta.).

II.3. El 30 de septiembre de 2004, Jhonny Félix Terán Álvarez ratificó la solicitud impetrada al
Tribunal ad quem, para que se declare la extinción de la acción penal (fs. 367 a 369 vta.).

II.4. El 31 de enero de 2005, la Sala Penal Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa
Cruz, constituida por los vocales Adhemar Fernández Ripalda y Edgar Molina Aponte, con la
intervención de Adolfo Gandarilla Suárez, Vocal de la Sala Civil Primera, convocado a formar Sala; en
desacuerdo con el requerimiento fiscal declara extinguida la acción penal en sujeción -según se
afirma en la Resolución impugnada- a los parámetros establecidos en la SC 0101/2004, de 14 de
septiembre, y en aplicación de lo establecido en la Disposición Transitoria Tercera del CPP y el art. 44
de la LTC.

III. FUNDAMENTOS JURIDÍCOS DEL FALLO

De acuerdo con el art. 120.6ª de la CPE, el recurso directo de nulidad instituido en resguardo del art.
31 de dicha Ley Fundamental, procede contra todo acto o resolución de quien usurpe funciones que
no le competen, así como contra los actos de quien ejerza jurisdicción o potestad que no emane de
la ley; en tal sentido, a la Justicia Constitucional sólo le concierne determinar si el servidor público o
la entidad recurridos al dictar la Resolución o actos que se impugnan actuaron o no con jurisdicción y
competencia o si usurparon funciones, sin que pueda referirse a otras cuestiones propias de vías
legales diferentes.

III.1. Antes de ingresar a considerar el fondo del recurso, corresponde señalar que la jurisdicción -de
acuerdo con lo establecido en el art. 25 de la Ley de Organización Judicial (LOJ)- es la potestad que
tiene el Estado de administrar justicia por medio de los órganos del Poder Judicial, de acuerdo con la
Constitución Política del Estado y las leyes; y competencia es la facultad que tiene un tribunal o juez
para ejercer la jurisdicción en un determinado asunto, conforme a lo previsto en el art. 26 de la LOJ.

Con relación a la jurisdicción el art. 20 del Código de procedimiento penal de 1972 (CPP.1972)
promulgado por DL 10426 de 23 de agosto de 1972, refiriéndose al carácter de aquélla, señala que
“nace de la ley” y “se ejerce por los jueces y tribunales que ésta instituye, y es improrrogable”; en
tanto que el nuevo Código procesal de la materia, en el mismo sentido establece que “corresponde a
la justicia penal el conocimiento exclusivo de todos los delitos, así como la ejecución de sus
resoluciones (…)”, norma que aclara que la jurisdicción es irrenunciable e indelegable, con las
excepciones establecidas en dicho Código.

III.2. Cabe también señalar que este Tribunal Constitucional -en cuanto a la extinción de la acción
penal tramitados en el anterior régimen-, al examinar y declarar la inconstitucionalidad de la Ley
2683, de 12 de mayo de 2004, que ampliaba hasta la conclusión de las causas el plazo fijado de cinco
años para la duración de los procesos penales que está previsto en la Disposición Transitoria Tercera
del nuevo Código de procedimiento penal, estableció que: “el efecto inmediato de la declaratoria de
extinción de la acción penal es la pérdida por parte del Estado de su potestad punitiva; lo que implica
que el proceso ya no puede desarrollarse más, extinguiéndose el
ejercicio del ius puniendi del Estado”. (SC 0101/2004, de 14 de septiembre).

En el mismo contexto de la motivación de la SC 0101/2004 citada entre paréntesis en el apartado


que antecede, también está establecido que la Disposición Transitoria Tercera del Código de
procedimiento penal, pese a estar inserta dentro del referido Código, tiene contenido sustantivo
“porque afecta los derechos del imputado, entre los que se encuentra el derecho fundamental a la
libertad”, por lo que luego de otras consideraciones más, al concluir el análisis expuesto en dicha
Resolución, con relación a la conclusión extraordinaria del proceso penal por extinción de la acción
penal ha establecido que: “el juez o tribunal del proceso, de oficio o a petición de parte,
declarará extinguida la acción penal, cuando la dilación del proceso más allá del plazo
máximo establecido, sea atribuible al órgano judicial y/o, al Ministerio Público, bajo
parámetros objetivos; no procediendo la extinción cuando la dilación del proceso sea atribuible
a la conducta del imputado o procesado”. Razonamiento que llevó a la toma de la decisión de
declarar además, constitucionales los arts. 133 y segundo párrafo de la Disposición Transitoria
Tercera, ambos del Código de procedimiento penal; únicamente en el sentido antes citado y
determinado en la última conclusión in fine de la sentencia ya citada.

Por otra parte, debe tomarse en cuenta que en la misma SC 101/2004, al realizar el juicio de
constitucionalidad sobre la Ley 2683 -entonces impugnada de inconstitucional-, además de
desarrollar los principios de legalidad y favorabilidad atinentes al caso, lo hizo con referencia al
derecho a la conclusión de los procesos en un plazo razonable, explicando que “si bien nuestra
Constitución no establece de manera expresa el derecho fundamental del imputado a la conclusión del
proceso penal dentro de un plazo razonable, de manera implícita lo consagra al proclamar en forma
genérica que la `celeridad´ es una de las `…condiciones esenciales de la administración de justicia´,
entendimiento que se extrae del contenido del art. 116.X Constitucional”, y estableciendo el sentido de
este derecho en la visión de que el imputado ”pueda definir su situación ante la ley y la sociedad
dentro del tiempo más corto posible, desde un punto de vista razonable; poniendo fin a la situación de
incertidumbre que genera todo juicio, y la amenaza siempre latente a su libertad que todo proceso
penal representa”.

Tal hermenéutica, se dio después de haberse considerado además la normativa internacional sobre
derechos humanos como los arts. 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que
establece que: “Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un
plazo razonable, por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad
por ley, en la sustanciación de cualquier acusación formulada contra ella, o para la determinación de
sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”; y el 14.3 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que determina que: “Durante el proceso, toda
persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:
c. A ser juzgada sin dilaciones indebidas”.
III.3. En este contexto, no puede omitirse el hecho de que la Corte Suprema de Justicia, mediante
circular 27/04, con el fin de unificar criterios en cuanto se refiere a la aplicación de la SC 101/2004,
dispuso que la extinción de las causas penales del sistema antiguo por vencimiento del plazo máximo
de duración del proceso será resuelta a pedido de parte “y en la instancia donde se encuentre la
causa”; determinación que resultó ser coincidente en su aplicación práctica con el razonamiento que
este Tribunal Constitucional hizo (ratio legis), con relación a la excepción de prescripción, a tiempo de
resolver en revisión un recurso de amparo constitucional en el que mediante SC 1709/2004-R, de 22
de octubre, estableció que: “si bien se halla sujeta a un trámite, por sus efectos liberatorios y por los
fundamentos en que se asienta, bien puede ser opuesta en momentos procesales distintos al
desarrollo de la etapa del juicio; es decir también puede ser formulada ante los Tribunales
competentes para sustanciar y resolver los medios impugnativos previstos por ley, pues, un
entendimiento diferente posibilitaría la prosecución de un proceso penal e incluso la eventual
posibilidad de imponerse una sanción por un delito cuya acción prescribió por el transcurso del tiempo
fijado por ley, en cuyo caso la potestad punitiva del Estado ha perdido legitimidad” (las negrillas son
nuestras).

En efecto, el precedente anteriormente citado resulta relevante por cuanto si bien la extinción
de la acción penal por causa de la duración del proceso, prevista en la Disposición Transitoria
Segunda del Código de procedimiento penal, está referida al plazo de conclusión de los procesos
penales tramitados conforme al régimen anterior, el sentido de la declaración de la extinción de la
acción penal ya sea para su aplicación en los procesos tramitados en el sistema antiguo o en el
vigente, no es otro que el reconocimiento de la pérdida por parte del Estado de su potestad
punitiva; luego, si la extinción de la acción penal se opera por prescripción o por vencimiento del
plazo máximo de duración del proceso, entre otros, de acuerdo a los previsto en el art. 27 incs. 8) y
10) del CPP, en ambos casos se trata de asegurar sea reconocida la pérdida del atributo de
y al tratarse de la toma de una
persecución de la acción penal por parte del Estado,
determinación en la que resulta obvio que tiene efectos
liberatorios, la misma puede ser formulada ante los tribunales
competentes para sustanciar y resolver los medios impugnativos
previstos por ley, pues, la prosecución del proceso penal,
eventualmente podría dar lugar incluso a la imposición de una
sanción en un proceso en el que el Estado ha perdido
legitimidad. En ese mismo sentido, mediante SC 0305/2005-R, de 5 de abril, dentro de un
recurso de amparo constitucional, se estableció que: “(…) el recurrente puede presentar una nueva
solicitud de extinción de la acción penal seguida en su contra ante el Tribunal de casación, para que
éste con carácter previo, antes de resolver el recurso de casación y nulidad y una vez realizada la
verificación de si hubo o no retardación del proceso por causas imputables al recurrente, en observancia
al entendimiento jurisprudencial establecido en la mencionada SC 101/2004, resuelva lo que fuere de
Ley conforme al segundo párrafo de la Disposición Transitoria Tercera del CPP…” .

A su vez, es necesario tener en cuenta que si bien dentro de las atribuciones de la Corte Suprema
de Justicia previstas en el art. 59 de la LOJ de 18 de febrero de 1993, así como, de las del Tribunal de
casación o de nulidad, señaladas en el art. 50 del CPP, no existe una previsión expresa sobre la
facultad para declarar la extinción de la acción penal, tampoco, de manera explícita, está señalado
que sea una atribución exclusiva del juez o tribunal que conozca el proceso o tenga que fallar sobre
el fondo, o de aquél que conozca el proceso en alzada, lo que no significa que no lo puedan hacer,
más aún, si se toma en consideración la interpretación sistemática y axiológica que sobre los
institutos jurídicos de la prescripción y de la extinción de la acción previstos en las normas de nuestro
ordenamiento jurídico penal hizo este Tribunal Constitucional.
Por otra parte, si bien el art. 403 inc. 9) del CPP prevé la procedencia de la apelación contra las
resoluciones que admitan o denieguen la extinción de la acción penal, aspecto que no está
expresamente previsto en el anterior Código procesal de la materia, se entiende que esa apelación
será planteada y sustanciada cuando así corresponda, es decir cuando la decisión sea asumida por el
juez o tribunal de instancia; en cambio, cuando la decisión sea emitida por el Tribunal de Casación o
nulidad con relación a esa determinación no es apelable puesto que las resoluciones pronunciadas
por dicho Tribunal no admiten recurso ulterior, lo que no significa -como se ha señalado- que no
pueda declarar la extinción de la acción penal; sin perjuicio de que dicha resolución pueda ser
impugnada cuando cualquiera de las partes creyeran que existe una lesión a sus derechos
fundamentales o garantías constitucionales.

III.4. En el caso examinado, abierta la competencia del Tribunal de casación o nulidad, ante quien se
remitieron los antecedentes para la sustanciación y resolución del recurso (de casación y nulidad)
interpuesto por el querellante, ahora recurrente, éste declaró extinguida la acción penal, antes de
resolver el recurso formulado, disponiendo el archivo de obrados del proceso penal radicado en su
Sala, situación que se ajusta al ámbito de su jurisdicción y competencia por cuanto el contenido
normativo del instituto jurídico de la extinción de la acción como una forma de extinción del proceso,
que conlleva la imposibilidad de continuar con el ejercicio de la acción penal, además de ser
sustantivo, está indisolublemente ligado a la jurisdicción en cuanto a la función jurisdiccional que
ejercita, lo que determina a su vez el cese, aún de oficio, y antes de cualquier consideración, de esa
función como emergencia de la potestad punitiva del Estado.

En efecto, el Estado ejerce el monopolio de la potestad sancionatoria o el ius puniendi, y le


corresponde a éste, también, imponer un límite a ese ejercicio a través de una previsión normativa
cuya aplicación en el ámbito jurisdiccional le compete a los órganos del Poder Judicial a través de las
instancias que la componen y en el ámbito de su competencia, en este caso en razón de la materia,
sin que dicha determinación esté restringida a una o dos instancias del proceso, más aún, si la
declaración de la extinción de la acción excede, por su contenido normativo, el orden simplemente
procesal desde la óptica de cómo estarían concebidas las distintas fases de un proceso, soslayando
que los recursos concedidos, de los cuales depende, si cabe, la terminación de un proceso, son
también parte del proceso.

Por lo dicho, si se trata de declarar la extinción de la acción penal y el proceso se encuentra en


trámite, debe dictarse la misma de acuerdo con los presupuestos que rige el ordenamiento penal y la
interpretación que de ella hizo este Tribunal, en cualquier estado del proceso puesto que una causal
extintiva como la anotada impide definitivamente toda actividad de los órganos jurisdiccionales una
vez que estén acreditados los extremos de la motivación a cuyo fin deberá confrontarse con los
antecedentes que informan el proceso, sea por el juez de la causa, de apelación o, de casación o
nulidad en su caso, según donde esté radicada la tramitación de la causa.

En ese sentido, la declaratoria de extinción de la acción, no puede ser atributo -como pretende el
actor- del juez o tribunal que conoce el plenario (fase esencial del proceso de acuerdo con el art. 224
del CPP.1972), o el Tribunal de apelación, sino al juez o tribunal que estando en conocimiento de los
antecedentes del proceso deba pronunciarse, bajo parámetros objetivos, aun de oficio, sobre
cuestiones que afectan a la extinción de la acción.

De acuerdo con el examen de los antecedentes del caso planteado, se concluye que la autoridad
recurrida dictó el Auto de Vista de 31 de enero de 2005, impugnado, con plena jurisdicción y
competencia.

POR TANTO
El Tribunal Constitucional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le confieren los arts. 120.6ª
CPE, arts. 7 inc. 6) y 79 y siguientes de la LTC declara, INFUNDADO el recurso directo de nulidad
interpuesto por Jaime Hurtado Paz Velasco.

En aplicación del art. 85.1 de la LTC, se impone al recurrente costas y multa en Bs200.- suma que
deberá depositar a la orden del Tesoro Judicial en el plazo de tres días a partir de su notificación con
la presente Sentencia, debiendo remitir a este Tribunal el original del comprobante de pago.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.

Fdo. Dr. Willman Ruperto Durán Ribera

PRESIDENTE

Fdo. Dra. Elizabeth Iñiguez de Salinas

DECANA

Fdo. Dr. José Antonio Rivera Santivañez

MAGISTRADO

Fdo. Dra. Martha Rojas Álvarez

MAGISTRADA

Fdo. Dr. Artemio Arias Romano

MAGISTRADO