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Lo real, lo imaginario y lo simbólico

Prof. Cesar Robles - Universidad Arturo Michelena (2011)

Jacques Lacan (1901-1981), psicoanalista francés, considerado por muchos teóricos como el más
importante para el psicoanálisis.

Una parte de su obra, fundamentalmente oral, está recopilada en los Escritos (1971),
compendio de sus enseñanzas que contó con la colaboración del prestigioso
François Wahl. Sus tesis principales hacen referencia a la importancia del lenguaje,
ya que adoptó ideas del estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure para
sostener que el lenguaje es el fundamento mismo del descubrimiento freudiano del
inconsciente, es decir, su materialidad, de ahí que su principal tesis sea la del
“Inconsciente estructurado como un lenguaje”.

Debido a su interés por lo simbólico y el lenguaje, su trabajo ha influido en la lingüística, así como
en la teoría cinematográfica y en la crítica literaria.

El Nudo Borromeo

El nudo Borromeo, así llamado porque se lo encuentra en el escudo de armas de la familia


Borromeo, es un grupo de tres anillos eslabonados de tal modo que, si se corta cualquiera de ellos,
se separan. Lacan emplea el nudo Borromeo para (entre otras cosas) ilustrar la interdependencia
de los tres órdenes (el real, el simbólico y el imaginario), e indagar qué es lo que estos tres órdenes
tienen en común. Cada anillo tiene un orden, de modo que ciertos elementos pueden ubicarse en
las intersecciones.
Registro de lo Real
Lo real es el concepto más críptico y difícil de definir de la teoría de Lacan. Su delimitación es
imposible sin acudir a los otros dos registros, puesto que se trata fundamentalmente de lo que no
es ni imaginario ni se puede simbolizar. Lo real es todo aquello que tiene una presencia y
existencia propias, no reductible a representaciones. Aunque las palabras se asemejen, no tiene
nada que ver como concepto con el de "realidad", puesto que ella más bien pertenece al orden del
lenguaje, simbólicamente estructurado. Lo real aparece en la esfera de la sexualidad, de la muerte,
del horror y del delirio. Lo real es lo que no podemos pensar, imaginar o representar, es decir, lo
inconceptualizable, lo que no se puede poner en la palabra o en el lenguaje, constituyendo un
indeterminado incontrolable. Sin embargo, no se encuentra completamente alejado del orden de lo
simbólico sino que justamente constituye el no-fundamento inmanente del significante. En eso
último consiste la paradoja de este no-concepto.

Lacan intentó en sus últimos años ejemplificar lo real y su relación con los otros dos registros de
manera estructurada (como en el nudo borromeo) o formalizarlo en el marco de la topología o
como matemas (una notación algebraica particular). El intento no prospera y Lacan concluye que lo
real se abstrae a toda matematización o formalización.

En síntesis lo real se determina como aquello que está en el mundo, que simplemente existe allí
fuera del sujeto, es lo que constituye lo innombrable son los objetos que como tales son imposibles
de representar, pero existen. En lo real se ve muy marcada la insatisfacción, es el objeto que
insiste en ser reconocido pero que en últimas no puede ponerse en palabras, es lo que no se
puede expresar.

Registro de lo Imaginario

Lo imaginario, o dimensión no-lingüística de la psique, se funda -tal cual su nombre lo indica- en el


pensar con [imagen/imágenes]; pensamiento que -según Freud- es el tipo de pensamiento más
primario. Para el maestro vienés, la percepción deja huellas o marcas psíquicas (signos
perceptuales) que conforman un espacio psíquico compuesto de imágenes provenientes de todos
los sentidos y de los movimientos del otro y del propio cuerpo; que cuando logran significarse como
propios hacen a una imagen integrada del sujeto que pasa a comprenderse como uno, distinto de
otro. A partir del denominado estadio del espejo, el sujeto puede identificar su imagen como un Yo,
diferenciado de otro humano. Este proceso requiere una cierta enajenación estructural dado que lo
designado como «yo» es formado a través de lo que es el otro —esto es, mediante la imagen que,
en espejo, proviene del otro.
Para comprender por qué Lacan señala a lo imaginario como la "dimensión del engaño", podemos
pensar en los ejemplos del espejo que él mismo ofrece. Las imágenes visuales son de tanta
importancia en este registro, que podemos tomar como modelo a las reflexividades e ilusiones
ópticas, que nos entrampan, y provocan nuestra fascinación.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto lo imaginario será aquello que puede ser comprendido, lo
que se halla en él, un registro identificable son los objetos que están en lo real solo que han sido
abstraídos por el sujeto y este ya los posee y los comprende, puede equipararse con la percepción
de lo real en el sujeto, se indica como algo fantasmático, aquello que puede ser satisfecho por
palabras en ultimas lo identificable, tiene naturaleza especulativa así pues un objeto debe provenir
de algún lugar de allí la referencia que llevará luego a la representación.

Registro de lo Simbólico

Lo simbólico es el registro psíquico propio de lo humano, ya que se funda gracias al lenguaje.

Debido a que no basta con poseer una noción de la propia imagen corporal (que como se ha visto
procede de otro); el Sujeto propiamente dicho surge recién mediante la inscripción en el orden
Simbólico (orden del lenguaje verbal y orden de la cultura) momento en el cual el infante adquiere
la habilidad de utilizar el lenguaje —es decir-, de materializar "su" deseo mediante el discurso y con
un pensar basado en símbolos.

En el registro de lo simbólico se tiende en lo posible a translucir toda clase de información a


unidades discretas del tipo signo (por ejemplo, significantes), por medio del proceso dialéctico de la
metonimia/metáfora.

Entonces, lo simbólico será aquello que sostiene a lo imaginario, al ponerlo de manifiesto por
medio del lenguaje.