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Universidad Nacional de Rosario

Facultad de Ciencias Políticas y RR.II.


Postítulo en Periodismo y Comunicación
Licenciatura en Periodismo
Trabajo Final Integrador

[Abril 2016]

Detrás de las
huellas Narco
sobre la cobertura periodística de los diarios rosarinos

Vanesa Doretti
Rosario
ÍNDICE

Introducción 1
CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO 2
1. Rutinas periodísticas: caracterización 2
1.1. Etapas del trabajo periodístico 3
1.2. Proceso productivo 4
1.3. Condicionantes de la rutina 6
1.3.1. Rutinas y fuentes 7
1.3.2. Función del gatekeeper 7
1.3.3. Injerencia de los medios de comunicación 9
1.4. Fuentes periodísticas 10
1.4.1. Categorización 11
1.4.2. Atribución 15
1.4.3. Agencias de noticias 16
1.5. Aproximación al concepto de calidad periodística 18
1.6. Diferencias conceptuales: censura, autocensura y autorregulación 24

CAPÍTULO II: RUTINAS PRODUCTIVAS 27


2. Rutinas periodísticas de la prensa gráfica rosarina en la cobertura 27
del narcotráfico
2.1. Rutinas y su relación con las estructuras del poder 29
2.2. Censura, autocensura y autorregulación en los diarios rosarinos 32
2.3. Los avatares del periodismo 34
2.3.1. ¿Cómo se debe entrar a un barrio? 38
2.3.2. Balazos en el diario La Capital 38
2.3.3. Protocolo de seguridad para la cobertura periodística 40

CAPÍTULO III: PROVEEDORES DE LA INFORMACIÓN 46


3. Fuentes policiales 46
3.1. Rol de las oficinas de prensa 48
3.2. Vínculo y negociación con las fuentes 51
3.3. Uso del off the record 55

CAPÍTULO IV: CALIDAD PERIODÍSTICA 57


4. Impacto del uso de las fuentes en la calidad periodística y sus 57
condicionantes
4.1. Entrenamiento periodístico 62
4.2. Cobertura del narcotráfico en Rosario: en la voz de los entrevistados 64

Conclusión 66
Bibliografía 69
Anexos 75
Proyecto TFI 103
Detrás de las huellas narco

Introducción

Desde el apresamiento del ex jefe policial Hugo Tognoli y los disparos que recibió la
casa del ex gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti (2013), que tiene una supuesta
vinculación con el narcotráfico, este tema pasó a primera plana y se instaló a Rosario
como una de las ciudades más peligrosas y epicentro del delito. A partir de allí, no
puede desligarse del mote “narco-ciudad” o “ciudad de búnkeres y soldaditos”.

Medios de todo el país y del mundo hicieron foco en Rosario. Si bien en el último
tiempo el tema un poco se aplacó y descendieron las muertes1 (cabe aclarar que no todas
fueron producto del narcotráfico), se sigue asociando a la ciudad con el tráfico de
drogas. El factor primordial es su ubicación geográfica y sus puertos para exportar la
droga al mundo (Peregil, 22/3/2014).

A raíz de esto y un informe que realizó el Foro de Periodismo Argentino sobre los
obstáculos del periodismo actual –el narcotráfico, la actitud de los dueños de los medios
y la pauta oficial como controladora de agenda-, que dictaminó que el criterio editorial
genera restricciones a la prensa y los periodistas comienzan a autocensurarse (FOPEA,
2014), el propósito de este trabajo es analizar las rutinas productivas de los diarios más
importantes de Rosario (La Capital, El Ciudadano y la Gente y Rosario 12) en relación
a la cobertura del narcotráfico y, fundamentalmente, al tratamiento de fuentes que está
estrechamente vinculado con las rutinas. De este modo, también poder conocer aquellas
complicaciones con las que se deben enfrentar los periodistas gráficos al momento de
investigar un tema tan delicado en el que confluyen el poder político, los delincuentes y
los medios de comunicación.

1
En 2013 se registraron 256 asesinatos (Emerich y Rubio, 2014); mientras que en 2014 la cifra descendió
a 176 y en 2015 a 141 homicidios dolosos (Infobae, 9/9/2015).

1
Detrás de las huellas narco

CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO

1. RUTINAS PERIODISTÍCAS

Los medios de comunicación organizan el trabajo periodístico en base a una rutina, la


cual facilita, estandariza y agiliza dicha labor.

Ramírez (1995) citado por Stange y Salinas (2009), caracteriza las rutinas como
“prácticas marcadas por patrones y altamente repetidas” (p.17). Esto significa que el
periodista sigue un modelo para llevar a cabo la producción de las noticias y lo utiliza
reiteradamente. De modo que, “no inventan nuevos métodos de reporteo para cada
ocasión, sino emplean aquellos que han sido usados en el pasado” (Greene y Lecaros,
2012, p.3). Persiguen los estándares planteados en búsqueda de mejores resultados para
la elaboración de la noticia.

Las rutinas periodísticas son herramientas útiles, como señalan Croteau y Hoynes
(1997), para “saber dónde buscar las noticias y cómo reunirlas eficientemente” Greene y
Lecaros, 2012, p.3).

Las ya citadas Greene y Lecaros, recopilaron las diversas circunstancias -que han
propuesto distintos autores- por las cuales son necesarias las rutinas:

1) Exceso de material informativo. Es muy difícil elegir desde cero qué porción de
información vamos a publicar, por eso, es imprescindible tener un patrón o
rutina.
2) Restricción de tiempo y espacio. Es indispensable compatibilizar los tiempos de
los medios con los tiempos reales, allí se hace presente la rutina. Además, la
existencia de sectores para optimizar los recursos, requiere que todos los días
escribamos algo sobre ese sector, eso también es rutina.
3) Escasez de staff. Requiere métodos rápidos.
4) Restricción de gastos. Es el factor en el que las empresas periodísticas más
ponen la lupa, por lo tanto, es importante que la rutina que garantice el
abastecimiento de información con el menor gasto posible. (p.4)

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5) Aparición de nuevos medios y competencia entre ellos por la exclusiva. Tener


una rutina ayudará a reducir tiempos y así estar en igualdad de condiciones para
luchar por la exclusividad. En el caso de prescindir de ella, el desorden
conduciría a perder más tiempo en la obtención de la noticia.

En este sentido, las rutinas permiten tener un criterio de selección de noticias,


asignación de tiempo y espacio y optimización de recursos. Cada medio y cada sección
tienen una manera de trabajar y han establecido pautas que indican qué es publicable y
qué no (Martini, 2000).

Estas prácticas periodísticas estandarizadas permiten trabajar en secuencia con las


noticias y posibilitan, además, a los jefes de secciones saber qué reportero queda libre
para cubrir noticias súbitas (Alsina, 1993). Es decir, las rutinas no dejan al azar la
información de último momento.

En síntesis, las rutinas periodísticas son aquellas prácticas desarrolladas por los
periodistas que configuran su modo de trabajar y están relacionadas con la búsqueda,
selección y edición de la información. Son praxis institucionalizadas –varían según el
medio- y estandarizadas.

1.1. Etapas del trabajo periodístico

Rositi (1981) hace un recuento de las operaciones principales del trabajo periodístico
que se dan en las empresas informativas:

a) Selección y preparación de redes para el acceso directo a los acontecimientos o a


informaciones relativas a los acontecimientos.
b) Control de relevancia de los acontecimientos aprehendidos, por tanto selección del
mismo.
c) Control de los valores de verdad de las enunciaciones seleccionadas sobre
acontecimientos y ulterior selección sobre la base de un cálculo de valores de verdad.
d) Jerarquización mediante la distribución del espacio o del tiempo, o de la
competencia comunicativa entre los acontecimientos seleccionados, sobre la base de

3
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una misma comparación en términos de relevancia respecto a las expectativas del


emisor, del público o de ambos.
e) Preparación de las comunicaciones finales sobre acontecimientos seleccionados,
eventualmente mediante:
f) Contextualización (relación con otros acontecimientos)
g) Explicaciones/ interpretaciones
h) Discusión de valores de verdad
i) Valoración: asignándoles valores positivos o negativos a los acontecimientos
seleccionados, respecto a criterios del emisor, del público o de ambos (como se cita
en Alsina, 1993, p.128).

1.2. Proceso productivo

Centrándonos en el proceso productivo, podemos resumirlo en cuatro etapas, de acuerdo


a Holding y Elliot (1979):

1) Planificación. Se fijan a largo plazos los acontecimientos previsibles para prever


los recursos y asignarlos. A corto plazo se fija la cobertura de las noticias del día.
2) Recopilación. Los reporteros y corresponsales recogen material para las noticias
y lo llevan a la redacción.
3) Selección. En esta etapa se establece una negociación entre los periodistas y el
medio para determinar qué acontecimiento se transformará en noticia y cual no. Por otra
parte, se escogen algunos ítems para la producción final.
4) Producción. Los ítems seleccionados se ordenan y se tratan para una
presentación adecuada y se preparan para salir en el programa (como se cita en Alsina,
1993, p.129).

La producción de la noticia parte de un acontecimiento. Un acontecimiento es una


información que no necesariamente va a ser transformada en noticia. Para que esto
suceda, debe cumplir una serie de requisitos. Camporeto añade que dichos requisitos
son acordados en el medio con anterioridad (como se cita en Piermattei, 2010, p.7). Es
por ello, que es necesario diferenciar ambos conceptos. Mientras que el primero es una
información, el segundo supone una “construcción” de la realidad, de acuerdo a los

4
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prejuicios propios del periodista más factores externos que inciden en esa construcción;
los cuales analizaremos con detenimiento más adelante.

Alsina (1993) lo define de esta manera: “Noticia es una representación social de la


realidad cotidiana producida institucionalmente que se manifiesta en la construcción de
un mundo posible” (p. 18).

A propósito de esta distinción, para que el acontecimiento mute a noticia debe pasar por
lo que Wolf (1981) llama “umbral de noticiabilidad”. Aquí entran en juego los valores-
noticia que se configuran dentro de las rutinas periodísticas establecidas en cada medio
–no son iguales a todos (como se cita en Alsina, 1993). Los valores-noticia se pueden
describir como “criterios que determinan la noticiabilidad de un acontecimiento”
(Garzón, s.f., p.59), o sea, que tengan cualidades para ser publicables. Dicha
noticiabilidad tiene estrecha vinculación con el contenido, el medio, el producto, el
público y la competencia (Wolf, 1987, p. 225).

El valor-noticia equivale a aquellos elementos que pueden despertar interés del receptor
en la noticia; “raramente son explícitos y deben ser buscados entre líneas (…)” (Garzón,
s.f., p.56). Por otro lado, cambian con el tiempo y reflejan valores económicos, sociales
e ideológicos (Garzón, s.f.).

El establecimiento de reglas comunes para la toma de decisiones y la estandarización de


los procesos productivos es lo que Salinas, Del Valle, Stange y Jara (2015) llaman
“burocratización del texto periodístico” y actúa como un “patrón” que clasifica las
noticias por sus rasgos comunes:

• Similar cantidad de notas por semana, en total y por sección.


• Similar variación de la cantidad de notas por semana, en total y por sección, de un
año a otro.
• Cobertura similar de informaciones de interés nacional, en total y por sección.
• Similar uso de fuentes, en total y por sección, según tipo de fuente y su recurrencia.
• Similar variación de fuentes, en total y por sección, según tipo de fuente y su
recurrencia, de un año a otro.
• Similar uso de géneros periodísticos, en total y por sección.

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• Similar variación de géneros periodísticos, en total y por sección, de un año a otro.


• Similar dedicación de párrafos para notas del mismo día y semana, por sección.
• Cantidad similar de imágenes y anexos, en total y por sección.
• Tratamiento similar de imágenes y anexos, en total y por sección.
• Similar variación de imágenes y anexos, en total y por sección, de un año a otro.
(como se cita en Salinas et al, 2015, p.15).

1.3. LAS RUTINAS Y SUS CONDICIONANTES

Es menester destacar que las rutinas periodísticas están sujetas a los recursos
disponibles, las fuentes -que nutrirán de información-, el tiempo, el público, la línea
editorial, la pauta publicitaria. Estos elementos las limitan. Siguiendo por la misma
línea, algunos autores focalizan tres aspectos primordiales:

Shoemaker y Reese (1991) tipifican las rutinas como respuesta a tres interrogantes:
en primer lugar, ¿qué es aceptable para el consumidor (audiencia)?; en segundo
lugar, ¿qué es capaz de procesar la organización (medio)?; y por último, ¿qué materia
prima está disponible por parte de los proveedores (fuentes)? Establecen, por tanto,
rutinas relacionadas con la audiencia, otras con el medio mismo y otras con las
fuentes (como se cita en Greene y Lecaros, 2012, p. 4-5).

Respecto de las rutinas relacionadas con la audiencia se encuentra la selección y


contextualización de la noticia, las 6 W, los elementos de noticiabilidad. En cuanto a las
referidas al medio de comunicación tenemos el servicio de las agencias informativas, y
la revisión de los artículos de la competencia. Por último, las que tienen que ver con las
fuentes incluye lectura de gacetillas, asistencia a conferencias de prensa, entrevistas,
búsqueda y análisis de documentos, etcétera (Greene y Lecaros, 2012, p.5).

A su vez, “Es Mauro Wolf (1997) quien plantea que el newsmaking2 debe incorporar
(…) una serie de dimensiones que exceden las operaciones concretas planteadas más

2
“La preocupación principal del Newsmaking (construcción de la noticia) es indagar sobre la imagen del
mundo que dan los periódicos y los informativos radiales o televisivos. Esta imagen se relaciona con las
exigencias cotidianas de la producción de noticias en las organizaciones periodísticas” (Pelosio y Grasso,
2008, p.10).

6
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arriba: los desarrollos tecnológicos, los cambios en la propiedad de los medios, la


segmentación de los públicos, etcétera” (Como se cita en Stange y Salinas, 2009, p.18).

1.3.1. Rutina y fuentes

Para comenzar con la búsqueda de datos que luego podrían ser transformados en noticia
es necesario acceder a las fuentes de información, quienes nos suministrarán la materia
prima. En primera instancia, Stange y Salinas (2009), escoltando a Hernández (1997)
determinan:

[…] Las prácticas periodísticas serían esencialmente las prácticas de búsqueda y


recogida de información, y estas se llevan a cabo naturalmente en la relación con las
fuentes. (p.14)

Los vínculos con los ‘proveedores de información’ son importantes justamente por su
indispensabilidad para la construcción de la noticia por parte del periodista; sin ellos no
habría información. La relación habitual con las fuentes implicará mayor colaboración
con los reporteros por el grado de conocimiento personal. Aunque, según MCQuail,
dicha relación es “simbiótica”, es decir, ambos sacan beneficios de ese lazo. “Las
fuentes podrían imponer su versión de los hechos a cambio de la facilidad (a menudo
tácita) de obtener la provisión de material informativo conveniente” (Stange y Salinas,
2009, p.14).

La concomitancia entre los periodistas y las fuentes es lo que MCQuail llama “industria
de las relaciones públicas”. Esta definición sugiere un nexo de conveniencia mutua.
Ambos colaboran entre sí.

1.3.2. Rutina: la función del gatekeeper y su influencia en la producción de la


noticia
La rutina está presente tanto en la acción individual como colectiva. Dentro de la
primera encontramos la tarea del gatekeeper3, aquel que selecciona y edita la

3
Gatekeeping (cuidado de la puerta o acceso) fue un término “acuñado por Kurt Lewin en el campo de la
psicología. Se trataba de investigar aquellos procesos por los cuales las noticias circulan irregularmente
en un medio y aquellos lugares que funcionan como “nudo”, demorando o permitiendo la

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información que puede ser noticia. Es la labor de los editores o jefes de redacción a los
cuales les toma poco tiempo escoger o descartar una información. Gomis (1991)
subraya:

(…) A un ‘gatekeeper’ muy rápido le tomaba un promedio de cuatro segundos


preparar (leer, decidir usarla e indicar los cambios que había que introducir) una
información de 225 palabras. Informaciones más cortas podían pedir un par de
segundos, otras más largas diez como máximo. La media era de seis segundos por
información escogida. Son virtuosos de la adopción de decisiones (…), que juzgan
de modo casi instantáneo, sin tiempo para la reflexión y cualesquiera valores que
apliquen lo hacen de un modo automático (…). (Stange y Salinas, 2009, p. 15)

El proceso de selección de información es automatizado e intuitivo del propio


periodista. Aunque lo que inclina a los trabajadores del medio a decidirse qué es noticia
y qué no, señala Gomis, depende de las costumbres y de la estructura social, con
criterios que no están escritos en ninguna parte (como se cita en Stange y Salinas,
2009).

López (1995) distingue que la mantención de los temas tratados, durante días o
semanas, en la agenda también es competencia del gatekeeper. Con esto se interpreta
que no sólo selecciona información por criterio propio en base al contexto en el que se
desenvuelve y la línea editorial del medio sino que, además, puede enaltecer o
menoscabar una figura o institución prolongando el tema en la agenda (Como se cita en
Stange y Salinas, 2009, p.16).

Los gatekeepers, “analizando los mecanismos con los que se mantiene la línea editorial-
política de los periódicos, establece que ésta […] es aprendida por «ósmosis» y es
impuesta sobre todo mediante el proceso de socialización de los periodistas en el seno
de la redacción” (Breed, 1955, citado en Wolf, s.f., p.112).

circulación. Los Gatekeeper (porteros) serían los encargados de evitar que se filtre la información
indeseada por la institución (medio) o por el poder (político, económico), influenciados por los valores de
la sala de la redacción y de la audiencia” (Pelosio y Grasso, 2008, p.10).

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Wolf (s.f.), siguiendo a Breed, enuncia seis razones por las que el gatekeeper se
conforma con la orientación del periódico:

a) la autoridad institucional y las sanciones; b) los sentimientos de obligación y


estima hacia los superiores; c) las aspiraciones a la movilidad profesional; d) la
ausencia de fidelidades de grupo contrapuestas; e) la naturaleza agradable del
trabajo; f) el hecho de que la noticia se ha convertido en un valor. (p.112)

1.3.3. Rutina e injerencia de los medios

Los medios de comunicación inciden en el proceso de elaboración de la noticia respecto


a la valoración y jerarquización de los temas; los criterios de noticiabilidad, la
determinación de qué se publica y qué se descarta. No sólo considerando los volúmenes
de ventas sino también dependiendo de la línea editorial y la autonomía de los
directivos. En este sentido, pueden tener presión del Estado en cualquiera de sus tres
niveles: nacional, provincial y/o municipal; para que no se difunda determinada
información.

Otro punto a tener en cuenta, que muchas veces contrapone -ideológicamente- al medio
y a sus trabajadores, es el carácter de empresa periodística. Conciben la noticia como
mercancía. De este modo, buscan que sus operaciones sean rentables, sin darle
demasiada importancia al derecho que tiene la sociedad a ser informada y la condición
de bien social de la información. Esto en reiteradas ocasiones atenta contra la calidad
informativa. Asimismo ocurre con la pauta publicitaria que proviene del Estado o la
publicidad que pagan diferentes empresas. Otano y Sunkel (2003), citados en Stange y
Salinas (2009), exponen:

En el ámbito económico destacan las presiones que ejercen dos tipos de agentes: los
avisadores y la clase empresarial. La presión económica es más invisible que las que
ejercen los actores políticos. Y desde luego, a corto y largo plazo, mucho más eficaz.
Existen diversas formas de presión. Una primera se hace presente a través de la
expectativa implícita de silencio o de especial cuidado, por parte de los que invierten
publicitariamente en los medios. El poder de presión recae aquí en que un reportaje o

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una simple nota que incomode a una empresa que avisa en un medio, puede ser razón
suficiente para que sus ejecutivos cancelen un sustancioso contrato (p. 27-28).

Es por esto que las empresas periodísticas priorizan la esfera publicitaria, en caso
contrario no tendrían demasiadas utilidades o no podrían solventarse. Bonfatini (1984)
explica que los medios de comunicación pertenecen a la esfera de la economía y las
mercancías [noticias] son fabricadas y distribuidas por la lógica del mercado (como se
cita en Alsina, 1989, p.54).

Como consecuencia de priorizar a los auspiciantes, se genera censura respecto de


determinados temas. No se publica aquello que los perturbe y/o manche su imagen.
Esto, inevitablemente, termina perjudicando al público porque no pueden contar con
toda la información; ofreciéndoles información parcializada y de menor calidad.
Tengamos en cuenta que los condicionantes de la rutina productiva son los mismos que
incidirán, posteriormente, en la calidad periodística. En el capítulo IV se profundizará el
tema y se analizará en función de las limitaciones de la prensa gráfica rosarina.

1.4. FUENTES PERIODÍSTICAS

Los periodistas no siempre están en el lugar del hecho justo a tiempo. Algunos
acontecimientos son imprevisibles. Por lo tanto, alguien deberá suministrarle la
información: las fuentes. Incluso, cuando han sido testigos necesitarán de ellas como
material complementario.

Una primera definición de fuentes, según Gans (1979):

Son todas las personas que el periodista observa o entrevista [...] y las que
proporcionan únicamente las informaciones de base o los apuntes para una noticia
[...]. La característica más destacada de las fuentes es que suministran informaciones
en cuanto miembros o representantes de grupos (organizados o no) de interés o de
otros sectores de la sociedad. (Como se cita en Wolf, 1987, p. 135)

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Martínez Pandiani (2004), citado en Iunino y Mateo (2007, p.58), agrega que el
abastecimiento de información se da de un modo voluntario y activo. Además, incluye
cualquier depósito de información que sea accesible por parte del periodista.

De modo similar, López (1995) sostiene que una fuente informativa será todo aquel
“canal – persona o institución- que nos proporciona datos sustanciales o
complementarios –al ser testigo directo o indirecto- para poder confeccionar noticias,
reportajes, crónicas e informes”. También señala que la disponibilidad para
proporcionar información al medio puede ser por interés público o por estrategia (como
se cita en Albertini y Ruiz, s.f., p.1). Dicho de otro modo, las fuentes no sólo aportan
información sino que, además, buscan su propio beneficio. En este punto pondremos
énfasis posteriormente.

Hemos hablado de personas, instituciones, canales, pero no mencionamos los


documentos. Éstos son tan o más importantes que el resto de las fuentes. “Es oportuno
incluir en esta categoría tanto a los documentos secretos que sirven para avalar una
confidencia de una fuente de información como archivos públicos y privados, libros,
textos, revistas especializadas, etc.” (Caminos, 1997, citado en Iunino y Mateo, 2007,
p.59). En delitos como el narcotráfico actúan como prueba y son de suma importancia.

1.4.1. Categorización

En cuanto a la clasificación de las fuentes, Santoro (citado en Dabrowski, 2010)


propone hacer dos divisiones:

El primer grupo se clasifica por su representatividad, y en él se encuentran las


personales que se dividen en oficiales y privadas. Como su nombre lo indica las
primeras son generalmente funcionarios del gobierno, y las segundas a gente que está
fuera de esos ámbitos.

El segundo conjunto se clasifica por su importancia. Aquí aparecen las “altas fuentes
de información” (persona que ocupa un cargo alto en un ministerio) y las “fuentes de
información” (un portero, un secretario, etc).

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Detrás de las huellas narco

Por su parte, Halperin (2007, p.63) realiza otra clasificación según la relación de las
fuentes con los periodistas:
 Espontáneas: son aquellas que buscan al periodista.
 Buscadas: aquellas que rastrea el periodista, pensando que pueden tener una
información útil. Dentro de esta categoría, podemos distinguir las fuentes regulares de
las ocasionales. Las primeras son las que recurrimos con asiduidad y las segundas, en
ocasiones extraordinarias.

No hay una única clasificación, cada autor propone una ordenación diferente de acuerdo
a su propio criterio. Aquí se establece otra:

Respecto a la exclusividad:
 Fuentes exclusivas: aportan credibilidad al medio y proporcionan información
privilegiada.
 Fuentes compartidas: garantizan un gran volumen de información. Éstas son
las agencias de noticias, los gabinetes de prensa, las conferencias informativas, los
comunicados oficiales, etc.

Respecto a la actitud de las fuentes:


 Fuente resistente: es la que pone siempre grandes restricciones y obstáculos.
 Fuente abierta: facilita información sin obstáculos.
 Fuente ávida: es la que acude al medio cuando necesita que se den a conocer
informaciones que sirven a sus intereses.
 Fuente compulsiva: es la que toma la iniciativa, en un intento de obligar al
medio a comunicar su información (Katholische Universität, s.f., p.5).

Sibila Camps y Luis Pazos (1994) utilizan una, que quizás sea la más atinada y más
amplia. Establecen cinco grandes grupos (observación directa, la gente, los documentos,
otros medios y parainformación), los cuales detalla minuciosamente:

1) La observación directa
2) La gente:
- los protagonistas (víctimas, culpables/sospechosos, familiares, autoridades, etc.);

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- los voceros y jefes de prensa (de funcionarios, políticos, empresarios, etc.);


- los contactos (personas a las que el periodista recurre con cierta asiduidad y con las
que mantiene una relación de cierta confianza);
- las agencias de prensa (equipos de periodistas o licenciados en comunicación que
contratan instituciones o empresas de forma permanente o por una actividad
determinada);
- los periodistas de otros medios (colegas de otras ciudades del país o del exterior que
son consultados sobre hechos que ocurren en sus áreas de influencia).
3) Los documentos:
- cables
- documentos propiamente dichos (con autoría y procedencia plenamente probada);
- documentos no convencionales (materiales escritos –impresos o manuscritos- que
en determinadas circunstancias cumplen el rol de fuentes)
- archivos periodísticos
- redes informáticas
- estadísticas, encuestas y sondeos de opinión
- material bibliográfico
- fotos
- videos
- discos, CD, cassetes, etc.
4) Otros medios:
- diarios y revistas
- radios
- televisión
- agencias de noticias
- Internet
5) La parainformación:
- visitas y llamados a la redacción
- anónimos
- rumores
- chistes y apodos
- campañas y avisos clasificados
- “leer” la ciudad (afiches, volantes, pasacalles, pintadas, graffitis, etc.). (Como se
cita en Albertini y Ruiz, sf.: 3-4)

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En cambio, Mayoral (2005) sintetiza, agrupa, y distingue las “fuentes oficiales” de las
“no oficiales”:
• Intermediarios o agencias informativas:
• Fuentes oficiales (gobierno central, gobiernos autonómicos, ayuntamientos,
sindicatos, partidos políticos, patronal, otras instituciones y otros).
• Fuentes no oficiales (asociaciones, organizaciones no gubernamentales, expertos,
miembros de instituciones u organismos, otros). (p.4)

Hasta aquí nadie mencionó algunos elementos muy controversiales: las cámaras y
micrófonos ocultos. Santoro (citado en Dabrowski, 2010) sí se encargó de considerarlos
como fuentes. Aunque sin la orden de un juez podríamos incurrir en un delito. En la
actualidad se ha ampliado el espectro con las aplicaciones de los smart phones que
permiten grabar llamadas. Hay que ser muy cautelosos y tener consentimiento de la
fuente.

Expusimos una vasta clasificación de fuentes de acuerdo a los distintos autores. Ahora
les proponemos una última que es en la que más se va a basar este trabajo dado que
corresponde netamente a la investigación periodística de hechos policiales. Carlos Prado
(2006), basándose en un texto de Sibila Camps y Luis Pazos (1996), expuso:

1. En el ámbito oficial
a) fuerzas de seguridad (autoridades y personal jerárquico; médicos forenses; fotógrafo
policial; peritos; investigadores de divisiones o departamentos especiales)
b) funcionarios de justicia (juez, fiscal, secretario);
c) funcionarios de gobierno (ministro del Interior; de Justicia; otras autoridades, según
el caso).
2. En el ámbito de la víctima
a) si está viva, la misma víctima;
b) abogado patrocinante; peritos de parte; familiares; amigos; compañeros de trabajo y/o
de estudios; superiores jerárquicos; superiores jerárquicos; vecinos; comerciantes de su
barrio y de la zona donde trabaja o trabajaba).
c) Otras fuentes, según el caso: (profesionales de la salud que la atienden o atendieron,
dirigentes del gremio al que está o estaba afiliado; etc.)
3. En el ámbito del acusado o sospechoso

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Si bien las posibilidades de conseguir información son más limitadas o restringidas,


puede recurrirse a fuentes similares a las relacionadas con la víctima. Se agregan otras:
abogado defensor; delincuentes "arrepentidos".
4. Otras fuentes
a) Testigos presenciales; otras víctimas del mismo acusado o sospechoso;
b) Profesionales de la salud (médicos especialistas, psicólogos, psiquiatras,
farmacéuticos, bioquímicos, odontólogos, etc.); peritos en criminología, balística, etc.
c) si se trata del robo de obras de arte o piezas de valor histórico, documental o
religioso, expertos en esa disciplina; historiadores especializados. (p.10)

Esta categorización junto con la que expusimos precedentemente del autor Mayoral son
las dos que más se adecuan a nuestro trabajo de investigación.

1.4.2. Atribución

La atribución es la posibilidad o no que tienen los periodistas para citar su fuente. Así
como un sacerdote no puede revelar una confesión o un psicólogo no puede decir lo que
le cuenta un paciente, el periodista -bajo el secreto profesional- puede ocultar su fuente
si esta se lo pide. Borrat (citado en Albertini y Ruiz, s.f.) menciona distintos tipos de
atribuciones:

 Atribución directa: el periodista tiene autorización para nombrar la fuente.


 Atribución con reserva: no se cita la fuente explícitamente, sólo se la bosqueja
y sitúa para orientar al lector sobre la procedencia de la declaración. Las informaciones
de carácter público entran en esta categoría. Por ejemplo: “fuentes policiales”, “fuentes
del Ministerio de Interior”, etc.
 Atribución de reserva obligada: no se menciona a la fuente y se cuenta la
información como si fuera propia. Ejemplo: “De acuerdo a lo que pudimos averiguar…”
 Atribución de reserva total (off the record): la noticia no se puede atribuir ni
se puede publicar. Sirve como puntapié para corroborar la información por otra vía.
(p.6)

15
Detrás de las huellas narco

Lógicamente, las fuentes de atribución directa son las que le dan mayor credibilidad al
periodista porque los destinatarios saben quién es la persona o entidad que aportó la
información.

1.4.3. Agencias de noticias

Las agencias de noticias son entidades que se nutren de noticias de sus corresponsales
en distintas áreas y las transmiten a una central. Luego, después de moldear la
información las envían a sus clientes o abonados -radios, diarios, revistas, televisoras o
portales (Agencia de información, s.f.). Las principales agencias de Argentina son
Telenoticiosa Americana (Télam), Diarios y Noticias (DyN), Noticias Argentinas (NA).

Cesareo (citado en Wolf, s.f.) propone hacer una distinción entre las fuentes en sentido
estricto y las agencias de noticias:

Las agencias «se diferencian claramente de las fuentes en sentido estricto. Las
primeras en efecto se configuran ya como empresas especializadas, dentro del
sistema de la información, y llevan a cabo un trabajo que es ya de confección
(mientras que incluso las fuentes estables, cualquiera que sea su naturaleza y el nivel
en el que se colocan, pertenecen más bien a la institución de la que son expresión y,
en la mayoría de los casos, no se dedican exclusivamente a la producción de
información) [...]; las agencias proporcionan ya “unidades-noticia”; se colocan por
tanto en un estadio avanzado del proceso productivo». (p. 135)

Estas entidades son mucho más que una fuente de información por su capacidad de
crear noticias. Teniendo en cuenta que noticia es la construcción de la realidad o, según
Alsina (1993), de “un mundo posible” –como ya lo hemos definido. Por consiguiente,
juegan un rol preponderante para el medio de comunicación, por dos motivos: permiten
ahorrar tiempo y dinero, dos recursos escasos. Pero también tiene una desventaja:
terminan marcando el sesgo de la noticia y cumpliendo función de agenda.

(…) Por debajo de las diferencias propias de las culturas, de las ideologías, de los
ámbitos de difusión de la información, de cada medio de comunicación, subsiste un

16
Detrás de las huellas narco

sustrato común definido justamente por los criterios de noticiabilidad que dichas
«fuentes» contribuyen a difundir. (Wolf, sf., p.140)

Las agencias no sólo proporcionan información a nivel local sino también a nivel
internacional. Ponen en “alerta” a las redacciones sobre qué acontecimientos deben
cubrir personalmente, mandando un corresponsal al extranjero. De esta forma, los mass
media dependen, inclusive, de la selección que éstas hagan para la elección de
acontecimientos que vayan a cubrir al exterior (Golding-Elliot, 1979, p.105, citado en
Wolf, s.f., p.140).

Dentro de las funciones principales de las agencias informativas encontramos:


1. Producción y distribución de noticias (nivel nacional e internacional).
2. Cobertura de acontecimientos.
3. Propuesta de temas noticiables.
4. Elaboración de distintos géneros periodísticos: análisis, crónicas, reportajes…
(Katholische Universität, s.f., p.8)

Por otra parte, estas organizaciones creadoras de “unidades-noticias” fueron sufriendo


transformaciones a lo largo del tiempo:

En sus comienzos algunas de estas agencias tuvieron como producto la información


económica. Más tarde las agencias de noticias se caracterizaron por su neutralidad,
objetividad y por mostrar todos los aspectos de un acontecimiento, ofrecían la
información en estado puro, sin opiniones. Hoy, además de estos contenidos
objetivos las agencias proporcionan productos mucho más variados: textos de
análisis, críticas, cobertura de determinados eventos, crónicas y, gracias a la
tecnología, vídeos, grabaciones de imágenes en bruto o comentadas, reportajes
editados, etc. Las agencias pueden dividirse a su vez en aquellas que producen
información de tipo general y las de información especializada. (Katholische
Universität, s.f., p. 8-9)

Es cada vez más completa la labor de las agencias de noticias que los medios terminan
utilizando la información, prácticamente sin hacerle ninguna modificación o apenas un
ajuste superficial. Y en algunas oportunidades, encima, no citan la fuente.

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Detrás de las huellas narco

1.5. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE CALIDAD INFORMATIVA/


PERIODÍSTICA
Es difícil establecer un concepto único e inequívoco de calidad informativa y/o
periodística –al final de este apartado haremos la distinción-, pero intentaremos
aproximarnos a una idea general. Si bien calidad es la “propiedad o conjunto de
propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor” (Real Academia Española
[RAE], 2014), no deja de ser subjetiva. Esta depende de muchos factores tales como
intereses propios, conocimientos y preferencias, incluso la política (Vehkoo, s.f., p.1); y
si pensamos en la calidad periodística entran en juego otros tantos. Aunque hay puntos
en común que posibilitan llegar a una terminal. Hacia allí iremos.

Vehkoo (s.f., p.4) es clara al señalar que “no existen criterios universales de calidad
talladas en piedra”, sino que dependen de una cultura, del nivel socio-económico, la
educación recibida. Picard (2004) continúa por la misma senda, resaltando la dificultad
de definir el concepto de calidad:

La calidad periodística es un concepto amorfo y problemático. En la mayor parte de los


casos es ejemplificada por su ausencia y definida por oposición al comportamiento
indeseable, con lo cual se proporcionan códigos de conducta que describen los
comportamientos que los propios periodistas deben tener (…). (Como se cita en
Gutiérrez, 2006, p. 33)

Cuando un concepto es definido por ausencia u oposición no queda absolutamente claro


su significado, por eso, la complejidad del término. Otra cuestión importante que
también hace a la complejidad es que la calidad del periodismo no depende de elevar el
valor del producto [en este caso el diario]; es un elemento importantísimo para alcanzar
metas sociales, políticas, culturales (Picard, 2000, citado en Vehkoo, s.f., p. 8).

La autora ya mencionada, Johanna Vehkoo, hizo una observación que quizás explica
con un simple ejemplo el embrollo en el que nos hemos metido: “Curiosamente, ni
siquiera el premio Pulitzer –el premio más conocido del mundo por la excelencia
periodística- tiene un conjunto de criterios para juzgar lo que hace que una pieza de
periodismo distingue lo suficiente para ganar el premio” (p. 4).

18
Detrás de las huellas narco

De esta manera, pone en evidencia la subjetividad de la calidad periodística de la cual


hablamos al comienzo. De todos modos, seguiremos allanando el camino hacia una
definición lo más global posible.

Philip Mayer (2002) define calidad como credibilidad; McQuail (1998), en cambio, lo
hace desde el concepto de “interés público” (como se cita en Gutiérrez, 2006, p. 33).
Restrepo (2008), por otra parte, está convencido de que “no puede haber periodismo de
calidad sin ética” (como se cita en Tafur, 2014). Vehkoo subraya la importancia de
tener en cuenta el tiempo y otros recursos, como el dinero (s.f., p. 4). Aunque, más
tarde, aludiendo a Lacy (2000), explica que el dinero no garantiza la calidad, pero ayuda
a mejorarla (como se cita en Vehkoo, s.f., p. 12).

Hasta aquí enumeramos cinco elementos fundamentales, pero aún hay más. Schultz
(2000) añade la diversidad y la objetividad, siempre y cuando haya un ordenamiento
político y legal que garantice la libertad de los medios de comunicación. También hace
alusión a la adhesión de los periodistas al cumplimiento de los estándares profesionales,
siendo que Bogart (2004) coincide, y agrega: “Y un logro meritorio de los mismos”
(como se cita en Gutiérrez, 2006, p. 33). De aquí se desprende, cumplir la rutina
periodística de un modo loable. En este sentido, toma especial relevancia el papel del
gatekeeper dado que los parámetros de calidad están determinados por los valores-
noticia, los cuales necesitará para ejercer su tarea de selección de hechos noticiosos.

Un periodismo “bueno” dependerá de esas “buenas” (s)elecciones que van


transformando los hechos en noticias. Ahora bien, ¿qué es elegir bien? Elegir aquellos
acontecimientos que cumplen con los requisitos de “noticiabilidad” propios de la
naturaleza del producto noticioso, criterios de los que dan cuenta fundamentalmente los
estudios sobre newsmaking. (Téramo y De la Torre, 2004, citado en Téramo, 2006,
p.59)

Hansen intenta explicarlo desde la lógica empresarial, sin perder de vista al consumidor
(el público) que, en definitiva, es a quien está dirigido el producto (servicio):

19
Detrás de las huellas narco

Aunque la palabra calidad tiene connotaciones distintas según las personas que la
emplean, en ella subyace siempre una idea central. La calidad de un producto es
satisfactoria cuando responde a las necesidades del consumidor, por tanto para producir
un producto de calidad hay que superar una serie de etapas intermedias. (Como se cita
en Tafur, 2014)

En primer lugar, la información es concebida como “producto” resultante de la empresa


periodística, y el público como “consumidor”. En segundo lugar, para que el producto –
en este caso el diario- sea de calidad debe atender a las necesidades de los
consumidores, quienes requieren estar informados. Entonces, cabe preguntarnos: ¿les
interesa realmente a las empresas su público o lo que buscan es hacer un negocio? Por
último, el autor se refiere a “etapas intermedias”, es decir, el proceso que lleva a cabo el
periodista para la elaboración de la noticia. Según los criterios utilizados en las rutinas
periodísticas, mejor o peor será el resultado final. Consecuentemente, Barrera (citada en
Tafur, 2014) se hace este interrogante: “[…] ¿Cómo se demuestra, actualmente, la
satisfacción del cliente con relación a sobre qué y cómo es informado?”; para luego
indicar que existen estándares o criterios establecidos para determinarlo.

Justamente, en base al estudio de los principales diarios y noticieros argentinos, Téramo


(2006, p.76) propuso los siguientes estándares de calidad: confiabilidad, relevancia,
interés, proporción (más impacto/proximidad), adecuación (contextualización),
transparencia, precisión, claridad, integración (uso de imágenes en relación con textos),
e incidencia (correspondencia con el público). Todos ellos están destinados a conseguir
un mejor producto para los destinatarios.

En sintonía, un estudio de la Universidad de Columbia (Project for excellence in


journalism) estableció otros cinco criterios de calidad: 1) mayor cobertura de la
comunidad, 2) mayor elaboración, profundidad y esfuerzos periodísticos, 3) mejores
fuentes, 4) mayor número de noticias largas y menor de noticias cortas, 5) contratar más
periodistas y darles más tiempo para su trabajo (Rincón, 2012, citado en Tafur, 2014).

De manera más exhaustiva, Suárez plantea ciertos índices que contemplan las
condiciones mínimas de trabajo para que los periodistas puedan desempeñar su labor de
la mejor forma posible, intentando llegar a la máxima calidad informativa. A su vez, los

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Detrás de las huellas narco

divide entres partes: índice laboral referido a las condiciones de redacción, índice
periodístico que mide la calidad de la información periodística y el índice empresarial,
que evalúa el papel del empresario.

1. Índice Laboral
• Número suficiente de personal.
• Productividad adecuada.
• Calificación profesional actualizada.
• Especialización acorde con los contenidos de la publicación.
• Normas editoriales: libro de estilo, estatuto de redacción, defensor del lector.
• Nivel de conformidad laboral.
• Salario justo.
• Turnos y jornadas de dedicación racionales.
• Vacaciones y tiempo libre del personal del medio.
2. Índice periodístico
• Pluralidad de fuentes utilizadas y citadas.
• Frecuencia de uso de fuentes corporativas.
• Uso de bases documentales primarias.
• Porcentajes de temas de iniciativa del medio.
• Grado de cumplimiento normativo (respeto por códigos éticos y atención a
normas de autorregulación).
• Porcentaje de periodismo de investigación.
• Libertad de la redacción en sus cometidos.
• Continuidad de las informaciones ofrecidas.
• Grado de corrección lingüística.
3. Índice empresarial
• Composición de intereses accionariales que atraviesan el diario.
• Balance y cuenta de resultados, publicadas (no ocultas).
• Datos de distribución y ventas expuestos a los lectores en el propio medio.
(Como se cita en Tafur, 2014)

La autora analiza la calidad no sólo en razón de quienes llevan a cabo el producto


informativo sino contemplando, además, el papel de los propietarios de los medios de
comunicación “cuyas suertes están estrechamente ligadas”. Asimismo, compara calidad

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Detrás de las huellas narco

con la “batalla” ética, determinando que ésta última se puede dar por separado, pero la
calidad necesita la comunión de ambos sectores. Puesto que “ningún periodista puede
ofrecer periodismo de calidad si su medio no lo apoya y no sostiene su tarea” (Suárez,
2007, citada en Tafur 2014).

Por otro lado, Marcelo Beraba, en el II Congreso Nacional e Internacional del Foro de
Periodismo Argentino, mencionó que “la calidad está asociada a compromisos públicos
con valores éticos y valores periodísticos”. Valores generales como equilibrio, calidad,
pluralidad, variedad de temas, de enfoques, de análisis, opiniones, imparcialidad,
separación de información y opinión, separación de la publicidad. Pero también remarcó
uno que hasta aquí ningún autor se hizo eco: la corrección de los errores. Un acto que
hace a la credibilidad del medio y que no todos ponen en práctica (como se cita en
FOPEA, 2007, p. 35).

Finalmente, es oportuno explicar la distinción entre calidad informativa y calidad


periodística, que señalamos al principio. La primera se refiere meramente al producto
periodístico; la otra comprende todo el proceso productivo. Incluyendo a periodistas,
editores y propietarios de los medios (Gómez y Palau, s.f.).

[…] De aquí que haya que referirse, por un lado, a las propuestas que han incidido en
considerar el periodismo como servicio o bien de consumo. Y, por otro, aquellas otras
que quieren apuntar a ideales de la calidad periodística, en cuanto a independencia,
diversidad y objetividad, los cuales se sustentan en los valores democráticos y en
aquellas condiciones que garantizan el libre ejercicio del periodismo: los recursos, el
orden político y legal y los estándares profesionales. (Gómez y Palau, s.f., p. 773)

En resumen, la calidad periodística es compleja de definir y subjetiva. Depende de la


óptica con que se la mire, el entorno, intereses propios, cultura, presiones de
empresarios y políticos, entre otros factores. Sin embargo, acorde a lo desarrollado
podemos armar el rompecabezas, estableciendo una definición que englobe lo
anteriormente esbozado. Considerando calidad periodística como el resultado de un
proceso productivo ejecutado según criterios fijados previamente por el medio, teniendo
en cuenta la pluralidad de voces y enfoques, la objetividad, recursos tales como tiempo
y dinero; puestos al servicio del consumidor, sin perder de vista los valores éticos.

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Detrás de las huellas narco

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Detrás de las huellas narco

1.6. CENSURA, AUTOCENSURA Y AUTORREGULACIÓN

DIFERENCIAS CONCEPTUALES

En ocasiones estos términos se confunden, sobre todo los dos últimos. Por ello, es
preciso hacer la distinción. De este modo, cuando este tema sea abordado próximamente
en la investigación se eliminará cualquier tipo de confusión.

El derecho a la libertad de pensamiento y expresión, está regulado por el Pacto de San


José de Costa Rica y comprende la “libertad de buscar, recibir y difundir informaciones
e ideas de toda índole (…)”. Incluso, menciona que ese derecho

no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben
estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a. el respeto a los
derechos o a la reputación de los demás, o b. la protección de la seguridad nacional, el
orden público o la salud o la moral públicas (Organización de los Estados Americanos
[OEA], s.f.).

El inciso 3, va más allá y habla de no restringir el derecho a la expresión por “vías o


medios indirectos”, que también sería una forma de censura. Entre ellos menciona:

(…) El abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de


frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información
o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la
circulación de ideas y opiniones (OEA, s.f.)

En fin, trata de impedir la censura previa. Asimismo, el artículo 14 de la Constitución


Nacional la prohíbe. Ahora bien, ¿qué es censura?

Badeni (1997) define censura como “toda forma de control o restricción tanto anterior
como posterior a la emisión del pensamiento. (…) Quedan comprendidas todas aquellas
modalidades que contribuyen a coartar la libre emisión de conceptos, juicios e ideas”
(como se cita en Universidad Católica de La Plata [UCALP], 2010).

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Detrás de las huellas narco

Sin entrar en demasiados detalles –porque no es el tema central del trabajo-, podemos
mencionar algunas formas de censura que se adoptan en la actualidad: a) monopolios de
los medios de comunicación, b) subvenciones a ciertos medios, c) distribución
inequitativa de la pauta oficial, c) la difusión obligatoria de ideas, d) violación del
secreto profesional, entre otros.

En contraste, la autocensura implica que el periodista o el medio de comunicación


prescinden de información sensible sobre las partes involucradas por miedo a las
consecuencias. “Ese temor se justifica en hechos censuradores previos, como la
existencia de amenazas contra la prensa, las presiones económicas de los pautantes, las
constantes demandas judiciales injustificadas, la posible pérdida del trabajo, y, por
supuesto, el asesinato de periodistas” (Morales, s.f.).

Romero (2015), de manera similar, pero centrándose únicamente en la elección del


periodista –sin incluir al medio- de no publicar sostiene:
La autocensura obliga a los periodistas a no hacer pública la información que tienen en
su poder o condiciona su labor por miedo a las repercusiones negativas que sobre ellos
pueda venir en su trabajo, en la relación con sus fuentes informativas, en la pauta
publicitaria del medio de comunicación o en perder amistades y privilegios.

En cambio, autorregulación no tiene nada que ver con censura, ni con autocensura. Aquí
no hay factores externos que condicionen nuestra labor. Consiste en la capacidad de
regularse uno mismo para ejercer un periodismo con responsabilidad y profesionalismo.
De regular las emociones y equilibrarlas con el conocimiento de la información. No
trata de esconder, limitar o maquillar la información; por el contrario, apunta a ejercer
un periodismo de calidad y con ética (Romero, 2015). Un ejemplo de autorregulación es
no revelar las fuentes en un hecho delictivo, siendo que comprometería la vida de aquel
que brinda la información.

Para reflexionar:

Se puede llegar a confundir la autorregulación y la autocensura en el periodismo porque


en ambos casos el periodista, o su medio, deciden renunciar a publicar algún tipo de
información. Tratar ambos conceptos como sinónimos es un error que le hace daño al

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Detrás de las huellas narco

oficio y a la libertad de expresión. Mientras se necesitan más periodistas autorregulados,


se necesitan menos autocensurados. (Morales, sf.)

En síntesis, en la censura y autocensura intervienen factores externos. En el primer caso,


coartan la expresión de ideas, pensamientos. En el segundo, influyen para que los
periodistas tomen la decisión de no publicar. Y la autorregulación podemos utilizarla
como sinónimo de autocontrol para ejercer un periodismo con responsabilidad y
compromiso hacia los valores de la comunicación.

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Detrás de las huellas narco

CAPÍTULO II: RUTINAS PRODUCTIVAS

2. Rutinas productivas de la prensa gráfica rosarina en la cobertura del


narcotráfico
Como señalamos previamente, las rutinas son una forma de organizar el trabajo
periodístico, de estandarizar el proceso productivo de la noticia para optimizar tiempo y
recursos; en función de realizar una mejor cobertura periodística. A partir de esta
premisa, observaremos cómo es la rutina de los principales diarios de Rosario: La
Capital, El Ciudadano y la Gente y Rosario 12, relacionada al narcotráfico.

Los medios mencionados no tienen un área o departamento de investigación. Más allá


de que uno posee más recursos que los demás (La Capital), ninguno tiene el poder
adquisitivo como para poder hacerlo. Por consiguiente, no se dedican a investigar
exclusivamente sucesos referidos al narcotráfico; más bien siguen una rutina policial y
si surge un acontecimiento vinculado al tráfico de drogas ahí sí se sumergen en él. Pero
siempre partiendo de la rutina policial. Silvina Tamous, jefa de policiales de El
Ciudadano, es bastante clara:

No hay una rutina respecto al narcotráfico. Hay, por ejemplo, homicidios que surgen
y que están vinculados con el narcotráfico o no, hay balazos, allanamientos; no es
que se sigue el narcotráfico sino que se sigue la rutina policial. Es algo más con lo
que te topás cuando hacés policiales. (S. Tamous, comunicación personal, 5 de mayo
de 2015).

Leonardo Garciarena, redactor de La Capital, coincide que el tema narcotráfico se va


cruzando en el camino y destaca que en la actualidad abunda la información, pero antes
se centraban en esos hechos a partir de los secuestros grandes de drogas o delitos que
tenían como escenarios lugares donde se sabía que vendían droga (búnkeres). (L.
Garciarena, 3 de junio de 2015). Su compañero de equipo y editor de policiales, Sergio
Naymark, destaca que en el “Decano de la Prensa Argentina” la poca investigación que
se hace la realiza cada uno de los colegas que hacen ‘Policiales’ o en grupo, pero por
voluntad propia. “A la empresa no le interesa, mide en términos de una ecuación
económica” (S. Naymark, comunicación personal, 27 de mayo de 2015).

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Detrás de las huellas narco

Por el lado de Rosario 12, la redacción es mucho más pequeña que la de El Ciudadano o
La Capital. Sólo cuentan con dos profesionales que cubren sucesos policiales, una
periodista que se dedica a tribunales y José Maggi que –a veces- va detrás del mundo
delictivo: “La rutina hace que cuando haya temas de causas de narco me aboque yo,
pero al ser un plantel tan chico hacemos otros temas”. (J. Maggi, comunicación
personal, 18 de junio de 2015). El periodista no tiene un rol fijo; rota en función del
escaso staff que posee el diario.

Entonces, ya que no hay una rutina exclusiva para la cobertura del tráfico de drogas,
cabe preguntarse: ¿cómo es la rutina de policiales? Si bien puede variar de acuerdo al
medio -porque cada uno tiene su propia dinámica de trabajo-, son patrones repetidos e
institucionalizados que también tienen sus puntos de contacto. Recién descubrimos uno:
ninguno de los diarios posee un área de investigación. El otro está relacionado con las
fuentes periodísticas. La rutina empieza –en los tres- con la comunicación entre los
periodistas y sus ‘proveedores de información’, quienes justamente brindarán datos para
poder construir la noticia.

En ‘El Ciudadano y la Gente’ comienzan llamando a la policía, a la fiscalía y además


hacen el seguimiento de causas federales y provinciales. A partir de ahí configuran
cómo va a ser el trabajo del día o van hasta el lugar. En ‘La Capital’ reciben noticias de
la policía y las agencias de noticias. Luego, deciden qué se cubre y qué no. Si hay un
hecho que consideran relevante se dirigen al sitio donde ocurrió. En ‘Rosario 12’, el
procedimiento es similar. Maggi considera vital tener una relación semanal o lo que
fuera necesario con fiscales, abogados defensores, las fuerzas policiales. También hay
detenidos que hacen conocer diversos episodios para mejorar su posición en la justicia o
complicar a otros. (J. Maggi, comunicación personal, 18 de junio de 2015).

El tercer punto en común es que la principal fuente de información es la policía. En este


sentido, “el trabajo periodístico en materia policial puede guiarse y hasta es conveniente
hacerlo, por la rutina o menú que sigue la policía y otras fuerzas de seguridad” (Pérez
González, 2009, citado por Daniele, 2011, p.16). Sin embargo, es preciso corroborar los
datos con otras fuentes porque cada parte tiene intereses que pueden condicionar la
información. En caso contrario, se estaría escuchando una sola campana y la noticia
estaría incompleta o construida a merced de la policía, reproduciendo únicamente lo que

28
Detrás de las huellas narco

ellos desean que se sepa y excluyendo o “maquillando” lo que no quieren que se


publique.

En el capítulo anterior se mencionaron las etapas que conforman las rutinas productivas
de cualquier medio de comunicación, las cuales se pueden resumir así: búsqueda,
selección y edición o producción de la información. Acabamos de observar la fase
inicial, o sea, la búsqueda –en relación con las fuentes-, pero no es competencia de este
trabajo conocer los criterios de noticiabilidad que integran la etapa de selección y
jerarquización de la noticia, ni la construcción de agenda que también forman parte de
las rutinas periodísticas. Aunque es importante destacar que las líneas editoriales ejercen
un influyente rol que incide en la selección de los acontecimientos (segunda fase) y en
qué y cómo se cuenta la noticia (tercera fase). Como hemos desarrollado desde lo
conceptual, los gatekeepers aprenden la línea editorial por “ósmosis” y además les es
impuesta en la sala de redacción cuando sociabilizan con sus colegas.

2.1. Rutinas periodísticas y su relación con las estructuras el poder

Para entender el proceso productivo de la noticia, que se configura a partir de las rutinas
periodísticas, no se pueden dejar de lado aquellos factores que inciden directa e
indirectamente en su creación. Precedentemente, los hemos enumerado: la restricción de
tiempo y espacio, los discursos disponibles, los desarrollos tecnológicos, las fuentes, la
audiencia; la injerencia de los medios, el Estado y la publicidad. De varios de ellos nos
ocuparemos más tarde. Ahora, concentrémonos en los tres últimos.

Es imposible pensar las rutinas periodísticas como prácticas ajenas al poder político y
empresarial. Porque ambos sostienen económicamente a los diarios. El primero a través
de la pauta oficial y, el segundo, invirtiendo en publicidad para dar a conocer la
compañía. Cada medio tiene una línea editorial que de alguna manera evita que se
perjudiquen los intereses de sus patrocinadores.

“Difícilmente si tenés acceso a una información que lesione los intereses del Socialismo
en la provincia, la puedas publicar en La Capital”, explicó Leonardo Garciarena, y
agregó: “Lo cual no te impide que lo publiques en otro lado con pseudónimo”. También
precisó que el PRO y el gobierno nacional [el anterior, de Cristina Fernández de

29
Detrás de las huellas narco

Kirchner] generan ingresos para el diario ubicado en calle Sarmiento 763 (L.
Garciarena, comunicación personal, 3 de junio de 2015).

Sergio Naymark, fue más profundo y se animó a decir que en 2014, por ejemplo, se
difundieron escuchas telefónicas relacionadas con la banda más sangrienta y poderosa
de Rosario en cuestiones de narcotráfico, ‘Los Monos’. Pero dichas escuchas no se
divulgaron en su totalidad. Se publicó una parte que hablaba de un presunto ataque
contra un camarista y un juez, pero se omitió cuando los personajes hacían alusión al
dinero que le aportaban al gobierno provincial para la campaña y la caja negra de la
policía. (S. Naymark, comunicación personal, 27 de mayo de 2015).

Silvina Tamous, comentó que en ‘El Ciudadano’ ocurrió lo mismo, y enfatizó: “Para mí
es demasiado socialista la visión de todo”. (S. Tamous, comunicación personal, 5 de
mayo de 2015). En el caso de ‘Rosario 12’, Maggi no quiso entrar en detalles ni dio
ejemplos. Empero, habló de la puja entre los medios y los periodistas en términos
generales:

Siempre los medios tienen líneas editoriales y hay roces y tensiones. Si no existiera
eso sería muy aburrido. Siempre uno trata de llevar la línea más allá. Al medio le
sirve, a uno lo hace seguir sintiendo vivo y al secretario de redacción le termina
sirviendo en función de un producto mejor. Pasa en todos los medios, no hay que
verlo como un fantasma. El que no quiere tener presiones que se ponga un kiosco. (J.
Maggi, 18 de junio de 2015).

Quizás es una visión muy personal –despreocupada- y aceptada, lógicamente, por las
reglas del mercado; pero no quita que condiciona la noticia y, por ende, incide en su
calidad. Tanto como las presiones de las empresas que invierten en publicidad e
influyen para que no se publique o se “retoque” información que roza sus intereses. En
este aspecto, habíamos indicado, de acuerdo a Otano y Sunkel, que la presión
empresarial es más invisible que la política y que al final de cuentas termina siendo más
eficaz. Sin embargo, no ha ocurrido respecto a sucesos relacionadas al narcotráfico –o al
menos no lo mencionaron los entrevistados-, pero sí en cuanto a otros temas. Por
ejemplo, sobre la situación del supermercado ‘La Gallega’ con sus empleados. “Andá a
escribir algo en un diario contra ‘La Gallega’, imposible. Tenía cajeros que eran

30
Detrás de las huellas narco

pasantes, le pagaban dos centavos, los tenían a todos en negro y no encontraron una
línea”, contó Silvina Tamous, y enfatizó: “Ese es el poder, no los narcos”.

La periodista justifica su planteo aludiendo a que en nuestro país no se ha llegado al


extremo que se vive en Colombia y México, donde los tres poderes tienen políticos
infiltrados que están envueltos en el narcotráfico. Siendo que acá no hay “una red de
poder tan grande”. Por ello, insiste que el mayor desafío que tiene el periodismo por
delante, no son los narcotraficantes sino la cantidad de dinero que desembolsan los
sectores poderosos en las redacciones de los diarios.

De cualquier manera, a pesar de que en Rosario no existen los mismos niveles de


violencia que en esos países; ni persecución, tortura y muerte de periodistas; ni los
narcos locales tienen tanto poder como los de allá, no se debe pasar por alto algo muy
importante: la vista gorda que hicieron los periódicos rosarinos acerca del dinero sucio
que aportaron ‘Los Monos’ para la campaña provincial y la caja de la policía. Un dato
no menor.

Desde otra perspectiva, el editor de La Capital tuvo la posibilidad de elegir quedarse al


margen al momento que les ‘bajaron la línea’ de publicar solo una parte de la
información, omitiendo el fragmento de las escuchas que involucra al gobierno
provincial. “Yo no me presto a eso, hubo compañeros que sí. Cuando a mí me lo
plantearon les dije: ‘sale todo o no sale’ y no participé”, comentó Naymark. Él tuvo la
opción de escoger, quizás por la antigüedad en el medio y su puesto de editor, pero tal
vez sus compañeros no.

Los diarios tienen sus principios editoriales, y los editores y propietarios tienen cada
uno sus ideas. A su vez, estos últimos tienen su red de relaciones con el poder político y
económico. En el medio están los periodistas. ¿Acaso sería necesaria una distinción
entre los trabajadores y los propietarios de los medios?

En el marco sobre “La Declaración de Los Principios de la Ética Periodística”


impulsada por el Sindicato de Prensa de Rosario, el reconocido periodista y escritor
Javier Darío Restrepo, expuso que el periodista debe mantenerse distante del poder y ser
crítico frente a él. Sin embargo, aunque éste ante el poder está desarmado y el poder

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Detrás de las huellas narco

hace guiños permanentes, su conciencia es su mejor virtud (como se cita en Bernasconi,


2008).

Por su parte, el presidente de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, estableció una


comparación curiosa y atinada:

La comunicación es como la comida de hoy: está contaminada. E, igual que ocurre


con los alimentos, la gente busca una etiqueta que diga que es orgánica, no
contaminada. Me gustaría leer un diario que dijera libre de mentiras, que tuviera ese
sello de garantía. (Como se cita en Patiño, 2/9/2004)

Esta lectura de Ramonet que sugiere manipulaciones en la información, da lugar para


hablar y conocer si en la prensa gráfica rosarina los periodistas deben o no
autocensurarse para no tener represalias.

2.2. Censura, autocensura o autorregulación en los diarios rosarinos

Antes hicimos las distinciones conceptuales pertinentes. Brevemente, recordamos que


censura es la coartación de ideas o el pensamiento antes o después de emitirlo;
autocensura implica factores externos que presionan al periodista para no publicar.
Autorregulación, en cambio, es autocontrol; ser cuidadosos con la información. Ahora
bien, ¿qué ocurre en los principales diarios rosarinos?

La jefa de la sección “Policiales” de El Ciudadano y la Gente expresó que no se


autocensura, sino que son cuidadosos de no poner el nombre de los presuntos
delincuentes hasta que no estén condenados. Asimismo, que aquella información que le
cuentan los vecinos y no la puede corroborar, no las incluye en una nota. Incluso, esta
práctica además sirve para “no estigmatizar tanto a los barrios, porque los pibes con las
notas de los barrios se hacen lo que ellos llaman ‘cartel’. Y esa fama que a ellos les
gusta tener, les cabe una tumba con el tiempo […]”, dijo Tamous.

Agustín Scholer, siguiendo a su maestra, comentó -de manera similar- que si hay datos
que sabe y no puede probarlos, tampoco lo publica. “Hay un marco legal, lo que no está
denunciado, lo que no tiene una investigación, tenés que tener mucho cuidado con
ponerlo porque sino después tenés que probarlo, te pueden citar a declarar”, argumentó.

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Detrás de las huellas narco

Este accionar común corresponde a la autorregulación. Pero no olvidemos que el medio


no les permite publicar cierta información por sus negocios con los patrocinantes. Eso
sería censura.

En La Capital, Naymark (párrafos atrás) contó una situación particular en la que algunos
colegas se “adaptaron” a las condiciones del diario para prescindir de información
valiosa. Aunque él prefirió quedarse al margen. El editor sostiene que entre
autocensurarse y no publicar, no publica. En ese caso, no traicionaría su conciencia, más
bien deja que la censura sea impuesta por diario y no autoimponérsela. Sin embargo, “lo
que uno hace es tratar de escribir lo más encapsuladamente para evitar la censura.
Siempre hay agujeritos donde vos podés meter lo que vos querés decir”, indicó.

Por otra parte, su compañero, Leo Garciarena, afirmó que trata de no autocensurarse y
tiene claros los límites de lo que se puede y lo que no. Se comunica con el editor y
negocian para evitar llegar a esa instancia. Pero no autocensurarse, en una ocasión, casi
le cuesta el despido:

Por no [auto]censurarme casi me echan por hacerle una nota a dos turcos que habían
agarrado los de seguridad del Casino y como el Casino es uno de los máximos
auspiciantes del diario, un abogado muy reconocido llamó acá diciendo que un
periodista, a partir de la nota con los turcos, estaba extorsionando al Casino. Esa
persona vendría a ser yo. En realidad, no lo haría porque no me da la nafta. Después
me enteré que el abogado de los turcos había amenazado a los del Casino, diciendo
que iba a salir una nota en La Capital: ‘Arreglemos con estos tipos porque si no te
hago mierda’. Todos mienten. Yo era ajeno a eso. Cuando se enteraron los del diario
que uno de los máximos sponsors tenía un conflicto con un periodista, dijeron que
me echen. Hubo una resistencia sindical importante y un sentido común del Gerente
Regional del diario que posibilitó que no me echaran.

En Rosario 12, José Maggi dijo que no sabe si hablar de autocensura. Realiza una
lectura muy crítica del delito. Subraya que “uno no es el fiscal de la República”, por lo
que si publica en detalles identidades podría tener inconvenientes, lo cual para él no

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Detrás de las huellas narco

sería autocensura sino ser responsables con lo que se vaya a publicar. Y ser
responsables, implica autorregulación.

De esta manera, hemos abarcado lo que ocurre en los tres diarios importantes de la
ciudad. Tanto censura como autocensura y autorregulación, ocurren a menudo en
cualquier redacción. Con esto, y teniendo en cuenta que algunos periodistas dieron más
detalles que otros y esos otros fueron más cautelosos a la hora de declarar –por ende,
pudieron haberse guardado información [con todo derecho]-, parecería que en las
rutinas de los tres medios ocurren las dos formas de condicionar la información (censura
y autocensura) y por profesionalismo, también la autorregulación.

2.3. Los avatares del Periodismo

Primeramente, es necesario conocer el contexto en el cual los periodistas desarrollarán


su trabajo, para luego inmiscuirnos meramente en la práctica periodística que es lo que
nos compete.

Rosario en los últimos años ha sido foco de atención por cuestiones ligadas al
narcotráfico. Entre 2010 y 2014 la ciudad duplicó la tasas de homicidios: 10 por cada
100 mil habitantes (Rebossio, 25/2/2015). Si hacemos una recorrida cronológica desde
2013 a la actualidad, las cifras van descendiendo, pero siguen alarmando debido a que
“la tasa de homicidios es aún es muy superior a los datos promedio de todo el país”
(Infobae, 9/9/2015).

El 2013 fue el año más impactante. Se registraron 256 asesinatos, 42 por ciento más que
en 2012. La casa del [ex] gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, recibió 14 disparos
de una banda criminal. También fue el año en que detuvieron al ex jefe policial, Hugo
Tognoli, por presunta vinculación con el narcotráfico, junto con el jefe de la Brigada
Operativa de Drogas de la Policía santafesina, Diego Comini (Emmerich y Rubio,
2014). El año pasado, según la Secretaría de Análisis y Articulación de Procesos
Interministeriales del Ministerio de Gobierno, se registraron 141 muertes por
homicidios dolosos; 38 tenían conexión narco. Un 20 por ciento menos que en 2014, es
decir, en aquel entonces fueron 176 casos (Infobae, 9/9/2015).

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Detrás de las huellas narco

Son números que preocupan, aunque Rosario está lejos de compararse con las
principales ciudades de Colombia o México. Esto es importante tenerlo en cuenta para
analizar cómo se lleva a cabo el periodismo en la ciudad y la diferencia de riesgo que
tienen los periodistas locales en comparación con los colombianos o mexicanos.

De acuerdo a John Gibler, uno de los autores del libro Entre las cenizas, cuenta allí que
en México “[…] los periodistas, cuando escriben una noticia, no están pensando si le
gustará al jefe de redacción, o al director del periódico, o al ciudadano: solo pueden
pensar en si esto le molestará al narco” (Baltazar et al, 2012, citado en Angulo Egea,
13/3/2013). Mientras que aquí tienen que lidiar con los dueños de los medios porque no
quieren que los artículos enfaden a los auspiciantes, del otro lado de la línea del ecuador
tienen una preocupación bastante mayor. Sin minimizar los aprietes que recibieron
algunos periodistas rosarinos, allá es una situación extrema.

La creadora de Narcosur y Todo lo que necesitás saber sobre narcotráfico, Cecilia


González, explicó qué tiene que ocurrir para que Argentina se transforme en México:

Para que Argentina se convierta en México tendría que convivir con una frontera de
miles de kilómetros con Estados Unidos, el país que más consume y que provee de
armas a los carteles. La situación argentina es grave, pero el narco ha crecido en todo
el mundo (Como se cita en Rebossio, 25/2/2015).

En este sentido, Silvina Tamous, jefa de la sección Policiales de El Ciudadano y una de


las periodistas locales que más saben del tema, indicó:

En Medellín hoy hay una cifra similar a la de Rosario, pero después de una
pacificación. Medellín tenía 100 o 150.000 muertos por día, ciudad Juárez tiene cerca
de 1.000.000 de muertos en la última década y son ciudades más chicas que Rosario.
(S. Tamous, comunicación personal, 5 de mayo de 2015).

Rosario es un punto estratégico para los narcotraficantes por su ubicación geográfica.


Según el periodista Gustavo Sierra, autor del libro Sinaloa-Medellín-Rosario, inciden
sus puertos [indispensables para exportar la droga al exterior], la expansión inmobiliaria
que facilita el lavado de dinero y sus barrios pobres donde los narcos encuentran

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Detrás de las huellas narco

sicarios y consumidores (como se cita en Rebossio, 25/2/15). Además, cuenta con


carreteras que tienen conexión internacional a Bolivia y Paraguay (Carlos Del Frade,
citado en Peregil, 22/3/2014).

Dicho esto, no es materia de este trabajo ahondar en el entramado delictivo sino conocer
su abordaje desde los diarios rosarinos y las dificultades que pueden llegar a tener
durante las rutinas periodísticas. Por eso, la descripción anterior fue únicamente a modo
de introducción. Ahora, vayamos al grano.

Ya hemos visto que en Rosario no se ejerce la misma violencia que en Colombia o


México; no se produce droga (es una ciudad de paso) y, según los especialistas, no hay
cárteles organizados con suficiente poder económico para manejar toda la política y
comprar periodistas y funcionarios. Esas son las principales diferencias con estos países.

Afortunadamente, metiéndonos en lo estrictamente periodístico, las condiciones de los


trabajadores de prensa locales son más alentadoras y los narcotraficantes oriundos y/o
instalados en Rosario no han asesinado periodistas. Pero sí los han amenazado, lo cual
no hay que menoscabar.

Los casos más resonantes en Rosario fueron el de Germán De Los Santos (2014),
corresponsal de la Nación en la ciudad y Virginia Benedetto (2013), actual fotógrafa de
La Capital, en su momento de Revista Veintitrés. En el primer caso, “una voz advirtió al
periodista por sus investigaciones sobre bandas criminales. La amenaza fue concreta,
detallada al describir sus movimientos habituales, convincente sobre el seguimiento
previo. Otras dos llamadas repitieron el mensaje” (La Nación, 14/9/14). En el segundo,
Virginia tomó una fotografía en Barrio Las Flores, al límite con Villa Gobernador
Gálvez, y descubrió un búnker. Ella no tenía conocimiento de que allí existiera ese
kiosco de droga. Fue para retractar la situación de pobreza y junto con otro fotógrafo
que estaba en el lugar fueron amedrentados, amenazados y les quitaron sus cámaras (A.
Simeoni, comunicación personal, 15 de mayo de 2015).

A raíz de estos lamentables y repudiables acontecimientos, se les consultó a los


periodistas de los diarios estudiados si alguno de ellos recibió -en algún momento-
amenazas de parte de los narcos.

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Detrás de las huellas narco

Por el lado de El Ciudadano, Silvina Tamous, comunicó que ellos no recibieron ninguna
amenaza y afirmó que el caso de Germán de los Santos [La Nación] fue la primera
advertencia “fuerte” que se dio en Rosario. También se refirió a aquellos que no toman
los recaudos necesarios a la hora de realizar la cobertura:

Después están todos los boludos [sic] que se paran a hacer la nota donde está el
mural del ‘Pájaro’ Cantero y eso no lo podés hacer. Vos para entrar a un barrio tenés
que entrar con un referente social, alguien que te haga el aguante porque mucha
gente lo interpreta como una falta de respeto, entonces, ¿para qué te vas a exponer a
hacer eso? ¿Qué te suma?

Paradójicamente, su compañero, Agustín Scholer, mencionó que “hubo algunas cosas,


no están denunciadas. Nada del otro mundo”, entre ellas, señaló mails intimidatorios.

Por otra parte, los trabajadores de prensa de La Capital sí han sufrido intimidaciones
“varias veces”. Dichas advertencias se tradujeron en tiros para que se vayan del lugar o
motos que pasaban por delante para marcar territorio, “diciendo: ‘andate o la próxima
que tiro te bajo’. Naymark, sostiene que es parte del juego y son códigos que se
aprenden de estar en la calle.

Leo Garciarena contó detalladamente un episodio que le sucedió a él y a sus


compañeros, que seguramente no se lo olvidará jamás:

Una vez hace cuatro inviernos, nos vinieron a querer robar y cometí un error de
agarrarme a puñetes con el delincuente en la Villa de la Bombacha, y en el estado de
desesperación el remisero subió al fotógrafo, se fueron, y me quedé yo peleando con
el choro. Me acuerdo que quería gatillar el arma y no se la podía sacar del bosillo;
estaba tan pasado que le quedó en la campera. Después me tiró con un adoquín, me
pegó en la pierna y me pegaron dos fustazos. En un momento se me cortó el chorro
de adrenalina y pensé: “¿Qué hago yo acá? Me van a matar”. Di media vuelta y salí
corriendo. Me metí en la casa de una señora que había salido de buscar su hijo de la
escuela y la mujer me hizo una denuncia por violación de domicilio. Hasta hace dos
años atrás, podría haber hecho una acción legal contra el diario para pedir dinero, así
que estuve esperando que no llegara la intimación al diario. A mí no me importaba

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Detrás de las huellas narco

que me mataran en ese momento, estaba mal. Era una ambición muy estúpida. Hoy
piso de otra manera.

Contrariamente, el periodista de Rosario 12, José Maggi, ante la misma consulta, dijo
un rotundo “no”. Preciso y concreto. Sin ‘derramar’ una palabra más.

En resumen, algunos periodistas locales han tenido que enfrentar hechos violentos e
intimidatorios. Los han amenazado de muerte. A veces también amedrentan a los
familiares de los cronistas. Como los casos citados de Germán de los Santos y Virginia
Benedetto, respectivamente, que han conmocionado a la ciudad. En cambio, en relación
a los reporteros de los diarios estudiados, cuando no quieren que se cubra determinada
información en un lugar específico, les advierten generalmente arriba de una moto que
si no se van abrirán fuego. No son las condiciones ideales para trabajar, pero no hay que
entrar en la psicosis general de que Rosario se convertirá en Medellín o Ciudad Juárez.

2.3.1. ¿Cómo se debe entrar a un barrio?


Para entrar a los barrios peligrosos los periodistas aclararon que lo mejor es buscar un
referente social, aquel que conoce las “reglas” de ese barrio y te puede brindar más
seguridad que un policía. Ellos te abren las puertas. Meterse solo en un barrio o con un
agente de seguridad podría significar cavar tu propia fosa. “Entrar con un policía es
ponerse en peligro, porque uno lo conoce y ¿qué sos para ellos? Sos alguien que vas a
buchonear”, subrayó Silvina Tamous. Además, nadie te hablaría porque entenderían que
estás del otro lado. La periodista fue contundente: “Lo último que podés hacer es ir con
un policía”, sentenció.

2.3.2. Balazos la fachada de La Capital: ¿qué ocurrió?


En un artículo del diario español El País, hace dos años, se publicó que la fachada de La
Capital había sido baleada, aparentemente por los narcotraficantes, por la vinculación
del diario con el socialismo. El mismo decía:

El diario rosarino La Capital, estrechamente ligado al poder provincial del


socialismo, fue baleado hace meses durante la madrugada. El periódico silenció el
suceso y algunos de sus empleados no se enteraron hasta esta semana, aunque aún

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Detrás de las huellas narco

puede apreciarse el impacto de una bala en la puerta de hierro y el de otras en la


fachada (Peregil, 22/3/2014).

Ante semejante publicación, se les preguntó a los periodistas de los tres diarios la
repercusión que tuvo en Rosario, si es verídico y cómo lo vivieron; qué se hizo al
respecto. Aunque ninguno de los entrevistados pudo dar certezas.

Comencemos por los propios trabajadores del “Decano de la Prensa argentina”. Sergio
Naymark, enunció que la balacera contra el diario tendría que ver con la barra de
Newell´s por las notas sobre “líos” internos que les habría molestado y como
consecuencia habrían disparado al diario. En su interior, no cree que “haya tenido que
ver con los narcos”. No obstante, ante la insistencia de que en El País había salido esa
versión, dijo: “Sí, puede ser. Yo no lo tengo asociado con eso. Incluso tengo severas
dudas del ataque a la casa de Bonfatti. No de que haya existido, sino de cómo y por qué
sucedió”.

Garciarena, desde otro ángulo, advirtió: “Habría que ver cuánto asidero tienen esas
denuncias, yo desconfío. ¿Vas a balear un diario justo a la noche? Los grandes
delincuentes actúan de otra manera”.

Ante la persistencia y la consulta sobre si tenían sospechas de quienes habían disparado,


expresó: “Se trató de bajarle el perfil. Se tuvo esa idea de que si se le daba publicidad,
se iba a alentar que cualquiera que tuviera un conflicto con el diario viniera y lo
baleara”.

De las declaraciones de los propios trabajadores de La Capital, sólo nos quedan


hipótesis. Nada de certezas.

Por otro lado, Agustín Scholer, redactor de El Ciudadano, sostuvo que “no se sabe bien
qué pasó, se supone que sí”. Reconoce que no se acuerda con exactitud cómo fue el
hecho y destacó que “también hay que tener cuidado, porque muchas veces se arman
como súper cosas que en realidad no son tan así”.

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Detrás de las huellas narco

Desde otra perspectiva, José Maggi, periodista de Rosario 12 y LT8, señaló que no tiene
constancia de ese suceso. Se enteró a través del portal del ‘Pato’ Villanueva, donde vio
“una foto de un portón negro con un abollón”. Además, manifestó que si lo sabría, lo
hubiese publicado. “Si en LT8 no me hubiesen dejado, lo hubiese hecho público en otro
medio”, aclaró. Asimismo, fue categórico al referirse al diario español: “Yo no puedo
dar por cierto lo de ‘El País’ porque ha tenido errores editoriales groseros. Me parece
que si nosotros lo hubiésemos sabido, hubiera sido tapa de todos los diarios, porque el
sindicato no se queda callado”, concluyó.

Por su parte, Alicia Simeoni, secretaria adjunta del Sindicato de Prensa de Rosario
(SPR) -trabaja en el Área de Libertad de Expresión y Formación Profesional-, declaró:
“Nunca sabemos si esto es atribuible al narcotráfico o a algún sector policial al que se le
arruina el negocio mostrando algo”.

Después de haber consultado a varias fuentes, si el hecho ocurrió tal como lo atribuyó
El País, el diario rosarino le habría bajado el perfil. De todos modos, no podemos
afirmar nada porque ni los propios periodistas que trabajan allí conocen qué fue
concretamente lo que sucedió.

2.3.3. Protocolo de seguridad

En el Sindicato de Prensa de Rosario (en adelante SPR) desde hace un tiempo han
estado discutiendo y elaborando un protocolo de seguridad para las coberturas
periodísticas, a fin de reducir el riesgo en la calle; a raíz de diversas situaciones
desagradables que les ha tocado vivir a los trabajadores de prensa. Como antecedentes
riesgosos encontramos los mencionados casos de Germán de los Santos y Virgina
Benedetto; las agresiones sufridas por los cronistas de Canal 3 y Canal 5 en agosto del
año pasado, durante “la cobertura del caso de Javier Maidana, [donde] fueron blanco de
graves amenazas y estuvieron al límite de ser agredidos físicamente” (Vía Rosario,
21/8/15).

En 2014 se llevó a cabo el Encuentro Nacional de Periodistas Policiales y Judiciales,


donde fueron periodistas de todo el país y algunos colegas de Colombia y México. A
partir de allí, se empezó a pensar este protocolo. Su promulgación se demoró por

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Detrás de las huellas narco

cuestiones de tiempo y económicas. En principio, se preveía que iba a decretarse


durante los últimos meses del 2015. Sin embargo, no ocurrió. Los plazos se extendieron
para principios de este año. Pero todavía no salió.

¿Qué contempla el protocolo?


Podríamos definirlo como una guía con recomendaciones para periodistas, para las
empresas periodísticas que deben respaldar y garantizar seguridad a sus trabajadores.
Recomendaciones también desde el ámbito político, desde el gobierno municipal,
provincial y nacional que deben velar por la seguridad de la prensa.

Para una mejor comprensión, esbozaremos algunos ítems que contemplará el protocolo
de seguridad, de acuerdo a la información brindada por Alicia Simeoni, secretaria
adjunta del SPR (comunicación personal, 11 de junio de 2015) y Florencia San Julián,
abogada del sindicato (comunicación personal, 10 noviembre de 2015). Una aclaración:
esto no implica que estén presentados de la misma manera cuando se publique
oficialmente.

Algunos de los puntos que considera:


a) Presupone tener un gran conocimiento del territorio y del material con el que el
periodista se encontrará y qué va a cubrir.
b) Que el periodista le exija al diario para el cual trabaja que se haga responsable,
que contrate un abogado para respaldarlo.
c) Correspondería que los periodistas no den nombres, es preferible que lo haga la
justicia.
d) Chequeo de los datos concretos.
e) Que el periodista sea consciente de que está trabajando en un territorio muy
complejo. Según Alicia Simeoni, algunos trabajadores no lo entienden y se
exponen a los riesgos.
f) Los trabajadores de prensa deben ingresar con un referente social a los barrios
conflictivos.
g) En última instancia, el gobierno debe brindarle protección al periodista.
h) Se evalúa, además, otorgar un botón antipánico –igual que el que se les da a las
mujeres víctimas de violencia de género. Y la creación de la aplicación “Botón
Alerta” para los smatphones.

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Detrás de las huellas narco

i) Se entregarían uno o dos botones antipánico a cada medio gráfico, a Canal 5 y


Canal 3 y a las web, de modo que se los vayan prestando al que realice la
cobertura.
j) El protocolo es general, no está dividido por ramas.

Recordemos que se está evaluando, por lo que el resultado final podría variar. De
cualquier manera, lo que busca es la seguridad personal de los trabajadores de prensa, y
que las empresas reconsideren sus posturas y les brinden el clima propicio para que sus
periodistas puedan trabajar con libertad y estén respaldados.

Simeoni quiere que los dueños de las empresas periodísticas recapaciten, que “no actúen
temerariamente y envíen a los periodistas a las 6.30 de la tarde en invierno a un lugar
peligroso. Ha pasado y los han sacado a los tiros”, enfatizó. Las causas pueden ser
diferentes. Una opción es la falta de experiencia de los periodistas y, otra, la presión de
los propios medios de comunicación. En el caso de ‘Los Monos’ en la Granada, había
un despliegue policial desde las 7 de la mañana, y TN mandó a un cronista a las 7 de la
tarde. Desde el SPR pudieron convencer a Canal 3 y Canal 5 de que no acudieran al
lugar a esa hora, sin saber que TN lo cubriría. La responsable del Área de Libertad de
Expresión del SPR lo explicó de la siguiente forma:

De pronto salió [una noticia] en un medio de Buenos Aires y se despertaron todos los
medios de allá de que quieren algo en ese momento. En el caso de Canal 3, como
ellos enganchan con Canal 13, se ve que se lo habían pedido también y querían dar
imágenes para el noticiero de la noche.

¿Tiene algo en común con el protocolo colombiano?


En Colombia se ha creado un pool de medios como método de protección. Investigaban
y publicaban simultáneamente como método de protección. ¿Es posible hacerlo en
Rosario?

Si bien las situaciones son distintas y en Colombia se ha llegado a casos extremos, en


Rosario se realiza “de forma casera”, explicó Silvina Tamous, jefa de Policiales de ‘El
Ciudadano’. La diferencia radica en que en el país cafetero se corre riesgo de vida,
mientras que en Rosario es para resguardarse si se le “pega” al gobierno. “Con La

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Detrás de las huellas narco

Capital, Rosario 12, con La Nación trabajamos de forma conectada. No siempre para
publicar lo mismo, pero hay cosas que nos parece que tienen un interés superior y nos
sentamos a charlar”, cerró Tamous.

Otra diferencia con Colombia es que en Rosario no se investiga, más bien se realizan
seguimiento de temas. Naymark, por su parte, indicó que esa práctica se hace de
“incógnito”. El editor de Policiales de La Capital contó que

en los últimos años, a partir de lo que se dio a llamar la mega causa ‘Los Monos’, La
Capital se cortó sóla [sic], se distanció de los otros medios porque tuvo acceso
directo a determinadas fuentes de información que seguían la causa y eso hizo que
hubiese ciertas tensiones en la relación con los otros medios, que ahora ya se han
recompuesto a partir de que la causa se desdibujó con el juicio abreviado.

En contraposición, su camarada, Leo Garciarena, dijo que la cobertura en conjunto se


realiza con poca frecuencia porque tiene compañeros con el ego muy alto y esa cuestión
pesa más que la seguridad. “Hay periodistas que no miden que con una nota está
exponiendo a un compañero y a un testigo”, subrayó.

Por otro lado, José Maggi afirmó que no estamos en el mismo grado de riesgo porque
allá asesinan colegas. Sin embargo, ve con buenos ojos esa forma de actuar. “Después
hay que bajar las barreras que puede poner cada editorial que quiere la primicia”, aclaró
el redactor de Rosario 12.

Opiniones dispares
Se consultó a los periodistas de los medios estudiados qué pensaban al respecto. ¿El
resultado? Pareceres diferentes.

José Maggi y Alicia Simeoni, de Rosario 12, están de acuerdo con este protocolo y
sostienen que “nunca está de más”. Al igual que la abogada Florencia San Julián. El
primero cree que es útil, estandariza y expone de igual manera al periodista joven como
al de 40 años. “Seguramente al que tiene 40 hay poco que decirle, pero sí está bueno
establecer normas claras de las conductas que tenemos que tomar”, expresó Maggi, y

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Detrás de las huellas narco

agregó: “El protocolo nunca está de más, sobre todo, porque más de uno de los colegas
que fueron agredidos terminan contenidos en el SPR que lleva la voz cantante de todo”.

Por contraste, tanto Silvina Tamous, de El Ciudadano, como Sergio Naymark y Leo
Garciarena, de La Capital, son un poco reacios a este protocolo. Silvina dice que “el
periodista que hace 20 años que cubre policiales, sabe perfectamente cuidarse”. A su
vez, relata un momento particular para ejemplificar que lo importante son los códigos:

[…] yo me acuerdo que en un barrio que entraron hace poco con chalecos antibalas,
yo estaba ahí y había una cantidad de gente caminando, o sea, no tenés peligro.
Aparte con delincuentes hablás todos los días. Hablás con delincuentes que son
Ministros…otro tipo de delincuentes, los delincuentes mediatizados. Yo di clases en
la cárcel muchos años, así que hablé con delincuentes confesos y condenados, pero
siempre tenés que tener un código para hablar.

Naymark argumenta que si vas con un policía al barrio se pone una barrera
infranqueable entre la fuente y el periodista, por lo tanto, no se abren a contar sus
historias. Por eso, cree que los periodistas policiales prefieren ir solos y asumir riesgos,
sin “hacerse el súperman”. En esa ocasión, “si ves que la cosa se pone densa, hermano
subite al remís y rajá [sic]”.

Continuando por la misma línea, Garciarena siente que el protocolo es utópico y que las
cosas que plantea son de sentido común. Además, sobre el final, establece una
comparación particular:

Una de las cosas que dice el protocolo es que vos no podés entregar tus apuntes,
nadie te puede sacar el teléfono…son cosas que con sentido común vos no vas a
hacer. Qué tenés que medir los escenarios dónde te metés, que no vayas solo y hay
veces que no podés ir acompañado. Vos tenés que contar que nosotros vamos como
periodistas policiales, a lugares donde pasaron cosas terribles, casi al límite de
ejercer violencia; porque vamos a preguntar, como si fuéramos viejas en ojotas, a la
madre de un pibe que lo mataron anoche.

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Detrás de las huellas narco

En conclusión, todavía no se conoce en profundidad porque no ha salido de manera


oficial, por ende, no se puede hacer un análisis exhaustivo y minucioso punto por punto.
Pero a juzgar por la información que se pudo recabar, parecería que todos tienen algo de
razón. Por un lado, hay cosas “obvias”, que seguramente un experimentado ya conoce,
pero le puede servir a quien recién empieza. Aunque algunas son de manual, como el
chequeo de datos que hasta un novato lo sabe. Lo más interesante, si se concreta, podría
ser el botón antipánico para situaciones extremas.

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Detrás de las huellas narco

CAPÍTULO III: PROVEEDORES DE LA INFORMACIÓN

3. Fuentes policiales
Las fuentes de información son lo más valioso para el periodista. Para conseguir un
mejor producto periodístico, las rutinas periodísticas son de gran importancia y,
naturalmente, una buena agenda de contactos. Las fuentes equivalen a la materia prima
para la confección de las noticias y “constituyen el sello de distinción de los medios de
comunicación” (Caminos Marcet, 1997, citado por Iunino y Mateo, 2007, p.58).

De hecho, las rutinas comienzan con el vínculo entre periodistas y sus proveedores de la
información. De acuerdo a lo expuesto desde lo conceptual, podemos decir que en la
práctica se cumple con las consultas a las fuentes que apunta el profesor Carlos Prado.
De manera más acotada, los entrevistados suscribieron las que se detallan a
continuación:

 Fuerzas policiales y sus áreas institucionales (oficinas de prensa).


 Funcionarios de justicia (jueces, fiscales).
 Autoridades gubernamentales.
 Abogados defensores.
 Familiares.
 Víctimas.
 Vecinos, gente del barrio.
 Agencias de noticias.

En cuanto al último ítem, Leonardo Garciarena, redactor del diario fundado por Ovidio
Lagos, sostiene que a partir de las coberturas que un periodista realiza, te pueden quedar
como contacto distintos referentes sociales que en caso de que suceda algo en su barrio
podrían llamarte y contarte el acontecimiento. Aunque, lamentándose, indicó que La
Capital no tiene una buena imagen en la calle porque “la gente sabe que el PRO la pone
[sic], el socialismo la pone [sic] y el gobierno nacional [de Cristina Fernández de
Kirchner] también. Entonces quedamos todos manchados”. (L. Garciarena,
comunicación personal, 3 de junio de 2015).

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Detrás de las huellas narco

Su compañero de equipo, Sergio Naymark, anunció que tienen “línea directa” con la
Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad de la provincia y la
policía antinarcóticos de la provincia y la federal.

Por su parte, Silvina Tamous, jefa de Policiales de El Ciudadano, advirtió: “Si vos
querés hacer un análisis más profundo podés llamar a la PROCUNAR [Procuraduría de
Narcocriminalidad], a organizaciones, a la cátedra de criminología de la UNR
[Universidad Nacional de Rosario] que también investiga”.

En algunas oportunidades, no hay otra opción que consultar a los propios delincuentes.
La periodista colombiana, Martha Soto –experta en narcocriminalidad-, afirma que “a
veces se trata de la única alternativa para conseguir algún tipo de información”. No
obstante, subraya que “muchos periodistas no son partidarios de esa ‘colaboración’”
(Soto, s.f.).

En relación a este punto, el redactor de Rosario 12, José Maggi, indicó que en ocasiones
los detenidos les hacen llegar su versión de los hechos, para redimirse o para perjudicar
a otras personas. Prado (2006) los llama “delincuentes arrepentidos”.

Ahora bien, ¿son partidarios los periodistas locales de recurrir a este tipo de fuentes de
información?

Para Silvina Tamous (El Ciudadano), Agustín Scholer (El Ciudadano), y José Maggi
(Rosario 12) es importante consultarlos porque dan otra mirada de los hechos. Agustín
es el más joven y hace pocos años que trabaja en el diario, por lo cual no tiene a
delincuentes como fuentes. Aunque considera la posibilidad de entrevistarlos algún día.
Maggi argumenta lo siguiente:

Es un costado atractivo porque te cuenta lo que la policía no te quiere contar. A veces


la policía se aprovecha de la superioridad para quedarse con parte del motín, para
hacerlo trabajar para ellos y que delinca para que venda o usarlo como fuente para
hacer caer a otros narcos y después termina cuando no les es más útil; termina
tumbándolo y mandándolo preso. Si no hablás con quienes protagonizan el delito,
terminás haciendo el diario de la policía.

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Detrás de las huellas narco

Desde otro punto de vista, Sergio Naymark (La Capital), si bien conoce mucha gente
allegada al delito –algunos han estado presos- y tiene un trato telefónico, le interesa la
persona vinculada al delito como personaje, una historia para contar; no como fuente.
Lo cual es criticado fuertemente por sus compañeros o autoridades del diario que
sostienen que a los delincuentes no hay que darles espacio. No obstante, el periodista
considera que son noticias interesantes que al público le gustaría saber. Por otro lado,
distingue “hombre allegado al delito” de “delincuente” porque para ser considerado
delincuente -enfatiza- la justicia debe determinarlo así.

A pesar de su visión, han llamado presos al diario para brindarles información.


“Recuerdo la masacre de Coronda que los presos llamaban para contar su versión
porque lo que se conocía es la versión oficial, del servicio penitenciario, vos no podías
acceder a la cárcel”, reconoció.

Leonardo Garciarena, su compañero de La Capital y del programa radial Feos, sucios y


malos (junto con Silvina Tamous y Daniel Schreiner), dijo que “son muy pocos los
periodistas que tienen un delincuente que les pase datos”. Además, expuso que en el
mencionado programa se enteraron de un robo a un funcionario del gobierno socialista a
través de un “choro”. Alegó también que Silvina Tamous y Daniel ‘Batata’ Schreiner
generaban otro tipo de vínculos con ellos a raíz de que daban clases de periodismo en la
cárcel. Él, en cambio, tuvo acceso a los presos de forma “circunstancial”.

Otro tipo de “fuente”, según Santoro, son las cámaras y micrófonos ocultos. Hace poco
se sumaron las aplicaciones para grabar llamadas. Ante la consulta a los entrevistados,
contestaron de manera unánime que no están de acuerdo con su utilización. Entre los
fundamentos se encuentran: falta de valor legal (debe ser con permiso de un juez), falta
de ética y que Rodolfo Walsh no necesitó una cámara oculta.

3.1. El rol de las oficinas de prensa

Las oficinas de prensa se encargan de dar información a los periodistas sobre la


institución que representan a fin de que éstos puedan darla a conocer a través de los
medios de comunicación. Tanto la policía como el poder judicial cuentan con una y
facilitan la información diaria a los periodistas policiales y judiciales. También los
sectores gubernamentales disponen de una oficina destinada a la prensa.

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Detrás de las huellas narco

Al igual que las agencias de noticias, proporcionan lo que Cesareo denomina “unidades-
noticias”; realizan un procedimiento de “confección”, por ende, son más que fuentes de
información (ver capítulo I). Su utilidad consiste en ahorrarle tiempo al periodista y
acercarlo con las fuentes primarias, es decir, jueces, fiscales, policías y/o funcionarios
de gobierno. Sin su existencia sería mucho más difícil la comunicación. No obstante,
ofrecen información parcializada.

Pau Aragonés, citado en Frutos y Marín Conesa (s.f.) define al gabinete de prensa de la
siguiente manera:

Una oficina en la que trabaja un equipo de profesionales que ha de conectar la


información de la empresa con la opinión pública, generalmente a través de los
medios de comunicación. El gabinete de prensa es una oficina de gran importancia
en tanto que es la imagen ante los medios de la empresa o institución. En el gabinete
deben encontrar los periodistas la información ordenada, trabajada y dividida por
medios y contenidos. Cuanto mejor elaborada sea la información y más facilidades
tenga la selección, más aumenta la posibilidad de difusión del mensaje.

Por esa condición de elaboración de la noticia, decimos que es más que una fuente, al
igual que las agencias de noticias. Y como en cada proceso de elaboración está
direccionada por quien confecciona la noticia.

La periodista de El Ciudadano y del programa radial Feos, sucios y malos, Silvina


Tamous, considera interesante la función de estos organismos porque la información se
consigue de una forma más fácil. Aunque “como fuente no te sirve”, indicó. Incluso,
para ella “no son fuentes”, “por la parcialidad”. Interpreta que las oficinas de prensa son
el disparador para comenzar a investigar: “La información ahí no está, ahí está la
punta”, sentenció.

Su compañero de staff, Agustín Scholer, comenta que son fuentes cuestionables, con
intereses. Por esa razón, trabajan con varias fuentes para corroborar la información.

El Libro de Estilo del diario español El País (1990) recomienda cotejar dicha
información con, como mínimo, dos fuentes:

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Detrás de las huellas narco

En los casos conflictivos hay que escuchar o acudir siempre a las dos partes en litigio.
Aquellos dudosos, de cierta trascendencia o especialmente delicados han de ser
contrastados por al menos dos fuentes, independientes entre sí, a las que se aludirá
siquiera sea vagamente. (Como se cita en Albertini y Ruiz, s.f., p. 7)

La Universidad Católica Eichstätt-Ingolstadt, de Alemania, profundiza y sugiere la


llamada “ley de tres fuentes”. Esta “ley” señala que la información obtenida a través de
dos fuentes distintas y opuestas, es ineludible cotejarla con una tercera fuente neutral
(Katholische Universität, s.f., p. 4).

Leonardo Garciarena, redactor de La Capital, también cuestionó al papel de las oficinas


de prensa (específicamente de la policía):

Es muy pobre porque la policía es vertical. Ellos todavía tienen una idea arcaica que
es ‘yo manejo la información’ y eso con los tuiteros, con las redes sociales se
deshizo. Corren muchas veces detrás de la noticia. Tienen este concepto: no demos a
difusión la publicidad negativa, que serían los hechos delictivos que no tienen
detenidos y son casualmente los que más venden.

Sin embargo, su camarada, Sergio Naymark, resaltó su lado positivo: facilitan el acceso
a los jueces, pasan las actas de las audiencias y envían los fallos a través de un e-mail.
Asimismo, destacó que el jefe de prensa de Tribunales fue compañero suyo de trabajo y
“no tiene intereses particulares”. Dice que aquello que esté a su alcance se lo
proporcionará a los medios, mas él también tiene varias “puertas cerradas” allí dentro.
Aunque, indefectiblemente, tendrá que publicar lo que la institución quiere que se
conozca.

En fin, a raíz de las consultas a los especialistas se desprende, en general, que la función
de las oficinas de prensa es importante debido a que facilitan la información de la
institución –judicial, gubernamental, policial- y, a su vez, es el canal para acercar las
partes; facilitando las entrevistas o conferencias de prensa, por ejemplo. Sumado a que a
veces también conforma el primer acercamiento del periodista con el acontecimiento.
Además, los ‘contadores de historias’ frecuentemente se enteran de un hecho policial a
través de estas fuentes de información. Pero la oficialización de la información suele

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Detrás de las huellas narco

traer inconvenientes en los artículos periodísticos porque tiene el sello de la


subjetividad de los funcionarios judiciales y gubernamentales y la policía. Según el
autor de El cuerpo del delito, Germán Rey (2005, citado en De la Vega, s.f., p. 45), trae
“problemas en el número y calidad de las fuentes (…) y en la reconstrucción de las
realidades de las víctimas”. La veracidad de esa información es “dudosa porque son
partes interesadas” (De la Vega, s.f., p.45). [El destacado es mío].

3.2. Vínculo y negociación con las fuentes

Las fuentes de información son para el periodista, lo que el motor es para un automóvil.
El motor le da impulso al vehículo para que funcione, y las fuentes de información
vendrían a ser el motor del periodista para la construcción de la noticia. Por ello, su
relación es inevitable y elemental. Pero esa relación, implica una instancia de
‘negociación’ entre las partes; en la cual se demuestran conveniencias mutuas y ambas
intentan sacar provecho.

Entonces, el proceso de elaboración de la noticia –que como vimos inicia con el


llamado a las fuentes- comprende una negociación entre las empresas periodísticas, sus
trabajadores y los aparatos de poder. Esa negociación es asimilada como parte de las
rutinas productivas, es decir, se institucionaliza (Agudelo, s.f., pp. 1-2).

Silvina Tamous, jefa de la sección Policiales de El Ciudadano, indicó que la


negociación varía según la fuente. Si la entrevista es con un traficante de estupefacientes
acuerda no revelar su nombre. En cambio, si es con un juez, si éste se lo pide, espera a
publicar la información para que pueda hacer un allanamiento, por ejemplo, y no
complicar la investigación. Aunque en Rosario “no hay nadie que investigue el
narcotráfico como para tener que negociar porque no hay gran movimiento en
eso”, advirtió. [El destacado es mío]

Su compañero de redacción, Agustín Scholer -con un recorrido bastante menor en el


ámbito, lógicamente por su corta edad-, explicó que él no negocia con las fuentes; más
bien escucha y si le “sirve”, utiliza la información que le proporciona la fuente para
confeccionar una noticia.

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Detrás de las huellas narco

En este aspecto, lo que Scholer pretende decir es respecto a la utilidad de la información


que le brindan sus contactos, que está cargada de intereses. Si le es útil la usa; de lo
contrario, la descarta. Cabe destacar, que “las fuentes no acostumbran a aportar
información a los periodistas por generosidad y altruismo. Actúan, más bien, llevadas
por la ambición de prefabricar un relato de los hechos” (Mayoral 2005, p. 94).

Por el lado de los redactores de La Capital, Sergio Naymark hace una lectura interesante
del vínculo entre el periodista y su fuente de información:

[…] Hay cosas que se pueden decir y cosas que no. Hay un pacto tácito, el mismo
pacto tácito que establece el periodista con el lector, televidente o el oyente cuando
elabora una noticia, la establecés con tu fuente. Son años de trabajo, días de
llamadas, sentarte a tomar un café, pagar una cena…los relacionistas públicos dirían
que son trabajos de RRPP, que te permiten que tengas un ida y vuelta con la fuente y
que cuando sucede algo, te llame y te cuente lo que está sucediendo. [Las itálicas son
de la autora]

En primer lugar, ese “pacto tácito”, al que se refiere Naymark, sugiere –de acuerdo a lo
que desarrollamos desde lo conceptual- “un grado indebido de cooperación” porque las
fuentes pueden imponer su propia versión de la realidad, a cambio de conseguir la
información conveniente. Esa relación es “simbiótica”, todos pretenden sacar su propio
beneficio (McQuail, 1998, citado en Stange y Salinas, 2009). “En esta peligrosa mezcla
de información, comunicación y publicidad parece que el quinto poder de las relaciones
públicas está ganando terreno al cuarto poder periodístico” (Lewis et al., 2008, y
Franklin, 2011, citados en Casero y López, 2012, p.5).

En segundo lugar, continuando con el relato de Sergio, el periodista se convierte en una


especie de relacionista público y no es llamativo. Se estandariza la relación entre los
‘artesanos de la información’ y sus ‘abastecedores de datos’; se construyen lazos de
manera habitual y ambos colaboran entre sí en pos del beneficio mutuo. Desde lo
académico también se explica: la carrera de Periodismo Integral comparte la mayoría de
las materias con la de RR.PP. Por eso, McQuail denomina la relación entre periodistas y
fuentes como “industria de las relaciones públicas”.

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Detrás de las huellas narco

Leonardo Garciarena, desde otro ángulo, señala que el vínculo entre las partes es
trabajoso. Dentro de las fuentes puntualiza los funcionarios judiciales y las fuerzas de
seguridad: “Con los policías y con los jueces son con los que mayores problemas tenés
de comunicación. Los policías porque tienen a alguien superior que los reta y el juez
porque siempre tiene alguien que lo puede denunciar por prejuzgamiento”, contó.
‘Leo’, adicionalmente, hizo un análisis de la diferencia entre los nuevos y los viejos
delincuentes y la vinculación de éstos con la prensa:

[…] Son muy pocos los que entienden que vos no sos amigo o no empeora tu
relación con lo que escribís. Nosotros tenemos un nivel de entendimiento de la
realidad, que para ellos es difícil de decodificar. Ellos creen que vos lo buchonéas
[…]. Son chicos que están quemados por muchas circunstancias de la vida. Sobre
todo, el delincuente nuevo; el delincuente viejo era otra cosa. Con el delincuente de
mi edad, te podías entender de otra manera porque tenían códigos. Los presos viejos
son expertos en el Código Penal, saben todos los defectos del sistema, lo saben de
memoria porque lo padecen. Si tenés que reformar el Código Penal hay que llamar a
un preso. Es un tipo que va a tratar de manipularte, como también la policía y los
abogados. La posición nuestra es muy compleja, porque estamos en un escenario
donde todos mienten. Y a veces mienten los mismos que nos manejan a nosotros.
[El destacado es mío]

En este sentido, Nariño (2004) precisa que el nexo con las fuentes es complicado,
puesto que las dos partes son usadas entre sí y los periodistas son manipulados por ellas.
Por lo tanto, remarca que “lo clave es darse cuenta a tiempo cuándo está uno al servicio
de ellas”. Strenz (citado en Stange y Salinas, 2009), en otro orden de ideas, considera
que el periodista también puede influir sobre lo que dice la fuente informativa. Por este
motivo, en muchas oportunidades, no quieren hablar.

El redactor de Rosario 12, José Maggi, analiza que en el sistema federal es difícil
generar fuentes a causa de que la justicia federal se sigue pareciendo a un gran feudo.
Explica, además, cómo es el contacto con las fuentes judiciales. Se puede dar en tres
etapas, la fase de investigación o enjuiciamiento y el juicio oral y público. En la
primera, es más arduo el camino hacia la información debido a que los jueces son más
reticentes a deslizar datos. Mientras que la persona está procesada, por el contrario, te

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Detrás de las huellas narco

permiten ver más los expedientes. Y en el juicio oral y público, el camino está allanado:
podés asistir y recabar bastante información.

Por otra parte, asiente que “la relación con la fuente siempre es tirante, siempre
complicada” y resalta la importancia de mantener una “distancia operativa muy clara,
porque obviamente tanto la policía como quien se dedica a este negocio tan sucio
siempre tiene intereses y manejos hasta a veces violentos […]. Entonces, hay que ser
cuidadosos”.

A propósito de “tirante”, Wolf (s.f., p.135), citando a Gans (1979) y Schlesinger (1972),
reflexiona sobre la relación entre el periodismo, las fuentes y el público. Sugiere que en
lugar de parecerse a un organismo funcional interrelacionado, el sistema se parece más a
distintos sectores tirando de la cuerda. Por ende, las noticias se confeccionan en
función de la influencia del poder en la interpretación de la realidad. [El destacado es
mío]

El semiólogo y sociólogo italiano, suscribiendo nuevamente las palabras de Gans,


indica que “la relación entre fuentes y periodistas se parece a una danza, con las fuentes
que intentan acceder a los periodistas y éstos que quieren acceder a las fuentes” [El
destacado es mío]. Entre los motivos que despiertan el interés de la fuente en acercarse a
los periodistas se encuentran: a) los incentivos; b) el poder de la fuente; c) su capacidad
de suministrar informaciones fiables; d) su proximidad social y geográfica respecto a
los periodistas (GANS, 1979, citado en Wolf, s.f., p.136).

Por último, a modo de conclusión, observamos que el vínculo entre los periodistas y sus
informantes es dificultoso. Existe tensión entre las partes (cada una tira para un lado de
la cuerda), una instancia de negociación a fin de conseguir cada una su tajada, por ello,
también implica un fuerte compromiso con la fuente, obligaciones y dependencia por su
productividad (sin fuentes no hay noticias). Como consecuencia, “los corresponsales a
menudo deben calcular ventajas e inconvenientes derivados de enemistarse con sus
fuentes a causa de una noticia, decidiendo si publicarla o no de cara a mantener
incólume la relación” (GANS, 1979, citado en Wolf, s.f., p.138). Para evitar esa
dependencia es necesario renovar las fuentes constantemente (Restrepo, 2004). Este
problema se da mayormente con los periodistas especializados –en este caso los

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Detrás de las huellas narco

periodistas policiales- que mantienen una relación estrecha y prolongada con la fuente.
En cambio, los periodistas genéricos (que se ocupan de acontecimientos diversos) no
tienen ese grado de conocimiento de sus ‘abastecedores de información’ ni el tiempo
para cultivar el lazo. Por lo tanto, se eximen de esos condicionantes (Wolf, s.f., p. 138).

3.3. El uso del off the record

Cuando hablamos de las distintas formas de atribución de las fuentes, mencionamos la


atribución de reserva total; en la jerga periodística se denomina off the record. Esta
práctica es avalada por la Constitución Nacional y el Pacto de San José de Costa Rica
como parte del secreto profesional, o sea, la reserva de identidad de la fuente. Si un
periodista es citado a declarar, deberá acudir a la citación; pero se negará a revelar la
fuente, salvo que ésta lo exima de esa responsabilidad.
Restrepo (2004, p.57) define al off the record como “aquellas informaciones ofrecidas
por la fuente bajo tres condiciones: que su nombre no sea citado; que la información no
sea utilizada públicamente, o que sólo sea a partir de una fecha determinada”.

El autor expone que este accionar debe ser únicamente en casos extremos y no de
manera habitual. Por ejemplo, en casos donde se pone en riesgo la vida o el trabajo de
una persona.

Philip Meyer, profesor de Periodismo y Comunicación en la Universidad de North


Carolina, se refirió al pacto que se establece con una fuente que pide reservar su
identidad: “Las promesas de confidencialidad no debieran darse si no hay una necesidad
evidente y apremiante; pero esos compromisos, una vez dados, deben respetarse”
(Como se cita en Restrepo, 2004, p.56).

En virtud de ello, Sergio Naymark, editor de Policiales de La Capital, aseveró que “al
off the record lo respetamos, mientras se pueda, y a rajatabla. Si te piden que no lo
publiquemos, no se publica”.

En contraposición, su compañero, Leo Garciarena, dijo que en el diario (La Capital)


tuvo que luchar con sus compañeros para evitar develar la identidad de sus fuentes:
“Acá a mí me costó muchísimo eso, porque acá se hacía”, exclamó. Él se basa en el

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Detrás de las huellas narco

hecho de que no le gustaría que maten a un vecino por escribir su nombre. Por eso, su
lema es: “Yo no hablo con la gente que hablé”; es decir, no identifica a la fuente en una
publicación.

En otro orden de cosas, Silvina Tamous, jefa de Policiales de El Ciudadano, remarcó la


instancia del chequeo de la información. Explica que el off the record para poder
publicarse debe corroborarse con otras fuentes. Lo define como “fuente anónima” y
para poder elaborar una nota con dicha información, argumentó que debe tener al menos
“tres off the record diferentes, de distintos sectores”.

Por la misma senda, el redactor de Rosario 12, José Maggi, también recalcó la
importancia de la verificación de la información. Comentó que a medida que vas
conociendo a tus fuentes, sabés quién te puede brindar datos bajo la modalidad del off
the record. No obstante, todo off the record debe ser chequeado.

En suma, los diarios rosarinos intentan mantener bajo secreto las identidades de las
personas que piden reservar su identidad, sea para resguardarse o resguardar a su
familia. En esos casos, el off the record es fundamental. Sin embargo, no debe
considerarse una práctica cotidiana porque a través de esta modalidad, las fuentes
pueden instalar un tema en la agenda, borrar otros o pretender silenciar al periodista. Es
útil cuando dicha información puede ser cotejada con fuentes alternativas (Restrepo,
2004). Conservar ese pacto entre periodistas y fuentes de identidad reservada implica la
lealtad de los profesionales y eleva su prestigio.

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Detrás de las huellas narco

CAPÍTULO IV: CALIDAD PERIODÍSTICA

4. Impacto del uso de las fuentes en la calidad periodística y sus condicionantes

Después de haber recorrido un sinuoso camino hacia una definición global de calidad
periodística y fijado sus parámetros, haremos un análisis de aquellos condicionantes con
los que luchan los profesionales rosarinos para que no se empobrezca el texto
periodístico. Cabe recordar que los mismos factores que condicionan la rutina, son los
que restringen la calidad de los artículos (ver capítulo I).

En concreto, el tiempo, los recursos, los avances tecnológicos, el cambio de los


propietarios de los medios, la selección de los acontecimientos (gatekeeping), la línea
editorial, la audiencia, las fuentes, la publicidad, el Estado y las empresas.
Al respecto, Gutiérrez (2006, p.34) menciona que “la estructura de la empresa
informativa, las rutinas periodísticas, las condiciones laborales de los profesionales, el
producto final y la manera en que están construidos y presentados los contenidos, son
elementos inseparables del concepto de calidad periodística”.

Hemos visto que la rutina policial comienza con la comunicación entre periodistas y
fuentes. Nombramos hasta el cansancio que dicha relación es “simbiótica”. Observamos
también cómo es ese vínculo, que genera compromiso, dependencia y una instancia de
negociación entre los ‘artesanos de la información’ y sus proveedores.

En concordancia, el editor de Policiales de La Capital, Sergio Naymark, comentó que


una de las limitaciones que ponen las fuentes es el “anonimato, la negativa a hablar” y
explica que “por ahí los momentos de la fuente no es tu momento periodístico”. El
diario sale todos los días y se necesita información constantemente, pero si la fuente te
pide que esperes para publicar la información hay que respetarla. Es un pacto de
confidencialidad entre el periodista y su fuente. Sin embargo, en ese lapso la
información puede emerger por otro medio. El periodista sostiene que prefiere “perder
en tiempo y ganar en calidad, pero eso tiene mucho que ver con lo gráfico; […] al
periodista radial y televisivo lo aprieta más el tiempo; tenés que tener las cosas en el
momento, pero no tenés profundidad”.

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Detrás de las huellas narco

Aquí se da la relación más habitual, de cooperación entre periodistas y fuentes. En pos


de una buena relación con los proveedores de información, los periodistas son capaces
de sacrificar algunas noticias; teniendo en cuenta la importancia de las fuentes en la
construcción de las mismas. Ese pacto con ellas es para evitar posibles abusos o
manipulación de las fuentes por su posición de dominio (Bermúdez, 2009). Sumado a
que en este caso sería una situación de off the record, con lo cual el periodista no puede
publicar a menos que corrobore la información con fuentes alternativas que estén
dispuestas a ser citadas o esperar hasta que esa fuente lo libere de dicha responsabilidad.

Por ello, de acuerdo a lo desarrollado, la reserva total tiene que ser en casos
excepcionales. De lo contrario, puede ocurrir que algunos reporteros, “escudados en el
secreto profesional, disimulen la inexistencia de fuentes o utilicen informaciones de
fuentes sospechosas o nada fiables” (Restrepo, 2004, p.57). Hecho que obviamente iría
en detrimento de la calidad periodística.

Siguiendo con las fuentes, un elemento primordial para la construcción de la noticia,


percibamos cuál es su impacto en la calidad informativa.

“Dime cuántas y qué tipo de fuentes tienes y te diré qué clase de periodista eres”. Es una
adaptación del dicho popular. Y para nada desacertada. Las fuentes son el puente para la
confección de la noticia. Configuran el primer eslabón de la rutina productiva. Influyen
en la etapa de selección y pueden condicionar el contenido. De allí su importancia.
Aunque, además, forman parte de los criterios de calidad (Rincón, 2012, citado en
Tafur, 2014) y le confieren credibilidad al periodista.

De acuerdo con esto, Silvina Tamous (El Ciudadano) indicó que “cuanto más variada
sean las fuentes, mejor escribís”. Naymark (La Capital) se refirió no sólo a la cantidad
sino también a la calidad de las fuentes. Sostiene que “la calidad informativa se obtiene
con muchas fuentes de diferentes sectores. Para estar lo más cerca posible de la
‘verdad’.

En este aspecto, es oportuno destacar no recaer únicamente en las fuentes oficiales.


Porque si bien le permiten ahorrar tiempo al periodista, dan una versión parcializada e
incompleta de la realidad. Lo destacó Maggi anteriormente: “Si no hablás con quienes
protagonizan el delito, terminás haciendo el diario de la policía”. De modo que los

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Detrás de las huellas narco

diarios rosarinos intentan abarcar la mayor cantidad y diversidad de fuentes; mientras el


tiempo se lo permita. De lo contrario, al consultar “fuentes regulares”, el periodista
perdería la distancia con sus proveedores de información y éstos tendrían mayor
facilidad para instalar agenda (Halperin, 2007, p. 65) o direccionar el enfoque. De todas
formas, “hay fuentes privilegiadas que se consultan prioritariamente. Eso,
inevitablemente, va a determinar el sesgo de la noticia” (Alsina, 1993, p.17).

Ante la escasez de tiempo (otro detonante de la calidad informativa) y la falta de


accesibilidad a otras fuentes, el periodista suele recurrir a las fuentes oficiales (policía,
jueces, fiscales, gobierno). En este punto, Leo Garciarena (La Capital) explica que la
calidad informativa depende del tiempo y la clase de fuentes que utilicemos. Por otro
lado, hace hincapié en los fiscales y cuenta el motivo de la importancia de recurrir,
asimismo, a otras fuentes no oficiales:

El trabajo con la nueva composición del Código Procesal Penal, que hace un año y
medio que está, es peor. Porque los fiscales hablan cuando tienen algo que contar. En
las conferencias de prensa los fiscales lo único que te dicen es que están investigando
un crimen. Vas al fiscal para tener la voz oficial y te puede confirmar dos o tres
cuestiones. Pero podés ir a chequear información. Por ahí me pasa que voy y les
digo: ‘yo no quiero que vos me la contés, yo te voy a contar cómo la tengo yo y
quiero que me digas en dónde te estoy cagando la investigación’. Como no tengo
drama [sic] en ir a los lugares y tengo la suerte [sic] de que la gente me habla,
entonces no tengo ese problema de que tengo [sic] que recurrir al fiscal porque sino
no tengo nota.

Martini (1999) subraya que “el periodista sabueso no se conforma con la información
oficial”, menos cuando hubo delitos -que se hicieron públicos- con complicidad policial
o judicial (Como se cita en De la Vega, s.f., p. 45)

Por otro lado, José Maggi (Rosario 12) destacó la importancia de respaldarse con
documentos, sobre todo en cuestiones relacionadas al narcotráfico donde una nota puede
transformarse “en un juicio o una demanda”. “Una buena defensa es escuchar todas las
voces: el que investiga, el investigado, el juez, el fiscal”, puntualizó.

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Detrás de las huellas narco

Wolf (s.f., p.136) explica que la productividad no sólo está vinculada a la calidad y tipo
de fuentes, sino también a la necesidad del aparato de limitar el número de las fuentes a
consultar para evitar tener costos elevados. Aquí aparece otro condicionante: el dinero.

Pepe Rodríguez, en su libro ‘Periodismo de Investigación: técnicas y estrategias’, habla


del “precio de la información”, o sea, los gastos de alojamiento, el transporte, el
teléfono que deberá afrontar el periodista investigador. Aunque también incluye
“posibles propinas y sobornos que se verá obligado a pagar, así como la compra de
documentos”. Aún cuando se tenga que arriesgar el prestigio para lograr la colaboración
de la fuente interesada (como se cita Bernasconi, 2008, p.46).

Vayamos en orden. Primero, los gastos logísticos. Segundo, los sobornos o compra de
documentos. De los tres diarios rosarinos, La Capital es el que más recursos tiene. Sin
embargo, según sus trabajadores, al medio no le interesa realizar suntuosas
investigaciones que generen egresos importantes en la caja del diario. De hecho,
tampoco capacitan, lo hacen los periodistas por su cuenta. Pese a esto, después de unos
meses de negociación con sus trabajadores, el medio cubrió los costos de un viaje a
Paraguay para dos personas (enviado especial y fotógrafo), para descubrir de dónde
provenía la marihuana que se comercializaba en Rosario. El Ciudadano, en palabras de
Agustín Scholer, “está siempre por cerrar” y los recursos son escasos. Rosario 12 es una
redacción todavía más chica, donde no hay una especialización y sus periodistas rotan
las tareas. Estos factores impiden realizar mega investigaciones y limitan la labor
periodística.

Referido a la última condición, de pagar por sobornos o documentos, de manera


unánime los periodistas rosarinos exclamaron que no estarían dispuestos a hacerlo. Por
una cuestión ética, monetaria, y además, los medios tampoco están en condiciones de
pagar por información. “Una vez Halfor, el primer narco importante que hubo acá, nos
pidió dinero y no se la dimos. Hay colegas que sí”, apuntó Leonardo Garciarena,
periodista de La Capital. A su vez, dijo que el “Decano de la Prensa Argentina” pagaría
por Messi, pero no por Cantero porque el diario se vende más cuando juega Rosario
Central o Newell´s, no cuando hay más muertos.

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Detrás de las huellas narco

Su camarada, Sergio Naymark, se lamentó que el ‘Monchi’ Machuca [prófugo de la


banda ‘Los Monos’] le negó una entrevista en dos oportunidades y después salió por
televisión ya que “Graña pagó la nota”. Manifestó haber sentido “bronca, pero
[igualmente] no le hubiese pagado”.

Los recursos con los que cuentan las redacciones rosarinas son insuficientes. El
Ciudadano y la Gente cuenta con un teléfono, una computadora y un auto no siempre
funciona. En Rosario 12 pagan remises o taxis, a veces los periodistas utilizan su propio
vehículo y le reintegran la nafta. La Capital tiene “buena gente, buenas líneas de
teléfono y llamar a un remís que paga la cuenta corriente del diario. Después ver si el
remisero te quiere llevar, porque a más de uno lo han asaltado en la cobertura de hechos
policiales”, remarcó Naymark.

Hasta aquí hablamos de las fuentes, los recursos, el tiempo y el dinero. Pero antes ya le
habíamos dedicado varios párrafos a los auspiciantes públicos y privados, que
lógicamente inciden en la calidad periodística, puesto que restringen o suprimen
información de acuerdo a sus intereses. Quizás el punto más importante, porque no
permiten un periodismo independiente y, ante la falta de recursos, las redacciones
locales no tienen otro remedio que seguir utilizando pauta oficial (su principal sustento).

Un estudio que elaboró el Foro de Periodismo Argentino determinó los tres factores
principales que limitan la profesión en Rosario: 1) la pauta oficial municipal y
provincial que influyen en el contenido; 2) la poca vocación de los dueños de los
medios para promover un periodismo de calidad; 3) en menor medida, el narcotráfico
(FOPEA, 2014).

El informe sostiene que como consecuencia de las grandes restricciones que genera el
gobierno provincial y municipal a través de la pauta oficial, los periodistas comienzan a
autocensurarse. Por esta razón, el que pierde es el pueblo rosarino puesto que recibe un
servicio periodístico menor al que podría recibir.

Las fuentes consultadas en general han dicho que más bien practican la autorregulación;
que confiere calidad al texto periodístico. Naymark, por su trayectoria, tuvo la
posibilidad de mantenerse al margen de publicar información parcializada y decidió no

61
Detrás de las huellas narco

hacerlo antes que autocensurarse. Sin embargo, quizás muchos de sus compañeros no
pudieron. A Garciarena casi lo echan por no autocensurarse (aunque fue por un caso de
un sponsor privado). En lo que sí estuvieron de acuerdo es que existe censura por parte
de los medios y sus líneas editoriales y esto lógicamente interfiere en la calidad
periodística, generando información sesgada.

En cuanto a la poca vocación de los dueños de los medios para promover un periodismo
de calidad, es real. Miden en términos de ecuación económica, que el negocio le sea
rentable, como en el caso mencionado del viaje de Leo Garciarena a Paraguay.

Y respecto al tercer punto, el crecimiento del crimen organizado, mencionamos algunos


hechos puntuales que no eran habituales en Rosario, por eso la resonancia que tuvieron
y los cuales no hay que minimizar. No obstante, la cantidad de muertes en Rosario ha
bajado respecto de 2014 –como ya hemos señalado. Cabe destacar que no todos los
fallecimientos fueron producto del narcotráfico.

Además del narcotráfico, según los periodistas consultados, otros temas silenciados son
cuestionamientos al City Center, la Gallega (patrocinadores) y la evasión de impuestos
provenientes de la venta de la soja. “Allanar Rosental, por ejemplo, donde se producen
los grandes capitales que se lavan, nadie quedaría en pie para poder investigarlo. Ese es
el verdadero poder”, sentenció Silvina Tamous, jefa de la sección Policiales de El
Ciudadano.

4.1. Entrenamiento periodístico


Cuando se habla de formación en el periodismo policial no existe una especialización ni
siquiera una materia de la carrera que te brinde herramientas mínimas para el
desempeño profesional en dicha área. Apenas hay algunos talleres y capacitaciones que
lleva adelante el SPR, porque los medios de comunicación no se ocupan de esta arista.
Más allá de que muchos colegas sostienen que el periodismo se aprende en la calle, es
de vital importancia acompañar la práctica con conceptos teóricos para reducir el
margen de error. Aparte en un caso tan delicado como es la cobertura del narcotráfico,
te puede costar la vida.

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Detrás de las huellas narco

Silvina Tamous, jefa de policiales de ‘El Ciudadano’, manifiesta la falta de


entrenamiento periodístico y lo argumenta de la siguiente manera:

Vos cuando hablás con periodistas de México, donde hay 170 periodistas muertos, o
Colombia, ellos te dicen que el riesgo es directamente proporcional a la falta de
capacitación y la precarización laboral. Porque vos sabés qué poner y qué no, cuando
estás mandando al frente o mandando fruta o cuando una fuente te manda algo que
no podés chequear y no podés largar. Entonces, cuando vos sabés cuidar esas cosas y
tenés un medio atrás que te banca, el riesgo disminuye muchísimo […]. (S. Tamous,
comunicación personal, 5 de mayo de 2015).

La falta de capacitación también es responsabilidad del medio. La mayoría de los


periodistas entrevistados se formó leyendo por cuenta propia, viendo películas. Agustín
Scholer, es redactor de ‘El Ciudadano’ y lleva pocos años en el medio, pero siempre le
tocó la cobertura de hechos policiales. Él comentó que su jefa (Silvina Tamous), le
enseña porque a ella le gusta instruir y es una decisión suya, no del diario. Por otro lado,
destaca que aprendió “a los tumbos”, por “ensayo y error”. “Como a los diarios le falta
gente, no tenés período de transición. Al tercer día que fui una compañera me dice:
‘¡Ponete contento!, ¡ponete contento! ¡Tenés dos muertitos!’ […]”, subraya. (A.
Scholer, comunicación personal, 13 de mayo de 2015).

Garciarena, por su parte, indicó que a los medios no les interesa capacitar, quieren
mayor producción con menos recursos y, paradójicamente, para poder producir se
necesita dinero e interés del medio. Su compañero de ‘La Capital’, Naymark, no cree
que falte entrenamiento periodístico, sino tiempo, ganas, recursos materiales: “Nosotros
para conseguir que Leo (Garciarena) viaje a Paraguay para ver de dónde provenía la
marihuana que se comercializa en Rosario, nos costó tres meses de negociaciones con la
empresa. La empresa evalúa […] el rédito económico”.

El periodista de ‘Rosario 12’, José Maggi, dice que no le parece que haya que estar
súper especializado en cuestiones del narcotráfico, sobre todo por el reducido tamaño de
las redacciones, particularmente de su medio. En contraste, manifiesta que quizás La
Capital lo puede hacer, pero ellos no. Por otro lado, resaltó la importancia de estar en
contacto con colegas de otras provincias para intercambiar información.

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Detrás de las huellas narco

En líneas generales, más allá de las discrepancias, hay una cuestión común: ninguno de
los tres medios capacitan a sus trabajadores de prensa, como justificación encuentran los
escasos recursos que disponen.

4.2. Cobertura del narcotráfico en Rosario: en la voz de los entrevistados


Tamous, sigue siendo crítica: “Nadie tiene idea de nada, es una repetidora de lo que
dicen los jueces”, aunque resalta: “Hay tipos que saben sobre el tema y que pueden
hacer un análisis y que han investigado cosas, pero en general es una repetidora de datos
de lo que dice determinada fuente sin contexto, nadie repregunta […]”.

Su dirigido, Scholer, afirma que es una sección que “se mueve” y está de moda. Sin
embargo, señala: “Los diarios del mundo tienen unidades de investigación, gente que se
dedica únicamente a investigar. Nosotros no, de pedo [sic] llegamos con el día a día”, e
insiste: “Investigación poco. Podés decirle investigación a leer fojas judiciales, es una
investigación, pero no de lleno”.

Naymark y Maggi aseveran que las coberturas son buenas y se hace hasta donde se
puede. El primero, puntualiza que debería darse un enfoque más humano a las noticias,
no contar las muertes como un número: “Se habla mucho de bandas, pero no de los
chicos que consumen droga y los estamos perdiendo”. No obstante, en ‘El Ciudadano’,
cuenta Silvina, es un objetivo que tratan de cumplir y cuando el tiempo los aprieta,
hablan con los vecinos para conocer la historia del fallecido y lo cuentan al día
siguiente.

Más adelante, Naymark afirma que la empresa (La Capital) no explota los recursos
humanos que posee. Asimismo, asevera: “Con la gente que está, más algunos pibes para
empujar al vejestorio se podría hacer millones de cosas” y lo aduce a la concepción de
la noticia como mercancía por parte de los empresarios. No interesa demasiado el
producto sino el rédito económico. Leonardo Garciarena, desde su óptica, expresa: “Hay
lugares donde se labura bien, acá hay periodistas muy buenos, que saben mucho; otros
no entienden nada”, y añade: “Las mejores cosas que se leyeron son las que salieron en
los diarios. No sólo en La Capital y El Ciudadano sino en Cruz del Sur o El Eslabón”.

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Detrás de las huellas narco

En conclusión, a pesar de las disparidades de opiniones se puede observar que los


entrevistados parecen “atarse” a la frase “se hace hasta donde se puede”, quizás con
cierto grado de resignación, en muchos casos, convencidos de que con mayores recursos
(personal, tiempo y dinero, sobre todo) se podría mejorar el producto final siendo que
cuentan con muy buenos recursos humanos, pero insuficientes. En cuanto a la diferencia
de cubrir para La Capital, El Ciudadano o Rosario 12 -en líneas generales- sostienen
que en varias ocasiones los protagonistas tienen mayor interés de salir en La Capital,
pero según Garciarena, aunque eso es innegable, “no te la hacen más fácil porque
trabajás en La Capital”. Naymark advierte: “Con El Ciudadano venimos parejo, Rosario
12 se cuelga a la historia narco tiempo después, cuando empieza a salir a la luz dos años
atrás [2013]”. (S. Naymark, comunicación personal, 27 de mayo de 2015).

En definitiva, lo expuesto arriba son lógicamente cuestiones que inciden en la calidad


periodística, impidiendo que los trabajadores puedan dar lo mejor de sí y, en cierta
medida, también afecta su motivación. No es lo mismo contar con capacitación,
recursos necesarios, interés del medio que estar sólo en medio del pantano.

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Detrás de las huellas narco

Conclusión

A raíz del trabajo desarrollado podemos determinar que las rutinas productivas de los
tres diarios más importantes de la ciudad (La Capital, El Ciudadano y Rosario 12) son
similares. Ninguno de los medios en cuestión posee un área o departamento de
investigación. Por consiguiente, no se pueden dedicar exclusivamente a la cobertura del
narcotráfico. Más bien siguen una rutina policial y cuando sucede algún hecho
vinculado al tráfico de drogas ponen sus fichas en ese caso.

Según los periodistas consultados, hay muy poca investigación; la cual se realiza por
cuenta propia. Al medio le interesa generar más información, con menos recursos. Por
ello, evalúan de acuerdo a las utilidades. Imposibilitando, así, un trabajo en profundidad
y de calidad. De los tres diarios, Rosario 12 es el que tiene el plantel más pequeño.
Entonces, los profesionales rotan y ni siquiera tienen una sección policial. La Capital,
“Decano de la Prensa Argentina” –el diario más influyente de la ciudad-, realizó una
investigación en Paraguay sobre la marihuana que provenía del país vecino hacia
Rosario. Esto les costó a los trabajadores tres meses de negociaciones con la empresa.
Esa experiencia la hicieron “temerariamente”, y fue llevada a cabo únicamente por dos
personas: un periodista y un fotógrafo. Dicho por uno de los entrevistados, La Capital y
El Ciudadano vienen casi a la par y Rosario 12 se suma a la cobertura narco tiempo
después.

En cuanto a las rutinas periodísticas, estrictamente, en los tres diarios comienza con el
contacto entre los ‘contadores de historias’ y sus ‘proveedores de información’. La
principal fuente es la policía. Aunque para no quedarse con una sola visión y reproducir
una mirada sesgada, recurren a abogados, vecinos, funcionarios judiciales y
gubernamentales; la víctima si está viva, delincuentes, PROCUNAR, Secretaría de
Delitos Complejos, etcétera.

La prensa gráfica rosarina se encuentra con grandes dificultades/limitaciones a la hora


de enfrentar la cobertura de hechos ligados al narcotráfico. Básicamente por dos
motivos: escasez de recursos e influencia de la pauta publicitaria en la línea editorial. En
realidad, no sólo en relación al tema del tráfico de drogas, sino en aquellos sucesos que
lesionen los intereses de los auspiciantes. Sea a nivel público, el gobierno en sus tres

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niveles (sobre todo municipal y provincial) o a nivel privado; las empresas que
publicitan en los medios y ejercen presión para que no se saquen a la luz los vericuetos
en los que están envueltos a fin de no manchar la imagen corporativa.

Respecto al narcotráfico, concretamente, a través de la línea editorial –en defensa de los


patrocinadores- se han silenciado algunos sucesos importantísimos, como ser el dinero
que aportaron ‘Los Monos’ para la campaña provincial.

Teniendo en cuenta las tres fases –generales- en las que se divide la rutina (búsqueda,
selección y edición de la información), estamos en condiciones de decir que las líneas
editoriales inciden en la selección de los acontecimientos (segunda etapa) y,
posteriormente, en la presentación de la noticia (tercera etapa). Es prácticamente
imposible luchar contra eso, puesto que el gobierno provincial es el principal sponsor
para el desarrollo sustentable de los medios. Por otro lado, los gatekeepers (encargados
de seleccionar la información) aprenden la línea editorial por “ósmosis”; les es impuesta
en la sala de redacción en el marco de socialización con los colegas. Y existe censura
por parte de los medios. De hecho, casi expulsan a un periodista por no autocensurarse.

Si bien los narcotraficantes locales no tienen el mismo poder que en Colombia o


México; ni Rosario está cerca de convertirse en Medellín o Ciudad Juárez, han sucedido
episodios lamentables: amenazas a periodistas. Incluso, balearon la fachada del diario
La Capital (ningún entrevistado pudo precisar el hecho; se presume que fue por
cuestiones vinculadas al narcotráfico). Como consecuencia, desde el Sindicato de
Prensa de Rosario se estuvo elaborando un protocolo de seguridad para la cobertura de
hechos delictivos; se estima que se publicará en breve. Hay opiniones encontradas en
cuanto a este tema. Algunos piensan que es útil y otros que de nada sirve, debido a que
los puntos que plantean son obvios.

Pasando al tema fuentes, se establece una instancia de negociación con ellas; haciéndose
parte de las rutinas productivas. Tanto el periodista como sus proveedores quieren sacar
su propio beneficio. El periodista usa las fuentes y éstas intentarán manipular al
periodista. Además, la relación cotidiana con las fuentes oficiales genera dependencia y
compromiso. Esto ocurre con los periodistas especializados (periodistas policiales)
porque tienen una relación estrecha y prolongada con la fuente.

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Para finalizar, a mayor cantidad y calidad de fuentes será mejor el producto final (la
noticia). Eso dependerá del tiempo que posean los periodistas para la cobertura de cada
hecho. Los medios gráficos están haciendo un intento por “humanizar”, es decir, no
contar las muertes como un número sino transmitir la historia de los fallecidos. En
muchos casos, chicos presos del sistema; que no tuvieron la posibilidad de crecer en un
ambiente cálido y confortable. Entre los principales condicionantes de las rutinas
productivas y, por ende, de la calidad periodística se encuentran el tiempo, los recursos,
las fuentes, la línea editorial, los auspiciantes (gobierno y empresas).

En fin, dentro de la maraña de las rutinas productivas, resulta una tarea titánica ir detrás
de las huellas narco. Los medios no les proporcionan los recursos necesarios a los
periodistas ni capacitación y, encima, la pauta oficial es el mayor problema que deben
enfrentar, puesto que silencian hechos que no se deberían callar.

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Detrás de las huellas narco

ANEXOS
5 de mayo de 2015

Entrevista a Silvina Tamous, jefa de Policiales de ‘El Ciudadano’ e integrante del


programa radial Feos, Sucios y Malos por Radio Universidad

-¿Cómo es la rutina periodística referida al narcotráfico?


-No hay una rutina respecto al narcotráfico. Hay, por ejemplo, homicidios que surgen y
que están vinculados con el narcotráfico o no, hay balazos, allanamientos; no es que se
sigue el narcotráfico sino que se sigue la rutina policial. Es algo más con lo que te topás
cuando haces policiales.

-¿Cuál es la rutina de policiales entonces?


-Llamás a la policía, a prensa de la policía, a los inspectores, a la fiscalía. A veces te
llaman familiares y en función de eso armás una rutina o te vas hasta el lugar. También
está el tema judicial, hay causas que vamos siguiendo, en el federal y en el policial.

-¿Cuáles son las fuentes que consulta?


-Jueces, policías, familiares, víctimas, vecinos. Si vos querés hacer un análisis más
profundo podés llamar a la PROCUNAR (Procuraduría de Narcocriminalidad), a
organizaciones, a la cátedra de criminología de la UNR que también investiga.

-¿Cómo es el vínculo o las negociaciones con la fuente?


-Depende qué fuente. Si yo le voy a hacer una nota a un narco, negocio no ponerle el
nombre; a veces te dicen, por ejemplo, un juez “esto todavía no lo saqués porque tengo
que hacer un allanamiento”. No negociás grandes cosas, tampoco es que descubrís la
pólvora. No hay nadie que investigue el narcotráfico como para tener que negociar
porque no hay gran movimiento en eso.

-¿Tuvo presión por parte de los jueces para que no salga determinada noticia?
-No, lo que sí hubo un mamarracho en la mega causa Los Monos, pero no en el juicio
abreviado sino desde el día uno como salió y en general había una estrategia de
marketing en que se estaba persiguiendo al eje del mal que era el narcotráfico. Primero
que lo perseguía un juzgado provincial que no tiene injerencia en el tema del
narcotráfico, después que era una payasada, había policías que estaban haciendo las
cosas muy mal. Pero yo no estaba haciendo policiales acá en ese momento, estaba de
licencia. Hice una sola nota para Rosario 3, todo lo que pensé lo escribí para medios de
Buenos Aires.

-¿Es partidaria de recurrir a los mismos delincuentes como fuentes?


-Sí, totalmente.

-¿Tienen un protocolo de seguridad en el diario?


-No, estamos armando uno en el Sindicato de Prensa, pero el periodista que hace 20
años que cubre policiales, sabe perfectamente cuidarse. El problema es que el
narcotráfico empezó a ser sumamente conocido en el país, cualquier periodista que no
sabe los códigos, cómo entrar a un barrio o algunas cuestiones se ven en situaciones de
peligro. Entonces se está construyendo uno desde el Sindicato de Prensa. El año pasado
en un Encuentro Nacional de Periodistas Policiales y Judiciales, donde vinieron
periodistas de todo el país y se elaboró junto con unas bases que teníamos de periodistas

75
Detrás de las huellas narco

de Colombia y México, un protocolo. Que no es más que un protocolo de sentido


común, pero yo me acuerdo que en un barrio que entraron hace poco con chalecos
antibalas, yo estaba ahí y había una cantidad de gente caminando, o sea, no tenés
peligro. Aparte con delincuentes hablás todos los días. Hablás con delincuentes que son
Ministros…otro tipo de delincuentes, los delincuentes mediatizados. Yo dí clases en la
cárcel muchos años, así que hablé con delincuentes confesos y condenados, pero
siempre tenés que tener un código para hablar.

-¿Cuál es el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa?


-Mucho, porque de acuerdo a las fuentes que tenés es lo que podés escribir o no. Cuanto
más variada sean las fuentes, mejor escribís.

-¿Y los condicionantes?


-No te ponen condicionantes, vos sabés que usar y qué no. Por ejemplo, si un juez me
dice pasó tal y tal cosa, yo pongo fuentes judiciales, no necesariamente tenés que delatar
a la fuente. Vos podés ocultar la fuente, pero lo tenés que chequear por varios lugares.
Por ejemplo, a vos te dice un vecino que en un barrio está pasando X cosa con el
narcotráfico, vos no podés poner en NON a un vecino; es un vecino. Y una vez que esa
fuente anónima se chequea por varios lugares, pasa a ser una verdad. Ahora si vos vas a
poner todas las pelotudeces que te dicen en todos lados… porque en cada lado que vas a
un pibe le tienen bronca y el pibe era un narco, un soldadito y no es así.

Hay una exageración de los efectos del narcotráfico en Rosario con el objetivo de
justificar la cantidad de muertes que se producen que tienen otras causas, que no es sólo
el narcotráfico. Hay una violencia horizontal no controlada, que produjo el año pasado
250 homicidios y que este año están cerca de 90. Ese descontrol no lo podés atribuir
todo directamente al narcotráfico. Sí hay un relajamiento en los controles, un problema
grave que es la policía y la forma de manejarlo que hace que muchos narcotraficantes
vengan a Rosario o comercialicen aquí. También está el tema de los puertos y del
lavado de dinero que nadie lo investiga porque en una ciudad donde se lava tanta guita
de la soja, para poder investigar al narcotráfico, tenés que investigar la evasión de soja.

-¿Por qué cree que no se investiga?


-Porque a eso no sobreviviría nadie. Allanar Rosental, por ejemplo, donde se producen
los grandes capitales que se lavan, nadie quedaría en pie para poder investigarlo. Ese es
el verdadero poder.

-¿Cómo actúan con el off the record?


-El off the record es esto que te decía: la fuente anónima. Lo podés mantener en
determinadas cuestiones, por ejemplo, si un juez me dice pasó tal y tal cosa y es alguien
de absoluta confianza, yo veo el expediente y lo puedo chequear, sí lo puedo publicar si
es un off the record. Pero si voy un barrio y me dicen que se está produciendo algo y yo
no lo puedo ver, no lo puedo chequear con otra fuente, no. Por lo menos para poner una
fuente anónima tengo que tener tres off the record diferentes, de distintos sectores.

-¿Sufrieron algún acto violento por parte de los narcos? ¿O amenazas?


-Nosotros, no. No, hubo un solo caso que es el de Germán De Los Santos que tampoco
está claro si fueron los narcos o quiénes fueron, pero fue la primera amenaza fuerte que
se dio en Rosario. Después están todos los boludos que se paran a hacer la nota donde
está el mural del Pájaro Cantero y eso no lo podés hacer. Vos para entrar a un barrio

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Detrás de las huellas narco

tenés que entrar con un referente social, alguien que te haga el aguante porque mucha
gente lo interpreta como una falta de respeto, entonces, ¿para qué te vas a exponer a
hacer eso? ¿Qué te suma?

-¿Y cuál es su método para entrar a los barrios?


-Busco un referente social, un referente barrial, no entro sola a un barrio. Primero
porque desconozco, después porque el referente barrial te abre las puertas. Obviamente
que tampoco podés hacer lo que él quiere en tu nota. No podés entrar con un policía a
un barrio porque nadie te habla. Salvo que se esté produciendo un hecho y vos quieras
estar ahí junto a la policía es una cosa, pero entrar con un patrullero a un barrio es el
equivalente a que te pongas de un lado de la película, donde la mayoría de la gente no te
habla. Vestido de civil tampoco, porque no te brinda seguridad, el que te brinda
seguridad es el referente barrial porque sabe por donde meterse y demás. Entrar con un
policía es ponerse en peligro, porque uno lo conoce y ¿qué sos para ellos? Sos alguien
que vas a buchonear. Lo último que podés hacer es ir con un policía.

-¿Se autocensuró alguna vez?


-No, por ejemplo, nosotros tenemos una línea que no ponemos el nombre hasta que no
estén condenados. Hay cosas que dicen los vecinos en los barrios que a mí no me
constan, entonces no las pongo. Todo el tiempo estamos tratando de buscar alguna
forma de no estigmatizar tanto a los barrios, porque los pibes con las notas de los
barrios se hacen lo que ellos llaman “cartel”. Y esa fama que a ellos les gusta tener, les
cabe una tumba con el tiempo. Esas cosas cada vez que más grande estoy, más las
pienso. Entonces trato primero de humanizar un poco y que la muerte no sea un número.
Me parece que en este momento donde vos todo el tiempo estás viendo pibes que se
mueren, contar la historia de quiénes son y cómo se murieron es como revolucionario.
Porque si no está esta lectura de que hay buenos y malos y los malos está bien que se
mueran y los buenos no. Y cuando te das cuenta son pibes todos. Hay una falla de base.
Son pibes que podrían haber tenido otra vida y no la tienen.

-Un periodista mexicano dice que las muertes se cuentan como una catástrofe
natural, son tantas que no se visibilizan…
-Claro, otra periodista mexicana lo llama el “ejecutómetro” porque ejecutar es una
palabra muy mexicana, entonces decían “tantas personas fueron ejecutadas hoy”. Si vos
no humanizás, no hay vida detrás de eso, a nadie le importa. De por sí que a nadie le
importa porque mueren afuera de los bulevares. Pero a veces no te da tiempo porque son
muchos y tenemos pocos recursos. De a poco lo vamos haciendo, o al menos es el
objetivo.

-¿Coincide con este periodista?


-Sí, sí. Nosotros no cubrimos de esa manera. Si hoy no llegamos a contar la historia del
muerto, pero la contamos al otro día. Siempre tratamos de hablar con los vecinos para
que nos cuenten quién era ese muerto.

-¿Prevalece eso antes que la primicia?


-Sí, la primicia no sirve. Hoy habiendo tantos sitios web, les puede servir una primicia,
pero al diario papel no le sirve; le sirve que esté bien dada la información. Si un sitio
web da una primicia y se manda un moco tampoco le sirve dar la primicia.

-¿Rosario es la “Medellín” argentina?

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Detrás de las huellas narco

-No, no, ni por puta casualidad. La cifra de muertos de Rosario no tiene nada que ver
con Latinoamérica. En Medellín hoy hay una cifra similar a la de Rosario, pero después
de una pacificación. Medellín tenía 100 o 150.000 muertos por día, ciudad Juárez tiene
cerca de 1.000.000 de muertos en la última década y son ciudades más chicas que
Rosario. Igual es una cifra muy alta para la Argentina. Rosario quintuplica la tasa de
homicidios a nivel nacional porque hay un papel de ineptitud para las cuestiones
concernientes a la inseguridad y un papel muy bizarro de la policía.

-¿Es partidaria de las cámaras ocultas o la grabación de llamadas?


-No, porque no tienen valor legal. Y si partís de la base que vas a hacer un periodismo
show, a mí no me interesa. Ni siquiera te lo justificaría en un caso de lesa humanidad.
Te pueden hacer un juicio terrible por hacer eso. Para hacer una cámara oculta y que sea
legal, tengo que ir al juez y que me autorice sino estoy cometiendo un delito. Es muy
finito todo y yo creo que no suma.

-¿Tienen algún impedimento para llegar a determinada noticia?


-No, hasta ahora no.

-¿Con qué recursos cuenta el diario para tratar este tema?


-Muy poco. Móvil a veces tenés, a veces no. Lo que pasa que tantos años cubriendo
tenés fuentes, conocés gente.

-¿Hay alguna diferencia entre cubrirlo para ‘El Ciudadano’ que para otro medio?
-Te abren más las puertas, les interesa más o les interesa menos.

-¿Y tuvieron impedimento por la línea editorial?


-Para mí es demasiado socialista la visión de todo, pero podemos discernir en muchas
cosas que se publicaron. Yo volví a Policiales hace poco tiempo, pero en general, la
mayoría de los medios tenían una visión de no tener voces críticas, sobre todo por la
mega causa ‘Los Monos’. Se difundían las escuchas, pero no todas. Se difundían la
parte que decían que iban a matar a un juez o un fiscal, pero no la parte en la que habían
acordado con ellos y que los narcos le pagaban al gobierno. Era todo muy parcializado.

-¿Cómo se formó para cubrir este tipo de información?


-En la calle básicamente y después hice talleres, cursos. Leyendo, tratando de poner
sentido común y acompañando al proceso. No es que yo de un día para el otro empecé a
cubrir.

-¿Qué reflexión le merece la cobertura de este tema en Rosario y la Argentina?


-Que nadie tiene idea de nada, que es una repetidora de lo que dicen los jueces. En toda
la Argentina es demasiado. Hay tipos que saben sobre el tema y que pueden hacer un
análisis y que han investigado cosas, pero en general es una repetidora de datos de lo
que dice determinada fuente sin contexto, nadie repregunta, nada, porque es como si no
existiera.

-¿Cree que falta entrenamiento periodístico?

Sí, totalmente. Vos cuando hablás con periodistas de México, donde hay 170 periodistas
muertos, o Colombia, ellos te dicen que el riesgo es directamente proporcional a la falta
de capacitación y la precarización laboral. Porque vos sabés qué poner y qué no, cuando

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Detrás de las huellas narco

estás mandando al frente o mandando fruta o cuando una fuente te manda algo que no
podés chequear y no podés largar. Entonces cuando vos sabés cuidar esas cosas y tenés
un medio atrás que te banca, el riesgo disminuye muchísimo. La mayoría de los
periodistas asesinados eran periodistas free lance y muchos del interior de México que
no tienen capacitación.

-¿Quién tiene que brindarles la capacitación?


-Te la tendría que proporcionar el medio, pero no lo hace. El Sindicato sí te da muchas
capacitaciones ahora, hay muchas que son gratuitas que van más dirigidas a estudiantes.
Nosotros hicimos un libro en el SPR, hicimos talleres de investigación con Cristian
Alarcón. Todos los años tratamos de tener un menú. Pasa que a los periodistas no les
interesa demasiado capacitarse, por falta de tiempo o de dinero. Algunas gratuitas, otras
no.

-En Colombia se armó un pool de medios que investigaban y publicaban de forma


simultánea como método de protección… (Interrumpe)
-Esa fue una de las cuestiones que hizo el protocolo de Colombia, eran para casos
extremos. Nosotros lo hacemos de forma casera, pero no en riesgo porque un narco te
vaya a matar, sino en riesgo porque le estás pegando directamente al gobierno o algo.
Con La Capital, Rosario 12, con La Nación trabajamos de forma conectada. No siempre
para publicar lo mismo, pero hay cosas que nos parece que tienen un interés superior y
nos sentamos a charlar.

-¿Y no les bajan del medio que quieren exclusividad, por ejemplo?
-No, porque cuando vos tenés mucha pauta oficial, en este caso del gobierno provincial,
si lo publicó otro medio, vos te cubrís porque salió en todos lados.

-¿Cómo ve el rol de las oficinas de prensa?


-Interesante, porque la información del día la tenés de una manera más fácil, pero como
fuente no te sirve. No son fuentes. Por la parcialidad, ellos repiten lo que tienen que
repetir. La información ahí no está, ahí está la punta.

-¿Tuvo que pagar por información?


-Jamás, no lo haría tampoco.

-¿Conoce colegas que lo hicieron?


-Acá no es común. Sabía lo de Lanata que le pagó a un tipo para hacer de sicario, pero
eso es cuando necesitás imagen, a mí no me interesa.

-¿Cuáles son sus límites para llegar a la información?


-No, porque yo no puedo decir algo que no me consta. Para decir algo sobre el
narcotráfico tengo que decir algo que haya investigado un juez, puedo sospechar o no
una banda, pero necesitás una investigación judicial porque vos no sos un juez.

-¿Cree que el crimen organizado es el mayor desafío que cuenta el periodismo en


América?
-No, me parece que el mayor desafío es la cantidad de plata que te ponen los sectores
poderosos. Andá a escribir algo en un diario contra ‘La Gallega’, imposible. Tenía
cajeros que eran pasantes, le pagaban dos centavos, los tenían a todos en negro y no
encontraron una línea. Ese es el poder, no los narcos. No llegamos a un extremo como

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Detrás de las huellas narco

en Latinoamérica. La diferencia básica con Colombia y México es que son Estados


narcos. Tenés justicia, gobierno, los tres poderes infiltrados con políticos que responden
al narcotráfico. Eso no pasa acá. Un juez puede ser cagón, pero no está comprado por el
narcotráfico. Tampoco es una red de poder tan grande. Sí se maneja mucha guita, sí son
bandas violentas, pero tampoco son tantas las bandas, no tenés esos problemas.

Argentina no es un país tentador. México tiene de interesante la frontera con Estados


Unidos, su gran consumidor. Tienen forma de lavar en Estados Unidos, tienen quilombo
en México, se matan en México y hacen todo allá, pero venden y lavan en Estados
Unidos. Esa es la gran hipocresía. Después sí hay colombianos y mexicanos como hay
colombianos que venden carteras o que vienen a laburar, hay de todo, pero no hay un
desprendimiento de carteles que se han venido a instalar a la Argentina.

-¿Y piensa que en los próximos años puede pasar?


-Puede pasar o no. En Rosario se instala porque la policía hace la vista gorda. A mí me
parece que en Buenos Aires, la bonaerense sigue siendo el gran cartel. Ellos siguen
siendo quienes, de alguna manera, regulan el negocio. No nos dan las cifras ni
parecidas, afortunadamente. Sí el consumo de droga tiende a multiplicarse. El hecho
que se cocine le da un valor agregado. Todos esos son motivos económicos que ponen
en auge al narcotráfico, eso no quiere decir que necesariamente vaya a ser Colombia o
México.

-¿Rosario es realmente el lugar de Argentina donde hay más narcotraficantes o


quizás se instaló eso por diferencias de partidos?
-No, yo no soy especialista, pero evidentemente hay una falla en la provincia. El búnker
a la vista, hay muchos fenómenos que hacen que Rosario sea el lugar y no se hizo nada
para detenerlo. No ves un patrullero por casualidad, y si lo ves no sabés si esconderte o
pedir ayuda.

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Detrás de las huellas narco

13 de mayo de 2015

Entrevista a Agustín Scholer, redactor de ‘El Ciudadano’

-¿Cómo es la rutina periodística referida al narcotráfico?


-Al narcotráfico exclusivamente no hay. Independientemente que tenga que ver o no
siempre hay algo detrás del narco, de todos los hechos policiales. Las grandes
organizaciones criminales de Rosario en general están vinculadas con el narcotráfico,
entonces capaz que no investigás algo directamente relacionado con el narcotráfico,
pero muchos de los hechos de violencia y los homicidios están vinculados con
cuestiones relacionadas al narcotráfico. De todas maneras, nosotros abarcamos robos o
hechos de violencia.

-¿Cuál es la rutina de policiales entonces?


-Esas cosas surgen por datos. Cada uno tiene gente con la que habla, con mis
compañeros de sección compartimos mucha información, entonces uno tira una punta,
otro averigua otra cosa y vamos intentando armar. Tampoco es que tenemos un lugar de
super investigación. De partida es peligroso. Muchas veces uno elige meterse con temas
de narco por una cuestión de gusto, pero investigaciones de fondo que salimos a la calle,
en realidad es lo que te va llegando cuando salís a hacer notas. Capaz que salís a cubrir
un robo y te encontrás con un vecino que te dice: “acá a la vuelta hay un búnker”. Vas
desde lo más chiquito a lo más grande, pero muchas veces por lo que vas encontrando.
No necesariamente salir a investigar.

-¿Cuántos años hace que cubre este tipo de noticias?


-Hace tres años y medio.

-¿Cómo se entera de la noticia?


-Nosotros tenemos una rutina. Llamamos a prensa de la policía para saber qué hay
oficialmente, después cada uno tiene conocidos en la policía que también los llamás;
abogados, gente de algún sector gubernamental, a la fiscalía. En general, trabajamos lo
que pasa en el día. Ahora con la fiscalía tenemos una relación muy directa, estamos
siempre encima para ver qué pasó y lo principal es ir a un barrio y hablar con los
vecinos; ahí es cuando te enterás de las cosas.

-¿Es partidario de recurrir a los mismos delincuentes como fuentes?


-Yo no tengo fuentes que sean delincuentes. Si bien no lo apruebo, tampoco soy quién
para juzgarlos. Yo los consultaría de ser necesario.

-¿Cómo es el vínculo o las negociaciones con la fuente?


-Yo no negocio con las fuentes, yo escucho y si me sirve, hago algo con lo que me
sirva, nada más.

-¿Alguna vez te pusieron algún impedimento?


-No, igual soy un periodista de los más pibes, quizás a los más grandes. Pero en general
no creo que sea un criminal el que te ponga un impedimento. Muchas veces son gente
del Estado, que te dice: “esto no lo podés decir”. A mí no me pasó nunca, pero sé qué
pasa.

-¿Tienen un protocolo de seguridad en el diario?

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Detrás de las huellas narco

-No, el diario es un desastre, no hay protocolo de seguridad; ningún diario de Rosario


tiene un protocolo de seguridad y nosotros particularmente andamos en un auto que se
queda. Vos vas a cubrir un homicidio y capaz que vas a arrancar el auto y se queda. Si
tenés que salir disparado…

No creo que sea tan peligroso, es peligroso como lo es para cualquiera. Por ahí lo que te
decía Silvina es que aprendés que peligroso es vivir en esos barrios, nosotros bueno…
Una vez pasó que tiraron tiros a la gente y de casualidad había unos periodistas
mezclados entre ellos, sino se cuidan mucho los periodistas y también uno sabe cuándo
meterse y cuándo irse o no. No es que vos llegás, te bajás del auto y te tiran. Tenés que
trabajar con respeto en un barrio. Muchas veces me cruzo con delincuentes o con narcos
y establecés una negociación. Les decís: “quiero preguntar esto”; y ellos te dicen: “no,
yo quiero que te vayas”, bueno, perfecto, hasta acá llego.

-¿Qué recaudos toma?


-Nosotros salimos con un fotógrafo. Muchos diarios van con remises, entonces uno
maneja y los otros salen a laburar. Nosotros, el fotógrafo maneja. Entonces dónde dejás
el auto es un tema, qué tan lejos del auto vas a estar… y cuando el fotógrafo saca fotos,
yo me paro y miro que no venga nadie, en general una moto y esas cosas. Otras veces,
cuando vamos a un barrio le digo al fotógrafo que se quede, yo bajo y tanteo cómo está
el barrio. Los tipos no tienen ganas de tirarte tiros, si ves que se acumulan cuatro motos
en una esquina te tenés que ir.

-¿Cuál es el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa?


-El que no tiene fuentes, no tiene información.

-¿Qué opina del rol de las oficinas de prensa?


-Son fuentes cuestionables, son fuentes con intereses. Por eso, lo que nosotros hacemos
es trabajar con varias fuentes, después cada uno hace su interpretación, es inevitable.

-¿Cómo manejan el off the record?


-Muchas veces no decís: “Lo entregó la policía”; sino: “En una cuestionable actuación
de los efectivos policiales”, y que muchas veces lo ponés peor, incluso.

-¿Sufrieron algún acto violento por parte de los narcos? ¿O amenazas?


-Han apretado periodistas, a mí no me pasó nunca.

-Pero… ¿del diario?


-Del diario hubo algunas cosas, no están denunciadas. Nada del otro mundo.

-¿Como qué?
-Mails, cosas intimidantes, pero nada más.

-Por ejemplo, al Diario La Capital lo balearon…


-No se sabe bien qué pasó, se supone que sí. También hay que tener cuidado, porque
muchas veces se arman como súper cosas que en realidad no son tan así. No me acuerdo
bien como fue.

-¿Se autocensuró alguna vez?

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Detrás de las huellas narco

-Sí, todo el tiempo. Hay muchas cosas que sé que no las pongo si no tengo manera de
corroborarlo. Hay un marco legal, lo que no está denunciado, lo que no tiene una
investigación, tenés que tener mucho cuidado con ponerlo porque sino después tenés
que probarlo, te pueden citar a declarar. Si no tengo forma de probarlo, no lo voy a
poner. Si lo tenés más o menos resuelto sí.

-¿Tuvo presión?
-No, yo nunca tuve presión.

-¿Cómo es el camino para llegar a la fuente y cuando recién empezaste cómo fue?
-Caminar, estar, estar, estar… laburar. Yo, por ejemplo, tuve fuentes después de mucho
tiempo. De hablar con tipos y te los cruzás y te los volvés a cruzar y un día te empieza a
hablar. Y si no muchas veces organizaciones sociales, las cuestiones barriales son
fuentes claves. Hay organizaciones sociales que no son prácticas en la relación con la
prensa, pero hay otras que laburan muy bien como el M26.

-¿Rosario es la “Medellín” argentina?


-Eso es una huevada, que se yo, no sé. Lo que sí debe ser la ciudad más violenta, pero
Medellín no es esto. Las organizaciones tienen otras características acá. Intentan no
enfrentarse tanto en la calle, los últimos años han sido excepciones. Habrá que ver qué
pasa dentro de unos años, pero estamos muy lejos de Medellín.

-¿Es partidario de las cámaras ocultas o la grabación de llamadas?


-Hay que tener mucho cuidado, porque te podés comer carne podrida. Cristian Alarcón
tuvo un problema enorme en InfoJus, y es capaz el cronista más importante del país y
por algo que puso sobre Nisman que se lo dijo una fuente y resulta que no era así, tuvo
muchos problemas. No es legal además.

-¿Tienen algún impedimento para acceder o publicar alguna nota?


-Yo particularmente debo agradecer a mi jefe que publiqué todo lo que quise, nunca me
condicionaron. Tuve buenos jefes.

-¿Tuvo presión por parte de algunos jueces para que no publiques determinada
información?
-No, lo que pasa es que para que te apriete un juez tenés que ir a tribunales y yo no voy
a tribunales, es feo. Hay gente que le gusta porque se obtienen cosas muy interesantes,
pero a mí me gusta ir a los barrios, me divierte mucho más. Hoy estuve en General
Lagos por el robo al banco y la pasé bárbaro. Cuando hay mucha información y tenés
que estar atento porque es una nota importante y tenés que estar muy atento para las
descripciones de los lugares, son los días que uno se divierte.

-¿Siempre hizo policiales?


-En el diario sí, porque también hice radio, y no lo cambiaría.

-Un periodista mexicano dice que las muertes se cuentan como una catástrofe
natural, son tantas que no se visibilizan… ¿En Rosario se cubre de la misma
manera?

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Detrás de las huellas narco

-A veces, en general nosotros intentamos contar la historia más allá de los hechos
puntuales, esa es la orden de Silvina, que es mi Jefa. Y La Capital generalmente
también. También hay periodistas y periodistas.

-¿Qué reflexión le merece la cobertura de este tema en Rosario y la Argentina?


-Me parece que ahora está muy presente, es una sección que se mueve, es una cuestión
de moda también, ¿no? Hay gente que escribe muy bien acá y en Buenos Aires también.
Los diarios del mundo tienen unidades de investigación, gente que se dedica únicamente
a investigar. Nosotros no, de pedo llegamos con el día a día. Investigación poco. Podés
decirle investigación a leer fojas judiciales, es una investigación, pero no de lleno.

-¿Cómo te formaste para cubrir este tipo de información?


-A los tumbos. Empecé a ir. Ensayo y error. Cagado en las patas y después vas
aprendiendo. Como a los diarios le falta gente, no tenés período de transición. Al tercer
día que fui una compañera me dice: “¡Ponete contento! ¡Ponete contento! Tenés dos
muertitos”, y era un padre que había matado al hijo de tres años y a la hija de cinco y se
había tirado debajo de un camión, en Empalme Graneros. No es narcotráfico
específicamente, pero bueno, ese día aprendí un montón.

-¿Hay capacitación en el diario?


-El diario ‘El Ciudadano’ está siempre por cerrar, no hay ese tipo de cosas. Sí, mi jefa
me enseña porque no es una decisión del diario sino que tengo buena onda con ella y le
gusta enseñar, por eso me corrige. Al principio me corregían todo, me controlaban, me
enseñaban y ahora ya me dan rienda.

-¿Cree que falta entrenamiento periodístico sobre el tema?


-Sí, estaría bueno que el diario pague algunas capacitaciones. Nosotros vamos a hacer
una con la cátedra de Criminología de la UNR, pero vamos a trabajar más cuestiones
subjetivas, de laburo de fuentes, de cómo plantear las problemáticas.

-¿Con qué recursos cuenta el diario?


-Un teléfono, una computadora y un auto que anda a veces.

-¿Hay alguna diferencia entre cubrirlo para ‘El Ciudadano’ que para otro medio
de Rosario?
-Que los de ‘La Capital’ tienen un remisero, nosotros vamos con un fotógrafo, que
cobran mejor, entonces van más tranquilos a trabajar. Si llamás a algún lado y decís que
sos de ‘El Ciudadano’ te miran con una cara, si decís que sos de ‘La Capital’ te abren la
puerta y te dan café.

-¿Tuvieron impedimento por la línea editorial?


-Una vez con el Intendente de San Lorenzo que bajó uno del diario que tenía un negocio
con él y dijo: “Ese tema no se toca más”.

-En Colombia se armó un pool de medios que investigaban y publicaban de forma


simultánea como método de protección, ¿se podría hacer en Rosario?
-No, pero las condiciones son tan precarias que muchas veces la información es
malísima. La gente no lee los diarios, en general lee los portales y en algunos de ellos la
información no es la acertada. La página de ‘La Capital’ es un desastre, por ejemplo.

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Detrás de las huellas narco

-¿Tuvo que pagar por información?


-No.

-¿Lo haría?
-No.

-¿Conoce algún compañero en el diario que lo haya hecho?


-No, no.

-¿Cuáles son sus límites para llegar a la información?


-No me gusta hablar con hijos de puta, intento no hablar con ellos. El principal límite es
la seguridad de uno. Yo no voy a tirar a matar a nadie por una opereta. Tendría cuidado.

-¿Cree que el crimen organizado es el mayor desafío que cuenta el periodismo en


América?
-Es el principal desafío de Latinoamérica, no sólo del Periodismo. Esto es grave.

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Detrás de las huellas narco

27 de mayo de 2015

Entrevista a Sergio Naymark, editor de Policiales de La Capital e integrante del


programa radial Feos, Sucios y Malos por Radio Universidad

-¿Cómo es la rutina periodística referida al narcotráfico en ‘La Capital’?


-Nosotros tenemos fuentes de dos lados. Uno la propia policía dedicada al control y
prevención del tráfico de drogas y otra a través de las agencias de noticias o los cables
que nos hacen conocer del tráfico, pero fuera de la provincia de Santa Fe. Esas son las
dos fuentes principales. En la rutina cotidiana nosotros recibimos información de esas
dos fuentes y, a partir, de lo que recibimos, decidimos los caminos a seguir, qué se
cubre, qué no se cubre.

-¿Eso está más vinculado a los hechos policiales o tienen una parte de investigación
específica dedicada al narcotráfico?
-No, está vinculado al hecho policial, en La Capital no hay área de investigación
periodística. La poca investigación que se hace, la hacemos cada uno de nosotros o en
grupo, pero por voluntad propia. Pero está relacionado con lo policial, no hay un grupo
de personas que investiguen pura y exclusivamente el narcotráfico.

-¿Cómo se entera de la noticia?


-Tenemos línea directa ya sea con la secretaría de delitos complejos del Ministerio de
Seguridad de la provincia como con la policía antinarcóticos de la provincia y la federal.
A través de ellos nos enteramos de lo que puede estar pasando. No nos quedamos ahí, es
una fuente, hay que chequear y lo que te da la policía es una parte de la historia y hay
que cotejarla con otra fuente que te permita confirmar o no la información.

-¿Cómo es el vínculo o las negociaciones con la fuente?


-La misma que establecés con otra fuente, más allá que sea una fuente oficial o policial.
Hay cosas que se pueden decir y cosas que no. Hay un pacto tácito, el mismo pacto
tácito que establece el periodista con el lector, televidente o el oyente cuando elabora
una noticia, la establecés con tu fuente. Son años de trabajo, días de llamadas, sentarte a
tomar un café, pagar una cena…los relacionistas públicos dirían que son trabajos de
RRPP, que te permiten que tengas un ida y vuelta con la fuente y que cuando sucede
algo, te llame y te cuente lo que está sucediendo.

-¿Es partidario de recurrir a los mismos delincuentes como fuentes?


-No sé si como fuente… primero para ser delincuente tendría que ser juzgado y que la
justicia diga que es un delincuente, sino estaría prejuzgando. Conozco mucha gente
allegada al delito, muchos han estado presos, muchos no; con muchos hay un trato
telefónico y con otros directamente no hay trato. Me interesa el hombre vinculado al
delito como personaje, no como fuente. Como historia a contar, como una persona que
por algo está en ese lugar. Cosa que es muy criticada por compañeros o autoridades del
diario porque dicen que a los delincuentes no hay que darles espacio. Sin embargo, a mí
me parecen historias interesantes y que a la gente también les interesa saber qué hay
detrás.

-¿Pero han llamado a algún preso para que les de información?

86
Detrás de las huellas narco

-Han llamado presos para darnos información. Recuerdo la masacre de Coronda que los
presos llamaban para contar su versión porque lo que se conocía es la versión oficial,
del servicio penitenciario, vos no podías acceder a la cárcel.

-¿Tienen un protocolo de seguridad en el diario?


-No, no tenemos. Los periodistas de policiales somos bastante reacios a tener protocolo
de seguridad porque cuando vas a determinado barrio en búsqueda de información, si
vas acompañado por la policía estás poniendo entre vos y quien es tu fuente de
información una barrera que es infranqueable. La gente no se te abriría a contar
determinadas cosas. Se inhiben ante un micrófono, una cámara con más razón cuando
ven a un policía. Preferimos ir solos y saber que corrés riesgos y no hacerte el
súperman. Si ves que la cosa se pone densa, hermano subite al remís y rajá.

-En Colombia se armó un pool de medios que investigaban y publicaban de forma


simultánea como método de protección, ¿se podría hacer en Rosario?
-Sí, de hecho se hace; de incógnito, pero se hace. Lo que pasa que en Rosario no hay
investigación periodística, lo que hay es seguimiento de temas. Pero en algunos temas
en especial, algunos medios fuertes lo que se hace es publicarla en los tres diarios a la
vez. Tratamos de salir juntos, publicar los mismos datos, no pisarnos las noticias. No
obstante, en los últimos años, a partir de lo que se dio a llamar la mega causa ‘Los
Monos’, La Capital se cortó sóla, se distanció de los otros medios porque tuvo acceso
directo a determinadas fuentes de información que seguían la causa y eso hizo que
hubiese ciertas tensiones en la relación con los otros medios, que ahora ya se han
recompuesto a partir de que la causa se desdibujó con el juicio abreviado.

-¿No les exigían exclusividad?


-No, a nosotros no nos exigen exclusividad. Si la tenés aprovechala, pero no la exigen.
Es depende qué nota. Yo siempre intenté hacerle una nota al ‘Monchi’ Cantero, de la
banda ‘Los Monos’, y siempre que hablé con él no accedió a la entrevista. Sin embargo,
un canal de Buenos Aires lo sacó dos veces. A mí me quedó levantar esa nota y
publicarla con todo el dolor del alma, pero yo he tenido la posibilidad de hacer otros
tipos de notas, de haberle hecho una entrevista a Ariel que me pidió que la dibujara no
como entrevista sino como que me lo dijo otra persona y yo lo respeté a rajatabla lo que
él me pidió y nadie más lo entrevistó. Son cosas que se te dan.

-¿Por qué cree que acceden a los medios de Buenos Aires y no a los locales?
-No sé, yo creo que tiene que ver con cuestiones políticas, de defenestrar el trabajo que
hace la policía y la justicia santafecina y para hacerlo lo hacen en Buenos Aires, porque
los medios locales están más emparentados con la política y la justicia que a ellos los
investiga; eso por un lado. Por otro lado, porque los medios de Rosario los prejuzgan al
igual que la ciudadanía rosarina. El único que buscó los medios de Rosario fue el
‘Monchi’. Creo que desde el caso Tognoli para acá hay una jugada política desde la
Nación hacia la provincia de Santa Fe, para que Santa Fe aparezca como la provincia
narco. Yo no sé si preparado o no, pero creo que hubo algo. Porque narcotráfico no hay
sólo en Rosario, en el Gran Buenos Aires hay una gran cocina de droga y nadie habla de
eso. Había que debilitar al gobierno socialista en pos de aprovechar el turno electoral;
han perseguido ese fin y no les ha salido.

-¿Cuál es el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa?

87
Detrás de las huellas narco

-A mayor cantidad y calidad de fuentes, mejor va a ser la nota. La calidad informativa


se obtiene con muchas fuentes de diferentes sectores. Para estar lo más cerca posible de
la “verdad”.

-¿Cuáles son aquellos condicionantes que pueden llegar a poner las fuentes que
vayan detrimento de la calidad?

-El anonimato, la negativa hablar; por ahí los momentos de la fuente no es tu momento
periodístico. El diario sale todos los días, necesitás la información hoy y el tipo te dice
necesito 48 horas para ir, dame tiempo porque primero quiero hablar con la jueza o
porque primero quiero hablar con mi cliente, pero vos sabés que la información está
pululando en el ambiente de los medios. En un momento eso explota no por una
cuestión de primicia, pero vos decís: “puucha chee! Lo tengo, ¿por qué me lo tengo que
guardar? La fuente te lo está pidiendo. Y de ese pacto de lo que hablábamos hoy, en el
cual vos le repestás determinadas cosas a la fuente para que la fuente te siga brindando
información. Entonces, le decís te aguanto 48 horas y más de una vez te pasa que en 48
horas la noticia sale por otro medio. Particularmente soy un tipo al que no le gusta
competir. Prefiero información de calidad a una información de primera mano; prefiero
perder en el tiempo y ganar en calidad, pero eso tiene mucho que ver con lo gráfico.
Somos periodistas gráficos, al periodista radial y televisivo lo aprieta más el tiempo;
tenés que tener las cosas en el momento, pero no tenés profundidad.

-¿Cómo actúan con el off the record y los datos filtrados?


-Al off the record lo respetamos, mientras se pueda, y a rajatabla. Si te piden que no lo
publiquemos, no se publica. Las escuchas si vienen del lado de la justicia, las
reproducimos, pero con su aval. Si viene de algún vecino o allegado, lo damos a
conocer, siempre chequeándolo.

-¿Sufrieron algún hecho violento o alguna amenaza de parte de los narcos?


-Sí, varias veces. Es parte del juego. Tiros para que te vayas o te pasan por adelante las
motos, diciendo “andate o la próxima que tiro te bajo”. Son códigos que uno va
aprendiendo de estar en la calle.

-¿Qué me puede decir de cuando balearon la fachada de La Capital?


-La balacera contra el diario no tuvo que ver con los narcos sino con la barrabrava de
Newell´s. Estaban saliendo notas sobre líos en la barra de Newell´s y hubo un par de
balazos a la madrugada en la puerta. No creo que haya tenido que ver con los narcos.

-Pero en El País salió publicado que fue de parte de los narcotraficantes…


-Sí, puede ser. Yo no lo tengo asociado con eso. Incluso tengo severas dudas del ataque
a la casa de Bonfatti. No de que haya existido, sino de cómo y por qué sucedió.

-¿Se autocensuró en algún momento?


-No, autocensurarme no. Lo que uno hace es tratar de escribir lo más encapsuladamente
para evitar la censura. Siempre hay agujeritos donde vos podés meter lo que vos querés
decir. Entre autocensurarte y no publicar, yo no publico.

-¿Y no publicar no es una forma de censura?


-Pero me censura el diario, no yo.

88
Detrás de las huellas narco

-¿Y les ha pasado que el diario los censure?


-Sí, tenemos una línea editorial y hay muchas notas que no se pueden dar. Por ejemplo,
el año pasado (2014), salió un suplemento en el diario donde se relataban escuchas
telefónicas de la banda “Los Monos”, en la cual se planificaba un presunto ataque
contra un camarista y un juez. En las mismas escuchas, los mismos personajes dicen
cuánto le aportan al gobierno de la provincia para la campaña y la caja negra de la
policía. Eso no salió. Yo no me presto a eso, hubo compañeros que sí. Cuando a mí me
lo plantearon les dije: “sale todo o no sale” y no participé.

-¿E impedimentos por parte de algunos jueces tuvieron?


-No, yo particularmente no. Pero yo no hago tribunales, habría que preguntarles a los
colegas que los transitan.

-¿Cuál es el rol de las oficinas de prensa?


-Se limitan a facilitarte la tarea de acceso a los jueces que hablan, pasarte las actas de las
audiencias y si hay un fallo, pasártelo por mail. El que está de jefe de prensa en
tribunales fue compañero mío de trabajo y no tiene intereses particulares. Lo que esté a
su alcance te lo va a dar. Lo que pasa que él también se encuentra dentro de tribunales
con muchas puertas cerradas.

-¿Rosario es la Medellín argentina?


-No es la Medellín porque acá no se produce droga, no hay cárteles organizados con
poder económico lo suficientemente importante para manejar la política y toda la
estructura policial de la ciudad. Tampoco creo que vaya a serlo. Rosario sí es un
excelente puerto de salida de la droga al mundo. Una ciudad de paso hacia Europa, e
incluso triangulando con África.

-¿Es partidario de las cámaras ocultas o las aplicaciones de los celulares que
permiten grabar las llamadas?
-No, el periodista debe identificarse como tal. Me parece una falta de ética importante.

-¿Qué reflexión te merece la cobertura del narcotráfico en Rosario y en Argentina


en general?
-Buena, no puedo opinar objetivamente porque estoy metido en el tema. Creo que se
cubre lo que se puede y hasta donde se puede. Quizás habría que bajarlo más a la
realidad, darle un enfoque más humano. Se habla mucho de bandas, pero no de los
chicos que consumen droga y los estamos perdiendo.

-¿Cree que falta entrenamiento periodístico para la investigación el narcotráfico?


-No creo que falte entrenamiento, falta tiempo, ganas, recursos materiales. Nosotros
para conseguir que Leo (Garciarena) viaje a Paraguay para ver de dónde provenía la
marihuana que se comercializa en Rosario, nos costó tres meses de negociaciones con la
empresa. La empresa evalúa: un periodista, un fotógrafo, cuatro pasajes de avión, seis
noches de hotel, una fortuna. Mide el rédito económico.

-¿Con qué recursos cuenta el diario?


-Escasísimo. Buena gente, buenas líneas de teléfono y llamar a un remís que paga la
cuenta corriente del diario. Después ver si el remisero te quiere llevar, porque a más de
uno lo han asaltado en la cobertura de hechos policiales. Sobre todo, con los recursos
humanos que la empresa no lo explota. Con la gente que está más algunos pibes para

89
Detrás de las huellas narco

empujar al vejestorio se podría hacer millones de cosas. Pero a la empresa no le


importa. Mide en términos de una ecuación económica.

-¿Hay alguna diferencia entre cubrir el narcotráfico para ‘La Capital’ que otro
diario de Rosario?
-No, con ‘El Ciudadano’ venimos parejo, Rosario 12 se cuelga a la historia narco
tiempo después cuando empieza a salir a la luz dos años atrás (2013) y hoy por hoy hay
colegas que son especialistas en bandas narcos, cuando muchos de nosotros venimos
cubriendo esto hace 20 años atrás.

-¿Tuvo que pagar por información?


-No, pero sé que, por ejemplo, Graña pagó la nota con el ‘Monchi’ Cantero. Yo estuve
dos veces con él, me negó la nota en ambas oportunidades y cuando lo vi en televisión
me dio bronca, pero no le hubiese pagado.

-¿Cuáles son sus límites para llegar a la información?


-Tratar de estar lo suficientemente despierto para decir “hasta acá llegué”.

-¿Cree que el narcotráfico es el mayor desafío que enfrenta el periodismo?


-No, no creo que sea desafío del periodismo. Es un problema a nivel mundial como lo
es la venta de armas, la venta de órganos o la trata de personas. A mí me preocupa más
la trata de personas que el narcotráfico.

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Detrás de las huellas narco

3 de junio de 2015

Entrevista a Leonardo Garciarena, redactor de La Capital e integrante del


programa radial Feos, Sucios y malos por Radio Universidad

-¿Cómo es la rutina periodística referida al narcotráfico?


-El tema del narcotráfico te lo vas llevando por delante. Ahora abunda la información,
pero antes nosotros nos centrábamos en los casos de narcotráfico a partir de los
secuestros grandes de drogas o delitos que tenían como escenarios lugares donde uno
sabía que eran de venta de droga (búnkers).

-¿Cómo se entera de la noticia?


-Tenés dos vertientes. Generalmente te enterás a partir de lo que te informa la policía, a
través de sus áreas institucionales de prensa. Ellos tardaron mucho tiempo en darse
cuenta que eso era publicidad positiva. Hasta la gestión Tognoli, hasta 2010, no había
estadísticas de secuestro de droga, no lo hacían público digamos. La gestión Tognoli se
da cuenta de que eso era muy buena publicidad, entonces, secuestro que había, secuestro
que lo publicitaban. Te podés enterar por la policía o porque hay un hecho que a vos te
posiciona en ese lugar y, a partir de eso, la vas a buscar.

-¿Cuáles son las fuentes que consulta?


-Durantes años trabajé mucho con fuentes policiales, que hoy están muy en baja porque
la mínima destrucción de las jerarquías que se hizo con la reforma policial, que para mí
fue mala, hizo que los policías desconfiaran de todo y empezaran a jugar su partido por
otro lado. Entonces, pasamos a hacer un juego donde todos mienten. Pero vos con tus
fuentes sabías más o menos quién te mentía, hoy es indescifrable: te puede mentir
cualquiera. Fuentes policiales, abogados, familiares de víctimas y el barrio. Podés tener
la suerte de que a partir de notas que fuiste haciendo te quede un referente social que
cuando pase algo en el barrio te llame. Pero nosotros somos el diario La Capital y,
lamentablemente, no tenemos una buena imagen en la calle. Porque la gente no es
boluda, la gente sabe que el PRO la pone, el socialismo la pone y el gobierno nacional
también. Entonces quedamos todos manchados.

-¿Qué opina del rol de las oficinas de prensa?


-Es muy pobre porque la policía es vertical. Ellos todavía tienen una idea arcaica que es
“yo manejo la información” y eso con los tuiteros, con las redes sociales se deshizo.
Corren muchas veces detrás de la noticia. Tienen este concepto: no demos a difusión la
publicidad negativa, que serían los hechos delictivos que no tienen detenidos y son
casualmente los que más venden.

-¿Cómo es el vínculo o las negociaciones con las fuentes?


-Eso lo establece cada periodista. Mis compañeros de sección dicen que yo soy el que
tiene la moral más laxa, porque entiendo la calle. Con los policías y con los jueces son
con los que mayores problemas tenés de comunicación. Los policías porque tienen
alguien superior que los reta y el juez porque siempre tiene alguien que lo puede
denunciar por prejuzgamiento.

-¿Es partidario de recurrir a los mismos delincuentes como fuentes?


-Son muy pocos los periodistas que tienen un delincuente que les pase datos. En el
programa radial Feos, sucios y malos, nos enteramos de un robo a un funcionario del

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Detrás de las huellas narco

gobierno socialista porque nos contó un choro. Silvina Tamous y ‘Batata’


[Daniel Schreiner] daban talleres de periodismo en la cárcel, entonces ahí ellos
generaban otros vínculos. Yo tuve acceso a los presos, pero fueron cosas
circunstanciales. A mí me gusta más el privado de la libertad. El tipo que tuvo en el
delito difícilmente entienda el rol del periodismo, son muy pocos los que entienden que
vos no sos amigo o no empeora tu relación con lo que escribís. Nosotros tenemos un
nivel de entendimiento de la realidad, que para ellos es difícil de decodificar. Ellos
creen que vos lo buchonéas, que los estás mandando al frente, es muy complejo. Son
chicos que están quemados por muchas circunstancias de la vida. Sobre todo, el
delincuente nuevo; el delincuente viejo era otra cosa. Con el delincuente de mi edad, te
podías entender de otra manera porque tenían códigos. Los presos viejos son expertos
en el Código Penal, saben todos los defectos del sistema, lo saben de memoria porque lo
padecen. Si tenés que reformar el Código Penal hay que llamar a un preso. Es un tipo
que va a tratar de manipularte, como también la policía y los abogados. La posición
nuestra es muy compleja, porque estamos en un escenario donde todos mienten. Y a
veces mienten los mismos que nos manejan a nosotros.

-¿Tienen un protocolo de seguridad en el diario?


-Tenemos un protocolo de seguridad del Sindicato de Prensa, para mi modesto entender
no sirve para nada.

-¿Porqué?
-Porque está mucho en el hasta dónde va en el criterio del periodista. El respeto lo tiene
que imponer el periodista, sobre todo, bajándose del caballo cuando va a los lugares.

-¿Qué cambios le harías?


-Para entender el protocolo tenés que estar en la calle. La calle cambia minuto a minuto.
Una de las cosas que dice el protocolo es que vos no podés entregar tus apuntes, nadie
te puede sacar el teléfono…son cosas que con sentido común vos no vas a hacer. Qué
tenés que medir los escenarios dónde te metés, que no vayas solo y hay veces que no
podés ir acompañado. Vos tenés que contar que nosotros vamos como periodistas
policiales, a lugares donde pasaron cosas terribles, casi al límite de ejercer violencia,
porque vamos a preguntar como si fuéramos viejas en ojotas a preguntar a la madre de
un pibe que lo mataron anoche.

-¿Es utópico el protocolo?


-Para mí sí.

-¿Qué diferencias y qué similitudes tiene con el de Colombia?


-No conozco bien cómo es el de Colombia. Ellos tuvieron una forma de laburar, por lo
que sé, muy diferente a la que se puede llegar a laburar acá, porque acá hay mucho ego
a partir del desconocimiento. El momento del periodismo local es muy malo y el
nacional es pésimo. Acá te podría decir que a consciencia se labura. Los dos diarios
tienen los mejores planteles policiales.

-En Colombia se armó un pool de medios que investigaban y publicaban de forma


simultánea como método de protección… (Interrumpe)

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Detrás de las huellas narco

-Eso acá no se puede hacer porque tenemos una idea anticuada de lo que es la
exclusividad y se perdió, esto es muy personal. La exclusividad y la primicia ya no
existen. La diferencia el periodista siempre la va a hacer escribiendo, decodificando el
escenario y yendo a buscar la pluralidad de voces al lugar. Lo que pasa es que no
queremos ir porque tenemos miedo a la calle.

-Silvina (Tamous) me decía que sí, que se trabaja en conjunto…


-Sí, pero muy poco. Nosotros tenemos periodistas acá, que son compañeros míos que no
se puede trabajar en conjunto por el ego. Pesa más que la seguridad. Hay periodistas que
no miden que con una nota está exponiendo a un compañero y a un testigo.

-¿Cuál es el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa?


-Dependés del tiempo y de la calidad de tu fuente. El trabajo con la nueva composición
del Código Procesal Penal, que hace un año y medio que está, es peor. Porque los
fiscales hablan cuando tienen algo que contar. En las conferencias de prensa los fiscales
lo único que te dicen es que están investigando un crimen. Vas al fiscal para tener la voz
oficial y te puede confirmar dos o tres cuestiones. Pero podés ir a chequear información.
Por ahí me pasa que voy y les digo: “yo no quiero que vos me la contés, yo te voy a
contar cómo la tengo yo y quiero que me digas en dónde te estoy cagando la
investigación”. Como no tengo drama en ir a los lugares y tengo la suerte que la gente
me habla, entonces no tengo ese problema de que tengo que recurrir al fiscal porque
sino no tengo nota.

-¿Y los condicionantes que les ponen que vayan en detrimento de la calidad de la
información?
-Acá generalmente te retan, porque soy el más salidor de los periodistas. Que salimos
más afuera del área de lo racional somos dos o tres no más. El otro es Claudio Berón y
el otro es a la rifa, cuando hay un crimen que no podés no ir. Al diario no le importamos
los periodistas. Lo que no quieren es tener un problema, porque le van a tener que pagar
un seguro grande a mi vieja o a mi pareja y sería un garrón también, alguno va a llorar
porque te mataron.

-¿Qué hacen los periodistas que no van al lugar?


-Hablan con lo que se les cruza, ahí se reflejan los defectos que ves en las notas. Con las
complejidades que tiene el medio. Nosotros vamos a cubrir las notas en remís, porque la
empresa no tiene vehículo propio, con un fotógrafo que tiene un equipo de 4 mil o 5 mil
dólares, que piensa en el equipo, obviamente. Entonces, estás condicionado para salir
fuera de los bulevares.

-¿Cómo actúan con el off the record?


-Mi lema es “yo no hablo con la gente que hablé”, no digo el nombre y apellido de las
fuentes. Acá a mí me costó muchísimo eso, porque acá se hacía. Y yo empecé a insistir
en no poner los nombres de los vecinos porque nosotros nos vamos, los vecinos se
quedan, y no me gustaría que maten a un vecino por ésto.

-¿Sufrieron algún acto violento por parte de los narcos? ¿O amenazas?


-Mis compañeros sí. Una vez hace cuatro inviernos, nos vinieron a querer robar y
cometí un error de agarrarme a puñetes con el delincuente en la Villa de la Bombacha, y
en el estado de desesperación el remisero subió al fotógrafo, se fueron, y me quedé yo
peleando con el choro. Me acuerdo que quería gatillar el arma y no se la podía sacar del

93
Detrás de las huellas narco

bosillo; estaba tan pasado que le quedó en la campera. Después me tiró con un adoquín,
me pegó en la pierna y me pegaron dos fustazos. En un momento se me cortó el chorro
de adrenalina y pensé: “¿Qué hago yo acá? Me van a matar”. Di media vuelta y salí
corriendo. Me metí en la casa de una señora que había salido de buscar su hijo de la
escuela y la mujer me hizo una denuncia por violación de domicilio. Hasta hace dos
años atrás, podría haber hecho una acción legal contra el diario para pedir dinero, así
que estuve esperando que no llegara la intimación al diario. A mí no me importaba que
me mataran en ese momento, estaba mal. Era una ambición muy estúpida. Hoy piso de
otra manera.

-¿Qué pasó cuando balearon la fachada de La Capital? Se dio en el tiempo que


balearon la casa de Bonfatti…
-Habría que ver cuánto asidero tienen esas denuncias, yo desconfío. ¿Vas a balear un
diario justo a la noche? Los grandes delincuentes actúan de otra manera.

-¿Tienen sospechas de quiénes podrían haber sido?


-Se trató de bajarle el perfil. Se tuvo esa idea de que si se le daba publicidad, se iba a
alentar que cualquiera que tuviera un conflicto con el diario viniera y lo baleara.
Y con la casa de Bonfatti es una investigación que está en curso, soy muy descreído.
Creo que fue más una interna delictivo-policial que un atentado contra Bonfatti.

-¿Se autocensuró alguna vez?


-Trato que no. Tengo muy claro qué es lo que no se puede. Como tengo un gran sentido
de pertenencia y sé que el editor es un trabajador igual que yo, trato de negociar con él
para que no lleguemos a esa instancia y no tenga que ponerse en una situación
desagradable conmigo. Por no censurarme casi me echan por hacerle una nota a dos
turcos que habían agarrado los de seguridad del Casino y como el Casino es uno de los
máximos auspiciantes del diario, un abogado muy reconocido llamó acá diciendo que
un periodista, a partir de la nota con los turcos, estaba extorsionando al Casino. Esa
persona vendría a ser yo. En realidad, no lo haría porque no me da la nafta. Después me
enteré que el abogado de los turcos había amenazado a los del Casino, diciendo que iba
a salir una nota en La Capital, arreglemos con estos tipos porque si no te hago mierda.
Todos mienten. Yo era ajeno a eso. Cuando se enteraron los del diario que uno de los
máximos sponsors tenía un conflicto con un periodista, dijeron que me echen. Hubo una
resistencia sindical importante y un sentido común del Gerente Regional del diario que
posibilitó que no me echaran.

-¿Tienen algún impedimento para llegar a determinada noticia?


-Impedimento no. Si la información está circulando, la tenés que encontrar. Después
está el sentido común y lo racional. Difícilmente si tenés acceso a una información que
lesione los intereses del Socialismo en la provincia, la puedas publicar en La Capital. Lo
cual no te impide que lo publiques en otro lado con pseudónimo. LISTO

-¿Tuvo presión por parte de los jueces para que no salga determinada noticia?
-No, yo no. Ellos tienen una idea que es muy vieja. El juez habla a través de sus fallos.
Generalmente no te atienden. Con el nuevo sistema cambió un poco, porque no te
pueden negar que vayas a una audiencia oral y pública. Pero en la época del sistema
escrito directamente no te atendían.

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Detrás de las huellas narco

-¿Qué reflexión le merece la cobertura de este tema en Rosario y la Argentina?


-Hay lugares donde se labura bien, acá hay periodistas muy buenos, que saben mucho;
otros no entienden nada. Las mejores cosas que se leyeron son las que salieron en los
diarios. No sólo en La Capital y El Ciudadano sino en Cruz del Sur o El Eslabón.

-¿Cómo se formó para cubrir este tipo de información?


-Leyendo a los colegas y muchos libros. Soy muy curioso. También hay muy buenas
películas que te van contando cómo es ésto. Lo que han escrito investigadores
mexicanos. Hoy tenés Internet. En Internet podés leer lo que quieras. El periodismo es
un oficio que se aprende en la calle, trabajando.

-¿Cree que falta entrenamiento periodístico para cubrir el narcotráfico?


-A los medios no les importa; quieren más con menos. Y para poder producir necesitás
plata y el interés del medio. Nosotros estamos muy centrados en el narcotráfico, pero el
circulante de dinero de cereales en negro es muy superior. La diferencia es la violencia,
obviamente.

-¿Qué diferencia hay entre cubrir el narcotráfico para La Capital u otro medio de
Rosario?
-La chapa. Hay muchas personas que me atienden en bermudas y remera de Iron
Maiden porque trabajo para La Capital. Si trabajara para Aire Libre ni me atieden. La
Capital sigue siendo el sello. Sin embargo, hay mucha persecución de nosotros mismos.
Los chicos de El Ciudadano creen que a La Capital le dan un montón de información
que en realidad no es así. Hay un montón de gente que les interesa salir en La Capital,
eso es innegable. Pero que alguien te la haga más fácil porque trabajás en La Capital, al
menos a mí no me pasó. Nosotros tuvimos un hecho de quiebre con los chicos de El
Ciudadano, que entendieron que la investigación de Los Monos, el juez Viena se la
abrió solamente a La Capital. Lo que pasó fue que uno de los mejores periodistas del
diario, Lascano, se obsesionó con el tema, abrió todas las puntas que tenía y el
expediente le llegó por seis lugares diferentes. Ellos están convencidos de que Viena se
lo abrió a él y yo que trabajé con Lascano, te puedo asegurar que lo tenía por seis
lugares diferentes. Con mucho interés que saliera en La Capital también, pero eso es una
decisión del que genera la información, no tuya.

-¿Tuvo que pagar por información?


-No, no me gusta. Prefiero dejarlo. Una vez Halfor, el primer narco importante que hubo
acá, nos pidió dinero y no se la dimos. Hay colegas que sí.

-¿De acá del diario?


-Lo que pasa es que te lo tiene que habilitar el medio. Yo no veo a La Capital pagando
una nota. Pagarían por Messi, pero no pagarían por Cantero. Hay una visión errónea
desde el mundo exterior que es que el diario vende más porque hubo un mejor muerto.
Y el diario vende más cuando juega Central o Newell´s, es lo único que dispara las
ventas.

-¿Qué piensa de la comparación Rosario-Medellín?


-Una locura. Rosario tiene niveles que exceden la cuestión de la narcocriminalidad. La
narcocriminalidad fue muy importante, pero Rosario tiene un problema superior: la
violencia. A eso sumale, casi al nivel de la narcocriminalidad la cantidad de armas que
hay. Y hay una cultura, que por ahí sí podemos decir que es la cultura del narco, que es

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Detrás de las huellas narco

demasiada gente joven que no conoció el laburo formal. Entonces, de tanto tiempo de
no ver a nadie en la familia trabajando de manera formal, se enamoraron de los
estereotipos que te vende el mundo delictivo. También hubo una utilización política. Sin
olvidarnos que la cantidad de muertos fue terrible, la duplicamos. En 2010, tuvimos 124
y el año pasado 264, o sea, en cuatro años la duplicamos.

-¿Cuáles son sus límites para llegar a la información?


-Ahora tengo límites, antes no me importaba nada. Los límites son los que te impone la
ética. Yo no me voy a valer de ninguna artimaña para perjudicar al otro, la información
la tenemos que tener todos. Estuve mal en poner el cuerpo. Si había una información
que me interesaba y tenía que no dormir cinco días e irme todas las noches a las tres de
las mañana a esperar a un tipo en Grandoli y Gutiérrez iba. Ahora no lo hago más. Me
cambió la cabeza con la muerte del ‘Pájaro’ Cantero. Ahí me di cuenta que todos nos
podemos morir.

-¿Cree que el crimen organizado es el mayor desafío que cuenta el periodismo en


América?

Creo que tendríamos que definir muy bien qué es crimen organizado. Si el crimen
organizado le ponemos la cuestión política y lo valoramos como un círculo vicioso
donde está metida la política y la justicia, te digo que sí. Si sacamos a la política y a la
justicia del crimen organizado, te digo que no.

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Detrás de las huellas narco

11 de junio de 2015

Alicia Simeoni, periodista de Rosario 12 y secretaria adjunta del Sindicato de


Prensa de Rosario (Área de Libertad de Expresión y Formación Profesional)

-¿Cómo actúan desde el Sindicato?


-Hemos reclamado con la denuncia ante la justicia, nosotros no la hacemos ante la
policía porque creemos que es un sector que está viciado de nulidad. Cuando ha sido
necesario se ha hablado con el Ministro de Seguridad y con las empresas de la
comunicación, para que tengan un determinado criterio cuando mandan a un periodista
a hacer determinada cobertura. Ninguna noticia vale más que cualquier vida.

-Desde el sindicato están elaborando un protocolo (interrumpe)…


-En realidad, ese protocolo lo aplicamos sin que esté escrito. La elaboración y la
escritura del protocolo son para la presencia ante las empresas de la comunicación.
Nosotros cubrimos todos los elementos del protocolo, lo que falta es que las empresas
no actúen temerariamente y envíen a los periodistas a las 6.30 de la tarde en invierno a
un lugar peligroso. Ha pasado y los han sacado a los tiros. A un periodista de Clarín le
pasó e iba en un remís.

-¿Tenían inexperiencia en la cobertura de ese tipo de hechos?


-A veces pasa que los compañeros tienen inexperiencia y otras que tienen presión de los
medios de comunicación, es un mix. Sobre todo cuando los compañeros son nuevos
vamos directamente a la justicia.

-¿Han tenido respuestas de la justicia?


-Denuncias como las nuestras somos consientes que hay miles. Pero a veces nos han
informado alguna investigación que se ha hecho, si fueron llamadas telefónicas
amenazantes, si la amenaza provino de alguien de la policía en especial. Y si hay una
amenaza como en este caso, ahí no nos enteramos de nada.

-¿Cuáles son los puntos que plantea el protocolo?


-Presupone tener un gran conocimiento del territorio y del material con el que nos
vamos a encontrar y qué vamos a cubrir. Si se produce un problema de índole legal, los
compañeros recurren a nuestra organización y a través de nuestras abogadas y del área
de libertad de expresión, que es la que yo trabajo, veremos si lo que hay que hacer es
dirigirse a la justicia o mediar con alguien que ha habido problemas. Pedirle al diario
para el cual trabaja que se haga responsable, que ponga un abogado.

-¿Y para el periodista establece normas o es sólo para la empresa periodística?


-Corresponderá no dar nombres, siempre es preferible que los nombres lo dé la justicia
y no creerse el periodista que es el fiscal. El chequeo de los datos concretos y saber que
se está trabajando en un territorio muy complejo para la cobertura, que algunos
compañeros no lo entienden. Nosotros relacionamos el caso de Germán de los Santos y
tal vez –lo remarca-, nunca se sabe con exactitud, la mención de un nombre predispuso
a esta gente a que tome represalias y hubiese hecho esa amenaza telefónica.

-¿Los medios avisan al Sindicato antes de cubrir un hecho de esta índole como
método de protección?

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Detrás de las huellas narco

-Los medios como empresa no, los que avisan son los periodistas. No avisan antes. Sin
duda, cuando uno trabaja colectivamente está más cubierto. Por eso, quienes están en
los móviles, quienes cubren policiales, en general, hay una cobertura de estar
comunicados entre sí para no ir sólos. No es lo mismo que haya tres cámaras de
televisión, tres radios, dos diarios, fotógrafos. En general, eso se mueve alrededor que
haya policía, justicia. Esto que yo te digo, el caso de ‘Los Monos’ en la Granada, había
un despliegue desde las 7 de la mañana, por qué diablos mandaron a un periodista a las
7 de la tarde. El año pasado (2014) para nosotros fue un año muy difícil de la cantidad
de denuncias que tuvimos que hacer, comunicados públicos, entrevistas con el Ministro
de Seguridad, pedidos al Gobernador y reuniones con las empresas en busca de lograr
seguridad para las coberturas.

-¿Qué respuesta tuvieron?


-A veces se escucha, no siempre, depende de las empresas. Nosotros convencimos de
esa manera a Canal 3, a Canal 5, y sin saber que eso estaba sucediendo, porque ellos
mandaron el móvil desde Buenos Aires, TN lo cubrió. El grado de exposición que
tuvieron esos trabajadores, nosotros no estábamos enterados de eso.

-¿Y qué sentido le encuentra a que insistan en ir a ese horario?


-De pronto salió en un medio de Buenos Aires y se despertaron todos los medios de allá
de que quieren algo en ese momento. En el caso de Canal 3, como ellos enganchan con
Canal 13, se ve que se lo habían pedido también y querían dar imágenes para el
noticiero de la noche.

-¿Qué similitudes y diferencias hay con el protocolo de Colombia?


-No lo conocí. Martha Soto (periodista colombiana) no nos dejó protocolo. Es más, se lo
habíamos pedido.

-Uno de los puntos que circula en Internet, es que se creó un pool de medios que
investigaba y publicaba en simultáneo como método de protección.
-Sí, ahora que lo decís recuerdo que Martha Soto nos comentó. Aquí lo que hemos
logrado es el acuerdo entre los compañeros. Quienes hacen los programas a la mañana,
primero se juntaron a desayunar en un bar. Es decir, que hay relaciones previas, de
amistad. Por eso, cuando ocurren este tipo de hechos, alguien de policiales de ‘La
Capital’, seguramente ya se comunicó con alguien de ‘El Ciudadano’.

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Detrás de las huellas narco

18 de junio de 2015

Entrevista a José Maggi, periodista de LT8 y Rosario 12

-¿Cómo es la rutina periodística en cuanto al narcotráfico en Rosario 12?


-Tratás de tener una relación semanal o lo que sea necesario con fiscales, abogados
defensores de los protagonistas, a veces informalmente con las fuerzas policiales porque
no siempre son grandes proveedoras de información, a partir que ha cambiado el
régimen, por ejemplo, de enjuiciamiento y es un proceso oral y hay un nuevo código en
la provincia, no hay demasiada cercanía con la policía. También hay quienes están
detenidos y a veces hacen conocer episodios para complicar a otros o para mejorar en la
justicia su posición.

-¿Ustedes van primero por el lado policial o hay un apartado del narcotráfico
exclusivo?
-En Rosario 12 somos poca gente, yo me dedico a narcotráfico junto con una colega que
hace tribunales y nos pasamos información en el mismo ámbito. La rutina hace que
cuando haya temas de causas de narco me aboque yo, pero al ser un plantel tan chico
hacemos otros temas.

-¿Cómo es el vínculo y la negociación con las fuentes?


-En el sistema federal es difícil construir fuentes porque la justicia federal por
momentos se sigue pareciendo a un gran feudo. El contacto con la fuente lo podés hacer
en la etapa de investigación o en la etapa de enjuiciamiento. En la etapa de investigación
son más reticentes, ya cuando está procesada la persona te abren un poco más los
expedientes y la tercera parte es el juicio que es oral y público, por lo tanto, podés
asistir. En función de eso, ir a presenciar un juicio también obtenés gran cantidad de
información. La relación con la fuente siempre es tirante, siempre complicada. Hay que
tratar de tener una distancia operativa muy clara, porque obviamente tanto la policía
como quien se dedica a este negocio tan sucio siempre tiene intereses y manejos hasta a
veces violentos, es poco claro. Entonces, hay que ser cuidadosos.

-¿Es partidario de recurrir a los mismos delincuentes como fuentes?


-Sí, absolutamente. Es un costado atractivo porque te cuenta lo que la policía no te
quiere contar. A veces la policía se aprovecha de la superioridad para quedarse con
parte del motín, para hacerlo trabajar para ellos y que delinca para que venda o usarlo
como fuente para hacer caer a otros narcos y después termina cuando no les es más útil;
termina tumbándolo y mandándolo preso. Si no hablás con quienes protagonizan el
delito, terminás haciendo el diario de la policía.

-¿Tuvo presión por parte de algún juez para que no se publique determinada
información?
-Siempre tenés que ser responsable en el manejo de la información. Los fiscales siempre
te comparten algunas cuestiones que te piden si se pueden resguardar hasta que
concretado un operativo o esté procesado como mínimo. Es un juego en donde uno sabe
hasta donde ir responsablemente porque no es que nos agrade que producto de una
filtración un narco o un policía corrupto quede libre. Hay que ser profesional con el
manejo de la información.

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Detrás de las huellas narco

-¿Qué reflexión le merece el protocolo de seguridad que se está elaborando desde el


Sindicato de Prensa?
-Es útil. Estandariza, normativiza, lo expone claramente al pibe que arranca como al que
tiene 40 años. Seguramente al que tiene 40 hay poco que decirle, pero sí está bueno
establecer normas claras de las conductas que tenemos que tomar. El protocolo nunca
está de más, sobre todo, porque más de uno de los colegas que fueron agredidos
terminan contenidos en el SPR que lleva la voz cantante de todo.

-¿Cuál es el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa?


-Tiene que ver con la forma que uno establece las prioridades. Cuando uno está
trabajando con el tema narcotráfico hay que chequear mucho más aún porque sino
vuelve en juicio o en una demanda. Debés ser muy preciso en respaldarte en
documentación. Una buena defensa es escuchar todas las voces: el que investiga, el
investigado, el juez, el fiscal.

-¿Cómo actúan con el off the record?


-Vas conociendo tu fuente y sabés quién te puede dar un off the record, pero todo off-
the record puede ser chequeado.

-¿Sufriste amenazas o algún acto violento por parte de los narcos?


-No.

-¿Te autocensuraste en algún momento?


-No, no sé si hablar de autocensura. Lo que uno realiza es una lectura muy crítica
porque es un delito cuya frontera cambia día a día. Si yo publico con lujos de detalles
identidades seguramente voy a tener una repercusión, eso no es autocensura, es ser
serios y responsables con lo que uno vaya a publicar. Uno no es fiscal de la república.

-¿Rosario es la Medellín argentina?


-No, no. Esto no ha encontrado su techo desgraciadamente, no sé a qué vamos a llegar.
Yo no creo que sea la Medellín. Hay una empresa del sicariato que está en pañales en
Rosario, que creo que si no se adoptan políticas concretas y correctas podemos llegar a
terminar situaciones muy difíciles, pero no creo que sea Medellín.

-¿Es partidario de las cámaras ocultas o las aplicaciones de los celulares que
permiten grabar las llamadas?
-Es un tema muy polémico, nunca hice una. El periodismo no es un hecho individual, es
colectivo. Muchos pibes nos iniciamos creyéndonos que éramos superhéroes. Vos tenés
que hacer una nota medianamente consensuada con tu secretario de redacción y el
editor, sabiendo que hay un piso en el que te van a bancar y respetar, porque si es tan
pesado, vas a necesitar el respaldo. No trabajo en un medio televisivo para meterme en
ese berenjenal, pero nunca he puesto un grabador sin consentimiento para poder pasarlo
por radio. Rodolfo Walsh no necesitó una cámara oculta. Todo el tiempo lo
mencionamos, pero nos cagamos en su memoria. Seamos correctos. Es un atractivo muy
grande, pero tiene un límite. Y generalmente, se las hacen a los pobres tipos y no a los
ladrones de este país.

-¿Cuáles son algunos impedimentos que tuviste para acceder a determinada


noticia?

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Detrás de las huellas narco

-Siempre los medios tienen líneas editoriales y hay roces y tensiones. Si no existiera eso
sería muy aburrido. Siempre uno trata de llevar la línea más allá. Al medio le sirve, a
uno lo hace seguir sintiendo vivo y al secretario de redacción le termina sirviendo en
función de un producto mejor. Pasa en todos los medios, no hay que verlo como un
fantasma. El que no quiere tener presiones que se ponga un kiosco.

-¿Qué repercusión tuvo entre ustedes cuando balearon la fachada de ‘La Capital’?
-Yo no tengo constancia de ese episodio. Vi en el portal del ‘Pato’ Villanueva una foto
de un portón negro con un abollón. A mí no me consta, sino lo hubiese publicado. Si en
LT8 no me hubiesen dejado, lo hubiese hecho público en otro medio.

-Llamaba la atención que salga en ‘El País’ de España y acá no…


-Yo no puedo dar por cierto lo de ‘El País’ porque ha tenido errores editoriales groseros.
Me parece que si nosotros lo hubiésemos sabido, hubiera sido tapa de todos los diarios,
porque el SPR no se queda callado.

-¿Qué reflexión le merece la cobertura del narcotráfico en Rosario y en Argentina


en general?
-Hay muy buenos colegas, muy buenos diarios. El diario Cruz del Sur, La Capital, La
Nación, El Ciudadano. A veces uno no coincide completamente. Seguramente con más
apoyo de las empresas se podría hacer más. A nivel nacional, Página 12 se ocupa, La
Nación, pero no me haría hacer un juicio de valor del resto del país. Hablo de la gente
que veo todos los días.

-¿Le parece que un grupo de periodistas se ocupe exclusivamente en el


narcotráfico para mejorar la producción?
-No, no me parece que haya que ser súper especializado. Sobre todo por el tamaño de
las redacciones. A lo mejor ‘La Capital’ lo puede hacer, nosotros no. La especialización
está buena, hay que entrar en contacto con otros colegas de otras provincias. No sé si la
súper especialización se la bancan todas las redacciones.

-¿Con qué recursos cuenta el Rosario 12?


-A veces hay remises, algún taxi, a veces el auto personal y te reintegran la nafta. No
hay demasiado despliegue. Es una redacción chica.

-¿Cómo se formó para cubrir este tipo de hechos?


-En el día a día, leyendo libros de Cristian Alarcón, asistiendo a charlas que el propio
sindicato organizaba.

-En Colombia se creó un pool de medios que investigaba y publicaba en forma


simultánea para resguardarse, ¿creés que acá puede ser posible?
-Puede ser posible. No estamos en una situación similar, entonces los periodistas no
estamos en el mismo riesgo que con el asesinato de colegas en Colombia se ha llegado,
después hay que bajar las barreras que puede poner cada editorial que quiere la primicia.

-¿Tuvo que pagar por información?


-No, tampoco lo haría. Ningún periodista tiene ese nivel económico y Página 12 no
paga por eso.

-¿Cuáles son sus límites para llegar a la información?

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Detrás de las huellas narco

-Los límites éticos que me impone ser una persona decente. Siempre hay que encontrar
el momento, por ejemplo, el dolor humano. Y desde el lado de la seguridad, tampoco
me regalo. Junto con Naymark y De los Santos fuimos de los tres intimidados por la
brigada de policiales. Tiempo después ‘Monchi’ Machuca intentó contactarse conmigo
y me hizo llegar la propuesta de que vaya a su casa a buscar un teléfono para que él
pueda dialogar libremente conmigo y yo me negué. Si querés hablar, bueno, pero están
los teléfonos pinchados. Salía de estar apuntado por la brigada de policiales que nos
tenía entre ojos por haber difundido información que a ellos no les convenía. Entonces,
¿qué voy a ir a la casa de un narco para que ellos me sigan y después me involucren en
una causa? Entonces los límites son de la propia seguridad física, porque no puede ser
que un trabajo nos cueste la vida.

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Rutinas periodísticas referidas al


narcotráfico de la prensa gráfica de Rosario
Proyecto Trabajo Final Integrador

Alumna: Vanesa Doretti


Establecimiento: Universidad Nacional de Rosario
Facultad de Ciencias Políticas y RR.II.
Postítulo en Periodismo y Comunicación
Lic. en Periodismo
Profesor: José Dalonso
Año: 2014

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Detrás de las huellas narco

PROYECTO TRABAJO FINAL INTEGRADOR (TFI)

Tema: Rutinas periodísticas referidas al narcotráfico de la prensa gráfica de Rosario


Descripción
El propósito de este trabajo es indagar acerca de la práctica periodística en la prensa
gráfica de la ciudad, para conocer cómo se lleva a cabo el proceso de investigación
referido al narcotráfico. Especialmente, el tratamiento de fuentes que está estrechamente
vinculado a las rutinas productivas.

Agudelo señala que “el proceso de elaboración de la noticia es, básicamente, un proceso
de negociación entre la institución periodística, sus trabajadores y los aparatos de
poder”, y agrega: “Esta negociación muchas veces, a golpes de constancia, termina
siendo asimilada como parte de las rutinas productivas, se institucionaliza” (Agudelo,
s.f.).

Las prácticas periodísticas serían esencialmente las prácticas de búsqueda, recogida de


información, y estas se llevan a cabo naturalmente en la relación con las fuentes
(Hernández, 1997, citado en Stange y Salinas, 2009, p.14). Esto ocurre porque son la
materia prima para obtener el producto final, o sea, la noticia.

Pepe Rodríguez sostiene que “se considera fuente a toda persona que de un modo
voluntario y activo facilita algún tipo de información a un periodista” (Martínez,
22/3/2012).

Así como señala José María Caminos Marcet (1997), “... el periodista profesional, aún
siendo fundamental su tarea, no es nada sin una buena agenda, sin buenas fuentes de
información. Las fuentes son la esencia de la actividad informativa y constituyen el
sello de distinción de los medios de comunicación” (Como se cita en Iunino y Mateo,
2007, p.58).

Cuanto mayor número de fuentes sean consultadas y contrastadas, mayor es la


credibilidad del periodista porque se reduce el margen de error.

Santoro distingue dos grandes divisiones:

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Detrás de las huellas narco

“El primer grupo se clasifica por su representatividad, y en él se encuentran las


personales, que se dividen en oficiales y privadas. Como su nombre lo indica las
primeras son generalmente funcionarios del gobierno, y las segundas a gente que esta
fuera de esos ámbitos”, afirma y añade: “El segundo conjunto se clasifica por su
importancia. Aquí aparecen las “altas fuentes de información” (persona que ocupa un
cargo alto en un ministerio) y las “fuentes de información” (un portero, un secretario,
etc)” (Dabrowski, 2010).

Otra de las fuentes a las que se recurre son los denominados off the record, donde
resulta necesario preservar la identidad de la persona, ya que es –tal como lo denomina
Rodríguez- una “fuente confidencial”.

En algunas ocasiones, a los periodistas no les queda otro remedio que acudir a los
mismos delincuentes. Martha Soto afirma que “a veces se trata de la única alternativa
para conseguir algún tipo de información”. Aunque destaca que “muchos periodistas no
son partidarios de esa ‘colaboración” (Soto, s.f.).

Por otro lado, hay que mencionar los datos escritos: “Es oportuno incluir en esta
categoría tanto a los documentos secretos que sirven para avalar una confidencia de una
fuente de información como a los archivos públicos y privados, libros, textos, revistas
especializadas, etc.” (Caminos Marcet, 1997, p.20).

Finalmente, Santoro habla de una fuente muy controversial: las cámaras o micrófonos
ocultos. Es un método que posibilita conseguir información importante, pero
incurriríamos en la violación al derecho a la privacidad.

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), en julio del corriente año, presentó un


informe en el que se reflejan los principales obstáculos para el desarrollo del periodismo
en la ciudad: el narcotráfico, el uso de la publicidad oficial como herramienta de control
de la agenda y la actitud de los dueños de los medios de comunicación (FOPEA, 2014).

En este sentido, es preciso detallar que tanto el primero como el segundo caso
corresponden a fuentes de información. Aunque además de ser fuente, el gobierno
primero es auspiciante de los diarios. El tercer factor representa las directivas que darán
los dueños en función del rédito económico y la línea editorial. Estos elementos
interfieren en las rutinas productivas y empobrecen la calidad de la información.

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Detrás de las huellas narco

FOPEA sostiene en el informe que el gobierno “interviene en el criterio editorial a


través de la pauta, y (…) generan severas restricciones a la práctica periodística”. Por
otro lado, “la autocensura empieza a consolidarse. Las dificultades laborales refuerzan
el status quo periodístico, reduciendo los incentivos para la innovación” (FOPEA,
2014).

“(…) En consecuencia, el que finalmente pierde es el pueblo rosarino, al recibir un


servicio periodístico de menor calidad al que podría recibir”, continúa.

A partir de aquí, es interesante analizar las rutinas productivas y el tratamiento de las


fuentes en cuanto al narcotráfico por parte de los periodistas gráficos de La Capital, El
Ciudadano y La Gente y Rosario 12.

Justificación

El año pasado la cantidad de crímenes que ocurrieron en la ciudad de Rosario,


alcanzaron cifras alarmantes. Se cometieron 256 asesinatos, 42% más que en el anterior
(2012). Sumado a que en octubre de 2013, la casa del Gobernador de Santa Fe recibió
14 disparos de una banda criminal y el ex jefe policial, Hugo Tognoli, fue detenido por
presuntas vinculaciones con el narcotráfico, junto al Jefe de Brigada Operativa de
Drogas, Diego Comino (Emmerich y Rubio, 2014).

Rosario es un punto estratégico para los narcotraficantes, por su ubicación geográfica.


“Aquí confluyen carreteras con conexiones internacionales a Bolivia y Paraguay;
porque cuenta con varios puertos privados en la orilla del río Paraná, indispensables
para exportar la droga al exterior”, explica Carlos Del Frade, en una entrevista con El
País (Como se cita en Peregil, 22/3/2014).

En el mismo artículo, El País, señala que el Diario La Capital ha sido baleado por los
narcotraficantes, por su vinculación con el socialismo. “El diario rosarino La Capital,
estrechamente ligado al poder provincial del socialismo, fue baleado hace meses durante
la madrugada. El periódico silenció el suceso y algunos de sus empleados no se
enteraron hasta esta semana, aunque aún puede apreciarse el impacto de una bala en la
puerta de hierro y el de otras en la fachada” (Peregil, 22/3/2014).

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Detrás de las huellas narco

Ante esta problemática, resulta interesante estudiar cómo cubren el narcotráfico los
diarios rosarinos (La Capital, El Ciudadano y La Gente y Rosario 12), para entender
más de cerca el abordaje de este delito y la relación con las fuentes. Teniendo en cuenta
las complicaciones que pueden llegar a tener cuando se meten en temas tan complejos
como éste, donde confluyen el poder político, los delincuentes y los medios de
comunicación muchas veces tienen demasiados “palos en la rueda”.

Es un tema de relevancia social, que afecta a toda la población rosarina y se extiende al


territorio nacional. Por eso, es importante ver la mirada de los “contadores de historias”
en primera persona y los pasos que deben atravesar para informar.

En cuanto a lo académico, es importante para producir conocimiento, sumando los datos


recabados en el trabajo de campo con conceptos teóricos. Además, estos tipos de temas
no se abordan en la carrera dado que es una especialidad.

Por último, en cuanto a lo profesional, resulta atractivo conocer por dentro el proceso de
las rutinas productivas y el tratamiento de las fuentes para interiorizarnos sobre el
vínculo con las partes y la manera de accionar.

Antecedentes

De los materiales consultados se puede observar que hay enfoques hacia el periodismo
policial, tanto en medios gráficos como en las radios, respecto a la construcción de la
noticia o el tratamiento de fuentes, pero cada uno se diferencia porque se aboca a una
situación particular. Sin embargo, el presente trabajo trata de las fuentes y las rutinas
periodísticas, pero relacionado a un delito mayor como el narcotráfico.

El Trabajo Final Integrador de Luciano Daniele, realizado en Mayo de 2011, para


recibirse de Licenciado en Periodismo en la Universidad Nacional de Rosario, habla del
tratamiento de las fuentes policiales por parte del periodismo. Se planteó como
propósito analizar la práctica rutinaria del periodismo policial, del ámbito gráfico y
radial. Para ello, analizó el diario La Capital, El Ciudadano y Rosario 12; Radio LT3 y
Universidad. Dio cuenta de los procesos productivos de la información y la relación
entre la policía, los jueces y los medios de comunicación (Daniele, 2011).

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Juan Pablo Robledo, por su parte, analizó la noticia policial y los criterios de
noticiabilidad en los diarios La Capital y El Ciudadano & La gente para la construcción
de las rutinas productivas; y la relación entre la noticia policial y las fuentes
informativas, a partir del crimen de Sandra Cabrera (Robledo, 2012).

Por otro lado, Federico M. Lorenc Valcarce, de la Universidad de Buenos


Aires/Conicet, ha trabajado sobre el tratamiento de la inseguridad en la prensa argentina
y el carácter selectivo de la producción de las noticias. A partir de allí, cómo se
conforma en la sociedad el concepto de “inseguridad” (Lorenc Valcarce, s.f.).

María del Rosario Sánchez, en su tesina para la facultad de Ciencias Sociales de la


UBA, estudia las noticias policiales de la prensa gráfica nacional y de su localidad y
hace una aproximación a la problemática de la legitimación del control social en los
discursos de la comunicación pública, a partir del estudio de los diarios La Nación y la
Nueva Provincia (Sánchez, 2011).

Interrogante
¿Cómo incide el vínculo con las fuentes en las rutinas productivas relacionadas al
narcotráfico y cómo esto influye en la calidad de la información?

Objetivos
General
-Conocer cómo son las rutinas periodísticas en cuanto al tratamiento de fuentes en la
temática del narcotráfico y la relación con la calidad de la información.

Específicos
-Describir las rutinas periodísticas relacionadas al acceso a las fuentes, propia de la
noticia de esta temática.
-Analizar el vínculo entre periodistas y fuentes.
-Conocer el impacto del uso de las fuentes en la calidad informativa y sus
condicionantes.

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Detrás de las huellas narco

Planificación

El presente trabajo se dividirá en distintas etapas, con plazos estimados para llevar un
orden en la investigación.

La primera consistirá en la búsqueda y relevamiento de material bibliográfico. De enero


a febrero.

La segunda, es el trabajo de campo. Se procederá a entrevistar a profesionales que


lleven varios años en la investigación de estos delitos de los diarios La Capital, El
Ciudadano y La Gente y Rosario 12. Primeros días de febrero a primeros días de marzo.

La tercera etapa consistirá en la articulación de de datos y la redacción de los


contenidos. De marzo a abril.

La última etapa consiste en la revisión del trabajo. Una semana de abril.

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Detrás de las huellas narco

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