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Taller de comunicación Comunitaria

Facultad de Ciencias Sociales


Universidad de Buenos Aires

2009

Versión .08-09
ÍNDICE

3. La comunicación desde una perspectiva de comunicación comunitaria. Nelson Cardoso

7. La comunicación comunitaria. Nelson Cardoso

20. Comunicación Comunitaria y organizaciones sociales, un espacio para la construcción


del otro. Ianina Lois

27. Aproximaciones al juego en proyectos sociales y comunitarios. Ianina Lois

31. La planificación. Nelson Cardoso

50. Pensar los medios de comunicación para las organizaciones desde una perspectiva
participativa y comunitaria. Nelson Cardoso

63. Observables para construir un Diagnóstico Comunicacional. Iván Hurovich

69. ¿Cómo hacer una crónica? Debora Cabrera. Yanina Campo. Magali Gómez. Juan
Isella

74. Sistematización de prácticas comunitarias. Gramática social de la intervención. Ianina


Lois. Juan Isella
La comunicación desde una perspectiva de
comunicación comunitaria

Nelson Cardoso
“La comunicación comunitaria nace bajo un sesgo liberador”
Jaime Correa

El sentido de este texto es el de recuperar reflexiones y conceptos que forman parte de la


perspectiva histórica de la cátedra del Taller de Comunicación Comunitaria de la carrera de
Cs. de la Comunicación de la UBA.
El objetivo es arrimar algunas aproximaciones acerca de qué entendemos por comunicación
desde una perspectiva de comunicación comunitaria con el objeto de iniciar una reflexión al
interior de la cátedra.

Nuestro mirador: la comunicación comunitaria


No sería correcto afirmar, que existe una definición única y consensuada, acerca de la
comunicación comunitaria. Más bien podríamos plantear, coherentemente con su metodología
y los aportes que conformaron su campo, que la misma es producto de una verdadera praxis.
Un cruce de prácticas y experiencias latinoamericanas con ciertas reflexiones teóricas.
Praxis, producto de un largo proceso de síntesis cultural, social, comunicacional y político;
donde han confluido un conjunto significativo de aportes, teorías o miradas, experiencias,
referentes, teóricos, movimientos sociales; en el contexto latinoamericano de la segunda
mitad del siglo XX. Aportes entre los que podríamos enumerar desde el Marxismo, pasando
por la Escuela de Frankfurt, Estudios Culturales, Teoría de la Dependencia, Estudios de la
recepción, Teología de la liberación, Paulo Freire, radios y medios alternativos, etc.
En definitiva, hablar de comunicación comunitaria es referirse a una reciente historia de
cruces teóricos con experiencias prácticas en América Latina; a partir de una mirada crítica
(denunciativa), y al mismo tiempo alternativa (propositiva) a la noción tradicional dominante
sobre “la comunicación”. Generada en contraposición a un modelo comunicacional hegemónico:
autoritario y represivo perpetuado sobre la base del orden jerárquico, de explotación, control
ideológico y represión para mantener sistemas sociales desiguales e injustos.

¿Qué entendemos por comunicación?

Dimensión comunicativa
El paradigma clásico y hegemónico acerca del campo de la comunicación (propio de la
modernidad), reduce el fenómeno de la comunicación meramente a un aspecto tecnológico:
la comunicación=medios de comunicación. “Antes que la tecnología desarrollara sus avances
en el campo comunicacional e informático, antes de que la comunicación adquiera el carácter
de mediático, la comunicación fue, es y será un fenómeno antropológico, social, un fenómeno
específicamente humano”1 .El hombre es un mamífero parlante, decía Eliseo Verón. La
estructura misma de nuestro ser está hecha para la comunicación, por consiguiente, la
persona humana es el centro del proceso de comunicación.
Nuestro lenguaje constituye una característica esencial, en tanto diferenciadora, del ser
humano; su tendencia natural a comunicarse.
El ser humano tiene una inclinación a comunicar a sus semejantes sus experiencias, estados
de ánimo, estados mentales, de diversas maneras y con los diferentes medios.
Algunos pensadores contemporáneos, como es el caso del biólogo chileno Humberto
Maturana, expresan una preocupación por la relación que existe en el nivel del lenguaje entre
3
el decir-hacer-sentir. En términos de este autor, la comunicación exige que se pongan en
1 Magarola Oscar ¨Una aproximación al campo de la Comunicación Comunitaria¨, apunte de
cátedra. TAO Comunitaria, UBA, 2005
juego las palabras y sus significados pero asociadas a los sentimientos que se generan en el
encuentro entre las personas, sentimientos que le deben dar al lenguaje una intencionalidad
en la que reside precisamente la riqueza de las interacciones comunicativas. (Maturana, 1993).
“Ha quedado claro que el lenguaje es lo más característico del hombre, y que nosotros nos
vamos humanizando en la medida en que interactuamos y establecemos vínculos con los otros
fundamentalmente a través del lenguaje con sus variadas formas,
también es cierto que cuando el hombre no puede acceder a su
humanización, cuando el hombre pierde su derecho a la palabra
“Lenguaje y comunicación
se está sumergiendo en una situación subhumana”2. comunitaria son dos aspectos
“Lenguaje y comunicación comunitaria son dos aspectos prácticamente indivisibles,
prácticamente indivisibles, como dos caras de una misma como dos caras de una
moneda, porque nosotros no podríamos acceder al lenguaje sin
no es participando de la vida de una comunidad, interactuando misma moneda, porque
inmersos en ella y por otra parte es impensable una comunidad nosotros no podríamos
que no esté constituida por individuos que operan en el lenguaje acceder al lenguaje sin no
y que participan de una misma red de conversaciones: de manera
es participando de la vida de
que ésta es una distinción que hacemos en nuestro intelecto pero
que en realidad son inseparables”3. una comunidad...
“Una deformación que hemos heredado de la filosofía moderna,
y del racionalismo en particular, es lo que se refiere a la función
del lenguaje. Normalmente hemos pensado que con el lenguaje
tenemos una herramienta para transmitir nuestros conocimientos, nuestras ideas, y
sentimientos. Que disponemos de un sistema de símbolos y signos para dar cuenta de nuestras
observaciones en un mundo que se supone objetivo. Esta función “transmisiva” del lenguaje,
esta función asertiva de dar cuenta de lo que nosotros sabemos, observamos y sentimos nos
ha ocultado un parte muy importante del lenguaje que es su función constructiva”4.
Cuando hablamos, producimos discursos sociales a través de nuestro lenguaje. No es
solamente un sistema de signos para dar cuenta de significados; sino que posee un fuerte
componente connotativo y simbólico. El lenguaje es fundamentalmente productor de sentido.
Nuestro lenguaje es portador de un sentido, ideas, sentimientos, valores, ideales. Por lo que
cuando hablamos nunca es en forma neutra, al hacerlo sin darnos cuenta, reforzamos valores,
modelos, estereotipos.
Es a partir de los intercambios comunicativos que se producen, transmiten y negocian
significados, saberes y puntos de vista.
Todo fenómeno social es entonces, en una de sus dimensiones, un fenómeno comunicacional,
un proceso de producción de sentido.
Cuando decimos “comunicación” estamos expresando algo más amplio y complejo que el
simple hecho de difundir o informar hechos, acuerdos o actividades. La comunicación es,
sobre todo y antes que nada una compleja relación que necesariamente requiere e implica
la participación de al menos dos sujetos involucrados. Por lo tanto, no puede haber relación
comunicacional a partir de la existencia y voluntad de un sólo polo (el emisor de los mensajes).
Indefectiblemente tendrá que existir un “otro” de la comunicación.
Rosa María Alfaro nos dice que “lo comunicativo es para nosotros una dimensión básica de la
vida y de las relaciones humanas y socioculturales. Es el reconocimiento de la existencia de
actores que se relacionan entre sí dinámicamente, a través de medios o no, donde existe un
UNO y un OTRO, o varios OTROS, con quienes cada sujeto individual o colectivo establece
interacciones objetivas”5.
No se trata de lo que queremos decir sino qué sentido tiene lo que tenemos para decir cuando
uno se encuentra (a través de un diálogo) con lo que tiene el otro para decir. “Lo que importa
no es lo que yo digo sino lo que el otro interpreta”, decía Rafael Echeverría.
En los barrios, en el campo, en las organizaciones, en las ciudades, las experiencias de
comunicación comunitaria son espacios de encuentro. Mucho más que medios de comunicación.
Abren sus puertas a la confluencia de grupos y al intercambio. Comparten proyectos, sueños,
ideales. Entablan vínculos que dan por tierra con el esquema emisor-receptor como extremos
2 Correa Jaime: ¨Lenguaje y Comunicación Comunitaria¨, apunte de cátedra UBA 2000.
3 Idem
4 Idem
5 Rosa María Alfaro: ¨Una comunicación para otro desarrollo¨, 1993
aislados del proceso de comunicación. Y el medio es un espacio que acerca.

Dimensión político-cultural

La comunicación comunitaria tiene sus raíces en las radios educativas, católicas y mineras
de América Latina, la Educación Popular y la Teología de la Liberación; todas ellas iniciativas
defensoras de los intereses de las clases trabajadoras y amplificadoras de sus voces. Estas
experiencias tuvieron un rol central en la educación y formación de los habitantes: los sectores
populares tomaron conciencia de las razones estructurales de su pobreza y de la explotación.
Se constituyeron como medios al servicio de la alfabetización, campañas sociales, de salud,
de promoción del desarrollo.
Los medios comunitarios multiplican las posibilidades de propagar las voces de las
organizaciones sociales, colectivos, individuos, movimientos que
sostienen prácticas de transformación social. Construyen con ellos Vivimos inmersos
y en esa interacción cobra sentido su existencia. Poca incidencia y
poco sentido tendrían los medios comunitarios si no entablaran lazos
en la “cultura de la
con otros actores sociales que también promueven la construcción de f r a g m e n t a c i ó n ” , u n a
una alternativa. encrucijada cultural que
¿Con quiénes construyen lazos los medios comunitarios? Con otros prioriza el “sálvese quien
y otras que también cuestionan las relaciones sociales de dominio y
las formas capitalistas que las organizan. Se trata de la posibilidad de pueda“..
reconstrucción de los vínculos sociales destruidos por las dictaduras
o por el neoliberalismo. Y en ese encuentro poder soñar y construir
juntos una sociedad más justa para todos.
La carencia de visión social y comunitaria, tal vez sea una de las debilidades más preocupantes
y serias que afectan a las organizaciones y no escapa a ello la generalidad de la sociedad. Sin
duda, esta carencia está relacionada con un aspecto político de entender una comunidad, una
sociedad. Vivimos inmersos en la “cultura de la fragmentación6” (aislamiento, fragmentación,
falta de proyección territorial, sustentabilidad y estrategia), una encrucijada cultural que
prioriza el “sálvese quien pueda“, que impulsa la quimera de intentar soluciones parciales (o
individuales) a los problemas sociales o colectivos, por definición complejos e interconectados.
La cultura del autocentramiento y del sectarismo, que se edifica sobre el miedo al otro y la
fantasía de los círculos autoabastecidos, desvinculados del resto de los actores sociales.
“La comunicación comunitaria fortalece la articulación local que las organizaciones y vecinos
necesitan para enfrentar los procesos de descentralización y gradual pauperización que
caracterizan a las políticas globales de las últimas décadas”7.
La articulación es, en definitiva, uno de los objetivos político culturales principales de los
medios comunitarios.
En definitiva, desde un punto de vista político-cultural, las experiencias de comunicación
comunitaria en América Latina, nacen como verdaderas iniciativas contra hegemónicas, a
contra pelo de la industria cultural al servicio de un orden social injusto, explotador y excluyente.

“La comunicación comunitaria es para otra Industria Cultural”. Eduardo Balán

En síntesis…

Entendemos a la comunicación como un fenómeno, antes que mediático y tecnológico,


antropológico, social y humano. Los procesos de comunicación circulan ininterrumpidamente
en múltiples escenarios cotidianamente: en la calle, en las instituciones, en los hogares, en
los medios, en los barrios.
La comunicación humana es un complejo proceso de interacciones de intercambios de
sentidos mediatizados por nuestro lenguaje y por nuestra particular forma de Ser Humanos.
Desde esta perspectiva, entonces, arribamos que comunicación es sinónimo de: Diálogo. Un
proceso dialógico que implica: 5
Interacción
6 Desde los Barrio: pp11
7 Centro Nueva Tierra: ¨Barrio Galaxia¨, manual de Comunicación Comunitaria¨
Intercambio
Encuentro
Participación
Producción de sentido
Creación
Común-unión-comunidad
Democratización
Derecho Humano

“La comunicación no puede ser vista como algo separado de lo cultural y lo político, como algo
incontaminado, producto de relaciones `transparentes y racionales` en un mar de confusiones
socioculturales, de unas políticas neoliberales depredadoras o de formas de vida cada vez
más marcadas por la irracionalidad”8.
Retomando la frase que encabeza este texto, la comunicación comunitaria fundacionalmente
nace con un sesgo liberador; producto de prácticas y experiencias de comunicación contra
hegemónicas en Latinoamérica que deben comprenderse en el contexto de la complejidad
de movimientos y formaciones culturales producto de resistencias y luchas contra la opresión
de gobiernos autoritarios; así como los teóricos de la Escuela de Frankfurt denunciaban y
luchaban frente a la opresión y represión del nazismo y del capitalismo avanzado.
Las experiencias en comunicación comunitaria surgían como rasgos de la promoción de
procesos de comunicación participativa, dialógica y alternativa, en el sentido de que avalan
y permiten la expresión de “otras voces” más allá de las dominantes. La comunicación
comunitaria se reconstituye como estrategia dialógica que potencia la palabra y la praxis
popular, pero articulada con los movimientos sociopolíticos.
En síntesis, se trata de cómo los procesos de comunicación pueden estar al servicio de la
liberación de los oprimidos y no favoreciendo procesos de dominación, explotación y exclusión.

“El Diálogo es una relación horizontal de “A” con “B”. Nace de una matriz crítica y genera
criticidad. Cuando los dos polos del diálogo se ligan así, con amor, con esperanza, con fe el
uno en el otro, se hacen críticos en la búsqueda común de algo. Sólo ahí hay comunicación.
Sólo el diálogo comunica” Paulo Freire.

Nelson Cardoso
Septiembre 2007

Bibliografía consultada:

-Alfaro, Rosa María: “Una comunicación para otro desarrollo”, Ed. Calandria, Lima Perú 1993.
-Centro Nueva Tierra: “Barrio Galaxia”, manual de comunicación comunitaria, Bs.As. 2000.
-Correa Jaime: “Lenguaje y Comunicación Comunitaria”, apunte de cátedra UBA 2000.
-Fundación Defensores del Chaco, SOFOVIAL, El Culebrón Timbal y otras organizaciones: “Desde los
Barrios. Hacia una red cultural y solidaria en el gran Bs.As.”, Bs.As. 2000.
-Huergo Jorge: “Comunicación popular y comunitaria, desafíos político-culturales”, Boletín DRC, Nº 6
Diciembre 2004.
-Magarola Oscar, “Una aproximación al campo de la Comunicación Comunitaria”, apunte de cátedra
TAO Comunitaria, UBA, 2005.
-Maturana, Humberto: “El sentido de lo Humano”, en Conferencia sobre Fundamentos Matrísticos.
Ed.Dolmen. 4ta. Edición Stgo. de Chile 1993
- Pinilla, Helena. “La importancia del otro en la comunicación”, en Revista La Pizarra. Lima, Perú, 1994.
La Comunicación Comunitaria

Nelson Cardoso

Un objetivo de este texto, introductorio al Taller, es ubicar a la Comunicación Comunitaria dentro


del desarrollo de los estudios y escuelas con las que más relación hubo a lo largo de las Ciencias
de la Comunicación: sus raíces, mayores referentes, los contextos. Otro objetivo es definir en
qué consiste dicha disciplina, ya que existen muchos preconceptos y el escenario de acción ha
cambiado radicalmente en estas últimas dos décadas.
Por tal motivo, primero presentamos un recorrido a partir de las principales escuelas y teorías
críticas para ubicar los orígenes del fenómeno de la Comunicación Comunitaria; luego definimos
qué entiende esta Cátedra por dicha visión de la comunicación; y concluimos mencionando las
áreas de acción, tareas y roles posibles del comunicador comunitario.

1. Orígenes de la Comunicación Comunitaria

Para analizar de dónde, cuándo y cómo surge la Comunicación Comunitaria debemos partir
haciendo un raconto de las escuelas vinculadas a las Ciencias de la Comunicación que se han
dado a lo largo del siglo XX; en especial, centrarnos en aquéllas denominadas Teorías Críticas
en donde podemos rastrear sus orígenes.

Las primeras teorías críticas

Las teorías críticas se contraponen a las communication research norteamericanas; comienzan


a gestarse a partir de la década del '50 en Europa y se extienden durante los '60. En gran
medida tenían una óptica marxista.
Una de ellas fue la Teoría Culturológica, enmarcada en Europa a partir de los sesenta, que
estudiaba la cultura de masas poniendo de manifiesto los elementos antropológicos más
importantes y la relación que se instaura entre el consumidor y el objeto de consumo.
Esta teoría entendía que la cultura de una comunidad es mucho más amplia que la que imponen
los medios. Sostenía que existen otros valores y otras instituciones más importantes en la vida
cultural de una persona o grupo. Y si bien los medios participan en la producción de valores
sociales, su poder no es ni tan directo ni tan inevitable; también hay otros factores trascendentales
en la vida de la gente: la religión y el folklore, las reuniones sociales y los grupos políticos, las
tradiciones y las instituciones, los nuevos códigos entre vecinos y las asociaciones. Todos ellos
inciden en cada persona al igual que los mensajes masivos.

Las Teorías Culturológicas sostenían que la cultura de una comunidad trasciende a los
medios de comunicación.

La Escuela de Birmingham fue el principal exponente de las teorías culturales. Con Stuart
Hall como su referente más destacado, promovió el estudio de las estructuras sociales y los
procesos a través de los cuales las instituciones de las comunicaciones de masas sostienen y
reproducen la estabilidad social y cultural.
El concepto de cultura comprendía así tanto los significados y valores que surgen y se difunden
entre los diferentes grupos sociales, como las prácticas que los expresan. Los medios masivos
cumplen un rol activo en la elaboración de estas representaciones. El receptor no es concebido
como una masa atomizada de individuos sino como miembros de grupos culturales que
comparten una orientación (cultural) en la decodificación de los mensajes de manera especial
(Morley, 1980).
La interrelación entre cultura y medios de comunicación se produce cuando los medios
audiovisuales de la época (cine, radio y televisión) adquieren carácter de consumo masivo
y cuando, además de ser transmisores de información, se advierte que pueden convertirse 7
en portadores y difusores de "bienes culturales". Estos hechos transforman los sistemas
de transmisión de la cultura e introducen importantes cambios en sus contenidos, que se
homogeinizan.

Los medios pueden convertirse en portadores de bienes culturales.

La aparición de la “cultura de masas” es, en definitiva, la aparición de las formas culturales


propias del proceso de industrialización en el que los mass-media desempeñan un papel
decisivo.
En el contexto mundial, los EE.UU. habían adoptado una posición hegemónica después de la
Segunda Guerra. Por este motivo el sistema político, ideológico, económico, cultural, y hasta
los estilos de vida cotidiana (el “american way of life”) comenzaron a ser impuestos al resto del
mundo como el sistema óptimo, es decir, como un modelo único, idealizado y ejemplar.
El estudio sobre estas cuestiones, en tanto que implica un juicio sobre la sociedad capitalista
desarrollada, se transforma entonces en una polémica sobre la propia sociedad norteamericana
de los años cincuenta. Allí confluyen interpretaciones divergentes recogidas tradicionalmente
en torno a dos posiciones, una en contra y otra a favor, lo que Umberto Eco luego dio en llamar
Apocalípticos e Integrados (Eco, 1964).

La Escuela de Frankfurt era la cara visible de las nuevas teorías críticas.

Los miembros de la Escuela Crítica o Escuela de Frankfurt, como T. Adorno, M. Horkheimer,


W. Benjamin, E. Fromm, H. Marcuse, mantuvieron una postura crítica frente al establishment
de la comunicación. Estos intelectuales habían abandonado Alemania escapando de la
persecución nazi y se instalaron en los cuarenta en EE.UU., justamente en el momento en
que las investigaciones norteamericanas se encontraban en un creciente conflicto respecto a
la dialéctica: críticos aristocráticos de la nueva cultura (apocalípticos); apologetas del sistema
cultural y económico de la sociedad capitalista desarrollada (integrados).
En la Escuela de Frankfurt estudiaron cómo la estructura económica “domina” los más distintos
niveles de la estructura cultural y “penetra” en la subjetividad de las personas que determinan
la estructura de los valores, los deseos, las normas y las representaciones del placer. Con su
tarea esta Escuela aportó a las ciencias sociales la visión original de recuperar para el análisis
crítico, marxista, al estudio psicológico y su perspectiva freudiana.
Tuvo más influencia en Europa que en EE.UU.; pues la investigación norteamericana sobre la
cultura de masas se había dividido -de hecho- en dos grandes bloques: los que se oponían a
la nueva cultura de masas; y los que entendían que la nueva cultura era signo de un progreso
y de una mejor distribución social de los bienes culturales.
Hacia fines de los '60 los aportes del intelectual canadiense de la comunicación, Marshall
Mac Luhan, radicaron en el hecho de desestructurar algunos de los esquemas tradicionales
heredados del paradigma de Lasswell. Mac Luhan renunciaba a hablar de los medios como
entidades aisladas, porque creía que estos instrumentos técnicos formaban con el ser humano
una unidad antropológica, destruyendo así la separación tradicional entre canal y receptor.
Su frase célebre, “el medio es el mensaje”, significa decir que las características técnicas del
medio afectan y determinan a los contenidos. Los medios electrónicos involucran a varios
sentidos a la vez siendo la televisión el más dinámico de todos, y establecen una interacción con
la gente donde lo menos importante es el contenido. La influencia de la TV, por tanto, aparece
desde los más pequeños detalles de nuestra vida hasta los macro-cambios introducidos en
la alimentación, en los automóviles y en todo lo que afecta a los niveles culturales de una
sociedad.

Mac Luhan introduce dos conceptos fundamentales: “El medio es el mensaje” y “La
Aldea Global”.

“La Aldea Global” de McLuhan es otro de los conceptos aportados durante la misma década:
“la cohesión creciente de la humanidad demuestra que la tierra es esférica y que cada uno de
nosotros está obligatoriamente ligado a todos los hombres, y es solidario de cada uno de ellos.
La última guerra ha demostrado que es imposible escapar a esta fuerza de unión. Por otra
parte, el hombre no está hecho para vivir aislado, sino para formar, con sus semejantes, un
superorganismo que implique un grado suplementario de conciencia”. Muy pronto, la opinión
científica comenzó a ironizar sobre esta pretendida felicidad cósmica de la tecnología de la
televisión.

De todos modos, lo estimulante es su ruptura con el criterio de que los elementos que
constituyen el proceso comunicativo pueden ser interpretados de manera aislada, uno
a uno.

Por otro lado, Herbert Schiller, profesor de la Universidad de California (EE.UU.), representa un
contrapunto sorprendente de las investigaciones norteamericanas tradicionales o dominantes.
Este autor puso en marcha un importante proceso de reflexión crítica sobre los valores de
la creciente Industria Cultural norteamericana. Su voz, desde la misma norteamérica, viene
a ser una voz de solidaridad hacia los planteamientos que desde fines de los sesenta venía
pronunciando el Tercer Mundo: pugnan por conseguir un equilibrio del flujo internacional de la
comunicación.
Se puso en marcha un importante proceso de reflexión crítica sobre los valores de la creciente
Industria Cultural norteamericana.
La función económica de los medios de comunicación de masas encuentra una primera
coordenada de interpretación en el estudio del papel que la publicidad ejerce en los medios,
y que los medios ejercen en relación con la publicidad. Schiller es contundente: “La TV
comercial está organizada para servir en bandeja a los anunciantes una audiencia masiva, la
programación es el relleno intercalado entre los mensajes de los anunciantes” (Schiller, 1973).
Esta interpretación económica de las funciones de los mass-media, y del papel de la
publicidad como instrumento de la economía capitalista, es abordada también por Schiller en
su dimensión internacional. En esta amplia dimensión lo que se analiza es la cultura de masas
como engranaje de la publicidad de los productos norteamericanos y de las formas de vida
que su difusión exige. Las películas de Hollywood se habían convertido en la gran maquinaria
de publicidad y relaciones públicas para los bienes de consumo y la fuerza militar de EEUU.
En la sociedad capitalista desarrollada la clase hegemónica genera un sistema cultural, una
estructura de valores, cuya finalidad es la de conseguir que la población mantenga un sistema
de expectativas en sintonía con el status quo dominante. El control, en la era actual, ya es
imposible con el único recurso de la dominación militar; es necesaria una nueva metodología:
la semántica de los mass-media.

“La tele dispara imágenes que reproducen el sistema y voces que le hacen eco; y no hay
rincón del mundo que ella no alcance. El planeta entero es un vasto suburbio de Dallas.
Nosotros comemos emociones importadas como si fueran salchichas en lata, mientras los
jóvenes hijos de la televisión, entrenados para contemplar la vida en lugar de hacerla, se
encogen de hombros.
En América Latina, la libertad de expresión consiste en el derecho al pataleo en alguna radio
y en periódicos de escaso tiraje. A los libros, ya no es necesario que los prohiba la policía: los
prohibe el precio”.
La televisión-3. Eduardo Galeano
“El libro de los abrazos”.

Teorías críticas latinoamericanas

En América Latina, en general estamos acostumbrados a copiar recetas y modelos importados


del primer mundo. Sin embargo, en materia de comunicación e investigaciones, se han hecho
grandes contribuciones especialmente en las llamadas teorías críticas de los años sesenta y
setenta.
Llegando a los ´70, los medios requerían tecnologías cada vez más complejas y costosas; por
lo tanto, necesitaban nuevos ingresos. Una estrategia de los grandes medios de los países
“desarrollados” fue buscar nuevos mercados para sus productos; así comenzó en América
Latina la importación de bienes culturales de EE.UU. y de Europa.
Se inicia entonces un período de denuncia y tensión entre países “desarrollados” y “en vías de
desarrollo”. En los estudios de comunicación latinoamericanos a este momento se lo conoce
con el nombre de Teoría de la Dependencia.
9
La Teoría de la Dependencia dio cuenta de un período de denuncia y tensión entre
países “desarrollados” y “en vías de desarrollo”.

Dicha teoría remarcaba la diferencia entre las grandes cadenas monopólicas internacionales,
las cadenas nacionales y los pequeños medios locales; poniendo el acento en la relación
internacional entre países. Los teóricos de la dependencia luchaban por la igualdad de
posibilidades de los estados para acceder a las tecnologías de la comunicación y a la
información internacional.
En la primera mitad de la década del setenta se instauraba en el debate internacional las
políticas de comunicación e información, en el marco del Nuevo Orden Económico Internacional
y el Nuevo Orden Informativo Internacional.
En Latinoamérica, por la vitalidad del cambio social y las transformaciones comunicativas, han
surgido más claramente que en ningún otro contexto mundial las implicaciones políticas de la
investigación sobre la comunicación.
En latinoamérica surgieron claramente las implicaciones políticas de las investigaciones sobre
comunicación.
La primera gran tarea de los investigadores críticos latinoamericanos fue la de rechazar los
puntos de vista impuestos por el funcionalismo y el empirismo de la sociología norteamericana
de la comunicación.
En 1980, en la XXI conferencia de la UNESCO, se presentó el controvertido Informe Mac Bride
donde se declara que, para superar los desequilibrios existentes en el campo de la información
y de la comunicación, se debe llamar a la cooperación internacional y especialmente invitar a
los pueblos en vías de desarrollo a reforzar y ampliar la capacidad de producción y difusión de
mensajes nacionales y autóctonos.
Los intelectuales críticos a los modelos tradicionales de la comunicación planteaban una
nueva manera de concebir a la comunicación. Autores como Ariel Dorfman, Armand Mattelart,
Mario Kaplun, Reyes Mata, Antonio Pasqualli, Hector Schmucler, entre otros, rompen con
el concepto tradicional de “comunicar”. Ellos van a decir que los medios no comunican sino
que informan; porque la comunicación no es lineal, sino más bien es un proceso “dialógico”
donde existe un elemento distintivo que es el “feedback”, la respuesta o retroalimentación del
destinatario en el proceso comunicativo. Los medios de comunicación masiva, justamente, no
tenían esa capacidad de respuesta o diálogo con los destinatarios.
En el Modelo Ideológico de las investigaciones en comunicación los medios eran “aparatos
ideológicos del Estado”, difusores de ideología capitalista.
A esta postura se la identificó con el nombre de Modelo Ideológico de las Investigaciones
en Comunicación. Los medios eran “aparatos ideológicos del Estado” (Althusser, 1970),
difusores de la ideología capitalista, y sus discursos, mercancías. El estudio de los medios de
comunicación se incorpora así como uno de los temas de la lucha ideológica.
Un trabajo que ilustra el pensamiento crítico latinoamericano, con respecto a los medios de
comunicación de la época, fue “Para leer al Pato Donald”, donde A. Dorfman y A. Mattelart
develan los mecanismos específicos mediante los cuales la ideología burguesa capitalista
(norteamericana) se reproduce a través de los personajes de Disney.

“En los veranos, la televisión uruguaya dedica varios programas a Punta del Este.

Más interesadas en las cosas que en la gente, las cámaras llegan al éxtasis cuando exhiben
las casas de los ricos en vacaciones. Estas mansiones ostentosas se parecen a los mausoleos
de mármol y bronce del cementerio de La Recoleta, que es el Punta del Este de después.
Por la pantalla desfilan los elegidos y sus símbolos del poder. El sistema, que edifica la
pirámide social eligiendo al revés, recompensa a poca gente. He aquí los premiados: son los
usureros de buenas uñas y los mercaderes de buenos dientes, los políticos de creciente nariz
y doctores de espalda de goma.
La televisión se propone adular a los que mandan en el Río de la Plata, pero sin quererlo
cumple una ejemplar función educativa: nos muestra las altas cumbres y en ellas delata la
tilinguería y el mal gusto de los triunfantes cazadores de dinero.
Debajo de la aparente estupidez, hay verdadera estupidez”.
La Televisión-5. Eduardo Galeano. “El libro de los abrazos”.
En Argentina, Heriberto Muraro publicaba un artículo titulado “Los dueños de la TV argentina”,
demostrando y denunciando la total dependencia de los canales argentinos de televisión de
las cadenas norteamericanas ABC, CBS y NBC.
Por aquel entonces, las discusiones en materia de comunicación se centraban en el hecho de
que la ideología de los medios dependía de quiénes eran sus propietarios, es decir, al servicio
de quién estaban. Por lo que los medios de comunicación eran considerados instrumentos
de manipulación ideológica del capitalismo. Y para lo cual era importante realizar un estudio
ideológico de los mensajes y los medios masivos de comunicación.
Durante este mismo período, es importante destacar los primeros aportes del pedagogo
brasileño Paulo Freire con respecto a una nueva concepción liberadora de la educación,
enfrentada a la tradicional educación para la dominación. Su libro “Pedagogía del Oprimido” es
una crítica al modelo “bancario” de educación oficial en América Latina. Sus ideas encontrarían
rápidamente eco en estudios e investigaciones sobre comunicación, donde se extrapoló la
relación dominadora entre educador y educandos a la relación entre el emisor y los receptores
de los medios.
En 1969 se inaugura con Brasil una seguidilla de golpes militares en el Cono Sur de América
Latina que fue involucrando a distintos países, siendo Argentina el último de ellos en caer
en el 1976. El contexto latinoamericano se caracterizaría por gobiernos dictatoriales que
se apoderaron de los medios de comunicación masiva, coartaron la libertad de expresión y
terminaron con todo tipo de movimientos progresistas o de izquierda. Se instauraba en América
Latina un período caracterizado por el autoritarismo, la represión y una profundización de la
dependencia norteamericana.
Los setenta fue un contexto que favoreció el surgimiento de experiencias de educación y
comunicación “alternativas” a las comunicaciones hegemónicas y autoritarias. Estas nuevas
iniciativas surgieron desde las bases y a partir de “medios de baja potencia”, en especial
con la radio. Eran experiencias desde grupos minoritarios y marginales: mujeres, mineros,
campesinos, sindicalistas, comunidades eclesiales de base, etc., que buscaban revalorizar su
cultura local, tener voz y poder expresarse en medios democráticos de comunicación.

Comienzan a barajarse conceptos tales como:

Uso alternativo de los medios


Comunicación horizontal
Comunicación participativa
Comunicación comunitaria
Comunicación alternativa
Comunicación democrática

Cada estudioso o investigador buscaba explicar el fenómeno desde diferentes ópticas: la


importancia del feedback, la globalización, una comunicación transformadora, etc. Lo importante
aquí es que aparece una nueva manera de concebir a la comunicación, no ya desde un emisor
fuerte que difunde, sino desde receptores que también son emisores accediendo a medios de
baja potencia, generando nuevos mensajes. Por lo que términos tales como el “acceso”, el
“diálogo”, la “participación”, comienzan a cobrar fuerza en los procesos comunicativos.
Los parámetros principales de este nuevo paradigma de la comunicación eran:

La comunicación horizontal.
La comunicación participativa.
El derecho a la comunicación.

A finales de la década del setenta, y a partir de las posturas teóricas relacionadas con Lectura
Crítica, Comunicación Alternativa y Comunicación Comunitaria, se fueron originando en
América Latina distintas experiencias de lo que se llamó “Educación para la Comunicación”.
Algunas se orientaban a promover el análisis de los medios, denunciando especialmente la
concentración de su propiedad y la dependencia que esto genera. Otras se preocupaban
por fomentar el análisis del contenido de los mensajes de los medios, procurando develar su
ideología y su significado cultural. También hubo experiencias que pusieron su énfasis en el 11
dominio de los elementos del lenguaje de los medios, sosteniendo que esta “alfabetización”
haría posible la criticidad y la creatividad.
Los objetivos de la Educación para la Comunicación se relacionan básicamente con el
desarrollo de capacidades comunicacionales en las personas. Esto requiere una visión amplia
del sujeto comunicacional, en tanto persona que emite y recibe mensajes, en tanto receptor
de los medios masivos. Por eso utiliza herramientas de éstas y otras corrientes, todas ellas
centradas en la posibilidad de los receptores y la apropiación de esos lenguajes.

El modelo de la recepción

Dentro de las llamadas Teorías Críticas se desprende una corriente que inclina la balanza hacia
el papel del receptor de las comunicaciones, y sus significaciones en torno a los mensajes
de los medios masivos; centrando su atención en la crítica hacia la concepción lineal del
proceso de comunicación. Las raíz de esta corriente, como antes mencionamos, fue la Teoría
Culturológica y sus escuelas derivadas: comunicación alternativa, comunicación comunitaria
y lectura crítica de mensajes masivos.
Se inicia así una nueva etapa en la investigación de los mass-media, en la que dejaba de
interpretarse al público como una entidad pasiva y desorganizada, para iniciar la investigación
de las relaciones entre comunicación, organización e influencia personal.
Desde mediados de los '80 comienza un nuevo enfoque centrado en la recepción, cuyos
objetivos eran conocer los condicionantes que el receptor impone al medio; se delimita la idea
de que, en lugar de estudiar lo que los medios hacen con las personas, debe estudiarse lo que
las personas hacen con los medios y sus mensajes. Este cambio de enfoque se ampliará con
nuevos descubrimientos, especialmente en el terreno de la “percepción selectiva”, es decir, la
captación perceptiva seleccionada y determinada por diversos tipos de a priori del receptor:
ansiedades, expectativas, propia defensa ante los mensajes, gratificaciones ante los mismos,
etc.; e incluso a través de la “retención selectiva”: instalación en la memoria de una u otra
información según los intereses que se descubren, ciertamente complejos, de los receptores.
Analizar el fenómeno de la recepción implica, como primera medida, abandonar la idea
de un público masivo y homogéneo para advertir la existencia de audiencias plurales y
multiculturales. Como sostiene Elizabeth Lozano “la presencia de las 'minorias masivas'
(sexuales, generacionales, étnicas, sociales) y de las 'mayorías minoritarias' cuestionan la
existencia del 'espectador promedio', del común de la gente”.
Por otro lado, requiere que comprendamos que los receptores son en realidad perceptores
capaces de negociar, resignificar y producir sentido desde sus biografías, fantasías, deseos y
una multiplicidad de prácticas culturales presentes en la vida cotidiana de la audiencia.
Los receptores son en realidad perceptores capaces de negociar, resignificar y producir sentido
desde sus biografías, fantasías, deseos y una multiplicidad de prácticas culturales.
La perspectiva de la Semiótica Clásica tuvo su influencia en esta nueva corriente de estudio
del receptor centrándose en los contenidos ideológicos, el análisis de las intenciones y los
signos utilizados por un emisor; rastreando huellas de subjetividad. Los semiólogos centraron
su estudio en el momento de la circulación de los discursos, y entonces se habló de un nuevo
concepto: el Discurso Social. Un discurso, una idea, un valor social, una serie de hechos
y pensamientos que son capaces de 'construir sentido'. La gente de una sociedad, en un
momento determinado, comparte y acepta ciertos sentidos como reales, lo sean o no.
El Modelo de la Recepción iba en clara contraposición al viejo modelo lineal de los efectos,
producto de la sociología funcionalista norteamericana. Consistía en investigaciones que
ponían el acento en las redes prácticas que se tejen en la sociedad y las producciones de
sentido, a partir de los mensajes impartidos por los medios de comunicación masiva. El
debate de los intelectuales de la comunicación de la época se centraba en el hecho de que
la comunicación estaba relacionada con una concepción de cultura, y no tan sólo con saber
quiénes eran los propietarios de los medios y qué ideología tenían éstos.
La limitación de este nuevo modelo constituyó su extrema inclinación hacia el otro polo en
el esquema de la comunicación (el receptor). De manera inversa a lo que ocurría con las
primeras escuelas de comunicación, que inclinaban la balanza para el emisor, el nuevo
modelo estaba al borde de crear un paradigma ilusorio de un receptor omnipotente contra el
que ningún intento de persuasión, convencimiento, manipulación o engaño resultaría posible.
Esta concepción exagera las potencialidades reales y actuales de los receptores, y resulta
inadecuada especialmente en las sociedades latinoamericanas en las que ningún sistema
ni institución social se ha ocupado de formar personas con actitud crítica para valorar la
producción comunicativa mediática.

La comunicación de finales de milenio

La novedad de este fin de siglo y de milenio es que el presente contexto cultural está
crecientemente mediatizado, o más bien, “massmediatizado”. Vivimos una revolución
comunicacional en que los medios parecen haberse convertido en el actor fundamental de
la vida, no sólo de la información y del entretenimiento. Se trata de una revolución global, de
un tipo de desarrollo centrado en las telecomunicaciones, en la informática y en la industria
audiovisual (y por supuesto la fusión de estas tres industrias).
Es la “Era electrónica”, la era de las “Globalizaciones”, la revolución de la fibra óptica, los
satélites de transmisión directa, Internet. Nuevas tecnologías que permiten:

- Rápida difusión de noticias, informaciones y mensajes.


- Llegar a grandes multitudes de personas al mismo tiempo.
- Representar o reformular la “realidad” a partir de los efectos sonoros y visuales.

Hoy una persona puede recibir en un solo día más información que un hombre del siglo XIX
en toda su vida.
Los temas que ocupan a las discusiones teóricas, en general, giran en torno a lo que se
ha dado en llamar las consecuencias de la Era de la Globalización. Vivimos en un mundo
“electrónico”, “globalizado”, “digitalizado”, de “autopistas informáticas”, de “realidad virtual”,
donde la electrónica y las nuevas tecnologías en comunicación han roto las fronteras, agilizado
los tiempos, las informaciones. En definitiva, cambia la forma de vida y la manera de percibir
al mundo.
En esta época los teóricos de la comunicación ya no tienen grandes conceptos que sirvan
para explicar la vida social y la comunicación dentro de ella. Se dedican a resolver problemas
concretos, signados por los cambios tecnológicos vertiginosos, y se ven mayormente invadidos
por las posibilidades de las nuevas herramientas de comunicación. Muchos pretenden explicar
los numerosos cambios que éstas generan, pero no se ha impuesto una nueva teoría capaz
de interpretar los circuitos de comunicación actuales con un sentido abarcador y universal.
Es cierto que siempre han existido cambios, pero nunca tan vertiginosos y tan fragmentarios
como en esta nueva Era Post-moderna.
A lo largo de los últimos años del siglo se han ido gestando varios abordajes sobre estas
problemáticas comunicacionales que intentan sentar las pautas para un replanteo fundamental,
colocando por primera vez al hombre en el centro de las deliberaciones.

“La primera función de la comunidad democrática, es la de crear una comunidad informada”


(J.Bruner)

En la década del ´90, los gobiernos latinoamericanos, acordes con la política neoliberal
propuesta, llevan adelante políticas de “achicamiento estatal”; lo que significó que el Estado,
entre otras cosas, vendiera a capitales privados los servicios públicos que hasta ese entonces
venía administrando. Y con ellos los medios de comunicación, como emisoras de radio y
televisión.
Con esta nueva política de achicamiento también se produjo una retirada del Estado en
aquellos servicios esenciales como Salud, Sistema previsional, etc.
Las organizaciones no gubernamentales (ONGs.) comienzan entonces a cumplir un papel
fundamental en la tarea de “ocuparse” de todos aquellos temas que hacen al desarrollo de
una comunidad y que el Estado continúa abandonando: salud, educación, derechos, minorías,
cultura...
El movimiento del Tercer Sector (o Sector Social) comenzaba a cobrar la fuerza que le
suministraba la conformación de miles de organizaciones no gubernamentales (formales e
informales) y una serie de Redes que se iban configurando en torno a temas y problemáticas:
mujeres, derechos humanos, educación, capacitación laboral, infancia, pobreza, violencia,
salud, tercera edad, enfermedades, y un centenar de etcéteras. 13
Resumiendo

La Comunicación Comunitaria históricamente estuvo asociada a:

- Lo popular y los trabajos de base (villas, asentamientos, barrios populares, etc).


- Lo alternativo frente a lo oficial.
- Los medios de baja potencia (por ejemplo, FM de villa miseria o comunitaria).
- Acciones reivindicativas.
- Un estilo “hippie” o marginal.

Esto se debe a que lo que hoy conocemos como Comunicación Comunitaria se relaciona con
los movimientos latinoamericanos “de base” de los años sesenta y setenta:

- La Educación Popular,
- los Movimientos Eclesiales de Base,
- la Comunicación Alternativa,
- el Modelo de la Recepción,
- las Teorías Culturológicas,
- la Lectura Crítica de Mensajes de los Medios y
- el uso alternativo de los medios de comunicación de baja potencia, en especial la radio.
2. La Comunicación desde una mirada Comunitaria

“La comunicación es una calle ancha y abierta, cruza con compromiso y hace esquina con
comunidad”
Mario Kaplún

La complejidad del término

La comunicación es un término, como nos muestra la frase que encabeza este apartado, muy
amplio y abierto; suele usarse de múltiples maneras como:
Información, expresión,
medios de comunicación,
diálogo, transmisión,
publicar, manifestar,
revelar, contar, relación,
comunidad, común, etc.

La amplitud y complejidad de este fenómeno ha significado décadas de investigación, y un


desafío para investigadores/as de las más diversas disciplinas; por lo que el estudio de la
comunicación ha sido y es motivo de diversas escuelas y teorías.
Las innumerables interpretaciones, que se han hecho a lo largo del tiempo, no alcanzan para
dar cuenta de la complejidad de la experiencia comunicativa entre los seres humanos.
La comunicación humana es un fenómeno multifacético, su definición depende del ángulo de
mira.
La comunicación humana es multifacética. Desde un punto de vista etimológico, la palabra
comunicación deriva de dos vocablos latinos: COMMUNICARE y COMMUNICATIO

“Acción mediante la cual lo que era propio y exclusivo de uno viene a ser participado por otros”.

Significa hacer común algo con otros, y hacerse partícipe o entrar a formar parte de algo. Y
nosotros podemos hacer común a los otros nuestros pensamientos, dar noticias a los otros,
conversar con una persona, o más, y en todos estos casos decimos comunicar.
Cuando tiene sentido afín a significar y notificar entonces es dar a conocer a otros una cosa
que se sabe o que se hace, ponerla casi aparte de nuestro conocimiento, ponerla con ellos 'en
común'. Se notifican los hechos, se significan los sentimientos, se comunican éstos y aquéllos,
pero éstos (los hechos) más propiamente que aquéllos (los sentimientos). Se notifica a quien
quiere y debe conocer, se comunica con quien se quiere hacer parte del propio conocimiento
o sentimiento (Niccoló Tommaseo, citado por Eugenio Castelli, 1981).
La comunicación como relación humana

La estructura misma de nuestro ser está hecha para la comunicación, por consiguiente, la
persona humana es el centro del proceso de la comunicación.
Vivimos permanentemente situaciones de relación con otros seres humanos, con los cuales
intercambiamos ideas, visiones del mundo, trabajo, amor, fiestas, decisiones...
Todos los seres humanos vivimos necesariamente comunicándonos mediante códigos:
verbales, escritos, gestuales, kinésicos, etc.
Cotidianamente vivimos y atravesamos diferentes niveles de relaciones comunicacionales:

• intrapersonal (con uno mismo),


• interpersonal o intersubjetiva (con una o dos personas),
• grupal (con un grupo pequeño de personas),
• institucional (relaciones dentro de instituciones, como la escuela),
• local (relaciones comunitarias)
• masivas (con los medios masivos de comunicación).

Por ejemplo, una escuela es en sí misma un ámbito que comunica; ¿de qué manera?:

• la distribución espacial: dirección, aulas, sala de profesores, patio...


• los bancos dispuestos hacia el frente del aula, o en semicírculo...
• las imágenes: estatuas, bustos, cuadros, afiches, banderas...
• los uniformes, o vestimentas reglamentarias...
• las conversaciones,
• los tiempos delimitados,
• la dinámica de la clase,
• el currículum oculto (no explícito)...

Charles Wright definió la comunicación como “el proceso por medio del cual se transmiten
significaciones de una persona a otra”, dando así a entender que se trata de una actividad
dinámica, un movimiento de las personas que tienden a intercambiar recíprocamente cuanto
fluye de lo más profundo de sí mismas. Cuando hay comunicación debe haber una respuesta
(o feedback), aunque a veces no sea más que un silencio.

“El hombre es un animal que habla”. “El hombre es un mamífero parlante”.


Aristóteles, siglo V a.c. Eliseo Verón.

Nuestro lenguaje constituye una característica esencial, en tanto diferenciadora del ser
humano: su tendencia natural a comunicarse.
El ser humano tiene una inclinación a comunicar a sus semejantes sus experiencias, estados
de ánimo, estados mentales, de diversas maneras y con diferentes medios.
Algunos pensadores contemporáneos, como es el caso del biólogo chileno Humberto
Maturana, expresan una preocupación por la relación que existe en el nivel del lenguaje entre
el decir-hacer-sentir. En términos de este autor, la comunicación exige que se pongan en
juego las palabras y sus significados pero asociadas a los sentimientos que se generan en el
encuentro entre las personas; sentimientos que le deben dar al lenguaje una intencionalidad
en la que reside precisamente la riqueza de las interacciones comunicativas (Maturana, 1993).

Comunicación y medios de comunicación

Normalmente se confunde a la comunicación con alguno de los elementos que la conforman.


Se la suele reducir a un aspecto, en función del énfasis o punto de vista desde donde se la
defina.
Efectivamente, cuando hablamos de comunicación nos referimos a algo más que un programa
de televisión o de radio, o un periódico, es decir, el medio que se elige para comunicar. También
excede aquello que decimos o expresamos, y que conocemos como “mensaje”. Incluso va más 15
allá de los soportes técnicos o tecnológicos que utilizamos para su producción y/o difusión,
como los aparatos de televisión, radio, o como lo es ahora Internet.
Si bien todos ellos -medios, mensajes, aparatos- son componentes de la comunicación, no
definen con exactitud lo que es comunicarse con otros.
Normalmente se confunde a la comunicación con alguno de los elementos que la conforman.
Si bien medios, mensajes, emisores y receptores son componentes de la comunicación, no
definen con exactitud lo que es comunicarse con otros.
Cuando decimos “comunicación” estamos expresando algo más amplio y complejo que el
simple hecho de difundir o informar hechos, acuerdos o actividades. La comunicación es,
sobre todo y antes que nada, una compleja relación que necesariamente requiere e implica
la participación de al menos dos sujetos involucrados. Por lo tanto, no puede haber relación
comunicacional a partir de la existencia y voluntad de un solo polo (el emisor de los mensajes).
Indefectiblemente tendrá que existir un “otro” de la comunicación.
La comunicación es, sobre todo y antes que nada, una compleja relación que necesariamente
requiere e implica la participación de al menos dos sujetos.
Rosa María Alfaro nos dice que “lo comunicativo es para nosotros una dimensión básica de la
vida y de las relaciones humanas y socioculturales. Es el reconocimiento de la existencia de
actores que se relacionan entre sí dinámicamente, a través de medios o no, donde existe un
UNO y un OTRO, o varios OTROS, con quienes cada sujeto individual o colectivo establece
interacciones objetivas” (Alfaro, 1993).
Comunicar, entonces, es algo más que informar, que transmitir mensajes de un punto a otro:
es informar y significar, transmitir y a la vez hacer compartir sensaciones e ideas a un receptor
que conserva sus derechos de aceptar, rechazar, mantenerse indiferente o pasivo, o bien
crítico o activo frente a los mensajes que recibe.
No debemos reducir la comunicación a un mero instrumento, sino más bien lo que hace falta
es que la convirtamos en una actitud permanente.
La comunicación hace posible las sociedades. Es la matriz donde se encajan y entretejen
todas las actividades humanas. Es imposible pensar una sociedad o cultura sin comunicación.
No es accidental que las palabras comunicación y comunidad tengan la misma raíz.

3. Competencias de la Comunicación Comunitaria

No existe una definición única y acabada de lo que significa e implica la “Comunicación


Comunitaria”, tampoco tiene un origen muy preciso en el tiempo. Según Frances Berrigan
(1980), “es una metodología o técnica que no se limita a determinados medios de comunicación
ni únicamente a un ámbito (masivo, institucional, grupal, barrial, interpersonal). Es una
metodología que debe ser posible de transferir de un medio y de un ámbito a otro”.
Hoy en día, a diferencia del pasado, tiene múltiples escenarios de acción (instituciones, el
Estado, empresas privadas, barrios, grupos, etc); es decir que incluye los trabajos de base
pero no se reduce sólo a ese ámbito.
Hablar de Comunicación Comunitaria es poseer una mirada alternativa a la noción tradicional
sobre “la comunicación”. Desde esta perspectiva no se concibe una visión extensionista,
lineal, instrumental o que busca efectos; sino más bien, es considerada desde el punto de
vista actitudinal: una comunicación no como herramienta o instrumento para alcanzar un
efecto sino más bien como constitutiva de los seres humanos. Es un proceso complejo de
interacciones con un “otro”.
En este sentido, la Comunicación Comunitaria es un desafío por rescatar y valorar aspectos
esenciales de la comunicación humana como son - el diálogo,
- las emociones,
- los procesos grupales y personales,
- la cercanía,
- el intercambio,
- la participación,
- el “otro” como un legítimo interlocutor,
- el saber escuchar,
- el hacer hincapié en el lenguaje.

Estos aspectos cobran más valor si tenemos en cuenta los tiempos de la post-modernidad en
que vivimos, donde es común encontrar aceleración, falta de tiempo, escasez de contactos
personales, existismo, fugacidad, fragmentación, individualismo, despersonalización, falta de
pertenencia, falta de identidad, anomia, consumismo...

Una Comunicación con una mirada puesta en “otro Desarrollo”

Existen perspectivas o miradas acerca del desarrollo desde los medios de comunicación; son
aquellas que plantean un mayor acceso y participación a los medios y a la información que
ellos brindan.
Sin embargo, intentamos establecer un abordaje desde la comunicación como proceso humano,
un complejo de interacciones entre seres humanos que supera los procesos mediáticos. Es
decir, nos situamos en procesos de desarrollo de las personas y no tanto en los medios,
porque entendemos que la comunicación es una relación compleja entre individuos.
La comunicación está ligada directamente al desarrollo, no sólo como aporte auxiliar y
metodológico al mismo, sino como objeto de transformación de la sociedad y de los sujetos
que la componen. Es por lo tanto medio y fin, aspecto y estrategia global.
Está así comprometida, consciente o inconscientemente, con modelos y proyectos macro o
microsociales, y con los procedimientos que se implementan para plasmarlos. Porque toda
concepción de desarrollo supone otra de comunicación, y viceversa.
Partimos de una concepción de desarrollo no concentrada en lo económico, aunque sin dejar
de lado este aspecto. Asumimos la profunda interrelación entre las diversas dimensiones de
la vida social, es decir, la economía, lo social, los procesos culturales y la política, donde los
sujetos humanos debieran decidir y conducir el tipo de sociedad que “deseen” producir, con
libertad. Lo que significa involucrar al desarrollo humano de las personas y de sus relaciones,
contando con su plena participación. Una voluntad de buscar cambios concretos, inclusive en
la vida propia, que unan el mundo individual con el colectivo, el objetivo con el subjetivo, y el
social con el personal.
Es decir que el Desarrollo comienza con y a partir del desarrollo personal, e involucra también
las relaciones intersubjetivas en tanto relación con un “otro”. Toda acción de desarrollo se sitúa
en relaciones intersubjetivas; por lo tanto, es de suponer que toda persona, familia, grupo,
comunidad sea, en sí misma, portadora de Desarrollo.
Concebimos al Desarrollo como un proceso de crecimiento sumamente complejo, no
necesariamente lineal, menos aún simplificado.

VIEJO PARADIGMA NUEVO PARADIGMA

Estático Dinámico
Lineal Procesos
Cuantitativo Cuantitativo/Cualitativo
Economicista Multidimensional
Macro Micro y Macro

Toda acción de Desarrollo se sitúa en relaciones intersubjetivas diversas y complejas. No hay


hecho concreto de la vida y del desarrollo que no comprometan la subjetividad y la interacción
entre varios. El reto es, entonces, considerar cómo el desarrollo aborda el problema de la
subjetividad.
La comunicación, al suponer diálogo y participación, coloca su aporte en el corazón mismo
de la construcción de la democracia. Asimismo, las acciones de desarrollo se sustentan en el
compromiso y gestión de los sujetos en ellas; exigen comunicación.

Acerca del rol del comunicador comunitario

En la Comunicación Comunitaria confluyen dos componentes: el educativo y el político. 17


Desde esta perspectiva toda acción comunicativa posee un componente educativo abordado
desde lo pedagógico, que debe generar procesos de aprendizaje y cambio. En este sentido, se
trata de una pedagogía transformadora y que pone el énfasis en los procesos.
Además, toda acción comunicativa micro debe tener un nexo con un aspecto macro. Debe
apuntar a acciones transformadoras, políticas colectivas, problematizar situaciones y realidades,
intervenir en la coyuntura; apuntar a recuperar la historia de una comunidad, su memoria, las
huellas, los conflictos.
En este sentido el comunicador comunitario es aquel:

- Que busca nuevas formas de construir cambios a través de acciones transformadoras.


- Capaz de generar espacios de comunicación real.
- Que como mediador permite y ayuda a una comunidad para verse a sí misma.

Por lo tanto, las líneas de acción más comunmente relacionadas con el comunicador comunitario,
hoy se asocian a:

- Rescatar y potenciar valores que hacen a la esencia del ser humano.


- Especializarse en procesos no mediáticos.
- Poseer una visión “actitudinal” y no “instrumental” acerca de la comunicación.
- Desarrollar procesos cualitativos de desarrollo personal, grupal y comunitario.
- Promover relaciones interpersonales: escuchando, conociendo, interrogando, proponiendo,
coordinando, problematizando.
- Fomentar espacios de participación, intercambio y diálogo.
- Hacer énfasis en los procesos grupales, y no tanto en los productos finales.
- Auspiciar como nexo o mediador entre culturas, saberes, personas.
- Trabajar con el lenguaje como constructor del mundo.
- Observar y analizar las organizaciones sociales a partir de la comunicación (diagnósticos
comunicacionales).

Acerca de los medios de comunicación comunitaria

Los medios de comunicación comunitaria son una adaptación de los medios de comunicación
en general, para su uso por la comunidad y para cualquiera de los objetivos que ésta decida.
Se trata de medios de comunicación a los que tienen acceso los miembros de esa comunidad,
con fines de información, educación o esparcimiento, cuando “necesitan” ese acceso. Se trata
de medios de comunicación en los cuales participan del proceso de creación y producción sus
propios habitantes como planificadores, productores y evaluadores. Constituyen entonces un
instrumento para la expresión de una comunidad.
Algunas líneas directrices sobre el trabajo con medios de comunicación comunitaria:

- Los medios de comunicación óptimos son los que existen en la propia comunidad, y que pueden
ser utilizados por sus integrantes.

- Un factor esencial para trabajar en y con medios de comunicación comunitarios consiste en que
los destinatarios intervengan y se involucren en su concepción, creación y producción.

- De esta manera, los medios de comunicación comunitarios deben constituir un buen instrumento
de diálogo e intercambio. Se puede recurrir a ellos para conocer la opinión y necesidades de la
gente.

Bibliografía consultada:

-Alfaro, Rosa María: “Una comunicación para otro desarrollo”, Ed.Abraxas, Lima, 1993.
-Berrigan, Frances: “La comunicación Comunitaria”, UNESCO, 1980.
-Bonder, Gloria: “Mujer y Comunicación, una alianza posible”, Ed.Wacc-Cem, Bs.As., 1995.
-Cicalese, Gabriela: “Teoría de la comunicación, herramientas para descifrar la comunicación humana”,
Ed.Stella-La Crujía, Bs.As., 2000.
-Documento de trabajo Nº16 “Mujer y comunicación en América Latina: de la subordinación a la creación”,
Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Stgo. de Chile, 1991.
-Eco, Humberto: “Apocalípticos e Integrados en la cultura de masas”, Ed. Lumen, 7ma. edición,
Madrid, 1984.
-Mac Bride, S.: “Informe de la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la
Comunicación”, Fondo de Cultura Económica, México, 1980.
-Marro, Mabel y Dellamea, Amalia: “La comunicación social”, Ed.Fundación Hernandarias,
Bs.As., 1995.
-Maturana, Humberto: Conferencia: Fundamentos Matrísticos en “El sentido de lo Humano”,
Ed. Dolmen, 4ta. Edición, Stgo. de Chile, 1993.
-Moragas Spa, Miguel: “Teorías de la Comunicación”, Ed.Gustavo Gili, Barcelona, 1989.
-Olivari, José Luis; Banadies, Francisco y Parga, Patricia: “Currículum y Televisión”, Mineduc-
Ceneca, Stgo. de Chile, 1996.
-Schiller, Herbert: “Manipuladores de cerebros”, Ed.Gedisa, Barcelona, 1979.
-“Seminario internacional sobre estrategias de comunicacion con enfoque de género”, Servicio
Nacional de la Mujer (Sernam) y la Subsecretaría de Asuntos de Género (SAG) de Bolivia,
Stgo. de Chile, 1997.
-Tommaseo, Niccolo citado por Eugenio Castelli: “Manual de Periodismo”, Ed.Plus Ultra,
Bs.As., 1981.
-Valle, Norma; Hiriart, Bertha; Amado, Ana María: “El abc de un periodismo no sexista”,
Fempress, Stgo. de Chile, 1996.

19
Comunicación Comunitaria y organizaciones sociales,
un espacio para la construcción del otro”

Ianina Lois

“la resistencia no es únicamente una negación: es un proceso de creación; crear y recrear,


transformar la situación, participar en el proceso, eso es resistir….”
Michel Foucault

Desde finales de los años sesenta y comienzos de los setenta se han desarrollado en América
Latina una diversidad de experiencias de organización social que, como parte de un proceso
de transformación más general de mediano y largo plazo, se suelen agrupar bajo el nombre
de Movimientos Sociales.
Organizaciones rurales y urbanas, vinculadas a sectores eclesiásticos (por ejemplo al
Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y la Teología de la Liberación), territoriales,
políticas, de trabajadores ocupados y desocupados, mujeres y jóvenes, pueblos originarios,
entre otros; constituyeron iniciativas de resistencia que, además de confrontar con el sistema
dominante, han podido constituir propuestas productivas, políticas y subjetivas afirmativas y
alternativas.
El desarrollo capitalista y la profundización del modelo neoliberal a finales del siglo XX ha
desembocado en un creciente proceso de exclusión que ha afectado la vida social en su conjunto.
Numerosos autores señalan que este escenario, impulsa la emergencia de movimientos
sociales que desde los márgenes intentan constituirse como “campos
de experimentación social”, es decir, experiencias tendientes a pensar, Numerosos autores
construir y vivenciar relaciones sociales alternativas a las hegemónicas.
Si bien estos movimientos se gestan en el marco de la sociedad civil, señalan que este
suelen mantener una distancia calculada tanto en relación con el Estado escenario, impulsa
como con los partidos políticos y los sindicatos tradicionales1. En la emergencia
contrapartida a estas instituciones modernas, los movimientos sociales
de movimientos
se caracterizan por entablar relaciones más horizontales; politizar todos
los aspectos de la vida social; y un fuerte sentido comunitario y solidario sociales que desde
de la reproducción material, espiritual y simbólica de la vida. los márgenes
Según De Sousa Santos , al afirmar la subjetividad frente a la ciudadanía,
2
intentan constituirse
los movimientos sociales amplían la idea de política más allá del marco
liberal de la distinción entre Estado y sociedad civil, politizando todos los
como “campos de
aspectos de la vida social. experimentación
El término movimientos sociales no cuenta con una definición unívoca y social”, es decir,
objetiva, y, al quedarse en una mera extrapolación del mismo, ha estado experiencias tendientes
siempre sumido en la ambigüedad. Esto ha obligado a utilizarlo de forma
extensiva, aplicándolo a aquellos fenómenos sociales que pudieran
a pensar, construir y
tener en común el carácter de movimiento, en el sentido de voluntad de vivenciar relaciones
transformación social. sociales alternativas a
Los movimientos sociales inscriben sus luchas en el terreno de las las hegemónicas.
confrontaciones con el poder político simbolizado en los sucesivos
gobiernos democráticamente establecidos. Tejen relaciones con los
actores políticos, con el Estado y los partidos políticos: unas veces
sosteniendo el frágil equilibrio entre las demandas y las conquistas sociales, otras ocupando
los espacios “abandonados” o perdidos por los partidos políticos en su papel de representación

1 De Sousa Santos, Boaventura (2007): “Una reflexión sobre los nuevos movimientos sociales”. Programa
Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED) Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
2 Idem
social.
Muchas veces, en estas experiencias es posible observar la idea de ir construyendo un camino
a través del trabajo y la producción comunitaria cotidiana, las actividades autogestionarias y
solidarias, con metas simples y de corto plazo, pero sin dejar de considerar que lo que se quiere
es un nuevo tipo de sociedad. En este sentido, alguno/as autores sugieren la construcción de
esta nueva sociedad en los intersticios del poder establecido.
Sin embargo, en los últimos tiempos hemos visto como ha ido cambiando la mirada hacia
las organizaciones de la sociedad civil en general. Hasta hace unos años predominaba en la
opinión pública una visión de la sociedad civil constituida por organizaciones de voluntarios,
altruistas, desinteresados y plena de valores solidarios. Una sociedad civil que tendría todas
las respuestas a los problemas de pobreza, de corrupción y ciudadanía. Se mostraba una
sociedad civil sin tensiones, como lugar del bien y la bondad.
En los noventa predominó un modelo de “bancomundialismo”, se apoyó a las organizaciones
para atemperar y disminuir la conflictividad social y se generó desde los medios un discurso
exagerado sobre las posibilidades de la sociedad civil, unido al desmérito y oposición constante
al Estado.
Hoy vemos una sociedad civil cada vez más heterogénea, fragmentada en grupos sociales,
culturales y políticos dispersos y diferenciados. A la vez, perduran en
muchos ámbitos discursos lavados de las organizaciones de la sociedad
Las organizaciones
civil, que la colocan como refugio de la ética, los ideales y la solidaridad. sociales representan un
En lo abstracto, en el discurso se considera a las organizaciones sociales valor positivo inscripto
como el espacio de las utopías y la solidaridad -¿mito del buen salvaje?- en un plano simbólico,
pero al adentrarse al campo desde las fórmulas académicas se pasa a
tener una mirada que juzga, califica y árbitra. Las organizaciones sociales
pero que resulta difícil
representan un valor positivo inscripto en un plano simbólico, pero que expresar en el plano
resulta difícil expresar en el plano concreto. concreto.

La investigación-Acción

“el yo que conoce es siempre parcial, nunca terminado, total (...) siempre construido, remendado
y, por lo tanto, es capaz de unirse a otro, de ver junto al otro sin pretender ser el otro”.
D. Haraway

La investigación-acción (I+A), marco metodológico de la comunicación comunitaria, aborda


los análisis sobre las prácticas sociales, y se fundamenta en una metodología inductiva
(inducción analítica, de lo particular hacia lo general). Su presupuesto central se basa en que
la comprensión y la introducción de cambios en las prácticas son medios adecuados para
producir el mejoramiento de las mismas3.
Este tipo de investigación promueve la construcción de teoría sobre el propio proceso de
transformación social; es un proceso que asocia la acción con la reflexión (auto-reflexión) y la
teoría con la práctica. La I+A hace hincapié en el conocimiento práctico y en la capacidad de
reflexión de los propios actores.
Es decir, se parte de un conjunto de prácticas sociales y a través de la intervención y la
comprensión, se puede producir un conocimiento teórico sobre ellas. Simultáneamente, estas
teorías impulsan una reflexión con el fin de transformar el núcleo de conocimientos de los
actores para guiar sus acciones futuras: se trata de “teorías comprensivas a partir de una
práctica de transformación (y de intervención)4.
Los sujetos, los grupos, las comunidades y las organizaciones son concebidos como sujetos
activos en la construcción de conocimiento y de significados. La decisión por la investigación-
acción conduce a que el principio y el fin sean las prácticas, concretas y situadas, de una
comunidad particular. Se podría pensar que en su variante más extrema este mismo documento
sería puesto en cuestión por ubicarse dentro de los marcos de la tradición académica.
En ese sentido es que hablamos de sujetos de estudio –más que de objetos de conocimiento-
enfatizando además de esta forma el carácter vivo y dinámico de los procesos con los cuales 21
3 Vizer, Eduardo (2003): La Trama Invisible de la Vida Social, Buenos Aires, La Crujía Ediciones.
4 Idem.
pretendemos articularnos5.
Es interesante la propuesta de incorporar en los trabajos de campo en comunicación comunitaria
la realización de una instancia de reflexividad epistémica a partir de nuestra propia práctica
investigativa. Esta instancia tendrá como eje de reflexión no sólo los alcances que tiene esta
manera de entender la investigación sino también los límites concretos con los que nos hemos
encontrado al intentar desarrollarla.
Siguiendo a Bourdieu, se entiende que la reflexividad epistémica supone mirar y analizar los
condicionamientos sociales que afectan al proceso de investigación, tomando como punto
especial de la mirada, al propio investigador. Así, el intento de objetivar al sujeto objetivante
tendrá que ver con ubicar al investigador en una posición determinada y
analizar las relaciones que mantiene, por una parte, con la realidad que Este tipo de
analiza y con los agentes cuyas prácticas investiga y, por otra, con las
relaciones que mantiene con sus pares y con las instituciones científicas6. investigación promueve
En el ámbito latinoamericano, la IAP tiene como uno de sus principales la construcción
exponentes, al sociólogo colombiano Orlando Fals Borda. Este autor de teoría sobre el
promovió durante los años 70 la creación y el fortalecimiento de una
propio proceso de
sociología –a la que llamó sociología militante- que responda a las
urgencias de la sociedad. Dicha sociología se proponía estar servicio transformación social;
de las luchas contra la explotación y la opresión y sostenía que los es un proceso que
investigadores debían involucrarse como militantes en los movimientos asocia la acción con
sociales que estudiaban formando parte de los mismos.
Ante algunas críticas, una distinción que se establecía era la existente
la reflexión (auto-
entre la “participación” a secas y la “participación en calidad de científico reflexión) y la teoría con
social”. A diferencia de la primera, esta última permitía utilizar los la práctica
conocimientos propios de las ciencias sociales para comprender y
dinamizar los procesos sociales (Montenegro, 2001).
A partir de este tipo de inquietudes surgió la I+A como una metodología en donde el investigador
y la comunidad trabajan de manera conjunta en función de producir un conocimiento que
contribuya a transformar la realidad social de la comunidad.
Los principales ejes epistemológicos y metodológicos que guían a la I+A son los siguientes: 1) el
punto de partida está ubicado en la realidad concreta de los miembros de la comunidad; 2) tanto
los procesos y las estructuras como las organizaciones y los sujetos, son contextualizados en
su dimensión histórica; 3) la relación tradicional de sujeto-objeto entre investigador-comunidad
se convierte en una relación sujeto-sujeto; 4) se postula la unidad entre teoría y práctica; 5)
se entiende que la participación popular debe ser presente a través de todo el proceso de
investigación-acción; 6) se reconoce y se promueve el compromiso político e ideológico del
investigador con el sector popular y su causa; 7) se reconoce también el carácter político e
ideológico de la actividad científica; 8) se considera que la investigación y acción se convierten
en momentos metodológicos de un solo proceso cuyo fin principal es la transformación social.
Asimismo, esta metodología tuvo grandes influencias de la Educación Popular propuesta por
Paulo Freire. Sobre todo la idea del diálogo como presupuesto epistemológico indispensable
para la creación de un conocimiento de la realidad que posibilite su transformación.

Los trabajos de campo en comunicación comunitaria

“Lo social implica una comunidad que existe y se recrea a través de símbolos mutuos”
Alfredo Carballeda, La Intervención en lo Social

En los trabajos de campo impulsados desde el Taller de Comunicación Comunitaria, los grupos
de alumnos realizan entrevistas, crónicas, observaciones, relevamientos y desgrabaciones,
entre otras acciones. Estos textos son analizados, recortados y sistematizados a los fines del
objetivo de la materia; y en ellos se construye a los sujetos, los grupos y las organizaciones
que se encuentran en el campo, se les da forma, se lo define, describe, y se explicitan sus
rasgos, sus características.
Pero ¿desde qué lugar se realiza esa construcción?, ¿Qué o quién legitima la potestad de dar
5 Haraway, D. (1991). Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza. Madrid: Cátedra.
6 Bourdieu, Pierre.(1994). Razones Práctica por una Teoría de la Acción. Barcelona, Ed Anagrama.
forma al universo de ese otro?
En los trabajos de campo –sostiene Carballeda- se trata de buscar una forma discursiva
diferente, construida en su vinculación con los otros y no a partir de atribuciones elaboradas
previamente. Así planteada, la intervención en lo social muestra la necesidad de un trabajo
de elucidación, de indagación alrededor de la lógica del acontecimiento que se origina en el
momento de la demanda hacia ella, y en el camino de reconocer la presencia de la historia en
el presente, confiriéndole así historicidad al acto de intervenir7.
Y agrega:

“Los orígenes de la intervención en lo social se relacionan con la Ilustración, en especial


con la orientación pedagógica de esta. En sus inicios, y en parte también en la actualidad,
las prácticas que intervienen en lo social poseen una impronta pedagógica, por cuanto
procuran que ese “otro” aprehenda la modernidad. A su vez, la actitud de “lo moderno” implica
adentrarse en territorios desconocidos para iluminarlos, tal vez para reconocer en ellos, los
propios orígenes de una civilización que se consideró a si misma la cúspide de la historia
universal” (Carballeda, 2002).

La intervención en lo social va a significar el montaje de una nueva forma de conocer, de saber,


en definitiva, de generar discursos de verdad que construirán sujetos de conocimiento. En
otras palabras, ese otro será constituido despaciosa y calladamente a través de descripciones,
informes, observaciones y especialmente desde la relación que se establece con quien lleva
adelante la intervención.
En los trabajos de campo realizados desde el enfoque de la comunicación existe una situación
ideal no explícita del deber ser de la comunicación de las organizaciones al que se pretende
llegar a través de las intervenciones de campo.
La presencia de un imaginario inexplícito sobre el “deber ser” de la comunicación de una
organización, genera –en palabras de Michael Foucault8- desde determinadas prácticas
sociales, cada vez más cercanas a una intervención sistemática, organizada y fundamentada,
dominios de saber que imponen nuevos objetos, conceptos y técnicas de intervención que, en
definitiva, construyen nuevos sujetos de conocimiento.
En el proceso de intervención se suele pasar del extremo de ver y pensar a las organizaciones
como el lugar de resguardo de valores como la bondad, la solidaridad, la austeridad, a ser
espacios autoritarios, paternalistas y poco democráticos.
Sin embargo esta situación no es exclusiva del ámbito universitario. En los últimos tiempos
hemos visto como ha ido cambiando la mirada hacia las organizaciones de la sociedad civil en
general. Hasta hace unos años predominaba en la opinión pública una visión de la sociedad
civil constituida por organizaciones de voluntarios, altruistas, desinteresados y plena de valores
solidarios. Una sociedad civil que tendría todas las respuestas a los problemas de pobreza,
de corrupción, ciudadanía. Se mostraba una sociedad civil sin tensiones, como lugar del bien
y la bondad.
En los 90 predominó un modelo de “bancomundialismo”, se apoyó a las organizaciones
para atemperar y disminuir la conflictividad social y se generó desde los medios un discurso
exagerado sobre las posibilidades de la sociedad civil, unido al desmérito y oposición constante
al Estado.
Hoy vemos una sociedad civil cada vez más heterogénea, fragmentada en grupos sociales,
culturales y políticos dispersos y diferenciados. Sin embargo, perduran en muchos ámbitos
discursos lavados de las organizaciones de la sociedad civil, que la colocan como refugio de
la ética, los ideales y la solidaridad.
En síntesis, en lo abstracto, en el discurso se considera a las organizaciones sociales como el
espacio de las utopías y la solidaridad -¿mito del buen salvaje?- pero al adentrarse al campo
desde las fórmulas académicas se pasa a tener una mirada que juzga, califica y árbitra. Las
organizaciones sociales representan un valor positivo inscripto en un plano simbólico, pero
que resulta difícil expresar en el plano concreto.

La relación macro-micro
23
7 Carballeda, Alfredo (2002): La Intervención en lo Social; Paidós, Buenos Aires.
8 Foucault, Michel (1980): La Verdad y las Formas Jurídicas; Gedisa, Madrid.
La relación entre lo micro y lo macro es una cuestión difícil de abordar desde la comunicación
comunitaria. Para la comprensión de los fenómenos comunitarios no alcanza con las
explicaciones de tipo estructural, pero tampoco se avanza si la mirada se queda solamente
en las expectativas y motivaciones individuales. Hay un nivel intermedio donde el ambiente
y el contexto se implican recíprocamente con los procesos de reconocimiento del propio
actor. En este sentido, los fenómenos comunitarios –en tanto colectivos- son producidos por
varios individuos que interactúan, negocian y así comparten y construyen, en función de las
restricciones y oportunidades del contexto sociohistórico, sus posibilidades de acción; acción
que debe concebirse como proceso.
En el territorio, en los procesos y acciones grupales y colectivas, no es posible encontrar a un
actor social único, ni a una única acción, sino a diversas acciones multipolares que conjugan
distintos actores y orientaciones de acción.
Justamente, Melucci9 sostiene que “el fenómeno colectivo es, de hecho, producto de procesos
sociales diferenciados, de orientaciones de acción, de elementos de estructura y motivación
que pueden ser combinados de maneras distintas. El problema del análisis se centra, de esta
forma, en la explicación de cómo esos elementos se combinan y unen, de cómo se forma y se
mantiene un actor colectivo”.
Sin embargo, es necesario no perder de vista, que si por un lado esas relaciones unen, por
otro, permiten mantener cierta distancia y establecer ciertos límites. Un movimiento social,
por un lado, está inserto en un territorio con otros actores sociales, políticos, culturales, de lo
cuales de algún modo u otro debe dar cuenta, pero por otro lado, él mismo está constituido por
una alianza entre diferentes actores tensionados entre sí.
Desde las ciencias sociales, el surgimiento de los llamados “nuevos movimientos sociales en
América Latina” intensificó el análisis de la subjetividad dentro de estos, contraponiéndolo al
análisis de clases. Se fueron conformando dos posturas bien definidas, una acentúa el análisis
en la determinación estructural, la hace hincapié en la constitución de
la identidad subjetiva de grupos de sectores populares, revalorizando En este sentido,
la constitución situacional de los sujetos (situacionistas), y puede
tender a disolver toda referencia a la pertenencia de clase.
los fenómenos
Bourdieu10 entre otros, intenta superar estas dicotomías y pensar comunitarios –en
estas posturas en interrelación. Para el autor, esta es una relación tanto colectivos-
de doble sentido entre las estructuras objetivas (la de los campos son producidos por
sociales) y las estructuras incorporadas (la de los habitus). Asimismo,
se opone a las tesis más extremas de un estructuralismo concreto, es varios individuos que
decir se niega a reducir los sujetos -agentes activos y actuantes de los interactúan, negocian
procesos colectivos- a meros epifenómenos de la estructura.
11
y así comparten y
Sigue Bourdie: No hay estructuras sociales inmodificables pero si
construyen, en función
distribución desigual de capitales que determinan jerarquías a las que
los sujetos deberán desafiar para producir cambios. No hace falta de las restricciones
solamente la voluntad de cambio. Los individuos han incorporado sin y oportunidades del
saberlo las estructuras mediante el habitus: “modos de ver, sentir y contexto sociohistórico,
actuar que aunque no parezca no son naturales sino sociales”.
sus posibilidades de
acción; acción que
¿La investigación militante como opción? debe concebirse como
proceso.
“…cuando nos proponemos crear una figura de investigador militante
estamos intentando abandonar tanto el cuerpo de intelectual (a salvo,
pacificador y gozoso de la pura complejidad de los conceptos pero incapaz de asumir las
consecuencias políticas de un pensar con premisas situacionales, vividas en los propios
problemas que se investigan), pero también el cuerpo del militante clásico que funda la
legitimidad de su palabra en una disposición al sacrificio y al roce con la muerte…”
Colectivo Situaciones
9 Melucci, Alberto (1994), “Asumir un compromiso”, Revista Zona Abierta nº 69.
10 Bourdieu, Pierre.(1994). Razones Práctica por una Teoría de la Acción. Barcelona, Ed Anagrama.
11 Diccionario. Epifenómeno: Fenómeno secundario o derivado de otro fenómeno principal o determinante.
En recientes artículos y ponencias se vislumbra el retorno de categorías como “activismo”
y “militancia” dentro de las ciencias sociales, situación que se ha trasladado a la forma de
pensar la investigación.
Han aparecido en este contexto trabajos que hablan de investigación militante; y bajo dicha
denominación hay algunas líneas de continuidad con la “investigación participativa” y la
“investigación-acción”.
La investigación militante remite a las ideas principales de la investigación-acción como
propuesta teórica-metodológica que acompaña el trabajo con grupos, organizaciones y
comunidades. Aparece como una forma de actualizar inquietudes que permanecen vigentes
al momento de surgir la I+A.
La investigación militante da una enorme centralidad a la relación con el otro. Se separa de
la visión desapasionada del conocimiento –predominante en el paradigma científico- que
separa al investigador de los contextos vitales, productivos y afectivos donde desarrolla su
trabajo.
Propone la conversación como método para así sobreponerse a la diferencia entre el
“nosotros” y el “ellos”. Así, entiende que la investigación es un encuentro que produce
sujetos y trabaja a partir de la potencia de lo que es y no a partir de la diferencia entre lo
que es y lo que debería ser12.
Desde el Colectivo Situaciones, redoblan la apuesta y se afirma que “otra figura a
problematizar es la del investigador universitario, desapegado, inmodificable, que se vincula
con lo investigado como con un objeto de análisis cuyo valor se relaciona estrictamente con
su capacidad de confirmar sus tesis previas. Aquí también la fidelidad a los procedimientos
institucionales, universitarios o para-universitarios, elude todo compromiso con la situación”13.
La intención de la comunicación comunitaria continúa siendo que los saberes y las prácticas
producidas colectivamente queden a disposición de las organizaciones y comunidades
participantes. Pero, hasta el día de hoy, encontramos ciertas resistencias y dificultades para
consolidar formas de investigación social que pongan el eje en el tipo de relación que se
establece con “el otro”. Tal vez, la propuesta de la investigación militante puede ser pensada
como un horizonte a alcanzar, mientras se van recorriendo, probando y ensayado formas de
intervención que puedan servir a la reflexión y transformación de la práctica social y política
de dichas experiencias.

A modo de cierre

La ‘cultura popular’ supone una operación que no se confiesa... ha sido necesario censurarla
para poder estudiarla.
Michel de Certau, La Cultura Popular

Muchas de las prácticas de intervención aspiran a construir un ideal de comunicación


organizacional, imponiendo un orden legitimado por el saber y visualizando a ese otro como
quien no “comprende” los beneficios de una comunicación planificada y metódica para su
comunidad u organización social.
En palabras de Foucault14: “la articulación con lo jurídico se advierte desde los orígenes
modernos de la intervención en lo social, en tanto se transforma en instrumento de
búsqueda de la verdad a partir de la parición de la noción de examen… Esto produce un
disciplinamiento de los saberes, jerarquizando algunos, quitándoles valor a otros”.
La comunicación comunitaria debe asumir el desafío de preguntarse no qué es sino, ni
qué hace, sino qué tipo de relaciones sociales construye. Analizar exhaustivamente si en
nuestro campo, se suele jerarquizar el saber disciplinar que otorga la Institución Académica
en desmedro del saber comunitario, informal, práctico presente en gran parte de las
organizaciones sociales.
Y en este desafío no puede quedar afuera el volver a pensar la cuestión de qué significa
12 Colectivo Situaciones, 2004. www.situaciones.org / 25
13 Idem
14 Foucault, Michael (1975): Vigilar y Castigar, México, Siglo XXI.
comunicar. Teniendo en cuenta, la imposibilidad fundamental, insuperable, del carácter
intransferible de la experiencia. Podemos contar “esto” y “aquello”. Incluso podemos contarlo
“todo”, pero siempre hay algo que se escapa. Y además, hay puntos de vista que difieren.
Por otro lado, ¿cómo comunicar lo que hacemos si no es –precisamente– haciendo?: es
decir, ¿cómo transmitir una reflexión sobre la reflexión sin hacer una metateoría sobre
nosotros mismos?
Y sigue el Colectivo Situaciones: “En una época en que la “comunicación” es máxima
indiscutible, donde todo está ahí para ser comunicado, y todo se justifica por su utilidad
comunicable, la militancia de investigación refiere a la experimentación: no a los
pensamientos, sino al poder de pensar; no a las circunstancias, sino a la posibilidad de
la experiencia; no a tal o cual concepto sino a las vivencias a partir de las cuales tales
nociones adquieren potencia; no a las identidades sino al devenir diferente; en una palabra:
la intensidad no radica tanto en lo producido (lo “comunicable”) como en el proceso mismo
de producción (lo que se pierde en la “comunicación”)”. Y como cierre recuperamos también
su pregunta ¿cómo hacer, entonces, para decir algo de todo esto y no solamente exhibir los
resultados de dicho proceso?.

Como citar:
Apunte de Cátedra Taller de Comunicación Comunitaria.
Comunicación Comunitaria y organizaciones sociales, un
espacio para la construcción del otro. (Por Ianina Lois,
Jefa de Trabajo Prácticos del Taller del
Comunicación Comunitaria. Facultad de Ciencias
Sociales. Universidad de Buenos Aires.
2008.
Aproximaciones al juego
en proyectos sociales y comunitarios

Ianina Lois

Introducción
Desde los inicios del Taller de Comunicación Comunitaria, cuando aún éramos cátedra Jaime
Correa, se incluyó en la propuesta pedagógica la utilización de técnicas participativas y el
desarrollo de espacios lúdicos. El juego aparece como una estrategia de intervención desde
la comunicación en comunidades, en grupos y organizaciones sociales diversas.
Esta línea de trabajo cuenta con una lógica diferente a la de lo esperable en un ámbito académico.
Es frecuente recibir críticas y comentarios en relación a que hacemos “jueguitos”, colocando
a este tipo de actividades en un rango menor –marginal- en relación a los “grandes temas”
de las Ciencias Sociales. Sin embargo –insistimos- la utilización de técnicas participativas,
de recursos expresivos y lúdicos no es un condimento más a la hora de encarar un proyecto
social que intente alcanzar algún grado de transformación comunitaria.

El juego, su origen y su devenir


“¿Qué es un juego, en efecto, sino una actividad cuyo origen primordial es el hombre, cuyos
principios el hombre mismo plantea y que no puede tener consecuencias sino de acuerdo a
los principios planteados? Desde que el hombre se considera libre y quiere usar su libertad,
su actividad es un juego: ... plantea él mismo valor y las reglas de sus actos y no consiente en
pagar sino de acuerdo con las reglas que él mismo ha planteado y definido”.
Jean-Paul Sartre
El Ser y la Nada, París, NRF, 1948.

En su libro “La Intervención en lo social”, Carballeda afirma que “jugar implica fundar un orden,
desarrollar conductas y actitudes diferentes a las habituales y que posibilitan otra forma de
vinculación con el mundo, la vida social y la trama de significaciones de ésta”1. Frecuentemente,
desde el relato de las experiencias de trabajo de los alumnos en las organizaciones y desde
nuestras propias prácticas profesionales, observamos el potencial de los juegos para la
generación de climas propicios, para establecer nuevas reglas donde sucedan situaciones
diferentes a las habituales.
El juego permite mirar a “lo dado”, “lo que siempre fue así”, lo instituido, desde otro lugar,
permite reírse y poner en cuestión funcionamientos organizacionales, formas de vínculo y
convivencia, dinámicas propias de cada grupo. Al jugar es posible cambiar roles, imaginar
situaciones nuevas y alcanzar una mayor conciencia de si mismo, del grupo y la organización.
El juego facilita otros canales de comunicación.

Agrega Carballeda:

Cada juego o actividad expresiva abre la posibilidad de que lo inesperado se presente, que lo
inédito entre escena…. El juego aparece como una posibilidad de instalar nuevas reglas, que
instauran lo que antes no estaba presente. (Carballeda; La intervención en lo Social)

EL juego es una actividad humana poderosa2, tanto desde lo social y creativo, como desde
el conocimiento. Jugar es una práctica que vale por sí misma, sólo por jugar, por el placer y
la diversión que implica. Es una acción con potencialidades propias. Pero también el juego
puede ser una herramienta, puede tener una intencionalidad.
Los profesores de educación física usan el juego como un elemento capaz de desarrollar

1 Carballeda, Alfredo. ¨La invetervención en lo Social¨ 27


2 El diccionario dice Poderoso/a; afj, Que tiene poder/Muy rico. Tener la facultad de hacer algo/
la posibilidad de que algo suceda.
capacidades físicas. Los reeducadores hablan del juego como instrumento para alcanzar
mejoras psicomotrices. Los educadores de menores en situación de riesgo hablan de recuperar
zonas de juego perdidas. Maestros y profesores piensan en su uso para hacer más efectivo el
aprendizaje de temas curriculares.
Sin embargo, aunque la palabra juego viene de jocum, palabra de origen latino que significa
broma o burla; desde el paradigma occidental, juego y trabajo pertenecen a esferas diferentes;
uno es lo serio, lo importante, lo otro es lo excepcional, lo residual y marginal.
Las instituciones educativas, los ámbitos laborales suelen excluir al juego de sus prácticas
sistemáticas. Es habitual escuchar frases del tipo “se acabó el juego es hora de trabajar”. El
juego es considerado por el mundo adulto, productivo y “serio” como una actividad infantil,
poco útil y poco significativa. La otra, el trabajar, como algo necesario, obligatorio, fatigoso,
repetitivo e importante; aún siendo incomprensible para el que lo realiza.

Bataille, redoblando la apuesta, nos dice que:

“la dificultad del problema del juego proviene de con la misma palabra, designamos
necesariamente realidades muy diferentes… Esos juegos secundarios, esos golfs y ese
turismo en rebaño, esas literaturas amorfas y esas filosofías exangües dan la medida de
una inmensa renuncia, son el reflejo de esa triste humanidad que ha preferido el trabajo a la
muerte… hay que afirmar, ante todo, el principio del mundo nuevo: lo útil es el único soberano
y el juego sólo se tolera si sirve”.
(Georges Bataille; en Critique n° 5152, 1951.

Según este autor, el juego –cierto juego- es colocado en un intervalo


temporario limitado, controlado y regulado. El juego es una actividad
El siglo XX se ha caracterizado por la tendencia a intentar cuantificarlo todo.
El paradigma científico y la organización técnica del mundo dejan afuera lo libre, no responde a una
particular, lo heterogéneo -todo lo que no es posible expresar en números. necesidad física, ni a
Hay un rechazo de lo inútil por considerarlo improductivo, por no tener un deber moral y no es
sentido desde la organización técnica. El pensamiento racional, la eficacia
una tarea. Crea tensión,
como pauta para las prácticas, induce a que todo acto deba ser funcional.
En la Modernidad, el hombre ha desencantado el mundo y él mismo es es decir, incertidumbre,
tomado, junto con la naturaleza, como objeto de cálculo. azar, al tener los
Desde la segunda mitad del siglo pasado se advierte un interés creciente jugadores que mantener
por el juego, y ya más en nuestros tiempos, por el juego de y para adultos.
Talleres de juegos, juegos concebidos especialmente para empresarios y
dentro de las reglas.
ejecutivos, juegos didácticos para niños de diversas edades se extienden en
la oferta y llegan a un público cada vez más numeroso.
El juego –gratuito e inútil por excelencia- se transforma en una actividad útil y posible de
consumir. Sirve para prever conflictos en empresas y organizaciones complejas, para planificar
estrategias de mercado o políticas, para “encauzar” niños y niñas dentro de la vida escolar.
El juego es parcialmente domesticado –funcional- y se somete a la misma lógica de la ciencia
y el mercado.
Pero, a pesar de este panorama, Bataille3 también observa ciertas paradojas: momentos,
asociados al juego, junto con la fiesta y el arte, donde es posible escapar a “esta degradación”.
Sugiere que el juego no nace del deseo ni los intereses del otro, no puede ser ordenado. El
juego se juega, existe en el acto, es presencia, devenir y experiencia.
El juego es una actividad libre, no responde a una necesidad física, ni a un deber moral y no
es una tarea. Crea tensión, es decir, incertidumbre, azar, al tener los jugadores que mantener
dentro de las reglas.
Los juegos, sigue Bataille, se fundan en una temporalidad no cronometrada, son experiencias
que duran lo que duran. En estos momentos se construye un tiempo colectivo que no se
corresponde con el tiempo cronológico, un tiempo opuesto al tiempo laboral, un presente
continuo; y este tiempo es el de la experiencia, de la vivencia, de la historia. Estas prácticas
-individuales y colectivas a la vez- implican una relación comunitaria.
Por su parte, Gadamer habla del arte como experiencia de la verdad, hecho que liga
indisolublemente a los fenómenos del juego y la fiesta. Reflexionando acerca del modo de ser
3 Bataille, Georges, ¨La parte maldita¨ Ed. ICaria, Barcelona, 1987
del juego, Gadamer4 llega a tres conclusiones básicas:
Primero: Para que haya juego tiene que haber un otro. El juego es siempre colectivo.
Segundo: Siempre se juega a algo. Los jugadores delimitan su comportamiento frente a otras
formas de comportamiento, demarcan su campo de juego, se imponen las tareas y objetivos
propios del mismo.
Tercero: El juego siempre implica un riesgo. La fascinación que ejerce el juego sobre el jugador
estriba precisamente en el hechizo que ejerce el tentar la suerte.

Las reglas del juego


“Siempre es importante recordar que no son fijas las reglas del juego. No son naturales, no son
eternas... somos las personas y los pueblos quienes las hemos creado, por eso las podemos
reinventar, transformar, o al menos luchar por ello y con eso hacer camino. Si es que por
inercia, desesperación, desesperanza, o por el dolor que sea, hemos aceptado reglas ilógicas,
injustas, atroces, a veces absurdas, ciegas, necias, reglas de juegos que ya no queremos
jugar, quizá haya algunos Otros dispuestos a darnos la mano para fabricar, colectivamente,
otros juegos para jugar”.
María Fernanda Ruiz
en www.hacerlosmedios.blogspot.com

“Me parece que no juegan limpio. Y discuten con tanta vehemencia que una no puede oírse a
sí misma. Y no parecen tener reglas de juego o, si las hay, nadie les hace caso”.
Así describe Alicia el partido de cróquet imaginado por Lewis Carroll en
Alicia en el País de las maravillas.

En efecto, en esta parte de la historia de Alicia en el País de las Maravillas las reglas de juego no
existen, y en su lugar una déspota Reina maneja el juego a su antojo, decide cuándo iniciarlo y
lo por terminado cuando le place. Solo ella domina todopoderosa, mandando a cortar cabezas
a cualquiera y por cualquier motivo. Los jugadores tampoco actúan como
tales: se empujan, se pelean, discuten, y no respetan los turnos. El miedo a Para fundar un orden
la Reina los lleva a hacer trampas y los vuelve desconfiados y crueles. No lúdico es necesario
juegan porque tienen ganas, sino por obedecer una orden.
También, en el cuento, el campo de juego es una superficie escarpada con
interrumpir el orden
lomas y zanjas, donde los elementos del juego (pelotas, palos y arcos) se de la vida y la rutina
resisten a participar. cotidianas, negarlo
Este ejemplo, ilustra aquello que afirmamos sobre el juego. Jugar equivale temporariamente
a fundar un orden, improvisarlo o someterse voluntariamente a él5. Y es
justamente, ese orden lúdico el que constituye a la vez un desafío y un
estímulo a la libertad del jugador.
Para fundar un orden lúdico es necesario interrumpir el orden de la vida y la rutina cotidianas,
negarlo temporariamente. Sólo es posible jugar a partir de ese caos o vacío. Es por eso que
en el seudojuego del cuento ninguno juega. El clima de miedo y amenaza constante de ese
reino imaginario impide la existencia de un espacio para la actividad lúdica.
Ciertamente, observamos en diferentes ámbitos de la vida social, que no resulta fácil aceptar
el vacío, habilitar el caos. En ámbitos laborales, en la escuela o en la universidad se presentan
numerosas resistencias a la generación de espacios lúdicos, creativos y donde –muy
posiblemente- se pongan “en juego” otras “reglas de juego”.
Pero recordemos que el juego ha funcionado en contextos diversos como motor de procesos
histórico-político-sociales. Solo alcanza con pensar en los carnavales y todo lo que han
significado y significan las fiestas populares
El sociólogo francés Roger Caillois plantea que:

“toda institución funciona en parte como un juego, de modo que se presenta como un juego
que ha sido necesario instaurar, que descansa sobre nuevos principios y que ha tenido que
eliminar un juego antiguo. Ese juego inédito responde a otras necesidades, valoriza otras
normas y legislaciones, exige otras virtudes y otras aptitudes. Desde este punto de vista, una
revolución aparece como un cambio de las reglas del juego”. (Roger Caillois; Los juegos y los
29
4 Gadamer, Hans George, Verdad y métdo: Salamanca, Sígueme, 1984
5 Carballeda. Alfredo, ¨La invervención en lo Social¨
nombres, Paris, 1967)

En el juego se incorporan emociones, la historia e identidad personal y comunitaria. Es esto


lo que permite la repetición de los juegos; es en la repetición que se crea y re-crea un mismo
juego que nunca es igual.
Quienes juegan una y mil veces a la mancha re-crean su carrera de perseguidor y perseguido,
los esquives, los saltos y las zambullidas se suceden adquiriendo nuevas formas. Esa
repetición es la que permite la creación de símbolos, la memoria individual y colectiva, la
creación de pautas culturales y la identidad grupal. Todo esto convierte al juego en una
experiencia dinamizadora y generadora de cultura.
El juego rompe bloqueos, desarrolla nuevos vínculos afectivos, sociales y corporales, permite
poner en juego la capacidad creativa y fantástica, promueva nuevas formas de convivir, de
vincularse, de pensarse. Permite desestructurar ideas e imaginarios dominantes y tomar
distancia de estereotipos. Esta acción sucede en un espacio social y produce cambios en las
relaciones interpersonales, es capaz de transmitir nuevas pautas culturales y ser el motor de
transformaciones en las organizaciones y las comunidades.
Por último y a modo de síntesis, desde la comunicación, observamos que el juego -en los
espacios colectivos- se presenta como una herramienta para la comunicación de la comunidad.
Lejos del tradicional modelo verticalista donde unos pocos “hablan” y la comunidad “escucha”;
la dinámica propia del juego habilita un espacio donde juego, saber y placer se funden en una
misma línea horizontal en permanente expansión. La metodología del juego permite revisar de
algún modo los tipos comunicativos a los que estamos acostumbrados.

Buenos Aires - Mayo 2008

Bibliografía

Bataille, Georges, “La parte maldita”, Ed. Icaria, Barcelona, 1987.


Caillois, Roger; Los juegos y los nombres, Paris, 1967.
Carballeda, Alfredo. “La Intervención en lo Social”.
Carrol, Lewis: Alicia en el País de las Maravillas,
Diccionario de la Lengua Española. Veron Ediciones. Barcelona, 1993.
Gadamer, Hans George; Verdad y Método; Salamanca, Sígueme, 1984.
Sastre, Jean-Pau: El Ser y la Nada, París, NRF, 1948
www.hacerlosmedios.blogspot.com
La Planificación

Nelson Cardoso

1.1. ¿Qué entendemos por planificación?

“Planificar es preveer y decidir hoy las acciones que nos pueden llevar desde el presente
hasta un futuro deseable. No se trata de hacer predicciones acerca del futuro sino de tomar
las decisiones pertinentes para que ese futuro ocurra”.
Kaplan de Cohen y Arroyo: “ Introducción a la planificación estratégica”, parte I, página 1.

La planificación es una posibilidad de decidir y actuar sobre lo que queremos que suceda
en el futuro. Por lo tanto nos convierte en seres que pueden pensar con libertad y así poder
transformar los obstáculos en oportunidades. convirtiendo nuestro deseos en alternativas
concretas de solución.

Planificar es preveer y decidir

El cambio de aquellas cosas que no nos gustan puede surgir de nuestra propia iniciativa a
través de pensar y planificar acciones, soluciones y estrategias que respondan a necesidades
sentidas por una comunidad.
Por lo tanto, la planificación no es algo estático, que realiza alguien en un determinado
momento preciso. La planificación es un proceso permanente, dinámico y constante.
Poder pensar en la realidad que nos circunda, observar aquellas cosas que no nos gustan
y querríamos cambiar, proponer soluciones y llevarlas a la práctica; es una experiencia
maravillosa y más aún cuando aquellos problemas que queremos solucionar son comunes
en una comunidad, es decir que la solución de los mismos redundará en satisfacciones
compartidas.

La planificación es una posibilidad de decidir y actuar sobre lo que queremos que


suceda en el futuro

1.2.¿Cómo planificar proyectos?

“Un proyecto es un conjunto de actividades interrelacionadas y coordinadas, con el fin de


alcanzar objetivos específicos dentro de los límites de un presupuesto y un período de tiempo
dados” (ONU,1985)

Un proceso de planificación de un proyecto de prevención del uso de sustancias psicoactivas


se fundamenta en las necesidades y realidades específicas de la comunidad (barrio, escuela,
club, centro barrial, parroquia, etc.), en la que pretendemos realizar acciones de prevención.
Una buena planificación necesita imprescindiblemente de los protagonistas o destinatarios
principales de ese emprendimiento.
La planificación de un proyecto se fundamenta en las necesidades y realidades específicas
de la comunidad.
Como dijimos anteriormente, la planificación es un proceso constante y permanente. Implica
prever con la comunidad una serie de pasos a seguir que comienza con la primera etapa
de diagnóstico, sigue con la formulación del proyecto, luego con la ejecución y posterior
evaluación de todas las etapas del mismo.
La planificación es un proceso constante y permanente.
Entonces...
Este camino que van a recorrer tendrá una serie de etapas que tendrán que ir cumpliendo en 31
equipo y son los capítulos que conforman este Módulo:
1º Etapa de Diagnóstico
Conocemos la comunidad

2º Etapa de Formulación del Proyecto


Pensamos y diseñamos un proyecto de intervención en la comunidad
Cuando planificamos respondemos a las siguientes preguntas:

formulamos los objetivos, ¿Qué queremos lograr?¿Para qué?


definimos los beneficiarios, ¿A quiénes va dirigido?
formulamos las metas, ¿Cuánto queremos lograr?
elaboramos las acciones, ¿Cómo lo vamos a hacer?
identificamos los recursos, ¿Con quiénes y con qué lo haremos?
armamos el presupuesto, ¿Qué costo tendrá?
evaluamos la viabilidad, ¿Es posible de ser concretado?
elaboramos el cronograma. ¿Cuándo se va hacer?
diseñamos los criterios de evaluación ¿Cómo mediremos los resultados?

3º Etapa de ejecución del proyecto.


Llevamos a la práctica lo planificado

4º Etapa de Evaluación
Evaluamos el proyecto

“Es el presente donde está el secreto,


si prestás atención al presente, podrás mejorarlo.
Y si mejoras el presente,
lo que sucederá después también
será mejor”.

En la siguiente página presentamos una guía de preguntas para reflexionar de acuerdo a lo


visto en el Módulo en relación con los anteriores (I, II y III).

Preguntas para la reflexión y la acción

Acerca del desarrollo personal

¿Qué aspectos vistos en el módulo I, es importante tener en cuenta al planificar un proyecto


de prevención?
¿Qué factores personales pueden obstaculizar un proceso de planificación de proyectos?
¿Qué te puede aportar, a nivel personal, el formar parte de un equipo que desarrollará un
proyecto de prevención comunitaria.

Acerca del desarrollo comunitario

¿Cómo generar espacios y actividades que fomenten la participación comunitaria en todas las
etapas del proyecto?
¿Cómo desarrollar un proyecto de prevención que tiene una mirada distinta a la que la gente
está acostumbrada?
¿Cómo aprovechar la experiencia de otras organizaciones que ya están desarrollando
proyectos similares?
Acerca de las adicciones

¿Conocés otros proyectos que se hayan ejecutado de prevención integral de adicciones?


¿Qué te parecieron?
¿Cómo trabajar las adicciones con jóvenes sin caer en una postura “moralista”?
¿Cómo trabajar los conceptos de salud, autocuidado y prevención en un sistema que prioriza
el consumo y el“sálvese quien pueda”?

2. Realizamos un Diagnóstico

2.1.¿Qué entendemos por diagnóstico?

“Un diagnóstico es la forma de ordenar datos e informaciones sobre cómo es y qué problemas
tiene una determinada realidad. Todos los datos que recogeremos y ordenaremos nos darán
como resultado un diagnóstico para ver qué está pasando en la comunidad”.
Programa para el Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil (PFDJ). Secretaría de Desarrollo
Social. Presidencia de la Nación: “Hagamos un proyecto comunitario”, pág.21.Bs.As. 1998

El diagnóstico es una técnica que sirve para conocer una comunidad y sus problemas.

El diagnóstico es una técnica que asociamos automáticamente a las prácticas médicas. Es el


médico el encargado de hacer el tradicional “diagnóstico” frente a un paciente que tiene alguna
dolencia o enfermedad. El médico, a través de preguntas, estudios y análisis hace un ejercicio
de evaluación de datos e informaciones para tratar de clarificar el estado del paciente.
Sin embargo, no es una práctica exclusiva de la medicina, en la mayoría de las disciplinas
se realizan “diagnósticos”. Nosotros mismos, tal vez sin darnos cuenta, en determinados
momentos de nuestras vidas cotidianas realizamos ejercicios de diagnósticos.

Tambien....
El médico, antes de operar realiza un diagnóstico del paciente.
El mecánico, antes de cambiar un repuesto realiza un diagnóstico del auto.
El arquitecto, antes de construir una casa realiza un diagnóstico.
El docente, antes de dar clase realiza un diagnóstico de los alumnos.

Las distintas situaciones o hechos que se nos van presentando en la vida no lo hacen en forma
clara, unívoca y transparente, por lo que requiere de nuestra parte una actitud activa, atenta,
que nos preguntemos por los motivos y las causas y no nos quedemos en la superficialidad de
los hechos, sino más bien que desarrollemos el hábito de ser críticos, informarnos, indagar,
consultar con otros, investigar.
Al proponernos encarar un proyecto de prevención, el primer paso, lo que marca el punto de
partida o situación “ex-ante”, es el diagnóstico de situación. Un primer ejercicio de interpretación
de una realidad que identifica necesidades y problemáticas de una comunidad.

El diagnóstico identifica necesidades y problemáticas de una comunidad..

2.1.1.¿Para qué sirve hacer un diagnóstico?

-Sirve como forma de capacitación en una organización.


-Sirve para disponer de información para planificar un proyecto futuro.
-Sirve para analizar el contexto de un proyecto.
-Sirve como espacio de participación de la comunidad.
-Sirve para detectar problemas y necesidades. 33
2.2. Diagnóstico pasivos y participativos

Existen dos maneras de conocer y aproximarse a la realidad de una comunidad.


• Una de ellas es analizar una comunidad desde afuera, tomándola como objeto de estudio,
como un arquitecto que toma medidas para luego realizar los planos para proyectar una
casa. Este es un tipo de diagnóstico denominado “pasivo”, y se define de esta manera
en función de la pasividad de los destinatarios, los cuales son tomados como objetos de
estudio y no tienen una participación ni rol activo más que dar información. El diagnóstico
pasivo toma a la comunidad como un objeto pasivo de estudio.

• Otra manera es analizar a una comunidad y sus problemáticas conjuntamente con su


gente, tomando decisiones, brindando información, aportando entre todos, para luego
buscar soluciones conjuntas. Un diagnóstico que incorpora en su diseño y elaboración la
participación a todo nivel de los destinatarios, se denomina: diagnóstico participativo.

El diagnóstico participativo incorpora a la comunidad en el proceso de conocimiento y


búsqueda de información.

Promover la participación de la comunidad desde la fase de diagnóstico, aportando


informaciones, analizando oportunidades y riesgos, buscando soluciones, es un factor
fundamental en la formulación de un proyecto de prevención que parta de la realidad y de
las necesidades concretas sentidas por una comunidad y constituye uno de los fundamentos
básicos del modelo de prevención que sugerimos en el Módulo II.
La comunidad no debe ser tomada como audiencia pasiva, un proyecto que no contempla
en su planificación a la comunidad con un rol activo y protagónico es muy posible que no
prospere.
La comunidad no debe ser tomada como audiencia pasiva
Por otra parte, recuerden que no están sólos en la comunidad, que otros también están
emprendiendo proyectos, que ya existen experiencias a nivel local, que existen redes formales
e informales tendidas a las que es importante acudir.
Nuestra actividad preventiva se potencia ...

• cuando estamos vinculados a otros,


• cuando nos asociamos,
• cuando luchamos en forma conjunta por un proyecto común,
• cuando aunamos esfuerzos.

La etapa de diagnóstico es una posibilidad de establecer contactos con otras organizaciones


y aunar esfuerzos en proyectos comunes.

Una forma de aprovechar esas redes es contemplar , para esta fase de diagnóstico, incorporar a
los CEL (Centros de Estudios Locales). Los CEL son organizaciones integradas a los programas
comunitarios de tal manera que éstos puedan hacer un seguimiento del problema de una
comunidad (por ejemplo las adicciones) realizando encuestas, observaciones sistemáticas en
la comunidad; y pueden ser llevados a cabo por personas con mediana educación.
(Ver Módulo 3)

2.3.¿Cómo hacer un diagnóstico?

El diagnóstico incluye un análisis del afuera y del adentro del grupo u organización que lleva
adelante el proyecto.Esto significa un examen de la situación, realidad y contexto en que nos
desenvolvemos y también una reflexión sobre la misma organización y los principales ajustes
que debe producir para alcanzar los objetivos planteados.

El diagnóstico incluye un análisis del afuera y del adentro del grupo u organización que lleva
adelante el proyecto.
Una herramienta para sistematizar el diagnóstico es la matriz de análisis FODA (Fortalezas,
Oportunidades, Debilidades y Amenazas), la cual sirve para vincular y articular la realidad
interna y externa de una organización y constituye el método más propicio para el modelo de
prevención anteriormente propuesto.

Fortalezas Amenazas
Debilidades Oportunidades
Factores internos Factores externos

2.3.1. El análisis FODA

El FODA es un método de análisis institucional, que analizando distintos datos de la


organización, su contexto y entorno permite diagnosticar la situación de una organización, su
posición en el contexto, su estado interno y luego definir y planear su rol y acción en el medio.
A partir del conocimiento que se obtiene con una análisis FODA se pueden tomar decisiones,
reformular la misión de la organización y sus estrategias y objetivos.

El análisis FODA permite un diagnóstico tanto del exterior como del interior de la
organización.

El diagnóstico externo
Sabemos que la vida de cada organización depende en gran medida de lo que ocurre afuera
de la misma, es decir de los cambios que se producen en el entorno o contexto en que se
sitúa. Cambios en la situación económica, en las costumbres, en las leyes, en las políticas,
representarán oportunidades para consolidar la organización o por el contrario, obstáculos a
superar; en uno u otro caso la organización se verá afectada por el contexto que lo rodea.

“El contexto es el entorno o ambiente en el que se encuentra inserta una organización. Este
entorno o ambiente se constituye por las condiciones o factores exteriores a la misma que
pueden afectar favorable o desfavorablemente la vida, la estructura, el desarrollo y el futuro
de la organización”. Camissasa Elena; Guerrero Miguel; de Dios, Rubén: “Capacitación a
distancia en gestión de organizaciones comunitarias”-Planificación Estratégica-CENOC,
Bs.As.

• Oportunidades:
Las oportunidades son factores favorables que encontramos en el contexto y que se deben
orientar para darles una utilidad.

• Amenazas:
Son factores adversos al entorno, que influyen, afectan y pueden hacen peligrar la vida de la
organización.

Diagnóstico interno
El diagnóstico interno da cuenta de la propia situación de la organización que llevará a cabo
el proyecto. Para un diagnóstico interno es conveniente contemplar:
• Las dimensiones de la organización:
Para realizar esta fase del diagnóstico analizaremos aspectos de la organización tales como:
su estructura, el sistema político, las tecnologías, las relaciones, historia de la institución,
cultura institucional.
• Los actores que intervienen dentro de la organización.
Un diagnóstico debe incorporar una reflexión sobre todos los actores sociales (internos o 35
externos) que están relacionados con nuestros proyectos como organización. Se trata de
ponerse en el lugar del otro para saber qué piensa, qué intenciones tiene, cuáles son sus
valores, qué recursos maneja.

• Fortalezas:
Las fortalezas están constituídas por las situaciones, atributos, cualidades y recursos propios
de la organización, que son positivos y cuya acción es favorable. Son fuerzas impulsoras,
capacidades propias destacables que constribuyen positivamente a la misión organizacional.

• Debilidades:
Son aquellas situaciones, recursos u otros factores que dan cuenta de las dificultades al interior
de la organización; problemas que inciden o limitan sus perspectivas de la organización,
impiden el adecuado desempeño de la gestión.

Una organización que analiza y cuestiona sus comportamientos


cotidianos, es una organización con actitud preventiva.

2.4. ¿Cómo elegir el problema a resolver?

Como resultado del diagnóstico, obtendremos información importante que organizar.


Seguramente surgirán datos, temas y necesidades a considerar por el equipo y la comunidad.
Los problemas provocan inconvenientes y obstáculos en las condiciones de vida de una
comunidad y que Uds. consideran que puede mejorarse con la implementación del proyecto.
Debemos describir el problema específico y las soluciones que nuestro proyecto propone.
¿Cómo identificamos el problema?
Podemos realizar un listado con esos temas, necesidades y problemáticas más recurrentes
que surgieron del diagnóstico.
Por ejemplo:
• Escases de servicios de atención médica.
• Falta de espacios verdes.
• Grupos de jóvenes de otras organizaciones con ganas de hacer cosas por el barrio.
• Altos índices de desocupación juvenil.
• Escases de recursos e infraestructura.
• La plaza del barrio como lugar de encuentro de los jóvenes.
• La capilla del barrio desarrolla proyectos sociales.

La selección del problema a resolver con el proyecto debe ser producto de un proceso de
discusión y reflexión conjunta.

Luego seleccionar y jerarquizar aquellas necesidades más sentidas y comunes poniendo los
temas a discusión de tal manera que en el proceso participen todos con voz, opinión y toma
de decisión.
Para identificar un problema en una comunidad, es importante hacerse las siguientes preguntas:
¿Es un problema para todos?
¿Cuál es el verdadero problema prioritario?
¿Cuál es el problema que afecta a la mayoría?
¿Podemos dar una respuesta?

2.5.Técnicas para realizar un diagnóstico

Es importante tener claro que las personas que se ocupan del diagnóstico deben ser capaces
de fomentar la participación en la comunidad y al mismo tiempo hacer de “esponja” que todo
lo absorven, todo lo perciben, lo escuchan, lo sienten. Por consiguiente deben desarrollar la
capacidad de escucha y observación aguda.
Para realizar un diagnóstico nos sirven todas aquellos instrumentos de recolección de
información en una comunidad. No existen recetas sobre qué técnica es mejor que otra.
Para la realización de un diagnóstico sugerimos las siguientes técnicas:

• Observaciones y escuchas informales


• Entrevistas
• Participar de reuniones
• Realizar dinámicas grupales, juegos, dramatizaciones, juegos de simulación.
• Encuestas
• Consultar de materiales, boletines, videos, registros, estadísticas, encuestas, documentos,
etc.
• Comparar con otras organizaciones
• Análisis de mensajes institucionales.

y todas las que a Uds. se les ocurran.

Reflexionar, hablar y escuchar, tener una actitud


atenta y crítica frente a la realidad y desarrollar
acciones alternativas personales y sociales, nos
permite anticiparnos y de esa manera transformar
nuestra realidad.

El diagnóstico es el punto de partida para la formulación de un proyecto que tienda a solucionar


o dar respuesta a una problemática de una comunidad. Para poder formular un proyecto es
necesario partir de un buen diagnóstico de situación de acuerdo a las verdaderas necesdiades
del lugar y el momento. Muchos proyectos se realizan lejos de la realidad y que no responden
a las necesidades de la gente.
El diagnóstico es el punto de partida para la formulación de un proyecto.

Sugerencia de lectura complementaria:


El arquitecto Rodolfo Livingston, en su libro “Cirugías de casas”, en el capítulo “A Baracoa me
voy”, relata una experiencia de diagnóstico participativo en la construcción de un complejo de
viviendas en Cuba. Livingston,Rodolfo: “Cirugías de casas”, Bs.As. Ed.CP67 1990.

En la siguiente página presentamos una guía de preguntas para reflexionar de acuerdo a lo


visto en el Módulo en relación con los anteriores (I, II y III).

Preguntas para la reflexión y la acción

Acerca del desarrollo personal

¿Qué aptitudes personales pensás que te pueden ayudar para la primera etapa de diagnóstico?
¿Qué estrategias habrá que pensar para evaluar el desempeño de los integrantes del equipo
en sus roles dentro del proyecto?
¿Cómo puede, un líder favorecer el desarrollo y potencializar las capacidades personales en
el resto del equipo?
Acerca del desarrollo comunitario
¿Conocés alguna organización que esté desarrollando una actividad similar?
¿Qué pasaría si tus intereses acerca del proyecto, no coinciden con los del resto del equipo o
con los de la comunidad?
¿Qué ventajas y desventajas presenta nuestra organización para encarar un proyecto de
prevención?
37
Acerca de la Prevención Integral de Adicciones

¿Está contemplado en el diagnóstico el acceso y consulta a datos, encuestas, estadísticas


que den cuenta de la situación de adicciones de la propia comunidad?
¿Cómo diagnosticar el nivel de tolerancia social de la comunidad hacia el consumo de drogas?
¿Cómo llevar a la práctica un proyecto de prevención de adicciones que no aborda el tema
desde las drogas sino desde las personas?

3. Formulamos el Proyecto

3.1.¿Qué entendemos por formular proyectos?

Formular y realizar proyectos nos puede resultar algo dificil y que no está a nuestro alcance,
sin embargo es un emprendimiento que todos podemos desarrollar. Diseñar un proyecto
de prevención del uso de sustancias psicoactivas, como es nuestro caso, es una tarea de
construcción colectiva, implica investigar, averiguar, buscar soluciones a los problemas, tomar
decisiones, evaluar, opinar, conjuntamente con otros.
La etapa de Formulación del Proyecto es cuando pensamos y diseñamos un proyecto de
intervención en la comunidad a partir de la realización del diagnóstico.

Es decir ...
• formulamos los objetivos,
• definimos los beneficiarios,
• formulamos las metas,
• elaboramos las acciones,
• identificamos los recursos,
• armamos el presupuesto,
• evaluamos la viabilidad,
• elaboramos el cronograma.
• redactamos el proyecto
• diseñamos los criterios de evaluación.

¡VEAMOS CADA UNO DE ESTOS PASOS!

3.2.¿Qué queremos lograr?

Una vez realizado el diagnóstico de situación en la comunidad, estamos en condiciones de


comenzar a “Formular los objetivos” del futuro proyecto.

“Los objetivos son la expresión de los logros que se quieren alcanzar en un plazo
determinado.Un objetivo nos indica la dirección a seguir con el fin de llegar a nuestro destino
final o meta.
Los objetivos son algo deseable para la comunidad y que se tiene intención de lograr en un
tiempo determinado”. Organización Panamericana de la Salud (OPS):“Evaluación para el
planeamiento de programas de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington.
OPS,1990.

Los objetivos definen lo que queremos alcanzar con el proyecto

3.2.1.¿Qué entendemos por definir los objetivos?


Significa proponer claramente qué queremos alcanzar o solucionar con la implementación del
proyecto.
Por lo tanto sabiendo qué queremos lograr en un tiempo determinado, los objetivos nos
servirán de ¨hoja de ruta¨ para guiarnos en la dirección a seguir con el proyecto.

Los objetivos sirve de “hoja de ruta”, nos guían en la dirección a seguir.

Definir los objetivos constituye un proceso complejo que lleva tiempo y no es tarea exclusiva
de uno o varios líderes de la organización, por el contrario, debe ser producto de una reflexión,
análisis y participación de toda la comunidad que interviene en la formulación del proyecto
desde la primera etapa de diagnóstico.
Muchas veces ocurre que la gente beneficiaria de un proyecto participa en forma activa de la
primera etapa de diagnóstico, dando información, opinando, criticando, pero cuando se llega a
la instancia de planificar los objetivos, es decir, la toma de decisiones hacia dónde queremos
dirigir el proyecto, qué queremos lograr; esta tarea termina en manos de unos pocos líderes o
técnicos que se reservan, en forma arbitraria, ese tarea.

Los objetivos definen el para qué del proyecto y¿qué queremos hacer?

3.2.2.Sugerencias para formular objetivos:

• Formular objetivos generales y objetivos más específicos.


• Los resultados, producto del cumplimiento de los objetivos, deben ser medibles y a su vez
traducidos a tareas concretas de personas o equipos.
• Deben ser factibles de realizar teniendo en cuenta los tiempos y recursos disponibles.
• Deben ser claros y precisos.
• Formularlos con verbos activos, como enunciar, definir, desarrollar, distinguir. Por ejemplo:
construir un salón comunitario.
• Tener en cuenta las potencialidades, los riesgos, los desafíos y limitaciones.
• Responder a estas cinco preguntas: qué, cuándo, dónde, quién, cuánto.

¿Qué resultados logrará este proyecto?


¿Cuándo se calcula que se obtendrán los logros?
¿Dónde ocurrirá esto?
¿Quiénes trabajaran para alcanzar esas metas?
¿Cuánto tiempo, dinero, recursos serán necesarios para alcanzar los objetivos?
¿A quiénes beneficiará?

EJEMPLO:
Capacitar a 20 jóvenes entre 15 y 20 años pertenecientes a diferentes organizaciones
comunitarias en estrategias de prevención del uso de sustancias psicoactivas, entre los meses
de octubre y diciembre.

3.3.¿A quiénes nos dirigimos con el proyecto?


Determinar a quiénes nos dirigiremos, a quiénes queremos llegar con el proyecto, es lo que
técnicamente se denomina “Definir a los beneficiarios”

“Los beneficiarios es la población objetivo hacia la cual se orienta un proyecto, programa o


plan”. Consejo Nacional para el control de estupefacientes CONACE (Ministerio del Interior):
“Programa” Fondo Nacional Concursable de Proyectos para la Prevención, Tratamiento y
Rehabilitación del Consumo de drogas. Concurso 1998.

¿A quién o quiénes va dirigido el proyecto?


Al igual que en la elaboración de otros emprendimientos sociales como, por ejemplo, producir
un programa de radio, previamente al armado de los contenidos y los mensajes hay que pensar
en quiénes van a recibir esos mensajes. Es decir, determinar los destinatarios del proyecto.
Una vez definido los destinatarios estamos en condiciones de pensar los contenidos. 39
No será lo mismo un programa o proyecto para la tercera edad, que para jóvenes, que para
niños o para mujeres. Cada uno de ellos requerirá de un tratamiento especial de acuerdo a
sus destinatarios.
Los beneficiarios son todas aquellas personas que se favorecerán con el proyecto.
Al definir y caracterizar a la población a la queremos dirigirnos, estamos intentando llegar a
ella e involucrarla en el emprendimiento.
El objetivo de esta definición, no responde a una simple limitación numéricamente (recorte)
de la población, sino más bien apunta a focalizar y determinar en forma muy concreta las
personas a las que queremos llegar con el proyecto, para conocer y partir de su cultura, su
lenguaje, costumbres, hábitos, contexto, saberes, informaciones, etc. Para, a partir de allí,
elaborar conjuntamente el proyecto y no que este sea una imposición externa.

Para definir a la población tengamos en cuenta:


• Describir en términos sociodemográficos las necesidades, problemas, características
específicas, tamaño del grupo de población, etc.
• Describir por qué se elige esa población.
• Aportar datos sobre la cobertura (a cuántas personas se quiere llegar).
• Explicar las vías de difusión del proyecto y de la demanda planteada.
• Describir los mecanismos de coordinación con las poblaciones, instituciones y recursos
del medio.
• Señalar cómo se quiere entrar en contacto con la población elegida y cómo se quiere
garantizar la participación de la misma en los proyectos.

Definir las personas que se favorecerán directa e indirectamente con el proyecto.

3.3.1. Beneficiarios directos e indirectos


En todo proyecto, existe lo que se llama los “beneficiarios directos “ y los “beneficiarios
indirectos”.
Veamos cada una de estas categorías:
• Los beneficiarios directos del proyecto, es la población que estará especialmente
involucrada y participando del mismo (capacitadores, líderes, participantes del curso, etc).
• Los beneficiarios indirectos: es la gente que se verá beneficiada con la realización del
proyecto (por ejemplo los vecinos del barrio).

Es necesario especificar la cantidad y las características de los beneficiarios directos e


indirectos.
Una vez definidos los objetivos y la población, es momento de elaborar las metas del proyecto.

3.4.¿Qué resultados queremos lograr?

Definir los resultados que queremos alcanzar con el cumplimiento de los objetivos del proyecto
es lo que comunmente se denomina: “Formulación de las metas”.

“Las metas a diferencia de los objetivos, es la expresión cuantitativa de los logros que se
pretende obtener con el proyecto y se formulan en términos de cantidad y tiempos”.
Consejo Nacional para el control de estupefacientes CONACE (Ministerio del Interior):
“Programa” Fondo Nacional Concursable de Proyectos para la Prevención, Tratamiento y
Rehabilitación del Consumo de drogas. Concurso 1998.

Las metas definen los resultados que queremos alcanzar

Al igual que en una carrera, la meta, es el punto o destino donde se desea llegar. La formulación
de metas en un proceso de planificación participativa es el producto de una reflexión colectiva
donde todos los integrantes de la comunidad tienen voz y voto.

Ejemplo de meta:
“Para el mes de diciembre, 20 jóvenes deben haber concluido el curso de capacitación de
prevención del uso de sustancias psicoactivas”.
3.4.1. Sugerencias para la formulación de metas:
• No es conveniente plantearse metas demasiado ambiciosas. Es preferible metas más
acotadas y a corto plazo.
• Las metas deben ser claras y medibles.
• Es preciso contemplar los tiempos propios de la comunidad, que muchas veces no coincide
con los tiempos del proyecto o los tiempos de uno.

Para cumplir con las metas formuladas es preciso diseñar acciones que tiendan al logro de
las mismas, pero que, a su vez, no pierdan de vista los procesos de desarrollo y participación
planteados desde los orígenes del proyecto.
¿Qué pensamos obtener con el proyecto?

3.5.¿Qué acciones desarrollaremos?

La definición bien concreta de los objetivos y las metas nos permitirá seleccionar las acciones
o actividades más adecuadas para desarrollar en la comunidad. Este proceso se denomina
“Planificación de acciones”.

“Las acciones o actividades son la secuencia de fases, formas, medios de procedimiento


para llegar a las metas establecidas, así como al cumplimiento de los objetivos planteados y
a la solución del problema que se propone resolver con el proyecto”.
Organización Panamericana de la Salud (OPS):“Evaluación para el planeamiento de
programas de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington. OPS,1990.

¿Cómo se va a desarrollar el proyecto?


Pensar estratégicamente acciones para un proyecto de prevención, como es nuestro caso,
significa analizar los obstáculos y los factores facilitadores a tener en cuenta , las ventajas y
desventajas de una determinada acción o actividad.
La participación de la comunidad en la elaboración de las acciones es muy importante. Por
eso, mientras más gente se involucre en la formulación de las actividades, mayor será la
creatividad de alternativas y propuestas.

La comunidad puede participar sugiriendo acciones que tiendan a lograr los objetivos
buscados.
La participación de la comunidad en la elaboración de las acciones es muy importante

Cuando elegimos y seleccionamos acciones, lo que hacemos es evaluar cuáles de ellas es


factible o posible de desarrollar y cuáles no, en esa comunidad y en ese contexto. Cuáles se
adaptan bien para alcanzar los objetivos y cuáles no.

Ejemplo:
Preguntas para guiar la reflexión en torno a la planficación de las actividades:
El objetivo es desarrollar una campaña de prevención del embarazo adolescente en un barrio.
Preguntas para guiar la reflexión en torno a la planficación de las actividades:

¿Qué actividades son más propicias para la población a la que va dirigido el proyecto?
¿Qué ventajas y desventajas presentan dichas actividades?
¿Apuntan a lograr los objetivos formulados?
¿Qué otras alternativas se les ocurren?

No existen recetas sobre qué actividades o acciones son efectivas o fundamentales de


desarrollar. Cada comunidad y proyecto definirá las más propicias de acuerdo al momento, las
circunstancias y los objetivos y metas que persiga dicho emprendimiento.
Un aspecto determinante al formular las acciones, son los recursos con los que podemos
contar y los que necesitaremos para desarrollarlas. 41
3.6. ¿Que recursos necesitaremos?

Parar definir las actividades o acciones a realizar es importante que pensemos qué recursos
necesitaremos. Esta tarea se llama: “Identificación de recursos”.

“Los recursos son los medios o insumos necesarios para alcanzar determinados fines.
Son los medios utilizados por una persona o un equipo para implementar una estrategia.
La importancia de los recursos disponibles es evidente, de ellos dependerá la factibilidad
del proyecto o lo ambicioso de los objetivos y la posibilidad concreta de implementar una
o varias estrategias”. Organización Panamericana de la Salud (OPS):“Evaluación para el
planeamiento de programas de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington.
OPS,1990.

Los recursos son los insumos necesarios para realizar las actividades planteadas.

Por ejemplo:
En la construcción de una casa, primero se diseñan los planos, y antes de comenzar la fase
de construcción es necesario pensar qué materiales serán necesarios comprar o adquirir para
poder desarrollar la construcción de dicha casa.
En nuestro caso:
En la formulación de los proyectos, una vez que definimos las actividades es necesario
planificar los medios, insumos o recursos necesarios para poder llevarlas a cabo de acuerdo
a lo planificado.

Para identificar los recursos es importante contestar a la pregunta:


¿qué recursos vamos a necesitar para lograr los objetivos y alcanzar las metas?

3.6.1.¿En qué tipo de recursos debemos pensar?


Internos o propios:
Son aquéllos que la misma comunidad puede aportar:mano de obra, profesionales, materiales,
locales de reunión, fondos recaudados, red de vecinos solidarios,etc.
Externos:
Son aquéllos obtenidos fuera de la comunidad. Pueden ser públicos o privados.
Por ejemplo: dinero, materiales, recursos técnicos o profesionales, etc.

A su vez, existen los recursos...


Humanos:
Comprende a todo el personal necesario para cumplir el proyecto.
Personal contratado y voluntario.
Organizaciones, aporte propio de mano de obra, especialistas, profesionales y técnicos.

¿Quiénes lo van a hacer?


Infraestructura:
Comprende el espacio físico necesario para llevar a cabo las actividades del proyecto.

¿Dónde se harán las actividades?


Materiales:
Comprende todos los soportes materiales necesarios para las actividades.
Materiales de construcción, materiales de oficina, medio de transporte local, herramientas.

¿Con qué se va hacer?


Institucionales:
Comprende todas las demás instituciones u organizaciones de la comunidad que pueden
participar en el proyecto.
Familias, escuelas, hospitales, centros comunitarios, iglesias, el Estado.

¿Qué otros participarán?


Financieros:
Comprende el presupuesto del proyecto y la posibilidad de financiamiento económico.
Créditos, prestamos, donaciones, cuotas, sistemas de padrinazgos, etc.

¿Cómo pagaremos los gastos?

Para la planificación de proyectos sociales hay que diseñar las acciones en función del tiempo
pautado para el proyecto. Para esto contamos con un herramienta llamada “cronograma”.

3.7. Elaboramos el presupuesto


Una vez que tenemos definidos los recursos necesarios para la implementación del proyecto,
es necesario que elaboremos el presupuesto necesario para poder llevar adelante el
emprendimiento.
El presupuesto indica qué hay que comprar, cuál es el costo y cuándo se van a efectuar el
gasto.
El presupuesto indica qué hay que comprar, cuál es el costo y cuándo se van a efectuar el
gasto.

Habitualmente, para elaborar presupuestos se suelen contemplar dos tipos de planillas


presupuestarias:
• Planillas de Partidas Presupuestarias y
• Planillas de Cronograma Presupuestario.

En las planillas de Partidas Presupuestarias se detalla qué es necesario comprar y cuánto


cuesta. El objetivo es ordenar los insumos por rubros, por ejemplo:

• Recursos Humanos: horas de capacitación.


• Recursos Materiales: bienes o insumos.
• Recursos de servicios: correo, transporte, comunicaciones, seguros, etc..
• Recursos institucionales: son los aportes que la organización hace al proyecto.

En las planillas de Cronograma Presupuestario se detalla cuándo se va a efectuar cada gasto.


Mes a mes o semana a semana que cuánto hace falta gastar y para qué actividad.

3.8. ¿Cómo organizaremos el proyecto?

Para organizar el proyecto en función de las actividades y los tiempos es importante que
elaboremos lo que se denomina un “cronograma”.

“Un cronograma o plan de acción es un esquema que facilita la organización de las tareas
en el tiempo, designa responsables para cada actividad y los recursos necesarios en cada
etapa; para poder cumplir los objetivos planteados en tiempo y forma.
Es una presentación resumida de las tareas que deben realizarse por ciertas personas, en
plazos de tiempo específicos, utilizando un monto de recursos asignado con el fin de lograr
un objetivo dado”.
Organización Panamericana de la Salud (OPS):“Evaluación para el planeamiento de
programas de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington. OPS,1990.

Un cronograma sirve para planificar en el tiempo las actividades que vamos a llevar a cabo.

Como todo proyecto que tiene pautado objetivos y metas, éstos seguramente estarán
fijados con tiempos bien precisos a ser cumplidos. Por lo tanto la varible temporal también
es fundamental contemplar para organizar el proyecto y poder desarrollarlo cumpliendo los
plazos pautados previamente.
La elaboración de un cronograma nos permite evaluar los pasos del proceso de planificación
y evaluar cómo estamos cumpliendo con las actividades en función de los objetivos y los
tiempos. 43
Un cronograma indica quién va hacer qué cosa, cuándo y con qué recursos.
En un cronograma debebemos indicar:
¿Qué es lo que se debe hacer?
¿En qué orden deben realizarse las acciones?
¿Cuándo deberán completarse las tareas?
¿Dónde se realizarán las tareas?
¿Quién será el responsable de las mismas?

El cronograma es un gráfico que sirve para controlar las distintas actividades del proyecto,
según una unidad de medición de tiempo (días, semanas, meses).

Veamos un ejemplo de cronograma para un Proyecto de Prevención imaginario, donde se


detallan: tiempos, actividades y responsables.

Actividades Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre


Diagnóstico Resp: Resp:
Norberto Norberto
Planificación Resp: Resp:
Roxana y Roxana y
José María José María
Ejecución Resp: Resp: Resp:
Equipo Equipo Equipo

Evaluación Resp: Resp: Resp: Resp: Resp: Resp:


Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando

3.9. Escribimos el Proyecto

Hemos dado un paso fundamental en la planificación de un proyecto. Ya estamos en


condiciones de sentarnos a plasmar en un papel lo que fue el resultado de un proceso de
construcción grupal de un proyecto comunitario.
La fase de planificación generalmente finaliza al redactar el proyecto completo.
Es decir, debemos describir en forma detallada cada uno de los puntos anteriormente vistos.
La fase de planificación finaliza al redactar el proyecto completo.
Veamos un modelo o guía de contenidos básicos de una propuesta para formular un proyecto
de prevención.

• Carátula
Describe los datos básicos del proyecto:
nombre del proyecto, duración, fecha de inicio,
organización que lo impulsa, monto solicitado, localización, etc.

• Resumen del Proyecto


Breve descripción que identifica claramente
los objetivos, el costo, la duración y la entidad
promotora del proyecto.

• Organización responsable:
Qué institución impulsará el proyecto?

• Justificación de por qué y para qué queremos desarrollar dicho proyecto:


-Antecedentes
-Marco Referencial
-El problema
-Justificación.
¿Qué queremos lograr?
-Objetivos generales
-Objetivos específicos y-o metas

¿Cómo lo lograremos?
-Actividades y tareas a desarrollar.

¿Cómo estará organizado en tiempos el proyecto?


-Cronograma.

¿Qué recursos serán necesarios?


-Gastos
-Desembolsos
-Ingresos
-Flujo de fondos

¿Dónde se llevará a cabo el proyecto?


-Localización geográfica (barrio, localidad, partido, provincia).
-Infraestructura

¿Quién participarán del mismo?


-Beneficiarios (para quién)
-Participantes (con quién)
-Otras organizaciones

10. ¿Qué continuidad tendrá el mismo una vez finalizado los plazos y etapas pautadas?

-Financiación futura.

11.¿Cómo se evaluarán los resultados?

12. Anexo de informaciones relevantes.

Ejecutamos el proyecto

Esta tercera etapa en el proceso de planificación de un proyecto de prevención se denomina


la fase de “ejecución práctica”.
Ya estamos en condiciones y es el momento de ejecutar el proyecto planificado.
Durante toda la fase de ejecución del proyecto se desarrollarán paralelamente evaluaciones
de todas las instancias, como parte del proceso de planificación.

“Desarrollar proyectos de prevención desde los jóvenes


es orientar su entusiasmo hacia la promoción de acciones
en el barrio, en el trabajo y en ellos mismos. Esto incluye
estrategias sobre desarrollo comunitario juvenil basadas
en la investigación de los propios participantes
en el campo de su comunidad.”
Hugo Miguez

¡Es el momento de poner manos a la obra!


45
En la siguiente página presentamos una guía de preguntas para reflexionar de acuerdo a lo
visto en el Módulo en relación con los anteriores (I, II y III).

Preguntas para la reflexión y la acción

Acerca del desarrollo personal

¿Cómo tener en cuenta las habilidades personales a la hora de elaborar acciones?


¿Cómo hay que prepararse para trabajar con jóvenes adictos que se vinculen al proyecto?
¿Cómo generar actitudes de compromiso, solidaridad y respeto mutuo en forma interna y
externa en la organización?

Acerca del Desarrollo Comunitario

¿Cómo lograr formular un proyecto con una participación real de todos los involucrados?
¿Qué pasa si luego de elaborar el proyecto llegamos a la conclusión de que éste no es posible
de ser realizado?
¿Cómo incorporar a otras organizaciones en la fase de ejecución del proyecto?

Acerca de la Prevención integral de adicciones

¿Cómo desarrollar actitudes preventivas en la comunidad?


¿Cómo trabajar con los prejuicios, mitos y creencias tan fuertemente arraigados en la sociedad
con respecto a las drogas?
¿Hasta dónde podemos tratar los hábitos privados de la gente respecto de lo que consume
o no consume?

4. La Evaluación del Proyecto

4.1. ¿Qué entendemos por evaluación?

“El diseño de la evaluación establece un sistema para proveer información que permite emitir
juicios y tomar decisiones sobre los logros reales del proyecto comparados con el objetivo
planeado en un principio. La evaluación nos brinda información para hacer correcciones,
medir logros y tomar decisiones”.
Organización Panamericana de la Salud (OPS):“Evaluación para el planeamiento de
programas de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington. OPS,1990.

La evaluación es una técnica que sirve para brindar información para hacer correcciones,
medir logros y tomar decisiones.

En todos los ordenes de la vida uno evalúa lo que hace, lo que dice, lo que piensa. Observando,
opinando, charlando con otros, pidiendo la opinión a otros, comparando, etc.
De esta manera podemos darnos cuenta de ciertas cosas que a simple vista no las vemos
que pueden ser mejoradas o que puedan estar entorpeciendo el logro de las metas que nos
proponemos.
Como en todas los momentos de la planificación la participación de toda la comunidad
cooperando y aportando en la tarea de evaluar, será fundamental. Ya que ésta no es
responsabilidad exclusiva de los líderes de las organizaciones sino de todos lo actores
comprometidos en dicho proyecto.

La evaluación es un proceso continuo dentro de la planificación.


Y puede significar una instancia de recolección colectiva de información.

4.1.1.¿Para qué sirve evaluar?


La ejecución de nuestros proyectos de prevención del uso de sustancias psicoactivas,
necesitarán de estos momentos de evaluación para controlarlo, corregirlo, retroalimentarlo,
por consiguiente para fortalecerlo.
Es por ello, que diseñar las formas de evaluar los proyectos es una tarea fundamental a tener
en cuenta en la planificación.
En esta etapa definiremos los métodos e instrumentos que vamos a utilizar para obtener
infomación necesaria para evaluar y fortalecer todas las instancias y actividades del proyecto.

El objetivo principal es identificar aspectos positivos del trabajo realizado y corregir los
errores.

La evaluación, entonces nos permite mejorar la tarea y ver cómo está funcionando el equipo
de trabajo.
Cuando evaluamos debemos tener en cuenta básicamente dos aspectos:
-El desarrollo del proyecto.
-El funcionamiento del equipo de trabajo.

Cuando evaluamos debemos tener en cuenta:


-El desarrollo del proyecto.
-El funcionamiento del equipo de trabajo.

4.2. ¿Qué tipos de evaluación existen?


Existe básicamente dos maneras de realizar evaluaciones en proyectos de prevención:
La Evaluación final o de impacto:
Este método de evaluación permite proporcionar información sobre el resultado final
alcanzado por el proyecto. Contesta a las preguntas:
¿Cómo lo hemos hecho?
¿Qué resultados hemos obtenido?

Tiende a medir cambios de creencias, actitudes, habitos, costumbres, prejuicios.


Este tipo de evaluación se implementa solamente al finalizar del proyecto con el objetivo de
medir impactos o efectos.
Realizar una evaluación una vez finalizado el mismo, sirve para medir resultados finales y
saber qué salió bien y qué mal.

Otro tipo de evaluación es...

La Evaluación de proceso.
Este método de evaluación proporciona información para efectuar ajustes sobre ¨la marcha¨
para orientar la ejecución del proyecto.
Sirve para conocer el grado de participación y compromiso del equipo de la comunidad
involucrada en el proyecto.
Contesta a la pregunta:
¿Cómo lo estamos haciendo?

La evaluación de proceso, es un instrumento que nos brinda información constantemente para


hacer correcciones, medir logros y tomar decisiones. Se realiza durante todo el proceso de
desarrollo del proyecto, no solamente finalizado el mismo.

4.3. ¿Qué debemos evalúar?


Hay ciertos aspectos del proyecto que son importante someter a evaluaciones. Estos aspectos
comunmente se denominan “indicadores”.
Estos indicadores son criterios que nos señalan qué tenemos que observar, dónde tenemos
que fijar la atención, es decir qué tenemos que evaluar.
Los siguientes son algunos indicadores que nos pueden servir para evaluar el proceso del 47
proyecto, teniendo en cuenta el camino que tendremos que transitar desde el diagnóstico
hasta la evaluación final.

Los indicadores son criterios que nos señalan qué tenemos que evaluar

¿Está bien hecho el diagnóstico?


¿Seleccionamos bien el tema a trabajar?
¿Elaboramos correctamente los objetivos?
¿El proyecto se está ejecutando según lo planeado?
¿Estamos llegando a la población objetivo con el proyecto?
¿Están bien identificados los beneficiarios directos e indirectos del proyecto?
¿Cómo están resultando las acciones planteadas?
¿Están siendo bien calculados los recursos?
¿Se está cumpliendo con el cronograma de actividades planeado?
¿Se están cumpliendo las responsabilidades asumidas?
¿Qué está logrando la ejecución del proyecto en la comunidad?
¿Qué está faltando?
¿Cómo nos está yendo internamente en la organización?
¿Se produjeron cambios durante la ejecución del proyecto?
¿Nos contactamos con otros proyectos u organizaciones para la realización de las actividades?

4.4. ¿Cómo realizar una evaluación?


Realizar una evaluación es implementar técnicas que permitan extraer información, comparar,
tomar decisiones, emitir juicios; sobre los aspectos (indicadores) anteriormente mencionados
del proyecto.
Existen variadas técnicas o instrumentos para recolectar información útil para el desarrollo de
la evaluación del proyecto.

Existen varias técnicas que permitan extraer información, comparar, tomar decisiones, emitir
juicios.

• Reuniones del equipo y con la comunidad


A través de: charlas participativas, utilización de juegos de mesa, aplicación de dinámicas
grupales, técnicas de dramatización, juegos de simulación de roles, etc.
• Observación de actividades
La técnica de observación es un buen instrumento de recolección de datos. Las observaciones
pueden ser pasivas (sin involucrarse en las actividades) siendo meros observadores externos;
o pueden ser participativas (donde el evaluador se involucra directamente en la actividad)
adquiriendo un rol activo de pertenencia al grupo.
• Informes regulares de experiencias
Consiste en la sistematización de experiencias a través del registro escrito acerca de
actividades, emprendimientos y dinámicas del grupo.
Cotejar con otras organizaciones
Consiste en la visita a otras organizaciones similares con el objeto de cotejar proyectos
similares, dinámicas de trabajo, actividades, recursos, desarrollo de trabajos en equipo, etc.
• Entrevistas
Las entrevistas abiertas y en profundidad, constituye una técnica de recolección de datos
cualitativos muy interesante para extraer información para la evaluación.
• Debates
La realización de debates con temas disparadores brinda un espacio de encuentro directo
entre los integrantes de una comunidad; donde prima la discusión, la reflexión y el planteo de
alternativas de soluciones a las problemáticas tratadas.
• Encuestas.
Las encuestas son técnicas de recolección de datos cuantitativos. Es decir que nos sirven para
realizar muestreos a una gran cantidad de gente que nos arroje datos concretos y numéricos.
Son útiles para conocer la opinión de la gente, la nformación que posee sobre algún tema, sus
creencias, habitos, acciones, etc.
• Sugerencia:
Una cámara de video puede ser un buen instrumento de evaluación.
Grabar al equipo de trabajo realizando una actividad concreta del proyecto. Luego, reunirlos
y emitir el video para que se vean en acción.
Promover el debate con consignas de evaluación, ¿cómo se ven en acción?

Preguntas para la reflexión y la acción

Acerca del desarrollo personal

¿Qué técnicas podemos pensar para evaluar el desarrollo personal de cada uno en el proyecto?
¿Qué aspectos del módulo I sería importante evaluar?
¿El proyecto, así planteado, genera espacios de reflexión y análisis personal?

Acerca del Desarrollo Comunitario

¿Cómo incorporar a otras organizaciones a la evaluación del proyecto?


¿Cómo potenciar los resultados arrojados por la implementación del proyecto?
¿Está planteado el proyecto de tal manera que vaya creando redes locales y se autosostenga
en el tiempo?

Acerca de la Prevención integral de adicciones

¿Podremos mantener la mirada propuesta a lo largo de todo el desarrollo del proyecto?


¿Cómo realizaremos acciones coherentes con la mirada propuesta?
¿Conocemos proyectos de prevención que tengan la misma mirada?

Referencias bibliográficas:
• Organización Panamericana de la Salud (OPS): “Evaluación para el planeamiento de programas
de Eduación para la salud”, Manual serie Paltex, Washington. OPS,1990.
• Camissasa Elena; Guerrero Miguel; de Dios, Rubén: “Capacitación a distancia en gestión de
organizaciones comunitarias”-Planificación Estratégica-CENOC, Bs.As.
• Miguez, Hugo: “Uso de Sustancias Psicoactivas”, Bs.As. Ed. Paidós 1998.
• Programa para el Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil (PFDJ). Secretaría de Desarrollo Social.
Presidencia de la Nación: “Hagamos un proyecto comunitario”, Bs.As. 1998
• Consejo Nacional para el control de estupefacientes CONACE (Ministerio del Interior): Programa”
Fondo Nacional Concursable de Proyectos para la Prevención, Tratamiento y Rehabilitación del
Consumo de drogas. Concurso 1998.
• Programa para el Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil (PFDJ). Secretaría de Desarrollo Social.
Presidencia de la Nación: ”Manual para la formulación de proyectos”, Bs.As. 1998.
• Organización Panamericana de la Salud (OPS): ”Evaluación para el fortalecimiento de procesos de
participación social en la Promoción y el Desarrollo de la Salud en los Sistemas Locales de Salud”,.
Washington, OPS, 1994.
• Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD): “Guión de trabajo para la elaboración de un
programa comunitario”.
• La comunidad y la prevención de los consumos de drogas. Madrid, Ed.FAD, 1999.
• Roviere, Mario: “Planificación Estrategica de recursos humanos en salud”, Serie de Desarrollo de
Recursos Humanos Nº96. OMS-OPS, Washington, EE.UU, 1993.
• Matus, Carlos: “Planificación, libertad y conflicto”, OPS-OMS, 1984.
• Programa para el Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil (PFDJ). Secretaría de Desarrollo Social.
Presidencia de la Nación: “Capacitación de jóvenes” , cuadernillo, Bs.As.
• Galeano, Eduardo: “El libro de los abrazos”, Burocracia-3. Bs.As. Ed. Planeta, 1995.
• Kaplan de Cohen y Arroyo: “Introducción a la planificación estratégica”, parte I.

49
Pensar los medios de comunicación para las
organizaciones desde una perspectiva participativa y
comunitaria.

Nelson Cardoso

“Podemos sacar un periódico, podemos insistir, presionar para que lo compren,


podemos hasta regalarlo...pero no podemos obligar a nadie a leerlo”
Mario Kaplún1

A modo de introducción

El presente texto fue escrito pensando en los estudiantes que cursan el Taller de
Comunicación Comunitaria en el marco de la propuesta pedagógica que propone la cátedra
y se complementa con el texto que introduce a dicho taller: “Orígenes de la Comunicación
Comunitaria”, del mismo autor. A su vez se articula con varios otros que aparecerán a
lo largo de la cursada. Es el resultado de un trabajo colectivo de cátedra: discusiones
y debates, clases y fundamentalmente años de experiencia en lo que denominamos el
trabajo de campo2; el cual le da el sustento principal al taller y permite a los estudiantes
desarrollar experiencias de comunicación comunitaria en organizaciones sociales.
La intención que impulsó la escritura de estas líneas es la necesidad de que exista un
discurso acorde a la propuesta del taller para pensar la producción de medios desde
un enfoque “poco convencional” desde y para las organizaciones sociales. Al mismo
tiempo intenta: reflexionar acerca de qué significa producir medios desde un enfoque de
comunicación comunitaria; problematizar acerca de lo que implica la producción de un
medio desde una organización; arrojar algunas pistas a modo de lineamientos de acción
cuando un comunicador interviene en terreno.
El taller de comunicación comunitaria plantea, como propuesta pedagógica central,
una intervención transformadora. La misma supone un proceso de investigación-acción.
Experimento de campo, en tanto introduce en una situación real, concreta, un conjunto
de acciones que como variable independiente debe ser manipulada para modificarla y
producir nuevas consecuencias (variable dependiente)”3.
Dicha experiencia, significa una práctica pre-profesional para un-a estudiante de
comunicación social, en una organización de la sociedad civil con el objeto de planificar en
forma conjunta la realización de un proyecto de comunicación a partir de un diagnóstico
comunicacional y participativo. La gran mayoría de los casos las propuestas que surgen
directa o indirectamente giran en torno a alguna producción mediática: boletín, volantes o
folletos, video, carpetas institucionales, carteleras y hasta diseño de páginas Web.
Esta realidad es la que nos impulsa a iniciar una reflexión en cuanto a los límites y los
alcances de lo que implica la tarea de un comunicador social a partir de una intervención
en una institución desde un enfoque de comunicación comunitaria . Y salen a la luz todo
tipo de interrogantes que sirven a modo de disparadores:
¿Cuál es la expectativa real o latente de la institución con la producción de un medio?
¿Cuál es la concepción de comunicación que subyace a ella?

1 El Comunicador popular, pp 108.


2 Llamamos Trabajo de Campo a una práctica de intervención real pre-profesional en
comunicación, por parte de alumnos de Comunicación Comunitaria, en alguna organización de la
sociedad civil. Dicho trabajo es en equipo (entre 2 a 4 alumnos) y su característica principal es el
desarrollo de acciones comunicacionales concretas (mediáticas y no mediáticas), con el objeto de
producir mejoras en la organización.
3 Kisnerman, Natalio: Teoría y Práctica del Trabajo Social, pp.21.
¿Tenemos que hacer el medio que nos pide la institución, por más que nos demos cuenta que
esa no es la solución?
¿Qué debe generar o enseñar un comunicador cuando interviene en una organización para
producir un medio?
¿Qué competencias y habilidades debe dejar instaladas?
¿Qué prácticas y acciones dan lugar a la necesidad de producción de un medio?¿Qué sentidos
se construyen en él y qué rol se le asigna en la institución?
¿Una vez que termina la intervención en qué queda la producción de ese o esos medios que
iniciamos?
El deseo es que este trabajo les pueda arrojar algunas pistas a modo de guía a la hora de
intervenir y analizar los procesos mediáticos de comunicación en las organizaciones sociales.

2.Punto de partida...la demanda que funda la intervención.

Plantearemos en este punto, cuáles son las demandas comunicacionales y debilidades típicas
de las organizaciones, que hacen posible la intervención de los estudiantes de comunicación;
a partir de la cual se funda el Trabajo de Campo.
Creemos que no es posible entender hoy las prácticas sociales y de las organizaciones sin
contar con el aporte de la comunicación. Afortunadamente las organizaciones comienzan a
demandar comunicadores para resolver tareas que son propias de este nuevo campo que es
la Comunicación Social.
Las demandas de intervención de comunicadores suele estar directamente asociada a la
necesidad de producción de uno o varios medios de comunicación. Dichas demandas se
relacionan directamente con cierto estado propio de las organizaciones, que podríamos definir
como de: desinformación y falta de visibilidad en la comunidad.
Ante esta situación, las organizaciones se proponen los siguientes objetivos:
-Difundir su quehacer y sus actividades en su entorno.
-Informar acerca de la organización: con el objetivo de una mayor visibilidad para tener
presencia en la comunidad (“posicionamiento” en términos de marketing)
-Promocionar la organización con fines de lucro: conseguir otras organizaciones que financien
proyectos, padrinos, mayor cantidad de socios, donantes, etc.
Dichos objetivos connotan una concepción totalmente instrumentalista y funcionalista acerca
del campo de la comunicación y el rol de los comunicadores intervinientes4.
La experiencia nos demuestra que, al insertarnos en una organización, los comunicadores
suelen toparse con cinco escenarios comunicacionales posibles, a saber:
-poca visibilidad de las organizaciones en sus entornos,
-sin dimensión del campo estratégico de la comunicación,
-la comunicación se reduce a las conversaciones y comunicación cara a cara (es decir que
“siempre hay comunicación, en ese aspecto no tenemos problema, no necesitamos que nadie
nos ayude”).
-los medios son eficaces herramientas que solucionan los problemas de comunicación de la
organización.
-poca claridad en cuanto a la-s audiencia-s a las que desean llegar.
A partir de allí se inicia la intervención de estudiantes de comunicación, en tanto investigación
de acción participativa, con la demanda (como hecho fundante de dicha intervención) de
producción de un medio solicitado por la organización convocante como solución para alcanzar
los objetivos y falencias anteriormente expuestos.
Por otra parte, otro aspecto que queda afuera de la idea o concepción de la comunicación y
sus alcances, es el hecho de que existe una relación directa entre comunicación y gestión de
una organización. No se percibe la relación que existe entre la vida y las acciones (gestión) de
una organización relacionada con la idea de comunicación o de un medio de comunicación.
Como si fueran dos dimensiones totalmente inconexas, sin relación la una con la otra.
Difícilmente una institución que desarrolla deficientes procesos de comunicación, se caracterice
por desarrollar una buena gestión; y viceversa.
“Cuando nos referimos a nuestras organizaciones tenemos que comenzar planteándonos
que comunicación y gestión, son dos realidades inseparables. Toda gestión comunica. La
51
gestión habla de nosotros, de lo que somos y de lo que queremos ser, como personas y como
4 Sobre este punto retomaremos el análisis en el apartado siguiente.
organización”(...)
“La gestión es un modo concreto y efectivo de intervención en las prácticas sociales.
Gestionar es también construir medios eficaces y eficientes para incidir en la realidad en
busca de que los acontecimientos tomen un rumbo deseado”(...) “Es también encontrar y
desarrollar los medios y las acciones, los caminos más adecuados para vincular, mediante
la planificación, el presente con un horizonte utópico” (...)
“Comunicacionalmente hablando la gestión no se restringe a una mirada interna de la
organización, sino que resulta también del análisis de las relaciones que se constituyen
entre la misma organización (como tal) y su contexto, por una parte, y de las relaciones que
cada uno de sus miembros genera en el entorno, por otra”5.
Es por ello que la producción de un medio (sea cual fuere) está directamente relacionado
con un modo concreto de gestión de una organización; de su particular modo de “ser”
y “estar” en el mundo. Esta realidad es el puntapié inicial para que los comunicadores
inauguremos un proceso de reflexión y problematización colectivo acerca de la organización,
sus objetivos, sus audiencias, su misión.
Por otra parte, las demandas comunicacionales emergentes (comúnmente resumidas en la
necesidad de la producción de un medio como solución a ellas), en realidad tienen su raíz
de fondo en problemáticas de gestión de las organizaciones. La mayoría de ellas presentan
debilidades, tales como6:
-Escaso análisis de la realidad y su contexto. No revén sus misiones institucionales a la
luz del nuevo escenario social. “Solo en la medida en que conozcamos el medio en que
actuamos podremos llegar hasta él y comunicarnos con él”.
-Objetivos institucionales indefinidos, imprecisos y desactualizados.
-Bajo número de miembros activos.
-Estructuras organizativas rígidas, con esquemas jerárquicos y verticalistas.
-Sin políticas de comunicación.
-Escasa planificación de acciones y casi nula evaluación de las acciones realizadas.
-Sin visión social y comunitaria; cada uno atiende su “quintita” o “kiosco”.
-Poca claridad en cuanto a las audiencias con las que se intenta relacionar
-Carencia de recursos (financieros, materiales y humanos).
-Escasa o nula creatividad para pensar estrategias de sustentabilidad y gestión.
-Gestiones personalistas y cerradas a nuevas ideas y visiones y participación de nuevos
actores.
-Las distintos tipos de organizaciones en tanto “instituciones de tercer sector”, no escapan
a la lectura crítica que la sociedad hace de ellas en cuanto a la poca credibilidad al
igual que en el resto de las instituciones democráticas. Recaen sobre ellas un manto de
sospechas, de igual manera que en las otras organizaciones gubernamentales, en cuanto
a la posibilidad de corrupción, mal desempeño de funciones, malversación, enquistamiento
en el poder, nepotismo, intereses personales por sobre los comunitarios, etc.
La carencia de visión social y comunitaria, tal vez sea una de las debilidades más
preocupantes y serias que afectan a las organizaciones y no escapa a ello la generalidad de
la sociedad. Sin duda, esta carencia está relacionada con un aspecto político de entender
una comunidad, una sociedad. Vivimos inmersos en la “cultura de la fragmentación7”
(aislamiento, fragmentación, falta de proyección territorial, sustentabilidad y estrategia),
una encrucijada cultural que prioriza el “sálvese quien pueda“, que impulsa la quimera de
intentar soluciones parciales (o individuales) a los problemas sociales o colectivos, por
definición complejos e interconectados. La cultura del autocentramiento y del sectarismo,
que se edifica sobre el miedo al otro y la fantasía de los círculos autoabastecidos,
desvinculados del resto de los actores sociales.
Esta cultura de la fragmentación se ve reflejada en el sentido “organizaciocentrista” donde
la idea de producción de medios, muchas veces es síntoma de ello. La ORGANIZACIÓN
tiene cosas que decir y difundir a la comunidad, por lo tanto edita un medio y pretende
que los receptores se interesen y lo lean, escuchen o vean. Una verdadera concepción
extensionista y lineal acerca de la comunicación.
5 Uranga, Washington: artículo presentado en el Seminario:“Comunicar EN y DESDE las
Organizaciones.
6 Equipo Claves: Gestión Participativa de las asociaciones, pp 25.
7 Desde los Barrios: pp 11.
La consecuencia anunciada de todo lo anterior es la baja proyección social de muchas
organizaciones. “Sentimos que la comunidad de nuestro entorno, no conoce a nuestras
organizaciones, no reconoce su papel y el valor de sus aportaciones al bienestar colectivo,
desconfían de lo que suponen que se oculta (intereses personales, sectarismos, ambiciones
políticas, afanes corporativistas, etc)”8.
Lo que aun no se reconoce en estos ámbitos, es que la comunicación es un campo estratégico
para resolver problemáticas internas de gestión de las organizaciones. Que no solamente se
vincula con la producción de uno u otro medio para alcanzar mayor visibilidad. La comunicación,
en tanto “interacción”, “vínculo”, “diálogo”; puede colaborar conjuntamente con otras miradas y
disciplinas, a un mejor flujo y circulación de la información, a generar espacios de encuentro y
discusión de dinámicas y funcionamientos organizacionales, generar soportes de capacitación,
colaborar en procesos pedagógicos.
En conclusión, muchas veces el emergente de producción de un medio para resolver una
necesidad concreta vendría a ser la punta del iceberg; que oculta en lo más profundo del
océano organizacional, infinidad de falencias de gestión sin resolver: poca claridad en cuanto
a la identidad, la misión, la visión, la comunidad a la que desean llegar, los objetivos, etc.

3. Comunicación-Medios y Organizaciones Sociales, una toma de posición.

Hoy nadie duda que los medios de comunicación se han convertido en un de los principales
actores y escenarios sociales, culturales y políticos de la sociedad actual.
El planteo es una invitación a salir de esa mirada que como callejón sin salida nos coloca en la
disyuntiva de identificar a los medios como “buenos o malos”. Más habría hoy que diagnosticar
qué papeles nuevos están adquiriendo y cómo se interrelacionan con sus consumidores y todo
el entorno sociocultural y político.
Pero no es de los “grandes medios” de los que nos vamos a ocupar en esta oportunidad; sino
de aquellos medios de comunicación más cercanos a las pequeñas organizaciones sociales.
Se trata de soportes a los que pueden acceder técnica y económicamente una asociación civil,
un centro cultural, una sociedad de fomento u organización de base. Nos referimos tanto a
los medios “internos” de una organización tales como: carteleras memos, reuniones, talleres,
afiches, carpetas institucionales, etc; como también medios “externos” destinados a otras
audiencias o abiertos al barrio, como medios gráficos, carteleras, afiches, volantes, páginas
web, stands, videos, CD room, programas radiales locales, festivales, concursos, etc.
Hablar de medios es hablar de comunicación. Pero, ¿cuál es el imaginario social que impera
acerca de la comunicación?
A decir de Helena Pinilla9: “normalmente confundimos la comunicación con alguno de los
elementos que la conforman”. En general, medios, canales, difundir, etc. “Efectivamente,
cuando hablamos de comunicación nos referimos a algo más que un programa de televisión o
de radio, un boletín, periódico mural o volante, es decir, el medio que se elige para comunicar.
También excede aquello que decimos o expresamos y que conocemos como mensaje. Incluso
va más allá de los soportes técnicos o tecnológicos que utilizamos para su producción y/o
difusión, como los aparatos de televisión o de radio, o el papel, la imprenta”...”Cuando decimos
´comunicación´ estamos expresando algo más amplio que el simple hecho de difundir o
informar hechos, acuerdos o actividades. La comunicación es, sobretodo y antes que nada,
una relación que necesariamente requiere e implica la participación de al menos dos sujetos
(personas, colectivos o entidades) involucrados”10.
En palabras de Washington Uranga: “Particularmente en el imaginario social, pero también en
los espacios académicos, la comunicación ha quedado demasiado reducida a la problemática
de los medios en sus diversas expresiones (radio, TV, prensa, etc). La mirada reduccionista
que limita la comunicación a los medios nos ha hecho perder de vista gran parte de la
experiencia comunicacional que trasciende los medios y las técnicas y que nos habla de los
modos de relacionamiento entre las personas y entre los actores sociales. Pero sobre todo nos
ha impedido un reconocimiento más claro y directo de lo comunicacional que se constituye en
el espacio de las prácticas sociales y de las organizaciones. Esta falta de reconocimiento ha
traído aparejado, como consecuencia insoslayable, que lo comunicacional así entendido se
8 Equipo Claves: Gestión Participativa de las asociaciones, pp 26. 53
9 Helena Pinilla, “La importancia del otro en la comunicación”.
10 Idem.
perdió o no se tuvo en cuenta como objeto de estudio en relación a las mismas prácticas”11.
Lo decíamos en el apartado anterior, existe una idea generalizada que relaciona directa y
exclusivamente la comunicación a los grandes medios de comunicación. Este imaginario
está reforzado por casi todas las escuelas y facultades de Comunicación de América Latina.
El esquema imperante en las currículas de las carreras de Comunicación se especializa
en prensa, radio, televisión, publicidad, relaciones públicas, marketing empresarial. El
paradigma comunicacional dominante es “mediocéntrico” e instrumentalista. Es decir, se
concibe a la comunicación desde un aspecto puramente tecnológico: la comunicación son
los soportes/canales y sus lenguajes a través de los cuales se envían los mensajes. Desde
esta perspectiva, el sujeto emisor legitima el medio utilizado para emitir un mensaje y el
tipo de comunicación establecida. Se trata de convencer a los receptores de modificar sus
conductas en función de lo propuesto por el emisor.
El modelo dominante comunicacional sigue pensando a la comunicación desde una
dimensión básicamente instrumental, en la que los medios masivos actúan como correas
de transmisión de información utilizada por una elite ilustrada para bajar información al
resto de la sociedad. Se considera el proceso de comunicación como un hecho mecánico
y lineal, basado en la relación estímulo-respuesta o causa-efecto.
Sin embargo una cuestión estratégica a tener en cuenta, y en la línea de lo que plantea
Rosa M. Alfaro, es que el principal medio de comunicación, en las organizaciones y en los
propios barrios populares, muchas veces suele ser la comunicación oral y las relaciones
interpersonales. Con lo cual un ámbito estratégico a contemplar, analizar y trabajar, son sin
duda las reuniones, los momentos formales de encuentro y trabajo con que disponen los
grupos y las instituciones. En tanto en ellas se expresan las opiniones más comprometidas
y se define la marcha del grupo12. “Antes de generar nuevos espacios de comunicación
habrá que pensar en trabajar en los ya existentes”13.
Los momentos institucionales de reunión suelen escasear; cuando existen no están
debidamente planificados u organizados. Terminan siendo un medio directo para informar
o “bajar” informaciones de los directivos al resto del equipo. Muchas veces son espacios
generados a partir de urgencias (“apagar incendios” o resoluciones de último momento).
En estos casos no existe una agenda previamente conformada de temas a tratar (en su
mayoría suelen ser los temas urgentes y de la contingencia). También, las reuniones, se
convierten en oportunidades para la catarsis, todos hablan críticamente y no se llega a
ningún punto, el encuentro finaliza y nadie saca nada en concreto. Los participantes se
van con una sensación de pérdida de tiempo. No se aprovecha ese espacio para articular,
consultar, planificar y menos aún evaluar las acciones de la organización. Mucho menos
se tienen en cuenta aspectos comunicacionales como ser: partir de un orden o agenda
de temas prioritarios, promover el diálogo, el intercambio, la escucha, que haya un uso
democrático de la palabra, democratizar la toma de decisiones, que haya un registro de lo
conversado, lograr acuerdos, etc.
Desde el modelo dominante de comunicación, se refuerzan cuatro aspectos o dimensiones
totalmente interrelacionadas, que nos parece importante rescatar para problematizar y
tener en cuenta a la hora de intervenir en procesos de comunicación:
- Un aspecto extensionista: en términos de Paulo Freire14, los educadores más que dialogar
o comunicar con sus educandos, le “extienden” o “traspasan” información. Se trata de
reducir la comunicación a la acción de hacer llegar mensajes de manera unidireccional de
un punto a otro. Prieto Castillo llama a este proceso “envasar mensajes”.
-Aspecto instrumental: al reducir el campo de la comunicación puramente a su aspecto
tecnológico, las tecnologías o canales que median los mensajes. Comunicar es sinónimo
de TV, radio o medios gráficos.
-Aspecto funcionalista: la comunicación y los medios producen un efecto o resultado
inmediato y premeditado por el emisor. Es la lógica del causa-efecto o estímulo-respuesta.
11 Uranga, Washington, “Comunicar En y Desde las organizaciones”.
12 Burin, David;Karl, Istvan y Levin, Luis; “La comunicación interna”, en Hacia una gestión
participativa y eficaz.
13 Alcalá Javier; Notas para pensar la comunicación en las organizaciones.
14 Paulo Freire: pedagogo brasileño, durante la década del sesenta cuestionó el modelo de
la educación oficial. Como alternativa planteaba una educación liberadora. Su pedagogía se la
conoció como el método Freire o Pedagogía para la Liberación.
Al producir un medio esperar un efecto único e inmediato en las audiencias.
-Aspecto “bancario”15: la comunicación como mera difusión de información se vincula a lo que
Freire denomina modelo de “educación bancaria”, fuertemente influenciado por la psicología
conductista. En este modelo, se considera a la enseñanza como la transmisión de información
de una persona que tiene el conocimiento a otra que no lo tiene, reconociendo como único
saber válido el del que enseña.
La idea de la comunidad destinataria es más bien de “beneficiarios” pasivos que esperan y
reciben la información que la organización quiera transmitirles. Reservándoles una función
totalmente pasiva en dicho proceso, conservando para sí la parte activa y propositiva del
proceso.
La intención, pensando procesos de comunicación desde y con las organizaciones, es superar
el paradigma clásico antes expuesto y proponer la producción de medios desde un enfoque
de Comunicación Comunitaria.
Un enfoque de comunicación comunitaria, indica que los medios son medios, no fines en sí
mismo. Los medios surgen de la necesidad de un proyecto integral que parta de necesidades,
problemáticas o proyectos grupales, institucionales o barriales. Es decir, los medios son distintas
estrategias o soportes, a partir de objetivos que surgen de necesidades o problemáticas
previamente diagnosticadas en forma participativa. Pero no son un fin en sí mismo, sino más
bien es un camino para alcanzar las metas deseadas por parte de una comunidad. Son
pensados y producidos -en, por y para- al servicio de las necesidades de una comunidad.
“La comunicación comunitaria procuró establecer el diálogo en los medios de comunicación y
superar la pasividad de las personas que escuchan la radio, o que leen el pequeño periódico,
o cualquier otro medio; es decir, se busca una comunicación dialogada donde no exista un
monopolio de un emisor y donde los receptores tengan posibilidades de acceder a decir su
propia palabra y a ejercer su derecho fundamental al lenguaje que está completamente negado
por los grandes medios”16.
No podemos dejar de hacer una mención especial, cuando hablamos de comunicación
comunitaria, a la larga y rica experiencia en medios populares y comunitarios. En especial
las experiencias de radios comunitarias que cobraron fuerza, al menos en Argentina, durante
el proceso de apertura democrática, desde 1985 a 1989, donde se contaban de a miles las
emisoras en todo el país. Se trataba de experiencias que rescataban los saberes y prácticas
de ámbitos cercanos a la radio, a los procesos culturales y sociales locales, fundadas por
movimientos sociales, clubes, sindicatos, organizaciones eclesiales, etc.17
“Durante un buen tiempo la comunicación comunitaria se desarrolló principalmente en los
medios radiales, radios pequeñas de corto alcance, FM de tecnologías simples, manejadas
por personas con una cercanía a la comunidad y con diversos intentos de incorporar a la
comunidad a la programación en la agenda de la radio con diferentes resultados. Y aquí el
panorama es muy complejo. En el interior nos encontramos con realidades más efectivas que
en Capital y Gran Buenos Aires, pero con el transcurso del tiempo la comunicación comunitaria
se ha expandido y ha invadido otros terrenos que le permiten ejercer sus funciones con
la utilización o sin la utilización de los medios de comunicación y que en general procuran
combinar la comunicación directa con la comunicación mediática”18.
En definitiva, intervenir en una comunidad a partir de la tarea de producción de un medio desde
una perspectiva de la comunicación comunitaria, es una invitación y un desafío a repensar el
sentido de la comunicación en y desde las organizaciones y el “verdadero sentido” que tiene
producir un medio de comunicación.
Por otra parte, no se trata de pensar los medios como espacios “mediacéntricos” o de
“autorrealización comunicativa19”, sino como herramientas destinadas a hacer un aporte
dentro de un proyecto de cambio social. Producir un medio desde una organización, pude ser
15 Como parte de ese cuestionamiento, Freire definía a la educación como “bancaria”. Quería
decir que el educador depositaba todo su saber en depósitos vacíos que eran las cabezas de los edu-
candos.
16 Correa, Jaime: “Lenguaje y Comunicación Comunitaria”, apunte de cátedra.
17 Huergo, Jorge: “Comunicación Popular y comunitaria”, artículo publicado en boletín Centro
Nueva Tierra, número de diciembre 2004.
18 Idem 55
19 Términos empleados por Vinelli, Natalia y Rodríguez Esperón, Carlos; referidos a los medios
de contrainformación en el libro “Contrainformación”.
una gran oportunidad para que la organización adquiera conocimientos y herramientas que
le permitan transformar su propia realidad.

4. “Los 7 pecados capitales”... (en la producción de medios)

El sentido con este apartado no es desalentar la iniciativa de producción mediática desde una
organización, más bien todo lo contrario, alentamos hacerlo, pero de manera estratégica;
en el marco de los objetivos institucionales y desde una perspectiva de comunicación
participativa y comunitaria.
La intención es iniciar un proceso de problematización de lo que implica que una organización
se lance a la difícil tarea de producir sus propios medios de comunicación.
A continuación proponemos una serie de lineamientos, a modo de axiomas, para tomar en
consideración a la hora de intervenir en una organización que demanda la producción de
uno o varios medios.

1º Pecado: Todas las organizaciones deben poseer sus propios medios


No cabe duda que los medios de comunicación hoy día constituyen importantes actores
sociales y abren las posibilidades para muchas acciones y beneficios; poseer uno propio
sin duda es algo tentador para las organizaciones. Sumado a esto el hecho de que estamos
insertos en una “cultura mediatizada”: hoy día pareciera ser que lo que no está en los
medios no existe. Es el efecto de “fascinación por los medios”. Todas las organizaciones
quieren tener un medio o tener un nivel de presencia en ellos -estar en pantalla-, tener
“visibilidad” .
Diseñar estratégicamente un medio por parte de una organización, requeriría que ante todo
exista una reflexión a partir de las siguientes preguntas:
-¿qué lleva a la organización precisar de un medio?,
-¿un medio de comunicación será la mejor estrategia para resolver la problemática en
cuestión?
-¿están claros los objetivos que impulsan la creación de un medio?
-¿está claro a quién o quiénes irá dirigido?,
- ¿en el marco de qué proyecto se inscribe?
-¿existen otros medios similares en la comunidad?
-¿la organización podrá sostener en el tiempo la producción sistemática de un medio?
Sin duda que es importante que cada organización disponga de sus “cartas de presentación”
frente a la comunidad que la rodea, como también que diseñe sus propios canales internos
de comunicación. Otra cosa, muy diferentes, es dejarse llevar por modas que desvíen el
centro de atención y trabajo de una organización. Por eso, medios SÍ, pero, ¿para qué?
2º Pecado: Los medios son órganos de difusión de las organizaciones
Como una suerte de legado del difusionismo, el imaginario social nos indica que los medios
son instrumentos que sirven a los efectos de difundir, extender, transmitir o expandir
informaciones. Sin embargo, creemos que si bien los medios son excelentes –más que nada
los medios masivos- difusores y propagadores de informaciones; sería un reduccionismo
distinguir esa única cualidad en ellos.
La intención es ampliar el abanico de posibilidades de objetivos que pueden perseguir la
producción de medios. A parte de los ya mencionados, los medios permiten:
-Dar voz a los que no la poseen
-Sensibilizar: buscar apoyo, generar interés, promover cambios de conductas
-Articular/promover la construcción de redes.
-Convocar /Movilizar
De hecho, un proyecto integral de comunicación puede contener múltiples objetivos
complementarios: informar, sensibilizar, movilizar, etc. Para cada uno de estos objetivos
será necesario diseñar estrategias y medios particulares.
3º Pecado: El medio surge cuando la organización tiene algo que comunicar
La producción de un medio de comunicación desde una perspectiva comunitaria debe
responder a una necesidad, demanda o problemática de una comunidad y no ser únicamente
un canal del que hecha mano un emisor con necesidad de transmitir datos para su propio
beneficio e interés.
Entendemos a los medios como estrategias válidas que están al servicio del cumplimiento
de objetivos que intentan resolver problemáticas comunicacionales de una comunidad.
Los mismos deben ser producto de una política planificada y sistemática de un grupo, institución
o comunidad. No debe limitarse a los momentos en que la organización tiene algo que decirle.
Por ejemplo cuando la organización realiza una actividad a la cual le interesa que la comunidad
acceda y participe.
La comunicación con el entorno debe ser dinámica para lo cual el diálogo y el intercambio,
entre institución y comunidad, son piezas fundamentales.
No tenemos incorporado, aun, una mirada comunitaria. Mayoritariamente, lo que abunda son
intereses particulares y sectarios y en menor medida existen ciertas demandas de articulación
con otras organizaciones. Cada una desea su propio beneficio: “difundir para que vengan a la
fiesta de mi escuela”.
En la medida que entendamos que la comunicación (y con ella los medios) implica “producción
de sentidos compartidos” que buscan un mejor bienestar y convivencia; estaremos planificando
medios al servicio de un desarrollo verdaderamente comunitario y transformador.
4º Pecado: En la producción de un medio participan sólo los técnicos
Como venimos planteando, uno de los vicios generalizados, producto de un legado del
modelo dominante de la comunicación; es producir medios que “monologuen” o medios
“mediocéntricos”, soportes pensados y diseñados por y para los responsables de una
organización. Se trata de superar este modelo de producción mediática y proponer uno que
genere procesos participativos en su producción.
Ciertamente no es posible imaginar medios elaborados por TODA la comunidad. Siempre será
necesario un equipo responsable, un grupo encargado que asuma su producción. Y avanzar
pacientemente, paso a paso; sabiendo que la participación es un proceso. Que no se da de
un día para el otro. Ni se da tampoco por generación espontánea: hay que saber estimularlo.
“La participación de la comunidad debe ser un componente del proyecto tan importante
como la financiación del mismo, y debería desarrollarse al mismo tiempo que el proceso de
financiación. Si no hay fondos, no hay proyecto en el corto plazo. Si no hay participación, no
hay proyecto en el largo plazo. En realidad la participación es la forma que tiene la comunidad
de contribuir a la financiación del proyecto”20.
Veamos algunas consideraciones a la hora de planificar procesos participativos. Mario Kaplún
nos sugiere que al inicio de dicho proceso exista la tarea de PRE-ALIMENTACIÓN. La misma
consiste en partir de la gente, hay que ir al encuentro de la comunidad, partir de la gente
y su realidad. Se trata de iniciar el proceso RECOGIENDO experiencias de la comunidad,
seleccionarlas, ordenarlas, organizarlas. Es una búsqueda inicial que hacemos entre los
destinatarios de nuestros medios de comunicación para que los mensajes los representen
y reflejen. De esta manera el interlocutor se reconoce e identifica con el mensaje. De esa
manera aunque sea a la distancia, el medio procura dialogar y no monologar.
Por ahí comienza y debe comenzar un proceso de comunicación participativa. O sea que
colocamos al “receptor” al inicio del circuito de comunicación y no al final como en el viejo
esquema.
Como plantea Rosa Ma. Alfaro, “Un medio no vale por la cantidad de información que transmite
ni por su profesionalidad estética; sino por cómo incorpora la participación de los destinatarios
en el proceso de producción, y como se relaciona con los procesos sociales que les ha tocado
vivir a los beneficiarios”.
5º Pecado: La información trascendente debe surgir de los intereses del emisor
Definir el contenido de un medio de comunicación es, tal vez, una de las tareas más complejas.
La información es fundamental pero: ¿Cuánta información dar? ¿Qué criterios contemplar
para seleccionar la información? Qué hacer si nos sobra espacio y tenemos que rellenar con
información? Estos y muchos mas son los interrogantes que frecuentemente aparecen en el
momento de definir la selección y jerarquización de información en un medio.
Para que una información sea significativa, debe ser elaborada teniendo en cuenta los
siguientes factores o criterios clave21:

20 Gumucio Dragón, Alfonso: “El nuevo comunicador”, pp.2. 57


21 El siguiente apartado fue tomado del Cuadernillo Nº 4 de la Colección de UNICEF Argentina:
“Comunicación, Desarrollo y Derechos”.
• Pensada para otro.
• Relevante.
• Comprensible.
• Pertinente.
• Oportuna.
• Interesante y divertida.
INFORMACIÓN
• Proveniente de fuentes confiables para
la audiencia destinataria.
• Accesible.
• No exclusivamente mediática.
• Que apele a la experiencia inter
personal.

Todas estas pautas y criterios son complementarios y necesarios de considerar a la vez, si


se pretende generar información significativa. A continuación se presenta una descripción
de cada cada uno de ellos.

Información desde y Es fundamental pensar y diseñar procesos de información desde


para un “otro” y para nuestros interlocutores o audiencias.
Esto obliga a “salirnos” de nuestro lugar de lectura y ejercitar
el ponernos en el lugar del otro, preguntándonos por ejemplo:
¿Qué información será relevante para ese otro?
Como dice Fernando Onetto. “La capacidad de ponerse en los
zapatos del otro, esta apertura al otro, a su perspectiva, a su
demanda, a sus derechos, es al mismo tiempo, una condición
cognitiva y emotiva (...)
“Para lograr esa conciencia de otro es imperioso generar una
nueva capacidad de escucha”.
Información relevante La información debe ser percibida como relevante por las
personas a las que está dirigida.
Esto posibilitará su recepción. De lo contrario, permanecerán
indiferentes o la rechazarán.
Por esta razón, los mensajes deben estar relacionados con
información relevante para la audiencia, por ejemplo: su relación
con la vida cotidiana, con la mejora de su salud y de su calidad
de vida, etc.
I n f o r m a c i ó n Esto implica presentar la información en un lenguaje y formato
comprensible que la gente pueda recordar y entender. No es aconsejable
saturar los mensajes con muchos datos, recomendaciones y
detalles técnicos. Es preciso limitarse a la información básica y
trascendente.
En la medida de lo posible, le aconsejamos que pruebe
los mensajes para averiguar si el público seleccionado los
comprende.
Información pertinente Deberá ajustarse tanto a lo que se quiere comunicar, como a
la cultura, códigos y necesidades de la audiencia a la que está
destinada.
Es fundamental saber quién necesita la información, cuáles son
sus condiciones de vida, su idioma, sus costumbres, su nivel de
conocimientos.
De esta manera será posible definir mensajes más pertinentes
y palabras adecuadas para cada persona, grupo o comunidad.
Un método que puede resultar efectivo es acompañar los
mensajes con ejemplos locales.
Información oportuna Este criterio se relaciona con el momento en que se transmite la
información y es uno de los criterios básicos en el periodismo: si
la noticia no llega a tiempo no es noticia.
Por ejemplo, los consejos para prevenir la diarrea estival no sirven
de nada en invierno, o porque han llegado tarde o demasiado
temprano. De las dos maneras, es probable que sean olvidados.
Por esta razón, es importante estar atentos a los momentos,
coyunturas y contextos más favorables y oportunos para que la
información resulte significativa.

Información formulada Si la información está formulada de manera interesante, divertida


de manera interesante (usando el sentido del humor) y a través de distintos medios, es
y divertida probable que las personas se interesen e involucren.
Para ello, se pueden combinar canales interpersonales o directos
con soportes mediáticos y transmitir la información varias veces
por diferentes vías.
El consejo es no depender ni abusar de un solo canal de
información.
Información proveniente de fuentes confiables 
En toda comunidad hay instituciones o actores sociales
reconocidos, respetados y legitimados socialmente que inspiran
confianza y seguridad en los destinatarios.
Es importante entonces detectar en cada comunidad qué
personas o instituciones pueden hablar del tema en calidad de
referentes y portavoces.
Información accesible Es importante que los destinatarios accedan al medio utilizado
para comunicar la información.
Si se trata de medios masivos, recordemos que en ciertos
contextos sociales suelen ser inalcanzables técnica y
económicamente.
No sólo existen los diarios, revistas, TV o radio de circulación
masiva. También es posible contar con otros medios más
cercanos, como las radios FM de baja potencia, los periódicos
locales y las radios comunitarias
Las carteleras, volantes, panfletos, boletines, folletos, videos,
fotografías, altoparlantes, murales pueden ser otras vías
interesantes para informar.
Información no sólo Los diversos formatos de comunicación directa e interpersonal
mediática son muy valiosos en un proceso de información. Entre ellos
se encuentran las entrevistas, conversaciones informales,
promotores comunitarios, reuniones, debates.
La comunicación de persona a persona ofrece la posibilidad
de realizar preguntas y aclarar dudas, analizar los factores que
obstaculizan cambios y formular soluciones.
También es potencial para generar conciencia y para tomar
decisiones: la gente confía en las opiniones de los integrantes
de sus comunidades. Por eso, las relaciones interpersonales
son cruciales para canalizar y dar forma a la opinión pública y
promover la participación.

59
Información que Aquí se trata de involucrar al otro apelando a su experiencia
apele a la experiencia interpersonal, y por ende, emocional.
personal Rolando Martiñá advierte que el desarrollo de actitudes
positivas y aprehensivas frente a las informaciones, no depende
solamente de los datos incluidos en los mensajes, sino de que
esos mensajes también incorporen la experiencia interpersonal.
En sus propias palabras: “Es claro que la información es
necesaria, pero nadie ha dejado de fumar cuando se enteró
de que hace daño, ni nadie cruza una bocacalle a 80 Km por
hora simplemente porque no conoce las reglas de tránsito. El
comportamiento de las personas no está regido por la obediencia
a las “grandes palabras”, salvo cuando, por lo menos en alguna
medida, ellas coinciden con su experiencia emocional”.
La experiencia incluye la información y la supera porque la
procesa, la pone en relación con información previa, la hace
atravesar por matrices emocionales, la hace dialogar con otras
partes del sí mismo.

6º Pecado: Con la edición del medio se cierra el proceso


El efecto de fascinación por los medios, como aludíamos en el punto 4.1., lleva a concentrarse
pura y exclusivamente en la edición del mismo. Una vez impreso el medio gráfico YA ESTA!
De la misma manera si se tratara de parir un hijo: salió el bebé=salió el Nº 1 del boletín=se
cierra el proceso. Como es evidente, en realidad, allí comienza un nuevo proceso; se inicia
una nueva etapa.
Se trata, cómo lo enuncia Daniel Prieto Castillo, de comunicar la práctica, no “cajonear”
la experiencia sino pensar estratégicamente cómo distribuir y aprovechar al máximo tanto
esfuerzo volcado en un medio.
El momento de la distribución del medio gráfico impreso suele ser un dolor de cabeza. Cuando
una organización edita un boletín o periódico; realiza su correspondiente multicopiado
de acuerdo a la tirada previamente decidida, aparece una tarea no prevista que es la
distribución: ¿quién, dónde y cómo lo distribuimos? La imagen es un “pilón” de boletines
sobre un escritorio que permanece allí durante días o semanas perdiendo vigencia y valor;
o también ese video que tanto costó producir cajoneado en algún escritorio. Muchas veces
ya estamos pensando el número dos del boletín cuando la torre de ejemplares del número
uno aun persiste juntando polvo en el mismo lugar de siempre.
Esta instancia arroja una señal o síntoma de que algo anda mal, o al menos no se ha
pensado estratégicamente ese medio. La producción debe ser el producto o estrategia que
surja de un proyecto de comunicación que de respuesta a alguna demanda o problemática.
En ese sentido debe ser diseñado de acuerdo a objetivos y un destinatario previamente
planificado: para qué y para quién claramente definidos y clarificados por quienes piensan
dicho medio.
En definitiva, la etapa de distribución del medio, en tanto comunicación de esa práctica,
es muy importante. Para encararla habrá que tener en cuenta los objetivos para los cuales
fueron pensados dichos medios y fundamentalmente a quiénes va dirigido y a partir de allí
pensar cuáles son los lugares y actores clave que puedan interesarles y replicar el material.
Como diría Rosa M. Alfaro: “La utilidad que tiene un medio para una comunidad es más
importante que la profesionalidad y el producto en sí mismo”.
7º Pecado: Los problemas comunicacionales se resuelven con la producción de un medio
Es similar a la solución que buscan algunas parejas que se encuentran en crisis, y deciden
tener un hijo, creyendo que eso resolverá el problema de fondo. De la misma manera en
muchas organizaciones se considera que el problema de poca visibilidad e inserción en la
comunidad se resolverá pura y exclusivamente con la edición de una página Web, boletín,
volante o colocando un cartel en la puerta de entrada o una propaganda en un medio
masivo.
También este aspecto está influenciado por el efecto de fascinación por los medios; se
deposita en los medios un poder supremo de resolución de todo lo que la gestión de la
organización no pudo lograr.
Generalmente las debilidades acerca de la comunicación con el entorno son producto de
una mala comunicación interna. Procesos de comunicación internos deficientes o inexistentes
producen cero proyección en el exterior o peor aun, dejan traslucir los mismos errores
comunicacionales internos.
Organizaciones sin claridad en cuanto a sus objetivos, sus audiencias, sus misiones; cuando
buscan proyectarse o llegar a su comunidad transmiten esas falencias en los procesos o
mensajes comunicacionales.

5. A modo de cierre y conclusiones


La intención no es cerrar o agotar el tema, sino más bien abrirlo y disparar nuevas reflexiones
en torno a los medios y las organizaciones.
Hasta aquí hemos presentado algunas pistas para pensar y problematizar la tarea de
producción de medios de comunicación desde las organizaciones.
Este trabajo se complementa con experiencias que los propios estudiantes descubrirán y
comprobarán en su propio accionar a partir de las intervenciones que realicen en el terreno.
Creemos que ha quedado lo suficientemente clara la posición en cuanto a la concepción
clásica de comunicación y una nueva visión comunitaria. Consideramos que a esta altura
de la historia de la carrera de Cs. de la Comunicación, continuar limitando el fenómeno de la
comunicación, a una mirada tecnocrática, “mercado dependiente” e instrumentalista es poco
menos que un pecado. No renegamos del valor de los medios masivos ni de la transmisión de
la información; pero la comunicación es mucho más que eso como creo que quedó claramente
expresado en las líneas precedentes. Como solía afirmar Francisco Gutierrez, “la comunicación
entre los seres humanos debe ser estudiada como provocadora de cambios y no como mera
transmisión de información”22.
Una organización que se embarca en la tarea de producir un medio está proyectándose
hacia su entorno; pero fundamentalmente, tiene la posibilidad de iniciar un proceso educativo
y transformador para la organización, más aun si éste es participativo. En tanto y en cuanto
la comunidad se va formando en dicho proceso, comprendiendo críticamente su realidad y
adquiriendo instrumentos, estrategias y habilidades para poder transformarla.
El reconocimiento de lo comunicacional por parte de distintas organizaciones sociales se ha
tornado ya no una cuestión de toma de conciencia, sino de supervivencia. Para una pequeña
empresa como para una universidad, pasando por todos los matices imaginables.
Los comunicadores en general, seguimos siendo convocados para diseñar mensajes y formas
atractivas de comunicarnos, pero felizmente y cada vez con más frecuencia, se entiende que
para hacer bien nuestro trabajo se requiere mucho más que destreza técnica. Es indispensable
tener sensibilidad y visión estratégica.
Será un desafío entonces en el proceso de intervención en la complejidad de la vida de las
organizaciones, poder develar y desentraña esa demanda manifiesta que aparece plasmada
en la necesidad de la producción de un medio.
“La comunicación ha dejado de ser un “instrumento al servicio de”, para convertirse en una
dimensión estratégica del desarrollo”23.
En síntesis, un aporte que pueden hacer los comunicadores al intervenir en una organización
desde la perspectiva de la comunicación comunitaria, es mostrar desde las acciones, otras
miradas y posibilidades a partir de la presunta necesidad de la organización de producir o tener
un medio propio de comunicación. Que exista una demanda original y fundante relacionada
con la producción mediática, es una oportunidad para exponer otros escenarios posibles
acerca de la comunicación y de la propia organización en tanto actor social inserto en un
contexto, escenarios que superen la mirada clásica acerca de la comunicación y los medios.
Aprovechemos esta oportunidad!

22 Francisco, Gutierrez: El lenguaje Total. 61


23 Uranga, Washington y Bruno, Daniela; en Tres perspectivas para comprendernos. Facultad de
Cs. Sociales, UBA, 2002.
Bibliografía consultada
• Alcalá, Javier A.; “Notas para pensar la Comunicación en las organizaciones”, Ficha de cátedra Vizer, Taller de
Comunicación Comunitaria, F.Cs.Soc. UBA, 2005.
• Alfaro, Rosa M: “Organización de Base y Comunicación Popular”, Ed. Calandria. Perú 1989.
• Alfaro Rosa M: “Una comunicación para otro desarrollo, para el diálogo entre el norte y el sur”, Ed. Calandria,
Lima 1993.
• Burin, David; Karl, Istvan y Levin, Luis; “La comunicación interna”, en Hacia una gestión participativa y eficaz:
Manual para organizaciones sociales, Ciccus, Bs.As., 1996.
• Carballeda, Alfredo: “La intervención en lo social”,cap. 4 y 5 Ed. Paidós, Bs.As. 2002
• Cardoso, Nelson y Femia, Gastón: “Información para el Desarrollo” Cuadernillo Nº 4 de la serie “Comunicación,
Desarrollo y Derechos”, UNICEF-EDUPAS, Bs.As. 2005.
• Centro Nueva Tierra: “Barrio Galaxia”, manual de comunicación comunitaria, Bs.As. 2000.
• Correa, Jaime: “Lenguaje y Comunicación Comunitaria”, apunte de cátedra TAO Comunitaria, F.Cs. Sociales UBA
1999.
• Equipo Claves: “Gestión participativa de las asociaciones”, La comunicación externa. ED. Popular. pp179.
• Equipo Claves; “¿Cómo nos organizamos?” en Gestión participativa de las asociaciones, Ed. Popular.
• Gumucio Dragón, Alfonso: “El nuevo comunicador” y “El cuarto mosquetero: la comunicación para el cambio
social”, de la revista Cultura Nº 20, 2003
• Gutierrez, Francisco: “El lenguaje total”, Ed. Humanitas, Bs.As. 1982.
• Fundación Defensores del Chaco, SOFOVIAL, El Culebrón Timbal y otras organizaciones: “Desde los Barrios.
Hacia una red cultural y solidaria en el gran Bs.As.”, Bs.As. 2000.
• Kaplún , Mario: “El comunicador Popular”, Ed. Lumen-Humanitas, Bs.As. 1985.
• Kisnerman, Natalio: “Teoría y práctica del Trabajo Social”, en El método: Intervención transformadora. Ed.
Humanitas, Bs.As. 1986.
• Prieto Castillo, Daniel: “Comunicación, universidad y desarrollo”, Investigaciones de la Plangesco UNLP, Bs.As.
2000
• Vinelli, Natalia y Rodríguez Esperón, Carlos; “Contrainformación”, medios alternativos para la acción política,
Ediciones Continente, Bs.As. 2003.
• Uranga, Washington: “Comunicar EN y DESDE las organizaciones”, artículo de la cátedra de la UNLP.
Observables para construir un Diagnóstico
Comunicacional
Iván Hurovich

El comunicador / comunicólogo comunitario como interventor social

El comunicador / comunicólogo comunitario interviene en las organizaciones sociales


(institución, asociación, movimiento social, grupo o comunidad); y lo hace con una mirada
que investiga y acciona en sus procesos de interacción social, en las mediaciones de
su comunicación, y en la construcción de sentido y valor de contexto de su vida social.
Comienza su intervención produciendo un proceso de conocimiento, en un rol más de
“comunicólogo comunitario” que pone en acción sus recursos intelectuales a fin de conocer,
procesar, interpretar y diagnosticar los problemas “en” y “con” una organización social,
definiendo un proyecto colectivo desde un abordaje comunicacional para la resolución de
esos problemas.

El proceso de conocimiento como experiencia comunicacional

Este proceso de conocimiento constituirá en sí mismo una primera experiencia de


comunicación con la organización, pues la manera de producirlo será participativa. Es decir,
en este proceso se pondrá en movimiento una metodología participativa de intercambios
entre los comunicólogos y la organización que darán forma a un diagnóstico participativo,
que a su vez dará lugar a un proyecto. El proyecto resultará entonces más acertado para
resolver comunicacionalmente los problemas que la misma organización reconoció y en los
cuales se interesó. Luego, en un rol más de “comunicador comunitario”, se continuará el
proceso de intervención con la puesta en acción de los conocimientos prácticos y técnicos
que permitirán la concreción del proyecto con la organización.

El diagnóstico comunicacional como parte del diagnóstico social

El diagnóstico comunicacional implica entender el modo cómo se está produciendo


la comunicación en un ámbito específico (en una organización social). Entender los
signos como síntomas que se expresan, dándoles nosotros lugar a esas expresiones
a través de una investigación que focalice en determinados hechos o fenómenos. Este
diagnóstico comunicacional forma parte del diagnóstico social, porque los “observables”
que desarrollemos desde nuestra mirada comunicacional y para construir un diagnóstico
comunicacional formarán parte de las posibilidades de observables de lo extenso y complejo
que significa un diagnóstico social. Una concepción que nos permite el trabajo en conjunto
con otras disciplinas que también intervienen en lo social o psicosocial, en función de la
construcción de un “diagnóstico social” y la definición de un proyecto que haga hincapié en
lo comunicacional.

Los observables como camino de la investigación

El desarrollo de los “observables” dependerá del tipo y características de cada organización


social, y también de la subjetividad del equipo investigador (de trabajo de campo) con sus
intereses, preocupaciones y saberes. En otras palabras, reconocemos al diagnóstico como
una construcción donde la profundidad y organización de los observables van a marcar un
camino de la investigación. Para desarrollar los observables, el equipo investigador deberá
utilizar diversas “técnicas” dando mayor o menor participación a la organización, siempre
desde un proceso intencionado. A continuación, la Cátedra ofrece recomendaciones y 63
posibilidades sobre qué observar para construir un diagnóstico comunicacional.
Comenzar por lo más formal, instituido, descriptible, manifiesto

Al llegar a la organización, y en las primeras conversaciones que entablemos, es conveniente


un comienzo de la investigación sobre observables que den cuenta de cuestiones más formales,
más reconocidas, de fácil descripción, y que refieran a situaciones manifiestas. De esta manera
conocer sus datos formales, su tipología, su estatuto, su misión y objetivos, su organigrama
y cronograma, su historia y recorrido institucional, sus datos científicos, su característica y
distribución espacial, su territorio, su población inmediata, sus recursos, sus demandas
manifiestas. Y más referidos a los procesos y prácticas comunicacionales: la descripción
de sus propios medios de comunicación; sus canales y circuitos formales de comunicación
interna; su tipo de comunicación con la comunidad, con otras organizaciones, con el Estado y
con el sector privado; su concepción acerca de qué es la comunicación; las expectativas que
tienen sobre ustedes (sobre el grupo de comunicadores).

Continuar con lo más informal, instituyente, interpretativo, latente

Una vez que tomamos mutua confianza, y que avanzamos en la investigación pudiendo observar
su vida cotidiana, continuamos desarrollando lo más informal que ocurre en la organización,
lo que no está tan legitimado, lo que no aparece a simple vista. Para posibilitar la aparición de
situaciones problemáticas y demandas latentes, y para poder establecer relaciones y distancias
entre lo que se dice (discurso) y lo que se hace (práctica), en donde sea posible (en donde se
abra un espacio para) la intervención de un comunicólogo / comunicador comunitario. En este
sentido investigar las relaciones reales entre sus miembros, los agrupamientos informales, sus
actividades y el cumplimiento de sus objetivos, sus tipos de liderazgo, el grado de participación
de sus miembros y destinatarios, el clima institucional, sus recursos potenciales, sus
demandas latentes. Y más referidos a los procesos y prácticas comunicacionales: opiniones
de la organización sobre sus medios de comunicación; los canales y circuitos espontáneos de
comunicación interna; los mitos y creencias que circulan; la construcción de sí misma a través
de los mensajes que produce; valoraciones acerca de la comunicación; el trabajo en red /
cooperativo; límites y posibilidades de lo comunicacional.

Datos formales de la organización

Son los datos que le dan la primera caracterización a la organización como su nombre completo;
su dirección (de una o varias sedes), su teléfono, fax, e-mails, página web. Si se trata de una
organización formal (con reconocimiento jurídico) o informal; su número de personería jurídica;
su tipo (fundación, cooperativa, asociación civil, hospital, etc); y si es con o sin fin de lucro.
Por otra parte es necesario marcar su forma de intervención y de actuación; así cómo quiénes
son sus destinatarios. También es importante marcar la pertenencia a otro ámbito superior
(si es parte de otra organización mayor, por ejemplo en el caso de una organización social
gubernamental); y su carácter público, privado, mixto o como ONG.

Objetivos y misión institucional

Entendemos como misión al sentido de la organización, al objetivo mayor o general, a esa


idea que dio fuerza para su creación y que aparece acompañando en forma de pequeño
texto o slogan los mensajes institucionales. Los objetivos son las intenciones explícitas de
la organización, que intenta cumplir con sus actividades. Si se trata de una organización
formal, es casi seguro que todo esto se encuentre por escrito, por ejemplo en el estatuto
vigente. Este estatuto tendría que ser público, pudiendo solicitar una copia del mismo, y en él
se puede encontrar el funcionamiento general así como los momentos de reuniones y toma
de decisiones. Además de conocer lo escrito sobre los objetivos y la misión institucional (en
el caso que existieran), es interesante relevar el conocimiento que tienen sus miembros y la
población sobre estos. Pues puede suceder que haya desconocimiento o incluso diferentes
comprensiones en sus significados. En el caso de no existir por escrito, el relevamiento sobre
las creencias en este punto (de cuáles son los objetivos institucionales) resulta imprescindible.
También es conveniente indagar acerca de su difusión (suponiendo que si hay más difusión
habrá más preocupación por cumplirlos) y de su cumplimiento a través de sus actividades.
Otro tema interesante es la “visión”, que implica la proyección de la organización en el tiempo
y permite contemplar si se comparten o no los puntos de vista, los valores institucionales, y
los objetivos; ya sea entre pares, ya sea entre las bases y su dirigencia en una organización;
ya sea entre diferentes áreas o niveles jerárquicos.

Organigrama y cronograma

El organigrama formal muestra la conformación de áreas y responsables dentro de


la organización (jerarquías y dependencias internas). Muchas veces no hace falta
buscarlo pues aparece en un cartel a la entrada de la organización; otras veces está
más “escondido”; otras no se encuentra a la vista; y otras tantas, por lo informal de la
organización, directamente no existe. De todas maneras, siempre la organización funciona
distribuyendo roles y funciones, así que será cuestión de preguntar. También desde
las preguntas, y más aún desde las observaciones y escucha atenta, se verá que este
organigrama “formal” pocas veces coincide con el organigrama “real”. El organigrama
real es el que reconstruimos nosotros en las organizaciones, que marca cómo funciona
una organización: más fragmentada o integrada, más vertical u horizontal, más o menos
relacionada; etc. A su vez, el cronograma muestra los tiempos de la organización: para
sus actividades, reuniones, encuentros, o simplemente su apertura y cierre; y nos brinda
información sustanciosa tanto para comprender a la organización como para tener en
cuenta si lo que buscamos es participar de su vida cotidiana (que se desarrolla en distintos
momentos). Este cronograma a veces está en carteleras o folletos, otras en la Secretaría,
otras lo sabe el portero, un vecino, o sólo el presidente de la organización.

La historia institucional

Toda organización que permanece en el tiempo tiene una historia. A nosotros nos importa
tanto como conocer la historia instituida, institucional, el conocer quién la escribió y cómo
se escribió. No será lo mismo un texto producido sólo por un directivo de la organización,
que por su cuerpo profesional, que por sus “beneficiarios”, que por el plenario de sus
miembros. En esa historia será importante conocer quién fue el grupo fundacional de la
organización, sus ideas matrices, y el contexto histórico-social de su fundación. Muchas
veces, una organización que nació en determinado contexto con unos objetivos, hoy puede
estar necesitando un cambio en la formalidad de los mismos. De igual manera, los objetivos
iniciales se pueden haber cumplido y hoy la organización necesite reconvertirse. Al conjunto
de relatos de la organización los llamamos “novela institucional”: el mito fundacional de la
organización, sus hitos, etapas, quiebres, conflictos; que marcan un proceso, una evolución
en el tiempo.

La descripción de su espacio / Semiótica de las organizaciones

Al describir el espacio físico que constituye la organización, entendemos a la misma como


un “cuerpo” en donde se desarrolla la comunicación. En este sentido su análisis semiótico
es relevante pues este espacio, esta infraestructura edilicia, permitirá u obstaculizará la
comunicación en la organización. Cómo están distribuidas las diferentes habitaciones
(funcionalidad), cómo es la señalética, sus carteleras, sus accesos y circulaciones,
su estado general, sus luces y colores, su decoración, los graffitis de los baños, todo
comunica y nos habla acerca de ese cuerpo. Que quizás obstaculice o permita trabajos en
conjunto, encuentros, reuniones, las conversaciones, la atención al público, o simplemente
la comunicación con ese mismo cuerpo para llegar al lugar deseado. Esta descripción
tiene que ser pertinente, es decir, en función de lo que voy a analizar y me va a servir para
interpretar su situación de comunicación. De poco servirá una descripción exhaustiva de
sus espacios cuando no encuentre una vinculación con sus problemas comunicacionales.
65
Recursos

Por un lado debemos describir los recursos que posee la organización (humanos, materiales,
financieros, de infraestructura). Esto nos permitirá conocer con quiénes cuenta la organización,
con qué materiales trabaja, cómo se financia y en qué lugares desarrolla sus actividades.
Por otro lado nos interesará conocer sus recursos en función del proyecto que estamos
construyendo; y entonces podremos investigar -por ejemplo- las potencialidades entre sus
miembros para involucrarlos con nuestra propuesta de una manera activa, las posibilidades de
conseguir recursos económicos o materiales, y el desarrollo del proyecto en diferentes ámbitos
con los que cuenta la organización.

Territorio

Es el contexto inmediato donde se ubica (físicamente) la organización, o bien el lugar donde


se inscribe (desde sus prácticas). Este territorio debe describirse caracterizando su nivel de
desarrollo comunitario (localización, morfología, infraestructura y equipamiento, servicios
educativos, sanitarios y de transporte, principales problemáticas sociales y la forma de
solucionarlas -por parte del Estado y de la propia comunidad organizada-, etc. Por territorio
entendemos entonces al espacio local, barrio o zona cercana donde se inserte la organización.
Su descripción se profundizará de acuerdo al vínculo actual y potencial que se tenga con
dicho territorio. No será lo mismo la observación y el análisis de una escuela en una zona
densamente poblada de la Capital (que en general funciona “puertas adentro” y se vincula
poco con su territorio y otras organizaciones), que un comedor comunitario dentro del territorio
de una villa (y muy vinculado con su contexto inmediato). En el caso de una organización
que posea su edificio, local u oficina en un lugar diferente de donde realiza sus prácticas con/
para la comunidad, deberá considerarse el “territorio” adonde se encuentre dicha comunidad
(por ejemplo: una fundación con sede en el centro, que no recibe al público, y que a través
de su cuerpo de profesionales brinda talleres en barrios carenciados del conurbano tendrá su
territorio en esos barrios del conurbano).

La población y sus organizaciones

También como parte del contexto, es necesario tomar conocimiento de la población (comunidad)
que tiene relación con la organización investigada; porque es vecina y participa, o porque se
constituye como destinataria o “beneficiaria” de las actividades de la organización. En esta
descripción no es conveniente caer en reduccionismos, que pinten de una manera ambigua a
esta población. Es preferible abarcar menos pero abordar mejor. Al mismo tiempo, es necesario
relevar las organizaciones políticas, religiosas y sociales con presencia en el territorio, y en
particular las vinculadas con nuestra organización.

Áreas, Responsables y Actividades

La organización, ya dijimos, se conforma por áreas y responsables (personal rentado o


voluntario, o sea, sus actores sociales) que llevan adelante determinadas acciones (y
actividades). La comunicación coordina las acciones que se desarrollan en una organización a
fin de lograr los objetivos que ésta se propone. Es necesario tener un conocimiento integral de
su funcionamiento, que abarque mínimamente a todas las áreas, y que profundice en aquellas
más pertinentes para la tarea diagnóstica. En este relevamiento se buscarán ejes y puntos
comunes desde los cuales construir o reconstruir el trabajo cooperativo o conjunto entre las
áreas de la organización. Asimismo, se buscará establecer si existe el cumplimiento de los
objetivos planteados mediante la observación directa o indirecta de las actividades; es decir,
mediante la observación de su vida cotidiana.

El clima institucional

Los actores y su dinámica cotidiana, sus vínculos, sus estilos en el desempeño de roles y
funciones construyen una atmósfera que se percibe como de “bienestar” o “malestar” dentro de
la organización. Los grados de conformidad con la tarea, con su posición en la organización
y sus tareas concretas se expresarán en las conversaciones con sus miembros. Este clima
institucional facilitará u obstaculizará la intervención, por lo que es importante tenerlo presente
cuando se piense en el involucramiento de los otros en el proyecto. Este clima institucional
podrá trabajarse, movilizarse, transformarse con las nuevas prácticas comunicacionales
desde las que intervenga el comunicador comunitario en su rol de constructor de “puentes”.
En particular en lo concerniente a compartir información, espacios de diálogo e intercambio,
y la recreación de los objetivos y de la propia identidad de la organización.

Sus datos científicos

La organización de seguro posee datos que considera científicos, y que ha ido obteniendo a
lo largo de su historia: encuestas, estadísticas, registros, informes, documentos de trabajo,
consideraciones planteadas desde alguna disciplina particular (incluso de comunicadores,
que pasaron o forman parte de la organización). Estos datos, así como la forma en que
fueron obtenidos, podrían conocerse para comprender mejor a la organización; ahora bien,
no todo será pertinente para analizar e incluir en el informe. Sí aquello que ellos mismos
nos ofrezcan como “dato”, que tendrá un peso relevante y puede significar una necesidad
que -de alguna manera- nos están señalando.

Demandas manifiestas y latentes

La sola presencia de un comunicador / comunicólogo en la organización, y su aceptación


para realizar una intervención profesional, produce el efecto de explicitar o expresar
una o varias demandas concretas. Estas demandas estarán en estrecha relación con
las expectativas que el equipo de comunicadores genere. Las demandas manifiestas
deben ser escuchadas e incorporadas al proceso de intervención, valiéndose del mismo
proceso de conocimiento para reformularlas y contener también las demandas latentes.
Las demandas latentes se expresan de otro modo, pero tienen directa relación con las
necesidades de la organización, siendo tarea del comunicólogo ponerlas en juego en el
proceso diagnóstico para conseguir (si son acertadas) hacerlas manifiestas e incorporarlas
al proyecto construido.

Concepción y valoración de la comunicación

Las demandas que una organización, o mejor dicho que algún o algunos de sus miembros
manifiesten, sirven como primer signo para interpretar cómo conciben y valoran la
comunicación. Es necesario relevar los “problemas de comunicación” que identifican
los miembros de la organización (relevarlo de manera individual, grupal y colectiva), así
como preguntarles sobre sus posibles causas, consecuencias, formas de solucionarlos.
Es necesario investigar cómo caracterizan la comunicación en su organización: fluida,
permanente, armónica, fracturada, monopolizada, horizontal, obstaculizada, autoritaria,
etc. Es necesario conocer qué entienden por comunicación. En otras palabras, cómo
construyen la importancia o no de la comunicación; qué tipos de acciones se realizan
para fortalecerla o para reprimirla; cómo marcan los límites y posibilidades de un trabajo
que desarrolle lo comunicacional en la organización. Si en la organización investigada
funciona un “área de comunicación” o trabaja un “comunicador” habrá que conocer cómo
es valorada su tarea, qué y cuántos recursos destinan, cómo se siente en la organización,
con qué posibilidades cuentan, de qué manera trabaja este comunicador en la organización
(concibe a la comunicación como un marketing, una administración de recursos humanos,
desde un sentido difusionista o instrumental, tratando de compartir información, produciendo
medios propios, utilizando diversos dispositivos, etc). Por último, la misma práctica que
ustedes están comenzando a realizar va a ser valorada por la organización (por distintos
actores sociales de la organización); ya sea de manera verbal o gestual, compartiendo los
proyectos, o bien obstaculizándolos.
65
Comunicación dentro de la organización (intrainstitucional o interna)

La comunicación es constitutiva de las organizaciones, pudiéndose leer de manera transversal


al observar e interpretar sus prácticas culturales. Todo comunica dentro de la organización,
y en todo momento se están “tejiendo” relaciones comunicacionales en su interior y con su
contexto. A fin del análisis, podemos distinguir una comunicación interna y una comunicación
externa. Observar qué fortalezas y debilidades comunicacionales presenta, qué tipo de
obstaculizadores y facilitadores aparecen de manera frecuente y recurrente (que favorecen o
impiden los procesos comunicacionales necesarios), es una manera interesante de sistematizar
los observables para poder interpretar la organización.

Momentos formales y espacios informales de comunicación

Los momentos formales de comunicación “interna” son aquellos planificados por la organización,
en donde participan sólo sus miembros, y con múltiples propósitos posibles: reuniones,
encuentros, retiros, jornadas internas, etc. En estos se informa, se opina, se dialoga, se debate,
se propone, se acuerda, se decide, desde prácticas comunicacionales que se desarrollan a
través de la expresión verbal y con el apoyo de variados dispositivos. Estos mismo momentos
pueden ser abiertos a no miembros de la organización. En este caso sus propósitos serán
otros, y nosotros no lo tomaremos exclusivamente como comunicación interna sino también
parte de su comunicación “externa”. Los espacios informales de comunicación “interna” son
aquellos no planificados, pero que ocurren de todas maneras “sin un control” de la organización:
el “radio pasillo”, la cocina, el baño, el buffet, el patio, son buenos lugares para observar la
vida cotidiana. Incluso podemos considerar los espacios compartidos entre los miembros que
se encuentren fuera del ámbito organización: la “puerta”, el bar de la esquina, los colectivos
compartidos, etc. Todo esto, sea formal o informal, es observable e interpretable. La manera
de observar no deberá ser invasiva, y la de interpretar no deberá partir de un conocimiento
sólo parcial de lo que ocurre con estos momentos y espacios en la organización. ¿Existen
momentos o espacios de comunicación suficientes y adecuados? ¿Dónde, cuándo y quién/es
toma las decisiones?

Canales, soportes, medios comunitarios

Los canales de comunicación expresan de manera conceptual por dónde circula la información
y en qué sentidos lo hace; como vimos, estos canales pueden ser más formales (instituidos) o más
informales (instituyentes). La pregunta pasa entonces por investigar ¿qué tipo de canales está
necesitando la organización?, y aquí entran a jugar cuestiones más ideológicas intrínsecamente
ligadas al tema del “poder”. Los soportes significan los tipos de dispositivos que se utilizan:
sonido, gráfica, imagen, NTICs (Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación: web,
mail, chat, etc), expresiones no verbales, mímicas, artísticas, etc. Los medios comunitarios,
es decir aquellos micromedios o medios existentes en esa organización / comunidad, son lo
más concreto para observar. Siendo importante también conocer las experiencias mediáticas
pasadas o discontinuadas (que formaron parte del proceso de la organización: ¿por qué
fracasaron? ¿de qué sirvieron?). Y teniendo el comunicador comunitario a los medios
comunitarios como herramientas o estrategias para intervenir en las organizaciones, tiene que
investigar cómo se trabajan esos medios, cómo están apropiados, instalados, compartidos. La
producción de los medios comunitarios debe ser participativa, para que la comunicación en
el seno de la organización se comprenda y produzca como participativa… sino no estaríamos
hablando de comunicación.

Circulación de la información

Las organizaciones están compuestas de circuitos de comunicación e información. Estos


se han ido conformando en el tiempo, de manera más o menos conciente, más o menos
planificada; y su construcción ha sido más o menos participativa. Nosotros debemos reconocer
cuál es el “mapa” de la circulación de la información, distinguiendo la circulación instituida
de la espontánea (que quizás exprese una necesidad de mayor comunicación); donde
a veces la circulación espontánea es la que informalmente mantiene en funcionamiento,
permite, posibilita la existencia de esa organización. ¿Será conveniente formalizar ese
circuito espontáneo? Por otro lado la información que circula ha sido producida por alguien
(persona, área, grupo, organización). Es necesario averiguar de dónde emergen las
informaciones más relevantes en su interior, y las fuentes de información que utiliza de
su contexto (medios de comunicación, “asesores”, representantes barriales, instituciones,
etc). Tomamos la información como base del proceso de participación; de aquí la necesidad
de que ésta circule, se comparta y crezca. La información posibilita incluir a los otros para
que también opinen, y se puedan tomar decisiones colectivas de una manera ordenada;
siendo el respeto por las decisiones colectivas lo que garantiza más participación o una
participación sostenible.

Comunicación con su comunidad, con sus destinatarios/beneficiarios

Este dato es fundamental: nos muestra cómo se construye la organización a sí misma, con
qué fines la organización se quiere relacionar, y de qué manera considera a su comunidad
y a sus destinatarios (como parte de la organización, como sus “beneficiarios”, como
colaboradores, como meros receptores). En otras palabras, cómo permite la participación
de los otros. En este sentido, más allá de analizar los medios de comunicación externa, sus
mensajes y su lenguaje; será importante relevar los grados de conocimiento de la comunidad
sobre la organización (objetivos, actividades, horarios, quiénes son) y qué imagen tienen
de la organización. Todo esto pensando en cómo va a ser posible involucrarlos en función
de algún proyecto institucional. También es necesario tomar conocimiento sobre cuáles son
los medios de comunicación barriales que circulan en la comunidad (revistas, periódicos,
radios, volantes, carteles, carteleras, graffitis, etc).

Comunicación con otras organizaciones ó con instancias superiores

Es parte de la comunicación externa de las organizaciones, e indica si existe el trabajo


conjunto y los proyectos comunes con otras organizaciones locales, regionales y extranjeras;
y si se tiene conciencia de un trabajo en red (este concepto de trabajo en red puede
aplicarse al interior de la propia organización). En otro sentido, a veces la organización
depende económica o jurídicamente de una instancia superior. Puede que sea parte de una
gran organización, y que se comunique periódicamente a través de representantes. Puede
que reciba subsidios de fundaciones empresariales, ONGs o del Estado, y que tenga que
elevar informes (comunicaciones) que expresen sus tareas y cumplimiento de lo pautado.
O Puede que forme parte de la estructura del Estado, con un vínculo más permanente y
respondiendo a políticas de instancias superiores (que resulten como limitantes). Si no
pertenece al Estado ¿cómo se relaciona con él? Respecto a las otras organizaciones
¿existe la idea de co-gestión?

Comunicación masiva

La comunicación comunitaria puede apoyarse en una comunicación más masiva a la hora


de instalar y posicionar temas, difundir ideas y problemáticas, solicitar apoyo o convocar
para múltiples propósitos. Estos objetivos tienen que estar claros, y complementarse en
la acción con estrategias propias de la comunicación comunitaria. ¿La organización tiene
acceso a una comunicación masiva? ¿A qué tipo de medios se acerca o quiere acercar?
¿Con qué intereses? ¿Cómo los concibe?

Participación, poder y liderazgo

Como se ha visto, la participación acompaña o atraviesa la concepción de una comunicación


comunitaria que intenta instalarse en las organizaciones como proyecto pedagógico y
también político. Pedagógico por la manera de actuar del comunicólogo / comunicador, que 67
trata de involucrar a todos en el proceso. Político, por la clara intencionalidad de democratizar
y transformar las organizaciones. La participación en las organizaciones puede interpretarse
desde la mayoría de los observables hasta aquí planteados para, en un proceso de diagnóstico
participativo, construir un proyecto colectivo desde una “mirada comunicacional”. Esta mirada
comunicacional es la que hace que el diagnóstico se constituya como comunicacional. Este
proyecto, por sus características, no podrá escapar a la situación del poder en la organización;
pues participación y poder parecen ser parte de la misma problemática. En este sentido, el tipo
de liderazgo que se desarrolle en la organización intervendrá en cómo se construye el poder
y la participación en la organización. ¿Son democráticos? ¿autocráticos, que toman todas las
decisiones? ¿indiferentes a la vida organizacional? ¿Cómo influye esto en la organización?
¿Cómo son considerados por los demás miembros?

Estos líderes o referentes (así considerados por ocupar un cargo o una función; por su carisma
o saber; por sus contactos o su manera de actuar) tendrán de seguro un papel importante en
la manera en que la organización vive su comunicación, y son entonces factores interesantes
para que acompañen de una manera activa al proyecto que estamos construyendo “en” y “con”
sus organizaciones.

Post-data: Observables para el Anexo

Es conveniente solicitar y conseguir copia de ciertos observables que guardan una calidad
testimonial (y de corpus para el análisis), para su inclusión en el Anexo del Informe de Trabajo
de Campo. Estos pueden ser: estatuto, organigrama, datos científicos, medios gráficos propios
y de otras organizaciones, planos, fotos, etc.
¿Cómo hacer una crónica?

Debora Cabrera
Yamila Campo
Magali Gomez
Juan Isella

Introducción
Nuestra materia prima

La crónica es una de las herramientas fundamentales de los comunicadores comunitarios


a la hora de llevar a cabo una intervención en el seno de una organización social. Es un
instrumento que nos permite revisar nuestra práctica y planificar futuras acciones en función
de alcanzar una sistematización coherente de toda la experiencia atravesada. En el marco
de la metodología de Investigación Acción, la crónica se transforma en la base a partir de la
cual se construye una reflexión crítica de la práctica desarrollada, puesto que nos permite
recuperar hechos, momentos, comentarios, pensamientos y sensaciones así como también
incorporar las voces, demandas y miradas de los propios involucrados. Es la materia prima
para desarrollar conceptos, análisis e interpretaciones.
Como mencionáramos, confeccionar crónicas es el paso previo para lograr una sistematización
detallada y completa de todo lo trabajado en una organización determinada. Y la sistematización
muchas veces se nos convierte en un enredo difícil de desenmarañar porque no contamos con
las herramientas suficientes y la información especifica.
Las organizaciones en las que intervenimos son el resultado de relatos y
acontecimientos que pesan en la memoria de sus integrantes, recuperar Como comunicadores
esos relatos es nuestra tarea como comunicadores: transmitir una idea, comunitarios, además
una experiencia o una información de manera completa, ordenada de intervenir en una
y clara. Como comunicadores comunitarios, además de intervenir en realidad determinada y
una realidad determinada y contribuir en la resolución de problemáticas
comunicacionales, debemos tener la capacidad de contar al otro nuestro contribuir en la resolución
trabajo. Esto es fundamental para que nuestra experiencia sea tomada en de problemáticas
cuenta por otros procesos de intervención y contribuya a la construcción c o m u n i c a c i o n a l e s ,
del desarrollo teórico del campo de la comunicación que todavía necesita
explayarse e investigar problemas no resueltos.
debemos tener la
Aunque podemos plantear como un primer indicio de discusión que a capacidad de contar a
nuestras prácticas profesionales como comunicadores/as sociales les otro nuestro trabajo.
basta en una primera etapa alcanzar una adecuada eficacia local, particular
(Samaja.2005). O sea tratar de resolver determinada demanda mediante
una mayor participación de los involucrados. Es necesario e imprescindible poseer nuestro
propios relatos.

El registro

Todo proceso de Investigación Acción requiere, a medida que se va desarrollando, el registro


de los hechos y las situaciones atravesadas, y que las mismas sean abordadas como formas de
conocimiento, en función de planificar una intervención con objetivos compartidos y acciones 69
que puedan desarrollarse en base a las necesidades y deseos de una determinada población.
La toma de notas nos permitirá asentar todos los hechos “frescos en la memoria”, volcarlos
ordenadamente en un escrito que permita complejizar la mirada inmediata de los sucesos.
En tal sentido la observación es la técnica básica para la realización de las notas de campo y por
ello la confiabilidad y riqueza de los documentos posteriores dependen de la calidad de estas.
La mirada del investigador no es neutra: selecciona, filtra y construye información proveniente
de lo real. También es cierto que muchas veces registramos cosas que no podemos escribir en
el momento, por lo que tendremos que completar esta acción lo antes posible (“en el colectivo
de regreso” por ejemplo).
Este ejercicio servirá como sustento para evaluar y reflexionar respecto de
la práctica realizada, en función de llegar a resultados y conclusiones y, en
consecuencia, a un nuevo conocimiento científico. La crónica es parte del
Nuestra tarea es permanecer con “los sentidos despiertos” cuando nos proceso de intervención,
acercamos a la realidad que se sucede en cada barrio, ya que muchas y como tal acompaña
veces no somos capaces de percibir, reflexionar y crear a partir de la vida
cada una de las etapas
comunicacional del barrio. No nos damos cuenta que ese “invisible tramado”
tiene una íntima relación con lo que es efectivamente comunicable. que se atraviesan,
La crónica es parte del proceso de intervención, y como tal acompaña cada describiendo los
una de las etapas que se atraviesan, describiendo los avances, retrocesos, avances, retrocesos,
planes y dificultades que se van sucediendo. En esta es imprescindible tener
en cuenta el análisis de los mecanismos y recorridos de la comunicación
planes y dificultades
territorial en el barrio, en la región, con los vecinos.
En las primeras jornadas de intervención, la crónica mostrará todos los datos
de la organización recopilados preliminarmente. Ya en las etapas donde existen actividades
de ejecución planificada, se centrará en describir los pasos de la misma y las apreciaciones
del grupo interventor acerca del acontecer de los hechos. Y por otro lado, “a medida que uno
conoce el escenario y a las personas y enfoca los intereses de su investigación, puede ser
más selectivo con lo que registra” (Taylor y Bogdam: 1986). Es ahí donde veremos que no sólo
lo que se dice es importante -que nos permitirá conocer la perspectiva que tiene la comunidad
de su vida y experiencias-, sino la manera en que se dice: gestos, posturas, así como el
lugar físico que se ocupa en las reuniones, si por ejemplo hay o no hay mate, bizcochos,
ambientación, etc. Esto lo veremos con más profundidad en el punto siguiente.

Mostrar nuestra subjetividad

La crónica se hace en tanto narra acontecimientos dentro de una sucesión. Sin


embargo, posee una particularidad, pues no se trata de estructurar una historia simplemente
descriptiva de los que se dice dentro de un contexto determinado, sino que también entran en
juego los juicios de valor del comunicador/a. Éste/a realiza una interpretación de los hechos
narrados e introduce su elemento personal a través de comentarios, ampliaciones o hasta en
el orden mismo en que presenta el relato. Todo lo observable es descriptible, pero así como
el lenguaje no es unívoco tampoco lo es la interpretación de los datos observados.
Como explica María José Acevedo (2000) “los datos no están siempre allí a disposición de
los sentidos, transparentes en su significado, sino que deben ser inferidos e interpretados”.
Estas inferencias surgirán de una construcción que iremos elaborando en el curso de las
interacciones cotidianas lingüísticas y prácticas con nuestros semejantes.
Esto significa que lo que nosotros inferimos no será fiel respecto de lo que los integrantes
de la comunidad sienten o tal vez sintieron en el pasado, por eso debemos usar nuestros
propios sentimientos, creencias preconceptos y supuestos para desarrollar “comprensiones
potenciales de las perspectivas de los otros” (Taylor y Bogdam: 1986).

Ejemplo: “Mientras conversábamos con él, percibíamos que el lugar en el que nos
encontrábamos era un lugar de encuentro ya que varias personas pasaban por ahí, para
poder ingresar a la cocina.”

Así, una crónica es un relato histórico en donde se valora e interpreta lo narrado al


mismo tiempo en que se narra, sin dejar de intentar comprender las miradas que los actores
poseen acerca de su propio comportamiento y el de su entorno. Mostrando el mundo de
afectos, intereses y relaciones de poder que se dan en él.

Qué observar y registrar

Las primeras crónicas, que se desarrollan en la etapa de diagnóstico, son muy importantes
porque serán nuestro “material tangible” a la hora de sistematizar la información obtenida en
función de lograr un diagnóstico apropiado. Existen ciertos elementos recomendables para
que sean incluidos en las mismas. Parte del rol implicará, principalmente, no solo obtener
respuestas sino también saber qué preguntas hacer y cómo hacerlas (Taylor, S. Bogdan, R.
1992)
Las crónicas reproducen habitualmente: entrevistas -individuales o grupales-, observaciones,
reuniones grupales, asambleas, reuniones, etc.
A continuación proponemos algunas líneas posibles de indagación a modo de guía; cada
comunicador/a, debe evaluar cómo hacerlas y cuáles resultan apropiadas o no según la
circunstancia:
1. En nuestros primeros encuentros buscamos datos formales de la organización, cómo
esta conformada, sus integrantes; lo que institucionalmente se denomina organigrama. Este
elemento expresa gráficamente la estructura organizacional de una institución. Dentro de esta
estructura se deben colocar las áreas que conforman a la misma. En muchos casos se coloca
el nombre del director, delegado, coordinador, los responsables de cada sector y si es posible
un detalle más minucioso de las funciones especificas que realiza cada actor participante.
Es posible que al encontrarnos con una organización nos demos cuenta que el organigrama no
es respetado por los actores de la misma. Es decir, en ocasiones puede suceder, por ejemplo,
que quién tenga el rol de presidente o director de la institución no cumpla las funciones que le
correspondan, y sea el secretario quién asuma ese papel. En otras situaciones, puede darse
que la comisión directiva cuente, formalmente, con 12 miembros, pero que en la realidad, sean
menos las personas involucradas con el desarrollo de la organización. Estos datos deben ser
observados y seguramente no lleguemos a estas conclusiones en las primeras visitas, sino
más bien, a partir del vínculo y la confianza que vayamos estableciendo con los actores de la
institución. A veces las funciones de cada uno no están claras, y puede darse la situación de
que “todos hacen todo y nadie es responsable de nada”. Más allá de esto es necesario hacer
manifiesto su forma de organización.
2. Luego, indagamos en sus objetivos institucionales, su misión1, cómo la está realizando o
cómo la han transformado en el tiempo. Buscamos aclarar aquello que los lleva actuar -por
ejemplo- si es en favor de la naturaleza, cómo este ideal ha sido alcanzado a lo largo de los
años o si se ha modificado debido a las dificultades de la realidad. Este hecho nos parece muy
importante, porque lo que quedará manifiesto en la crónica, es la historia en tanto aprendizaje.
3. En el desarrollo de nuestra intervención, otra tarea fundamental es comenzar a acercarnos
a los mapas comunicacionales, esto es, a los circuitos de la comunicación. Aquí nos interesa
detectar cómo se da la comunicación dentro de la institución, si existen canales comunicacionales
establecidos a priori y reconocidos por todos los miembros, o si por el contrario, la información
circula desde la espontaneidad. Si la comunicación se da en forma horizontal o tiene un polo
que emite desde la verticalidad. Los elementos que nutren su identidad política, sus actores,
circuitos, medios y contenidos.
Intentar responder ¿quiénes son los miembros de la institución?, ¿cómo se comunican, a
través de que canales?, ¿qué tipo de contenidos circula?, ¿qué información no logramos
conocer?, ¿cómo se establece la comunicación y/o el vínculo con la comunidad destinataria
de las acciones de la organización?, ¿cómo visualizan los vecinos sus problemas?, entre
otras.
4. En cuanto a la historia institucional, hay una serie de preguntas que pueden ser de mucha
utilidad responder en función de este tema. Formularemos algunas a continuación:
a)¿Qué aquello que la organización le ha costado más trabajo adquirir?
b)¿Qué es aquello que ahora tienen y al principio no (tanto en instalaciones, financiamiento,
acercamiento con la sociedad, medios de comunicación y conocimiento)?
c)¿Qué actividades pueden realizar ahora debido a ese cúmulo de experiencias?
d)¿Cuáles son los principales programas que han realizado? 71
e)¿Cómo se administran, organizan, trabajan y cómo fue el proceso para llegar a esa estructura
de trabajo?
f)¿Cuál ha sido su mayor reto, cuál su mejor acierto y cuál mayor fracaso?
g)¿Cuáles son algunos de los problemas que comparten con otras instituciones y cuáles son
las formas de solución que plantean y que les puedan servir a otros?
h)¿Qué situación presento mayor dificultad para su resolución y cuál -que parecia dificíl- tuvo
una más rápida solución?
i)¿Cuáles son los retos del futuro y en qué medida puede participar la sociedad?
j)¿Quién ha sido su maestro, ya sea otra institución o una persona en especial?
k)¿Con qué instituciones les interesaría tener una mayor comunicación? ¿Trabajan en red?

6. Un registro del espacio es muy importante, pero como comunicadores/as no podemos realizar
una simple descripción del mismo. Debemos pensar que el espacio condiciona, determina la
percepción de la presencia del otro. Por la tanto, el espacio facilita o dificulta el desarrollo
sincrónico de los ciclos organizacionales. (Schvarstein: 1989). Es por eso que el detalle de la
conformación del espacio debe ser minucioso, teniendo en cuenta cada uno de los aspectos
que por ubicación, conformación y/o relevancia, comunican distintas concepciones latentes de
la organización en la que realizamos la intervención.

Ejemplo: “El lugar donde se reúnen funciona como sala de espera y salón funcional. Es grande
y tiene dispuesto alrededor de su perímetro varios sillones y sillas. La gente iba formando, a
medida que llegaban, una ronda amplia y hablaban entre ellos. Había cerca de 30 personas,
cerca de 10 eran chicos jóvenes...”

7. Además es muy importante que las crónicas describan a las personas con las que
interactuamos, ya que “debemos percibir esos rasgos de la gente que proporcionan compresión
sobre como ella se ve a sí misma y quiere ser vista por los otros” (Taylor y Bogdam: 1986).
Estas apreciaciones serán de utilidad para poder entender jerarquías que se da por hecho,
liderazgos espontáneos o inestabilidades grupales.

Ejemplo: “Este hombre es también un inmigrante peruano, pero del barrio Milenio, es alto,
delgado. Es muy correcto al hablar y se sienta muy erguido.”

Con respecto al tiempo que conlleva una experiencia de intervención y cuál es el indicado
y/o mínimo para la realización de la crónica, no hay uno determinado, ya que siempre resulta
condicionado por los contextos de los encuentros y entrevistas: el tiempo con el cual contamos
nosotros y los participantes, lo atractiva que se vuelva el vínculo que establezcamos, etc.
De cualquier manera, siempre es importante planificar la entrevista para poder ordenar un
régimen de preguntas que puedan ir desde lo más superficial a otras con mayor profundidad.
Por eso, determinar un espacio temporal colabora para generar nuestro compromiso y de
los entrevistados en función del tiempo que dedicarán a la misma. Es seguro que de una
sola entrevista y por ende de una crónica no nos alcanzará para conocer la complejidad de la
organización.
Por último, la crónica se narra en primera persona, recreando no sólo la evolución de la
institución como aprendizaje, sino su atmósfera y el carácter de los actuantes principales.

Sentarnos a escribir:

Una vez finalizada la jornada de intervención, es importante que tomemos una cierta distancia
de lo que paso, reafirmar algunos comentarios, intercambiar con el compañero o la compañera
cómo se sintieron, qué modificarían para el próximo encuentro, qué olvidaron preguntar y
poder armar la agenda de preguntas para el próximo.
Vale una aclaración que consideramos importante: como comunicadores/as relatamos y
escribimos discursos sociales sobre determinados funcionamiento de las organizaciones
sociales. Esta situación es muy delicada dirá Geertz (1973) porque lo que tratamos de escribir
no es un discurso social en bruto, no somos actores (sin entrar en una discusión sobre la
Investigación-acción-participación), no tenemos acceso directo, salvo en la entrevista con
el integrante de la comunidad. Esto nos lleva a definir que nuestros actos de comprensión
e interpretación puedan ser más profundos o superficiales en la medida que nos alejemos
de los actores sociales y no tengamos en cuenta que las nuestras son referidas a marcos
conceptuales a veces no reconocidos.
A la hora de seleccionar lo que vamos a plasmar en la crónica, debemos tener en cuenta la
información más relevante y que nos aporte datos reales en el sentido de la problemática
presente. La crónica nos sirve de registro y no debe ser pensada nunca como una competencia
literaria.
A continuación proponemos un esquema que resulta de utilidad al realizar la crónica:

* Crónica Nº: es importante numerarlas de acuerdo a la cantidad de encuentros, así mantenemos


la cronología
* Fecha: La fecha exacta muchas veces nos sirve como referencia de contexto.
* Objetivo: Cuál es el objetivo planteado para esta jornada, qué se propone hacer el grupo
interventor.
* Actividades/actores: Cuál fue la principal acción realizada y quienes participaron de ésta
* Relato: En este apartado desarrollamos todos los hechos acontecidos, incluyendo visiones
propias y comentarios que sean necesarios.
* Evaluación de la actividad: En relación al objetivo propuesto, cómo resultó la jornada
desarrollada
Plan de acción: Próximos pasos a seguir en los siguientes encuentros con la inclusión de
nuevas preguntas producto de la sistematización de la entrevista.

Es importante aclarar que el objetivo de este esquema es servir de guía para que a la hora de
realizar la crónica se ponga en marcha un proceso de exploración y creatividad. Tomando los
aportes del Centro Nueva Tierra “tratar de hacer de la comunicación comunitaria una creación
que exprese la recuperación del universo barrial como el presente de otro modo de vivir, más
múltiple, divertido y democrático”

Bibliografía citada

ACEVEDO; María José. La observación como recurso metodológico en el campo de lo institucional. (Cátedra Prof.
Juan José Ferraros Di Stefano. http://www.catedras.fsoc.uba.ar/ferraros/BD/mja%20la%20observacion.pdf
CENTRO NUEVA TIERRA (2002); Barrio Galaxia, Manual de Comunicación comunitaria.
GEERTZ, C.(1973) La Interpretación de las Culturas. Gedisa: Barcelona.
SCHVARSTEIN; Leonardo. (1989) El espacio organizacional. Revista Temas de Psicología Social. Ediciones
Cinco: Buenos Aires.
TAYLOR, S. y BOGDAM, R. (1986). Introducción a los Métodos Cualitativos de Investigación. Editorial Paidós:
México.

73
Sistematización de prácticas en comunicación.
Gramática social de la intervención
Ianina Lois
Juan Isella
Antecedentes
A inicios de la década de 1980, surge entre los profesionales que trabajaban directamente
con grupos populares un interés particular por el tema de la sistematización. Preocupaba
la producción de conocimientos que ampliaran los marcos de acción y comprensión de las
experiencias de los propios actores sociales.
Asimismo, como plantean Niremberg, Brawerman y Ruiz en su trabajo sobre “Programación
y Evaluación de Proyectos Sociales”1, este interés también estuvo estimulado por el
cuestionamiento a las formas tradicionales de evaluación de corte positivista, al considerar
que aquellas no daban cuenta de la riqueza de los procesos y trabajaban con categorías que
contraponían el sujeto que conoce y el objeto a conocer, a la vez que eran inadecuadas para
alcanzar explicaciones sobre problemas sociales complejos.
De esta forma, a partir de diversas prácticas, comenzaron a generarse
propuestas para la recuperación, la reflexión y el aprendizaje a partir de la sistematización de
las experiencias. Estas propuestas ponían en acento en los procesos de
participación de los propios interesados: el equipo del proyecto y la población
experiencias se orienta
de referencia. a la búsqueda de
En este marco, la sistematización de experiencias se orienta a la búsqueda fo rm a s/m o d a l i d a d e s
de formas/modalidades de producción de conocimientos sobre las prácticas de producción de
de intervención en una realidad específica.
De esta búsqueda, han resultado distintas perspectivas y abordajes
conocimientos sobre
metodológicos: algunas miradas ponen el foco en lograr transformar la las prácticas de
experiencia en conocimiento ordenado, fundamentado y transmisible, intervención en una
mientras otros enfoques, ubicados más cerca de la tradición interpretativa o realidad específica.
hermenéutica, apuntan a la comprensión, reconstrucción e interpretación de
los significados del sentido de la acción para los propios actores.

Sistematización de la experiencia: una primera definición

La sistematización de la experiencia tiene como fin rescatar los procesos de implementación,


desarrollo o gestión de un proyecto, dando cuenta de cómo se actuó, y reflexionando acerca
de las acciones que se pusieron en juego y los obstáculos que fueron encontrándose.
En esta instancia, se pretende explicitar de qué forma se llevaron a cabo las actividades, cómo
se desarrollaron los procesos que culminaron con ciertos logros, de qué manera se superaron
las dificultades y obstáculos, y qué estrategias se implementaron.
Todo proyecto de intervención implica un proceso complejo en el que interactúan diferentes
actores sociales, es una experiencia única, desarrollada en un particular momento histórico
y en un contexto determinado. No es posible reconstruir todo lo que sucedió, sino que, con
la sistematización, se intenta generar un proceso de reflexión acerca de algunos de los ejes
significativos de esa intervención. Esta reflexión debe ser encarada desde la perspectiva de
sus protagonistas y en conjunto con ellos, tratando de encontrar los aciertos y las dificultades
que se fueron presentando, y de analizar los resultados alcanzados.
La sistematización siempre apunta a aprender de la experiencia, y a trasmitir esos aprendizajes
a otros, así como mejorar, enriquecer y transformar las prácticas. Tiene un sentido crítico y
transformador, y en ella es relevante el rol de los protagonistas de la acción para el logro de
la producción de conocimiento.
Esta revisión crítica del proceso de ejecución de un proyecto de intervención, presupone

1 Niremberg, Olga; Brawerman, Josette y Ruiz, Violeta. Editorial: Buenos Aires, 2003
que ciertos objetivos y / o actividades previstas en la etapa de planificación inicial, debieron
ser reformulados y revisados al enfrentarse el grupo del proyecto con contextos sociales e
institucionales reales y siempre cambiantes. Los actores involucrados son sujetos activos que
interpretan y reinterpretan la realidad de forma continua y que participan en su transformación,
modificando la situación inicial desde donde comenzó la intervención.
Sistematizar es transformar la propia experiencia en objeto de estudio
Una de las principales características de los investigadores que intervienen en una comunidad
es la necesidad de sistematizar la propia intervención en dicha comunidad. La sistematización
opera como un instrumento que permite recuperar la práctica a partir de ordenar los procesos
y los resultados de un proyecto puesto en práctica en una comunidad.
Es un proceso complejo, condicionados por una multiplicidad de factores, Claudino Veronese2
lo plantea como: las condiciones en que la práctica se desenvolvió, las situaciones particulares
enfrentadas; las acciones direccionadas hacia determinados fines por las intencionalidades
que se configuran; las percepciones, las interpretaciones e intencionalidades diferentes de los
agentes, los resultados esperados, las relaciones entre los participantes.
Por su parte, María Barnechea (1994) pone el énfasis en precisar que la sistematización es
un procesos permanente y acumulativo de creación de conocimientos a partir de nuestra
experiencia de intervención en una realidad social. A lo que Oscar Jara (2001) plantea, que
sistematizar experiencias significa entender por qué ese proceso se está desarrollando de
esa manera, entender e interpretar lo que está aconteciendo, a partir de un ordenamiento y
reconstrucción de lo que sucedido en dicho proceso.

No es sistematización

Un trabajo de Sandoval Avila plantea algunos puntos sobre lo que no es sistematización:

• Narrar experiencias. Aunque el testimonio puede ser útil para sistematizar, se debe ir
mucho más allá de la narración. No quedarse sólo con la crónica.
• Describir procesos. Aunque sea necesario hacerlo, se requiere pasar de la descripción a
la interpretación.
• Clasificar experiencias por categorías comunes. Esto podría ser una actividad que ayude
al ordenamiento, pero no se agota la necesidad de interpretar el proceso.
• Ordenar y tabular información sobre experiencias. Igual que caso anterior.
• Hacer una disertación teórica ejemplificando con algunas referencias prácticas. Porque no
sería una conceptualización surgida de la interpretación de esos proceso.

De qué manera sistematizar

La sistematización se realiza y materializa a través de los relatos y registros de las acciones


realizadas, que generalmente suelen ser grabados y transcriptos, organizados y jerarquizados
de modo de comprender el proceso de implementación de un proyecto de intervención. Sus
insumos son las crónicas, las desgravaciones, las observaciones y los comentarios de los
actores, entre muchos otros.
Entre los pasos a seguir, puede mencionarse como primera instancia la definición de su finalidad
(para qué se quiere sistematizar), luego es necesario explicitar qué se quiere sistematizar, es
decir, qué aspectos de la experiencia van a ser relevantes. A la vez, la sistematización debe
ser una actividad que precisa ser programada desde el inicio de la planificación; establecer
cuándo se llevará a cabo, con qué recursos, quiénes participarán de la actividad y qué
instrumentos o herramientas se utilizarán.
Entre las herramientas a emplearse –cuestionarios, entrevistas, talleres, grupos de discusión,
etc.- se privilegiará el uso de técnicas grupales tanto para la reconstrucción del proceso, así
como para su interpretación.
Pero, la sistematización es más que la mera recopilación, ordenamiento y clasificación de
datos en categorías, relaciones o cuadros. Esto es lo que se denomina sistematización
de la información y es una etapa importante y necesaria en un proceso de investigación o
evaluación. Tampoco es la elaboración de un informe donde se describa ordenadamente
75
2 Lamentablemente se extraviaron los datos de este autor. El trabajo se denomina ¨A experien-
cia de sistemazacao do Spep. Brasil.
todos los pasos dados en una intervención. Va más allá de eso, implica producir una praxis,
moverse en la tensión constante que se da entre la acción y la reflexión, entre el rol de actor
y el de observador, con el fin de encontrar lo significativo de esa experiencia desde la propia
mirada de los protagonistas.
La sistematización involucra momentos de recuperación histórica, análisis e interpretación
de la experiencia, instancias no lineales, donde es necesario reconstruir y ordenar lo que se
hizo y lo que no pudo hacerse. Una práctica que implica una ida y vuelta entre los marcos
teóricos y conceptuales que orientaron la práctica y la experiencia en sí, de modo de revisar
los conceptos que se proponen a la luz de ese contexto y esas condiciones reales en las que
se desenvolvió la intervención, a fin de extraer conclusiones que reafirmen o modifiquen esos
marcos.

En síntesis
La sistematización no es una narración, descripción, un relato de lo ocurrido. En el mejor de
los casos, se piensa que se trata de reconstruir históricamente la experiencia vivida. SI bien
estos aspectos son importantes, en realidad son sólo el punto de partida para la clave de la
sistematización, que es el de interrogar a la experiencia para entender porque pasó lo que
pasó. No sólo ver las etapas de lo que aconteció en la experiencia, sino, fundamentalmente,
entender por qué se pudo pasar de una etapa a la otra y qué es lo que explica las continuidades
y las discontinuidades para poder aprender de lo sucedido.
La sistematización es una característica fundante de nuestro trabajo de intervención
en la comunidad. La carencia de ella implica el desconocimiento de nuestros colegas del
trabajo que estamos realizando. La dificultad de creación de nueva teoría para el desarrollo
de nuevas experiencias. Y la imposibilidad de poder replicar nuestras experiencias en otras
comunidades
En este ordenamiento de la experiencia, en este intento de dar coherencia a una
intervención con el fin de generar conocimiento, en esta tensión constante entre la práctica y
la teoría, entre la acción y la reflexión, la dimensión comunicativa constituye un aspecto clave
de la sistematización. La sistematización implica poner en juego habilidades de comunicación:
comunicar, poner en palabras los aprendizajes alcanzados, reconstruir las acciones pasadas
de modo que puedan ser reinterpretados y aplicados en otras experiencias.
En síntesis, de lo que se trata es de dar cuenta en forma ordenada, clara y sintética de la lógica
del proceso de intervención de un proyecto, en torno a los ejes o dimensiones seleccionadas
y presentar las reflexiones más significativas en torno a lo sucedido. El resultado de la
sistematización (un documento escrito o en ocasiones un video, un gráfico o un cuadro) debe
reflejar los productos de la reflexión y de las interpretaciones, y a la vez sintetizar y extraer
conclusiones de los aspectos más relevantes.