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CENTRO DE ESTUDIOS TEOLÓGICOS

SEMINARIO SAN BARTOLOMÉ

VOCABULARIO FILOSÓFICO
DEL TEMA 4: “CREACIÓN Y EVOLUCIÓN”

Alumno: Antonio Matamalas Manosalvas


Profesor: Cat. Dr. D. Julio Luis Herrera González
Cádiz, 19 de abril de 2018
1. Creación: (lat. creatio): Producción ex nihilo (desde la nada). Sólo Dios
puede crear en sentido estricto. Metafóricamente, se llama creación a la obra
artística, y poeta (creador), al autor de la obra literariamente bella.
2. Evolución: proceso a través del cual las especies van modificándose a lo
largo del tiempo (modificaciones a medida que pasan las generaciones). Esta
evolución genera una alteración en la genética de una población que podría
derivar en la adaptación de la especie a un nuevo hábitat o el surgimiento de
una especie diferente.

Al pensar en el término evolución el primer nombre que nos surge es Charles


Darwin, sin embargo es importante aclarar que no fue él el primero en hablar
de la cuestión evolutiva de las especies, ni siquiera quien acuñó el término.
El primero fue Anaximandro (s. VI a.C.) El mismo Charles mencionó a una
decena de autores y científicos que le habían precedido cuyos estudios eran
fundamentales para la clara explicación de esta teoría. Entre estos
investigadores se encontraba su abuelo Erasmus Darwin, quien en sus libros
“Zoonomia” y “Las leyes de la Vida Orgánica” hacía un extensivo análisis
sobre el tema. De todas formas, es necesario señalar que el gran salto hacia
la concepción de evolución en la que hoy se basa la ciencia la dio Charles,
con su teoría sobre la Selección Natural.

Dentro de la teoría de la evolución existen dos líneas de pensamiento bien


marcadas. Una de ellas es la teoría creacionista, que se encuentra basada
en las directrices que la religión impuso a través de su Génesis, donde la vida
es posible gracias a la existencia de un dios y es él quien decide qué especies
nacen y cómo lo hacen y cuáles deben morir. La otra línea es la evolucionista
que se inclinaba por afirmar que las especies cambiaban con el tiempo y que
de cada una dependía su supervivencia; y las variaciones a lo largo del
tiempo y el grado de adaptación que cada una presentaba (forma en la que
evolucionaban), eran los elementos decisivos para dicha supervivencia.

La teoría de la evolución de Darwin se caracterizó por imponer nuevos


patrones para analizar a la línea evolutiva de las especies. La suya fue la
primera explicación que pudo considerarse creíble donde los seres más aptos
para enfrentarse a las variaciones en el tiempo conseguían sobrevivir y
quienes perecían eran los que no conseguían hacerlo. Las que lograban
aclimatarse a dichos cambios eran especies que mostrarían modificaciones
generación tras generación, a fin de que las futuras generaciones nacieran
con las características necesarias para aprovechar eficientemente los nuevos
recursos.

En este punto se plantea una diferencia importante entre el pensamiento de


algunos evolucionistas como Lamarck y el propio Darwin. Los primeros
evolucionistas afirmaban que el motor del cambio de las especies era el
deseo de cambio, denominado Besoin. Por ejemplo, que las jirafas tuvieran
un cuello largo se debía a que habían deseado alcanzar las copas de los
árboles y esa necesidad o deseo había generado la extensión de su cuello,
característica que se transmitiría a los descendientes (esta teoría no pudo ser
probada y se descartó). Darwin, en cambio, decía que la evolución tenía que
ver con la adaptación a la nueva realidad; en el caso de las jirafas, decía que
eran las que tenía el cuello ligeramente más largo las que tuvieron acceso al
alimento, y por esa razón fueron las que pudieron sobrevivir, alimentándose
y reproduciéndose con normalidad.

Es necesario aclarar que cuando Darwin mostró su teoría todavía no se tenía


conocimiento de las leyes de la genética y la variación hereditaria (trabajo
realizado por Gregor Mendel), teorías que podrían haberlo ayudado
significativamente a probar sus estudios. Porque, gracias a la genética
podemos saber por ejemplo que el uso o desuso de un miembro o la utilidad
del mismo puede marcar importantes pautas en la evolución genética de una
especie. Pese a ello, su teoría sobre la evolución se considera la forma más
clara y evidente para entender las etapas evolutivas de la vida sobre nuestro
planeta.

3. Hominización: El concepto de hominización hace referencia a las diversas


etapas que componen el desarrollo evolutivo de nuestra especie. Este
proceso implica diversos cambios en el género Homo desde sus primeros
exponentes hasta el ser humano actual. Cada fase del mismo se encuentra
caracterizada por la adquisición de una determinada condición en la especie,
que la diferenciaría del resto de los seres vivos, incluidos los primates.

4. Fijismo: se denomina fijismo a la doctrina que afirma que las especies son
inmutables: es decir, que no han registrado cambios desde el momento de
su creación. El fijismo, por lo tanto, resulta opuesto al evolucionismo.
Para el fijismo, una vez que las especies fueron creadas, se mantuvieron casi
invariables pese al paso del tiempo. De hecho, la naturaleza en general es
considerada como un elemento que nació casi en su estado definitivo.
El naturalista Carlos Linneo es señalado como un pionero en el impulso del
fijismo como teoría científica. De acuerdo a este especialista del siglo XVIII,
cada especie surgió por separado y de manera aislada. De este modo, Linneo
descartó la existencia de antepasados en común.
El francés Georges Cuvier, por su parte, impulsó la idea del catastrofismo,
que afirmaba que los cambios que se registraron en la Tierra no fueron
graduales ni por una evolución, sino consecuencias de catástrofes violentas.
En este sentido, Cuvier creía que los fósiles de especies diferentes a las
actuales procedían de animales extintos que desaparecieron con el Diluvio
Universal.
Desde el siglo XIX, el fijismo perdió sustento científico. El trabajo de Charles
Darwin y el avance de la paleontología demostraron que las especies se
adaptan al entorno y evolucionan o desaparecen; sus características, por lo
tanto, no son fijas. Hoy el consenso científico afirma que, mediante la
selección natural, las especies van experimentando modificaciones a lo largo
de las sucesivas generaciones
De todas formas, aún persisten algunos grupos minoritarios que piden que el
fijismo sea enseñado en los establecimientos educativos como una teoría tan
válida como el evolucionismo.
5. Especie: Para la zoología y la botánica, las especies son los grupos en que
se dividen los géneros. Los individuos de una misma especie comparten
caracteres genéricos y otros factores que les permiten asemejarse entre sí y
distinguirse del resto de las especies.

León y perro son dos ejemplos de especies del reino animal. El nombre
científico del primero es Panthera leo y pertenece a la familia de los félidos.
El perro o canis lupus familiaris, en cambio, forma parte de la familia de los
cánidos.

6. Selección Natural: El concepto de selección natural forma parte de las


teorías propuestas por el naturalista británico Charles Darwin para explicar la
evolución de las especies. De acuerdo a Darwin, las diversas especies
biológicas comparten una descendencia en común que se ha ido ramificando
a través de la evolución.

En dicho proceso, afirma Darwin, las poblaciones consiguieron evolucionar


en sus sucesivas generaciones gracias a un mecanismo que denominó
selección natural. Dicha selección consiste en la reproducción de los
genotipos de acuerdo a las condiciones ambientales, que obstaculizan o
benefician la reproducción según las características del organismo.

La selección natural, en otras palabras, implica que la naturaleza “elige” cómo


se reproducen los organismos de acuerdo a sus propiedades y así favorece
la adaptación, impulsando la evolución de las especies.

Darwin entendió que la selección natural respetaba ciertas premisas. El


científico, en sus obras, explicó que el rasgo seleccionado es hereditario y
que existe una variabilidad de este rasgo entre los ejemplares. Esta
variabilidad provoca diferencias en la adecuación biológica (supervivencia) y
hace que sólo ciertas características de las nuevas apariciones se extiendan
a toda la población. El cúmulo de las variaciones que sobreviven con el
transcurso de las diferentes generaciones constituye el proceso evolutivo.

Suele explicarse la selección natural como la supervivencia del más fuerte o


del más apto, ya que el organismo que subsiste y evoluciona es aquel que
consiguió, gracias a los cambios evolutivos, adaptarse al entorno. Los demás
organismos, en cambio, se extinguen. La idea, de todos modos, suele ser
cuestionada cuando es trasladada a otros ámbitos ya que parece justificar la
eliminación de aquellos que son débiles o tienen problemas de adaptación en
su grupo.
Desde que Darwin (1809 – 1882) desarrolló la teoría que nos ocupa, muchos
son los usos que se han realizado de la misma. Así, por ejemplo, destacó el
que versa sobre el desarrollo de la resistencia a antibióticos en lo que son
microorganismos. Fármacos esos que, desde que fueron descubiertos en la
década de los años 20 por Alexander Fleming, se han empleado para poder
hacerle frente a distintas enfermedades que se considera que tienen un
origen bacteriano.

En el año 1859 fue cuando, por primera vez, ese hombre de ciencia planteó
la mencionada teoría de la evolución biológica que se convirtió en una
auténtica revolución en aquella época y que, en la actualidad, sigue siendo
un hito fundamental dentro de la ciencia. Tanto es así que, por ejemplo, ha
venido a dar forma a otros planteamientos similares. En concreto, nos
estamos refiriendo al Neodarwinismo o Teoría Neodarwinista, que es una
continuación del trabajo de Darwin.

Más concretamente se dice que esa nueva teoría viene a ser una suma
perfecta entre el planteamiento que nos ocupa de la selección natural, la
teoría genética desarrollada por Gregor Mendel y la llamada genética de
poblaciones matemática.

Los profesionales actuales de la ciencia tienen claro que la selección natural


tiene lugar en una población siempre y cuando se den tres factores
fundamentales como son la eficacia biológica diferencial, la variación de tipo
fenotípico y la herencia de la variación. Así determinan que si estos tres
elementos se dan se produce un cambio en lo que es la formación genética
de la citada población mediante la selección natural.

7. Evolucionismo: actitud científico-filosófica que entiende todas las actuales


manifestaciones del mundo físico, vivas y no vivas, como desarrollo de una
realidad básica que las contenía en estado potencial. No se opone al
creacionismo, pero sí al fijismo.

8. Saltacionismo: en la biología evolutiva, el Saltacionismo (del latín, saltus,


"salto") es un conjunto de teorías evolutivas que "sostiene que la evolución
de las especies se produce en pasos grandes por la abrupta transformación
de una especie ancestral en una especie descendientes de un tipo diferente,
en lugar de por la acumulación gradual de pequeños cambios."[1]. Se
denomina saltación a un cambio repentino y de gran magnitud producido
entre una generación y la siguiente. En otras palabras, la transformación
evolutiva de la especie ocurre de repente lo que permite la evolución biológica
abruptamente a ocurrir dentro de un período muy corto de tiempo. El
saltacionismo es esencialmente el opuesto de gradualismo. El Saltacionismo
sostiene la opinión de que mutaciones aumentan rápidamente en la reserva
genética de la especie, lo que permite total especiación ocurrir abruptamente.
Un ejemplo de saltacionismo en el pensamiento evolutivo fue la teoría del
monstruo esperanzado de Goldschmidt. El equilibrio puntuado fue
originalmente una forma de saltacionismo, pero más tarde se declaró un
contemporáneo del gradualismo filético.

9. Principios que orientan y ordenan la explicación del proceso evolutivo:


a) Diversificación: el número de especies tiende a aumentar con el paso del
tiempo.
b) Irreversibilidad: cuando un órgano se pierde o entra en regresión, no
vuelve a recuperarse.
c) Ortogénesis: el proceso busca la mayor perfección posible buscando
estructuras más perfectas.
d) Cerebración creciente: esta perfección se dirige a un desarrollo del
sistema nervioso, del cerebro y de la centralización de las funciones de
éste.
e) Subjetivación creciente: distinción más acusada de los individuos, de la
conciencia y de la autonomía funcional.

10. Organismo: en el ámbito de la biología, la noción de organismo se utiliza


para nombrar al grupo que forman los órganos de un ser vivo, incluyendo sus
interrelaciones y las leyes naturales que regulan su funcionamiento: “La
nicotina produce grandes daños en el organismo”, “El organismo del animal
quedó muy dañado tras la intoxicación”, “Una bacteria ingresó al organismo
del paciente y complicó su estado de salud”. Esta definición hace que, por
extensión, también se conozca como organismo a los seres vivientes.

Los organismos biológicos pueden clasificarse teniendo en cuenta diversos


aspectos distintivos. La forma más común de clasificación es teniendo en
cuenta la cantidad de células que los conforman; de este modo se dice que
un organismo es unicelular cuando se encuentra formado por una única
célula (por ejemplo el paramecio), y que es pluricelular cuando su cuerpo se
encuentra formado por muchas células que trabajan conjuntamente por la
supervivencia del todo (por ejemplo, un humano).

Basándose en esta definición abrazada por la biología en diversas ciencias


se utiliza el concepto para hablar del cuerpo humano y el de otros animales.