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Introducción

Quizá en la escuela secundaria, preparatoria o incluso en la universidad, más de uno de


nosotros desarrollamos (lamentablemente, hay que decirlo) algún tipo de rechazo hacia
los estudios matemáticos, probabilísticos o estadísticos. Esta sensación no es,
por supuesto, casual, y tiene sus orígenes en una gran diversidad de factores, entre los
que destacan los siguientes: por un lado, en la cultura hispanoamericana no se tiene, en
general, un sentido estadístico demasiado desarrollado, lo que implica que el ciudadano
promedio o no lo interesan los datos estadísticos o bien tiene problemas para su
comprensión; por otro, y muy relacionado con lo anterior, esta apatía posiblemente
se deba a que diversos docentes encargados de conducir las labores de enseñanza y
aprendizaje de la probabilidad y la estadística ven con recelo o incredulidad este tipo de
estudios, actitud que se refleja, invariablemente, en sus alumnos. Un
conocimiento básico de probabilidad o estadística, más que ser un lujo, es una
necesidad básica. Como veremos, no conocer probabilidad o estadística, al menos a un
nivel básico, puede tener consecuencias desastrosas
RELACIÓN DE LA ESTADÍSTICA CON EL DERECHO:
La estadística, al igual que las matemáticas, cumple en campos como el derecho la
función de desarrollar el razonamiento lógico de los abogados, y se convierte en una
herramienta útil a la hora de elaborar procesos argumentativos sólidos que contengan
la mínima posibilidad de ser refutado; garantizando así la firmeza de su posición. En
algunos planes de estudio en derecho, como el de la Universidad Centra del Este, han
incluido la materia de matemáticas debido a que ninguna especialidad de dicha carrera
escapa la necesidad de aplicar instrumentos matemáticos o de interactuar con
profesionales que usan esta disciplina.
Debido a que la base del derecho son las relaciones humanas, se puede decir que la
estadística juega un papel de suma importancia con relación a éste, en especial dentro
de lo que es la criminología ya que dicha finalidad esencial es la formulación de una
política criminal que permita lo más efectivamente posible la prevención y el control de
la criminalidad con relación a las exigencias de la libertad e igualdad, es decir que se
encarga de la investigación de las causas, procesos y consecuencias de actos delictivos,
por lo que la estadística se aplica a dichos procesos que se llevan a cabo.
Y en la mayoría de los que son los juicios civiles se precisa el concurso de peritos
estadísticos para testificar y valorar algunos datos de interés para la justicia, ya que los
peritos son aquellas personas hábiles y experta en una ciencia que se pueden encargar
de valorar los daños ya sean materiales ocasionados.
La relación de la estadística con los legisladores se da a la hora de proponer o aprobar
nuevas leyes. La estadística es determinante para saber qué aspectos de la sociedad hay
que regular, por ejemplo, si un porcentaje elevado de personas muere en accidentes de
coche por culpa del alcohol, pues se prohíbe beber alcohol al volante y así con otras
tantas cosas...el consumo del tabaco, incluso el asesinato, es decir, si nadie matase
nunca probablemente matar no estaría regulado por la ley.
IMPORTANCIA DE LAS PROBABILIDADES EN EL DERECHO:
La importancia de la probabilidad radica en que, mediante este recurso matemático, es
posible ajustar de la manera más exacta posible los imponderables debidos al azar en
los más variados campos tanto de la ciencia como de la vida cotidiana.

En efecto, la probabilidad es una estrategia mediante la cual se intenta estimar la


frecuencia con la que se obtiene un cierto resultado en el marco de una experiencia en
la que se conocen todos los resultados posibles. Así, el ejemplo más tradicional consiste
en definir cuál es la prevalencia de obtener un número al arrojar un dado. Sobre seis
resultados posibles (todas las caras), sólo es posible lograr un número por cada vez que
el dado es arrojado. En este caso, la probabilidad puede expresarse como uno en seis,
un sexto, la sexta parte o, en términos matemáticos precisos, 0.16 ó 16%.
Las Redes Bayesianas tienen muchas aplicaciones en multitud de campos. Aquí nos
hemos centrado en una aplicación en las Ciencias Sociales, donde ayudan en la
modelización de algo tan fascinante y complejo a la vez como es el comportamiento
humano. Concretamente, hemos visto en detalle el caso de la “falacia de la información
del jurado”, con el que hemos puesto en tela de juicio la manera en que procesamos la
información contenida en las evidencias, cuando se trata de tomar una decisión a partir
de ellas. Un modelo del comportamiento humano es una representación matemática
abstracta de las fuerzas que influyen en las acciones y decisiones de los individuos (como
el entorno, otras personas, o la psicología particular de cada cual). Estas fuerzas, a
diferencia de lo que pasa con los modelos físicos tradicionales, no siguen unas leyes o
principios generales. Si considerásemos, por ejemplo, el comportamiento humano
desde el punto de vista de la criminalística, una RB para estudiar el comportamiento
criminal debería relacionar variables relativas a las acciones de un delincuente y a toda
la información que se obtiene analizando la escena del crimen, por un lado, con las
relativas a su perfil psicológico por otro. Así se descubrirían potenciales relaciones entre
las variables del sistema a partir de una base de datos conteniendo los valores que
toman las variables de la red para diferentes crímenes resueltos con anterioridad. Una
vez construido el modelo de la RB, se utilizaría la Propagación Bayesiana, tal y como
hemos hecho en el ejemplo de la “falacia de la observación del jurado” para predecir el
perfil del criminal a partir de la información que se recoja en la escena del crimen. Estas
predicciones, sometidas a incertidumbre pero cuya fiabilidad puede ser medida, pueden
representar una valiosa herramienta en la toma de decisiones, por ejemplo en el sentido
de reducir el número de sospechosos, a partir de las evidencias encontradas en la escena
del crimen, o de ayudar en su identificación. En la década de los años 80 del siglo XX, la
FBI Behavioral Science Unit, pionera en la introducción del moderno “perfil criminal”,
mostró que en cierto tipo de delitos (asesinatos sexuales, concretamente), existía una
alta correlación entre el nivel de sofisticación del asesinato y las características del
asesino, partiendo de la suposición básica de que delitos parecidos son cometidos por
delincuentes similares. Construir un perfil criminal es un reto difícil, debido al gran
número de variables que intervienen, así como al alto grado de incertidumbre que
envuelve el acto criminal y su correspondiente investigación. Estas variables incluyen,
en el caso de un homicidio, por ejemplo, las características de la víctima, el análisis de la
escena del crimen, y el informe médico de la autopsia del cadáver. Por ello, una
herramienta basada en la probabilidad como las RB, puede ser de gran utilidad en la
determinación de los perfiles criminales. Ni Auguste Dupin, ni Sherlock Holmes pudieron
usarla porque se desarrolló cuando ellos ya habían vivido sus aventuras, y no parece que
las “pequeñas células grises” de Hercules Poirot llegaran nunca a saber de ella... aunque
seguramente les hubiese interesado, como se puede deducir de la respuesta que da al
doctor Constantine en su famosa aventura.