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Monografía

“PERSONA JURÍDICA”

Autores:

Bustamante Chafloque, Kihara.


Correa Gallo, Carlos.
Ynjo Vásquez, Marilyn.

Pimentel, 27 de Octubre de 2017


ÍNDICE

RESÚMEN………………………………………………………………………. 1
INTRODUCCIÓN……………………………………………………………….. 2
CAPÍTULO I
ANTECEDENTES ………………………………………………………..….... 6
1.2.- TEORÍAS SOBRE LA PERSONA JURÍDICA………………………... 14
1.3.- LA PERSONA JURIDICA SEGUN LA TEORÍA EGOLÓGICA
…………………………………………………………………………........ 15
1.4.- LOS PLANTEAMIENTOS DE SAVIGNY Y GIERKE …………..…….. 18
1.5.- COMPLEJIDAD DE LA NOCIÓN DE PERSONA JURÍDICA………. 26
1.6.-LA PERSONA JURÍDICA EN EL PENSAMIENTO JURÍDICO
COMTEMPORÁNEO …………………………………………………… 29
1.7.- DIMENSIÓN FORMAL DE LA PERSONA JURÍDICA…………....... 39
CAPÍTULO II
2.1.- DEFINICIÓN DE PERSONA JURÍDICA ……………………………… 42
2.2.- DENOMINACIÓN ……………………………………………………...... 44
2.3.- NATURALEZA JURÍDICA ……………………………………………… 45
2.4.- MANIFESTACIONES DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA……….. 47
2.5.- CARACTERÍSTICAS …………………………………………………… 49
2.6.- ELEMENTOS ……………………………………………………………. 50
2.7.- CAPACIDAD JURÍDICA ………………………………………………… 53
2.8.- CLASIFICACIÓN DE PERSONA JURÍDICA………………………… 54
2.9.- RESPONSABILIDADES DE LA PERSONA JURÍDICA…………… 56
2.10.- EXTINCIÓN DE PERSONA JURÍDICA …………………………….. 57
CAPÍTULO III
3.1.- EMPRESAS CON PERSONERÍA JURÍDICA……………………….. 59
3.2.- TIPOS DE EMPRESAS CON PERSONERÍA JURÍDICA………….. 59
3.3.- NOMBRE COMERCIAL ………………………………………………… 61
3.4.- TIPOS DE PERSONA JURÍDICA ESTABLECIDA
EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ACTUAL ………………..…………... 62
3.4.1.- Asociación, Fundación Y Comité ………………………………… 62
3.4.1.1.- La Asociación ………………………………………………… 62
3.4.1.2.- La Fundación …………………………………………………. 67
3.4.1.3.- El Comité ………………………………………………………… 72

CAPÍTULO IV
4.1.- LA PERSONA JURÍDICA EN EL CÓDIGO CIVIL PERUANO
……………………………………………………………………………….75
4.2.- LEGISLACIÓN SOBRE PERSONA JURÍDICA EN
EL CÓDIGO CIVIL.…………………………………………………….. …79

CONCLUSIONES……………………………………………………………….102
REFERENCIA………………………………………………………………….....103
RESÚMEN

La Persona Jurídica ha existido desde los albores de la humanidad y que han


participado de la actividad jurídica como auténticos y verdaderos sujetos de
derecho.
En Roma no se manejó el concepto de lo que a la fecha conocemos como
persona jurídica sino que en base al método casuístico que estos utilizaban
determinaban si ciertos entes que estaban conformados por un conjunto de
personas naturales podían realizar ciertos actos o negocios jurídicos en su
plenitud basándose en la capacidad que estos tenían para la realización de las
mismas.
La persona jurídica en su dimensión formal, en cuanto sujeto de derecho, es un
centro unitario e ideal de imputación de "situaciones jurídicas subjetivas", es
decir, de derechos y deberes. Es ante todo una organización de personas que
persigue fines signados por uno o más valores. Valores que otorgan sentido,
tanto a la acción del ser humano individualmente considerado, como a las
agrupaciones de personas a quienes los une una actividad en común tras una
finalidad valiosa.
La persona jurídica está dotada de capacidad para ejercer derechos y
obligaciones, como consecuencia de su reconocimiento legal. Esta capacidad
es independiente de las capacidades de sus integrantes o representantes.

La persona jurídica en la actualidad ha adquirido una gran relevancia para el


derecho moderno, tendencia por los diversos Estados se han preocupado por
incluirla dentro de su ordenamiento y en muchos de los casos definiéndola,
clasificándola o regulándola.

Ahora bien dentro de nuestro ordenamiento jurídico este concepto jurídico se


encuentra incluida en el libro primero, Derechos de las persona, sección
segunda del código civil; estando regulada propiamente en los artículos del 76°
al 79°, en el cual se delimita detalladamente los tipos de persona jurídica que el
estado reconoce.

1
INTRODUCCIÓN

La necesidad social de organización siempre ha sido importante dentro del


proceso de desarrollo de toda sociedad y de manera más particular para el
hombre, esto responde a la propia naturaleza de la especie humana tantas
veces estudiada y que es intelectualmente atrayente para el derecho.

Podemos decir que la respuesta a la carencia y seguridad fue lo que motivo


que el hombre busque a seres de su misma especie para encontrar una
respuesta a las desavenencias que se presentaban en su diario accionar como
fueron la búsqueda de alimento y protección.

Si hacemos una mirada a la historia encontraremos ese “animus societas” del


hombre desde los inicios de su presencia en la tierra con lo cual podemos
animarnos a concluir que siempre ha estado presente, “el ser humano desde
tiempos remotos ha actuado colectivamente en tanto que su existencia es y
siempre ha sido coexistencia, era necesaria la constitución de grupos para que
el hombre sobreviva”.

Dentro de este proceso evolutivo es el derecho como producto cultural que se


convierte en la disciplina que regula el accionar de la persona dentro de la
sociedad de la cual forma parte pero no solo de manera particular sino también
desde un aspecto grupal como eran las organizaciones de personas o entes
colectivos que nacieron como resultado de la concurrencia de finalidades
similares u afines entre los que la conforman, estas pueden ser de distinta
índole como por ejemplo comunitarias, políticas, de ayuda, etc.

Buscar una vinculación con el derecho responde sobre todo en una finalidad de
ordenar el desarrollo de la misma, bajo ese principio de equilibrio y de igualdad
en donde el respeto y la participación de los demás tienen que estar siempre
presente estos aspectos para una normalidad en el transcurso de los hechos y
acontecimientos.

2
Al respecto el Dr. Fernández Sessarego en opinión que compartimos
manifiesta lo siguiente: “las organizaciones de personas que actúan en la
experiencia social sin reducirse a una unidad formal, fueron exiliadas del
mundo jurídico.

Estas organizaciones del personas que han existido desde los albores de la
humanidad y que han participado de la actividad jurídica como auténticos y
verdaderos sujetos de derecho, merecieron de un sector ampliamente
dominante de la doctrina, el ser designados como entes de hecho,
irregulares, no personalizados, no obstante que eran
realidades actuantes en el mundo del derecho que es primariamente, nada más
y nada menos, que el mundo de la vida humana social”

Grupos, comunidades, entidades colectivas, Personas Colectivas, Persona


Jurídica, son distintas denominaciones que ha recibido esta figura a lo largo de
su tratamiento tanto de parte de las ciencias sociales como del Derecho, la
denominación varía de acuerdo al enfoque que le otorga la sociedad como tal,
a su vez responde al momento en el cual esta figura ha sido estudiada, y la
influencia de cómo las personas entendían el derecho aplicado a esta
institución.

Es acertado entonces lo que manifiesta el Dr. Morales Godo cuando afirma:


“hoy nadie puede discutir la importancia de las personas jurídicas…
indudablemente fueron los intereses existenciales sociales y económicos que
fueron dando origen, en la realidad, a las agrupaciones de seres humanos”

El motivo del presente trabajo es otorgar a la comunidad estudiantil en general


un estudio, actual sobre lo que entendemos jurídicamente como Persona
Jurídica, sin dejar de lado la parte de la tradición romano, germánica como el
Derecho Canónico es importante el aporte dado por el Derecho Alemán y sobre
todo por el Derecho Italiano con el Código de 1942 constituyéndose en los
principales aportes que ha tomado el Código Peruano.

3
Hablando ya de un aspecto más cercano en nuestro país con el Código de
1984 como lo señalan una parte importante de la doctrina extranjera se ha
modernizado como mejorado el estudio y el tratamiento de las personas
jurídicas a comparación con el tratamiento que le otorgaba el Código Civil de
1936 lo cual expresa un avance y marca un avance del legislador nacional en
torno al análisis e innovaciones necesarias de este tema.

Como es natural el avance tecnológico y las propias necesidades que se


presentan dentro de la sociedad han desencadenado que el estudio de las
personas jurídicas no se limite a lo que señala nuestro Código Civil, en materia
de este tema encontramos que el Reglamento de Registro de Sociedades,
aprobado por Resolución de la Superintendencia de los Registros Públicos Nro.
200 – 2001 – SUNARP – SN publicado en el diario el Peruano el 27 de Julio del
2001 y el Reglamento de Inscripciones del Registro de Personas Jurídicas no
Societarias aprobado por la Resolución de la Superintendencia de los Registros
Públicos Nro. 086 – 2009 – SUNARP / SN publicado el 1 de Abril del 2009
sumándose a este tratamiento con la anterioridad del caso la Ley General de
Sociedades que complementan y especializan el tratamiento de esta temática
dando una salida viable a un tratamiento más completo de esta figura como tal.

Bien lo manifiesta De Belaunde cuando acertadamente expresa: “En el campo


de las personas jurídicas, si admitimos que estas son instrumentos en manos
del legislador para facilitar la organización de la sociedad en sus diversos
campos vemos que las crecientes y cambiantes exigencias sociales plantean al
derecho el reto de la creación de nuevas figuras de personas jurídicas o
cambios en las existentes”

Quien se acerque a este trabajo encontrara dentro del mismo, una óptica
renovada sin que se deje de lado la apreciación de la doctrina tradicional ya
que en nuestro medio existen muy pocos trabajos que de manera directa y
especializada hayan tratado el tema de la Persona Jurídica, en la mayoría de
los casos encontramos esta temática desarrollada en los Libros dedicados al
derecho de las personas, y artículos en las diversas revistas que de manera
periódica se emiten dentro del ámbito nacional.

4
Creemos que con el presente trabajo estamos complementando el tratamiento
de lo que es la Persona Jurídica como tal ya han pasado algunos años y
hemos encontrado normatividad que complementa el desarrollo de las
personas jurídicas, su ámbito de acción se ha ampliado por lo que el estudio de
la misma merece una óptica moderna sin perder su noción tradicional, original y
primigenia de ente organizador dentro de lo social y como es estudiado por la
doctrina.

En el caso del Perú, De Belaunde plantea en el proyecto modificatorio del


Código Civil: Disposiciones Generales; enriquecimiento de su texto,
incorporando un conjunto de normas reguladoras de cuestiones que son
comunes a todas las personas jurídicas.

Quien termine de leer este trabajo y sienta que la temática es ágil y no tediosa
además de asimilar los conceptos de forma clara producto de la combinación
de la tradición jurídica doctrinal con los conceptos modernos de lo que son las
Personas Jurídicas habrá alcanzado la finalidad de los que participamos en
este producto intelectual.

5
1.1.- ANTECEDENTES

Para comenzar el desarrollo del presente trabajo vamos a partir del


estudio del tratamiento jurídico que se le otorgaba por parte del Derecho
Romano ya que es este periodo histórico e importante en donde se
encuentran las raíces de las principales instituciones jurídicas que a la
fecha están vigentes.

Roma.-
Del estudio de la doctrina se concibe que en Roma no se manejó el
concepto de lo que a la fecha conocemos como persona jurídica sino
que en base al método casuístico que estos utilizaban determinaban si
ciertos entes que estaban conformados por un conjunto de personas
naturales podían realizar ciertos actos o negocios jurídicos en su
plenitud basándose en la capacidad que estos tenían para la
realización de las mismas.

Como lo manifiesta Iglesias: “la regulación que los romanos dieron a lo


que se denomina Personas Jurídicas responde a la imperiosa
necesidad que tiene la norma jurídica de salvaguardar los
fundamentales intereses del hombre, es dar forma
jurídica a organizaciones humanas que imprimen al patrimonio un
sentido social a la vez que aseguran su estabilidad y su continuidad.

Por lo que el estudio de esta institución se centró en lo que los


romanos denominaron “collegium” “corpora” “societas” “universitas”
términos que dentro del contexto en que se desarrollaron buscaron dar
sentido y denominación a la reunión de un conjunto de personas que
tenían el ánimo y la disposición de llevar a cabo actividades juntos allí
es donde debemos de encontrar justamente la esencia de cómo
aparece esta institución como figura jurídica, es decir los romanos no
regularon ni crearon el termino persona jurídica sino que ellos
conocieron los denominados centros de imputación jurídica.

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Existe una clasificación de las entidades que fueron concebidas como
entes colectivos por los romanos estos son:

La Res Incorporalis, la cual se utilizaba para denominar a las legiones o


a los rebaños expresaban la idea de conjunto más cada uno de sus
componentes no lo estaba de esta manera la exteriorización de la
misma partía sobre todo de reflejar una imagen colectiva para los actos
que esta realizaba mas no dentro de lo que está formado es decir de su
estructura.

Corpus, asociaciones de personas integradas en una unidad para la


consecución de fines lícitos, de manera más concreta fines religiosos y
profesionales.
Universitas, nace su espíritu colectivo como consecuencia de
relaciones jurídicas y personales entre sus miembros como son la
herencia y la civitates.
Los romanos manejaron el concepto de grupos permanentes es decir
de entidades que permanecían en el tiempo y no las que estaban de
manera intermitente y por un corto periodo.

Debemos de enfocar acá el concepto de Sujeto de Derecho no


humano, si bien Roma utilizo a estos entes desde un punto de vista
netamente instrumental no negó su existencia; a este periodo de
tiempo donde realmente comienza la discusión como también la
importancia de lo que actualmente se conoce como Persona Jurídica
para nosotros comenzó a finales de la etapa Republicana y comienzos
de la etapa Imperial.

Podemos expresar entonces que el concepto de lo que hoy


conocemos lo obtuvimos del trabajo de las decisiones que realizaron
los Pretores en Roma los cuales en base a la jurisprudencia que
emitían y que fue compilada por Justiniano es que ayudan a la creación
del concepto tal y como es entendido el día de hoy.

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La dificultad que encontraban los juristas romanos era el de concebir
aplicar sobre un ente irreal y que no existía de manera concreta,
derechos como atributos que se le otorgaba a la persona natural.

Encontramos así una división que permitía dar un sustento a la


ubicación de estos entes o lo que los romanos conocieron de forma
más general como universitas, es así que conocemos entidades
colectivas para los romanos de carácter público como eran los
municipios y a su vez entidades privadas que nacían del ánimo de las
personas naturales con la plenitud de sus facultades a lo que la
doctrina denomina corporaciones.

En este aspecto de buscar un antecedente pleno de lo que hoy


conocemos como persona jurídica no podemos dejar de analizar el
contrato de sociedad lo que los romanos conocían como societas, el
cual se sostenía en el consenso pero que tenía como característica
principal su marcado carácter personal, es decir la persona que lo
componía era el que le daba sus rasgos distintivos y se constituía en el
principal actor de la misma.

En resumen, se sostiene en el aporte de varias personas que


convienen en poner algo en común era para sacar un beneficio, eso es
lo que motiva a las personas a formar parte de las mismas los
resultados y beneficios que se derivaban de los entes colectivos que
conformaban.

Hay que acotar que las consecuencias de la relación de las personas


que se aunaban en el contrato de societas radicaba en la vinculación
jurídica entre los socios que no producía efectos hacia el exterior, es
decir solo creaban derechos y obligaciones entre los integrantes de
esta clase de contrato social, frente a terceros la sociedad no constituía
una unidad, no tenía personería jurídica.

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De todo lo expuesto debemos de expresar que los romanos no
manejaron una teoría general de la personalidad jurídica, a este punto
se debe de referir que para los romanos no todas las colectividades
forman forzosamente personas jurídicas con un patrimonio propio
distinto de sus asociados, solo tenían esa calidad las reconocidas por
un texto legislativo (senado consulto o constitución imperial) como por
ejemplo las de derecho público (por ejemplo los municipios).

Para concluir debemos de expresar que este tipo de regulación maneja


la idea principal de otorgar a cada ente distinto de las personas que lo
conforman cierta categoría de responsabilidad y abstracción pero
siempre en busca de un objetivo o finalidad como apreciaremos más
adelante lo que actualmente conocemos como persona jurídica en
realidad es producto del desenvolvimiento dado por el Derecho
Romano, es decir la ciencia romanista y canonista de la Edad Media.

 Alemania.-
Se puede afirmar que en sus inicios la cultura germana no conocía la
universitas romana ya que estaban constituidos de pueblos o tribus
poco desarrolladas siendo su forma de organización muy simple y
práctica.
Destacan en esta etapa dos grandes formas de organización la
gesammte hand (propiedad en mano común) y la genossenschaft.

Gesammte Hand, sus inicios se remontan a el legado hereditario el


cual era indivisible por la que toda persona que tiene derecho sobre
ellos en igual proporción que los demás no existe la idea de cuota o
repartición, si se deseaba una administración o distribución como
repartición de los bienes se sustentaba en un acuerdo con la
participación de todos los interesados, para esto queremos recalcar
que no existía la figura de representación la cual se sustentaba en el
poder o atribuciones que otorgaba el grupo a una persona en particular
para que vele por sus intereses.

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Hay que resaltar la naturaleza de esta figura como tal radica en el uso
de todos y en la responsabilidad de todos es decir todo es compartido
no puede existir la individualidad si se presentaba la necesidad era
satisfecha para todos sin que responsabilidad y goce sean figuras
antagónicas sino complementarias entre sí.

Con el paso del tiempo estas propiedades en común tenían cierta


autonomía luego se desarrollan y aparecen como colectividades
distintas de las de sus miembros.

Tiene sus orígenes en el ámbito familiar aquí el factor de unión es la


defensa de sus intereses que se sustenta en la confraternidad como
vinculo especial de solidaridad aquí se tiene que descartar el
patrimonio común sino la reunión de varias personas que buscan la
utilidad común aquí no podemos considerar un nuevo sujeto ya que la
reunión de las personas no busca ese objetivo sino que se trataba de la
defensa colectiva de los derechos individuales.

Era una simple pluralidad de individuos que no tenían una verdadera


entidad abstracta o ideal, distinta y separada de los miembros que la
conformaban.

En el Siglo XIX merced principalmente al movimiento pandectista se


difunde el término persona jurídica.

Su estudio se lleva a cabo en la parte general del Derecho Civil,


surgiendo en torno al estudio y aplicación de la misma dos tendencias
antagónicas, una primera en la cual se reconoce como persona toda
aquella sobre la cual se puede atribuir una titularidad esta es una
posición amplia y otra más estricta, limitada que es sostenida por
Savinig, quien concreta el campo de las personas jurídicas a lo que es
la fundación y la corporación respectivamente y que son recogidas por
el Código Civil Alemán gracias a su influencia y defensa que realiza de
esta clasificación.

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Podemos expresar que la posición que sustenta el razonamiento
jurídico de Savinig para las personas jurídicas se basa en una ficción
legal, su tesis se
sustenta en afirmar que para satisfacer exigencias propias del comercio
jurídico el legislador finge que entidades diversas del ser humano
tienen a la par de este, atributos de persona.

Extiende ficticiamente la categoría de los seres humanos dando vida a


una especie de hombres artificiales aquí juega un factor importante el
reconocimiento que de parte de la ley se les da a este tipo de figuras
sustentándose en la denominada ficción legal podemos denotar que
antes de esta propuesta dada por Savinig existía solo una ficción
doctrinal es decir los estudiosos del derecho trataban de encontrar una
respuesta a lo que era una ficción o ente nueva compuesta por un
grupo de personas.

El reconocimiento estatal es decir el Estado por medio de la Ley como


ya lo hemos anotado tiene un efecto constitutivo de los mismos lo que
se denomina personalidad jurídica.

 Italia.-
Para un mejor estudio de lo que entiende la doctrina italiana sobre
Persona Jurídica y su regulación actual debemos de realizar un estudio
por los rasgos principales que han llevado consigo el proceso de
estudio que ha tenido esta figura en ese país que dicho sea de paso es
uno de los que más y mejor tratamiento ha dado a este tema.

Debemos expresar que el Código Italiano de 1942 recoge el concepto


de Persona Jurídica, concepto que es tomado de la pandectisitca
alemana, debemos de partir que el Código Italiano expresa que la
persona es el género, es el centro de imputación jurídica es el sujeto de
derecho, reciente doctrina expresa que la persona jurídica es una
entidad verificable solo en el plano jurídico verbalizado mientras que en
la realidad solo existe el ser humano.

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Ferrara, uno de los mejores exponentes ha definido a la persona
jurídica no como un ente sino como un medio de realización que tienen
las personas naturales cuando buscan un objetivo meta o fin, es decir
formas de materialización de los intereses humanos, así planteado el
panorama podemos
expresar que el Código Civil Peruano de 1984 ha sido
influenciado por el Código Civil Italiano de 1942.

Y que a la fecha existe una polémica en Italia sobre la posición dentro


del derecho de lo que son la Personas Jurídicas ya que si bien existe
esa abstracción existen posiciones modernas que revaloran y exigen
una visión más moderna de esta institución dándole relevancia a su
conformación y el otorgamiento tanto de deberes como derechos.

 Derecho Canónico.-

El derecho canónico aporta al estudio de lo que conocemos


actualmente como Persona Jurídica desde una concepción que parte
de la aceptación del hombre que de manera singular forma parte de la
iglesia y es creado a imagen y semejanza de Dios.

La maduración en el manejo de estos conceptos y su capacidad de


organización de lo que es una persona jurídica lo encontramos con la
influencia de Inocencio IV quien planteo una reforma en el ámbito de
los estatutos que formaban los entes o personas morales que formaban
la iglesia.

Siguiendo ese mismo criterio reconoce la existencia de lo que


denomina Personas Jurídicas entendiéndola como un conjunto de
personas naturales singulares, es decir el concepto manejado
originalmente parte de la reunión de seres similares que se unen para
un determinado fin u objetivo.

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Pero esta no fue la única figura que el derecho canónico dio la
denominación de Persona Jurídica sino que también lo utilizo para la
acumulación de bienes lo que ellos denominaron masa de bienes y
esto responde al poder económico que siempre ha ostentado la iglesia
a lo largo de su existencia con el fin de regularla y administrarla de
mejor manera.

En torno a la denominación se llamaban corporaciones si estaban


formadas por personas naturales y fundaciones si estas estaban
constituidas por bienes, por lo que podemos concluir que la fundación
no tenía el fin altruista
que hoy le conocemos, sino que originalmente regulaba temas de
índole netamente patrimonial esta clasificación responde a un criterio
que se guía por la composición de las personas jurídicas.

Siguiendo con las clasificaciones, otro criterio que fue adoptado por el
derecho canónico es el que responde a la persona o institución que
constituye una persona jurídica, si la constituye una autoridad
eclesiástica será una de carácter pública y si la constituye un particular
le otorgara la categoría de privada.

Podemos agregar que la propia iglesia es una persona jurídica ya que


es un ente distinto de las personas que lo conforman. Un aporte básico
del derecho canónico a lo que es la regulación interna de la persona
jurídica es la figura de los estatutos ya podemos hablar con
trascendencia de la utilización por primera vez de un reglamento
interno donde se encuentran la finalidad, su composición, etc.

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1.2.- TEORÍAS SOBRE LA PERSONA JURÍDICA.-

a) Teoría De La Ficción.-

Toma como base lo dicho por Sinibaldo Flisco, sobre la persona ficta,
es desarrollada por Savigny que empieza señalándonos que es, solo,
el ser humano el único sujeto de derecho y que el reconocimiento de
entidades colectivas no pasa de ser un mero reconocimiento ficticio de
este, es decir, un reconocimiento artificial; lo cuestionable aquí es
intentar fingir sobre la base de algo que es real no solo por el elemento
más palpable colectividad humana- sino también porque los fines
valiosos, producto de nuestro raciocinio y de la voluntad tienen una
base real y material que es el ser humano mismo.

b) Teoría De La Realidad.-

Introducida y desarrollada por Gierke, llamada también teoría de la


realidad o antropomórfica a diferencia de la teoría de la ficción, nos
señala que la persona jurídica si es una realidad, es más, cabe hacer
un deslinde con la ficción, aquí no se otorga, sino se reconoce una
realidad pre-existente.

Una interpretación de esta teoría nos llevaría a pensar que se trataría


de la creación de un nuevo ser, distinto de los integrantes con una
voluntad propia y que además está compuesto por órganos que no
vendrían a ser más que el elemento humano en la persona, la intención
del legislador tal como lo señala Fernández Sessarego no fue la de
crear un nuevo ente, sino solo una colectividad que tienen fines
comunes y valiosos.

c) Teoría de la creación jurídica o normativa.-

Desarrollada por Hans Kelsen y su ya conocida concepción del


Derecho Teoría pura, aquí no hace más que afirmar lo que concibe

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como persona y derecho, es decir solo un conjunto de normas, Kelsen
equipara a la persona jurídica con la persona individual, incluso señala
que ambos, formalmente hablando, son centro de derechos y deberes,
entonces vemos que para este autor si existe la persona jurídica
aunque sea formalmente; el error de Kelsen y se ha señalado siempre
que es el punto flojo de su teoría , es considerar al sujeto de derecho
como una creación jurídica y desconocer o quitarle importancia al
elemento humano, que como sabemos es lo esencial en cualquier
actividad desarrollada por este mismo.

Entre otras teorías se puede señalar someramente a la Teoría de la


Institución (Hauriou), esta nos habla de una manifestación del poder de
un colectivo humano; Teoría del patrimonio colectivo (Ihering y Planiol),
esta nos refiere que todas estas categorías giran alrededor de la
propiedad y que la persona jurídica no es más que una propiedad
colectiva como vemos desconocen la llamada personalidad jurídica.

1.3.- LA PERSONA JURIDICA SEGUN LA TEORÍA EGOLÓGICA.-

Carlos Cossio, pensador fecundo y creativo, aporta una renovada visión


sobre el derecho inspirado, básicamente, en la filosofía de la existencia y
el pensamiento de Husserl. Su teoría egológica sobre el derecho
postula a la conducta humana intersubjetiva como el objeto propio de
la disciplina jurídica, considerando que tanto los valores como las
normas jurídicas se integran en ella.

Los primeros, en cuanto al ser vivenciados por el ser humano le otorgan


sentido a la vida humana. Las segundas, es decir las normas jurídicas,
en cuanto le son inmanentes, en tanto que ellas son producto del
pensamiento del hombre. La tesis cossiana es original y sugestiva, pese
a la crítica que puedan merecer algunos aspectos de su teoría.

Cossio pone de manifiesto tanto las notorias insuficiencias del


planteamiento que intenta, vanamente, explicar la naturaleza de la

15
“persona jurídica” acudiendo al fácil recurso de considerarla como una
mera ficción, como aquel otro que le otorga existencia y voluntad
autónomas. Es decir, refuta las tesis que, en su momento, expusieran
Savigny y Gierke, que hemos reseñado en precedencia y que
concitaran, por más de una centuria, la preferente atención de los
juristas que recogieron sus planteamientos para el efecto de explicar la
naturaleza de la persona jurídica.

El jusfilósofo aregentino también analiza y critica la tesis kelseniana


sobre la persona jurídica. Su principal reproche, que obviamente
compartimos a plenitud, se refiere a la actitud de Kelsen quien, en un
afán por obtener una pureza normativa, extraña al ser humano del
ámbito jurídico.

Para Cossio, la valiosa teoría kelseniana sobre el derecho se


circunscribe a ser sólo una coherente construcción conceptual en lo que
al ordenamiento jurídico normativo se refiere, con absoluta
prescindencia, nada menos, que del ser humano que es su creador y
protagonista- y de los valores que son los que otorgan sentido a la
existencia humana y, por consiguiente, al derecho. La disciplina jurídica
se reduce así en el pensamiento kelseniano, tal como lo hemos
señalado, a un esquema espectral, de carácter puramente lógico-formal.

No obstante la crítica que Cossio formula al planteamiento kelseniano,


alaba como válida y extraordinariamente clara la distinción formulada por
Kelsen entre persona natural o individual y persona jurídica o colectiva.
Coincidiendo con Savigny, pero a partir de una analítica existencial,
Carlos Cossio sostiene que la única "persona" para el derecho -en
cualquier sentido que se use el término- es el ser humano
individualmente considerado. Al afirmar que no es posible extrañarlo del
derecho, como pretendía Kelsen, lo muestra en su plenaria realidad.

Es decir, que la persona, en cuanto tal, no puede ser separada de su


libertad ontológica, de sus conductas, pero tampoco éstas pueden ser

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atribuidas a otro ente que no sea la persona. De ahí que Cossio apunte
que los comportamientos humanos "no son independientes o separables
del hombre que los hace" en cuanto se trata de dos términos de una
misma realidad.

Cossio concuerda con Kelsen en la medida que, en el nivel


estrictamente lógico- formal del derecho, la diferencia entre la persona
individual o natural y la persona colectiva o jurídica "no es una cuestión
de ciencia genérica, sino sólo una división específica de la misma
personalidad, que en el primer caso consiste en el facultamiento
normativo inmediato y en el segundo en el facultamiento normativo
mediato de lo que únicamente el hombre, por ser hombre, puede
hacer...”.

De lo expuesto se infiere que, dentro del fecundo pensamiento cossiano,


la solución de Kelsen resulta acertada si nos atenemos exclusivamente
al plano lógico-formal del derecho, por cuanto ella guarda conformidad
con el hecho de que la existencia, en tanto dato de la experiencia, sólo
corresponde a los seres humanos individuales.

La diferencia específica de la personalidad, a que se ha hecho


referencia, no significa en opinión de Cossio, que se trate de dos
existencias diferentes, de dos entes autónomos. La persona jurídica o
colectiva, según Cossio, se resuelve, por ello, siempre en conductas de
seres humanos individuales mediante el facultamiento mediato del orden
jurídico parcial. O, lo que es lo mismo, podemos afirmar que la persona
jurídica no posee otra existencia que aquella propia de los seres
humanos individuales que la integran.

Coincidimos con la solución ofrecida por Cossio a que hace referencia


en el párrafo anterior. Precisamente, el que sólo el ser humano individual
tiene para el derecho el carácter de persona, nos obligó, cuando
redactábamos la ponencia relativa al Libro Primero sobre el “Derecho de
las Personas” del que fuera luego el Código civil peruano de 1984, a

17
distinguir entre “sujeto de derecho” y “persona”. El sujeto de derecho, en
cuanto ente al cual el ordenamiento atribuye situaciones jurídicas
subjetivas, es decir, derechos y deberes,. es genérico y siempre, en
forma mediata o inmediata, hace referencia al ser humano.

La persona natural es el ser humano individual aludido de modo


inmediato por el ordenamiento jurídico, al igual que el concebido. Tanto
la persona jurídica como la organización de personas no inscrita,
integrada por seres humanos, es mentada de modo mediato por el
ordenamiento jurídico.
En estas dos categorías de sujeto de derecho no poseen otra existencia
que la de los seres humanos que la integran, sin que ello signifique que
no sean sujetos de derecho para el efecto de la atribución por el
ordenamiento jurídico de situaciones jurídicas subjetivas.

1.4.- LOS PLANTEAMIENTOS DE SAVIGNY Y GIERKE

a.- Sinibaldo dei Fieschi (Inocencio IV)

Lo expresado en el parágrafo anterior nos obliga, por consiguiente, a


rastrear la huella histórica del concepto de "persona jurídica" no sólo
a nivel del derecho nacional sino, como está dicho, a través del
derecho comparado.

La variedad de posiciones en cuanto a la naturaleza de la persona


jurídica hace imposible referirse a todas ellas, por lo que nos
limitaremos a exponer brevemente aquellas que han merecido un
mayor reconocimiento de parte de la doctrina.

No podemos olvidar al respecto que han habido incluso algunos


pocos autores, como el caso de David, de Duguit o de Vareilles
Sommieres, que han negado su existencia.

18
En esta búsqueda encontramos el nombre de Sinibaldo dei Fieschio
Inocencio IV cuya obra es muy meritoria al punto tal que Gierke se
refiere a ella en los siguientes términos: “La doctrina de las personas
jurídicas se nos presenta en la obra de Inocencio IV en un estado de
imprevista perfección que despierta maravilla, a pesar de que no
falte una cierta preparación anterior.

Él le dio a tal doctrina una marcadísima configuración, de la misma


manera que Savigny lo hiciera después en nuestro siglo, con cuyas
enseñanzas concuerda también materialmente de modo
verdaderamente remarcable”.

El aporte de Sinibaldo dei Fieschi es tan significativo en la


elaboración de un concepto sobre a persona jurídica que se ha
sostenido con razón que él fue el más eficaz representante en Italia
de la doctrina romano-canónica, como Savigny fue el más autorizado
vocero de la misma corriente de pensamiento en Alemania.

Para Ruffini es una grave inexactitud histórica considerar a Savigny


como el autor de la teoría de la teoría de la ficción. Esta afirmación
sólo puede sustentarse si se desconoce la obra de Sinibaldo dei
Fieschi. El autor expresa que con Inocencio IV se configura la teoría
de la ficción, que dominó tanto en el foro como en la doctrina por
más de seis siglos, hasta que Savigny la refrescó y la recompuso y
se hizo fuerte gracias a la gran autoridad de su nombre.

Esta teoría, según Ruffini, “reconquistó tanto vigor que se impuso a


través del presente siglo como la dominante en el derecho privado, a
pesar de los fieros ataques y de los ingeniosísimos sistemas que le
fueron contrapuestos”.

En realidad, y a pesar de lo expresado por Gierke, los antecedentes


históricos con los que contaba Sinibaldo dei Fieschi para elaborar su

19
teoría sobre la persona jurídica eran escasos. Pobre fue, en este
aspecto, el aporte del derecho romano.

El derecho canónico y el germánico contribuyeron con nuevos


elementos, pero éstos se encontraban aún en trance de ser
elaborados coherentemente. Los glosadores no manejaban el
concepto de persona jurídica.

Esta escuela, siguiendo los lineamientos del derecho romano, no


logra diferenciar la organización de personas, el grupo humano, del
aspecto formal consistente en la reducción de esta pluralidad de
seres humanos a la unidad, mediante un proceso de abstracción
mental.
Para ellos la universitas no era sino un conjunto de personas. Sobre
esta base surge la teoría de Sinibaldo dei Fieschi en la cual se
considera que la persona jurídica es una ficción, preparando de este
modo el camino para los posteriores desarrollos de Savigniy.

B.- La Posición De Savigny

Como alguna vez lo hemos referido, Savigny, continuador de la


huella de Sinibaldo dei Fieschi, es generalmente considerado como
“el primero que en la época moderna nos proporciona una
explicación sobre el tema de la persona mediante una vigorosa
teoría de vasta repercusión en la doctrina jurídica".

Es necesario destacar, como es sabido, la invalorable contribución


ofrecida por este autor al desarrollo de la ciencia jurídica
contemporánea así como cabe incidir en sus valiosos estudios
referidos al derecho romano.
La teoría de la ficción tuvo en Alemania numerosos seguidores entre
los que destacan Puchh, Arndts y Unger. entre otros.

20
Para Savigny, que ha ofrecido tan valiosos aportes en beneficio de
una teoría moderna del Derecho, sólo el hombre concreto e
individual - de carne y hueso como lo calificaría en su momento el
apasionado y apasionante Unamuno es "persona" para el Derecho.

Es este ser humano, individual, singular, irrepetible, el único que


merece este calificativo. Cualquier otro sujeto de derecho solamente
puede adquirir la calidad de persona a través de una ficción, de una
construcción conceptual sin asidero en la realidad de la vida, como
es el caso del concebido y de la persona jurídica.

En este sentido Savigny textualmente expresa al respecto que: ”La


capacidad jurídica fue demostrada por nosotros como coincidente
con el concepto de hombre singular. Nosotros la consideramos
ahora como extendida a sujetos artificiales, creados por una simple
ficción.

Tal sujeto es llamado por nosotros persona jurídica, es decir persona


que es solamente admitida para una finalidad jurídica. En ésta
encontramos un nuevo sujeto de relaciones de derecho además del
hombre singular”.
Vale la pena recordar que la “finalidad jurídica”, para lo que en el
planteamiento de Savigny sólo es admitida la persona jurídica en
cuanto “ficción”, es el poder contar con un centro ideal y unitario de
referencias jurídicas.
Es decir, de una expresión lingüística que identifica esta fantasmal
ficción o centro formal para el efecto exclusivo de atribuirle derechos
y deberes.

Es siempre útil por ilustrativo recordar, cuando se hace referencia a


la creación de Sinibaldo dei Fieschi y de Savigny, los alcances del
término “ficción”. Según el Diccionario de la Real Academia
Española de la Lengua, es "acción y efecto de fingir". Al verbo “fingir”
se le atribuye, en el mismo Diccionario, el significado de "dar a

21
entender lo que no es cierto", "dar existencia ideal a lo que
realmente no la tiene", "simular, aparentar".

Todas estas significaciones pueden aplicarse, como se advertirá, a


la teoría de Savigny sobre la naturaleza de la persona jurídica. En
especial, sin embargo, aquella que se refiere a “dar existencia ideal
a lo que realmente no la tiene”.

Esta precisa significación nos mueve a preguntarnos, por


consiguiente, por cuál sería la real existencia de la persona jurídica
si ésta no tiene una existencia ideal. La respuesta a esta pregunta
constituye el núcleo central de este ensayo.

Por nuestra parte consideramos que, siendo el derecho


primariamente vida humana social, lo regulado por su aparato
normativo, bajo la inspiración de los valores, no puede estar
desligado de la realidad.

Por ello, las ficciones que son contrarias a la verdad que dimana de
la realidad resultan extrañas a ésta, razón por la cual deberían ser
desterradas del derecho, salvo casos excepcionales en los que
resulta indispensable utilizarlas como un recurso de técnica jurídica.
Pero siempre, en estos casos, con un sustento en la vida humana
social.

Según lo expresado, las personas "jurídicas", dentro de la


concepción muy precisa de Savigny, vendrían a ser fantasmas,
entes ideales, como resultado de una operación de puro fingimiento.
Es decir, la utilización de lo que, en nuestro concepto, es una
innecesaria mentira para referirse a lo que no se halla,
primariamente, en el mundo de las meras idealidades, sino en la
realidad de la vida humana social. El derecho está enraizado en la
vida, es primariamente vida de relación.

22
Dicho en otros términos, y empleando la significación que el
mencionado Diccionario otorga al verbo fingir, la "persona jurídica"
sería para el derecho, dentro de la tesis de Savigny, una elaboración
conceptual, de estructura estrictamente formal, por la cual se otorga
"existencia ideal a lo que realmente no la tiene".

Es decir, las “personas jurídicas" no resultarían ser entes de este


mundo, no se hallarían en la realidad de la vida comunitaria sino en
el mundo ideal, compartiendo la naturaleza espectral de los números
o de los conceptos eviscerados de su contenido objetal.

Las personas jurídicas, en cuanto entes ideales, no tendrían, por


consiguiente, nada que ver con las conductas humanas ni con los
valores. Ellas son, así, producto de un fingimiento, es decir, una
mera simulación. En otras palabras, una apariencia sin consistencia
real.

La tesis de Savigny, como consecuencia de su propio planteamiento


de reducir la categoría jurídica de persona a sólo el ser humano
individual, deviene en un artificio formal que contradice lo que es el
derecho, en el cual una comunidad de seres humanos vivientes,
palpitantes regulan valiosamente sus propias conductas ya sea a
través de normas consuetudinarias o legales.

El derecho es siempre, y necesariamente, vida humana social. Una


exigencia de su propia naturaleza de "ser social", de su dimensión
coexistencial.

Es así que, como lo hemos repetido a menudo, el ser humano nos


obstante su unidad ontológica. tiene dos vertientes que se dan
simultáneamente. Nos referimos a la individual y a la social. Sin
dejar de ser un ente singular, idéntico a sí mismo, el ser humano es,
al mismo tiempo, un ente coexistencial. Es decir, que no puede vivir
ni realizarse como tal fuera de la sociedad.

23
La propuesta de Savigny, que es genial en su pragmática
concepción consistente en facilitar la vida de los negocios jurídicos.
no encuentra una respuesta adecuada cuando pretende explicar su
naturaleza. Y es que la persona jurídica se resiste a ser “reducida”
únicamente a lo que es su dimensión formal.

La persona jurídica no puede dejar de ser al mismo tiempo, en el


plano coexistencial, una pluralidad de seres humanos vivientes que
realizan en común una actividad valiosa.

Es inaceptable, frente a lo que en realidad es el derecho, proponer


un planteamiento unidimensional, reductivista, que pretende
convertir a la "persona jurídica" en sólo una estructura formal, un
centro ideal de imputación de "situaciones jurídicas subjetivas", es
decir, de derechos y deberes. La propuesta del egregio Savigny
encuentra su fundamento en una visión positivista del Derecho, que
lo reduce a un nivel formal, en el cual toda "situación jurídica
subjetiva" es atribuida por el ordenamiento jurídico positivo.

Algún autor italiano critica la teoría de la ficción al decir que su


defecto está “en el desconocimiento de la realidad de la vida social”.
Considera esta posición no sólo como anacrónica sino también
como errónea, en la cual “el individuo aislado es todo, mientras que
el individuo asociado es nada”.

José Luis de los Mozos, siguiendo la inspiración de Federico De


Castro y Bravo, al hacer un balance de la concepción formalista
sobre la persona jurídica, constata que “la doctrina ha evolucionado
hacia una toma de conciencia más profunda del problema, poniendo
en tela de juicio a la concepción formalista de la persona jurídica y
así, efectivamente, se ha hecho la crítica de los excesos dogmáticos
a que ha llegado aquella doctrina, tratando de buscar, por otra parte,

24
una nueva base teórica en que apoyar el concepto de persona
jurídica”.

Por lo expuesto, frente a una cada vez más clara percepción


tridimensional de lo que es el derecho y sus instituciones, la tesis de
Savigny en los tiempos que corren cuenta con un número menor de
adhesiones de parte de los juristas que se ocupan de este
complicado tema con apertura mental y fidelidad a lo que ocurre en
la experiencia jurídica.

La tesis de Savigny sobre la persona jurídica es correcta pero sólo


es válida, según nuestro concepto, para explicar su dimensión
formal. Se trata de una visión fragmentaria de este fenómeno
jurídico.

C.- El planteamiento de Gierke.-

A la teoría de la ficción se opone la teoría que se ha dado en llamar


realista con múltiples derivaciones, entre las que podemos anotar la
de la persona real-ideal de Dernburg, la teoría de la voluntad de
Zittelmann, la llamada individualista propuesta por Ihering y otros
autores, la teoría del derecho subjetivo de Michoud.

Entre los autores que propician la teoría realista el más conocido y


citado es, sin duda, Gierke Contrariamente a lo sostenido por
Savigny, Gierke observa que los grupos humanos jurídicamente
actuantes no podían desvanecerse en una ficción, en lo que hemos
calificado como una innecesaria mentira.

Según su pensamiento, había que concederle a la "persona jurídica"


una existencia igual a la de los seres humanos individuales, una
entidad real. En este sentido, postula otorgar a dichas "personas

25
jurídicas", en cuanto colectividades, una vida autónoma, una propia
voluntad de acción y un particular interés.

Frente a este ente, Gierke sostiene que el ordenamiento jurídico no


lo crea sino que se limita a su simple reconocimiento. De ahí que su
teoría es también conocida, indistintamente, bajo las
denominaciones de orgánica, antropomórfica o de la realidad.

El mérito de la posición de Gierke es el haber desvinculado el


concepto de persona de cualquier referencia al hombre y de haber
reconocido que, además de los sujetos individuales, que los entes
colectivos no constituyen una ficción sino una realidad.

El error de esta teoría se encuentra, sin embargo, en sostener que la


realidad de la persona jurídica es una existente por sí misma,
anterior al reconocimiento del ordenamiento jurídico.

Los postulados de Savigny y de Gierke se imponen, por largo


tiempo, en el pensamiento jurídico. La mayoría de los juristas que
asumen el tema adhieren a la teoría de la ficción, considerando que
la persona jurídica no es más que un centro ideal, una mera
abstracción desvinculada de la realidad y el mundo de los valores.

1.5.- COMPLEJIDAD DE LA NOCIÓN DE PERSONA JURÍDICA

Desde siempre, dolor o sufrimiento. Algunos autores ante la evidencia de


la bondad teórica de la nueva concepción sobre el daño a la persona
han preferido, en vez de adoptar esta genérica noción, ampliar las
fronteras conceptuales del “daño moral” para incluir en él, como cajón de
sastre, todas las lesiones al ser humano más allá de aquellas que
derivan en dolor o sufrimiento. Se opta por mantener en el ámbito propio
del derecho el concepto “moral” a pesar de que nadie discute que el
daño a la persona es un fenómeno exquisitamente “jurídico”.

26
En este caso se hace más que evidente el peso de la tradición, el
reverencial respeto a lo consagrado por el tiempo. Esperamos con
optimismo, sin embargo, que también con el transcurso del tiempo, tal
como ocurrió con la llamada “persona moral” que se sustituyó por la
denominación de “persona jurídica”, se llegue a aceptar el definitivo
destierro del término “moral” aplicado a los múltiples daños al ser
humano, a la persona.

No obstante las dificultades que hubo que afrontar, esquemáticamente


enumeradas en párrafos anteriores, se logró que las Comisiones
Reformadora y Revisora del Código civil peruano de 1936, a las que se
debe la redacción actual de este cuerpo legal, aceptaran la introducción
en el artículo 1985, al lado del “daño moral”, del “daño a la persona”. Ello
significa, a no dudarlo, un importante avance doctrinario y legislativo.

Sin embargo, lo que no pudo obtenerse fue que se eliminara el concepto


específico de “daño moral” en cuanto ya estaba comprendido dentro del
genérico concepto de “daño a la persona”.

El tema queda abierto, como un reto. Tenemos la firme esperanza que


en una próxima ley de enmiendas del Código civil o en un nuevo Código
se supere esta situación y se elimine de su texto la figura del daño moral
en cuanto está comprendido dentro de la más amplia noción de daño a
la persona.

Algo parecido a lo que hemos referido en cuanto al daño a la persona ha


ocurrido en lo que concierne al derecho a la identidad personal.

Este derecho fundamental, que al lado de la vida y la libertad conforman


una trilogía inescindible, surge a nivel de la jurisprudencia
aproximadamente en la década de los años setenta. A comienzos de los
ochenta se realizan en Italia tres congresos dedicados a estudiar esta

27
creación jurisprudencial, mereciendo la aprobación crítica de la
mayoría de los juristas participantes.

Lo apuntado en precedencia se hace más evidente cuando las


concepciones históricamente arraigadas en la doctrina jurídica y en la
legislación y jurisprudencia comparadas tienen el macizo respaldo del
pensamiento de eximios pensadores como es el caso de Savigny o de
Kelsen, quienes han presentado con coherencia y gran suceso la
posición formalista de la persona jurídica, donde ésta se reduce a una
simple ficción, a un espectral centro unitario ideal de referencias
normativas desarraigado de la realidad de la vida humana.

Esta posición ha adquirido tal predicamento que resulta muy difícil


plantear una alternativa conceptual. y lograr que ella merezca la atención
de un numeroso sector de juristas que encuentran satisfactoria la
explicación formalista sobre la naturaleza de la persona jurídica.
Estimamos que la concepción tridimensional, por el contrario, permite
una comprensión de la persona jurídica tal y cual se presenta este
complejo fenómeno en la realidad de la experiencia.

No obstante lo expuesto, reiteramos en estas páginas una nueva


concepción sobre la persona jurídica bajo la inspiración y los
planteamientos innovadores de la teoría tridimensional del derecho, la
misma que cuenta con la adhesión de un cada vez mayor número de
juristas que comprenden que cualquier visión unidimensional del
derecho resulta, por parcial, del todo insuficiente para explicar el
complejo fenómeno jurídico como una unitaria totalidad.

28
1.6.- LA PERSONA JURÍDICA EN EL PENSAMIENTO JURÍDICO
COMTEMPORÁNEO.

a.- La posición de Vittorio Frosini.-


Vittorio Frosini, profesor de filosofía del derecho en la Universidad de
Roma, al criticar en su raíz misma el pensamiento kelseniano, afirma
que el error de fondo en que se debate la doctrina jurídica
contemporánea consiste en el falaz presupuesto de que es posible
operar una distinción entre lo jurídico y lo ajurídico recurriendo a las
normas. Es decir, reduciendo el ámbito de lo jurídico al sólo campo
de las normas.

En total disconformidad con la posición asumida sobre la materia por


la teoría pura del derecho estima, contrariamente a lo sostenido por
Hans Kelsen, que son las normas las que, para adquirir un sentido
concreto, deben reportarse a los comportamientos que pretenden
regular. Es decir, deben recurrir a la estructura de la acción, por lo que
la vida del derecho no puede restringirse al estrecho marco de la
formal normatividad.

En cuanto a esta correcta afirmación agregaríamos, por nuestra parte,


que son los valores que, vivenciados por el ser humano, son los que
le otorgan un sentido a la vida, a las conductas o acciones humanas.
Eta conducta humana valiosa es regulada formalmente por la norma
al efecto de permitirlas o prohibirlas. Las normas, en cuanto
estructuras formales del pensamiento, sólo prescriben, describiendo,
conductas humanas con un sentido, valioso o disvalioso, luego de ser
sometidas a una sensibilización axiológica.

Consecuente con la posición bosquejada en el párrafo anterior,


Frosini rechaza una teoría del sujeto del derecho elaborada
únicamente desde una perspectiva formalista. Es decir, desde una
construcción conceptual, alejada totalmente de la realidad de la
vida, por la cual se considera a dicho sujeto del derecho solamente

29
como un abstracto "centro de imputación normativo". El autor
explícitamente rechaza, de este modo, una pura concepción
formalista de la persona, la misma que la pretende reducir a un objeto
ideal situado fuera de la realidad.

El sujeto del derecho, dentro del pensamiento de Frosini, es una


estructura de las acciones humanas, organizadas en una situación
jurídica coherente y unitaria, que permite operar "la conexión y la
conversión requeridas entre la simbología de las normas y la
morfología práctica de la vida social".

No obstante, el sujeto de derecho es para Frosini distinto de la


persona humana del mismo modo que el personaje de una obra
teatral es diverso del actor viviente que lo interpreta. Para el autor, el
derecho surge propiamente cuando " la acción se desprende del
agente" y se objetiva o estructura según una regla, asumiendo forma
y fuerza normativa.

La posición de Frosini, en este punto, guarda relación con la sostenida


en su momento por Luis Recaséns Siches quien consideraba, antes
de convertirse al tridimensionalismo por influencia de Miguel Reale,
que el derecho era "vida humana objetivada", es decir, algo así como
cristalizaciones de lo que es la vida humana viviente.

Disentimos de este planteamiento pues, en concordancia con la tesis


que expusiera Carlos Cossio, estimamos que el sujeto del derecho es
el hombre en su plenaria realidad existencial. Es decir, el ser libertad,
el yo, y su envoltura psicosomática que le permite transformar en
actos su potencial capacidad de ser libre. Es decir, no podemos
desprender, desligar esencialmente, al ser humano de sus propias
acciones, de sus conductas, a través de las cuales se inserta en el
mundo exterior y se comunica con los demás hombres.

30
En síntesis, consideramos que el derecho no es vida humana
“objetivada”, que equivale a vida humana estática, congelada,
detenida en el tiempo, sino que el derecho tiene como protagonista al
ser humano, en su despliegue de vida viviente, como creador y
destinatario del derecho.

b.- La Persona Jurídica Como “Vida Objetivada”.-

A propósito de la posición de Recaséns Siches, antes referida, y como


expresábamos en 1950, los productos o rastros de la vida humana -
una teoría científica, un cuadro, una herramienta, un código-
constituyen cristalizaciones de la vida humana viviente. Se trata de
vida humana objetivada, de vida que se ha posado, otorgándole
sentido, sobre un trozo de la experiencia natural. Vida que se ha
perpetuado, que se ha paralizado; vida que se ha “cosificado”. En
sentido estricto, decíamos no se le puede llamar vida a esta “vida
objetivada” porque, simplemente, la vida humana es todo lo contrario
a la “cosificaciön, a todo detenimiento temporal, desde que el tiempo
es su condición ontológica y desde que la vida humana viviente, en
cuanto libertad, es un permanente hacerse, una continua creación.

La vida humana objetivada carece de todo dinamismo, es inmóvil. La


vida humana “objetivada” es lo “hecho”, el resultado de una actividad
de la vida humana, de la única posible, que no es otra que la
“viviente”.

Por lo sintéticamente expuesto en el párrafo anterior no es posible,


por consiguiente, considerar a la persona jurídica como “vida
objetivada”, como un resultado o producto de un obrar humano, como
es la norma jurídica. No puede desconocerse que en la persona
jurídica se halla presente una pluralidad de seres humanos que, a
través de una actividad común, realizan determinados fines.

31
Estos fines, que otorgan sentido a la existencia de este grupo
humano, son escogidos y preferidos luego de una valoración.

Los valores, vivenciados por los integrantes del grupo humano, se


concretan en los fines perseguidos por la persona jurídica. Es
evidente que para relacionarse con el mundo exterior, para simplificar
la vida negocial y para regir la vida de relación de los miembros que
integran esta comunidad, se hacen necesarias las normas jurídicas.

No es posible imaginar a la persona jurídica sin la presencia actuante


de una pluralidad de seres humanos de un conjunto de valores que
otorgan sentido a sus acciones, como tampoco es dable prescindir de
la normatividad jurídica que, además de permitir que los derechos y
deberes del grupo se imputen a un centro ideal y unitario de
referencias jurídicas, regula las relaciones entre sus miembros y con
la comunidad en general.

c.- La “situación jurídica”

Dentro de la óptica de Frosini, el sujeto de derecho no corresponde,


sin embargo, a un nombre vano, carente de una realidad propia que
sustente la formal simbología de las normas.

La expresión "sujeto" puede ser referido al hombre singular, en cuanto


complejo de acciones o a la asociación dentro de la perspectiva de la
llamada "situación jurídica" vista en conexión con el ordenamiento
jurídico.

En la "situación jurídica subjetiva" el sujeto se encuentra en relación a


Lo anteriormente expresado en cuanto a la connatural existencia de
deberes jurídicos dentro del concepto de derecho subjetivo, se explica
por el irrefutable hecho de que no podemos encontrar derechos
subjetivos “absolutos” como por más de una centuria lo propuso la

32
doctrina francesa y lo consagró el código civil de los franceses de
1804.

Los derechos subjetivos son relativos ya que en el seno de todos y de


cada uno de ellos se halla presente el genérico deber de no dañar a
otro en el ejercicio de cualquier derecho subjetivo.

Pero además de este deber jurídico de no dañar a otro, cuyo


incumplimiento genera una específica responsabilidad para el actor,
en todo y cada uno de los derechos subjetivos se instala un deber
específico, propio de este derecho. Existen, por lo tanto, hasta dos
deberes que condicionan al derecho subjetivo: uno genérico y otro
específico, propio de cada derecho subjetivo.

Lo expresado en el párrafo anterior, a propósito de los deberes


jurídicos que acompañan a todo derecho subjetivo, se hace patente
en el artículo 19 del Código civil peruano de 1984. En este numeral se
prescribe que: “Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre”.

El derecho supone que nadie puede contestar, usurpar o


aprovecharse de cualquier manera de un nombre ajeno, mientras que
el deber es el de no cambiar de nombre en cuanto, a través de éste,
se identifica a la persona en el seno de la comunidad. Es así que el
deber de no cambiar de nombre, salvo en casos excepcionales, como
el de homonimia intolerable, es un deber específico que se encuentra
presente en el correspondiente derecho subjetivo de llevar un nombre.

En el caso del derecho a la vida, o simplemente el derecho a vivir,


también encontramos el específico deber de no quitarse la vida, de no
suicidarse, ya que el ser humano cumple un rol de servicio a los
demás en el seno de la sociedad, empezando por el debido a la
familia que constituyó o de la que forma parte. De ahí que numerosos
códigos penales el peruano entre ellos considera como delitos el

33
incitar a una persona al suicidio o la complicidad en el acto de quitarse
la vida.

La tesis de la no existencia de derechos subjetivos absolutos tiene


como sustento la calidad ontológica misma del ser humano quien es,
simultáneamente, individual y social.

El ser humano no sólo es singular, único, no intercambiable, sino que,


al mismo tiempo, es un ser co existencial. La vida humana se hace
necesariamente con los otros. El ser humano es un “ser-con-los
otros”. No se concibe al ser humano fuera de la sociedad, aislado,
incomunicado, encerrado en sí mismo. El ser humano es
estructuralmente social. Es social o no es.

En síntesis, la posición del profesor Frosini se funda, como se ha


anotado, en la revisión crítica del formalismo jurídico para prestar
luego su adhesión al estructuralismo jurídico, temática desarrollada
por él en un volumen dedicado al análisis de esta concepción. Nos
referimos a la obra “La estructura del derecho” que publicara en
Bologna en 1974.

El planteamiento del profesor de la Universidad de Roma, antes


glosado, es una muestra de la nueva dirección que paulatinamente
está asumiendo el pensamiento jurídico contemporáneo en relación
con los conceptos de "sujeto de derecho" y de "persona", con la
noción de "derecho subjetivo" y, por ende, con la de "persona
jurídica".
Estimamos que en un futuro no lejano esta posición ha de
consolidarse a nivel de la doctrina y de la jurisprudencia comparada
en virtud de sus sólidos fundamentos.

34
d.- El nuevo rumbo del pensamiento contemporáneo

Se advierte que, paulatinamente y en época reciente, los tratadistas


advierten la insuficiencia de la explicación formalista de la noción de
"persona jurídica" en cuanto intenta reducirla únicamente a un
espectral centro de referencias normativas. Es decir, a un ente ideal, a
una mera construcción conceptual, sin correlato alguno con la
palpitante realidad de la vida humana - donde se "vive" el derecho - y
los valores que en ella se vivencian y realizan.

Obviamente, la persona jurídica en su dimensión formal, en cuanto


sujeto de derecho, es un centro unitario e ideal de imputación de
"situaciones jurídicas subjetivas", es decir, de derechos y deberes.
Pero también es cierto que la persona jurídica no se agota en su
dimensión formal sino que es, ante todo y primariamente, una
organización de personas que persigue fines signados por uno o más
valores. Valores que otorgan sentido, tanto a la acción del ser humano
individualmente considerado, como a las agrupaciones de personas a
quienes los une una actividad en común tras una finalidad valiosa.

En la persona jurídica como en cualquier otra institución jurídica se


hallan inexorablemente presentes, en dinámica conjunción, la vida
humana, los valores y las normas.

No se concibe ninguna institución en la que esté ausente alguna de


estas tres dimensiones en que consiste el derecho. Y es que el
derecho no es sólo vida humana social ni tampoco valores puros ni
exclusivamente normas.

Sobre la base de la vida humana se vivencian valores y se crean


normas jurídicas. Por ello la vida humana es el elemento primario
aunque no el único del derecho. El derecho es una exigencia
existencial del hombre que debe. Inexorablemente. Convivir en
sociedad.

35
Es inconcebible convivir sin normas reguladoras de las relaciones
sociales. Es un imperativo que emana de la propia naturaleza de ser
social que ostenta la persona. Por ello, el derecho pertenece a la
estructura misma del ser humano.

Podemos afirmar, sin ninguna duda, que así como en su momento


entraron en crisis las nociones de "derecho subjetivo" y la de "sujeto
de derecho", entre otras pocas, también se ha replanteado la antigua
concepción exclusivamente formalista de la "persona jurídica". Es un
concepto en proceso de re pensamiento crítico a la luz de la
tridimensionalidad propia del derecho.

La revisión crítica de las nociones anteriormente mencionadas hubiera


sido imposible si no se hubiese contado con el decisivo aporte de la
filosofía de la existencia, la misma que aparece en el periodo que
transcurre entre las dos grandes y cruentas guerras mundiales que la
humanidad ha vivido con horror y desgarramiento.

A esta contribución esclarecedora de la vida humana y, por


consiguiente, del derecho, debe sumarse aquella otra que proviene
de los planteamientos de la escuela tridimensional del derecho, la
misma que encuentra una cada vez más amplia acogida en el mundo
jurídico.

Podemos concluir expresando que los planteamientos que surgen del


pensamiento contemporáneo sobre la denominada "persona jurídica"
tienen su origen y raíz en las insatisfactorias respuestas ofrecidas por
la doctrina en lo que concierne a su naturaleza y estructura.

Las históricas soluciones propuestas, sustentadas primordialmente en


una concepción formalista del derecho, pretendían reducirla, como
con acierto sostiene Frosini, a un mero “castillo habitado por
fantasmas”.

36
A la luz de una nueva visión de la estructura del ser humano y de su
consiguiente rol protagónico en el derecho, se van descubriendo, no
sin fatiga ni dificultades, las evidentes limitaciones que presentaban
aquellas explicaciones exclusivamente formalistas que, como la de
Kelsen, reducen al derecho y sus instituciones a un puro juego de
conceptos, a un sistema lógico-formal, rígido, cerrado y espectral.

Es decir, a una construcción ideal que no guarda correspondencia con


lo que realmente acontece en la experiencia jurídica, dentro de la cual
carece de sentido ignorar la fundamental presencia de conductas
humanas intersubjetivas y de valores vivenciados por ellas. En
síntesis, la posición formalista nos brinda tan sólo una respuesta
parcial, fragmentaria por formal, de la realidad en que consiste el
derecho.

Las primeras reacciones de los juristas que advierten la clamorosa


insuficiencia de una respuesta únicamente formal al problema de la
"persona jurídica", es el volver su mirada a la realidad de la vida para
encontrar en ella una respuesta adecuada al problema de la persona
jurídica, alejándose de las ficciones o de otros recursos de pura
técnica jurídica, que si bien son útiles, suelen impedir una clara
percepción del fenómeno jurídico tal cual es.

Los juristas, al observar que detrás del marco estrictamente lógico-


formal propuesto por la concepción formalista se mueven y actúan
seres humanos que se proponen y vivencian valores, llegan a la
conclusión que es preciso superar, de alguna manera novedosa, tan
estrechos linderos conceptuales.

Tal vez la primera reacción de algunos juristas, que aún no percibían


con nitidez la realidad primariamente existencial del derecho, fue la de
inventar ficciones, imaginar metáforas, como la tan conocida de
"descorrer el velo de las personas jurídicas" para llegar, precisamente,

37
a aquello que empiezan a intuir como elemento primario en el
derecho: la vida humana y los valores que ella vivencia y realiza.

Los juristas que vislumbran que la noción de persona jurídica


desborda los rígidos marcos conceptuales en los que los que
rígidamente los encerró el formalismo, inician una indagación que,
aún sin encontrar al comienzo soluciones de fondo e integrales al
fenómeno del derecho y, por ende, al de la persona jurídica, se
interesa por lo que real y efectivamente acontece en el seno mismo
de la persona jurídica.

Para ello, se ven obligados a liberarse, en primera instancia, de la


malla exclusivamente formal en la que se hallaban atrapadas y sin
salida para lograr comprender, luego y a cabalidad, la compleja
estructura de la persona jurídica. Complejidad vital que no se agota en
la evanescente formalidad de los conceptos jurídicos.

En síntesis, se aprecia que el pensamiento contemporáneo en torno a


la naturaleza misma de lo que se conoce como “persona jurídica”
empieza a discurrir en
una dirección que pretende, al superar la respuesta del formalismo
jurídico, situarse dentro del cauce de la nueva concepción
tridimensional del derecho.

Un ordenamiento jurídico. Pero, aclara Frosini, a un ordenamiento


jurídico que no puede concebirse a la manera de "un castillo
normativo habitado sólo por fantasmas", sino como una estructura
ordenada a las acciones humanas de una sociedad dada. Sobre esta
base, la definición operativa que se puede dar del "sujeto del derecho"
es así la de una "situación jurídica subjetiva" en cuanto conjunto de
facultades y deberes, reconocida y garantizada por el ordenamiento
jurídico.

38
Esta concepción encuentra su macizo antecedente doctrinario en el
hecho demostrado que en todo derecho subjetivo se halla presente un
deber jurídico. Por ello, no puede desligarse el concepto de derecho
subjetivo del de deber. Se hallan indisolublemente unidos. De ahí que
a esta situación se le defina como “situación jurídica”.

1.7.- DIMENSIÓN FORMAL DE LA PERSONA JURÍDICA.

Desde un punto de vista estrictamente formal, la "persona jurídica", tal


como se ha evidenciado, se constituye en un centro unitario ideal de
referencia de situaciones jurídicas subjetivas. Desde esta perspectiva, ella
se reduce a un simple dato formal, al cual se llega después de un proceso
de abstracción mediante el que se logra reducir a la unidad ideal a una
pluralidad de personas, las que subsisten en la experiencia jurídica y que,
a través de una organizada actividad en común, se proponen alcanzar
determinados fines valiosos.

El proceso de abstracción mental en referencia queda consumado, como


por arte de magia, en el instante en el cual, según lo dispongan los
respectivos ordenamientos jurídicos positivos, se produce, según sea el
caso, la inscripción en un determinado registro público o cuando se
obtiene el reconocimiento gubernativo, o cuando se cumplen ambos
requisitos.

Es en este instante en el cual, por consenso que se sustenta en una


prescripción normativa, admitimos que ha surgido un centro unitario ideal
de referencia de derechos y deberes, es decir, de situaciones jurídicas
subjetivas.

Pero, como se ha anotado en precedencia, en el momento en que se


produce la reducción formal a la unidad y la "persona jurídica" queda
sujeta a un cierto régimen normativo, no desaparecen de la realidad,
tampoco por arte de magia, ni el conjunto de personas humanas que la
integran ni los fines valiosos por ellas perseguidos.

39
Por el contrario, ellas siguen actuando organizadamente, vivenciando y
realizando comunitariamente los fines valiosos que determinaron su
constitución. Para apreciarlo, no es necesario "descorrer" ningún "velo"
sino observar lo que, real y efectivamente, sucede en la experiencia
jurídica.

La persona jurídica no se reduce ni se confunde, única y exclusivamente,


con su dimensión formal normativa. Ello, de ocurrir, supondría el absurdo
de prescindir de los seres humanos que actúan en la experiencia jurídica,
y que concretan en actos jurídicos los fines valiosos que se propusieron al
constituirla.

La "magia", o el invento, funciona sólo para la reducción a la unidad ideal,


que funciona como un centro de referencia de situaciones jurídicas
subjetivas, pero en ningún caso para que desaparezcan ni el
conglomerado de seres humanos que la integran ni los fines valiosos que
proyectaron.

La unilateral pretensión de reducir la "persona jurídica" únicamente a la


unidad formal nos impide comprenderla en su totalidad exis-tencial, tal
como opera en la realidad. Ésta nos proporciona tan sólo una visión
parcial o fragmentaria de la misma.

Es en la experiencia jurídica donde debemos aprehenderla para luego


describirla. Y si seguimos este periplo, que es válido para el caso de
cualquier institución jurídica, no podremos reducirla sólo y exclusivamente
a un dato formal, a un centro unitario ideal de imputación de situaciones
jurídicas subjetivas. Como surge de la directa e inmediata observación de
la realidad, la "persona jurídica" no se confunde únicamente con su
expresión formal. Su exclusiva captación resulta del todo insuficiente para
comprender qué es la "persona jurídica" y el sentido que ella tiene para la
vida humana.

40
El centro unitario ideal de imputación de situaciones jurídicas subjetivas,
en cuanto dimensión formal de la "persona jurídica", cumple tan sólo la
importante función de facilitar el que aquellas situaciones jurídicas
subjetivas no se imputen, en forma directa e inmediata a todos y a cada
uno de los seres humanos que la integran a la manera de las
tradicionales collegia o de las actuales organizaciones de personas no
inscritas- sino que se atribuyan, para facilitar las relaciones humanas y los
negocios jurídicos, a un centro ideal de referencia al que se conoce y
distingue a través de una determinada expresión lingüística.

El invento de la "persona jurídica" no es, pues, como pretendía Savigny,


un mero "artificio". Un artificio al que, acudiendo a una innecesaria ficción,
se le concedía la calidad de sujeto de derecho, categoría jurídica que sólo
corresponde al ser humano, individual o colectivamente considerado. El
derecho, como en la actualidad lo comprende un sector cada vez más
numeroso de juristas es, primariamente, vida humana, relación entre
seres humanos valiosamente regulada.

Tal vez lo que ha originado el desconcierto, que aún persiste, sobre la


naturaleza de la "persona jurídica", radique en el hecho que, para
Savigny, sólo es persona el ser humano individualmente considerado.

Al no comprender que el ser humano es, simultáneamente, un ente


estructuralmente co existencial, le fue imposible imaginar la posibilidad de
que pudiera también existir, al igual que la persona individual, una
persona colectiva.

Es decir, un sujeto de derecho que agrupe a una pluralidad de seres


humanos que, a través de una actividad común, se proponen alcanzar
determinados fines valiosos. Tan sujeto de derecho es el ser humano
individualmente concebido como aquel que comprende a una pluralidad
de persona.

41
2.1.- DEFINICIÓN DE PERSONA JURÍDICA.-

Debe entenderse que Persona Jurídica es: Aquella entidad que tiene
derechos y obligaciones. Esto implica que los individuos que conforman
un grupo (por ejemplo, una asociación) son entendidos como si fueran
un individuo, una persona con obligaciones y derechos.

Entidad a la que sin tener existencia individual física se le reconocen


una serie de derechos y obligaciones, como es el caso de las
asociaciones, sociedades, fundaciones, etc.

Para que una persona jurídica se constituya debe existir un trámite


administrativo en forma de inscripción en un registro público, de manera
que quede constancia de manera fehaciente qué personas físicas la
constituyen, y qué órganos rigen su actividad. Esto se lleva a cabo a
través de un acto jurídico llamado acto de constitución.

Existen múltiples posiciones que han tratado de dar un concepto cabal


en torno a lo que entendemos por persona jurídica pero siempre han
existido enfoques que han buscado otorgarle cabalmente una
definición, lo que encontramos son avizoramientos que tratan de dar
un concepto todas estas coinciden en establecer que la Persona
Jurídica nace como resultado de una necesidad de reunión de varios
seres humanos con el objetivo de lograr una meta o fin.

Otros tratan de entender esta figura como una abstracción que es


resultado de la creación del hombre y que su composición es
distinta de las personas que lo conforman así la persona jurídica
debería de ser entendida como una entidad, un ser que existe en
función a los entes o personas de la que está hecha.

Aníbal Torres Vásquez Sostiene…”Es la agrupación de personas


individuales para el logro de ciertos fines, el ordenamiento jurídico
reconoce como instrumento de organización social al Estado, el

42
Municipio, Sociedades, Asociaciones, Fundaciones, Comités,
Universidades, Cooperativas, La Iglesia, etc. Pero también existen las
personas jurídicas no constituidas por una agrupación de personas, sino
por voluntad unipersonal. Una sola persona individual puede ser, por
ejemplo, titular de una o más empresas individuales de responsabilidad
limitada.
El reconocimiento de la personalidad de las personas jurídicas hayan
sido creadas mediante el acto de voluntad de varias personas naturales
o por una persona unipersonal, se sustentan en el hecho de que la
persona jurídica es una persona distinta de persona o personas que las
constituyen, es decir tiene existencia propia”…

Fernández Sesarego señala… “La noción de "persona jurídica", en


cuanto elaboración conceptual de los tiempos modernos, resulta ser, de
suyo, abstracta y compleja. Ello ha dado lugar a diversos y encontrados
planteamientos teóricos con el propósito, para nosotros aún no logrado,
de explicar de manera satisfactoria su naturaleza jurídica dentro de la
actual concepción del derecho…”

Si rastreamos la huella histórica del concepto de "persona jurídica" a


través del tiempo, podremos comprobar, por las razones expuestas en el
párrafo anterior, que la inquietud suscitada entre jusfilósofos y juristas
para despejar el interrogante propuesto, ha originado la formulación de
una diáspora de contradictorias teorías. De ahí que el tema sea uno de
los más debatidos dentro de la jusfilosofía y la dogmática jurídica.

La ciencia jurídica nos muestra la variedad de posiciones adoptadas


sobre la materia, desde aquellas precursoras de Savigny o Gierke, hasta
las de los juristas que recientemente se han ocupado del tema, como es
el caso, entre otros, de Federico de Castro y Bravo, Francesco Galgano,
Riccardo Orestano, o de jusfilósofos como Kelsen, Hart, Ross o
Scarpelli.

43
En el rico muestrario de opiniones encontramos una matizada gama de
soluciones formalistas, como la que nos ofrecen, entre otros, Kelsen y
Hart, o la de pensadores que, como Galgano, sostienen que la
naturaleza de la "persona jurídica" se contrae a la de ser una simple
expresión lingüística. Este autor considera que ella pertenece a lo que
designa como "la escena conceptual verbalizada", desde que a estas
específicas palabras no corresponde ningún ente real.

La "persona jurídica" es un centro autónomo de imputación de relaciones


jurídicas, es decir, una expresión resumida de una especial disciplina
normativa. Y es que para Galgano, al igual que lo que sostuvieron
Savigny o Cossio en su momento, en el mundo existencial no aparece
otro sujeto de derecho que no sea el ser humano individualmente
considerado.

Cabe mencionar, dentro de las múltiples respuestas de carácter


formalista sobre la "persona jurídica", aquella elaborada por Hans
Kelsen. Este pensador es, sin duda, el gran artífice del constructivismo
conceptual, al reducir el derecho a una mera forma, con exclusión de la
vida humana y los valores. La Teoría pura del derecho, por su valor
intrínseco, tuvo amplia resonancia universal y una irresistible atracción.
Kelsen, como es sabido, depura la teoría formalista sobre la persona,
llevándola, con lúcida coherencia, a sus últimas consecuencias.

2.2.- DENOMINACIÓN.-
A lo largo del tiempo lo que hoy conocemos como persona jurídica, no
siempre ha sido llamado de esa manera sino que para llegar a ese
término, que en la fecha es el más aceptado las diferentes concepciones
que sobre esta figura han tenido han sido dadas de acuerdo al grupo
social y la regulación jurídica que a este tema se le entregaba en ese
momento.

44
Como hemos podido apreciar lo que hoy conocemos con el nomen iuris
de persona jurídica, es resultado de una serie de denominaciones que se
han venido dando en el devenir del tiempo y en las teorías que han
surgido para darle sustento a la misma por parte de la doctrina como de la
legislación.

Comenzaremos expresando que el primer término es el de persona ficta,


persona abstracta, la cual es recogida por el derecho canónico, luego la
regulación francesa predomino el término persona civil, o también
denominado persona moral, el Código Civil Italiano de 1865 recogió el
termino cuerpos morales, y la normatividad especial italiana la llamo ente
colectivo, ente jurídico
y finalmente abrazaron la denominación más utilizada que fue el de
personas jurídicas.

El Código Alemán de 1900, gracias a la influencia de Savigny, los juristas


alemanes adoptaron el término de Persona Jurídica, el cual finalmente es
adoptado por el Código Civil Italiano de 1942.

2.3- NATURALEZA JURÍDICA.-

Existen múltiples teorías que han buscado explicar la naturaleza de la


persona jurídica a lo largo de la historia cada una de ellas se justifica en
un criterio cercano a las ideas que se aplicaban al derecho como
disciplina.

La primera de las mismas se sostiene en la Teoría de la Ficción Legal la


cual tiene como máximo representante a Savigny el cual expresa que con
la finalidad de cubrir las exigencias del comercio jurídico y las demás
exigencias que se dan dentro de la realidad en la que se desarrolla el
hombre el legislador finge que entidades diversas del ser humano tienen,
a la par de este atributos propios de lo que es la persona.

45
Se podría decir que es una extensión de la categoría de lo que es la
persona humana dando vida a lo que se denomina personas u entidades
artificiales.

Otra teoría que ha dejado sentada las bases de una explicación de lo que
es la Persona Jurídica o que trata de explicarla es la de Von Gierke,
según esta teoría, las personas jurídicas son organismos naturales
dotados a la par del hombre de una voluntad propia y titulares de un
interés propio, distinto de aquel de sus miembros, el comportamiento
externo de este ente es resultado de la unificación interior del mismo,
mediante la adopción de una organización corporativa interna. La que
permite traducir y extender la voluntad de varias personas en una sola y
nueva voluntad.

Una tercera teoría es aquella sustentada por Francisco Ferrara, el cual


expresa que la persona jurídica tiene en común con la persona humana la
calidad de sujeto pero la persona jurídica no actúa dentro de la realidad,
para esta teoría la Persona Jurídica tiene una realidad netamente formal
es decir reconoce el carácter artificial de este ente nuevo que es la
persona jurídica al cual le da consistencia la normatividad es decir las
leyes, el derecho de forma general.

Por último, una cuarta teoría se basa en la Teoría Tridimensional del


Derecho la cual expresa que la entidad reconocida con la denominación
de Persona Jurídica para su actuación dentro de la sociedad está
conformada por normas, valores y comportamientos recogida esta teoría
en primer lugar por lo que expresaba Cossio con su teoría ergológica,
luego recoge la influencia de Miguel Reale, en nuestro país el mayor
exponente de la misma es el profesor Carlos Fernández Sessarego.

Esta innovación es recogida por el Código Civil de 1984 al momento de


llevar a cabo el tratamiento respectivo de las cuatro (4) personas jurídicas
que recoge, una forma de observar en la realidad la plasmación de los
tres requisitos de la Teoría Tridimensional son los siguientes, el

46
comportamiento el cual es llevado a cabo por las personas que conforman
la persona jurídica, las normas que regulan su accionar y los valores lo
vemos concretizado en el comportamiento y en la conducta que las
personas deben de seguir dentro de la persona jurídica.

2.4.- MANIFESTACIONES DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA. Capacidad


Pasiva (Capacidad Jurídica), Capacidad Jurídica Activa (Capacidad
de Obrar)

En el ámbito jurídico el término “persona jurídica” hace referencia al sujeto


de derecho, pero hay que tener en cuenta que el concepto de persona
jurídicamente considerado es una creación del Derecho y alude al
“individuo o entidad que ostenta derechos y obligaciones”.

Cada ordenamiento jurídico establece quiénes son los destinatarios de las


normas y, en consecuencia, quiénes pueden ser titulares de los derechos
y deberes que esas normas establecen.

No siempre ha bastado el hecho de ser hombre para ser considerado


sujeto de derechos y obligaciones como pone de manifiesto la existencia
en diferentes épocas y en diferentes países de la esclavitud. Además,
también se ha considerado en ocasiones como personas a entidades
formadas por un grupo de individuos o un conjunto de bienes.

El ordenamiento jurídico español regula la atribución de la condición de


persona a los individuos en los artículos 29 a 34 del Código civil y a los
conjuntos de individuos o bienes en los artículos 35 a 39 del mismo
cuerpo legal.

La personalidad es también una creación del Derecho y se manifiesta en


la capacidad para ser titular del conjunto de derechos y deberes atribuidos
a un mismo ente y determina la capacidad para relacionarse
jurídicamente, es decir, dentro de la personalidad jurídica podemos
diferenciar entre la “capacidad jurídica” y la “capacidad de obrar”.

47
Como la persona, en el ámbito jurídico, la personalidad es también una
creación del Derecho y se manifiesta en la capacidad para ser titular del
conjunto de derechos y obligaciones atribuidos a un mismo ente y
determina su capacidad para relacionarse jurídicamente. De ahí que
dentro de la personalidad podamos diferenciar dos tipos de capacidades,
la capacidad jurídica y la capacidad de obrar.

La capacidad jurídica consiste en una atribución genérica que el


ordenamiento jurídico hace a las personas físicas o naturales y jurídicas
de la condición de sujeto de derecho, ya que atribuye la titularidad de
derechos y obligaciones.

Sin embargo, la capacidad de obrar supone la atribución por el


ordenamiento a las personas físicas o naturales y jurídicas de la
capacidad de actuar jurídicamente, cuáles son las acciones jurídicas que
los sujetos pueden realizar.

En consecuencia, la capacidad jurídica se refiere a la titularidad, mientras


que la capacidad de obrar se refiere al “ejercicio” de derechos y deberes,
por lo que puede producirse la situación de que una persona sea titular de
un derecho, pero sea incapaz para ejercitarlo, tanto en el caso de las
personas físicas como en el caso de las personas jurídicas.

En el caso de las personas físicas hay que distinguir entre la falta de


capacidad (que tiene su fundamento en la inmadurez psíquica del sujeto,
por lo que los ordenamientos establecen una determinada edad a partir
de la cual el sujeto adquiere la plena autonomía para actuar
jurídicamente) y las causas de incapacidad (que tienen su fundamento en
circunstancias subjetivas que afectan a la razón o voluntad del sujeto).
Para suplir la imposibilidad del sujeto de actuar jurídicamente por sí
mismo, el derecho ha previsto la institución de la representación.

En el caso de las personas jurídicas, la imposibilidad para obrar deriva de


su propia naturaleza como colectividades de personas o de bienes, que

48
impide que se manifieste ninguna voluntad a no ser por medio de una
persona física.

Según algunos autores, las personas jurídicas son consideradas como


sujetos incapaces y por eso su voluntad debe ser suplida por medio de la
institución de la representación.

Según una teoría más reciente, las personas físicas que suplen la
voluntad de las personas jurídicas no lo hacen en virtud de la institución
de la representación, sino en virtud de la relación orgánica que se
establece entre las distintas partes de una organización, se convierten en
“órganos” de la persona jurídica y actúan como tales.

Para designar la capacidad de obrar de la Administración pública y de sus


órganos se utiliza el término competencia.
También se utiliza el término para designar la capacidad de obrar de los
órganos de las personas jurídicas.

En el ámbito del Derecho penal la capacidad se designa con el término


imputabilidad o responsabilidad penal y en este sentido sólo se considera
imputable o penalmente responsable al sujeto capaz y sólo a éste se le
pueden aplicar las penas previstas para la comisión de delitos.

2.5.- CARACTERÍSTICAS.-

Para comenzar debemos de señalar que los rasgos más


importantes que destacan dentro de lo que son las Personas
Jurídicas se sustentan en aquellos signos ineludibles que van a
estar siempre presentes, expresamos que las que vamos a
desarrollar no son las únicas sino que estas pueden variar o
ampliarse de acuerdo al grado de interés y desarrollo con que se
enfoque esta institución:

49
 Son resultado de la unión de dos o más personas naturales y
jurídicas.
 Buscan concretizar un fin o interés común de todos los
miembros que la conforman.
 Su tratamiento debe de ser diferenciado del que se da a cada
uno de sus miembros.
 Son entidades abstractas, con existencia ideal.
 La ley les reconoce una capacidad más restringida que la
concedida a las personas naturales.
 Cumplen finalidades de mayor amplitud que las personas naturales.
 Es sujeto de derecho y deberes desde el momento de su
constitución, siempre y cuando cumpla con los fines con los
que fue constituida, y para los que se ha destinado un
patrimonio.

De esta manera podemos enfocar los rasgos comunes que pueden


encontrarse al momento de formar una persona jurídica sin tomar
en cuenta su finalidad y los requisitos particulares que tienen al
momento de su composición las cuales hacen que existan
clasificaciones distintas que buscan sistematizar, ordenar a las
personas jurídicas.

2.6.- ELEMENTOS.-
En el presente trabajo seguimos los elementos mencionados por Secane
Linares por resultarnos más didáctica y por ende más comprensible,
desarrollaremos los elementos: elemento personal, patrimonio, fin y
reconocimiento que el mencionado autor los llama elementos materiales,
obviamos descripciones de elementos ideales y/o subjetivos, suponiendo
que ya están sobre entendidos como la voluntad, confianza espiritual,
etc., como primeros elementos para formar o crear una “persona
jurídica”.

50
 Elemento personal.

Las personas jurídicas deben constituirse y existir con uno o varios


miembros, según la modalidad por la que se hayan creado. Esta es
la regla general aplicable a las personas jurídicas de derecho público
o privado.
En varios países puede apreciarse que se ha incorporado la
posibilidad de constituir una persona jurídica a través de una sola
persona que se materializa en la empresa individual de
responsabilidad limitada o en la sociedad un personal.

En el Perú, esta función puede apreciarse en lo dispuesto por el


Decreto Ley Nº21621, ley de empresa de responsabilidad limitada
(E.I.R.L.) según la cual esta es una persona jurídica de derecho
privado, constituida por voluntad unipersonal, con patrimonio propio
distinto al de su titular. Pues es imprescindible la presencia, la
reunión de individuos (persona natural) pero la creación de una
persona colectiva.

 Patrimonio o Fondo Común

El patrimonio propio es la base económica que le permite a la


persona jurídica alcanzar sus objetivos y responder sus propias
obligaciones. Se toma el patrimonio como lo que “se tiene” y se
define como el conjunto de bienes, muebles o inmuebles, afectados,
es decir pertenecientes a los fines de la persona jurídica.

Los bienes de la persona jurídica constituyen un patrimonio


independiente separado del patrimonio de cada uno de sus
miembros o representantes.

51
 Fin
En la persona jurídica, el “fin” es la meta que se busca a través del
desarrollo de determinada actividad, esta última se identifica con el
objeto que son las actividades que debe realizar la persona jurídica
para alcanzar el fin propuesto. Entendamos como la finalidad para la
que ha sido creada para satisfacer sus expectativas como ente
individual.

 Reconocimiento
El nacimiento, existencia y extinción de la persona jurídica debe
constar de medio público, quedando constituido, desde el día de su
inscripción en el registro público.
La inscripción en el registro público, permite que todas las personas
puedan tener acceso al contenido de las escrituras públicas de
constitución de personas jurídicas y a las partidas donde constan las
correspondientes inscripciones, siendo públicas las inscripciones se
supone, se presume que todas las personas conocen el contenido
de las mismas.

Si la persona jurídica no se ha inscrito en el registro, los actos que


se realicen en su nombre sólo serán válidos una vez que se haya
logrado la inscripción y sean ratificados por sus integrantes, claro
está que por la falta de inscripción de una persona jurídica, como de
cualquier otro sujeto de derecho, hará que caiga en la informalidad
para no cumplir con sus obligaciones y por supuesto tampoco hará
valer las leyes que la favorecieron como debería ser por estar
inscrita.

52
2.7.- CAPACIDAD JURÍDICA.-
La persona jurídica en tanto sujeto de derecho posee la denominada
capacidad de goce. Entendemos por “capacidad” a la aptitud e idoneidad
de la cual goza. La persona jurídica, en este caso, y para ser titular de
derecho y obligaciones.

El ordenamiento jurídico presume que las personas jurídicas son


“capaces” hasta que judicialmente se demuestre lo contrario, es decir, la
incapacidad.
La persona jurídica está dotada de capacidad para ejercer derechos y
obligaciones, como consecuencia de su reconocimiento legal. Esta
capacidad es independiente de las capacidades de sus integrantes o
representantes.

Distintos autores afirman que la persona jurídica, al no actuar por sí


misma sino por medio de un representante, carece de capacidad de
ejercicio, en este tema atribuyen a la persona jurídica los requisitos de la
capacidad de goce de las personas naturales, como la de discernimiento
porque es evidente que la persona jurídica es una entidad de diferente
naturaleza.

Secane Lonares Mario menciona los límites a la capacidad de la persona


jurídica, menciona la doctrina “ultra vires”. La persona jurídica se crea
para el cumplimiento de una finalidad y debe realizar un objeto que se
vincule con esta actividad; se discute que si la capacidad que se le
reconoce es sólo válida para cumplir estrictamente los actos propios de su
objeto.
Modernamente se acepta que la capacidad de las personas jurídicas tiene
un carácter general y encuentra límites de orden natural con respecto a
todas las relaciones jurídicas que pudiera aceptar, pero las limitaciones
naturales y normativas no son restricciones a la capacidad de las
personas jurídicas, sino más bien condiciones legales que deben
cumplirse para la validez de los actos efectuados.

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“A la capacidad de derechos y de adquisición corresponde paralelamente
una capacidad de deudas y de responsabilidad; la igualdad de los sujetos,
no se entiende sino por el lado pasivo, las obligaciones pueden nacer de
negocios, aún bajo la forma de cambio y a veces las personas jurídicas
son exclusivamente capaces de emitir documentos especiales
obligatorios, títulos al portador”

2.8.- CLASIFICACIÓN DE PERSONA JURÍDICA.-


Se dividen en Personas Jurídicas de Derecho Público y Personas
Jurídicas de Derecho Privado.

 Personas Jurídicas De Derecho Público.-

Son las que emanan directamente del Estado y tienen por finalidad la
prestación de servicio públicos o la ejecución de actividades
reservadas por ley al Estado o a las empresas del Estado.

Éstas emanan del Estado y pueden ser de derecho público externo,


como el Estado y los organismos internacionales y otras de derecho
público interno, sin fin lucrativo, que pueden ser entes administrativos
del Estado, como loa gobiernos regionales, los municipios, también
mencionamos a la Iglesia, las universidades estatales, etc., como
integrantes de esta clasificación.

Son creadas por ley en sentido lato, ya que puede tratarse de la


constitución, la ye orgánica, la ley ordinaria, etc., y están investidas de
facultad de imperio o de Ius Imperium (imperio jurídico), que les
permite dictar disposiciones de cumplimiento obligatorio. Y su
patrimonio lo obtienen de las contribuciones de todos los habitantes
del país.

54
 Personas Jurídicas De Derecho Privado.-

Se constituye por iniciativa privada mediante un negocio jurídico, es


decir, por el interés de sus integrantes por constituir una determinada
entidad y nacen a la vida del Derecho cuando son inscritas en el
registro público correspondiente, carecen de potestad de imperio y
tienen como propósito la consecución de intereses particulares de los
miembros integrantes y su patrimonio (conjunto de derechos y
obligaciones; el activo y el pasivo) se forma, especialmente son los
aportes de sus miembros.
Las personas jurídicas de derecho privado, a su vez se subdividen en
dos clases:

a) Personas Jurídicas Mercantiles.

Son las que procuran fines de lucro. Ejemplo de ellas son las
sociedades: anónimas, colectivas, en comanditas simples y en
comanditas por acciones, la empresa individual de
responsabilidad limitada.

b) Personas Jurídicas Civiles.-


Asociación, fundación, comité y comunidades campesinas. No se
proponen fines de especulación mercantil, es decir, carecen de
fines de lucro y su patrimonio no está destinado a realizar
actividades de intermediación. Ejemplo de este tipo de actividades
de intermediación. Ejemplo de este tipo de personas lo hallamos
en las fundaciones, asociaciones, comités, las comunidades
campesinas y nativas. Toda éstas se hayan reguladas por el
Código Civil Peruano de 1984 (el cual rige hasta la actualidad).

55
2.9.- RESPONSABILIDADES DE LA PERSONA JURÍDICA.-

El hecho de que la persona jurídica tenga personalidad propia y


diferenciada de la de sus miembros no significa que éstos no puedan
asumir determinadas responsabilidades.

A pesar de que la legislación es diferente en cada país, la responsabilidad


en la comisión de delitos por parte de personas jurídicas ha comenzado,
en muchos lugares, a trasladarse a las personas físicas que las
constituyen y que han tomado parte en las decisiones que han propiciado
la comisión de dicho delito.

Estas responsabilidades, normalmente han sido de tipo civil, aunque


determinadas legislaciones ya comienzan a contemplar responsabilidades
penales. En este sentido es importante señalar que un aspecto decisivo
para que pueda ser aplicada una pena a una persona física en base a un
delito cometido por una persona jurídica es la identidad absoluta entre el
gestor y la persona jurídica.

Cuando esto ocurre, la responsabilidad de la persona jurídica no evita la


del representante legal que tome la decisión. En estos casos en que la
identidad de la persona física y la jurídica se corresponden, la pena se
aplicará sólo sobre la primera.

En el resto de casos en los que no hay una identificación tan evidente,


como por ejemplo, en los consejos de administración, se impondrá una
pena a la persona jurídica y otra a las personas físicas puesto que se
entiende que la responsabilidad de la organización no excluye la de las
personas que han sido responsables de tomar la decisión delictiva.
Sólo cuando no se pueda señalar de forma individualizada al responsable
o responsables concretos de las decisiones delictivas, la pena se aplicará
solamente a la persona jurídica.

Lo mismo ocurre en los casos en que, habiendo sido claramente

56
delimitada la responsabilidad de una persona física en la comisión del
delito, ésta haya fallecido, se encuentre fuera del radio de acción de la
justicia o exista alguna causa que lo exonere de responsabilidad penal.

2.10.- EXTINCIÓN DE PERSONA JURÍDICA.-

Las personas jurídicas pueden sufrir cambios más o menos radicales y


también extinguirse, en el primer caso las variaciones pueden ser
estructurales o funcionales, en el otro caso en cambio la persona jurídica
tiende a desaparecer teniendo la opción de transferir algunos derechos a
otros sujetos dando lugar a la sucesión, de transformaciones se trata la
persona jurídica puede adoptar otras características, totalmente distintas
o realizar un cambio parcial, a pesar de las transformaciones sufridas,
sin que haya una interrupción en las relaciones jurídicas, el sujeto
continúa su personalidad si en cambio la transformación se opera en la
extinción de la personalidad, entonces no hay ya transformación en el
sentido riguroso de la palabra sino confusión de personas jurídicas, en
conclusión en la transformación hay continuación de las relaciones del
ente transformando, en la extinción hay sucesión de relaciones del ente
extinguido en otros sujetos.

El proceso de liquidación debe ser de conocimiento general para


salvaguardar, los derechos de los acreedores, para ello debe darse la
debida publicidad, en el registro público. Una vez culminado el proceso
liquidatorio se procede a la extinción de la persona jurídica cancelando la
correspondiente partida registral.

Aramburu y Machado señalan“ que también las personas sociales, como


sujetas a las leyes del desenvolvimiento humano, se extinguen y
mueven, al igual que los individuos”. Algunas de las causas que
producen la extinción de la persona jurídica son:

1. Haber terminado el plazo durante el cual funcionaban legalmente.


2. Haber realizado el fin para el cual se constituyeron.

57
3. Imposibilidad de aplicar a éste la actividad y los medios de que
disponían.
4. Por último la disolución da lugar a la liquidación, donde se realizan las
siguientes acciones:
a) Se cobran los créditos a favor de la persona jurídica.
b) Se reducen los bienes de la entidad a dinero en efectivo.
c) Se hace pago de las deudas de la persona jurídica y en general se
cumple con las obligaciones pendientes.
En el caso en que el patrimonio sea insuficiente para el
cumplimiento de todas las obligaciones, puede ser declarada
insolvente y a pedido de sus acreedores modificar su régimen
privado de liquidación para ingresar a un régimen público.

58
3.1.- EMPRESAS CON PERSONERÍA JURÍDICA.-

Los sistemas jurídicos disponen de soluciones para sus cuerpos


normativos a fin de reglar ciertas relaciones complejas que escapan a las
relaciones de cambio. En ese sentido parece indispensable atender a las
relaciones de organización.

Se sostiene que la "empresa" no es nada en el aspecto jurídico, que no es


sujeto, ni objeto de relaciones jurídicas y decir que es una actividad no
tiene sentido jurídico.

A través del reconocimiento de la facultad jurígena de crear personas


jurídicas se intenta tutelar los intereses que se vinculan en razón de la
actividad o empresa que explota, que constituye una unidad funcional
para su cumplimiento. Se trata de estructuras de explotación empresaria
con riesgo calculado.

3. 2 .- TIPOS DE EMPRESAS CON PERSONERÍA JURÍDICA.-

 EMPRESA INDIVIDUAL DE RESPONSABILIDAD LIMITADA


(E.I.R.L).
o Solo personas naturales pueden constituir una.
o El patrimonio debe ser aportado por una persona diferente al
titular.
o La Responsabilidad de la empresa está limitada al patrimonio de
esta.
o Es funcional siempre y cuando continúe siendo una pequeña
empresa.

 SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA (S.R.L.)


o El capital está dividido en partes iguales, pero no pueden
denominarse como acciones.
o Veinte socios es el límite.
o La junta General de socios representa a todos los asociados de

59
la empresa; si al menos la quinta parte del capital social lo
solicita, se deberá ejecutar una.
o Aplicable a todo tipo de PYMES (Pequeña y mediana empresa).

 SOCIEDAD ANÓNIMA CERRADA (S.A.C.)

o También tiene carácter de limitada en cuestiones de sociedad, es


decir la responsabilidad y participación de los socios es limitada.
o Su capital social está representada por acciones.
o Su número de socios no puede ser mayor a veinte.
o Las acciones de los socios no deben estar inscritas en el registro
público del mercado de valores.
o Los socios tienen como derecho la preferencia en el caso de la
venta de acciones.
o Aplicable a todo tipo de PYMES

 SOCIEDAD ANÓNIMA ORDINARIA (S.A.)

o Igualmente, tiene carácter de sociedad limitada.


o Capital definido por medio de acciones.
o El número total de socios hasta de 750 accionistas.
o Existe la libre circulación de las acciones.
o Con enfoque a empresas grandes.

 SOCIEDAD ANÓNIMA ABIERTA (S.A.A.)

o Capital medido por acciones.


o El manejo de las acciones está sujeto al control de CONASEV,
existiendo disposiciones especiales para la protección de los
derechos de los accionistas minoritarios.
o Destinada a empresas con una estructura más amplia que las
calificables para S.A.
o Las acciones obligatoriamente deberán estar inscritas en el
registro público del Mercado de Valores.

60
En el caso de todas las sociedades Anónimas, es posible la migración
entre un tipo y otro, siempre y cuando las condiciones y requisitos sean
favorables, así está estipulado en la Ley General de Sociedades.

3.3.- NOMBRE COMERCIAL

El nombre comercial no es lo mismo que el nombre (denominación o


razón social) de las personas jurídicas, el nombre de las personas
jurídicas se inscribe en las oficinas registrales y el nombre comercial se
inscribe en los registros a cargo de Indecopi.

En el Estado Peruano son pocas empresas que han inscrito su nombre


comercial, pero si son muchas que corren registradas en los registros
jurídicos a cargo de las oficinas registrales.

No hemos tenido a la vista trabajos sobre el nombre comercial, dejando


constancia que existen pocos juristas (abogados, magistrados, fiscales,
funcionarios de registros públicos, funcionarios de indecopi, jurisconsultos
y profesores) y estudiantes universitarios que conocen lo referente al
nombre comercial.

Los más capacitados en nombre comercial son los funcionarios de


Indecopi, especializados en este Registro. A nuestro criterio los registros
de nombre comercial y de nombre de personas jurídicas se deben
registrar en las oficinas registrales, a fin de evitar duplicidad de
inscripciones, es decir, de evitar que en una institución se registre
como persona jurídica y en otra oficina registral como nombre comercial.

El artículo 207 de la Ley de Propiedad Industrial, Decreto Legislativo 823


establece que se entiende como nombre comercial el signo para
identificar a una persona natural o jurídica en el ejercicio de su actividad
económica.

61
El artículo 208 de la misma norma establece que la protección que dicha
ley les otorga a los nombres comerciales consistirá:

a. En la prohibición de usar o adoptar un nombre comercial idéntico o


semejante a otro adoptado y usado por otra persona, siempre que
exista riesgo de confusión o asociación.
b. En la prohibición de usar o registrar un signo cuyo elemento distintivo
principal esté formado por todo o parte esencial de un nombre
comercial anteriormente adoptado y usado por otra persona, siempre
que pueda producirse un riesgo de confusión o asociación.

El artículo 210 de la misma ley establece que el derecho al uso


exclusivo de un nombre comercial nace un virtud de su primer uso en
el comercio, y termina con el cierre definitivo del establecimiento o con
el cese de la actividad que lo distingue.

Además establece que el nombre comercial únicamente podrá ser


transferido con la totalidad de la empresa o el establecimiento que
venía usándolo. También establece que en la transferencia de una
empresa o establecimiento, se comprenderá el derecho al uso
exclusivo del nombre comercial, salvo pacto en contrario.

3.4.- TIPOS DE PERSONA JURÍDICA ESTABLECIDA EN EL


ORDENAMIENTO JURÍDICO ACTUAL.-

3.4.1.- .Asociación, Fundación Y Comité.-

3.4.1.1.- La Asociación.- La asociación se encuentra definida


por el art. 80 del Código civil como una organización estable
de personas naturales o jurídicas, o de ambas, que a través
de una actividad común persiguen un fin no lucrativo.

La definición es importante, pero es necesario explicar

62
algunos de sus elementos caracterizantes para describirla
adecuadamente. Comencemos por decir que todas las
personas jurídicas del derecho civil carecen de fines
lucrativos.

La consecución de fines no lucrativos se refleja a través de


dos hechos. El primero es que ninguna asociación (ni la
fundación o el comité) distribuye las posibles utilidades que
obtenga en su actividad, entre sus miembros.

Si existieran excedentes, ellos deben aplicarse en el siguiente


ejercicio económico. A los objetivos de la institución. En
segundo lugar, en el caso de disolución de una asociación, el
patrimonio neto resultante de la liquidación tampoco se
restituye a los asociados, sino que es destinado a propósitos
análogos, como después se verá.

Los aportes de los asociados, por tanto, no se convierten en


un crédito para ellos ni en un débito para la asociación, mucho
menos para exigir el pago de utilidades. Esto marca una
importante diferencia con las sociedades mercantiles, que
además se refleja en el balance y la contabilidad de estas
últimas.
Los fines no lucrativos son de lo más variado: educativo,
cultural, deportivo, religioso, artístico, científico, recreativos,
etc. y son éstos los que deben ser satisfechos por medio de la
asociación.

Los objetivos últimos no deben confundirse con las


actividades que realicen cualquiera de las organizaciones sin
fines de lucro. Las actividades son medios o vías
instrumentales que les permiten a las asociaciones,
fundaciones y comités generar recursos o captarlos para
poder cumplir sus fines.

63
En esa medida, las actividades son, por lo general,
económicas, pero estas actividades, por no ser los fines
últimos de estos entes, no los convierten en lucrativos.

Dada la actual tendencia de considerar que estas personas


jurídicas son formas organizativas de empresas, en la medida
que producen bienes y servicios, parece necesario reconocer
esta diferencia.

La definición del Código civil hace referencia a una


organización estable de personas. La idea de organización es
de suma importancia en la medida que se trata de un grupo
de personas, es decir, de seres humanos, que es el substrato
material de cualquier ente personificado (la personificación es
el elemento formal) y que realizan una actividad en conjunto
en base a la distribución de roles y responsabilidades.

Pero se trata de una organización artificial, creada


precisamente para perseguir los fines para los que fue
constituida. No es, por tanto, una organización natural de
personas Como ocurre, por ejemplo, con la familia.

A la organización se le atribuye el carácter de estable, en


decir, de ser permanente en el tiempo.

La calificación responde a la necesidad de la persona jurídica


de perpetuarse como un órgano vivo durante el tiempo que
sea requerido para que pueda satisfacer sus propósitos.

Sin embargo, no es una nota que deba cumplirse siempre.


Nada impide que una asociación realice plenamente sus
objetivos sin que deba tener una vida prolongada.

64
Pese a lo dicho, la nota adjudicada por el legislador responde
a lo que suele ocurrir, por lo general, en la experiencia, y es,
adicionalmente, un dato de importancia para distinguir a la
asociación del comité que suele tener una vida efímera.
Aunque también la estabilidad debería señalarse respecto de
la fundación, dato que no encontramos en el concepto dado
por el art. 99 del Código civil.

El aspecto que en la definición del Código caracteriza mejor a


la asociación viene constituido por la necesidad de realizar
una actividad en común.

No se trata de que todos y cada uno de los asociados que la


integren se ocupe cotidianamente o asuman tareas de gestión
de esta persona jurídica. En rigor de verdad, lo común es la
participación en las decisiones que adopten los asociados, así
como en los resultados una vez que la asociación alcance la
finalidad que le dio origen.

Lo común, por otro lado, revela el temperamento asociativo de


esta organización. Entre la asociación y los asociados existe,
recíprocamente, una especie de vínculo de “pertenencia” o de
“necesidad” en el sentido de que no puede haber asociación
sin la presencia de cuando menos dos asociados, lo que
supone pluralidad de personas entre las que existe ánimo de
asociarse (affectio societatis), a partir de lo cual es posible
hacer referencia a una organización. Y esta nota señalativa
también puede decirse respecto de la relación que debe
mediar entre los asociados, en razón que una sola persona es
incapaz de poder dar vida a una asociación o de permitir que
se mantenga como tal.

65
A pesar de esta “necesidad”, la asociación no deja de ser un
sujeto de derecho distinto de los asociados, especialmente
cuando adquiere personalidad jurídica con su inscripción en el
registro.
A este respecto, creo necesario señalar algunas cuestiones
adicionales. La idea de “organización” que caracteriza a la
asociación, fundación y comité dentro del Código civil tiene
suma importancia en la medida que éstas no siempre
adquieren la condición de persona jurídica.

Empero, aun en esta hipótesis, no dejan de presentar una


cierta unitariedad como centro de imputación de derechos y
deberes, en razón que el legislador considera que estas
organizaciones no inscritas son también “sujetos de derecho”.

La importancia de que la asociación acceda al registro para


convertirse en persona jurídica tiene efectos en materia de
responsabilidad, pues al producirse una radical y definitiva
separación de los patrimonios de la asociación inscrita
respecto del patrimonio de sus asociados, éstos (o quienes
actúen en nombre de aquéllas) no responden por las deudas
de la organización.

Una característica de la asociación que no se refleja en la


definición del Código civil (que incide en “lo común”) es
aquélla según la cual los fines que persigue dicha
organización deben beneficiar a sus asociados. Ello no ocurre,
por ejemplo, ni en la fundación ni en el comité, pero sí debe
cumplirse en el caso de la asociación.

En relación con este aspecto, debe recordarse que la creación


de una de estas organizaciones responde a la imposibilidad
de que las personas naturales puedan, por sí solas, realizar
determinadas tareas y obtener ciertos resultados.

66
La asociación es el expediente con el cual cuentan para aunar
esfuerzos (nuevamente nos asalta la idea de “lo común”), pero
no desconoce que la finalidad (no lucrativa) debe ser en
provecho de quienes se sirven de esta figura.

Una característica adicional es que la asociación es una


organización abierta a la afiliación. En la medida que cualquier
individuo tenga interés en pertenecer a ella, y siempre que
cumpla con los requisitos que el estatuto establezca, la
asociación admite la incorporación de nuevos integrantes,
cuestión que, por ejemplo, no se presenta en el caso de la
fundación.

3.4.1.2.- La Fundación.-

De las dos personas jurídicas reguladas en la legislación civil,


la fundación es aquélla que ha sufrido mayores
transformaciones.

Frente a la laxa y escueta definición del art. 64 del Código


Civil de 1936 que la concebía como un patrimonio afectado a
un fin especial se erige una nueva definición que contempla
una serie de modificaciones y que, a la postre, rescata la
verdadera naturaleza y propósitos de las fundaciones.

En efecto, el Código derogado concedía, absurdamente,


personalidad jurídica a un patrimonio, lo cual representa un
contrasentido en la medida que ese expediente sólo puede
ser concedido a los seres humanos que se organizan para
desarrollar una actividad en conjunto.

El art. 99 del Código Civil destaca por la referencia a la


organización instituida por el fundador a través de la
afectación de bienes para realizar fines de interés social.

67
En primer lugar, con ello se descarta la concesión de la
personalidad a los bienes aportados por el fundador. En
verdad, la fundación es un acto de organización para la
administración del patrimonio afectado.

De esta manera el patrimonio pasa a tener un fin instrumental


y no un papel primordial como se creía, poniéndose énfasis
sobre el elemento personal que da vida a este ente. Por ello
no se puede centrar la definición de la fundación en la masa
patrimonial sino en la concurrencia de los hombres que se
encargan de la gestión y aplicación de los bienes entregados
a ella.

Otro cambio de suma importancia en la conceptuación de la


fundación, y que la caracteriza de modo adecuado, es la
asignación de fines de interés social.
Como bien se ha señalado, el Código de 1936 apenas se
limitaba a señalar que cumplía fines especiales, lo cual podía
dar pie a que ella cumpliera cualquier fin particular, del más
variado tipo, individual, familiar o social.

El art. 99 del Código precisa, sin lugar a dudas, que el fin


debe ser de interés social, proscribiendo, en consecuencia, la
consecución de objetivos individuales o familiares, para los
cuales el ordenamiento arbitra otros medios (p. ej.
fideicomiso). Ese, por lo demás, fue el sentido de creación de
una figura como la fundación en la historia.

Luego veremos los aspectos vinculados con el acto de


constitución de la fundación y las características de su
patrimonio. Por ahora nos interesa señalar alguna de sus
características.

68
Una nota importante es que la fundación carece de titulares.
En efecto, a diferencia de lo que sucede con la asociación en
la que los asociados son los que, reunidos en asamblea,
definen todo lo concerniente a dicha organización, en el caso
de la fundación no existen titulares que puedan disponer de
ella o de su patrimonio a su libre albedrío.

En estricto, la fundación es un nuevo sujeto de derecho


distinto del fundador que administra, a través de la
organización creada, el patrimonio aportado por el fundador y,
en consecuencia, se desvincula de éste, quien queda al
margen de ella.

Otra característica de la fundación es que carece de


miembros. En realidad, la fundación tiene órganos que se
encargan de su administración, ya sea individual o
colegiadamente, pero no tiene integrantes por ser una
persona jurídica cerrada a la afiliación. Siendo así, es claro
que la única integración a ella se da a través de la asunción
de las tareas del administrador.

Con relación a los fines de la fundación, ella se caracteriza por


ser una organización que realiza objetivos que favorecen a
terceros que no son ni el fundador ni los administradores.

No son concebibles, al menos en nuestro ordenamiento,


fundaciones que persigan objetivos que beneficien a quien la
ha creado o a quienes la administran.
Usualmente se ha señalado que se debe conseguir resultados
en favor de categorías indeterminadas de personas, no con
otro sentido que el de precisar que los beneficiarios no
pueden ser sujetos individuales o señalados.

69
La fundación, por ser producto de un acto de liberalidad, de
desprendimiento, de preocupación del entorno, de los
problemas que afectan a grupos o categorías concretas de la
población, cumple un evidente fin social que no puede
disolverse en motivaciones particulares.

Como bien se ha dicho, una razón que puede encontrarse en


su creación es realizar una buena acción en beneficio de los
demás, queriendo compartir el bienestar propio con las
necesidades de otros, intentando nivelar así las
desigualdades sociales.

Quienes crean fundaciones pueden estar movidos por


razones como el amor, la solidaridad o el deseo de ayudar a
los demás. Así lo demuestran las actividades en las cuales se
desempeñan estas instituciones.

Es interesante anotar que la fundación es una excepción, en


el derecho civil, a la regla que exige pluralidad de seres
humanos para constituir una persona jurídica.

La fundación, en este sentido, nace de un negocio jurídico


unilateral que puede ser otorgado por uno o más sujetos. En
el caso en que se constituya por más de una persona, dado
que los fundadores quedan al margen de la fundación, entre
ellos no se constituye ninguna relación contractual o
asociativa.

Cuando es así, el acto con el cual se formaliza la creación de


esta organización contiene diversas declaraciones que
coinciden en cuanto a su contenido y objetivo (salvo en cuanto
al patrimonio que aporta cada cual), pero todas esas
manifestaciones de voluntad no dejan de ser negocios
unilaterales.

70
No es concebible una fundación sin un patrimonio inicial, a
diferencia de lo que puede ocurrir con la asociación. Por lo
demás, la fundación, una vez constituida, puede realizar todo
tipo de actividad que le genere recursos para cumplir con sus
objetivos, aun cuando esas actividades sean económicas o
lucrativas (actuando como empresa), pues el fin es distinto al
medio y su obtención no significa que los excedentes deban
distribuirse entre sus administradores sino que deben ser
aplicados a los motivos últimos de su creación.

Igualmente, el acto constitutivo es un acto de “organización”,


en la medida que el fundador asigna a la administración de los
bienes un conjunto de personas que, reunidas de manera
colegiada, se encargan de la aplicación del patrimonio
afectado.

Finalmente, es importante destacar que el acto de constitución


es un acto de asignación a fines de relevancia social, sin cuya
precisión es imposible hablar de una fundación. También se
dice que es un acto de determinación. Es más, el patrimonio
inicial debe ser adecuado para los fines perseguidos.

En cuanto a la forma que debe seguirse, para que ella sea


persona jurídica debe la constitución ser otorgada por
escritura pública o por testamento e inscribirse en el registro.
No interesa qué clase de testamento sea.

71
3.4.1.3.- El Comité.-

El artículo 111 del Código civil define al comité como la


organización de personas naturales o jurídicas, o de ambas,
dedicada a la recaudación pública de aportes destinados a
una finalidad altruista.

El comité es una de las novedades que trajo el Código al ser


promulgado. La ley de 1936 no lo contemplaba como una de
las personas jurídicas del derecho civil.

El legislador se inspiró en el Codice civile italiano de 1942


para introducir esta figura; sin embargo, le dio un alcance
distinto dado que en Italia el comité no es una persona jurídica
sino un ente no personificado.

El Código de 1984 concibe de una manera más amplia al


comité, sobre todo porque le acuerda la posibilidad de adquirir
personalidad jurídica. Es más, prevé un régimen especial para
los comités no inscritos. El comité tiene características muy
bien definidas. Es, en primer lugar, una organización de
temperamento asociativo, al igual que la asociación.

En esa medida, su constitución exige la presencia de cuando


menos dos personas, entre las que se crea, al igual que entre
ellas y el comité, un vínculo de “necesidad”. Es, en este
aspecto, tan similar a la asociación que en los países que no
tienen un tratamiento especial se denomina a los comités
como asociaciones de hecho o asociaciones temporales.

Sus miembros también realizan actividades en común,


pareciéndose, nuevamente, a la asociación. No obstante, la
participación excede ampliamente la actuación de quienes
hacen parte de él, pues el fondo de aportes que se forma es

72
producto de la solidaridad comunitaria, gracias a las
contribuciones del público en la colecta que se lleva a cabo.

También se asemeja a la asociación (y se distingue, por ende,


de la fundación) por ser una organización abierta a la
afiliación. Cualquier persona puede integrarse a ella siempre
que cumplan con las previsiones estatutarias para la admisión
de nuevos miembros.

El comité se distingue de las demás personas jurídicas por su


existencia efímera. Después de la recaudación de fondos del
público y de aplicar los recursos captados a un fin altruista, se
disuelve. Se organiza para una colecta pública y nada más.

Por ello, para facilitar el recurso a este expediente, el


legislador ha sido flexible en su forma de constitución, pues
puede ser creado por medio de un documento privado con la
firma legalizada por notario, que es suficiente para su
inscripción en el registro. Nada impide que sus fundadores
opten por instrumentar el acto en escritura pública; sin
embargo, ello desvirtúa la concesión de la ley.

Los objetivos del comité son caracterizado como fines


altruistas. ¿Cómo se diferencian los fines de un comité con los
de una fundación, que son de interés social?. Intentemos una
respuesta.

Digamos, en principio, que todo fin altruista es de interés


social, pero no siempre los fines de interés social son
altruistas.

El altruismo del propósito se revela a través de acciones de


corte humanitario, filantrópico. El comité es una muestra del
interés de quienes se juntan con el objeto de hacer participar

73
a los demás, al público, en un fondo de aportes, en tómbolas,
rifas, etc., que servirán para paliar alguna situación ajena que
espera una demostración de solidaridad, muchas veces con
relativa urgencia.

Por lo general, quienes se encuentran atravesando


determinadas circunstancias derivadas de su escasez de
recursos, de un sismo o hecho fortuito, no se encuentran en
aptitud ni espiritual ni económica de emprender, por sí
mismos, la tarea de organizarse y solicitar ayuda a la
colectividad. Inclusive el pedido formulado por los propios
afectados suele ser visto, egoístamente, con desconfianza.

Es, entonces, cuando surge la acción solidaria de los demás,


de quienes están dispuesto a entregar su esfuerzo y tiempo
para apelar a la cooperación ciudadana.

Una fundación que, por ejemplo, se constituye para la


investigación de las bondades de una especie vegetal y su
posible aplicación a terapias curativas tiene un fin
abiertamente social, más no filantrópico.

Dadas estas características, es claro que el comité persigue


fines en bien de terceros, que no son ni en favor de sus
instituyentes y miembros, ni de aquéllos que lo administran,
diferenciándose así de la asociación y asemejándose a la
fundación.

74
4.1.- LA PERSONA JURÍDICA EN EL CÓDIGO CIVIL PERUANO

La persona jurídica en la actualidad ha adquirido una gran relevancia para


el derecho moderno, tendencia por los diversos Estados se han
preocupado por incluirla dentro de su ordenamiento y en muchos de los
casos definiéndola, clasificándola o regulándola. Ahora bien dentro de
nuestro ordenamiento jurídico este concepto jurídico se encuentra incluida
en el libro primero, Derechos de las persona, sección segunda del código
civil; estando regulada propiamente en los artículos del setentaiseis al
setentainueve.

Echando un vistazo a nuestro código podemos dar cuenta que éste no


define propiamente que es una persona jurídica, a diferencia de otros
códigos, si no que éste comienza su regulación haciéndonos mención a la
capacidad. Otro punto en mención es que para nuestro ordenamiento la
persona jurídica tiene sus inicios desde el momento en que se inscribe en
los registros públicos. Sin embargo es necesario realizar un pequeño
análisis de los artículos que comprende la persona jurídica, a saber:

Art. 76. :“La existencia, capacidad, régimen, derechos, obligaciones


y fines de la persona jurídica, se determinan por las disposiciones
del presente Código o de las leyes respectivas”.
La persona jurídica de derecho público interno se rige por la ley de
su creación.

Este articulo constituye una norma de carácter general, el cual señala y


estipula las fuentes del derecho que van a ser usadas si es que se
produce su existencia, es decir si tratamos sobre su existencia,
capacidad, régimen derechos, obligaciones y su finalidad de dichas
“Personas Jurídicas” del llamado derecho privado, en tanto
organizaciones de personas que persiguen fines valiosos y que,
normativamente, se constituyen como centros ideales unitarios de
imputación de situaciones jurídicas.

75
Es decir que estas personas jurídicas están regidas por el Código Civil,
vigentes algunas leyes pertinentes al caso, claro está que estas ultiman
deben de estar subordinado al Código Civil.

A diferencia de las asociaciones, fundaciones, comités y comunidades


campesinas y nativas que también están normados por el Código Civil,
existen también otras “Personas Jurídicas” que pueden ser creadas
mediante leyes especiales estas serían: las cooperativas, sindicatos,
comunidades laborales y otras organizaciones con un interés
preponderantemente privada.

Pero a pesar de que estas personas jurídicas sean creadas por normas
especiales, también se les aplica las disposiciones generales del Título
Preliminar del Código Civil a igual que las demás organizaciones

ART. 77 : La existencia de la persona jurídica de derecho privado


comienza el día de su inscripción en el registro respectivo, salvo
disposición distinta de la ley.
La eficacia de los actos celebrados en nombre de la persona jurídica
antes de su inscripción queda subordinada a este requisito y a su
ratificación dentro de los tres meses siguientes de haber sido inscrita.

Si la persona jurídica no se constituye o no se ratifican los actos


realizados en nombre de ella, quienes los hubieran celebrado son
ilimitada y solidariamente responsables frente a terceros.

Para que el ordenamiento jurídico reconozca a la persona jurídica esta se


tiene que inscribir en los Registros Públicos salvo disposición distinta de la
ley.
Así la persona jurídica será un sujeto de derechos y deberse distintos de
los miembros que la componen desde el día de su inscripción por lo que
es recién desde ese momento que tendrá existencia en el Ordenamiento
Jurídico.

76
Pero es posible que antes de constituirse e inscribirse en los registros
públicos, se vea en la obligación de realizar algunos actos jurídicos como
puede ser el de compra venta de un bien el de arrendar algún local, etc.
Por este motivo nuestro actual código en el presente artículo, establece
que la eficacia de dichos actos queda subordinada a la ratificación dentro
de los tres meses de constituida la persona jurídica.

Dándonos a conocer lo que queda subordinado a la ratificación es la


eficacia del acto respecto e la persona jurídica .Si el acto no es ratificado
los efectos de dicho acto recaerán a la persona que lo celebro.

El artículo establece en ese sentido que quienes hayan celebrado el acto


son ilimitada y solidariamente responsable frente a terceros si la persona
jurídica no se constituye o no ratifica el acto.
La ratificación esta constituye un requisito junto con la inscripción para
que los actos celebrados en nombre de la persona jurídica antes que se
constituya sean eficaces respecto a esta.

Si la persona jurídica no se inscribe en el registro o si los actos no se


ratifican dentro de los tres meses siguientes de haber sido inscrito en los
registros públicos los actos celebrados en nombre de ella no serán
oponibles y serán de entera responsabilidad de quienes los hubieran
celebrado. Además la responsabilidad será solidaria entre éstos.

Artículo 78: Responsabilidad ante terceros


La persona jurídica tiene existencia distinta de sus miembros y
ninguno de estos ni todos ellos tienen derecho al patrimonio de ella
ni están obligados a satisfacer sus deudas.

Cuando el daño es causado por dos o más personas, es solidaria.


La persona jurídica es sujeto de derecho distinto de sus miembros. Pero
lo trascendente es el abuso o fraude a través de la persona jurídica, esto
nos lleva a poner un alto a la inseguridad que genera los actos abusivos y

77
fraudulentos utilizando para ellos la construcción formal de la persona
jurídica.
La persona jurídica responde por los daños que sus órganos,
representantes o quienes desempeñan cargos directivos causen a sus
miembros o terceros cuando se produzcan:

 En el ejercicio o con ocasión de sus funciones.


 Provengan de acuerdos o actos contrarios a la ley o estatuto.
 Realicen actos con dolo, culpa o abuso de sus facultades.
 Asimismo los integrantes de los órganos de la persona jurídica, los
representantes de esta o quienes desempeñen cargos directivos son
responsables solidariamente con la persona jurídica.

Artículo 79: Representación de la persona jurídica


La persona jurídica miembro de otra debe indicar quien la representa
frente a esta.

Actividad regulada: En los casos en que una persona jurídica sea


miembro de alguna otra deberá nombrar un representante para que éste
sea quien esté a cargo de actuar en su nombre en todo lo que concierne a
su calidad de miembro de esta otra persona jurídica.

Entonces es claro que cuando esta persona jurídica la representada- no


indica quien la representa ante la otra persona jurídica, tendrá como única
consecuencia que la persona jurídica no podrá ejercer algunos derechos
de miembros que requiere de una actuación suya ante esa otra persona
jurídica como el derecho de voto pero no un comportamiento antijurídico.

78
4.2.- LEGISLACIÓN SOBRE PERSONA JURÍDICA EN EL CÓDIGO
CIVIL.

TITULO I

Normas que rigen la persona jurídica

Artículo 76.- La existencia, capacidad, régimen, derechos,


obligaciones y fines de la persona jurídica, se determinan por las
disposiciones del presente Código o de las leyes respectivas.

La persona jurídica de derecho público interno se rige por la ley de su


creación.

Inicio de la persona jurídica

Artículo 77.- La existencia de la persona jurídica de derecho privado


comienza el día de su inscripción en el registro respectivo, salvo
disposición distinta de la ley.

La eficacia de los actos celebrados en nombre de la persona jurídica


antes de su inscripción queda subordinada a este requisito y a su
ratificación dentro de los tres meses siguientes de haber sido inscrita.

Si la persona jurídica no se constituye o no se ratifican los actos


realizados en nombre de ella, quienes los hubieran celebrado son
ilimitada y solidariamente responsables frente a terceros.

Diferencia entre persona jurídica y sus miembros

Artículo 78.- La persona jurídica tiene existencia distinta de sus


miembros y ninguno de éstos ni todos ellos tienen derecho al
patrimonio de ella ni están obligados a satisfacer sus deudas.

79
Representante de la persona jurídica miembro de otra

Artículo 79.- La persona jurídica miembro de otra debe indicar quién la


representa ante ésta.

TITULO II

ASOCIACIÓN

Artículo 80.- La asociación es una organización estable de personas


naturales o jurídicas, o de ambas, que a través de una actividad común
persigue un fin no lucrativo.

Estatuto de la asociación

Artículo 81.- El estatuto debe constar por escritura pública, salvo


disposición distinta de la ley.

Si la asociación es religiosa, su régimen interno se regula de


acuerdo con el estatuto aprobado por la correspondiente autoridad
eclesiástica.

Contenido del Estatuto

Artículo 82.- El estatuto de la asociación debe expresar:


1 . La denominación, duración y domicilio.
2 . Los fines.
3 . Los bienes que integran el patrimonio social.
4 . La constitución y funcionamiento de la asamblea general de
asociados, consejo directivo y demás órganos de la asociación.

80
5 . Las condiciones para la admisión, renuncia y exclusión de sus
miembros.
6 . Los derechos y deberes de los asociados.
7 . Los requisitos para su modificación.
8 . Las normas para la disolución y liquidación de la asociación y las
relativas al destino final de sus bienes.
9 . Los demás pactos y condiciones que se establezcan.

Libros de la asociación

Artículo 83.- Toda asociación debe tener un libro de registro actualizado


en que consten el nombre, actividad, domicilio y fecha de admisión de
cada uno de sus miembros, con indicación de los que ejerzan cargos
de administración o representación.

La asociación debe contar, asimismo, con libros de actas de las


sesiones de asamblea general y de consejo directivo en los que
constarán los acuerdos adoptados.

Los libros a que se refiere el presente artículo se llevan con las


formalidades de ley, bajo responsabilidad del presidente del consejo
directivo de la asociación y de conformidad con los requisitos que fije el
estatuto.

Asamblea General

Artículo 84.- La asamblea general es el órgano supremo de la asociación.

Convocatoria

Artículo 85.- La asamblea general es convocada por el presidente del


consejo directivo de la asociación, en los casos previstos en el estatuto,

81
cuando lo acuerde dicho consejo directivo o cuando lo soliciten no menos
de la décima parte de los asociados.

Si la solicitud de éstos no es atendida dentro de los quince días de


haber sido presentada, o es denegada, la convocatoria es hecha por el
juez de primera instancia del domicilio de la asociación, a solicitud de los
mismos asociados.

De la solicitud se corre traslado a la asociación por el plazo de tres días,


y con la contestación o en rebeldía resuelve el juez en mérito del libro de
registro. Procede el recurso de apelación en el efecto devolutivo.

El juez, si ampara la solicitud, ordena se haga la convocatoria de


acuerdo al estatuto, señalando el lugar, día, hora de la reunión, su
objeto, quien la presidirá y el notario que de fe de los acuerdos.

Facultades de la Asamblea General

Artículo 86.- La asamblea general elige a las personas que integran el


consejo directivo, aprueba las cuentas y balances, resuelve sobre la
modificación del estatuto, la disolución de la asociación y los demás
asuntos que no sean competencia de otros órganos.

Quórum para adopción de acuerdos

Artículo 87.- Para la validez de las reuniones de asamblea general se


requiere, en primera convocatoria, la concurrencia de más de la mitad
de los asociados. En segunda convocatoria, basta la presencia de
cualquier número de asociados. Los acuerdos se adoptan con el voto de
más de la mitad de los miembros concurrentes.

Para modificar el estatuto o para disolver la asociación se requiere, en


primera convocatoria, la asistencia de más de la mitad de los asociados.
Los acuerdos se adoptan con el voto de más de la mitad de los

82
miembros concurrentes. En segunda convocatoria, los acuerdos se
adoptan con los asociados que asistan y que representen no menos de la
décima parte.

Los asociados pueden ser representados en asamblea general, por otra


persona. El estatuto puede disponer que el representante sea otro
asociado.

La representación se otorga por escritura pública. También puede


conferirse por otro medio escrito y sólo con carácter especial para cada
asamblea.

Derecho de voto

Artículo 88.- Ningún asociado tiene derecho por sí mismo a más de un


voto.

Carácter personalísimo de la calidad del asociado

Artículo 89.- La calidad de asociado es inherente a la persona y no es


trasmisible, salvo que lo permita el estatuto.

Renuncia de los asociados

Artículo 90.- La renuncia de los asociados debe ser formulada por escrito.

Pago de cuotas adeudadas

Artículo 91.- Los asociados renunciantes, los excluidos y los


sucesores de los asociados muertos quedan obligados al pago de las
cuotas que hayan dejado de abonar, no pudiendo exigir el reembolso de
sus aportaciones.

83
Impugnación judicial de acuerdos

Artículo 92.- Todo asociado tiene derecho a impugnar judicialmente los


acuerdos que violen las disposiciones legales o estatutarias.

Las acciones impugnatorias deben ejercitarse en un plazo no mayor de


sesenta días contados a partir de la fecha del acuerdo. Pueden ser
interpuestas por los asistentes, si hubieran dejado constancia en acta
de su oposición al acuerdo, por los asociados no concurrentes y por los
que hayan sido privados ilegítimamente de emitir su voto.

Si el acuerdo es inscribible en el registro, la impugnación puede formularse


dentro de los treinta días siguientes a la fecha en que la inscripción tuvo
lugar.

Cualquier asociado puede intervenir en el juicio, a su costa para defender la


validez del acuerdo.

La acción impugnatoria se interpone ante el juez de primera instancia del


domicilio de la asociación y se sujeta al trámite del juicio de menor cuantía.
(*)

(*) Párrafo modificado por la Primera Disposición Modificatoria del Texto


Unico Ordenado del Código Procesal Civil, aprobado por Resolución
Ministerial Nº 010-93-JUS, publicada el 22-04-93, cuyo texto es el
siguiente:

"La impugnación se demanda ante el Juez Civil del domicilio de la


asociación y se tramita como proceso abreviado."

84
Responsabilidad de los directivos

Artículo 93.- Los asociados que desempeñen cargos directivos son


responsables ante la asociación conforme a las reglas de la
representación, excepto aquellos que no hayan participado del acto
causante del daño o que dejen constancia de su oposición.

Disolución de pleno derecho

Artículo 94.- La asociación se disuelve de pleno derecho cuando no pueda


funcionar según su estatuto.

Disolución por liquidación

“Artículo 95.- La Asociación se disuelve por liquidación, según lo


acordado por su respectiva Junta de Acreedores de conformidad con la
ley de la materia.

En caso de pérdidas acumuladas, deducidas las reservas superiores al


tercio del capital social pagado, el Consejo Directivo debe solicitar el
inicio del Procedimiento Concursal Ordinario de la asociación, conforme a
la ley de la materia y bajo responsabilidad ante los acreedores por los
daños y perjuicios que resultaren por la omisión."

Disolución por atentar contra orden público

Artículo 96.- El Ministerio Público puede pedir la disolución de la


asociación a la Sala Civil de la Corte Superior del distrito judicial
respectivo, cuando sus fines o actividades sean contrarios al orden
público o a las buenas costumbres. La Sala, oyendo a las partes,
resuelve la disolución dentro del plazo de quince días.

85
A solicitud del Ministerio Público, la Sala puede ordenar la suspensión
inmediata de las actividades de la asociación, mientras se resuelve acerca
de su disolución.

La resolución, si no es apelable, se eleva en consulta a la Sala Civil de la


Corte Suprema, la que oyendo a las partes, resuelve dentro de un plazo
no mayor de quince días. (*)

Disolución por atentar contra orden público

Artículo 96.- El Ministerio Público puede solicitar judicialmente la


disolución de la asociación cuyas actividades o fines sean o resulten
contrarios al orden público o a las buenas costumbres.

La demanda se tramita como proceso abreviado, considerando como


parte demandada a la asociación. Cualquier asociado está legitimado
para intervenir en el proceso. La sentencia no apelada se eleva en
consulta a la Corte Superior.

En cualquier estado del proceso puede el Juez dictar medidas cautelares


suspendiendo total o parcialmente las actividades de la asociación, o
designando un interventor de las mismas."

Disolución por falta de norma estatutaria

Artículo 97.- De no haberse previsto en el estatuto de la asociación


normas para el caso en que no pueda seguir funcionando o para su
disolución, se procede de conformidad con lo dispuesto en el artículo 599,
inciso 2.

Destino del patrimonio restante a la liquidación

Artículo 98.- Disuelta la asociación y concluida la liquidación, el haber

86
neto resultante es entregado a las personas designadas en el estatuto,
con exclusión de los asociados. De no ser posible, la Sala Civil de la
Corte Superior respectiva ordena su aplicación a fines análogos en
interés de la comunidad, dándose preferencia a la provincia donde tuvo
su sede la asociación.

TITULO III

FUNDACIÓN

Artículo 99.- La fundación es una organización no lucrativa instituida


mediante la afectación de uno o más bienes para la realización de
objetivos de carácter religioso, asistencial, cultural u otros de interés
social.

Constitución de la Fundación

Artículo 100.- La fundación se constituye mediante escritura pública,


por una o varias personas naturales o jurídicas, indistintamente, o por
testamento.

Acto constitutivo

Artículo 101.- El acto constitutivo de la fundación debe expresar


necesariamente su finalidad y el bien o bienes que se afectan. El
fundador puede también indicar el nombre y domicilio de la fundación, así
como designar al administrador o a los administradores y señalar normas
para su régimen económico, funcionamiento y extinción así como el
destino final del patrimonio.

Puede nombrarse como administradores de la fundación a personas


jurídicas o a quien o quienes desempeñen funciones específicas en ellas.

87
En el primer caso, debe designarse a la persona natural que la represente.

El registrador de personas jurídicas debe enviar al Consejo de Súper


vigilancia de Fundaciones el título de constitución que careciere de
alguno de los requisitos señalados en el primer párrafo del presente
artículo. El Consejo procederá en un plazo no mayor de diez días, con
arreglo al artículo 104, incisos 1 a 3, según el caso.

Revocación del fundador

Artículo 102.- La facultad de revocar no es transmisible. El acto de


constitución de la fundación, una vez inscrito, es irrevocable.

Consejo de Supervigilancia de Fundaciones

Artículo 103.- El Consejo de Supervigilancia de Fundaciones es la


organización administrativa encargada del control y vigilancia de las
fundaciones.
Su integración y estructura se determinan en la ley de la materia.

Funciones del Consejo de Supervigilancia de Fundaciones

Artículo 104.- El Consejo de Supervigilancia de Fundaciones ejerce las


siguientes funciones básicas:
1 . Indicar la denominación y domicilio de la fundación, cuando no consten
del acto constitutivo.

2 . Designar a los administradores cuando se hubiese omitido su


nombramiento por el fundador o sustituirlos al cesar por cualquier
causa en sus actividades, siempre que no se hubiese previsto, para
ambos casos, en el acto constitutivo la forma o modo de
reemplazarlos.

88
En el caso previsto en el párrafo anterior, están impedidos de ser
nombrados como administradores de las fundaciones, los
beneficiarios o los representantes de las instituciones beneficiarias.
Asimismo, en dicho supuesto, el cargo de administrador es
indelegable.

3. Determinar, de oficio y con audiencia de los administradores o a


propuesta de éstos, el régimen económico y administrativo, si hubiere
sido omitido por el fundador, o modificarlo cuando impidiese el normal
funcionamiento o conviniere a los fines de la fundación.

4. Tomar conocimiento de los planes y del correspondiente presupuesto


anual de las fundaciones, para lo cual éstas elevan copia de los
mismos al Consejo al menos treinta días antes de la fecha de
iniciación del año económico.

5. Autorizar los actos de disposición y gravamen de los bienes que no


sean objeto de las operaciones ordinarias de la fundación y establecer
el procedimiento a seguir, en cada caso.

6. Promover la coordinación de las fundaciones de fines análogos


cuando los bienes de éstas resulten insuficientes para el
cumplimiento del fin fundacional, o cuando tal coordinación
determinase una acción más eficiente.

7. Vigilar que los bienes y rentas se empleen conforme a la finalidad


propuesta.

8. Disponer las auditorías necesarias.

9. Impugnar judicialmente los acuerdos de los administradores que sean


contrarios a ley o al acto constitutivo o demandar la nulidad o
anulación de los actos o contratos que celebren, en los casos
previstos por la ley. La impugnación se tramita como proceso

89
abreviado; la demanda de nulidad o de anulación como proceso
de conocimiento.

10. Intervenir como parte en los juicios en que se impugne la validez del
acto constitutivo de la fundación.

11. Designar al liquidador o a los liquidadores de la fundación a falta de


disposición en el acto constitutivo.

12. Llevar un registro administrativo de fundaciones.

Presentación de cuentas y balances

Artículo 105.- Los administradores están obligados a presentar al


Consejo de Supervigilancia de Fundaciones, para su aprobación, las
cuentas y el balance de la fundación, dentro de los cuatro primeros meses
del año.

Acciones judicial contra los administradores.

Artículo 106.- El Consejo de Supervigilancia de Fundaciones puede


iniciar acción judicial contra los administradores que no cumplan con
presentar las cuentas y el balance anuales de la fundación o si éstos
fueron desaprobados y en otros casos de incumplimiento de sus deberes.

A pedido de parte, el juez de primera instancia puede, por causa justificada,


suspender a los administradores.

Declarada la responsabilidad, los administradores cesan


automáticamente en el ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de la
acción penal a que hubiere lugar.

Los administradores suspendidos son reemplazados de acuerdo a lo


dispuesto en el acto constitutivo o, en su defecto, por el Consejo de

90
Supervigilancia de Fundaciones.

La demanda de presentación de cuentas y balances y la de suspensión


de los administradores en su cargo, se tramitan como proceso abreviado.
La demanda de desaprobación de cuentas o balances y la de
responsabilidad por incumplimiento de deberes, como proceso de
conocimiento.

Personas prohibidas para contratar con Fundaciones

Artículo 107.- El administrador o los administradores de la fundación,


así como sus parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y
segundo de afinidad, no pueden celebrar contratos con la fundación,
salvo autorización expresa del Consejo de Supervigilancia de
Fundaciones.

La prohibición se hace extensiva a las personas jurídicas de las cuales


sean socios tanto el administrador o los administradores de la fundación,
como sus parientes en los grados señalados en el párrafo anterior.

Artículo 108.- El Consejo de Supervigilancia de Fundaciones puede,


respetando en lo posible la voluntad del fundador y con audiencia de
los administradores, solicitar a la Sala Civil de la Corte Superior
respectiva:

1. La ampliación de los fines de la fundación a otros análogos, cuando el


patrimonio resulta notoriamente excesivo para la finalidad instituida por
el fundador.
2. La modificación del fin fundacional, cuando por el transcurso del tiempo
haya perdido el interés social a que se refiere el artículo 99.

91
Ampliación y modificación de los objetivos de la Fundación

Artículo 108.- El Consejo de Supervigilancia de Fundaciones, respetando


en lo posible la voluntad del fundador, puede solicitar al Juez Civil:

1. La ampliación de los fines de la fundación a otros análogos,


cuando el patrimonio resulta notoriamente excesivo para la finalidad
instituida por el fundador.

2. La modificación de los fines, cuando haya cesado el interés social a que


se refiere el artículo 99.

La pretensión se tramita como proceso abreviado, con citación del


Ministerio Público, considerando como emplazados a los
administradores de la fundación".

Disolución de la Fundación

Artículo 109.- El Consejo de Supervigilancia puede solicitar la disolución


de la fundación cuya finalidad resulte de imposible cumplimiento.

La demanda se tramita como proceso abreviado ante el Juez Civil de la


sede de la fundación, emplazando a los administradores. La demanda
será publicada por tres veces en el diario encargado de los avisos
judiciales y en otro de circulación nacional, mediando cinco días entre
cada publicación. La sentencia no apelada se eleva en consulta a la Corte
Superior.

Destino del patrimonio restante a la liquidación

Artículo 110.- El haber neto resultante de la liquidación de la fundación


se aplica a la finalidad prevista en el acto constitutivo. Si ello no fuera
posible, se destina, a propuesta del Consejo, a incrementar el patrimonio

92
de otra u otras fundaciones de finalidad análoga o, en su defecto, a la
Beneficencia Pública para obras de similares propósitos a los que tenía
la fundación en la localidad donde tuvo su sede.

TITULO IV

COMITÉ

Noción

Artículo 111.- El comité es la organización de personas naturales o


jurídicas, o de ambas, dedicada a la recaudación pública de aportes
destinados a una finalidad altruista.

El acto constitutivo y el estatuto del comité pueden constar, para su


inscripción en el registro, en documento privado con legalización notarial
de las firmas de los fundadores.

Registro de miembros

Artículo 112.- El comité debe tener un registro actualizado que contenga el


nombre, domicilio, actividad y fecha de admisión de sus miembros, con
indicación de los integrantes del consejo directivo o de las personas que
ejerzan cualquier otra actividad administrativa.

El registro debe constar de un libro llevado con las formalidades de ley,


bajo la responsabilidad de quien preside el consejo directivo.

Estatuto del Comité

Artículo 113.- El estatuto del comité debe expresar:

93
1 . La denominación, duración y domicilio.
2 . La finalidad altruista propuesta.
3. El régimen administrativo.
4 . La constitución y funcionamiento de la asamblea general y del
consejo directivo, así como de cualquier otro órgano administrativo.
5 . La designación del funcionario que ha de tener la representación legal
del comité.
6 . Los demás pactos y condiciones que se establezcan.

Convocatoria del Consejo Directivo

Artículo 114.- El consejo directivo es el órgano de gestión del comité y es


convocado por quien lo presida en los casos previstos en el estatuto o
cuando lo solicite cualquiera de los miembros integrantes del consejo o la
décima parte de los miembros del comité. Si su solicitud fuese denegada
o transcurren siete días de presentada sin efectuarse la convocatoria, se
procede de conformidad con lo establecido en el artículo 85.

Atribuciones de la Asamblea General

Artículo 115.- La asamblea general elige a las personas que integran el


consejo directivo. Puede modificar el estatuto, acordar la disolución del
comité y adoptar cualquier otra decisión que no sea de competencia de
otros órganos.

Quórum para reuniones y acuerdos

Artículo 116.- Para la validez de las reuniones de la asamblea, para


el cómputo del quórum y para las votaciones, se aplica lo dispuesto en
los artículos 87, párrafo primero, y 88.

Denuncia de actos y acuerdos ilegales

94
Artículo 117.- Cualquier miembro del comité o del consejo directivo tiene el
derecho y el deber de denunciar ante el Ministerio Público los acuerdos o
los actos que violen las disposiciones legales o estatutarias.

Responsabilidad del Consejo Directivo

Artículo 118.- Los miembros del consejo directivo son responsables


solidariamente de la conservación y debida aplicación de los aportes
recaudados a la finalidad anunciada.

Control de los aportes por el Ministerio Público

Artículo 119.- El Ministerio Público vigila, de oficio o a instancia de


parte, que los aportes recaudados por el comité se conserven y se
destinen a la finalidad propuesta y, llegado el caso, puede solicitar la
rendición de cuentas, sin perjuicio de la acción civil o penal a que haya
lugar.

Disolución por atentar contra el orden público

Artículo 120.- Es de aplicación al Comité lo dispuesto en el artículo 96."

Disolución y liquidación del Comité

Artículo 121.- Cumplida la finalidad propuesta, o si ella no se ha podido


alcanzar, el consejo directivo procede a la disolución y liquidación del
comité, presentando al Ministerio Público copia de los estados finales de
cuentas."

95
Aplicación del haber neto

Artículo 122.- El consejo directivo adjudica a los erogantes el haber neto


resultante de la liquidación, si las cuentas no hubieran sido objetadas por
el Ministerio Público dentro de los treinta días de haberle sido presentadas.
La desaprobación de las cuentas se tramita como proceso de
conocimiento, estando legitimados para intervenir cualquiera de los
miembros del comité.

Si la adjudicación a los erogantes no fuera posible, el consejo entregará el


haber neto a la entidad de Beneficencia Pública del lugar, con
conocimiento del Ministerio Público."

Aplicación supletoria de normas

Artículo 123.- El comité se rige, además, por los artículos 81 a 98, en cuanto
le fueren aplicables.

SECCION TERCERA

ASOCIACIÓN, FUNDACIÓN Y COMITÉ NO INSCRITOS

TITULO I
ASOCIACIÓN

Régimen de la asociación de hecho

Artículo 124.- El ordenamiento interno y la administración de la asociación


que no se haya constituido mediante escritura pública inscrita, se regula
por los acuerdos de sus miembros, aplicándose las reglas establecidas en
los artículos 80 a 98, en lo que sean pertinentes.

96
Dicha asociación puede comparecer en juicio representada por el
presidente del consejo directivo o por quien haga sus veces.

Fondo común de la asociación de hecho

Artículo 125.- Los aportes y las cuotas de los asociados, así como los
bienes que adquiera la asociación, constituyen su fondo común. Mientras
está vigente la asociación no se puede pedir la división y partición de
dicho fondo, ni el reembolso de las aportaciones de los asociados.

Responsabilidad por obligaciones de los representantes

Artículo 126.- El fondo común responde de las obligaciones contraídas por


los representantes de la asociación. De dichas obligaciones responden
solidariamente quienes actúen en nombre de la asociación, aun cuando
no sean sus representantes.

TITULO II

FUNDACIÓN

Inscripción de la fundación de hecho

Artículo 127.- Si por cualquier causa el acto constitutivo de la fundación


no llega a inscribirse, corresponde al Consejo de Supervigilancia de
Fundaciones, al Ministerio Público o a quien tenga legítimo interés,
realizar las acciones para lograr dicha inscripción.

Responsabilidad solidaria de los administradores

Artículo 128.- Los administradores de la fundación, en tanto no esté


inscrita, son solidariamente responsables de la conservación de los bienes

97
afectados a la finalidad propuesta y de las obligaciones que hubieren
contraído.

Afectación del patrimonio a otra fundación

Artículo 129.- De no ser posible la inscripción a que se refiere el artículo


127, la Sala Civil de la Corte Superior de la sede de la fundación, a
solicitud del Consejo de Supervigilancia de Fundaciones, del Ministerio
Público o de quien tenga legítimo interés, afectará los bienes a otras
fundaciones de fines análogos o, si ello no es posible, a otra fundación
preferentemente establecida en el mismo distrito judicial.

TITULO III

COMITÉ

Comité de hecho

Artículo 130.- El comité que no se haya constituido mediante instrumento


inscrito se rige por los acuerdos de sus miembros, aplicándose las reglas
establecidas en los artículos 111 a 123, en lo que sean pertinentes.

El comité puede comparecer en juicio representado por el presidente del


consejo directivo o por quien haga sus veces.

Responsabilidad solidaria de los organizadores

Artículo 131.- Quienes aparezcan como organizadores del comité y


quienes asuman la gestión de los aportes recaudados, son responsables
solidariamente de su conservación, de su aplicación a la finalidad
anunciada y de las obligaciones contraídas.

98
Disolución y rendición de cuentas a pedido del Ministerio Público

Artículo 132.- Cumplida la finalidad propuesta, o si ella no se hubiera


podido alcanzar, el Ministerio Público solicita de oficio o a instancia de
parte, la disolución del comité y la rendición judicial de cuentas,
proponiendo la afectación del haber neto resultante a fines análogos.

Supervisión de lo recaudado por el Ministerio Público

Artículo 133.- El Ministerio Público vigila, de oficio o a instancia de


parte, que los aportes recaudados se conserven debidamente y se
apliquen a la finalidad anunciada.

SECCION CUARTA

COMUNIDADES CAMPESINAS Y NATIVAS

TITULO ÚNICO
Disposiciones Generales

Noción y fines de las Comunidades Campesinas y Nativas

Artículo 134.- Las comunidades campesinas y nativas son


organizaciones tradicionales y estables de interés público, constituidas
por personas naturales y cuyos fines se orientan al mejor aprovechamiento
de su patrimonio, para beneficio general y equitativo de los comuneros,
promoviendo su desarrollo integral.

Están reguladas por legislación especial.

99
CONCORDANCIAS: R. Nº 126-2011-SUNARP-SA (Elecciones de la
Junta Directiva y Redacción de Estatuto de Comunidades Nativas
Inscritas)

Existencia jurídica de las comunidades

Artículo 135.- Para la existencia legal de las comunidades se requiere,


además de la inscripción en el registro respectivo, su reconocimiento
oficial.

Carácter de las tierras de las comunidades

Artículo 136.- Las tierras de las comunidades son inalienables,


imprescriptibles e inembargables, salvo las excepciones establecidas por
la Constitución Política del Perú.

Se presume que son propiedad comunal las tierras poseídas de acuerdo


al reconocimiento e inscripción de la comunidad.

CONCORDANCIAS: R. Nº 126-2011-SUNARP-SA (Elecciones de la


Junta Directiva y Redacción de Estatuto de Comunidades Nativas
Inscritas)

Estatuto de las comunidades

Artículo 137.- El Poder Ejecutivo regula el estatuto de las


comunidades, el cual consagra su autonomía económica y
administrativa, así como los derechos y obligaciones de sus miembros y las
demás normas para su reconocimiento, inscripción, organización y
funcionamiento.

100
Asamblea General

Artículo 138.- La asamblea general es el órgano supremo de las


comunidades. Los directivos y representantes comunales son elegidos
periódicamente, mediante voto personal, igual, libre, secreto y obligatorio.

Padrón y catastro de las comunidades

Artículo 139.- Las comunidades tienen un padrón general actualizado con


el nombre, actividad, domicilio y fecha de admisión de cada uno de sus
miembros, con indicación de los que ejerzan cargos directivos o
representación.

Las comunidades tienen, asimismo, un catastro en el que constan los


bienes que integran su patrimonio. En el padrón general y en el catastro
constan también los demás datos que señale la legislación especial.
CONCORDANCIAS: R. Nº 126-2011-SUNARP-SA (Elecciones de la
Junta Directiva y Redacción de Estatuto de Comunidades Nativas
Inscritas)

101
CONCLUSIONES

La noción de "persona jurídica", en cuanto a una elaboración conceptual de los


tiempos modernos, resulta ser, de suyo, abstracta y compleja. Ello ha dado
lugar a diversos y encontrados planteamientos teóricos con el propósito, para
nosotros aún no logrado, de explicar de manera satisfactoria su naturaleza
jurídica dentro de la actual concepción del derecho.

Persona Jurídica es una entidad que tiene derechos y obligaciones. Esto


implica que los individuos que conforman un grupo (por ejemplo, una
asociación) son entendidos como si fueran un individuo, una persona con
obligaciones y derechos.

La persona jurídica es reconocida como tal a partir de su constitución a través


de una escritura pública, en la cual se establecen las normas y aspectos que la
definen y, por consiguiente, las obligaciones y derechos que posee.

El hecho de que la persona jurídica tenga personalidad propia y diferenciada de


la de sus miembros no significa que éstos no puedan asumir determinadas
responsabilidades. Estas responsabilidades, normalmente han sido de tipo civil,
aunque determinadas legislaciones ya comienzan a contemplar
responsabilidades penales.

Podemos apreciar que el proceso de lo que hoy conocemos como persona


jurídica no ha sido fácil ni pacifico dentro de lo que es el reconocimiento jurídico
de las instituciones lo que si podemos establecer que la misma es producto del
hombre de su necesaria relación con los demás, pero sobretodo que como
fenómeno jurídico es recogido por nuestro ordenamiento civil en el Código
Peruano de 1984, ahora existen posiciones que reclaman un cambio como
otras que no creen necesaria modificación alguna lo preciso es señalar que con
la receptación del mismo la normatividad peruana regula una figura que el
propio derecho a nivel general acepta y demuestra de esta manera el
compromiso que debe de existir con la misma.

102
REFERENCIA

Balarezo, E. (1984) La Persona Jurídica, un estudio evolutivo de una figura


clave del código civil Peruano. Recuperado
dehttp://www.derecho.usmp.edu.pe/itaest2011/Articulos_estudiantiles/10-
2011_LA_PERSONA_JURIDICA_UN%20ESTUDIO_EVOLUTIVO.pdf

Castillo, L. (2007) La persona jurídica como titular de Derechos


Fundamentales. Recuperado
dehttps://pirhua.udep.edu.pe/bitstream/handle/11042/2073/Persona_juridica_
como_titular_derechos_fundamentales.pdf?sequence=1

Barros, E. Rojas, N. (2007) Personas Jurídicas. Recuperado


defile:///C:/Users/VSQUEZ/Downloads/Personas_Jur_dicas%20(3).pdf

Fernández, S. (2009) Derecho de las Personas en el código civil Peruano.


Lima: Grijley.

Torres, A. (2008) Introducción al Derecho. Perú: IDEMSA.

Cusi, E. (2015) Código Civil. Perú: Gaceta Jurídica Editores.

103