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LA PAREJA Y LA FAMILIA.

La familia parece a menudo incapaz de cumplir su propia función; y si las


conclusiones no son siempre dramáticas, sí son ampliamente insuficientes. No en vano, aunque
equivocadamente, se ha hablado con frecuencia en estos años de fin o superación de la familia y de
la pareja, sin indicar por otra parte alternativas concretas y posibles.

Queda en pie el hecho de que dentro del grupo familiar queda sin resolver el problema de la
comunicación Con el cual están ligados todos los demás.

No solo el lenguaje hace resaltar distancias insalvables entre padres e hijos, sino que entre los
mismos padres los gestos y las palabras se convierten en a menudo en signos de contradicción
huérfanos de los valores de los que deberían originarse.

El padre y la madre no se hablan ya o lo hacen a duras penas; o, peor aún, el hablarse es fuente
cotidiana de conflictos. Los hijos, según van creciendo, renuncian al diálogo sobre los temas más
significativos de su experiencia. Es cierto que los estímulos que llegan de la sociedad son violentos y
provocadores, pero la familia, en vez de ser un filtro aclarador, se convierte en un espacio donde
todo se estanca de modo casi sofocante. Los valores, aunque no estén ausentes terminan siendo
más un refugio individual que un lugar de serena confrontación y de comunicación interpersonal.

1. Los niños necesitan que los padres les pongan límites para que ellos puedan crecer
respetando a las otras personas, sino no sabrán distinguir claramente lo que deben y lo
que no, así como lo que está bien y mal. Es una forma de protegerlos de los riesgos de
la vida: adicciones o los comportamientos delictivos, pues les enseñamos a cumplir unas normas, un orden y un
respeto, siempre desde el afecto y la congruencia. Así que ya saben, los padres NUNCA pero NUNCA deben
contradecirse (es decir, enseñen con el ejemplo también).
La esencia del aprendizaje brota por curiosidad e imitación, La idea de "repetir como loro" es una
mochila que se arrastra desde la revolución industrial.

Los niños son malos reteniendo discursos pero son infalibles imitando lo que ven. Aprendizaje vicario
le dijeron al principio, neuronas espejo le dicen ahora. Los niños aprenden mirando y no importa que

nombre le pongamos.