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La samaritana

El Evangelio de la samaritana se cumple aquí, ahora. Cada uno de nosotros está


ahora con Jesús junto al pozo.

o De lo contrario no fuera Evangelio (buena noticia de Salvación) sino solo


el relato de un evento histórico ya muy lejano.
 El encuentro de Jesús y la samaritana es la historia de amor mas bella entre
hombre y mujer. Ningún historia de amor se compara.
o Como todo amante, Jesús escoge el momento. Quiere estar a solas con
ella, quiere declararle su amor profundo en intimidad.
o Jesús le dice "Dame de beber". Ella no entiende que El tiene sed, no de
agua natural, sino de ella. Jesús desea su amor.
o El Creador de todas las aguas tiene sed por un agua que El no puede
obtener si ella no se la da libremente: su amor. Ella queda libre para darle
amor.
o Jesús es un amante que se declara, pero no se impone.
o Ella pone objeciones: El es judío, ella samaritana. Estos no se tratan.
o Pero Jesús está dispuesto a vencer las barreras, es un amante que no se
da por vencido. Sabe que no puede forzar pero que si puede seguir
ofreciéndose para vencer las dificultades que los separan.
 Jesús le ofrece su agua viva. Se trata de un amor incomparable.
o «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le
pedirías tú, y él te daría agua viva.»
o Si nosotros conociéramos el amor de Jesús moriríamos de alegría. Nunca
cometiéramos pecado porque pecar apartarse del verdadero amor, es
buscar amor donde no hay.
o Los amantes se juran amor eterno, pero ninguno sino Jesús puede darlo
en verdad. El amor de Jesús salta hasta la vida eterna. Solo con la gracia
de Jesús podemos amar para siempre
 Nuestra oración debería ser como el encuentro de Jesús y la samaritana: darle
nuestro amor y desear el suyo. La oración es una cita con nuestro enamorado:
Jesús.
 Pero le tenemos miedo a Jesús porque guardamos en secreto algo bochornoso:
nuestro pecado. Por eso nos escondemos como Adán y Eva.
 Jesús conoce nuestro pecado. El no buscó a la samaritana porque era pura y
santa, sino porque la ama a pesar de sus grandes pecados. Igual con cada uno
de nosotros.
 Después de revelar su amor, llega el momento en que Jesús nos habla de
nuestros pecados:

«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu


marido. En eso has dicho la verdad.» «Tienes razón, que no tienes marido: has
tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.»
o Jesús, como buen médico, quiere sanar nuestra enfermedad del alma
porque esta nos impide recibir su amor.
o Somos como una vasija rota. Se nos sale el agua viva.
o Jesús desea reparar lo que está roto. Pero debemos confiar en su
tratamiento aunque nos cueste.
o Jesús enseña un nuevo comportamiento. No podemos seguir envenenando
nuestro corazón.
o Jesús no la condena, no la expone ante otros, sino que en privado le
enseña aquello que le impide ser una mujer feliz: su pecado.
 La mujer entonces hace una pregunta doctrinal. Quería saber como se debe dar
culto a Dios.
o Los samaritanos habían mezclado su religión con creencias paganas y se
habían confundido el culto al único Dios.
 Jesús le dice: "Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a
uno que conocemos".
o Jesús enseña que la doctrina es importante. No es igual un culto que otro
como pretenden muchos al caer en el relativismo.
o "porque la salvación viene de los judíos".
o La doctrina es revelación del Dios que salva. Esta llega a su plenitud en
Jesús, el Salvador.
o Jesús, por amor, revela a la mujer el camino de salvación que incluye el
conocimiento de la moral y la doctrina.
o En adelante el culto ha de ser en espíritu y verdad.
 Los discípulos no entienden. Jesús les enseña que su alimento es hacer la
voluntad del Padre.
o Jesús pasa hambre como todo ser humano. Pero por encima de todo tiene
hambre de salvar almas. Así es el amor.
 Jesús ve los campos dorados, listos para la ciega. Hay multitudes que necesitan
salvación. Sin embargo Jesús mira a cada persona y tiene sed por cado uno de
nosotros en particular.
o El demonio a veces nos tienta a pensar que Jesús ama a todos pero como
una masa y no personalmente. Debemos entonces recordar que somos la
samaritana en el pozo.
 La mujer olvida el cántaro al irse presurosa a su pueblo. Así el evangelista
demuestra la profunda impresión que hizo Jesús en la mujer, pues una mujer en
aquel tiempo difícilmente se olvida del cántaro. Es demasiado valioso y útil.
 Tampoco una mujer anuncia a los cuatro vientos sus pecados como hizo la
samaritana: "Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho;
¿será éste el Mesías?". Está claro que el encuentro con Jesús ha causado un
impacto profundamente transformador en su vida. Ante eso, aun lo mas
importante queda pequeño. Ha perdido el usual miedo al que dirá la gente. La
experiencia de Jesús se antepone a toda otra preocupación humana.
 Ella se convierte en gran evangelizadora. Todos puede ver que es una mujer
nueva y quieren ver quien causó ese impacto tan grande.
o En nuestro ambiente, ¿saben la gente de nuestro encuentro con Jesús?
o Si de verdad lo conocemos, no lo podremos jamás esconder.
 La gente del pueblo van a Jesús y ellos mismos llegan a conocerlo. Este debe ser
el deseo de todo papá, mamá para sus hijos y de todo cristiano, que nadie se
quede solo con lo que le hemos dicho de Jesús sino que vayan a El y le conozcan.