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Reflexión Pedagógica # 3

Stephanie Arroyave Gil ID: 000238215


Fecha: viernes 27 de abril de 2018
Curso: Práctica Docente II-Inglés

Enseñar a adolescentes: del sentimiento a al aprendizaje significativo

Durante mi práctica he tenido que atender a una población que está en constantes

cambios físicos y psicológicos, que busca su identidad a diario, y trata de canalizar

todas las emociones y sentimientos que experimenta para poder darles sentido

con unos resultados no siempre positivos. Trabajar con adolescentes ha sido un

reto para mí y aunque no ha sido fácil he disfrutado profundamente la experiencia

de observar cómo un joven lucha por enfrentar su crecimiento y entender quién es

en el mundo, a veces desde la rebeldía, o a veces desde una gran timidez.

Análogamente, Kiel (1969) define a la adolescencia como un periodo de transición

en el estatus biosocial del individuo: el periodo que transcurre entre la madurez

biológica y social. Este núcleo biológico está presente en todas las culturas y

épocas históricas, aunque se manifieste cultural y psicológicamente según formas

variadas. Mi objetivo en esta reflexión es pensar sobre el ser de los adolescentes y

pensar en cómo pueden mejorar mis prácticas para acercarme mejor a ellos.
Como mencionaba Kiel (1969) la adolescencia es un período de transición que se

manifiesta de formas varias en todos los individuos, pues para unos puede ser

traumática, debido a que su desarrollo fisiológico fue más lento o más rápido,

porque los gustos y aficiones se orientaron hacia un tema poco conocido y ese

gusto fue sancionado por los demás, o porque la experiencia de madurar y adquirir

más responsabilidades causó una afección psicológica profunda. Este período no

es sencillo y la experiencia de crecer mientras se va dejando la infancia atrás

progresivamente, causa una gran desazón en el individuo.

Ahora bien, en varias ocasiones he tenido que sentirme fracasada en el ámbito

pedagógico, debido a que mis estudiantes adolescentes se muestran rebeldes y

groseros frente en mis clases y frente a mis sugerencias. Yo trato de entender

estas situaciones y busco enfrentarlas a través del tacto pedagógico, el

aprendizaje significativo y el uso de estrategias que los motive a aprender.

Una buena manera de motivar a los adolescentes para que encuentren las clases

más enriquecedoras e interesantes es trabajar con situaciones hipotéticas que los

lleven a estimular su pensamiento, pues según Serrano (2011) los adolescentes

pasan a ser capaces de razonar sobre las distintas posibilidades de una situación,

aunque no tengan una existencia real y concreta. Son proclives por tanto a

interrogar a la realidad, imaginando otras situaciones posibles a la presente y

conjeturando sobre las consecuencias derivadas de esas otras posibilidades. Esta

característica se puede interpretar a menudo como una actitud insidiosa y molesta

a ojos del adulto, más interesado en asentar normas y conocimientos ante los

adolescentes. Por ejemplo, a los adolescentes les gusta generar situaciones en


las que pueden cambiar los resultados de la realidad como si un cocodrilo fuera

presidente, ¿qué pasaría? O si X cosa pasará en la sociedad, ¿qué ocurriría? Lo

importante para motivarlos es no castrar su capacidad imaginativa y comprender

su mundo de vida a través de su sentir.

Serrano (2011) también propone que durante la adolescencia se ponen en marcha

un conjunto de cambios que afectan decisivamente a la capacidad de

pensamiento y de razonamiento de los individuos. La adquisición de esta nueva

forma de pensar (más abstracto, complejo, lógico y sistemático) capacita al

individuo para afrontar en mejores condiciones las tareas evolutivas de la

transición hacia la edad adulta. Y por ello las actividades que se hacen durante

estos años deben ser estimulantes y un reto para ellos, pues su intelecto está en

plena construcción y consolidación.

Un aspecto que me gustaría resaltar es que los adolescentes son competitivos por

naturaleza, pues están tratando de buscar reconocimiento y aprobación social

todo el tiempo, por lo que realizar actividades que incluyan una competencia sana

y que lleve al aprendizaje significativo desde lo didáctico, ayuda a que encuentren

más sentido en las clases.

Asimismo, el adolescente está experimentando un mar de sentimientos que no

conoce y que no sabe cómo enfrentar, sentimientos tales como el amor, el deseo,

el engaño, la desilusión, y dicho desencantó o ilusión con el mundo puede llevar a

problemas psicológicos graves o a luchas constantes para encontrar un punto de

equilibrio. Ser maestra en este ámbito me lleva a pensarme más que nada como

una psicóloga o una terapeuta que trata de entender sus afecciones y tristezas
para mejorarlas por medio de mi enseñanza. Para finalizar este tema, he

aprendido que debo ser muy paciente y saber reconocer los tiempos de cada

adolescente para saber de qué manera enseñar y planear mis actividades, pues

hay personalidades en este ámbito que van desde niños muy proactivos y

dispuestos a trabajar, a otros chicos perezosos que no encuentran sentido, ni

gracia a nada en el mundo, así que adaptarme a esas necesidades es casi que

obligatorio para mí.

Otra lección adicional que considero importante mencionar es que los

adolescentes están hoy, más que nunca, enganchados con la tecnología y las

redes sociales, estos pasan la mayor parte de su tiempo navegando por la

Internet. Saber integrar la tecnología al aula en esta etapa de sus vidas es

importante para hacer más significativo el aprendizaje y enseñarles a darle un

mejor uso a la tecnología.

Por último, es importante mencionar que la rebeldía y la actitud retadora de los

adolescentes es algo normal que hace parte de su evolución como seres

humanos, y que esta actitud no debe ser satanizada ni mal interpretada, dado que

algunos adolescentes presentan estas actitudes por falta de atención en sus casas

o por la ausencia de unas figuras paternas firmes que le enseñen y le transmitan

una cultura de respeto y honra al maestro. No podría concluir sin decir que

considero que la mejor manera en la que podría acercarme a ellos y mejorar su

disposición frente al estudio es llevándoles actividades que estimulen su intelecto

y su capacidad de pensar críticamente, ya que esto parte de la formación de


mejores ciudadanos, desde la adolescencia este trabajo es fundamental para el

futuro y para el bienestar social.

Referencias:

Kiell, Norman (1969). The Universal Experience of Adolescence. London:

University of London Press.

Serrano, J.E. (2011). El desarrollo cognitivo del adolescente. Recuperado de:

http://www3.uji.es/~betoret/Instruccion/Aprendizaje%20y%20DPersonalidad/Curso

%2012-13/Apuntes%20Tema%202%20El%20desarrollo%20cognitivo%20del

%20adolescente.pdf