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UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE

SAN MARCOS
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS

MONOGRAFÍA: LA MERCANCÍA Y SUS


FACTORES
Profesor:

Espinoza Lara, Javier Ubaldo

Aula:

205

Alumnos:

Araujo Campomanez, Jesús Samir 17120094 - Economía

Báez Zevallos, Alan Alfredo 17120207 - Eco. Internacional

Samaniego Inga, Mayte 17120123 - Economía

Ciudad Universitaria, mayo de 2018


INDICE
I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 2

II. MARCO TEÓRICO ................................................................................................ 3

2.1 El método del marxismo ................................................................................. 3

2.2 La mercancía y sus factores: .......................................................................... 6

La mercancía y el capitalismo .................................................................. 6

Valor de uso ............................................................................................ 7

Valor de cambio....................................................................................... 8

Trabajo y valor ....................................................................................... 10

Trabajo abstracto ................................................................................... 11

La relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor ..... 13

El carácter fetichista de las mercancías ................................................. 13

III. CONCLUSIONES ................................................................................................ 16

IV. BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................... 18

1
I. INTRODUCCIÓN

A doscientos años del natalicio de Karl Marx el sistema capitalista está vigente
en todos los confines del planeta, por tanto, resulta pertinente el estudio de la
obra de este pensador alemán. Así, en la presente monografía se desarrolla un
análisis descriptivo del primer capítulo del tomo 1 de El Capital: la mercancía y
sus factores.

En la primera parte de la monografía, con el propósito de realizar una


interpretación adecuada de las ideas marxistas, describimos brevemente el
método de Marx, el cual se caracteriza por el uso de la abstracción y su carácter
histórico.

En la segunda sección, fundamental en el presente trabajo monográfico, se


realiza un análisis descriptivo del concepto de mercancía y el “doble carácter
de los bienes: valor de uso, por sus cualidades materiales, y valor de cambio,
porque se han invertido en ellas una porción del trabajo social” 1, siendo este
último denominado por Marx simplemente valor2, rasgo que caracteriza a la
mercancía como propia del sistema capitalista.

Luego, ahondamos en la relación entre valor y trabajo en las mercancías. El


trabajo, así, posee dos aspectos, uno correspondiente al valor de uso y el otro
al valor de la mercancía que produce; el primer aspecto es el trabajo útil o
concreto, mientras que el segundo es el trabajo “abstracto”.

Finalmente, en la última parte del trabajo señalamos que el fetichismo es una


forma de conciencia —surgida del carácter privado del trabajo— que media la
constitución misma de la mercancía como tal. En este sentido, se argumenta
que el valor no es simplemente una forma de relación social sino, más
precisamente, que es una forma exteriorizada y objetivada de conciencia a
través de la cual los productores de mercancías organizan la producción social.

1
Roll (1938), Historia de las Doctrinas Económicas.

2
Marx (1867), El Capital, Vol. 1

2
II. MARCO TEÓRICO

2.1 El método del marxismo

Desde un punto de vista formal, la metodología económica de Marx


puede parecer similar a la de sus predecesores clásicos y sucesores
neoclásicos, pues Marx era partidario del método abstracto-deductivo,
que fue una característica de la escuela de David Ricardo. Tal es así que
en el prefacio de su obra cumbre, El Capital, decía lo siguiente:

En el análisis de las formas económicas de nada sirven el


microscopio ni los reactivos químicos. El único medio de que
disponemos, en este terreno, es la capacidad de abstracción.3

Asimismo, Marx aceptaba y practicaba lo que los teóricos modernos han


llamado el método de las “aproximaciones sucesivas”, que consiste en
avanzar paso a paso de los más abstracto a lo más concreto, eliminando
suposiciones simplificantes en las etapas sucesivas de la investigación,
de modo que la teoría pueda tomar en cuenta y explicar un campo cada
vez mayor de fenómenos reales.
Sin embargo, un estudio sesudo del método de Marx revela diferencias
entre su método y el de los representantes de la escuela clásica y
neoclásica. La aplicación del principio de abstracción nos expone a
decidir de qué se hace abstracción y de qué no, surgiendo así por lo
menos dos cuestiones: ¿qué problema se examina y cuáles son los
elementos esenciales del problema? Las respuestas a estas preguntas
nos dirán qué dejaremos de abstraer. Así, mientras que para Smith y
Ricardo los problemas a examinar eran, por un lado, la causa y riqueza
de las naciones y, por el otro, las leyes que rigen la distribución de los
productos sobre la tierra, para Marx el objetivo era el estudio del
capitalismo.

3
Marx 1867

3
En cuanto a lo esencial del problema, la abstracción es la herramienta
que nos permite poner de relieve aquello que lo es y hacer posible su
análisis. ¿Y cómo distinguir lo esencial? Pues la práctica metodológica
nos sugiere la formulación de hipótesis acerca de lo que es esencial,
profundizar en estas y comprobar las conclusiones con los datos de la
experiencia. Para el caso de Marx, trataremos de encontrar sus hipótesis
clave y descubrir de dónde las obtiene y cómo desarrolla sus
implicancias.
Con el propósito de ir desentrañando sus hipótesis, podemos ver ya en
el prefacio de su obra “Una contribución a la crítica de la economía
política” las siguientes ideas:

Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las


relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden
comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general
del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las
condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel
siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo
XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de
la sociedad civil hay que buscarla en la economía política […].
El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió
de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la
producción social de su vida los hombres establecen
determinadas relaciones necesarias e independientes de su
voluntad, relaciones de producción que corresponden a una
fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas
materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma
la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que
se levanta la superestructura jurídica y política y a la que
corresponden determinadas formas de conciencia social. El
modo de producción de la vida material condiciona el proceso
de la vida social política y espiritual en general. No es la
conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el
contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al

4
llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas
productivas materiales de la sociedad entran en contradicción
con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más
que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de
propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí.
De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas
relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una
época de revolución social. Al cambiar la base económica se
transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa
superestructura erigida sobre ella. 4

Esto evidencia que la principal preocupación de Marx era la sociedad en


su conjunto, con énfasis en el proceso del cambio social, así, la
Economía Política es importante no por sí misma, sino porque es en su
campo donde se encuentra el ímpetu del cambio social. Por tanto, la
clave del cambio social se encuentra en los movimientos de los modos
de producción, de ahí que el principal objetivo científico de Marx fue
“poner al desnudo la ley económica del movimiento de la sociedad
moderna: el capitalismo”5
Dado este objetivo, cómo era posible reconocer los aspectos esenciales
del problema. Marx retuvo, a la luz de estudios de investigación sobre la
realidad del desarrollo histórico, aquellos elementos del pensamiento de
Hegel que hacían énfasis en el proceso y el desarrollo a través del
conflicto entre fuerzas opuestas o contradictorias. Superando a Hegel,
siguió los conflictos históricos decisivos hasta sus raíces en el modo de
producción; esto es, descubrió que eran lo que él llamó conflictos de
clase. Así, en el Manifiesto Comunista él expone: “La historia de todas
las sociedades que han existido hasta aquí es la historia de las luchas
de clase”6

4
Marx 1859

5
Ibíd.

6
Engels & Marx, 1847

5
2.2 La mercancía y sus factores:

La mercancía y el capitalismo

El verdadero punto de partida de la Economía Política marxista lleva


como título “Las Mercancías”. Así, todo lo que habitualmente se destina
al cambio más bien que al uso directo es una mercancía; el análisis de
la relación de cambio y su aspecto cuantitativo incluye, además, un
análisis del dinero. Los productos del trabajo se convierten en
mercancías tan sólo cuando aparece la división social del trabajo y
cuando existen determinadas formas de propiedad sobre los medios de
producción y los frutos del trabajo. Por consiguiente, la mercancía es una
categoría histórica.

El capitalismo es la forma superior y más compleja de la producción


mercantil. En la producción capitalista, todos los productos del trabajo
son creados para el cambio, son mercancías. La producción mercantil
se convierte en la forma universal de producción; pese a sus profundas
diferencias, la producción mercantil simple y la producción mercantil
capitalista son del mismo tipo: se basan en la división social del trabajo,
en la propiedad privada y en la producción de mercancías para el
mercado.

El cambio de mercancías constituye la relación económica más simple,


que surge históricamente antes que las relaciones capitalistas de
producción y sirve de base necesaria para su desarrollo. Para conocer
el capitalismo es imprescindible estudiar en primer término la forma más
simple de las relaciones mercantiles, el cambio de los productos del
trabajo como mercancías. Lenin al referirse a esta relación expresó: “El
comienzo es el ‘Ser’ más simple, común, inmediato, de masas: la
mercancía singular…”7

7
V.I. Lenin ,1914

6
Valor de uso

Toda mercancía -escribió Marx- tiene un doble aspecto, el de valor de


uso y valor de cambio. El valor de uso no da a una mercancía ningún
carácter peculiar. Los objetos de consumo humano en todas las épocas
y cualquier forma de sociedad poseen igualmente valor de uso. El valor
de uso expresa cierta relación entre el consumidor y el objeto consumido.
La economía política por otra parte, es una ciencia social de las
relaciones entre las personas. Por ende el valor de uso como tal queda
fuera del campo de investigación de la economía política.

Esto no significa que el valor de uso no deba jugar ningún papel en la


economía política. Por el contrario, así como la tierra, aunque no una
categoría económica en si misma, es esencial para la producción, el valor
de uso es un prerrequisito del consumo y, como correctamente observa
Petry, no está de ningún modo excluido por Marx de la cadena causal
de los fenómenos económicos. 8

Marx explica el valor de uso, partiendo del concepto de mercancía,


considerando ésta como un objeto externo y que, en virtud de sus
propiedades, satisface necesidades humanas de cualquier clase.

Así, todas las cosas útiles como el papel y el algodón pueden


considerarse desde dos puntos de vista: el de la cantidad y el
de la calidad. Los dos puntos de vista sirven para describir la
utilidad de las cosas 9

El valor de uso establece una relación entre el consumidor y el objeto


consumido. Dice Marx al respecto:

8
Franz Petry, 1919

9
Marx ,1979.3

7
La utilidad de un objeto lo convierte en valor de uso. Pero esta
utilidad de los objetos no flota en el aire. Es algo que está
condicionado por las cualidades materiales de la mercancía y
que no puede existir sin ellas. Lo que constituye un valor de uso
o un bien es, por tanto, la materialidad de la mercancía misma…
Y este carácter de la mercancía no depende de que la
apropiación de sus cualidades útiles cuesten al hombre poco o
mucho trabajo. Los valores de uso forman el contenido material
de la riqueza, cualquiera que sea la forma social de ésta. En el
tipo de sociedad que nos proponemos estudiar, los valores de
uso son, además, el soporte material del valor de cambio 10

Ahora bien, el valor de uso no es siempre mercancía. Para que se


convierta en mercancía debe ser producido con la finalidad de satisfacer
las necesidades no del propio productor, sino de otros miembros de la
sociedad, debe ser valor de uso social. Pero no todo valor de uso social
es mercancía. Si el campesino dependiente producía trigo y lo entregaba
en concepto de tributo al terrateniente, creaba el valor de uso no para sí,
sino para otros, es decir, creaba el valor de uso social. Sin embargo no
era mercancía por cuanto se entregaba a otros gratuitamente. Para que
el objeto sea mercancía debe pasar de una persona a otra por medio del
cambio en ciertas proporciones. Es decir, el objeto como mercancía no
sólo debe ser valor de uso social, sino también valor de cambio.

Valor de cambio

El valor de cambio de la mercancía se identifica como una correlación


cuantitativa en la que los valores de uso de una clase se cambian por
valores de uso de otra clase. Los valores de cambio de acuerdo con los
cuales unas mercancías se cambian por otras no son siempre
constantes. Se cambian, y eso parece a primera vista que el valor de
cambio de la mercancía es algo casual.

10
Marx 1979.4

8
Por otro lado, el valor de cambio, aparece cuando las cosas son
mercancías. El cambio de mercancías es un cambio de productos del
trabajo considerados como productos individuales. Sobre el valor de
cambio Marx afirma:

A primera vista el valor de cambio aparece como la relación


cuantitativa, la proporción en que se cambia los valores de uso
de una clase por valores de uso de otra, relación que se varía
constantemente con los lugares y los tiempos.11

Ahora bien, el trabajo es lo que tienen en común todas las mercancías y


lo que las hace equiparables. Todas las mercancías son producto del
trabajo. Al equipararse productos entre sí, lo que hace la gente en
realidad es equiparar el trabajo contenido en estas mercancías. El
trabajo materializado en las mercancías forma el valor y determina las
proporciones en que se intercambian. Al cambiar la cantidad de trabajo
invertido en la producción de unas u otras mercancías cambia también
su valor y, respectivamente, las proporciones en que se cambian unas
mercancías por otras. Por consiguiente, la base del valor de cambio de
las mercancías es el valor, determinado por la cantidad de trabajo
invertido en la producción de las mercancías. El valor de cambio es la
forma de manifestarse el valor.

El único creador del valor es el trabajo. Sean cuales fueran las


cualidades naturales de una u otra mercancía, su valor depende
únicamente de la cantidad de trabajo materializado en ella. Según
expresión de Marx, el valor de la mercancía no contiene ni un átomo de
sustancia de la naturaleza. El trabajo materializado en las mercancías es
la sustancia del valor. Por ello la magnitud del valor de la mercancía es
determinada por la cantidad de trabajo invertido que es necesario para
su producción. La medida de trabajo y, por consiguiente, la medida del
valor es el tiempo de trabajo.

11
Marx, 1979.5

9
Trabajo y valor

Adam Smith, en su libro La riqueza de las naciones, en el capítulo IV


sobre El origen y el uso de la moneda, afirma que el valor tiene dos
significados diferentes: “Unas veces, se expresa como la utilidad que
tiene un objeto particular; y otras veces, se expresa como la capacidad
que se deriva de la posesión del dinero”12
Al primero lo llama el valor de uso y al segundo lo llama valor de cambio.
Siguiendo con la afirmación de Smith, las cosas que tienen un gran valor
de uso tienen comúnmente escaso o ningún valor de cambio, y por el
contrario, las que tienen un gran valor de cambio no tienen, muchas
veces, sino un pequeño valor de uso, o ninguno.
En sí, Smith liga muy estrechamente el valor de uso al valor de cambio
y, éste, a su vez, la división del trabajo. Para él, la división del trabajo se
origina por la característica de la naturaleza que tiene por cambiar las
cosas. Dice Smith:

Esta división del trabajo, de la que tantas ventajas se derivan,


no es originalmente el resultado de ninguna sabiduría humana
que prevé y procura esa abundancia general a que da ocasión.
Es la consecuencia necesaria, aunque muy lenta y gradual, de
cierta propensión de la naturaleza humana que no tiene por mira
un beneficio tan grande; la propensión a traficar, a trocar y
cambiar una cosa por otra.13

Marx, está de acuerdo en relacionar la división del trabajo con la


productividad; pero no está de acuerdo en ligar muy internamente la
división del trabajo con el proceso de cambio. Esto quiere decir que las
cosas tienen valor.

12
Adam Smith, 2005.14

13
Adam Smith, 2005.15

10
Así, nuestro autor introduce la teoría del valor-trabajo que da valor a la
mercancía y con ello critica la formulación de los economistas clásicos.
Marx dice que para dar valor a algo debe tenerse en cuenta el tiempo
socialmente necesario para producir los medios de producción y la
materia prima; el tiempo de trabajo socialmente necesario para reponer
la fuerza perdida en la fuerza de trabajo y el plusvalor o plustrabajo. Lo
que le da valor a las mercancías, por tanto, es el trabajo invertido en todo
el proceso.
Marx, en síntesis, se distanció de los economistas clásicos, sobre todo,
porque él no consideraba al trabajo humano simplemente como un valor
de cambio o como una mercancía susceptible de intercambio. Para Marx
el sistema capitalista usa el valor de uso y compra la fuerza de trabajo,
pagando el valor de cambio del trabajador, apropiándose de la plusvalía
que ha generado el trabajador intercambiada luego por dinero.

Trabajo abstracto

El trabajo abstracto representado en el valor de las mercancías es un


concepto que ocupa un lugar importante en el pensamiento de Marx.
El trabajo abstracto es abstracto sólo en el sentido completamente recto
de que se pasan por alto todas las características especiales que
distinguen una clase de trabajo de otra. La expresión trabajo abstracto
es, en pocas palabras, como lo atestigua claramente el uso que Marx
hace de ella, equivalente de “trabajo en general"; es lo común a toda
actividad humana productiva.

Marx no pensó ser el primero en introducir la idea del trabajo en general


en la economía política. Por ejemplo, hablando de Benjamin Franklin 14,a
quien se le considero uno de los principales economistas, luego de
William Petty15, que penetraron en la naturaleza del valor ,hizo la
afirmación siguiente:

14
Benjamin Franklin,1790.

15
William Petty, 1672.

11
Franklin no tiene conciencia de que, estimando el valor de toda
cosa en trabajo, hace abstracción de cualquier diferencia en las
clases del trabajo cambiado, y en esta forma las reduce todas a
trabajo humano igual. Pero aunque ignorante de esto habla
primero de un trabajo sin calificación ulterior, como sustancia del
valor de toda cosa.16

Es importante advertir que la reducción de todo trabajo a un común


denominador, de modo que las unidades de trabajo puedan ser
comparadas entre si y sustituidas una por otra, sumadas y restadas, y
finalmente agrupadas para formar un conjunto social, no es una
abstracción arbitraria. Es más bien, como observa Luckás, una
abstracción “que pertenece a la esencia del capitalismo”. 17

Se puede decir que el trabajo abstracto es el gasto de fuerza de trabajo


humano en general. Cualesquiera que sean las condiciones sociales, el
trabajo constituye un desgaste de fuerza de trabajo (del cerebro, de los
músculos, de los nervios, etc.). Mas sólo cuando se producen
mercancías, aparece en forma específicamente social, se convierte en
trabajo abstracto, que expresa la dependencia recíproca entre todos los
productores de mercancías. El doble carácter del valor se debe al doble
carácter del trabajo que es a la vez abstracto y concreto. El trabajo
concreto es el trabajo específico que requiere un proyecto en tiempo y en
necesidades y por tanto crea valores de uso. El trabajo abstracto, por su
parte, es la energía social desgastada en la elaboración de un producto
u objeto.

16
Marx, 1979

17
Luckás, 1985.

12
La relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría
del valor

Una mercancía parece ser simplemente un artículo útil que ha sido


producido por una suerte especial de trabajador, que trabaja aislado del
resto de la sociedad. Esto es correcto en sí mismo. Peros la investigación
revela que la mercancía en cuestión tiene de común con todas las demás
mercancías, el hecho de absorber una parte del total de la fuerza de
trabajo disponible en la sociedad. Es esta característica de las
mercancías lo que hace de la mercancía el punto de partida y la
categoría central de la economía política de los tiempos modernos.

Desde un punto de vista formal parece que la teoría del valor cuantitativo
solo concierne descubrir las leyes que rigen las proporciones relativas
en que las mercancías se cambian unas por otras. Esta es, la forma en
que la teoría ortodoxa considera el asunto; es únicamente una cuestión
de valor de cambio. Pero para Marx, el valor de cambio es tan solo la
forma fenomenal bajo la cual oculta el valor mismo. Surge, por lo tanto,
la cuestión: ¿En qué consiste el problema del valor cuantitativo, además
de en la mera determinación de las proporciones de cambio?

El hecho de que una mercancía sea un valor significa que es un trabajo


abstracto materializado, o en otras palabras, que ha absorbido una parte
del total de la actividad productora de riqueza de la sociedad.

El carácter fetichista de las mercancías

En la sección cuarta del primer capítulo de El Capital, El fetichismo de la


mercancía y su secreto”, Marx se ocupa de la operación por la cual los
objetos pertenecientes al mundo mercantil y al religioso, aparecen
equipados con vida propia, y con autonomía con respecto a su origen
humano. Así, en el caso de las mercancías, el fetichismo resulta de la
mediatización del trabajo social por el intercambio. Esta relación
fantástica a que alude Marx se aplica, sobre todo, al trabajo y al
trabajador. Esto quiere decir que la fuerza de trabajo se vuelve una

13
mercancía; así la mercancía absorbe de manera ficticia a la fuerza de
trabajo.

El fetiche de la mercancía es, por tanto, la transformación del trabajo y


el producto social en una cosa metafísica. En otras palabras, esta
mercancía se vuelve fetiche gracias a la forma como es producida, es
decir, en el proceso de un trabajo alienado. Esta racionalidad del proceso
alienado provoca que la fragmentación del trabajador se convierta en
una parte de la gran maquinaria de producción; en última instancia se
vuelve un objeto perdiendo su calidad subjetiva. En una palabra, la
fetichización da la contraposición de lo social hacia lo natural.

Marx describe la médula de la doctrina del fetichismo:

En las nebulosas regiones del mundo religioso…los productos


del cerebro humano aparecen como seres independientes
dotados de vida y que entran en relaciones tanto unos con otros
como con la especie humana. Lo mismo pasa en el mundo de
las mercancías con los productos de la mano del hombre. A esto
llamo el Fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo
tan pronto son producidos como mercancía, y que es, por
consiguiente, inseparable de la producción de mercancías. Este
carácter fetichista del mundo de las mercancías tiene su
origen… en el carácter social peculiar del trabajo que produce
mercancías.18

En la mercancía se esconde ideológicamente la carga social del


trabajador y solamente aparece lo concreto del capital. Las personas, en
este sentido, son tratadas como cosas. Se cosifica todo el proceso
productivo y en ello el ser humano. El fetichismo es una representación
tergiversada de las relaciones de producción. Continúa Marx,
ejemplificándonos:

18
Marx 1979. 38-39

14
Como regla general, los artículos de utilidad se convierten en
mercancías sólo porque son productos de individuos privados o
grupos de individuos que realizan su trabajo
independientemente unos de otros. La suma total del trabajo de
todos estos individuos privados forma el trabajo conjunto de la
sociedad. Puesto que los productores no se ponen en contacto
unos con otros, el carácter social específico del trabajo de cada
productor no aparece, excepto en el acto del cambio. En otras
palabras, el trabajo del individuo se afirma como parte del
trabajo de la sociedad sólo a través de las relaciones que el acto
del cambio establece directamente, a través de ellos, entre los
productores. Para éstos, por consiguiente, las relaciones
sociales entre el trabajo de los individuos privados aparecen
como lo que son, es decir, no como relaciones sociales directas
de personas en su trabajo, sino más bien como relaciones
materiales de personas y relaciones sociales de las cosas.19

19
Marx, 1979. 38

15
III. CONCLUSIONES

El estudio de la mercancía y sus factores demuestra que Marx aborda el


estudio del modo de producción capitalista a partir del análisis de aquella.
Marx resalta de entrada, y esta es una aproximación tradicional en toda la
economía clásica, que la mercancía tiene dos dimensiones: es al mismo
tiempo un valor de uso y un valor de cambio. Este razonamiento nos conduce
directamente a la primera gran cuestión: ¿en qué reside la causa del valor? Si
hacemos abstracción del dinero, considerado como un simple medio de
cambio, el valor de cambio aparece como un tipo de cambio, es decir como la
proporción según la cual se intercambian entre sí valores diferentes de uso.
Según Marx esto no es más que una impresión, que no debería llevarnos a
extraer conclusiones equivocadas. Si el intercambio puede transformar en
relación cuantitativa dos utilidades imposibles de medir, es porque las
mercancías comparten un elemento común, y ese elemento común es
cuantificable. Así, el principio general de la teoría marxista del valor trabajo es
entonces que el valor (de cambio) está determinado por el número de horas
necesario para producir una mercancía. A medida que aumenta la fuerza
productiva del trabajo, es decir, el valor de una mercancía varía entonces
directamente en función de la cantidad de trabajo e inversamente en función
de la productividad del trabajo.

Aparte de su finalidad y especificidad, es decir del aspecto concreto y útil,


todo trabajo es un gasto de fuerza humana, de energía física e intelectual.
Visto desde este ángulo, se puede considerar como trabajo abstracto. Este
gasto de "inteligencia, nervio, y de músculo" es precisamente lo que tienen en
común todos los bienes producidos; por ese motivo, es el trabajo abstracto y
no el trabajo concreto el que constituye la esencia del valor. El valor proviene
entonces del trabajo abstracto. En consecuencias, admitamos entonces que
el valor está determinado por el tiempo de trabajo considerado desde el punto
de vista abstracto. Surge entonces una dificultad: ¿podemos tratar el trabajo
como homogéneo y considerar que la hora de trabajo de un obrero es igual a
la de un ingeniero?; evidentemente se trata del mismo problema, de

16
tratamiento de desigualdades de productividad, con que tropezó Ricardo en
su teoría del valor trabajo. Marx elige tomar una unidad de medida, la unidad
de tiempo de trabajo simple sin calificación particular. El trabajo calificado (o
complejo según la denominación de Marx), se trata como un simple múltiplo
del trabajo no calificado. Este artificio, ya presente en Ricardo, lleva
directamente al supuesto implícito de que la estructura de salarios de la
economía, que refleja la jerarquía de trabajos simples y complejos, está dada
y es estable. Esta manera de proceder es lógica en el marco de una teoría del
valor trabajo, pero plantea problemas que Marx no percibió. Lógica porque el
trabajo complejo se puede concebir como el resultado de un trabajo previo de
educación y entrenamiento. Pero también es problemática, porque esta forma
de entender el trabajo exige actualizar los gastos en educación e introduce
entonces la cuestión del interés en la teoría misma de los salarios. Del modo
que sea, el procedimiento de Marx trata el trabajo como homogéneo siguiendo
el camino ya sugerido por Ricardo.

17
IV. BIBLIOGRAFÍA

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