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JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI

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JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


DEDICATORIA

Un esfuerzo que merece ser dedicado a mi familia y a mi amor de adolecente y de vejes, mi Rouss.

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


FELIZ CUMPLEAÑOS
Esto es para ti, mi pequeña.

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


EN ESTAS PALABRAS ESTÁN TODAS LAS VECES QUE HE PENSADO EN TI

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


Miércoles 12 de marzo del 2014.
Despertó y lo primero que hizo fue estirar la mano, hacia la mesita de noche y buscar el
móvil con los ojos cerrados. No lo encontró. Volvió a buscar, tampoco lo encontró. Ahora,
busco con los ojos abiertos y obtuvo el mismo resultado «¡Deje el móvil aquí! o ¿no?»
Estaba confundido. No recordaba mucho, lo poco que recordaba, era el SMS que estaba
escribiendo «Que tengas una bonita noche, mi brujita» tiene muchas duda «¿abre enviado
el SMS?» Esta última duda lo desesperó. Salió de la cama y comenzó a seguir buscando.
Busco en el ropero; volvió a buscar en su mesita de noche; en el suelo; bajo de la cama.
No lo encontraba por ningún lugar «¿y si alguien lo cogió mientras dormía? ¿Pero quién
sería capaz de inmiscuirse en mis cosas?» Avanzó hacia la puerta, lo abrió y se dispuso a
salir. Antes de salir, vio que el patio estaba muy oscuro y decidió retorno a su habitación.
Una vez dentro comienza a buscar el reloj de pared y no lo encontró. Volvió a recordar «el
reloj lo obsequie a mi hermano mayor». Decepcionado por no haber encontrado, decidió
esperar a que amaneciera para preguntar si alguien había cogido su móvil. Retorna a su
cama «¿a seguir durmiendo?» Como alguien podía dormir con esa preocupación encima.
Retorno para contrarrestar al frio de la ¿mañana? O ¿noche? Como podía saber qué hora
era, sino tenía su reloj de pared, ni su móvil. No paso mucho tiempo desde que se había
acobijado. Algo debajo de las sábanas, cerca de sus pies comenzó a vibrar. Como no
reconocer ese sonido que hace algún tiempo comenzó a amar. Si desde que se
comenzaron a mandar SMS se convirtió en su sonido favorito. Reacciono al instante, boto
las sábanas, y todo lo que había encima de la cama. Vio que aún tenía la luz prendida a
causa del mensaje que acababa de llegar «¿Cómo llegó hasta ahí?» No importa, lo
importante es que ya lo encontró. Lo primero que hizo, fue ver la hora. Eran las 3:53 de la
madrugada; luego vio por encima de la hora, observo que había una pequeña figura de
una carta, que indicaba que tenía dos SMS sin ser leídos. Ingresó a la casilla de mensajes y
comenzó a leer.

Ese mismo día, a esa misma hora.


Mientras dormía comenzó a soñar, un sueño poco claro, pero agradable. «Retornaba a
casa después de haber pasado la tarde en una reunión de amigas, a pocos metros de
llegar a su casa, vio a un tipo de espalda sentado en una piedra grande»
–Hola bonita.
No voltea y sigue caminando haciendo oídos sordos a aquella voz.
– ¡Hey tú, bonita!
– ¿Quién eres? –dice mientras voltea.
– Te quiero.
– ¿¡Por qué me dices eso!? ¡Yo no te conozco!
– Te amo.

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– ¡Dime quien eres! Muéstrate, por favor.
Este obedece y se dispone a girar la cabeza «Rin, Rin» era el sonido de su móvil
quien lo había despertado. Coge el móvil aún con los ojos cerrados. Lo encontró
fácilmente, estaba donde siempre, en su mesita de noche. Ahora con los ojos achinados
divisa que era un mensaje que había estado esperando horas antes y que por razones
extrañas recién había llegado «el 93079782… desea comunicarse, si desea llámalo» no era
la clase de SMS que había estado esperando, tal vez lo que ella esperaba, era que el
pudiera disculparse o explicarle del porque no le envió un mensaje de buenas noches, a la
que había estado esperando parte de la noche, al no ver que llegaba, decidió hacerlo ella,
pero no recibió una respuesta. El SMS que le acababa de llegar no era lo que esperaba,
pero le agradaba mucho, eso la mantenía tranquila por momentos, y por otros volvió a
preocuparse ¿y sí le pasó algo?; de seguro que se quedó sin saldo. Este último
pensamiento la tranquilizo por completo.

Horas de la mañana del martes 11 de Marzo del 2014.


Despertó temprano como de costumbre, cogió el móvil y comenzó a escribir «Buenos días,
brujita» la mejor manera de comenzar el día. A él le agradaba mucho escribirle SMS por
las mañanas y por las noches, más aún cuando ella respondía. «Buenos días, Juan» no
paso mucho desde aquel SMS que le había enviado. Ya le había respondido. Lo leyó una y
otra vez «¿le era difícil de entender unas palabras tan corta como aquella?» ¡No!. Le
agradaba demasiado, y era muy feliz todas las veces que leía. Un SMS le era suficiente
para estar pensando todo el día en ella. No sabía exactamente qué es lo que sentía, pero
de que sentía algo, lo sentía. Pensó «¿Esta hermosa sensación, será lo qué tantos llaman
amor? ¿Estaré enamorado?» No lo sabía, pero quería saberlo ¿Quién podría hablarle
sobre este tema? «Mamá debe de saber mucho de este tema» Reacciono… « ¿¡Mamá!?
Sí, desde luego que sabe mucho sobre el tema. Pero… ¿cómo le pregunto? ¿Y si se
molesta? Mejor no. Podría molestarse» ¿Confiaba en su madre? Claro que sí. Cada vez
que se encontraba en un problema acudía a ella, porque siempre le encontraba solución a
todo ello. ¿Pero aquello que le estaba pasando era un problema? No lo sabía, justamente
era eso que quería saber. « ¿Y si pregunto a mis hermanas? ¡No! » Le avergonzaba mucho.
O tal vez debía preguntarle a su amiga, a quién le tenía… ¿mayor confianza? ¿O no? Al
parecer sí, puesto que acostumbraba contarle a grandes rasgos sus actividades del día.
Como también le habla de las cosas que le gustaban y sobre todo de sus sueños. ¿Qué
debía preguntarle exactamente? ¿Cómo le diría? Mientras pensaba, alguien toco la puerta
«toc, toc, toc»

– ¿Quién es?
– Hola, hijo.
– Buen día, mamá.
– Ya ésta listo el desayuno.

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– Ya voy, mamá.
– Te espero –se retiró su madre sin más palabras que decir.
Dejo de pensar en lo que estaba pensando minutos antes de que sonara la puerta.
Salió de la cama y se dirigió a la cocina.

Ese mismo día a esa misma hora mientras se dirigía a la cocina.


Llevaba un pijama blanco con unas figuritas de gatitos de colores. Antes de entrar a la
cocina vio la hora «7:18» faltaba poco menos de veinte minutos para que sus padres
bajaran a tomar el desayuno. Ya dentro de la cocina, dejo escapar un bostezo. Tenía más
sueño que la preocupación de que el desayuno no esté listo a la hora que sus padres
bajaran. Una hora antes había sido despertada por un SMS «Buenos días, brujita»
mensajes como esas que ya se habían hecho costumbre. Lo leyó, lo releyó y lo volvió a
leer tantas veces hasta estar satisfecha consigo misma «me gustan mucho sus mensajes»
se ruborizo un poco « ¿Qué me pasa, por qué me he puesto roja? ¿Por qué me siento muy
feliz cuando me escribe y cuando no lo hace, me molesto? ¿Me estaré enamorando?»
después de esta última pregunta se le escapo una sonrisita. Se puso a imaginar que sería
de ella si estuviese con él. Piensa «no ésta nada mal, además es muy divertido ¿Y si ya ésta
saliendo con alguien? » Este último pensamiento hizo que cambie su expresión. Cambio
esa bonita sonrisa por una incertidumbre. Hasta donde lo recuerda, él nunca le hablo de
amor ¿o sí? Mientras trataba de recordar. No sé de donde le entraron unas tremendas
ganas de dormir.

Ese mismo día, a esa misma hora en otra cocina.


– ¡Ésta muy delicioso el desayuno! – dice después de dar un mordisco a su pan con tortilla.
– Que bueno que te haya gustado – responde mientras coge el tenedor para voltear otra
tortilla que ésta a punto de salir.
– ¡Como no me va a gustar! Si todo lo que sale de tus manos se convierte en mi favorita –
tras decir aquellas palabras da un sorbido a su tasa de leche.
Hay un silencio entre los dos, el único ruido es el que se genera en el sartén. El
silencio termina cuando uno de ellos decide hablar.
– ¿Cómo te fue ayer?
– Todo bien mamá. La pase genial.
– Me alegra mucho que te haya ido muy bien – acota –. Ayer por la noche llamó tu tío y
me pidió que hoy te diera permiso para que vayas a apoyarle en la remodelación de su
nueva casa. Ah y también…

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– Antes de que continues, prométeme que me enseñaras a preparar tortillas – puso una
de las caras más tiernas que pudo, para que no haya negativa de parte de su madre.
– De acuerdo. Te avisare el día que lo volvamos a preparar. De seguro que será la próxima
semana.
– Mamá tiene que ser el viernes.
– Pero…
– ¡Por favor, mamá! – vuelve a poner la carita tierna de hace un momento.
– Ésta bien. No puedo luchar contra esa mirada – sonríe, mientras saca la última tortilla
del sartén.
– Ahora sí, prosigue mamá –se disculpa con otra mirada de aquellas.
– Dijo que vendría por ti, para que vayan juntos.
Justo en ese preciso momento se oyen unos pasos empalagosos que se van
acercando a la puerta de la cocina.
–Hablando del rey de Roma – dice en un tono burlón, retirando la silla para poder salir.
Ambos sonríen. Aquel sonido podían reconocerlo hasta en el fin del mundo. En una
fiesta podían distinguirlo con facilidad. No era necesario tener unos oídos finos para
reconocerlo.
– ¿Cómo es qué entro? Si tus hermanos salieron temprano ¿O es qué ellos dejaron la
puerta abierta? –tantas preguntas la tienen muy confundida.
– Tranquila, mamá. Recuerda que mi tío vivió hasta hace poco en esta casa. Es lógico que
aún conserve las llaves.
Su madre comienza a recordarlo todo. El hijo se acerca a su madre, le da un beso
en la frente. Ahora se va aproximando a la puerta de la cocina. Antes de que este llegue
suena la puerta «toc, toc, toc…» no tarda mucho en abrir.
–Hola, sobrino – le adelanto con el salud. Como acto seguido le dio una palmadita en el
hombro.
–Hola, tío. Pasa –saluda mientras retorna a su sitio.
–Buen día, Domitila – saluda desde el umbral de la puerta.
–Hola Víctor –respondió de la manera más cordial.
Entró. Cogió un asiento y se ubicó frente al joven que acaba de abrirle la puerta.

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–Domitila ¿ya le informaste de lo que ayer hablamos? – Pregunta mientras juega con sus
dedos.
– Sí, claro –respondió después de coger una tasa para servir al recién llegado.
–Gracias –contesta mientras estira la mano para coger la tasa de leche que le había
acabado de servir.
–No tienes nada que agradecerme – dijo mientras ponía un plato con tortillas, encima de
la mesa.
La madre se sentó con otra tasa de leche. Todos tomaron en completo silencio. El
primero en terminar fue el tío, también fue el primero en retomar la conversación.
– Entonces, Domitila. ¿le das permiso para qué me ayude?
– ¿Hijo, puedes ir a ayudar a tu tío?
– Sí – asiente con la cabeza. Después de haber terminado el desayuno.
–Perfecto. Entonces te espero afuera – da las gracias mientras se levanta y sale de la
cocina.
El joven ve salir a su tío. Antes de retirarse se acerca a su madre y le da un abrazo
y como acto seguido un beso en la frente.
–Nos vemos cuando descanse – coge su tasa y se dirige al lavadero.
–Te cuidas mucho.
–Gracias, mamá. Te quiero mucho – ésta a punto de salir de la cocina.
–Yo también. Te quiero mucho –dice mientras ve salir a su hijo.
Entra a su cuarto, se cambia y coge lo necesario. Sale a la puerta y encuentra
sentado a su tío en una banca de concreto. Éste ve su hora «7:31» se levanta de su asiento
y comienzan a caminar a la agencia para tomar un bus que los llevara hasta la nueva casa
del tío.

En otro lugar de la cuidad a esa misma hora.


Se oyen algunos pasos, también algunas conversaciones. El desayuno todavía no ésta listo. Como
desearía retornar en el tiempo, por lo menos 10 minutos. Tiempo suficiente como para que este
todo listo y no recibir ningún regaño de ningún miembro de su familia. Cada vez la
desesperación crece más. Sube todo el volumen del fuego, pero siente que es inútil. Cada
vez el ruido de los pasos se oye más cerca. ¿Cómo se pudo quedar dormida? Sí ya estaba
despierta. Pero sus lamentos en estos momentos no le serán útiles.

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–Buenos días, mami – es su padre quien primero entra en la cocina y saluda.
Luego entre su madre y como último su hermano. Cada uno saluda de una manera
peculiar.
– Buenos días, mi niña –saluda la madre con una sonrisa.
–Buenos días hermanita – es el hermano quien saluda último.
Los recién llegados pasan a sentarse.
–Buenos días tengan todos – responde a todos con un solo saludo.
La expresión de su rostro no indica nada bueno. La madre se da cuenta de que algo
no ésta bien, se levanta de su silla y se dirige donde ésta su hija.
– ¿Pasa algo malo? – dice en voz baja para no llamar la atención de los demás.
– Todavía no ésta el desayuno – respondió con la misma voz con la que le hablo su madre,
para no alarmar a los demás.
–No te preocupes, los distraeré con alguna conversación, que ni cuenta se darán –antes
de retirarse le da un abrazo.
Se sienta junto a los demás y toca el tema del viaje que el día jueves por la noche lo
arán. El tiempo que dura la conversación le es más que suficiente para que el desayuno
éste lista. Pide ayuda a su madre para poder servir. Una vez que lo hacen se incorporan
donde los demás y disfrutan del delicioso desayuno.

Ese mismo día en el autobús.


Tomaron el primer autobús que se apareció. Estaba vació y decidieron sentarse en el
fondo. Para evitar incomodidades. Ya que se dirigían hasta el último destino. Una vez que
salieron de la casa, no hubo ninguna conversación excepto al momento de sentarse en el
bus

–Me sentaré aquí –indica un asiento pegado a la ventana.

Cogió su móvil, encendió la pantalla. Vio la hora «8:15» decidió ingresar a la casilla
de mensajes recibidos. Comenzó a leerlos uno por uno. Eran los únicos que le gustaban
almacenar. Cada vez que lo hacía se le escapaba una pequeña sonrisita y también sentía
como aumentaba gradualmente los latidos de su corazón.
Salió de donde había entrado, para ingresar a mensaje nuevo, donde escribió un
SMS «Espero que estés bien, brujita» no esta convencido de lo que escribió. Lo borra.
Vuelve a escribir «Que la pases bien en este día, mi brujita» Lo lee y lo vuelve a leer. Ahora
se le ve más convencido que al inicio. Esta apunto de enviar. Antes de presionar. Decide
volverlo a leer « ¿Mi brujita? ¿Cómo se me ocurrió escribir aquello? Últimamente me han

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estado pasando cosas extrañas; como leer tantas veces un SMS. ¿Será que estoy
perdiendo mi capacidad de entendimiento? Creo que no, entonces, ¿Qué, me pasa? No
lose. Si envió, Podría molestarse» Él no puede hacer que ella se moleste. Él quiere verla
feliz, sobre todo hacerla feliz. Volvió a pensar « ¿y si no se molesta? ¿Quién sabe?» sigue
pensando. Después de tanto pensar se siente decidido y presiona «SMS enviado a las
8:35» no hay vuelta atrás. Solo queda esperar la respuesta. Vuelve a encender la pantalla
«8:37» no ha obtenido respuesta. Por tercera vez enciende la pantalla «8:38» obtiene el
mismo resultado. La desesperación es cada vez mayor. Enciende a cada momento. Sube el
volumen del celular a todo, para poderlo escuchar « ¿se abra molestado? Al parecer sí.
¡Que tonto soy! no debí haberlo enviado ¿Y si le gusto? » Tantas interrogantes, ninguna
respuesta. Decide esperar con paciencia. Sea lo que sea, pero quiere una respuesta.
Mientras espera, fija su mirada a la venta y ve que el autobús se va alejando de la cuidad,
cada vez que se alejan, son menos las casas que se ven. Vuelve a fijarse en su móvil y
observa que la señal desaparece y vuelve a aparecer.

Se coloca los audios y enciende la radio. Los primeros sonidos que se oyen es la de
una canción que en su vida ha escuchado, envés de cambiarlo decide aumentar el
volumen. Le agrada. Al parecer el cantante le esta cantando a su esposa. Imagina
dedicándole esa canción a la persona indicada. Por el momento queda indagar a quien
pertenece aquella hermosa melodía. Termina la canción y entran a un corte comercial. Lo
único que puede recordar de lo que acaba de escuchar «Me conoces bien, siempre te
amaré» tararea con la poca letra que se lo acaba de grabar « ¿Dónde podría anotarlo? »Es
consciente de que no es bueno recordando cosas « ¡ya sé! Anotare en un nuevo SMS » lo
anoto y lo guardó. Minutos más tarde vuelve a encender su móvil, ve que ya son las
«8:52» y no hay ninguna respuesta. Esta muy preocupado, quiere una respuesta y no la
tiene, considera que lo mejor es respirar un poco de aire fresco y poder pensar en cómo
disculparse, considera que aquel mensaje le ha molesto, ahora solo le queda pensar en
cómo disculparse. Guarda su móvil en el bolsillo y abre la ventana, mientras lo hace
alguien le habla «joven su pasaje» antes de responder interviene su tío «yo pago de los
dos» retomo lo que estaba haciendo antes de ser interrumpido por el cobrador. Desde lo
alto del cerro observo un pequeño pueblo de nombre Vinchos que cada año se expandía
más. Había sido el lugar de origen de su familia. Una pequeña ciudad donde no se
respiraba contaminación, un hermoso lugar donde se sentía como el viento abrazaba a
cada momento, se respiraba solidaridad, amor y mucho respeto hacia el prójimo.

Ese mismo día, después del desayuno.


Después de dar las gracias y felicitar por el desayuno. Cogieron sus cosas y salieron a
trabajar. Aprovecha de su soledad y se recostó en un pequeño y módico sofá, coge el
control y enciende la TV. Lo primero que se ve es el noticiero de los canales de farándula
«la chica reality del momento luce un nuevo corte de cabello… » Considera que son un
montón de chorradas que no hacen otra cosa más que crear falsas realidades. Comienza a
cambiar de canal en canal, tras notar que no hay nada interesante que ver, después de
tanto cambiar decide dejar en un canal que transmite cortes comerciales, esperanzado en

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que cuando termine haya algo bueno para ver. Terminaron los cortes comerciales, Lo que
en ese momento se transmiten son noticias «noticia de último minuto: capturan al
delincuente más buscado de los últimos años» tras oír la noticia, fija parte de su atención
en la pantalla, donde muestran las imágenes del sujeto que había sido capturado «como
lo prometimos al inicio de nuestro programa, presentaremos un informe sobre el amor» si
la noticia anterior había llamado parte de su atención, este último había captado toda su
atención, enfocando todos sus sentidos a las palabras que salían detrás de la pantalla
«¿Qué es amor? Muchos alguna vez se han hecho esta pregunta» ella asiente con la
cabeza «el amor es un sentimiento, un afecto hacia una persona u objeto…» De manera
inconsciente se le escapa una palabra « ¡Mi chico!» No puede creer lo que acaba de decir
¿Qué le pasa? ¿Por qué comparo amor con su amigo? ¿Qué tienen en común? No lo
entiende. Pero no le importa. Está pensando nuevamente en él. Como horas antes lo
había hecho. No recuerda como llego a su vida, pero le encanta, le hace feliz. Se levanta
del sofá sin darse cuenta. Retoma su atención a la pantalla y nota que el programa de
noticias ha terminado. Ahora se transmite una novela que años atrás lo ha visto y ya no le
resulta atractivo volver a verlo. Coge el control y lo apaga. Se acerca al interruptor para
desconectar la Tv, una vez que lo hace retorna al sofá y busca su móvil. No lo encuentra.
Su desesperación es grande, necesita escribir algo a su amigo. Vuelve a buscar, obtiene el
mismo resultado « ¡que tonta! Ahora lo recuerdo. Deje cargando en mi cuarto» se dice así
misma. Mientras se dispone subir las gradas en dirección a su cuarto.

Ese mismo día a las 9:01 en otro lugar fuera de la cuidad.


Vuelve a sacar su móvil de uno de sus bolsillos y lo enciende. Al parecer no ha llegado
aquello que ha estado esperando, lo vuelve a guardar cuando se da cuenta que el bus esta
apunto de detenerse. Los pasajeros de adelante son los primeros en descender, ellos son
los últimos en bajar.

– ! Al fin. Llegamos ¡– dice mientras estira los brazos.


El sobrino que le había escuchado, no dijo nada. Mantenía la misma expresión en
su rostro. Estaba muy triste, más que triste, preocupado, pensativo…
– Esa es la casa –indica con el dedo de la mano derecha.
Gira el cuerpo en la dirección en la que le estaba indicado, una vez que lo hace.
Puede observar una casa de una construcción típica de la localidad. Se dirigen a la casa en
completo silencio.
–Cámbiate allí –le dijo indicándole a una pequeña habitación –no tardes.

No volvió a decir nada. Entro en el cuarto y encendió la pantalla de su móvil «que


tonto soy, no debí haberle escrito aquello. Debo disculparme» decidió escribir «perdón»
lo envió. Ahora quedaba esperar una respuesta y trató de tardar lo más que podía, pero
no obtuvo respuesta alguna. Salió de la habitación. Y su tío comenzó a explicarle que es lo
que debía hacer.

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Ese mismo día en otro lugar de la cuidad.
Escalón tras escalón, sus ganas de llegar donde ésta su móvil crecen. Pisa con tanto
entusiasmo el último peldaño. Ya en la planta de arriba. Gira en dirección a su cuarto, sus
pasos son más rápidos que de costumbre. Llega a la puerta y entra en el cuarto. Coge el
móvil, lo desconecta y se recuesta en la cama, boca arriba. Enciende la pantalla, tiene dos
mensajes. Tiene la corazonada que esos SMS tienen nombre y que ella lo sabe. Esta
emocionada, no tarda mucho en acceder a la casilla de mensajes, su intuición no le
defraudó otra vez. Lee el primer SMS « que la pases muy bien en este día, mi bruja» le
emociona mucho, muchísimo aquellas palabras, en especial este último «mi brujita»
piensa « ¿no es un término posesivo?» le agrada la idea, tiene ganas de ser suya. Siente
como todo el cuerpo se le ruboriza, se levanta de la cama y se dirige hacia el espejo. Ve su
reflejo en ella, ésta contenta, sus ojos están brillando, cosa que hace buen tiempo no
pasaba. Quiere llorar, pero de alegría. Esta sonriendo, porque siente los cosquilleos que le
hace su corazón. Vuelve a la cama lo lee y lo vuelve a leer tantas veces. Decide abrir el
otro SMS « ¿perdona?» no lo entiende. Enseguida se esfuma toda esa felicidad que sentía
hace un momento. Esta confundida, siente que esos cosquilleos se convierten en agujas
que le hincan, le hacen daño. Tiene ganas de llora, pero esta vez de tristeza. Lo vuelve a
leer y no vuelve a entender «de seguro que se confundió» suelta el móvil en la cama «
¡que tonta! Como pude dejarme llevar por mis emociones» ahora esta triste « ¿y si estoy
confundiendo las cosas? Sí, debe ser eso» coge el móvil y decide escribir «no tengo nada
que perdonarte. Gracias por escribirme, ten un lindo día» vuelve a soltar el móvil. Gira su
cuerpo y hunde su cara en la almohada. Desea no haber leído ese último SMS. La
resignación le hace entender que esa es la realidad. Solo son amigos y no hay
posibilidades de que sean otra cosa más que amigos «bib, bib» es el sonido de un nuevo
SMS. No sabe si emocionarse o tomárselo con calma. Se incorpora, busca el móvil, lo tiene
en la mano y abre el SMS. No puede creer lo que ésta leyendo.

Ese mismo día y misma hora en otro lugar fuera de la cuidad

Había que pintar una pared y hacer una limpieza general. Recordaba que alguna vez ayudo
a sus hermanos pintando, pero no recordaba cómo es que se hacía. Hizo lo que pudo,
pero no le salió tan mal. Una vez de haber terminado de pintar, había que hacer la
limpieza. Pero antes de empezar salió de la habitación donde se encontraba y se dirigió a
la habitación donde había dejado su móvil. A cada paso que daba, las emociones se
aceleraban. Tenía la sensación de que había un SMS esperando una respuesta. Llega a la
habitación, entra, coge su móvil. Enciende la pantalla y enseguida se le dibuja una sonrisa
en el rostro, en esta y en otras veces sus emociones habían acertado. Abrió la casilla de
mensajes « No tengo nada que perdonarte. Gracias por escribirme, ten un lindo día » la
preocupación que había tenido desde el momento que envió el SMS hasta hace poco que
había leído, se había desvanecido. Ahora estaba más tranquilo, su nuevo estado le
motivaba a expresar lo que estaba sintiendo por ella. Decide escribir un nuevo mensaje.

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Ese mismo día y misma hora en otro lugar de la cuidad

Está muy feliz. Este último mensaje que leyó lo puso muy contenta. Se levanta de la cama
con el móvil en la mano y salta de felicidad. Tiene tanta felicidad que se le escapan
algunas lágrimas, cuando cae la primera, recuerda lo que una vez le dijo su chico o bueno
el chico que no es su chico, pero que pronto será suyo « Las únicas lágrimas que toda
mujer deben derramar son las lágrimas de felicidad» siente que su corazón se le quiere
salir del pecho, tiene tantas ganas de abrazarlo. En ese momento de felicidad,
repentinamente se le viene a la mente una pequeña sensación de inseguridad, de no
ilusionarse con algo que tal vez interpreto mal al leer el mensaje. Esta inseguridad derriba
esa intensa felicidad de hace un momento. Decide sentarse y releer con calma «Hay algo
que quiero decirte desde hace mucho tiempo… » Termina de leer y lo vuelve a leer y
nuevamente vuelve a estar feliz. Ahora esta muy segura de lo que decía en el mensaje.
Aun sentada en la cama coge su almohada, lo abraza con todas sus fuerzas. Esa felicidad
que siente tiene un nombre y lo grita y justo en ese momento que va a volver a gritar. «¡
Te amo, Jua…¡» Alguien abre la puerta de su habitación y entra.
– ¡¿Mamá que paso, por qué regresaste tan pronto de tu viaje!? – dice muy sorprendida.
– Hoy me fue bien y vendí toda la mercadería.
Se acerca a su madre y lo abraza.
– Me alegra mucho que hayas vuelto tan pronto, así podemos cocinar juntas.
–Sí claro. Dime ¿Qué es lo que ibas a gritar antes de que yo ingrese a tu cuarto?– pregunta
mientras sonríe.

–Iba a decir Juuu, Juuu, Juu –hace contacto sus dos dedos índices, en respuesta a su
nerviosismo –. Nada, mamá. Olvídalo. Mejor vamos a cocinar debes de tener muchísima
hambre.
La madre decide no insistir más. Solo atina a mover la cabeza y salen del cuarto.

Ese mismo día y misma hora en otro lugar fuera de la cuidad

Móvil en mano espero una respuesta a su mensaje. Pasó algunos minutos y no había
legado dicha respuesta. No sabía si dejar el móvil entre sus cosas y continuar con su
trabajo o llevárselo consigo y seguir con el trabajo. Pensó por un corto tiempo y opto por
llevarlo consigo. Antes de guardar en su bolcillo programo en modo vibrador y así pueda
sentir el mensaje cuando llegue, porque si no el sonido podría confundirse con la bulla
que podría hacer. Ya con el móvil en el bolcillo se dirigió al baño para poder sacar
herramienta de limpieza. Sacó una escoba; un trapeador y un balde para sacar agua.
Comenzó por la cocina. Mientras trapeaba iba pensando en las posibles respuestas que

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ella daría a su mensaje; entre la primera posibilidad estaba «Que bueno que te gusten mis
mensajes» o la segunda sería «a mí también me gustan tus mensajes» sin darse cuenta ya
estaba a punto de terminar de hacer limpieza la cocina. Una vez que termino, sacó su
móvil y encendió la pantalla, no había ningún SMS. Volvió a guardar con una ansiedad.
Salió de la cocina para entrar al cuarto, ni bien entra, se escucha que alguien abre la
puerta. Quien ingresa es su tío que había salió en la mañana a hacer algunos trámites y
había regresado con el almuerzo «deja lo que estés haciendo y anda ve lávate las manos
que vamos a comer» el chico no responde, pero si obedece y entra al baño. Pocos minutos
después retorna.

Ese mismo día y misma hora en algún lugar dentro de la cuidad

Camino a la cocina, la madre va contándole sobre un hecho gracioso que sucedió en el


viaje y ella va escuchándole muy atenta. Justo cuando termina el relato llegan a la cocina,
ingresan riéndose. La madre llega hasta la mesa y coge una silla en la cual se sienta,
mientras que ella se acerca a la refrigeradora y coge un refresco que sirve a su madre,
mientras lo hace, Propone que poder cocinar para el almuerzo.
– Podemos cocinar Ají de gallina.
– Ají de gallina, no. Mejor lomo saltado.
– Lomo ya comimos hace tres días ¿¡y si cocinamos tallarines verdes!?
– Esta bien. Hoy comeremos tallarines verdes.
Esta muy contenta, como no podría estar contenta si va a comer la comida que le
encanta. Ella viviría feliz si todos los días comiera lo mismo. Nada le hace más feliz que
comer la comida que le encanta, excepto, hacerse la idea de que el chico que le gusta sea
suyo.
– Pondré a hervir agua y tú tendrás que ir a la tienda a hacer las compras –dice la madre
mientras termina de tomar su refresco.
– ¿¡Por qué siempre a mí lo más difícil!? –Pone una cara muy seria – ¡¡Estaaa bieeen iré a
hacer las compras!!.
Una vez que termina de manifestar su reclamo, ambas se ven y comienzan a reírse.
– Ya sabes dónde guardo dinero.
– Sí. Lo sé, mamá.
Sale de la cocina y entra en la recamara de sus padres y busca dinero dentro de
una de las cajas del ropero. Coge lo necesario y sale de la casa.

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En otra parte fuera de la cuidad a las 12:15
Ambos entran a la cocina que ya esta limpia. El chico ingresa secándose la mano y el otro
cargando las dos bolsas con los almuerzos. Ambos se sientan, se ubican frente a frente.
– ¿Hijo que deseas comer? – Pregunta mientras saca el almuerzo de sus bolsas – hay
lentejas con pescado y arroz con pollo.
– Quiero lentejas con pescado.
– De acuerdo. Ten tus lentejas con pescado.
– Gracias –dice mientras estira la mano para recibir su almuerzo.
En el momento que comienzan a comer generan un silencio prolongado de 20
minutos. Después del almuerzo viene otro silencio de 30 minutos donde reposan «bib,
bib…» es la alarma que programaron minutos antes del descanso, es la que irrumpe su
siesta.
– Bueno. Es momento de levantarnos y terminar lo que queda de trabajo y así poder
retornar a la cuidad.
No responde nada, solo obedece. Estaba muy pensativo en la respuesta que no
llegaba. Sale de la cocina y detrás de él, sale su tío.
– ¿Pasa algo? – Lo nota algo extraño.
–No pasa nada.
« ¿Tan extraño estoy?» era más que evidente, después de mandar el mensaje había
estado algo ido de conciencia.
– Pensé que pasaba algo. Como te noto pensativo –dice algo confundido.
– Todo anda de maravilla –expresa una sonrisa fingida.
– Qué bueno que todo esté bien. Ahora vamos a comenzar nuestro trabajo –dice mientras
coge una escoba.
Ambos con herramientas de limpieza en manos entran al cuarto. Hay poco que
trapear, pero hay mucho que ordenar. Primero terminan de limpiar y luego pasan a
ordenar.

En otro lugar dentro de la cuidad a las 12:20


Retorna de la tienda con una bolsa negra entre sus manos, lleva los ingredientes de la
comida que van a preparar. Ni bien abre la puerta de su casa, comienza a escuchar
lagunas voces que no logra deducir de quien pueda ser. Piensa mientras pisa el primer
peldaño para subir «¿quién habrá venido a visitarnos?» a cada paso que da se oye mejor

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


la voz «al parecer es solo una voz y es la voz de mamá» cada vez que se va acercando a la
cocina, la dulce vocecita es más agradable. Ya aun paso de entrar, se detiene. Decide
escuchar toda la canción. Le enternece mucho aquella voz, hasta cierto punto de lograr
que en su imaginario valla construyendo unos recuerdos de cuando ella era bebe y siente
que aquella voz era la que le cantaba cada vez que ella lloraba. Sin explicación alguna le
esta derramando lágrimas. En ese preciso instante que termina de cantar es sorprendida
por la presencia de su hija y se ruboriza. Se siente avergonzada. Ha vuelto a cantar
después de mucho tiempo. Las lágrimas le siguen brotando sin que ella las pueda
controlar. Sin decir nada corre y se lanza a los brazos de su madre, la abraza con todas sus
fuerzas «que bonito que cantas mamá» ella sin decir nada la sigue abrazando. Siente que
su polo esta mojándose y retira la mano derecha de su hombro y le comienza a secar los
ojos una vez que termina comienza a hacerle caricias en su cabeza y espalda.
–Te amo mucho, Mamá.
–Yo también te amo mucho, mi niña – le dice antes de darle un beso en la frente –no
quiero que llores.
–Ya no lo are, mamá – se desprende.
–Empezamos a cocinar y luego nos ponemos a ver una película cualquiera, ¿te parece?
–!!Sí¡¡ – lo dice tan fuerte que se le nota la felicidad.
Mientras cocinan, comparten sonrisas y anécdotas. El mejor momento que una
madre puede desear y que una hija pueda tener, es la de compartir su tiempo dentro de la
cocina. Media hora después, han terminado de cocinar; comen y se van a la sala a ver una
película romántica.

Ese mismo día en otro lugar fuera de la cuidad 5:10 de la tarde


Van cerrando la puerta de la casa después de haber terminado el trabajo que tenía que
hacer. Ahora se dirigen al paradero, en ese trayecto saca su móvil y lo vuelve a encender
por enésima vez y no encuentra ese ansioso mensaje. Toman el primer bus que los lleve
retorno a la cuidad. En ese trayecto revisa su casilla de mensajes y va leyendo los más de
900 mensajes que se han enviado. Mientras va leyendo siente unas tremendas ganas de
mandarle un mensaje donde pueda expresarle lo que realmente está sintiendo por ella.
Entes de escribir ve si todavía hay señal «todavía hay dos líneas, es momento de
escribirle» piensa lo que realmente va a escribir, ya sabe lo que va escribir «me estoy
enamorando de ti y es algo que no lo puedo evitar» lo lee y lo vuelve a leer a hora
presiona «enviar» está tardando y no logra enviarse, vuelve a enviar y es el mismo
resultado. Ahora ve la señal está en cero. Opta por seguir leyendo los mensajes pasados.
Mientras va leyendo, se le vienen recuerdos a la mente, recuerdos de aquella primera vez
que se escribieron. También fue cuando él se encontraba fuera de la cuidad. Había
enviado mensaje a sus pocos contactos que tenía y nadie había respondido, excepto, ella.

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


Esa fue la primera vez que se comenzaron a hablar por mensaje. Desde aquella vez hasta
la actualidad se habían enviado más de 900 mensajes y todos los había mantenido
guardados. Todas esas ansiedades habían sido sustituidas por la felicidad que le había
causado volver a recordar aquellos momentos tan especiales. Ahora estaba muy feliz,
bueno había estado feliz desde que comenzaron a interactuar con ella, su chica, ya era
suya aunque ella no lo sabía.

En algún lugar de la cuidad a las 5:10


Justo en esos instantes había terminado la película. Comenzaban a moverse de aquellos
confortables y cómodos sofás. Había estado muy buena la película, las lágrimas que
habían derramado lo reflejaban. Todavía estaban con la sensación de querer volver a verla
nuevamente.
–Mamá tenemos que verla nuevamente, pero antes iré por el refresco.
Su madre que estaba echada en el sofá no dijo nada. Al rato volvió con dos vasos
de limonada una le dio a su madre y con la otra se quedó ella. Retorno a su sitio con el
vaso en la mano y cogió el control del reproductor, hizo algunas configuraciones y
finalmente presiono «Play».

En otro lugar de la cuidad


Acaba de llegar a la agencia de donde partió por la mañana. Esta algo cansado y muy
hambriento. Pero antes de comer quiere volver a enviar el mensaje que no se envió. Saca
el móvil de su bolsillo, enciende la pantalla y algo sale alertándole que la batería esta
agotada. A pesar de la advertencia decide enviar, el proceso dura algunos segundos,
mientras eso pasa, el móvil se apaga. No sabe si el mensaje que estaba enviando llegó a
su destino o no. Estaría feliz si ya se habría envió el mensaje y si ese no fuera el caso lo
volvería a enviar una vez que este en casa.
–Ya tienes que ir a casa –dice mientras le toca el hombre.
–SÍ. Claro –responde algo asustado, porque le tomó por sorpresa.
–Ten tu pasaje y tu propina por haberme ayudado – le entrega un billete y algunas
monedas
–Gracias, tío.
–No tienes nada que agradecerme, el que tiene que agradecer soy yo.
Después de haber dicho aquellas palabras, se dan un abrazo y se despiden. Ahora
se aleja en dirección a la avenida donde pueda tomar una moto que lo lleve a casa. En
cuanto al muchacho guarda entre sus bolsillos aquello que su tío le dio y se dirige en
dirección opuesta. Minutos después llega a casa, antes de ingresar se topa con su madre

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quien la lleva a cocina y le calienta el almuerzo y pide que le cuente todo lo que sucedió
durante en día en la casa de su tío.

En otro lugar de la cuidad


Minutos antes de terminar la película alguien toca la puerta. Están decididas a esperar que
termine para luego ir a abrirla. La puerta vuelve a sonar con mayor insistencia y algo de
incomodidad. Ambas mujeres se miran y no saben qué hacer. La chica coge el control y lo
pone «stop» y se dirige hacia la puerta. La abre y se da con la sorpresa de que el que
tocaba era su padre.
–¿¡Papá!?
–Hola, mami – sonríe muy avergonzado.
– ¿Quién era? –pregunta desde su sofá.
–¡Es mi papá! –grita no muy fuerte, lo suficiente como para que pueda escuchar su madre.
Padre e hija se dirigen a donde esta la mujer. Él está muy avergonzado y la que va
con él tiene ganas de reír, pero no lo hace.
–Lo siento. Pasa que me olvide la llave en el cuarto.
Ambas mujeres se ven y se ponen a reír, la sonrisa es muy contagiosa que hace que
ya no solo se rían las dos, si no los tres. Ahora todos están sentados en los sofás, viendo la
pantalla de la TV. Alguien presiona «Play» a los pocos minutos termina la película. Sin
lugar a duda la película fue muy buena, porque se vuelve a reflejar en el rostro de las dos
mujeres, mientras en el del varón, solo una mirada de confusión «Dicen que pocas veces
los varones derraman alguna lágrima cuando ven una película» Terminada la película, la
pareja de esposos se retira a su cuarto, lo mismo hace la chica.
Llega a su cuarto y lo primero que hace es buscar su móvil que lo tiene
abandonado desde que su madre llegó. Enciende la pantalla y divisa que tiene un mensaje
sin leer. Desbloquea la pantalla y abre el mensaje.

En otro lugar de la cuidad


Cuando llegamos a la casa, me indico lo que tenía que hacer y luego retornó a la ciudad
por algunos asuntos importantes. Unas horas más tarde, después del almuerzo y una
pequeña siesta comenzamos a limpiar el cuarto, la sala y el baño. Una vez que
terminamos retornamos.
–Me imagino lo cansado que debió de ser –dice mientras apaga la cocina.
–Sí, mamá. Lo bueno de todo es que ya estoy en casa.

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–Te veo muy hambriento –va sirviendo la comida –cocine tu comida favorita.
–¡¡umm que rico!!
Da la primera cuchara, esta delicioso. Esta feliz, no sabe cuánto ama aquella
comida. Disfruta todas las veces que tiene la comida en su boca.
–Tengo que ir a una reunión que están convocando los vecinos. Dentro de un rato llegan
tus hermanos y les sirve la comida.
La madre sale de la casa. Una vez que termina de comer se dirige a su cuarto
donde pone a cargar a su móvil y retorna a la cocina, porque alguno de sus hermanos ha
llegado del trabajo y él tiene que servirles la comida. Van llegando de a poco sus
hermanos. Una vez que los atiende, retorna a su cuarto.

En otro lugar de la cuidad


Comienza a leer el mensaje que había encontrado en su móvil «Movistar le informa…» no
era el mensaje que deseaba ver, pero no importaba tenía un mensaje que quería volver a
leerlo una vez más «me gustan los mensajes siempre y cuando sean tuyo, amo el sonido
de mi móvil cada vez que tú me escribes algo. Me encanta leer una y otro y otra vez tus
mensajes. Aunque no logres verme desde donde estés, yo sonrió y soy muy feliz cuando te
imagino sonreír» es un mensaje que necesita ser leído muchas veces más. Decide
responder al mensaje que había estado esperando una respuesta desde el momento en
que llegó «me hiciste muy feliz» considera como un anticipo a la futura declaración «si el
esta dando el primer paso, sería una falta de respeto no responderle con otro paso
similar» sonríe, siente algunas maripositas jugar en su estómago. Cada mensaje que
recibía, lo anotaba en su diario. Desde el día en que empezaron a intercambiar mensajes,
fue desde entonces que comenzó a dar sus primeros escritos. Desde hace algún tiempo lo
había tenido, pero nunca había tenido algo que escribir. Ahora tenía tantas cosas que
escribir desde sus emociones hasta sus desilusiones.

En otro lugar de la ciudad a las 8:50 de la noche


Enciende su móvil y lo primero que le llega es un mensaje «me haces muy feliz» al fin
llegaba aquel ansiado mensaje. Da vueltas en su cuarto, grita y vuelve a gritar «¡¡le hago
muy feliz!!» alguien habla detrás de la puerta.
– ¿¡Pasa algo!?
–¡Todo esta bien! – responde muy feliz..
Ya el hermano se había retirado al saber que no ocurría nada. En cuando al chico;
seguía disfrutando de todas las cosas bonitas que le estaban pasando. Una hora después
ya recostado en su cama, estaba siendo invadido por un sueño que se había aliado con el
cansancio del día, estos dos estaban empeñados en derribar su felicidad. Se dispuso a
escribirle un mensaje de buenas noches mientras luchaba contra esos dos «que tengas

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una bonita noche, mi brujita» ahora solo le quedaba enviar, pero sus ojos le estaban
traicionando, no podía ver con claridad. No sabe que presiono, solo esta seguro de que
algo presionó.

11: 00 de la noche en otro lugar de la cuidad.


Se quedó despierta hasta altas horas, esperando un mensaje de buenas noches, pero
nunca llego. Se fue a acostar con las ganas de leer cualquier mensaje, a estas horas ya no
importaba que el mensaje fuera de buenas noches, o no, solo importaba un mensaje, pero
que sea de él. Parte de la noche había estado pensando en muchas cosas «creo que se
olvidó de enviarme» esta un poco triste, sigue pensando en más posibilidades «y si olvidó
que a mí me gustan sus mensajes» sigue pensando «tal vez ya se aburrió de escribirme»
cada vez que va pensando se pone más triste «y si ya le escribe a alguien» no logra
entender que en un par de horas haya cambiado todo, si esta mañana le escribía cosas
bonita y que de un momento a otro haya cambiado algo. No lo entiende. Siente que sus
pensamientos lo están lastimando, respira profundo y bota el aire despacio. Ahora un
poco más tranquila vuelve a pensar «tal vez le pasó algo» este ultimo pensamiento la
tiene muy preocupada, siente que lo extraña más «Dios quiera que no le haya pasado algo
malo» después de tanto pensar se quedó dormida.
Le era algo difícil de desacostumbrarse o resignarse e irse a dormir sin un mensaje
suyo. Cada uno de esos mensajes se había convertido en una dosis de felicidad. Era tan
importante como la comida; tan especial como las letras de la canción de Alex Campos y
tan elemental como el eje de aquel motor que mantenía latiendo su corazón.

Miércoles 12 de marzo en otro lugar de la cuidad


Ya había amanecido y no había pegado los ojos desde el momento en que despertó.
Cuando salió de la cama, lo primero que hizo fue salir corriendo a la tienda donde podía
hacer su recarga, al ver que estaba cerrada decidió tocar. Algunos minutos más tarde
alguien abrió la puerta «me haces una recarga, por favor» minutos después salió de la
tienda y se fue a su casa. Ya habían pasado algunos minutos y no le llegaba aquel mensaje
que confirmara que la transferencia de saldo se había hecho. Decidió esperar algunos
minutos más, mientras esperaba se encendió la pantalla como respuesta a un mensaje
«buenos días, niño. Sé que no tienes saldo y por eso no me enviaste mi mensaje de
buenas noches, te perdono por esta vez, pero no lo vuelvas a hacer. ¡sí!» leyó cinco veces
y todas las veces fue muy feliz. Retorno a la tienda a hacer su reclamo «la señal esta
fallando, de seguro te llegara más tarde» volvió a su casa un poco triste. Se pasó toda la
tarde esperando aquella recarga que no llegaba.
Llegó la noche y recién recibió el mensaje que había esperado toda la mañana
«Estamos transfiriendo su saldo…» ahora era momento de responder al SMS que no había
respondido en la mañana «lo siento. Me asegurare de que no vuelva a pasar» volvió a

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escribir otro mensaje «buenas noches, días, tardes y noches, mi brujita» después de
escribir aquel mensaje se puso a dormir.

Jueves 13 de marzo.
Ha encendido la radio. Las primeras voces que se oyen son las del noticiero que dan las
primeras noticias de la mañana «que tiempo es hoy, que los corruptos gobiernan…» hoy
no tiene ganas de escuchar noticias. Le apetece escuchar algo de música. Sigue cambiando
de emisora «llamen y hagan sus pedidos musicales…» ha ido hasta el final de las emisoras
y nada bueno ha encontrado. Retorna al inicio. Entre tantas, idas y vueltas, no ha
encontrado nada bueno que escuchar. Cuando esta apunto de apagar la radio, escucha
una canción «late el corazón late hoy por vos y si canto y lloro canto para ti mi vida entera
toda te la doy… interrumpimos la trasmisión, para informarles de una penosa noticia. El
norte del país vuelve a ser sacudido por un terremoto. Para mayores detalles damos el
pase a nuestra filial en Ica. Adelante Alex Todo Ayacucho te escucha. Gracias Max. Hace
unos instantes, exactamente a las 7:37 de la mañana el norte del país vuelve a sufrir otro
terremoto de 4.5 grados. Hasta el momento se han registró 40 personas heridas… » Le
apena lo sucedido, decide escuchar hasta el final «mandamos nuestra solidaridad a
nuestros hermanos de Ica... Nos informan que ya es momento de ir a los cortes
comerciales, pero antes de irnos continuaremos con la canción que hace un momento
estaba sonando, la de Alex Campos y su hermoso tema, Tu poeta, para todos esos chicos
enamorados» antes de que suene la canción, salta de su cama, coge un lápiz y una hoja,
después anota el nombre del cantante y su tema «…seré tu poema y tu razón de ser tu
serás mi reina mi única mujer…» mientras va sonando la canción piensa en lo bello y lindo
que sería cantarle esa canción, tiene las esperanzas de que algún día lo ara. Considera que
es la canción ideal para cantarle a su futura brujita «nunca me cansare de amarte, solo le
pido a Dios del cielo que me haga mejor para ti» la canción ha terminado.

Jueves 13 de marzo en otro punto de la cuidad.


Ha escuchado tantas canciones desde su reproductor, pero esta es la que más le gusta.

Cuando desperté allí estabas tú


Aquella mujer con la que soñé
Le vestí la piel y sus labios bese
Y su corazón allí me refugie
Late el corazón late hoy por voz
Y si canto y lloro canto para ti
Mi vida entera toda te la doy
Ya no tengas miedo yo aquí estoy…

Mientras escucha la canción, se imagina a su chico que todavía no es suyo, pero que
pronto lo será; cantándole al oído esta canción. Tiene ganas de escuchar su vos

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI


endulzando sus oídos. El 80 por ciento de su imaginación le hace feliz y solo el 20 por
ciento es suficiente para revertir toda esa felicidad. Tiene miedo de que ese chico a quien
ya esta amando sin que él lo sepa, este con otra o peor aún, no lo ame como ella lo esta
haciendo. Termina la canción y vuelve a reproducirlo una y otra vez y cada vez que la
escucha, su imaginación se expande. Esta muy feliz.

5:20 de la tarde desde diferentes lugares de la cuidad

«Iré a una reunión con unos amigos» escribe y espera una respuesta « ¿por dónde es?»
pregunta a uno de sus amigos sobre el nombre del lugar «estoy en Alameda» está al tanto
de su móvil «¿sobre qué es tu reunión?» piensa en la manera de explicar, ya lo tiene y
escribe «es sobre un reencuentro de amigos» antes de recibir una respuesta envía otro
mensaje «¿y tú que haces?» tarda algunos minutos y responde «estoy viendo TV, pero no
hay nada interesante» ya esteba oscureciendo «¿por qué no ves una película de terror?»
tarda unos minutos, porque busca sus películas y no las encuentra «me gustaría, pero mi
madre boto todas mi películas y no tengo ninguna» recuerda que el sí tiene algunas «Yo
puedo prestarte si deseas» considera que este es una oportunidad para tenerlo cerca «me
encantaría, pero no conoces mi casa» piensa que es el momento apropiado para verla
«dime. Donde vengo» esto le parece interesante «vivo por reservorio» no conoce, pero
quiero conocerlo «yo estaré ahí dentro de 2 horas. A más tardar a las 9:05» considera que
es muy tarde, pero no importa, porque ella saldrá cuando él este allí «cuando estés en
reservorio me mandas un mensaje y yo estaré allí» esta muy contento, ahora queda
despedirse de sus amigos e ir a su casa por la película «entonces allí nos vemos» llega a su
casa y busca entre sus películas y lo encuentra. Cena lo más rápido que puede y sale
corriendo hasta el paradero que lo llevé a dicho lugar. Llega con una anticipación de 8
minutos y decide enviar un mensaje «Ya llegué, te espero»

Quince minutos más tarde

Había estado esperando, sentado en una esquina con el video en la mano. Ella llegó con
una chompa rosada, unos pantalones y unas zapatillas ambos de color negras. Estaba
preciosa. Había tenido razón su corazón, cuando decidió enamorase de ella. «Hola» le
saluda con un beso en la mejilla y él responde de la misma manera. Ambos estaban muy
nerviosos. Antes se habían visto y no habían sentido estos nervios que ahora estaban
sintiendo «no podemos estar aquí. Sígueme» sin decir nada obedece y va detrás de ella.
Llegan a la puerta de una casa, donde se sientan. Están separados por unos pocos
centímetros. Conversan parte de la noche; él le va contando algunas etapas de su vida y
ella hace lo mismo. Ya han pasado muchas horas, el frio ha aumentado. Surge la necesidad
de juntarse y se juntan. Él había deseado muchas veces tenerlo tan cerca, hoy que la
tenía, su corazón latía de una forma increíble. La misma necesidad del cuerpo, del corazón
y del momento hace que él ponga sus manos en los hombros, lo abrazo. Piensa mientras
lo hace «¿estará sintiendo lo mismo que yo? ¿Y si no siente nada?» esta algo nervioso,
aun así vuelve a pensar «si en caso no siente nada, lo apartara y si en caso siente algo ¿lo
dejara?» prefiere no atormentarse más con esos pensamientos y decide dejar a que pase

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lo que tenga que pasar. Ella no protesta, sigue el dialogo entre ellos. Mientras ella habla,
él inclina su rostro y se dirige a sus labios y los junta. Ella no los ha apartado. Él lo disfruta,
ella también. Cuando juntan sus labios por segunda vez, el cielo comienza a iluminar, el
frio ya no se siente, se respiran otros aires. Antes del beso habían sido felices
intercambiando mensajes, ahora habían conocido una forma más de ser felices…

ESPERO QUE LO HAYAS DISFRUTADO LEYENDO, COMO YÓ LO HE


DISFRUTADO ESCRIBIENDO

JUAN VILCAMICHE ATAUCUSI