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MAN A.

ABAN VÁ QU Z
Do tarodo Untver. ldod Alb 11-Ludwl d Frlbuflo (AlemanlaJ
11 '"
Proft or d l)1f'lcho Penal. Unlv r tdad Nacional May<Jr<h San
Marcos, Unlv rstdad P ruana "Los Andt "dt /Juancayo.
Unlver. ldod Nortona! dt Trujillo

DERECHO
, PENAL
ECONOMICO
Parte Especial

DELITOS CONTRA LA COMPETENCIA


DELITOS CONTRA LOS CoNSUMIODRES
DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD INTELECTUAL
DELITOS TRIBUTARIOS

d
LIMA-PERÚ •
DERECHO PENAL ECONóMco
Parte Especial

Denchos ReserTadoa.conforme a ley


&ero 2000

CIDEMSA
lmportaciona y DistribWt.lora
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• JNll'CÚÜ u
•dtl oir• ¡N>T ca.Jqrtier •&ti.o o /or•a
~kctr,•ic•1 iacla1.Uo el 1i1te#UI 4• /otoeopUI, 1út
aaJ.oriucil• ei~ri.t•ü "" Ultor111•l •alor
or LI ro e ONT((A LO C-C>N UMIDDr([ r;

2.1 GENERALIDADES: AC RCA O "


DE LOS CONSUMIDORES'' 1

SI y oxlst 1 prot colón p n 1 d 1 t


n r lnd1vt
1os como 1 v Id ' 1 i ntegrld d corpor 1 Y 1 ro l ,.
¡

drfa uno preguntarse cuál e 1 n e Id d P d d,
nuova serle d tipos pen le P ra prct g r otrcr v 'z~o
mismos Intereses, esta vez bajo 01 concepto d .. i
,, 1 nt r
do los consu m ido ros .
El origen del concepto lnter. ad lo• con•umldori
tiene que ver con la voluclón mi ma d 1 r 1 ci
lnterlndlvlduales, de la de la ociodad, del Oer cho n ,,
neral y del propio Derecho penal en particular. En una ce-
nom ía de mercado, el Individuo se vincula con lo d m
ciudadanos no solamente como tal, sino también en u
calidad de agente económico, como consumidor. y cierta-
mente aquí no solamente está en juego el lnteré indiv ...
dual de cada uno de los sujetos sino los derechos de l
consumidores como un colectivo, como un grupo iltmítado
de personas con derecho a gozar de los beneficios obteni-
dos de la lucha competitiva libre y leal o por las regulacio-
nes establecidas por el Estado en su favor1• Por otro lado.
es innegable que la necesidad proteger al colectivo de con-
sumidores obedece a determinado grado de desarrollo de
la economía: cuando tos intereses de los consumidores en-

ioci~==~o
80: idern.
Cornp. tambi6n GONZÁLEZ RUS. p. 34S; TERRADJLLOS. 199~. P 1 ,demeo
1

!988, p. 16; MUt\/OZ CONDE, p. 441; MARTINEZ·BUJÁ~. P· e., P 67 e,. 261


1997, distinguiendo entre "lntere es difusos" e ºintereses la
Y SS.; ACOSTA TÉVEZ, p. 472 y s. Yo antes MARTfNEZ ¡endo 1' ~
doctrino itnJinna de Sgubbi. 1993, p. 339 Y • · En el Perú. "gu
esp~olo también PRADO ALDARRIAGA, P 249.

DERECHO PENAL ECONÓMICO - PARTE ESP


ECiA.L

frentan peligros debido a las dimensiones que han ale


do las empresas o f eren t e y a 1 a rnasi 'f.icací'6 n de la ofert
anza-
2
ª·
A partir de esta vinculación entre intereses individual
(salud, patrimonio) y colectivos (competencia) la doctri~s
ha interpretado la existencia de un bien jurídico conocid~
como "derecho de los consumidores'. No cualquier con-
ducta atentaría contra ellos, sino solamente aquellas que
cometidas dentro de una lucha competitiva, podrían afee~
tar algún interés de los consumidores como un colectivo
(intereses "difusos"). En cambio si lo que la conducta afec-
ta directamente es un interés individual concretado en un
determinado portador del bien jurídico, se tendrá un delito
común contra la vida, la integridad corporal, el patrimonio,
etc. Por ejemplo, si el comerciante A entrega a B alimentos
contaminados con la intención de perjudicar la salud de
éste, está atentando directamente contra la integridad cor-
poral como bien jurídico individual. Distinto sería el caso si
A vende los productos al público en general, pese a que su
calidad es diferente a la señalada en los anuncios coloca-
dos frente a su establecimiento (fraude comercial según el
art. 239 C. P.). Aquí es innecesario demostrar que la falta
de calidad del producto atenta contra algún interés indivi-
dual en concreto, sino solamente que se afecte el interés
de los consumidores en general de obtener aquello por I~
que ha pagado. El "interés de los consumidores" que aqui
se protege es el relacionado con su actuación como agen-
tes del mercado; por eso sería más preciso hablar de "inte-
rés económico de los consumidores"para distinguirlo de 1ª
"salud pública' (otro interés difuso que para algunos auto-
res formaría parte de aquél)".
.... c0Juriva.
. .60 ,..,...
. SJCI
• . d
· ) segunda ispo 0 versaba
Asi en la Res. 101-96-TDC (Cheenyi vs. Konaca · 145643 El cas
segundo párrafo. pub. en "El Peruano" de OI-0I-l997· p.
DERECHO PENAL ECONÓMICO - PARTE E
SPEC!AJ_

Ahora bien, debe preguntarse si esta limitación del


cepto "consumidor'' debe tener también trascenden .con ..
. . . c1a en
la interpre~ac1ón de los t1p~s pe~ales previstos en el C. P
peruano. Este no ha previsto ninguna referencia a dich ·
0
bien jurídico, sino solamente a la "salud pública''.
Los delitos contra los "consumidores" solamente podrían
ser identificados y agrupados por la vía de la interpretación.
Independientemente de que ello sea posible (esto se
verá a continuación), en los pocos tipos penales que vie-
nen al caso en la parte referida a los delitos contra el "or-
den económico", está claro que la interpretación no podría
tomar en cuenta a un "consumidor'' entendido de manera
individual, sino a "los consumidores" como "colectividad"s.
Es por ello que el concepto administrativo de "consumidor
final" no puede tener relevancia penal, salvo quizás para -
cuando sea necesario- delimitar el ilícito penal del adminis-
trativo: el primero atacaría a la colectividad de consumido-
res mientras que el último a un consumidor final concreto.

2.2 EL BIEN JURÍDICO TUTELADO EN EL C. P.


PERUANO

Según el Derecho penal peruano, los únicos tipos de-


lictivos que podrían entenderse como delitos contra los in·
tereses económicos de los consumidores en el Título IX
del C. P. ("Delitos contra el orden económico") son los de

sobre la adquisición con garantía de un laboratorio fotográfico a la denunciada, In


cual no habría reparado la máquina impresora convenientemente, además de ouos
incumplimientos contractuales. , 0
.s 0
Ya TERRADILLOS destacaba que los tipos penales referidos al "consumido~ .
. . 1 •·pnnc1-
pueden asumir el concepto administrativo, pues en el Derecho penal rige e . . 5
pio de realidad" según el cual son sujetos pasivos los descritos en los propios up<>
penales; ver 1988, p. 16.
.
DELITOS CONTRA LOS CONSUMIDORES

" aparamiento" (art. 233), "especulació ,,


acación" (art. 235) y "fraude comercial" ( nrt (2art. 234), "adu1 ..
-v~-
ter l'd a . 39) Pero a r
observa que, en rea ' ad, la conducta d 1· t· . cu
se 1 . t é d e re iva no ataca
d ·rectamente
1
e 1n er s e los consumido
• , res,
.
sino mayor
1
mente alguna re~u acron económica establecida como ex:
cepció~ a lal br~.g a gtenderall de la libre competencia, para
g arantizar e 1enes.. ,ar e os consumidores . En e sos t
ca-
sos, en .co~t;apos1c1on ~~n lo~ delitos contra la competen-
cia (inst1tuc1on que también existe para beneficiar a los con-
sumidores), podría hablarse de delitos contra la regula-
ciones económicas especiales o contra un equilibrio de
mercado y no directamente de delitos contra los consumido-
ress, pues muchos tipos penales no suelen exigir ni siquiera
peligro concreto de desabastecimiento o de perjuicio econó-
mico en contra de ellos 7. Más bien, los tipos penales, por su
propia naturaleza, exigen alguna forma de regulación de pre-
cios, calidades, cantidades, etc. o, por lo menos, una "idonei-
dad" de la conducta para afectar el abastecimiento. Por cierto

.
6
En el sentido de un delito contra los consumidores se manifiesta la d octnna
.
esp añol
0 a,
. .
siguiendo . . establecida
la clasificación · en el C · p· d e 1995 · Ver BACIGALUPO,
. . b "Cur- d
,
so.. p 290 y s ·también MART f NEZ·BUJ A • p. e .• P·N 116 • quien sin em argo . -
a
• · ., . d la libertad de competencia o
vierte la estrecha relación entre estos dehtos Y 1 os e . ! 336 y s. En
libre mercado· ya antes MARTfNEZ PÉREZ 1984, P· 6? • idem, 1993 ' P: penales
. • . . . l ínculeción de estos upos
cambio, establecen en pnncrpio co~tamente ª
vANOVES/RUIZ MARCO, quic-
con el mecanismo de la competencia, MORENO C ilib . .. tivo entre la oferta y
" 1 equi 1 no re 1 ciu
nes se refieren a lo directamente atacado como e ídores P l49 y s.: y también
la demanda" y mediatamente aJ mercado y a los consurru ífi~ ~ atentados contra la
9UERALT, para quien se trata de un caso agrav.odo1::enteodidoasí prácticamente
libertad de precios, p. e., p. 591, 593. En Argentina s.; MALMfUD.GOTl,
18
toda la doctrina; AFTALIÓN, p. 137; VERA BARROS, p~n s~ oeste traSfondo td~I~
P: 22 Y s .• 42 y ss.: SANDOVAL HUERTAS. d~taean:ntizar fa múúJDa reproduccióo
gJco de estas regulaciones del mercado protegidas (g . sr-
dc las s, - d . 152 I la dOCU1aa
E) ·~as e trabajo), p. y s. ., sido entendido as en ta de ,,uoa
~cter formal de estos ilícitos también ha al "agiotaje", que se trn el Eswfo,
~Dtina. Ya AFfALIÓN afirmaba. rcfméndosc 6núca5 a J&' que
inr-- . taeaones ceoo
"llCCión a ciertas regulaciones o reglamen es J 37.
Para reforzarlas, les ha conectado anc1ones penal ' p.
DERECHO PENAL ECONÓMICO - PARTE ES
PECIAL

que estas regulaciones económicas son establecidas en.


rés de los consumiid ores, pero e 11 o tam biéten puede decirsinte-
· '' y d e ot ras ms
la "libre competencia · tlt1 uctones
· económicaes.de
El ca.so español es distinto d~l,peruano, pues el c. P. se
refiere directamente a la protección de los consumidores
algunos de sus tipos penales requieren un peligro para es:
tos. P. ej. en la "publicidad engañosa" (art. 282 C. P. de 1995)
o en el tipo penal de "detracción de materias primas 0 pro-
ductos de primera necesidad" (art. 281 C. P. de 1995) esta-
blece como elemento alternativo del tipo subjetivo la "inten-
ción de perjudicar gravemente a los consumidores"ª.
Por otro lado, hay una razón más profunda para el en-
tendimiento del bien jurídico en otro sentido que el del "in-
terés de los consumidores". Desde que las sociedades ad-
miten la "economía de mercado" como sistema económi-
co, en beneficio de los propios consumidores, el Derecho
deja, en principio, en manos de este instrumento el libre
juego de la oferta y la demanda; la protección directa de
los consumidores a través de tipos penales tradicionales
como los de "especulación", "acaparamiento", etc. dejan
de tener sentido. En efecto, el "acaparamiento" (art. 233),
la "especulación" (art. 234) y la "adulteración o falseamien-
to" (art. 235) de productos son delitos propios de una eco-
nomía planificada, donde la distribución y los precios de
los productos son fijados, de manera excepcional, vertical-
mente por el Estado. En una economía de mercado, sin
embargo, donde los precios de los productos son dejados
al libre juego de la oferta y la demanda, el abastecimiento

s , . espa-
Este es el argumento que se esgrime también en Ja gran mayoría de Ja doctnnª od 5
0
ñola para afirmar que se trata de un "delito contra los consumidores"; ver por t
MARTfNEZ-BUJÁN, c. más ref., p. e., p. 116.
()EUTOS CONTRA LOS CONSUMIDORES

de ros productos no tiene por qu . ~~ ..


. . e verse per1·ud'
alguien qursrera acaparar productos . . 1cado. Si
cio o producir desabastecimiento t P~ra influir en el pre.
solamente los productos de todas' en ría que adquirir no
1
también de la de los productores as ~ar?as locales, sino
90x
económicamente improductivo a n ranJeros. Eso sería
. ' ser que vaya ac
pañado d e me d idas que impidan el b . . om-
, d a astec1m1ento del
merca d o a t raves e otras empresas p
t ., , · · ero con esto ya
~stamos an e u~ ~ ic1to (y delito, probablemente) contra la
hbre competencia . Luego, por más intenci'ón
· · d que tenga el
sujeto activo e desabastecer el mercado alte
· b . . , rar 1 os pre-
CJOS u ? tener ganancias indebidas, las conductas de aca-
paramiento ~ de especulación serán inidóneas dentro de
una economra de mercado en condiciones normales de
funcionamiento, y por lo tanto en ese marco impunes".

' Por eso observa accrtadamcntc MARTÍNEZ-BUJÁN que el delito de "detracción de


materias primas o productos de primera necesidad" del art, 281 del nuevo C. P. espa-
ñol también puede ser cometido a través de una "concertacién" o de un "abuso de
posición dominante en el mercado"; ver p. e., p. 116. Pero ésta no es la esencia del
delito estudiado, pues para dichas conductas, la legislación penal peruana ya prevé
un tipo penal específico: el "abuso de poder económico" (art. 232 C. P.).
'° Resulta ilustrativa la crítica acertada de AFTALIÓN que solamente puedo suscribir
"Ea el plano de las posibilidades, cabe admitir que la política económica del Estado
sea liberal o íntervencionista o una combinación ponderada de ambas tesis. Pero lo
que es irrazonable es que con relación a una determinada activi~ad o .mercadería el
~o sustente a la vez una política liberal -al no fijarle prcc.1os na márgenes- e
cntervencionista -al hacer posible su incriminación a título de agio-, Se opone a ello
el elemental principio lógico de contradicción, según el cual una cosa no puede ser Y
00 ser al mismo tiempo"; p. 145; también MALAMUD GOTI, P· 22. Ya e.n los~:
80 TIEDEMANN criticaba la tendencia Latinoamericana de prever estos uposl~
les . . f de mercado y exp 1
• pese a su incongruencia con un sistema de econom a é d Jn Segund•
eómo en Alemania. tipos penales similares introducidos poco despu ~e de merc:xfo
Guern. Mundial ( 1949) han sido derogados en 1954 cuando In eco6 0
corn.... .
° .e:"
"Poder econ rru •
p 22. LtJS
ntú
. .._.zó a reemplazar a la economía plamficada; ver ·'Le de derechO pe
3
ltlfraccioocs sancionadas por la continuamente modifi~ada ad~jnisuanvas (atU·
Ccollómico .. de 1954 prevé ahora sobre todo contravenciones
5
a WiStG). Ver también PEDRAZZJ, p. 293 Y 5·
DERECHO PENAL ECONÓMICO _ PARTE ESPE"
'--IAL
En cambio, en épocas de crisis, guerra 0 cala .
públicas (terremoto, maremoto, guerra civil) set' llHdades
.
dar usua 1 mente regu 1 aciones de mercado a ' fin d 1enen. q Ue
caos. Es aquí donde es posible que se produzca~ ~vitarel
ductas típicas de acaparamiento y especulación y as con.
tas a d quieran
· id ·d d
1 one: a para desabastecer el mercad
que es -
esto no atenta contra el bien jurídico tutelado, inclus ~·Y
. d , · o s1 se
en t ten e que este consiste exclusivamente en el "int ,
d e 1 os consurruid ores "11 . p retender que los tipos de "acaeres_
· t o " ("detraccíón
rarruen · , ") o "especulación" ("agiotaje") son pa
aplicabl.es ta~bién de manera, general cuando está en ple-
no tuncionemtento la econornra de mercado, implicaríare-
conocer idoneidad a conductas totalmente inócuas (presu-
poniendo irrealmente además una economía planificada)
o englobar dentro del tipo prácticas concertadas o abusos
de posición dominante, conductas que atentan más bien
contra la "libre competencia" y que son comprendidas por
otros tipos contravencionales y penales.
Ahora bien, la interpretación propuesta choca aparen-
temente con el obstáculo que consiste en el hecho de que
los casos de "conmoción o calamidad públicas" figuran ya
como una agravante genérica en el art. 236 del C. ~ peru~-
no. ¿Cómo dar entonces interpretación a este titulo sin
contradecir el tenor legal ni atentar tampoco contra el es-
píritu de las figuras penales?
Una primera interpretación posible es entender QUe,
aunque los arts. 233 y 234 del C. P. no lo d .1gan e xpresa·
mente, los delitos solamente pueden ser cometí.d os en caso

. representada
11 Así la crítica de MARTÍNEZ-BUJÁN a la ten~encia aquí defe~~~ÉREZ· ¡993,
en Italia por Pedrazzi, ver en 1997, p. 282; también antes MARTI
p. 379 y s ..
oeuros CONTRA LOS CONSUMIDORES

de una regul ción 1 g t pr vi Y


o de los precios que s produzc n n 1 d 1 di trlbUC16n
dad (es ~ecir fuera d los e sos d n Po d norrn u.
dad públicas). Aquí solamente ntr o 1 mi.
0conmocl6n
1os que los productos no estén d d t 11 r lo 0 n
dos al libre juego de la oferta y ia ~em: el Principio, om 11·
uos que derivan de industrias ubicad nda, es decir, aqu
el Derecho de la competencia se ~s dentro de lo que n
de excepciónª. Pero esto no serla 0 ~oce como "ámbito
nomfa como la peruana, donde prá~ti:nte en un ~co-
nlnguna regulación sobre productos de comente no existe
simas sobre servicios (solamente 18 telafonsrumo1 Y po.q~f..
n a. a sum1n1s-
tro de agua y energía eléctrica). Además dado
· 1 f' • que 1 os
tipos pena es se re ieren precisamente a "prcductc d
consumo " Y ''d e pnmera
. s e
necesidad". esta línea de Interpre-
tación resulta claramente refutada.
Luego, la única posibilidad de Interpretación que se ofre-
ce a la vista es la de entender que los delitos estudiados,
en su tipo básico, se producen contra regulaciones econó-
micas generales en épocas de crisis económicas y poll1i-
ces no causadas por fenómenos naturales (conmoción o
calamidad pública). Así deben ser entendidos también los
casos de "especuf ación" que se refieren, sin establecer
cuan tí a alguna, a ventas de bienes por encima de precios
fijados en el mismo producto, o por debajo del peso o me-
dida o cantidades fijados en el mismo bien o en sus enva-
ses o embalajes (art. 234, segundo al cuarto párrafos), pues
en caso contrario se estaría ocupando al Derecho penal en
casos de "minucia" que ni slQUiera tendrían idorieldad pa7
atentar contra el bien jurídico (p. ej. el bodeguero que ;~~1:
~un par de sacos de arroz para crear una eseasemzaudad
c1 1 E ces de nor
ª Y exigir un precio miayor). n po
é

oder econó-
tendría que existir un despliegue de enorme P
L N Ml ) 'A
Rt f ~ p IAt

u t du t
n urnl o
on b re por 1
n 1 4ib comp t n 1 ,
En cu nto 1 •publi Id d ng ño . t , gun
1
. pen 1 p ru no (art. 238 C. P.) t mpoco constituye un
lit ntra los consumidores. lnd pendl ntem nte do la
u ica · • n del tipo pen 1 (en Esp como d lito .. relativo al
mercado y a los consumidores", en el Perú como "otro de·
lito económico). depender del configuración típica para
er cuál es el interés preponderantemente protegido. En el
caso peruano, como se ha visto antes, ésta es el de la "leal
competencia• pues para el tipo penal Importa la Idoneidad
de un engaño publicitario por sí mismo y no el perjuicio
potencial para los consumidores (ver lnfra 1.4.3.2).
Y cuando las conductas, además de ser especulativas,
ponen en riesgo la salud de los individuos, sí se estaría
ante delitos contra los consumidores. Pero para estos ca-
sos, así se lleven a cabo dentro del marco de la lucha com-
petitiva, la legislación penal nacional ha reaccionado con
una serie de tipos penales específicos (entre otros, el frau·
de alimentario, contaminación de aguas, adulteración ~e
sustancias y bienes, etc.) que se agrupan bajo el comun
denominador de "delitos contra la salud pública'. Aquí, efec·
tivamente, lo que está en juego va más allá del simple inte·
rés económico de los individuos como consumidores y, por
lo tanto, las conductas típicas son idóneas incluso dentro

iOS Y prote'·
ª2 Asf interpreta MALAMUD GOT1 lo tipos penales sobre control de prcc
ción del consumidor. ver p. 42 y ss,
. . peruano no ha previsto
. .,. . _.!l Tft'li."-::... ntra los intereses eoonó~~
. n agrupados a continua-
sfficacion legal como delitos
ncepto de bien jurídico ela-
lugar' . De todos modos no
~l leg_islador aclare este p~nto
SJS~Jn. ... ñzaoón e incluso la introducción de
la novedosa figura de la "factu-
de aparatos automáticos" (art.

, es s "delitos contra los consumido·


parte de un grupo que he denominado:
Mi el control estatal de Is producción o
C01a!irci2dizaci"ón1• y que conjugan la protección indirecta

o
DERECHO PENAL ECONÓMICO - PARTE ESPE
CIAL

de intereses patrimoniales de los consumidores y la P


ro-
tección directa de controles estatales de la producción d .•
. . ' IS
tribución y calidad de pro d uctos y servicios.
En cuanto a las fuentes de la legislación penal peruana
referida a este capítulo, resulta evidente su conexión con
los arts. 229 (acaparamiento) y 230 (especulación) del c.
P. colombiano de 1980, con los cuales los tipos básicos de
los arts. peruanos 233 y 234 son casi idénticos; aunque la
penalidad es más represiva en los tipos peruanos.

2.3 EL "ACAPARAMIENTO" (ART. 233)

Mediante este delito el sujeto activo sustrae bienes del


mercado con la intención de alterar los precios, producir
desabastecimiento u obtener ganancias. Aunque se suele
interpretar que aquí se protege el interés de los consumi-
dores y la "libre competencia"15, en realidad, no existe tal
ataque directo contra ninguno de dichos intereses, sino -
como ya se dijo más arriba- contra una "regulación de la
economía" establecida de manera excepcional para protegera
los consumidores. Solamente es imaginable un acaparamien-
to idóneo para atacar al bien jurídico "libre competencia" cuan-
do es realizado por empresas muy poderosas a gran escalao
por un grupo de empresas que actúen concertadamente. Pero

hay que olvidar que la vinculación se da solamente en sentido negativo: es decir, no


se ataca con estos delitos a la "libre competencia" sino precisamente a aquello que
ha si_id o ~tablec1do
· como excepción de ella: la regulación.
• Adem~. estos detitos
odo
también tienen un componente fuertemente referido a los consurrudores. Por t
15
esto, lo~ razonable sería que merezcan un capítulo independiente. - IZ.
Así S~ ..GONZÁLEZ. en Bajo y otros, 1998, e.mas ref, p. 540; VALLE MVN
en Quintero, Comentarios", p. 1275. Ya antes MARTfNEz PÉREZ indicaba qu~:
trata aquí d~ un genuino delito contra los consumidores (vinculado también ªla lib
competencia). 1993, p. 374 y ss.
DERECHO PENAL ECONÓMK:O - PARTE ESPfCIAJ.

. al en beneficio de los consumidores. P. ej .


ce.poon sas concertaran para acaparar {idónearne~ Sl)
dos empre . de e
, de emergene1a o para ven r por encima de
en epoca 5 cul · , ) ne ,
recios fijados (es~ . ación ' no ne por q~e ser apr¡.
~le el art. 232, sino el 233 y el 234 respectivan:ente.

A.4 LA ESPECULACIÓN (ART. 234)

En este caso y en el del "false~~ienton _productos (art ?e


235) el atentado contra la regulacron economrca es más da-
ro aÚn que en el "acaparamienton (art. 233), pues el tipo penal
exige que las acciones típicas se produz~n en contr~ de re-
gulaciones específicas ("productos de pnmera necesidad').
En esta figura hay que observar dos situaciones diferentes:
El atentado contra una regulación de precios (pri-
mer párrafo); y
El atentado contra la veracidad de la calidad o can-
tidad de los productos vendidos o servicios ofreci-
dos (segundo a cuarto párrafo).
Solamente en el primer caso estaremos ante la situación
excepcional de precios regulados debido a situaciones de
emergencia distintas de la "conmoción o calamidad públicas"
(q~e constituye la agravante genérica del art. 236)38; los de-
mas casos pueden producirse en situaciones de normal com-
peteneía, pero siempre que existan cantidades o calidades
preV1amente fijadas en los productos mismos, rótulos, etc.

31
&a es también la interp . ºón .
penal argentina. EJ ~1 efectuada por VERA BARROS para la legislaCJóD
art. 300. me l e P :u-a.. . . d corres~
pondc a las del "agio" 0 "a . : .. · · -e..... ntmo repnmc con que no
más bien a conductas gtota.JC .pese al frecuente malentendido. Ellas se refieleD
comnP,.,.n,.;an En ~ atentan OOntra la "libre formación de nrecios" o la .. librt
~......_.~ · cambio el ~· · · •• r-
especiales del proceso CCOnómiJ agJotajc surge ea épocas de crisis ante rega.laaOOCS
s. Para la especulación. el . coque busca.o proteger el "precio ofiaai. Ver P· 1 Y
agio Y otras maniobras especulativas existe una ley espe-
-
ofl!TOS coNTRA LOS CONSUMIDORES

es criticable, sin embargo que fil


t:
i:;;. • • • este segund
09
exista sin ninguna cuantificac· . o grupo de
ca~á configurado el tipo, cualquier ~on daño. Así como
esr nimia que sea, tendría relevanc1·aºº ucta especulativa
po d 1 - , penal39 Tam . ,
cionarf a na a, e anad1r un elemento d "' · . poco so-
1
u nductas, en el sentido de que sean e idoneidad" a las
co bi · 'd' · capaces de ate t
contra "e(I rt'ª~~~)n ico. ~ d1fere~cia del tipo de "acap~r:~
rniento a . ' no existe aqu1 sustent 1 . :
tal •¡doneidad objetiva", pues no se exigeº"peg~I .P~ra ex1g1r
• • ..vt . er1u1c10 para la
colect1v1dau y, en 1 os tipos atenuados (seg d
. · · . un o a cuarto
párrafos) ni siquiera se exige una regulación P · d
eos, cantidades o medidas. revia e pre-
. ,
Por esa misma ra~on se puede decir que los supuestos
del art. 234, aunque tienen en común la protección final de
los intereses de los consumidores, se diferencian clara-
mente por lo que directamente atacan: en el primer caso
un sistema regulatorio de precios; en el segundo el interés
directo de los consumidores como un colectivo".
Veamos ahora las figuras típicas:

2.4.1 VENTA DE PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD


A PRECIOS SUPERIORES A LOS OFICIALES.

Este caso es conocido en otras legislaciones y en la doc-


trina comparada como "agiotaje".

gul · de precios
cial,.la 20680 dada en 1974 que se rdcrfa 1mplíettamenlc a re =~deraquela
~-Pero al ser derogados estcs en 1976, la doc~nn a.c¡enndado dcfOPdo: ver
antijuricidad de l conductas de la ley 20680 Lambitn ha que
» PAGANO, p. 172 y s . te minúsculo de e,specu·
P ~- BRAMONT/GARC(A mencionan un cjc~p~o ~roen uno 0 dos roJIOS menos.
lacióo medi11ntc la venta de planchas de papel higt~0.1co con 1
41 VC( p. 444. b' Jar{(ilCO 00 todOS OS
BllJ\MONTfGARCfA con idtran que éste último es el aen
del art 234; ver p. 441 y .
DERECHO PENAL ECON?MtCO - PARTE ESPECIAL

Se trata de un delito especial propio: sujeto activo sola-


mente puede ser un "productor'1, "fabricante" o "comercian-
te» y no existe un tipo penal común aplicable para los
extraneiº. En todos los casos se trata de sujetos que par-
ticipan en Ja fucha competitiva de diferente manera: elabo-
rando los bienes o extrayéndolos de la naturaleza ("pro-
ductor'), trabajando materia prima para obtener un bien
("fabricante") o encargándose de distribuirlos en el merca-
do {"comerciante"). Podría discutirse si en todos estos ca-
sos se trata de personas, cuya actividad comercial está
legalmente reconocida y ejercen habitualmente dichas ac-
tívidades", pues (sobre todo en épocas de crisis) las con-
ductas podrían ser realizadas en un amplio "mercado ne-
gro" o por personas que eventualmente buscan una ga-
nancia extraordinaria, pese a no dedicarse habitualmente
a las actividades industriales o comerciales. Me parece que
el tipo penal no se refiere a estos últimos pues, en caso
contrario, no hubiera elegido la técnica del delito especial.
Además, para estas conductas ya existen los tipos especí-
ficos (más graves) de ''elaboración y comercio clandestino
de productos" (arts. 271 y 272 C. P.).
Las conductas típicas consisten en "poner en venta",
es decir el acto de ofrecer los productos; no es necesario
que se perfeccione la venta para que exista delito consu-
mado. Por eso mismo tampoco es posible la tentativa.
Por otro lado, la puesta en venta se refiere a "productos
considerados oficialmente de primera necesidad". A dife-
rencia de otros supuestos (p. ej. el acaparamiento agrava-
do del art. 233, segundo párrafo), se exige aquí que la au-

41
Así lo exigen BRAMONT/GARCÍA, p. 442.
RALOS e
1 DoREs
o aa ije prevaarne,.,te cuate lil
oan s consi erados de Prim!~on los Productos Quo d
. .
Por ultimo la oferta de necesidad · e-
. 1 os Product
un precio superor al establec·d os debe realizarse
.. ' o Por la autoridad a
C<rlo ya se :ro mas amba, la rna. .
se .aonee, es oec1r, debera ro n1ob.ra especulativa debe
sabasteam ento y crisis de cap duc1rse en épocas de
el Jeg s ador hub era querido ~~ter ~COnómico o político.
momer os de normal funcionami~nto ~~~Po sea aplicable en
cado, ante ~ presencia del art 232 a economía de mer-
de ab so de Posicion dom1·n·a t Para casos de ºcolusión"
n e en el mercad " d
berse refendo a sujetos activos cuya condu t f 0 ' P~ 0 ha-
. 1 . c a s sería idónea
para imponer os precios abusivos: los "mayoristas" tal
sace la fuente colombiana (art, 230 c. P. de como
1980).;.
En el tipo subjetivo, se requiere obviamente el dolo, pero
ademas. debe entenderse que se trata de un dolo directo
pues e1 sujeto debe dirigir su conducta precisamente a des~
obedecer el precio establecido oficialmente para los pro-
ctos. Esto es tanto más relevante en situaciones de cri-
s s económrca donde los precios pueden cambiar conti-
nuamente y hacer muy difícil er conocimiento práctico de
los precios fijados por la autoridad cuando estos cambian
en períodos de tiempo muy corto.

La pena es de uno a tres años de privación de libertad


y de noventa a ciento ochenta días multa.
La . ., de Jos precios oficiales no debe alterar la puni-
vanaaon
ilidad de · deroga dos
una conducta que violó los preces . cuan· I'
do estos estaban vtgentes. Aquí la modificación no tiene ap ,_

~o. S"- '00 L HUERTAS. P J5


DERECHO PENAL ECONÓMICO - PARTE ESPECIAL

cación retroactiva por una sencilla razón: dado que la nue


. f Va
lista de precios solamente actua l iza para el uturo el valor d
los productos, ello no C?mbi~ para. nada el interés protegid~
político-criminalmente. Este sigue siendo la regulación estatal
de los precios, la cual ha sido violada en su oportunidad por el
infractor; distinto sería el caso si se eliminaran en absoluto los
preciosoficiales, pues aquí sí habría un "cambio de valoración"
del legislador que anula la ilicitud de la condocta=.

2.4.2 VENTA DE BIENES O PRESTACIÓN DE SERVICIOS A


PRECIOS INJUSTIFICADAMENTE SUPERIOR ESA LOS
FIJADOS EN ETIQUETAS, LETREROS, LISTAS, ETC.
El tipo es similar al anterior, pero tiene algunas diferencias
básicas derivadas del contexto en el que se realizan los he-
chos: en una situación normal de competencia. Así, el precio
aquí ya no es el fijado previamente por la autoridad, sino el
anunciado en la etiqueta, letreros, etc.
El precio debe estar fijado en la etiqueta misma del pro-
ducto, en un rótulo (entendido en sentido amplio como cual-
quier anuncio visible del precio, p. ej. en las envolturas),
letreros (los que se colocan a la vista del público en el es-
tablecimiento comercial} o listas elaboradas por el propio
oferente (p. ej. en pizarras, en listas de precios en cuader-
nillos). En todos los casos, el precio debe ser dirigido al
conocimiento del consumidor o adquirente de los servicios.
Además, el objeto sobre el que recae la acción es cual-
quier bien, no solamente uno de primera necesidad, o cual-
quier servicio. La conducta típica exige un contrato perfec-

43
Así para los antiguos tipos penales sobre "agio y especulación" en Argentina, AFTA-
LIÓN, p. 73 Y ss. SALVADOR HUERTAS parecía defender la aplicación de la "ley
más favorable" en estos casos, p. 159.
DELITOS CONTRA LOS CONSUMIDORES

cionado (una venta 0 una prest . , lfil


ofrecimiento o las tratativas acion de servicios); el mero
· 0 regateos p ·
no son to d avra consumación r~v1os a la venta
tentativa«. La pena es de pri~~~r~ nad~ impide que sea
de un año y multa de noventa ?n de libertad no mayor
. a ciento ochenta días.
Finalmente se exige que la ~ t . .
venta por sí misma como eme» precio supenor(y no la

·
ª
esté justificada Eso se hparece dar entender el texto) no
ace por la sencilla , d
podrían existir razones económicas . razon e que,
motiven la diferencia de precio pe se a kpoones legales que
. ' a o que consta en las
e!1,quetdas y otro~,lugares. P. ej., el alza de precio por la infla-
cion o evaluación, o la elevación de impuestos, ec. t
Únicamente bajo este tipo penal sería posible 1 ._
·,
d d . . a pum
c1?n. e parte e la actividad de quienes ofrecen servicios
públicos. En efecto, el tipo penal se refiere también a la
"prestación de servicios" y estos pueden ser entendidos en
el sentido de "servicios públicos", Por otro lado, la conduc-
ta típica podría consistir en cualquier forma de cobrar más
de lo que el servicio realmente proporciona y que fuera
anunciado previamente. P. ej.: venta de tarjetas telefóni-
cas por un precio que, en realidad, no contiene toda la du-
ración del servicio que ofrece. En otros casos, el tipo penal
no podría ser aplicable de todos modos: p. ej. en el caso de
facturaciones sobredimensionadas por consumo de servi-
cios faltaría el elemento del medio bajo el cual se anuncia
previamente el precio (etiquetas, rótulos, letreros, etc.).

El tipo subjetivo requiere dolo, el cual debe ser además


directo. Esto tiene que ser así por la exigencia típica de que
el sujeto activo deba conocer los elementos típicos no te- y
ner justificación alguna para la venta a precio superior.

44 , 3
También así BRAMONT/GARCIA. p. 44 ·
lfi=I OE~ECHO PENAL ECONÓMICO .. PARTE ESPectAL

2.4.3 VENTA DE BIENES POR UNIDADES CON PEso '


MEDIDA INFERIOR. O

L pana es igual a la del supuesto anterior. Aqul el fr


d ost en el peso o la medida de los bienes vendidosª~~
tipo panal no se refiere a "servicios", pues estos obviam~n-
t no tienen peso o medida.
Al igual que en el supuesto anterior, la conducta típica es
la venta, es decir el perfeccionamiento de un contrato sina.
lagmátlco. Por ello es perfectamente posible la tentativa.
El ilícito está en la no correspondencte del peso o medi-
da de los bienes vendidos a 1 os que presuponen la cete-
bración de la compra .. venta. El tipo penal no dice dónde
debe constar el precio o la medida correcta. Se presupone
que estos son elementos contractuales (un kilo de tal bien,
una docena de tal bien).
También se trata de una conducta en fa cual el sujeto ac-
tivo actuará con dolo directo debido al conocimiento y votun-
tad exigido de elementos que exigen este tipo de conducta.

2.4.4 VENTA DE BIENES EMBALADOS EN CANTIDAD


INFERIOR A LA MENCIONADA EN EL EMBALAJE.

La pena es la misma que la prevista para los supues-


tos b) y c). En este caso la diferencia de cantidades esta·
rá entre los bienes efectivamente vendidos y la cantidad
que figura en el embalaje que cubre los bienes. El tipo
subjetivo también exige dolo. Aunque el dolo eventual
podría ser posible según la configuración típica, debe con-
siderarse -al igual que en los demás casos- que éste no
puede bastar si no se quiere paralizar o hacer demasiado
costosa la actividad comercial. Tiene que exigirse enton-
ces el dolo directo: el sujeto debe conocer y querer la
osee.

E es e caso. a pe~ se'"á


de tres a seis a-os de
senta y cinco días

2.5 LAªAD' JERA Ó DE

Este supuesto nueva! e "e se re


de cantidades, pesos o
tos. En ese sen "do, y e coo'ra e
se en lende que aquí ro es e · .e"'eS
sino •e1 interés soc aJ e la
en las actividades e can -~ ~ o,
tud, una regulació es ~ '
des mercantiles, coatq
8 origen de es e ·
carne e e ias ruJturas asa
DERECHO PENAL ECONÓMfCO • PARTE ESP
ECtA.L

que tuvo la protección del comercio en ellas. Se eneuentra


dones expresas de esta figura en el Código de Hammura~en-
la Lex Aquiliana romana, en la Constitutio Carolina del ~: en
uctcro
Imperio Romano-Germano y en las culturas posteriores't6. En
cuanto aJ entendimiento del delito, se contraponen la romana
del uesteJionato" (delito contra la "fe pública") y la germana de la
"faJsedad"(interpretada a veces como "derecho a la verdad').
Bajo estos conceptos se entendía una serie de falsedades que
luego, aJ reconocerse la inexistencia de una "obUgación a la
verdad" por sf misma, fueron adquiriendo un contenido propio
según el interés perjudicado; entre otras figuras fue ganando
contornos la "defraudación" oon contenido patrimoniaJ•7•
El desarrollo de la "adulteración" de productos no ha
seguido un camino paralelo en las civilizaciones moder-
nas. Así, mientras que los países latinos han mantenido
esta figura casi de manera inalterada hasta hace muy poco,
y algunos todavía fo conservan, en países como Alemania
la figura ha desaparecido como tipo amplio, pero se ha
mantenido en un sinnúmero de leyes especiales referidas
cada una por separado a diversos productos y servicios
(carne, nitritos, huevos, colorantes, conservantes, etc.),
sobre todo en la "Lebensmittelgesetz'' {ley sobre productos
aümenttcios)", También ha adquirido gran trascendencia
el "falseamiento" del vino, por tratarse de un producto am-
pliamente difundido entre los consumidores alemanes y eu-
ropeos y por ser clave para la economía naciona149•

46
AJ respecto GEERDS. 1962, p. 248 y ss .
.f1 Comp. GEERDS. 1962, p. 250 y ss.
" AJ respecto ver eJ análisis de Ja confusa situación a principiosde los años 60 en GEEROS,
quien recomendaba un tipo genérico de "falseamiento de productos" similar al ''fraude
comercial" del art. 239 C. P. peruano que se analiza más adelante, l 962. p. 252. 27~ Y
5S.. c. más ref. de otros autores que abogaban por esa solución. p. 279; tambt~
TIEDEMANN, c. mas ref., "Wirtschañsstrafrecht", tomo 2. p. 166 y s..
" Al respecto ampliamenteTIEDEMANN, "Wirtschaftsstrafrecht", tomo 21 P· 158 Y ss.
DELITOS CONTRA LOS CONSUM
IDORES

Este tipo penal de "adulte .


ración" 0~ 1
duetos d e b e ser distinguido d ra seamientcf de
, ( 28?) e 1 os referid Pro-
cd art. . En estos últimos ta . os a la•saiudpúb/i-
ción, pero se exige además un el~b1én hay una adultera~
primeros basta la adulteración Por gro ~ara la salud; en los

que distinguir la "adulteración" d~ tºr


ción de lo estrictamente regula~ sí misma en contraven-
la .teysc>. También hay
monio", pues a diferencia de esto os delitos contra el •patri-
cio y ni siquiera un peligro para e~ n~ ~resu~o~e ~~ perjui-
"falseamiento" se ubica f P tnmonio ind1v1dual; el
en es eras semejantes 1
preparatorios de una estafa y no precisa d' ª
~s actos
conducta contra el patrimonio concreto duena .1red~16nde la
un m 1v1du<>5'.
Puede entenderse que en el delito de "ad 1•
. " . u lerac1.6 n" o
"falseamiento también se protege un bien lurldíco t .
dtd u· t é d'f en en
1 o como m er s 1 uso" de los consumidores, pero éste
debe enmarcarse dentro de un interés de todos los agen-
tes económicos: la "buena fe comercial" o la "credibilidad
en el tráfico de productos y servicios' referida a la calidad
que deben tener los productos o servicios52. Esta credibili-
dad necesita especial protección actualmente debido a que
el consumidor (final o no) en la mayoría de los casos no
puede ser capaz de comprobar por sí mismo cuál es la
verdadera calidad del producto. La conducta penalmente
relevante deberá ser, entonces, aquélla en la cual el sujeto
activo infringe normas jurídicas específicas sobre ~roduc-
tos o servicios o abusa de la confianza del consumidor, es
decir cuando esta credibilidad debe ser garantizada por el

• aJ
"fals . ento" existente en Alcnwua.
so Tambi~n se manifiesta esto en el concepto . . eanu ue confunden estos U(dtos coa
respecto GEERDS críticamente contra pos1c1ones.q . " 1962. p. 259 Y ss.
• , ¡· " el "patnmomo .
los que atentan contra la .. salud pub tea Y
51
Así también GEERDS, 1962, p. 261 Y s .• 283 Y s:·
52 265
En este úlúmo sentido GEERDS. 1962. P· Y ·
DERECHO Pe:NAL ECONÓMICO PARTE lSP[CIAL

d d r el productor o el dlstribuldo,.S3: p. ej. en cuanto a


6
ven cºi~do en el propio producto (fecha de vencimiento
o anun . 1 ttd d d'd
ingredientes, procedencia), o a can 1 a o me 1 a del pro-
,
'
ducto comercializado.
En el tipo objetivo, se tiene como sujeto activo a cual-
quier persona y no al "productor", "fabricante" o "comer-
ciante" como en el tipo básico de la especulación. Otra cosa
es que, en la práctica sean estos guienes con más fre-
cuencia realicen la conducta típica. Esta consiste en "alte-
rar" o "modificar'', es decir, en mezclar en los bienes sus-
tancias distintas que varíen su composición. Estas sustan-
cias que se agregan no deben implicar un peligro grave
para la salud, pues en dicho caso se estaría ante el su-
puesto del delito contra la salud pública54•
La alteración o modificación (son sinónimos) van referi-
dos a la calidad, cantidad, peso o medida. No se refieren
a otra característica del artículo; p. ej. el color o el sabor
(salvo que en ello radique precisamente su calidad).
Por otro lado, el objeto de la conducta consiste en artícu-
los de primera necesidad que hayan sido definidos como ta-
les por la autoridad. Es decir, no hay aquí espacio para la libre
interpretación, sino que ésta debe ceñirse a la lista de artícu-
los de primera necesidad dada por una norma extrapenal.
Finalmente el elemento en perjuicio del consumidor
no se refiere a un perjuicio material separable espacio-tem-
poralmente de la conducta de adulteración. Solamente se
exige (para especificar la direccionalidad de la conducta)

: ~f ?EERDS, 1962, p. 267 y s.


Distinto es el parecer de BRAMONT • _J•
se entiende t t . /GARCIA, quienes consideran que por "a.ltenu
nocilVOS; ver an o a 1 as mochficac·tones con elementos inocuos
· como con elemento s
p. 445.
DELITOS CONTRA LOS CONSUMIDORES

que la adulteración vaya en des . Eil


consumidor. Mejor dicho, no es ~~~ro de los m~ereses del
duetos si estos benefician 0 ª
P . la alteración de pro-
P. ei., si el comerciante parancooperJudican al consumidor.
' nservar me· 1
tos les agrega alguna susta . JOr os procuc-
' riera conservante ino
la salud de los consumidores. cua para

En el tipo su~je~ivo, se necesitará dolo, el cual, al igual


que en las demas figuras debe ser entend'id "d
di t '' A , · o como o 1 o
irec o . . qu.1 esta interpretación es más evidente por cuan-
to el propio tipo penal exige que abarque el "p · · ·
id r'' erjurcio para
e 1 consum1 o .

· La tentativa no es posible, pues antes de la alteración


o modificación de los productos no existe conducta inde-
pendiente ~econocible como atentatoria del bien jurídico.
No es preciso la venta o la puesta en venta siquiera de los
productos. P. ej., bastaría con echar agua a la leche que se
va a vender, o azúcar al vino, etc.

Al igual que en los demás delitos, aquí rige también la


agravante común del art. 236. Si la adulteración se reali-
za en época de conmoción o calamidad pública la pena se
incrementará y será de privación de la libertad no menor
de tres ni mayor de seis años más multa de ciento ochenta
a trescientos sesenta y cinco días. Nuevamente aquí debe
entenderse por conmoción o calamidad pública a aquellas
provocadas por fenómenos y desastres naturales (terre-
moto, inundaciones, epidemias).

2.6 EL "FRAUDE COMERCIAL" (ART. 239)

Es muy discutible que aquí se trate de un delito ~uro


contra los consumidores. No solamente d e 1 º
' 1·
bid
ª
la ubíca-
. ·1 a los que aten
_
eión del tipo penal como "otro' de rto sirm ar