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DEFINICIÓN DE FALACIA

Del latín fallacia, una falacia es una mentira o engaño con el que se
pretende dañar a una persona sin que ésta se dé cuenta. Una persona que
descubre que ha sido víctima de una falacia puede expresar, por ejemplo: “La
falacia de su empleo me hizo vivir engañada durante muchos años”, “Pablo
está siempre con sus falacias, tratando de estafar a la gente”. Una persona
utiliza una falacia para obtener algo que sabe no podría conseguir de otro
modo que no sea a través de la apelación a la falsedad, generalmente su
intención no es precisamente dañar, sino obtener un beneficio, pero no le
preocupa herir a otros para conseguir lo que desea.

En la lógica también se utiliza el concepto para referirse a un argumento que


intenta defender algo que es falso. Lo explicaremos mejor a continuación.
Según la definición del diccionario, la lógica es la ciencia del pensamiento,
la que permite analizar un razonamiento y determinar si es o no correcto. De
todas formas, dentro de esta ciencia existen diversas ramas: la lógica difusa y
la constructiva y dentro de cada una diferentes corrientes.
La lógica Booleana es la más conocida y parece que es la única considerada
por el común de la gente, aunque es importante tener presente que no es la
única existente. Dentro de ésta se define como una proposición aquellas
afirmaciones que pueden tener carácter verdadero o falso; es la esencia
de un razonamiento. Es importante señalar que la proposición no hace
referencia a la forma en la que es conjugada la oración sino a su significado, el
cual no varía aunque la preposición sea reformulada.
Por ejemplo:
“Existe un número primo par mayor que dos” es la misma preposición que
“Un número par y primo que sea mayor que dos existe”, aunque las palabras
estén ordenadas de forma diferente. De todas formas, es importante que al
reformular una proposición no se varíe su significado por eso es tan
importante hacer un correcto uso del idioma. Para dicha reformulación suele
utilizarse la lingüística formal que permite analizar los enunciados y
reescribirlos sin cambiar su sentido esencial.
En lo que respecta a las falacias, pese a que puede parecer una tarea sencilla la
construcción de un razonamiento deductivo, sin embargo muchas veces nos
encontramos con errores muy comunes, que llevan a que concluyamos que un
razonamiento no es para nada preciso. Este defecto técnico en la forma
de plantear un razonamiento se conoce como falacia.
Aquellos razonamientos que contienen falacias se conocen como falaces y
tienen la particularidad de que generalmente a simple vista parecen válidos y
hasta convincentes y sólo a través de un exhaustivo análisis podemos caer en
la cuenta de su “engaño”.
En definitiva, una falacia es
un sofismo, una refutación aparente que se utiliza para defender algo falso,
exponiendo premisas falsas como verdaderas. Se trata de un razonamiento
que aparenta ser lógico, pero cuyo resultado es independiente de la veracidad
de las premisas.
La falacia lógica, por lo tanto, supone una aplicación incorrecta de un
principio lógico válido. También puede estar formada por la aplicación de un
principio inexistente.
Un ejemplo de falacia es el siguiente:

1. Las esmeraldas son verdes


2. Este anillo es verde.
3. Por lo tanto, el anillo es de esmeraldas.
Las dos premisas mencionadas pueden ser verdaderas, sin embargo, la
conclusión no es necesariamente verdadera. El anillo puede ser de esmeraldas
o de otro material de color verde. En el primer caso, la conclusión resultaría
verdadera, pero, en el segundo, estaríamos frente a una conclusión falsa.
Otro ejemplo de falacia, conocida como ad hominem, sucede cuando se
descalifica a la persona que realiza una afirmación para, de esta forma,
descalificar también sus dichos:
1. Martín afirma que vio cómo Pedro robaba dinero.
2. Martín suele mentir.
3. Por lo tanto, Pedro no robó el dinero.

En estos casos, la falacia no se ocupa de la validez de la afirmación, sino que


refuta a la persona que realiza la afirmación.

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REFERENCIAS

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2009. Actualizado: 2009.
Definicion.de: Definición de falacia (https://definicion.de/falacia/)

Falacia
Problemas de la página

Argumento lógicamente inconsistente, sin fundamento o inválido

En lógica, una falacia (del latín: fallacia, ‘engaño’) es


un argumento que parece válido, pero no lo es.[1][2] Algunas
falacias se cometen intencionalmente para persuadir o manipular a
los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a
descuidos o ignorancia. En ocasiones las falacias pueden ser muy
sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención
para detectarlas.[3]
El que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o
su conclusión sean falsas ni que sean verdaderas. Un argumento
puede tener premisas y conclusión verdaderas y aun así ser falaz.
Lo que hace falaz a un argumento es la invalidez del argumento en
sí. De hecho, inferir que una proposición es falsa porque el
argumento que la contiene por conclusión es falaz es en sí una
falacia conocida como argumento ad logicam.[4]
El estudio de las falacias se remonta por lo menos hasta Aristóteles,
quien en sus Refutaciones sofísticas identificó y clasificó trece clases
de falacias.[1] Desde entonces se han agregado a la lista cientos de
otras falacias y se han propuesto varios sistemas de clasificación.[5]
Las falacias son de interés no solo para la lógica, sino también para
la política, la retórica, el derecho, la ciencia, la religión,
el periodismo, la mercadotecnia, el cine y, en general, cualquier
área en la cual la argumentación y la persuasión sean de especial
relevancia.

Índice
 Definiciones
 Ejemplos
o Afirmación del consecuente
o Argumento ad hominem
o Petición de principio
 Clasificaciones
o Falacias formales
o Falacias informales
 Historia
 Falacias en los medios de comunicación y la política
 Véase también
 Notas y referencias
 Bibliografía
 Enlaces externos

DefinicionesEditar
Todavía no hay acuerdo sobre la mejor definición de "falacia" y
existen muchas propuestas que rivalizan entre sí.[6] En 1970,
Charles Hamblin publicó una obra seminal titulada Falacias, que
rastrea el desarrollo de la noción desde Aristóteles hasta mediados
del siglo XX y concluye que la definición estándar de "falacia" es
«un argumento que parece válido, pero no lo es».[1] Autores
posteriores como Ralph Johnson y Hans Hansen cuestionaron esta
conclusión y propusieron definiciones alternativas,[7][8] mientras
que otros autores, como Douglas Walton, defendieron la
aproximación de Hamblin.[9]
Algunas definiciones alternativas a la de Hamblin hacen énfasis en
las fallas lógicas de las falacias. Por ejemplo, se pueden definir las
falacias como argumentos deductivamente inválidos o con muy
poco apoyo inductivo.[6] El problema con esta definición es que
algunas falacias consisten en argumentos deductivamente válidos,
cuya falla está en otra parte, por ejemplo el falso dilema o
la petición de principio.[6] Se[¿quién?] enmienda esta definición
agregando que los argumentos no falaces, además de tener validez
deductiva o apoyo inductivo, deben tener premisas verdaderas y
bien justificadas, y no caer en la petición de principio.[6] Esta
definición tiene la ventaja de que incluye a los falsos dilemas y a las
peticiones de principio como falacias, pero tiene la desventaja de
que también incluye como falacias a muchos argumentos legítimos,
por ejemplo argumentos científicos del pasado que tenían
premisas falsas, pero que sin embargo eran argumentos muy serios
y bien intencionados.[6]
Van Eemeren y Grootendorst proponen una definición «pragma-
dialéctica», en la que las falacias se conciben como violaciones de
las reglas de la discusión.[10] Así por ejemplo, si una regla de la
discusión es no atacar al oponente a nivel personal, se sigue que
todo argumento ad hominem es falaz. Una dificultad con esta
aproximación sin embargo, es que no hay acuerdo sobre la mejor
manera de caracterizar las reglas de una discusión.[6]
La falacia lógica es un modo o patrón de razonamiento que siempre
o casi siempre conduce a un argumento incorrecto. Esto es debido
a un defecto en la estructura del argumento que lo conduce a que
este sea inválido. Las falacias lógicas suelen aprovecharse de los
prejuicios o sesgos cognitivos para parecer lógicas. Cambiándose, a
veces, el error inconsciente o involuntario por una manipulación
deliberada. Por eso, las falacias lógicas son los mecanismos
automáticos más comunes para poner en práctica los sesgos
cognitivos. Algunas importantes falacias lógicas que emplean los
sesgos cognitivos se muestran a continuación. Véase
también control social, control mental, propaganda, lavado de
cerebro.
Generalmente los razonamientos falaces no son tan claros como los
ejemplos. Muchas falacias involucran causalidad, que no es una
parte de la lógica formal. Otras utilizan estratagemas psicológicas
como el uso de relaciones de poder entre el orador y el
interlocutor, llamamientos al patriotismo, la moralidad o el ego
para establecer las premisas intermedias (explícitas o implícitas)
necesarias para el razonamiento. De hecho, las falacias se
encuentran muy a menudo en presunciones no formuladas o
premisas implícitas que no son siempre obvias a primera vista.
EjemplosEditar
Afirmación del consecuenteEditar
Lo que sigue proviene del artículo Afirmación del consecuente

En lógica, la afirmación del consecuente, también llamado error


inverso, es una falacia formalque se comete al razonar según la
siguiente forma argumental:
1. Si A, entonces B
2. B
3. Por lo tanto, A
Los argumentos de esta forma son inválidos, porque la verdad de
las premisas no garantiza la verdad de la conclusión: podría ser
que las premisas fueran todas verdaderas y la conclusión aun así
sea falsa. Por ejemplo, el siguiente argumento tiene la forma de una
afirmación del consecuente:
1. Si está nevando, entonces hace frío.
2. Hace frío.
3. Por lo tanto, está nevando.

Aún cuando ambas premisas sean verdaderas, la conclusión podría


ser falsa, porque no siempre que hace frío está nevando. En
algunos casos, los argumentos de la misma forma pueden parecer
convincentes. Por ejemplo:

1. Si tuviera la gripe, entonces tendría la garganta irritada.


2. Tengo la garganta irritada.
3. Por lo tanto, tengo la gripe.

Sin embargo, la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la


conclusión, porque existen muchas otras enfermedades que causan
que la garganta se irrite, como el resfriado común o la garganta
estreptococal.
Por otro lado, en algunos casos es posible que un argumento que
afirme el consecuente sea válido. Por ejemplo, cuando A y B
expresan la misma proposición: en ese caso el argumento es
trivialmente válido. También cuando la premisa de la forma «si A
entonces B» realmente es un bicondicional «A si y sólo si B». Por
ejemplo:
1. Si la puerta está abierta, entonces no está cerrada.
2. La puerta no está cerrada.
3. Por consiguiente, la puerta está abierta.

Por último, este tipo de razonamiento ilógico fue investigado de forma


muy profunda por Peter Wason, quien demostró que aún gente de alto
coeficiente intelectual suele pensar de forma bicondicional en un hecho
que se debería razonar condicionalmente. Wason demostró esto
empíricamente en su "test de las 4 tarjetas", encontrándose con
respuestas de razonamiento falaz. Como veíamos, no siempre que hace
frío, está nevando, pero la mayor parte de los encuestados demostró que,
ante las premisas "si aparece A entonces ocurre B", concluían en "si me
encuentro con B entonces esto se debe haber producido por A". Esto nos
conduce a concluir que la gente tiende a validar el razonamiento falaz de
la afirmación del consecuente.
Argumento ad hominemEditar
Lo que sigue proviene del artículo Argumento ad hominem
En lógica se conoce como argumento ad hominem (del latín,
«contra el hombre»)[11] a un tipo de falacia (argumento que, por su
forma o contenido, no está capacitado para sostener una tesis) que
consiste en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando
como argumento quién es el emisor de esta.[12] Para utilizar esta
falacia se intenta desacreditar a la persona que defiende una
postura señalando una característica o creencia impopular de esa
persona.[13]
Una falacia ad hominem tiene la estructura siguiente:
 A afirma B;

 hay algo cuestionable (o que se pretende cuestionar) acerca de A;

 por tanto, B es falso.

Al denunciar este tipo de falacia no se debe caer en el error de


pensar que por existir un argumento ad hominem la afirmación de
B sería verdadera (esto es también una falacia conocida
como argumento ad logicam). El hecho de que alguien desacredite
al orador no prueba nada acerca de la falsedad o veracidad de lo
que este diga.
El hecho de insultar a una persona dentro de un discurso —de otro
modo racional— no constituye necesariamente una falacia ad
hominem. Debe quedar claro que el propósito del ataque sea
desacreditar a la persona que está ofreciendo la afirmación, para
luego rebatir la afirmación como si fuera una consecuencia lógica
de lo primero.
Una falacia ad hominem es una de las falacias lógicas más
conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de
haberse servido de ella (argumento ad logicam) se utilizan como
recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es
poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza—
para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por
costumbres acomodaticias que por razones lógicas. Se atacan, así,
no los argumentos propiamente dichos, sino al hombre que los
produce y, más concretamente, su origen, raza, educación, riqueza,
pobreza, estatus social, pasado, moral, familia etcétera.
Por ejemplo:

Diálogo entre dos personas

 A: «El Estado no está garantizando las necesidades básicas de todos los


individuos».
 B: «Usted nunca tuvo necesidades, no puede hablar sobre lo que hace el
Estado».

En este caso B atacó la moral de A, pero no dijo nada sobre las


necesidades básicas. Se dice entonces que el argumento usado por
B es una falacia, porque no prueba falsedad, sino que intenta
generar la sensación de falsedad.
Ejemplo 2:

 A: los triángulos tienen cuatro lados

 B: usted nunca estudió geometría, no tiene razón en lo que dice

Efectivamente la proposición de A es falsa, pero no porque no haya


estudiado geometría, sino porque el triángulo tiene tres lados.
Petición de principioEditar
Lo que sigue proviene del artículo Petición de principio

La petición de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el


punto inicial") es una falacia que se produce cuando la proposición
por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre
las premisas.[14] La primera definición conocida en Occidente de
esta falacia fue acuñada por Aristóteles en su obra Primeros
analíticos.[15]
Por ejemplo, el siguiente argumento es una petición de principio:

1. Yo siempre digo la verdad.


2. Por lo tanto, yo nunca miento.

En este argumento, la conclusión está contenida en la premisa,


pues decir la verdad es sinónimo de no mentir. Las peticiones de
principio resultan más persuasivas cuando son lo suficientemente
largas como para hacer olvidar al receptor que la conclusión ya fue
admitida como premisa.

Formalmente, las peticiones de principio son argumentos


deductivamente válidos,[14] pues es deductivamente válido que de
A se sigue A. Existe desacuerdo acerca de por qué algunos
argumentos deductivamente válidos se consideran peticiones de
principio y otros no.[14] Una propuesta[¿quién?] es que la diferencia
es psicológica: si la conclusión nos parece demasiado obvia con
respecto a las premisas, entonces consideramos que el argumento
es una petición de principio; de lo contrario, no.[14]
Este término no se suele aplicar a la falacia más general que resulta
cuando la evidencia dada para una proposición necesita tanta
prueba como la proposición misma. El término más usado para una
argumentación semejante es el de falacia de las muchas preguntas.
Toda petición de principio tiene esta característica: que la
proposición por ser probada (como conclusión) se asume en algún
punto anterior, se asume en alguna de las premisas. Debido a lo
anterior, esta falacia fue clasificada por Aristóteles como una
falacia material, en vez de como una falacia lógica.
La petición de principio es una forma de razonamiento circular[14] y,
como tal, puede dejar de ser falaz si es lo suficientemente amplia.[16] Por
ejemplo, en los diccionarios las definiciones son siempre circulares (pues
definen palabras a partir de más palabras), pero no por eso dejan de ser
informativas y por lo tanto no se consideran problemáticas.[16] Del
mismo modo, una petición de principio lo suficientemente amplia puede
dejar de ser un círculo vicioso para pasar a ser un círculo virtuoso.

ClasificacionesEditar
A lo largo de los siglos, se han propuesto varias maneras de
clasificar las falacias, pero todavía no se llega a una clasificación
o taxonomía definitiva.[2] En esta sección se exponen algunas de las
clasificaciones más influyentes.
La primera clasificación fue la de Aristóteles, quien dividió en dos
grupos a las trece falacias que identificó: las que dependen del
lenguaje y las que no.[17] En el primer grupo puso las seis falacias
que dependen de ambigüedades, anfibologías, combinaciones de
palabras, divisiones de palabras, acento y formas de expresión.[17]
En el segundo grupo puso las siete falacias que no dependen del
lenguaje, entre ellas los accidentes, la falacia de las muchas
preguntas, la petición de principio y la afirmación del
consecuente.[17]
Otra clasificación conocida es entre falacias formales e
informales.[18] Las primeras son aquellas cuya invalidez se puede
demostrar mediante métodos formales,[18] tales como
la afirmación del consecuente y la negación del antecedente. Las
segundas son aquellas cuya invalidez depende del contenido de los
argumentos o de la intención del que argumenta,[18] por ejemplo
la falacia del hombre de paja o los argumentos ad hominem.
Aún otra clasificación es entre falacias deductivas e inductivas.[18]
Las falacias deductivas son aquellas que
pretenden validez deductiva, aunque no lo logren, como por
ejemplo la afirmación del consecuente. Las falacias inductivas son
aquellas que solo pretenden dar apoyo inductivo a la conclusión,
aunque tampoco lo logren, como por ejemplo la generalización
apresurada.
Falacias formalesEditar
Las falacias formales son aquellas cuyo error reside en la forma o
estructura de los argumentos. Algunos ejemplos conocidos de
falacias formales son:

 Afirmación del consecuente: Un ejemplo de esta falacia podría ser:


1. Si María estudia, entonces aprobará el examen.
2. María aprobó el examen.
3. Por lo tanto, María estudió.

Esta falacia resulta evidente cuando advertimos que puede haber muchas
otras razones de por qué María aprobó el examen. Por ejemplo, pudo
haber copiado, o quizá tuvo suerte, o quizá aprobó gracias a lo que
recordaba de lo que escuchó en clase, etc. En tanto es una falacia formal,
el error en este argumento reside en la forma del mismo, y no en el
ejemplo particular de María y su examen. La forma del argumento es la
siguiente:
4. Si p, entonces q.
5. q
6. Por lo tanto, p.
 Generalización apresurada: En esta falacia, se intenta concluir una
proposición general a partir de un número relativamente pequeño de
casos particulares. Por ejemplo:
1. Todas las personas altas que conozco son rápidas.
2. Por lo tanto, todas las personas altas son rápidas.

El límite entre una generalización apresurada y un razonamiento


inductivo puede ser muy delgado, y encontrar un criterio para distinguir
entre uno y otro es parte del problema de la inducción.

Falacias informalesEditar
Las falacias informales son aquellas cuya falta está en algo distinto
a la forma o estructura de los argumentos. Esto resulta más claro
con algunos ejemplos:

 Falacia ad hominem: se llama falacia ad hominem a todo argumento que,


en vez de atacar la posición y las afirmaciones del interlocutor, ataca al
interlocutor mismo. La estrategia consiste en descalificar la posición del
interlocutor, al descalificar a su defensor. Por ejemplo, si alguien
argumenta: «Usted dice que robar está mal, pero usted también lo hace»,
está cometiendo una falacia ad hominem (en particular, una falacia tu
quoque), pues pretende refutar la proposición «robar está mal» mediante
un ataque al proponente. Si un ladrón dice que robar está mal, quizás sea
muy hipócrita de su parte, pero eso no afecta en nada a la verdad o la
falsedad de la proposición en sí.

 Falacia ad verecundiam: se llama falacia ad verecundiam a aquel


argumento que apela a la autoridad o al prestigio de alguien o de algo a
fin de defender una conclusión, pero sin aportar razones que la
justifiquen.
 Falacia ad ignorantiam: se llama falacia ad ignorantiam al argumento que
defiende la verdad o falsedad de una proposición porque no se ha podido
demostrar lo contrario.
 Falacia ad baculum: Se llama falacia ad baculum a todo argumento que
defiende una proposición basándose en la fuerza o en la amenaza.
 Falacia circular: se llama falacia circular a todo argumento que defiende
una conclusión que se verifica recíprocamente con la premisa, es decir
que justifica la vericidad de la premisa con la de la conclusión y viceversa,
cometiendo circularidad.
 Falacia del hombre de paja: Sucede cuando, para rebatir los argumentos
de un interlocutor, se distorsiona su posición y luego se refuta esa
versión modificada. Así, lo que se refuta no es la posición del interlocutor,
sino una distinta que en general es más fácil de atacar. Tómese por
ejemplo el siguiente diálogo:

Persona A: Sin duda estarás de acuerdo en que Islandia tiene el


sistema legal más justo y el gobierno más organizado.
Persona B: Si Islandia es el mejor país del mundo, eso sólo
significa que las opciones son muy pocas y muy pobres.

En este diálogo, la persona B puso en la boca de la persona A algo


que ésta no dijo: que Islandia sea el mejor país del mundo. Luego
atacó esa posición, como si fuera la de la persona A.

HistoriaEditar
En los diálogos platónicos aparecen ejemplos de diversas falacias,
si bien no se hace una clasificación sistemática de las mismas.
El Eutidemo discute una gran cantidad de falacias e intenta llegar a
conclusiones sobre su validez o invalidez.[19][20] El primer estudio
más elaborado sobre las falacias se remonta a Aristóteles,[2] quien
en un trabajo titulado Refutaciones sofísticas, identificó y clasificó
trece falacias.
Falacias en los medios de comunicación y la políticaEditar
Las falacias se usan frecuentemente en artículos de opinión en
los medios de comunicación y en política. Cuando un político le
dice a otro «No tienes la autoridad moral para decir X», puede estar
queriendo decir dos cosas:
 Usar un ejemplo de la falacia del ataque personal o falacia ad hominem,
esto es, afirmar que X es falsa atacando a la persona que la afirmó, en
lugar de dirigirse a la veracidad de X.
 No ocuparse de la validez de X, sino hacer una crítica moral al interlocutor
(y de hecho es posible que el político esté de acuerdo con la afirmación).
En este último caso, la falacia consiste en evadir el tema, dando solo una
opinión, no relevante, sobre la moralidad del otro.

Es difícil, por ello, distinguir falacias lógicas, ya que dependen del


contexto.

Otro ejemplo, muy extendido es el recurso al argumentum ad


verecundiam o falacia de la autoridad. Un ejemplo clásico es el ipse
dixit (‘él mismo lo dijo’) utilizado en la Antigüedad para conservar
intacto el pensamiento de Pitágoras. Un ejemplo más moderno es el
uso de famosos en anuncios: un producto que deberías
comprar/usar/apoyar solo porque tu famoso favorito lo hace.
Una referencia a una autoridad siempre es una falacia lógica,
aunque puede ser un argumento racional si, por ejemplo, es una
referencia a un experto en el área mencionada. En este caso, este
experto debe reconocerse como tal y ambas partes deben estar de
acuerdo que su testimonio es adecuado a las circunstancias. Esta
forma de argumentación es común en ambientes legales.

Otra falacia muy usada en entornos políticos es el argumentum ad


populum, también llamado sofisma populista. Esta falacia es una
variedad de la falacia ad verecundiam. Consiste en atribuir la
opinión propia a la opinión de la mayoría y deducir de ahí que si la
mayoría piensa eso es que debe ser cierto. En cualquier caso
muchas veces la propia premisa de que la mayoría piense eso
puede ser falsa o cuando menos dudosa ya que, en muchos casos,
dicha afirmación no puede ser probada más que con algún tipo
de encuesta que no se ha realizado. En caso de ser cierto tampoco
se justifica el razonamiento porque la mayoría piense eso. Se basa
en la falsa intuición de que el pueblo tiene autoridad: «tanta gente
no puede estar equivocada». Se suele oír con frases del tipo «todo
el mundo sabe que...», o «...que es lo que la sociedad desea», así
como «la mayoría de los españoles sabe que...».
Por definición, razonamientos que contienen falacias lógicas no son
válidos, pero muchas veces pueden ser (re) formulados de modo
que cumplan un modo de razonamiento válido. El desafío del
interlocutor es encontrar la premisa falsa, esto es, aquella que hace
que la conclusión no sea firme.

Véase tambiénEditar
 Categoría:Falacias  Falacia fractal
 Anexo:Sesgos cognitivos  Filosofía
 Anfibología  Paralogismo
 Desinformación  Prueba diabólica
 Dialelo  Sesgo cognitivo
 Entimema  Sofisma
 Factor de confusión  Sofista
 Falacia del alegato especial  Acento (falacia)

Notas y referenciasEditar
1. ↑ a b c Hamblin, Charles Leonard (1970). Fallacies. Methuen.
2. ↑ a b c Groarke, Leo. «Informal Logic». En Edward N. Zalta. Stanford
Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Spring 2013 Edition).
3. ↑ Hansen, Hans Vilhelm (2002). «The Straw Thing of Fallacy Theory: The
Standard Definition of 'Fallacy'». Argumentation 16 (2): 133-155.
4. ↑ Kenneth, S. Pope (2003). «Logical Fallacies in Psychology: 22
Types» (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
5. ↑ ARP. Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Falacias lógicas
6. ↑ a b c d e f Dowden, Bradley. «What is a fallacy?». Internet Encyclopedia of
Philosophy (en inglés). Consultado el 12 de junio de 2013.
7. ↑ Johnson, Ralph H. (1990). «Hamblin on the Standard
Treatment». Philosophy and Rethoric 23(3): 153-167.
8. ↑ Hansen, Hans Vilhelm (2002). «The Straw Thing of Fallacy Theory: The
Standard Definition of 'Fallacy'». Argumentation 16 (2): 133-155.
9. ↑ Walton, Douglas (1991). «Hamblin on the Standard Treatment of
Fallacies». Philosophy & Rhetoric 24 (4): 353-361.
10. ↑ Van Eemeren, Frans Hendrik; Grootendorst, Robert
(1992). Argumentation, Communication, and Fallacies: A Pragma-
Dialectical Perspective. Lawrence Erlbaum Associates. ISBN 0805810692.
11. ↑ Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua
Española (2014). «ad hóminem». Diccionario de la lengua española (23.ª
edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.
12. ↑ Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua
Española (2014). «argumento ad hóminem: El que se funda en las
opiniones o actos de la misma persona a quien se dirige, para combatirla
o tratar de convencerla.». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.
13. ↑ Falacias lógicas. Falacia ad hominem en el punto 2.1
14. ↑ a b c d e Dowden, Bradley. «Begging the Question». Internet Encyclopedia
of Philosophy (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
15. ↑ Primeros Analíticos II, 64b, 34 - 65a, 9
16. ↑ a b Dowden, Bradley. «Circular Reasoning». Internet Encyclopedia of
Philosophy (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.
17. ↑ a b c Aristóteles. Refutaciones Sofísticas. Traducción al inglés por Arthur
Wallace Pickard-Cambridge.
18. ↑ a b c d Dowden, Bradley. «Taxonomy of Fallacies». Internet Encyclopedia
of Philosophy (en inglés). Consultado el 9 de junio de 2013.
19. ↑ Platón. Eutidemo. En Wikisource.
20. ↑ Bobzien, Susanne. «Ancient Logic». En Edward N. Zalta. Stanford
Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Fall 2008 Edition).

BibliografíaEditar
 Clark, J., Clark, T. (2005). Humbug! The skeptic's field guide to spotting
fallacies in thinking (en inglés). Brisbane: Nifty Books.
 Comesaña, Juan Manuel (2001). Lógica informal, falacias y argumentos
filosóficos. Buenos Aires: Eudeba.
 Da Silveira, Pablo (2004). Cómo ganar discusiones (o al menos cómo evitar
perderlas). Buenos Aires: Taurus.
 Fischer, David Hackett (1970). Historians' Fallacies: Toward a Logic of
Historical Thought (en inglés). Harper Torchbooks.
 Schopenhauer, Arthur. Dialéctica erística o el arte de tener razón.
 T. Edward Damer (2005). Attacking Faulty Reasoning (en inglés). Belmont,
CA: Wadsworth.
 Walton, Douglas (1992). The Place of Emotion in Argument (en inglés). The
Pennsylvania State University Press.

Enlaces externosEditar
 Diccionario de falacias, por Ricardo García Damborenea.
 Lógica y falacias, traducción de un texto en inglés.
 The Fallacy Files (en inglés), guía de falacias por Gary N. Curtis.
 Stephen’s Guide to the Logical Fallacies (en inglés), guía de falacias por
Stephen Downes.
 Fallacy Page (en inglés), guía de falacias por Bruce Thompson.
 Fallacious Argument (en inglés), wiki sobre falacias.
 Logical Fallacies, Formal and Informal (en inglés), en The Autonomist's
Notebook.
 List of Fallacious Arguments (en inglés), por Don Lindsay.
argumentativas
Argumentos y razonamientos contradictorios con la lógica:
¿cómo identificarlos?
por Adrián Triglia

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La filosofía y la psicología se relacionan entre sí de muchas


maneras, entre otras cosas porque ambas abordan de una u otra
forma el mundo del pensamiento y las ideas.

Uno de estos puntos de unión entre ambas disciplinas se encuentra en


lo relacionado con las falacias lógicas y argumentativas, conceptos
utilizados para referirse a la validez (o a la falta de la misma) de las
conclusiones a las que se llega en un diálogo o debate. Veamos con
más detalle en qué consisten y cuáles son los principales tipos de
falacias.
¿Qué son las falacias?
Una falacia es un razonamiento que a pesar de parecerse a un
argumento válido, no lo es.

Se trata, por tanto, de una línea de razonamiento que es errónea, y las


inferencias que se presenten como producto de estas no pueden ser
aceptadas. Independientemente de si la conclusión a la que se llega a
través de una falacia es verdadera o no (podría serla por pura
casualidad), el proceso por el cual se ha llegado a este es defectuoso,
porque vulnera al menos una regla lógica.

Las falacias y la psicología


En la historia de la psicología casi siempre ha existido una tendencia
a sobrevalorar nuestra capacidad para pensar racionalmente, estando
sujetos a unas reglas lógicas y mostrándonos coherentes en nuestra
manera de actuar y argumentar.

Con la excepción de ciertas corrientes psicológicas como la


psicoanalítica fundada por Sigmund Freud, se ha dado por supuesto
que el ser humano adulto y sano obra de acuerdo a una serie de
motivos y razonamientos que pueden ser expresados textualmente
con facilidad y que normalmente entran dentro del marco de la
racionalidad. Los casos en los que alguien se comportaba de manera
irracional se interpretaban bien como una muestra de debilidad o bien
como un ejemplo en el que la persona no sabe identificar las
verdaderas razones que motivan sus actos.

Ha sido en las últimas décadas cuando se ha empezado a aceptar la


idea de que la conducta irracional está situada en el centro de
nuestras vidas, que la racionalidad es la excepción, y no al revés. Sin
embargo, hay una realidad que ya nos venía dando una pista de hasta
qué punto nos movemos por emociones e impulsos poco o nada
racionales. Este hecho es que hemos tenido que desarrollar una
especie de catálogo de falacias para intentar que estas tengan poco
peso en nuestro día a día.

El mundo de las falacias pertenece más al mundo de la filosofía y la


epistemología que al de la psicología, pero mientras que la filosofía
estudia las falacias en sí mismas, desde la psicología se puede
investigar el modo en el que se utilizan. El hecho de ver hasta qué
punto los falsos argumentos están presentes en los discursos de
personas y organizaciones nos da una idea del modo en el que el
pensamiento que hay detrás de ellos se ciñen más o menos al
paradigma de la racionalidad.

Los principales tipos de falacias


El listado de falacias es muy largo y posiblemente haya algunas de
ellas que aún no se han descubierto por existir en culturas muy
minoritarias o poco estudiadas. Sin embargo, hay algunas más
comunes que otras, así que conocer los principales tipos de
falacias puede servir como referencia para poder detectar
vulneraciones en la línea de razonamiento allí donde se den.

A continuación puedes ver una recopilación de las falacias más


conocidas. Como no existe una sola manera de clasificarlas para crear
un sistema de tipos de falacias, en este caso se clasifican según su
pertenencia a dos categorías relativamente fáciles de entender: las no
formales y las formales.
1. Falacias no formales
Las falacias no formales son aquellas en las que el error del
razonamiento tiene que ver con en el contenido de las premisas.
En este tipo de falacias lo que se expresa en las premisas no permite
llegar a la conclusión a la que se ha llegado, independientemente de si
las premisas son ciertas o no.

Es decir, que se apela a ideas irracionales sobre el funcionamiento del


mundo para dar la sensación de que lo que se dice es cierto.

1.1. Falacia ad ignorantiam

En la falacia ad ignorantiam se intenta dar por hecha la veracidad


de una idea por el simple hecho de que no se puede demostrar
que es falsa.

El famoso meme del Monstruo Espagueti Volador se basa en este


tipo de falacia: como no se puede demostrar que no existe un ente
invisible formado de espaguetis y albóndigas que además es el
creador del mundo y sus habitantes, debe de ser real.

1.2. Falacia ad verecundiam

La falacia ad verecundiam, o falacia de autoridad, vincula la


veracidad de una proposición a la autoridad de quien la defiende,
como si eso proporcionase una garantía absoluta.

Por ejemplo, es corriente argumentar que las teorías de Sigmund


Freud sobre los procesos mentales son válidas porque su autor era
neurólogo.
1.3. Argumento ad consequentiam

En este tipo de falacia se intenta hacer ver que la validez o no de


una idea depende de si aquello que se puede inferir a partir de
ella resulta deseable o indeseable.

Por ejemplo, un argumento ad consequentiam sería dar por hecho que


ls posibilidades de que el ejército dé un golpe de estado en un país
son muy bajas porque el escenario contrario supondría un duro golpe
para la ciudadanía.

1.4. Generalización apresurada

Esta falacia es una generalización no fundamentada en datos


suficientes.

El ejemplo clásico lo encontramos en los estereotipos acerca de los


habitantes de ciertos países, que pueden llevar a pensar falazmente,
por ejemplo, que si alguien es escocés debe de caracterizarse por su
tacañería.

1.5. Falacia del hombre de paja

En esta falacia no se critica las ideas del oponente, sino una


imagen caricaturizada y manipulada de estas.

Un ejemplo lo encontraríamos en una línea argumental en la que se


critique a una formación política por ser nacionalista, caracterizándola
como algo muy próximo a lo que fue el partido de Hitler.
1.6. Post hoc ergo propter hoc

Se trata de un tipo de falacia en el que se da por sentado que si


un fenómeno ocurre después de otro, es que está causado por
este, a falta de más pruebas que indiquen que eso es así.

Por ejemplo, se podría intentar argumentar que la subida repentina en


el precio de las acciones de una organización se ha producido porque
el inicio de la temporada de caza mayor ya ha llegado a Badajoz.

1.7. Falacia ad hominem

Por medio de esta falacia se niega la veracidad de ciertas ideas o


conclusiones resaltando las características negativas (más o
menos distorsionadas y exageradas) de quien las defiende, en vez de
criticar la idea en sí o el razonamiento que ha llevado a ella.

Un ejemplo de esta falacia lo encontraríamos en un caso en el que


alguien desprecie las ideas de un pensador argumentando que este
no cuida su imagen personal.

Sin embargo, hay que saber distinguir este tipo de facacia de


argumentos legítimos referidos a las características de una persona
en concreto. Por ejemplo, apelar a la falta de estudios universitarios de
una persona que habla sobre conceptos avanzados de física cuántica
puede considerarse una argumentación válida, ya que la información
que se da guarda relación con la temática del diálogo.

2. Falacias formales
Las falacias formales lo son no porque el contenido de la premisa
no permita llegar a la conclusión a la que se ha llegado, sino
porque la relación entre las premisas hace que la inferencia no
sea válida.
Por eso sus fallos no dependen del contenido, sino del modo en el que
están vinculadas las premisas, y no son falsas porque hayamos
introducido en nuestro razonamiento ideas irrelevantes e innecesarias,
sino porque no hay coherencia en los argumentos que usamos.

La falacia formal puede ser detectada sustituyendo todos los


elementos de las premisas por símbolos y viendo si el razonamiento
se ajusta a las reglas lógicas.

2.1. Negación del antecedente

Este tipo de falacia parte de un condicional del tipo "si le doy un


regalo, será mi amigo", y cuando se niega el primer elemento, se
infiere incorrectamente que el segundo también queda negado: "si no
le doy un regalo, no será mi amigo".

2.2. Afirmación del consecuente

En este tipo de falacia también se parte de un condicional, pero


en este caso se afirma el segundo elemento y se infiere
incorrectamente que el antecedente es verdadero:

"Si apruebo, descorcho el champán".


"Descorcho el champán, así que
apruebo".

2.3. Término medio no distribuido

En esta falacia el término medio de un silogismo, que es el que


conecta dos proposiciones y no aparece en la conclusión, no
cubre en las premisas a todos los elementos del conjunto.

Ejemplo:
"Todo francés es europeo".
"Algún ruso es europeo".
"Por lo tanto, algún ruso es francés".
50 Tipos de falacias lógicas
27 mayo, 2016 Homo Novus Análisisfalacias, lógicas, Lista de Falacias, tipos

Las falacias son


comunes en muchos debates, en esta ocasión vamos a catalogarlas, si llevas tiempo debatiendo
seguro las conoces, o si recién empiezan conviene conocerlos. Hicimos una recopilación de 50
tipos de falacias.

Primeramente, ¿Qué es una falacia?


El término procede del latín “fallacia”, que significa engaño, las falacias adoptan la
apariencia de un argumento e inducen a aceptar una proposición que no está
debidamente justificada. Algunas falacias son cometidas intencionadamente para manipular
o persuadir mediante el engaño, mientras que otros se han cometido involuntariamente
debido a un descuido o ignorancia.

Las falacias se suelen dividir en “formal” e “informal”. Una falacia formal, se puede expresar de
forma ordenada en un sistema estándar de la lógica, como la lógica proposicional, mientras
que una falacia informal tiene su origen en un error en el razonamiento.

La presencia de una falacia formal en un argumento deductivo no implica nada acerca de la


falsedad de las premisas del argumento o de su conclusión. Ambos pueden de hecho ser
verdad, pero aun así puede ser falaz porque la conclusión no se sigue de las premisas de forma
adecuada. Comencemos con las falacias formales.

Falacias Formales
1. Afirmación del consecuente. – Razonamiento que partiendo de un condicional (si A,
entonces B) y dándose o afirmando el segundo o consecuente, se concluye A, que es el primero
o el antecedente.

Si A, entonces B
B
Por lo tanto, A.

Ejemplo: “Si llueve, cojo el paraguas; cojo el paraguas. Entonces, llueve”.


Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia
conocida como modus ponens o afirmación del antecedente.

2. Negación del antecedente.– La consecuente en un condicional indicativo se afirma que es


falsa porque el antecedente es falso.

Si A, entonces B
No A
Por lo tanto, no B.

Ejemplo: “Si llueve, cojo el paraguas; no llueve. Entonces, no cojo el paraguas”.

Es un argumento falaz que tiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia
conocida como modus tollens o negación del consecuente.

3. Silogismo disyuntivo falaz.– Razonamiento que partiendo de una disyunción y, como


segunda premisa, se afirma uno de los dos componentes de la disyunción, se concluye entonces
la negación del otro.

AoB
A
Por lo tanto, no B.

Ejemplo: “Te gusta la música o te gusta la lectura; te gusta la música. Entonces no te gusta la
lectura”.

Es un argumento falaz que mantiene semejanza con el argumento válido o regla de inferencia
conocida silogismo disyuntivo en lo que posada una disyunción es niega uno de los dos
componente, lo cual implica que el otro es verdadero.

Falacias Informales
1. Falacia Post hoc (Falsa causa).– Razonamiento que a partir de la coincidencia entre dos
fenómenos se establece, sin suficiente base, una relación causal: el primero es la causa y el
segundo, el efecto. Clásicamente era conocida con la expresión: “Post hoc, ergo propter hoc”
(Después de esto, entonces por causa de esto).

Ejemplo: “El cáncer de pulmón se presenta (frecuentemente) en personas que fuman


cigarrillos; por lo tanto, fumar cigarrillos es la causa de este cáncer”

2. Falsa analogía.– Este error en el razonamiento ocurre cuando afirmaciones se apoyan en


comparaciones erróneas entre puntos de datos, por lo tanto, la falsa analogía.

Ejemplo: “Al igual que el reloj es diseñado por un relojero, el ser humano debe tener un
diseñador”

3. Falacia ex silentio.– Un argumento de silencio cuenta con una conclusión injustificada


avanzada basado en la ausencia de datos, una conclusión basada en el silencio o la falta de
pruebas en sentido contrario. A veces las falacias ex silentio pueden dar un salto a las falacias
ad ignorantiam cuando se traslada la carga de la prueba.

Ejemplo: “Si fuera terrorista figuraría en los archivos de la policía. Pero no figura. Luego, no es
terrorista.”

4. Falacia ad ignorantiam (apelar a la ignorancia).– Suponiendo que una afirmación es


verdadera, porque no ha sido o no puede ser probada falsa, o viceversa.
Ejemplo: “Dios existe porque nadie ha probado lo contrario”.

5. Pregunta compleja (falacia de la presuposición, plurium interrogationum).– Cuando


alguien hace una pregunta que presupone algo que no ha sido probado o aceptado por todas
las personas involucradas. Esta falacia se usa a menudo retóricamente, por lo que la cuestión
limita respuestas directas a las que sirven programa del que pregunta.

Ejemplo: “¿Cómo hace usted para evadir los impuestos?” (En la pregunta se da por hecho que
la persona evade impuestos, sin corroborar que realmente lo hace.)

6. Argumento de la incredulidad personal (falacia divina, apelar al sentido común).–


Ocurre cuando una persona afirma no creer como un suceso podría ser verdad, por lo tanto,
debe ser falsa.

Ejemplo: “No me imagino como una especie pudo evolucionar en otra, por lo tanto la evolución
es falsa”

7. Falacia ad hóminem.– Es la evasión del tema real hecho de dirigir un ataque a su oponente.
Consiste en replicar al argumento atacando o dirigiéndose a la persona que realiza el
argumento más que a la sustancia del argumento.

Ejemplo: ”No debemos escuchar lo que él propone, todos sabemos que es homosexual”

8. Falacia de equívoco (Ambigüedad o Anfibología).– Aparece cuando se argumenta a partir


de premisas cuya formulación es ambigua o confusa debido a una redacción descuidada. La
premisa es falsa en un sentido y en otro no. Consiste en utilizar una palabra o frase con
distintos sentidos dentro de un mismo razonamiento, lo que genera obviamente conclusiones
falsas.

Ejemplo: “Toda persona que ocasiona una herida a otra es un delincuente. Todo cirujano
ocasiona heridas a otras personas. Luego todo cirujano es un delincuente.”

9. Petición de principio (petitio principii).– Proporcionar lo que es esencialmente la


conclusión del argumento como una premisa.

Ejemplo: “El causa sin ser causado porque es Dios. Es Dios, porque es un ser divino. Es un ser
divino porque causa sin ser causado.”

10. Falacia Circular (Razonamiento circular).– Cuando el razonador comienza con lo que él
o ella está tratando de terminar con; a veces asumiendo la conclusión. Causa y consecuencia
circular, en donde la consecuencia del fenómeno se afirma que es su causa raíz.

Ejemplo: “La biblia es verdad porque está inspirada en Dios, está inspirada en Dios porque la
Biblia lo dice”

11. Falacia de autoridad (ad verecundiam).– Cuando se utiliza el prestigio de una persona
conocida o famosa y se defiende una conclusión u opinión no aportando razones sino apelando
a alguna autoridad. Es preciso observar que en algunos casos puede ser legítimo recorrer a una
autoridad reconocida en el tema; pero no siempre es garantía.

Ejemplo: “Según el alcalde, lo mejor para la salud de los ciudadanos es asfaltar todas las plazas
de la ciudad.”

12. Falsa dicotomía (falacia de bifurcación, falacia blanco o negro).– Dos estados
alternativos se llevan a cabo para ser las únicas opciones posibles, cuando en realidad puede
haber más.
Ejemplo: “Si los ateos no creen en Dios entonces creen que todo viene de la nada.”

13. Falacia de la causa simple (simplificación de causalidad).– Se supone que hay uno, una
simple causa de un resultado cuando en realidad puede haber sido causado por una serie de
causas sólo conjuntamente suficientes.

Ejemplo: “Cuando hay mayor índice de calor suben las ventas de refrescos” (pudo haber sido
debida a muchos otros factores como mejor mercadotecnia, más ocio, una ola de calor, una
bajada de precios o la llegada del verano, etc.)

14. Ignoratio Elenchi (conclusión irrelevante, eludir la cuestión).– Un argumento que


puede en sí mismo ser válida, pero no aborda la cuestión de que se trate. Una afirmación usada
como apoyo es incompatible con lo que se afirma en otra expresión, también usada como
apoyo.

Ejemplo: “Pablo es un buen deportista y debe ganar la copa. Después de todo, es un buen tipo,
ha donado mucho dinero y es miembro de una ONG.” (Las donaciones o preferencias solidarias
no tienen que ver con el merecimiento deportivo de una copa.)

15. Falacia del Nirvana (falacia de solución perfecta).– Cuando se rechazan las soluciones a
los problemas, ya que no son perfectos.

Ejemplo: “Esas campañas preventivas de anuncios contra la conducción en estado ebrio no van
a funcionar. Siempre habrá gente que beba y conduzca.”

16. Tu quoque (tú también, un llamamiento a la hipocresía).– El argumento afirma que


una cierta posición es falsa o incorrecta o debe ser descartado debido a su proponente no actúa
constantemente de acuerdo con esa posición o alegando la inconsistencia de quien lo propone.

Ejemplo: “Thomas Jefferson decía que la esclavitud estaba mal. Sin embargo, él mismo tenía
esclavos. Por lo tanto se deduce que su afirmación es errónea y la esclavitud debe de estar
bien.”

17. Falacia de Hombre de paja.– Un argumento basado en la tergiversación de la posición de


un oponente. Consiste en caricaturizar los argumentos o la posición del oponente,
tergiversando, exagerando o cambiando el significado de sus palabras (del oponente) para
facilitar un ataque lingüístico o dialéctico.

Ejemplo:
Juan: Creo que es malo que los adolescentes vayan solos de vacaciones.
Pedro: Obligar a nuestros hijos a quedarse encerrados en casa es perjudicial para su desarrollo
emocional. (Refutación falaz de hombre de paja)

18. Falacia de Hoyle.– Es el nombre que recibe el análisis estadístico usado por Fred Hoyle
para refutar la abiogénesis. (Estos comenten los siguientes errores, calculan la probabilidad de
formación de una proteína “moderna”, o hasta de una bacteria completa con todas las
proteínas “modernas”, mediante eventos al azar, esto no es lo que la teoría de la abiogénesis
afirma en lo absoluto, asumen que hay un número fijo de proteínas, con secuencias fijas por
cada proteína, que son necesarias para la vida, calculan la probabilidad de intentos
secuenciales, en lugar de intentos simultáneos, no comprenden lo que significa el cálculo de
probabilidades, subestiman el número de enzimas funcionales/ribozimas que están presentes
en un grupo de secuencias al azar.) La falacia se incurre cuando se trata de descartar una
posibilidad sólo por ideas arbitrarias de bajas probabilidades.

Ejemplo: “La vida tal como la conocemos, entre otras cosas, depende de al menos 2000
enzimas diferentes. ¿Cómo pudieron las fuerzas ciegas del océano primordial arreglárselas
para combinar los elementos químicos correctos para construir enzimas?”
19. Falacia Non Sequitur.– Es una falacia en la cual la conclusión no se deduce (no se sigue)
de las premisas. En sentido amplio, se aplica a cualquier razonamiento inconsecuente. La
conclusión desmesurada y la petición de principio son también tipos de non sequitur.

Ejemplo. “Si estoy en Kioto, entonces estoy en Japón. Estoy en Japón. Entonces, estoy en Kioto.”

20. Falacia genética.– Donde una conclusión se sugiere basa únicamente en una cosa u origen
de alguien más que su significado o contexto actual. Se da cuando alguien intenta reducir el
prestigio de una idea, una práctica o una institución simplemente teniendo en cuenta su origen
o su estado anterior.

Ejemplo: “El interés por lo oculto fue lo que llevó a Isaac Newton a la teoría de la gravedad, por
tanto cualquier persona que crea en la gravedad es un seguidor de lo oculto.”

21. Falacia ad novitatem (apelación a la novedad).– Es una falacia lógica que sostiene que
una idea es correcta o mejor simplemente por ser más moderna.

Ejemplo: “Para tener un sistema más estable es mejor bajarse la última versión de este
programa.”

22. Falacia ad Lazarum (Apelación a la pobreza).– El apoyo a una conclusión porque el


argumentador es pobre o refutar porque el argumentador es rico.

Ejemplo: “Los monjes han hecho votos de pobreza. Seguramente gracias a ello han obtenido
una iluminación especial que los hace más sabios.”

23. Falacia ad antiquitatem (Apelar a la tradición).– Una conclusión apoyada por el solo
hecho de que hace mucho tiempo se ha considerado verdad.

Ejemplo: “Las mujeres deben quedarse en casa porque así se ha hecho siempre.”

24. Apelación a la riqueza (argumentum ad crumenam).– El apoyo a una conclusión


porque el argumentador es rica (o refutar porque el argumentador es pobre).

Ejemplo: “Bill Gates es un modelo a seguir, si es tan rico algo bueno habrá hecho.”

25. Falacia ad baculum (apelación al palo, apelar a la fuerza).– Un argumento formulado a


través de la coacción o amenazas de fuerza para apoyar la posición.

Ejemplo: “Si crees que no debes pagar impuestos entonces tu sueldo y propiedades te serán
embargados e irás a la cárcel.”

26. Argumentum ad populum (apelar al pueblo, llamamiento a la gente).– Donde una


proposición se afirma que es verdadero o bien exclusivamente debido a que muchas personas
creen que es así apelar a la opinión de las mayorías.

Por ejemplo: “La mayoría de las personas está de acuerdo con que Dios existe, por lo tanto
debe ser cierto”

27. Ningún escocés verdadero.– Cuando una generalización se hace verdadera sólo cuando
un contraejemplo se descarta en un terreno movedizo.

Ejemplo: “Todos los españoles son así Antonio es español, pero no piensa así Luego Antonio no
es un auténtico español.”

28. Falacia del pez rojo (arenque rojo).– Intenta distraer a un público por desviarse del
tema en cuestión mediante la introducción de un argumento independiente del hablante cree
que es más fácil hablar con. Se refiere a una maniobra de distracción, una falacia lógica que
desvía la atención del tema tratado.

Ejemplo: “Sé que su carro no está funcionando bien. Pero si hubiera ido un día más temprano
al almacén, no estaría teniendo problemas.”

29. Cherry picking (falacia de evidencia incompleta).– Acto de que señala en casos
individuales o datos que parecen confirmar una posición particular, sin tener en cuenta una
parte significativa de los casos o datos relacionados que pueden contradecir esa posición. Es
un tipo de falacia de atención selectiva, el ejemplo más común es el sesgo de confirmación.

Ejemplo: “Hay algunos estudios científicos a favor del diseño inteligente”

30. Falacia naturalista.– Afirmaciones acerca de lo que debería ser sobre la base de
declaraciones acerca de lo que es, puede ocurrir en una cadena de razonamiento que hace una
extrapolación injustificada de “es” a “deber ser”. En la que el juicio se basa únicamente en si el
tema del juicio es “natural” o “antinatural”.

Ejemplo: “La homosexualidad no es natural, por lo tanto es muy malo”

31. Falacia de composición.– Se produce cuando atribuimos a un conjunto cosas que


solamente son ciertas en las partes. Venimos a decir: como todos los componentes son buenos
(o malos), el conjunto ha de ser bueno (o malo).

Ejemplo: “Todos los profesores son extraordinarios, entonces por fuerza se trata de una
orquesta magnífica.”

32. Apelar a la piedra (falacia ad lapidem).– Desestimar una demanda afirmando que es tan
absurda sin dar prueba de su absurdo.

Ejemplo:
A: La mayoría de las enfermedades infecciosas son causadas por microbios.
B: Es una idea ridícula
A: ¿Cómo así?
B: Es obviamente ridícula.

33. Falacia de moderación (término medio, ad temperantiam).– Suponiendo que el


compromiso entre dos posiciones es siempre correcta.

Ejemplo: “Una persona diciendo que la esclavitud es siempre malo, mientras que otro cree que
es legítimo, por lo tanto lo bueno debe estar en algún lugar en el medio.”

34. Falacia ad continuum.– Inapropiadamente rechazar una reclamación por ser imprecisa.
Consiste en asumir que pequeñas diferencias en una serie continua de sucesos son
irrelevantes, o que, posiciones extremas, conectadas por pequeñas diferencias intermedias,
son la misma cosa porque no podemos establecer un límite objetivo para el cambio.

Ejemplo: “Para que voy a tirar la basura en el bote, si todos la siguen tirando en la calle.”

35. Falacia Etimológica.– El cual razona que el significado original o histórico de una palabra
o frase es necesariamente similar a su uso real de hoy en día. La falacia etimológica argumenta
a favor o en contra de una idea o argumento en razón del orígen etimológico de las palabras, en
forma anacrónica.

Ejemplo: “Logos en griego antiguo significaba Palabra. Por lo tanto la “lógica” no tiene otro
valor que el de ser una técnica de manipular las palabras”
36. Generalización apresurada (muestra sesgada o secundum quid).– Es una falacia que
se comete al inferir una conclusión general a partir de una prueba insuficiente. Una
generalización apresurada puede dar lugar a una mala inducción y por tanto a una conclusión
errónea.

Ejemplo: “Juan, María y José son altos y rápidos. Por lo tanto, todas las personas altas son
rápidas.”

37. La falacia de división.– Es una falacia que consiste en inferir que algo es verdadero acerca
de una o varias de las partes de un todo, porque es verdadero acerca del compuesto del que
forma parte.

Ejemplo: “El agua es transparente. Por lo tanto, sus moléculas son transparentes.”

38. Falsa atribución.– Un defensor apela a una fuente irrelevante, sin reservas, sin identificar,
incompetente, no identificada, prejuiciada o fabricada para apoyar un argumento.

Por ejemplo, Levitt Institute fue una organización falsa creada en 2009 únicamente con el
propósito de engañar (exitosamente) a los medios australianos para que comunicaran que
Sídney era la ciudad de Australia más ingenua.

39. Falsa Equivalencia.– Que describe una situación de equivalencia lógica y aparente, cuando
en realidad no hay ninguno.

Ejemplo: “Ambos son mascotas muy suaves, por tanto no hay diferencia entre un perro y un
gato.”

40. Afirmación gratuita.– Como su nombre indica, se comete cuando no se da razón de las
propias afirmaciones. Cualquier conversación está plagada de juicios inconsistentes sin otro
apoyo que el énfasis con que se enuncian.

Ejemplo: “No sólo tienen derechos los seres humanos. Los perros también los tienen.” (¿Qué
razones se aportan en apoyo de afirmación tan sorprendente? Ninguna.)

41. Falacia de pensamiento de grupo.– Es una falacia en la cual una persona usa su orgullo
de miembro o de pertenecer a un grupo como razón para apoyar la política del grupo. Si lo que
el grupo piensa es esto, entonces eso es suficientemente bueno para mí y es lo que debería
pensar también yo.

Ejemplos: “Soy de X país, así que todo lo que haga mi país es bueno, porque mi país es un país
libre y avanzado.”

42. Envenenar el pozo.– Un tipo de ad hominen, donde la información adversa sobre un


blanco se presenta con la intención de desacreditar todo lo que dice la persona objetivo.
Envenenar el pozo: descalificamos directamente al oponente antes de que emita su opinión, de
tal forma que su defensa se vuelve imposible. No se quiere dejar agua para cuando llegue el
contrincante. Pretende negar que esté calificado para que dé una opinión.

Ejemplo: “No debemos aceptar el punto de vista del periodista. Es sabido que los periodistas
tergiversan las noticias de acuerdo con la conveniencia del medio al cual representan”.

43. Apelar a las consecuencias (argumento ad consequentiam).– La conclusión se apoya


en una premisa que afirma consecuencias positivas o negativas de alguna línea de conducta en
un intento de distraer la atención de la discusión inicial.
Ejemplo “Esa frase motivacional tiene razón, ya que si así no fuera, mucha gente perdería la
esperanza y las ganas de vivir.”(El hecho de que la gente pudiera perder esperanza si la frase
motivacional fuese falsa no aporta validez a este argumento.

44. La apelación a la compasión (argumentum ad misericordiam).– Un argumento intenta


inducir piedad a balancearse oponentes. En reemplazo de razones que apoyan la tesis, se apela
a la bondad de la persona. Consiste en apelar a la piedad para lograr el asentimiento cuando se
carece de argumentos. Trata de forzar al adversario jugando con su compasión (o la del
público), no para complementar las razones de una opinión, sino para sustituirlas.

Ejemplo: “Sin embargo, el presidente Lagos y sus ministros no vacilan en aplicar sus recetas a
expensas de empeorar la situación de los más pobres (se recurre a los sentimientos)”

45. Falacia de asociación (culpabilidad por asociación).– Es una falacia inductiva en la que
se afirma que las cualidades de un objeto específico se corresponden con las de un grupo
general, mediante una relación intrascendente. Se sostiene que las cualidades de uno son
intrínsecamente o esencialmente cualidades de otro simplemente por asociación.

Ejemplo: “Carlos Menem es un jugador de golf y un neoliberal. Luego, todos los jugadores de
golf son neoliberales.”

46. Pendiente resbaladiza.– Afirmando que un relativamente pequeño primer paso conduce
inevitablemente a una cadena de acontecimientos que culminan relacionados de alguna
significativo impacto / caso de que no debería ocurrir, por lo tanto el primer paso no debería
ocurrir. Si bien esta falacia es muy popular, que es, en su esencia, un llamamiento a la falacia de
la probabilidad.

Ejemplo: “Una vez que el gobierno haya aprobado ésta ley sobre armas le será más fácil
aprobar otras leyes sobre armas, incluidas las de confiscación.”

47. Cita fuera de contexto (Contextomy).– Se refiere a la extracción de partes selectiva de las
palabras de su contexto original de una manera que distorsiona significado deseado de la
fuente. El otro tipo consiste en una referencia a un experto, en este caso la falacia comprende
citar fuera de contexto a una autoridad o experto sobre el tema, de manera de “hacerle decir”
que apoya cierta posición.

48. Falacia ad verbosium (la prueba por la intimidación).– Presentación de otros a un


argumento demasiado complejo y detallado para hacer frente razonablemente con todos sus
detalles íntimos. La parte contraria tendrá dificultades para entender lo que se dice, y parecen
“perder” el debate.

49. Falacia del Francotirador.– Es una falacia lógica donde la información que no tiene
relación alguna es interpretada, manipulada o maquillada hasta que ésta parezca tener un
sentido. El nombre viene de un tirador que disparó aleatoriamente varios tiros a un granero y
después pintó una diana centrada en cada uno de los tiros para autoproclamarse francotirador.

50. Alegato Especial (petición especial).– Es una falacia que tiene lugar cuando alguien, en
su argumentación, recurre o hace alusión a una visión o sensibilidad especial del tema objeto
de debate y, bien sea de manera implícita o explícita, esta persona mantiene que el oponente
posiblemente no puede comprender las sutilezas o complejidades del tema en cuestión, porque
no alcanza el nivel de conocimiento o la empatía que supuestamente se requiere.

Referencias:

https://en.wikipedia.org/wiki/Fallacy

http://www.usoderazon.com/conten/arca/ARCAPDFCOMPLETO.pdf
Argumento
Prueba o razón para justificar algo como verdad o como acción razonable

Para otros usos de este término, véase Argumento (desambiguación).

Un argumento (del latín argumentum) es


un razonamiento mediante el cual se intenta probar, refutar o
justificar una proposición o tesis;[1][2] es un discurso dirigido con
una finalidad. Es la expresión oral o escrita de un razonamiento.[3]
Las cualidades fundamentales de un argumento son:
la consistencia y coherencia; entendiendo por tal el hecho de que el
contenido de la expresión, discurso u obra adquiera un sentido
o significado que se dirige a un interlocutor
con finalidades diferentes:
 Como contenido de verdad : consistencia y coherencia con otras verdades
admitidas, o con referencia a un hecho o situación que haga verdadero o
falso dicho contenido.
 Como esquema lógico-formal : consistencia y coherencia con
un sistema que no admite contradicción.
 Como función lógico-matemática : consistencia y coherencia con el hecho
de “ser algo real” frente a una mera posibilidad lógica que define
un mundo o una situación posible en un determinado marco teórico
que justifica la función.

 Como discurso dirigido a la persuasión[4] como motivación para


promover o proponer una determinada acción.
 Como finalidad de acción : consistencia o coherencia con otros intereses o
motivaciones del individuo o individuos receptores del contenido como
motivación a actuar de determinada manera.

Es por tanto un discurso dirigido:

 Al entendimiento, para «convencer» o generar una creencia nueva


mediante el conocimiento evidente de nuevas verdades, basándose en
una racionalidad común.
 A la emotividad para «motivar» una acción determinada.

Índice
 Definición
 La ciencia
 Resolución de problemas
 Conocimiento verdadero como contenido de una función
lógico-matemática
 Argumentación informal
 El discurso como persuasión
 Argumentaciones tipo prueba
 Véase también
 Notas y referencias
 Bibliografía
DefiniciónEditar
En lógica, un argumento se define como un conjunto
de premisas seguidas por una conclusión.[5] Un argumento puede
ser sólido, (válido y con premisas verdaderas) o ser persuasivo de
alguna otra manera.[6] Sin embargo, un argumento no necesita ser
sólido o persuasivo para ser un argumento. Ejemplos de
argumentos deductivamente válidos son los siguientes:
1. Todos los planetas giran
1. Si está soleado, entonces1.es Si no es martes, entonces es
alrededor del Sol.
de día. lunes.
2. Marte es un planeta.
2. Está soleado. 2. No es martes.
3. Por lo tanto, Marte gira alrededor
3. Por lo tanto, es de día. 3. Por lo tanto, es lunes.
del Sol.

Nótese que para que un argumento sea deductivamente válido, no


es necesario que las premisas o la conclusión sean verdaderas. Sólo
se requiere que la conclusión sea una consecuencia lógica de las
premisas. La lógica formal establece únicamente una relación
condicional entre las premisas y la conclusión. Esto es: que si las
premisas son verdaderas, entonces la conclusión también lo es
(esta es la caracterización semántica de la noción de consecuencia
lógica); o alternativamente: que la conclusión sea deducible de las
premisas conforme a las reglas de un sistema lógico (esta es la
caracterización sintáctica de la noción de consecuencia lógica). Si
un argumento, además de ser válido, tiene premisas verdaderas,
entonces se dice que es sólido.
En un lenguaje formal, un argumento se define como una secuencia
ordenada de fórmulas, donde la última es designada como la
conclusión, y las demás como las premisas. Y donde cada fórmula
(proposición formal) es derivable de dos o más fórmulas
precedentes por medio de una regla de inferencia bien definida. Así
una demostración matemática usualmente es formulable como un
argumento en que las primeras fórmulas son siempre axiomas y el
resto son fórmulas deducidas (teoremas) a partir de fórmulas
anteriores en la secuencia que constituye el argumento.
La cienciaEditar
El ejemplo más típico y puro de argumento y forma de argumentar
es el discurso de la ciencia, y su lenguaje la oración
enunciativa como descripción, definición y "argumentación"; el
discurso se estructura conforme a una teoría y un esquema de
relaciones lógicas; el ideal de dichas relaciones lógicas son las
relaciones lógico-matemáticas, cuando es posible.
En aspectos parciales, se expresa a través de lenguaje
formalizado y simbolizado como un cálculo lógico o matemático,
reducidas sus expresiones lingüísticas a proposiciones
simbolizadas en un sistema lógico o matemático.
Resolución de problemasEditar
Si el discurso pretende establecer como verdad una expresión
determinada del sistema partiendo de verdades previas
establecidas como axiomas o bien verdades admitidas como tales,
se dice que dicho discurso es una prueba, que garantiza la verdad
de una nueva proposición como afirmación dentro del sistema.
Tales discursos son deducciones (el discurso típico de esta forma
son las deducciones de Mr. Holmes) o aplicaciones de las
demostraciones lógicas o matemáticas a un universo definido o
condiciones de realidad determinadas. El ejemplo de discurso más
típico es el planteamiento y resolución de problemas.
Conocimiento verdadero como contenido de una función
lógico-matemáticaEditar

La función matemática o lógica , representan una mera


posibilidad, una forma vacía de contenido; pero dicha función

adquiere entidad y por tanto consistencia cuando la toma un


valor de contenido lógico o numérico como argumento; de tal
forma que la función pueda considerarse con respecto a

un universo determinado como verdadera o falsa. Por eso se


denomina argumento de la función.
Ambas representan solamente la posibilidad de que exista o se
produzca una realidad como afirmación o como predicación

cuando la tome un valor concreto relacionado con el mundo


real.

Ejemplo de aplicación de una función


matemática de cálculo algebraico a la Ejemplo de aplicación de una función lógica como
resolución de una situación concreta verdad posible de una situación concreta
como posible verdad

Cuando representa el verbo ladrar, y


La función no significa nada, es una
representa a mi perro Desko como argumento,
mera posibilidad de ser algo. Pero
entonces: = Desko ladra. (Puede haber otro
cuando toma como argumento el
valor 75 € correspondiente al precio de tipo de argumentos posibles de ,
un artículo que se vende en una tienda,
esa función representa lo que el como o , que se
comprador tiene que pagar al incluir el
impuesto sobre el valor añadido del 16%. lee, algún o Todo ). Es entonces cuando
Lo que concede a dicha función la dicha función adquiere la condición de hecho o
posibilidad de ser verdadera o falsa en situación que puede ser verdadera o falsa en el
relación con el mundo real de la mundo de la realidad de la experiencia.
experiencia en una sociedad
determinada.
Argumentación informalEditar
La argumentación informal en la primera década del siglo XXI,
tiene diversas orientaciones y está alimentada de múltiples
disciplinas, contiene la argumentación jurídica o filosófica,
el discurso público ético-político, semiótica del texto, comunicación
corporal e interpersonal, nueva retórica, lingüística,
sociolingüística del análisis del discurso, etc.
La argumentación cotidiana tiene mucho que ver con la persuasión,
porque de cualquier manera, lo que se busca realizar cuando se
argumenta en la vida diaria es convencer a alguien de algo. En este
sentido, algunos autores han trabajado esta cuestión central de la
argumentación, como Pablo Briñol, Chaim Perelman y Toulmin,
entre otros.

El discurso como persuasiónEditar


Se trata de un discurso que tiene por objetivo, dadas las «razones
argumentativas» que el discurso ofrece, que el otro actúe de la
forma que dicho discurso propone. Es por tanto un discurso
dirigido fundamentalmente a la voluntad, para «persuadir» y
mover a la acción en un determinado sentido en orden a alcanzar
algunas finalidades.
Su intención comunicativa es persuadir a través de
argumentos emocionales tanto o más que con
argumentos cognoscitivos.
En este tipo de discurso se mezcla el conocimiento y el interés. Por
eso se juega con la equivocidad que ofrece la retórica, sin
necesidad de mentir o decir falsedad.
El ejemplo más típico sería el discurso político, la predicación
religiosa o el de la propaganda. En Derecho, el alegato del abogado
defensor para mantener los argumentos a favor de su defendido.
Por otra parte, Pablo Briñol Turnes y Luis de la Corte Ibáñez,
aseguran que la fuente de la persuasión radica en varias
características, por un lado, en la fiabilidad de quien argumenta,en
su experiencia y en la familiaridad. Así mismo se piensa que la
creencia de que lo bello es bueno, la fama y el poder son otras
formas de persuadir. En segunda instancia, otra clave de la
persuasión es el mensaje, dado que este puede ser emocional,
racional, o ambos al mismo tiempo. En este se tiene en cuenta la
fuerza del argumento, la novedad, la cantidad y la relevancia del
mensaje; y en tercera instancia, el receptor desempeña un rol en la
medida en que la edad, la inteligencia, la autoestima y la ansiedad
podrían ser factores a tener en cuenta a la hora de persuadir a una
persona.
Argumentaciones tipo pruebaEditar
Como hemos indicado tales argumentos son los argumentos lógico-
matemáticos en cuanto formales y todos aquellos que siguen sus
forma al ser aplicados a unos datos tenidos como válidos para
obtener la demostración de una afirmación concreta como
verdad necesaria y por tanto indiscutible. Esto ocurre cuando
el producto de todas las afirmaciones, del discurso
como proposiciones lógico-matemáticas implican una conclusión
como tautología.
A lo largo de la Historia ha habido varios argumentos considerados
como pruebas y fuente de importantes discusiones:

 Argumento cosmológico
 Argumento ontológico
 Argumento analógico
 Argumento teleológico
 Argumento hipotético-deductivo

Véase tambiénEditar
 Argumento (lógica)
 Argumento hipotético-deductivo
 Lógica
 Razonamiento
 Sofisma
 Falacia
 Teoría de la justificación
 Teoría de la argumentación
 Operando

Notas y referenciasEditar
1. ↑ Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua
Española (2014). «argumento». Diccionario de la lengua española (23.ª
edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el 18 de
septiembre de 2016.
2. ↑ Izuzquiza Otero, Ignacio; Corellano Aznar, Luis; Frechilla García, Ana
Rosa; Peña Calvo, José Vicente; Villamayor Lloro, Santiago (2008). «La
Filosofía y el ser humano. Los grandes temas de la filosofía: razón teórica
y razón práctica». En Achón, Elena; Álvarez, Gema. Filosofía y
ciudadanía(Manuel Andaluz edición). Madrid: Grupo Anaya Sociedad
Anónima. p. 21. ISBN 9788466773195.
3. ↑ Gutiérrez, S. R. (1998) Introducción a la lógica. ed. esfinge
4. ↑ Se prefiere la acepción restringida del uso de este término como
diferenciado de 'convencer'; entendiendo que convencer se dirige al
entendimiento mediante razones (lógicas) capaces de generar una
creencia nueva como verdadera; mientras que 'persuadir' se dirige a la
voluntad para motivar la acción, si bien dichas motivaciones no dejan de
incluir razones cognoscitivas en tanto que orientadas hacia el interés de
la acción; entre las cuales puede ser la de "convencer" para creer algo
como verdadero.
5. ↑ Kirwan, Christopher. «argument». The Oxford Companion to
Philosophy. Oxford University Press. Consultado el 6 de octubre de 2009.
6. ↑ Simón Blackburn (ed.). «argument». The Oxford Dictionary of
Philosophy. Oxford University Press. Consultado el 6 de octubre de 2009.

BibliografíaEditar
 Reyes M. y Escalona N. (2015). Argumentación para todos Manual Teórico-
práctico para educadores, estudiantes y curiosos sobre la argumentación.
Sevilla. Ed. Pentian. 978-1635030280.
 Perelman Ch. y Olbrechts-Tyteca L. (1988). Rhétorique et Philosophie.
Bruxelles Éditions de l'Université de Bruxelles.
 Perelman Ch. y Olbrechts-Tyteca L. (1992). Traité de l’argumentation. La
nouvelle rhetorique, 2 vols. Bruxelles Éditions de l'Université de Bruxelles.
 HONDERICH, T. (Editor) (2001). Enciclopedia Oxford de Filosofía. Trd.
Carmen García Trevijano. Madrid. Editorial Tecnos. 84-309-3699-8.
 Geach, P.T. (1976). Reason and Argument. Oxford.
 Kirwan C.A (1978). Logic and Argument. Londres.
 Hamblin, Ch. L. (1970). Fallacies. Londres.
 Ferrater Mora, J. (1979). Diccionario de Filosofía. Madrid. Alianza
Editorial. 84-206-5299-7 (Obra completa 4 tomos).

Significado de Argumento
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Qué es Argumento:
Un argumento es un razonamiento que se emplea para demostrar o probar que lo
que se dice o afirma es cierto, o para convencer al otro de algo que aseveramos o
negamos. La palabra, como tal, proviene del latín argumentum.
En este sentido, el argumento siempre busca persuadir a la otra persona sobre la
veracidad de lo que decimos. Por esta razón, para que sea convincente, debemos
procurar que nuestro argumento sea coherente, sólido y sin contradicciones que
puedan afectar su credibilidad. De allí que se diga que un buen argumento debe
estar siempre blindado, es decir, sin puntos débiles, para enfrentar réplicas y
refutaciones.
Por otro lado, como argumento también se designa, en el ámbito de laliteratura,
el teatro y la cinematografía, el conjunto de situaciones, hechos, acciones o
episodios que tienen lugar en el transcurso de una narración, ya sea literaria,
dramática o fílmica. En este sentido, por extensión, se puede también denominar
como argumento el resumen de una obra literaria o de una película.
Argumento de autoridad
Como argumento de autoridad se denomina aquel que respalda sus razones en el
prestigio o el crédito de otra persona, considerada una autoridad en la materia. En
este sentido, el argumento se vale de sus palabras y es utilizado prescindiendo de
recurrir a otros hechos o razones que lo sustenten.
Argumento lógico
Según la Lógica, como argumento se denomina el conjunto de premisas a las
cuales sigue una conclusión. En este sentido, la conclusión vendría a ser la
consecuencia lógica de las premisas, y solo cuando se presente de este modo será
sólido y válido y, en efecto, convincente, persuasivo.
Argumento deductivo
Un argumento deductivo es aquel que tiene una estructura lógica donde,
seguidamente de unas premisas verdaderas, se obtiene como resultado una
conclusión también cierta. Como tal, el argumento deductivo va de un
razonamiento general hacia uno particular. Un ejemplo de argumento deductivo
sería el siguiente: “Todos los hombres son mortales. Juan es un hombre. Por lo
tanto, Juan es mortal”.
Argumento inductivo
El argumento inductivo es aquel donde no necesariamente unas premisas
verdaderas conducen a una conclusión válida. A diferencia del razonamiento
deductivo, no hay como tal un acuerdo sobre cuándo considerar un argumento
como válido, pues el argumento inductivo no generaliza la conclusión que se
obtiene a partir de sus premisas. En este sentido, el argumento inductivo, a
diferencia del deductivo, va de lo particular a lo general. Un ejemplo de
razonamiento inductivo errado sería el siguiente: “El carro de Raquel es azul, el
carro de Luis es azul; por lo tanto, todos los carros son azules”.

DEFINICIÓN DE ARGUMENTO
Argumento es un término que procede del vocablo latino argumentum.
Se trata del razonamiento que se utiliza para demostrar o probar una
proposición o para convencer a otra personade aquello que se afirma o
se niega.

Por ejemplo: “Antes de enojarte, debería escuchar mis argumentos”, “No


puedes defender una idea semejante sin ningún argumento”, “El
argumento dado por el gerente para explicar la decisión no conformó a
nadie”, “El Dr. López confía en que su argumento permitirá obtener el
beneficio”.
El argumento es la expresión, ya sea oral o escrita, de un raciocinio.
Permite justificar algo como una acción razonable con dos finalidades
posibles: persuadir a otro sujeto (para promover una determinada
acción) o transmitir un contenido con sentido de
verdad (fomentando el entendimiento).
Un argumento debe ser coherente y consistente, sin exhibir
contradicciones. Sólo de este modo logrará cumplir con sus objetivos, de
lo contrario será rebatido o rechazado por el receptor.

Este término que nos ocupa tenemos que decir que se convierte en un
elemento de gran valor dentro del ámbito judicial. Y es que son
precisamente los argumentos los que se convertirán en la clave para que
un abogado consiga dejar patente la inocencia de su cliente o, en el caso
contrario, la culpabilidad del acusado contra el que va su defendido.

En cualquiera de las dos situaciones, lo que está claro es que ante el juez
el letrado debe presentar argumentos sólidos e irrefutables que dejan
patente que lo que él defiende es la absoluta verdad.

En concreto, entre los principales argumentos que puede utilizar la


defensa para conseguir la “victoria” en el juicio se encuentran la coartada,
la irregularidad procesal, el causal de justificación o el causal de exención
de responsabilidad penal. Este último elemento es aquel en el que el
acusado reconoce haber cometido el delito pero también el que le fue
imposible evitarlo debido a una pérdida del conocimiento, a que estaba
coaccionado, a que sufre demencia o a que tiene una disminución de una
capacidad.

Para la lógica, un argumento es un conjunto de premisas al que


sigue una conclusión. Cuando esta conclusión se sigue necesariamente
de las premisas, se habla de un argumento deductivamente válido.
Otro uso de argumento está vinculado a la materia o al asunto que se
trata en una obra. Cuando una persona narra el argumento de una
película o de un libro, lo que hace es exponer las ideas y acciones
principales: “Es una comedia muy bien actuada, pero con un argumento
previsible”, “El argumento de la nueva película del cineasta causó una
gran polémica en el mundo árabe”.
En este caso, hay que exponer que suele confundirse el término
argumento con los de sinopsis y resumen. No obstante, la diferenciación
que se puede hacer es la siguiente:
• Argumento, con el que en pocas líneas se intenta expresar de qué asunto
trata la obra.
• Sinopsis, consiste en realizar un breve relato del libro o la película dando
cuenta del nombre de algunos personajes o de detalles más específicos.
• Resumen, sigue las líneas de la sinopsis pero es más largo que ella.

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REFERENCIAS

Autores: Julián Pérez Porto y María Merino. Publicado: 2010. Actualizado: 2014.
Definicion.de: Definición de argumento (https://definicion.de/argumento/)