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El traje del hombre occidental en verano

Pensemos por un momento en un día de enero, de 35º de


temperatura cuando viajamos en subte o simplemente caminamos por las calles del microcentro.
Recordemos –en esa situación– cómo visten los hombres. Es común ver la imagen de hombres
transpirando debajo de sus trajes, esto es, de varias capas de ropa: camisa cerrada hasta el
cuello que está rodeado por un lazo anudado (corbata), saco de mangas largas, que suele hacer
juego con un pantalón largo de la misma tela y zapatos cerrados con medias. Nada parece menos
pertinente para un día de verano en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, nos parece
natural que vistan así y la explicación que solemos encontrar es que se trata de la forma
correcta, prolija y adecuada para que un hombre vaya a rabajar. Generalmente, no se cuestiona
que esa forma de vestir sea una obligación.
El traje del hombre occidental en verano
Pensemos por un momento en un día de enero, de 35º de
temperatura cuando viajamos en subte o simplemente caminamos por las calles del microcentro.
Recordemos –en esa situación– cómo visten los hombres. Es común ver la imagen de hombres
transpirando debajo de sus trajes, esto es, de varias capas de ropa: camisa cerrada hasta el
cuello que está rodeado por un lazo anudado (corbata), saco de mangas largas, que suele hacer
juego con un pantalón largo de la misma tela y zapatos cerrados con medias. Nada parece menos
pertinente para un día de verano en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, nos parece
natural que vistan así y la explicación que solemos encontrar es que se trata de la forma
correcta, prolija y adecuada para que un hombre vaya a rabajar. Generalmente, no se cuestiona
que esa forma de vestir sea una obligación.
El traje del hombre occidental en verano
Pensemos por un momento en un día de enero, de 35º de
temperatura cuando viajamos en subte o simplemente caminamos por las calles del microcentro.
Recordemos –en esa situación– cómo visten los hombres. Es común ver la imagen de hombres
transpirando debajo de sus trajes, esto es, de varias capas de ropa: camisa cerrada hasta el
cuello que está rodeado por un lazo anudado (corbata), saco de mangas largas, que suele hacer
juego con un pantalón largo de la misma tela y zapatos cerrados con medias. Nada parece menos
pertinente para un día de verano en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, nos parece
natural que vistan así y la explicación que solemos encontrar es que se trata de la forma
correcta, prolija y adecuada para que un hombre vaya a rabajar. Generalmente, no se cuestiona
que esa forma de vestir sea una obligación.
El traje del hombre occidental en verano
Pensemos por un momento en un día de enero, de 35º de
temperatura cuando viajamos en subte o simplemente caminamos por las calles del microcentro.
Recordemos –en esa situación– cómo visten los hombres. Es común ver la imagen de hombres
transpirando debajo de sus trajes, esto es, de varias capas de ropa: camisa cerrada hasta el
cuello que está rodeado por un lazo anudado (corbata), saco de mangas largas, que suele hacer
juego con un pantalón largo de la misma tela y zapatos cerrados con medias. Nada parece menos
pertinente para un día de verano en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, nos parece
natural que vistan así y la explicación que solemos encontrar es que se trata de la forma
correcta, prolija y adecuada para que un hombre vaya a rabajar. Generalmente, no se cuestiona
que esa forma de vestir sea una obligación.