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Campus San Felipe

Dpto. Disciplinario de Humanidades

Pedagogía en Historia y Geografía

Informe de Lectura

“Tiempo e Historia”

Gustavo San Martín Reyes, Felipe Guerrero Villegas, Nicolás Colarte Poblete

Teoría y Método de la Historia

Profesor Samuel Vera Oyarzo

22 de Abril, 2018
“El presente escrito está basado en las concepciones de tiempo y conceptos
establecidos por autores como: Jacques Le Goff, François Bedarida y Reinhart
Koselleck, de los cuales realizamos análisis de los puntos que a nuestra elección
son los más destacables de cada uno de sus textos, con la finalidad de realizar un
desarrollo que permita comprender las distintas concepciones de los tiempos
verbales para un correcto estudio disciplinar”
Antes de empezar el análisis del texto de Bedarida debemos conocer el contexto
histórico en el que se realiza el escrito, en el cual encontramos en aquel momento
la fuerte influencia de la escuela positivista y sus grandes maestros Taines y
Fustel de Coulanges, sumando a esto la formación del IHTP en el año 1978 con el
cual Bedarida se cuestión si, ¿es posible un estudio Historiográfico de una historia
contemporánea o evenemencial?

Menciono a la escuela positivista por su monismo metodológico, el cual es que la


Historia existe o la Historia se puede estudiar solo con documentos que “acrediten”
su existencia, es entonces la problemática de un estudio de Historia
contemporánea la cual carece de fuentes escritas y la opción aparente es el
trabajo en terreno del historiador para conseguir testimonios.

Definición, método y práctica de la Historia del Tiempo Presente (François


Bedarida)

¿Qué es el tiempo presente?

Como saber si aún somos testigos presenciales del conflicto social que ocurre en
Siria, digo presenciales por la rápida y alcanzable información que circula por los
medios de prensa, (acción que nos abre un margen discutible entre el periodismo
y el historiador) Bedarida hace una interrogación con respecto al tiempo presente
y al mismo tiempo nos entrega su postura. “Sin embargo encontramos una
cuestión de mayor calado: ¿cómo definir el presente? ¿No constituye un espacio
de tiempo minúsculo, un simple espacio pasajero y fugitivo? Su característica, en
efecto, es la de desaparecer en el momento mismo que comienza a existir”. 1
Afirmación que nos esclarece por completo la visión del presente, muere en el
momento que nace, por lo tanto, los hechos que estudiaremos son parte del
pasado entonces, ¿Cuál es el rango de una historia contemporánea? Fernand
Braudel nos plantea que el tiempo evenemencial o tiempo corto correspondería a

1Bedarida, François, “Definición, método y práctica de la Historia del Tiempo


Presente”. Cuaderno de la historia contemporánea. Vol. N° 20. 1998. p.21
un periodo de 5 años aproximadamente, a lo cual llamaríamos Historia del tiempo
presente, pero nos encontramos con la problemática de realizar una Historia
instantánea similar al trabajo de un periodista que articula un acontecimiento y lo
informa, pero no comprendemos el ¿Por qué? Sucedieron los acontecimientos,
estamos sobre el proceso de los acontecimientos y con mayor incertidumbre el
devenir histórico, finalizando Bedarida hace notoria su preocupación por la
interpretación de los hechos, la cual, es responsabilidad del historiador y no de
periodistas.

OBJECIONES

Beradira considera en su escrito dos objeciones a la lectura científica del pasado


próximo la primera, el distanciamiento con el que supuestamente el historiador es
más “objetivo”, la extraigo como una pregunta. ¿Es tan necesario disponer de ese
distanciamiento para ser capaz de aprender los fenómenos, calibrar su medida y
determinar su sentido?2. Al ser una interpretación histórica estamos desde ya bajo
nuestra subjetividad de como vemos los hechos, no existe un lado bueno o un
lado malo de los hechos, solo existe la posición con la cual queremos comprender
ese hecho, lo que para algunos es progreso para otros es retrasado, todo esto va
de la mano con nuestra interpretación, nuestra postura política, religiosa y cultural,
por lo que el distanciamiento de los hechos es irrelevante, poniendo como claro
ejemplo el golpe militar o gobierno cívico militar en Chile el 11 de septiembre del
año 1973 en la cual tenemos versiones de vencedores y vencidos, postura que en
la actualidad después de 45 años sigue siendo la de vencedores y vencidos. Con
lo que volvemos a reafirmar que el distanciamiento de los hechos no trae consigo
“objetividad”.

La segunda objeción va de la mano con el monismo metodológico de la escuela


positivista, es decir, la falta de documentos escritos, en nuestra década somos

2 Ibíd., p.23
afortunados de tener un avance tecnológico que nos permite completar los hechos
o acontecimientos de nuestro pasado cercano, con avance tecnológico me refiero
a la circulación de la información y sobre todo la fotografía y videos, la cual por
cierto no nos ayuda a realizar un estudio historiográfico contemporáneo, pero es
una gran diferencia a la falta de fuentes, testimonios y testigos para la época de
Beradira y de esta manera lo asevera en su texto. “El problema de la accesibilidad
de los documentos es esencial”.3

Poniendo como un ejemplo la Historia de la mujer, temática que hoy en día es de


alta convocatoria, temática que sus inicios podríamos situarla contemporánea a la
revolución francesa, pero. ¿Cómo estudiarla en esa época si no existe
documento? Interrogante que nos da paso a los testimonios y al siguiente punto a
tratar.

Historia y testigos.

“En la Historia contemporánea una parte importante del trabajo de investigación


se hace con testigos vivientes”4.

¿Cómo sometemos a los testigos a un conocimiento científico?, ¿Cómo no caer


en la subjetividad de nuestra interpretación de los hechos? Sin duda, es labor del
historiador la comprensión histórica, pero de que otra manera trabajar si no es con
testigos, como menguar al historiador hambriento de historia. Bedarida realiza la
aseveración que desde mi crítica es una de las razones por las cuales el trabajo
del historiador es único y no puede ser cedido a un periodista. “Tercero y lo más
importante: el testigo no describe solamente lo que ha visto y oído, sino que
queriendo establecer la verdad construye un discurso portador de unidad entre el
testimonio de los hechos y el testimonio de sentidos”.5

3 Ibíd., p.24
4 Ibíd., p.25
5 Ibíd., p.26
Responsabilidad del Historiador: Historia y verdad

“Acerca de esta línea divisoria entre Historia y ficción nuestra intransigencia debe
ser absoluta. Sin duda, seremos muy conscientes del lugar ocupado por el mito y
la gesta legendaria en todas las formas del conocimiento histórico, sea ella en la
historia del pasado nacional, en historia obrera o en cualquier variedad de historia
militante”6
En nuestro campo de estudio, el sujeto del estudio de la historia es el hombre en
termino genérico, el hombre que habita en sociedad, el hombre íntegro, el objeto
de estudio son los hechos históricos que realiza dicho sujeto, aunque como lo dice
la cita, los hechos que tenemos para investigar muchos provienen de mito y
legendas de las cuales debemos (historiador) separar la ficción de la realidad,
aunque debemos reconocer que muchas leyendas y mitos intentan dar
explicaciones a los hechos acontecidos en zonas geográficas específicas, aunque
sean exageraciones de los pobladores es parte de su identidad, la labor social de
un historiador es generar o fortalecer la identidad de una cultura, es esta
obstinación de escribir la historia de un país y buscar los orígenes. Aunque al
realizar esto estamos inmersos a caer en la subjetividad de la cual por más lejanos
que estemos de los hechos seguimos siendo propensos a realizar criticas
subjetivas.

6
Ibíd., p.27
Koselleck: Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos.

En el libro de Reinhart Koselleck “Futuro Pasado” se plantean dos ideas o


conceptos fundamentales para el desarrollo de la problemática del tiempo en la
Historia, la primera, experiencia y la segunda, expectativa. Koselleck, realiza una
primera intervención evidenciando el apoyo de ambos conceptos, ya que, según el
autor “No hay expectativa sin experiencia, no hay experiencia sin expectativa”7.
Pero él no ve estos términos para perfilar la historia, al contrario su rol es
plenamente estructural, ya que, para establecer condiciones de una posible
historia “Se trata de categorías del conocimiento que ayudan a fundamentar la
posibilidad de una historia o, dicho de otro modo: no existe ninguna historia que no
haya sido constituida mediante las experiencias y esperanzas de las personas que
actúan o sufren”8. Además de dejar en claro que el espacio experiencia deriva
totalmente del pasado presente, del cual, se poseen rastros que estos a su vez se
convierten en fuentes y la expectativa, esta derivado de un futuro hecho presente
lo que sería una no experiencia pero que si se puede descubrir con el avance
cronológico.

Kosseleck desarrolla dos temáticas centrales, una basada en la meta-historia y


otra basada en el tiempo “nuevo” o modernidad.

Meta-historia:

En si las categorías pasado y futuro da lugar a inferir que son complementarias,


pero realmente no lo son, ya que, el pasado parece más completo y unificado,
(solo si se realiza un trabajo de investigación historiográfico buscando
“reconstruirlo”) y el futuro o devenir es algo completamente desconocido, ya que
no “ah ocurrido” y por tanto no se pueden hallar huellas o fragmentos testimoniales
de su existencia. Es por eso que el autor decide referirse como espacio de
experiencia y horizonte de expectativa. Explicando más detalladamente, el uso de
la palabra espacio se debe a que, del pasado, el ser humano puede extraer una

7 Koselleck, Reinhart, Futuro pasado: Para una semántica de los tiempos


históricos, Barcelona, ediciones pairos,1993, p. 336
8 Ibíd., p.335
mayor experiencia la cual puede ser infinita por el hecho de que se sabe
gradualmente que pasó, mientras que para el horizonte de expectativa puede ser
explicado de una manera simplificada basada en su definición como:

“Límite visual de la superficie terrestre, donde parecen juntarse el


cielo y la tierra”9.

Lo anterior se puede interpretar como que el futuro tiene un límite, totalmente


inaccesible para el hombre y también para la historiografía, el ser humano puede
basarse en el pasado para poder pensar o especular sobre lo que sucederá en el
futuro, pero ese futuro sigue siendo incierto, ya que, no hay un control sobre los
factores que conciben la historia (hombre, espacio, tiempo) por lo tanto es poco
probable que suceda y no es la ocupación de la historiografía.

“el futuro histórico no se puede derivar del pasado histórico”10.

Lo que relativamente podríamos suponer que entre mayor sea nuestro espacio de
experiencia, mayor será nuestro horizonte de expectativa. Aun así es imposible
aventurar conclusiones historiográficas.

Con el paso del tiempo las experiencias pueden cambiar, ya que, nuestra
perspectiva e ideología sufre cambios y tendemos a pensar diferente en cuanto a
los acontecimientos. Con la expectativa es distinto, ya que si cambia la
experiencia se rompe el horizonte y pasa a ser una nueva experiencia. Para
ejemplificar, actualmente se especula en los medios de comunicación masiva,
sobre el posible comienzo de una tercera guerra mundial, teniendo como
protagonistas en su articulación Estados Unidos y Rusia, todo esto debido a que
tenemos experiencias por guerras anteriores (IGM 28 de julio de 1914-1918. IIGM
1939-1945), en las cuales se comienza de una manera similar independiente de la
diferencia del contexto, pero por mucha experiencia que se tenga el futuro seguirá
siendo incierto, dejando en claro de que quizás no acontezca una guerra.

9R.A.E
10Koselleck, Reinhart, Futuro pasado: Para una semántica de los tiempos
históricos, Barcelona, ediciones pairos,1993, p. 341
Lo que trata de decir Koselleck, es que el hombre, en base a las experiencias que
tiene puede hacerse de la idea de un futuro posible y es aplicable en cierto modo a
la historia, la cual es construida en base a esperanzas y/o expectativas fundadas
en las experiencias previas de los sujetos que la componen.

Si hay algo criticable hacia el autor, es que, sus escritos están totalmente volcados
hacia personas pertenecientes al estudio de la Historia, es bastante confuso y
complejo en su redacción de ideas, definitivamente no es un texto para todo
público, ya que, sin tener un conocimiento disciplinar previo, la lectura causa
confusión y es difícil la adquisición de conocimientos. Las críticas son divididas en
cuanto a que las ideas de horizonte de expectativa y espacio de experiencia sirven
para poder organizar un estudio Historiográfico, por otro lado existe un desacuerdo
en lo que respecta a la idea de modernidad, en base al concepto de modernidad la
experiencia y la expectativa se alejan entre sí, en realidad a modo de crítica se
pude afirmar que en la “actualidad” el efecto es el contrario ya que el hombre
utiliza sus experiencias como base principal en el desarrollo de sus actividades,
esto es debido al “miedo” o desconfianza que produce lo incierto que es el futuro.
Le Goff: El orden de la memoria

El siguiente escrito tratará de un análisis sobre el texto de Jacques Le Goff,


titulado como “El orden de la memoria” trataremos precisamente solo el capítulo
dos, llamado “Calendario”, el cual da un recorrido histórico sobre las concepciones
del mismo, citando los posibles orígenes y también señalando la importancia del
mismo en las sociedades humanas en conjunto con las problemáticas en el
desarrollo del calendario mismo.

Jacques Le Goff señala al dar inicio al capítulo bastantes aseveraciones para


comenzar a comprender el contenido que quiere comunicar, dentro de las
primeras (y la más importante) es que, se hablará del calendario como un sistema
ligado a la organización cósmica y que en el transcurso de la explicación se dejará
de lado todo artefacto fundado en la hora, (reloj y cronómetro) tomando como
unidades del calendario el año, las estaciones, meses, semanas y como unidad
mínima en su construcción, el día.

“Medir” el tiempo, es un logro totalmente atribuido al hombre, se puede tomar


como la única capacidad o poder del hombre sobre el mismo, ya que,
estrictamente hablando, el tiempo no se puede controlar desde una perspectiva
física, es un avance cronológico constante, del cual sólo el hombre, como ser
viviente que hace uso del razonamiento, tiene noción. Para no dejar vacíos en el
intento de expresar las ideas, es correcto decir que el hombre puede “controlar” el
tiempo, pero solo desde un punto de vista Historiográfico, dando una
interpretación a lo sucedido.

Ahora bien, volviendo al calendario, este puede ser interpretado como un


regulador y/o manipulador del tiempo social humano, en el sentido de que a día de
hoy marca la pauta o ritmo de la vida diaria (lo cual será explicado más adelante).

Las teorías del origen del calendario son mayormente atribuidas a entidades
divinas, explicadas por el autor, de la siguiente manera:
“En las cosmogonías los dioses creadores del universo son, a menudo, también
explícitamente los creadores del calendario.

Entre los indios pueblo de Nuevo Méjico y de Arizona, en el mito del nacimiento
del mundo, una de las dos hermanas creadoras, Iatiku, crea a los dioses señores
de las estaciones, reguladores de las funciones meteorológicas. En el Antiguo
Testamento está escrito: «Y Dios dijo: "Sean las luces en el firmamento del cielo
para distinguir el día y la noche y estén como señales para las estaciones, para los
días y para los años..."» [Génesis, I, 14]. El ritual azteca del magnífico Codex
Borbónicas coloca la reforma del calendario bajo la protección del dios Cipactonal
y de su esposa Oxomoco, representados mientras deliberan sobre este problema
en una caverna.”11

Si bien se señala el supuesto origen divino del calendario, las reformas de los
mismos se les atribuyen a sólo astrónomos, pero los cambios como tal solo son
publicados por las personas que lideran el poder político o religioso, tomando en
cuenta esto, el calendario presenta un tipo de dualidad, es influenciado tanto por el
cosmos como por las creencias religiosas. Lo dicho anteriormente también permite
inferir que el calendario, es una importante muestra de poder, se dice durante el
texto que quien controla el calendario de la sociedad en la que se sitúa, tiene
poder e influencia en las personas que habitan el mismo territorio, pero antes de
seguir repitiendo una y otra vez la palabra calendario debemos comprender el
significado de la misma para así ordenar las ideas y hacer el escrito lo más
comprensible posible.

La palabra Calendario deriva del latín, específicamente de “calendarium” lo que


significa “libro de cuentas”, en Roma, los prestamos e intereses se pagaban en las
“Calendae”, el primer día de los meses romanos. En esta simple aclaración se
puede denotar lo dicho en el comienzo del escrito, que el calendario en sí mismo
busca regir el orden y actividad humana, desde tiempos antiguos el calendario
busca mantener y regir a la vez los ritmos y periodos de trabajo del hombre, esto

11Le Goff, Jacques, El orden de la memoria. Barcelona, Paidós Ibérica, S.A.,


1991, p. 184
no sólo puede ser explicado con el origen mismo de la palabra calendario la cual
aclara las responsabilidades del pueblo, sino también con un origen regulador
ligado al cristianismo en el cual el Dios creador (Jehová, Yahvé y/o derivados
hebreos) culmina el trabajo de creación en siete días, destacando que el séptimo
día es el de reposo.

“Así quedaron acabados los cielos y la tierra y su gran contenido. Y acabó Dios en
el séptimo día la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de cuanto había hecho.
Entonces Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en el reposó de cuanto
había hecho en la creación. Este es el origen de los cielos y la tierra.”12.

Cabe destacar también que el calendario representa más que una dualidad
cosmo-religiosa en su creación, representa aspectos culturales heredados de
generación en generación, como “objeto físico” del tiempo, busca establecer
periodos de actividad, separar el tiempo para trabajar, el tiempo para adorar a los
dioses, mantener las costumbres tales como el tiempo de cosecha y las fiestas
ligadas a la misma.

Las sociedades humanas transforman el calendario según intereses propios,


independientemente del ritmo cósmico que es el motor principal de su estructura,
(traslación completa de la tierra alrededor del sol), las culturas y/civilizaciones
tuvieron en su tiempo de vigencia la dificultad de poder seleccionar si regirse por
el sol o por la religión, tal es el caso de Roma (aún vigente), la cual decide basar
su calendario en torno al nacimiento de Cristo como punto de referencia, dejando
atrás las costumbres antiguas en las que cada mes en su nombre representaba
una de sus deidades. Todas esas incertidumbres a la hora de elegir provocan
ciertos errores en los calendarios y desfases en sus fechas, gran parte de estos
errores se deben a las reformas extremas, poco conocimiento cosmográfico,
(como es en el caso de los meses lunares, en el cual no todos los grupos
humanos se basaban en la luna llena, por tanto, no marcaban este episodio como
cambio de un mes a otro), y por ultimo a las limitantes tecnológicas del pasado.

12Nueva Reina Valera revisión 2000. Miami, Sociedad Bíblica Emanuel, Génesis
cap. 2 versículos 1- 4
Dejando atrás los aspectos conflictivos y decisivos en la concepción del
calendario, es momento de dar lugar a los componentes del mismo, la unidad
fundamental del calendario es el año, el cual se puede definir como una sucesión
de estaciones que regulan a su vez trabajos y fiestas, el año, como unidad, es
medida de la vida humana y también se utiliza como referencia de
acontecimientos históricos, llegando a ser en muchos casos simbólico ya que
permite conmemorar sucesos que son importantes para los hombres, sucesos que
marcan la memoria. Dentro del año tenemos la siguiente unidad de medición del
tiempo, las estaciones, las cuales se rigen en su plenitud por referencias
astronómicas (solsticio y equinoccio) las cuales debido a factores climáticos rigen
el que hacer del hombre, son los “fragmentos” más amplios del año solar. De
mano de las estaciones vienen los meses los cuales son ligados a la luna
(duración de sus fases) pero en su nombre están asociados los quehaceres de la
vida cotidiana, pudiendo ser tomados como un tipo de manual, Tal como lo señala
el autor:

“He aquí, en un incunable editado en Lyon en el año 1485, {Le Propriétaire des
choses, de Bartolomé de Glanville) el ciclo de las obras y de los días:

Enero, mira el año pasado y el que viene. Febrero, el mes más duro en el que la
vida se modera. Marzo, en el que comienzan los trabajos de la viña. Abril,
aparecen las primeras flores. Mayo, «el tiempo es hermoso y amoroso». Junio, los
trabajos. Julio, la siega. Agosto, la cosecha. Setiembre, la siembra. Octubre, la
vendimia. Noviembre, se echan bellotas a los cerdos. Diciembre, se mata el
puerco gordo”13

Continuando con las unidades del calendario, la siguiente es la semana a la cual


se ve totalmente como una invención propia del hombre, se le atribuye un origen
hebreo ligado a la religión (génesis y los siete días de la creación), en la semana
lo más interesante es la introducción de un día de descanso, impuesto
religiosamente pero que también se adapta al ritmo biológico del hombre

13Le Goff, Jacques, El orden de la memoria. Barcelona, Paidós Ibérica, S.A.,


1991, p. 216
permitiendo que este renueve energías y adopte ese día como una costumbre
independiente del factor religioso detrás, es sin lugar a dudas la articulación más
importante del calendario ya que supone una paralización o baja en la economía
de al menos un día. La siguiente unidad es el día y la noche, unidad mínima del
calendario, regida por la presencia y/o ausencia de luz solar, marca los momentos
de la actividad humana.

Todos los componentes del calendario, son cruciales y determinantes en la vida


del hombre y se puede ver al calendario como un complejo diálogo entre la historia
(documentada) y la naturaleza, en el cual el hombre, como sujeto lleno de
incertidumbres y motivaciones personales rige su tiempo en base a sus intereses
por sobre los ritmos de la naturaleza, de esto se puede desprender la idea de que
debido a la dificultad sobre la medición del tiempo y sumándole a eso las
motivaciones que afectan una “medición objetiva del tiempo” es imposible hacer
una historia global o impropiamente hablando “universal”, ya que no existe una
certeza del año en el que vivimos, ya que cada grupo humano maneja su tiempo y
decide cuándo comienza o termina un año (independiente del sol). Si bien en
tiempos modernos nos regimos por un calendario global de tipo mixto (basado en
el ciclo de la tierra alrededor del sol, pero con el nacimiento de cristo como hito
importante), este se aleja mucho de la posible realidad debido a los errores de
cálculo en el mismo. Se puede comprender al calendario como un intento
egocéntrico del hombre por querer dominar el tiempo, creando durante ese intento
esquemas de vida y un manual para la misma. El autor si bien es redundante
durante el desarrollo del texto, todas esas referencias que pueden llegar a ser un
tanto confusas (demasiadas referencias cronológicas consecutivas) deja un
mensaje, el cual es:

“La reforma juliana, la reforma gregoriana, las reformas chinas están para mostrar
que una reforma del calendario es posible y que puede aportar innegables
progresos. Pero el calendario emplea a los hombres y las sociedades en todos los
aspectos de sus vidas y, en primer lugar, en su historia individual y colectiva. Una
reforma del calendario, para tener éxito, debe ante todo respetar la historia,
porque el calendario es historia.14

El calendario junto con sus virtudes y problemáticas es importante para el registro


de referencias históricas, en cierto modo permite “registrar en el tiempo” todo
aquello que afecte o afectó en su momento al hombre, lo cual es pilar fundamental
en el estudio de la Historia.

14 Ibíd., p.225