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Ciencias aplicadas

Palabras clave
horizontes deportivos (central y marginal), peergrups,
subculturas deportivas, freekis, skaters, perspectiva émica,
deportista radical, tropicalismo festivo, tropicalismo fáustico

Deporte: cultura y contracultura.


Un estudio a través del modelo
de los horizontes deportivos culturales
§ DAVID MATA VERDEJO
Doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid.
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF-Madrid).
Master en Administración y Dirección del Deporte (UCM)

Resumen
Desde las diferentes modalidades científicas sociales, el fenómeno
Abstract
From different scientific social modes, the sporting deportivo ha sido tratado como una manifestación cultural, im-
phenomenon has been treated as a cultural statement, plantada en las sociedades y dirigida según sus propios modelos.
implanted in society and following its own models. Therefore, Por ello, el deporte aparece indisolublemente ligado a la cultura.
sport seems firmly linked to culture. Other sporting
Desde los años sesenta han surgido y se han desarrollado otras
manifestations have sprung up and been developed from the
sixties that answer to impulses completely different and manifestaciones deportivas que responden a motivaciones abso-
opposite to the first. Therefore, we consider that sport lutamente diferentes y contrarias a las primeras. Consideramos,
constitutes in itself a factor of ethnicity, creating its own por tanto, que el deporte constituye asimismo un factor de etnici-
subcultural identity, marginal, and in essence, counter
dad, al crear una identidad subcultural propia, marginal y, en
cultural to the system. The clear opposition between the scale
of values, uses and habits of both manifestations needs a esencia, contracultural al sistema.
re-structuring of the anthropological idea of sport. Leaving La clara oposición entre las escalas de valores, usos y costum-
aside the classical acceptance of the term as incomplete, bres de ambas manifestaciones requiere una reestructuración del
alternative models of study must be applied to allow for the
concepto antropológico de deporte. Al quedar incompleta la
understanding of a human phenomenon, enormously
complex and varied. We have substituted “sporting culture” acepción clásica del término, deben aplicarse modelos de estudio
for the mode “sporting horizons”, thus allowing a greater alternativos que permitan la comprensión de un fenómeno huma-
capacity to understand and study the social contexts. The no enormemente completo y variado. Hemos sustituido “Cultura
study of the diverse uses of the bicycle brings us closer to the
del Deporte” por el Modelo de “Horizontes Deportivos”, permi-
sporting horizons: the traditional side reveals itself as highly
social and integrational of the individual in the system, tiendo así una mayor la capacidad de comprender y estudiar las
associated to the Central Horizon as a major means of diferentes manifestaciones en sus contextos sociales.
transport or pleasurable and healthy ecological practice. El estudio de diversos usos de la bicicleta nos aproxima a los hori-
The Marginal Horizon, is a product of experimenting with new
models aimed at social evasion, enjoying dizziness and risk in
zontes deportivos: la vertiente tradicional se muestra eminente-
nature. Lastly, the assimilation by part of the cultural system mente social e integradora del individuo en el sistema, asociada al
of the forms belonging to the marginal subcultures has given Horizonte Central como medio de transporte mayoritario o ecológi-
place to new models syncretic to the use of the bicycle. co y práctica placentera y saludable. El Horizonte Marginal, pro-
Key words ducto de la experimentación de nuevos modelos con fines de eva-
sporting horizons (central and marginal), peer groups, sión social, disfrute del vértigo y el riesgo en la naturaleza. Por
sporting sub-cultures, freakies, skaters, emic perspective,
último, la asimilación por parte del sistema-cultura de las formas
radical sports person, festive tropicalism, Faust tropicalism
propias de las subculturas marginales ha dado lugar a nuevos mo-
delos sincréticos del uso de la bicicleta.

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Presentación para la comprensión de problemas con- n El sociólogo francés Marcel Mauss
El deporte se ha convertido en una de las temporáneos donde el deporte juega un (1979) consideraba el deporte como un
manifestaciones humanas más importan- papel destacado, como son la tercera “hecho social total” por su capacidad de
tes de los últimos decenios del siglo XX y edad, la progresiva participación de la funcionamiento como un sistema social
su proyección mundial seguirá extendién- mujer o las relaciones internacionales. Es completo capaz de involucrar a los diver-
dose en las próximas generaciones no so- evidente que esta disciplina científica ha sos ámbitos de la sociedad.También des-
lamente como un espectáculo o afición comprendido la necesidad de desarrollar de el campo de la Sociología, Norbert
popular, sino como objeto de ciencia. trabajos especializados en Antropología Elías, de ascendencia judeo-alemana, y
A partir de los años setenta comenzaron a del Deporte en la que se estudien grupos y su discípulo en la Universidad de Leices-
aflorar estudios sobre el fenómeno deporti- ritos (J. Prat y A. Martínez, 1995, p. 400; ter, Eric Dunning, dirigieron su estudio
vo que procedían de campos científicos aje- V. Padiglione, 1994). (1992) a la repercusión del deporte como
nos a las Ciencias de la Actividad Física y el n En Europa, debido a la influencia de la elemento fundamental dentro de la ocu-
Deporte (Psicología, Sociología, Historia o Arqueología, han prevalecido los estudios pación del tiempo libre y de ocio de las so-
Medicina) que han derivado en programas de Historia basándose en la reconstruc- ciedades de nuestros días, tanto en la
académicos y especialidades universitarias. ción de las manifestaciones deportivas de práctica como seguimiento a modo de es-
Pero, ¿aporta algún valor cultural este am- las distintas civilizaciones: los Juegos de pectáculo.
plio abanico de expresiones del movimiento la Antigua Grecia, los espectáculos del cir- Consecuencia del encumbramiento social
humano? Las diferentes corrientes de inves- co de Roma, los torneos y justas medieva- de esta actividad han sido los problemas
tigación así lo han atestiguado con eviden- les, etc. (Guillet, 1971, p. 10) sociológicos que del mismo se han deriva-
cias demostradas (Coca, 1993, p. 20). El n Otras investigaciones se han ocupado do, cuyo principal exponente ha sido la
deporte interesa y está de moda. Y no sólo del proceso de nacimiento del deporte violencia en los espectáculos deportivos.
interesa a la ciencia, sino a numerosos ám- moderno en Inglaterra a comienzos del si- Este apartado, sin duda impulsado por la
bitos de la sociedad. En los últimos años se glo XIX y su desarrollo y expansión hasta alarma generada, ha sido objeto de varias
ha disparado el número de población prac- nuestros días. Sin embargo, en Europa las investigaciones sobre los diferentes facto-
ticante. La atención de los medios de comu- publicaciones sobre aspectos culturales y res que confluyen en el mismo (J. Durán,
nicación hacia este fenómeno ha crecido etnológicos no han sido estudiadas con la 1996).
espectacularmente, llevada por un proceso amplitud que el fenómeno precisa. n Desde el campo de la Educación, Do-

bidireccional de oferta y demanda social, en n En nuestro país se ha escrito poco acer- rothy Harris, de la Universidad del Estado
el que los grandes torneos competitivos se ca de los diferentes grupos humanos que de Pennsylvania, aborda la participación
han destapado como una de las manifesta- están involucrados de una u otra manera del individuo en actividades físico-depor-
ciones más importantes en el mundo del en el proceso deportivo. La copiosa co- tivas bajo una razón psicosomática funda-
espectáculo. La legislación deportiva en lección bibliográfica de José María Cagi- mental (1976), incidiendo en la impor-
nuestro país, en sus ámbitos estatal, auto- gal, desde su enfoque filosófico, ha tancia que este tipo de actividades posee
nómico y local, abarca ahora gruesos volú- supuesto una base importante para el de- en la formación de la persona tanto a nivel
menes donde hace escasamente quince sarrollo de las ciencias del deporte. Sin individual como para su integración so-
años se reducían a unos apéndices del Bo- embargo, es curioso comprobar cómo cial.
letín Oficial del Estado. han sido los periodistas y ensayistas n La Psicología del Deporte ha expuesto

Tradicionalmente, las Ciencias de Huma- quienes más se han acercado al análisis modernas publicaciones acerca de esta
nidades y Sociales han abordado el análi- e interpretación de aspectos específicos y población. Aunque se centran en el objeti-
sis del deporte como un producto cultural puntuales del deporte profesional me- vo de analizar los factores que inciden en
“de amplio espectro” que sin duda ha al- diante ensayos columnísticos y algunas la mejora de su rendimiento, han sacado
canzado enorme importancia en nuestros monografías. Así, la obra de Vicente Ver- a la luz de la ciencia aspectos antropológi-
días. Veamos algunos ejemplos significa- dú, El fútbol: Mitos, ritos y símbolos, es- cos que tradicionalmente han sido con-
tivos de ello: tudio hermenéutico en la línea de la an- siderados tabúes, como es el papel del
tropología simbólica, constituye un libro lesbianismo en la sexualidad de la mujer
n Desde la Antropología Cultural, Kendall de lectura necesaria y punto de partida deportista (D. Butt, 1986).
Blanchard y Alyce Cheska (1986) aplica- de numerosos trabajos. Otra obra que n Por último, la Teología, a través de la

ron el método científico a la investigación marcó una corriente de investigación fue Teología de las Realidades Mundanas
del deporte, desarrollando una nueva vía el estudio sociológico de Manuel García (M. D. Chenu, 1964) en la que abarca as-
de investigación en este campo. De esa Ferrando, Aspectos sociales del deporte pectos como el Trabajo o la Guerra, ha
forma, los mencionados autores ponen de (1980) donde presenta la primera en- abierto un nuevo campo para abordar la
relieve la significación específica que para cuesta a nivel nacional acerca de los há- Teología y Deontología del Deporte.
cada sociedad representa el deporte. Asi- bitos deportivos de la población española n No podemos pasar por alto publicacio-

mismo, señalan el alcance de este método en la actual democracia. nes misceláneas y monográficas con espí-

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ritu crítico y comprometido que han de- ra AFAN (Actividades físicas de aventura sulta en la actualidad inadecuado por ser
nunciado la utilización del cuerpo como en la naturaleza) refleja el interés científi- incompleto y no abarcar, por tanto, las
elemento de sublimación en la cultura ca- co para estructurar y analizar este grupo distintas realidades vividas por la pobla-
pitalista (P. Laguillaumie y J. M. Brohm, de modalidades tecnoecológicas, de aven- ción deportiva. Es evidente que el poder
en Partisans; VVAA, 1978 ) o de la mani- tura, deslizamiento, que se presentan alcanzado por los organismos y manifes-
pulación del deportista con fines de exal- como innovadoras, diferenciales y alter- taciones deportivas del presente siglo (fe-
tación política y portavoces del prestigio nativas al concepto clásico de experiencia deraciones, campeonatos internaciona-
nacional (J. M. Brohm, 1982 p. 295). deportiva (J. Olivera, 1995, p. 5). Fútbol, les, escuelas deportivas, prensa especiali-
baloncesto, atletismo, natación, gimnasia zada, etc.) ha llevado a este fenómeno so-
Sirvan estos ejemplos de las distintas co- o yudo aparecen como actividades obsole- cio-cultural a constituirse como uno de los
rrientes de investigación, para presentar tas o con escaso atractivo para quienes se indicadores de la idiosincrasia de pueblos
la visión tradicional del deporte como ob- encaraman a esta nueva moda social de y naciones. Sin embargo, no ha podido
jeto de estudio: Fenómeno social de ma- vuelta a la naturaleza para el disfrute de la frenar la emergente fuerza del deporte en
sas, catalizador de impulsos individuales misma a través de experiencias físico-de- su concepción alternativa, marginal.
y grupales, formador de la persona por sus portivas (E. Laraña, 1986, p. 9). El de- Hemos considerado la reordenación an-
innumerables cualidades, reflejo de los porte convencional significa práctica re- tropológica de la cultura del deporte como
valores de una determinada sociedad, chazada. un objetivo prioritario de nuestro trabajo a
mecanismo de enculturación, etc. Sin em- En nuestra opinión, las manifestaciones fin de obtener una visión de conjunto que
bargo, el protagonista de la acción y del de este nuevo ámbito carecen de entidad nos permita conocer la posición de cada
hecho, el ejecutante (que no el especta- suficiente para ser enfrentadas como con- individuo y grupo respecto al sistema so-
dor) de los gestos deportivos, el propio de- junto frente al deporte “oficialista” en con- cial de un territorio. La creación de nues-
portista, ha sido frecuentemente ignorado diciones equiparables. Consideramos, por tro modelo de los horizontes deportivos
o tratado muy sucintamente en los estu- lo tanto, que las AFAN pertenecen a un nos acerca a reconstruir los diferentes as-
dios de Antropología y Sociología. Tanto a grupo mucho más amplio de modalidades pectos o partes del orden de nuestra so-
nivel individual como grupal, los aspectos deportivas que agrupa características co- ciedad, y por extensión, de las sociedades
más básicos del comportamiento del de- munes contrarias a las que tradicional- desarrolladas que viven la era postindus-
portista, sus hábitos y ritos, han reclama- mente se han vinculado al deporte.pro- trial. Para poder aislar y describir los dife-
do la atención de estudiosos sólo en casos pias de éste, y que apenas han sido objeto rentes comportamientos con que un pue-
de jugadores ídolos de la afición o entre- de estudio. En este grupo de actividades blo percibe, relaciona e interpreta sus ex-
nadores por parte de periodistas especiali- deportivas el medio natural no es el único periencias, necesitamos conocer la totali-
zados a la busca de un best seller. espacio utilizado. Ni siquiera podemos dad de sus partes (H. Scheffler, 1969,
afirmar que sea el medio geográfico el de- p. 11). De esta forma aumentaremos de
terminante de estas manifestaciones. Ya forma cualitativa y cuantitativa la com-
Desde las diferentes corrientes cientí-
sea la carretera (en el caso de los mote- prensión de la conducta humana en base
ficas y sociales el deporte se ha expli-
ros), el asfalto de la ciudad (patinadores), al conocimiento de los distintos tipos de
cado, interpretado y utilizado como
las estructuras arquitectónicas (escalada fenómenos.
un importante elemento cultural. Sin
urbana) o la playa (surf, windsurfing), el Por tanto, asumimos la utilización de un
embargo, con los deportes radicales,
medio se constituye como un compañero modelo, patrón o pattern como método de
de riesgo y evasión se ha creado un
del deportista marginal. El propio concep- investigación que nos permita descubrir
nuevo modelo social claramente mar-
to alternativo de deporte, y su utilización las formas comunes a las diversas mani-
ginal y contracultural.
como elemento de evasión del individuo festaciones de este elemento de la vida so-
han creado una corriente contracultural cial (Levi-Strauss, 1992, p. 376), con lo
en torno al mismo, ya que presenta mode- cual salvamos el problema metodológico
El concepto los de actuación, signos de identidad y es- de la imprecisión, por omisión de elemen-
de horizontes deportivos. calas de valores radicalmente diferentes y tos, por parte de la visión clásica del depor-
Planteamiento teórico opuestas a las que difunde o proclama el te, y nos volvemos a situar frente al hecho
La aparición en escena en los años seten- concepto clásico de deporte (reflejo de los social total definido por Marcel Mauss. De
ta y ochenta, con el posterior auge en los valores sociales y culturales tradicio- esta forma, la enorme y heterogénea reali-
noventa, de una nueva corriente de depor- nales). dad del deporte se nos aparece a través del
tes vinculados a la naturaleza y al riesgo Nuestra hipótesis de trabajo parte, por lenguaje de las estructuras en el cual a me-
físico, como son, el parapente, rafting, tanto, de considerar que el concepto clási- dida que desciframos otras estructuras de
descenso de cañones o el hidrospeed, ha co del deporte, al que se han asociado los menor tamaño podemos ir incorporándolas
provocado la atención de nuevas investi- estudios provenientes de diversas tradi- al esquema general sin limitaciones (J. Ru-
gaciones. La acuñación de la nomenclatu- ciones científicas hasta nuestros días, re- bio Carracedo, 1976, p. 347). Esto nos

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permite abordar la totalidad de la realidad, El modelo de estudio desarrollado parte to de características muy atractivas para el
ambición científica, como un “sistema or- del concepto Horizonte, derivado de la trabajo que vamos a desarrollar.
ganizado” (P. Scarduelli, 1977, p. 20), cu- Arqueología Antropológica, que hemos En primer lugar, nos facilita un marco teó-
yos elementos se vinculan mediante leyes transferido al deporte por considerar una rico más delimitado que el término cultu-
de interdependencia. No debe preocupar- afinidad razonable entre su concepto ori- ra, evitando el encorsetamiento que pro-
nos el pensar desde este trabajo que el de- ginal y el que va a tomar para nuestra in- duce este vocablo. Hemos señalado ante-
sarrollo del modelo propuesto nos llevaría vestigación. Este término, como concepto riormente que el deporte es un producto
a un contenido inacabable, inabordable (A. cultural, fue utilizado por primera vez en cultural. Por la importancia social que re-
Palerm, 1966, p. 22). Partimos del aban- 1913 en la trabajos de arqueología andi- presenta, nos referimos al deporte como
dono de esa pretensión de cumplimiento na por Max Uhle (1913, pp. 95-117) aso- mecanismo que crea y transmite cultura,
imposible, y basamos nuestra investiga- ciándolo a los determinados estilos artísti- y en diversos ámbitos se menciona la ex-
ción en una teoría explícita y en hipótesis cos. Así, dicho autor acuñó el término ho- presión “la cultura del deporte”. La com-
concretas. Una vez diseñado el modelo, la rizon-style, que fue popularizado por A. plejidad de estel término nos induce a
realización de estudios localizados a modo Kroeber (1944, pp. 108-111) también en consolidarlo como una expresión globali-
de prototipos nos acercan a la realidad in- un estudio de arqueología andina. Kroe- zante dentro de la cual podemos incluir
tegral de la cultura del deporte sin necesi- ber utilizó el término como un concepto de los diferentes horizontes deportivos, como
dad de abordar todas las celdas de su es- unidad, de naturaleza limitada y especia- manifestaciones del mismo.
tructura. El modelo de los horizontes de- lizada. La sistematización del término ho- Con el concepto horizonte podemos incor-
portivos nos sirve como concepción teórica rizon se debe a los autores Willey y Phil- porar el elemento estilístico originario del
para permitiera el estudio del deporte en lips (1958), quienes lo definen como “una término. Nos referimos a la perspectiva
toda su amplitud, dando entidad y forma a continuidad primariamente espacial re- del espectador (investigador en este caso
las que consideramos dos grandes vías de presentada por rasgos y complejos cultu- que contempla esta obra). El horizonte
interpretación del deporte en los grupos rales, cuya naturaleza y modo de ocurren- que se divisa, la visión exterior del aconte-
humanos. cia permite el supuesto de una amplia y cimiento deportivo, el contexto espacial
Mediante la aplicación de concepto hori- rápida dispersión” (p. 33). En nuestro en que se desarrolla nos van a proporcio-
zonte, proveniente de la Arqueología país, el término horizonte fue populariza- nar datos fundamentales para compren-
Antropológica, podemos superar la acep- do en la obra de Germán Delibes acerca der los aspectos fundamentales de los
ción tradicional, convencional del deporte del Horizonte del Vaso Campaniforme. diferentes grupos. El horizonte se consti-
como elemento integrador del hombre en Este término ha seguido siendo utiliza- tuye, pues, como una unidad con fuerte
la sociedad o mecanismo de encultura- do por otros autores (C. Poyato, 1988; impronta espacial, que puede convivir de
ción, y abarcar otras manifestaciones de M. C. Blasco, 1994) por su riqueza en manera temporal –esto es, de forma con-
moderna aparición que se basan en valores perjuicio de otro concepto como el de cul- temporánea– con otros horizontes de dife-
alternativos y, muchas veces antagónicos, tura del vaso campaniforme. rente tradición.
a los atribuidos al deporte. Por lo tanto, la En nuestro trabajo transferimos el concep- En nuestra tesis hemos considerado dos
cultura del deporte o cultura deportiva ya to de horizonte al mundo deportivo, al horizontes culturales deportivos, como es-
no queda configurada estrictamente al sis- considerar que existen suficientes analo- tructuras que coexisten y se manifiestan
tema imperante en la sociedad del mo- gías para este trasvase. Con esta fórmula, de forma quasi independiente:
mento, sino que se articula igualmente a analizaremos cómo el deporte (un produc-
través de subculturas marginales. to cultural) se manifiesta en diferentes
La dispersión y heterogeneidad de activi- horizontes que se caracterizan por consti- Horizonte deportivo central
dades y grupos vinculados de una u otra tuirse como unidades culturales ocupan- Se identifica con las formas más tradicio-
manera al hecho deportivo merece un mo- do espacios diferentes y creando cada uno nales y convencionales del deporte como
delo de estudio que contemple esta duali- de ellos un acervo animológico y ergoló- sistema fuertemente institucionalizado y
dad de corrientes y procesos, y las enfren- gico peculiar y significativo. De esta ma- jerarquizado: Del deporte espectáculo-
te en un corpus organizado. Por lo tanto, nera, se consolidan mediante tipos o profesional a los ámbitos competitivos y
es preciso desgajar el amplio concepto de modelos que se expanden a otros espa- recreativos de la práctica popular, más o
la cultura del deporte en varias categorías cios. Así, podremos encontrar muestras menos dirigida por grupos especializados
menores pero más especificativas de su representativas de los distintos horizontes y fomentada y controlada por los esta-
naturaleza. De esta forma valoraremos la en diferentes lugares, alejados entre sí. Al mentos de poder.
dialéctica creada entre ambos sistemas, tratarse de un concepto cultural (incluso Apoyándonos en la extensa y numerosa
poniendo de manifiesto los valores que fo- Fernando Piñón en 1983 emplea el térmi- bibliografía existente acerca del fenómeno
menta cada uno de ellos expresado “en” y no horizonte cultural para abordar el mun- deportivo, hemos establecido varios ám-
“por” los propios protagonistas, los depor- do del megalitismo en el área de Huelva), bitos para señalar las características más
tistas. el término horizonte nos aporta un conjun- representativas del HDC:

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Cuadro 1. duos que muestran un rechazo hacia el


Comparativa entre el horizonte central y el marginal.
primer horizonte y escapan del mismo
atendiendo a inquietudes y valores alter-
§ FACTOR § HORIZONTE CENTRAL § HORIZONTE MARGINAL nativos. El deporte aparece como una vía
o corriente contracultural. El espíritu del
§ Contexto social § Institucional § No reglado deportista radical, asentado en aventure-
ros en solitario o en grupos de iguales
§ Objetivos § Socializante, agonístico, § Evasión, vértigo, riesgo
higiénico-sanitario físico (peergroups) se basa en la búsqueda de
nuevas emociones, e imprime rasgos
§ Medio § Estable, diseñado § Naturaleza cambiante connotativos en el comportamiento de
Reutilización del medio
los deportistas, hasta crear subculturas
§ Estructura grupal § Jerarquizada § Paritaria, igualitaria deportivas (como la subcultura del surf,
los patinadores o skaters y los escalado-
§ Organización de la activi- § Burocrática, fija § Espontánea, ad hoc res o freekis). Estos grupos, vinculados a
dad
los deportes radicales o de riesgo, mues-
§ Posición social § Vinculación entre § Egocentrismo tran una oposición frontal al horizonte
individuo-sociedad “nada importa fuera” deportivo central como modelo jerarqui-
zado, burocrático, y representativo de los
§ Valor cultural § Integración en la cultura § Establecimiento de
valores materiales y espirituales de cada
nacional y mundial del microsociedades
deporte “subculturas”
sociedad. Así podemos comprobarlo en
el próximo gráfico comparativo entre las
características de ambos horizontes de-
portivos. (Cuadro 1)
Ámbito sociopolítico Ámbito socioeconómico Pasemos a examinar más en profundidad
1. Organización burocrática del fenóme- 1. Encumbramiento social del campeón, las características del HDM.
no, constituido como una realidad am- al convertirse en un ídolo popular y mo-
pliamente organizada e incluso institu- delo social, cuya imagen se utiliza con
cional. diversos fines ajenos al deporte.
2. Utilización política del deporte, debido 2. Estructuración jerárquica de los com- Aportaciones del Horizonte
a su trascendencia social y a su valor ponentes. Las jerarquías tanto formales Deportivo Marginal
dentro de la imagen de progreso general como informales entre componentes de Con la aplicación del método etnográfi-
de una sociedad. un equipo que hemos estudiado (D. co, podemos rastrear las manifestacio-
3. Papel determinante de los medios de Mata, 1997) definen status bien deter- nes, grupos e individuos propios de este
comunicación que influyen enormemen- minados: el capitán, los fichajes, los horizonte (HDM). En las manifestacio-
te en la difusión e importancia de los ascendidos de categorías inferiores o nes del horizonte comprobamos una
acontecimientos deportivos, que reper- novatos, las vacas sagradas o jugadores reinterpretación de las normas conven-
cuten en aspectos tan dispares como la más experimentados e incluso los deno- cionales y la creación de normas alter-
comercialización publicitaria y la popu- minados grupos de poder o sociedades nativas de uso generalizado entre los
larización de la práctica deportivas. secretas formadas por varios jugadores componentes de esos grupos. Este con-
que marcan una fuerte corriente de opi- cepto se extiende asimismo a los es-
Ámbito cultural nión en el equipo. pacios de juego, escogidos de la propia
1. Normalización. La cultura mundial del 3. Importancia de la tecnología y tecnoin- naturaleza o del medio urbano que se
deporte supera las diferencias naciona- dustria para el desarrollo. Al constri- reutiliza como espacio alternativo. Por
les y territoriales o lingüísticas, al fo- tuirse en un factor importante de la eco- ello, es fundamental, desde el estudio
mentar valores y modos de compor- nomía debido al interés social que des- etnográfico, la aplicación de la lectura
tamiento implícitos a la práctica de la pierta el deporte, la ciencia presta un del proceso a través de la perspectiva
modalidad. amplio servicio a fin de mejorar el es- émica o interna del grupo. De otra mane-
2. Particularidad de los procesos. Inde- pectáculo, la competitividad y el nego- ra no es posible comprender la naturale-
pendientemente de la nota anterior, cio del mercado. za del fenómeno cultural ni las inquietu-
cada pueblo o grupo humano acoge una des de quienes lo crean y modelan.
modalidad como deporte nacional atri- Seguiremos la misma estructura utiliza-
buyéndole caracteres simbólicos que Horizonte deportivo marginal da en la descripción del Horizonte Cen-
resumen la mentalidad nacional (el Este segundo horizonte aglutina las acti- tral para mostrar las características del
béisbol, deporte de EEUU). vidades emprendidas por grupos e indivi- HDM:

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Ámbito social de algunas zonas deportivas, así como la Ámbito psicomotor
1. Individualismo. El deportista marginal falta de cuidado hacia la conservación del 1. Presencia del riesgo físico. Este ele-
tiene un marcado carácter individualista. medio, están suponiendo un impacto me- mento constituye la esencia del deportista
Según Lipovetsky (1986), el individualis- dio ambiental drástico (H. Villalvilla, radical, puesto que éste se justifica por el
mo es una consecuencia del espíritu post- 1994, p. 7) que ha exigido la regulación e desafío ante situaciones de peligro físico,
modernista extendido desde los años 60 y incluso la prohibición de esas actividades. que ponen incluso en riesgo la vida de la
70, aposentado en el hedonismo frente a 5. Transgresión de las normas. Conse- persona. La aceptación del peligro se
la crisis de la sociedad industrial y el Esta- cuencia del rechazo de los valores sociales hace acompañar por la situación de pla-
do del Bienestar, que arrastró la crisis de tradicionales y de las normas que susten- cer. El radical sólo sale a navegar cuando
otros valores, incluso los religiosos (M. Fer- tan la convivencia, el horizonte deportivo la mayoría recogen velas ante la dificultad
nández de Riesgo, 1990, p. 89). En este marginal presenta innumerables casos de de controlar la tabla de windsurf; los más
contexto se presenta un movimiento basa- transgresión y reinterpretación de los regla- radicales surfean las olas más grandes y
do en la antimoral y la antiinstitucionaliza- mentos. Así pues, para un motero que sale difíciles. Los moteros que acuden a las
ción, traducido en la búsqueda de activida- a rodar con su mono de cuero y la moto ré- grandes Concentraciones admiten la llu-
des placenteras, como son las deportivas. plica de un modelo de Gran Premio por via, el frío, la nieve y las adversidades
2. Sociedades paritarias. El individua- una carretera bien asfaltada con el único como parte del placer y la gesta. Nosotros
lismo no excluye la formación de grupos. ánimo de sentir la velocidad y “coger unas hemos dado a definir este disfrute de la
Éstos se rigen sin jerarquías ni burocracia, curvas”, las señales de limitación de velo- mayor dificultad como la situación de
al ser colectivos de iguales (peergroups) cidad o de prohibición de adelantamiento “cuanto peor, mejor”. El reto físico y la
que comparten territorios propicios para pasan a ser solamente un punto de infor- tendencia a la gesta heroica de los jóvenes
la práctica. La configuración grupal se mación y no de prohibición. El código de deportistas han sido recogidos en estudios
basa más en lo circunstancial y lo espon- circulación se reinterpreta, porque la carre- de varios autores, como Veblen (1974),
táneo que en lo establecido, con marcada tera se reinterpreta como una pista de ca- Lüschen (1979), Gil Calvo (1986) y Mi-
tendencia a “no comprometerse profunda- rreras. En el medio acuático, contempla- randa (1995). En todos los casos se tras-
mente con ningún amigo” (J. Henry, mos cómo cuando aparece temporal y las pasa una idea fundamental: el riesgo por
1967, p. 138). Prevalecen los lazos de autoridades marítimas instan a la amrina el riesgo no representa una pasión inútil,
relación coyunturales, que se activan so- mercante para fondear en puerto, los wind- sino que cumple una función fisiológica
bre todo en situaciones de emergencia. En surfers intrépidos comienzan a sonreír fundamental dentro de la conducta atávi-
tal caso existe una entera predisposición ante el gran día de emociones que se les ca humana, en una sociedad que no pro-
de ayuda hacia el prójimo, incluso aunque presenta. Los patinadores o skaters más porciona muchas oportunidades para sen-
sea desconocido. osados, que hemos denominado “los radi-
Cuadro 2.
3. Búsqueda de la marginalidad. Es un cales en la jungla de asfalto” (D. Mata,
El desafío transgresor de las pautas de comporta-
factor esencial del sistema. El deportista 1997, p. 407), se precian por pilotar en miento convencionales a través de actividades de-
se automargina del sistema para reencar- las calles más concurridas haciendo sla- portivas radicales.
narse simbólicamente. Esta huida no sig- lom y agarrarse a los parachoques de los
nifica obligatoriamente la huida del medio autobuses como remolque, a pesar de que
MODALIDAD < ACCIÓN TRANSGRESORA
en que desarrolla su vida social. Un buen el artículo 121.4. del R.G. de Circulación
ejemplo de la huida hacia el centro es el (R.D. 13 /1992) señala que “los que utili- Moteros < Reinterpretación del Código

caso de los patinadores o skaters, que cen monopatines, patines o aparatos simi- de Circulación.
Carretera como terrirorio y pista
acuden a puntos céntricos de las grandes lares no podrán circular por la calzada”.
de carreras
urbes, como las plazas más importantes. Un ejemplo más escalofriante es el deno-
Estos grupos muestran el perfil de la cul- minado surf del tren, modalidad persegui- Escaladores < Desplazamiento en vertical.
“Subirse por las paredes”
tura postmoderna (E. Gervilla, 1993, da por las autoridades brasileñas por su si-
p. 90) como cultura de la calle, experi- niestralidad, que realizan los adolescentes Patinadores < Ocupación no autorizada del

mental y placentera. subidos en el techo de los trenes realizando espacio (calzada). Utilización
no autorizada de vehículos
4. Vuelta a la naturaleza. Una gran par- movimientos como si estuvieran sobre una para arrastre
te de las manifestaciones deportivas pro- tabla de surf. (Cuadro 2)
Parapente < Dominio del medio aéreo. Volar.
pias del horizonte marginal se desarrollan
Hombre pájaro
en la naturaleza. Asistimos a un redescu-
brimiento del medio natural, que se ofrece Surf < Transfretación.
En el horizonte deportivo radical en- Caminar sobre las aguas.
no sólo como entorno, sino espacio físico
contramos como signos de identidad
de forma cambiante, lo que permite dife- Puenting < Salto indemne al vacío.
la marginalidad, el culto al riesgo y la
rentes niveles de ejecución y desafío. Este Simulacro lúdico de suicidio
transgresión.
proceso, acompañado por la masificación

EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16) apunts 11


Ciencias aplicadas

pertenecen al grupo de “deportes de desli- La influencia de la tecnología ha aportado


zamiento” (E. Laraña, 1986, p. 10) en asimismo, como señalábamos anterior-
que el cuerpo humano se desliza a través mente, nuevos elementos en el campo es-
de un medio, ya sea líquido (surf, wind- piritual del horizonte marginal. No todos
surf), sólido (patín, motos, esquí extremo, ellos han sido tan positivos como la supe-
bicicleta de montaña) o gas (paracaidis- ración de antiguos desafíos o el continuo
mo, parapente, acrobacia aérea). El vérti- aumento de la dificultad en la ejecución
go o ilynx (R. Caillois, 1976, p. 43), como de las técnicas deportivas. La masiva co-
componente atractivo de la actividad, ad- mercialización, con la consiguiente popu-
quiere una dimensión lúdica similar a la larización de numerosas actividades de
que se obtiene en un parque de atraccio- este horizonte, años atrás reservadas para
tirlo. Asistimos al concepto de la virtú pa- nes, con el aliciente de que el protagonista los más aventureros y emprendedores, ha
gana maquiavélica por encima de la vir- puede aumentar o disminuir el mismo se- supuesto un cambio radical en la configu-
tud cristiana de la sacralidad de la propia gún su ejecución motriz. El deportista ra- ración del horizonte. El aumento conside-
vida. dical busca el máximo placer cinestésico rable del número de practicantes en estas
2. Reinterpretación del medio físico. en la situación límite de equilibrio, inhibi- actividades ha conllevado la presencia en
Asistimos a una deformación quijotesca do de elementos negativos como el pánico escena de individuos que no se han edu-
de la realidad mediante una percepción o la fobia (D. Mata, 1989, p. 16), debido cado en las pautas de comportamiento y
del medio a expensas de las necesidades al control técnico y la experiencia. Más tradiciones de los grupos originales.
e intereses del deportista. No se precisan allá de ese punto se encuentra la caída, la 2. La estética radical. El deportista radi-
campos reglamentarios ni pistas homolo- muerte simbólica o incluso física. cal responde al modelo de Homo estheti-
gadas. Una montaña con suficiente pen- cus (E. Sgranger, 1966, p. 205) vinculado
diente y fácilmente accesible se transfor- al tipo de hombre fantasioso, amante de lo
ma en una plataforma de despegue para Ámbito tecnoeconómico momentáneo, con alto sentido del impulso
los parapentistas. Los ríos de aguas bra- 1. Tecnificación al servicio del virtuosis- erótico y del placer. En términos deporti-
vas se convierten en vertiginosos canales mo. El factor tecnológico, ampliamente vos, nos encontramos ante el espíritu del
de descenso náutico en el rafting. Los desarrollado desde la Antropología por la fun, la diversión como impulso creador de
abruptos cañones fruto de la erosión flu- Escuela de Michigan, con Leslie White a las obras deportivas. Las técnicas de vesti-
vial, casi inaccesibles, constituyen intrin- la cabeza, repercute no sólo en la cultura do e imagen (el look) responden a un plan-
cados laberintos a explorar por los ba- material del grupo (en este caso, los equi- teamiento fuertemente contracultural, cho-
rranqueros. Aquí el deportista radical re- pamientos deportivos), sino también en el cante con los gustos sociales tradicionales:
descubre la naturaleza más salvaje que mundo animológico del colectivo (L. White, Ropa llamativa y multicolor, pantalones gi-
había sido ocupada ya en épocas remo- 1964, pp. 335-366). El dominio de las gantes, y otras prendas que configuran, sin
tas. Así lo contemplamos en cañones de fuerzas de la naturaleza por medios cultu- embargo, lo que F. Ortega (1991, p. 51)
la Sierra de Guara, donde varios yaci- rales se ha visto favorecido por los nuevos denomina la imagen “cuidadosamente es-
mientos en cuevas de la cultura neolí- materiales empleados. Las tablas, másti- trafalaria”. La imagen ya estereotipada de
tica han sido descubiertas siguiendo les y velas de windsurf, las tablas de wind- los nuevos escaladores o freekis con cabe-
rutas de barranqueros (trabajos arqueo- surf o monopatín han incorporado nuevos llo largo, pantalón de nylon ajustado y las
lógicos de Baldellou, Utrilla y Andrés materiales más resistentes, ligeros y fun- zapatillas pie de gato es un buen ejemplo
desde los años 80). El hombre primitivo cionales. Las mecánicas de los motores se de la difusión de estos modelos y del surgi-
fue el primer barranquero y el deportista han robustecido y aligerado, aumentando miento de una industria especializada en
radical reinterpeta un medio natural su- el rendimiento de forma considerable. Los estos colectivos.
mamente agreste e intrincado, como un parapentes obtienen coeficientes de pla- 3. Comercialización del movimiento ra-
espacio lúdico. neo que duplican los rendimientos propios dical. Hemos mencionado la progresiva
La espacialidad se convierte en un concep- de hace una década. En la actualidad, los incorporación de la industria al servicio de
to básico, es el “ser ahí” de Heidegger o el escaladores ascienden por vías, sin la ayu- modalidades deportivas marginales, fenó-
“mi sitio” de Sartre. El escalador Andrés da de implementos de apoyo y seguridad meno sincrónico a la masificación de las
Rodas, uno de los máximos exponentes de (excepto el calzado) que hace tres décadas modalidades. El sitio de Tarifa, antaño
los nuevos escaladores o freekis de la es- sólo se superaban mediante métodos de santuario de unos locos del viento y las ta-
cuela madrileña, nos señalaba al pie de la escalada artificial. Los windsurfistas reali- blas de windsurf, se ha transformado en
pared de Patones: “ésta es mi casa”. zan movimientos y acrobacias antaño im- un centro de vacaciones donde muchos
3. Vértigo y equilibrio dinámico. Una pensables. Los vestidos y equipaciones días se hace difícil navegar en solitario. El
gran parte de las experiencias que hemos permiten desarrollar mejor las tareas y du- windsurf ha pasado de ser un nuevo de-
estudiado dentro del horizonte marginal, rante más tiempo. porte en 1965 a modalidad olímpica en

12 apunts EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16)


Barcelona-1992. En otro plano, la comer- Dolores Juliano desarrolla una propuesta asistir a las carreras, que dejan pingües
cialización de algunas experiencias radi- de modelo gráfico para comprender la in- beneficios en diversos sectores como la
cales debido al explosivo auge acontecido clusión de subsistemas o subculturas den- restauración, la hostelería y en las gasoli-
en los últimos años ha supuesto una total tro del sistema general o “sistema-cultu- neras. Por ello se establecen ciertas medi-
revolución en el panorama radical. ra” (1992, p. 18). Si bien el estudio se re- das de flexibilización en cuanto a la apli-
Hemos pasado de contemplar a jóvenes fiere al análisis de la cultura popular, con- cación de las leyes, a fin de evitar mayores
que acudían a la montaña nevada con su sideramos factible la transferencia a la re- conflictos sociales (imaginemos miles de
tabla de esquí o snowboard, y su pala lación entre los horizontes deportivos, multas por estacionamientos indebidos).
para coger nieve y preparar plataformas siendo el sistema-cultura el horizonte de- Sólo comprendiendo los valores que se es-
de salto, a los Winter X Games (la X es la portivo central y los subsistemas o subcul- conden debajo de estas manifestaciones
clave anglosajona para denominar el tér- turas el horizonte marginal (gráfico 1). se pueden elaborar estrategias acertadas
mino Extreme o extremo –lo que denomi- Podemos apreciar cómo, a pesar del ca- de actuación que, respetando la integri-
namos radical–) celebrados en Westride rácter reducido y marginal de los grupos dad de las personas, no supongan un au-
Freestyle Park, estación de esquí para que configuran el horizonte marginal, se mento del conflicto social. Por ejemplo,
nuevas modalidades alternativas de tabla, desarrollan fuertes canales de influencia y las autoridades de Puerto de Santa María,
situado en Bear Valley (California), con comunicación con el sistema general u que conocen el espíritu motero y la reper-
las mejores instalaciones que un esquia- horizonte central en ambas direcciones. cusión social de la fiesta anual de las mo-
dor radical podría soñar. De igual manera, Sin embargo, la autonomía y espontanei- tos, no reprimen las exhibiciones de vir-
zonas deportivas para monopatín, como dad con que acontecen las manifestacio- tuosismo de los aficionados como son los
pistas de “U” o half pipe, son construidas nes del horizonte radical implica un desfa- caballitos sino que canalizan esa afición
por los responsables municipales del de- se en los mecanismos de control social mediante el corte de una calle para que
porte en numerosas ciudades para res- por parte de las instituciones. Numero- los aficionados realicen sus alardes. Inclu-
ponder a estos gustos deportivos que, de sos acontecimientos protagonizados por so, en 1999 se preparó la Avenida Álvaro
minoritarios, están pasando a convertirse miembros de grupos deportivos radicales, Domecq mediante el corte de circulación
en populares para los jóvenes. poniendo en peligro la propia vida o la de al tráfico libre, y colocando vallas de pro-
No queremos dejar en el tintero el impulso los demás, sólo han conllevado la actua- tección y balas de paja evitar colisiones y
difusor que de este horizonte marginal es- ción de elementos institucionales (actua- atropellos.
tán realizando diversos grupos comercia- ción policial o legislativa) cuando se han Hemos aludido anteriormente al proceso
les ajenos al deporte, pero que lo utilizan convertido en un problema social. Esta si- de comercialización y popularización de
como recurso publicitario para vincular su tuación se explica a través del concepto las manifestaciones deportivas margina-
imagen a la del espíritu aventurero moder- del retraso en la obtención de informa- les, radicales, por parte de agentes del
nidad. Así, observamos en televisión imá- ción (M.ª D. Juliano, 1992, p. 31). La au- sistema central. Las sociedades moder-
genes del Challenge Ballantine’s de toridad no incorpora medidas de actua- nas se caracterizan por su sincretismo, su
Windsurf, el Rallye Camel Trophy, o sim- ción hasta después de conocer el proble- enorme capacidad de asimilar diferentes
plemente el comportamiento deportivo ra- ma y diseñar, a través de su entramado estilos, y combinar elementos, exóticos o
dical en Locuras Pepsi. burocrático, los planes de actuación. De marginales y hacerlos propios (E. Laraña,
Por lo tanto, debemos concluir en definir los esta forma hemos estudiado fenómenos
horizontes como permeables, al permitir el vinculados a los moteros en que el propio
paso de ideas, materiales y personas de un desarrollo de sus actividades o las técni- Gráfico 1.

horizonte al otro. Las playas se han abarro- cas de celebraciones festivas constituyen
tado de aficionados al windsurf que acuden grave riesgo para las vidas de las perso-
al medio marítimo sin haber recibido ningu- nas, por lo que se comienzan a registrar B1
B6
na instrucción y careciendo de los conoci- medidas institucionales a fin de erradicar
mientos más básicos de navegación, lo que este tipo de actuaciones.
produce continuos conflictos entre los wind- No podemos dejar de considerar que algu-
surferos al prevalecer las normas de la fuer- nas manifestaciones de ámbito festivo
B2 A B5

za sobre las de la navegación. propias del horizonte marginal, como son


las grandes procesiones de moteros con
motivo de concentraciones motociclistas B3 B4
Permeabilidad de los o las Carreras del Campeonato del Mundo
horizontes y su resultante de Velocidad suponen un factor de activa-
A: Horizonte central
Utilizando la teoría de sistemas, incorpo- ción comercial de los municipios de la co- B: Subculturas del Horizonte marginal
rada al campo de la Antropología por Clif- marca. Al circuito de Jerez llegan cada
ford Geertz (1966), la investigadora M.ª año casi doscientas mil personas para

EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16) apunts 13


Ciencias aplicadas

Gráfico 2. la tabla metiendo la quilla en la misma y ocio. Sin embargo, queremos al menos
Los tres horizontes conectados. El horizonte resul-
no se rompa. dar unas pinceladas acerca del significado
tante recoge impulsos de ambas tendencias. Es un
Horizonte Integral. El mencionado ejemplo hace referencia a social de la bicicleta, sirviéndonos para
una modalidad que se convierte en espec- ello de dos documentos literarios.
táculo deportivo propio del horizonte cen- Para el escritor Rafael Alberti, uno de los ex-
B
B1 B
B2
tral. Otras, por el contrario, utilizan el re- ponentes de la Generación del 27, la bici-
C1
C C2
C clamo de la emoción, el vértigo y el riesgo cleta representa, a pesar de su simplicidad,
para captar jóvenes deseosos de realizar ri- un medio de transporte versátil y que con-
tos de afirmación de madurez o encontrar fiere placentera sensación de libertad. Así,

C
C 5
A A
C
C3
un sentido al tiempo libre mediante el
reencuentro con la naturaleza en un am-
destacamos los siguientes versos de su poe-
ma “Balada de la bicicleta con alas”:
B
B5 B
B3 biente social completamente humanizado.
Por tanto, al término que hemos acuñado A los cincuenta años, hoy tengo una bicicleta.
C
C4 Muchos tienen un yate
como Tropicalismo Festivo podemos añadir
y muchos más un automóvil
otro que introduce las nuevas inquietudes:
B
B4 es el tropicalismo fáustico. En la difusión
y hay muchos que tienen ya un avión
...
A: Horizonte Deportivo Central y popularización de modalidades como el
Corro en mi bici por los bosques urbanos,
B: Subculturas del Horizonte Deportivo Marginal parapente, el rafting, puenting, o el barran-
C: Horizonte Deportivo Integrado por los caminos ruidosos y calles asfaltadas
quismo encontramos individuos fuertemen-
y me detengo siempre junto a un río
te vinculados al régimen vital urbano, me- a ver cómo se acuesta la tarde con la noche
canizado y masificado. El hombre escapa se le pierden al agua las primeras estrellas
1986, p. 6). Consideramos que este po- de la vorágine industrial para volver a la na- ...
der fagocitador e integrador de la cultura turaleza donde se vuelve a sentir joven y
central, ha sido el factor transformador de capaz de disfrutar, aceptar los retos que la Tal como menciona Alberti, la bicicleta es
disciplinas marginales en populares y naturaleza le propone y superarlos en com- un medio de transporte urbano de gran
multitudinarias, no sin antes concederlas pañía de nuevas amistades. utilidad. En países como China, donde los
una pátina de economía del bienestar El individuo del tropicalismo festivo se en- niveles de bienestar no permiten la pose-
para hacerlas más accesibles, atractivas y frenta a las manifestaciones originales del sión generalizada de vehículos particula-
comerciales. horizonte marginal modificadas y presen- res de motor, la bicicleta es el medio de
Así nos encontramos pruebas de wind- tadas a través de estrategias del horizonte transporte multitudinario tanto en las
surf desarrolladas en el interior de polide- central. De esta forma descubrimos un grandes ciudades como en el ambiente ru-
portivos repletos de aficionados que vis- punto de inflexión entre los horizontes, ral. Por otro lado, en los países más pun-
ten ropa de estética radical. La presencia que se materializa en estas actividades teros de Europa, estandartes del Estado
de las cámaras de televisión asegura que son, en realidad, sucedáneas del es- del Bienestar, como Dinamarca u Holan-
fuertes ingresos de publicidad y multipli- píritu original radical. da, la bicicleta está adquiriendo elevados
cación del número de espectadores. Consideramos que el fenómeno prototipo niveles de popularidad y las reivindicacio-
¿Quién pudiera imaginar la práctica de la de este proceso de asimilación por parte nes para la protección de los ciclistas han
tabla de vela en un polideportivo? La mo- de la cultura central de valores y formas originado la aparición de nuevos canales
dalidad, denominada Fundole o windsurf propias y definidoras de las subculturas de circulación como el carril-bici y mani-
indoor se disputa a través de un circuito marginales, ha sido la bicicleta de monta- festaciones multitudinarias festivas, como
profesional (por ejemplo, el European ña. Esta modalidad se ha constituido la Fiesta de la Bicicleta. Esta última cele-
Tour 1997 de la Windsurf Pross Associa- como una de las aficiones deportivas más bración se constituye, cada año, en el
tion). Para crear el escenario adecuado, relevantes de los años noventa, y sin duda acontecimiento deportivo con mayor nú-
se instala sobre el suelo del pabellón una merece un estudio al objeto de evaluar la mero de participantes en la ciudad de Ma-
piscina hasta de 90 metros de longitud. evolución de esta afición hasta convertirse drid, superando en la edición de 1996,
La fabricación artificial de viento se reali- en un fenómeno de masas. (Gráfico 2) según fuentes del Ayuntamiento, los sete-
za mediante 30 ventiladores con un po- cientos mil ciclistas.
tencia total de 1500 kw. que producen El segundo elemento confiere a la bicicle-
un viento de 26 nudos. Sobre tal escena- Un ejemplo: ta un ingrediente social importante es la
rio, se suceden las pruebas de velocidad, la bicicleta de montaña participación libre de los deportistas en
slalom e incluso saltos. Para esta última o “Mountain Bike” cuanto a la distribución sexual. La bicicle-
se monta una rampa de plástico en me- No corresponde al presente estudio pro- ta y el ciclismo de recreación han estado
dio de la piscina. La rampa tiene una ca- fundizar en la aparición y desarrollo de la exentos del componente de diferenciación
naladura longitudinal para que ascienda bicicleta como medio de transporte y de sexual que ha dominado la mayoría de las

14 apunts EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16)


manifestaciones deportivas tradicional- freaks (se ha castellanizado en freekis, ciclismo a través de competiciones a to-
mente. De esta forma, en la España de la como los escaladores) fueron diseñando dos los niveles. Incluso, el Comité Olímpi-
Postguerra y durante la Dictadura de artesanalmente bicicletas a las que incor- co Internacional incluyó esta modalidad
Franco, mientras los acontecimientos y poraban elementos de refuerzo para resis- dentro del calendario de los Juegos Olím-
manifestaciones deportivas dirigidas por tir la dureza de los descensos. picos de Atlanta-1996. De esta manera,
la autoridad eran severamente diferencia- La comercialización de la Specialized los descensos vertiginosos por las laderas,
das mediante la distribución sexual (Sec- Stumpjumper en 1982 (Plaza y Janés, o las travesías por caminos de montaña se
ción Femenina - Frente de Juventudes), la 1996[4], p. 9) supuso la consecuencia desarrollan a través de competiciones con
práctica popular del ciclismo se constituía directa de la enorme repercusión del mo- un marcado influjo comercial. Los ciclis-
como una vía social de integración depor- delo presentado en la Feria de Long Beach tas más sobresalientes encuentran en los
tiva. Así lo mostraba el autor Torre Enciso (California) y el inicio de un vertiginoso patrocinadores el medio de hacer un tra-
en su relato “La mujer en bicicleta” dentro desarrollo tecnológico (H. Seidl, 1992, bajo de su modalidad. Cada una de las
de su obra La vuelta al deporte en 80 re- p. 5). Junto a la evolución del equipa- prendas de vestido está elegida según las
latos de humor: miento, se produjo una espectacular ex- compensaciones económicas o materiales
pansión comercial de la bicicleta de mon- que facilite la marca: desde el casco a las
“Las mujeres han puesto de moda la bici- taña: en la década de los años ochenta, zapatillas.
cleta, y ya es cosa corriente observar por en Alemania se vendieron diez millones de El éxito multinacional de la venta de bici-
las grandes avenidas esas ruedas con ban- bicicletas de montaña (ibidem). En Espa- cletas no se debió al repentino ánimo de
deritas y mallas de colores que llevan tras ña, sólo durante el año noventa se vendie- millones de deportistas por lanzarse a má-
de sí un numeroso grupo de bicicletas
ron dos millones, triplicando el volumen xima velocidad por las pendientes monta-
como bandada de gorriones que se dispu-
tan la pareja... de ventas del sector de la bicicleta. ñosas, sino prioritariamente por el uso
Ellas, a lo Diana Durbin, silban maravillo- En Estados Unidos, los freaks utilizaron la alternativo en el contexto urbano y la utili-
samente como los mirlos y ponen ese pi- bicicleta de montaña como herramienta zación de la misma para actividades en el
quito de pichoncitas mientras vuelan rau- de trabajo en las grandes ciudades. Ya en medio natural bajo el contexto que hemos
das sobre el asfalto del parque sin hacer el año 1988, cuando apenas se tenían re- denominado tropicalismo festivo. De esta
caso del amor...
ferencias en nuestro país de este tipo de manera, la bicicleta de montaña incorpo-
La mujer, a caballo de la bicicleta, conquis-
ta el aire libre, domina sobre el paisaje y se
bicicletas, nos sorprendió contemplar en ra numerosas ventajas sobre la bicicleta
asoma a nuevos horizontes. Entregada al la capital , Washington, un colectivo de tradicional de paseo: La robustez de las
deporte, nos descubre siempre ignoradas ciclistas de mensajería urgente que utili- ruedas disminuye enormemente el riesgo
perspectivas de su esbelta silueta y cada zaban la BTT como medio de transporte. de pinchazos y reventones en baches y
día nos sorprende con una faceta insólita de En la jungla de la ciudad, la BTT se mos-
su delicada feminidad” (1943, p. 31).
traba como un material ideal (H. Endler,
1995, p. 79), puesto que permitía a estos
La bicicleta ha adquirido, sin duda algu- radicales o freaks lanzarse a toda veloci-
na, enorme popularidad en el ambiente dad entre los coches, esquivar las reten-
urbano de las sociedades actuales. Ha ciones, subirse a las aceras, transportar el
sido, sin embargo, un modelo de bicicle- vehículo al hombro y circular por calles en
tas ajeno a la tipologías tradicionales de sentido prohibido sin ser multados. El tra-
bicicleta de paseo y de carreras, el estan- bajo se mensajería se transforma, de esta
darte de una nueva afición al ciclismo: la forma, en una competición física contra-
bicicleta de montaña, mountain bike o rreloj, en la que la resistencia, velocidad,
BTT (bicicleta de todo terreno). fuerza, coordinación y agilidad se consti-
Existen antecedentes que remontan el ori- tuyen como los factores esenciales del
gen de este vehículo a los años treinta, rendimiento laboral.
como el pionero Ignaz Schwinn, quien en Las manifestaciones más puristas del es-
1933 introduce un modelo de bicicleta de píritu radical de los pioneros de esta mo-
neumáticos gordos (fat tyre bicycle) en dalidad, que utilizaban la bicicleta de
Estados Unidos. Como modalidad depor- montaña como actividad de evasión, ries-
tiva, el BTT nace en los años setenta al go y vértigo, se encuentran en la actuali-
norte de San Francisco, (California), en dad mediatizadas por la intervención de
las laderas del monte Tamalpais (R. Van las entidades deportivas que se han en-
der Plas, 1992, p. 10). En las empinadas cargado de concederlas un formato regla-
Un ciclista con equipo de aventurero se adentra en
pendientes de este enclave natural, los jó- do. Se han convertido en productos cultu- el paseo principal de peatones del parque del Reti-
venes californianos más desenfadados o rales, organizados por las federaciones de ro de Madrid una mañana de soleado domingo.

EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16) apunts 15


Ciencias aplicadas

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16 apunts EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES (67) (6-16)