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El Grotesco criollo: Contexto social, antecedentes, características y proyecciones

El grotesco criollo es un género que nace en Argentina, en el S. XX. Para 1880 el país, en plan
de crecimiento económico, alienta la venida de inmigrantes europeos como mano de obra
calificada para trabajar en la industria y en los campos. Esta masa inmigratoria, que no era de
obreros ingleses como se esperaba, sino de campesinos de Europa meridional (españoles e
italianos mayormente), resultó desproporcionada para las condiciones ofrecidas en el país, por
lo que terminó trabajando en malas condiciones, con grandes problemas habitacionales y
siendo objeto de desprecio por parte de los criollos que sentían que venían a desplazarlos y
que se transformaban en su competencia.
El hambre, la desocupación, la resistencia a convertirse en obreros de grandes sectores
tradicionalmente agrícolas, la posibilidad de ascenso social eran los motores que impulsaban a
los inmigrantes a embarcarse hacia aquí. Por eso, llegaron campesinos, obreros desocupados,
y militantes anarquistas y socialistas escapando de la persecución política. La mayoría en vez
de ir hacia el campo se afincó en Buenos Aires en las zonas cercanas al puerto y a los barrios
bajos (Flores, Barracas, San Cristóbal, etc.). Vivían en los conventillos de manera austera,
muchas veces pobre, y fusionó su cultura con la criolla, como el idioma, que empieza a
transformarse en una “media lengua” con la necesidad de comunicación, mezcla de sus
idiomas originarios y el castellano.
Con estos nuevos grupos también se introducen aquí nuevas formas de teatro: piezas breves
llamadas de género chico, el grotesco (italiano) y el sainete (español), quienes se
transformaron en los antecesores del grotesco criollo.
El teatro grotesco se funda en la idea de que el hombre tiene una máscara para vivir en
sociedad bajo la cual se oculta su verdadero rostro íntimo. Lo grotesco surge cuando el
hombre quiere hacer coincidir esa máscara (lo aceptado socialmente, la apariencia) con el
verdadero rostro (lo que se es).
Por lo general el grotesco reproduce una época de crisis, de descomposición colectiva en el
que las instituciones, las ideas y los sentimientos están en búsqueda de un orden nuevo que
sustituya el anterior. Como género tiende hacia el encuentro entre el ser y el parecer,
representado en la máscara, y conserva su función esencial de deformación: lo horroroso, lo
ridículo, lo oscuro, lo caótico, lo bajo conviven en contraste con lo bello, lo familiar, lo
ordenado, lo alto. Los contrarios se incluyen. El grotesco es una percepción individual cuya
visión penetra las costumbres y el orden convencional y permite ver la naturaleza real de las
cosas, siendo el grotesco una categoría mediante la cual se puede llegar a lo dramático
mediante lo cómico. Por eso, en el grotesco, lo trágico y lo cómico conviven en una sola
realidad. Es un género mixto, en el cual los distintos elementos mantienen un equilibrio
inestable entre lo risible y lo trágico, y suponen todo el tiempo a su contrario.
El grotesco, en las primeras décadas del siglo XX, sirve para expresar la historia de
inmigración y cambios que se dio en Argentina durante 40 años, representando los conflictos
y personajes típicos de esa época. Así surge el grotesco criollo, en las décadas del ‘20 y ’30,
como un “espejo de costumbres” que representa los conflictos y tristezas de estos hombres
por medio de situaciones que llegan a un absurdo tal que provocan la risa. Por eso decimos
que es un género tragicómico: una realidad patética donde los planos de lo trágico y lo cómico
conviven. El mayor representante del género es Amando Discépolo, su obra inaugural fue
“Mustafá” en 1921 y luego “Mateo”, primera obra considerada netamente dentro del género.
En la década del ’60, algunos dramaturgos retoman el género del grotesco criollo, sus
conflictos, sus temáticas, para aplicarlos a la representación de una nueva realidad argentina
en crisis. Entre estos dramaturgos se encuentran Ricardo Halac y Roberto Cossa.
En este género, el motor de acción es la búsqueda de comunicación por parte del sujeto
(máscara involuntaria) a quien su falta de conciencia le impide comunicarse. La familia
argentina está en crisis, los valores se trastocan y la incomunicación reina entre sus
integrantes, impidiéndole resolver los conflictos generales por sobre los intereses particulares.
Los núcleos familiares representados presentan una gran desintegración y quiebre moral y se
manejan en ambientes sórdidos que comunican desesperación, confusión, reproches,
pesimismo y desconfianza, todos sentimientos experimentados por los inmigrantes a
principios del S XX. Así, el individuo no tiene la contención de su núcleo familiar y la
depresión del sujeto le hace caer en lo patético.
El núcleo temático por excelencia es el tema económico, el dinero y también la necesidad de
ascenso social. La obra se estructura a partir de una sucesión de desempeños, pruebas o
trabajos que el sujeto no puede superar, siempre persiguiendo algún objetivo vinculado al
dinero o al ascenso. Esta persecución los lleva siempre al fracaso, a la miseria, a la
desesperación. Es un drama de personaje, ya que este no conoce su problema, se torna
ridículo porque existe una diferencia muy grande entre lo que él cree que es, y lo que en
realidad representa para los demás. Siempre los protagonistas sufren la imposibilidad de
conocerse a sí mismos y a los demás. Los personajes son personajes “tipo” cumplen un rol
específico y reúnen todas las características estereotipadas de ese rol, en ese contexto social.
Son inmigrantes o descendientes de inmigrantes. Sus raíces se pueden distinguir en sus
formas de hablar, con rastros de ese lenguaje “cocoliche” de los inmigrantes de las primeras
décadas.
Los procedimientos utilizados son la yuxtaposición entre lo trágico y lo cómico: una situación
trágica de base que se va tornando tan intrincada y absurda que termina por parecer cómica.
Como toda tragedia, encontramos en ella un conflicto ético que atraviesa a los personajes,
llevándolos a tomar decisiones irreversibles con tremendas consecuencias, por lo que la
tensión del drama se resuelve solo hacia el final.

Para trabajar las técnicas de estudio (pueden guiarse con la “Caja de herramientas”):
a)Realiza las notaciones marginales de cada párrafo.
b)Marca las palabras clave.
c)Elabora una síntesis del texto. Puedes usar como guía las notaciones marginales.
d)Elabora un cuadro sinóptico o un mapa conceptual, lo que creas más adecuado, que refleje
los contenidos del texto. Recuerda que las palabras clave que marcaste en el punto b deben
aparecer en ese cuadro.

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