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INSTITUTO SUPERIOR BIBLICO

LARRY CEDERBLOM

ASAMBLEAS DE DIOS DE PANAMÁ

JUAN PABLO VERGARA

8-776-158

TAREA 4
El ESPÍRITU SANTO EN LA CREACIÓN

MATERIA
PNEUMATOLOGÍA

PROFESOR:
PATRICIO EDGEHILL

MIERCOLES 7 DE MARZO DE 2018.


El Espíritu en la creación

El Espíritu Santo estuvo activo con el Padre y el Hijo en la creación. Él es el poder


activo de Dios presente en la creación, está involucrado en la actividad creativa (Gn 1:2, Job
26:13; Sal 33:6). La palabra traducida como “aliento” es la misma palabra que se usa para
“Espíritu”. El Espíritu Santo es el soplo de vida a través de la creación (Gn 2:7, Job 12:10;
32:8; 33:4; 34:14–15; Sal 104:30). Estuvo presente en todas partes en la creación
(Sal 139:7–8).
El Espíritu Santo es el agente de Dios en la creación del universo. Según Génesis 1:2:
“La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía
sobre la superficie de las aguas.” El verbo hebreo que la NVI traduce como “iba y venía” es
interesante (“se movía” en RVR y BA; “aleteaba” en BJ), y sólo se usa de esta manera otra
vez en Deuteronomio 32:11. El Espíritu de Dios jugó un papel dinámico en el acto de la
creación del universo.
No obstante, es necesario aclarar que la creación es una acción de toda la Trinidad. Las
Escrituras nos enseñan que el Dios trino es el autor de la creación. La tarea no se dividió
entre las tres personas de la deidad, sino que toda esta obra, en todos sus aspectos
diferentes, es adscripta en las páginas de la Biblia a cada una de las tres personas divinas.
Todas las cosas fueron creadas por el Padre, a través del Hijo, y en el poder del Espíritu
Santo. En general se puede decir que el ser o la existencia de lo creado viene del Padre, el
pensar o la idea de lo creado viene del Hijo, y la vida o la vitalidad viene del Espíritu Santo.
El Dr. Stanley M. Horton menciona: “En verdad, la Biblia atribuye todas las obras de
Dios en un sentido absoluto a cada miembro de la Trinidad, tanto individual como
colectivamente. Cada una de las Personas divinas tiene su función específica. Sin embargo,
todas ellas trabajan en perfecta armonía y en cooperación en todo tiempo.”
El Espíritu Santo está asociado con la actividad creadora de Dios. Él es quien termina
con el caos y pone orden en la creación. El salmista reconoció esta verdad cuando señaló:
“Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo (ruah) de su boca, las
estrellas” (Sal. 33:6). La idea de la creación del universo y de su ordenamiento como
resultado de la acción de la palabra generadora y del Espíritu poderoso de Dios es frecuente
en las páginas del Antiguo Testamento, incluyendo esto al ser humano mismo como criatura
(Job 26:13; 33:4; Sal. 33:6; 104:30; Is. 40:12, 13). En otras palabras, el Espíritu Santo es quien
participa con su acción poderosa en el acto de la creación, pero también es quien le pone
el toque final a la obra creadora de Dios. En su sabiduría y poder, él es que vela por los
detalles de la creación (“iba y venía sobre la superficie de las aguas”), de modo que pudiera
ocurrir lo que ocurrió: “Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno”
(Gn. 1:31).
Cada persona de la deidad es representada como habiendo creado todas las cosas:
El Padre, “Dios,… nos ha hablado por el Hijo,… por quien asimismo hizo el universo …” (Heb.
1:1, 2); El Hijo, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho,
fue hecho” (Jn. 1:3), “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos
y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados,
sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16); El Espíritu Santo,
“Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra” (Sal. 104:30); “El Espíritu de
Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida” (Job 33:4).
No debe pensarse que estos pasajes son contradictorios, más bien debe pensarse en ellos
como una presentación del principio que prevalece a través de la Biblia, las tres personas
de la trinidad trabajan juntas para el logro de la voluntad divina. De hecho, la declaración
de apertura de la Biblia “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” sugiere que la trinidad
entera estaba activa; porque la palabra “Dios”, Elohim en hebreo, que es una palabra uni-
plural, indica más de una personalidad.
Podemos mencionar 3 actos específicos de la creación: En la narración de la creación
dada en Génesis 1:1–27, la palabra hebrea bara que significa “crear” o “hacer de la nada”,
es utilizada tres veces. En otras oportunidades se dice que Dios ha “hecho” ciertas cosas, lo
cual implicaría usar algo de lo que ya estaba en existencia. Estas tres ocasiones representan
a los tres reinos distinguidos: los cielos y la tierra (1:1), la vida animal (1:21), y vida humana
(1:26, 27). Los evolucionistas tratan de decirnos que cada reino es el resultado del desarrollo
gradual de un reino menor, pero la palabra de Dios enfatiza que un reino nuevo fue
solamente hecho posible a través de un acto especial de creación. Es interesante para
nuestro estudio presente notar lo que se dice del Espíritu Santo al haber estado activo en
la creación de cada uno de estos tres reinos:
• Los cielos y la tierra (Gn. 1:2; Job 26:13; Sal. 33:6).
• La vida animal (Sal. 104:30; refiriéndose definitivamente a todas las criaturas
mencionadas en los versículos previos de este Salmo: 11, 12, 14, 17, 18, 20, 21, 26).
• La vida humana (Job 33:4)