Vous êtes sur la page 1sur 7

Los incas supieron adoptar las técnicas agrícolas que se usaban en otras culturas

prehispánicas para vencer las adversidades del accidentado medio y las inclemencias del clima.
Esto les permitió organizar la producción de los distintos productos de la costa, sierra y selva, para
redistribuirlos entre los pueblos de las distintas regiones. Algunas de estas técnicas agrícolas
fueron:

LOS ANDENES
Uno de los problemas más comunes en los Andes lo constituyen las heladas. Estas masas de aire
frío "queman" los cultivos desde las zonas más elevadas hasta los valles. Otro problema es la
poca profundidad de los suelos, lo que ocasiona que se produzcan deslizamientos o huaicos
cuando las lluvias son excesivas. Los efectos de estos problemas fueron resueltos con el sistema
de andenería. Los andenes son terrazas creadas en las laderas de los cerros. La idea es formar
terrenos planos que permitan cultivar. Estos terrenos son planos porque se encuentran sostenidos
por muros de piedra, los cuales constituyen una defensa que disminuye el efecto de las heladas y
los deslizamientos. Los andenes se abastecen de agua utilizando canales internos o por lluvias.

LOS CAMELLONES
Los camellones eran montículos de tierra que mantenían los cultivos en la superficie y
almacenaban el agua por medio de surcos que se encontraban entre un montículo y otro. Estos
fueron empleados en las zonas más frías. Tenían numerosas ventajas. Por ejemplo, el agua
almacenada en los surcos se calentaba con el sol del día y durante la noche liberaba este calor
protegiendo a los cultivos del frío. Además, los microorganismos y plantas muertas que se
acumulaban en los surcos servían como abono.

LOS SISTEMAS DE RIEGO


El acceso al agua por medio de sistemas de riego supone la construcción de canales de irrigación
superficiales o subterráneos. Los incas recogieron conocimientos alcanzados por las antiguas
culturas costeñas (Nasca, Mochica, Chimú, etc.), aunque mejoraron los sistemas de riego
utilizados por estas. También utilizaban reservorios de agua o cachas para almacenar la que
provenía de los deshielos de la cordillera. El mantenimiento de estos sistemas de riego requirió de
una sólida organización para distribuir el agua y conservar los sistemas hidráulicos
ARQUITECTURA
La arquitectura incaica se caracterizó por el empleo de la piedra como también del adobe, según la
geografía y el medio donde construyeron. La piedra fue el material más idóneo para la
construcción debido a las constantes lluvias. Algunas de las principales características de las
construcciones incaicas son:

- La calidad del tallado de la piedra y su ensamblaje.


- Sus diseños rectangulares, grandes y pequeños, y sus diseños con formas geométricas
irregulares.
- La presencia de portadas, ventanas y nichos trapezoidales.
- Sus muros trapezoidales, es decir, con la base más ancha. . La adaptación a la topografía y los
accidentes geográficos de la zona.

El traslado de estas piedras re requería del trabajo de muchísimas personas; desplazaron las
piedras usando palos y por medio de caminos en zigzag.

Los edificios públicos eran importantes para la organización imperial. Generalmente los templos y
palacios eran edificios de una sola planta. Tenían techos de paja a dos aguas para que el agua de
las lluvias resbale, en la costa se usó techos ligeramente inclinados u horizontales completamente.

TEXTILERÍA
Los tejidos eran parte importante en los intercambios de reciprocidad y redistribución, y eran muy
utilizados como ofrendas y regalos. Para elaborar/os se utilizaba lana de camélidos, aunque
también se usaba algodón. Los tejidos comunes eran hechos por las mujeres de los aillus. En
cambio, los tejidos finos, llamados cumbi, eran elaborados por las acllas. Los cumbi poseían
diseños geométricos y figuras estilizadas, y en su confección estaba muy presente la noción de
simetría. Las técnicas para elaborar/os eran muy variadas. El excedente de prendas de vestir era
guardado en los depósitos. Los tejidos eran teñidos con tintes naturales, cuyos colores se
preservan hasta hoy.

CERÁMICA Y ORFEBRERÍA
La cerámica incaica se caracteriza por la presencia de figuras geométricas y la sobriedad de sus
diseños. Los incas también trabajaron con metales, principalmente con oro y plata. Utilizaron la
técnica de la aleación, que consistía en la mezcla de diferentes metales.
ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA
El centro de la vida era el ayllu. Esto es como una inmensa familia, con muchos parientes y
primos.

El ayllu era el grupo social fundamental en el Perú y existía mucho antes del imperio Inca. En los
primeros tiempos, cada ayllu tenia tierras de cultivo y un jefe, el Sinchi, al que le debían
obediencia.

El la época imperial, los incas desplazaron al Sinchi, por otro funcionario llamado curaca también
familiar, pero nombrado directamente por el Inca. Esto le permitía tener un gran control sobre
todas las comunidades.

Los ayllu de una región estaban agrupados en sayas (secciones) y estas formaban un huamán
(provincia). Cada provincia tenía su capital. Las provincias estaban agrupadas en cada uno de los
cuatro cuartos (suyus) en los que se dividía el imperio a saber:
El Cuzco era la capital inca, centro del imperio. El cuarto noroeste o Chinchasuyu, abarcaba
Ecuador y el norte Peruano; el Antisuyu comprendía el noroeste y el Collasuyu, hacia el sureste,
ocupaba las tierras altas de los aimarás, la cuenca del lago Titicaca, la mayor parte de Bolivia, y
las tierras altas del noroeste de Argentina y el norte de Chile.

El imperio, en su total recibía el nombre de Tahuantisuyu, "la tierra de los cuatro cuartos".
Los gobernadores de los cuatro cuartos formaban parte del Concejo de Estado, con sede en
Cuzco y, generalmente, eran parientes del Inca.

Los gobernadores mandaba a los curacas, que tenían distintas categorías según cuantos hombres
o contribuyentes tuvieran bajo su jefatura, así el de mayor categoría era el que controlaba a 10.000
y el de menor a 100. Al frente de grupos más pequeños estaba los capataces, plebeyos
nombrados por curacas. La estructura social era similar a la de un moderno ejército, con cabos y
sargentos dirigiendo grupos reducidos, y oficiales para los grupos mayores.

SUPER ESTADO
El Estado ejercía muy importantes funciones en la sociedad
incaica.
La tierra era de su propiedad y la mayor parte de explotaba
comunalmente, también le pertenecía los rebaños de llamas y
las minas.

El estado protegía a la población del hambre, la explotación y


de cualquier necesidad; pero el precio era duro, los individuos
estaban muy reglamentados, no se podía salir de la comunidad sin permiso. De todas maneras,
los nobles y sacerdotes eran mantenidos por el trabajo del pueblo.

Las tierras tenían, entonces un reparto tripartito; esto es el Estado, la Iglesia (sacerdotes), y el
pueblo.

A cada persona se le daba tierra para que pudiera alimentar bien a su familia. Los límites de los
campos estaban marcados y su destrucción era considerada delito gravísimo. Las tierras no
comunales eran cultivadas primero. Cuando llegaba la época de siembra o cosecha llegaban los
funcionarios para avisar que era hora de ocuparse de los campos sagrados.

Los cosechado en los campos del Estado o de los sacerdotes, era guardado en depósitos
separados y lo obtenido era para alimentar a sacerdotes o nobles.

En las zonas de pastura de tierras montañosas, la mayor parte de las llamas pertenecían al
gobierno que almacenaba la lana y luego la repartía entre las familias, según sus necesidades.

El campesino tenía como propios la casa, el establo, pequeños animales domésticos (perros,
cobayos, patos y gallinas sin cola) y el granero, además de los útiles de labranza.

Es importante señalar que las comunidades de montaña poseían tierras en zonas costeras y
viceversa, así no se producían saturaciones con un mismo tipo de alimento.
El pueblo debía además realizar trabajos públicos, (servicio en el ejercito, construcción de
carreteras, puentes o fuertes) a esto se le denominaba mita. El tiempo de la mita era variable y
podía extenderse durante bastante tiempo. De este servicio, obligatorio entre los 18 y los 50 años,
estaban exentos los artistas y artesanos. Los yanaconas eran jóvenes separados muy temprano
de los ayilus y eran utilizados, ya sea para tareas en la corte o en la agricultura.

A diferencia de la mita, que después de cumplida autorizaba a regresar a su tierra, los yanaconas
no regresaban más.

Como en ocasiones se los entregaba para el servicio personal de los curacas, con el tiempo
podían ellos mismos tener ese cargo.

Las niñas más bellas e inteligentes eran llevadas a ser educadas en los templos o ser destinadas
al sacrificio. Algunas, las que mejores dotes demostraran eran educadas para ser Vírgenes del
Sol, sacerdotisas que debían hacer votos de castidad perpetua.

Las menos bonitas, las reservaban para tareas comunales y eran llamadas huasipascunas,
muchachas descartadas.
EL SISTEMA DE CONTROL DECIMAL DE LA POBLACIÓN

A la organización de las macroetnias y de los curacazgos, los incas añadieron otra organización de
base decimal que les permitió tener un control más adecuado de la población para el trabajo en la
mita. Agruparon a las familias de la siguiente manera:

Encargado Cantidad de Familias


Purec 1 familia
Pisca camayoc 5 familias
Chunca camayoc 10 familias
Pisca chunca camayoc 50 familias
Pachaca camayoc 100 familias
Pisca pachaca camayoc 500 familias
Huaranca camayoc 1 000 familias
Pisca Huaranca camayoc 5 000 familias
Huno camayoc 10 000 familias
AGRICULTURA Y ECOLOGÍA

El área andina es la región de la América prehispánica donde más plantas cultivadas han sido identificadas.
Sería imposible hacer una enumeración de dichas plantas cultivadas en la región en época incaica, pero
entre las más importantes para la alimentación podemos citar el maíz, la patata, los frijoles, los porotos, la
quinua, la yuca, el camote, el cacahuete, la piña, la chirimoya, el guanábano, el zapote, la calabaza, el
tomate, el pimiento, la papaya, etc. Entre las plantas cultivadas con fines no alimenticios destacaron el
algodón, la coca, el tabaco, el cacao, el maguey, el achiote, etc.

El calendario agrícola de los incas comenzaba en agosto, cuando se preparaban los campos para la siembra
del maíz. En septiembre se procedía a la siembra, y durante los meses siguientes se regaban los campos
utilizando los complejos sistemas hidráulicos. Las papas y las legumbres se plantaban durante el mes de
diciembre; en enero se escardaban los campos y a lo largo de febrero y marzo se defendía la cosecha de los
animales. Finalmente, la recolección y el almacenamiento de los productos agrícolas se efectuaba durante
los meses de abril y mayo.

La relación entre las plantas cultivadas y el medio ambiente fue fundamental, pues cada región climática
producía una serie de bienes. Por ejemplo, en la chala, una de las ocho regiones climáticas que se
distinguen en el estudio del Imperio Inca, se producía la yuca, la quinina, se recolectaban algas... Mientras
que la región de la yunga estaba caracterizada por la producción de la coca.

Debido al escaso terreno que el hombre andino podía cultivar, se desarrollaron toda una serie de ingeniosos
sistemas de cultivo. El más famoso de ellos fue, como ya se ha mencionado, el aterrazamiento o bancanal,
que consistía en colocar a lo largo de las laderas unos muros de contención que sujetasen la tierra.
Generalmente, estos andenes estaban asociados a algún tipo de canalización de agua y tenían unas
escalinatas o lajas colocadas en diagonal para salvar la pendiente. También se aprovecharon las
hondonadas naturales que protegían los cultivos del viento y el frío para construir andenes circulares. Los
camellones se construyeron en los valles que, debido a su inundación periódica, poseían un humus muy
fértil. Para evitar que los cultivos se echaran a perder por las inundaciones, se creaban unos montículos con
esa tierra fértil del fondo que, además, estaba permanentemente irrigada de forma natural. El sistema de
tierras hacia abajo consistía en cavar, tanto en las tierras de la costa como en las de la montaña,
hondonadas de cientos de metros. En la costa, estas hondonadas llegaban casi hasta las capas freáticas;
entonces, mediante una serie de perforaciones, se conseguía mantener los cultivos irrigados. En la sierra,
los agujeros permitían que se acumulase el agua, de manera que se formaban pequeñas lagunas artificiales
que permitían practicar la agricultura en los márgenes. Por último, los incas utilizaron también el sistema de
rotación de cultivos, aunque son pocos los datos que se tienen acerca de esta práctica.

Para intensificar la producción agrícola se utilizaron diversos sistemas de abono: excrementos de llama y
restos de pescado o guano. Además, se construyeron andenerías para poder aprovechar el terreno vertical
de los escarpados Andes y unos complejos sistemas hidráulicos que permitieron abastecer de agua las
laderas. Estos sistemas hidráulicos captaban el agua de los altos y la llevaban por las pendientes hacia las
zonas bajas por medio de unos canales de barro que debían ser constantemente renovados. La velocidad
que podía alcanzar el agua desde las bocatomas (los manantiales de salida del agua) hasta los valles era
muy grande, por lo que se construyeron unos lugares para remansar el agua y frenar su velocidad. También
existían canales de conexión que permitían cambiar el curso del agua de una zona a otra y hacer que el
riego fuese una forma más de controlar a los grupos humanos. Por todas estas razones, y porque además
las bocatomas eran un lugar de culto y respeto, el sistema hidráulico estaba sujeto a unas normas de uso,
construcción y mantenimiento; un mantenimiento que era tremendamente complejo y delicado, y para el cual
hicieron falta unas estructuras muy concretas tanto desde el punto de vista ceremonial como desde el
político. En general, todo el sistema agrícola implicaba una planificación más o menos centralizada, así
como un trabajo cooperativo entre diferentes poblaciones, lo que fue posible gracias a una organización
política unitaria del estado inca.

Los incas almacenaban sus productos en unos edificios conocidos como qolqas. Estos edificios eran de
planta circular o cuadrangular, tenían unas pequeñas aberturas en la parte superior y una puerta de difícil
acceso, además de unos vanos que permitían la entrada constante de aire que, al circular por el interior del
edificio, evitaba la fermentación de los productos almacenados. Las qolqas estaban agrupadas en los
yacimientos, y los volúmenes de un mismo sitio eran más o menos uniformes. Los edificios se construían
agrupados en pequeños conjuntos que formaban pequeñas unidades separadas unas de otras; la razón de
estas separaciones no se sabe a ciencia cierta, pero podrían haber indicado el tiempo que llevaban
almacenados los productos o la pertenencia de los mismos. La conservación de los alimentos se logró
asimismo aprovechando los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche que se producían en
algunas zonas, que permitían la deshidratación de algunos productos como la papa (dando lugar a lo que se
conoce como chuño), el maíz o la carne.

La agricultura incaica, tan avanzada en los aspectos relativos a la ingeniería hidráulica, el almacenamiento y
la domesticación de plantas, fue, sin embargo, muy pobre en lo que se refiere a instrumentos de labranza.
No usaron el metal para los útiles agrícolas, sino la cuerda, la piedra, el hueso y la madera. El principal
utensilio manejado por los incas fue la taclla o palo cavador, un largo vástago con un extremo agudo que
servía para desmoronar la tierra, airearla y hacer los agujeros necesarios para la siembra.

Desarrollaron la agricultura con el sistema de terrazas: Cortaban la ladera de las montañas en forma de
terrazas (o escalones muy grandes) para tener lugar donde sembrar. Como el terreno era montañoso
construyeron un sistema de riego tan perfecto que es estudiado por los científicos para ver si pueden
copiarlo. Hasta hoy ni siquiera con las computadoras y satélites han podido resolver el problema de distribuir
agua en zonas montañosas en forma tan eficiente como lo hicieron los incas.

Los principales cultivos de la comunidad inca eran la papa y el maíz. También produjeron algodón,
mandioca, tomate y coca. Practicaron la ganadería con la llama, vicuña y alpaca.