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Embarazo Ectópico

La fecundación del embrión tiene lugar en las trompas de Falopio después de


la ovulación. Sin embargo, el lugar adecuado para la implantación y posterior
desarrollo embrionario es el útero, donde el endometrio está preparado para la
formación del saco gestacional.
La gestación ectópica, también conocida como embarazo extrauterino, surge
como consecuencia de alguna complicación durante el descenso del embrión
por la trompa. Éste no es capaz de llegar al útero e implanta en un lugar anómalo
que no permite su desarrollo.
El embarazo ectópico es la causa más frecuente de muerte materna
durante el primer trimestre de gestación. La tasa de mortalidad es de 1,8
fallecimientos cada 1.000 embarazos ectópicos.
Tipos
Los tipos de embarazo ectópico se clasifican en función de la ubicación en la que
implanta el embrión. La localización más frecuente es la trompa de Falopio
debido a que el embrión realiza este trayecto en su camino al útero.
A continuación, enumeramos los tipos de embarazo ectópico que existen:
Embarazo ectópico tubárico o ampular
el embrión anida en la trompas de Falopio. Produce inflamación
y obstrucción tubárica.
Embarazo ectópico ístmico
la implantación tiene lugar en el istmo, al final de la trompa de Falopio.
Embarazo ectópico ovárico
el embrión implanta en el ovario y puede confundirse con un quiste.
Embarazo ectópico cervical
la anidación tiene lugar en el cuello uterino o cérvix.
Embarazo ectópico abdominal
el embrión implanta dentro de la cavidad peritoneal, aunque es muy
infrecuente.
Embarazo ectópico intramural
se localiza en el miometrio, la capa muscular interna del útero y es el tipo
más raro de todos.
También existe la posibilidad de que se produzca un embarazo ectópico
heterotópico, en el que al mismo tiempo tienen lugar un embarazo normal y uno
extrauterino.
Causas
La causa de este tipo de embarazo es el bloqueo o retraso del trayecto del óvulo
fecundado a través de la trompa.
Existen una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer un embarazo
ectópico. Entre ellos están:
 Endometriosis
 Salpingitis: infección en la trompa.
 Defectos congénitos en trompas de Falopio
 Edad materna mayor de 35 años
 Embarazo ectópico previo
 Tabaquismo
 Dispositivo intrauterino (DIU)
 Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)
 Cirugía pélvica o abdominal previas
 Tratamientos de reproducción asistida
 Cirugía de reversión de ligadura de trompas
En algunos casos, es difícil conocer la causa e incluso es posible que las
hormonas jueguen un papel importante.
Cabe destacar que la frecuencia de los embarazos ectópicos ha aumentado en
los últimos 20 años debido, en primer lugar, a los nuevos métodos clínicos para
el diagnóstico y, a continuación, por la aparición de nuevos factores de riesgo,
como el desarrollo de las técnicas de reproducción asistida.

Síntomas
Cuando una mujer tiene una implantación en otro tejido distinto al endometrio
uterino puede no presentar ninguna molestia en su etapa inicial o que los
síntomas sean similares a un embarazo normal, como la fatiga, náuseas o dolor
abdominal.
A medida que avanza la gestación, aparecerán otros síntomas que pueden ser
más graves y que pondrán a la mujer en alerta. Éstos son los siguientes:
 Dolor abdominal muy fuerte que suele ser unilateral
 Sangrado vaginal anormal
 Debilidad y sensación de desmayo
 Dolor de lumbago
 Dolor en los hombros
 Presión intensa en el recto
 Palidez y tensión baja
Estos síntomas pueden empeorar en caso de producirse un embarazo ectópico
roto. A medida que crece el embrión, la trompa se expande hasta que llega a
romperse, puesto que no hay suficiente espacio. La consecuencia de esto es
muy grave, ya que lleva a una hemorragia interna que puede acabar en shocke
incluso provocar la muerte de la paciente.
En conclusión, es muy importante que la mujer acuda al médico si se sospecha
el embarazo ectópico y poder hacer un diagnóstico rápido que evite
complicaciones como la extirpación de la trompa.

Diagnóstico
Los dos métodos más importantes a la hora de diagnosticar un embarazo
ectópico son la determinación de la hormona beta-hCG en sangre y
la ecografía transvaginal.
La medición de la hormona β-hCG en sangre es una prueba cuantitativa que
informa a las mujeres de una posible gestación en función de las semanas de
embarazo. Se realiza sobre todo a las pacientes sometidas a una técnica de
reproducción asistida.
Si el test de embarazo en sangre es positivo, posteriormente se confirma el
embarazo con una ecografía de ultrasonido 2 semanas después para poder ver
la presencia del saco embrionario.
En caso de no observarse ningún saco dentro del útero con una β-hCG positiva,
debe valorarse la posibilidad de un embarazo ectópico, el cual deberá
confirmarse con un nuevo análisis de los valores de β-hCG y otros marcadores
bioquímicos como la progesterona, la proteína placentaria 14, Ca-125 y creatina
fosfoquinasa entre otros.
En un embarazo ectópico, la hormona beta-hCG no se eleva rápidamente
como en un embarazo normal y, por tanto, los niveles se mantienen bajos.

Tratamiento
Muchos de los embarazos ectópicos suelen resolverse solos, mediante
un aborto espontáneo que generalmente es tubárico. Si esto no se produce de
manera natural, será necesario interrumpir el embarazo mediante tratamiento
quirúrgico o tratamiento médico con fármacos quimioterapéuticos como el
metotrexato.
La elección médica de un tratamiento u otro se valora según las pruebas
diagnósticas y los síntomas que presenta la paciente, la cual debe ser informada
de las ventajas e inconvenientes de cada tratamiento.
En el supuesto grave de rotura de la trompa y shock, será necesario llevar a cabo
otras intervenciones como la transfusión de sangre e incluso
una salpingectomía si la trompa estuviera muy dañada.