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Anàlisi 35, 2007

137-152

En torno al Periodismo especializado. Consensos y disensos conceptuales

María Dolores Meneses Fernández

Universidad de la Laguna, Tenerife Facultad de Ciencias de la Información dmeneses@ull.es

Resumen

Mientras el Periodismo especializado gana terreno en la oferta periodística en España, los estudios sobre su consistencia teórica muestran falta de consenso sobre qué se entiende por tal, cuáles son características y qué lo diferencia de otros periodismos. En medio de esta paradoja, se afianza considerar el periodismo especializado una manera de producir textos periodísticos con unos rasgos determinados, con el ámbito temático como eje fundamental frente al geográfico, al demográfico, al mediático y al metodológico. Prevalece la temati- zación del acontecer, aunque lo territorial y el público actúan como moduladores del qué informativo. La autora expone en este trabajo cómo la coherencia, la correspondencia y la pertinencia de los textos periodísticos especializados, y el tratamiento en profundidad, hallan en las nociones de texto autosuficiente e intertexto una estrategia de aplicación en la investigación y en la praxis periodística. Palabras clave: Periodismo especializado, periodismo temático, texto autosuficiente, inter- texto.

Abstract. Around the Specialized Journalism. Conceptual consents and dissents

As Specialized Journalism gain ground in the Spanish journalistic offer, studies about its theoretic consistency show a lack of agreement on the contents, characteristics and dif- ferences with other journalisms. In the middle of this paradox be sure the concept of spe- cialized journalism as a way to produce journalistic texts with determined features, and thematic environment as a main axe to face geographic, demographic, media and method- ologist ones (research journalism, of accuracy). Over rules events ideas, though land and public acts modulating the informative what. Coherence, correspondence and opportu- nity of specialized journalistic texts are exposed by the author, and with a deep treatment find in the auto sufficient intertext an application strategy for the research and journalistic praxis. Key words: Specialized Journalism, subject, auto sufficient text, intertext.

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Sumario

 

1. Panorámica

2.

Tendencias teóricas

y proyección académica

3. Nomenclatura para

un fenómeno comunicativo

4. Enfocando la Comunicación

Periodística Especializada

5. Un ejemplo periodístico

6. A modo de corolario

7. Bibliografía

1. Panorámica

En España, el Periodismo especializado se ha caracterizado en los últimos tres decenios por su importancia, versatilidad y perspectivas académicas y profe- sionales; el proceso de afianzamiento que ha experimentado lo ha convertido en un ámbito sugerente para la indagación docente e investigadora y la inno- vación profesional. La trayectoria en las facultades y su afianzamiento en la industria periodística imprimen gran interés a la tarea de observarlo, enten- derlo e insertarlo en la Teoría e Historia del Periodismo y en la esfera superior de la Teoría General de la Información. Así, la dinámica experimentada por el Periodismo especializado durante el último tercio del siglo XX y los inicios del XXI revela que estamos ante una disciplina académica imbricada con la vertiente profesional, ya que en su objeto de estudio se incluye una parte de los mensa- jes periodísticos publicados por los medios. Se investiga su estatus epistémico y teórico normativo, y su lugar en la comunicación social, en la que se inscri- ben los actos comunicativos del Periodismo.

2. Tendencias teóricas y proyección académica

Autores como J. Fernández del Moral, H. Borrat, C. Moreno, C. Herrero y C. Pérez Curiel, entre otros, consideran el Periodismo especializado un para- digma alternativo. Como disciplina académica, desarrolla el corpus teórico que facilita al profesional los conocimientos aplicables a las áreas informativas caracterizadas por los contenidos y las fuentes informativas. El Periodismo espe- cializado se ocupa así de proponer modelos comunicativos que hagan de las especialidades del saber o actividades profesionales materia periodística, sus- ceptible de codificación en mensajes universales, además de establecerse como vía de comunicación interdisciplinaria 1 . Por lo tanto, en el Periodismo especializado confluyen tres dinámicas que bullen haciendo de él un territorio de conocimiento sugestivo: la investiga- ción teórica normativa (girada hacia la disciplina Información Periodística Especializada, como la denomina la cátedra correspondiente de la Facultad de

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Ciencias de la Información de la UCM), la investigación empírica (girada hacia afuera, hacia los mensajes periodísticos, hacia cómo actúan los periodistas y cómo se estructuran los medios de comunicación) y la investigación en la matriz (girada hacia la Teoría Periodística, la Teoría General de la Información y la Teoría de la Comunicación). Revisar la investigación sobre Periodismo en España, en particular la cen- trada en el Periodismo especializado, nos revela que el estadio de la reflexión teórica sobre esta materia no anda a la zaga de los logros de investigadores de otros países. Para acercarnos a su evolución es factible considerar los «matices de cultura profesional que diferencian el ejercicio periodístico en diversos paí- ses y en diversas áreas», plasmados en la «cultura del consumo» en EE.UU. y la «cultura solidaria» en Europa 2 ; cultura solidaria también presente en ini- ciativas iberoamericanas en periodismo especializado. La mirada histórica de la disciplina nos remite a Europa, EE.UU. 3 e Ibero- américa para establecer una referencia orientadora. En esos países existen ins- tituciones cuya razón de ser es, en unos casos, formar a estudiantes en Periodismo especializado con una clara orientación profesionalista, y, en otros, proporcio- nar un marco corporativo nacional y supranacional a los periodistas especia- lizados. En España, además de darse estas dos vertientes, la disciplina es objeto de reflexión teórica y de atención académica creciente, reflejada en optatividad e itinerarios temáticos variados. La formación universitaria, la investigación teórica y empírica, y la pro- fesionalización del periodista en áreas temáticas dibujan una tríada estimu- lante tanto por lo que ha permitido avanzar, como por la expansión de la disciplina y de la oferta informativa. Las complicaciones surgen por la dis- tancia entre teoría y praxis, no exclusiva del Periodismo, y por el estatus teó- rico de la disciplina, con interrogantes irresueltos, como reconocen autores de referencia. Observando la Teoría General de la Información (analizadora sémica, proce- sual y ecológica de la información periodística, también en publicidad, marke- ting o relaciones públicas) y la Teoría de la Comunicación (gran sistema de sistemas, estructura de estructuras), se comprueba que la Teoría de la Comunicación Periodística Especializada no se ha desplegado plenamente; es un objetivo pendiente porque en la docencia, la investigación y la profesión se requieren modelos explicativos del periodismo especializado, aplicables en esos tres ámbitos inmersos en una sociedad compleja. La Comunicación Periodística Especializada (CPE) como disciplina-mapa en un nivel orgánico

2. Casasús, J.M. (2001). «Los periodistas y el Defensor de los Lectores». En: López García, X. (dir.). Jornadas sobre Tendencias en el Periodismo. Madrid: Montecorvo, p. 98.

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inferior —tomando la expresión ilustrativa con la que Á. Benito y F. Valbuena 4 se refieren a la Teoría General de la Información 5 — tiene por objeto profundi- zar en el corpus teórico-práctico de la disciplina y proponer estrategias para su aplicación en la investigación empírica y en la profesión.

3. Nomenclatura para un fenómeno comunicativo

Conviene detenerse en la cuestión terminológica. La universidad española muestra cómo junto con la denominación que identifica la materia troncal en los planes de estudios —Periodismo especializado— topamos con la variada nomenclatura utilizada por los autores. El caso más expresivo es el cambio a la denominación Información Periodística Especializada, para luego retornar a Periodismo especializado en las directrices generales propias de 1991, que es simultaneada en la bibliografía con Comunicación Periodística Especializada y Especialización Periodística. Mientras el término pionero Periodismo especializado había surgido observando la profesión, los posteriores Información y Comunicación Periodística Especializada derivaban de las corrientes teóricas dominantes en las universidades Complutense de Madrid y Autònoma de Barcelona. Tampoco satisfacen estas denominaciones a todos los investigadores; por eso los profesores de Periodismo especializado propusieron cambiarla a Comunicación periodística de los contenidos especializados, en el VI Encuentro del Instituto de Estudios de Comunicación Especializada celebrado en 2004. El matiz «contenidos especializados» es clave, en cuanto sean definidos y carac- terizados. Junto con las discrepancias nominativas, otros términos dificultan el enten- dimiento intradisciplinar, sobre todo a los investigadores noveles y a los estu- diantes de Periodismo: periodismo, periodista, informador, autor de relatos informativos, acontecimiento de actualidad, noticia, información, hecho noti- cioso, hecho noticiable, interacción noticiable. Esta disparidad no refleja un simple vaivén terminológico, sino que encierra herencias teóricas y concep- ciones nuevas —que son Historia del Periodismo—, modos de concebir y ense- ñar la disciplina, su objeto de investigación y campo de estudio 6 , y la profesión.

4. Benito, Á. (1997). «La Teoría General de la Información, una ciencia matriz». Cuadernos de Información y Comunicación, 3. Madrid: UCM, p. 13-24. Valbuena, F. (1997). «El lugar de la Teoría General de la Información en el plan de Estudios». Cuaderno de Información y Comunicación, 3. Madrid: UCM, p. 25.

5. Martínez Albertos, J. L. (1992). Curso general de redacción periodística. Lenguaje, estilos y géneros periodísticos en prensa, radio, televisión y cine. Madrid: Paraninfo, apoyándose en Á. Benito (1982), disecciona el conjunto infocomunicacional: Teoría General de la Información, centrada en el proceso informativo previo a la situación comunicacional, Teoría de la Comunicación, dedicada a estudiar la situación de la comunicación personal y colectiva, y Sociología de la Comunicación, ocupada de las implicaciones sociológicas del proceso infor- mativo (p. 112-116).

6. Rodrigo Alsina, M. (2001). Teorías de la Comunicación. Ámbitos, métodos y perspectivas. Bellaterra: Aldea Global, diferencia entre campo de estudio, con su objeto de estudio deli-

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El disenso terminológico de una disciplina puede apuntar tensiones episte- mológicas internas e innovaciones teoréticas; y el consenso refleja su grado de madurez, lo que con probabilidad dependa de las investigaciones desarrolladas en su seno. Las contrariedades terminológicas están generalizadas en casi todas las ciencias; no podría ser de otro modo en una disciplina dinámica y viva. La paradoja surge en que una ciencia avanza utilizando la nomenclatura que se sustenta como constructo; con ella se expresa la reflexión lógica de la que surge y evoluciona. En Periodismo, el reto está en proyectar los avances disciplinares continuistas y rupturistas (por ejemplo, nuevos paradigmas) en la práctica docen- te, investigadora y profesional. Siguiendo a J.L. Gómez Mompart 7 :

Mentre no vingueu amb unes tècniques que substitueixin i millorin les altres, el vostre discurs serà una crítica molt noble però insuficient. […] Per tant, el repte és aquest. Us esteu carregant totes les manualitats aquestes, però ara per ara hi ha molt pocs manuals seriosos de la gent que fa aquesta crítica. […] a banda de fer magnífiques intervencions i algunes recerques no només vàlides sinó molt aprofitables, no ho transformeu tot en propostes de manual útils.

La terminología se convierte en un pilar afianzador o, por el contrario, en el talón de Aquiles de una disciplina, puesto que de ella depende que se dé una metacomunicación exitosa entre los investigadores, en especial entre los recién iniciados. No en vano la nomenclatura y la tarea teorizadora refieren, en palabras de H. Borrat 8 , «los conceptos, las categorías y los modelos para desplegarse como un conjunto de proposiciones lógicamente interrelaciona- das, capaces de explicar los fenómenos estudiados». La necesidad de mirar la historia de la teoría periodística para cohesionar la terminología es enfatizada por J.M. Casasús 9 , con una llamada de atención para que el investigador no parta de ceros falsos en los estudios más recientes. La falta de acuerdo entre los investigadores y la acuñación aislada de términos da lugar a publicaciones, además de numerosas y dispersas, con opacidad teó- rica y redefiniciones aleatorias. La nomenclatura y las conceptualizaciones están condicionadas en el Periodismo especializado por propuestas no refutatorias, yuxtapuestas, que dificultan afianzar el andamiaje disciplinar. La disciplina tampoco escapa a las reincidencias y revisiones bibliográficas sobre las que alertan algunos auto-

mitado —por ejemplo los mensajes periodísticos del segmento comunicativo observado por la CPE—, y campo de investigación, con sus ámbitos disciplinares y objeto de estudio com- plejo —la comunicación social, por ejemplo, inabarcable por una sola disciplina—, p. 134- 136, 146.

7.

J.

L. Gómez Mompart en VV.AA. (2000). Universitat i periodisme. Actes de les jornades sobre

continguts acadèmics i docència a la llicenciatura de Periodisme. Bellaterra: Servei de Publicacions UAB, Col·lecció Documents, p. 111.

8.

Borrat, H. (1993). «Hacia una teoría de la especialización periodística». Anàlisi. Quaderns

de Comunicació i Cultura, 15, UAB, p. 80.

9.

Casasús, J. M.; Núñez Ladevéze, L. (1991). Estilo y géneros periodísticos. Barcelona: Ariel,

p. 58.

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res 10 ; J.M. Casasús 11 advertía hace quince años de los peligros terminológi- cos que acechan a toda ciencia, incluidas las de la Comunicación:

La ciencia es, también, una acumulación de conocimientos que debe evitar el error, tan frecuente en ciencias de la comunicación, de partir siempre de cero y de poner nombre a nuevos a fenómenos ya descritos por otros autores, con otras denominaciones, o de proponer definiciones ya formuladas por la doc- trina anterior en la misma materia o en materias afines. […] nos encontramos con conceptos que cada autor define desde su perspectiva sin atender a la teo- ría contemporánea o anterior.

4. Enfocando la Comunicación Periodística Especializada

H. Borrat 12 ordena la CPE respecto a la Comunicación Periodística; a los perio- distas especializados respecto a los generalistas, y los medios de información general, selectiva y especializada. Radiografía las redacciones de los medios, los tipos de periodistas, su formación y métodos de trabajo para acercarse a la narra- ción periodística especializada. Los periodistas alfa, beta y gamma conforman una tipología con encaje diverso en las redacciones, autores de una producción periodística versátil supeditada a cada circunstancia informativa y a su formación. En ese panorama, el periodista especializado produce unos textos especializa- dos con los rasgos establecidos por H. Borrat y otros generalistas, en secciones tradicionales o en áreas informativas según las define M. de Fontcuberta, de medios de información general y selectiva, y en gabinetes de comunicación. La producción de textos periodísticos especializados no es ajena al debate en torno a si la especialidad en periodismo alude a los contenidos (el qué in- formativo, la temática), al ámbito geográfico (lo local, regional, nacional, supranacional, internacional), a las audiencias (mujeres, hombres, niños, jó- venes, adolescentes, adultos, jubilados), a los medios de comunicación (medios impresos, televisivos, radiofónicos, digitales, agencias, gabinetes) o al método de trabajo (periodismo de investigación, periodismo de precisión, periodismo de/en la fuente). Sobre la especialización mediática, M. Cebrián 13 admite que

10. Sánchez Martínez, M. (1995). «Concepciones del Periodismo Especializado». Comunicación

y Estudios Universitarios. Revista de Ciències de la Informació, 5, Valencia: UCH-CEU,

p. 135-151; Valbuena, F. (1996). «La presión de la vida cotidiana sobre el concepto de

información periodística». Cuadernos de Información y Comunicación, 2. Madrid: UCM; Rodrigo, M. (2001), op. cit., p. 18-19, 38-44.

11. Casasús, J. M.; Núñez, L. (1991), op. cit., p. 82.

12. Borrat, H. (1993), op. cit.; Borrat, H. (2000). «Narración y análisis de la historia inme- diata social, política, económica o cultural desde las ciencias sociales». En: VV.AA. Universitat

i periodisme. Actes de les jornades sobre continguts acadèmics i docència a la llicenciatura de

Periodisme. Bellaterra: Servei de Publicacions UAB, Col·lecció Documents, p. 137-148; De Fontcuberta, M., Borrat, H. (2006), Periódicos: sistemas complejos, narradores en interacción.

Buenos Aires: La Crujía.

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los medios audiovisuales exigen la compenetración de dos experticias: la de los contenidos y la del lenguaje audiovisual y multimedia. Cuestión también irresuelta es si el género y los objetivos influyen en la consideración de un texto periodístico como especializado. J. Gallego 14 reconoce que:

el problema es definir qué entendemos por periodismo especializado, cuáles son sus características y de qué manera se imbrica con el resto del periodismo no especializado. Y esta definición, aunque pudiera resultar sencilla, no lo es en absoluto. Aunque desde hace más de veinticinco años existe una disciplina académica denominada Periodismo Especializado, no hay consenso respecto a los postulados teóricos que lo definen, ni un cuerpo teórico unificado que lo avale, sino diferentes aportaciones, a veces contradictorias entre sí.

M. de Fontcuberta y H. Borrat 15 conciben el periodismo especializado en función del indiscutible eje temático:

al tratamiento en profundidad en los medios de comunicación de un deter- minado campo de conocimiento. Nos referimos, pues, al periodismo políti- co, económico, cultural, deportivo, etc. El concepto de periodismo especializado tiene un referente temático [la geografía, la segmentación demográfica, los medios especializan] Son, eso sí, componentes complementarios y funda- mentales de la auténtica razón de ser de la especialización: el ámbito temático.

Las consideraciones según otros criterios que el temático no han hecho más que causar confusiones, reflejadas en la docencia, la investigación y la profesión. Compartimos la concepción de estos autores porque al hablar de perio- dismo de investigación, de precisión, para adolescentes o adultos, de infor- mación local o internacional, el tratamiento especializado de la información requiere dominio del tema. Por tanto, parece contradictoria la reticencia a dis- tinguir entre el periodismo generalista y el especializado, por no restar calidad o rigor al primero, ya que son diferenciados por teóricos, por responsables de las empresas informativas y por periodistas. M. Quesada 16 diferencia a ambos tipos de periodistas por razones de metodología de trabajo, de relación con las fuentes, de formación, de actitud ante la información y de objetivos profesio- nales. Otra muestra es la función de las declaraciones en las informaciones generalistas y en las especializadas 17 . A estos argumentos podría asociarse la idea de que ambos productos periodísticos responden a valores empresariales distintos.

14. Gallego Ayala, J. (2003). «Información de sociedad. Del suceso a la calidad de vida». Materials 136, Bellaterra: Servei de Publicacions UAB, p. 19.

15. De Fontcuberta, M.; Borrat, H. (2006), op. cit

16. Quesada, M. (1993), op. cit.; Quesada, M. (1998). Periodismo especializado. Madrid:

p. 77-86, 220.

EIUNSA, p. 39-43.

17. Bezunartea, O. (1998). «Uso y abuso de declaraciones: el vicio de la prensa». Zer Revista de Estudios de Comunicación, 5, UPV, p. 225-245.

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Una teoría de la CPE establecería qué es tal proceso y qué actuaciones se ajus- tan a él, en la investigación empírica y en la profesión. H. Borrat 18 distingue la vía de la teoría normativa que, prescindiendo de los datos empíricos (los textos periodísticos), «marca las reglas del «debe ser» de la especialización perio- dística y diseña los modelos» que orientan la producción de información; y la vía empírica, que lleva al investigador a analizar las narraciones periodísticas difundidas en los medios y «parte de la hipótesis de que es posible descubrir, en la inmensidad de textos periodísticos publicados, algunos cualitativamente diferentes de la mayoría» y establecer, por inducción, «las notas definitorias de esa diferenciación». Distinguir ambos caminos para caracterizar la CPE implica admitir que uni- versidad y profesión se dan la espalda, dado que si hubiese una correa de trans- misión no surgirían diferencias notables entre ambas salvo, quizá, al innovar. Tras más de treinta y cinco años formando a licenciados y a doctores en Ciencias de la Información y Periodismo, siguen coexistiendo periodistas alfa, beta y gamma, cuando deberían haberse reducido al segundo tipo: periodistas profe- sionales con formación universitaria en ciencias sociales adquirida en la Facultad de Ciencias de la Información/Comunicación. Pero el destino profesional está sobre todo en empresas privadas que se reservan el derecho de contratar a quie- nes estimen oportuno según criterios no necesariamente facultativos. Los locus idóneos donde buscar el consenso conceptual y terminológico son la investigación, los congresos y publicaciones científicas, los foros poten- tados en España por los docentes e investigadores que trabajan en la CPE para desplegar una teoría centrada en el ámbito temático, el tratamiento en profundidad del qué informativo y el periodismo especializado como «una manera de pro- ducir textos periodísticos caracterizada por 1) la coherencia interna de los tex- tos, 2) la correspondencia de sus afirmaciones con la realidad y 3) la pertinencia entre el contenido periodístico y el campo del conocimiento al que pertenece con conceptos, categorías y modelos de análisis operando al margen del tipo de texto y lenguaje, del periódico y su periodicidad, y de la audiencia 19 . Conocer y aplicar recursos teóricos y metodológicos específicos para infor- mar de la historia inmediata con coherencia, correspondencia y pertinencia, significa que el periodista domina los contenidos y la metodología de la rama del conocimiento o de la actividad que convierte en su campo informativo, lo que le permite tratarlas con profundidad e interés periodístico. A esta forma- ción complementaria a la comunicológica se suma que el periodismo especia- lizado requiere investigación científica —método científico dice Gómez Mompart para el periodismo de calidad— no policíaca, matiza Borrat 20 .

18. Borrat, H. (1993), op. cit., p. 82-83.

19. Borrat, H. (1993), op. cit.; Borrat, H. (2000), op. cit.; de Fontcuberta, M., Borrat, H. (2006), op. cit.

20. Gómez Mompart, J. L. (2004). «Complexitat social i qualitat informativa; cap a un perio- disme “glocal”». En: Moreno Castro, C.; Gómez Mompart, J. L.; Gómez Font, X. (eds.). Periodismo de complejidad: Ciencia, Tecnología y Sociedad. Quaderns de Filologia de la Universitat de València, Volum. II, p. 15-17, 20; de Fontcuberta, M., Borrat, H (2006), op. cit., p. 221.

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Las áreas de información periodística Sociedad, Política, Economía y Cultura han experimentado adecuaciones a la sociedad de complejidad, introducien- do los vectores globalidad, glocalidad, inter-, multi- y pluriculturalidad, con la consecuente adecuación de sus contenidos respectivos. Uno de los efectos de esa adecuación es el afianzamiento de áreas y modos de informar que han adquirido identidad propia en los medios, en los planes de estudios y en la investigación (desde el periodismo científico-tecnológico o de innovación hasta el periodismo participativo). Esta evolución hace posible que un sector com- plejo como el de la comunicación produzca una gama de textos periodísticos entre la simple declaración y la profundización. La «falta de normas profesionales» 21 y la dificultad teórico-normativa de acordar una definición, unos conceptos, categorías y modelos para desplegar la investigación empírica, podría causar desencuentros en la ordenación y con- sistencia de las líneas de investigación. Además, en esta situación se echan en falta pautas de cómo aplicar, en un proceso periodístico concreto, la manera de producir textos con coherencia interna, correspondencia de las afirmaciones con la realidad y pertinencia de los conceptos y metodología. Paradójicamente, el análisis de contenidos permite identificar esos rasgos, aun desconociéndo- se el proceso seguido por el periodista. La formación complementaria a la comunicológica protagoniza otro debate aca- démico abierto. Las universidades españolas han articulado ofertas formativas en el marco de las directrices generales propias de Periodismo y en títulos propios. Las demandas profesionales de sociedades cambiantes es otro factor decisivo. La incorporación en la preparación del periodista de contenidos formativos de cam- pos del saber y actividades con interés periodístico es una vía óptima para pro- porcionarle una formación generalista e introducirle en las áreas temáticas de su preferencia. La flexibilidad formativa debe estar atenta a los asuntos hegemóni- cos, emergentes y transitorios de la sociedad, a las contingencias de la praxis pro- fesional y a las disciplinas periodísticas nucleares que dan la clave para comprender la sociedad actual, mediante los contenidos hermenéuticos y metodológicos. Especialistas en disciplinas que son fuente de noticias demandan que los periodistas tengan estudios en sus ramas de conocimiento para que informen con rigurosidad. Ésta es una petición más corporativista que razonable. Preguntémonos cuántos planes de estudio de ciencias aplicadas, naturales, bio- médicas y humanas incluyen Sociología de la Ciencia y la Tecnología, y con- tenidos sobre los medios de comunicación, a todos concernientes. J. Gallego 22 dice acertadamente:

No es viable la propuesta de que debe cursar otra licenciatura específica rela- cionada con el tema objeto de su especialidad, por razones obvias: no se puede pretender que una joven estudiante pase diez o quince años estudiando varias carreras universitarias para poder convertirse en una periodista especializada.

21. Borrat, H. (1993), op. cit., p. 80.

22. Gallego, J. (2003), op. cit., p. 24.

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Las soluciones formativas de las facultades de Comunicación muestran que

se pueden seleccionar contenidos de Historia, Sociología, Politología, Economía, Ciencia y Artes para periodistas. El quid es establecer el común denominador

de los contenidos para el periodista generalista y el especializado. Un perio- dista científico, por ejemplo, deberá desenvolverse entre asuntos tan dispares como qué es bioquímicamente el genoma o la clonación, entender el porqué de las líneas de investigación científica priorizadas por gobiernos y empresas

o testar las demandas informativas científico-tecnológicas de las sociedades

desarrolladas. ¿Cómo adquirirá esos conocimientos con enfoque periodístico? En la revisión que H. Borrat 23 hace de estudios internacionales sobre el control de la calidad periodística, de la definición de calidad periodística y de las tipologías de profesionales, sorprenden las escasas alusiones a la relación entre calidad periodística y formación del periodista. Se admite que opera 24 , no podría ser de otra forma, pero persisten interrogantes sobre la formación ópti- ma. En España se articula la formación científica en comunicología periodís- tica, fomentadora de la capacidad observadora, analítica y crítica de la sociedad de y a la que se informa, con pautas laborales que concretan un saber hacer; y con contenidos de otras disciplinas (Historia, Economía, Derecho, Literatura, etc.), no siempre complemento suficiente para un periodismo especializado que se diversifica temáticamente.

En este estado de cosas coexisten a) un periodismo generalista sujeto a ruti- nas productivas y a ciertas sumisiones: la actualidad, las declaraciones, las fuen- tes y las versiones oficiales, lo descriptivo, los topoi tradicionales, el cierre —quizá sea el periodismo más impregnado del negocio periodístico sujeto al

—, y b) un periodismo especializado, en profundidad, con

modelo liberal

otros ritmos productivos, otros objetivos y una temática más o menos supe- ditada a la actualidad informativa; acaso sea un periodismo más impregnado de responsabilidad social y servicio público. Son dos flancos de la industria perio- dística con objetos sociales diferenciados, aun bajo la misma cabecera.

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5. Un ejemplo periodístico

Hemos repasado coordenadas que deben permitir: 1) identificar textos perio- dísticos especializados entre los publicados por los medios informativos y, por lógica, 2) orientar su proceso de producción. Es en 3) el análisis textual y de con- tenido donde radica, creemos, un escollo metodológico, porque el tiempo exi- gido al investigador dificulta aplicarlas a corpus amplios.

23. De Fontcuberta, M.; Borrat, H. (2006), op. cit., p. 187-212.

24. Ibídem, p. 215.

25. Miralles Castellano, A. M. (1998). «La construcción de lo público desde el periodismo cívi- co». Grupo de Trabajo Comunicación y Ciudad, Asociación Latinoamericana de Investigación de la Comunicación.

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5.1. Metodología aplicada

Este estudio busca identificar las tres categorías establecidas por H. Borrat, las fuentes y el lenguaje utilizado por periodistas de diversos medios al informar de un hecho científico: el descubrimiento de un nuevo género y especie de pri- mate de trece millones de años de antigüedad, el Pierolapithecus catalaunicos, antepasado común de simios, gorilas, orangutanes y hombres. Los textos son de los medios digitales ABC, Diari Avui, El Mundo, El País, La Vanguardia, La Voz de Asturias, BBC y Telegraph (véase tabla 1). Las informaciones anteriores incluyen, dependiendo del medio, partes argu- mentativas (los razonamientos de los científicos), explicativas (la exposición clara de un descubrimiento científico), descriptivas (la representación de lo descubierto) e instructivas 26 . Los géneros son noticia y reportaje. El procedi- miento aplicado consistió en identificar en cada texto: 1) el número de datos (cer- tezas, referencias endofóricas), 2) el número de dudas sin resolver (conjeturas, datos sin explicación, elipsis) y 3) el número de errores. Datos, dudas y erro- res están referidos al hecho noticioso y a su contextualización. Respondidos los topoi de la noticia, cabe relacionar el plus de contenidos y la profundiza- ción efectuada o valor añadido. Los textos comparten el hecho informativo, las fechas de publicación, la periodicidad diaria del medio y su carácter digital, y algunas fuentes, como la revista Science (salvo El País, que cita a Nature) y la agencia EFE; ABC, La Vanguardia y BBC News, aluden a la rueda de prensa de Science y los paleon- tólogos en Barcelona, a expertos de universidades extranjeras (Toronto, Ohio, Berkeley y Harvard) y del Peabody Museum (EE.UU.). Estos tres medios coin- ciden en la valoración internacional del descubrimiento. Para los medios españoles es una noticia sin conflicto ya que, según las fuentes, la comunidad científica internacional es unánime en la importancia del hallazgo. Es en los periódicos no españoles donde esa unidad de criterio da paso a la disparidad. Considerada la extensión de los textos, la comparativa revela que los de ABC y los de La Vanguardia son los más autosuficientes semánticamente 27 , al dejar menos preguntas sin responder, dar menos (o ninguna) información por sabida y cometer menos (o ningún) error de pertinencia. Ambos diarios publi- can dos textos en días consecutivos; el intertexto, entendido como textos suce- sivos interrelacionados (o texto que despliega el máximo de significado en su relación con otro u otros), provee al periodismo especializado de un recurso de narración y lectura que supera el texto único y amplía las posibilidades informativas de un hecho noticioso. No hablamos, pues, sólo de cantidad de datos e información, sino de comprensibilidad de los contenidos y de orden

26. Bassols, M.; Torrent, A. (1997). Modelos textuales. Teoría y práctica. Barcelona: Eumo Octaedro, p. 54-56, 82-88, 121-123; de Fontcuberta, M.; Borrat, H. (2006), p. 277-346.

27. Remitimos a la narratología para las definiciones de texto autosuficiente e intertexto. F. Plett considera al historiador —y por tanto al periodista, añadimos nosotros— un intertextua- lista diacrónico.

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expositivo. Los periodistas de ambos medios dejan irresueltas varias cuestio- nes: la taxonomía (aclaración de los tecnicismos zoológicos primate, simio, antropomorfo, hominoide, género, especie, frugívoro), dónde se han encontrado otros restos de esa antigüedad, cuáles fueron las especies antropomorfas pre- cedentes, coetáneas y siguientes, por qué se habla de «diseño revolucionario» y de «innovación» antropomórficos, cómo saben los investigadores que el nuevo primate pudo alimentarse de insectos y de pequeños mamíferos. En nuestro método de análisis éstas son dudas generadas por el propio texto, es decir, por el periodista. En un texto periodístico especializado cabría cuestionar el uso de mitos y tópicos alejados del dato científico —por ejemplo «eslabón perdido» («mis- sing link»)— como estrategia para suscitar interés mediante el misterio y el sensacionalismo, propia de otro estilo periodístico opuesto al de calidad. BBC News contrastó fuentes expertas, permitiéndole aportes ausentes en los diarios españoles. Introduce las dudas de científicos que declaran ser escép- ticos o no estar convencidos por las conclusiones de los investigadores del Instituto de Paleontología Miquel Crusafont de Sabadell (Barcelona), en cuan- to a la posición de la nueva especie en el árbol evolutivo de los primates y a la antigüedad atribuida. Se introduce así cierto conflicto científico. Los periódicos españoles, en especial El Mundo, inciden en que los pale- ontólogos descubridores son catalanes-españoles, y que el hallazgo aconteció en Cataluña-España; ninguno opta por situarlo en la Península Ibérica, loca- lización más propia del discurso científico que del editorial. Para El Mundo «El “eslabón perdido” es catalán» (en el párrafo de entrada matiza «casi hom- bre o casi mono catalán») y su investigador, Salvador Moyà-Solà, español. El gen- tilicio de descubridores y descubrimiento es secundario en los medios ingleses, donde sí citan la afiliación al Instituto de Paleontología Miquel Crusafont y se refieren a continentes —Europa, Eurasia, África, no a países— poblados por grandes y pequeños simios. De hechos producidos en el ámbito de las ciencias surgen vectores infoco- municativos diversos: el periodismo científico generalista y especializado, la divulgación científica con sus niveles de complejidad, la comunicación social de la ciencia y la tecnología —ampliada al marketing y publicidad—, y la comunicación científica de las publicaciones académicas. Son vías comunica- tivas con rasgos propios que, no obstante, comparten zonas de intersección; de ahí que se hable de nociones confusas como periodismo de divulgación y divulgación periodística. De los códigos de comunicación establecidos entre narrador y receptor, el que atañe aquí, el periodístico, sortea en su vertiente generalista las rutinas laborales y «los siete pecados capitales del periodismo»:

prisa, fuentes, síntesis, lenguaje, dependencia, simplificación y tiempo; mien- tras que en la vertiente especializada, en tanto que información de calidad, incorporaría el método científico para aportar contenidos explicados más allá de los topoi. Los dos segundos textos de ABC y La Vanguardia tejen para el lector el tema: el tópico, aquello de lo que se habla ya conocido por los receptores que

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aquí es la evolución, y los remas: lo que se dice de ello, los comentarios apo- yados en el hallazgo. El tema contextualiza; los remas introducen nuevos cono- cimientos, haciendo progresar a ambos textos periodísticos con más claridad y comprensibilidad, comparativamente. El periodista debe introducir ambos tipos de contenidos de manera coherente.

6. A modo de corolario

Hemos partido de una dificultad localizada en la proyección de la teoría del Periodismo especializado en la investigación empírica y en el ejercicio profesio- nal. Relacionar teoría y producción de textos periodísticos especializados de calidad obliga a considerar otra variable: la formación del periodista. La escritura de un texto periodístico especializado responde a una situa- ción comunicativa concreta, en la que el autor activa sus conocimientos teóricos y metodológicos de la rama del conocimiento o actividad profesional objeto de información. Su formación comunicológica le proporciona la base intelec- tual para contextualizar el asunto y tratarlo periodísticamente con profundi- dad, lo que exige un método de trabajo científico. El producto periodístico puede reunir, así, los rasgos establecidos en la teoría para tejer narraciones auto- suficientes, entendidas como las que, una vez cubiertos los topoi preceptivos, los datos, certezas y referencias endofóricas que permiten la profundización, caracterizan las narraciones por no generar preguntas ni dudas irresueltas ni informaciones incompletas ni cometer errores conceptuales y metodológicos periodísticos ni temáticos. Esta estrategia permite al periodista escribir sin depender del dominio que tenga del asunto informado. Para producir significados así caracterizados, el periodista especializado dis- pone, además, del recurso narratológico intertexto que contribuye a lograr expo- siciones coherentes, con correspondencia, pertinencia, contextualización y profundidad.

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María Dolores Meneses Fernández es profesora de Periodismo en la Universidad de La Laguna. Autora y coautora de diversas publicaciones de Periodismo e Historia, en la actua- lidad trabaja sobre Periodismo especializado y su relación con otras modalidades discursi- vas para la difusión del conocimiento especializado, y sobre metaperiodismo.