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LA FORMACIÓN HUMANÍSTICA

Entonces, hace posible en la Universidad, la construcción de un espacio


abierto para la creatividad, la producción del saber y el pensamiento crítico,
científico y tecnológico, y simultáneamente, de un escenario de expresión,
interpretación y comprensión de la complejidad de la condición humana.

“la formación de actitudes y valores humanos” necesarios para la


comprensión y la convivencia pacífica, considerados como valores
universales y se apropia de los principios contemplados en la Constitución
Política de Colombia referidos a la democracia y la libertad, sobre la base del
reconocimiento, aceptación y respeto por la diferencia, la tolerancia, la crítica
y el diálogo intercultural.

En los últimos tiempos he observado con preocupación que en algunos


colegios nuevos, ponen como slogan en su propaganda “Colegio y Liceo con
Formación Humanista”
. Me pregunto entonces si es posible hablar en algún momento, de alguna
modalidad de educación que se precie de tal, que no sea humanista. En este
último caso, ¿Podríamos hablar de Educación?

Hablar de una educación Humanista, implica hacer referencia a aquel tipo de


Educación que pretende formar integralmente a las personas como tales, a
convertir a los educandos en miembros útiles para si mismos y para los
demás miembros de la Sociedad. Es por eso que pone énfasis, además de
los temas curriculares, en la enseñanza de normas, valores y creencias que
fomenten el respeto y la tolerancia entre las personas. Sin estos conceptos
claros, como ya dije , no podríamos hablar de Educación.

Ninguna persona, sea cual sea su formación en esta vida, podría


considerarse como tal, sino tiene en cuenta estos principios éticos
fundamentales.
Un estudiante, un obrero, un empresario, un científico, necesitan conocer y
respetar estos valores, ya que no alcanza con tener la excelencia académica
sino sabemos como actuar dignamente.

FORMACION ESPIRITUAL

Es posible, incluso probable, que usted nunca haya oído antes la frase
formación espiritual. Es el tipo de terminología que a menudo es secuestrada
en los círculos académicos. Pero en los últimos años, los conceptos y las
prácticas de formación espiritual han ganado popularidad en la iglesia y han
traído problemas relacionados a la vanguardia de muchos creyentes.

Si los correos electrónicos que recibimos en Gracia a Vosotros son una


indicación de la dirección general de la iglesia, la popularidad de la formación
espiritual se ha disparado en los últimos meses. Semanalmente —a veces a
diario— escuchamos de hombres y mujeres que luchan con preguntas
difíciles acerca de las disciplinas y las prácticas de formación espiritual. Están
luchando por reconciliar lo que están leyendo y escuchando con la Palabra
de Dios.

El tema ha llegado incluso hasta en algunas de Preguntas y Respuestas a


John MacArthur, así que sé que está en la mente de muchos creyentes y que
plantean cuestiones en las congregaciones de todo el mundo.

Incluso la formación de una definición básica de la formación espiritual no es


tarea sencilla. Es un concepto fluido, con una amplia gama de significados y
aplicaciones aceptadas.

En términos generales, la formación espiritual es el proceso de conformación


y crecimiento espiritual. Enviar a sus hijos a una escuela cristiana caería bajo
el dosel ancho de la formación espiritual. Lo mismo podría decirse de
cualquier educación vinculada a una determinada religión, católica, judía,
budista, o escuelas musulmanas, todo ello contribuye a la formación espiritual
de sus alumnos.

Sin embargo, en los círculos cristianos, la formación espiritual se refiere a


más de una mera instrucción académica. Muy a menudo, se trata de una
referencia a los medios dinámicos de la santificación. Tiene que ver con la
labor que realiza el Espíritu Santo y los diversos métodos que Él usa para
lograr el crecimiento espiritual en nuestras vidas.

Es en este punto las cosas pueden llegar a ser confusas. Por un lado, están
las disciplinas cristianas prácticas probadas por el tiempo, que todos
conocemos –cosas como el estudio bíblico personal y corporativo, la
adoración, la oración, el discipulado y el servicio.

Por otro lado, muchas de las voces más importantes del movimiento de
formación espiritual enfatizan la necesidad de más interpretaciones intuitivas
de espiritualidad. Animan a los creyentes a incorporar una amplia variedad de
prácticas espirituales extrabíblicas tales como la oración contemplativa, el
silencio, la meditación, la expresión creativa y el yoga. De hecho, algunos de
los métodos más populares de la formación espiritual se han extraído del
catolicismo, el misticismo, la nueva era, o de otras religiones y rebautizadas
con terminología que suena bíblica.

FORMACION CIENTÌFICA

Rutherford (1990), por su parte, define la ciencia como la aplicación


sistemática de valores altamente apreciados: integridad, diligencia, justicia,
curiosidad, apertura hacia nuevas ideas, escepticismo e imaginación.
Sostiene que la educación científica tiene una posición particularmente sólida
para promover tres de estas actitudes y valores: la curiosidad, la apertura
hacia nuevas ideas y el escepticismo. Afirma que los niños entran en la
escuela bullendo de preguntas sobre todo lo que tienen a la vista, y solo se
diferencian de los investigadores científicos porque aún no han aprendido a
hallar respuestas y a verificar qué tan buenas son esas respuestas. La
educación científica que promueve la curiosidad y enseña a los niños a
canalizarla en forma productiva les hace un servicio tanto a los estudiantes
como a la sociedad.

La ciencia es una forma trascendental para explorar el mundo, para develar


los secretos de la naturaleza y satisfacer nuestra innata curiosidad, la ciencia
es fuente para algunos de los valores éticos, aparte de las consideraciones
utilitarias, la ciencia ejerce una influencia social y cultural; finalmente, la
ciencia es una fascinante empresa capaz de enganchar a hombres y mujeres
en lo mejor de ellos y agrandar y enriquecer el espíritu humano con sus
descubrimientos al definir el término curiosidad como el deseo de saber
alguien lo que no le concierne, o un vicio que lleva a alguien a inquirir lo que
no debería importarle o el cuidado de hacer algo con primor. La curiosidad ha
sido considerada como un impulso incontrolable (cuando se siente curiosidad
por algo es porque se quiere conocer más sobre lo que llama la atención).
Por eso se dice que la curiosidad es el inicio del conocimiento, puesto que
precisamente esa necesidad de conocer es lo que ha llevado a la humanidad
a desarrollar diferentes métodos de investigación para encontrar respuesta a
las inquietudes.