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3° PARCIAL: DERECHO ADMINSTRATIVO

ALUMNA: Medina Gisela Eileén

Pregunta N° 5:
a. El Ente Previsional, ¿Qué clase de persona jurídica pública es?
b. ¿Es posible la desconcentración en la descentralización?
c. ¿Cuáles son las consecuencias jurídicas de una relación de “tutela
administrativa”?

a) Es una persona jurídica pública autárquica, descentralizada y autónoma


creada por el decreto – ley 15943 y ratificado por la ley 13593. Tiene
aptitud legal para administrarse a sí misma y está regida por las normas
que se aplican a la Administración Pública Nacional.

b) La descentralización aparece cuando la competencia se ha atribuido a un nuevo ente,


separado de la administración central, dotado de personalidad jurídica propia y constituida
por órganos propios que expresan la voluntad del ente.
De esta forma, para el derecho administrativo la descentralización es una forma jurídica
en que se organiza la administración pública, mediante la creación de entes públicos por
el legislador, dotados de personalidad jurídica y patrimonio propios, y responsables de
una actividad específica de interés público. A través de esta forma de organización y
acción administrativas, que es la descentralización administrativa, se atienden
fundamentalmente servicios públicos específicos.
Algunos autores explican que descentralizar no es independizar, sino solamente dejar o
atenuar la jerarquía administrativa, conservando el poder central limitadas facultades de
vigilancia y control.
Por el contrario, la desconcentración está dentro del cuadro de la centralización, que sólo
se distingue por la forma periférica en que desarrolla sus funciones.
Los órganos desconcentrados son parte de la centralización administrativa cuyas
atribuciones o competencia la ejercen en forma regional, fuera del centro geográfico en
que tiene su sede el poder central supremo. Luego pueden desconcentrarse las
administraciones federal, estatal y municipal. La administración del Distrito Federal tiene
como principales órganos desconcentrados a las delegaciones políticas.
Es entonces, la desconcentración, la forma jurídico-administrativa en que la
administración centralizada con organismos o dependencias propias, presta servicios o
desarrolla acciones en distintas regiones del territorio del país. Su objeto es doble: acercar
la prestación de servicios en el lugar o domicilio del usuario, con economía para éste, y
descongestionar al poder central.
En la desconcentración se han atribuido partes de competencia a órganos inferiores, pero
siempre dentro de la misma organización o del mismo ente estatal (Jefe de Gabinete,
Ministros, Secretarios de Estado, Procurador del Tesoro de la Nación, direcciones
generales o nacionales.)
La descentralización y la desconcentración son formas jurídicas en que se organiza la
administración y en las dos el poder central transmite parte de sus funciones a
determinados órganos u organismos. Existe la diferencia esencial en que los órganos de
la primera están fuera de la relación jerárquica del poder central y los organismos de la
segunda están sujetos al poder jerárquico.
Los organismos descentralizados tienen personalidad jurídica y patrimonio propios, los
órganos desconcentrados carecen de los dos. No existe diferencia por cuanto a las
funciones que pueden desarrollar, pero para el derecho es mejor mecanismo el
descentralizado a fin de prestar ciertos servicios públicos o para llevar a cabo empresas
productoras de bienes.

c) La tutela administrativa consiste en que el particular tiene el derecho de recurrir y


ocurrir frente a las autoridades administrativas competentes, y éstas tienen la obligación
de resolver a través del dictado de una sentencia o decisión con un fundamento válido;
dichas resoluciones deben ser el producto de un procedimiento administrativo conducido
conforme lo establezca el ordenamiento correspondiente (art. 7 inc. D de la Ley 19549).
Las consecuencias jurídicas que tiene la relación de tutela administrativa son las de
proteger las garantías del particular que se vincula con la Administración y un recaudo
necesario para el desenvolvimiento de la actividad administrativa.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, con expresa remisión a las disposiciones
supranacionales más arriba citadas, ha acuñado en forma conjunta las garantías a la
tutela administrativa y judicial efectiva, que suponen la posibilidad de ocurrir ante los
tribunales de justicia -y ante las autoridades administrativas competentes- y obtener de
ellos sentencia o decisión útil relativa a los derechos de los particulares o litigantes y que
requieren, por sobre todas las cosas, que no se prive a nadie arbitrariamente de la
adecuada y oportuna tutela de los derechos que pudieren eventualmente asistirle sino por
medio de un proceso -o procedimiento- conducido en legal forma y que concluya con el
dictado de una sentencia o decisión fundada. De este modo, la tutela administrativa
efectiva es el estándar de protección y resguardo del debido proceso adjetivo dentro del
procedimiento administrativo, que la Administración se encuentra obligada a cumplir.