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APUNTES

DERECHO DE SEGUROS
DERECHO COMERCIAL II

Profesor: Felipe Flores C.

Abogado

2017.
Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
I.- GENERALIDADES

1.- Finalidades del Seguro

Cualquiera que sea la naturaleza de los ingresos o los medios de vida de que una persona puede
disponer, ya sea que éstos consistan en los honorarios y estipendios que perciba por la prestación
de sus servicios, los ingresos por el sueldo que obtiene como empleado, las utilidades que le
reporte el ejercicio de una actividad empresarial independiente, del comercio, la agricultura, la
minería, la industria, la renta que le proporciona un capital, u otras inversiones, etc., dicha persona
está sujeta a contingencias adversas que pueden afectarlo.

Tal tipo de contingencias pueden consistir en hechos que dañan los bienes de que disponga o
directamente sus fuentes de ingreso, en diversos grados de extensión, así como también pueden
afectar su vida, integridad física o su salud. Asimismo, estas contingencias pueden afectar ya sea a
personas naturales o jurídicas en forma individual, como también a amplios sectores de la
sociedad o de una zona geográfica determinada, como en el caso de las catástrofes ocasionadas
por los fenómenos de la naturaleza, tales como terremotos, huracanes, inundaciones, las grandes
depresiones económicas, las crisis monetarias, las epidemias, las guerras, etc.

Las repercusiones de tales contingencias pueden consistir solamente en daños o pérdidas


experimentados por una persona o un determinado grupo de personas pero a veces por una parte
muy extensa de la colectividad.

En general, la institución del seguro privado tiene por finalidad dar protección a las personas
naturales o jurídicas individualmente consideradas, sin perjuicio de que ellas tengan la posibilidad
de remediar las consecuencias de los fenómenos adversos, individuales o de repercusión global o
masiva, por otros medios.

En síntesis, la finalidad del seguro es evitar que las personas sufran bruscas alteraciones en su
nivel de vida, con motivo de las eventualidades que afecten o puedan afectar a sus medios de
subsistencia.

El hombre que se preocupa del futuro, y que trata de evitar estas eventualidades dañosas, dispone
de diversos medios con el fin de ponerse a cubierto de los trastornos que pueda depararle el
porvenir, y cualquiera de estos medios o formas de precaución se conocen bajo la denominación
común de previsión de riesgos. Uno de esos medios consiste precisamente en el seguro.

Podemos definir la previsión diciendo que ella consiste en cualquier acto que implique tomar
medidas para hacer frente a un acontecimiento futuro que acarree consecuencias perjudiciales.
Con esta finalidad existen las siguientes alternativas que pueden emplearse:

- La primera y más elemental forma de previsión es el ahorro, y en general, cualquier


sacrificio del consumo actual, realizado con la finalidad de proveer fondos para la
contingencia de necesidades futuras.
Sin embargo la previsión verdaderamente eficaz no puede ser simplemente particular
o individual. Las más elementales normas técnicas recomiendan las formas colectivas
de previsión técnicamente organizadas, entendiéndose por esto último como aquellos
métodos que permiten paliar los efectos materiales de los riesgos, mediante la
participación anticipada, colectiva y organizada de todas o una gran proporción de
personas amenazadas por determinadas contingencias económicamente perjudiciales.
- El seguro es una de las clásicas formas técnicas de encarar la previsión de riesgos
futuros, y sin duda la más eficiente. Desde luego, es la única que entra a cubrir a las
personas en riesgo, hasta por la suma total a que puedan ascender los perjuicios que
cause, a partir del mismo momento en que es utilizada, a diferencia del ahorro, por
ejemplo, en que la autoprotección plena alcanza a ser total siempre y cuando el
ahorrante reúna por anticipado los medios económicos para afrontar toda
contingencia.

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Derecho de Seguros
2.- Noción Económica del Seguro.

El seguro es una actividad comercial. Es un negocio al que se dedica una gran cantidad de
empresas e individuos y que mueve enormes cantidades de dinero a lo largo y ancho de todo el
planeta. Amplios sectores de la doctrina que se refieren a esta actividad denominándola con el
apelativo de “industria seguradora”, denominación impropia dado que, a lo menos en el derecho
continental y particularmente en el chileno, la industria es una actividad comercial que se dedica a
la producción, transformación o transporte de uno o varios productos tangibles y la actividad
aseguradora se dedica a la prestación de servicios, particularmente servicios financieros de
protección de riesgos, es decir, intangibles.

Se dedican directamente a la actividad aseguradora las compañías de seguros y


reaseguros, los corredores, los agentes de seguros, los liquidadores o ajustadores de siniestros, los
actuarios y analistas de riesgos, los abogados de la especialidad, los investigadores de siniestros,
etc. Así también otras empresas prestan servicios a la actividad aseguradora tales como
laboratorios, empresas de evaluación y clasificación de riesgos (Dicom), expertos, peritos,
técnicos, y científicos, que ayudan a determinar las causas probables de siniestros complejos, y
otras personas y expertos en las más diversas áreas del conocimiento que puedan estar
relacionadas con los siniestros, martilleros, empresas constructoras y de ingeniería, etc.

En el marco del derecho inglés se ha definido el contrato de seguros como “uno donde una
parte (el asegurador) promete a cambio de una compensación monetaria (la prima) pagar a la otra
parte (el asegurado) una suma de dinero o proveerlo con algún correspondiente beneficio, en caso
de ocurrencia de uno o más eventos especificados”1

Dentro de esta materia, e intentando dar un concepto propio, podemos decir que: “el
seguro es una institución mediante la utilización de la cual, un gran número de personas naturales
y jurídicas amenazadas por la ocurrencia eventual de sucesos que les afecten económicamente,
transfieren dichos riesgos a una institución especializada en cubrirlos a cambio del pago de una
remuneración llamada prima”2

Este concepto se refiere a la institución comercial de la actividad aseguradora, al comercio


de seguros. Pero esa actividad comercial –y desde un punto de vista más amplio, económica- se
concreta a través de las pólizas o coberturas que emiten las compañías aseguradoras, y ellas no
son otra cosa que la expresión de un contrato, el contrato de seguro, a través del cual dicho
comercio se implementa, contrato que tiene particularidades y regulaciones que le son propias.

3.- El Riesgo. Clasificaciones.

El seguro existe como forma de prevención de riesgos y que hay otras maneras de hacerlo.
Pero lo que interesa ahora es enfatizar la idea de que la existencia de riesgos es la que justifica la
existencia del seguro.

De acuerdo al nuevo texto de la Ley chilena (Ley N°20.667) sobre contrato de seguro, el
riesgo es “la eventualidad de un suceso que ocasione al asegurado o beneficiario una pérdida o
una necesidad susceptible de estimarse en dinero” (art. 513, letra t)

La finalidad esencial del seguro es evitar las pérdidas que pueden ser producidas por la
existencia de riesgos, es decir, por la amenaza latente de que ocurran hechos que afecten
económicamente a las personas.

En realidad todas las personas naturales o jurídicas, los bienes, las cosas y los patrimonios
están expuestos, en mayor o menor grado a la posibilidad de perderse o deteriorarse, como
consecuencia de la ocurrencia imprevista de eventos dañosos que puedan afectarlos.

1
Definición elaborada por Chanell en el fallo recaído en “Prudential Insurance Company v. Inland Revenue
Comissioners”, (1904) K.B. 658, reproducida en MacGillivray and Parkington on Insurance Law, Octava
edición, Ed. Sweet and Maxwell, Londers, 1988
2
Derecho de Seguros, Osvaldo Contreras Strauch, 2ª edición, Editorial Thomson Reuters, 2016, P.28.

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Derecho de Seguros
Estos acontecimientos imprevistos y dañosos son precisamente la esencia de lo que se
llama riesgo, el que doctrinalmente puede definirse entonces, como “la posibilidad de que ocurran
un evento desfavorable, que provoque un desmedro de tipo económico”. La característica de que
el riesgo constituya un evento económicamente desfavorable, se traduce en la potencialidad de
producir una pérdida o un desembolso e incluso, en la creación de una necesidad de tipo
económico.

Del concepto que se ha expresado precedentemente se desprende que no hay riesgo


cuando hay imposibilidad o cuando hay certeza absoluta de que ocurrirá el evento desfavorable
que lo constituye. Así las cosas, es de su esencia que el riesgo constituya una eventualidad, algo
que puede ocurrir o no, pero en ningún caso, algo que es seguro que ocurra o algo que es
imposible que ocurra.

Así por ejemplo, un objeto que no puede quemarse, no puede estar afecto al riesgo de
incendio, porque no hay riesgo en lo que no puede ocurrir.

Los eventos que no pueden ocurrir, y aquellos de los cuales se tiene certeza absoluta de
que ocurrirán, no pueden ser objeto de seguro, precisamente porque no se configura respecto de
ellos, uno de los elementos esenciales que condicionan su existencia válida, el riesgo, el que,
según hemos dicho, implica una posibilidad de ocurrencia y en ningún caso imposibilidad, o por el
contrario, certeza.

A) Clasificaciones de los riesgos.

Existen diversas clasificaciones de los riesgos:

a) En primer lugar, y en atención a la naturaleza de los intereses que pueden afectar, los riesgos se
clasifican en: Personales, Reales y Patrimoniales.

- Riesgos Personales: son aquellos que amenazan la vida, salud e integridad física de las personas,
o que pueden disminuir su capacidad de trabajo (por ejemplo es riesgo de accidentes).

-Riesgos Reales: son aquellos que afectan la integridad de las cosas físicas, sean muebles o
inmuebles (por ejemplo, el riesgo de incendio).

- Riesgos Patrimoniales: son aquellos que afectan al patrimonio de las personas como un todo, es
decir, los que pueden traducirse en una deuda, un desembolso o detrimento patrimonial, tales
como los riesgos de responsabilidad civil, lucro cesante, etc.

b) En segundo lugar, y desde el punto de vista de su periodicidad y extensión, los riesgos se


clasifican en riesgos puros y simples, llamados también corrientes, que son aquellos que afectan
aislada y normalmente a personas o cosas, y riesgos catastróficos, que son aquellos que afectan
simultánea y gravemente a un gran número de personas o cosas, como los terremotos, la guerra,
los huracanes, las inundaciones, etc.

c) En tercer lugar y como gran clasificación de los riesgos es aquella que, de acuerdo al grado de
variación del peligro, los divide en:

- Riesgos Constantes: son aquellos en que la amenaza se manifiesta con intensidad pareja a lo
largo del tiempo, sin grandes variaciones, como por ejemplo el riesgo de incendio o el de robo.

- Riesgos Crecientes: son aquellos que aumentan a medida que transcurre el tiempo, como es el
caso del riesgo de muerte.

- Riesgos Decrecientes: son aquellos en que, por el contrario, el peligro se hace cada vez menos
intenso a medida que transcurre el tiempo, como sucede con el riesgo de supervivencia.

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Derecho de Seguros

4.- Fuentes del Derecho de Seguros.

Las principales fuentes del Derecho de Seguros Privados, son en Chile las siguientes:

A) El Código de Comercio.

Nuestro Código de Comercio data del año 1865 y debe su origen, principalmente, a la obra
del distinguido jurisconsulto argentino, radicado en nuestro país, don José Gabriel Ocampo.

Sus normas de antigua vigencia fueron quedando obsoletas por el avance de la ciencia del
derecho de seguros en Chile y en el mundo y por la práctica misma del comercio de seguros, que
paulatinamente fue separándose de la regulación legal atendida su absoluta desactualización,
hasta que por fin con fecha 9 de mayo de 2013 se dictó la Ley N°20.667 que puso al día el estado
actual del avance del derecho de seguros en el mundo.

El Código de Comercio da normas comunes a todos los seguros en los artículos 512 al 544,
inclusive, agrupados en la sección primera del título VIII del Libro Segundo. Trata en particular de
los seguros de daños, reales y patrimoniales, en su sección segunda, que abarca, los artículos 545
al 587, inclusive, del mismo Título y Libro y en particular del seguro de vida en su sección tercera,
entre los artículos 588 al 601.

Dentro de los seguros de daños dita algunas normas especiales para algunos ramos. Así, al
seguro de incendio se refieren los artículos 566 y 567; a los seguros de robo, hurto y otras
sustracciones los artículos 568 y 569; al seguro de responsabilidad civil los artículos 570 a 574}, al
seguro de transporte terrestre los artículos 575 a 577; al seguro de pérdida de beneficios el
artículo 578, al seguro de crédito los artículos 579 a 581; al seguro de caución los artículos 582 y
583 y al reaseguro los artículos 584 a 587.

El seguro marítimo se encuentra tratado separadamente en el Título VII del Libro III del
Código de Comercio, entre los artículos 1158 y 1202, pero al igual que a todos los otros seguros le
son a éste aplicables las normas de la Sección Primera del Título VIII del Libro II, a que más arriba
se hizo referencia.

Por último cabe hacer presente que numerosas disposiciones ubicadas en otras partes del
Código de Comercio son aplicables directa o indirectamente al seguro.

B) El Código Civil

El Código Civil también es aplicable al contrato de seguros en forma indirecta, ya que


conforme al artículo 96 del Código de Comercio, son aplicables en materia mercantil, todas las
disposiciones del Código Civil que sean necesarias para complementar la Ley comercial o aclarar
los pasajes oscuros o vagos con normas de orden general.

Revisten gran importancia las normas del Código Civil en relación a los actos y contratos y
a las obligaciones, la formación del consentimiento, los vicios del consentimiento, la nulidad y la
recisión, las incapacidades y la representación y las reglas particulares sobre interpretación de los
contratos.

C) El Decreto con Fuerza de Ley N°251

Es una fuente muy importante de Derecho de Seguros en Chile, dictado en 1931, texto
legal en el que se contienen las normas que integran lo que podríamos llamar, el derecho de la
actividad aseguradora o comercio de seguros, y que incluye además una serie de disposiciones
que reglamentan las funciones y atribuciones de la Superintendencia de Valores y Seguros,

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normas sobre el reaseguro y en fin, diversas disposiciones que guardan relación con aquellos
aspectos del seguro que se ha considerado que forman parte del Derecho Público3.

D) El Decreto Ley N°3.538.

El Decreto Ley N°3.538 de fecha 23 de Diciembre de 1980, que crea la Superintendencia de


Valores y Seguros, Institución Autónoma, con personalidad jurídica y patrimonio propio, sucesora
legal de la Superintendencia de Compañías de Seguros, Sociedades Anónimas y Bolsas de
Comercio, tiene cierta importancia, porque complementa al D.F.L. N°251, fundamentalmente en
cuanto a las sanciones aplicables a los actores del comercio de seguro y los recursos para
impugnarlas.

E) El Decreto Supremo N°1.055.

El antiguo Decreto Supremo Reglamentario de Hacienda N°863, que fue publicado en el


Diario Oficial del 5 de abril de 1990, contenía las normas reglamentarias aplicables a los
denominados “auxiliares del comercio de seguro”, es decir, los corredores y los liquidadores de
seguros, así como también las normas de ese tipo que regulaban la liquidación o “ajuste” de
siniestros. Ese reglamento fue reemplazado por el Decreto Supremo N°1.055, publicado el 29 de
Diciembre de 2012, que entró en vigencia el 1 de junio de 2013, que con variados ajustes de texto,
reglamenta los mismos temas.

F) La Costumbre Mercantil.

También es fuente del Derecho de Seguros, la Costumbre Mercantil, o sea la observancia


constante y uniforme de una determinada práctica o regla de conducta, por muchas personas y
durante un largo espacio de tiempo, ya que, según lo que ya se expresó anteriormente, en nuestra
legislación comercial la costumbre suple al silencio de la Ley. En caso de dudas sobre su existencia,
ella debe ser acreditada por medio de dos sentencias judiciales que hayan dejado constancia de su
efectividad, o mediante a lo menos, tres escrituras públicas extendidas con anterioridad al hecho
que se discute. Cabe hacer presente que en el campo del reaseguro, la Ley hace referencia
especialmente a los usos y costumbres internacionales para interpretar los contratos de
reaseguro.

G) Las estipulaciones de las condiciones generales de las pólizas de seguro.

Es una de las fuentes más importantes en materia de Derecho de Seguros, ya que está
constituida por las normas que emanan de los contratos mismos de seguro, o sea, por la voluntad
de las partes contratantes, expresada en las correspondientes pólizas. No obstante cabe advertir
que de acuerdo a la nueva Ley que rige al seguro a partir de 2013, el texto de las pólizas no puede
vulnerar las normas del Titulo VIII del Libro II del Código de Comercio porque en virtud del artículo
542, todas ellas son imperativas, salvo en cuanto a que las estipulaciones contractuales sean más
beneficiosas para el asegurado y excepto también, que se trate de seguros de grandes riesgos.

H) Normas Internacionales.

Finalmente, son también parte de la ordenación jurídica del seguro, ciertas normas de
aplicación internacional generalmente aceptadas en forma contractual por los interesados en
determinados contratos de seguro.

Así por ejemplo, en el contrato de seguro marítimo se da aplicación a las reglas de “York y
Amberes” sobre la avería común; también se pueden citar las normas de aplicación internacional
relativas a los créditos documentarios, los Incoterms, etc.

Tal como se ha comentado, son aplicables también los usos y costumbres internacionales
en materia de reaseguros.

3
En la Ley 20.667 se trató de sustraer del D.F.L. N°251 todas las normas contenidas en este cuerpo legal
sobre el contrato, dejándolo para regular exclusivamente la actividad aseguradora. El propósito no se logró
completamente.

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5.- Importancia Actual del Seguro en el Mundo y en Chile.

El seguro tiene una significación e importancia relevantes para la economía


principalmente en los siguientes aspectos:

a) El seguro desempeña un rol de primera importancia en el desarrollo industrial y comercial de un


país, al introducir un factor de seguridad y de certidumbre frente a las contingencias que
amenazan la integridad de los patrimonios de las empresas particulares y fiscales.

b) De forma indirecta, el seguro contribuye y fomenta la inversión y por lo tanto, en la creación de


nuevas riquezas y tiene un papel importante para jugar dentro del campo financiero, ya que las
Compañías Aseguradoras deben invertir los fondos que han recaudado y que constituyen su
capital y reservas, y al invertir esos fondos, que son de gran volumen, magnifican el ahorro
nacional y activan la economía del país.

c) El seguro desempeña un papel importante en las operaciones de crédito, facilitando con ello el
desarrollo económico, por ejemplo en las operaciones de crédito hipotecario o prendario, se exige
siempre un seguro que proteja el inmueble dado en hipoteca, o el bien constituido en prenda,
contra los riesgos o siniestros a que pueden estar expuestos.

De esa forma, si se destruye el objeto hipotecado o dado en prenda, los derechos del
acreedor pueden hacerse efectivos respecto de la indemnización que pague el seguro.

II.- EL SEGURO COMO NEGOCIO O ACTIVIDAD ECONÓMICA

I.- Mutualidad y Transferencia de Riesgos.

Históricamente, el seguro adoptó la forma de protección de los individuos a las amenazas


de riesgos que cernían sobre ellos, fue a través de la mutualidad, es decir, la unión de muchas
personas expuestas a los mismos riesgos, que se comprometen a subvencionar y satisfacer entre
todos, la indemnización de las pérdidas o daños, ocurridos o por ocurrir, a alguno de los miembros
de la asociación. Posteriormente en un grado de mayor avance, en el derecho anglosajón, surge la
forma denominada “Transferencia de Riesgos”, en virtud de la cual un tercero a quién las
consecuencias económicas de dichos riesgos se han transferido, garantiza a la persona amenazada
por ellos, el pago de una indemnización en caso de ocurrir el siniestro previsto, mediando una
retribución convenida.

Sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, el seguro moderno, es en realidad, una


combinación de ambos sistemas, ya que, si bien en apariencia el asegurado transfiere el riesgo
materia del contrato al asegurador, éste de hecho es un administrador de la vasta multitud de
unidades económicas que se apoyan mutuamente a escala mundial, así a su vez el asegurador no
sólo se apoya en el capital recaudado a través de las primas que pagan los asegurados, por la
protección que les brindan las respectivas pólizas, sino que se respalda en el reaseguro, es decir
cediendo a otras entidades aseguradoras, parte de los riesgos aceptados, mediante remuneración
convenida con ellas.

Como consecuencia de lo señalado, la máxima perfección técnica del seguro se expresa en


el concepto de la dispersión del riesgo, es decir la atomización de un riesgo, su división y
repartición, entre diversas entidades que se apoyan mutuamente, en forma tal que cualquiera de
ellas esté en situación de enfrentar un daño que, de no contar con el respaldo aludido, no estaría
en situación de indemnizar.

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2.- Fundamentos Económicos del Seguro.

El seguro como actividad comercial no es una apuesta en contra del riesgo, ni es tampoco
una forma mutual para enfrentarlo. Su organización está establecida desde el punto de vista
económico sobre el cobro de primas, cuyo monto debe ser determinado sobre la base de la
experiencia histórica de los siniestros ocurridos, registrada en forma estadística.

Los principales fundamentos sobre la base de las cuales existen y se organiza


económicamente la actividad comercial del seguro son los siguientes:

1.- La amenaza de ocurrencia de sucesos económicamente desfavorables (El Riesgo). Quién


contrata un seguro está amenazado por la posibilidad de que le afecte en el futuro alguna
circunstancia que le sea económicamente desfavorable. Se trata de abarcar cualquier situación
susceptible de originar una pérdida o de afectar económicamente a las personas naturales o
jurídicas y desde este punto de vista, no solo los daños a las cosas y al patrimonio que pueden
afectar a unas y otras, sino también la muerte, la imposibilidad o las lesiones causadas a las
personas naturales por un accidente, son sucesos económicamente desfavorables, que el tomador
del seguro trata legítimamente de amparar. Para que dichos sucesos susceptibles de ocasionar
consecuencias económicamente desfavorables, puedan ser objeto del seguro, se requiere que
reúnan las siguientes condiciones:

a) Que los eventos constitutivos del riesgo potencialmente desfavorable económicamente,


constituyan una eventualidad posible, por lo cual quedan fuera del ámbito del seguro, los riesgos
imposibles y los riesgos ciertos.

b) El riesgo debe ser mensurable, toda vez que el seguro funciona en base a las
estadísticas y particularmente, sobre la base de las Leyes de los grandes números y del cálculo de
las probabilidades, que constituyen sus fundamentos técnicos esenciales, se trata en consecuencia
de poder calcular o estimar anticipadamente las posibilidades de que los riesgos se concreten y se
traduzcan en siniestros dentro de cierto espacio de tiempo, su frecuencia y la entidad de su
resultado dañoso.

c) Además, para que dichos sucesos puedan ser objeto de la protección del seguro, se
requiere que los riesgos sean ajenos a la voluntad del propio asegurado. Dentro de este concepto
caben aquellos acontecimientos que son producto de los fenómenos de la naturaleza o de hechos
de terceros y también los que provienen de la conducta negligente del propio asegurado. Por
ejemplo: En las pólizas de seguro de vehículos motorizados, la responsabilidad civil derivada de un
accidente de tránsito es asegurable, aunque sea resultante de la culpa grave del propio asegurado
(a modo de ejemplo, la infracción a una señal de tránsito “Pare”), toda vez que el resultado
dañoso se origina en un hecho del propio asegurado, pero cuyas consecuencias no han sido
buscadas no han dependido exclusivamente de la voluntad, intención y control del dicha persona.

d) Por último es indispensable insistir que el suceso riesgoso, para que pueda ser objeto
del seguro, debe acarrear, de producirse consecuencias desfavorables desde el punto de vista
económico, es decir evaluables en dinero

2.- La existencia de una pluralidad de personas amenazadas por riesgos análogos o muy
semejantes: Este elemento es esencial, ya que sin la existencia de personas amenazadas por
sucesos semejantes, no es posible aplicar las Leyes de los grandes números y la estadística, y por
lo tanto no es posible medir la cuantía de las primas ni el monto de los eventuales siniestros.

3.-Transferencia económica de dichos riesgos. La forma en como las personas jurídicas o naturales
amenazadas por sucesos que les puedan afectar, se libran de las consecuencias económicamente
desfavorables que acarree su ocurrencia, es mediante la transferencia de las consecuencias
económicas de dichos riesgos a una institución especializada en cubrirlos y que cobra por dichos
servicios una cierta cantidad de dinero. Mediante el cobro de dichas primas, la instituciones
aseguradoras constituyen un fondo común, con cargo al cual se pagan los siniestros, es decir, se
indemniza o se atienden las consecuencias económicamente desfavorables que sufran alguno de
los asegurados.

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3.- Función Social del Seguro

Fundando sobre bases económicas, encaminadas a apoyar una actividad comercial, que
como tal está orientada a la obtención del lucro, es decir, a la obtención de utilidades por el
asegurador, quién también está al riesgo de enfrentar pérdidas, todo seguro tiene
indudablemente una finalidad o función social, por cuando pretende hacer volver el estado de las
cosas, afectado por el resultado dañoso de cualquier riesgo materializado, a la situación en que se
encontraban al momento inmediatamente anterior a la ocurrencia de un siniestro, salvando o
ayudando a reducir el impacto social de los siniestros en la vida de las personas y en la sociedad en
su conjunto.

Hay cierto tipo de riesgos que tienen una naturaleza social de por sí, ya que afectan de un
modo similar a la totalidad o casi totalidad de la población. Los tipos de seguros en los que la
función social se pone más de manifiesto son los siguientes:

- Seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.


- Seguro de salud en general.
- Los seguros previsionales y/o de seguridad social, de vejez, retiro o invalidez.
- El seguro de desempleo.
- El seguro de vida.
- El seguro de desgravamen hipotecario.
- El seguro de vehículos motorizados
- El seguro de responsabilidad civil en ciertas actividades.

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III.- CONCEPTO CARACTERÍSTICAS Y CLASIFICACIONES DEL CONTRATO DE SEGURO.

1.- El Contrato de Seguro. Definición.

La actividad o comercio de seguros se dedica a ofrecer protección económica contra los


infortunios y el instrumento mediante el cual dicha protección se materializa es el contrato de
seguro. Cada contrato de seguro representa el objeto de la actividad aseguradora. Esta se ejerce
sobre la base de un intangible, ya que las compañías aseguradoras no venden ningún producto con
contenido material y presencia física, sino que venden la protección que brinda un contrato, cuyas
cláusulas definen el riesgo cubierto y los derechos y obligaciones de las partes.

El término seguro proviene del latín “securus”, que significa exento de preocupaciones, sin
cuidado. Múltiples definiciones se han dado sobre el contrato de seguro en la doctrina y en nla
legislación comparada.

La elaboración de un concepto adecuado y preciso sobre el contrato no está exenta de


dificultades, al punto que numerosos autores y legislaciones han eludido definirlo.

La resistencia doctrinaria y legislativa a comprometerse en una definición del contrato,


deriva principalmente de la disparidad existente entre los seguros de daños y los de personas,
particularmente con los de vida, salud y pensiones, y la dificultad que entraña concebir una
definición que comprenda a ambos.

En efecto no hay duda de que los seguros de daños se da perfectamente la existencia de


la obligación del asegurador de indemnizar al asegurado una pérdida –el siniestro- sujeta a la
condición de que se produzca el evento generador del daño previsto en la cobertura otorgada.

Pero en cambio, en los seguros de personas, particularmente los de vida, salud y


pensiones y en menor medida los de accidentes personales, del trabajo, de crédito y de garantía o
fianza, la relación entre el evento de pérdida o daño que hace aplicable la cobertura y el pago a
que se obliga el asegurador, no existe o se encuentra muy atenuada.

Este último tipo de seguros corresponde a los que en el último tiempo se vienen
identificando con la actividad de “prestación de servicios financieros” que se atribuye a las
compañías que se dedican a ellos.

2.- Definición del Contrato de Seguro en la Nueva Ley Chilena.

La nueva Ley chilena sobre el contrato de seguro, define al contrato de seguro en la


siguiente forma:

“Artículo 512. Por el contrato de seguro se transfieren al asegurador uno o más riesgos a
cambio del pago de una prima, quedando éste obligado a indemnizar el daño que sufriere el
asegurado, o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas”.

Este concepto reconoce que tiene una finalidad económica, al decir que su objeto es la
transferencia económica de riesgos, lo que no requiere de mayor explicación, bastando decir que
el asegurado no puede traspasar los riesgos en sí mismos porque lógicamente siempre es él quien
los va a sufrir. Pero sí está en condiciones de traspasar las consecuencias económicas
desfavorables que le acarree la ocurrencia del riesgo.

A su vez la definición consagra la importancia fundamental que tiene el riesgo para este
contrato. La existencia de riesgo es lo que causa, motiva y valida la contratación del seguro y
justifica su existencia. Si no hubiera riesgos no habría necesidad de seguros.

También es importante mencionar que el seguro es un contrato bilateral, refiriéndose a las


principales obligaciones que por él contraen las partes, partiendo por la obligación del asegurado
de pagar la prima, en retribución a la transferencia que de sus riesgos hace al asegurador y que
éste acepta tomar sobre sí, es decir, el pago de la prima a que se obliga el asegurado se justifica
porque a su vez el asegurador se obliga a indemnizarlo si sufre un siniestro cubierto por la póliza.

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Acto seguido la definición también alude a la obligación principal que contrae el
asegurador poniéndose en distintas manifestaciones o variantes que pueden darse, según la
naturaleza del seguro contratado y los términos acordados, que son, la indemnización del daño o a
satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas, en sentido amplio, en los seguros
patrimoniales y de personas.

Finalmente, precisa que la obligación que contrae el asegurador es condicional (está sujeta
a una contingencia en la época en que ocurrirá el siniestro), al emplear la expresión “sufriere”, que
en la secuencia de la definición está ligada a la producción de un daño, pero en realidad,
esencialmente, está vinculada a la ocurrencia de un siniestro cubierto por el contrato, esto es, al
momento en que se hace efectiva la obligación condicional del asegurador.

Así en esta definición están recogidos los elementos esenciales del contrato de seguro;
riesgo, prima y obligación condicional del asegurador.

3.- Características Jurídicas del Contrato de Seguro.

El seguro es un contrato, es decir, un acuerdo de voluntades destinado a crear


obligaciones, siendo la principal obligación que contrae el asegurado, la de pagar la prima, y la del
asegurador, la de pagar las indemnizaciones que procedan por los siniestros que ocurran.

Desde un punto de vista jurídico, las características propias del contrato de seguro en la
actual legislación chilena son las siguientes:

a) Contrato Consensual: El contrato de seguro es consensual, lo que obedece a que su


perfeccionamiento es basa en el acuerdo de voluntades.
b) Contrato Bilateral: Son contratos bilaterales aquellos que generan obligaciones
recíprocas para las dos partes. El asegurado está obligado a pagar la prima y a su vez el
asegurador debe pagar la indemnización que proceda en caso de siniestro.
c) Contrato Nominado: Es nominado ya que tiene un nombre específico y está
reglamentado particularmente y con amplio detalle por la Ley.
d) Contrato Oneroso: Es oneroso ya que tiene por objeto la utilidad de ambos
contratantes, gravándose uno en beneficio de otro. La utilidad que el contrato de
seguro le presta a la compañía aseguradora es la obtención de la prima, es decir, el
precio del seguro, y para el asegurado la utilidad está representada por la obligación
de la compañía de indemnizarle los siniestros que puedan afectarle.
e) Contrato de ejecución o de Tracto Sucesivo: Tiene esta característica toda vez que no
se realiza y agota en forma instantánea, sino que genera obligaciones que deben
cumplirse durante todo el plazo de su vigencia, de modo que si alguna de las partes, o
ambas de común acuerdo, deciden poner término anticipado al contrato, dicho
término de vigencia sólo produce efectos para el futuro, quedando a firme los efectos
que hayan ocurrido o se hayan generado en el pasado, especialmente, el derecho del
asegurador a cobrar la prima por el tiempo que tuvo a su cargo y bajo su
responsabilidad los riesgos.
f) Contrato de Máxima Buena Fe: En el contrato de seguro, la buena fe adquiere la
mayor relevancia, sobre todo respecto al deber que tiene el asegurado, de dar una
información veraz y completa acerca del riesgo que desea asegurar (Art. 524 N°1 Cód.
Com.) y por otra parte de la compañía aseguradora, de ofrecer coberturas que esté en
condiciones de cumplir y que sean útiles a las necesidades del asegurado (Art. 529 N°1
Cód. Com.)
g) Contrato de Adhesión: Es de adhesión, porque en la mayoría de los casos, las
cláusulas del mismo, especialmente las que se llaman condiciones generales,
corresponden a textos impresos, aplicables a todos los contratos del mismo ramo y
cuyo modelo debe cumplir con los requisitos establecidos por la Superintendencia de
Valores y Seguros para regístralo en el “Depósito de Pólizas” a su cargo. En estas
circunstancias el asegurado sólo puede aceptar o rechazar el seguro, en las
condiciones que se le ofrecen, u optar entre las variantes o alternativas de cláusulas

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
previstas, inscritas y en aplicación, pero no puede alterar o modificar dichas cláusulas,
considerando sus personales intereses, conveniencias o intenciones.
h) Contrato Dirigido: No obstante la característica precedente se ve morigerada porque,
fuera de que los modelos de póliza y el texto de las condiciones generales o cláusulas
que los conforman, deben cumplir con los requisitos y normas establecidos por la
Superintendencia de Valores y Seguros para ser registrados previamente en el
Depósito de Pólizas que esta lleva, la norma legal protege al asegurado haciendo que
las normas legales del Código de Comercio que rigen al contrato y que protegen al
asegurado son imperativas, a menos que establezcan condiciones más favorables para
el asegurado (Art. 542). Se excluyen de esta característica, los seguros de grandes
riesgos.
i) Contrato Principal: Es un contrato principal, porque para su celebración y subsistencia,
no es necesaria la existencia de ningún otro contrato al que acceda, del que dependa.
Por excepción es accesorio, como es el caso del seguro de garantía o caución.
j) Contrato normalmente Individual: Es individual ya que participa por una parte como
asegurador una empresa de seguros, que debe ser siempre una persona jurídica, y por
la otra, una sola persona natural o jurídica llamada asegurado, requiriéndose el
consentimiento expreso de cada una de ellas para que el contrato genere sus efectos.
k) Contrato Intuito Personae: Suele añadirse en la doctrina esta característica. Se trata
de una expresión latina y que se utiliza para caracterizar las operaciones, en especial
contratos, en las cuales la personalidad de una de las partes se considera como
esencial (de ahí la posibilidad de alegar error acerca de la persona), debido a sus
cualidades particulares y a la naturaleza del servicio que se espera de ella.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
IV.- PRINCIPIOS Y REQUISITOS ESENCIALES DEL CONTRATO DE SEGURO.

1.- PRINCIPIOS Y REGLAS GENERALES DEL SEGURO. CONCEPTO GENERAL.

En la doctrina se sostiene generalizadamente que el seguro está inspirado en ciertos


elementos conceptuales que constituyen verdaderos “principios”, y se reconoce como tales a la
máxima buena fe, el interés asegurable, el principio de indemnización (diferenciado del concepto
de indemnización), la subrogación, contribución y la causa inmediata.

Los principios generales del seguro son aquellos que caracterizan e inspiran la normativa
legal que rige a todo o a una mayoría de los contratos del seguro, de un modo expreso o tácito, y
son parte de la esencia de la relación jurídica del seguro.

Estos principios y reglas y la aplicación que tienen en nuestro ordenamiento jurídico son
los siguientes:

A) La Máxima Buena Fe.

La buena fe es un principio que se aplica a todo tipo de contrato de seguros, y tiene una
antigua recepción en la doctrina, al punto que, como ya lo hemos destacado anteriormente, se
dice que una de las principales características del seguro es que se trata de un contrato de
“Máxima Buena Fe”.

En general la buena fe constituye la rectitud de intención, la honorabilidad comercial, el


deseo de actuar sin el propósito de perjudicar al otro contratante. Ello se traduce en términos
concretos, que en el seguro ambas partes deben observar la máxima lealtad contractual.

De este modo el asegurado no puede ocultar un hecho esencial, que pueda influir en el
ánimo de un asegurador, al decidir si le conviene aceptar o denegar el riesgo que se le propone.

Si un hecho es esencial y conocido, o si debiera serlo para el proponente, o si no puede


excusarse de no haberlo revelado, es un punto que debe ser resuelto de acuerdo al principio de la
buena fe, analizando en cada caso si una persona razonable, prudente y honrada, hubiera
considerado esencial o no, declarar tal hecho.

Desde el punto de vista del asegurador tampoco puede ofrecer o suscribir un seguro inútil
para el asegurado, o cuya aplicación es imposible o muy dificultosa, ni emitir la póliza en términos
ambiguos, ni entregar, directamente o a través de los agentes de ventas o los corredores que
intermedien el contrato, informaciones inciertas o inductivas a error, en las negociaciones con el
proponente.

Este principio está consagrado, sin estar mencionado, en diversos artículos del Código, en
particular, los artículos 524, 525, 526 y 529 N°1, y sometido a reglas estrictas para delimitar su
exacto sentido, amplitud y aplicación.

B) El interés Asegurable.

Este principio al igual que la buena fe, se encuentra presente en todo tipo de contrato de
seguro.

De acuerdo a este principio, toda persona que contrate un seguro debe tener un interés
económico y legítimo en precaver un riesgo que pueda ocurrir.

El artículo 513 letra N, señala que es interés asegurable: “Aquel que tiene el asegurado en
la no realización del riesgo, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 589 en relación a los seguros
de personas”.

El interés asegurable existe como consecuencia de una multitud de situaciones jurídicas o


de hecho que pueden vincular al asegurado con bienes materiales, con derechos o con personas, y
desde luego con su propio patrimonio, de tal modo que es perfectamente legítimo que pueda

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
beneficiarse con la seguridad que implica transferir los riesgos a un asegurador o, si no ha
contratado el seguro, verse perjudicado por un suceso económicamente desfavorable.

Si no existe el interés asegurable, no puede cobrarse legítimamente la indemnización


proveniente de un seguro, por la sencilla razón de que un hecho dañoso no puede ser perjudicial
para una persona que carezca de dicho interés.

Así, por ejemplo, si yo contrato un seguro por si llueve en Santiago el 1° de enero, no


puedo cobrar la indemnización del seguro, a menos que pruebe que ese día llueve, tal
acontecimiento me producirá una pérdida. Si no tengo dicho interés, el seguro pasa a ser una
mera apuesta.

La principal fuente del interés asegurable en los seguros de daños, particularmente los de
cosas, es el derecho de propiedad, toda vez que el propietario tiene un interés asegurable sobre
sus bienes propios, incluso aunque éstos se encuentren fuera de su posesión. También son fuente
de interés la posesión la posesión y los contratos, que dan origen a múltiples derechos, tales como
el arrendamiento, la hipoteca, el depósito, el mandato, la prenda, etc.

La Ley 20.667, ha optado por consagrar legalmente esta doctrina en el nuevo artículo 520,
que al respecto expresa que … “el asegurado debe tener un interés asegurable, actual o futuro,
respecto al objeto del seguro. En todo caso es preciso que tal interés exista al momento de ocurrir
el siniestro. Si el interés no llegare a existir, o cesare durante la vigencia del seguro, el contrato
terminará y el asegurado tendrá derecho a la restitución de la parte de la prima no ganada por el
asegurador correspondiente al tiempo no corrido”.

Un concepto semejante contiene el artículo 546, que rige el interés asegurable en los
seguros de daños, el cual expresa que “toda persona que tenga un interés patrimonial, presente o
futuro, lícito y estimable en dinero, puede celebrar un contrato de seguros contra daños”,
señalando que “si carece de interés asegurable a la época de sobrevenir un siniestro, el asegurado
no podrá reclamar la indemnización”, reiterando que en todo caso tendrá el derecho que le
otorga el inciso segundo del artículo 520 anteriormente mencionado.

C) El Principio de Indemnización.

Todos los seguros de daños, y en especial los reales o de cosas son contratos de
indemnización, es decir, el importe pagadero al producirse la eventualidad dañosa contra la que se
asegura una persona, constituye una indemnización, es decir una restitución del patrimonio
afectado al estado que tenía con anterioridad a la ocurrencia del siniestro. Esta es, por otra parte,
la etimología de la palabra indemnizar, que proviene de la expresión indemnizar que significa sin
daño.

La intención del asegurador y del asegurado al contratar el seguro es, precisamente,


mantener incólume el patrimonio de éste, en caso de ocurrir un siniestro.

Pero por otra parte, el principio de indemnización constituye, a la vez, un límite del monto
pagadero en caso de siniestro que afecte a las cosas, toda vez que lo máximo que pagará la
compañía de seguros es, precisamente, la magnitud de la pérdida económica del asegurado,
representada por los daños sufridos por dicha cosa. No más.

El asegurado no tiene derecho a recibir nada por encima del importe de su pérdida e
incluso puede recibir menos, si funciona alguna de las limitaciones de la póliza que haya
contratado.

Las formas más habituales de indemnizar, son el pago en dinero, la reposición o


restauración de la cosa asegurada o la indemnización por pérdida total.

En aplicación del principio de la indemnización, el máximo que la compañía pagará en caso


de siniestro es, justamente, el monto de los daños efectivamente experimentados, dentro de los
márgenes de la respectiva cobertura, y en particular sujeto al límite de la suma asegurada.

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Derecho de Seguros
Dentro de los límites impuestos por la póliza, la medida de indemnización por pérdida o
daño de la cosa asegurada, es el valor intrínseco o comercial de esta especie a la fecha del
siniestro. Se excluye todo el valor sentimental, lo mismo que todo daño consecuencial, como sería
la pérdida de uso del automóvil asegurado, que se deriva de un accidente que le causa daños, a
menos que ese daño consecuencial se encuentre específicamente asegurado.

El principio de indemnización se encuentra consagrado en el artículo 550 del Código de


Comercio, que dice: “Respecto del asegurado, el seguro de daños es un contrato de mera
indemnización y jamás puede constituir para él la oportunidad de una ganancia o
enriquecimiento”

Finalmente, es importante destacar en que este principio se aplica integralmente solo


respecto de los seguros reales, es decir aquellos seguros que amparan los riesgos de daños a que
están sometidas las cosas. No se aplica en cambio a los seguros personales y los seguros
patrimoniales.

D) El Derecho a Subrogación del Asegurado.

De acuerdo a las denominaciones del principio o derecho de subrogación se identifica la


facultad que tiene la compañía aseguradora que paga una indemnización, de perseguir la
restitución de lo pagado, por parte de los terceros que tengan responsabilidad en la ocurrencia del
siniestro.

En virtud de este derecho, el asegurador podrá ejercer sin necesidad de cesión del
asegurado todos los derechos que éste que derivan de su calidad de perjudicado quedando
incluidos los que tengan causa según sea el caso en el contrato o en el hecho culpable, negligente
o doloso de terceros.

Este derecho está reconocido por el artículo 534 del Código de Comercio, de manera tal
que opera sin necesidad de que conste en el contrato de seguro, y en uso de él, el asegurador
puede demandar de todos los terceros responsables de los daños, el reintegro de lo que haya
debido pagar al asegurado con motivo de dichos daños.

La norma legal referida dispone lo siguiente: “Por el pago de la indemnización, el


asegurador se subroga en los derechos y acciones que el asegurado tenga en contra de terceros en
razón del siniestro”.

En nuestra legislación el derecho de subrogación está sujeto a las siguientes reglas:

1.- El asegurador debe haber pagado la indemnización al asegurado, pago que lo hace
titular de los derechos para perseguir el recobro de lo pagado, en contra de los terceros
responsables y responsable del siniestro; y

2.- Es necesario que la liquidación e indemnización del siniestro se haya ajustado al


contrato y a la Ley

3.- Desde el punto de la doctrina, se estableció que procede el derecho de subrogación en


cualquier tipo de seguros y no sólo en los seguros de daños.

4.- El asegurado tiene la obligación de abstenerse de incurrir en cualquier acción u omisión


que pueda perjudicar el derecho de subrogación del asegurador, ya que la Ley lo hace
“responsable por sus actos u omisiones que pueda perjudicar el ejercicio de las acciones en que el
asegurador se haya subrogado”.

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Apunte Derecho Comercial II
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E) La Contribución en la Pluralidad de Seguros.

Este principio está determinado como una condición implícita en los contratos de seguro
en los que opera el principio de indemnización. Este principio sostiene que si existe otro contrato
o contratos de seguros de indemnización que protejan el mismo interés sobre el mismo objeto y
contra el mismo riesgo, la carga de la reclamación del asegurado en caso de siniestro deberá
repartirse a prorrata de la cobertura entregada por cada uno de los aseguradores.

Este principio cuenta con los siguientes aspectos:

1.- El principio de contribución se aplica sólo a los contratos de seguro de indemnización.


En consecuencia, no tiene aplicación en el caso de seguros de personas.

2.- Constituye una solución equitativa para la distribución del peso de la indemnización
entre los varios aseguradores con contrato de seguro de indemnización vigente que cubran el
mismo objeto, que se aplican aunque las pólizas no la prevean expresamente.

3.- Para la aplicación de éste principio los seguros deben proteger:

a) El mismo interés;

b) El mismo objeto; y

c) El mismo riesgo.

F) La causalidad en el Seguro.

La relación de causalidad en el contrato de seguro apunta a determinar si un siniestro


encuentra o no cobertura, cuando en su ocurrencia confluyen más de una causa. Las causales
concurrentes se denominan “concausas”.

La causalidad precisa analizar las circunstancias de hecho que explican fácticamente el


daño, análisis que ha de conducir a determinar cuál es la causa que lo ocasionó, para determinar
si está o no cubierta por el seguro.

G) La Consensualidad.

Esta característica se refiere a la forma en que se perfecciona el contrato de seguro.

El antiguo artículo 514 del Código Comercio, disponía que “el seguro es un contrato
solemne, que se perfecciona y prueba por el otorgamiento de un documento denominado póliza”.
La póliza según dicho texto podía extenderse como escritura pública, privada u oficial, aunque
normalmente se otorga mediante simple instrumento privado.

Bajo las normas introducidas por la nueva Ley, se flexibilizó la formación del contrato de
seguro, que pasa a ser consensual y cuya existencia y condiciones se pueden acreditar por todos
los medios de prueba, sobre la base de que exista un principio de prueba por escrito (art. 515 Cód.
Comercio). Sin embargo, para una mayor certeza jurídica y protección de los asegurados, la
propuesta de celebrarlo y la modificación de un contrato ya celebrado (endoso) deben constar por
escrito.

La consensualidad del contrato de seguro que introduce la nueva Ley es la forma más
comúnmente aceptada en las legislaciones modernas, aun cuando pocas lo expresan tan
derechamente y sin ambigüedades como el texto de la nueva Ley. Los peligros que comúnmente
se adjudican a esta alternativa de contratación en comparación con la solemnidad del
perfeccionamiento y prueba por escrito, se enfrentan por la Ley exigiendo que la consensualidad
se apoye en un principio de prueba por escrito que conste en cualquier sistema de transmisión y
registro digital o electrónico de la palabra escrita o verbal, porque los tipos o modalidades que da
la norma, son meros ejemplos.

En tales documentos debe constar inequívocamente el consentimiento informado del


asegurado, que debe prestarse sobre la base de la aceptación de su proposición de celebrar el

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
contrato por parte del asegurador, y esa proposición debe ser expresada sobre la base de la
debida información que éste le proporcione sobre el contrato de seguro que se pretende acordar.

2.- REQUISITOS ESENCIALES DEL CONTRATO DE SEGURO. SANCIÓN DE NULIDAD.

Son requisitos esenciales de un contrato aquellos sin los cuales el contrato no produce
efecto alguno o degenera en otro contrato diferente. Así, una compraventa sin precio es en
realidad una donación y sin cosa vendida o sin obligación del dueño de entregarla al comprador, es
un contrato que no produce efecto alguno.

Conforme a las normas del antiguo Código de Comercio de 1865, los requisitos esenciales
del contrato de seguro eran el riesgo, el interés asegurable y la estipulación de prima.

En la nueva legislación han permanecido como requisitos esenciales el riesgo y la


estipulación de prima, pero ha dejado de serlo el interés asegurable y se ha agregado uno nuevo,
la obligación condicional del asegurador. La norma legal del artículo 521 del Código de Comercio
dispone que: “Art. 521: Requisitos esenciales del contrato de seguro. Nulidad. Son requisitos
esenciales del contrato de seguro, el riesgo asegurado, la estipulación de prima y la obligación
condicional del asegurador de indemnizar.

La falta de uno o más de estos elementos acarrea la nulidad absoluta del contrato.

Sin nulos absolutamente también, los contratos que recaigan sobre objetos de ilícito
comercio y sobre aquellos no expuestos al riesgo asegurado o que ya lo han corrido”

A continuación se analizarán estos requisitos esenciales:

A) El Riesgo:

Antes de todo es necesario precisar la noción de riesgo y, como ya se ha dicho, el Código lo


hace en el Art. 513 letra t), diciendo que riesgo es: “la eventualidad de un suceso que ocasiones al
asegurado o beneficiario una pérdida o una necesidad susceptible de estimarse en dinero”.

En esencia, la existencia del riesgo unida al interés en que no se materialice es el objeto


del seguro. Sin que exista un riesgo la contratación del seguro no tendría objeto ni justificación ya
que ni el asegurado estaría expuesto a una pérdida ni el asegurador a la de pagar una
indemnización.

El riesgo puede emanar de circunstancias que pueden ocurrir por caso fortuito, por un
hecho de terceros o por una acción u omisión del propio asegurado.

El Código Civil define el caso fortuito o fuerza mayor como “el imprevisto al que no es
posible resistir, como el naufragio, el terremoto, la guerra, los actos de autoridad ejercidos por un
funcionario público, etc.”

Conforme al amparo de la nueva Ley no sólo son asegurables los riesgos emanados de
caso fortuito, sino también los que provienen de actos culpables del propio asegurado.

El nuevo art. 535 del Código, titulado: “El asegurador no está obligado a indemnizar el
siniestro que se origine por dolo o culpa grave del asegurado o del tomador en su caso, salvo
pacto en contrario para los casos de culpa grave”.

Entonces, más claro resulta expresar que los únicos eventos que hoy en día no pueden
asegurarse, son aquellos hechos o daños provenientes de actos voluntarios o intencionales del
propio asegurado, porque la culpa grave de éste, si bien en principio no está cubierta
naturalmente puede ser cubierta por pacto expreso.

El riesgo en ningún caso es o puede ser una abstracción teórica, sino que puede consistir
en una circunstancia concreta, que puede ocurrir, con mayores o menores posibilidades de
materializarse, y que puede afectar una cosa, un derecho, un patrimonio o a una persona.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
La noción de riesgo está, de este modo, íntimamente vinculada con el concepto de interés
asegurable, porque para que un evento sea riesgoso para alguien, es preciso que dicha persona
tenga un interés concreto en prevenir los daños que puedan afectar al objeto del seguro.

Lo que caracteriza al riesgo es su carácter de hecho eventual y posible pero no cierto. De


esta manera, el riesgo se extiende en todo el campo comprendido entre la certeza y la
imposibilidad, ya que los eventos ciertos o los que son imposibles de ocurrir, no pueden configurar
un riesgo.

De allí que una casa no puede ser asegurada contra el riesgo de naufragio, porque es
imposible que tal fenómeno ocurra, a menos que se trate de una casa prefabricada que es
conducida por vía marítima.

Si una cosa no está expuesta al riesgo que el asegurador ha tomado a su cargo el contrato
es nulo, porque le falta causa y la causa en el seguro es la existencia de un riesgo.

B) Obligación condicional del asegurador:

Bajo las antiguas normas del Código de Comercio este requisito, ahora esencial, no
figuraba. De hecho en la mayoría de las legislaciones tampoco figura, entendiéndose tácitamente
comprendido en el elemento del riesgo, ya que desde la perspectiva del asegurador que ha
otorgado una cobertura, el riesgo consiste en que por materializarse este riesgo en un siniestro,
deberá indemnizar al asegurado o beneficiario.

Sin embargo, desde el punto de vista de la celebración del contrato, y de las


contraprestaciones a que están obligadas las partes de un contrato bilateral, está mejor expresar
el requisito de validez en la forma que lo ha establecido la Ley chilena, toda vez que, de la misma
manera que en la compraventa el vendedor se obliga a entregar la cosa vendida y el comprador a
pagarle el precio, en el seguro, el asegurador se obliga a indemnizar el riesgo cubierto, si se
materializa en un siniestro y el asegurado a pagarle por dicha cobertura una prima, y esa
obligación es, por lo tanto, condicional.

Desde la perspectiva del asegurado, la causa que lo impulsa a celebrar el contrato es,
justamente, la circunstancia de que el asegurador contrae la obligación de indemnizarlo si se
materializa el riesgo previsto en el contrato. Para el asegurador, la causa que impulsa a celebrarlo
es la obligación del asegurado de pagarle una prima por ello.

La obligación de indemnizar que contrae el asegurador está prevista en el art. 529 N°2, y
es condicional porque está sujeta a un evento futuro e incierto, porque no se sabe si el siniestro va
a ocurrir o no, o al menos, se ignora cuándo ocurrirá, como en el caso del seguro de vida. Su
contenido está señalado en la propia definición del contrato que contiene el art. 512, según el
cual consiste en “indemnizar el daño que sufriere el asegurado, o a satisfacer un capital, una renta
u otras prestaciones pactadas”.

A su vez, en los seguros de daños el asegurador deberá “indemnizar el siniestro en dinero,


a menos que se haya estipulado que pueda hacerlo mediante la reposición o reparación de la cosa
asegurada” (art. 563).

C) Estipulación de prima.

El último de los tres elementos esenciales de todo contrato de seguro es la prima a la que
el art. 513 del Código de Comercio define como “la retribución o precio del seguro”.

D) Situación especial del interés asegurable.

En la nueva Ley chilena sobre contrato de seguro el interés asegurable ha dejado de se


runo de los requisitos de validez del contrato, toda vez que es perfectamente admisible celebrarlo
en consideración a la existencia de un interés asegurable que existirá o se espera que exista en el
futuro.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
De acuerdo al art. 520 dentro de las normas generales del contrato y lo reitera el art. 546
para el seguro de daños, mas no así el art. 589, relativo a los seguros de personas, en el que se
exige la existencia del interés asegurable al tiempo de contratar, diferencia que está tácitamente
reconocida en la definición del interés asegurable contemplada en el aert. 513 letra N.

El texto del art. 520 establece que el asegurado debe tener un interés asegurable, actual o
futuro, respecto al objeto del seguro, pero que en todo caso es preciso que tal interés exista al
momento de ocurrir el siniestro.

A su vez el artículo agrega que si el interés no llegare a existir, o cesare durante la vigencia
del seguro, el contrato terminará y el asegurado tendrá derecho a la restitución de la parte de la
prima no ganada por el asegurador correspondiente al tiempo no corrido.

Por su parte, en la misma línea de pensamiento el art. 546 dispone que toda persona que
tenga un interés patrimonial, presente o futuro, lícito y estimable en dinero, puede celebrar un
contrato de seguros contra daños, agregando que si carece de interés asegurable a la época de
sobrevenir un siniestro, el asegurado no podrá reclamar la indemnización; pero en todo caso
tendrá el derecho que le otorga el inciso segundo del artículo 520, es decir, a que al terminarse el
contrato se le restituya la parte de la prima no ganada por el asegurador correspondiente al riesgo
no corrido.

En cambio el art. 589 prescribe que los seguros de personas pueden ser contratados por el
propio asegurado o por cualquiera que tenga interés, sin referirse a un interés futuro, por lo que
estando vinculado a la contratación, el requisito es exigible en ese momento, al contratar. Esta
interpretación del art. 589 es, además la única que se aviene con la definición de interés
asegurable que contempla el art. 513 letra N, que ya se señaló, según el cual es aquél que tiene el
asegurado, en la no realización del riesgo sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 589 en relación a
los seguros de personas. La salvedad no tendría sentido si el régimen fuera el mismo.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
V.- LA CONTRATACIÓN DE SEGUROS

I.- DISTRIBUCIÓN O COMERCIALIZACÓN DEL SEGURO. LOS CORREDORES.

1.-De la Comercialización de Seguros en General.

La comercialización, colocación o distribución de seguros es una de las actividades más


importantes para la institución del seguro, toda vez que, desde la perspectiva del asegurador, a
través de ella éste ejerce su actividad comercial y puede percibir los ingresos por la prima
correspondiente a los contratos de seguro convenidos con los asegurados, lo que constituye,
desde su perspectiva, la causa o motivo por el cual el asegurador ejerce dicho comercio.

Por su parte, desde la perspectiva del asegurado, es a través de los canales de


comercialización de seguros como éste puede obtener la cobertura de los riesgos que le afectan y
contra los cuales quiere protegerse.

La comercialización de los seguros puede efectuarse directamente entre el asegurador y el


asegurado, y ello es así cuando el asegurado se pone en contacto directamente con el asegurador
o sus agentes, solicitándole la cobertura de determinados riesgos.

Otra alternativa es que, a efectos de contratar sus seguros, el interesado tome contacto
con corredores o “brokers”, que actúan como intermediarios independientes en la contratación de
pólizas con cualquier compañía de seguros, orientando y asesorando técnicamente a los
asegurados.

También actúan intermediarios en la contratación de reaseguros.

Los corredores independientes de seguros y reaseguros desarrollan una función que tiene
enorme importancia para la actividad aseguradora. Algunos de ellos se desempeñan como
corredores internacionales de seguros y reaseguros con presencia en muchos países del mundo y
un volumen de negocios que excede con largueza al de muchas de las compañías de seguros
existentes.

2.- Los Corredores de Seguros. Concepto.

Bajo el término genérico de Corredores de Seguros, se distinguen a las personas jurídicas o


naturales que actúan como intermediarios en la contratación de pólizas de seguro, o de reaseguro,
es decir, que facilitan y gestionan la contratación de pólizas, orientando y asesorando
técnicamente a los asegurados.

Los corredores de seguros son auxiliares del comercio de seguros, y tienen la calidad de
intermediarios independientes de las partes del contrato de seguro

El art. 57 del D.F.L. N°251 señala que los corredores de seguros son auxiliares del
comercio de seguros, que “deben asesorar a la persona que desea asegurarse por su intermedio,
ofreciéndole las coberturas más convenientes a sus necesidades e intereses e ilustrándola sobre las
condiciones del contrato, debiendo asistirla durante toda su vigencia, especialmente en las
modificaciones que eventualmente correspondan y al momento de producirse un siniestro. Deben
también asesorar a la compañía aseguradora verificando la identidad de los contratantes, la
existencia de los bienes asegurables y entregándole toda la información que posean del riesgo
propuesto”.

Complementando estos conceptos, el reglamento que rige a los Corredores y Liquidadores


de Seguros señala, por su parte, que “son corredores de seguros las personas naturales o jurídicas
que, registradas como tales en la Superintendencia, actúan como intermediarios independientes
en la contratación de pólizas de seguros como cualquier entidad aseguradora, obligándose a
asesorar a las partes en la forma que establece la Ley y este Reglamento”4

4
Art. 9 del D.S. N°863 de 3 de octubre de 1989

20
Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
Los corredores deberán entregar a todos sus clientes información respecto de la
diversificación de sus negocios y de las compañías con las que trabajen, en la forma que determine
la Superintendencia.

Además, deben constituir una garantía, mediante boleta bancaria o a través de la


contratación de una póliza de seguro que determine la Superintendencia, por un monto no
inferior a la suma más alta entre 500 U.F. o el 30% de la prima neta de los contratos de seguros
intermediados en el año inmediatamente anterior, con un máximo de 60.000 U.F. Estas garantías
están concebidas “para responder del correcto y cabal cumplimiento de todas las obligaciones
emanadas de su actividad y, especialmente, de los perjuicios que puedan ocasionar a los
asegurados que contraten por su intermedio”. (Art. 58 Letra D del D.F. L. N°251).

VI.- LA CONTRATACIÓN DE SEGUROS

II.- CELEBRACIÓN Y MODALIDADES DEL CONTRATO.

1.- Las partes del contrato: El Asegurador.

El contrato de seguro es bilateral, vincula y crea obligaciones recíprocas para dos partes.
Una de ellas es siempre el asegurador. La otra es el asegurado, pero en esta puede darse la
existencia de un contratante y/o un beneficiario distintos de aquél.

El art. 513 define al asegurador como “Aquel que toma de su cuenta el riesgo”.

Conforme al artículo 4° del D.F.L. N°251, el comercio de asegurar riesgos a base de primas,
solo podrá hacerse en Chile por sociedades anónimas nacionales de seguros y reaseguros, que
tengan por objeto exclusivo el desarrollo de dicho giro y las actividades que sean afines o
complementarias a éste, que autorice la S.V.S., mediante norma de carácter general.

Sin perjuicio de lo anterior, cualquier persona natural o jurídica podrá contratar


libremente en el extranjero, de conformidad a la normativa sobre operaciones de cambios
internacionales, toda clase de seguros, a excepción de los seguros obligatorios establecidos por la
Ley y aquellos contemplados en el decreto Ley N°3.500 de 19805. Asimismo las entidades
aseguradoras y reaseguradoras podrán suscribir riesgos provenientes del extranjero.

2.- El Asegurado.

La otra parte en el contrato es el “Asegurado”. Es la persona natural o jurídica a quién le


afectan ciertos riesgos, de los cuales quiere precaverse o liberarse transfiriendo su carga
económica a un asegurador que acepta cubrirlos a cambio del pago de una prima. El art. 513 letra
A del Código de Comercio, lo define como “aquel a quien afecta el riesgo que se transfiere al
asegurador”.

El concepto “transferencia de riesgos” que usa nuestro Código, recepcionando su amplia


aceptación en la doctrina y legislación comparada, está directa pero únicamente ligada con las
consecuencias económicas del riesgo, mas no con su impacto como suceso, como un evento
negativo, que constituye una experiencia siempre desagradable, muchas veces penosa y en
ocasiones, devastadora, porque dicho evento siempre va a afectar –únicamente- al asegurado.

Por ejemplo, es el asegurado contra incendio quien lo sufre directamente, incluso, con
riesgo de su vida o integridad. La contratación del seguro sólo lo libera del impacto negativo desde
el punto de vista económico, en otras palabras, las pérdidas económicas que acarrea la
destrucción de los bienes asegurados como consecuencia del incendio. Si el seguro está bien
contratado, el peso económico del siniestro será íntegramente asumido por el asegurador, que
tendrá que hacerse cargo de indemnizar los daños que produjo. Ese es el verdadero significado y
alcance que tiene el concepto de la transferencia de riesgos en la doctrina internacional.

5
Los seguros del sistema previsional a cargo de las AFP

21
Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
El seguro usualmente es contratado por el mismo asegurado, pero en algunos casos es
contratado por un tercero denominado contratante, contrayente o tomador, que la letra F del
artículo 513 del Código de Comercio define como quien: “celebra el seguro con el asegurador y
sobre quién recaen, en general, las obligaciones y cargas del contrato”.

3.- Cumplimiento de los Requisitos de Validez del Contrato. Capacidad y Consentimiento.

Como cualquier contrato, el seguro debe cumplir con los requisitos generales de validez
que contempla la Ley y además, los que son propios y exclusivos del contrato de seguro.

En cuanto a estos últimos, el artículo 1444 del Código Civil señala que en todo contrato se
distinguen entre cosas o elementos que son de su esencia, cosas o elementos que son de su
naturaleza y cosas que son puramente accidentales.

Los requisitos esenciales que son propios y exclusivos del contrato de seguro los indica el
artículo 521 del Código de Comercio y son la existencia de riesgo, la estipulación de prima y la
obligación condicional del asegurador de indemnizar.

En cuanto a los primeros, los requisitos generales de validez, el artículo 1445 del Código
Civil establece que, para que una persona se obligue para con otra por un acto o declaración de
voluntad es necesario: 1° que sea legalmente capaz; 2°que consienta en dicho acto o declaración y
su consentimiento no adolezca de vicios; 3° que recaiga sobre un objeto lícito; 4° que tenga una
causa lícita.

4.- Iniciativa para la celebración del Contrato. Propuesta y Cotización.

Legalmente, la iniciativa para la formación del contrato de seguro siempre proviene del
asegurado.

El asegurador se sitúa en el mercado ofreciendo sus servicios de protección financiera


contra los riesgos que afectan a las personas a través de medios de propaganda genérica o
personalizada, pero siempre de forma indeterminada, sin referencia a los riesgos concretos ni a los
intereses de dichas personas que se encuentra específicamente afectados. Colaboran en este
esfuerzo de difusión y promoción, sus agentes de ventas y los corredores de seguros
independientes.

Pero, como hemos dicho, el inicio concreto de la formación del consentimiento para la
celebración de un contrato de seguro corresponde siempre al asegurado y puede provenir de dos
iniciativas suyas, la presentación de una propuesta o la petición al asegurador a que presente una
cotización.

El artículo 513 letra Q, define a la propuesta como “la oferta escrita de contratar el seguro,
formulada al asegurador por el contratante, el asegurado o por un tercero a su nombre”. No
obstante, prácticamente en la totalidad de los casos, la propuesta se formula llenando o firmando
el asegurado un formulario proporcionando por el asegurador a través de sus agentes de ventas o
de los corredores de seguros intervinientes.

La cotización está definida por el artículo 513 letra G, como “la oferta escrita del
asegurador para celebrar un contrato de seguro”.

Las cotizaciones se originan casi siempre en los llamados a licitación de seguros que
formulan grandes empresas privadas, o reparticiones de la administración del Estado o Municipal,
que de esta manera, fuera de velar por una adjudicación transparente de seguros por grandes
riesgos y primas, buscan obtener las condiciones de precio que les sean más favorables. En las
bases de licitación se describen los riesgos cuya cobertura se necesita y las demás condiciones de
los seguros que se requieren para cubrirlos, a la vez que, generalmente, se ofrece a los
aseguradores la posibilidad de solicitar aclaraciones o informaciones adicionales sobre las
referidas bases o mayores antecedentes sobre los riesgos que se desea cubrir.

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Derecho de Seguros
5.- Formación del Consentimiento. El principio de prueba por escrito.

El contrato de seguro es ahora, a partir de la nueva Ley N!20.667 de 2013, un contrato


consensual. Así lo prescribe el art. 515 del Código de Comercio.

Sin embargo, la existencia y las estipulaciones del contrato se podrán acreditar por todos
los medios de prueba que contemplen las Leyes, siempre que exista un principio de prueba por
escrito.

Este principio de prueba puede emanar de cualquier documento que conste en fax, telex,
mensajes de correo electrónico, y en general, cualquier sistema de transmisión y registro digital
electrónico de la palabra escrita o verbal.

La póliza es sólo “el documento justificativo del seguro (art. 513 letra P), es decir, un
documento que debe expresar el contenido de un contrato que ya se ha celebrado antes,
acordado y perfeccionado por el simple consentimiento de las partes. En consecuencia, la póliza
no puede apartarse nunca de lo que fue consentido.

6.- Emisión y Entrega de la Póliza.

Una vez formado el consentimiento sobre el contrato de seguro, la compañía aseguradora


debe proceder a emitir la póliza y hacerle entrega de ella al asegurado directamente o por medio
del corredor.

La póliza es un documento, específicamente es el documento justificativo del seguro,


según lo define la letra P del artículo 513. El texto debe corresponder exactamente al tenor de lo
convenido.

El artículo 519 prescribe que el asegurador deberá entregar la póliza, o el certificado de


cobertura, en su caso, al contratante del seguro o al corredor que la hubiera intermediado, dentro
del plazo de cinco días hábiles contado desde la perfección del contrato.

El corredor deberá entregar la póliza al asegurado dentro de los 5 días hábiles siguientes a
su recepción.

El incumplimiento de la obligación de entrega de la póliza dará derecho al asegurado a


reclamar daños y perjuicios al asegurador o al corredor en su caso.

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VII.- LA PÓLIZA.

1.-Importancia.

El artículo 513 letra P, define a la póliza como “el documento justificativo del seguro”, lo
que significa que, en circunstancias normales el texto de la póliza que emite el asegurador una vez
que el contrato de seguro ha sido consensualmente perfeccionado, será aquel que rijas las
relaciones entre las partes, determinando el monto asegurado, el objeto del seguro, los riesgos
cubiertos, las exclusiones, el plazo de vigencia del contrato, los deducibles, el monto de la prima,
las obligaciones de las partes, etc.

No obstante que bajo las normas de la nueva Ley, el contrato de seguro ha pasado a ser
consensual, ello no significa que la póliza haya dejado de ser un documento importante.

En la práctica del comercio de seguros, la póliza de seguro es un documento que casi en la


generalidad absoluta de los casos, está redactado e impreso en formularios, de modo que todos
los seguros de un mismo tipo o ramo, son convenidos entre las partes en conformidad a las
mismas estipulaciones, o entre las estipulaciones alternativas disponibles, salvo pequeñas
variaciones, que también han sido previstas y son objeto de formularios. De modo que, salvo raras
excepciones, lo único que es particular a cada contrato, son las circunstancias o antecedentes
relacionados con el asegurado, con la ubicación y particularidades del riesgo y el monto y
extensión de la cobertura.

La póliza de seguro es normalmente un contrato de adhesión, que consta de un formulario


impreso con anterioridad a su emisión e inclusive, generalmente está impresa, también en el
mismo formulario o en otro distinto alternativo, toda variación que se le pueda introducir, de
manera que dichas modificaciones o variaciones se hacen valer o se suprimen mediante una
simple constancia estampada en el mismo formulario.

2.- Condiciones Generales, Particulares y Adicionales de las Pólizas de Seguro.

En toda póliza de seguro se distinguen dos partes principales, denominadas “condiciones


particulares” y “condiciones generales”, respectivamente. En algunos casos se hace referencia a
“condiciones especiales” y a la “carátula” de la póliza, pero estas últimas denominaciones no son
otra cosa que partes de las condiciones particulares, o formas que ellas revisten en algunos casos.

Son “Condiciones Particulares”, en general, todas las menciones o estipulaciones que se


refieren o están destinadas a especificar las singularidades específicas del contrato que se celebra,
lo que cada seguro en particular tiene de especial o singular y que lo diferencia de todo otro
contrato de seguro que conste en otra póliza aunque otorgue la misma cobertura, a saber, la
persona del asegurado, las cosas aseguradas o el objeto del seguro, el monto asegurado, las
franquicias o deducibles pactados, el importe de la prima, la vigencia de la póliza, la ubicación del
riesgo asegurado, las características del interés asegurable, etc. Por lo tanto, en estricto rigor, no
hay dos pólizas que tengan exactamente las mismas condiciones particulares, porque ello sólo
podría darse en la absurda situación de que como fruto del acuerdo entre asegurado y asegurador,
se emitieran dos pólizas iguales para cubrir el mismo riesgo, lo que no tiene sentido.

En la parte destinada a las condiciones particulares, el formulario de póliza (material o


digital) contiene espacios en blanco, que el asegurador llena con los datos que corresponden, en
cumplimiento de las menciones que exige la Ley.

Son “Condiciones Especiales”, aquellas estipulaciones pactadas para regular una situación
no comprendida en las condiciones generales ni particulares, habitualmente destinadas a
circunscribir, acotar o garantizar la mantención del estado del riesgo en un riesgo asegurado
específico, como es el caso de lo que, en general, se denominan “garantías”.

La “Carátula” de la póliza, corresponde a la primera página de la póliza, en la que se


estampan las condiciones particulares más importantes y destacadas, como el tipo de seguro, la
suma asegurada, el monto de la prima, los deducibles, etc.

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Derecho de Seguros
Las “Condiciones Generales”, son aquellas que, en los seguros comunes se conocen con el
apelativo de “modelos de pólizas”, y en cada modelo registrado las cláusulas están estandarizadas,
son iguales, y su objeto fundamental es describir los riesgos cubiertos y los excluidos. En resumen
las condiciones generales de la póliza son aquella parte del contrato que contiene las
estipulaciones habituales comunes para todos los seguros de un mismo ramo o modalidad y en
ellas se delimita el grado de extensión de la cobertura.

3.- Menciones de las Pólizas.

El artículo 518 del Código de Comercio establece cuales son las menciones que debe
contener la póliza de seguro, esta disposición tiene 2 características:

a) Las menciones que indica no agotan el contenido que puede o deba tener una póliza, ya
que dicha norma señala que “la póliza de seguro deberá expresar a lo menos.”

b) Atendido el verbo utilizado “Deberá”, se colige que se trata de menciones que


obligatoriamente deberán estar incluidas en la póliza, norma imperativa que rige aun para los
contratos de seguros de grandes riesgos.

Las menciones que toda póliza deberá contener son las siguientes:

A) La individualización del asegurador, la del asegurado y la del contratante si no fuere el


mismo asegurado. Si se hubiere designado beneficiario, se indicará su individualización o la forma
de determinarlo.

B) La especificación de la materia asegurada. Esta característica constituye el objeto de la


cobertura que puede ser una persona (en los seguros personales), una cosa o un conjunto de
cosas en los seguros reales, un ´patrimonio en los seguros patrimoniales, una indemnización de
perjuicios en los seguros de responsabilidad civil, la prestación de un servicio como cierto tipos de
seguros de defensa legal, etc.

C) El interés asegurable. Definido en el Art. 513 letra N, como “aquel que tiene el
asegurado, en la no realización del riesgo sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 589 en
relación a los seguros de personas”. Sin embargo el artículo 520 dispone que el asegurado debe
tener un interés asegurable, actual o futuro, respecto al objeto del seguro. En todo caso es preciso
que tal interés exista al momento de ocurrir el siniestro. Así las cosas, se cumple con esta mención
explicitando el interés actual, si ya existiere, o el futuro, que deberá existir indefectiblemente a la
época de sobrevenir el siniestro.

D) Los riesgos que se transfieren al asegurador. Esta mención se refiere el núcleo de la


póliza, la que define la cobertura contratada por el asegurado y que le ha ofrecido amparar el
asegurador. Lo que se refiere a ella es el objeto y contenido de las condiciones de la póliza
llamadas “generales”.

E) La época que en principia y concluye el riesgo para el asegurador. Esta mención se


refiere a la vigencia de la póliza y por lo tanto constituye una de las condiciones particulares del
seguro.

F) La suma o cantidad asegurada o el modo de determinarla. La suma asegurada depende


o está vinculada al valor del objeto de la cobertura, sea este un bien o un conjunto de bienes, o un
monto determinado, es una mención de la póliza que es propio de cada seguro y por lo tanto, es
también una de las llamadas condiciones particulares. Por su naturaleza y alcances esta mención
se aplica a los seguros reales.

G) La prima del seguro, y el tiempo, lugar y forma de su pago. La mención de la prima


forma parte, también, de las condiciones particulares de la póliza. La norma legal prescribe que
hay que especificar su monto y también “el tiempo, lugar y forma de su pago”.

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Derecho de Seguros
H) La fecha en que se extiende y la firma material o electrónica del asegurado. Se trata de
la fecha de emisión material de la póliza, la que no tiene necesariamente que coincidir con la fecha
de perfección del contrato. Que sabemos es consensual, ni con la fecha de inicio de la vigencia de
la cobertura.

I) La firma del asegurado en aquellas pólizas que lo requieran de acuerdo con la Ley. Todas
las pólizas de seguro deben llevar la firma del asegurador, específicamente de quienes
comparecen en su representación.

5.- Control del Texto de las Pólizas por el Organismo Supervisor. El Depósito de Pólizas.

Las condiciones generales de la póliza son una de las más importantes fuentes del Derecho
de Seguros, por medio de la cual se plasma el avance y la ampliación del comercio asegurador y se
da aplicación a la costumbre.

Constituyendo la parte esencial de la póliza, las condiciones generales de la póliza no


pueden sr utilizadas por los aseguradores sin que estén ingresadas al “Depósito de Pólizas” que
lleva la Superintendencia de Valores y Seguros. Es por ello que se dice que en Chile el contrato de
seguros es un contrato dirigido.

Los modelos de pólizas y clausulas adicionales pueden ser elaborados por una Compañía
de Seguros en particular o por un acuerdo entre varias de ellas o por la Asociación de Seguros de
Chile, pero en todo caso, conforme a lo expuesto y dispuesto en el artículo 3° letra C del D.F.L.
N°251, deben ser previamente autorizados por la S.V.S., lo que se traduce en su inscripción en el
aludido “Depósito de Pólizas”, para que puedan ser utilizados en los contratos de seguro
correspondiente.

6.- Entrega de la Póliza al Asegurado.

La Ley exige al asegurador, o al corredor, en caso de que en la gestación del contrato haya
intervenido alguno, a hacer pronta entrega de la póliza al asegurado. Ello se justifica porque de esa
manera el asegurado pasa a tener en sus manos el “documento justificativo del seguro” que ha
convenido consensualmente, lo que le proporciona la tranquilidad de que el asegurador ha
asumido efectivamente, los riesgos contra los cuales quiso protegerse.

Es también importante la entrega de la póliza al asegurado para acreditar el seguro,


cuando su contratación viene exigida legal o contractualmente, como es el caso de los seguros
legalmente obligatorios y en los mutuos hipotecarios convenidos con entidades bancarias o
financieras.

7.- Impugnación del Contenido de una Póliza.

Tal como se ha señalado, el contrato de seguro ha dejado de ser solemne ya que la Ley ha
dispuesto expresamente que se forme consensualmente y que la póliza no es otra cosa que el
testimonio escrito de un contrato que se ha perfeccionado con anterioridad. Ello obliga a
considerar la posibilidad de que la póliza no se ajuste exactamente al tenor de lo convenido y a
examinar las consecuencias que de ello deriven.

8.- Modificaciones a la Póliza.

Modificación es todo cambio que se introduzca a las condiciones generales o particulares


del contrato. En el lenguaje de seguros, toda modificación del contrato se materializa mediante los
llamados “endosos”.

La Ley dispone que toda modificación del contrato de seguro debe convenirse y constar
por escrito. En efecto, el artículo 513 letra J, define al endoso como “la modificación escrita de la
póliza, a menos que aparezca que dicho término ha sido empleado en su acepción común”.

Dichas modificaciones pueden referirse a diversas circunstancias, como la ampliación o a


la restricción del riesgo cubierto, el acortamiento del plazo de vigencia, a la renovación de la póliza
o la prórroga temporal de su vigencia, a la cesión del contrato, al cambio del lugar de ubicación del

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riesgo, al cambio de parte o de la totalidad de los objetos asegurados, y en general, cualquiera
alteración en los términos, condiciones o estipulaciones del contrato.

9.- Renovaciones y Prórrogas de Póliza.

Se podría definir la “renovación de una póliza”, como el acto por el cual, mediando
acuerdo expreso o tácito entre las partes, las garantías de la póliza se extienden a un nuevo
periodo de cobertura, generalmente de un año.

En el comercio de seguros, “renovar una póliza” es emitir una nueva póliza de seguro, un
nuevo contrato, para mantener vigente una cobertura, al término de la vigencia de la anterior,
ante un mismo asegurador.

La renovación no implica que la póliza haya de ser exactamente idéntica. Lo importante es


que se trate de cubrir un mismo objeto contra riesgos iguales o similares y en condiciones también
similares a las que regían en la póliza anterior.

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Apunte Derecho Comercial II
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VIII.- OBLIGACIONES DE LAS PARTES

I.- Conceptos Generales.

El contrato de seguro es un contrato sinalagmático o bilateral, es decir, genera


obligaciones recíprocas para las dos partes que normalmente intervienen el asegurador y el
asegurado.

Dichas obligaciones están reglamentadas en la Ley y también en el texto de las


condiciones generales de cada póliza de seguro en particular, aún cuando en estas últimas, bajo el
límite de que no pueden transgredir las normas de la Ley del contrato, porque ésta es imperativa a
menos que contengan disposiciones más beneficiosas para el asegurado.

La esencial y finalidad de todo contrato, y el seguro no es una excepción, está constituida


precisamente por las obligaciones que contraen las partes, una en beneficio de otra.

Es más, resulta posible afirmar con toda certeza que cada parte celebra y suscribe el
contrato en el interés de que la otra cumpla sus obligaciones correlativas, o a lo menos, aquellas
de dichas obligaciones que le interesan a la primera. Así, el asegurado celebra el contrato en el
interés de que, si se produce un siniestro, la Compañía Aseguradora cumpla con su obligación de
indemnizarlo, y por su parte, esta última concurre al contrato en el interés de recaudar las primas
que el asegurado contrae la obligación de pagarle, porque esa es la finalidad del comercio de
seguros que constituye su objeto social.

1.- Obligaciones del Asegurado.

Como asegurado, tiene las siguientes obligaciones:

a) Informarse responsablemente y leer los documentos que se le presenten para contratar


un seguro, de manera tal de comprender el contenido y las características de los servicios
ofrecidos.

B ) Informar o declarar sinceramente los riesgos que desea asegurar, a fin de permitir a la
Compañía de Seguros identificar el objeto asegurado y apreciar la extensión de los riesgos
que va a asumir.

c) Prestar el debido cuidado a los bienes asegurados y prevenir la ocurrencia del siniestro.

d) No agravar o extender los riesgos asegurados.

e) Pagar la prima del seguro, en la forma y plazo convenido con la Compañía de Seguros. El
incumplimiento de esta obligación puede liberar a la aseguradora de su obligación de
indemnizar el siniestro, conforme a las condiciones de la póliza respectiva.

f) Conservar los objetos siniestrados y tomar todas las medidas necesarias para salvar o
recuperar el objeto asegurado o para conservar sus restos.

g) Informar o denunciar el siniestro, indicando sus causas, consecuencias y demás hechos


que permitan a la Compañía de Seguros imponerse debidamente del suceso. El denuncio
del siniestro debe realizarse en la aseguradora, en el plazo previsto en la póliza el que
varía según los distintos tipos de seguros de que se trate.

h) Proporcionar a la compañía de seguros o al liquidador de siniestros todos los


antecedentes requeridos.

Es importante destacar que el incumplimiento de los deberes como asegurado podría


significar el rechazo del pago de la indemnización o el término anticipado del contrato de seguro.

Además, las pólizas pueden establecer obligaciones especiales al tipo de riesgo asegurado.

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2.- Obligaciones del Asegurador.

Son Obligaciones de las compañías aseguradoras:

a) entregar la póliza.

b) Prestar asistencia al asegurado, según lo dispuesto en el art. 529 N°1 del Código de
Comercio, que dispone:

“Cuando el seguro fuere contratado en forma directa, sin intermediación de un corredor


de seguros,. Prestar asesoría al asegurado, ofrecerle las coberturas más convenientes a sus
necesidades e intereses, ilustrarlo sobre las condiciones del contrato y asistirlo durante toda la
vigencia, modificación y renovación del contrato y al momento del siniestro. Cuando el seguro se
contrate en esta forma, el asegurador será responsable de las infracciones, errores y omisiones
cometidos y de los perjuicios causados a los asegurados”.

c) La obligación condicional del Asegurador de Indemnizar el Siniestro. La obligación de


indemnizar los siniestros que ocurran al amparo de la póliza de seguro que emita es, sin duda, la
más importante y común de las obligaciones que impone el contrato de seguro al asegurador, y ha
sido erigida por el legislador en requisito esencial de su validez.

En efecto, según se estudió en el artículo 521 del Código de Comercio, establece que son
requisitos esenciales del contrato de seguro, el riesgo asegurado, la estipulación de prima y la
obligación condicional del asegurado de indemnizar. Y reafirma su importancia cuando en el inciso
segundo de dicha disposición se expresa que “La falta de uno o más de estos elementos acarrea la
nulidad absoluta del contrato”.

d) Obligación de reembolsar ciertos gastos al asegurado. El propósito del legislador era


haber contemplado en un solo artículo, la enumeración de todas las obligaciones del asegurador.
Ello justifica la referencia que hace el inciso primero del artículo 529 a la obligación de entregar la
póliza al asegurado, que está regulada en otro artículo, el 519. Pero el propósito no se cumplió:
quedó sin incluirse en el artículo 529, ni directamente ni por vía referencial, la obligación
contemplada en el penúltimo inciso del artículo 524: la de “reembolsar los gastos en que
razonablemente haya incurrido el asegurado para cumplir las obligaciones expresadas en el
número 6 y, en caso de siniestro inminente, también la que prescribe en el número 4”.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
IX.- LA PRIMA

1.- Concepto.

El artículo 513 letra Q, define a la prima como “La retribución o precio del seguro” y ella se
encuentra regulada por los artículos 527 y 528 del Código de Comercio.

La estipulación de prima constituye un elemento del contrato que tiene gran importancia
porque, por una parte, es la causa o motivo que induce al asegurador a celebrar el contrato, y por
otra, constituye un requisito de validez de éste, según lo establece el artículo 521, de modo que si
falta dicha estipulación ello acarrea la nulidad absoluta del contrato de seguro, según lo prescribe
el inciso segundo de dicha norma legal.

Por su parte el artículo 527 inciso segundo, la prima puede consistir en una cantidad de
dinero, en la entrega de una cosa o en la ejecución de un hecho estimable en dinero, lo que
admite la posibilidad de que su importe sea pagado:

a) En dinero, lo que constituye la norma general, siendo del caso hacer notar que en Chile,
su monto, al igual que el del seguro, deben estar expresados en unidades de fomento, en moneda
extranjera u otra modalidad de reajuste que acepte la superintendencia.

b) Con una cosa o cosas, es decir, mediante una dación en pago; y

c) Mediante la prestación de un servicio o un hecho estimable en dinero, como por


ejemplo, el pago de seguros mediante servicios de publicidad que el asegurado le preste al
asegurador que brinda la cobertura.

2.- Cálculo y determinación de la Prima.

La determinación de la prima debe ser siempre, al menos en teoría, la consecuencia de un


cálculo técnico correcto. En la práctica, sin embargo, en muchos casos es el resultado de una
negociación comercial ordinaria en cuyo ajuste influyen otros factores, los que corresponden a los
siguientes:

a) El costo técnico de los riesgos, o la llamada prima pura, que corresponde al porcentaje
sobre la suma asegurada determinado por la Ley de los grandes números y el cálculo de las
probabilidades en correspondencia a datos estadísticos con que ocurren siniestros en el ramo
respectivo.

b) El costo de producción o venta de seguros.

c) El costo de administración.

d) Los impuestos y gravámenes que afectan directamente a la prima y que según nuestra
legislación está expresada dentro del 19%de IVA.

e) La utilidad determinada o esperada por la Compañía de Seguros, como resultado final


de sus operaciones.

3.- Obligación de Pagar la Prima.

El artículo 524 N°3, dispone que el asegurado está obligado a pagar la prima en la forma y
época pactadas. Esta obligación del asegurado, según lo pactado por las partes, puede que deba
cumplirse al momento de la contratación de la póliza o durante la vigencia del contrato.

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Derecho de Seguros
4.- Incumplimiento de la Obligación de Pagar la Prima.

Al amparo de la legislación anterior a la Ley 20.667, sin perjuicio de otros derechos del
asegurador insertos en un mecanismo muy complejo, que lo hacía inoperable en la práctica, la
falta de pago de la prima permitía –sin mucho sustento legal, dada la existencia de dicho complejo
sistema alternativo- oponer la excepción de contrato no cumplido, contenida en el artículo 1552
del Código Civil, a los eventuales reclamos de indemnización y negarse a indemnizar los siniestros
que se produjeren. Dicha excepción es la que en la práctica jurídica se traduce en la conocida
expresión “la mora purga la mora”.

Las deficiencias de la regulación del Código, obligaron a la SVS a dictar normas


administrativas supletorias y a las aseguradoras a emplear sistemas alternativos, uno de los cuales
consistía en la introducción de una cláusula en todos los modelos de pólizas, que establecía la
resolución anticipada del contrato de seguro por falta de pago de la prima, que operaba al
vencimiento del plazo de quince días contado desde la fecha en que el asegurador enviaba una
carta en tal sentido al asegurado, dirigida al domicilio que el contratante hubiera señalado en la
póliza. La SVS inscribió en el registro de pólizas, sin reparos, todos los textos que incluían ésta
cláusula.

La situación ha sido corregida legalmente por el texto del nuevo artículo 528 del Código de
Comercio, cuyo tenor es el siguiente:

“Artículo 528. No pago de la prima. La falta de pago de la prima producirá la terminación


del contrato a la expiración del plazo de quince días contado desde la fecha de envío de la
comunicación que, con ese objeto, dirija el asegurador al asegurado y dará derecho a aquél para
exigir que se le pague la prima devengada hasta la fecha de terminación y los gastos de
formalización del contrato.

Producida la terminación, la responsabilidad del asegurador por los siniestros posteriores


cesará de pleno derecho, sin necesidad de declaración judicial alguna”.

De acuerdo con esta norma, en caso de falta de pago de la prima, para desligarse de
responsabilidad por los siniestros sobrevinientes el asegurador deberá provocar la terminación
anticipada del contrato, la que se producirá a la expiración del plazo de quince días contados
desde la fecha de envío de la comunicación que, con ese objeto, le dirija al asegurado.

Como puede advertirse, esta situación legal ha venido a institucionalizar el sistema de la


cláusula contractual que ya existía en uso en el mercado.

En todo caso, la falta de pago de la prima dará derecho al asegurador para exigir que se le
pague la prima devengada hasta la fecha de terminación y los gastos de formalización del
contrato.

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Apunte Derecho Comercial II
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X.- TERMINACION E INEFICACIA DEL CONTRATO DE SEGURO

1.- Exposición General.

El contrato de seguro, al igual que cualquier otro, está expuesto a verse afectado por
alguna causal de ineficacia, o por una que produzca su terminación anticipada.

De partida, está expuesto a las causales de nulidad absoluta y relativa que contempla el
Código Civil.

Tratándose de la primera, la nulidad absoluta, ésta puede provenir de una causal de


incapacidad absoluta que afecte al asegurado y que le impide celebrar un contrato sin
intervención de su representante legal, por adolecer el contrato de objeto o causa ilícitos, o por
cualquier otro defecto u omisión de algún requisito o formalidad prescrita por la Ley para
otorgarle valor a ciertos actos o contratos en consideración a su naturaleza, como era el caso de
que el contrato de seguro no constare por escrito, en el régimen legal previo a la Ley N° 20.667, ya
que ésta última atribuyó al seguro el carácter de consensual.

Respecto de la nulidad relativa, ésta puede provenir de cualquier otro vicio que no
conlleve la sanción de nulidad absoluta, como lo expresa el inciso final del artículo 1683 del Código
Civil. En esa categoría tienen cabida los vicios del consentimiento entre los cuales está por
ejemplo, que quién aparece como representante legal de una de las partes carece de personería.

Sin embargo, en relación a esto último, con el objeto de resguardar al asegurado, el inciso
final del nuevo artículo 518 del Código de Comercio, introdujo una norma por virtud de la cual “se
presume que actúan en representación del asegurador, quienes firman las pólizas o documentos
que las modifiquen, y que sus firmas son auténticas”.

2.- Nulidad por falta de alguno de los requisitos esenciales del contrato.

El artículo 521 del Código de Comercio, establece que son requisitos esenciales del
contrato de seguro; el riesgo asegurado, la estipulación de prima y la obligación condicional del
asegurador de indemnizar.

A continuación agrega que la falta de uno o más de estos elementos acarrea la nulidad
absoluta del contrato de seguro.

El inciso final del artículo 521 del Código de Comercio, agrega que son nulos
absolutamente, también los contratos que recaigan sobre objetos de ilícito comercio y sobre
aquellos no expuestos al riesgo asegurado o que ya lo han corrido.

Esta novedad es sólo aparente, porque ambos casos dan cuenta explícitamente de
situaciones en las cuales falta uno de los requisitos de validez que contempla el primer inciso de
ésta norma: el riesgo. La existencia de la disposición entonces, sólo se justifica por el interés del
legislador de hacer énfasis y aplicación de éste requisito, que tanta importancia tiene en el
contrato de seguro.

3.- Termino de la vigencia del contrato.

La ineficacia del contrato surge aquí, como consecuencia de la llegada del momento
previsto por las partes para que expire la cobertura. El contrato termina porque se acaba el
espacio de tiempo pactado por las partes para que rigiera ; deja de tener aplicación.

Respecto a este elemento fundamental, el sometimiento de la validez del contrato al


elemento temporal, se refiere al artículo 523, conforme al cual, “los términos de la vigencia del
contrato serán fijados en la póliza”.

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4.- Declaración incorrecta o reticencia del contratante sobre la extensión de los riesgos.

Tal como se ha mencionado anteriormente, la primera de las obligaciones del asegurado al


contratar es la de “declarar sinceramente todas las circunstancias que solicite el asegurador para
identificar la cosa asegurada y apreciar la extensión de los riesgos” (art. 524 N°1 Código de
Comercio).

Si la declaración efectuada al asegurador es incorrecta y guarda relación con una


información que el asegurador le haya solicitado proporcionar al asegurado, según lo previene el
artículo 525 del Código de Comercio, aquél podrá rescindir el contrato, a condición de que el
contratante hubiera incurrido inexcusablemente en errores, reticencias o inexactitudes
determinantes del riesgo.

Los requisitos para que opere la rescisión en este caso son los siguientes:

a) Que se trate de errores, reticencias o inexactitudes en la información que sean


determinante del riesgo en el sentido de que influyan directa y gravemente en la
peligrosidad, grado o intensidad del riesgo.
b) Que esa información haya sido solicitada por el asegurador;
c) Que el asegurador no haya conocido o debido conocer por sí mismo dichos antecedentes
sobre el riesgo antes de celebrar el contrato;
d) Que el asegurador no acepte a que se subsanen ni los acepte expresa o tácitamente;
e) Que la reticencia del asegurado en informarlo haya sido inexcusable

Por último, cabe señalar que en caso de que los errores, reticencias o inexactitudes sobre
el riesgo asegurado no revisten alguna de las características precisadas anteriormente, el
asegurador sólo podrá proponer una modificación a los términos del contrato, para adecuar la
prima o las condiciones de la cobertura a las circunstancias no informadas.

5.- Agravación de los riesgos no informada al asegurador.

El artículo 526 del Código de Comercio, contempla otra posibilidad para que el asegurador
pueda poner término anticipado al contrato de seguro, que surge de la situación conocida como
“agravación de riesgos”, esto es en un aumento de la intensidad o del grado del riesgo que fue
aceptado por el asegurador, ocurrida con posterioridad a la celebración del contrato, sea que
dicha agravación provenga de causas imputables al asegurado o provenga de circunstancias ajenas
a éste, a condición de que dicha agravación de los riesgos sea sustancial.

Esta norma expresa que si el siniestro no se ha producido, el asegurador podrá dentro del
plazo de 30 días a contar del momento en que hubiere tomado conocimiento de dicha agravación
de riesgo, terminar el contrato, a cuyo efecto deberá comunicar al asegurado su decisión de
rescindirlo a menos que opte por la alternativa de proponer una modificación a los términos del
mismo para adecuar la prima o las condiciones de la cobertura de la póliza.

En este último caso, si el asegurado rechaza la proposición del asegurador o no le da


contestación dentro del plazo de 10 días contado desde la fecha de envío de la misma, el
asegurador podrá también dar por rescindido el contrato, caso este último en que la rescisión se
producirá a la expiración del plazo de treinta días contado desde la fecha de envío de la respectiva
comunicación.

La facultad que concede esta norma al asegurador, para poner término al contrato o
proponer una modificación a sus condiciones, no está sujeta al requisito de que el asegurado haya
incumplido su obligación de comunicarle dicha agravación ya que sólo está condicionada –
evidentemente- a que el asegurador “hubiere tomado conocimiento de la agravación de los
riesgos”.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
6.- Falta de pago de la prima.

De acuerdo a lo prevenido en el artículo 528 del Código de Comercio, la falta de pago de la


prima producirá la terminación del contrato a la expiración del plazo de 15 días contado desde la
fecha de envío de la comunicación que, con ese objeto, dirija el asegurador al asegurado.

Por lo tanto, dicha terminación se produce a condición de que el asegurador decida


acogerse a esta disposición, enviando al efecto la comunicación indicada en el artículo 528.

Ello no obsta al derecho del asegurador para exigir que se le pague la prima devengada
hasta la fecha de terminación y los gastos de formalización del contrato.

Recordemos que solo desde el momento en que, conforme a lo anteriormente indicado,


se produzca la terminación del contrato, cesará de pleno derecho la responsabilidad del
asegurador por los siniestros posteriores, sin necesidad de declaración judicial alguna.

Lo anterior significa que esta norma introduce dos modificaciones al sistema normal que
rige la resolución de los contratos por incumplimiento de las obligaciones de una de las partes:

a) Se produce de pleno derecho, sin necesidad de declaración judicial alguna; y como


consecuencia,

b) No puede ser enervada por el pago de la prima adeudada que haga el asegurado
moroso, luego del envío de la comunicación, a menos que el asegurador lo acepte.

7.- Ineficacia del contrato en los casos de Siniestros originados con Dolo, o Culpa Grave del
propio Asegurado.

La norma del artículo 535 del Código de Comercio, según la cual el asegurador no está
obligado a indemnizar el siniestro que se origine por dolo o culpa grave del asegurado o del
tomador en su caso, salvo pacto en contrario para los casos de culpa grave, no está dirigida a la
ineficacia definitiva del contrato, es decir, no contempla ni la nulidad ni la terminación anticipada
del mismo, sino solamente a privar de cobertura en el caso concreto, o sea, de la eficacia natural
del contrato de seguro, que es la de permitir al asegurado obtener del asegurador, la
indemnización de los siniestros que sufra.

Esta norma constituye una modificación importante a la normativa original del Código de
Comercio, cuyo artículo 552 determinaba que el asegurador no estaba obligado a indemnizar la
pérdida o deterioro procedentes de vicio propio de la cosa, de un hecho personal del asegurado o
de un hecho ajeno que afecte civilmente la responsabilidad de éste, agregando que el asegurador
podía tomar sobre sí, en virtud de una estipulación expresa, los riesgos provenientes de vicio
propio de la cosa pero que le era prohibido constituirse responsable de los hechos personales del
asegurado.

Esta norma deficientemente redactada, en su interpretación literal estaba, además


absolutamente al margen de la evolución del derecho de seguros en el mundo, puesto que excluía
todos los siniestros derivados de un hecho personal del asegurado, sin distinción alguna.

La nueva norma introducida por la Ley N°20.667, permite naturalmente cubrir los
siniestros a causa de culpa leve del propio asegurado y además, por pacto expreso, los
provenientes de culpa grave de éste.

Los únicos siniestros que por evidentes razones de orden público están absolutamente
excluidos de cobertura, legalmente, son los causados dolosamente por el propio asegurado.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
8.- Terminación Anticipada del Contrato por extinción de los riesgos o del interés asegurable.
Situación de la disminución de riesgos.

Se enfatiza en la doctrina que el seguro existe para cubrir riesgos; que en consecuencia sin
riesgos la institución no se justifica y que la falta de riesgo anula el contrato porque aquél es un
requisito de validez de éste.

En estricta concordancia con lo anteriormente expresado, el nuevo artículo 536 del Código
de Comercio expresa que el seguro termina si el riesgo se extingue después de celebrado el
contrato.

Producido dicho efecto, si aún restara vigencia temporal al contrato, el asegurador deberá
hacer devolución de la prima proporcional correspondiente, salvo el caso que la extinción se
produzca precisamente por un siniestro a causa de dichos riesgos.

La misma disposición regula la situación derivada de una disminución de los riesgos,


estableciendo que en ese caso, la prima se ajustará al riesgo que efectivamente asuma el
asegurador desde el momento en que éste tome conocimiento de ello.

Prescribe, sin embargo, que esta regla no tendrá aplicación en los seguros de personas,
salvo en la modalidad de accidentes personales.

Lo anterior se justifica porque en la mayoría de los seguros de personas, sobre todo los de
duración indefinida, a largo plazo, o por toda la vida del asegurado, la disminución de riesgos, al
igual que su agravación, a la que se refiere el inciso final del artículo 526 del Código de Comercio,
figuran entre las contingencias naturales del contrato y deben estar contempladas en el cálculo de
la prima correspondiente.

Tratándose del interés asegurable, el artículo 520 del código de Comercio, contempla la
norma general que le es aplicable, en tanto que el artículo 546 trata del interés en el seguro de
daños y el artículo 589 se refiere al interés asegurable en los seguros de personas.

El primero sanciona en forma expresa, solamente la circunstancia de que el interés no


llegue a existir después de haberse celebrado el contrato, y lo hace determinando la terminación
del contrato. Es importante dejar en claro que, salvo en los seguros de personas, es válida la
celebración de un contrato de seguro sin la existencia de un interés asegurable en ese momento,
pero debiendo existir éste, a lo menos, a la época del siniestro, solución que también se aplica a
los seguros marítimos.

Si a la época del siniestro no existe el interés asegurable, porque nunca existió, o porque
habiendo existido, se extinguió con posterioridad, la sanción consiste en la ineficacia del contrato,
es decir, la imposibilidad de que el asegurado lo invoque para cobrar la indemnización de un
siniestro que afecte a la materia asegurada, y paralelamente la terminación del contrato con el
derecho del asegurado a obtener la restitución de la prima “no ganada por el asegurador por el
tiempo no corrido”.

Tratándose de los seguros de personas, el nuevo artículo 589 del Código de Comercio,
sanciona los seguros contratados sin interés asegurable, con la nulidad absoluta del contrato, es
decir, con la sanción que contemplaba la antigua legislación para la carencia del interés asegurable
en todo tipo de seguros.

Recordemos que el interés asegurable es un elemento que está íntimamente relacionado


con el riesgo, toda vez que no puede haber riesgo que afecte a alguien que no tenga interés en la
conservación de lo que está expuesto a dicho riesgo.

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Derecho de Seguros
9.- Terminación anticipada voluntaria.

Esta situación está prevista en el artículo 537 del Código de Comercio, según el cual las
partes podrán convenir que el asegurador pueda poner término anticipadamente al contrato, con
expresión de las causas que lo justifiquen, salvo las excepciones legales.

En todo caso, la terminación del contrato por voluntad del asegurador, que haya sido
expresamente convenida en el contrato –porque si no está convenida, no procede- se producirá a
la expiración del plazo de 30 días contado desde la fecha de envío de la respectiva comunicación
que al efecto debe dirigirle el asegurado al asegurado.

Por su parte, el asegurado podrá poner fin anticipado al contrato, sin limitación de pacto
previo, salvo las excepciones legales, con la única condición de que se lo comunique al asegurador.
La Ley no señala un plazo para que ésta última extinción anticipada produzca efectos.

En ambos casos la prima se reducirá en forma proporcional al plazo corrido, salvo el caso
de haber ocurrido un siniestro de pérdida total, en el que se entenderá devengada totalmente,
conforme a lo dispuesto en el artículo 527 del Código de Comercio.

Como se advierte, la forma de devolución de la prima es igual en cualquiera de las dos


alternativas, por voluntad del asegurado o del asegurador.

10.- El retracto de Seguros celebrados a distancia.

Los contratos de seguros celebrados a distancia son una figura enteramente nueva que
introdujo la Ley N°20.667, y que abre paso a la contratación electrónica o digital de seguros y en el
futuro, probablemente, por otros medios similares que pongan a disposición del hombre, el
avance vertiginoso de la tecnología.

Este tipo de contratos está definido por el artículo 513 letra V del Código de Comercio,
según el cual son aquellos que se han convenido entre las partes “mediante cualquier sistema de
transmisión y registro digital o electrónico de la palabra escrita o verbal”.

En ellos, bajo el influjo de una norma semejante que contempla nuestra “Ley de
Protección del Consumidor”, el artículo 538 del Código de Comercio, establece que el contratante
o asegurado tendrá la facultad de retractarse de estos contratos dentro del plazo de diez días,
contado desde la fecha que reciba la póliza, sin expresión de causa ni cargo alguno, teniendo el
derecho a la devolución de la prima que hubiere pagado. La norma no pone límites a esta
devolución, de modo que sólo cabe entender que se trata de la totalidad de la prima que haya
pagado.

11.- Situaciones en caso de Quiebra.

El artículo 540 del Código de Comercio, regula los casos de terminación anticipada del
contrato de seguro a causa de quiebra del asegurado o del asegurador.

Esta norma prescribe que una vez declarada la quiebra (insolvencia) del asegurador
estando pendiente los riesgos, el asegurado podrá poner fin anticipado al contrato, en cuyo caso
tendrá derecho a la devolución proporcional de la prima, o bien a exigir que el concurso afiance el
cumplimiento de las obligaciones del fallido.

Por su parte el asegurador tendrá la misma opción si ocurriere la quiebra (insolvencia) del
asegurado antes de pagarse el total de la prima, que es la situación que tiene mayores
probabilidades de ocurrencia, atendido que las compañías de seguros están sujetas a un estrecho
control sobre la sanidad de sus finanzas, por las normas legales del D.F.L. N°251, de 1931.

En uno u otro caso, si el concurso o el síndico no otorgaren la fianza dentro de los cinco
días siguientes a la solicitud judicial respectiva, terminará el seguro.

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Derecho de Seguros
En el caso de quiebra del asegurador, los créditos de los asegurados por siniestros
ocurridos con anterioridad a la quiebra gozarán de la preferencia del número 5 del artículo 2472
del Código Civil, que corresponde a la primera clase.

En el inciso final del nuevo artículo 540 del Código de Comercio, establece una preferencia
especial a favor de los asegurados por concepto de sus créditos por siniestros, la que se hace
efectiva sobre los pagos por concepto de reaseguros. Respecto a estos pagos, los referidos
créditos por siniestros preferirán a cualesquiera otros que se ejercieren en contra del asegurador,
sin perjuicio de contribuir a los gastos de la administración de la quiebra o de la liquidación, en su
caso.

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Derecho de Seguros
XI.- ARBITRAJE EN MATERIA DE SEGUROS

La norma que regula esta materia está contenida en el art. 543 de la ley 20.667.

La facultad de administrar justicia le pertenece al estado según lo dispone el artículo 73 de


la Constitución Política de la República. Pero no es menos efectivo que nadie puede desconocer a
los particulares la facultad de someter el juzgamiento de sus dificultades a la decisión de un
tercero, para que este actúe como juez sin ser juez.

El artículo 73 de la Constitución Política no se refiere a los tribunales ordinarios, sino que a


los tribunales reconocidos por la ley, y corresponde a los árbitros que son tribunales establecidos
por la ley.

Esta facultad viene del artículo 12 del Código Civil ya que deriva de la facultad de disponer
libremente de sus derechos, con tal que ellos miren a su propio interés y que su renuncia no esté
prohibida. Por lo mismo nada quita que tengan el derecho de someter la discusión de sus
derechos a este tercero.

1.- Fundamentos de esta facultad.

Se dice que el arbitraje sería una suerte de extensión de esa jurisdicción que descansa en
la justicia ordinaria. Y como jurisdicción se extiende, se dice que a este tercero se le está
confiriendo jurisdicción, o sea, se le está dando la facultad de impartir justicia para resolver una
controversia. Art. 222 Código Orgánico de Tribunales.

2.- Arbitraje comercial en materia de Seguros.

El arbitraje tiene mayor aplicación en negocios mercantiles, más que en el derecho común.
Ello porque la vida del comercio requiere de una justicia especial por distintos conceptos.

Primero una justicia que resguarde los postulados en que se funda la regulación del
derecho comercial:

a. Que se cautele la circulación de la riqueza.

b. Que se respalde la credibilidad y confianza en la marcha de los negocios.

c. Que se les brinde estabilidad a los contratos y convenciones mercantiles.

d. Que se proteja la buena fe.

e. Que tenga en la equidad, la prudencia, moderación el equilibrio, el fundamento


adecuado para solucionar las dificultades.

f. Y esto en un proceso que sea ágil y práctico, porque es fundamental que en estos
procesos no se agudice la conflictividad del caso, y que no se llegue a una extrema
judicialización de las disputas.

La regla general en materia de seguros corresponde a que los conflictos que se suscitan
son de competencia de jueces árbitros actuando como árbitros arbitradores. Si nada se dice la
regla es que corresponde a un árbitro de derecho, sin embargo, se le da al asegurado según el
monto del daño, la opción de recurrir a la justicia ordinaria o a los árbitros. No obstante esto no es
satisfactorio pues los jueces ordinarios no conocen en específico la materia de seguros.

El árbitro se nombra de común acuerdo entre las partes. Si es nombrado el árbitro tiene
prestar juramento ante un ministro de fe que generalmente es corresponde al secretario del
tribunal, un receptor u otro oficial. El plazo límite es de dos años.

Si las partes no se ponen de acuerdo, el árbitro es nombrado por la justicia ordinaria con
arreglo al procedimiento de nombramiento de peritos. El árbitro tendrá facultades en cuanto al
procedimiento y al Derecho, por lo que se transforma en un árbitro mixto.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
Respecto de las disputas entre asegurado y Asegurador cuyo monto es inferior a 10.000 UF
el asegurado puede optar a ejercer acción ante equilibrar árbitro o justicia ordinaria.

El árbitro podrá apreciar el mérito de la prueba de acuerdo a reglas de la sana crítica pero
debe expresar los fundamentos a su decisión, debe dar razones jurídicas y lógicas en que da
preponderancia a algunas pruebas y otras menos.

Es Juez competente, el del domicilio del beneficiario.

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Derecho de Seguros
XII.- CLASIFICACION DE SEGUROS.

I.- El Seguro de Incendio.

La nueva Ley de Seguros, en el artículo 566 y siguientes reglamenta el seguro de incendio


el cual lo define de la siguiente manera: “El asegurador se obliga a indemnizar los daños
materiales que sufran los objetos asegurados por la acción directa del incendio y los que sean una
consecuencia inmediata del mismo, como los causados por el calor, el humo, el vapor o por los
medios empleados para extinguirlo o contenerlo; y las demoliciones que sean necesarias u
ordenadas por la autoridad competente”

A su vez el artículo 567 hace referencia a las menciones particulares del seguro de
incendio que debe contener la póliza, fuera de las generales que señala el artículo 518. Su texto es
el siguiente: “Artículo 567. Contenido de la póliza. Además de las enunciaciones que exige el
artículo 518, la póliza deberá expresar la ubicación, destino y uso de los inmuebles asegurados, y
de los edificios colindantes, en cuanto estas circunstancias puedan influir en la estimación de los
riesgos. Iguales menciones deberá contener la póliza respecto a los inmuebles en que se
encuentren colocados o almacenados los bienes muebles, cuando el seguro verse sobre estos
últimos”.

Esta norma específica, según puede constatarse, que la póliza del seguro contra incendio
debe también expresar la ubicación, destino y uso de los inmuebles asegurados y de los edificios
colindantes, cuando estas circunstancias sean capaces de influir en la estimación de los riesgos,
norma que ya existía en el antiguo de la legislación del contrato (artículo 579), pero el requisito de
la capacidad de influir en la estimación de los riesgos sólo estaba establecido para los “edificios
colindantes”. Ahora, dicho requisito se hace extensivo también para la ubicación, destino y uso de
los inmuebles asegurados propiamente tales.

2.- Conceptos Generales. Alcance de la Garantía.

El seguro de incendio es uno de los de más antiguo desarrollo. De hecho, se atribuye al


gran incendio de Londres de 1666, ser una de las causas que incentivaron fuertemente el
desarrollo del seguro en Inglaterra y luego, su expansión en el mundo entero.

Por otro lado, es hoy en día el de mayor difusión en el mundo.

Así como hay ciertos daños que no son indemnizables, hay riesgos excluidos de la
cobertura de la póliza sobre incendio:

a) El incendios derivados de un sismo de 6 o más grados de intensidad en escala mercal.

b) El incendio procedente de erupción volcánica

c) El incendio provocado por la concurrencia de guerra insurrección o motín, etc.

d) El incendio provocado en huelgas, desordenes populares, etc.

¿Porqué se excluyen de la póliza los daños o deterioros derivados de incendios provocados


por algunas de estas situaciones? Si bien todos son incendios muy peligrosos pueden
generalizarse, por lo que la compañía no podría cubrir estos riegos (son muchos a un mismo
tiempo). Para indemnizar estos daños se puede pactar en una clausula adicional señalando
expresamente que se cubre este riesgo, y con ello el pago de una prima adicional.

Se pueden pactar clausulas adicionales, lo que implica una prima adicional.

Extensión de la indemnización

La extensión de la cobertura cubre el daño irrogado por el incendio sea producido por la
acción directa del fuego como su vez el daño irrogado por el calor, humo, vapor o los demás
medios empleados para contener o extinguir el incendio.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
En esta materia hay clausulas adicionales que se pueden pactar para ampliar o extender la
póliza:

e) Especificaciones especiales de la póliza de incendio (artículo 567 Código de Comercio)


además de las menciones del artículo 518 del Código de Comercio debe señalar:

1. Ubicación destino y uso del inmueble asegurado.

2. Ubicación, destino y uso de edificios colindantes.

3. Si el seguro comprende bienes muebles (almacenados o colocados en el) debe


individualizarse los inmuebles en que están ubicados. Depende de si son o no relevantes para la
determinación del riesgo

El Artículo 567 del Código de Comercio se refiere al contenido de la póliza. Norma que
señala además de las enunciaciones que exige el artículo 518, la póliza deberá expresar la
ubicación, destino y uso de los inmuebles asegurados, y de los edificios colindantes, en cuanto
estas circunstancias puedan influir en la estimación de los riesgos.

Iguales menciones deberá contener la póliza respecto a los inmuebles en que se


encuentren colocados o almacenados los bienes muebles, cuando el seguro verse sobre estos
últimos.

Al momento de cesar la cobertura si hay una alteración de la circunstancias, será de gran


importancia ya que influye en la ponderación del riesgo.

f) Clausulas adicionales que se pueden pactar:

1. Cualquier daño material de incendio provocado por un fenómeno la naturaleza

2. Incendios por huelgas. Saqueo o desordenes

3. Daños producidos por sismos (aunque no se produzca incendio)

4. Incendios causado por explosión

5. Por colapso de un edificio

6. Por descomposición de alimentos

II.- Seguro de Robo, Hurto y otras Extracciones.

1.- Concepto y evolución de este seguro.

El seguro contra robo es una modalidad de seguro de daños destinada a cubrir los
perjuicios económicos directos que sufra el asegurado por lesión de su interés sobre las cosas
aseguradas a raíz de la desaparición, destrucción o deterioro de las mismas, por causa de su
sustracción ilegítima por parte de terceros, en las circunstancias y bajo los límites previstos en la
ley y en el contrato.

Como todos los seguros de daños, el de robo tiene por fin el pago de la indemnización
suficiente para resarcir los perjuicios directos que sufra el asegurado, por la lesión de sus intereses
económicos sobre los bienes asegurados, con ocasión y a consecuencia de un siniestro.

El seguro de robo nace como ramo independiente y específico a finales del siglo XIX.
Antes, sólo existía en el ámbito de los seguros de transporte de mercancías.

Sólo la propia evolución de las circunstancias sociales y económicas, especialmente el


desarrollo de la delincuencia, especialmente contra la propiedad, han logrado, a partir de la
segunda mitad del siglo XX, extraer una oscura especialización al seguro de robo y, aún así, a
través de coberturas otorgadas, fundamentalmente, mediante su inclusión como parte de un tipo
especial de contratos de seguro: los multirriesgos.

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Apunte Derecho Comercial II
Derecho de Seguros
Así, el seguro de robo, muestra una evolución diferente a la de otros ramos, que han
experimentado, sobre todo en los últimos años, un crecimiento espectacular como consecuencia
de un evidente cambio de mentalidad en la sociedad, más favorable a la institución de la
prevención que es el seguro y, naturalmente, de una sustancial mejora del nivel de vida
económico medio, que permite al individuo destinar ciertos recursos al seguro.

Por el contrario, el seguro de robo, si bien beneficiándose de las favorables circunstancias


comentadas, ha debido en gran parte su desarrollo al propio aumento del riesgo, algo que sólo
tiene similitud, quizás, en el seguro de responsabilidad civil que se examinará más adelante. En
efecto, muchos otros riesgos han permanecido estables en su intensidad e incluso han disminuido,
por lo que su desarrollo no se ha debido fundamentalmente a causas objetivas, sino
eminentemente subjetivas, al mayor interés por asegurarse.

El artículo 568 del Código de Comercio define al seguro que nos ocupa diciendo que: “Por
intermedio del presente seguro podrán asegurarse los perjuicios causados por la sustracción de
cosas, mediante la comisión de los delitos u otras conductas ilegítimas que la póliza señale”.

El inciso segundo de esta norma prescribe que, “podrán también cubrirse por este seguro
los daños que resulten por destrucción o deterioro del objeto asegurado o del lugar en que este se
encuentre, siempre que ellos hayan sido ocasionados durante la ejecución del hecho”.

2.- Pérdida del Derecho a la Indemnización.

Según la definición legal indicada en el párrafo anterior, el seguro de robo, hurto y otras
sustracciones cubre las consecuencias dañosas de un delito, ya que la norma señala expresamente
que los perjuicios indemnizables deben provenir de la sustracción de cosas mediante la comisión
de los delitos u otras conductas ilegítimas que la póliza señale.

La disposición legal que tipifica genéricamente estas conductas penadas es el artículo 432
del Código Penal, según el cual “el que sin voluntad de su dueño y con ánimo de lucrarse, se
apropia de cosa mueble ajena usando de violencia o intimidación en las personas o de fuerza en
las cosas, comete robo; si faltan la violencia, la intimidación y la fuerza, el delito se califica de
hurto”.

Debido a ello, si quien siendo asegurado denuncia un robo y cobra la indemnización, pero
posteriormente resulta que la figura delictiva no existió, desaparece la razón por la cual la
compañía aseguradora indemnizó la sustracción, de lo que se sigue la consecuencia sancionada
por el artículo 569 del Código de Comercio, que regula lo que se denomina “pérdida del derecho a
la indemnización”, en los siguientes términos: “Si el riesgo asegurado consiste en un delito, el
asegurador podrá repetir la indemnización pagada si se declara judicialmente que no hubo tal
delito”.

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III.- EL SEGURO DE RESPONSABILIDAD CIVIL.

1.- La responsabilidad civil y el seguro que la cubre. Su importancia.

El seguro de responsabilidad civil está regulado en la nueva ley sobre contrato de seguro,
por el párrafo 4 de la sección segunda del título VIII del Libro II del Código de Comercio, que le
dedica cinco artículos desde el 570 al 574 inclusive.

Se trata de una reglamentación legal enteramente nueva, ya que la versión original del
código no consideraba a este seguro para nada, desde que a la época de su dictación (1865), el
seguro de responsabilidad civil estaba comenzando su desarrollo en el mundo y no distaba mucho
en el tiempo, la época en que se le criticaba, atribuyéndole el resultado –peligroso para el orden
público y las buenas costumbres- de relajar el cumplimiento de la obligación que los hombres
tienen, de obrar con cuidado, de poner todo su empeño en no causar daños a terceros, toda vez
que el seguro de responsabilidad civil vendría a hacerse cargo de las consecuencias económicas
que de las reclamaciones de los terceros pudiera derivarse en su contra.

El estudio del seguro de responsabilidad civil ha de partir, necesaria y evidentemente de la


premisa que, por su propia naturaleza y denominación, en él se amalgaman y vinculan dos
instituciones de enorme importancia y continua evolución en el mundo contemporáneo: el seguro
y la responsabilidad civil, que convergen para fijar su naturaleza y efectos.

Por su parte, la responsabilidad civil y el daño son inseparables, pues sin la existencia de
un daño injusto que sufra alguien, no surge la responsabilidad.

A su vez, el seguro de responsabilidad civil se funda en la existencia de la responsabilidad,


pero puede existir sin que ella se manifieste. De hecho, normalmente es así, porque lo que el
seguro cubre es el riesgo, y el riesgo es la eventualidad de que suceda un hecho que acarree una
consecuencia económicamente perjudicial, en este caso, de que se haga efectiva la
responsabilidad del asegurado.

2.- Concepto y objeto del seguro de responsabilidad civil.

El seguro de responsabilidad civil es un ramo de los seguros de daños patrimoniales, por el


cual el asegurador se obliga a indemnizar los daños y perjuicios causados a terceros, por un hecho
previsto en la póliza, del cual sea civilmente responsable el asegurado.

El artículo 570 del Código de Comercio lo define de la siguiente manera: “Por el seguro de
responsabilidad civil, el asegurador se obliga a indemnizar los daños y perjuicios causados a
terceros, de los cuales sea civilmente responsable el asegurado, por un hecho y en los términos
previstos en la póliza”.

La causa que induce a una persona natural o jurídica a contratar un seguro de


responsabilidad civil, es la existencia del riesgo de causar daños a terceros, riesgo que afecta
potencialmente a su patrimonio como un todo (no a ciertos bienes que lo compongan),
patrimonio sobre el cual, evidentemente, tiene un interés asegurable, que consiste, precisamente,
en que dicho patrimonio no se vea afectado, amenazado o derechamente disminuido, en caso de
que incurra en una responsabilidad.

Proteger al asegurado de los riesgos que puedan afectar su patrimonio es, pues, el objeto
principal –pero ya hemos visto, que no exclusivo- del seguro de responsabilidad civil. Dichos
riesgos provienen de múltiples circunstancias, lo que se traduce en que existen en el mercado,
muchos tipos de pólizas de seguro de esta especie. Pero todas comparten el mismo objeto o
finalidad: salvaguardar al patrimonio del asegurado indemnizando al tercero dañado.

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Derecho de Seguros

3.- Características del seguro de responsabilidad civil.

El seguro de responsabilidad civil, tiene las siguientes características:


a) Puede ser contratado de manera individual o colectiva.
b) Su contratación es generalmente voluntaria.
c) Tiene una vigencia definida.
d) Normalmente contemplan un deducible (monto de cargo del asegurado).
e) Requieren sentencia judicial ejecutoriada que establezca la responsabilidad del asegurado o de
transacción judicial o extrajudicial celebrada por el asegurado con el consentimiento del
asegurador.

En relación a sus características, existen distintos tipos de seguros de responsabilidad civil:

o profesional (médicos, arquitectos, ingenieros, directores y ejecutivos, etc.),


o Vehicular.
o Para propietarios de inmuebles,
o patronal (por lesión o muerte de empleados dependientes),
o de protección familiar.
o por contaminación, etc.

El seguro de responsabilidad civil normalmente excluye:

a) El actuar doloso del asegurado.


b) Cauciones que deba rendir el asegurado, multas y sanciones pecuniarias a que sea condenado el
asegurado.
c) Daños causados por asegurados que actúen bajo la influencia de tóxicos, narcóticos o alcohol.
d) Daños causados por guerra, guerra civil, revolución, motín, huelga, tumulto popular, huelga o
lock-out, incluyendo también la quiebra del asegurado.
e) Acto realizado fuera del territorio nacional.

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Derecho de Seguros

IV.- EL SEGURO DE TRANSPORTE TERRESTRE.

1.- Concepto General Sobre el Contrato de Transporte.

El contrato de transporte terrestre está reglamentado por los artículos 591 al 601 del
Código de Comercio.

Según dispone el artículo 166 del Código de Comercio, el transporte terrestre es el


contrato “en virtud del cual el porteador se obliga, contra el pago de un flete, a transportar
mercancías por mar de un puerto a otro”. El artículo 976 del Código de Comercio señala que se
entiende por mercancías, para los efectos de estas normas, toda clase de bienes muebles,
comprendiendo también los animales vivos.

2.- Concepto y extensión del Seguro de Transporte Terrestre.

El artículo 575 del Código de Comercio, denominado, “Concepto y Extensión de la


Cobertura”, establece que, “por el seguro de transporte terrestre, el asegurador se obliga a
indemnizar los daños materiales que sufran las mercaderías y los medios utilizados para
embalarlas durante su carga, descarga o conducción por vía terrestre”.

Según dispone el inciso segundo, “salvo pacto en contrario, la cobertura del seguro
comprenderá el depósito transitorio de las mercaderías y la inmovilización del vehículo o su
cambio durante el viaje, cuando dichos eventos se deban a circunstancias propias del transporte y
no hayan sido causados por algunos de los acontecimientos excluidos por la póliza”.

3.- Elementos Esenciales del Contrato de Seguro de transporte:

a) Carga

b) Conducción

c) Precio

4.- Características del Contrato de Seguro de transporte:

a) Bilateral

b) Consensual

c) Oneroso

d) Conmutativo

e) De tracto sucesivo

f) Documento justificativo: Terrestre: Carta de Porte; Marítimo: Conocimiento de Embarque;


Aéreo: Carta Guía

La carta de porte es un título de crédito que emite el porteador. Se puede negociar este
título y cederse. Al cederse tiene un efecto especial, el cesionario se subroga a los derechos del
porteador, por ende con la cesión se cede la posesión de la carga.

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Derecho de Seguros

V.- SEGURO DE CREDITO.

1.- Elementos Generales del Seguro de Crédito

El desarrollo y la evolución de cualquier empresa, pasa necesariamente por la ampliación


de un mercado y forma de ventas, pero, ello trae consigo un riesgo derivado de la inseguridad del
tráfico comercial, es decir, la posibilidad de pérdidas por impagados. Los impagados generan
gastos adicionales, retrasan la evolución de una empresa, frenan su expansión, y si ésta es
pequeña puede llegar a paralizarla, poniendo en peligro su continuidad. La visión básica de una
empresa es integrarse en el tráfico comercial, no vigilar a sus clientes, ¿cómo es posible entonces
controlar el riesgo de impagados?. Se hace imprescindible hallar una fórmula que sin inversiones
excesivas libre de inseguridad a las empresas. Esa fórmula existe y tiene nombre propio "El Seguro
de Crédito".

2.- Funcionamiento del Seguro de Crédito.

Cuando se formaliza un contrato por un seguro de crédito, el asegurador se obliga, dentro


de los límites establecidos por la Ley y en el propio contrato, a indemnizar al asegurado las
pérdidas finales que experimente a consecuencia de la insolvencia definitiva de sus deudores.

El Seguro de Crédito es una herramienta financiera que permite proteger a las empresas
del riesgo de no pago de los créditos otorgados a sus clientes, ya sea en sus ventas nacionales
como en exportaciones.

Se entenderá que existe insolvencia definitiva del deudor en los siguientes supuestos:

• Cuando haya sido declarado en quiebra mediante resolución judicial firme.


• Cuando haya sido aprobado judicialmente un convenio en el que se establezca una
condonación del importe.
• Cuando se haya destituido mandamiento de ejecución, sin que del embargo resulten
bienes bastante para el pago.
• Cuando el asegurado y el asegurador, de común acuerdo, consideren que el crédito
resulta incobrable.

No obstante, con anterioridad a los supuestos anteriores y, una vez haya transcurrido seis
meses desde que el asegurado ha comunicado al asegurador el impago del crédito, éste abonará a
aquél el cincuenta por ciento de su responsabilidad sobre el crédito asegurado, con carácter
provisional, y a cuenta de la posterior liquidación definitiva.

La cuantía de la indemnización, una vez que se produzca el siniestro, vendrá determinada


por un porcentaje, previamente fijado en el contrato, de la pérdida final, que resulte de añadir al
crédito impagado los gastos originados por las gestiones de recobro, los gastos procesales y
cualesquiera otros expresamente pactados. Dicho porcentaje no podrá comprender los beneficios
del asegurado, ni ser inferior al cincuenta por ciento de la pérdida final.

Algunas de las características de los servicios que puede ofrecer el seguro de crédito, en
general, se refieren a que es un seguro sencillo, fácil de utilizar, económico por su alta rentabilidad
y su ajustado coste; también que se adapta a las necesidades de todo tipo de empresas, flexible en
función de los riesgos asegurados, son seguros de tramitación ágil, de amplia operatividad, y fácil
cancelación, etc.

Los tipos de modalidades que comprende el seguro de crédito son:

• Insolvencia en general, donde se engloban los créditos comerciales para compraventas


con clientes en el mercado nacional.
• Ventas a plazo.
• Crédito a la exportación, que se refiere a los créditos comerciales cuando el cliente
pertenece a un país extranjero.
• Crédito hipotecario.
• Crédito agrícola.

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3.- Concepto de Seguro de Crédito:

Se entenderá por seguro de crédito, aquel que cubre los riesgos de pérdida o deterioro en
el patrimonio del asegurado, producto del no pago de una obligación en dinero o de crédito de
dinero.
El artículo 579 del Código de Comercio, introducido por la Ley 20.667., ha añadido una
nueva definición de este contrato, según la cual “por el seguro de crédito el asegurador se obliga a
indemnizar al asegurado las pérdidas que experimente por el incumplimiento de una obligación en
dinero”.
Según lo establece una póliza del ramo, este seguro “tiene por objeto otorgar al
asegurado, cobertura de riesgos de impagos de sus clientes. A su vez, la aseguradora, prestará al
asegurado, directamente o a través de terceros, relacionados o no, servicios de análisis, selección
y administración de riesgo de su cartera de clientes. Del mismo modo, directamente o a través de
terceros, relacionados o no, la aseguradora prestará al asegurado servicios de cobranza de los
créditos cubiertos impagos”.
Según esta misma póliza, la cobertura que otorga el seguro consiste en la indemnización al
asegurado, de la pérdida final producida por el impago del crédito cubierto, en caso de insolvencia
de sus clientes.

4.- Ventajas del Seguro de Crédito.

El seguro de crédito es un instrumento de protección financiera al servicio de las


empresas, que les proporciona seguridad en el cobro de sus créditos, cubriendo los riesgos de
insolvencia inherentes a sus operaciones comerciales, y reduciendo la incidencia que los créditos
impagos producen en los resultados empresariales, concretamente en la liquidez y en la
estabilidad de la empresa.
Las principales ventajas para ésta, a la hora de contratar un seguro de este tipo son las
siguientes:
a) Indemnización de las pérdidas. Lo que permite a la empresa mayor tranquilidad en
relación al no pago de las exportaciones o ventas a crédito domestico que hayan realizado.
b) Evita riesgos innecesarios ante la inseguridad del tráfico mercantil, permitiendo un eficaz
desarrollo de las empresas sin que peligre su estabilidad financiera.
c) La compañía de seguros realiza el análisis de cada uno de los clientes que se incorporan a
la cartera asegurada. Con esto el asegurado se ahorra esta labor y disminuyen los costos
de análisis
d) La cobranza de los créditos morosos es realizada por la Compañía de Seguro, evitando así
que el asegurado destine recursos a actividades ajenas al giro propio de la empresa.
e) La política de ventas puede volverse más flexible y agresiva, permitiéndole a la empresa
llegar a más clientes y más mercados y ofrecer mejores condiciones de venta. En el caso
de exportaciones en especial, le permite eliminar la exigencia de la carta de crédito
confirmada, lo que mejora en forma considerable su competitividad en el mercado
internacional.
f) Facilita el aumento de las ventas, ya que da la posibilidad de acceder a más y mejores
clientes por medio del análisis de éstos por parte de la empresa aseguradora.
g) Tiene un costo bajo, lo que se hace notar especialmente, cuando se mantienen relaciones
por largo tiempo con un cliente. El costo de este servicio es, además, un gato
tributariamente deducible.

5.- Principios sobre la base de los cuales se estructura el seguro de crédito.

Por regla general, las pólizas de seguro de crédito funcionan sobre la base de los siguientes
principios:

a.- Globalidad: Este principio significa que la compañía de seguros cubre la totalidad de la
venta en cobranza del asegurado y no riesgos individuales.
b.- Coaseguro: Significa que el asegurado participa de un porcentaje de cada pérdida, que
generalmente es entre un 15% y un 20%; esto es, la Compañía responde por entre el 85% y el 80%
de la pérdida sufrida por el asegurado
c.- Selección Individual de los Riesgos: Para operar, la compañía estudia lo más
exhaustivamente posible los actuales y potenciales clientes del asegurado, de modo de poder
informarse de quienes son sujetos de crédito aceptables y quiénes no. Este estudio se hace
tomando en cuenta tanto la información entregada por el asegurado como la información recibida
de las propias fuentes nacionales o extranjeras que posee la compañía.

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d.- Cesión de los Beneficios de la Póliza: Este principio considera que el beneficiario de la
póliza puede ser distinto del asegurado, porque, en algunos modelos de póliza se admite que ella
pueda endosarse a favor del banco o la empresa de factoring a los que el asegurado haya
recurrido para obtener financiamiento.

6.- Características y Requisitos del Seguro de Crédito.

Las principales características y requisitos del seguro de crédito son los siguientes:

a) Para empezar, se trata de un sistema asegurador o más concretamente, un ramo o


especie de seguro. Sin cobertura de riesgos no hay seguro y por este servicio existe como
contrapartida el pago de una suma de dinero a la que se le califica de prima o de comisión.

b) Los acreedores son los beneficiarios de la indemnización. Si el mismo acreedor toma a


su cargo el costo del riesgo, se trata del seguro de crédito en sentido estricto; si se traslada el pago
de la prima al deudor, se trata de un seguro de caución.
c) Este sistema permite estar cubierto contra la falta de pago, una noción muy amplia que
define el siniestro como la ausencia de pago, sin determinar, sin embargo el momento de la
intervención del asegurador y del pago de la indemnización.
d) Debe existir un derecho de crédito como consecuencia de una venta, de una prestación
de servicios, de un préstamo de dinero, o de cualquiera otra fuente similar.
e) Los sujetos pasivos del crédito deben ser personas naturales o jurídicas, ya sea que
ejerzan una actividad lucrativa o no. Esta denominación incluye también los créditos del estado y
las instituciones públicas.
f) Los deudores deben estar identificados, o calificados previamente, no obstante que
puede darse el caso que la compañía de seguros haya renunciado a la selección previa de un
cliente en particular.

7.- Modalidades del Seguro de Crédito:

Las principales modalidades del seguro de crédito:

a) El seguro de crédito interno o domestico: Es aquel que corresponde al aseguramiento


de créditos contraídos en el país, es decir en que el acreedor y el deudor están situados dentro del
propio país. Si bien teóricamente, mediante este seguro se pueden cubrir los créditos contraídos
como resultado de compraventas, provisión o suministros de bienes.
b) El seguro de crédito a las exportaciones: Es aquél que cubre los créditos que por
concepto de exportaciones, tengan comerciantes en contra de deudores en el extranjero.

8.- Garantías del Seguro de Crédito:

El capital asegurado viene constituido por la suma de las ventas a crédito efectuadas por el
asegurado, deducidas las correspondientes a los créditos excluidos de las garantías, a tal efecto, el
asegurado comunica cada mes a la compañía aseguradora, de forma nominativa y detallada, las
ventas realizadas durante el mes anterior. No obstante, las compañías aseguradoras, en general, a
la hora de aceptar una solicitud de seguro establecen una serie de límites de orden práctico para
las empresas que facturen anualmente un importe total inferior a los cien millones de pesetas.

Además, no son objeto de cobertura por parte de la compañía de crédito, las ventas a
Organismos Públicos, a empresas filiales o accionistas del asegurado, salvo conformidad previa de
la compañía aseguradora, los riesgos políticos y extraordinarios y los comerciales de exportación
correspondientes a determinados países. Tampoco, son cubiertos los riesgos comerciales en
aquellos casos en que la clientela del asegurado esté compuesta mayoritariamente por negocios
como boutiques, bares y establecimientos análogos, pequeños talleres, profesionales autónomos,
etc.

La garantía del seguro viene establecida en el contrato, la cual puede oscilar entre el
setenta y cinco y el ochenta por ciento del capital cubierto, para el Seguro de Crédito Interno, y de
un ochenta y cinco por ciento para el Seguro de Crédito a la Exportación, quedando a cargo del
asegurado la parte no cubierta, en concepto de coparticipación por su parte en la pérdida. Estas
garantías van en función de la compañía de crédito que se elija.

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Como ya hemos comentado, las aseguradoras, en general, ofrecen al asegurado una


cobertura inicial del cincuenta por ciento del valor del primero, que realice a todo cliente no
clasificado previamente por la compañía, hasta una cifra establecida (por ejemplo de un millón de
pesetas), elevándose la garantía en forma automática al setenta y cinco o ochenta por ciento
(según la garantía del seguro), siempre y cuando la clasificación propuesta fuese aceptada.

Con respecto a los gastos de recobro, la compañía los cubre al porcentaje de garantía
establecido en la póliza, el resto corre a cuenta del asegurado (sí la garantía del seguro es del
ochenta por ciento, la compañía cubrirá el ochenta por ciento de los gastos de recobro, el veinte
por ciento restante va a cargo del asegurado).

Los clientes potenciales de éste tipo de cobertura de riesgo, teniendo en cuenta que es un
seguro orientado a todo tipo de empresas en general, estarán compuestos por fabricantes
almacenistas, distribuidores, importadores, exportadores, es decir, todas aquellas empresas que
fabriquen, importen, exporten, distribuyan, etc., toda clase de bienes o servicios mediante venta
en firme con cargo aplazado de su importe. Ello excluye, por consiguiente, las entregas de
mercancías en depósito y las ventas con pago al contado. Hay también algunos sectores que
presentan características que dificultan la contratación del seguro, como pueden ser, Turismo,
Hostelería, Agencia de Viajes, etc.

VI.- SEGUROS DE PERSONAS.

1.- Generalidades.

Nuestra nueva legislación sobre seguros, recoge en el artículo 544 del Código de Comercio
la moderna estructura o clasificación de los seguros que distingue entre seguros de daños y
seguros de personas y establece normas especiales sobre estos últimos en la sección tercera del
Título VIII del Libro II del Código de Comercio.

No obstante el legislador previene en el artículo 601, que las modalidades de seguros de


personas que cubran gastos médicos, clínicos, quirúrgicos, farmacéuticos u otros que tengan
carácter de daño patrimonial, se regularán por las normas de los seguros de daños, a menos que
sean contrarias a su naturaleza.

Hoy en día, es importante reconocer la importancia de los seguros de personas, que en


nuestro país han tenido un crecimiento espectacular, que supera con creces a aquel que han
tenido los seguros de daños, impulsados, por una parte, por el fuerte desarrollo de los seguros de
vida originados en el sistema privado de seguridad social (el sistema de las AFP), en particular por
los seguros de renta vitalicia y los seguros de salud administrados por las Isapres.

El artículo 588 del Código de Comercio, define en su inciso primero a los seguros de
personas diciendo que estos son los que cubren los riesgos que puedan afectar la existencia, la
integridad física o intelectual, la salud de las personas y los que garantizan a éstas, dentro o al
término de un plazo, un capital o una renta temporal o vitalicia.

En los incisos que siguen, el artículo 588 define a las más importantes modalidades de
seguros de personas, empezando por el más importante de todos, que es el de vida.

“Art. 588. Conceptos. Son seguros de personas los que cubren los riesgos que puedan
afectar la existencia, la integridad física o intelectual, la salud de las personas y los que garantizan
a éstas, dentro o al término de un plazo, un capital o una renta temporal o vitalicia.

Por el seguro de vida el asegurador se obliga, conforme a la modalidad y límites establecidos en el


contrato, a pagar una suma de dinero al contratante o a los beneficiarios, si el asegurado muere o
sobrevive a la fecha estipulada.

Se denomina renta vitalicia a la modalidad del seguro de vida mediante la cual el asegurador
recibe del contratante un capital y se obliga a pagarle a él o sus beneficiarios una renta hasta la
muerte de aquél o de éstos.

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Por el seguro de accidentes personales el asegurador se obliga, conforme a las
modalidades estipuladas, a indemnizar al asegurado o a sus beneficiarios, las lesiones corporales,
la incapacidad o la muerte que éste sufra a consecuencias de un accidente.

Por el seguro de salud, o las modalidades de otros seguros que incluyan dicha cobertura, el
asegurador se obliga a pagar, en la forma estipulada en el contrato, los gastos médicos, clínicos,
farmacéuticos, de hospitalización u otros en que el asegurado incurra, si éste o sus beneficiarios
requiriesen de tratamiento médico a consecuencia de enfermedad o accidente”.

A) El Seguro de Vida.

El inciso 2° del artículo 588 del Código de Comercio, define el seguro de vida, expresando
que en éste el asegurador se obliga, conforme a la modalidad y límites establecidos en el contrato,
a pagar una suma de dinero al contratante o a los beneficiarios, si el asegurado muere o sobrevive
a la fecha estipulada.

Se trata éste del más importante de los seguros de personas, en sus manifestaciones de
vida propiamente tal, sobrevivencia, desgravamen hipotecario y rentas vitalicias.

Los principios fundamentales sobre los cuales se estructura el comercio del seguro de vida
son los siguientes:

1.- Participación o distribución de las pérdidas.

En el seguro de vida, más que en ningún otro, la organización aseguradora no es ni más ni


menos que un mecanismo para la distribución o la participación común en las pérdidas.

En efecto, en el seguro de vida, a diferencia de las demás formas del seguro, el riesgo
contra del cual se busca protección, es decir, al fallecimiento, constituye una incertidumbre en una
época determinada, pero en ningún caso su ocurrencia futura. Alguna vez se va a producir la
muerte, pues la muerte es connatural a la calidad de todo ser vivo.

2.- Ley de los Grandes Números.

Más que en ningún otro tipo de seguros, el de vida intenta eliminar a los elementos
especulativos y reducir las fluctuaciones y pérdidas aplicando a las operaciones de seguro, la ley
de los grandes números y a la estadística.

En cuanto mayor sea el número de riesgos análogos, pero separados, menor será la
incertidumbre en cuanto a las posibles pérdidas en que se incurra dentro de un periodo
determinado.

3.- Formación de un Fondo de Siniestros.

Ya se ha enfatizado que el hecho de la muerte futura del asegurado constituye una


certeza.

En consecuencia, cada año la compañía de seguros habrá de destinar fondos para proveer
a los futuros e inevitables fallecimientos de sus asegurados.

Este fondo de siniestros debe ser científicamente acumulado, tanto para proveer al pago
de las muertes que ocurren durante el año, por anticipadas o imprevistas que sean, como además,
para hacer frente a las muertes absolutamente ciertas que habrán de producirse en el futuro.

La acumulación de este fondo debe hacerse teniendo en cuenta que las personas que se
aseguran no son de la misma edad, y que por regla general, los que toman el seguro siendo más
jóvenes, vivirán más tiempo que aquellos que lo toman a edad más avanzada. También debe
tomarse en cuenta las diversas clases de pólizas que existen, algunas anuales, otras por periodos
de plazo medio y otras, de vida entera.

Para resolver estos problemas, la acumulación del fondo de siniestros debe hacerse en
forma científica, siguiendo principios que permitan llegar a una exacta determinación de las
responsabilidades aceptadas y de la prima adecuada para tratar con justicia a todas las edades y a
todos los tipos de seguros.

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Derecho de Seguros
B) Finalidades para contratar un Seguro de Vida.

La finalidad del seguro de vida es otorgar una indemnización a los beneficiarios o herederos
legales en caso de fallecimiento del Asegurado.

Este beneficio consiste en una suma de dinero, llamada Capital Asegurado, que puede pagarse de
una sola vez o bien en forma de una renta.

Los destinatarios de esta suma de dinero son los beneficiarios designados en la póliza, o en su
defecto los herederos legales del asegurado.
Los beneficiarios designados pueden ser los familiares del Asegurado, sus socios, sus acreedores,
etc.

Para determinar qué tipo de Seguro de Vida se necesita contratar, se deben analizar las
necesidades de la familia en caso de fallecimiento del generador de ingresos.

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XIII.- LIQUIDADORES DE SINIESTROS.

1.- Generalidades.

Investigan la ocurrencia de los siniestros denunciados y sus circunstancias, determinan si


éstos están cubiertos por la póliza contratada por el asegurado y proponen el monto a indemnizar,
si corresponde.

2.- Características

Los Liquidadores de Siniestros realizan las liquidaciones de los siniestros que les
encomienden las compañías de seguros.

La liquidación de siniestros puede ser efectuada directamente por la aseguradora o por un


liquidador externo inscrito en los registros de la SVS. El asegurado o beneficiario del seguro puede
exigir que la liquidación la realice un liquidador externo registrado.

3.- Autorización:

Los liquidadores de siniestros deben estar registrados en la SVS.

4.- Capital mínimo:

Los liquidadores de siniestros no requieren contar con un capital mínimo para operar, sin
perjuicio de su obligación de contratar pólizas de garantía y responsabilidad civil en resguardo de
sus clientes.

Riesgos que pueden liquidar: Los liquidadores de siniestros pueden liquidar todo tipo de
siniestros.

Algunas obligaciones de los Liquidadores de Siniestros:

• Determinar la ocurrencia de un siniestro.


• Evaluar si el riesgo está cubierto por la póliza del seguro contratado.
• Determinar el valor del objeto asegurado a la fecha del siniestro.
• Proponer el monto de la indemnización.
• Emitir un informe de liquidación dentro de los plazos señalados por DS N° 1.055 y ponerlo
a disposición del asegurado y de la compañía de seguros. (DS. Vigente para siniestros
denunciados a contar del 1° de junio de 2013; para siniestros denunciados antes
debe aplicarse el DS. 863, de 1989)

5.- Relación con la SVS

Autorización: Los liquidadores de siniestros deben estar registrados en la SVS: en


el Registro de personas jurídicas liquidadoras de seguros y Registro de personas
naturales liquidadores de seguros.

Inscripción: Los liquidadores de siniestros deben cumplir con los siguientes requisitos al
momento de la inscripción: ser chileno o extranjero radicado y mayor de edad, tener intachables
antecedentes comerciales, acreditar conocimientos en materias de seguros, tener licencia de
educación media o estudios equivalentes y deben constituir una garantía para responder por los
perjuicios que puedan ocasionar a los asegurados con objeto de la liquidación.

En caso de ser persona jurídica, deben constituirse legalmente en Chile y sus


administradores y representantes legales deben cumplir con ciertos requisitos.

Los liquidadores de seguros no pueden ser martillero público, agente de aduanas, corredor
de seguros, director, gerente, apoderado o trabajador de éstos o de una aseguradora o
reaseguradora.

Supervisión e inspección: Esta Superintendencia puede, entre otras cosas, requerir a los
liquidadores de siniestros que informen sobre las liquidaciones que realicen, inspeccionar sus

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Derecho de Seguros
oficinas, examinar documentación, libros, impartir normas relativas a la presentación de
información financiera y a la forma de llevar su contabilidad.

Reportes: Los liquidadores de siniestros deben presentar a esta Superintendencia,


comunicaciones sobre prórrogas, y periódicamente información sobre ingresos.

6.- Sanciones:

Si un liquidador de siniestros contraviene la ley o las normas reglamentarias, la SVS puede


aplicar sanciones de censura, multa, suspensión de sus operaciones hasta por seis meses y
revocación de la inscripción en el registro.

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XIV.- CORREDORES DE SEGUROS.

1.- Generalidades.
Intermedian y asesoran a las personas que desean asegurarse, respecto de las coberturas
y condiciones del contrato, que ofrecen las distintas compañías aseguradoras, y las asisten durante
la vigencia de su contrato y al momento de producirse un siniestro.

2.- Características
Intermediar y asesorar en la contratación de seguros.

3.- Autorización:
Los corredores de seguros deben estar registrados en la SVS.

4.- Capital mínimo:


Los corredores de seguros no requieren contar con un capital mínimo para operar, sin
perjuicio de su obligación de contratar pólizas de garantía y responsabilidad civil en resguardo de
sus clientes.
Riesgos que asesoran: Los corredores de seguros pueden intermediar y asesorar sobre
todo tipo de riesgos, excepto rentas vitalicias previsionales.

Algunas obligaciones de los corredores:

• Asesorar a las personas que deseen asegurarse por su intermedio.


• Ofrecer al contratante las coberturas más convenientes a sus necesidades e intereses.
• Informar sobre las condiciones del contrato y sus posibles modificaciones.
• Asistir durante la vigencia del contrato y al momento de producirse un siniestro.
• Remitir al asegurado la póliza correspondiente.
• Verificar la identidad de los asegurados y la existencia y ubicación de los bienes
asegurables.
• Entregar a la compañía la información que posean sobre el riesgo propuesto.
• Remitir a la compañía las primas y documentos que reciban por las pólizas que
intermedien.

5.- Relación con la SVS


Autorización: Los corredores de seguros deben estar registrados en la SVS: en el Registro
de Corredores de Seguros personas jurídicas y Registro de Corredores de Seguros personas
naturales. Para ser autorizados deben cumplir previamente con los requisitos exigidos en la Ley de
Seguros.

Inscripción: Los corredores de seguros deben cumplir con los siguientes requisitos al
momento de la inscripción:

1. Ser chileno o extranjero radicado y mayor de edad


2. Tener intachables antecedentes comerciales
3. Acreditar conocimientos en materias de seguros
4. Tener licencia de educación media o estudios equivalentes
5. Deben constituir una garantía para responder por los perjuicios que puedan ocasionar a los
asegurados que contraten por su intermedio.
6. En caso de ser persona jurídica, deben constituirse legalmente en Chile con este objeto
específico, acreditar la contratación de la garantía y sus administradores y representantes
legales deben cumplir con ciertos requisitos.

6.- Supervisión e inspección:


La Superintendencia puede, entre otras cosas, requerir a los corredores de seguros que
informen sobre sus negocios, inspeccionar sus oficinas, examinar documentación, libros, impartir
normas relativas a la preparación y presentación de información técnica y financiera y a la forma
de llevar su contabilidad.
Reportes: Los corredores de seguros, entre otras cosas, deben presentar periódicamente a esta
Superintendencia información técnico-financiera y otros informes sobre sus negocios.

Sanciones: Si un corredor de seguros contraviene la ley o las normas reglamentarias, la SVS puede

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aplicar sanciones de censura, multa, suspensión de todas o algunas de las operaciones hasta por
seis meses y revocación de la inscripción en el registro.

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