Vous êtes sur la page 1sur 4

Panorama de Seguridad&Defensa

Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos - ANEPE

JERUSALÉN

Luis Palma Castillo


Ex - embajador del Servicio Exterior de Chile

El 6 de diciembre pasado Donald Trump anunció que Estados Unidos reconocía a Jerusalén
como la capital de Israel, decisión que fue adoptada por el Congreso de ese país en 1995 y
correspondía al Ejecutivo estadounidense poner en marcha tal decisión. Los anteriores
mandatarios fueron cautos y prudentes de no llevar a cabo esta resolución del Congreso por
los riesgos que implicaba tal acción en el conflicto palestino-israelí.

Trump traía esta iniciativa y la dio a conocer durante su campaña electoral. Anunció que
trasladaría la embajada estadounidense, a pesar que el resto de las otras se encuentran en
Tel Aviv, respetando la Resolución de ONU 478 de 1980, que desconoce la anexión por
parte de Israel de Jerusalén oriental.
La decisión del Capitolio de 1995 y el anuncio de Trump responden a la identificación que
siente gran parte del pueblo estadounidense con los israelíes, ambos se sienten pueblos
escogidos por Dios. Lo trascendental y aventurado de esta convicción es que muchos
estadounidenses están convencidos que su destino es imponer sus valores en el mundo,
basta leer el “Manifest Destiny”. Esta “especial relación” doctrinaria que Washington
mantiene con Israel se ha desarrollado desde la aprobación de la Resolución 181 de ONU
de 1947, cuando Palestina fue dividida y se le entregó parte de ese territorio a los judíos
para que formaran su Estado en mayo de 1948. Esta impertérrita amistad e incuestionable
lealtad de Estados Unidos para Israel, es además, fomentada por el “American-Israel Public
Affairs Committee” (AIPAC) lobby judío que presiona en el Congreso y guía la política
exterior de EE.UU. para Oriente Medio.1

1
Al respecto se recomienda leer el libro “The Israel Lobby and the U.S. Foreign Policy” de los académicos estadounidenses
John J. Mearsheimer y Stephen Waltz.

Publicación electrónica disponible en www.anepe.cl enero 2018


Panorama de Seguridad&Defensa
Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos - ANEPE

La Casa Blanca siempre se ha presentado como el mediador del conflicto palestino-israelí


“colaboración” que cuenta con la venia de los israelíes. No obstante, la parcialidad para
favorecer a Israel ha quedado demostrada en las diferentes negociaciones que nunca han
terminado de forma exitosa para los palestinos, porque hasta ahora no han obtenido ni
siquiera una pulgada de su territorio ocupado. A esta cínica actitud se suma la decisión de
declarar a Jerusalén como la capital de Israel, ignorando la demanda palestina que
Jerusalén oriental sea la capital del Estado palestino y, además, desconociendo las
resoluciones adoptadas por el organismo mundial.
La errada decisión que ha adoptado Washington ha generado una reacción mundial de
rechazo y manifestaciones. En el momento del anuncio, en Indonesia más de 80.000
personas protestaron frente a la sede diplomática de EE.UU. y en Palestina murieron 9
personas y más de 1.900 fueron heridas por las fuerzas militares israelíes. La Organización
para la Cooperación Islámica declaró como “nula y sin efecto” la decisión. El Departamento
de Estado con su experiencia y conocimiento del área sabía perfectamente que la decisión
sobre Jerusalén provocaría las reacciones que se han visto no sólo en Palestina, sino
también en la región mesoriental y en el resto del mundo. La reciente decisión de
Washington, ha significado que la Autoridad Palestina haya decidido no aceptar más que
Estados Unidos actúe como mediador en una presunta nueva negociación.
La “calle árabe” siempre ha visto y juzga que Estados Unidos es el fiel y leal aliado de Israel,
que siempre está contra el mundo árabe, como lo sucedido en Irak, Libia y Palestina, esta
apreciación se ha visto comprobada con la referida decisión de reconocer a Jerusalén como
la capital de Israel. Al parecer, el señor Trump olvida con sutil ingenuidad y, a la vez,
desconoce que Israel es una potencia ocupante no sólo en Jerusalén oriental, sino también
en la Cisjordania, en las Alturas del Golán y la sitiada Franja de Gaza. Es una ocupación
ilegal que lleva más de 50 años, reconocer a Jerusalén como capital de este Estado es
respaldar toda una ilegalidad que contraviene el Derecho Internacional. Por estas razones la
decisión es errada, absurda y condenable.
La importancia de Jerusalén reside en dos ámbitos específicos uno religioso y el otro
político. Para los judíos en la Ciudad Vieja está el Muro de los Lamentos, que
correspondería a un fragmento del Antiguo Templo construido por Salomón, rincón donde
los judíos durante el Shabat expresan sus oraciones Para los cristianos dentro del mismo
perímetro se encuentran el Calvario y la tumba de Jesús, lugar de peregrinación y oración de
todos los cristianos del mundo y, para los musulmanes, a escasos metros del Muro de los
Lamentos está la explanada de las mezquitas de “al-Aqsa” y el Domo de la Roca, espacio
donde los viernes los musulmanes rezan. Estos son sitios sagrados para las tres religiones
monoteístas. Desde la creación del Estado de Israel, en mayo de 1948, el Reino Hachemita
de Jordania controlaba la Ciudad Vieja de Jerusalén con estos tres importantes sitios
religiosos. Cuando en junio de 1967, Israel conquistó la Ciudad Vieja y otros tantos territorios
árabes, se acordó que la explanada o “Haram al-Sharif,” como se conoce este lugar en el
mundo islámico, el rey de Jordania velaría por su seguridad y mantención.

Publicación electrónica disponible en www.anepe.cl enero 2018


Panorama de Seguridad&Defensa
Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos - ANEPE

Políticamente, Jerusalén es considerada por los judíos como su capital, aunque en la


partición de 1947 de Naciones Unidas, a Jerusalén se le otorgó un estatus internacional, sin
embargo, desde 1948 Israel ha proclamado que es su capital y, en 1980, el gobierno israelí
decretó que era “única e indivisible” anexando además Jerusalén oriental, declaración que
fue rechazada por la comunidad internacional y muchos países trasladaron sus embajadas
a Tel Aviv, siguiendo la sugerencia del Naciones Unidas. Para el pueblo palestino “al-Quds”
o Jerusalén oriental es considerada como la capital del Estado palestino cuando éste se
proclame. Un reconocimiento de Estados Unidos de Jerusalén como la capital de Israel,
aniquila cualquier intento de negociación y devasta todo interés por alcanzar la paz conforme
a los principios y normas que se han aprobado en Naciones Unidas.
Como se esperaba, hasta la fecha, sólo Guatemala se ha sumado a la posición de EE.UU.
pero ningún otro estado ha reconocido a Jerusalén como la capital del Estado de Israel. Por
su parte, la Unión Europea declaró que el asunto de Jerusalén debe ser resuelto entre Israel
y Palestina, la Liga Árabe rechazó el anuncio de Trump, mientras que el presidente de
Turquía Erdogan, llamó a reconocer a Jerusalén oriental como la capital del Estado
palestino. A la vez, el vocero del Gobierno de Ankara declaró: “la decisión de Trump de
reconocer a Jerusalén como la capital de Israel es una línea roja para los musulmanes”. El
lunes 18 de diciembre se presentó un proyecto de resolución que elaboró Egipto que
condenaba la decisión de reconocer Jerusalén como la capital de Israel (sin mencionar a
EE.UU.) y que contó con el apoyo de los 14 miembros del Consejo de Seguridad de ONU
pero fue vetada por Estados Unidos; en parte el texto manifestaba: “… profundo pesar por
las recientes resoluciones relativas al estatus de Jerusalén”. La embajadora estadounidense
en el organismo mundial Nikki Haley justificó el veto de su país, señalando que por siglos
esa ciudad ha sido la capital de los judíos, como si siempre hubiera existido el Estado de
Israel. Sin embargo, el jueves 21 la resolución fue presentada ante la Asamblea General del
organismo, oportunidad en la cual, 128 países votaron favorablemente, es decir 2/3 de los
miembros del organismo mundial no reconocen y rechazan la decisión de Trump, mientras
que 35 países se abstuvieron y 9 países votaron en contra, sin duda que ha sido una derrota
internacional para los Estados Unidos de América. Recordemos que la embajadora Haley
lanzó previamente una amenaza a los países que apoyaran al resolución manifestando que
EE.UU. retendría sus nombres. Desde 1970, Estados Unidos en su defensa de Israel ha
hecho uso -en 42 oportunidades- del derecho a veto, defendiendo y protegiendo a Israel de
la indebida y condenada ocupación militar que ejerce en los territorios palestinos y por la
persistente edificación de asentamientos que realiza en Palestina para colonizar la
Cisjordania y Jerusalén Oriental.
Recientemente el vicepresidente de EE.UU. Mike Pence realizó una visita a Egipto,
Jordania e Israel con el propósito de explicar la decisión de reconocer a Jerusalén como la
capital del Estado de Israel, no obstante a pesar de los estrechos vínculos que ambos
estados árabes mantienen con Washington y los dos tienen relaciones diplomáticas con
Israel, los gobiernos de El Cairo y de Amman expresaron que no reconocerán a Jerusalén

Publicación electrónica disponible en www.anepe.cl enero 2018


Panorama de Seguridad&Defensa
Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos - ANEPE

como la capital de Israel. Mientras que en la Knesset –Israel- Pence pronunció un discurso
justificando la referida decisión. El gobierno de la Autoridad Palestina se negó a recibir a
Pence, porque la actual administración estadounidense ha perdido toda credibilidad de ser
un justo, equitativo e imparcial mediador.

Publicación electrónica disponible en www.anepe.cl enero 2018