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JESÚS MI MEJOR AMIGO

El filósofo griego Sócrates aseguraba que prefería un amigo a todos


los tesoros del rey Darío. Para el poeta latino Horacio, un amigo era
la mitad de su alma. San Agustín no vacilaba en afirmar que lo único
que nos puede consolar en esta sociedad humana tan llena de
trabajos y errores es la fe no fingida y el amor que se profesan unos a
otros los verdaderos amigos.

¿QUÉ ES LA AMISTAD?
Por tanto, en la amistad el uno y el otro dan lo que tienen, lo que hacen y, sobre todo, lo que
son. Esto supone la renuncia a dos egoísmos y la suma de dos generosidades. Supone,
además, un doble respeto a la libertad del otro. La amistad verdadera consiste en dejar que el
amigo sea lo que él es y quiere ser, ayudándole delicadamente a que sea lo que debe ser.
¿SABÍA USTEDES QUE SOMOS MUY IMPORTANTE PARA JESÚS?
Un mejor amigo es quien te ama como eres, y también ayuda a ser todo lo que puedes ser.
Jesús es mi mejor Amigo porque nunca nadie me amó como Él. Jesús me amó tanto que dio
su vida por mí para que yo sea capaz de pasar la eternidad con Él (Juan 3:16). Jesús dijo:
“Nadie tiene mayor amor por sus amigos que el que da su vida por ellos.” (Juan 15:13)

JESÚS TIENE AMIGOS


Tiene una especial relación con Juan, el discípulo amado. En esta amistad descubrimos que
Jesús compartió con alguien, en modo especial, sus experiencias. Amistad íntima.
Manifestación de esta amistad íntima es el Evangelio que Juan escribió.
También tuvo especial relación con tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan. En esta amistad
descubrimos que busca la compañía para compartir momentos especiales, sean felices, como
en la transfiguración, o tristes, como en Getsemaní. Amistad compartida.
¿Quién no recuerda la especial relación con los tres hermanos de Betania, Lázaro, Marta y
María? En ellos descubrimos la amistad de Jesús que corresponde con la misma medida que
se le ofrece. Amistad agradecida. Betania era uno de esos rincones donde Jesús descansaba y
tenía siempre la puerta abierta, tenía la llave de entrada; se sentía a gusto entre gente querida
y que le estimaba.

¿Por qué afirmamos que Jesús es el mejor amigo?

Mt 11, 28

Mt 9, 36

Mt.20,26-28

Lc 10, 21

Mateo 26:40-
41

Dios tenía elaborado un Plan muy especial para la humanidad:


enviaría a su único Hijo al mundo para salvarnos de la condenación. Y
envía Dios al ángel Gabriel a la ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a
una virgen de nombre María. Y le dijo que concebirá y dará a luz un
hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Y ese plan se cumplió. Dice la
Biblia que JESÚS nació en Belén, tal como fue profetizado, y creció en
sabiduría, en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres
(Lc.2:52).
Cuando JESÚS se hizo adulto, predicaba, sanaba a los enfermos y expulsaba a los demonios,
a todos sin excepción. La gente lo admiraba por todas las maravillas que hacía, sin embargo,
había personas que sentían envidia por la fama que tenía y planearon acusarle con mentiras
para que lo arrestaran y lo condenaran a muerte.
Aunque JESÚS sabía lo que le podía suceder, continuó enseñando y sanando
a la gente. Pasaron los días y los meses, hasta que llegó el momento en que
JESÚS debía de ser entregado en manos de los que lo acusaban. Es por eso
que empezó a sentirse muy triste y angustiado en gran manera hasta más no
poder, y postrándose hasta tocar el suelo con la frente, oró a su Padre
diciendo: “…que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” (Mt.
26:39).

Es así que cuando JESÚS había terminado de orar, en ese instante apareció
Judas Iscariote, uno de sus discípulos acompañado de mucha gente mala y
traicionando a su maestro, lo entregó para que lo arrestaran. Hasta que fue condenado y
crucificado, muriendo injustamente en la cruz.

¡¡¡Pero algo maravilloso sucedió!!! JESÚS venció a la muerte y resucitó al tercer día, tal como
lo había dicho a sus discípulos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, su
Padre.

JESÚS no merecía morir en la cruz porque Él nunca cometió pecado alguno, sin embargo,
aceptó entregar su vida por amor a nosotros, para que no seamos nosotros condenados. Es
decir, Él se puso en lugar de nosotros. Jesús ama a todos los hombres, y los considera como
amigos.